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Un comandante de las fuerzas de élite alemanas ha sido suspendido por sus conexiones con los nazis

Varios neonazis han sido descubiertos en las filas de las fuerzas especiales alemanas, lo que plantea nuevas preguntas sobre la unidad de combate de élite del Bundeswehr (ejército federal).

Un soldado del KSK, los comandos de operaciones especiales, será suspendido del servicio esta semana después de que una investigación interna descubriera sus vínculos con los nazis, según el periódico Bild am Sonntag.

Con sede en la pequeña ciudad de Calw, en el sur de Alemania, a los KSK se les asignan las misiones más secretas y peligrosas del ejército alemán, incluyendo operaciones antiterroristas y rescates de rehenes en zonas de guerra.

La central de inteligencia del Bundeswehr (MAD) investigó a dicho soldado durante un período de meses después de recibir un aviso de un denunciante. Los espías tratan de averiguar por qué la cadena de mando no conocía la afiliación nazi del soldado, que combatió en la Guerra de Afganistán.

Otros dos soldados son sospechosos de haber hecho el saludo a Hitler, que es ilegal en Alemania, durante una fiesta privada organizada por el cabo. Uno de ellos ya ha sido suspendido mientras que la investigación sobre el otro continúa.

La preocupación de que las fuerzas de élite se hubieran convertido en un caldo de cultivo del fascismo surgió el año pasado cuando se supo que un combatiente de la KSK desempeñaba un papel central en la organización secreta de un grupo de “preppers”, que es como se conoce a quienes realizan prácticas de supervivencia para cuando fuera necesario.

Las investigaciones subsiguientes del grupo llevaron a detenciones, incautaciones de armas y a la aparición de listas de muerte con nombres de políticos y militantes progresistas.

A principios de este año, una investigación separada de un soldado altamente condecorado del KSK condujo a la suspensión de sus conexiones dentro de los movimientos neonazis.

Aunque las actividades exactas de la investigación del MAD siguen siendo secretas, los medios de comunicación alemanes informan que en el verano que empezaron a prestar especial atención a la base de KSK en Calw debido a los múltiples indicios de que el fascismo prevalecía entre las tropas de élite.

En otoño, un informe publicado en Der Spiegel afirmaba que se habían abierto más de dos docenas de investigaciones sobre las tropas del KSK, un número notablemente alto para una unidad que se cree que contiene unos 1.100 soldados en servicio activo.

https://www.telegraph.co.uk/news/2019/12/01/german-elite-forces-facing-neo-nazi-scandal-commander-suspended/

Más información:

– Una red compuesta por 200 nazis opera clandestinamente dentro del ejercito alemán
– Los cuarteles del ejército alemán se llenan de parafernalia nazi
– En mayo de 2917 fue detenido un miembro del espionaje alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera
– En mayo de 2917 fue detenido un oficial del ejército alemán que preparaba atentados yihadistas de bandera falsa
– Detenido un espía alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera
 

Francia se aleja de la OTAN para acercarse a Rusia

Para la guerra siempre hay dinero y la OTAN incrementa los gastos militares hasta los 400.000 millones de dólares (1), pero Francia no quiere pagar la factura y Estados Unidos tampoco.

La OTAN es sobre todo Europa y la contribución financiera de Estados Unidos para la defensa del Viejo Continente, llamada Iniciativa Europea de Disuasión, va a disminuir el año que viene hasta los 5.900 millones de dólares.

Cada uno de los 29 aliados contribuye al presupuesto de la OTAN en función de su peso económico, que en el caso de Estados Unidos supone el 22 por ciento del total, seguido de Alemania con un 15 por ciento y Francia con el 10,5 por ciento.

Esas proporciones cambiarán a partir del próximo año, ya que Estados Unidos quiere reducir significativamente su contribución a la OTAN hasta el 16,35 por ciento y Alemania elevará su participación al mismo nivel, mientras que los demás países miembros han acordado pagar más… excepto Francia, cuya participación se mantendrá en el 10,5 por ciento.

Macron cree que el acuerdo puede crear un precedente que permita a Estados Unidos reducir sus contribuciones a los presupuestos de otras organizaciones internacionales.

Mientras las relaciones de Francia con la OTAN nunca han sido deslumbrantes, Merkel ha dicho que la Alianza les interesa ahora más que en la Guerra Fría. Por el contrario Macron la ha  calificado “en estado de muerte cerebral”. ¿Para qué seguir poniendo más dinero?

