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Mes: julio 2020 (página 11 de 12)

Violencia de clase: un concepto olvidado

Pau Celeiro

El pasado 25 de junio nos levantábamos con la triste noticia de la muerte de un vecino de Puig-reig de 55 años en un accidente laboral en la mina de Iberpotash de Vilafruns en Balsareny. Según el comunicado de CC.OO., la víctima trabajaba para la empresa subcontratada Montajes Rus. La concesión de la mina pertenece a ICL Group, a quien Montajes Rus facilita el servicio del montaje y mantenimiento de la infraestructura y maquinaria minera, es decir, cintas transportadoras, captadores de polvo, camiones, palas, etc. Concretamente el siniestro se produjo en una de las cintas transportadoras que se descolgó produciendo un desprendimiento que acabó con la vida de la víctima. Tres semanas antes, en la misma mina de Iberpotash, también por un desprendimiento, se generaba la muerte de otro trabajador, Pau Camp de 45 años trabajador también de la empresa subcontratada Montajes Rus. A la vez, el 2015, un operario de mantenimiento de 26 años, vecino de Navas, también perdió la vida por un desprendimiento.

Según el comunicado de Iberpotash, «la dirección de la compañía, en primer lugar, lamenta profundamente el accidente y traslada su pésame y solidaridad a la familia, compañeros, amistades de la víctima y a la empresa Montajes Rus, donde trabajaba y se pone a su disposición. La seguridad es un valor esencial para nuestra compañía y para el Grupo ICL. Por eso, se ha decidido parar sin fecha la producción en la mina de Vilafruns para poder investigar las causas de este accidente» (1). El hecho es que nunca se deberían de haber producido estos accidentes, que desde la UCPC (*) definimos como víctimas de la violencia de clase ejercida sobre el proletariado y, en todo caso, bastantes avisos hubo para evitar las últimas muertes de junio del 2020. ¿Pero a quién tenemos detrás de Iberpotash y el grupo ICL?

Iberpotash S.A. fue creada en 1998 como filial de la empresa israelí ICL Fertilizantes, una de las mayores productoras mundiales de potasa y fertilizantes de fósforo, ácido fosfórico, fertilizantes especiales y aditivos del pienso. A la vez, ICL (Israel Chemical Limited), es también uno de los líderes mundiales de la producción de compuestos de bromo y productos ignífugos, así como varios productos químicos utilizados en la construcción, la industria farmacéutica, la automoción, industries de perforación electrónica, petrolíferas y gas. Conclusión: una multinacional nacida y crecida a la sombra del sionismo israelí que nunca se ha opuesto a la ocupación de los territorios palestinos y el apartheid que ha sufrido este pueblo. Por otro lado, se trata de una empresa que aquí en Cataluña ya fue sancionada al 2015 por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (2015) con una fianza multimillonaria para dañar el medio ambiente.

¿Pero, y la administración pública competente, es decir, la Generalitat, qué responsabilidad tiene en todo ello? La Consejera de Empresa y Conocimiento, Àngels Chacón, ha tildado el accidente “de inexplicable” porque, según ella, ha sucedido “justamente en una de las zonas más seguras de la mina”. Parece ser que ahora sí, la mina ha cerrado indefinidamente, por iniciativa de la empresa, mientras se investiguen las causas del siniestro. Además, ha asegurado que tanto la empresa como la Generalitat investigarán los hechos a través de auditores externos.

¿Y, cual ha sido el papel de los sindicatos en todo ello? Por un lado, CCOO, había convocado una huelga para el 30 de junio en la mina de Sallent para reclamar mejoras en la seguridad. Esta huelga, como tantas otras veces, acabó desconvocándose una vez los representantes de CCOO se sentaron con la patronal. Parece que ahora los comités de empresa de la mina y de la empresa subcontratada han decidido volver a convocar la huelga del 30 con el lema “por la seguridad en la mina”. Demasiado tarde, para vergüenza suya, la empresa se les ha adelantado.

Por otro lado, la Intersindical-CSC había convocado una huelga indefinida a iniciar el 17 de junio, después de la primera muerte, para exigir un plan de seguridad laboral a la empresa. Esta huelga, también se acabó aplazando “ante la promesa de la dirección de Montajes Rus de iniciar inmediatamente una negociación para acordar e implementar estas imprescindibles iniciativas”. Gran error, pues no se pueden asimilar con tanta facilidad las dinámicas pactistas que han practicado los sindicatos amarillos (CCOO y UGT) que actúan como corporaciones al servicio del Estado y por consiguiente, de la Patronal. Del enemigo, no debes fiarte ni tan solo un pelo, simplemente no debes fiarte, lo tienes que combatir a partir de la coacción que por eso existen las huelgas y otros instrumentos como recurso de presión.

Así pues estamos ante una triple negligencia: la de la empresa subcontratada y la sionista ICL simples explotadores de recursos naturales y de la plusvalía del proletariado, la de la administración pública, que de haber aplicado las revisiones y auditorías necesarias se podrían haber evitado las muertes y la de los sindicatos, supuestos espacios de defensa de los derechos y la seguridad de los trabajadores que una vez más no han estado a la altura sino que además, han llegado tarde para evitar otra muerte y la defensa de la clase obrera.

Pero este no es un fenómeno aislado y puntual, pues según fuentes oficiales del INE de enero hasta abril del 2019 en el estado español se registraron 167 víctimas mortales en el espacio laboral (2). Si nos fijamos en las cifras de este mismo periodo en el 2020, el número se eleva a 231 víctimas (3). Curiosamente el número de parados oficiales, es decir, el ejército de reserva con que cuenta el capitalismo para mantener el sistema de explotación, ha pasado de los 3.253.853 a los 3.831.203 (4).

Actualmente el estado español cuenta con una población activa de 19.681.300, por lo tanto, el desempleo no ha parado de aumentar en los últimos meses especialmente por la situación de confinamiento forzado que ha significado el cierre de 133.000 empresas en tres meses (5). Así pues, mientras que la población ocupada ha disminuido en 285.600 personas, las víctimas mortales en accidentes de trabajo no han hecho más que crecer pero de manera casi invisible pues en ninguna ocasión han significado grandes titulares de la prensa convencional toda ella convirtiendo el COVID-19 en el nuevo mantra informativo.

