Esta mañana el Parlamento Europeo estudiará la creación de un euro digital para reducir la dependencia de Estados Unidos. Los europeos se acaban de dar cuenta de las consecuencias de décadas de subordinación política, militar, tecnológica y financiera hacia Estados Unidos. “Europa trata de contrarrestar la dominación aplastante del rey dólar”, titula el periódico francés Le Monde.
Es una faceta más de la guerra eonómica. “Detrás de las transacciones hay un enfrentamiento entre Europa y Estados Unidos”, comenta el periódico francés. Aunque los pagos se realicen en euros, están asegurados por intermediarios estadounidenses, como Visa o Mastercard, que “se convierten en un arma de elección en la batalla geopolítica de las grandes potencias del mundo”.
Durante diez meses, sigue Le Monde, el francés Nicolas Guillou, juez del Tribunal Penal Internacional, no puede realizar pagos bancarios a través de Visa y Mastercard porque ha cometido un crimen grave: ha cursado órdenes de detención contra Netanyahu y su ex ministro de Defensa Yoav Gallant. Al igual que otros jueces, Nicolas Guillou ha sido sancionado por Marco Rubio.
Mastercard y Visa acaparan dos tercios de los pagos con tarjeta en Europa, y todos los acuerdos transfronterizos. Pero Estados Unidos no solo castiga a unas pocas personas o empresas, sino a países enteros. A principios de junio, Cuba fue excluida de Visa y Mastercard.
La aprobación de la Ley Genius por Estados Unidos, que regula las criptomonedas estables nominadas en dólares, ha empujado a la Unión Europea a acelerar el proyecto del euro digital para evitar una mayor dependencia del sistema financiero estadounidense.
El euro digital no es una medida exclusivamente económica, sino claramente política. Se trata de preservar eso que ahora llaman la “autonomía estratégica” frente al dólar porque en el imperialismo moderno, las “zonas de influencia” no son geográficas, ni dibujan nuevos mapas, sino económicas, tecnológicas y financieras.