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Nazis en Ucrania, fundamentalistas en Chechenia

Uno de los lugartenientes del terrorista checheno Shamil Bassaiev, Jassan Zakaev, fue detenido en la frontera de Crimea el 17 de este mes cuando trataba de penetrar en Ucrania con pasaporte falso.

Desde hacía 12 años Rusia había puesto a Zakaev en busca y captura, acusado de ser uno de los organizadores del ataque contra el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 que causó la muerte de 130 personas, al menos.

La detención de Zakaev en Crimea vuelve a sembrar las sospechas sobre los vínculos de los nazis ucranianos con los wahabitas, en Chechenia y otros países.

Hace unos días en otro artículo (*) pusimos de manifiesto que el terrorista checheno Imran Ajmadov, miembro de la CIA, está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

Recientemente algunos diputados de la Rada de Kiev (Yuri Beryoza, Andriy Levus e Igor Moiseychuk) mostraron sus simpatías por el atentado cometido el 4 de diciembre por los terroristas chechenos en Grozny. Los nazis ucranianos hablan de abrir un «segundo frente» de lucha contra Rusia en el Cáucaso.

Aunque no hay datos precisos que lo confirmen, las sospechas se extienden al apoyo que el SBU, el servicio secreto ucraniano presta a los terroristas chechenos.

No obstante, varios indicios apuntan en dicha dirección. Moiseychuk, un antiguo comandante del escuadrón Azov y actual diputado de la Rada de Kiev ha llamado públicamente al asesinato del presidente checheno Ramzan Kadyrov. Ha grabado un vídeo en el que aparece con un fusil de asalto disparando contra un retrato de Kadyrov.

Además, el gobierno de Kiev ha iniciado los trámites para que Kadyrov sea puesto en busca y captura internacional, a lo que el presidente checheno respondió en un programa de televisión diciendo que está dispuesto a dejar su cargo e irse al Donbas a luchar contra el gobierno fascista de Kiev.

Naturalmente los hilos no se quedan ni en Kiev ni tampoco en Grozny. Los nazis ucranianos y los wahabitas chechenos son peones, los últimos tentáculos de la CIA en las fronteras de Rusia o en el interior de la propia Rusia.

La asociación estratégica entre Rusia y la UE pasa a la historia

La cumbre Rusia-Unión Europea celebrada en enero de este año llegó a ser la última. Las relaciones actuales entre Moscú y Bruselas no prometen que esas reuniones vuelvan a celebrarse, escribe el presidente del Consejo de política exterior y defensa, Fiodor Lukianov.

Semejante previsión no se debe a una antipatía personal entre Putin, y sus homólogos europeos. Es que el modelo de la cooperación estratégica entre Rusia y la Unión Europea ya ha pasado a la historia. Ese modelo estaba basado en la premisa de que tras la desaparición de la Unión Soviética Rusia no tiene alternativa a una aproximación político-económica e incluso institucional a Occidente y en primer lugar a la Union Europea.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha hecho varios intentos de adaptar la identidad nacional rusa al formato que permite hacerse parte de la sociedad occidental. Si Occidente hubiera demostrado más flexibilidad y creatividad en su diálogo con Rusia es muy probable que Moscú ya se habría convertido en miembro de una asociación con la Union Europea.

Durante muchos años la idea de que Rusia tiene futuro solo como miembro de una «gran Europa política» ha sido un axioma. Hoy en día predomina una percepción diametralmente contraria. Sería inadecuado decir que la nueva identidad política rusa se está creando a través de una contraposición a Europa. Pero es totalmente evidente ya no es prioritario para el Kremlin construir relaciones duraderas con la Union Europea.

Fuente: Rossiyskaya Gazeta, 24 de diciembre, http://mundo.sputniknews.com/prensa/20141224/1032764409.html

Los ataques terroristas chechenos llevan el sello ‘made in USA’

Los últimos ataques terroristas en Rusia no tienen nada de especial, salvo para quienes se cuentan entre sus 20 víctimas, 10 de ellas policías, y sus familiares, naturalmente. Putin estaba a punto de dirigir su mensaje a la nación y los terroristas trataron de exasperar a quien está ahora mismo en la cúspide de su popularidad: disfruta de un 80 por ciento de apoyo, según los últimos sondeos.

