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Los imperialistas británicos quieren unirse al PKK contra Turquía

En un comunicado publicado en Twitter, los comandos de operaciones especiales de Gran Bretaña destacados en Raqqa han pedido abandonar ese frente para ir a combatir a Manbi junto a las unidades kurdas de YPG contra el ejército turco.

Gran Bretaña asegura que no vacilará en enfrentarse al ejército turco para ayudar a las milicias kurdas que aún se mantienen al este del río Éufrates.

Esta amenaza se difunde algunos días después de que los dirigentes turcos hayan calificado como “terroristas” a los comandos de operaciones especiales británicos que combaten junto a YPG.

“Al luchar contra los terroristas, Turquía no concede ninguna importancia a su nacionalidad”, afirmó el consejero del Primer Ministro turco, Yuness Aghbaba.

En su comunicado la fuerzas especiales británicas destacan las “relaciones entre el ASL y el Califato Islámico” y asegura que los primeros se encuentran a 11 kilómetros de la ciudad de Mabi.

El texto añade que “los elementos apoyados por Turquía forman parte del Califato Islámico y la fácil victoria del ejército turco en Jarablus hay que entenderla de esa manera. ¿A quién va entregar el control de la ciudad después de tomar Manbi”, preguntan los oficiales británicos que operan en Siria.

El comunicado británico es ligeramente mentiroso. Es más exacto el del Ministerio sirio de Asuntos Exteriores de 31 de agosto en el que afirma que en Jarablus los turcos “habían sustituido a unos terroristas por otros”.
Unos y otros se refieren a que la invasión del ejército turco ha ido acompañada de algunas brigadas del denominado ASL (“ejército libre de Siria”) que hasta ahora habían venido enfilando contra el gobierno y cuya estrategia han cambiado.

La agresividad del comunicado británico es sorprendente. Critica a Erdogan por su “apatía” durante la guerra de Kobani, cuando dejó que los yihadistas del Califato Islámico entraran por la frontera para luchar contra los kurdos.

El viraje que está tomando la Guerra de Siria están causando que unos lancen los trapos sucios contra los otros, dejando a todos ellos al descubierto.

Fuente: http://www.presstv.ir/DetailFr/2016/09/03/482952/Syrie-la-force-britannique-VS-Erdogan

Los imperialistas tratan de proteger al PKK de los ataques de Turquía en Siria

El lunes un portavoz de la Casa Blanca declaró que este fin de semana Obama y Erdogan se entrevistarán, en un clima de enfrentamiento creciente entre Estados Unidos y Turquía. El encuentro tendrá lugar en China, aprovechando la intervención de ambos en la cumbre del G20.

En el momento del anuncio, varios responsables estadounidenses criticaban las acciones del ejército turco en el norte de Siria, lo que contribuye a comprender el verdadero significado de su entrada en Jarablus.

La mayor parte de los comentaristas, como Global Research, critican la invasión turca por pura reacción simétrica causada por el apoyo de los imperialistas a la misma. Pero el comunicado oficial era una trampa. Cinco días después se demuestra que Estados Unidos no quiere al ejército turco en Siria.

En Jarablus un aliado de la OTAN, Turquía, está combatiendo a otro aliado del imperialismo, el PKK, lo que está conduciendo a incrementar el desbarajuste político y militar que ha engendrado Obama en Oriente Medio.

Desde otro punto de vista, los choques entre el ejército turco y el PKK-PYD-YPG en Siria son una continuación de los que hay entablados en el interior de la propia Turquía con los mismos protagonistas.

Las fuerzas de YPG no se han desplazado hacia el este del río Eufrates, como exigía Turquía, sino hacia el sur, por lo que Manbi se ha convertido en el centro neurálgico de la invasión turca.

YPG había capturado la ciudad de Manbi en poder del Califato Islámico con ayuda de las tropas estadounidenses después de casi dos meses de combates. Ahora todo apunta que el ejército turco se dispone a tomar Manbi, algo que los imperialistas tratan de impedir.

Las amenazas verbales contra Erdogan han comenzado a menudear entre los portavoces de Washington. Su enviado especial para la “lucha” contra el Califato Islámico, Brett McGurk, ha escrito en Twitter que cualquier enfrentamiento que no vaya dirigido contra el Califato Islámico es rechazable, sobre todo si se trata de fuerzas que deberían ser aliadas en dicha “lucha”.

El secretario de Defensa, Ashton Carter, ha repetido lo mismo y tendrá ocasión de repetírselo en persona al ministro turco de Defensa, Fikri Iski, durante laa entrevista que ambos mantendrán la próxima semana en Europa: “Hemos llamado a Turquía para que se concentre en la lucha contra el Califato Islámico” y no ataque a las fuerzas kurdas.

Los aliados de Estados Unidos en sus “luchas” deben mantener una buena relación mutua, no siendo aceptables los enfrentamientos internos. El consejero de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, ha hablado de la necesidad de un “frente único” contra el Califato Islámico.

Si se analizan despacio esas declaraciones y otras muchas que han aparecido estos últimos días, se observa que los imperialistas no se dirigen a ambas partes, sino exclusivamente a Turquía, a pesar de que -al menos retóricamente- Estados Unidos no sólo ha apoyado la invasión de Siria sino que ha pedido a los kurdos que se retiren al este del río Eufrates.

Que Estados Unidos ponga en un mismo plano a un Estado que a una organización a la que oficialmente califica de “terrorista” es la peor de las humillaciones que le pueden hacer a Ankara.

Portavoces turcos han desmentido la firma de una tregua temporal de dos días con los kurdos, como había anunciado un alto oficial del Pentágono, poniendo de manifiesto el fisco total de todos y cada uno de los planes del imperialismo, incluso entre quienes considera sus aliados.

El portavoz del presidente turco, Ibrahim Kalin, dijo
que “Estados Unidos tiene  que revisar su política de apoyo a las fuerzas kurdas”.

Mientras, el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, ha declarado
al canal de televisión turco NTV que van a defender la integridad
territorial de Siria, que no están en guerra con dicho país y que su
presencia en la frontera es puramente temporal.

