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Estados Unidos acusa a China de ataques informáticos contra sus bases militares

Estados Unidos acusa a China de llevar a cabo un vasto ciberataque contra sus infraestructuras militares. En los últimos dos años, los piratas chinos se han infiltrado en diversos sectores, incluidas las numerosas bases militares que tiene repartidas por el mundo.

Así lo han admitido la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y las centrales de espionaje de los “Cinco Ojos” (Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) (1).

En un comunicado publicado en su página web, Microsoft también relata la intrusión, señalando la presencia de “actividad maliciosa sigilosa y selectiva” en “infraestructuras críticas de comunicaciones” (2).

Según el monopolio, la isla de Guam, en el océano Pacífico, sede de una base militar estadounidense, era uno de los objetivos. Este territorio independiente del archipiélago de las Marianas alberga una base naval, considerada un puesto estratégico para las fuerzas estadounidenses. La isla está cerca de la península coreana, Vietnam y Taiwán. En caso de invasión china de Taiwán, es probable que sean las tropas estadounidenses de Guam las primeras en reaccionar.

Estados Unidos acusa a China de estar detrás de la intrusión, aunque la explicación es rocambolesca. Según la NSA, la operación se descubrió el pasado mes de febrero, cuando un caza F-22 derribó un globo espía chino frente a las costas de Carolina del Sur. Estados Unidos pudo “recuperar importantes restos del lugar, incluidos todos los sensores prioritarios y los componentes electrónicos identificados, así como grandes partes de la estructura”. Al parecer, esto es lo que facilitó el descubrimiento de la actividad china en los sistemas estadounidenses.

Microsoft también acusa a Pekín de orquestar el ataque y señala a “Volt Typhoon”, un equipo de informáticos chinos especializado en el espionaje y el robo de datos sensibles que utiliza una técnica conocida como “Living-off-the-land”.

Los piratas chinos utilizaron funciones ya instaladas en los ordenadores, como el sistema operativo, para abrirse camino. Este tipo de ataque es muy difícil de detectar. En este caso, los piratas atravesaron un cortafuegos instalado en los equipos. A continuación, “Volt Typhoon” oculta sus actividades utilizando herramientas como servidores proxy, VPN o equipos de red bajo su control.

El ataque, aún en curso, está diseñado para apoderarse de datos sensibles. Según Microsoft, el atacante “pretendía realizar espionaje y mantener el acceso [al equipo] sin ser detectado durante el mayor tiempo posible”.

Los piratas informáticos no sólo tienen como objetivo las bases militares estadounidenses. Desde el comienzo, “Volt Typhoon” ha atacado los sectores de comunicaciones, fabricación, servicios públicos, transporte, construcción, marítimo, gubernamental, tecnologías de la información y educación, según Microsoft. Es probable que las estratagemas empleadas en la operación se reciclen para otros ataques, “en todo el mundo”, señala la NSA.

China ha negado las acusaciones de Washington. Se trata de “una campaña colectiva de desinformación” en su contra. “Como todo el mundo sabe, la alianza de los Cinco Ojos es la mayor organización de inteligencia del mundo y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos es la mayor organización de piratería informática del mundo. El hecho de que se hayan unido para publicar semejante informe de desinformación es irónico en sí mismo”, declaró un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

(1) https://media.defense.gov/2023/May/24/2003229517/-1/-1/0/CSA_Living_off_the_Land.PDF

El gobierno británico vigilará las redes sociales pagando a contratistas privados

La caza de brujas está servida. El gobierno británico va a gastar unos 755.000 dólares (600.000 libras) en un proyecto en el que participarán contratistas cuyo trabajo consistirá en vigilar las redes sociales en busca de “información errónea perjudicial e relatos de desinformación”.

Así se desprende de un anuncio publicado en el sitio web Contracts Finder del gobierno, que contiene información sobre contratos por un valor superior al equivalente a 15.000 dólares, como es el caso de éste, que demuestra que el gobierno busca un servicio para vigilar y analizar la desinformación.

La licitación fue convocada por el Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte (DCMS). Se publicó el 23 de abril y se cerrará este mes. Según el anuncio, el contrato tendrá una duración de nueve meses, con posibilidad de renovación.

No es la primera vez que se detecta la fiebre de la desinformación en los contratos del gobierno británico. Una búsqueda de los contratos que figuran en este sitio muestra que 24 de ellos mencionan la palabra “desinformación”, pero sólo tres de ellos son anteriores a este año.

