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Mes: agosto 2021 (página 8 de 10)

240.000 manifestantes en la cuarta jornada de movilizaciones contra el pasaporte de vacunas en Francia

Ayer salieron a la calle 240.000 manifestantes en Francia, de los cuales 17.000 en París, según las cifras oficiales del gobierno. Se trata de un nuevo récord para los opositores a los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria.

Tras una gran movilización el 31 de julio, volvieron a hacerlo el 7 de agosto, al día siguiente de que el Consejo Constitucional emitiera su veredicto sobre el proyecto de ley promovido por el gobierno para acelerar la campaña de vacunación en Francia.

Tras reunir a 114.000 manifestantes el 17 de julio, 161.000 el 24 de julio y 204.090 el 31 de juli, siempre según las cifras oficiales, las movilizaciones contra el pasaporte sanitario han alcanzado un nuevo hito al sacar a la calle a más del doble de manifestantes que cuatro semanas antes.

Como en los tres sábados anteriores, se observaron puntos de concentración en casi 200 ciudades, donde volvieron a sonar consignas como “¡Libertad!”, “¡Macron, no queremos tu pasaporte!” o “¡No toques a nuestros hijos!”. Desde los discursos públicos hasta las pancartas reivindicativas, sin olvidar el himno nacional cantado espontáneamente varias veces en algunas marchas, esta nueva jornada de movilizaciones se desarrolló en buenas condiciones en general, con la excepción de algunas tensiones efímeras en la capital y de algunas refriegas en otras ciudades como Lyon y Toulouse.

En París se celebraron cuatro manifestaciones. En una de ellas el diputado de Essonne Nicolas Dupont-Aignan animó a los franceses a “apoyar a los que resisten”. A menos de un año de las elecciones presidenciales, el fundador de Francia en Pie también llamó a la población a “echar al oligarca [Macron] que está matando el espíritu de Francia”.

En otra manifestación François Asselineau, presidente de la Unión Popular Republicana, declaró que el pasaporte sanitario “no es algo científico, es algo político. Los franceses han comprendido que lo que hay detrás es una evolución de la sociedad hacia un control social cada vez mayor”.

A lo largo de la semana Asselineau ha recordado que Pfizer tiene “una larga historia de corrupción y fraude” y que financió al Partido Socialista francés clandestinamente.

Es algo conocido. Fue destapado por el antiguo ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, en 2016. Interrogado durante su juicio por fraude fiscal sobre los pagos de Pfizer a una cuenta abierta en Suiza en 1992, Cahuzac admitió que en 1993 se habían realizado “dos pagos de los laboratorios Pfizer” para la financiación de los socialistas.

El dinero estaba destinado a financiar las actividades del Primer Ministro, el socialista Michel Rocard. “El dinero no pudo salir de las cuentas oficiales del laboratorio”, añadió Cahuzac durante su juicio.

No es de extrañar que los reformistas y la izquierda domesticada sean los principales sostenes de las medidas aprobadas durante la actual pandemia.

Truman sabía que en 1945 Japón se hubiera rendido sin necesidad de lanzar bombas atómicas

Durante 75 años en Estados Unidos se ha aceptado que el lanzamiento de las bombas sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y sobre Nagasaki tres días después fue la única forma de terminar la Segunda Guerra Mundial sin una invasión que habría costado cientos de miles de vidas estadounidenses y posiblemente millones de japonesas. Lógicamente, las bombas no sólo pusieron fin a la guerra, sino que lo hicieron de la forma más humana posible.

Sin embargo, las abrumadoras pruebas históricas de los archivos estadounidenses y japoneses indican que Japón se habría rendido en agosto incluso si no se hubieran utilizado las bombas atómicas, y los documentos demuestran que el presidente Truman y sus asesores más cercanos lo sabían.

La exigencia de los aliados de una rendición incondicional hizo que los japoneses temieran que el emperador, al que muchos consideraban una deidad, fuera juzgado como criminal de guerra y ejecutado. Un estudio del Mando del Pacífico Sudoccidental del general Douglas MacArthur comparó la ejecución del emperador con “la crucifixión de Cristo para nosotros”.

“La rendición incondicional es el único obstáculo para la paz”, envió el ministro de Asuntos Exteriores Shigenori Togo al embajador Naotake Sato, que se encontraba en Moscú el 12 de julio de 1945 tratando de convencer a la Unión Soviética de que negociara unas condiciones de rendición aceptables en nombre de Japón.