También los imperialistas alemanes protegen al PKK

También los imperialistas alemanes protegen al PKK de los ataques de Turquía en Siria, a pesar de que se trata de una organización calificada de “terrorista” por la Unión Europea.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ha criticado la invasión militar turca de Siria y ha llamado a Turquía a unirse a la lucha contra el Califato Islámico, en lugar de combatir a las milicias kurdas.

El periódico alemán Die Welt considera que la operación Escudo del Éufrates, es peligrosa porque puede generar un conflicto impredecible en Siria y Oriente Medio, con repercusiones para Europa.

Según el periódico, la invasión puede llevar a Turquía a sumergirse en una guerra a gran escala. Los ataques turcos contra las fuerzas kurdas son “inaceptables” y podrían llevar a una mayor tensión en la relación entre Ankara y Washington.

El periódico alemán añade que “es improbable que la invasión haya sido coordinada dentro de la OTAN”, poniendo de manifiesto que el ejército de Turquía actúa al margen de la alianza imperialista.

La CIA dirigió el golpe de Estado fallido en Turquía (y 2)

Luego Fuller admite algo del tipo “me parece que estás protestando demasiado”. Escribe: “La divulgación completa: es públicamente notorio que yo he escrito una carta en tanto que ciudadano en el marco de la petición de Carta Verde [permiso de residencia] de Gülen en 2006, indicando que no creía que Gülen constituyera una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”.

Naturalmente, los espías de Langley, por naturaleza, nunca hacen una “divulgación completa”. Omite que su carta fue firmada también por un segundo veterano senior de la CIA, George Fidas, y por un hombre presumiblemente de la CIA, entonces embajador norteamericano en Turquía, Morton Abramowitz, miembro del consejo de “George Soros International Crisis Group”. Sibel Edmonds, antigua traductora turca del FBI y “denunciante”, cita los nombres de Abramowitz y de Fuller en el marco de una sombría conspiración en el seno del gobierno de los Estados Unidos, que ella descubrió. Esta conspiración utilizaba las redes en Turquía para apoyar un “Estado profundo” criminal a través del mundo de habla turca, desde Estambul pasando por la Federación Rusa hasta China. La red que documentó incluía una importante participación en el tráfico de heroína de Afganistán, tal vez una de las fuentes de la gran riqueza de Gülen.

Fuller también omite decir que a la intervención de la CIA por él conseguida, para obtener un estatuto especial permanente de la Carta Verde de Gülen, se opuso el Departamento de Estado norteamericano, cuyos abogados han declarado: “En razón de la gran cantidad de dinero que el movimiento Gülen utiliza para financiar sus proyectos, pretende que ha alcanzado acuerdos secretos, con los gobiernos de Arabia saudí, de Irán y de Turquía. Se sospecha que la CIA colabora en la financiación de estos proyectos”.

La idea de que Graham E. Fuller estaría implicado en el actual intento de golpe CIA-Gülen tiene aún más credibilidad, con otra declaración de Fuller que, cuando la CIA jugaba un papel clave en la guerra de Afganistán en los años 80 contra la Unión Soviética, reclutó a un joven saudí llamado Osama Bin Laden para supervisar la formación en terrorismo de los yihadistas islámicos en Pakistán.

La finalidad de la inhabitual admisión de Fuller en su blog es mostrar que ni él ni su protegido tiene nada que ver con el golpe de Estado. Hay que preguntarle entonces también dónde estaba la noche del 15 de julio.

El general de los 2.000 millones de dólares

Otros detalles que se han hecho públicos respecto al papel jugado por una figura militar clave, que orquestaba a los militares turcos en el fracasado golpe de Estado. Según Yeni Safak, diario cercano a Erdogan, el general norteamericano John F. Campbell, ex comandante de la ISAF en Afganistán, no se jubiló en marzo para cultivar su jardín y jugar al golf. Se le dio una misión secreta unos ocho meses antes del reclutamiento de los dirigentes militares turcos del golpe de Estado. Ya entonces se preveía la eliminación de Erdogan y su reemplazo por Gülen. Informan que Campbell había realizado al menos desde mayo dos visitas a Turquía para mantener reuniones secretas en la base militar de Erzurum y en la base aérea de la OTAN en Inçirlik.

El diario informa también detalladamente que Campbell habría supervisado una financiación de 2.000 millones de dólares para engrasar el mecanismo de los oficiales turcos participantes en el golpe. Escribe que la sucursal nigeriana de la United Bank Of Africa (UBA) fue la base principal para las transferencias de dinero a los conspiradores: “Millones de dólares se han transferido de Nigeria a Turquía por un grupo de personal de la CIA. El dinero, distribuido a un equipo especial de 80 personas de la CIA, se empleó para convencer a los generales pro golpistas”.

Por 2.000 millones de dólares se pueden sin duda comprar un montón de generales. El mismo informe indica que la CIA ha empleado la abundante presencia de redes “Gülen Cemaat” para el golpe previsto en Turquía central y oriental. El informe de Yeni Safak describe el testimonio de aquellos que fueron detenidos, cómo los militares fueron reclutados entre los oficiales turcos de la base aérea de Incirlik: “Los apoyos, que han sido clasificados como ‘aquellos que marchan con nosotros’, han recibido una enorme suma de dinero. Todos los soldados y los oficiales de esta categoría han sido considerados como miembros seguidores del grupo terrorista Feto (Organización Gülen)”.

Fuentes de periodistas turcos independientes han dicho que la infiltración de la CIA en el ejército turco venía dándose desde hace décadas, en el marco de los procesos de eliminación de los generales kemalistas nacionalistas que pudieran oponerse a una Turquía islamista dirigida por Gülen. Según estos informes, los reclutamientos Gülen de rango inferior en el ejército han sido enchufados secretamente desde los exámenes de entrada a las escuelas militares para asegurar su admisión en las filas de los oficiales. Esas fuentes estiman que antes del 15 de julio tal vez más del 50 por ciento de los mandos superiores del ejército turco eran generales gülenistas.

