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Día: 15 de mayo de 2021 (página 1 de 1)

Los negacionistas no son como los pintan en la televisión

Un grupo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha analizado los foros en los que los críticos de la pandemia discuten los documentos científicos y llegan a una conclusión sorprendente: son más sofisticados en el estudio de la ciencia que quienes se dejan guiar por el canon oficial (*).

El enfoque de la pandemia de los críticos se basa en un incremento del rigor científico, no en una reducción del mismo, dice el MIT.

Las corrientes críticas buscan el acceso directo a la información científica, prefieren la investigación de primera mano y la lectura de las fuentes originales sobre las interpretaciones de los “expertos”, es decir, los argumentos de autoridad que caracterizaron a la Edad Media.

“Son muy reflexivos sobre la naturaleza intrínsecamente sesgada de cualquier análisis y les molesta lo que consideran la arrogante santurronería de las élites científicas”, afirma el MIT en su estudio.

De la falta de transparencia en la recopilación de datos, muchos críticos deducen una falta de honestidad que erosiona su confianza en las instituciones gubernamentales y en los datos que publican.

En sus foros, los críticos argumentan que la confusión de los casos asintomáticos y sintomáticos hace difícil determinar la gravedad de la pandemia.

Los críticos tratan de ayudar a los que tienen problemas para interpretar los gráficos, con explicaciones, ayudando a los lectores a encontrar las fuentes originales para que puedan comprobar los datos por sí mismos, haciendo referencia a estudios debidamente acreditados.

La motivación explícita de muchos de estos críticos es encontrar información para poder tomar las mejores decisiones para sus familias y, por extensión, para las sociedades que les rodean.

El estudio afirma que la ridiculización que los medios han tratado de verter sobre los críticos carece de fundamento porque “están profundamente comprometidos con las formas de crítica y producción de conocimiento que reconocen como las señas de identidad de la práctica científica”.

El conocimiento científico ha sido usurpado por una élite paternalista y condescendiente que espera la sumisión intelectual en lugar del pensamiento crítico de los lectores. Hay quien pretende darlo todo hecho y hay quien quiere que el lector piense por sí mismo.

(*) https://arxiv.org/pdf/2101.07993.pdf

El Pentágono y Bill Gates liberan millones de mosquitos genéticamente modificados en Florida

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha aprobado la liberación de millones de mosquitos asesinos modificados genéticamente en los Cayos de Florida. El asesor científico de Biden está involucrado en el desarrollo de la tecnología Crispr para la modificación genética de los seres vivos, desde los mosquitos hasta el salmón, pasando por las vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna.

El 30 de abril, el Comité de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida y la empresa de biotecnología Oxitec anunciaron que comenzarían a liberar unos 750 millones de mosquitos Aedes aegypti modificados genéticamente. El Aedes aegypti representa sólo un 4 por ciento de la población de mosquitos en los Cayos. La liberación está siendo combatida por los residentes y los grupos ecologistas que pidieron un referéndum en las votaciones del año pasado, pero el Comité de Control de Mosquitos lo rechazó. Oxitec y el Comité de Control de Mosquitos dicen que la liberación pretende eliminar la presencia del mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue, el Zika y otras enfermedades.

El proyecto suena estupendo en las declaraciones de prensa, aunque es alarmante en muchos aspectos. En primer lugar, la negativa a permitir una votación ciudadana sobre la controvertida liberación de OMG (organismos genéticamente modificados). En segundo lugar, no hay un análisis de de los riesgos frente a los beneficios de liberar millones de mosquitos cuyos rasgos genéticos mutan de forma a menudo impredecible. ¿Merece la pena el riesgo de mutar una variedad de mosquito cada vez más robusta? Nadie puede decirlo. Las técnicas tradicionales de control de mosquitos han funcionado bien hasta ahora.

El director general de Oxitec, Grey Frandsen, tiene un oscuro historial en el Departamento de Estado en los Balcanes, como asesor de la Armada y como miembro del Grupo Internacional de Crisis de George Soros, que desempeñó un papel clave en la destrucción de Yugoslavia en la década de los noventa. Sin experiencia previa en biotecnología, Frandsen aparece como director general de Oxitec en 2017. La empresa británica Oxitec es ahora propiedad de Third Security, una empresa estadounidense de capital riesgo con sede en Radford (Virginia), dirigida por Randal J. Kirk, que también es propietario del productor de salmón genéticamente modificado AquaBounty.