El Presidente francés cada vez se parece más al “candidato manchú” y no sólo en lo que respecta a Ucrania. Si hacemos caso a lo que escribió el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung el miércoles (2), el asunto es muy serio. Francia pretende abandonar la estrategia de la OTAN para estudiar la oferta de Putin: imponer una moratoria sobre los misiles nucleares FNI (mediano alcance) en Europa.

Al día siguiente lo desmintió en una rueda de prensa con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltemberg, pero dio la impresión de que hablaba con la boca pequeña e incluso ha escrito una carta a Putin en la que se muestra dispuesto a volver al tratado sobre limitación de misiles de alcance medio.

“El mundo ha cambiado. El Telón de Acero ha caído. Eso significa hoy volver a algunos temas esenciales en ese campo, a través de un diálogo lúcido con Rusia, robusto y exigente”, dice Macron, quien asegura que tiene voluntad de diálogo con Rusia porque es “imperativo abordar este tema de frente dentro de la Alianza”, añade.

El diálogo entre Europa y Rusia debe crear las condiciones para “una soberanía europea más fuerte”, opina Macron, que es exactamente lo contrario de lo que dijo Stoltemberg en la misma rueda de prensa: una Europa fuerte exige una OTAN también fuerte.

(1) https://mazo4f.com/y-eso-para-que-otan-incrementara-gastos-militares-a-400-mil-millones-de-dolares
(2) https://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/macron-will-putins-angebot-fuer-raketen-moratorium-pruefen-16506811-p2.html

Hasta el último aliento: informe sobre el caso Georges Ibrahim Abdallah

Georges Ibrahim Abdallah es un preso político libanés condenado en Francia a cadena perpetua por la ejecución en 1982 de dos diplomáticos, uno estadounidense y otro israelí. Encarcelado en 1984, es el preso político más antiguo que hay en Europa, un caso de laboratorio del funcionamiento de la represión en el Viejo Continente y del papel de los jueces como sicarios del Estado.

El caso muestra también el encarnizamiento para mantener a Abdallah encarcelado y ayuda a entender determinados aspectos del imperialismo que no se suelen tener en cuenta.

La ejecución de los dos diplomáticos fue obra de Jacqueline Esber, alias “Rima”, una militante comunista libanesa que vivió toda su vida en la clandestinidad y falleció en Beirut en 2016 como consecuencia de una larga enfermedad.

Su identidad se conoció 34 años después de la ejecución, pero la verdad no condujo a una revisión de la condena de Abdallah porque un Estado imperialista como Francia, “patria de los derechos humanos”, vive de la mentira y el fraude, a costa de lo que sea, incluso de mantener a una persona condenada de por vida en la cárcel.

Tras condenarle en 1987, uno de sus abogados, Jean Paul Mazurier, publicó un libro en el que confesaba que trabajaba por cuenta del espionaje francés, un argumento más que suficiente para anular el juicio y, naturalmente, tambien la condena. No ha sido así.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Libano (FARL) secuestraron a Sydney Peyrolles, un diplomático francés destinado en Líbano para canjearlo por Abdallah. En la negociación subsiguiente las FARL liberaron a Peyrolles, pero Francia no cumplió con su parte del trato: liberar a Abdallah.

Al mismo tiempo que ambas partes llegaban a un acuerdo, apareció la pistola con la que se había producido una de las ejecuciones, envuelta en un periódico árabe con una fecha posterior en dos años al encarcelamiento de Abdallah.

Los diplomáticos ejecutados fueron dos. Uno de ellos se llamaba Charles E. Ray y era miembro de la CIA. El otro, Yaacov Barsimentov, era israelí y miembro del Mosad. Sus muertes se producen a comienzos de los ochenta, en un contexto dramático para Líbano, Israel y Oriente Medio que podemos resumir de la siguiente manera:

  1. En diciembre de 1981 Israel se anexiona los altos del Golán, pertenecientes a Siria
  2. Israel proclama a Jerusalén como su capital
  3. En 1982 el jefe de las milicias cristianas libanesas, Bachir Gemayel, aliado de los israelíes, alcanza la presidencia y es ejecutado casi inmediatamente
  4. Beirut es ocupado militarmente por Israel y la OLP tiene que abandonar sus bases
  5. Matanza en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, cometida por las milicias cristianas apoyadas por las tropas israelíes
  6. Primera Guerra del Golfo: Irak ataca a Irán con el apoyo de los imperialistas, incluida Francia

En los ochenta la situacion en Oriente Medio estaba cambiando tras el triunfo de la revolución en Irán. El protagonismo de la resistencia antimperalista cambia. Los palestinos han sido expulsados de sus tierras y ya ni siquiera pueden contar con apoyos efectivos en Líbano, ocupado militarmente por Israel.