La imagen emergente de Gülen y su organización no es lo que Graham F. Fuller describe como “una tradición apolítica, más sufí, mística y social”. Gülen fue obligado a huir a Estados Unidos a fines de los años 90, cuando la policía secreta turca grabó un sermón a puerta cerrada de Gülen para sus más próximos seguidores, en el cual habría dicho: “Debéis desplazaros por las arterias del sistema sin que nadie detecte vuestra existencia, hasta que ocupéis todos los centros del poder… Debéis esperar el momento en que estéis al completo, y cuando se den las condiciones, podremos asumir el mundo entero… Debéis esperar hasta que hayáis conseguido todo el poder del Estado… en Turquía…” Es un clásico discurso de los Hermanos Musulmanes.

Dunford embiste contra Turquía

Tras todo el humo que sale de Turquía y del gobierno de Erdogan debe haber algo de fuego real tras el fracaso del golpe de Estado. El 31 de julio el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Joseph “Fighting Joe” Dunford, corre a Turquía en una visita inesperada.

Por primera vez desde el golpe de Estado, el 29 de julio el presidente turco Erdogan acusa públicamente al general Joseph Votel, comandante del Comando Central norteamericano de “connivencia con los conspiradores”.

Durante un seminario “think tank” celebrado el 28 de julio en el Instituto Aspen de Washington, Votel declaró: “Ciertamente hemos tenido relaciones con gran número de dirigentes turcos, jefes militares en particular. Y por ello me preocupa el impacto sobre estas relaciones, que nosotros queremos continuar”, en referencia a los prisioneros políticos detenidos en Turquía. Erdogan le respondió: “No es asunto suyo tomar esa decisión. ¿Quién es usted? ¡Quédese en su sitio!”

La manera en que Erdogan va a continuar ahora y con qué país, que retire oficialmente a Turquía de la OTAN, que eso sea tras su encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin, si va a cambiar el apoyo de Turquía para derribar el régimen de Assad en Siria y acercarse a Rusia y alejarse de occidente… Toda la posición geopolítica de Estados Unidos a través de Oriente Medio que afecta a Rusia e incluso a China podría convertirse en algo catastrófico para los conspiradores arrogantes y para los viejos patriarcas aburridos de la CIA y su achacoso protegido Gülen. Los próximos meses serán críticos, en las formas más inimaginables.

Más información:
—Los vínculos de los Mateen y los Tsarnaiev con la CIA
—Gülen reconoce la ‘posible’ participación de los suyos en el golpe de Estado en Turquía
—Un general del Pentágono dirigió el fallido golpe de Estado en Turquía
—Nuevos indicios de que un general de Estados Unidos dirigió el golpe de Estado en Turquía

La CIA dirigió el golpe de Estado fallido en Turquía (1)

Mucho se ha escrito sobre el fracaso de la tentativa del golpe de Estado en Turquía del 15 de julio. El gobierno Erdogan apuntó como primer responsable del golpe al exiliado Fethulla Gülen, residente en Saylorburg, Pennsylvania, y ha pedido oficialmente su extradición para hacer frente a las acusaciones ante los tribunales turcos. Hasta el presente, Washington se ha negado. Como en el interior de Turquía continúa una investigación masiva de la policía y de las fuerzas de seguridad, nuevos detalles sorprendentes surgen casi de forma cotidiana sobre el papel clave jugado por la CIA detrás de su agente Gülen y su movimiento (denominado Feto, por Organización Terrorista Fethullah en turco) y el ejército norteamericano.

Ahora, los informes de los medios turcos destacan que el mentor de Gülen, el “antiguo” hombre de la CIA Graham E. Fuller, con otro “veterano” de la CIA y cercano asociado de Fuller, Henri J. Barkey, estaban en un hotel de lujo en una de las Islas de los Príncipes, en el mar de Mármara, a veinte minutos de Estambul, en la noche del 15 de julio.

Mientras que Washington continua negando categóricamente toda implicación en el intento de golpe de Estado, los medios turcos revelan informaciones detalladas sobre la implicación de personalidades norteamericanas como organizadoras. Las mismas incluyen al antiguo comandante de la fuerza asistente a la seguridad internacional de la OTAN (Afganistán), general del ejército John F. Campbell. Y ahora, nuevas revelaciones nombran a Henri J.Barkey, antiguo agente de la CIA, ahora instalado como profesor de la Universidad Lehigh en Bethlehem, Pennsylvania, a media hora de la mansión de Fethullah Gülen por la carretera PA-33. Según el diario Istanbul Yeni Safak, en la noche del 15 de julio Henri Barkey y un grupo de otras 17 personas, en su mayoría no turcos, se reunieron durante algunas horas en una sala reservada del hotel Splendid Palas en la Isla de los Príncipes en las afueras de Estambul, donde siguieron la evolución del golpe de Estado por la televisión en medio de entrevistas a puerta cerrada, según testimonios del personal del hotel. El documento cita una fuente de investigación de la policía de Estambul, que ha informado de que Barkey mantuvo una reunión en el hotel con 17 directivos superiores, en su mayoría extranjeros, el 15 de julio, día del fracasado golpe.

Según la dirección del hotel, Barkey mantuvo una “reunión que duró horas hasta la mañana del 16 de julio en una sala especial. Siguieron el intento de golpe a través de las cadenas de televisión”.

‘Cómo dirigir el islamismo contra nuestros adversarios’

Otros relatos de periodistas independientes turcos bien informados dicen que entre los miembros presentes con Barkey en la noche del golpe estaba un antiguo oficial superior de la CIA y mentor de Fethullah Gülen, Graham E. Fuller, antiguo jefe de estación de la CIA en Turquía. No es ninguna sorpresa. Ambos Fuller y Barkey son antiguos asociados de la CIA en Langley. Ambos tienen una larga implicación en los asuntos turcos. Incluso han escrito en común un libro: “La cuestión kurda de Turquía”.

