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Día: 30 de enero de 2021 (página 1 de 1)

La mayor organización de narcotraficantes del mundo: la CIA

Son hechos probados y reconocidos. La CIA financió a los sicarios de los dictadores sudamericanos, guerrillas como la Contra, con el tráfico de drogas. La demanda que había desatada en Estados Unidos, su propio país, como consecuencia de la crisis del petróleo y las primeras políticas neoliberales, fue una oportunidad que no dejaron pasar. El documental “Crack: Cocaine, Corruption & Conspiracy” explica este episodio histórico que hizo que EE.UU. pasase de 300.000 reclusos en 1980 a más de dos millones en la actualidad.

La serie de FX que ha distribuido HBO, Snowfall, es un thriller mafioso con todos los clichés del género, bastante entretenido, situado en los barrios de Los Ángeles desde donde empezó a extenderse el consumo de crack. La película “Kill the messenger” contaba la historia del periodista que destapó el tráfico de drogas en el que estaba involucrada la CIA para financiar guerrillas contrarrevolucionarias en América Latina. Un reportero, Gary Webb, que fue difamado públicamente, perdió su empleo y apareció muerto en un supuesto suicidio; supuesto pues tenía dos tiros en la cabeza, aunque había enviado cartas a sus familiares anunciando sus planes y despidiéndose.

Ahora Netflix contraataca sin ficción. Con un documental, “Crack: Cocaine, Corruption & Conspiracy”, en el que pone en perspectiva el daño que sufrió la comunidad afroamericana cuando se extendió el consumo de crack. Es un gran reportaje porque sitúa la gravedad del fenómeno en los factores complejos: Uno, la desigualdad económica y la pobreza extrema; dos, unos medios de comunicación irresponsables; tres, políticos oportunistas, y cuatro, la criminalización de sectores de la población por el color de su piel.

La solución que se dio a la segunda crisis del petróleo fue la sociedad dual. A unos sectores de la población les va bien o aceptablemente y a los que no, quedan excluidos y abandonados a su suerte, igual que sus hijos y nietos. Concretamente, el documental denuncia la eliminación de la ayuda social de medio millón de personas, los cupones de comida a un millón y los programas de comedor infantil a 2,6 millones de niños.

Esta situación coincidió con el auge de la cocaína como droga recreativa y el descenso de su precio cocinada para venderla en base. Por primera vez era asequible para las capas populares. En familias donde no había ingresos, un menor de edad pasando crack podía ganar en media hora lo mismo que en meses trabajando en el McDonald’s, donde a su sueldo mínimo de 3,5 dólares la hora, tenía que descontarle los impuestos. Fue dinero fácil para muchos de ellos y se lanzaron a su comercio sin pensar en las consecuencias. Antiguos camellos entrevistados en el documental dicen que se convirtieron en “capitalistas callejeros” y citan casos como llegar a venderle crack a sus propias madres. Un chaval espabilado solo necesitaba 200 dólares para invertir en cocaína, cocinarla y empezar así su negocio.

Tanto dinero supuso la adquisición muchas armas y las batallas entre bandas de traficantes se convirtieron en enfrentamientos entre, prácticamente, señores de la guerra. La policía también se corrompió. Salían de casos como su involucración en el tráfico de heroína de Nueva York en los 70 y volvían a meterse en otra.

Con los cadáveres tirados en la calle, los medios entraron en escena. Siguió una campaña sensacionalista como pocas que puso el acento en personajes tan dispares como las embarazadas negras. Lograron que fueran acusadas de facilitar drogas a menores a través del cordón umbilical y que muchos médicos se dedicasen a denunciar a toxicómanas en estado en lugar de asistirlas. Entretanto, la CIA era partícipe del lucrativo negocio de esa demanda de cocaína para financiar a los sicarios de las dictaduras latinoamericanas de espaldas al Congreso, que no daba su aprobación.