Pero la entrada de la Unión Soviética en la guerra el 8 de agosto lo cambió todo para los dirigentes japoneses, que reconocieron en privado la necesidad de rendirse rápidamente.

Los servicios de inteligencia aliados llevaban meses advirtiendo que la entrada de la Unión Soviética en la guerra obligaría a los japoneses a rendirse. Ya el 11 de abril de 1945, el Estado Mayor Conjunto de Inteligencia había predicho: “Si en algún momento la URSS entra en la guerra, todos los japoneses comprenderán que la derrota absoluta es inevitable”.

Truman sabía que los japoneses estaban buscando una forma de terminar la guerra; había descrito el cable interceptado desde Togo el 12 de julio como “un telegrama del Emperador de Japón pidiendo la paz”.

Truman también sabía que la invasión soviética dejaría a Japón fuera de la guerra. En la cumbre de Potsdam, en Alemania, el 17 de julio, después de que Stalin le asegurara que los soviéticos llegaban a tiempo, Truman escribió en su diario: “Estará en la guerra de Japón el 15 de agosto. No habrá más japoneses cuando eso ocurra”. Al día siguiente le aseguró a su esposa: “¡Ahora terminaremos la guerra un año antes, y piensa en los niños que no morirán!”.

Los soviéticos invadieron la Manchuria controlada por Japón en la medianoche del 8 de agosto y destruyeron rápidamente el venerable Ejército de Kwantung. Como era de esperar, el ataque traumatizó a los dirigentes japoneses. No podían librar una guerra en dos frentes, y la amenaza de una toma de posesión comunista del territorio japonés era su peor pesadilla.

El 13 de agosto, el primer ministro Kantaro Suzuki explicó que Japón debía rendirse rápidamente porque “la Unión Soviética tomará no sólo Manchuria, Corea y Karafuto, sino también Hokkaido”. Esto destruiría los cimientos de Japón. Debemos terminar la guerra cuando podamos tratar con Estados Unidos”.

Aunque la mayoría de los estadounidenses no estén familiarizados con esta historia, el Museo Nacional de la Marina de los Estados Unidos en Washington, afirma inequívocamente en una placa con su exposición sobre la bomba atómica: “La vasta destrucción causada por el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki y la pérdida de 135.000 vidas tuvo poco impacto en el ejército japonés. Sin embargo, la invasión soviética de Manchuria […] les hizo cambiar de opinión”. Pero en internet, la redacción se modificó para presentar los bombardeos atómicos de forma más positiva, lo que demuestra una vez más cómo los mitos pueden superar las pruebas históricas.

En 1945, siete de los ocho oficiales de cinco estrellas del Ejército y de la Armada de Estados Unidos coincidieron con la vitriólica evaluación de la Marina. Los generales Dwight Eisenhower, Douglas MacArthur y Henry “Hap“ Arnold, así como los almirantes William Leahy, Chester Nimitz, Ernest King y William Halsey, declararon que las bombas atómicas eran innecesarias desde el punto de vista militar, moralmente reprobables o ambas cosas.

Nadie fue más apasionado en su condena que Leahy, el jefe de personal de Truman. Escribió en sus memorias “que el uso de esta arma bárbara en Hiroshima y Nagasaki no fue de ninguna ayuda material en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse […] Al ser los primeros en utilizarla, habíamos adoptado una norma ética común a los bárbaros de la Edad Media”.

MacArthur creía que el uso de las bombas atómicas era inexcusable. Más tarde escribió al ex presidente Hoover que si Truman hubiera seguido el consejo “sabio y estadista“ de Hoover de cambiar sus condiciones de rendición y decir a los japoneses que podían conservar a su emperador, “los japoneses lo habrían aceptado y con gusto, no me cabe duda”.

Antes de los bombardeos, Eisenhower había insistido en Potsdam en que “los japoneses estaban listos para rendirse y no había necesidad de golpearlos con esta cosa horrible”.

Las pruebas demuestran que tenía razón, y el avance del Reloj del Juicio Final nos recuerda que la violenta inauguración de la era nuclear debe quedar confinada al pasado.