Parece que algo ha picado recientemente al astuto veterano de 78 años de la CIA, Fuller. Afirma haberse jubilado de la Agencia hace años, cuando fue a la RAND Corporation, sociedad muy ligada a la CIA. Pero vuelve a salir de las sombras durante el atentado de la maratón de Boston para intentar rechazar las relaciones con los dos hermanos chechenos acusados de cometer los hechos. Fuller tuvo que admitir que los hermanos Tsarnaev tenían un tío, “el tío Ruslan”, alias Ruslan Tsarnaev, antiguo empleado de la sociedad Halliburton en Asia central, una sociedad de Dick Cheney, y que había vivido en la casa de Fuller por un tiempo cuando “el tío Ruslan” se casó con la hija de Fuller. ¿Algo realmente extraño, o simplemente una “coincidencia”? Sin embargo, si Fuller no hubiera querido atraer la atención sobre sí, mejor hubiera debido callarse y dejar pasar la tormenta. No muy profesional para un veterano, un resucitado de la CIA.

Ahora Fuller, desde su blog personal, se precipita a negar estar tras Fethullah Gülen y el golpe de Estado tuco. Sin embargo, su blog es un himno descosido de elogios a su protegido, Gülen. Escribe que “Gülen es un apolítico, es más bien un sufí, una tradición mística y social. Gülen está interesado por el cambio social lento y profundo, incluyendo la enseñanza superior laica… Respecto al intento de golpe de Estado fracasado de manera espectacular contra Erdogan la semana pasada, creo que es poco probable que Gülen sea su cerebro”.

Que yo sepa Erdogan nunca ha declarado que Gülen “sea el cerebro tras el golpe de Estado”. Ha declarado que las redes Gülen han jugado papeles claves. Los cerebros, empleando la palabra de modo caritativo, estaban en otros lugares como en Tampa, Florida (la sede del CENTCOM) y en Langley, Virginia (la sede de la CIA).

Pese a la errónea tentativa de Fuller para proteger a Gülen, ha quedado demostrado que la misma organización Gülen apoyada por la CIA, tras el hundimiento de la Unión Soviética en los años 90, se dedicó a la creación de escuelas Gülen a lo largo de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central, de Turquía, de Chechenia e incluso de Dagestán en Rusia, en Uzbekistán, en Kirghizistan y en Xingjiang, en China.

En 1999 Fuller, entonces en la RAND, predicaba el uso de las fuerzas islamista de Gülen a fin de hacer avanzar los intereses de Estados Unidos en Asia central, contra China y contra Rusia. Declaraba que: “Nuestra política de conducción del islamismo contra nuestros adversarios ha funcionado maravillosamente bien en Afganistán, contra los rusos. Los mismos métodos y doctrinas pueden también ser empleadas para desestabilizar lo que quede del poder ruso, y sobre todo para enfrentarse a la influencia china en Asia central”.

El libro de Fuller, “Nueva Geopolítica de Turquía: de los Balcanes al oeste de China”, fue publicado en 1993, coincidiendo con el establecimiento por parte de la organización de Gülen de una cadena de “escuelas Gülen”, que tenían como objetivo a los niños de las élites de la región en Asia central hasta Xinjiang en el oeste de China, regiones en las que residen muchos turcos musulmanes. A mediados de los años 90, más de 75 “escuelas Gülen” se extendían por Kazajstán, Tayikistán, Azerbaiyán, Turkmenistán, Kirguizistán, Uzbekistán e incluso en Rusia (en el Dagestán y en el Tatarstan), en medio del caos de la era postsoviética del borracho Boris Yeltsin.

En 2011 Osman Nuri Güdes, antiguo jefe de inteligencia exterior del MIT turco, la “CIA turca”, consejero jefe de investigación del primer ministro Tansu Ciller en los años 90, publicó un “libro bomba” que sólo ha sido autorizado en lengua turca. En ese libro Güdes, de 85 años y ya jubilado, ha revelado que en los años 90 las escuelas islamistas de Gülen que surgían en el Asia central proporcionaban la base para infiltrar centenares de agentes de la CIA que actuaban bajo la cobertura de enseñantes de lengua inglesa. Según Güdes, el movimiento Gülen “albergaba 130 agentes de la CIA” en sus escuelas en el Kirguizistán y en Uzbekistán, sin contar otros países y regiones citados más arriba.

Más información:
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‘Un instante de oscuridad para una luz permanente’

El pistolero fascista Abdullah Çatli
El 3 de noviembre de 1996 se produjo un accidente de tráfico en Susurluk, una localidad al oeste de Turquía. El maletero del vehículo, un Mercedes blindado, apareció llenó de documentación falsa, pasaportes diplomáticos y un alijo de armas registradas a nombre de la policía turca.

Uno de los que apareció muerto dentro del vehículo era Huseyin Kocadag, director de las fuerzas antiguerrilleras de la policía de Estambul.

En el asiento trasero del vehículo viajaba su propietario, Sedat Bucak, diputado del partido DYP (Justa Vía) y “aga”, es decir, cabecilla de una tribu kurda. Aunque resultó herido, logró sobrevivir al accidente.

En el accidente murió Gonca Us, una antigua reina de los concursos de belleza turcos que aliviaba cualquier tipo de necesidades, tanto a la policía como a la mafia.

Otro de los fallecidos que encontraron dentro del vehículo era Abdullah Çatli, un conocido dirigente fascista y narcotraficante, miembro de la red Gladio de la OTAN junto con personajes como el fascista italiano Stefano Delle Chiaie, con quien coincidió en Miami en setiembre de 1982.

Si no sonara a sarcasmo deberíamos decir que en el momento del accidente, Çatli estaba siendo “buscado” por la policía. Entre otros muchos asesinatos, participó en el atentado contra el Papa en 1981. Interrogado algunos años después por un juez de Roma, dijo que el BND, el servicio secreto germano-occidental se había puesto en contacto con él para que, a cambio de dinero, implicara a la URSS y a Bulgaria en el atentado contra el Papa.

La prensa orquestó el consabido escándalo, llamado el “Caso Susurluk”, en el que las figuras principales fueron el diputado Bucak y Mehmet Agar, también kurdo, dirigente de la policía de Estambul y ministro del Interior en aquel momento por el partido DYP.