Analizamos ahora las estadísticas por violencia de género: las víctimas mortales en lo que va de año en el estado español ascienden a 21 mujeres según los balances del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, 8 de ellas en Cataluña. Ahora bien, los medios de comunicación convencionales han trabajado de lo lindo para que la opinión pública conociera la muerte de estas mujeres, pero desconociera las víctimas por violencia de clase que en nivel estadístico superan con creces las víctimas de género. Y con ello no queremos sacar rédito de la vergüenza social y la necesidad imperante de acabar con la violencia de género en el seno de nuestra sociedad. Pero sí que instamos a la reflexión y poner sobre la mesa un fenómeno que no hace más que crecer y afecta al conjunto de la clase obrera, la defensa de la cual debería centrar la atención y las energías.

El capitalismo es un gran sistema de persuasión y desde los años 70 y más intensamente con la caída del bloque soviético, el postmodernismo ha guiado las preocupaciones y protestas de las izquierdas o espacios políticos progresistas. No solo por el hecho de menospreciar y condenar las disímiles luchas armadas como motores necesarios tanto para destruir el Estado capitalista y construir una nueva realidad social, sino por el hecho de fraccionar y atomizar lo que antaño era la lucha de clases en su conjunto, en reivindicaciones parciales (feminismo, LGTBIQ, ecologismo, animalismo, indigenismo, etc.) Y el capitalismo, hábil y calculador, ha absorbido y en ocasiones promovido estas reivindicaciones haciéndolas suyas e integrándolas en los circuitos de consumo y a la vez generando líneas de preocupación a gran escala presentadas como luchas prioritarias de la modernidad. Estas reivindicaciones y preocupaciones sociales, más o menos necesarias, acaban significando un recurso muy útil para olvidar otros temas como el de la violencia de clase en el seno de la clase obrera.

Quizás hay que repetir una obviedad de la que nuestros antepasados ya se dieron cuenta: el enemigo no es de raza ni de género, es de clase. La indigencia intelectual y el postmodernismo van de la mano por el sólo hecho de basar su praxis en la creación de conceptos abstractos, desviando la atención de lo que deberían que ser las preocupaciones revolucionarías entendidas desde una óptica dialéctica regida por el materialismo histórico.

Tanto es así que el objeto de este artículo casi lo podemos entender como inexistente: la violencia de clase no existe ni en los medios de comunicación, ni en los diccionarios, ni en los contenidos curriculares de las escuelas, ni en los buscadores de internet. Durante años ha figurado como siniestralidad laboral, como si estos accidentes o siniestros se dieran por pura casualidad, al azar y sin relación con el sistema que los genera. Los accidentes laborales no los podemos entender desde otra óptica que no sea la de la lucha de clase. Bastante triste es vivir bajo un sistema regido por la acumulación de capital fruto de la extracción de plusvalía al proletariado, que además esta misma clase no tiene ni el derecho a la vida garantizado.

Por todo ello desde la UCPC (*) denunciamos la naturaleza explotadora, en este caso de una empresa sionista y la de su subcontrata, por no garantizar el derecho en la vida. Denunciamos al Gobierno de Catalunya como institución pública competente, por su desidia y abandono de sus funciones a la hora de prevenir y generar condiciones de trabajo seguras. Hay que tener en cuenta la naturaleza elitista de la Generalitat y bajo los intereses de clase en que nace y existe. Por otro lado, destacamos el papel inoperante de los sindicatos que a día de hoy no podemos considerar como organizaciones de clase, sino, más bien como entidades lucrativas y corporativistas que actúan bajo dinámicas interclasistas donde el pactismo con la patronal, el enemigo de clase, prevalece por encima de cualquier otro mecanismo de presión.

Finalmente, destacamos la necesidad de crear un espacio político donde poder reivindicar por encima de todo el orgullo de clase, de pertenecer a la clase obrera, aquella que solamente puede hacerse valer a través de su cohesión y fuerza colectiva física e intelectual. Un espacio político en el cual el análisis de clase sea el motor de las sociedades humanas y no el postmodernismo, tendencia fraccionaria de las luchas progresistas que el capitalismo frecuentemente utiliza mediante su absorción y mercantilización. Un espacio donde reivindicar la tradición y la cultura comunista, lejos de las críticas revisionistas que demonizan éxitos de la humanidad en cuanto a la construcción del socialismo, espacio donde el objetivo final sea clara y, contundentemente, la construcción de una sociedad sin explotadores y explotados, poniendo el conocimiento humano al servicio de los sectores populares y no solo de aquellos que se lo pueden permitir.

(1) https://www.regio7.cat/fet-divers/2020/06/25/accident-mortal-mina-iberpotash-sallent/617888.html
(2) http://www.mitramiss.gob.es/estadisticas/eat/welcome.htm
(3) https://www.epdata.es/datos/numero-accidentes-trabajo-espana-estadisticas-muertos-otros-datos/508
(4) https://www.expansion.com/economia/2020/05/05/5eb1102a468aeb5e508b45dd.html
(5) https://www.elconfidencial.com/economia/2020-05-06/crisis-cierre-133000empresas-registro-2001-coronavirus_2581315/

(*) UCPC son las siglas de la Universidad Comunista del Països Catalans

La cifra de muertos de una pandemia que nunca existió

Ayer El Confidencial publicó que desde la última semana de mayo, los datos de mortalidad por todos los conceptos son inferiores a los de años precedentes. En un mes ha habido casi 4.000 muertos menos que los esperados (1).

La tasa de mortalidad ha pasado de ser superior a ser inferior a la de años anteriores, lo cual no es ninguna sorpresa, como reconoce el propio artículo. Se llama “efecto cosecha” y el motivo es que la distribución de las muertes no es regular al cabo de un mismo año.

En 2007 un estudio del INE sobre la campaña de gripe de los dos años antes concluyó que “las defunciones de la población más vulnerable (como ancianos y enfermos crónicos) se acumulan en un corto periodo de tiempo cuando hay algún factor externo extraordinario, en este caso, una gripe agresiva” (2).