Gar Alperovitz y Martin J. Sherwin https://news.yahoo.com/op-ed-u-leaders-knew-100525153.html

Espionaje, contraespionaje, contraguerrilla y manipulación social para instaurar el Reino de Cristo en la Tierra

Copias de correos electrónicos contenidos en los más de 17.000 archivos de la organización fascista española Hazte Oír –revelados por WikiLeaks– dan cuenta del testimonio del filósofo y exyunquista López Luengos, en el que describe el método de espionaje-contraespionaje, ocultación y control de El Yunque. En España, la asociación secreta de origen mexicano basa su estructura orgánica en células independientes; sus miembros usan seudónimos y espían a sacerdotes, obispos y movimientos, a los cuales infiltran; usan los métodos del “choque de carneros”, el conflicto, la polarización, la “contraguerrilla” y las amenazas. Su objetivo: alcanzar el poder político para “instaurar el Reino de Cristo en la Tierra.

Los más de 17.000 archivos que WikiLeaks reveló de la fascista Hazte Oír contienen copias de correos electrónicos relacionados con la asociación secreta de origen mexicano El Yunque. Entre éstos destaca un correo escrito por el filósofo y exyunquista Fernando López Luengos, dirigido, entre otros, al reaccionario Ignacio Arsuaga, presidente de la organización española, donde da cuenta del actuar de los yunquistas para alcanzar el poder político y con éste “instaurar el Reino de Cristo en la tierra”.

En éste se adjunta un archivo pdf con su testimonio, que posteriormente fue avalado por el Ministerio Fiscal en el procedimiento ordinario 285/2012 interpuesto en el Juzgado de Primera Instancia número 45 de Madrid, y por el cual se solicitaba a la justicia española que Hazte Oír fuera disuelta porque formaba parte de El Yunque. En éste, López Luengos describía el método de espionaje y contraespionaje, ocultación y control que emplea El Yunque en España.

La asociación secreta de origen mexicano, aseguraba el filósofo y exintegrante de la misma, basa su estructura orgánica en células independientes similares a las de los servicios de inteligencia convencionales: “cada célula desconoce la existencia y composición de otras células. Sus miembros tienen prohibido saludarse en público y actúan como si no se conociesen (salvo que hubiera entre ellos alguna relación natural anterior). En sus reuniones deben guardar severas medidas de seguridad: tienen que aparcar su vehículo a dos manzanas del lugar, sólo pueden entrar en grupos de dos o tres personas, deben quitar las baterías a sus [teléfonos] móviles, deben inspeccionar las ventanas del recinto y examinar posibles cámaras ocultas, etcétera”.

Todos los integrantes del Yunque actúan bajo seudónimos y, por juramento, están obligados a guardar el más riguroso secreto sobre la organización, sobre sus estrategias y sus miembros. “Para ello, desde sus inicios trabajan en pre-organizaciones secretas –que no son propiamente El Yunque aunque están dirigidas por el mismo–, son entrenados en técnicas de engaño utilizando mentiras planificadas y sistemáticas, que incluyen la ocultación de toda información a los propios padres, incluso en el caso de adolescentes menores de edad”.

El testimonio del filósofo y exyunquista habla del uso sistemático de un “sistema de inteligencia interior”, que opera a través de dos áreas establecidas a las que El Yunque denomina secretarías de Información y de Higiene. Éstas se encargan del control informativo, pues entre otras cosas bloquean cualquier información no autorizada entre los miembros dependiendo de su rango (“los miembros inferiores ignoran muchos datos esenciales y obedecen ciegamente”), además de detectar a delatores. Los integrantes tienen prohibido investigar al Yunque y deben conformarse con los datos que les sean revelados para desempeñar las misiones que les encomiendan.

En forma particular, la Secretaría de Higiene es la que establece las normas de seguridad generales y ordena quién es el encargado de este tema en cada reunión del grupo, así como de generar las instrucciones específicas que deben cumplir los miembros.

Por su parte, la Secretaría de Información opera en dos frentes: el externo y el interno. En el primero se incluye la “recogida sistemática de información de gente ajena a la organización. Para ello, desde los primeros años de pertenencia a la organización se acostumbran a hacer semanalmente informes sobre cualquier persona o entidad que pueda ser de algún modo útil a la organización. Estos informes son recogidos y clasificados en un centro de control (Secretaría de Información). […] Este sistema de espionaje, fiel a su criterio de primordialidad sobre cualquier realidad familiar o social, ha incluido en algunos casos [de menores de edad cooptados] la realización de informes sobre los propios padres. E igualmente afecta a todo tipo de realidad eclesial: sacerdotes, obispos o responsables de movimientos son espiados. Y sus movimientos, cuando son de algún interés para la organización, son registrados en informes que se envían puntualmente. En algunos casos se hace un seguimiento exhaustivo”.