Pero el asunto se fue tapando progresivamente como si nada hubiera ocurrido. Tanto el diputado Bucak como el ministro Agar se presentaron a las elecciones de 1999 y fueron reelegidos, obteniendo inmunidad parlamentaria, que se les había levantado dos años antes.

Todos ellos (fascistas, diputados, policías) habían participado activamente en toda clase de negocios turbios que cabe imaginar, especialmente en la guerra sucia contra las organizaciones revolucionarias por cuenta de Tansu Çiller, a la sazón primer ministro y dirigente del DYP. Por ejemplo, el diputado Bucak había creado su propia policía paralela, compuesta por 2.000 matones encargados de secuestrar, torturar y matar a cualquiera que pusiera en tela de juicio al gobierno, que era quien pagaba los gastos.

La comisión parlamentaria que investigó los hechos tuvo que parar cuando las evidencias mostraron que no había ninguna diferencia entre el Estado turco, el crimen organizado, las bandas fascistas y los narcotraficantes. Eran los mismos perros con diferentes collares.

Otro ejemplo: como en Chicago en tiempos de Al Capone, una de las disputas que las masas político-policiales se encargó de solventar fue el control de los casino de juego, que estaban en manos de la mujer de Tansu Çiller, el primer ministro.

Ante la indiferencia de los jueces y los políticos, de manera espontánea las masas crearon un movimiento que saltó a la calle en febrero de 1997 con la consigna “Un instante de oscuridad para una luz permanente”.

Cada día a las 9 en punto de la noche en todas las ciudades las familias apagaban las luces de sus casas en señal de protesta. Poco a poco el movimiento se fue extendiendo, se fueron reuniendo, organizaron actos y difundieron información sobre las oscuras tramas entre los políticos, los funcionarios, los empresarios y las múltiples mafias de todo tipo.

Empezó la campaña de acoso y derribo. El vicepresidente del DYP, entonces en el gobierno, les calificó públicamente de “traidores”. Cuando cambió el gobierno y llegaron los islamistas, el primer ministro Necmettin Erbakan los llamó “parásitos” y “conspiradores”.

La policía empezó a dispersar las concentraciones callejeras, a lo que siguieron las presiones de todo tipo y las amenazas, hasta que el 6 de abril de 1997 las luces se apagaron definitivamente.

Sobre el accidente de Susurluk, la antigua policía del FBI Sibel Edmonds dijo que marca el punto de transición entre el viejo Gladio, el de los tiempos de la Guerra Fría, y los nuevos modos de funcionamiento de la OTAN: los propios del yihadismo o Gladio B.

Irán coordina con Siria las operaciones militares de Turquía en Jarablus

Las tropas turcas cruzan la frontera siria
En la guerra de Siria los acontecimientos se suceden a tal velocidad que no hay tiempo de relatarlos con el detalle que merecen. Nos referimos, en particular, a los enfrentamientos habidos en Hasaka entre las fuerzas regulares sirias y las kurdas, así como a la ocupación de Jarablus por las tropas turcas, denominada Operación Escudo del Eufrates.

Estos acontecimientos están relacionados con otros, como el golpe de Estado en Turquía, la presencia de soldados de las fuerzas especiales de Estados Unidos junto a los combatientes kurdos, el viaje de Biden a Ankara o la entrevista entre Kerry y Lavrov en Ginebra hace dos días.

A estos acontecimientos hay que añadir la situación militar sobre el terreno. En Deraa el Califato Islámico se ha rendido a las fuerzas que lo asediaban desde 2012, evacuando la ciudad. En el sur de Alepo el ejército regular y Hezbollah acaban de lanzar un violento ataque, que puede ser definitivo.

La balanza de la guerra se ha inclinado definitivamente, poniendo de manifiesto el vacío causado por esos cinco años de combates. En todas las zonas que venía ocupando, el Califato Islámico se repliega. En Jarablus los turcos no han necesitado disparar un solo tiro para apoderarse de la ciudad, cuya ocupación ha puesto en dificultades a toda una tropa de yihadistas que estaban a punto de cruzar la frontera hacia Turquía, ahora definitivamente sellada.

Para más de uno Siria se ha convertido en una ratonera, de la que no sabe cómo salir. La nueva situación pone de manifiesto las agudas contradicciones que han estado gravitando sobre Siria, la primera de las cuales es quién va a sustituir al Califato Islámico en las zonas liberadas.

Una primera frontera la ha puesto Turquía en el río Eufrates, junto a la Jarablus, hacia donde no podrán desplazarse los kurdos. Es posible que próximamente tengan que evacuar Manbi, la ciudad conquistada el 12 de agosto después de dos meses de batalla.

Las declaraciones oficiales de Siria, Rusia y Estados Unidos, tanto si son de rechazo, como si son de apoyo hacia Turquía, han sido puramente rituales, previsibles. Si el gobierno de Damasco quiere que Turquía abandone el área invadida, ¿por qué no se ha dirigido al Consejo de Seguridad de la ONU?

Es la postura de Irán y de los medios iraníes sobre la invasión la que refuerza el rumor procedente de “Middle East Eye” de que Turquía informó del asalto a Jarablus a través de Irán (*). Según esto, no hay tal invasión.

El intercambio de idas y venidas entre Ankara y Teherán es tan intenso que no es posible ni siquiera enumerarlas. Es otros síntoma de los cambios que esperan a la vuelta de la esquina porque no es lo que parece: no se trata de intercambios bilaterales entre ambos países sino que conciernen a la situación general en Oriente Medio.

De ahí que “Middle East Eye” vaya más lejos y hable de que la “colaboración” entre Irán y Turquía supone una “coordinación” entre Siria y Turquía, lo cual se presta a más y más cambalaches. Algunos opinan que el ataque de Siria a los kurdos en Hasaka es un regalo dirigido a Erdogan que este cumplimentó en debida forma atacando Jarablus.

Se trata de especulaciones cuya veracidad demostrará el transcurso del tiempo. Pero parece evidente que los grandes perdedores de estas últimas escaramuzas son los que debían ser los ganadores, los kurdos del PKK-YPD-PYG, que han jugado muy mal sus bazas. Aún están a tiempo de sacudirse de encima la tutela del imperialismo, una tarea en la que se está esforzando Rusia.