Para saber si realmente se ha producido una epidemia causada por una determinada enfermedad son necesarias dos circunstancias. La primera es cuantitativa: el número de muertos superior al de años anteriores por el mismo concepto, y la segunda es cualitativa: la causa de dichos fallecimientos debe estar en la enfermedad, para lo cual se debieron practicar autopsias.

Como la pandemia ha sido de carácter mundial, esas circunstancias se deben reproducir, además, en varios países del mundo.

Si se ocultan las causas de la muerte, como ha ocurrido en España a lo largo de la campaña de histeria, dicha información no existe y en tal caso hay que recurrir a un medio indirecto, que es un número de muertos superior al de años anteriores por todos los conceptos.

Es un baremo que no es tan fácil de establecer porque, como todo fenómeno cuantitativo, depende de la vara de medir y, más en concreto, del periodo de tiempo dentro del cual se computan los muertos.

Hay quien hace el recuento en el pico de la epidemia, como si el “efecto cosecha” no existiera. En tal caso no cabe duda que en España ha habido un exceso de mortalidad muy importante, cuyas causas sería muy interesante discutir, porque habría que buscarlas -en todo caso- en el estado de alarma y no en ninguna enfermedad.

Pero si el recuento de muertos se lleva a cabo al término de un año, al ritmo actual lo más probable es que no aparezca ningún exceso de mortalidad.

Desde luego que el número de muertos, cualquiera que resulte, ni explica ni justifica el estado de alarma, y mucho menos las medidas que siguen en vigor tras su finalización nominal.

Unas medidas extraordinarias, como las que han impuesto, sólo se pueden justificar por causas igualmente extraordinarias

(1) https://www.elconfidencial.com/espana/2020-07-02/covid19-mortalidad-coronavirus-muertes_2664632/
(2) https://www.20minutos.es/noticia/236507/0/gripe/convirtio/muertes/

Airbus despedirá a 15.000 trabajadores y hace planes por si acaso llega un milagro

La crisis económica se ha llevado por delante a la aviación civil, tanto en el sector del transporte como en la construcción aeronáutica. Las aerolíneas desaparecen o sobreviven con subvenciones públicas mientras esperan un milagro.

Es la peor crisis de su historia. Lufthansa calcula que el número de pasajeros de 2019 no se alcanzará hasta 2023 y despedirá a 26.000 trabajadores.

Airbus ha perdido el 40 por ciento de son actividad, lo que significa caer al nivel en el que estaba hace unos 10 ó 15 años. Sólo volverá a despegar a costa de la fuerza de trabajo y de despidos en masa, dijo el cabecilla de la empresa Guillaume Faury al periódico alemán Die Welt (*). No esconde la causa de la crisis: es una crisis de superproducción que ya existía bastante antes del confinamiento y la histeria del coronavirus:

“Esperamos una baja demanda de aviones de fuselaje ancho en los próximos cinco años, porque ya había un exceso de oferta en el mercado antes de la crisis. Ya, como escribió el periódico Les Echos en agosto de 2019, antes de la crisis del coronavirus, la política de los últimos años era elegir aviones de un solo pasillo, aviones medianos capaces de transportar de 150 a 250 pasajeros que han progresado lo suficiente como para no estar ya a la sombra de aviones de fuselaje ancho como el Airbus A350 o el Boeing 787”.

Un puñado de grandes monopolios aprovechan la crisis para apoderarse del mercado que dejan las aerolíneas más débiles y reestructurar las líneas de producción, alejándose de los viejos modelos industriales. Airbus ya ha construido un modelo de aerolínea comercial para adaptarse a la crisis que sigue el modelo de aeronaves más pequeñas y bajo consumo de combustible.

Antes de que la crisis le estallara en las manos, Airbus tenía planes de expansión de la producción. Ahora lo que tiene son planes para la reducción. En todo el mundo la plantilla es de 135.000 trabajadores y ha anunciado el despido de 15.000 de aquí al verano del año que viene, de los que 900 se producirán en España.

Es sólo una parte de los recortes que, además, se extenderán a los proveedores y las aerolíneas. La supervivencia de toda una industria está en juego. Las aerolíneas de todo el mundo anuncian recortes de fuerza de trabajo o nuevas estrategias adaptadas a la realidad del mercado: menos viajes, menos aerolíneas, menos aviones y aviones más pequeños, más baratos y de menor consumo de combustible.

El director general de Airbus cree que la crisis aún puede empeorar. En todo caso la empresa no levantará cabeza hasta 2025 y jamás recuperará el nivel anterior. El gobierno francés ha declarado que quiere suprimir los vuelos internos “drásticamente” si existe una alternativa ferroviaria de menos de dos horas y media.

(*) https://www.welt.de/wirtschaft/article210562585/Airbus-Was-Konzernchef-Guillaume-Faury-fuer-die-Zukunft-plant.html

El despido de otros 300.000 trabajadores es inminente y el número total de parados puede superar los 5 millones

Oficialmente no se sabe cuántos trabajadores incluidos en un Erte siguen sin cobrar la prestación, muchos de ellos desde el mes de marzo. Según el Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos son 200.000, muy lejos de las cifras que maneja el Sepe que hace una semanas limitaba al 1 por ciento (34.000) los afectados por errores que todavía no han cobrado, una cifra en la que no coinciden los trabajadores del Sepe o el sindicato CSIF que la consideran más alta.

“Tras más de tres meses desde que se solicitaron los Erte no podemos entender que siga existiendo un número tan elevado de trabajadores sin cobrar; nos preocupa que nos acostumbremos a escuchar las denuncias por parte de los trabajadores que no cobran, porque sin presión esta situación difícilmente se va a desatascar”, señala el presidente del colegio nacional, Fernando Santiago.

El Gobierno cifra en casi dos millones las personas que todavía siguen en Erte, después de que 1,4 millones se hayan reincorporado a sus puestos de trabajo.

El 11 por ciento de las empresas que han presentado un Erte han sido ya inspeccionadas o han recibido el aviso de una próxima visita. Y de las inspeccionadas, se ha instruido expediente sancionador al 8 por ciento. De los Erte que han tramitado los Gestores Administrativos, el 6 por ciento se han justificado en causas económicas, técnicas, de producción u organizativas; el resto lo han sido por fuerza mayor.