Aunado a ello, miembros del grupo político Yunque se infiltran en órganos directivos de asociaciones y organizaciones “que luchan por la vida, por la familia o por la libertad de educación”, movimientos eclesiales, en distintos medios de comunicación y en grupos políticos, y “lo han intentado en diversos movimientos y en plataformas dirigidas por laicos cristianos, para desde ahí influir en la sociedad”. A través del secretismo también se infiltran entre gente de la Iglesia.

“Durante años, los miembros del Yunque en España han trabajado utilizando la energía de la gente que trabajaba con ellos sin que éstos supieran su pertenencia a la organización ‘reservada’ e ignorando sus segundas intenciones”, señalaba el exyunquista y reconocido ultraconservador.

Del testimonio de López Luengos se desprende que en el ámbito interno también se dan labores de espionaje y de contraespionaje, al usar a “miembros fieles que fingen descontento para ganarse la confianza de los desencantados o de los posibles desertores para neutralizar su influjo o sus planes. Es un delicado sistema de espionaje y contraespionaje interior que afecta también a personas externas de las que se sospecha pueden llevar a cabo acciones contra el secreto de la organización”.

Respecto del espionaje, apunta que “han engañado durante años a personas cuya confianza conquistaron, para obtener información privilegiada para los fines de su organización (para lograr el control y poder y para promocionar a la propia organización)”.

El testimonio de López Luengos, que se basa no sólo en su experiencia sino en las de otras 30 personas que fueron cooptadas por El Yunque o tuvieron relación con sus miembros, apuntaba que cuando queda al descubierto un integrante o una actividad de la organización, “utilizan también los medios de ‘contraguerrilla’ convencionales, que incluyen el descrédito del delator y también las amenazas”.

Agregaba que “cuando algunas personas que les descubrieron han querido advertir a otros para que no sufrieran la misma decepción y para evitar que fueran manipulados y utilizados, los miembros del Yunque, lejos de aceptar este hecho, han actuado enérgicamente para mantener el secreto quebrantando violentamente la caridad cristiana: han difamado cruelmente a los que los descubrieron, han provocado a veces por acción y otras veces por omisión, su linchamiento tratándoles de enemigos del movimiento objetor o de la causa provida y difamándoles públicamente e incluso en medios de comunicación. También han recurrido a amenazas legales cuando han temido que alguien publicara sus acciones en internet”.

En contextos que consideran adversos o en los cuales puede quedar al descubierto su actuar, los yunquistas y filo-yunques “habitualmente aplican como método el ‘choque de carnero’, el conflicto y la polarización”. En estos escenarios, apuntaba que los cristianos de diversos movimientos y realidades eclesiales “ingenuamente no aciertan a creer que un cristiano comprometido sea capaz de utilizar la confianza y amistad para espiar, infiltrarse e intentar dominar cualquier realidad social y religiosa”.

Por todo ello, el filósofo López Luengos consideraba que “el error –grave error– [de El Yunque] radica en pretender hacer una lectura del Evangelio desde los presupuestos de un grupo político que actúa en secreto buscando una eficacia elevada por medio de sus estrategias de control de poder y de ocultación, hasta el punto de adoptar de manera sistemática el método del tradicional servicio de inteligencia tan determinante durante los años de la Guerra Fría”.

—https://contralinea.com.mx/el-yunque-sus-metodos-de-espionaje-contraespionaje-contraguerrilla-y-manipulacion-social/

Las restricciones sanitarias son sólo para los ‘pringaos’

La pandemia y las subsiguientes medidas restrictivas son un asunto de clase social. Los millonarios de todo el mundo no han guardado cuarentena, han viajado y han organizado sus propias fiestas, sin mascarillas, ni distancia de seguridad y, sobre todo, sin que la policìa les tire a puerta abajo porque metían mucho ruido.

En España sólo le han pillado al bocazas de Revilla, incluso fumándose un puro en un restaurante, pero han trascendido muchos más casos, que ningún medio ha querido publicar. En los restaurantes de lujo hay reservados en los que se pueden ver las mesas para las grandes comilonas, con los ceniceros encima para que no falte de nada. La policía no entra nunca a ese tipo de sitios.