El contrato de servicios que el gobierno pretende adjudicar ahora está abierto tanto a las pequeñas y medianas empresas como a las VCSE (empresas de voluntariado, comunitarias y sociales), y quien resulte adjudicatario deberá firmar un acuerdo de confidencialidad.

El futuro socio del Ministerio de Cultura para el seguimiento y análisis de los contenidos de las redes sociales deberá centrarse en el público británico, explican las bases del concurso, que añaden que este enfoque deberá estar presente siempre que sea posible hacer esta distinción.

Como viene siendo habitual, el objetivo se describe en términos bastante vagos y amplios, como la identificación de narrativas dañinas de desinformación, comportamiento inauténtico Coordinado o manipulación sistemática del entorno informativo.

No se sabe qué hará el Ministerio de Cultura con los informes de su futuro contratista de vigilancia, pero no es difícil de adivinar. El franquismo fue pionero en estos manejos. Entonces al dinero público destinados a los periodistas leales se le llamaba “fondo de reptiles”.

Pero ahora están dando un paso más. A los periodistas leales se les añaden los soplones.

—https://reclaimthenet.org/uk-government-contractors-social-media-surveillance-of-misinformation

El FBI incauta los nombres de dominio de la mayor librería digital de internet

La mayor biblioteca para la descarga de libros electrónicos, Z-Library, antes llamada BookFinder, sigue bajo la diana del FBI, que ha incautado los nombres de dominio.

La plataforma está acusada de piratería porque ofrece acceso gratuito a una vasta base de datos con millones de libros y artículos, lo que la convierte en uno de los sitios de difusión cultural y científica más socorridos en internet.

Además de b-ok.lat, booksc.me y b-ok.as, la lista de dominios retirados en esta nueva ronda de incautaciones también incluye singlelogin.me, que anteriormente eran los principales nombres de dominio utilizados para iniciar sesión y registrar nuevas cuentas.

“Desafortunadamente, uno de nuestros dominios principales de inicio de sesión ha sido incautado hoy. Por lo tanto, recomendamos utilizar el dominio singlelogin.re para iniciar sesión en su cuenta, así como para registrarse. Por favor, comparte este dominio con otros”, ha solicitado la librería.

“También puedes restaurar el acceso a tu cuenta o crear una nueva utilizando nuestra dirección de correo electrónico mágica. Sólo tienes que enviar cualquier carta de tu buzón al correo electrónico blackbox@zlib.se, y recibirás tu acceso personal a Z-Library en la carta autogenerada en 3-5 minutos”.

El panel de acceso principal del sitio desapareció, aunque han logrado rehabilitarlo. En cualquier caso sigue estando disponible en la red Tor, I2P y a través de una dirección alternativa.

Los dominios incautados de Z-Library muestran ahora un mensaje indicando que el FBI los incautó de conformidad con una orden emitida por el Tribunal de Distrito del este de Nueva York.

Z-Library se había enfrentado anteriormente a una serie de problemas legales, que culminaron el año pasado con la incautación de sus dominios y la detención de dos presuntos operadores en Argentina.

Las anteriores denuncias de derechos de autor contra la librería digital dieron lugar a pleitos que finalmente obligaron a incautar sus dominios en 2015 y a aplicar bloqueos de dominios y amenazas en 2021 en Estados Unidos y Francia por derechos de propiedad intelectual.

En noviembre del año pasado dos ciudadanos rusos fueron detenidos y acusados de administrar la librería digital, semanas después de que el FBI confiscara los dominios web.

Aunque el servicio siguió operando tras las retiradas de dominios en las redes Tor e I2P, la librería anunció a mediados de febrero varios sitios distintos, pero esta vez utilizando dominios personalizados registrados en diferentes lugares del mundo.

Como era de esperar, los dominios personales secretos para cada usuario no impidieron al FBI derribar el portal de acceso principal disponible en singlelogin.me.

Queda por ver si se producirán más incautaciones de dominios, dado que la librería digital sigue operando con múltiples dominios. Sin embargo, es obvio que el FBI está decidido a cerrarla y castigar a sus administradores.

Los ataques informáticos de la CIA contra China

En una rueda de prensa habitual del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, celebrada en 2020, el portavoz Zhao Lijian identificó a los piratas informáticos de la CIA como APT-C-39.