En ese contexto, Abdallah era el chivo expiatorio perfecto: era comunista, era libanés, era de origen cristiano y formaba parte de la resistencia palestina. No sólo tenía que ser culpable sino que reunía todas las cualidades del culpable perfecto, que no ha perdido en absoluto porque 35 años después sigue manteniendo sus mismas convicciones políticas revolucionarias, es decir, es otro ejemplo más de coraje y resistencia en las condiciones más difíciles que cabe imaginar.

Su caso aparece en los correos electrónicos capturados a Hillary Clinton: cuando el gobierno francés deliberaba sobre la posibilidad de concederle la condena condicional, el padrino de Washington selló las puertas. Naturalmente, los israelies estaban detrás de esa negativa. Los imperialistas muestran mucho interés en que Abdallah no esté en la calle.

Los franceses juegan con fuego hasta el punto de que puede reproducirse la situación de Beirut en los ochenta. En 2014 el diario libanés Al-Ajbar, portavoz de la resistencia antimperialista, planteaba la posibilidad de que un francés pudiera ser secuestrado para canjearlo por Abdallah.

No estaría de más que quienes tanto recuerdan a Mumia Abu Jamal, dedicaran un poco de su tiempo a hacer lo propio con Abdallah y otros presos políticos que también merecen toda nuestra solidaridad y apoyo.

A nosotros cualquier otra actitud discriminatoria siempre nos ha parecido muy sospechosa…

‘Operación Araña’ contra quienes defiendan el pasado soviético de Letonia

Aleksander Filei
En Letonia el Servicio de Seguridad del Estado (VDD) ha propuesto a la Fiscalía abrir un proceso penal contra Aleksander Filei, miembro de la Unión Rusa Letona, un partido político que representa los intereses de la comunidad de habla rusa de Letonia, por “negacionista”, es decir, por negar que Letonia fue un país ocupado por la URSS.

Es significativo que un país atribuya al espionaje la vigilancia sobre los relatos que las personas y los colectivos hacen sobre la historia, de tal manera que todos los mensajes sean uniformes y vayan en la dirección correcta, adecuada, sin errores ni equivocaciones. Si te equivocas al contar la historia te acusan de negacionismo y vas a la cárcel.

En su comunicado de prensa los espías indican que el 17 de junio Letonia recuerda la ocupación soviética del país, que comenzó en 1940, mientras que Filei publicó “Happy Birthday” en Facebook, lo cual es un delito imperdonable en un país democrático, como el báltico.

Lo que fue trágico para Letonia es feliz para Filei, quien también escribió: “Hace exactamente setenta y nueve años, un contingente limitado del Ejército Rojo fue introducido en Letonia, sometido por un régimen dictatorial, que se basaba en los principios de un nacionalismo feroz. Este acto condujo al rápido establecimiento del poder soviético”.

Filei felicitaba a los letones por la adhesión a la URSS y, además, añadió lo siguiente:

“Letonia no se oponía en absoluto a convertirse en soviética. El movimiento obrero era poderoso y estaba muy extendido.

“Para ser honesto, el verano de 1940 trajo a varios miles de personas la tan esperada liberación de la insoportable opresión latifundista. Especialmente a los pequeños agricultores, los trabajadores agrícolas esclavos y los trabajadores pobres. Por lo tanto, esta fecha debe ser respetada y su memoria mantenida”.

Es imperdonable recordar ese tipo de cosas: la explotación de los trabajadores, la esclavitud latifundista, la pobreza… Por eso la Fiscalía va a revisar los documentos recibidos de los espías y decidir si Filei debe ser acusado por sus errores históricos.

Las leyes letonas imponen penas de prisión de hasta cinco años, trabajos forzados o una multa a todos aquellos que en público glorifiquen, nieguen o justifiquen los crímenes de guerra soviéticos contra Letonia y su población.

Es lo que aquí la Audiencia Nacional llama “enaltecimiento”. La reforma del Código Penal que prevé la condena de la negación de la ocupación soviética de Letonia fue aprobada por el Parlamento letón en mayo de 2014.

Letonia forma parte de la Unión Europea, donde los políticos se llenan la boca con su defensa de una libertad de expresión que no aparece por ninguna parte, y mucho menos cuando se trata de la URSS.