Sin embargo, la agresión kurda contra las tropas regulares sirias en Hasaka son un muy mal presagio. Es uno de los muchos hilos que indican hasta qué punto en todos los países (Turquía, Siria, Irak e Irán) las organizaciones kurdas se han convertido en apéndices del nuevo reparto de Oriente Medio que trata de imponer Estados Unidos y cuyo siguiente paso es llevar a Turquía el caos sembrado en Siria.

(*) http://www.middleeasteye.net/news/analysis-iran-coordination-between-turkey-and-assad-911530443

Turquía humilla al vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden

Así están las cosas en Oriente Medio: el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden llegó ayer al aeropuerto de Ankara, donde fue recibido por… el alcalde adjunto de la capital. Nada de celebraciones oficiales ni desfiles. El número dos de la Casa Blanca ha pasado completamente desapercibido.

Durante su visita, Biden tratará de llegar a un acuerdo con los turcos sobre Kurdistán, donde Estados Unidos quiere crear un protectorado que el gobierno turco está empeñado en impedir.

Para ello Ankara ha cambiado de estrategia. Las fuerzas turcomanas que hasta ahora han estado dirigiendo contra Damasco, ahora las vuelven contra los kurdos.

Al mismo tiempo que Biden llegaba a Ankara el ejército turco invadía el norte de Siria con un contingente de 1.500 turcomanos dirigidos por fuerzas especiales del ejército turco y equipados con 20 tanques. La noche anterior se produjeron intensos bombardeos de artillería y de la aviación turca. La penetración se produjo en la frontera de Jarablus, una localidad junto a la frontera

No hubo resistencia por parte del Califato Islámico, que conocía de antemano el ataque. Sus milicianos huyeron hacia un frente desconocido. En Jarablus los turcos alzaron la bandera de su país junto a la de los turcomanos sirios.

El gobierno turco ha dicho que el ataque tenía por objetivo cerrar la frontera al Califato Islámico, aunque también estaba enfilado contra los kurdos, que habían anunciado un desplazamiento hacia el oeste, donde habían anunciado la formación de un consejo militar, que ahora es imposible. El responsable de dicho consejo fue asesinado -seguramente por los turcos- inmediatamente después del anuncio.

El gobierno turco ha anunciado que después de la captura de Jarablus se dispone a tomar Manbi, recientemente liberada por los kurdos con la ayuda de los bombardeos de la aviación de Estados Unidos.

Mientras los kurdos tratan de desplazarse hacia el oeste, Turquía quiere llevarlos en la dirección opuesta, a la otra orilla del río Eufrates.

Por su parte, envuelto en otra guerra, el gobierno de Damasco apenas ha podido protestar sin mucha convicción. Ha lamentado la “falta de coordinación” que ha mostrado el ejercito turco. Lo mismo cabe de decir de Rusia e Irán. Da la impresión de que se ha tratado de una “invasión consentida” y que, en definitiva, lo que importa es la participación activa del ejército turco en el otro lado de la trinchera.

Los kurdos pueden pagar un alto precio por su absurda agresión al ejército regular sirio en Hasaka la semana pasada. Confiando en el apoyo de Estados Unidos, han tratado de forzar la máquina de los hechos consumados y su estrategia no les conduce a ninguna parte porque no son sus aliados los que pueden imponer su peso, sino más bien al contrario.

En Ankara Joe Biden no está en condiciones de negociar nada. Los kurdos van en la dirección opuesta a la que tenían prevista.

En realidad, todos los acontecimientos van en contra de la dirección prevista: las tropas turcomanas con las que Ankara ha ocupado Jarablus las ha sacado del frente de Alepo, lo cual sólo puede beneficiar al gobierno de Damasco en su lucha contra la agresión imperialista.

Turquía inicia contactos con el gobierno sirio en secreto

Omar Ussi, dirigente kurdo de Siria
El domingo llegó a Damasco un dirigente del espionaje turco (MIT) para mantener conversaciones con responsables sirios acerca de los últimos acontecimientos en el norte del país árabe en relación con las milicias kurdas, según el periódico libanés As Safir.

La visita del dirigente del espionaje turco a Damasco se produjo un día después de que el primer ministro turco, Binali Yildirim, enviará un mensaje conciliador reconociendo el protagonismo del presidente Bashar Al-Assad en lo que llamó “proceso de transición” en Siria, un término que los sirios no han reconocido.

El establecimiento de una región autónoma kurda en Siria preocupa al gobierno turco, en contra de ciertas opiniones que circulan en los medios alternativos, según las cuales Erdogan pretendería desplazar a dicha región a la población kurda de Turquía.

Otro motivo de preocupación para Turquía es la colaboración entre las milicias de YPG y el ejército de Estados Unidos que, lo mismo que la Unión Europea, utiliza un doble rasero, ya que considera al PKK como organización “terrorista”, pero no a su rama siria PYD-YPG.

Hasta que hace 20 años el PKK inició la lucha armada contra el gobierno turco, la población kurda de Siria era muy pequeña, inferior a un millón de habitantes. No obstante, dicha población fue creciendo con la llegada de una enorme masa de refugiados kurdos procedentes del otro lado de la frontera, del orden de otros dos millones de kurdos.

Al inicio de la guerra, el gobierno de Damasco concedió la nacionalidad siria a una parte de dichos refugiados, les abrió las puertas de la Universidad de Damasco para que impartieran cursos de lengua y literatura kurdas y les entregó armamento para que se defendieran de los ataques yihadistas.

El gobierno de Damasco se ha declarado dispuesto a reformar la Constitución para descentralizar la administración pública y crear una región autónoma en Kurdistán, que es la reivindicación principal del grupo kurdo PYD-YPG.

A pesar de la oposición turca, durante las conversaciones de paz de Ginebra, un representante kurdo, Omar Ussi, se sentó junto al jefe de la delegación siria Bashar Al-Jaafari. Fue la gran sorpresa (desagradable para la delegación turca).