El resultado fue la criminalización de toda la comunidad afrocamericana. Estaban incontrolados porque se metían crack, se metían crack porque estaban incontrolados. Esta neurosis llevó a los políticos a iniciar una competición por la mano dura en las elecciones de 1986. Con leyes como la “Antidrug abuse act” se imponían penas de cárcel según los gramos que se llevase encima, pero con cierta desproporción. Un gramo de crack era un año de cárcel, como cien gramos de cocaína. La nueva ley estaba dirigida a un colectivo y la policía, básicamente, solo actuaba sobre él. Un código penal similar al de la Ley Seca, que también tenía una faceta racista al estar dirigida sobre todo a los trabajadores católicos, como los italianos, alemanes e irlandeses.

Bush y Clinton continuaron con esa espiral de mano dura. Se militarizó a la policía y se llenaron las cárceles hasta alcanzar los niveles más elevados del mundo en una supuesta democracia. Un documental de Ava DuVernay analizó este fenómeno en un extraordinario documental, 13th , en el que enlazaba la “War on drugs” (guerra contra las drogas) con el auge de las cárceles privadas, el trabajo de los presidiarios y los beneficios que obtienen de él grandes empresas, conformando un sofisticado sistema de pura y llana esclavitud que afecta, fundamentalmente, a negros y latinos.

La paradoja es que en la actualidad, cuando la epidemia de opioides ha afectado a la clase trabajadora blanca, los medios la han tratado en términos sanitarios, no criminales, denuncian los entrevistados. Por eso no es casual que Dave Chappelle comentara en uno de sus últimos monólogos que cuando ha visto a tanto blanco enganchado a la heroína por fin ha podido saber lo que sentía un blanco, porque, decía: “me da igual”.

—https://valenciaplaza.com/un-documental-sobre-como-el-crack-asolaba-las-comunidades-negras-mientras-la-cia-traficaba<

Más información:
– La CIA llenó de drogas los barrios pobres de Los Ángeles

Si no hay torturas, no puede haber víctimas de las torturas, ni reconocimiento oficial de las mismas

En Nafarroa el Caso Aztnugal (“Laguntza” escrito al revés, una llamada de socorro) se refiere a la persecución padecida a causa de un mural contra la tortura pintado en Burlata en apoyo a varios detenidos (1).

Como podrán adivinar el juez instructor fue Marlaska, actual ministro de Interior, a quien los casos de torturas le salpican por doquier.

El informe encargado por el Gobierno Vasco al Instituto de Criminología del País Vasco y dirigido por el forense antropólogo Paco Etxeberria ha recabado ya los datos de al menos 5.700 personas que afirman haber sido objeto de torturas desde 1960 hasta 2010.

Ayer los representantes del Caso Aztnugal mantuvieron un encuentro con el Foro Social Permanente de Nafarroa (2) para lograr un imposible: que haya un reconocimiento oficial de las víctimas de la tortura. El Estado no va a salir jamás de su solipsismo: si no hay torturas, no puede haber víctimas de las torturas.

La propia delegada del gobierno español en Nafarroa, Carmen Alba, explicó que los murales contra la tortura, como el de Birlata, son injuriosos para las Fuerzas de Seguridad españolas.

No obstante, ambas organizaciones compartieron documentación sobre sentencias e investigaciones y el Foro Social mostró su apoyo a quienes denuncian estas vulneraciones en los tribunales, que en varias ocasiones han contado con el reconocimiento de la justicia europea.

Los representantes de Aztnugal pidieron al Foro Social que desarrolle un trabajo de interlocución con los máximos representantes institucionales de la sociedad navarra para hacer entrega de las sentencias y el informe internacional.

Además solicitaron a sus representantes que hagan de “facilitadores” para impulsar una investigación de carácter oficial al objeto de esclarecer cuántas personas han podido padecer tortura a manos de la policía, la Guardia Foral y la Guardia Civil en Nafarroa.

La representación el Foro trasladó su convicción en cuanto a “la necesidad de formalizar y explicitar el reconocimiento oficial de las víctimas de la tortura” y la necesidad de que desde las instituciones públicas “se den pasos valientes hacia el reconocimiento oficial de las víctimas de la tortura y la visibilización pública de lo que esta vulneración de derechos humanos ha supuesto”.

