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Mes: abril 2021 (página 1 de 11)

Imperialismo y salud

El día 19 de abril de 2020, escribí un artículo que llevaba por título “¿Vamos del independentismo al nazismo?” en el cual hacía las siguientes consideraciones: “Toda la campaña mediática, apunta a una próxima tentativa de sumisión a los dictados de las corporaciones médico-farmacéuticas para imponer la obligatoriedad de las vacunaciones, o si esta no fuera posible por vulnerar los ya mínimos derechos personales y decisiones que autónomamente pueda tomar cada persona, el establecimiento de un ‘pasaporte de vacunación’ que impedirá el acceso de la persona que no lo lleve a ciertos espacios, ya sean lúdicos o de ocupación laboral o al sistema de enseñanza o de salud. Habrá que ‘demostrar’ la pertenencia a una ‘raza vacunada’ para ocupar un espacio a la sociedad. Todo a mejor gloria de Bill Gates y la mafia médica” (1).

Después de un año de aquellas consideraciones, se ha hecho patente que no eran errores y con ellas, aprovechando el asedio cívico-militar de los estados de excepción, todo un puñado de modificaciones legislativas para favorecer el gran capital: destrucción del sistema de pensiones público, modificaciones en las legislaciones laborales, favorecimiento de absorciones bancarias e industriales, modificaciones de los sistemas de enseñanza, impunidad por los experimentos químico-farmacéuticos en la población, exclusión y muerte política de las personas discrepantes… y la ofensiva más grande nunca organizada para homogeneizar el pensamiento social.

E. Richard Brown (2) publicó en septiembre de 1976 en la revista Public Health Then and Now Public, un análisis que llevaba por nombre “Health in Imperialism: Early Rockefeller Programs at Home and Abroad” (3), en el cual detalla el origen y denomina la perspectiva de las “campañas de salud” organizadas por la Fundación Rockefeller de la siguiente manera: “La actividad filantrópica de los Rockefeller en el terreno de la salud pública fue una continuación de la tradición imperialista”.

Merece la pena extraer ciertos fragmentos literales de este escrito:

“Los programas de salud pública de la Fundación Rockefeller en países extranjeros han tenido por objeto ayudar los Estados Unidos a desarrollar y controlar los mercados y recursos de estas naciones”.

“En el momento de poner en marcha la Comisión Sanitaria en 1909, John D. Rockefeller Sr., y el lugarteniente de su imperio financiero, el pastor bautista Frederick Taylor Gates, ya tenían siete años de experiencia en el sur de los Estados Unidos […] Gates explicó a Rockefeller que por primera vez en la historia del mundo, todas las naciones y todas las islas del océano han quedado realmente abiertas y ofrecen un terreno abierto para la propagación de las enseñanzas y la filantropía de los pueblos de habla inglesa […] Así lo expresaba Gates en su informe a Rockefeller: ‘Nuestras importaciones quedan compensadas por nuestras exportaciones de manufacturas norteamericanas a estos mismos países. Nuestro comercio de exportación está creciendo a grandes saltos. Tal crecimiento habría estado totalmente imposible de no mediar la conquista comercial de tierras extranjeras’ […] Los filántropos de la organización Rockefeller llegaron pronto a la conclusión que la medicina y los programas de salud pública resultaban, por sí solo, mucho más eficaces que los misioneros o los ejércitos para la promoción de los mismos fines. Tanto en las selvas de América Latina como las islas remotas de Filipinas, la Fundación Rockefeller empezó a descubrir lo que los misioneros ya habían captado antes que ellos: que la medicina representaba una fuerza casi irresistible para la colonización de los países no industrializados. El presidente de la Fundación, George Vicent, declaró: ‘Médicos y dispensarios han penetrado últimamente de manera pacífica en ciertas regiones de las islas Filipinas y han demostrado el hecho que, cuando se trata de apaciguar a los pueblos primitivos y suspicaces, la medicina ofrece algunas ventajas respecto a las ametralladoras’”.