En Francia han sorprendido a políticos, jueces y grandes capitalistas en comidas, reuniones y fiestas en plena cuarentena. Ningún empresario ha cancelado su agenda por el toque de queda.

Lo mismo ha ocurrido en Nueva Zelanda, donde la cuarentena es tan estricta que la población lleva semanas encerrada en sus casas a cal y canto. Los puertos y aeropuertos también permanecen cerrados al tráfico… para casi todos. Incluso muchos nacionales que salieron de viaje no han podido regresar a sus casas.

Al multimillonario Larry Page, cofundador de Google, que aparece en la foto de portada, esas restricciones no le afectan. Compró una de las islas Fiji y el gobierno le permitió entrar en el país para que pudiera descansar en su remanso de paz.

La prensa lo ha publicado y se ha montado el correspondiente revuelo. A Page la policía debería haberle encerrado en uno de los albergues habilitados para pasar los 14 días reglamentarios de cuarentena, como todos los demás: encerrado.

Dicen los medios que como ni siquiera es residente en el país, no le deberían haber permitido la entrada. Pero donde hay una regla siempre hay una excepción. El Ministerio de Sanidad autorizó su entrada porque la ley no es igual para todos.

“El gobierno debe responder por qué el multimillonario Larry Page, cofundador de Google, fue autorizado a entrar en Nueva Zelanda mientras que los kiwis desesperados y las familias separadas no pueden cruzar la frontera”, dijo David Seymour, dirigente del Partido Neozelandés, que está en la oposición.

El Tribunal Constitucional alemán rechaza la ilegalización del Partido Comunista

El 28 de julio el Tribunal Constitucional estimó la demanda del Partido Comunista de Alemania contra la inadmisión de su candidatura a las elecciones al Bundestag y la privación de su estatus de partido político.

En plena pandemia, la medida era un ensayo y una verdadera provocación, dado que dicho Partido es residual desde el punto de vista electoral y apenas tiene otra actividad política diferente.

En todo el mundo, la ley marcial y las restricciones sanitarias siempre han sido el caldo de cultivo ideal para la represión política porque mantiene distraída la atención de los movimientos populares.

No es ninguna casualidad que, lo mismo que Alemania, también en España el gobierno haya intentado algo parecido con Izquierda Castellana, y cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

Sin embargo, en este tipo de medidas políticas represivas, en Alemania llueve sobre mojado y las medidas contra los comunistas presagian un futuro nada esperanzador para los derechos y las libertades fundamentales.

Patrik Köbele, su presidente, ha declarado: “El Tribunal Constitucional Federal ha rechazado hoy el intento de poner en peligro la existencia del Partido Comunista de Alemania (DKP) por medios burocráticos y de prohibirle presentarse a las elecciones al Bundestag”.

La sentencia es un revés para la Comisión Electoral, dice Köbele, ya que confirma que el DKP es un partido político activo, con especial referencia al mitin del DKP en el 80 aniversario del ataque nazi contra la Unión Soviética.

En un comunicado público el dirigente del DKP atribuye la decisión a “nuestra lucha jurídica y política”, así como a “la gran solidaridad nacional e internacional de la que hemos gozado”.

La solidaridad internacional superó las expectativas del Partido. “Más de 50 partidos comunistas y obreros, el Consejo Mundial de la Paz, la Federación Mundial de la Juventud Democrática y muchas organizaciones progresistas mostraron su solidaridad con nosotros. Fue una gran demostración de internacionalismo. En todas partes se hizo público este intento de las fuerzas reaccionarias contra nosotros. Los miembros de los partidos hermanos utilizaron el Parlamento Europeo para apoyar al DKP. Estamos orgullosos de formar parte de esta comunidad internacionalista. Se lo agradecemos de todo corazón. Este ejemplo muestra lo importante que es la solidaridad y lo que puede conseguir”.

La solidaridad ha sido un acicate para que el DKP acuda a la próxima campaña electoral con más energía, si cabe, añade Köbele, para luchar por nuestras reivindicaciones políticas y para fortalecer el DKP, ahora más que nunca.

La victoria del DKP es un pequeño triunfo en la lucha contra el desmantelamiento de los derechos democráticos y contra la reestructuración reaccionaria de los aparatos del Estado, dice el comunicado.