Su premisa en lo que respecta a derechos de las víctimas es clara: “Todas las víctimas tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación” y “las mismas vulneraciones de derechos humanos, han de contar con idéntico nivel de reconocimiento político y legal, sin tomar en consideración cuál ha sido el agente violento que las ha llevado a la práctica”.

(1) https://www.eitb.eus/es/noticias/politica/detalle/7786881/aztnugal-los-detenidos-quieren-saber-marlaska-sabia-les-torturaron/
(2) https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/politica/2021/01/30/foro-social-pide-justicia-arroje/1115950.html

Hay que ponerse la mascarilla hasta para hacerse pajas (la última imbecilidad de los ‘expertos’)

Definitivamente los “expertos” han perdido la cabeza por completo. En realidad, han perdido todo, incluido el sentido del ridículo. También utilizan las universidades como campo de pruebas de sus experimentos draconianos de confinamiento, distancia social, mascarillas, hidrogeles y demás.

En una serie de mensajes en las redes sociales, el Centro de Salud y Bienestar Estudiantil de la Universidad del Norte de Texas recomienda a los estudiantes que se coloquen mascarillas para masturbarse, según Campus Reform (*).

Uno de los mensajes utilizaba un juego de palabras: “¡Masc-úrbate! Lee a continuación para saber más”. Iba acompañado de una imagen que sugiere que cualquier estudiante con síntomas de coronavirus debía “ignorar el sexo y permanecer en casa”.

En una infografía con el logotipo de la Universidad se podía leer “¡Masc-úrbate! Utilizar protección facial durante la masturbación mutua para reducir el riesgo”, al tiempo que se sugiere a los estudiantes “ser creativos con las barreras físicas y las posiciones sexuales para evitar el contacto cara a cara”.

Otro mensaje afirmaba que los estudiantes deben usar mascarillas durante las relaciones sexuales, “elegir un espacio amplio y bien ventilado” para ponérselas, “evitar los besos” y “lavarse las manos antes y después”.

Los mensajes ya han sido borrados porque la Universidad no quiere que los estudiantes se acerquen siquiera por allá. “Cubrirse la cara no es un sustituto de la distancia social adecuada”, indican las directrices de la Escuela.

Si, hay mucho gilipollas entre los “expertos”. La Universidad de Georgia ha publicado una guía similar en su sitio web de salud, en el que aconseja a los estudiantes que consideren “ponerse la mascarilla durante las relaciones sexuales”.

Esta imbecilidad no sólo la pregonan las universidades, sino que la BBC también aconseja a sus lectores que se pongan la mascarilla si quieren tener relaciones sexuales con teceras personas.

“Tu mejor compañero sexual durante la pandemia de Covid-19 eres tú mismo”, añade el artículo, que anima a la gente a “masturbarse, usar juguetes sexuales o tener sexo por teléfono o en línea”, en lugar de practicar el sexo con otras personas.

Varias universidades estadounidenses han amenazado con cortar completamente los servicios básicos, incluido el acceso a internet para los estudiantes, si no cumplen con todas las restricciones sanitarias en el campus.

Las universidades también amenazan con suspender a los estudiantes que se atrevan a salir de las “zonas burbuja” predeterminadas alrededor de los campus, o a visitar empresas “no autorizadas”.

(*) https://www.campusreform.org/article?id=16728

Más información:
– El sexo en tiempos de mascarillas

La retaguardia del Califato Islámico es una base militar estadounidense en Siria

La base militar de Estados Unidos en Al-Tanf está situada a unos 20 kilómetros del paso fronterizo del mismo nombre. Esta zona de desescalada de 55 kilómetros está situada a lo largo de la frontera con Irak y Jordania y cruza la autopista Bagdad-Damasco. Al controlar la carretera, Estados Unidos asegura que los envíos iraníes a Damasco no se puedan realizar por tierra. Eso tiene una gran importancia estratégica para Estados Unidos, ya que las cargas y las entregas aéreas iraníes son mucho más fáciles de interceptar y constituyen un objetivo fácil para los ataques aéreos israelíes.