En China, por ejemplo, el Peking Union Medical College de la Fundación Rockefeller estaba totalmente bajo el control de personal de la propia Fundación. En 1920 el director residente del PUMC, Roger Greene, insistió cerca de los directivos de la Fundación de Nueva York para que consiguieran que los banqueros estadounidenses ofrecieran un crédito importante al gobierno chino, en concepto de ayuda para la lucha contra el hambre: “Estoy convencido que, tratándose de esta finalidad especial, el gobierno chino aceptaría un grado muy importante de control extranjero sobre el gasto. La experiencia práctica adquirida en la gestión de un préstamo de este tipo podría resultar enormemente valiosa para crear un mejor entendimiento entre los banqueros y el gobierno chino […] Gentes como Rockefeller y Greene comprendían perfectamente que los programas sanitarios de la Fundación Rockefeller estaban vinculados a las necesidades del imperialismo, y deseaban que así fuera.

“Cómo señaló Frantz Fanon, los pueblos colonizados también consideraban la medicina occidental como una cosa inseparable de la colonización. Dentro de la psicología social del imperialismo, someterse a los programas sanitarios de salud de la Fundación Rockefeller significaba someterse a la dominación cultural, política y económica de Rockefeller y de los Estados Unidos. Los programas de salud pública han sido los asociados humanitarios del imperialismo norteamericano durante más de 60 años […] Los programas de la Fundación Rockefeller solo se ocupaban de manera secundaria de los intereses de las poblaciones locales. Su principal finalidad era enriquecer a los propietarios de las plantaciones, minas y fábricas, y en última instancia a las potencias imperialistas extranjeras”.

En las conclusiones decía: “Los programas de salud pública aparentemente humanitarios pueden, como hemos visto, implicar consecuencias opresivas, ya sean intencionadas o no. Corresponde a los profesionales de la salud y a las asociaciones de salud incluir en sus preocupaciones no solo la competencia técnica, sino también de los fines políticos, económicos y sociales de los programas. Podemos examinar los intereses materiales que subyacen en todos los programas de salud pública, ya sean patrocinados por la Fundación Rockefeller, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional o la Organización Mundial de la Salud”.

Este análisis fue el esquema de un libro que escribió posteriormente en 1979 y que lleva por título “Rockefeller Medicine Men: Medicine and Capitalism in America” (4), en el cual amplía extensamente las consideraciones hechas en 1976.

En este libro, Brown afirma que las fundaciones del imperio Rockefeller, tuvieron una influencia fundamental en la creación de una política encaminada a crear, modelar y controlar las instituciones sociales que reproducirían el sistema capitalista. Las instituciones serían sobre todo de medicina.

El eje principal del libro de Brown es un estudio detallado de las fundaciones Rockefeller (General Education Board, Rockefeller Institute for Medical Research y la Rockefeller Foundation) y su participación como impulsoras del actual sistema de medicina que impera en gran parte del mundo. Si bien el eje principal es la práctica médica, su análisis caracteriza el papel del capital financiero en el mantenimiento del control de la sociedad.

Brown señala en el citado libro el “valor social de la ciencia médica como ideología y fuerza cultural” (5), al mismo tiempo que la medicina podría ser utilizada para unificar e integrar la sociedad industrial con valores y una cultura tecnificada, y para legitimar el capitalismo, distrayendo la atención a las causas estructurales y ambientales de la enfermedad. Y, sobre la incapacidad de esta medicina científica cada vez más tecnificada para resolver las necesidades de salud de la población mientras no exista la voluntad política para oponerse al mercado privado de la salud, persistirá la crisis actual de la medicina.

Hoy, en la locura de la pandemia impuesta, están plenamente presentes las consideraciones de Richard Brown pues la población mundial, no solo la de los países periféricos, ha sido colonizada por el gran capital, y en esta colonización han jugado y juegan un papel central las fundaciones multinacionales con apariencia filantrópica: La Rockefeller, Bill & Melinda Gates, la Ford, William J. Clinton, Open Society… todas ellas ligadas al accionariado de las corporaciones químico-farmacéuticas, al entramado militar y a la nueva normalidad basada en el cambio de patrón tecnológico ligado al postmodernismo cultural.