El periodista Henry Kamens ha calificado los atentados de Grozny como terrorismo “esponsorizado” (1), una parte del proyecto de desestabilización del imperialismo occidental dirigido contra Rusia en general y el Cáucaso en particular. ¿Quién es el mecenas del terrorismo en el mundo entero? Estados Unidos que, en el caso de Chechenia, lo mismo que en Siria, Libia o Hong Kong, ha creado unos “rebeldes” a su imagen y semejanza.

Aunque la prensa imperialista lo considera como un “asunto interno” de Rusia, los terroristas caucásicos forman parte del cinturón de hierro tendido por la OTAN en torno a las fronteras de Rusia. Podríamos decir más exactamente: a uno y otro lado de las fronteras de Rusia.

Es lo mismo que el muro de Berlín durante la guerra fría. Cuando algo está tan cerca de un país, en este caso Chechenia, no parece que tenga que ver más bien con otro tan lejano geográficamente como Estados Unidos, es decir, que sea un “asunto interno” de Estados Unidos más que de Rusia, pero el atentado de Boston de 15 de abril del año pasado, que ya nadie recuerda, ¿no fue cometido por los hermanos Tsarnaiev, originarios de Chechenia?

El imperialismo no tiene suficiente con las sanciones económicas. Es posible que la Casa Blanca no se haya dado cuenta aún de que fortalece a sus peores enemigos: el ascenso de Putin a la presidencia de la Federación Rusa tuvo que ver con el aplastamiento del levantamiento fundamentalista en Chechenia a finales de los noventa.

Según Kamens, el mensaje que Estados Unidos envía a Putin a través de sus terroristas es el siguiente: “Podemos golpear donde y cuando queramos, por lo que sería mejor que renuciaras a tus ambiciones geopolíticas y volvieras a tu cueva bajos los efectos de las sanciones y la cólera de occidente”.

En Chechenia el imperialismo está jugando con fuego y no saldrá adelante sólo con los dedos chamuscados. Si creen otra cosa se equivocan. Durante la segunda guerra de Chechenia, ya con Putin en la presidencia, los fundamentalistas que huían del avance de las tropas rusas se refugiaron en el valle de Pankisi, en Georgia, donde la CIA creó un campo para entrenar a los terroristas, envió grandes cantidades de dinero a través de las ONG, así como armamento cuyo destinatario oficial era el ejército georgiano.

Lo recordó Hyman Kamenowsky el año pasado en un artículo publicado por el periódico Georgian Times de Tiflis que se titulaba “Intereses compartidos en la guerra contra el terrorismo: de Beslán a Boston” (2). El ejército georgiano no recibió ni una sola arma procedente de Estados Unidos. Sus destinatarios no eran otros que los refugiados chechenos.

Durante 14 años el Georgian Times de Tiflis ha llevado a cabo una investigación minuciosa de las conexiones terroristas chechenas con la CIA, con nombres y apellidos. El esfuerzo periodístico no ha tenido ningún eco, como era de esperar. Los chechenos entrenados por la CIA en Pankisi fueron los autores tanto de la toma de cientos de rehenes en el teatro de Moscú (23 de octubre de 2002) como de la espantosa matanza de niños en la escuela de Beslán (3 de septiembre de 2004).

Cuando un periódico, como el Times georgiano, cumple con su obligación de informar, las consecuencias son duras. Su propietario, Malkhaz Gulashvili, ha sido detenido varias veces por orden de la embajada de Estados Unidos acusado de delitos que no existen.

El artículo de Kamens recuerda detalles interesantes que no hay que perder de vista: además de agente de la CIA, el comandante checheno Imran Ajmadov está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

¿Seremos capaces algún día de hilar todos los cabos sueltos de esta maraña? No es el único dato, ni mucho menos, que relaciona a los fundamentalistas chechenos con el golpe de Estado en Ucrania. Otro es la agencia Media PR, que se desplazó desde Maidan a Tiflis para ayudar al antiguo presidente Mijail Saakashvili, el niño bonito de la Casa Banca en Georgia, a recuperar su cargo.