Los mosquitos OGM fracasaron en Brasil

En otro ensayo realizado por Oxitec con el mismo mosquito Aedes aegypti modificado genéticamente en Bahía, Brasil, trataron de comprobar si podían aparearse con mosquitos locales portadores del Zika, la malaria u otras enfermedades transmitidas por ellos. Tras una reducción inicial de la población de mosquitos, al cabo de unos meses la población que había sido fuertemente suprimida volvió a niveles cercanos a los anteriores a la liberación, según un estudio publicado en la revista Nature Reports.

Un equipo de científicos de la Universidad de Yale y de varios institutos científicos de Brasil supervisó el experimento. Comprobaron que, tras un periodo inicial en el que la población de mosquitos objetivo disminuyó significativamente, la población de mosquitos volvió a los niveles previos a la liberación después de unos 18 meses. Además, el documento señala que algunos de los mosquitos probablemente tienen “vigor híbrido”, lo que significa que un híbrido entre el natural y el modificado genéticamente ha creado una población más robusta que la población previa a la liberación que puede ser más resistente a los insecticidas, en definitiva, mosquitos superresistentes. Este estudio realizado por la empresa Oxitec en Brasil concluye: “No se sabe cómo puede afectar a la transmisión de enfermedades o a otros esfuerzos para controlar estos peligrosos vectores”.

Las mutaciones genéticas son imprevisibles. Otro estudio científico de 2020 descubrió que los insectos “estériles” vuelven a ser fértiles, lo que da lugar a poblaciones persistentes de OMG resistentes en el medio ambiente. El estudio, publicado por científicos de China, Alemania y el USDA de Estados Unidos, muestra que pueden producirse mutaciones espontáneas en las moscas de laboratorio, lo que da lugar a una resistencia genética al rasgo deseado. En otras palabras, supermoscas o mosquitos.

El dengue o del Zika no es un problema grave en los Cayos de Florida. Según el informe oficial de los CDC, el año pasado no hubo ni una sola incidencia de Zika en todo Estados Unidos por parte de la población nativa y sólo 4 por parte de viajeros extranjeros. En cuanto al dengue, mucho más leve y raramente mortal, que tiene síntomas similares a los de la gripe, hubo 26 casos en los Cayos de Florida en 2020. Se trata del primer brote en casi una década. Sospechosamente, fue un pequeño brote de dengue en 2010 lo que Oxitec utilizó para justificar la liberación de su mosquito genéticamente modificado en Florida. La nueva epidemia en 2020 también se ajustó sospechosamente al esfuerzo de Oxitec para liberar los mosquitos genéticamente modificados en Florida, que fue aprobado el año pasado.

El Pentágono, Gates, Oxitec (tanto monta, monta tanto)

El hecho de que el proyecto de Oxitec esté respaldado por dos organizaciones muy controvertidas -la Fundación Bill y Melinda Gates y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono (Darpa)- no hace sino aumentar las sospechas sobre la liberación de mosquitos modificados genéticamente en Florida. La Fundación Gates, que no sólo es uno de los principales financiadores de las vacunas contra el coronavirus de Pfizer y Moderna, sino también el mayor donante privado de la OMS, lleva más de una década financiando la investigación en edición genética. Gates es muy consciente del potencial malicioso de la tecnología de edición genética. Puede utilizarse para fabricar armas biológicas.

En 2016 Gates declaró: “La próxima epidemia podría nacer en la pantalla del ordenador de un terrorista decidido a utilizar la ingeniería genética para crear una versión sintética del virus de la viruela”. En julio de 2017, John Sotos, de Intel Health & Life Sciences, dijo que la investigación sobre la edición de genes podría “allanar el camino para las armas biológicas con un potencial destructivo inimaginable”.

En 2016 la Fundación Gates entregó 1,6 millones de dólares a la empresa de relaciones públicas Emerging Ag para bloquear un amplio esfuerzo para asegurar una moratoria de la Convención de la ONU sobre la Diversidad Biológica (CDB) sobre la tecnología de modificación genética hasta que se pueda establecer su seguridad. Según los correos electrónicos obtenidos por el Grupo ETC, Emerging Ag reclutó a más de 65 expertos, entre los que se encontraban un alto funcionario de la Fundación Gates, un funcionario de Darpa y científicos que recibieron financiación de Darpa.