Celia Iriart y Hugo Spinelli publicaron en el Cuaderno de Salud Pública de Río de Janeiro nº 10 de 1994, un interesante artículo que tiene por nombre: “La cuestión sanitaria en el debate modernidad-postmodernidad”, del cual son los fragmentos siguientes:

“Para los posmodernos la realidad tiene un carácter ontológico y postulan que no hay más ser que la realidad efectiva y, por lo tanto, no hay más proyectos transformadores, no hay más sujetos. Esto supone un mecanismo ideológico perverso puesto que si para el sujeto humano no hay otra instancia que el rol social asignado, no puede ser tomado como responsable de los actos que su rol le impone. Esta posición da lugar a situaciones jurídicas como la obediencia debida que, en Argentina, evitó el juicio de numerosos militares acusados por su participación activa en el genocidio de la década del setenta. Desde nuestra perspectiva se impone cuestionar esta concepción puesto que legitima el orden opresivo al cual están sometidas nuestras sociedades”.

“En el campo sanitario, cuestionar a las corrientes neoliberales supone en principio salir de la matriz discursiva impuesta, deconstruir el concepto de realidad con su peso ontológico”.

“Numerosos proyectos están en perspectiva pero debilitados por su lucha cotidiana con el poder. Revitalizar praxis alternativas, a nuestro juicio, solo será posible si quienes las sostienen empiezan a vincularse entre sí permitiendo la emergencia del múltiplo. Este es el lugar donde situamos los procesos democráticos y no en las representaciones parlamentarias”.

“Proponemos sacar a las instituciones sanitarias del falso dilema entre el público/estatal y el privado, pues, dadas las modalidades que asume en la actualidad la acumulación capitalista, en el Estado están armónicamente representados los intereses privados más concentrados. Para lo cual nos parece interesante trabajar la idea de espacio público alternativo, puesto que el estatal es una categoría degradada del público, pues proviene del Estado capitalista, que es esencial y constitutivamente, una relación de violencia y dominación, es decir, un espacio que no quede definido por la propiedad estatal sino para ser un lugar de praxis de sujetos comprometidos con este espacio” (6).

Hoy, varios colectivos, tanto de profesionales sanitarios, como de científicos o de personas autónomas ponen en tela de juicio todo el entramado corporativo, sus mentiras y sus corruptelas. Pero aparte de la coincidencia en este tema, no hay otro elemento que establezca la posibilidad de un nexo común con capacidad política y organizativa para afrontar los retos del nuevo espíritu del capitalismo, como lo definían Luc Boltanski y Eve Chiapello (7).

Hace falta pues, pensar en la formación de un Frente Popular de la Salud contra la nueva normalidad. Nos va la vida en ello.

(1) https://mpr21.info/vamos-del-independentismo-al-nazismo/
(2) E. Richard Brown, Ph.D., fundador y director del Centro de Investigación de Políticas Sanitarias de la UCLA y profesor de la Escuela de Salud Pública de la UCLA
(3) https://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/ajph.66.9.897
(4) https://books.google.es/books/about/rockefeller_medicine_men.html
(5) Brown, E. Richard, Rockefeller Medicine Men: Medicine and Capitalism in America. University of California Press. 1979
(6) The sanitary question in the modernity-postmodernity debate. Celia Iriart; Hugo Spinelli. Faculdade de Ciências Médicas da Universidade Estadual de Campinas. Brasil, https://doi.org/10.1590/s0102-311×1994000400009
(7) Luc Boltanski; Eve Chiapello. El nuevo espíritu del capitalismo. Ed. Ariel. 2002

La varita mágica: por una ley que resuelva los problemas más acuciantes

El movimiento por la vivienda lleva tiempo con una campaña para que el Congreso apruebe una ley que garantice el derecho a la vivienda. Lo había prometido el gobierno del PSOE y Podemos, pero la parte PSOE se niega a ello y la otra insiste para demostrar que el incumplimiento no es por su culpa.