Estados Unidos utiliza Al-Tanf como punto de entrada para lanzar operaciones en Siria. La base es fácilmente accesible desde Bagdad y Jordania. La zona también la utilizan los grupos terroristas activos en la región como refugio y como punto de anclaje para los ataques contra las zonas controladas por el gobierno de Bashar Al-Assad y las unidades militares iraníes en la zona de Bukamal.

La retaguardia del Califato Islámico está protegida activamente por las tropas de Estados Unidos, que amenazan cualquier despliegue del ejército regular, de las unidades militares iraníes y de las fuerzas rusas de las proximidades. La justificación oficial dada por Estados Unidos es que las tropas del gobierno sirio y las unidades respaldadas por Irán en Siria suponen una amenaza para los grupos “menos radicales” que Estados Unidos respalda.

Existen muchas denuncias sobre las actividades de los soldados estadounidenses presentes en Al-Tanf, a pesar de que Trump declaró que quería retirar sus tropas de Siria y de que la victoria sobre el Califato Islámico se anunció oficialmente.

Una de las razones es la presencia de milicias “moderadas” respaldadas por Estados Unidos, como Maghweer Al-Thora. Según un informe del 4 de agosto de 2020 del inspector general de la OIR (Operación Inherent Resolve), quieren duplicar el número de fuerzas estadounidenses en Siria y completar la formación de una guardia de los campos petrolíferos compuesta por 2.200 efectivos.

El informe menciona los ingresos petroleros de la región. Las tropas de Estados Unidos protegen al menos la extracción de 30.000 barriles de petróleo al día, con unos ingresos de casi 3 millones de dólares diarios, hasta el reciente desplome de los precios. “Aunque las fuerzas kurdas respaldadas por Estados Unidos han reforzado su presencia de seguridad cerca de los principales yacimientos de petróleo y gas en el noreste de Siria, han permanecido coubicadas con las fuerzas de la coalición de cuya protección sigue dependiendo de los dirigentes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS)”, según el informe de IOR, que recuerda la cooperación de una empresa petrolera estadounidense que se ha asociado con las FDS kurdas para refinar y vender petróleo sirio. Las FDS ocupan gran parte de los campos de trigo del país y la mayoría de los campos de petróleo, lo que supone una amenaza a la economía del país.

El gobierno estadounidense también invoca «razones humanitarias». De hecho, 10.000 refugiados y beduinos viven en la zona de desescalada, muy infiltrada por los miembros del Califato Islámico que, según el gobierno sirio, es una plataforma de lanzamiento de sus ataques. Estados Unidos dice que estos “refugiados” llevan años bajo su protección, que dejarlos atrás podría ponerlos en peligro y que, por tanto, deben quedarse.

El general Joseph Votel, comandante en jefe del ejército de Estados Unidos en Oriente Medio, reconoció la importancia estratégica de la base para contrarrestar la influencia iraní. “La ubicación de Al-Tanf es también esencial para evitar que los iraníes se afiancen en la región. La base se encuentra en el corazón de lo que Irán espera que sea parte de una ‘media luna chiíta’, un puente terrestre continuo que une Irán con Líbano a través de Irak y Siria”. Estados Unidos también ha dicho que su presencia en Al-Tanf podría ser una palanca en las negociaciones sobre el resultado de la guerra. Dado que tanto Siria como Rusia, Turquía e Irán quieren que Estados Unidos abandone Siria, esto podría darles cierta influencia a la hora de definir el futuro del país.

Maghaweer Al-Thowra

Los “moderados” de Maghaweer Al-Thowra (Ejército de los Comandos Revolucionarios) están en Al-Tanf entrenados por soldados estadounidenses para luchar contra los yihadistas. Sin embargo, algunos de sus miembros han afirmado que “las tropas estadounidenses de la base de Al-Tanf han vendido armas al Califato Islámico en Siria” y que utilizan al grupo para obstaculizar las operaciones del ejército regular y de los iraníes.