APT es la abreviatura de “amenaza avanzada prolongada” (advanced long-term threat), un nombre que procede de Qihoo 360, una empresa china de ciberseguridad. El número 39 significa que es el 39 equipo de piratas APT que ha descubierto la empresa china. La letra “C” indica que el objeto de los ataques es China, alcanzanndo tanto a las instituciones públicas como a las empresas privadas más relevantes.

En un informe publicado en marzo de aquel año, Qihoo 360 acusó a la CIA -sin mencionarla expresamente- de utilizar los programas informáticos Grasshopper y Fluxwire para piratear los ordenadores de las zonas económicamente desarrolladas de China, como Pekín, el delta del río Perla y el delta del río Yangtsé (*).

China es el principal país víctima de los ataques APT, una técnica que utiliza todos los métodos de piratería disponibles, no sólo ataques de red, sino también el espionaje “offline”, cuando los aparatos están apagados, que es el más perjudicial.

Los ataques informáticos de la CIA se habían prolongado durante años. Incluían los sectores de la energía y la aviación civil de China, proveedores de servicios de internet, universidades y organizaciones de investigación científica y diversos organismos gubernamentales, que no nombraba.

Uno de los objetivos de las operaciones de piratería contra objetivos del sector aéreo era acceder a los itinerarios de viaje de altas personalidades de los círculos políticos e industriales de China.

El informe de Qihoo 360 afirmaba que las horas durante las cuales los piratas estaban activos se corresponden con las horas de trabajo de la costa este de Estados Unidos. La sede de la CIA está en Virginia, que emplea el huso horario de la costa este de Estados Unidos.

En el campo de la investigación científica aeroespacial de China, la CIA ha llevado a cabo ataques selectivos de larga duración contra desarrolladores de sistemas de instituciones centrales relevantes. Por ejemplo, utilizando conferencias internacionales como tapadera, enviando correos electrónicos con troyanos a los investigadores, o regalando memorias USB con armas de ciberataque, al cabo de un tiempo, los dispositivos electrónicos que rodeaban a los investigadores formaron una red de piratas, y siguieron robando información de inteligencia durante años.

Las armas informáticas que utiliza la CIA para sus ataques son las de Vault 7 que ya denunció WikiLeaks en 2017, entre ellas Grasshopper y Fluxwire. WikiLeaks difundió 8.176 documentos de la CIA entregados por Joshua Adam Schulte, jefe de inteligencia científica de las operaciones encubiertas de la CIA en aquella época. No obstante, Schulte negó ser el responsable de la filtración Vault 7, por razones obvias.

Algunas de las armas de ataque utilizadas por APT-C-39 fueron desarrolladas por la Agencia de Seguridad Nacional, lo que demuestra que hay una coordinación tecnológica entre ambas instituciones.

El informe aseguraba que Qinglong 7 es la principal arma de la CIA contra China. Es capaz de convertir cualquier dispositivo electrónico en una herramienta de vigilancia, incluidos ordenadores, móviles, videoconsolas, enrutadores y televisores inteligentes, e incluso coches, camiones y aviones.

Estados Unidos ha compartido su armas de piratería con sus aliados de la OTAN, lo que explica que Qihoo 360 afirme que tres miembros de la OTAN (Estados Unidos, Países Bajos y Alemania) son los que más ordenadores controlan en China.

A pesar de ello, los aliados de la OTAN también están bajo la vigilancia de Estados Unidos, especialmente Alemania. Son cómplices y al miso tiempo víctimas del espionaje.

(*) http://blogs.360.cn/post/APT-C-39_CIA_EN.html

Nuevas acusaciones de piratería informática contra empresas israelíes

La semana pasada Microsoft y Citizen Lab, un organismo de vigilancia de internet, afirmaron que las herramientas de piratería informática de una empresa israelí se han utilizado contra periodistas, figuras de la oposición y organizaciones de defensa de los derechos en al menos diez países, entre ellos Estados Unidos y Europa (*).

La aplicación de vigilancia desarrollada por la empresa israelí QuaDream pirateó los móviles de personas pertenecientes a sociedades civiles.

Citizen Lab ha podido identificar a un puñado de víctimas de la sociedad civil cuyos móviles habían sido pirateados utilizando la aplicación.

QuaDream es un competidor de perfil más bajo de la empresa israelí de programas espía NSO Group, que ha sido incluida en la lista negra del gobierno estadounidense.