Los programas electorales no bastan para lograr los derechos. Ni siquiera bastan los derechos para disfrutar de ellos porque el derecho a la vivienda ya está en la Constitución desde que se aprobó en 1978.

La Federación de Colectivos Trans quiere una ley integral para las personas de dicha condición y la ministra Montero, de la parte Podemos del gobierno de coalición, ya tiene una en cartera, aunque también se ha encontrado con resistencias que, a su vez, han intensificado la campaña del movimiento. En Uruguay ya hay una ley de ese tipo desde 2018 que garantiza los derechos de la población trans.

El movimiento por la memoria histórica quiere una ley de memoria histórica, otra más, porque la anterior de 2007 no era buena y, además, no se ha cumplido.

Es difícil explicar al mundo por qué un país democrático necesita una ley para reivindicar a quienes han luchado por la democracia. Si España fuera un Estado democrático no hay explicación posible de los motivos por los cuales la ley de memoria histórica no se ha cumplido, los demócratas siguen enterrados en fosas comunes y las calles repletas de nombres franquistas. Lo lógico es pensar que un Estado democrático hubiera debido erradicar cualquier vestigio fascista al día siguiente de su surgimiento, sin necesidad de ninguna ley.

Otros son partidarios de que el Congreso apruebe una ley que saque las drogas de la clandestinidad, o quizá que saque sólo algunas de ellas y siga prohibiendo otras, pero a nadie parece importarle entender por qué las que se legalicen estuvieron prohibidas antes.

Afortunadamente el artículo 6 de la Constitución de Cádiz decretó que los españoles debían ser justos y benéficos y desde 1818 el carácter de los españoles cambió y ha perdurado durante más de dos siglos, a pesar de que aquella Constitución fue derogada. Desde entonces, los turistas y emigrantes llegan a raudales, atraídos por esa idiosincrasia, típicamente española.

Las Constituciones y las leyes son así: cambian las cosas de la noche a la mañana. El paro desaparecería aprobando una ley de pleno empleo. Por eso es tan importante votar en las elecciones. Una mayoría adecuada en un Parlamento convierte en blanco lo que es negro, y al revés.

Los que no votamos estamos equivocados; los que no escriben la carta a los Reyes Magos nunca tendrán regalos. Si quieres acabar con la tortura, escribe una carta a los Reyes pidiendo que no se vuelvan a producir torturas en las comisarías, y si quieres que no haya hambre, escribe otra pidiendo un plato de comida en cada mesa. Además, si eres un poco educado, pídelo por favor, sin gritar por las calles, sin estridencias y, sobre todo, sin violencia.

Sólo hubo 7 días con exceso de mortalidad en Baleares el año pasado

El estado de alarma se prolonga desde hace más de un año, pero en Baleares sólo ha habido dos periodos con exceso de mortalidad: del 25 de marzo al 3 de abril y del 9 al 10 de mayo del año pasado. En total, sólo ha habido un exceso de mortalidad durante 7 días, según el Sistema español de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo).

En la primera etapa se produjo un exceso de 70 fallecidos y en la segunda 19 fallecidos más de los que se esperaban teniendo en cuenta las estimaciones hechas sobre la mortalidad observada en los últimos diez años.

No obstante, lo más significativo es que en ambos periodos no se sabe la causa de dichas muertes.

El último informe de Mortalidad Diaria del Centro Nacional de Epidemiología publicado esta semana también descarta que haya un exceso de muertes en las Islas asociado a la tercera ola. En consecuencia, no ha habido una tercera ola de nada.

Casi una tercera parte de la mortalidad total de las Islas se ha producido en los asilos de ancianos, donde han fallecido 259 personas.

Como en otros lugares, en Baleares han ido estirando el miedo a la pandemia a base de realizar cada vez más tests y de buscar apestados y contagiados por todos los rincones.