Letonia y la Unión Europea se han empeñado en imponer una historia, la historia fascista, como en España: a golpe de “operaciones araña”, de detenciones y de cárceles.

https://www.interfax.ru/world/684736
https://rus.delfi.lv/news/daily/criminal/delo-protiv-aleksandra-fileya-ob-otricanii-okkupacii-latvii-peredano-v-prokuraturu.d

Carpetazo a los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán

Los responsables de investigar los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán acusan al ejército de encubrir los asesinatos y torturas de civiles, han informado hoy el Times y la BBC. El Ministerio de Defensa británico niega estas acusaciones.

Ambos medios de comunicación recogieron testimonios de una decena de ex miembros de los organismos que investigan posibles violaciones de los derechos humanos por parte del ejército británico, que el gobierno canceló en 2017. Uno de ellos, citado por el Sunday Times, dijo que hay “presiones crecientes del Ministerio de Defensa para cerrar los casos lo antes posible”.

Uno de los investigadores del Equipo de Acusaciones Históricas de Irak (IHAT) dijo a Panorama en un reportaje que se emitirá el lunes por la noche en la BBC, que “el Ministerio de Defensa no tiene intención de procesar a ningún soldado de ningún rango a menos que sea absolutamente necesario”.

Entre los crímenes denunciados el Sunday Times informa de los asesinatos de tres niños y un joven en Afganistán en 2012 a manos de un soldado de las SAS, las fuerzas especiales, sin ser procesados, así como de la violencia de 2003 en Basora, en Irak, contra los prisioneros, lo cual supuestamente causó la muerte de al menos uno de ellos o del tiroteo contra un policía irakí ese mismo año.

El Ministerio de Defensa argumenta que, después de una investigación exhaustiva, un fiscal independiente decidió no procesar ninguno de los casos que se le habían remitido.

En febrero de 2017 el gobierno británico decidió detener cientos de investigaciones, muchas de ellas sin resolver, una decisión que fue fuertemente criticada por los defensores de los derechos humanos.

“La reputación del ejército británico está en juego: cualquier acusación creíble de violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas británicas en Irak y Afganistán debe ser investigada por un organismo independiente del ejército”, ha afirmado Amnistía Internacional.

El imperialismo alemán vuelve por los derroteros del rearme

Carmela Negrete

La semana pasada hubo en la capital alemana una parada militar. Soldados en fila, con fusil al hombro, respondiendo con sus movimientos orquestados a las órdenes de una voz ruda. Música marcial, silencio, orden y disciplina. En Berlín no es común manifestar poderío militar por buenas razones históricas. La última ceremonia de estas características en este lugar, delante del Reichstag, se celebró en 2013 en medio de protestas.

Es por ello que fue un día con el que el gobierno alemán quería marcar un antes y un después: 400 reclutas realizaron su juramento frente al parlamento en un acto con toda la plana mayor del gobierno, del ejército, de la economía y de la Iglesia. Este 12 de noviembre se celebraba así el cumpleaños de un ejército refundado hace 64 años en la Alemania occidental con buena parte de los antiguos miembros de la Wehrmacht hitleriana.

El alabar las bondades del ejército en público y con una marcha seguida del himno alemán se enmarca en la línea de la nueva Ministra de Defensa Annegret Kramp-Karrenbauer, sucesora de la canciller Angela Merkel y presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). AKK, como se la conoce en Alemania por lo complicado de su nombre, declaraba esta semana que el país debía normalizar su ejército y atreverse a liderar misiones en el extranjero. Asimismo pedía un aumento del gasto militar. El viernes se anunciaba que se comprarán 80 tanques nuevos del tipo “Leopard”, lo que costará unos mil millones de euros al estado.  Sin embargo, dicha normalización del militarismo está lejos de ser lo que la Ministra desea: el desfile no fue público, sino reservado solo a las autoridades invitadas. Ya el día anterior se habían construido vallas frente al edificio ocupando toda la Plaza de la República y las protestas se prohibieron en los alrededores.

El presidente del parlamento y ex-Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, famoso por su mano dura durante los peores años de la crisis en España, recordaba a los reclutas no solo su tarea al servicio del parlamento alemán, sino que su juramento también implica el tener que defender lo allí acordado arriesgando su vida en combate en caso necesario. Algo obvio, pero que quiso subrayar. Fue un acto sobrio y al final de la ceremonia la orquesta del ejército tocó el himno de la Unión Europea. En otras seis ciudades alemanas tuvieron lugar juramentos similares, que por lo general se realizan a puerta cerrada dentro de los cuarteles.