Criticar a los ‘expertos’ como Fauci también es un delito de odio

Con una pandemia tan prolongada, los “expertos” se han visto metidos en un fuego cruzado al que no están acostumbrados. Se creían los reyes del universo y siempre había supuesto que los demás son borregos que deben seguir sus pasos.

No basta con censurar a los que no estén de acuerdo con ellos: deben ser perseguidos por la policía los fiscales y los jueces; deben ser encarcelados.

El diputado Paul Tonko, del partido demócrata, ha presentado un proyecto de ley en el Congreso de Estados Unidos, conocido como Ley de Integridad Científica, para proteger a los científicos que asesoran al gobierno estadounidense de las “injerencias políticas”.

Para Peter Hotez, profesor del Instituto Baylor de Medicina, eso no es suficiente: la protección de los científicos que asesoran al gobierno debería extenderse a los académicos de las universidades e institutos de investigación privados.

Hotez, que aparece en la foto de portada, ha publicado un artículo en una revista científica, Plos Biology, en el que propone que criticar a Anthony Fauci y a otros “expertos” de la misma ralea sea consderado como un “delito de odio” (*).

En Estados Unidos Hotez es uno de esos “expertos” que participa habitualmente en las cadenas de televisión CNN y MSNBC y no le gusta que critiquen sus imbecilidades, que son muchas. Por eso aboga por llevar al banquillo de los acusados a los que no le ríen sus gracias.

Según Hotez, una “banda de miembros ultraconservadores del Congreso de Estados Unidos y otros funcionarios de extrema derecha están llevando a cabo ataques organizados y aparentemente bien coordinados contra destacados científicos biólogos estadounidenses”.

Los “extremistas de extrema derecha” están envalentonados. Cuestionan la respuesta a la pandemia y las vacunas y lanzan “agresiones anticientíficas”.

El “experto” saca a relucir las habituales comparaciones con los nazis para concluir que “no actuar es una aprobación tácita y una garantía de que la integridad y la productividad de la ciencia en Estados Unidos se erosionarán o perderán terreno”.

“Deberíamos considerar la posibilidad de ampliar los mecanismos de protección para los científicos que actualmente son objetivo del extremismo de derechas en Estados Unidos”, escribe.

Ahora pensemos por un momento en la categoría que tiene un revista de biología que publica este tipo de basura seudocientífica.

(*) https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3001369

Singapur ingresa en un siquiátrico a una persona que se negó a ponerse mascarilla

Un británico detenido por negarse a llevar una mascarilla en el metro de Singapur, Benjamin Glynn, ha sido internado en un siquiátrico tras calificar de “repugnante” su situación judicial.

Fue detenido el 7 de mayo y juzgado el 19 de julio. Le revocaron la fianza de 2.700 libras esterlinas y se enfrenta a nuevas acusaciones por no llevar la mascarilla en su comparecencia ante el tribunal.

Al comenzar su juicio, Glynn, de 39 años, dijo que no se declaraba culpable ni inocente de los cargos que se le imputaban. “Me niego a ser un esclavo”, añadió mientras los opositores a las mascarillas le apoyaban desde la tribuna del público. “Creo que no tiene sentido que se me juzgue simplemente porque no llevo mascarilla”.

El fiscal Timotheus Koh pidió al tribunal que evaluara el estado mental del padre de dos hijos, y añadió que la familia de Glynn había descrito un “marcado cambio” en sus acciones desde que comenzó la pandemia.

“El comportamiento del acusado en el tribunal habla por sí mismo”, dijo el fiscal, a lo que Glynn respondió en alta voz: “Mi mente está muy clara. Estoy muy despierto. Sé lo que digo”. Afirmó que fue “libre” durante el juicio y añadió que “los cargos no se me pueden aplicar a mí”.

Glynn trabaja en Singapur desde 2017 por cuenta de una empresa británica con sede en el país asiático.

Fue grabado infringiendo la orden de llevar mascarilla antes de que los policías le localizaran después de que el vídeo se hiciera viral. El acusado dijo que desde entonces su familia había regresado a su casa en Leeds sin él. “Quiero dejar el país de todas formas, sólo déjenme ir”, dijo.

Glynn, que no contó con un abogado que le defendiera, se refirió a Abdul Rashid Abdul Rahman, que originalmente era su defensor, como su “consejero legal”. Pero el juez Eddy Tham prohibió a Rahman defender a Glynn porque no estaba legalmente cualificado.

