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Día: 11 de septiembre de 2021 (página 1 de 1)

La falsa matanza de Timisoara y otros cuentos de terror que cuentan los reporteros

Timisoara es una ciudad rumana que casi nadie conocía hasta que el 22 de diciembre de 1989 saltó una “noticia” impresionante: había aparecido una fosa común con 4.630 cuerpos asesinados por balas, cadáveres mutilados por bayonetas y torturados. Muchos de ellos eran niños, enterrados con sus juguetes. Muy posiblemente seguirían apareciendo cadáveres porque se había abierto una “investigación”.

“Las cifras que se manejan de víctimas de los combates en Timisoara en la última semana oscilan entre los 5.000 y 12.000 muertos, mientras los heridos superan la cifra de 50.000”, escribió la corresponsal de El País (*). ¿Se dan cuenta? ¡Las cifras se manejan!, o mejor dicho, algunos manejan las cifras.

De la noche a la mañana Ceaucescu dejó de ser el “gran amigo de occidente”. Escasos de ingenio, los medios le calificaron de “vampiro”. Había dejado Rumanía en el desastre más absoluto. Los medios llamaron a sostener a la población con “ayuda humanitaria”: alimentos, medicinas, ropa… Se trataba de justificar el derrocamiento y posterior asesinato del “dictador”, un criminal sin escrúpulos al estilo de los que luego se hicieron famosos: Milosevic, Saddam Hussein, Gadafi, Bashar Al-Assad…

La terrible policía secreta de Ceaucescu, decían los medios, cargaba los camiones con cadáveres para llevarlos a otras fosas comunes y luego les disparaba en la cabeza a los conductores para que no pudieran revelar el lugar del enterramiento. Timisorara se convirtió en la “ciudad mártir” de la humanidad.

Hay mentiras tan gruesas que parecen ser verdad, sobre todo si van acompañadas de fotos. “Una imagen vale más que mil palabras”. Las espeluznantes fotos de la carnicería de Timisoara recorrieron el mundo, en una época en la que no había redes sociales, ni preocupación por la “posverdad”, ni verificadores de hechos. Entonces todo colaba, especialmente la propaganda anticomunista.

En fin, en aquella época estaba muy claro dónde estaba la fuente de las mentiras, quien se inventaba las “noticias” sin ninguna clase de escrúpulos. Los medios primero empezaron a rebajar la cifra de muertos; eran muchos menos de 4.630. Finalmente no había ninguno. Algunos huesos eran de animales y los cadáveres habían sido desenterrados de un cementerio para pobres, maquillados y puestos sobre el suelo para que los corresponsales los fotografiaran.

Una “noticia” así tapa otras realidades, como que el derrocamiento de Ceaucescu estaba muy lejos de haber sido pacífico, ya que había 700 rumanos muertos, o que en aquel preciso momento el ejército de Estados Unidos estaba invadiendo Panamá y disparando contra todo el que se movía.

Tras el descubrimiento del fraude, el filósofo italiano Giorgio Agamben dijo que era “el primer triunfo mundial de la sociedad del espectáculo”. Ignacio Ramonet habló de una “televisión necrófila”, ávida de crímenes, matanzas y toda clase de desgracias, sean sociales o naturales. “La falsa fosa común de Timisoara es probablemente el mayor engaño desde la invención de la televisión”, escribió el periodista. Ahora ya estamos acostumbrados a que nos engañen, pero entonces fue una sorpresa, sobre todo para los menos avisados en este tipo de montajes.

La mentira es una industria que genera beneficios, tantos más cuanto más gruesa es y más se adorna con términos apocalípticos, como “genocidio” y otros. Por el contrario, la verdad ni se compra ni se vende. Es extraño ver dinero en torno a quienes indagan sobre la verdad.

(*) https://elpais.com/diario/1989/12/24/internacional/630457201_850215.html

Los ancianos han muerto en los asilos de Canadá por falta de personal y de cuidados

Muchos ancianos han muerto en Canadá por no haber comido o bebido lo suficiente en los asilos y residencias de larga duración, afirmó el jueves en una entrevista el doctor Vinh-Kim Nguyen, médico de urgencias del Hospital General Judío de Montreal, encargado de tratar los casos de coronavirus en la capital canadiense.