Los Gestores denuncian que si no se adoptan nuevas medidas, 52.000 empresas acogidas a un ERTE lo convertirán en un ERE antes de finalizar el año, lo que supondrá la pérdida de otros 300.000 puestos de trabajo. “Es necesario tomar medidas urgentes que permitan a las empresas retrasar previsibles cierres y mantener los Erte”, señala Santiago. «En caso contrario, antes de finalizar el año vamos a encontrarnos con el peor escenario de paro, superando los 5.000.000 de desempleados”, remata el presidente de los gestores españoles.

El representante de los gestores considera que “el 46 por ciento de las empresas en Erte por fuerza mayor van a agotar el plazo que les otorgue el Gobierno para mantenerlo, viéndose afectado el 33 por ciento de los trabajadores incluidos en dichos Erte”. El Gobierno ha prorrogado estos Ertes hasta el 30 de septiembre.

“Cuanto más se alarguen los plazos en los expedientes por fuerza mayor, siempre que se mantengan las ayudas iniciales, mayor número de negocios podrán resolver los graves problemas que ha provocado la pandemia”, finaliza Santiago.

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10636658/06/20/200000-trabajadores-siguen-sin-cobrar-el-Erte-y-52000-empresas-haran-despidos-en-breve.html

Los ecologistas alemanes impulsan la campaña imperialista de presión contra China

Reinhard Bütikofer, un perro de presa de Los Verdes
El viernes los senadores estadounidenses Marco Rubio (republicano) y Bob Menéndez (demócrata) crearon la IPAC (Alianza Interparlamentaria contra China), un nuevo bloque para mantener la presión contra el país asiático.

La IPAC está encabezada por Estados Unidos, Australia y Japón. En su dirección están los desestabilizadores de Hong Kong, entre ellos el doctor Darren Mann, un cirujano británico con experiencia en zonas de guerra y conflictos armados, y el vicepresidente del Congreso Mundial Uigur, con sede en Munich.

También está Robert L. Suettinger, que ha tenido una larga carrera en la dirección de inteligencia de la CIA.

La IPAC han involucrado a miembros de doce parlamentos, entre ellos los del Partido Verde alemán, Margarete Bause -miembro del Bundestag alemán- y Reinhard Bütikofer -miembro del Parlamento Europeo-, que están entre los vicepresidentes de la alianza.

Uno de los objetivos de la IPAC es conseguir que la Unión Europea aplique las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Pekín, una propuesta que no cuenta con el apoyo de la mayor parte de los gobierno europeos, pero sí del Parlamento Europeo.

En febrero de este año, durante la Conferencia de Seguridad de Munich, Reinhard Bütikofer, miembro ecologista del Parlamento Europeo, ya propuso la creación de un grupo de presión legislativa de este tipo. Ahora es vicepresidente del IPAC.

En Alemania Los Verdes son la columna vertebral de la política imperialista de Estados Unidos en Europa, y no les importa coincidir con tipejos de la más baja estofa reaccionaria de Estados Unidos, como Rubio y Menéndez.

Particularmente, el ecologista Bütikofer es un perro de presa que se ha declarado partidario de varias guerras imperialistas llevadas a cabo por su país, como la de Yugoslavia en 1999, en la que la OTAN bombardeó la embajada china en Belgrado.

Bütikofer apoyó aquella guerra e incluso administró la política de la coalición entonces en el gobierno, dirigida por el Partido Verde.

Las medidas del gobierno chino en Hong Kong y Xinjiang son el pretexto de la campaña de presión imperialista. Próximamente Trump promulgará una ley del Xinjiang, que se sumará a la que ya está vigente sobre Hong Kong desde el año pasado.

Recientemente Bütikofer se manifestó a favor de la creación de un mecanismo concertado de sanciones a escala europea, a fin de lograr “la imposición de sanciones por violaciones de los derechos humanos por parte de los dirigentes chinos”.

La IPAC ha optado por tratar de influir a través de los parlamentos, mientras que la Casa Blanca lo intenta a través de los gobiernos.

Desde hace algún tiempo en Gran Bretaña un grupo de apoyo particularmente sumiso a Estados Unidos ha estado insistiendo en que se anule la decisión del gobierno británico sobre la participación limitada de Huawei en el establecimiento de la red británica 5G.

Recientemente cuando el último gobernador colonial británico de Hong Kong, y antiguo Comisario de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Chris Patten, pidió -sobre la base de la nueva ley de seguridad decidida por China en Hong Kong– que los imperialistas adoptaran medidas conjuntas contra China. El llamamiento tenía por objeto movilizar al mayor número posible de parlamentarios para que adoptaran una política de enfrentamiento con Pekín, pasando por alto a los gobiernos locales.

El llamamiento ya ha recogido las firmas de 853 políticos de Europa, América del norte, Australia y Japón, la mayoría de ellos parlamentarios de los parlamentos nacionales y del Parlamento de la Unión Europea. El llamamiento del antiguo gobernador colonial ha recibido un apoyo especialmente entusiasta de Los Verdes alemanes, cuyos nombres se encuentran junto a los de la reacción como Marco Rubio y Ted Cruz.

La cooperación entre Los Verdes alemanes y la más negra reacción de Estados Unidos tiene una larga tradición en la política del imperialismo hacia China. Los ecologistas alemanes y la reacción estadounidense han apoyado durante muchos años a los círculos tibetanos vinculados al Dalai Lama, que recurren al terrorismo en su oposición a Pekín, llegando incluso a exigir que el Tíbet se separe de China.

En protesta por las acciones del gobierno de Pekín en Xinjiang, la reacción estadounidense y los ecologistas alemanes trabajan codo con codo. Se oponen a la lucha de China contra los yihadistas uigures mientras defienden los crímenes masivos cometidos desde el 11 de septiembre de 2001 por los imperialistas en su “guerra contra el terrorismo”, tales como el secuestro y tortura de detenidos.