“Los instructores estadounidenses los han entrenado para sabotear la infraestructura petrolera y de transporte y para cometer actos terroristas en el territorio controlado por el gobierno sirio”, dijeron los desertores de Maghaweer Al-Thowra.

Además de los “moderados” respaldados por Estados Unidos, hay también antiguos miembros del Califato Islámico alojados en Al-Tanf. Aunque las fuerzas estadounidenses no han negado que los miembros del Califato Islámico hayan podido infiltrarse allí, hay numerosos informes que indican que los prisioneros del Califato Islámico liberados por los kurdos han sido trasladados en masa a la base militar estadounidense.

Las fuerzas del SAS (Servicio Aéreo Especial británico) también han operado junto a las fuerzas estadounidenses y a los “moderados” sirios desde 2016 en ataques clandestinos. Las operaciones encubiertas británicas comenzaron en 2011, cuando los británicos ayudaron a los primeros “moderados” sirios para tratar de derrocar al Presidente sirio. El SAS comenzó a entrenar activamente a los “moderados” que luchan contra Assad desde bases en Jordania en 2012. Al mismo tiempo, el SAS comenzó a infiltrarse en Siria para realizar misiones. Nunca les importó que los “moderados” a los que apoyaban tuvieran una clara sintonía con el Califato Islámico. El Ejército Libre de Siria (ELS), apoyado por los británicos, fue aliado del Califato Islámico hasta finales de 2013 y colaboró con él en el campo de batalla hasta 2014, a pesar de las tensiones entre los grupos. “Tenemos buenas relaciones con nuestros hermanos del ESL”, dijo el jefe del Califato Islámico, Abu Atheer, que en 2013 compró armas al ESL.

En 2015 aparecieron informes sobre combatientes del SAS vestidos como militantes del Califato Islámico y ondeando la bandera negra, mientras continuaban las operaciones contra el ejército regular. Otros informes demuestran que el SAS se entrenó y combatió activamente junto a las FDS kurdas. En 2019 las fuerzas especiales británicas siguieron operando sobre el terreno en Siria y contaron con al menos 120 soldados. Se anunció la creación de una nueva unidad informática “para hacer frente a las tecnologías de combate rusas y chinas” y “para localizar a los restantes comandantes del Califato Islámico”. El año pasado el SAS continuó con sus maniobras secretas en Siria. Luchó junto a las FDS kurdas y se vistieron con burkas durante las operaciones en la región. Los informes de los medios de comunicación británicos también indican que se desplegarán fuerzas para obstruir las actividades secretas de Rusia e Irán. Las fuerzas del SAS están estacionadas en Jordania y Al-Tanf.

¿Por qué resurge el Califato Islámico?

Los atentados reivindicados por el Califato Islámico en Irak y Siria aumentaron significativamente en 2020, lo que demuestra tanto la capacidad como la voluntad de los yihadistas de continuar con los atentados y recuperar territorio, apoyo en la región y recursos. El Califato Islámico llevó a cabo un ritmo constante de asesinatos, emboscadas y bombardeos en el este de Siria en 2020, y es responsable de la muerte de tropas del gobierno sirio y de las Fuerzas de Autodefensa. El año pasado se registraron 126 ataques del Califato Islámico en toda Siria, en comparación con 144 el año anterior.

Las razones del resurgimiento del Califato Islámico en Siria se encuentran en varias situaciones complejas. Las FDS kurdas liberaron a más de 600 miembros y 15.000 simpatizantes del Califato Islámico del campo de Al-Hol. Además, 785 miembros del Califato Islámico escaparon de Ayn Issa durante los bombardeos turcos y unos 100 miembros del Califato Islámico escaparon de las cárceles.