Los trapos sucios de Turquía y la Unión Europea salen al aire

El 16 de agosto la cadena pública de televisión ARD difundió extractos de un documento confidencial del Ministerio alemán de Interior que calificaba a Turquía de “plataforma de los grupos islamistas de Oriente Medio” por su apoyo “a los Hermanos Musulmanes en Egipto, a Hamas y a los grupos armados islamistas en Siria”.

La divulgación de los “trapos sucios” de Erdogan fue una pequeña venganza que se tomó el gobierno de Merkel por el fracaso del golpe de Estado en Turquía el 15 de julio y las imputaciones que han ido llegando procedentes del gobierno de Erdogan sobre la intervención de la OTAN y los imperialistas en el mismo.

Tras la divulgación, el gobierno de Ankara pidió explicaciones, al tiempo que denunciaba una política de “dos pesos dos medidas” procedentes de ciertos círculos políticos en Alemania.

Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio alemán de Interior, Johannes Dimroth, quiso rectificar el contenido claramente incriminatorio documento confidencial diciendo que el Ministerio no era “experto” en la materia y que “por error” la respuesta se redactó sin la intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Estamos firmemente convencidos de que Turquía […] es el socio más importante en lo que concierne al llamado Califato Islámico”, dijo el portavoz, mientras la de otro Ministerio, el de Asuntos Exteriores, Sawsan Chebli, aseguró que ellos no estaban de acuerdo con el documento confidencial.

En junio Erdogan se entrevistó con Jaled Mechaal, dirigente de Hamas que, según Estados Unidos y la Unión Europea, es una organización terrorista. Hasta la fecha, en numerosas ocasiones el presidente turco ha repetido su apoyo a los Hermanos Musulmanes en Egipto, donde fueron destituidos del gobierno en 2013 por un golpe de Estado del general Al-Sisi

Los vínculos del MIT, la inteligencia militar turca, con el Califato Islámico, han sido muy estrechos. Algunos batallones turcomanos y uigures de los yihadistas, como los kamikazes que operan en Alepo, están directamente dirigidos por oficiales turcos.

Este tipo de situaciones, con los trapos sucios por los aires, forman el escenario perfecto para confirmar muchos datos, aunque la mayor parte de ellos sean sabidos de antemano y, sobre todo, para comprobar las contradicciones y el grado de deterioro al que llegan unos y otros.

En el caso de Austria, la diplomacia turca ya ha retirado a su embajador y ha calificado el gobierno de Viena como “radicalmente racista”, algo también muy sabido pero que ayuda a ilustrar el alejamiento de Turquía respecto a la Unión Europea.

La piedra de toque sigue siendo la Guerra de Siria, donde el gobierno de Erdogan sigue negociando en secreto con su homólogo de Damasco. Aunque no ha trascendido el contenido de dichas negociaciones, los turcos se han resignado a que Bashar Al-Assad se mantenga en su cargo y ayer el ejército turco bombardeó las posiciones del Califato Islámico en el norte de Siria, según informó la cadena de televisión turca NTV.

El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita

Juan Manuel Olarieta

Los materialistas siempre empiezan sus artículos recordando que es el ser social lo que determina la conciencia social (incluida la conciencia religiosa). Por el contrario, los idealistas opinan lo contrario. Creen que la conciencia social y religiosa es algo en sí misma. Los desvaríos que se han escrito sobre Erdogan, el AKP y la crisis de Estado en Turquía así lo demuestran: el islamismo disfruta de una vida propia que, además, es independiente de la acumulación de capital, la lucha de clases, la historia de cada país, el Estado o las relaciones internacionales. El islamismo es siempre el mismo. Da igual hablar de Afganistán, Egipto o Arabia saudí.

A esa distorsión se añade otra: la de suponer que el islamismo no es más que una religión, otra más, que consiste en rezar, leer el Corán o ayunar durante el Ramadán. Ese tipo de bobadas encubren lo fundamental: el islamismo es una fuerza (económica, social y política) organizada, y sus integrantes no son precisamente imanes o ayatollahs sino capitalistas. El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita. Hay bancos islámicos, asociaciones de empresarios islámicos, partidos políticos islámicos, ONG islámicas, universidades islámicas…

Los factores que influyen en la formación de una clase social no son sólo económicos, sino ideológicos, culturales, geográficos, históricos… En ningún otro país es necesario tenerlo en cuenta como en Turquía. Antiguamente los turcos llamaban Rumelia a la región oriental del Imperio Romano, que ellos ocuparon en el siglo XV y que hoy se circunscribe a un pequeño pedazo de tierra en la parte europea de Estambul, que siempre ha sido la vía de entrada en Turquía de la influencia colonial e imperial de las grandes potencias, frente a una península de Anatolia rural, atrasada, marginada y despreciada. En Rumelia está la casta y en Anatolia los indignados.

La penetración del capitalismo cambió esa situación. La emigración del campo a la ciudad hizo el resto. En 1970 Estambul tenía 2 millones de habitantes; ahora tiene 14 y todos ellos han llegado procedentes de Anatolia. Son la clientela islamista.

En 1970 Necmittin Erbakan crea el MNP (Partido del Orden Nacional), el primer partido político islamista, que dos años después se transformó en MSP (Partido de Salvación Nacional), una organización típica de una burguesía de origen anatólico y rural que aspiraba a salir de su marginación.

El partido contó con el apoyo de dos cofradías religiosas, Nakshibendi y Nurcu, con una extensa red de afiliados que en las elecciones de 1973 les otorga casi un 12 por ciento de los votos, un éxito absoluto que les permite entrar en algunos gobiernos de coalición.

A finales de los setenta el Estado turco entra en una profunda crisis económica, a la que siguen importantes luchas revolucionarias del proletariado, hasta que, finalmente, el golpe de Estado de 1980 prohíbe los sindicatos y las huelgas y extiende la represión y la guerra sucia contra las diferentes organizaciones comunistas y revolucionarias.