En las últimas semanas, varios ancianos trasladados a hospitales desde los asilos y residencias de larga duración no han muerto por el coronavirus, sino por la falta de alimentos y agua. “Está claro que no todas las muertes que hemos visto [en el hospital] son atribuibles al covid-19”, dijo el doctor Vinh-Kim.

Debido a la escasez de personal en los centros de atención residencial y de larga duración, los ancianos que habían sido abandonados a su suerte fueron trasladados al hospital en malas condiciones, añadió el médico.

“No había suficiente [personal en los asilos] para alimentar a estas personas. Así que murieron de hambre. Hay que decirlo. Lo que vemos en el hospital son pacientes que llegan completamente deshidratados, con insuficiencia renal, porque no han bebido lo suficiente durante muchos días”.

En la mayoría de los casos “se trata de ancianos confusos con problemas cognitivos que ya tenían una mala salud. La deshidratación y la desnutrición agravaron su estado y contribuyeron a su muerte”, aseguró Vinh-Kim, quien se considera testigo de varias muertes de este tipo en su hospital.

Vinh-Kim afirma que las condiciones de los ancianos residentes en las residencias empeoraron cuando se prohibieron las visitas de los familiares, porque “a menudo proporcionaban parte de los cuidados a estos ancianos tan pobres”.

Michèle Charpentier, profesora de trabajo social en la Universidad de Quebec, comparte el diagnóstico del médico. “Está claro que hay muertes colaterales en la crisis de covid-19. Son las personas en los CHSLD [asilos] las que mueren por deshidratación, falta de cuidados, falta de atención y confort de sus seres queridos”, dijo en una entrevista.

La profesora, especialista en gerontología, asegura que algunos ancianos de los asilos se dejaron morir. “Se dejan llevar, ya no comen. Están deshidratados y probablemente experimentan formas de ansiedad y depresión por el contexto que les rodea”.

Charpentier habló de casos desgarradores de ancianos frágiles y confusos que se encuentran en una situación de gran angustia tras haber sido apartados de sus familias. “Hay una ruptura total con las personas que los ancianos quieren, que son importantes para ellos”.

A causa de las medidas sanitarias, muchos se presentaban enmascarados ante los ancianos. “¡Qué horror! Imaginemos por un momento cómo reacciona ante esta situación una señora polaca de 94 años (que no habla ni francés ni inglés), que tiene déficits cognitivos, que no puede ver a su hija ni a su hijo y que no entiende lo que está pasando. Ve a mucha gente que no conoce con máscarillas. Puedes imaginar su angustia”.

El gobierno australiano confisca el alcohol a los vecinos que siguen confinados

A los australianos confinados en Nueva Gales del Sur el gobierno les confisca el alcohol para “protegerlos del covid”.

“A los residentes de los bloques de pisos cerrados por el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur se les está controlando la entrega de alcohol como parte de una política para limitar el número de bebidas consumidas cada día”, según informa NCA News Wire.

Como muestra la foto de portada, la policía y los funcionarios públicos husmean en las compras que los vecinos realizan por internet, confiscando el alcohol y diciendo a los ciudadanos que sólo pueden recibir una ración de “seis cervezas o una botella de vino o una botella de 375 mililitros de licor”.

El edificio Common Ground de Mission Australia, en Camperdown, es el último en el que los residentes están sujetos a estos controles atosigantes y se han quejado de que los paquetes enviados por amigos y familiares han sido registrados antes de ser entregados.

“Registran todos los bolsos y objetos que entran en el edificio… Han confiscado una serie de regalos. Cosas como las botellas de licor, no se nos permitía tener y todavía no se nos permite”, dijo Robin Elhaj, residente de Common Ground.

Los vecinos pueden recibir una ración de una de las siguientes opciones: o seis cervezas o una botella de vino o licor de 375 mililitros.

El exceso de alcohol queda confiscado hasta que se levante el confinamiento.

Los residentes pueden consultar a un médico si creen que necesitan consumir más alcohol del límite permitido.

La Primera Ministra australiana, Gladys Berejiklian, ha amenazado a los australianos que no se vacunen con mantenerlos confinados hasta que se vacunen, o permanentemente, en caso contrario.