El impulso militarista de la Ministra AKK va más allá: quiere crear un Consejo de Seguridad Nacional que coordine la diplomacia, el ejército, la economía, el comercio, la seguridad interior y el trabajo de la cooperación al desarrollo. Asimismo pide que se cree un mecanismo abreviado que permita aprobar intervenciones militares en el parlamento más rápido. Algo a lo que se opone el partido Die Linke (La Izquierda). Ya en junio, cuando la ministra asumió su puesto y anunció su intención de celebrar la parada militar, el co-presidente de Die Linke, Bernd Riexinger, aseguraba que eso es “lo último que necesitamos” y animaba a la población a manifestarse en contra del militarismo y por la paz.

La protesta del martes fue convocada por la iniciativa “Desarmar a Rheinmetal” (Rheinmetall entwaffnen). En la convocatoria se podía leer que las misiones del ejército alemán hasta ahora han tenido poco que ver con la defensa. “Desde 1999, con la guerra de agresión a Yugoslavia, el Bundeswehr hace la guerra para defender los intereses del capital alemán”. Sus intervenciones buscan “asegurar los mercados, las materias primas y las vías de comercio”. Critican que el ejército se encuentra en Afganistán desde 2001 con la excusa de defender la democracia y la seguridad y que “en realidad decenas de miles de personas han fallecido víctimas de la guerra”. La Sociedad de la Paz Alemana (Deutsche Friedensgesellschaft) recordaba también que “ante la catástrofe climática resulta perverso que la guerra y el militarismo sean glorificados, ya que éstos son los mayores asesinos del clima”, además de ser “financiados con millones de euros del Estado”.

A pesar de las medidas de seguridad, la protesta no fue numerosa, algo que por otro lado habla de la normalización de este tipo de eventos. En los 80 aún eran objeto de repulsa social encarnizada. El 6 de mayo de 1980 el gobierno de Helmut Schmidt, del partido socialdemócrata, quiso celebrar un juramento público para conmemorar el 25 aniversario de la entrada en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el estadio de Bremen. Los manifestantes quemaron coches militares y se fundieron en una batalla callejera que hizo que el entonces presidente Karl Carstens, de la Unión Demócrata Cristiana, tuviera que entrar en helicóptero. Carstens, del partido de la canciller Merkel, había pertenecido tanto a la organización paramilitar SA o secciones de asalto, así como al partido hitleriano NSDAP.

Un ejército de nazis

En la actualidad el ejército alemán está abierto a ciudadanos de los llamados “con trasfondo migratorio”, es decir, que tengan el pasaporte alemán es suficiente aunque sus orígenes estén en otra nación. Las fuerzas armadas del país se preocupan de transmitir una imagen de modernidad y pluralidad, aunque en especial sus campañas de publicidad en las escuelas han desatado en más de una ocasión la indignación ciudadana. El servicio militar ha sido en Alemania obligatorio hasta 2011, si bien se podía sustituir por tareas sociales. En la actualidad hay unos 3.200 soldados de Alemania en diferentes misiones en Afganistán, donde aún están más de 1.200 oficiales, seguido de Mali con más de 800, Iraq con 430 y el Mar Mediterráneo con 200. Otras unidades están en Líbano, Kosovo, Sudán o Sahara. Todo ello según la propia web del ejército alemán.

La mala imagen del ejército se debe en parte a sus orígenes, ya que cuando se fundó en 1955 lo hizo con 44 generales y almirantes que habían pertenecido todos a la Wehrmacht de Hitler, a diferencia del “ejército del pueblo” (Volksarmee) de la República Democrática Alemana del este. De los 14.900 soldados profesionales que había en 1959, alrededor de 12.300 habían sido soldados del mismo ejército que arrasó Europa y 300 incluso fueron jefes de las temidas SS. Un verdadero ejército de nazis en un país democrático. Desde entonces ha llovido mucho, sin embargo, una y otra vez se han dado casos de neonazis en las filas del ejército. Es por ello que en 2017 se creó una oficina dentro del mismo para tratar cuestiones de la “tradición militar” alemana y que éstas no entren en conflicto con la democracia actual. Las pruebas de acceso además incluirían ahora un examen ideológico mas detallado que en el pasado.

Uno de los pasos en pos de la normalización del ejército ha sido la reintroducción de las condecoraciones con la Cruz de Hierro. Estas se otorgaban hasta ahora solo en caso de guerra y no se habían concedido desde la Segunda Guerra Mundial. Estar orgulloso de luchar en el ejército alemán pasó a ser una anomalía después de que el país invadiese media Europa y llevase a cabo el genocidio contra los judíos, provocando millones de víctimas. En 2007 una asociación de veteranos pidió su reintroducción y desde 2009 se concede una “medalla al honor por el valor” y desde 2010 otra con el título de “Batalla”, que han concedido sobre todo a soldados que han participado en combates en Afganistán.