La otra razón por la que el Califato Islámico tiene potencial para crecer es el aumento de la tensión entre las FDS y las fuerzas tribales de Deir Ezzor, tras el asesinato de varios dirigente árabes. Las FDS han acusado al gobierno sirio, a Turquía, a Irán y a sus respectivos aliados locales de utilizar a ciertos elementos de Deir Ezzor para provocar inestabilidad. Aunque en 2019 se declaró la victoria sobre el Califato Islámico tras retomar su último bastión en la batalla de Baghouz, el número de ataques del Califato Islámico parece haber aumentado. Los mapas muestran la ubicación exacta de los ataques del Califato Islámico y su ubicación se expandió repentinamente desde el eje Al-Tanf/Al-Bukamal hasta el eje Deir Ezzor-Uqayribat, que desde 2017 era un bastión del Califato Islámico y fue liberado el año pasado por el ejército regular.

El análisis de los mapas revela una tendencia interesante. Los ataques del Califato Islámico parecen concentrarse en las zonas que han sido capturadas por el ejército regular y se extienden hasta el territorio del Califato Islámico. Otros ataques del Califato Islámico se concentran en las zonas iraníes desde Al-Bukamal hasta Deir Ezzor. También se han producido varios ataques del Califato Islámico en los territorios controlados por las Fuerzas de Autodefensa, centrados en la zona de Deir Ezzor. Estos ataques parecen tener como objetivo a los dirigentes tribales que se oponen al acuerdo petrolero entre las FDS y Estados Unidos.

La base de Al-Tanf es la plataforma de los ataques yihadistas

La base de Al-Tanf aparece en muchos informes como plataforma de lanzamiento de los ataques del Califato Islámico en la región. Todas las partes parecen estar de acuerdo en que los ataques dudosos -supuestamente cometidos por el Califato Islámico- parecen lanzarse desde allá.

La base de Al-Tanf acoge a “refugiados” del Califato Islámico y a milicias como Maghaweer Al-Thowra, que han cooperado con el Califato Islámico y utilizan prácticamente el mismo modus operandi. Estos grupos siguen siendo entrenados por los soldados estadounidenses en la actualidad.

Los miembros del Califato Islámico que han escapado o han sido liberados han podido unirse al grupo. Los yihadistas liberados suelen volver al Califato Islámico o a grupos similares.

Las fuerzas del SAS británico siguen operando en la región y están estacionadas en Jordania y Al-Tanf, desde donde lanzan sus ataques. Poco se sabe de sus actividades en Siria ya que el SAS está exento de las leyes de libertad de información y opera bajo una estricta política de “no hay comentarios”. El secreto en torno al cuerpo es omnipresente.

Las declaraciones de los desertores, los funcionarios rusos y sirios, así como otros indicios, apuntan todos en la misma dirección, a saber, que Al-Tanf se ha convertido en la plataforma de lanzamiento de actividades dudosas en la región. Detrás de los atentados se encuentran facciones del Califato Islámico respaldadas por Estados Unidos, grupos “moderados” respaldados por Estados Unidos y operaciones encubiertas del SAS.

Es muy difícil probar estas acusaciones o distinguir al verdadero autor de los atentados, pero todas las pruebas apuntan a Al-Tanf. Incluso cuando se demuestran, las acusaciones seguirán siendo desconocidas para el público en general. Sin embargo, al hablar de esta amenaza creciente, hay que tener en cuenta las acciones anteriores del ejército estadounidense en Oriente Medio. Estados Unidos tiene un largo historial de terrorismo de Estado y de cooperación con grupos terroristas y yihadistas radicales. Las pruebas de estas operaciones no suelen aparecer hasta años después. No me sorprenderá si algún día la noticia de la cooperación clandestina entre el Califato Islámico y Estados Unidos aparece en los medios de comunicación a través de filtraciones o denuncias, o si se escriben libros y se hacen documentales.

Hedwig Kuijpers https://www.moonofalabama.org/2021/01/syria-the-us-controlled-al-tanf-serves-as-isis-base-truth-or-propaganda.html

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