Los ‘expertos’ comienzan a proponer que las mascarillas sean permanentes

“Hemos visto los beneficios de usar mascarillas”, dijo la directora de salud Nicole Alexander-Scott en una comparecencia pública junto a Gina Raimondo, gobernadora de Rhode Island. “Puede haber una nueva forma de normalidad en la que las mascarillas no tengan que desaparecer necesariamente”, añadió (*).

El doctor Leonard A. Mermel, director médico de epidemiología y control de infecciones del Hospital de Rhode Island, se hizo eco de su opinión. Obligar a la población a llevar mascarillas permanentemente era positivo para detener la propagación de otros virus, además del coronavirus.

“Dentro del sistema Lifespan, vemos muchos menos virus respiratorios de los que estamos acostumbrados a ver en esta época del año […] Es impresionante que las estrategias de prevención de covid estén teniendo un impacto en otros virus respiratorios, lo cual tiene mucho sentido: se propagan de la misma manera”, dijo Mermel.

“No me sorprendería que esto se convirtiera en una recomendación de los CDC”, añadió. “Es un precio bastante bajo para tratar de reducir nuestro riesgo y el de nuestros seres queridos que corren un riesgo especial de contraer este tipo de infección”, añadió.

Los “expertos” siguen intentando que las mascarillas permanentes formen parte de la “nueva normalidad”, aunque Fauci reconoció que es de “sentido común” que los CDC empiecen a flexibilizar las medidas sanitarias.

“Quiero decir, si eres una persona vacunada, usando una mascarilla en el exterior, quiero decir, obviamente, el riesgo es minúsculo”, dijo Fauci en un programa de la cadena ABC.

Según el profesor Michael Braungart, director del Instituto Medioambiental de Hamburgo, las mascarillas que se venden al público les exponen a “un cóctel químico frente a nuestra nariz y boca cuya toxicidad o efectos sobre la salud a largo plazo nunca se han probado”.

“Lo que respiramos por la boca y la nariz son, de hecho, residuos peligrosos”, dijo Braungart.

El doctor Dieter Sedlak, director general y cofundador de Modern Testing Services en Augsburgo, también descubrió que las mascarillas contienen fluorocarbonos peligrosos que “son tóxicos para la salud humana y los científicos han pedido recientemente que se prohíban para usos no esenciales.

(*) https://eu.providencejournal.com/story/news/local/2020/12/25/mask-wearing-ri-may-continue-after-covid-under-control/4021655001/

El gobierno francés aprovecha la pandemia para presentar una nueva ley antiterrorista

La pandemia está siendo el gran chollo para reforzar la represión política hasta el paroxismo. Primero el gobierno francés aprobó una “ley de seguridad general” que fue vivamente contestada en la calle y ahora ha presentado un nuevo proyecto de ley antiterrorista.

Una de las principales novedades es la legalización de las “cajas negras”, un mecanismo que permitirá a la policía rastrear el historial de navegación de los internautas para crear bases de datos con perfiles políticos de la población.

La policía quiere recurrir a los algoritmos informáticos para “detectar comportamientos sospechosos” en la enorme cantidad de datos que los internautas generan al navegar por la red. Los metadatos de navegación serían recogidos por “cajas negras” y, gracias a las tecnologías de análisis de datos, podrán vigilar más estrechamente a determinados colectivos y movimientos sociales de todo tipo.

Los algoritmos leerán las direcciones de los sitios visitados por los internautas para detectar conexiones recurrentes con páginas sospechosas.

La medida acaba de una forma abierta con la confidencialidad de internet, sobre todo cuando los algoritmos se utilicen también para detectar la consulta de otro tipo de sitios sensibles, como los médicos, los culturales o los religiosos.

Las “cajas negras” se probaron de forma experimental en 2017 con una cláusula de revisión fijada para finales de 2018. En medio de las protestas, la vía de entrada se abrió con el pretexto de que se trataba de una medida provisional.

Sin embargo, después el “experimento” se renovó dos veces, con una cláusula de revisión que ahora se pospone hasta finales de 2021. Se supone que se debe presentar una evaluación al Parlamento a más tardar el 30 de junio de este año.