La nueva mirada del ejército libre de complejos del pasado coincide en estos momentos con un auge de la extrema derecha en la sociedad. Con el partido Alternativa para Alemania como tercera fuerza reclamando que los alemanes “dejen de sentirse culpables” por su historia. Europa deberá observar con lupa el desarrollo de las nuevas aspiraciones alemanas.

https://www.elsaltodiario.com/militarismo/vuelve-el-ejercito-aleman

¿Cuáles son los intereses que persigue el imperialismo alemán en la Guerra de Libia?

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, viajó a Libia para poner fin a la guerra. Es una parte de su visita a Turquía y África del norte, a donde llegó el domingo.

El gobierno alemán pretende convocar una conferencia internacional sobre el país norteafricano para adquirir influencia en el norte de África.

La Guerra de Libia no ha disminuido en intensidad desde 2014. En abril las milicias de Jalifa Haftar, cuyo poder está bien establecido en el este del país, luchan contra otras milicias que apoyan al llamado Gobierno de Unidad Nacional establecido en Trípoli, la capital del país.

Ambas partes tienen apoyo extranjero. Haftar cuenta con la ayuda de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras el Gobierno de Unidad Nacional recibe el apoyo de Turquía. La ayuda incluye suministros de armas, algunas de las cuales son alemanas, a pesar del embargo internacional ordenado por la ONU.

Berlín es la enfermedad y quiere ser el remedio. Los imperialistas y la ONU comparten la responsabilidad de la situación en Trípoli y Alemania tiene su cuota en la desoladora situación del país norteafricano porque los soldados alemanes participaron en las tropas de la OTAN que atacaron Libia en 2011. La OTAN no sólo destruyó Libia como Estado sino también como sociedad.

A principios de 2016 el gobierno alemán también desempeñó un papel clave en el establecimiento del llamado Gobierno de Unidad Nacional, dirigido por el Primer Ministro Fayez AlSarraj, principalmente para utilizarlo como tapadera y evitar los flujos de refugiados. En ausencia de un poder independiente, el gobierno libio de unidad nacional se convirtió rápidamente en una mera fachada detrás de la cual los grupos armados y sus intereses asociados mueven los hilos (1). De hecho, Trípoli está dominado por una red de grupos armados que mezclan círculos empresariales, políticos y burocráticos.

Después de 2011 y 2016 estamos ante el tercer intento de los imperialistas alemanes de controlar la situación en Libia para reforzar su influencia en el norte de África. En septiembre de este año Merkel dijo en el Bundestag que la Guerra de Libia es una amenaza de escalada hacia una guerra de poder total, como en Siria. Berlín considera que es necesaria una intervención inmediata para evitarlo.

Los imperialistas necesitan reconstruir lo que destruyeron en 2011. El embajador alemán en Trípoli, Oliver Owcza, ha anunciado que su país planea organizar una conferencia internacional sobre Libia  a celebrar en Berlín y ya han comenzado los preparativos. La iniciativa la llaman “Proceso de Tres Pasos”: un alto el fuego, una conferencia internacional y una reunión de las partes en guerra (2).

El viaje de Maas a Libia tiene como meta el “Proceso de Tres Pasos”. En le país norteafricano Maas está llevando a cabo conversaciones con dirigentes libios del gobierno de Al-Sarraj en la ciudad costera de Zuwara, al oeste de Trípoli.

El ministro alemán ha dicho a los medios que el problema fundamental de Libia es la influencia extranjera, lo cual sólo se le ocurre decir a un tonto de remate. ¿No es él extranjero?, ¿no es él responsable de la guerra?

Lo que Maas quería decir es que Libia es el teatro de operaciones en que se juegan la contradicciones entre las grandes potencias imperialistas y sus sicarios sobre el terreno, cuyo radio de acción va más allá del norte de África. Por ejemplo, Alemania apoya a Al-Sarraj mientras Francia apoya a Haftar.

El ministro no tardó en darse cuenta del alcance de dicho radio de acción cuando tuvo que salir por piernas apresuradamente debido a los rumores de un inminente ataque aéreo.