El gobierno alemán de coalición que formaron la socialdemocracia y Los Verdes, está involucrado en los crímenes de guerra cometidos desde 2001 en Oriente Medio y, en particular, Bütikofer era entonces el dirigente político de los ecologistas.

El nido de víboras es la embajada española en Venezuela

El 3 de mayo una banda de mercenarios intentó entrar en el territorio de Venezuela por la costa a bordo de lanchas rápidas, que fueron interceptadas y repelidas por las fuerzas de seguridad.

Se llamó Operación Gedeón y varios participantes en ella fueron capturados.

La planificación de la agresión se llevó a cabo en la sede de la embajada española en Caracas, según denunció el portavoz del gobierno venezolano Jorge Rodríguez. Los sucesivos gobierno españoles, tanto del PP como del PSOE y Podemos, no han cambiado su estrategia imperialista respecto al país latinoamericano.

El 26 de junio Wall Street Journal (1) señaló a Leopoldo López y al dirigente golpista de la oposición, Juan Guaidó, como responsables de la agresión marítima contra Venezuela.

El periódico estadounidense aseguró que durante meses Leopoldo López negoció desde la embajada española con 6 empresas “contratistas de seguridad privada” para planificar Operación Gedeón y provocar una motín en el ejército del país sudamericano y derrocar a Maduro.

Leopoldo López estudió seis ofertas de empresas estadounidenses de mercenarios para asesinar a Maduro, entre ellas Blackwater, que se ha hecho infame por sus crímenes en las guerras de la OTAN en Afganistán, Irak y Libia.

Finalmente contrató a la empresa Silvercorp y el Washington Post publicó (2) una copia del mismo firmada por Guaido.

Rodríguez afirmó que el embajador español en Caracas, Jesús Silva, debió de tener conocimiento de los planes golpistas. “¿Sabe el embajador de España que Leopoldo López ha hecho y sigue haciendo videoconferencias con el único fin de insistir en sus planes de asesinar al presidente Nicolás Maduro?”, preguntó.

El ministro venezolano se preguntó, asimismo, si España, que le brindó asilo a Leopoldo López, está de acuerdo en que “en su sede de residencia se debata sobre los asesinatos de autoridades venezolanas”.

“¿Tiene algo que decir el gobierno de España sobre esto?”, preguntó de manera retórica.

López y Guaidó, añadió el ministro venezolano, son instrumentos en las manos del imperialismo estadounidense que tienen como único fin “robarse todo lo que puedan y hacerse con el poder por la vía violenta”.

Un enlace de Leopoldo López fue el encargado de coordinar la logística y la financiación de la Operación Gedeón para que el grupo mercenario entrara en Venezuela.

Rodríguez señaló que una persona sirvió de enlace con los empresarios que prestaron viviendas, apartamentos, muelles, embarcaciones, aviones y dinero para la operación armada contra Venezuela.

Hay una relación directa entre López, Alcalá, el cabecilla de la empresa de mercenarios Silvercorp Jordan Goudreau, Guaidó e integrantes de campamentos ubicados en Riohacha, Colombia.

El gobierno colombiano admitió oficialmente (3) la existencia en su territorio de campos de entrenamiento para atacar a Venezuela y prometió que sancionaría a los miembros de sus propias fuerzas armadas responsables de ello.

(1) https://www.wsj.com/articles/venezuelan-opposition-guru-led-planning-to-topple-maduro-11593163801
(2) https://www.washingtonpost.com/context/read-the-attachments-to-the-general-services-agreement-between-the-venezuelan-opposition-and-silvercorp/
e67f401f-8730-4f66-af53-6a9549b88f94/
(3) https://noticias.caracoltv.com/politica/mindefensa-anuncia-acciones-ante-posibles-infiltrados-de-maduro-en-las-fuerzas-militares-nid229148

Mercadona instala tecnología israelí para rastrear a sus clientes

El gigante dirigido por Juan Roig ha puesto en marcha un sistema de reconocimiento de rasgos físicos para detectar a personas con sentencia firme u orden de alejamiento del establecimiento para evitar su entrada al local.

La compañía informó que ya ha implementado este sistema, que está perfectamente identificado en la cartelería de los accesos de los locales de Mercadona, y que está en contacto con las autoridades. El objetivo de esta implementación es reforzar la seguridad del cliente y de los trabajadores, y rebajar el hurto en los locales.

El sistema se encarga de detectar la infracción y, tras contrastar científicamente en su base de datos que se trata de esta persona, notifica automáticamente a las fuerzas de seguridad del local. En el comunicado han explicado que esta tecnología no guarda información adicional ya que todo lo que rastrea “en vano” es eliminado en 0,3 segundos.

Ahora mismo se encuentra en 40 de sus locales de Valencia, Zaragoza y Mallorca, en forma de prueba, aunque se estima que acabe llegando a todos los locales si este primer contacto funciona bien.

La tecnología fue concedida por AnyVision, una compañía israelí posicionada como una de las más avanzadas en sistemas de vigilancia y seguridad, fundada por Eylon Etshein, quien prestó estos servicios a casinos, departamentos de policía, aeropuertos, estados deportivos o, algunos más polémicos, como la frontera de Cisjordania.

Bill Gates vendió su participación en esta compañía tras admitir que no podía controlar qué uso hacían otros clientes de los sistemas de la firma isrealí.

https://lapandereta.es/mercadona-instala-en-sus-locales-un-sistema-de-deteccion-de-personas-con-orden-de-alejamiento/

Más información:

– Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros
– El FBI ya tiene una base de datos con 641 millones de fotografías de personas para el reconocimiento facial
– ‘Dazzle’: maquillaje para impedir el reconocimiento facial

– Bisutería para eludir los programas automáticos de reconocimiento facial
– Tecnologías de vigilancia: invasión y privatización del espacio público
– Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población
– Los estadounidenses se resisten a aceptar las nuevas técnicas de reconocimiento facial
– ‘Nos oponemos a la implementación de tecnologías de vigilancia masiva y reconocimiento facial en el espacio público’
– Amazon prohíbe a la policía utilizar su tecnología de reconocimiento facial durante un año
– La tecnología de reconocimiento facial naufraga en Londres

 

La policía italiana incauta una cantidad histórica de anfetaminas producida en Siria por el Califato Islámico

Ayer la policía italiana anunció una incautación récord de 14 toneladas de anfetaminas, en forma de 84 millones de tabletas de captagón producidas en Siria por el Califato Islámico.