El juez ordenó que Glynn fuera ingresado en el Instituto de Salud Mental para su control siquiátrico hasta que el juicio se reanude el 19 de agosto.

Mientras se lo llevaban, el acusado gritó que la policía lo había perseguido “como una manada de animales” y que la decisión judicial “no es justa”.

Las acusaciones contra Glynn incluyen tres delitos, dos de molestias y desórdenes públicos, en virtud de la Ley de Medidas de Emergencia contra la pandemia. Un cuarto cargo se refiere a su decisión de renunciar a la mascarilla fuera del edificio del tribunal.

La acusación de molestias conlleva una pena máxima de cárcel de un año y una multa de hasta 2.600 libras, mientras que la condena por infringir las restricciones de la pandemia podría suponer una pena de seis meses y una multa de 5.300 libras.

—https://www.telegraph.co.uk/world-news/2021/08/05/briton-refused-wear-mask-singapore-remanded-mental-health-facility/

Una empresa de publicidad contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas

La empresa de publicidad Komi contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas en TikTok, la red social de intercambio de vídeos.

Komi no quiere revelar quién es su cliente ni quién le paga por producir los vídeos falsos, pero el proyecto coincide con la nueva campaña orquestada por el gobierno británico para vacunar a los jóvenes de 16 y 17 años con la primera dosis de la vacuna de Pfizer.

La empresa, que tiene su sede en Manchester, financia con 100 libras esterlinas a los actores que graban vídeos caseros contra lo que califica como “teorías de conspiración” sobre las vacunas.

Komi les proporciona los guiones a los actores y les pide que hagan cinco videoclips cortos “filmándose a sí mismos en modo selfi” y haciéndose pasar por médicos. Los actores tienen que rodar cada vídeo en un lugar diferente y llevar ropa distinta en cada uno de ellos.

“El objetivo es hacerlo lo más creíble posible, como si fueras un médico de Tik Tok”, dice un anuncio publicado en Mandy, una bolsa de trabajo internacional para actores, intérpretes, directores y personal de producción.

La descripción del trabajo pide a los solicitantes que se hagan pasar por un “médico de cabecera que hable del covid-19 y de las teorías de la conspiración que lo rodean”.

“La filmación, la iluminación y el sonido no tienen por qué ser perfectos; puedes filmar con tu teléfono”, dice el anuncio.

Los vídeos editados se publican en el canal “It’s Gone Viral”, una marca de redes sociales propiedad de Komi que cuenta con 8,2 millones de seguidores en Facebook, 2,3 millones en TikTok y 410.000 en Instagram.

Es una muestra de la desinformación que ha acompañado a la pandemia desde el comienzo, mientras los inquisidores estilo Newtral y los monopolios tecnológicos sólo vigilan y censuran a quienes denuncian este tipo de fraudes, que incluso son delictivos porque la legislación británica castiga con pena de cárcel a quien se haga pasar por médico.

¿Creen que la policia británica abrirá una investigación para detener a los delincuentes, a los inductores y a los que han financiado este fraude?

El gobierno alemán se replantea la vacunación obligatoria ante el fracaso de la voluntaria

En Alemania se está frenando el ritmo de vacunaciones, mientras aumenta la oposición popular conta las vacunas, en genral, y con su obligatoriedad, en particular. El 30 por ciento de la población se niega en rotundo a vacunarse. En mayo la cifra era de sólo un 23 por ciento, por lo que la oposición ha sumado siete puntos más. A este paso será difícil que el gobierno alcancec esa tontería a la que llaman “inmunidad de rebaño”.

A medida que la vacunación fracasa, aumenta la tentación de forzar la máquína al más puro estilo hitleriano, es decir, presionando a los indecisos y haciéndoles la vida imposible, cerrándoles el acceso al ocio o sometiéndoles a tests continuos.

Lo llaman “vacunación obligatoria encubierta”, aunque la presión discreta puede desatar nuevas y más violentas protestas en la calle, como las del pasado fin de semana en Berlín, que dejó un saldo de más de 600 detenidos y un fallecido.

La estupidez de la “ultraderecha” ya no cuela. En la manifestación de Berlín se vio a una joven que portaba una pancarta inequívoca: “¡No al apartheid de la vacunación! ¡Fascismo nunca más!”.