A partir de entonces los generales del ejército empiezan a apoyar el islamismo, un fenómeno paralelo al que Estados Unidos despliega en Afganistán y otros países árabes para luchar contra los comunistas y revolucionarios. La educación religiosa se introduce en las enseñanza y utilizan al MSP de Erbakan para construir más mezquitas, levantar escuelas coránicas privadas, crear fundaciones…

Después de tres años de represión feroz, accede al gobierno Turgut Özal, quien gobernó durante diez años, hasta que fue asesinado en 1993. Su etapa se puede calificar de muchas maneras paradójicas, como todo lo que concierne a Turquía. Se podría decir que fue un neoliberal al estilo de los de su época (Thatcher, Reagan). El neoliberalismo de Özal perjudicó notablemente a los grandes monopolistas rumelianos que habían medrado a la sombra del Estado. Con las nuevas formas de acumulación de capital de los ochenta emergieron unos capitalistas distintos: los “Tigres de Anatolia”, una burguesía “piadosa” que explota por la mañana y reza por la tarde.

Lo mismo que esa burguesía, en cierta manera Özal, miembro de la cofradía Nakshibendi, también era un islamista de esos que llamarían ahora “moderado” y cuyo discurso se podría calificar también de “populista”. Frente a la oligarquía rumeliana de Estambul, los islamistas turcos alardeaban de representar la voz del pueblo llano, por fin elevado a lo más alto del poder político. No había distinción de clases sociales, ni tampoco había una separación geográfica porque la emigración había poblado Estambul de barrios de obreros, campesinos, artesanos, comerciantes, parados…

Pero sobre todo Özal fue uno de los primeros civiles que en la Turquía moderna se impuso a los militares, de cuyo golpe había sido cómplice y de los que, finalmente, resultó víctima. Es otra paradoja típicamente bizantina. Incluso fue asesinado con veneno, que es otro bizantinismo. Le enterraron junto a Adnan Menderes, otro presidente asesinado por los militares 20 años antes, en plena Guerra Fría, cuando pidió ayuda de la Unión Soviética. En un país de la OTAN eso fue una herejía. Özal se consideraba un continuador de Menderes y, a su vez, Erdogan lo es de Özal. Es como reclamarse heredero de una muerte bizantina.

En los ochenta el islamismo se expande en Turquía tan inconteniblemente como el propio capitalismo. En 1984 se crea el segundo partido islamista, el Refah (Partido del Bienestar), cuyo dirigente en la sombra seguía siendo Erbakan. También fue entonces cuando se expandió la red de Gülen, miembro de la cofradía Nurcus. En 1990 la “burguesía piadosa” crea la Müsiad (Asociación de industriales y hombres de negocios independientes), que es una especie de patronal islamista de las pequeñas y medianas empresas porque la existente, Tusiad, sólo aceptaba a las grandes. Emerge con fuerza la prensa islamista, las cadenas de televisión, las revistas, los vídeos…

El Refah sustituyó al MSP y al ANAP, el partido de Özal, que desapareció con su dirigente. El movimiento islamista fue recaudando cada vez más afiliados y más votos, hasta el punto de que a mediados de los noventa ganó las elecciones locales en Estambul y Ankara. Erdogan fue elegido alcalde de Estambul y a Erbakan le nombraron primer ministro en 1996.

No era islamismo. La fuerza de aquel movimiento no procedía del cielo sino del suelo, del desarrollo de la burguesía misma, una parte de la cual empieza a asomar la cabeza en las instituciones oficiales. Desde el gobierno, Erbakan inicia un nuevo reparto del pastel del Estado: los contratos públicos se empiezan a adjudicar a los “Tigres de Anatolia”, cuyo poder sigue creciendo inconteniblemente… en perjuicio de los viejos rumelianos de siempre, que acuden al ejército para que les ayude.

El poder de la burguesía “piadosa” no puede ser más efímero. Ella tiene el gobierno pero los viejos rumelianos tienen el Estado. Al año siguiente de su llegada, el MGK (Consejo de Seguridad Nacional) y luego el Estado Mayor del ejército exigen a Erbakan que restrinja las actividades de las empresas islamistas que consideran como ilícitas. Acusan a las OFK (Instituciones Especiales de Crédito), es decir, a los bancos islamistas de financiar actividades contra el Estado. Los militares elaboran una lista negra de 100 empresas acusadas de financiar el islamismo. Acuciado por las presiones militares, Erbakan tiene que dimitir y las consecuencias ruedan por la pendiente. El Refah es ilegalizado y la policía detiene a 16 capitalistas de DOST Sigorta, una empresa de seguros islámica, el Tribunal de Seguridad Nacional exige el cierre de la patronal Müsiad, su máximo dirigente es condenado a un año de prisión, a Erdogan, alcalde de Estambul, le condenan a tres años… La burguesía “piadosa” es lapidada implacablemente.

El Refah se refunda con el nombre de “Partido de la Virtud”, pero Erdogan lo abandona y funda el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en 2001 y gana las elecciones al año siguiente. La represión no ha servido para nada y las finanzas públicas están al borde de la bancarrota.

Para salir de ella el AKP sigue las instrucciones del FMI: despido de la mitad de los funcionarios, privatización de las empresas públicas, aterrizaje de capitales extranjeros… No tiene nada que ver con el islam; es capitalismo vulgar y corriente. Sólo con las privatizaciones, desde los tiempos de Özal, en Turquía se han movido 42.000 millones de capital, de los cuales 34.000 millones han pasado por las manos del AKP y el gobierno de Erdogan. El control del gobierno ha permitido a una parte de la burguesía lucrarse a costa de otra.

Ahora mismo la burguesía “piadosa” está gritando que no va a cometer los mismos errores de hace 20 años. No sólo no le van a privar de sus ganancias, sino tampoco de la palanca con la que las ha obtenido: el gobierno. Pero eso ya lo tuvo también con Erbakan y no le sirvió de nada. Ahora tiene que asentarse en algo mucho más importante: el aparato del Estado. Ese es el significado último de las profundas depuraciones emprendidas por Erdogan después de la noche del 15 de julio.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/el-islamismo-esta-mas-cerca-de-la-empresa-que-de-la-mezquita/

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