Esta incautación realizada en el puerto de Salerno (al sur de Nápoles) tiene un valor de 1.000 de euros en el mercado, según un comunicado de prensa de la policía italiana, que evoca “la mayor incautación de anfetaminas a escala mundial”.

Según la investigación dirigida por la fiscalía de Nápoles, las drogas estaban en tres contenedores sospechosos que contenían cilindros de papel para uso industrial y ruedas de metal.

Cada cilindro de papel de varias capas, de unos 2 metros de altura y 1,40 metros de diámetro (probablemente fabricado en Alemania), se utilizaba para ocultar unos 350 kilos de pastillas en su interior, indetectables para un escáner. Las enormes ruedas de metal cortadas por los expertos también estaban llenas de píldoras.

Las tabletas estaban estampadas con el símbolo “captagón”, una droga clasificada como narcótico, también conocida como “droga de la yihad”, dijo la policía.

“Se sabe que el Califato Islámico financia sus propias actividades terroristas principalmente a través del tráfico de drogas sintéticas producidas en Siria, que por esta razón se ha convertido en los últimos años en el principal productor de anfetaminas del mundo”, dice la declaración de la policía italiana.

Hace dos semanas, la misma unidad de investigación de Nápoles, especializada en la delincuencia organizada, interceptó un contenedor de ropa falsificada, en el que se escondían 2.800 kilos de hachís y 190 kilos de anfetaminas en forma de más de un millón de píldoras con el sello “captagón”.

Para financiar el terrorismo yihadista, la OTAN inició la producción de captagón en 2011 en un laboratorio en Bulgaria. Lo mismo que en Nicaragua en los ochenta y también en Afganistán, los imperialistas han puesto en marcha un consorcio de grupos criminales a gran escala, ya que los 85 millones de comprimidos pueden satisfacer un mercado de tamaño europeo.

El confinamiento ha bloqueado la producción y distribución de drogas sintéticas en Europa. Como resultado, muchos traficantes se dirigieron a Siria para reponer sus suministros.

La policía italiana señala que el captagón, que se vende en todo el Oriente Medio, los consumen ampliamente los yihadistas para inhibir el miedo y el dolor.

Producida inicialmente en el Líbano y distribuida en Arabia saudí en el decenio de 1990, esta droga llegó a los escondites de los terroristas.

Más información:
— La OTAN financia al yihadismo con alijos de drogas
— El tráfico de drogas es consustancial al colonialismo y el imperialismo desde su origen
— El imperialismo cambia su política ‘antidrogas’
— La CIA llenó de drogas los barrios pobres de Los Ángeles
— Cuanto más dinero gasta Estados Unidos en la ‘lucha contra las drogas’, más drogas se fabrican
— La guerra del opio en Afganistán

El gobierno chino refuerza la medicina tradicional de su país para tratar a los enfermos de coronavirus

Aprovechando la pandemia, el gobierno chino ha reforzado la medicina tradicional de su país y, además, quiere exportar su práctica al mundo entero (1).

Los borregos que se dedican a cazar seudociencias deben estar rabiando, empezando por el que ha redactado la entrada sobre el asunto en la Wikipedia, donde no faltan referencias a las “supersticiones” y al viejo dogma de la OMS, según el cual los “tratamientos carecen de una base científica” (2).

Pero el dogma ha cambiado (o cambió la OMS), pasando a admitir la “base científica” de la medicina china y de las medicinas tradicionales, en general (3). No obstante, los que no han cambiado son los mequetrefes de la Wikipedia.

En medicina, todo lo que no sea recetar las mercancías de los grandes monopolios farmacéuticos hasta intoxicar a los enfermos, es pura superchería. Son ellos los que establecen la frontera entre la ciencia y “todo lo demás”.

El gobierno chino, la mayor parte de cuyos miembros son científicos, no opina de la misma manera y el 92 por ciento de los casos positivos de coronavirus han sido atendidos con la medicina tradicional, bien de forma exclusiva o en combinación con las terapias que se recomiendan en los países occidentales.

A los médicos chinos, los que practican la medicina tradicional y los otros, no les gusta que los borregos ridiculicen sus prácticas terapéuticas ancestrales, por lo que presentaron para su aprobación un proyecto de ley que castiga “a cualquier persona u organización” que la menosprecie.

Por más que se empeñen en decir otra cosa, la evidencia empírica que apoya las antiguas terapias médicas es muy numerosa. Hay miles de artículos revisados por pares catalogados en la Biblioteca de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Un artículo reciente de la Revista de Medicina Molecular de la Academia China de Ciencias Médicas y la Universidad Nacional de Singapur llegó a la conclusión de que la medina tradicional china “representa un vasto recurso sin explotar para la medicina moderna”. Es un sistema médico que enumera más de 13.000 ingredientes medicinales diferentes y más de 100.000 decocciones y recetas únicas.

En 2015 le otorgaron el Premio Nobel de Medicina por primera vez a una científica china, Tu-You, por descubrir la artemisa, una remedio de la medicina tradicional china que es la base para un medicamento contra la malaria, como ya expusimos en otra entrada.

La medicina tradicional china es uno de los capítulos de la Nueva Ruta de la Seda. Se usa en 183 países y regiones y el gobierno de Pekín ha firmado acuerdos de cooperación en este sector con más de 40 gobiernos y organizaciones de todo el mundo, incluido Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá e Italia.

Para el tratamiento del coronavirus, en China los médicos han recurrido a seis remedios tradicionales. Los dos más destacados son Lianhua Qingwen -que contiene 13 hierbas como la Forsythia suspensa y la Rhodiola rosea– y Jinhua Qinggan, que fue desarrollado durante el brote de H1N1 en 2009 y que está hecho con 12 componentes que incluyen menta, regaliz y madreselva.

