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Día: 18 de septiembre de 2021 (página 1 de 1)

Todas y cada una de las medidas represivas aprobadas con el pretexto de la pandemia han sido ilegales

También en Inglaterra, todas y cada una de las acusaciones presentadas en virtud de los poderes extraordinarios introducidos al comienzo de la pandemia de coronavirus han sido ilegales, según los datos de la Fiscalía de la Corona.

Las 292 acusaciones en virtud de la Ley sobre el Coronavirus han sido retiradas de los tribunales, o anulados después de que personas inocentes fueran acusadas ilegalmente.

Los poderes que permiten a la policía procesar a cualquier persona “potencialmente infecciosa que se niegue a cumplir una instrucción legal” se han aplicado ilegalmente en muchos de los casos.

Uno de ellos se refería a una mujer de 41 años, Marie Dinou, que fue acusada erróneamente y multada con 660 libras en virtud de las leyes sobre el coronavirus después de que se negara a entregar a la policía su nombre, su dirección o los motivos de su viaje cuando supuestamente “merodeaba por los andenes” de la estación central de Newcastle.

La policía británica de transportes admitió que había sido acusada bajo la sección incorrecta de la Ley de Coronavirus del año pasado.

Alistair Carmichael, el portavoz de asuntos de interior del Partido Liberal Demócrata, que destacó las cifras, dijo que la Ley debería ser derogada, ya que los poderes bajo ella eran “desproporcionados, mal pensados y confusos”.

Posteriormente se introdujeron conjuntos de leyes separadas, conocidos como Reglamentos de Protección de la Salud, para imponer confinamientos, restricciones a las reuniones, uso de mascarillas, cuarentenas y otras medidas represivas.

Los datos de la Fiscalía muestran que 389 acusaciones bajo el Reglamento de Protección de la Salud también habían sido ilegales entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el 20 por ciento del total de 1.920 casos.

En general, se identificaron 691 acusaciones incorrectas de 2.212 procesamientos utilizando todas las leyes extraordinarias, lo que significa que casi un tercio (31 por ciento) fue ilegal.

Las presuntas infracciones de las leyes sobre coronavirus se castigan principalmente con multas en lugar de detenciones y procesamientos, pero las multas que no se pagan pueden dar lugar a una acusación penal.

A principios de este año, la Comisión Mixta de Derechos Humanos del Parlamento pidió que se revisaran las más de 85.000 multas impuestas.

Los diputados afirmaron que, a pesar de que las multas por algunos delitos alcanzan las 10.000 libras esterlinas, había “altos índices de error” en su emisión y un impacto desproporcionado en diferentes grupos.

“Es posible que muchas más sanciones hayan sido pagadas por personas demasiado intimidadas por la perspectiva de un juicio penal como para arriesgarse a impugnar su multa mediante un proceso penal”, añadió la comisión.

El mismo informe afirma que resulta asombroso que la Ley del Coronavirus siguiera siendo utilizada de forma abusiva en los procesos judiciales.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/17/every-prosecution-emergency-covid-powers-wrong-official-review/

Las vacunas contra el coronavirus causan importantes alteraciones de la menstruación

Hasta el 2 de septiembre el Sistema británco de Vigilancia de Reacciones Adversas a los Medicamentos (MHRA) ha registrado más de 30.000 alteraciones de la menstruación y las hemorragias vaginales causadas por las vacunas contra el coronavirus aprobadas oficialmente.

Los médicos de atención primaria y los que trabajan en el ámbito de la salud reproductiva están siendo contactados cada vez más por personas que han experimentado estos efectos adversos poco después de la vacunación.

Las alteraciones han llamado la atención de la revista científica British Medical Journal, que acaba de publicar un artículo al respecto (1), en el que propone a los investigadores que profundicen porque las vacunas contra el llamado “virus del papiloma humano” también se han asociado a los cambios menstruales, lo cual no puede ser casualidad.

La doctora Victoria Male, profesora titular de inmunología reproductiva en el Imperial College de Londres, que dirigió el estudio, dijo que todas las principales vacunas, como las de Pfizer, Moderna o AstraZeneca, tienen esos mismos efectos (2).

A partir de ahí, los investigadores tiran balones fuera desde el primer minuto. El número de informes, comenta la revista, es pequeño en comparación con el número de personas vacunadas y la prevalencia de los trastornos menstruales en general. La forma en que se recogen los datos de farmacovigilancia dificulta la obtención de conclusiones firmes. Se necesitan enfoques mejor equipados para comparar las tasas de variación menstrual en poblaciones vacunadas y no vacunadas, y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos han creado un fondo de 1,67 millones de dólares para apoyar esta investigación.

El artículo especula que es probable que los cambios menstruales experimentados tras la administración de las vacunas sean consecuencia de la infección. Cerca de una cuarta parte de las mujeres infectadas por el coronavirus experimentaron alteraciones menstruales, añade.

Más especulaciones: también es posible que las alteraciones sean el resultado de la respuesta inmunitaria a la vacunación y no de un componente específico de la vacuna. Es posible. Puede ser. Quizá…

En cualquier las vacunas no tienen un efecto adverso sobre la fertilidad de las mujeres, asegura la doctora Male. La mayor parte de las personas que informan de un cambio en sus periodos menstruales después de la vacunación descubren que vuelven a la normalidad en el siguiente ciclo, asegura. En los ensayos clínicos, los embarazos no deseados se produjeron en tasas similares en los grupos vacunados y no vacunados. En las clínicas de reproducción asistida, las medidas de fertilidad y las tasas de embarazo son similares en las pacientes vacunadas y no vacunadas.