Una guerra entomológica

Darpa lleva varios años trabajando en la edición genética de mosquitos. A través de su programa “Insect Allies”, mediante las tecnologías Crispr de edición genética, el Pentágono trata de manipular el genoma del mosquito Aedes aegypti. El Departamento de Defensa ha gastado al menos 100 millones de dólares en la tecnología de edición genética, lo que convierte al ejército estadounidense en uno de los principales patrocinadores de dicha tecnología.

“La manipulación genética es una nueva tecnología poderosa y peligrosa y un arma biológica potencial que podría tener efectos desastrosos para la paz, la seguridad alimentaria y el medio ambiente, especialmente si se utiliza de forma incorrecta”, dijo Jim Thomas, codirector del Grupo ETC, un grupo de seguridad medioambiental. “El hecho de que el desarrollo de la edición genética esté ahora principalmente financiado y estructurado por el ejército estadounidense plantea cuestiones alarmantes sobre todo el campo”.

La guerra entomológica es un tipo de guerra biológica que utiliza insectos para transmitir enfermedades. El Pentágono ha estado realizando en secreto estas pruebas entomológicas en la República de Georgia y en Rusia. ¿Es el desarrollo de mosquitos genéticamente modificados por Darpa, en colaboración con la Fundación Gates y Oxitec, un programa secreto de guerra entomológica?

El Pentágono tiene actualmente laboratorios biológicos de alta seguridad en 25 países de todo el mundo, financiados por la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA) en el marco de un programa militar de 2.100 millones de dólares, el Programa de Compromiso Biológico Cooperativo (CBEP). Se encuentran en países de la antigua Unión Soviética, como Georgia y Ucrania, en Oriente Medio, en el sudeste asiático y en África. Entre sus proyectos, se recogieron especies de flebótomos en el marco del trabajo de vigilancia de enfermedades febriles agudas, en el que se analizó la infectividad de todos los flebótomos (hembras). Un tercer proyecto, que también incluía la recogida de moscas de la arena, estudiaba las características de sus glándulas salivales. Es investigación en armamento.

La controvertida persona elegida por la administración Biden para ser el primer asesor científico del Gabinete, Eric Lander, procede del Instituto Broad del MIT-Harvard. Lander es un especialista en tecnologías de edición de genes y desempeñó un papel importante en el defectuoso proyecto estadounidense del genoma humano. Forma parte de una agenda eugenésica más amplia y Bill Gates vuelve a desempeñar un papel clave.

—F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/05/11/why-are-gates-and-pentagon-releasing-gmo-mosquitoes-in-florida-keys/

Las razones del Golpe de Estado militar en Myanmar

Desde el Golpe de Estado de febrero, un país desconocido como Myanmar está en un primer plano, especialmente por la sanguinaria represión desatada por la Junta Militar (Tatmadaw) que se ha apoderado de las riendas del país. Del resto se habla más bien poco.

Myanmar también interesa mucho al imperialismo. La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en Londres a principios de mayo puso al país en el orden del día. Ninguna de las partes dio detalles, pero las filtraciones indican que discutieron sobre Myanmar al mismo tiempo que sobre China.

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se ha reunido con su homólogo indio, S. Jaishankar, tres veces desde que los militares tomaron el poder. El imperialismo se apresta a “restablecer los derechos humanos” en Myanmar y para ello cuenta con India en el marco del proyecto Quad, dirigido contra China.

Lo que no han hecho y no harán nunca será aprobar sanciones contra el ejército, ni imponer un embargo de armas que le arroje -aun más- a los brazos de Rusia y China.

Myanmar es un país estratégico, ubicado entre Tailandia, Laos, Bangladesh e India, con una ventana al Océano Índico, una ruta de acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez. Pero, sobre todo, Myanmar tiene 2.200 kilómetros de frontera con China.

Cuenta con grandes reservas de gas, principalmente en el estado de Arakan, una región controlada por su propio ejército que hoy es conocida por albergar a la población rohingya, de religión islámica y privada de la nacionalidad birmana.

Desde su fundación tras la Segunda Guerra Mundial, Myanmar ha sido gobernado, de forma más o menos brutal, por militares, aunque tiene poco parecido con los gobiernos golpistas latinoamericanos clásicos. El ejército birmano se forjó en la lucha contra el colonialismo británico. Se le podría calificar de nacionalista o tercermundista, aunque lo más importante es que es dueño de industrias clave del país y está interesado en fomentar la inversión extranjera, cuyo principal origen es China.