Cerca de un 53 por ciento de la población alemana ya ha recibido sus dos dosis de vacunas, pero el gobierno busca el 70 por ciento con la pauta completa para el 21 de septiembre.

Entre los no vacunados crece el número de personas recalcitrantes que dicen que “no se vacunarán en ningún caso” y empiezan a oirse voces favorables a la obligatoriedad entre los políticos de todos los pelajes, los periodistas y los “expertos” de pacotilla.

Como en otros países, los trabajadores sanitarios son el eslabón débil de la cadena y los primeros candidatos para abrir la brecha. Detrás irán los maestros y profesores. Los
sindicatos piden evitar la obligación y que, primero, se haga una oferta de vacunación a todos los trabajadores del sector sanitario.

Las recompensas y la “motivación positiva” también han fracasado. El vicecanciller y ministro de Hacienda, el socialdemócrata Olaf Scholz, participó en una iniciativa en la que a cada vacunado se le ofrecía un trozo de pan y una salchicha.

Es la política del palo y la zanahoria, un método de domesticación de toda la vida.

Los partidarios y detractores de las vacunas se manifiestan conjuntamente contra su obligatoriedad

A los medios españoles les gusta decir que la ola de protestas en Europa contra la vacunación obligatoria está organizada por “antivacunas”. Es una de las muchas manipulaciones que vienen lanzando desde el minuto cero de esta pandemia, como las etiquetas de “negacionistas”, e incluso “ultraderecha”, que ni siquiera saben lo que significa.

Desde el principio de la pandemia y la imposición de la ley marcial en casi todo el mundo, las protestas han crecido, hasta el punto de hacerse masivas a medida que los gobiernos se mostraban más desafiantes hacia las libertades y derechos más básicos, esos que en Europa creían que nadie se atrevería nunca a burlar.

En el movimiento contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario también participan activamente los que se han vacunado, e incluso los que recomiendan vacunarse, a pesar de los pesares. Son muchos los que se ha dado cuenta, unos más tarde y otros más temprano, que los estados de emergencia, las restricciones sanitarias, las vacunas y el pasaporte sanitario son mecanismos de control, es decir, de reforzamiento del poder político.

Actualmente sólo el 17 por ciento de los franceses se niega a vacunarse contra el coronavirus, mientras que casi la mitad de las personas expresan su apoyo o simpatía por el movimiento contra el pasaporte sanitario.

La agencia France Press ha enviado a sus reporteros a las movilizaciones contra el pasaporte sanitario y se han encontrado a muchos publicistas de las vacunas, en general, e incluso de las vacunas contra el coronavirus, en particular (*).

El elemento común de unos y otros no es la vacuna sino la obligatoriedad, es decir, el retorno al fascismo o el reforzamiento de lo que jamás finalizó.

A diferencia de España, en Francia los sindicatos ha publicado comunicados recomendando la vacunación y oponiéndose a su carácter obligatorio. Lo mismo ha ocurrido con otras organizaciones sociales, que no están acostumbradas a presiones y chantajes tan descarados de sus gobiernos.

En Francia el pasaporte sanitario es obligatorio desde el 21 de julio en los locales culturales y de ocio y el lunes de la semana que viene se ampliará a los cafés, restaurantes, trenes de larga distancia, autocares y vuelos nacionales, así como a los pacientes y visitantes de los centros sanitarios y residencias de ancianos.

Desde que comenzaron hace tres semanas, las manifestaciones contra los pasaportes sanitarios son cada vez más numerosas. El sábado la policía francesa contabilizó más de 200.000 participantes y ha advertido de que pueden convertirse en un nuevo movimiento, parecido a los “chalecos amarillos” y cada vez más radicalizado.

“Soy camarero, nunca quise ser policía”, dijo Stéphane Grand, de 27 años, manifestante en Montpellier el sábado. “Me repugna que se nos pida que comprobemos quién está vacunado y quién no, eso hace imposible mi trabajo”, añade.

La vacunación obligatoria es uno de los diez puntos de alerta enumerados el 20 de julio por el Defensor de los Derechos Humanos, que denuncia “el control de una parte de la población por otra”.

(*) https://www.lepoint.fr/societe/des-vaccines-et-pro-vaccins-rejettent-farouchement-le-pass-sanitaire-05-08-2021-2437901_23.php

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