El ejército alemán lleva 18 años en Afganistán, 6 años en Mali, otros tantos -por lo menos- en Siria y bajo la ropa de camuflaje de la OSCE tiene las manos metidas en el charco ucraniano…

(1) Wolfram Lacher, Das Milizenkartell von Tripolis, SWP-Aktuell, núm. 28, mato de 2018. Ver también “Die nächste Runde im libyschen Krieg”
(2) Mirco Keilberth, Maas von Ufo zur Abreise bewogen, 29 de octubre de 2019

Los imperialistas protegen el regreso de sus peones a casa: 9 miembros del Califato Islámico retornan a Alemania en libertad

Los imperialistas protegen así el regreso de sus peones a casa: 9 miembros del Califato Islámico detenidos en Turquía serán deportados a Alemania entre hoy y mañana sin haber sido detenidos, ya que no tienen órdenes de detención.

Los yihadistas son un hombre con doble nacionalidad irakí y alemana y seis miembros de su familia de Baja Sajonia, así como dos esposas de miembros del Califato Islámico. Estos yihadistas serán deportados de Turquía y regresarán a Alemania hoy o mañana.

El jefe de la red, conocido por el espionaje alemán por su afiliación yihadista, es sospechoso de haber intentado llegar a Siria en la primavera de este año. Fue detenido en Turquía y desde entonces se encuentra en la prisión de Esmirna. Sin embargo, la policía alemana asegura que no hay pruebas de que él o su familia sean miembros del Califato Islámico.

Las dos mujeres, que al parecer serán deportadas el viernes, fueron retenidas en un campo de prisioneros sirio, del que escaparon antes de ser detenidas por los turcos. Estas dos mujeres van a ser “entrevistadas” a su llegada y luego monitoreadas.

Una de ellas, Heida R., de 26 años, de Baja Sajonia, dijo que viajó a Siria en 2014 con su marido, un mercenario alemán del Califato Islámico que más tarde murió en combate.

En una entrevista televisiva indicó que esperaba ser detenida a su regreso a Alemania. Sin embargo, no tiene orden de detención, aunque en Alemania se está abriendo una investigación por pertenecer o apoyar a una organización terrorista.

La situación es similar para la segunda mujer esperada el viernes en Alemania, Nasim A., de Hesse, de quien la policía dice que no sabe en este momento qué papel puede haber desempeñado en el Califato Islámico.

Se espera que otras dos mujeres sean deportadas en las próximas semanas por Turquía. En ambos casos se está llevando a cabo una investigación, pero sin emitir una orden de detención.

La ministra de Justicia, Christine Lambrecht, justifica la inactividad policial: “Si todavía no se puede ordenar la detención, se puede vigilar a las personas de forma intensiva o llevar un brazalete electrónico”, dijo al periódico Neue Osnabrücker Zeitung.

Sin embargo, los próximos regresos de presuntos miembros del Califato Islámico son alarmantes tanto para los partidos gobernantes como para los de la oposición, que acusan al gobierno de Angela Merkel de cruzarse de brazos.

Cerca de un tercio de los 100 alemanes que aún se encuentran en Siria están considerados como peligrosos. Hay unos diez alemanes detenidos en Turquía y susceptibles de ser deportados.

En seis regiones -Baviera, Berlín, Hesse, Hamburgo, Baja Sajonia y Renania del Norte-Westfalia- se supone que los coordinadores del retorno deben ocuparse de los miembros del Califato Islámico y sus familias.

La justicia consiste en que unos se tapan a los otros para que todos queden impunes: el caso de los ‘chalecos amarillos’

La Fiscalía francesa le ha dado el carpetazo a 54 sumarios que tenía abiertos contra policías por las palizas propinadas a los  “chalecos amarillos” desde que el año pasado comenzaron las movilizaciones.

Al mismo tiempo próximamente iniciará un juicio contra dos de ellos dentro de una cárcel, que es el primero en su género.

Durante un año las denuncias contra la policía han inundado las dependencias judiciales porque en Francia creían que el apaleamiento de manifestantes era propio de los países tercermundistas, como decía uno de los “chalecos amarillos” a la televisión.

Han salido de su estupor a palos y han creído que los jueces y los fiscales son algo diferente de los de la porra. Se tragaron lo del “Estado de Derecho”: el remedio a un mal policía son buenos jueces y fiscales que van a enmendar lo que los otros han torcido.

Pero las cosas funcionan de otra manera. El fiscal parisino Rémi Heitz confiesa que se han desembarazado de 212 denuncias enviándoselas a la Inspección General de la Policía Nacional, es decir, algo así como “yo me lo guiso yo me lo como”. La policía se investigará a sí misma.

En casi el 70 por ciento de los casos las investigaciones (por llamarlas de alguna manera) han concluido y los expedientes se han trasladado al Ministerio Público de París para que decida el camino a seguir.