Al mismo tiempo, en su informe Microsoft asegura que la aplicación de espionaje estaba vinculada a QuaDream. En un comunicado, una directora de Microsoft, Amy Hogan-Burney, afirmó que las empresas de piratería informática, como QuaDream, prosperan en la sombra y que sacarlos a la luz pública es esencial para poner fin a la piratería.

El año pasado Reuters informó que QuaDream había desarrollado una herramienta de piratería sin necesidad de interacción similar a los programas desplegados por NSO Group. Este tipo de herramientas de vigilancia, conocidas como “zero click”, son especialmente apreciadas los policías y espías, ya que pueden comprometer dispositivos de forma remota sin que el propietario tenga que abrir un enlace o descargar un archivo adjunto contaminado.

Quadream es una empresa israelí de tecnología de vigilancia fundada en 2014 por un colectivo que incluye a dos antiguos empleados de NSO Group, Guy Geva y Nimrod Reznik. El correo electrónico de la abogada israelí Vibeke Dank figura en el formulario de registro de la empresa.

(*) http://citizenlab.ca/2023/04/spyware-vendor-quadream-exploits-victims-customers/

Rusia paraliza el 40 por cien de la infraestructura electrónica de la OTAN en Ucrania

Además de los combates sobre el terreno, entre Ucrania y Rusia tiene lugar una guerra en el ciberespacio. Tras casi un año de batallas, los ciberataques se intensifican y tienen como objetivo organizaciones energéticas, comerciales, financieras, de telecomunicaciones, informáticas y de seguridad. Según el Servicio de Respuesta a Emergencias Informáticas de Ucrania (CERT-UA), el año pasado se produjeron más de 2.000 ciberataques. Algunos se detuvieron, otros no.

“El más atacado por los piratas enemigos [rusos] es el sector público, que representa alrededor de una cuarta parte de todos los casos estudiados”, dice CERT-UA.

El 40 por cien de la infraestructura electrónica de la OTAN ha sido paralizada por el grupo de piratas informáticos rusos Killnet, según Mash.

Un ataque DDos ha paralizado el funcionamiento del Comando de Desarrollo de Combate, la Agencia de Abastecimiento, Apoyo y Adquisiciones de la OTAN y los centros de entrenamiento cibernético.

La agencia NCI, que proporciona el sistema de comunicaciones para los responsables de la toma de decisiones y los comandantes de la OTAN, también fue pirateada y se apoderaron de los datos personales de los funcionarios.

Si la Guerra de Ucrania comenzó el año pasado sobre el terreno, la ciberguerra empezó mucho antes. Los rusos ya habían atacado las redes de agua y electricidad, junto con operaciones para aislar al país neutralizando sus sistemas de comunicación.

Una hora antes de la invasión, Rusia lanzó un ciberataque contra la red de satélites KA-SAT, operada por Viasat. Según un comunicado de prensa de la Unión Europea, “el ataque causó importantes perturbaciones en las comunicaciones que afectan a los servicios públicos, las empresas y los ciudadanos usuarios de Ucrania, pero también a varios Estados miembros de la Unión Europea”.

En respuesta a esta ofensiva, la OTAN puso en marcha una estrategia cibernética con un ejército informático para lanzar ataques contra Rusia. Ucrania ha establecido alianzas con Estados Unidos y grandes empresas tecnológicas estadounidenses.

Microsoft ha sido muy activa en estas acciones, pero también Starlink (la red de SpaceX), que ha proporcionado operatividad al mando uraniano.

Hacia un corralito de alta tecnología

Durante los tres años de pandemia los gobiernos paralizaron deliberadamente la actividad económica. Generaron una cantidad gigantesca de deudas y, para pagarlas, liberaron dinero fiduciario a espuertas.

Esa gran masa de moneda circulante (dólares, euros, libras) aumentó aún más con la Guerra de Ucrania, desatando una inflación galopante. El coste de la energía y los alimentos redujo los salarios reales de los trabajadores.

Para frenar la inflación, los bancos centrales elevaron los tipos de interés, tras lo cual el valor de los bonos se desplomó y el castillo de naipes empezó a tambalearse.

Algunos bancos han quebrado y la respuesta política es reforzar la supervisión “para que no se vuelva a repetir”. En las crisis financieras, los bancos centrales siempre salen absueltos. Los medios ni siquiera hablan de ellos, como si sólo fueran árbitros. Quieren dar la impresión de que no tienen la culpa del corralito, que es consecuencia de los bancos privados.