A diferencia de otras partes del mundo, en China la medicina occidental no ha eclipsado a la tradicional, que sigue creciendo, tanto en el interior como en el extranjero, donde la demanda es creciente. El año pasado el gobierno chino estimó que la industria de la medicina tradicional podría representar unos 420.000 millones de dólares a finales de este año.

China ha estado enviando suministros y expertos en medicina tradicional junto a los medicamentos y equipos convencionales a África, Asia Central y Europa. “Estamos dispuestos a compartir la experiencia china y la solución china para el tratamiento del covid-19 y dejar que más países conozcan, entiendan y usen la medicina china”, dijo en marzo Yu Yanhong, uno de los responsables del Instituto de Medicina Tradicional China.

(1) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53216833
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Medicina_china_tradicional
(3) www.who.int/medicines/areas/traditional/TRM_BeijingDeclarationSP.pdf

‘El asesinato de Olof Palme fue un Golpe de Estado’

“Sígueme. Vamos a hacer un recorrido por todos los puntos clave del atentado”, me dice en un sueco ágil y de acento balcánico. Y por tétrica que suene la propuesta, lo hacemos. Y resulta apasionante. Porque todo está oscuro en el corazón de Estocolmo. Nieva y de las calles vacías se desprende una atmósfera que recrea a la perfección cómo fue la noche de autos. Y porque Ivan Von Birchan (Yugoslavia, 1952) es un hombre culto y dicharachero que ilustra todo cuanto afirma como solo pueden hacerlo quienes han protagonizado los temas de los que hablan.

“Mira, aquí está la placa en su memoria”, dice con su incesante sonrisa mientras señala el punto exacto donde el 28 de febrero de 1986, a las 23.21 horas, murió asesinado de dos disparos el primer ministro sueco, Olof Palme. Quien fuera entonces el mayor referente de la Internacional Socialista regresaba del cine con su esposa atravesando a pie Sveavägen, una céntrica avenida por la que apenas transitaba nadie. Aquella noche, Palme y su mujer, Lisbeth, regresaban a la residencia oficial solos, sin compañía ni guardaespaldas.

El asesino, que además hirió a su esposa, mató a Palme con un potente revólver antes de huir hacia un laberíntico cruce de calles y callejones en el que los amantes del género noir no echarán nada en falta, pues tiene un túnel largo y oscuro, una sórdida sex shop y una endemoniada escalinata que termina en un viejo cementerio sin tapias que obstaculicen la visión de sus lápidas. Tampoco les defraudará asomarse al informe del Caso Palme, pues supone una panorámica sin igual a la segunda mitad del siglo pasado, con agentes del apartheid sudafricano, policías de ultraderecha, episodios del Irán-Contra, croatas del movimiento ustacha, guerrilleros del PKK, agentes de Pinochet y miembros de la logia P2 entre otras muchas líneas de investigación.

“En lo que estamos de acuerdo casi todos aquellos que conocemos bien el tema es que fue un golpe de Estado urdido entre suecos descontentos y fuerzas extranjeras”, afirma Von Birchan, suscribiendo la hipótesis que el difunto autor de la saga Milennium, Stieg Larsson, dejó entrever en el fondo de su tercera y última novela.

Pasados dos años de unas diligencias sembradas de irregularidades –“al principio ni acordonaron el área en busca de pruebas”, resalta Von Birchan mientras explica in situ cómo fueron los disparos– se detuvo a un delincuente común como el  presunto autor del asesinato. El acusado, un politoxicómano con lesiones cerebrales llamado Christer Pettersson, explotó su papel de sospechoso acudiendo a platós de televisión y cobrando grandes sumas por entrevistas en las que nunca reveló nada.

“Su perfil era el de alguien que disfruta ser el centro atención de forma enfermiza. De joven quiso ser actor. Era un pobre desgraciado. Un cabeza de turco demasiado obvio”, remarca Von Birchan. Tan frágil resultó el pliego acusatorio contra Petersson que, al poco de ser condenado, hubo de ser puesto en libertad e indemnizado, pues no se había encontrado ni un móvil, ni una sola prueba, ni tampoco –hasta hoy– el arma homicida.

Para Ivan Von Birchan, la férrea oposición de Palme a los planes de la OTAN en general, y a estadistas como Kissinger o Brzezinski en particular, fue lo que motivó su asesinato. “Comenzó manifestándose junto a los vietnamitas del norte ante la embajada de Estados Unidos; hizo amistad con Fidel Castro; ayudó a los sandinistas en Nicaragua; a los opositores del apartheid, Franco y Pinochet… Provocó demasiado, aunque lo que verdaderamente enfureció a la CIA fueron sus planes para detener la guerra de las galaxias y sus planes de penetración hacia el  Este. Todo eso de los misiles balísticos  que ya es realidad desde los noventa”.

Palme, un holmiense de clase alta, educado en EEUU y pacifista convencido, hizo de la barrera natural que supone Suecia, entre el mar Báltico y el mar del Norte, un espacio neutral que aspiraba a ampliarse y sumar nuevos socios favorables a la paz y al desarme. “Esta idea la iba a llevar a gran escala como secretario general de Naciones Unidas. Y, si crees que exagero, recuerda lo que le pasó al anterior sueco que fue secretario general de Naciones Unidas y se opuso al colonialismo en África”. Von Birchan se refiere al malogrado Dag Hammarskjöld, quien falleció en 1961 tras ser derribado su avión (aún se discute si fue por un rayo o un caza) en la colonia británica de Rodesia. “Es que yo de África y aviones sé un poco”, presume, no sin razón, quien fue piloto de la fuerza aérea yugoslava y trabajó en Rodesia “como mercenario, pero sin cometer crímenes de guerra”, asegura con rostro grave.

Von Birchan, que se autodefine como “conservador y monárquico”, dice proceder “de una familia medio rusa y medio germana. Zaristas exiliados por la revolución bolchevique de 1917 y alemanes sometidos por la Yugoslavia socialista de Tito”. Según cuenta, quedó huérfano a muy temprana edad, siendo criado “prácticamente por las fuerzas armadas yugoslavas, en las que llegué a ser capitán de la Fuerza Aérea y miembro de la inteligencia”. Pasó por la Unión Soviética, donde fue entrenado y perfeccionar el ruso, idioma que ya hablaba, además del serbocroata, el alemán, el inglés, el francés y el sueco.