Como tantos otros Estados surgidos de la descolonización, es un Estado artificial, un mosaico de diferentes pueblos muy mal avenidos. Cada una de las regiones son militarmente autónomas.

Tanto los chinos como las diferentes religiones forman parte de ese mosaico. Como ya se ha explicado aquí en otra entrada, Myanmar se puede considerar como un Estado confesional budista, implacable con otras religiones, como el islam.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional Birmano dirigido por el general Aung San luchó junto a Japón para expulsar al ejército colonial británico. Por su parte, Gran Bretaña, que en aquella época también controlaba la India, utilizó a las minorías étnicas kachin y karen para librar una guerra de guerrillas contra Japón y sus aliados birmanos.

Una revolución de colores y luego otra más

En 2010 el imperialismo logró que los militares pasaran a un aparente segundo plano y empezó a creer que se le abría un mercado muy próspero. El plan de Estados Unidos siempre consistió en hacerse con el control de Myanmar, apartar a los militares e instalar un gobierno civil que se plegara a sus exigencias. Washington vio la oportunidad que andaba buscando. Puso en marcha a las 77 ONG que financia a través de la Fundación Nacional para la Democracia. Comenzaron las manifestaciones y los ataques a empresas e instalaciones chinas.

Lo que resulta significativo es la rapidez con la que comenzaron las revueltas. Las revoluciones de color suelen tardar años en crear colectivos y preparar a sus figurines. Necesitan apoyo financiero y de comunicaciones, así como orientación política de los asesores de las embajadas imperialistas. En Myanmar sólo tardaron diez días en salir a la calle.

En 2016 la candidata preferida de Estados Unidos, Suu Kyi, la hija del antiguo dirigente militar y padre de la nación, Aung San, se instaló al frente de un nuevo gobierno. Pero no cambió nada porque Aung San Suu Kyi también era amiga de China y, además, resultó ser otra nacionalista, tan implacable con las minorías étnicas del país como los militares. Ganó las elecciones de 2020 porque excluyó del voto a muchas regiones.

Aung San Suu Kyi representa a una oligarquía que quiere apoderarse de una parte de las industrias controladas por los militares, un plan en el que está muy interesado el imperialismo. Tras el Golpe Militar de 1962, el ejército había emprendido lo que calificó como la “vía budista al socialismo” que nunca fue otra cosa que capitalismo de Estado y un extenso sector público de la economía, que los militares gestionaban y que hacía negocios con las empresas privadas de los militares y de sus familiares.

Pero en Myanmar son tan importantes como los negocios legales como los ilegales. El contrabando, el tráfico de drogas, los casinos ilegales y la corrupción también están controlados por los militares.

Las industria pesada y las empresas más lucrativas están bajo el control de dos monopolios públicos controlados por los militares: la Myanmar Economic Corporation (MEC) y la Myanmar Economic Holdings Limited (MEHL). En 2016 había 50 empresas y 500 fábricas públicas propiedad de los ministerios y organismos del Estado. Muchas de ellas estaban obsoletas y requerían inversiones que sólo podían proceder del extranjero.

Las empresas públicas desempeñan un papel decisivo en la economía. Emplean a unos 150.000 trabajadores y generan la mitad de los ingresos fiscales. Están presentes en casi todos los sectores, desde el transporte al textil, desde la banca a los recursos naturales. Sus administradores pueden adjudicar contratos a socios del sector privado, que muy a menudo son empresas propiedad de altos oficiales del ejército.

Al año de llegar al gobierno, Aung San Suu Kyi y los suyos no sólo pretendieron privatizar ese extenso sector público, sino apoderarse de él a precios de ganga. Nombró vicepresidente a Myent Swe, un antiguo militar de alto rango, que también era presidente del comité que supervisaba las privatizaciones.

Fue su perdición. El reparto no satisfizo a todos y los militares dieron un Golpe de Estado para conservar su tajada.

Más información:
— El golpe en Myanmar es un golpe a la política exterior de Estados Unidos y a su principal agente birmana, Suu Kyi
— El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático
— Los medios acaban con el mito que ellos mismos crearon por encargo del imperialismo: Aung san Suu Kyi
— Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
— Cuando el terror viste ropajes budistas

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