Es la gran coartada socialdemócrata: lo público es mejor que lo privado, hay que cambiar las reglas del juego, intensificar los controles, regular los mercados…

Las criptomonedas son uno de esos asuntos privados. Dos de los bancos que se han hundido (Silvergate y Signature) habían invertido en ellas, lo mismo que el SVB. Quieren aparentar que las criptomonedas son un peligro para el sistema financiero porque son privadas.

En consecuencia, pretenden regular las criptomonedas y la mejor manera es que sean los bancos centrales quienes las emitan. En la jerga de los expertos se llaman CBDC.

Esa política económica conduce a reforzar el capitalismo monopolista de Estado en los mercados financieros. Del mismo modo que España acabó con las cajas de ahorros (públicas) en beneficio de los bancos (privados), ahora tratan de eliminar a los pequeños bancos en beneficio de los grandes. Habría menos bancos y searán más fáciles de manejar para los bancos centrales.

A su vez, los bancos centrales ya funcionan de manera “independiente” de los gobiernos respectivos, es decir, no son tan políticos ni públicos como antes. El modelo es la Reserva Federal de Estados Unidos, un banco privado: instituciones privadas ejerciendo funciones públicas (de política económica).

En el caso de las criptomonedas, el sistema funcionaría al revés: una institución pública asumiría funciones privadas. Es otro espejismo: a muchos las CBDC les parecen más seguras que las criptomonedas de los bancos privados porque las emite un organismo público (que no tiene ánimo de lucro ni, por lo tanto, un afán de especular con la moneda digital).

Pero si, como ocurre, los fondos de garantía de depósitos cubren las cuentas de los clientes de los bancos quebrados, cualquiera que sea la cantidad, las instituciones públicas ya están sustituyendo a las privadas.

Lo que se está preguntando ahora mismo el capital financiero es: ¿las CBDC serán un factor de estabilización financiera?, ¿cómo afectarían a los futuros corralitos? Eso significa que hay algo que tienen muy claro: el actual sistema financiero internacional es insostenible y puede desatar una crisis económica sin precedentes.

En enero de este año, el Foro Económico Mundial publicó un documento titulado : “¿Pueden las monedas digitales de los bancos centrales ayudar a estabilizar los mercados financieros mundiales?” El Banco de Pagos Internacionales respondió que puede ocurrir todo lo contrario: las CBDC (y el dinero digital en general) pueden agravar las crisis bancarias, pero sólo respecto de los bancos que tengan dificultades. Ahora bien, como permiten transferir dinero de forma instantánea, los depositantes huirían de los pequeños bancos para marcharse a los fuertes.

Por lo tanto, de momento, el capital financiero sólo piensa en crisis bancarias localizadas en los pequeños bancos y juegan con la suposición de que los bancos centrales no van a dejar caer a los grandes, que se beneficiarían de la crisis de los demás, es decir, que se produciría una monopolización aún mayor del mercado financiero.

Con más razón se puede decir eso mismo de las CBDC: los depositantes de los bancos privados comprarían las CBDC de los bancos centrales a golpe de móvil, sin necesidad de guardar cola en la sucursal del banco, ni en el cajero automático.

Los corralitos serían mucho más discretos, sin gritos en las calles, pero mucho más acelerados y, por lo tanto, más graves. Bastaría que los rumores corrieran por las redes sociales para vaciar las cuentas en muy pocos segundos. Las retiradas de fondos serían más frecuentes y más masivas, llevando a los bancos privados a la quiebra.

Con los CBDC los bancos centrales van a hacer exactamente lo mismo que con el dinero fiduciario, creando más inestabilidad financiera y provocando el colapso de los bancos privados, las aseguradoras y, finalmente, las bolsas de valores.

Antes de que esa situación se produzca, quienes estén enganchados a los móviles y sus aplicaciones se encontrarán con una sorpresa desagradable: empezarán a pulsar las teclas pero no podrán recuperar su dinero. El móvil dejará de mover dinero sin esperar a que el corrallito haya aparecido. Es política preventiva. Para evitar una quiebra lo mejor es dejar a los clientes sin su dinero.

Se acabaron las crisis, las quiebras y los corralitos. No es futurología; ya ocurrió con las acciones de GameStop hace un par de años. En lo sucesivo no bastará tener cuidado con los bancos, sino también con las aplicaciones de los móviles, como Robin Hood, que funcionan muy rapido y dejan de funcionar más rápido aún.