Y, precisamente para poder hablar tranquilo y mostrar alguna de las fotografías que guarda, Von Birchan me invita a ir a su casa en un modesto suburbio del sur de Estocolmo. Allí, rodeado de innumerables libros, reminiscencias militares y recuerdos que dan brío a su existencia de buscavidas, toma un álbum de fotos y muestra algunas imágenes de su etapa como hombre de acción. “Son exclusivas, no se han publicado nunca. Mira, ésta es en Libia. Fui instructor de vuelo a principio de los setenta”. En la imagen se le ve portando una metralleta junto a un oficial libio en pleno desierto. “Y ésta es de cuando fui mercenario en Rodesia (actual Zimbabwe). Estoy a los mandos de un helicóptero. Trabajé para el gobierno colonial de Ian Smith, pero no cometí crímenes de guerra, aunque vi cómo otros arrojaban desde las alturas a los partidarios de Robert Mugabe”.

Fue en Rodesia, en 1973, donde conoció “a un estadounidense que se hacía llamar Charles Morgan. En aquel entonces, este tipo se dedicaba a llevar armas al Gobierno blanco”, en alusión al régimen colonial de Ian Smith por el que pasaron mercenarios y neofascistas de Europa, Sudáfrica y EEUU. “Años después –prosigue- otros amigos me lo presentaron en otro lugar con otro nombre: Peter Brown. No me extrañó, ya que en ese tiempo, con mercenarios, instructores y agentes de todo el mundo, era habitual hacerlo y poco importaba el nombre”.

Tras varias idas y venidas por la Sudáfrica del apartheid, la actual Zimbabwe y Libia, Von Birchan decidió desertar y cortar toda relación con la Yugoslavia socialista. “El 4 de junio de 1976, llegué a Suecia y pedí asilo. No tenía a dónde ir. Si iba a un país de la OTAN me usarían. Pensé que siendo Suecia neutral sería mejor, pero después descubrí que no era nada neutral, que lame las botas de EEUU.”

Llegados los ochenta, encontró un trabajo estable como conserje del Hotel Sheraton en Estocolmo. Allí se hizo un personaje popular y conoció a mucha gente ligada a los círculos de ultraderecha que no ocultaban su odio hacia las políticas promovidas por Palme. “Trabajando de abrepuertas en un hotel de lujo se ve de todo, y no siempre bueno. Fue en ese contexto cuando me reencontré con Charles Morgan. La primera vez fue alrededor del 15 de noviembre de 1985. Me preguntó cuál sería la mejor forma de matar a alguien en la ciudad. Al principio me reí, pero luego hablamos de balística, de que no podría ser un francotirador porque sonaría a la CIA y otras opciones. En un segundo encuentro, en febrero de 1986,  Morgan apareció con una oferta millonaria y un sobre amarillo que contenía información precisa sobre las rutinas del primer ministro Olof Palme. Le dije que me olvidaba de él y de esa reunión”.

A partir de aquí, lo que podría sonar a fantasiosa teoría de la conspiración, comienza a adquirir una escalofriante verosimilitud. “Alarmado, pensé en avisar a las más altas instancias. Sabía cómo llegar a la oficina de la concejal socialdemócrata Inger Bavner, la cual me dijo que fuera a la policía, pero le dije que ya había ido”. En un inciso, Von Birchan reconoce, por primera vez, que era confidente de la policía, motivo por el cual le pudo resultar fácil hacer llegar su aviso a K-G Olsson, un comisario de policía al que informaba de cualquier actividad ilegal que viera en su trabajo como conserje de hotel. “Sí, informaba de actividades delictivas, pero ninguna política”, admite para seguir su relato. “Justo una semana antes le di el aviso a K-G Olsson para que se informara a Alf Karlsson, director de la SAPÖ (la agencia de seguridad nacional sueca), a quien también mandé aviso. Pero la SAPÖ no hizo nada de nada pese a mis advertencias. Y entonces le mataron”.

Tanto la socialdemócrata Inger Bavner como el comisario de policía K-G Olsson confirmaron a los investigadores de varios medios de comunicación –como el diario  Expressen y la televisión pública, SVT– que, efectivamente, Von Birchan les había avisado del posible asesinato de Palme pocas semanas antes de que este se produjera. Por su parte, el director de la SAPÖ, Alf Karlsson, reconoció haber recibido dicho aviso, pero a su favor, declaró que este le llegó después del asesinato y no antes, extremo que desata la ira de Von Birchan.

“Es un mentiroso, y los testigos me dieron la razón. Lo que pasa es que los propios servicios de seguridad suecos estaban implicados. Escúchame. Cuando salió a la luz que 45 minutos antes del atentado la zona estaba llena de hombres escondidos con walkie-talkies, dijeron que estaban allí por una vigilancia de narcóticos, pero dos mujeres testificaron haber pedido la hora a un hombre que estaba con un walkie-talkie escondido justo en la esquina donde mataron a Palme. Qué casualidad, ¿no?”. Ivan se refiere a uno de los grandes interrogantes de la instrucción judicial: el misterioso hombre del edificio Skandia. Un personaje, aún no identificado, que varios testigos sitúan apostado en la misma esquina donde mataron a Palme.

Dos meses y medio después del atentado, miembros de la SAPÖ acudieron a registrar la casa de Ivan Von Birchan. Según su relato, le pidieron que cambiara la versión de lo que afirmó. “Y, como no lo hice, fueron contra mí fabricando evidencias para desacreditarme”, dice refiriéndose al juicio por posesión ilegal de armas al que tuvo que hacer frente después de que los agentes encontraran un fusil de pesca submarina en su trastero. “Se valieron de un arpón de esos que compran las familias cuando van de vacaciones al Mediterráneo para desacreditarme. Así es como me premia el Estado sueco por haber tratado de salvar la vida de su primer ministro”, se lamenta en tono amargo quien ya es uno de los últimos protagonistas del caso que quedan vivos para contarlo.

Unai Aranzadi https://www.lamarea.com/2020/07/01/el-hombre-que-aviso-del-asesinato-de-olof-palme/

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