Era mentira. El gobierno ha contratado a 1.900 policías adicionales para los servicios de inteligencia y duplicado el presupuesto de la DGSI (Dirección General de Seguridad Interior).

En público el gobierno vende la moto asegurando que el control informático de la población ha permitido frustrar 36 atentados, aunque cualquiera sabe que también eso es falso, además de opuesto a los derechos y libertades fundamentales, de los que a Francia le gusta tanto alardear.

Universidades públicas de Estados Unidos exigen que los estudiantes se vacunen antes de regresar a las aulas

La semana pasada varias universidades públicas de Estados Unidos anunciaron la reapertura de sus instalaciones, tras meses de cursos en línea.

Algunas universidades privadas también anunciaron medidas similares, pero con la ampliación de la política de vacunación obligatoria contra el coronavirus a los sistemas escolares públicos, el número de universidades que exigen la vacunación ha aumentado considerablemente.

La vacunación voluntaria se convierte en obligatoria y el derecho a la salud desaparece: ha surgido la obligación de estar sano.

Las universidades privadas de Brown, Cornell y Stanford exigirán certificados de vacunación a los estudiantes que quieran volver a las aulas y a ellas se unirán los dos sistemas universitarios públicos de California, así como varias universidades de Nueva York, Massachusetts, Maryland y Nueva Jersey.

El anuncio conjunto realizado el jueves por la Universidad de California (10 campus) y la Universidad pública de California (23 campus), es el mayor de este tipo en la educación superior de Estados Unidos.

Incluyendo las universidades privadas, al menos 80 han anunciado sus planes de hacer obligatoria la vacunación para que sus estudiantes vuelvan al campus, según un recuento realizado por The Chronicle of Higher Education.

Otros centros han declarado rotundamente que no exigirán a sus alumnos que se vacunen. Los gobernadores de Utah, Texas, Florida y Montana han firmado órdenes ejecutivas que prohíben a las instituciones públicas exigir la vacunación.

—https://www.dailymail.co.uk/news/article-9521543/Universities-order-students-coronavirus-vaccine-return-classes-fall.html

El confinamiento paralizó el desarrollo lingüístico de los niños británicos

El cierre de las escuelas durante el año pasado perjudicó las habilidades lingüísticas y expresivas de los niños, según un estudio de la EEF (Education Endowment Foundation).

Los datos recogidos de 50.000 alumnos y una encuesta en los colegios ingleses muestran que ha aumentado el número de niños de cuatro y cinco años que necesitan apoyo lingüístico, lo que en el futuro perjudicará su aprendizaje.

Las investigaciones de la EEF indican que las medidas adoptadas para combatir la pandemia han privado a los niños más pequeños de contactos sociales y las experiencias que son esenciales para el desarrollo del vocabulario infantil.

La falta de contacto con los abuelos, el distanciamiento social, la falta de salidas con otros niños y el uso de mascarillas en público han privado a los niños de participar en conversaciones y experiencias cotidianas.

De 58 escuelas primarias encuestadas en toda Inglaterra, el 76 por ciento dijo que los alumnos que empezaron la escuela en septiembre del año pasado necesitaban más apoyo con la comunicación que en años anteriores y el 96 por ciento estaba preocupado por el desarrollo del habla y el lenguaje de los alumnos.

La profesora Becky Francis, directora de la EEF, afirmó que “las escuelas han expresado una enorme preocupación por el habla y el lenguaje de los niños pequeños tras el impacto de la pandemia”.

Las conclusiones de la EEF también se reflejan en los datos de la empresa Speech Link, que ofrece evaluaciones estandarizadas a los colegios de primaria.

Entre los 50.000 niños de cuatro y cinco años que empezaron a ir al colegio en septiembre, un 20-25 por ciento más necesitaba ayuda con las habilidades lingüísticas en comparación con el año anterior, según la empresa. También preocupa el impacto del confinamiento en los niños en edad preescolar.