La plataforma digital Robin Hood hizo todo lo contrario de lo que cabía esperar de una denominación así: robó el dinero a los pobres para dárselo a los ricos. No sólo los bancos funcionan así; también las empresas tecnológicas, aunque presuman de “alternativas”.

Hay que tener mucho cuidado con los “alternativos”. Forman parte de lo mismo: robar a los pobres para dárselo a los ricos, porque es la manera de paliar las crisis capitalistas.

La inteligencia artificial puede acabar con el monopolio de Google en internet

El 30 de noviembre la empresa OpenAI lanzó un chatbot basado en inteligencia artificial que transformará la forma en que los usuarios acceden a la información en internet, desafiando el monopolio hasta ahora incontestable de Google en las búsquedas en línea.

El chatbot, llamado ChatGPT, es capaz de sondear la red para responder a preguntas complejas. Google está en alerta roja. El cabecilla de la empresa, Sundar Pichai, quiere redefinir la estrategia del buscador en torno a la inteligencia artificial.

Microsoft ha anunciado que va a integrar ChatGPT en Bing, su motor de búsqueda, que tiene alrededor del 2,5 por cien del mercado mundial, frente al 92 por cien de Google. Bing genera la mayor parte de los ingresos de Microsoft: 11.600 millones de dólares anuales.

ChatGPT está a disposición de los usuarios de forma gratuita. Es capaz de generar varios párrafos de argumentos bien construidos y escritos a cualquier pregunta formulada por el usuario, que a menudo se parecen a lo que podría haber escrito un humano. Algunos usuarios la han utilizado para escribir cartas, entregar trabajos universitarios o responder al correo electrónico de manera automática.

Al presentar una respuesta argumentada y sintética sobre cualquier tema, resumiendo los conocimientos disponibles en la red, ChatGPT podría transformar la forma en que los usuarios acceden a la información en línea. En lugar de tener que teclear palabras clave para obtener una serie de enlaces relevantes para buscar la información, es posible formular una pregunta y obtener inmediatamente una respuesta exhaustiva.

A medida que aumenta la cantidad de contenidos disponibles en la web, a los usuarios les resulta más difícil encontrar la mejor respuesta a su consulta. Productos como ChatGPT permiten a la gente encontrar información inmediatamente sin tener que rebuscar en múltiples páginas web o navegar entre anuncios.

ChatGPT facilitará a las empresas más pequeñas la creación de motores de búsqueda competidores. Hasta ahora, los motores de búsqueda más sofisticados estaban reservados a los gigantes tecnológicos. Ahora, los mejores algoritmos de inteligencia artificial están a disposición de los desarrolladores, que pueden movilizar sus capacidades para competir con los mejores motores de búsqueda del mercado.

Naturalmente, la inteligencia artificial es como la natural. Se equivoca porque se nutre de ella. Los chatbots podrían fomentar la desinformación, aunque la mayor parte de las respuestas son tópicos y lugares comunes. En el futuro serán la mejor expresión de la ideología dominante.

Afortundamente, los buscadores convencionales no desaparecerán porque muchas veces los usuarios no buscan una información concreta, sino una lista de enlaces, como muestran actualmente la mayor parte de ellos.

Es probable que en el futuro coexistan las dos formas de buscar en la red y, lo que es más importante: el control de Google sobre la información será mucho menos omnipresente que en la actualidad.

Nacionalizar las empresas tecnológicas para defender la libertad de expresión

En sus reivindicaciones los defensores de las libertades políticas siguen masticando una cadena de argumentos notoriamente desfasados, especialmente en lo que a la libertad de expresión concierne.

La libertad de expresión nació para los panfletos y la prensa, mientras que actualmente las personas se comunican -sobre todo- a través de las nuevas tecnologías: webs, redes sociales, correo electrónico… Incluso los medios de comunicación tradicionales se difunden a través de internet, es decir, también dependen de las nuevas tecnologías.

Antiguamente, la censura era pública. Un gobernador provincial secuestraba un periódico y enviaba a la policia a que recogiera los ejemplares censurados de los kioskos. Hoy las empresas tecnológicas han privatizado la censura, sin que haya ninguna posibilidad de recurrir ante nadie.

A pesar de ello, hay quien cree que sólo hay libertad de expresión cuando la información está en manos de empresas privadas. Incluso aseguran que los medios de comunicación son un “cuarto poder” (privado) que contrarresta al poder político (público).