En dos casos la fiscalía considera que las denuncias justifican la apertura de un procedimiento judicial. Ambos se refieren a los acontecimientos ocurridos durante la manifestación del Primero de Mayo de este año, que se caracterizó por el terrorismo policial.

Uno de los policías será juzgado por abofetear a uno de los “chalecos amarillos” gracias a que la escena fue grabada y publicada en las redes sociales. El policía está acusado de “violencia voluntaria por parte de un responsable de la autoridad pública” que causó una incapacidad superior a ocho días a su víctima.

El otro policía está acusado de lanzar una piedra a los manifestantes, una escena que también fue grabada y reproducida por las redes sociales. Le acusan del mismo delito, aunque en este caso no haya incapacitado a la víctima.

Ambos casos presentan tres características: son hechos insignificantes, fueron grabados y se difundieron por internet. De lo contrario hubieran quedado impunes, como los cientos de denuncias que han acabado en la papelera.

En Francia se abrieron 313 investigaciones contra la policía por el terror desatado contra los “chalecos amarillos”.

Un caso es el de Jerome Rodrigues, un manifestante gravemente herido en el ojo el 26 de enero, cuya denuncia dio lugar a la apertura de una investigación judicial por el delito de siempre.

Otro es la denuncia presentada por la madre de un adolescente al que le rompieron la mandíbula por un disparo con munición de caucho en Estrasburgo durante una manifestación convocada en enero.

Un total de 72 casos aún están siendo analizados por la fiscalía, mientras que otros 54 han sido cerrados sin más medidas, principalmente por «delitos insuficientemente graves”, pero también por “falta de identificación de los acusados”, según explicó el fiscal Heitz.

“Así es la justicia”, dijo con toda la cara dura del mundo el ministro de Interior, Christophe Castaner. “Consiste en llevar a cabo un estudio, una investigación que se pone bajo la autoridad de la policía, la gendarmería y luego un fiscal y los jueces deciden las medidas que deben tomar”.

En otras palabras: la justicia consiste en que unos de se tapan a los otros para que todos queden impunes. La fiscalía ha cerrado los procedimientos sin más. En algunos casos porque no quisieron identificar a los policías que dispararon.

Según un recuento del periodista David Dufresne, 24 personas han sido asesinadas por la policía desde que el 17 de noviembre del año pasado comenzó el movimiento de los  “chalecos amarillos”.

Más información:

-‘Chalecos amarillos’: cambia el discurso de la represión
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‘Chalecos amarillos’: un año de lucha y un año con cifras de represión nunca conocidas en Francia

Desde el inicio del movimiento de los “chalecos amarillos” hace un año, más de 3.100 personas han sido condenadas por los tribunales franceses por ejercer su derecho a manifestarse. Casi 400 de ellos han sido condenados a penas de prisión.

A medida que se acerca el primer aniversario del movimiento, el 17 de noviembre del año pasado, Le Monde muestra un rostro sombrío de lo que califica como “excesos” y “repetidos enfrentamientos” entre manifestantes y policías.

El diario revisa las cifras de la represión, subrayando que se trata sólo de una “evaluación provisional” para el período comprendido entre el 17 de noviembre de 2018 y el 31 de junio de este año.

El número de condenas supera las 3.100, lo que constituye “un récord para un movimiento social”, señala Le Monde. De estas 3.100 personas condenadas, unas 400 fueron condenadas a penas de prisión, y otras 600 a penas de prisión con condicional.


“Las penas impuestas oscilan, por término medio, entre unos meses y tres años de prisión, con o sin codicional”, escriben.

Más de 10.000 personas fueron “detenidas e interrogadas en toda Francia durante los más intensos siete meses de manifestaciones”, aseguran.

Hubo casi 2.200 casos de detención policial sin que se adoptaran nuevas medidas y 2.400 casos fueron objeto de medidas alternativas al enjuiciamiento.

Se iniciaron procedimientos judiciales contra 5.300 personas, de las cuales 2.100 fueron juzgadas en comparecencia inmediata y otras 2.000 recibieron una citación judicial para comparecer en el juicio en una fecha posterior. Los jueces de menores tuvieron que intervenir en 410 detenciones y 620 acusados prefirieron declararse culpables para reducir su condena.

Los jueces han trabajado “con relativa rapidez en los casos de manifestantes”, mientras que los casos de violencia en los que están implicados los policías son mucho más lentos.

La brecha alimenta parte del “resentimiento de algunos activistas”, dice Le Monde, que señala también que hasta ahora sólo dos policías han sido llevados ante un tribunal penal de París.

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