La ministra de Infancia y Familias, Vicky Ford, dijo que el gobierno había invertido 18 millones de libras para apoyar el desarrollo del lenguaje en los primeros años de vida, lo que forma parte de un nuevo paquete de 700 millones de libras para proporcionar apoyo adicional a los niños que lo necesiten cuando vuelvan a las aulas.

“Esto incluye la financiación para aprovechar los primeros éxitos del programa de Intervención Temprana del Lenguaje de Nuffield y extenderlo a más escuelas, de modo que miles de niños de cuatro y cinco años cuyas habilidades lingüísticas, de comunicación y de alfabetización se han visto afectadas por la interrupción del año pasado se beneficiarán de un apoyo específico”.

El 56 por ciento de los padres estaban preocupados por el inicio de su hijo en la escuela después del cierre en la primavera y el verano. Niamh, que cursa la etapa de Recepción en la Escuela Primaria Ryders Hayes, en Walsall, está adquiriendo poco a poco confianza con las palabras.

Como muchos niños, su vida se ha visto limitada por el confinamiento y su círculo social se ha reducido a su familia más cercana. Eso dejó a su madre, Lisa, ansiosa por empezar a ir a la escuela. “Era una de las más pequeñas del curso y me preocupaba que otros niños tuvieran más experiencia escolar en la guardería o en el preescolar”, explica Lisa.

“Intentamos prepararla lo mejor posible. Le hacía mucha ilusión, pero no conocía a ninguno de los niños de la clase, así que estábamos un poco preocupados”.

“Mi preocupación era que, después de haber estado encerrada todo el verano y no haber salido a jugar con sus amigos, ¿cómo iba a responder a un aula llena de niños nuevos y nuevos profesores?”.

Saly Miner, directora de una escuela, afirma que los problemas de comunicación son “realmente limitantes” para los niños pequeños, sobre todo si no son capaces de expresarse, interactuar con sus compañeros y hacerse entender. “Es absolutamente clave”, dijo. “Se trata de la autoestima y la confianza del niño”.

“Sin eso, no se van a sentir felices, no van a poder crecer, no van a poder obtener todos los beneficios de interactuar con sus compañeros como queremos que lo hagan, e interactuar con el personal”.

“Todas las investigaciones muestran que si un niño tiene problemas con el lenguaje a esa edad, en la edad adulta tiene cuatro veces más probabilidades de tener problemas con la lectura, tres veces más probabilidades de tener problemas de salud mental y de tener problemas de movilidad social, por lo que hacer las cosas bien a una edad tan temprana es, literalmente, clave para el futuro de los niños”.

—https://www.bbc.com/news/education-56889035

Ya no es el COVID, ahora es el clima

Ayer fue el Día de la Tierra. Los hashtags ambientales del día tradicional son una tendencia temporal en todos los sitios de redes sociales. Este año no fue diferente, con la excepción del olor a agenda más fuerte de lo habitual.

La narrativa de la «pandemia viral mortal» está perdiendo impulso lentamente. No está claro si esto se debe a que el público tiene «fatiga post viral» (por así decirlo), o se trata de un cambio deliberado en los puntos de conversación de los medios. Pero ciertamente hay menos energía en la historia que en este momento el año pasado.

Dicho esto, también está perfectamente claro que los gobiernos de todo el mundo no están de humor para renunciar a sus «poderes de emergencia» recién adquiridos, y que las supuestas «medidas anti-covid» no desaparecerán pronto.

Especialmente los cierres, que se están comercializando recientemente como «buenos para el planeta». La narrativa de que los confinamientos estaban «ayudando a la Tierra a sanar» en realidad se remonta al pasado mes de marzo, cuando se informó en todas las noticias del mundo que solo unas pocas semanas de bloqueo habían aclarado el agua en los canales venecianos tanto que había delfines nadando por la ciudad.

Esta historia más tarde demostró ser completamente falsa, pero eso no impidió que docenas de medios retomaran la historia y la siguieran.