Entre los mecanismos biológicamente plausibles que relacionan la estimulación inmunitaria con los cambios menstruales se encuentran las influencias inmunológicas sobre las hormonas que regulan el ciclo menstrual o los efectos mediados por las células inmunitarias del revestimiento del útero, que intervienen en la acumulación y descomposición cíclica de este tejido. La investigación que explora una posible asociación entre las vacunas y los cambios menstruales también puede ayudar a entender el mecanismo.

Aunque los cambios en el ciclo menstrual registrados tras la vacunación son de corta duración, una investigación sólida sobre este posible efecto adverso sigue siendo fundamental para el éxito general del programa de vacunación, dice el British Medical Journal. La reticencia a la vacunación entre las mujeres jóvenes se debe en gran medida a las falsas afirmaciones de que las vacunas contra el coronavirus pueden perjudicar sus posibilidades de embarazo en el futuro. El hecho de no investigar a fondo los informes sobre cambios menstruales después de la vacunación puede alimentar estos temores. Si se confirma una relación entre la vacunación y los cambios menstruales, esta información permitirá a las personas planificar los ciclos potencialmente alterados. Una información clara y fiable es especialmente importante para las personas que dependen de la capacidad de predecir sus ciclos menstruales para conseguir o evitar un embarazo.

(1) https://www.bmj.com/content/374/bmj.n2211
(2) https://www.telegraph.co.uk/women/life/didnt-doctors-listen-women-link-covid-vaccines-periods/

‘Hay más accidentes causados por estas vacunas que por cualquier otro programa de vacunación de la historia’

“Hay más accidentes causados por estas vacunas que por cualquier otro programa de vacunación de la historia”, afirma el parlamentario británico Christopher Chope, que el 10 de septiembre presentó un proyecto de ley para indemnizar a las personas que han padecido efectos adversos a causa de las inoculaciones.

El proyecto pretende indemnizar a las personas que han muerto o padecido efectos adversos y reformar la Ley de Pagos por Daños de Vacunas de 1979, que es tan compleja que se admiten menos del 2 por ciento de las reclamaciones que se presentan.

Chope no cuestiona el programa de vacunación, sino todo lo contrario. Ha habido tantos muertos y lesionados que sin un nuevo sistema de indemnización, la población no se vacunará, afirma.

En su informe al Parlamento, Chope destacó que el último informe de farmacovigilancia incluye 1.632 muertes producidas poco después de la administración de la vacuna, 435 informes de trombosis y trombocitopenia graves y 35.000 informes de trastornos menstruales. “Nuestros hospitales están ocupados con un gran número de pacientes que están allí únicamente porque aceptaron ser vacunados. Los médicos del hospital están en un estado de ansiedad aguda. Tenemos que sopesar la relación beneficio-riesgo”.

Hasta ahora la población no se ha vacunado por su bien, sino por “el bien del Estado”, como si se alistara en el ejército, dice el parlamentario. Los accidentes causados por las vacunas son como las heridas de guerra de las que el Estado se hace plenamente responsable.

Chope señala que el plan de compensación automático de Covax, bajo la égida de la OMS y la GAVI, cubre a los 92 países más pobres del mundo, pero no a Inglaterra.

Para evitarle un calvario burocrático al afectado, la propuesta crea un régimen de indemnización objetiva o “sin culpa”, es decir, sin necesidad de que el perjudicado identifique a una persona o institución responsable del daño. Dada la urgencia, la propuesta prevé que cualquier reclamación se presente ante un tribunal, en lugar de ante cualquier organismo gubernamental.

Otra medida para evitar un calvario burocrático consiste en eliminar la necesidad de que los perjudicados demuestren la relación causal entre la vacuna y el accidente o la muerte. Para Chope no hay dudas sobre esa relación causal: “Ya tenemos un conjunto de pruebas sobre accidentes e incluso muertes, causadas por estas vacunas. Tenemos un informe reciente de un forense en algún lugar del norte de Inglaterra, que concluyó que la vacuna fue la causa directa de la muerte […] La gente tiene miedo a esta vacuna y tenemos que dejar de fingir que ese miedo no existe. No podemos seguir ignorando los informes de los forenses que han llegado a la conclusión de que tal o cual persona murió como consecuencia de la vacuna. Conozco a personas de mi entorno que estaban muy bien y acabaron en el hospital con derrames cerebrales y graves problemas cardíacos. No son sólo anécdotas, son hechos conocidos por la gente de todo el país […] El gobierno probablemente habría preferido que esto no saliera a la luz, pero los hechos son tozudos […] Si alguien viene a mi oficina parlamentaria y me explica que teme por sí mismo o por sus hijos, no puedo decirle ‘no te preocupes’. En el improbable caso de que se produzca un accidente, se le indemnizará íntegramente. No puedo permitirme decirles eso. Pero si pudiera, estarían más dispuestos a correr el riesgo”.

La segunda lectura de este proyecto de ley está prevista para el 22 de octubre.

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