El reciente caso de Twitter demuestra hasta qué punto estas nociones son incorrectas porque la censura en la red social actuaba por instigación del FBI. Tras la apariencia de una Inquisición privada, era la policía quien dictaba lo que se podía publicar y lo que no.

Por lo tanto, en lo que a la información se refiere, tampoco hay una separación entre lo público y lo privado. La apariencia de que son las empresas las que censuran, crea impunidad, ya que no responden ante nadie. Cuando Facebook censura una cuenta, nadie protesta -salvo el afectado- porque nadie lo considera como una forma de represión política.

El derecho a la información tiene dos aspectos fundamentales: las personas tienen derecho a informar y tienen derecho a informarse. La libertad de expresión no es sólo la posibilidad de decir lo que uno opina, sino la de leer las opiniones de los demás. Cuando alguien censura una cuenta de una red social, los lectores también quedan perjudicados por la prohibición.

Los espectadores tienen derecho a ver la cadena de televisión RT, las informaciones de Sputnik, los despachos de la agencia Tass y demás medios de comunicación rusos, secuestrados desde hace meses en unos países que se llenan la boca con la palabra “democracia” a cada paso.

Es otro caso de censura descarada que no ha sido impuesto por las empresas tecnológicas, sino por la Unión Europea. Las empresas privadas sólo cumplen órdenes sin rechistar. Apenas ha habido protestas. Los periodistas tampoco lo han lamentado esta vez.

La responsabilidad de una empresa tecnologica no deriva de lo que sus usuarios publican sino de lo que impiden publicar. Cuando en las redes sociales sólo aparece una opinión uniforme es señal inequívoca de que la censura está surtiendo su efecto, transmitiendo una imagen falsa de la sociedad. Es la primera información engañosa.

Las nuevas tecnologías han roto el monopolio del periodismo, convirtiendo a millones de personas en suministradores de noticias e imágenes. Es uno de los mayores avances de los últimos años. Esos millones de “nuevos periodistas” son un espejo de la sociedad en la que vivimos y una de las mayores riquezas de la actualidad. Merecen la mayor de las protecciones, a pesar de que muchas de ellas sean deficientes e incluso grotescas.

La única manera de garantizar la libertad de expresión es nacionalizar las empresas tecnológicas y asegurar el secreto de las comunicaciones, que no pueden ser objeto de tráfico comercial. Desde 1997 el fútbol es, por ley, un asunto de “interés general”. Con más razón, las redes sociales deberían tener la misma condicion. Las empresas tecnológicas son los nuevos postes de la luz y las nuevas oficinas de correos, que están por todas partes.

Todos deberían tener la posibilidad de abrir una cuenta en una red social, un blog, un foro o un correo electrónico. Para ello es imprescindible que el Estado nacionalice las empresas tecnológicas y se responsabilice de mantener abiertos todos los canales de comunicación, así como la confidencialildad de los mensajes que circulan por ellos.

Un fondo de inversiones en criptomonedas roba la mitad del dinero de sus clientes

El 27 de diciembre Midas Investments, una plataforma que permitía a los usuarios especular con su cartera de criptomonedas, dejó de operar. La plataforma se ha quedado con más de la mitad del dinero de sus clientes.

La empresa sugiere que el colapso de FTX y Celsius, así como otros acontecimientos devastadores ocurridos a finales del año pasado, le han impedido continuar las operaciones.

El director de la plataforma, Iakov Levin, dice que en la primavera del año pasado, la agitación en el mercado de criptodivisas hizo que Midas perdiera 50 millones de dólares de su valor de mercado de 250 millones de dólares, o un 20 por cien.

Tras la quiebra de Celsius Network el 13 de julio y de FTX el 11 de noviembre, “la plataforma experimentó la retirada de más del 60 por cien de los activos bajo gestión, creando un importante déficit de activos” de 63,3 millones de dólares, basado en 51,7 millones de dólares en activos frente a 115 millones de dólares en pasivos.

Midas explicó que descontará el 55 por cien de los saldos de los usuarios con más de 5.000 dólares en sus cuentas, aunque como compensación recibirían fichas equivalentes a las deducciones. Estas fichas se canjearán por otras fichas del próximo proyecto de Midas.

El 27 de diciembre fue detenido el director de otro fondo de especulación en criptomonedas, Mango Markets, propiedad de Avraham Eisenberg. El FBI le acusa de fraude y manipulación de valores.

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