Una vez que el 70 por ciento de los adultos se haya vacunado, el gobierno les permitirá tener hasta cinco personas en casa, siempre que todas ellas están completamente vacunadas.

El gobierno también permitirá que se reúnan hasta 20 personas al aire libre y que se realicen algunos viajes por el interior del país.

Sin embargo, las personas no vacunadas seguirán encerradas en sus casas a perpetuidad, amenazó Berejiklian. “¡Estáis avisados! Si no estáis vacunados, venid a vacunaros, de lo contrario no podréis disfrutar de las muchas libertades que tiene el 70 por ciento de las personas vacunadas”, añadió la Primera Ministra.

“Vivir con covid significa tener una reapertura cuidadosa y escalonada una vez que se alcanzan esas altas tasas de vacunación en la población adulta”, dijo Berejiklian.

“Obviamente, hemos consultado con el plan nacional, pero también con nuestros expertos en salud y con las partes interesadas para asegurarnos de que cuando empecemos a reabrir al 70 por ciento de la doble dosis, se hará de forma segura y sólo para las personas vacunadas”, añadió.

Las personas totalmente vacunadas seguirán teniendo que llevar mascarillas, y Berejiklian dijo que las restricciones más draconianas podrían reintroducirse en cualquier momento.

“Las personas que hayan recibido una dosis doble serán libres, pero si hay un resurgimiento de la enfermedad o si se producen acontecimientos inesperados, el gobierno aconsejará a los habitantes de ciertas zonas o pueblos que restrinjan sus viajes al área del gobierno local en lugar de viajar por todo el estado”, dijo.

La sociedad de dos niveles se impondrá, por supuesto, a través de pasaportes sanitarios, que impedirán a los no vacunados cualquier forma de vida social en la calle o en los lugares públicos.

— https://www.news.com.au/national/nsw-act/news/nsw-health-limits-residents-of-lockeddown-tower-block-to-six-beers-per-day/news-story/0e387ceccee145a611ddb6e38872d3d5

La ola de histeria pandémica ha disparado el número de suicidios en Japón

Un nuevo estudio, realizado por científicos de una universidad japonesa en colaboración con el Centro de Vigilancia de Enfermedades Infecciosas de Japón (1), ha identificado 2.665 casos de exceso de mortalidad por suicidio en Japón entre julio de 2020 y marzo de 2021.

El exceso de mortalidad es la diferencia entre el número real de muertes y el umbral epidemiológico esperado, teniendo en cuenta las cifras de años anteriores. El estudio utilizó los datos oficiales de los registros desde 2005 hasta febrero de 2021.

Los investigadores concluyen que se ha producido un “exceso de mortalidad significativo debido al suicidio” entre ambas fechas, con el mayor exceso de mortalidad observado en octubre del año pasado.

El número de muertes atribuidas al coronavirus durante ese periodo fue de 8.153, lo que significa que el exceso de mortalidad por suicidio debido a la ola de histeria y otras circunstancias relacionadas con la pandemia fue casi equivalente a un tercio del total de muertes por coronavirus.

Los autores del estudio proponen que los gobiernos examinen si las medidas sanitarias aprobadas durante la pandemia compensan las muertes ocasionadas por las restricciones. El impacto en la calidad de vida debe ser considerado entre las diversas desventajas de las restricciones a la actividad económica y social, como un componente principal de las medidas.

Lo mismo cabe decir del histerismo y el pánico desatado entre la población por los medios de comunicación.

Otro estudio reciente realizado en Reino Unido también demuestra que, desde el comienzo de la pandemia, han muerto por suicidio cinco veces más jóvenes que por coronavirus (2). A pesar de ello, los medios de comunicación continúan criminalizando a los adolescentes, calificándolos como “irresponsables”.

Un tercer estudio que ha llevado a cabo la Universidad de California confirma (3) que los adolescentes tienen seis veces más probabilidades de padecer una miocarditis como consecuencia de la vacuna, que de ser hospitalizados por “covid”.

(1) https://www.scribd.com/document/523729600/2021-02-13-21251670v6-full
(2) https://assets.researchsquare.com/files/rs-689684/v1/3e4e93fb-4e98-4081-9315-16143c2bbd2b.pdf
(3) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/09/teenage-boys-risk-vaccines-covid/

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