En varias ocasiones, el Covid se ha vendido como un rayo de luz ambiental. Incluyendo potencialmente el de «salvar el planeta». El mes pasado, The Guardian publicó una historia con el siguiente titular «Se necesita un confinamiento global cada dos años para cumplir los objetivos de CO2 de París«.

Aproximadamente al mismo tiempo, publicaron otro artículo, advirtiendo que las emisiones aumentarán a «niveles prepandémicos» una vez que finalicen los confinamientos. O dicho de otro modo, que el bloqueo nos ha enseñado a «amar la naturaleza». Y también hubo otro titular que afirmaba que el «recuento de estrellas» del Reino Unido había aumentado gracias al bloqueo.

Todo esto dio paso a otro engranaje en el Día de la Tierra, cuyo lema es Restore Our Earth TM (sí, es una marca registrada).

Ayer por la mañana me desperté con una alerta de noticias en mi teléfono, afirmando que este Día de la Tierra deberíamos «celebrar cuánto ha sanado el planeta durante el confinamiento«.

Más tarde, vi un anuncio de un nuevo documental titulado «El año en que la Tierra cambió«, que relata las formas en que la naturaleza se ha recuperado durante el confinamiento y cuánto «se ha curado la Tierra».

La idea de que toda la actividad humana se detuvo es una mentira conveniente, vendida al tipo de personas que todavía compran periódicos y creen que absolutamente todos (o al menos, todos los que importan) tienen un trabajo que a)implica viajar a una ciudad, b)se puede hacer con la misma facilidad en casa.

Por supuesto, esto no es cierto, y la mayor parte del trabajo real y vital de mantener a la sociedad en movimiento sigue en activo.

Todavía existen minas, molinos y plantas. Las centrales eléctricas, las presas y los procesadores de aguas residuales siguen funcionando. Incluso la economía de servicios sigue funcionando, solo que diferentes personas se mueven en la dirección opuesta. Deliveroo, Uber y JustEat conducen automóviles, y cualquier disminución en la cantidad de personas que van a los restaurantes se verá contrarrestada por un aumento de las entregas para llevar.

Las fábricas en China todavía están fabricando todas las cosas que se envían a todo el mundo y luego se envían a nuestras puertas, en lugar de enviarlas a todo el mundo y hacer que las consigamos. ¿Es eso realmente un gran cambio en las emisiones?.

Incluso el estudio que se cita en The Guardian admite que las menores emisiones de CO2 para 2020 son simplemente «proyecciones».

En resumen, no, no hay evidencia públicamente disponible de que el «bloqueo» fuera bueno para el medio ambiente en absoluto.

Muchas de las soluciones propuestas para luchar contra la “pandemia” se estaban sugiriendo para luchar contra otras cosas incluso antes de que existiera la pandemia. Una sociedad sin dinero en efectivo, menos viajes aéreos, control de la población, vigilancia masiva, disminución de la producción de carne y otros han estado en la agenda desde mucho antes de que Covid estuviera cerca de convertirse en algo … y todos han sido discutidos como formas de combatir esta pandemia (o «pandemias futuras”).

Incluso el llamado Gran Reinicio en realidad es anterior a la pandemia.

El «Gran reinicio» y la «Nueva normalidad» son objetivos de política que son anteriores a Covid y son mucho más importantes que cualquiera de las herramientas que se utilizan para alcanzarlos. La «pandemia» creada no es más que un medio para lograr un fin. Pueden descartar o dejar de lado la narrativa del virus, pueden cambiar las historias durante unos meses o dejar de usar ciertas frases por completo por un tiempo. Pero eso no significa que su agenda general haya cambiado en absoluto.

Nos han mostrado su mano. Nos han dicho, por adelantado y en voz alta, lo que quieren lograr.

Control económico total, marcada depreciación del nivel de vida, eliminación de la soberanía nacional y erosión radical de las libertades individuales.

Republicano o Demócrata. Conservador o laborista. Rojo o azul. La agenda no cambia.

El color no importa. Ni siquiera cuando está verde.

Feliz día de la Tierra.

Fuente: Off Guardian.

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