A Putin se lo pusieron como a Fernando VII. Aprovechó el discurso a la nación para recordar la victoria de las tropas rusas en Chechenia frente a la peste terrorista. ¿No está el mundo entero deseando la derrota de los fundamentalistas? Pues Putin lo logró en Chechenia. Algunos se acordarán ahora del elevado precio que hubo que pagar, de los atroces medios utilizados, pero después de la experiencia vivida por los países árabes en los últimos 20 años, ese precio ya no parece tan elevado. Algunos lo pagarían muy a gusto.

(1) Henry Kamens, Latest Terrorist Attack in Russia Has All the Marks of ‘Made in USA’, New Eastern Otlook, 7 de diciembre, http://journal-neo.org/2014/12/07/latest-terrorist-attack-in-russia-has-all-the-marks-of-made-in-usa/
(2) http://www.geotimes.ge/archive/magazines/pdf/newpaper11.pdf

La Resolución 758 es una declaración de guerra contra Rusia

La Cámara de Representantes de Estados Unidos acaba de aprobar la Resolución 758, un compendio de todo lo malo que se puede decir contra Rusia en 16 páginas. El antiguo candidato a la presidencia, Ron Paul, la ha calificado como «propaganda de guerra».

En 1998 Ron Paul ya se opuso a los planes de invasión de Irak y ahora dice lo mismo: que la resolución del Congreso conduce a una guerra con Rusia «que podría causar una destrucción total». Es una ley que puede conducir a la Tercera Guerra Mundial, dice Paul. Se trata de una resolución llena de mentiras y medias verdades, añade.

Según el político republicano, todos los ingredientes para una nueva guerra ya están en marcha. La parte más inverosímil de la resolución es la que refiere una supuesta «intervención militar» de Rusia en Ucrania, a la que considera como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Se tata de un declaración belicosa que servirá para otra sucesivas aun más agresivas por parte de Estados Unidos.

Para Paul se trata de una gigantesca mentira: los verdaderos invasores de Ucrania son los autores de esa resolución, dice el antiguo representante de Texas. Son ellos los que planificaron el golpe de Estado que obligó al presidente constitucional de Ucrania a exiliarse. Son ellos -dice Paul- lo que eligieron a los personajes clave que han tomado el relevo del gobierno legítimo.

La propaganda de guerra afirma que Rusia y China están aislados de eso que llaman «comunidad internacional». Lo cierto es que sucede exactamente al revés. Se vio con la propuesta de Rusia a la ONU de condena al nazismo, que sólo logró tres votos en contra (Estados Unidos, Canadá y Ucrania) contra 115 a favor de la condena. ¿Quién está aislado?

La votación para condenar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha tenido el mismo resultado: sólo tres países votaron a favor del bloqueo. ¿Quién está aislado?

Hablar del aislamiento de un país como Rusia que mantiene estrechas relaciones con China, donde vive una cuarta parte de la población del mundo, es una estupidez como pocas.

Cuestión distinta es que Estados Unidos trate de aislar a Rusia, una política en la que está poniendo un empeño digno de mejor causa. Los métodos son los consabidos. Hace poco impusieron sanciones a capitalistas y funcionarios húngaros tratando de castigar a Budapest por su aproximación a Rusia y su apoyo activo al proyecto South Stream.

La vieja política del palo y la zanahoria no son dos alternativas diferentes porque, como dijo a Der Spiegel Kissinger el 13 noviembre: «El anti-putinismo histérico que llega de Estados Unidos no es una política sino la ausencia de política».

(*) Reckless Congress ‘Declares War’ on Russia, Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 4 de diciembre, http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/december/04/reckless-congress-declares-war-on-russia/

Rusia se adelanta a una revolución de colores

El día 19 de este mes presentó sus credenciales en el Kremlin el nuevo embajador de Estados Unidos en Rusia, un viejo doberman del imperialismo que llega procedente de Kiev y que antes estuvo en Georgia, siempre orquestando revoluciones de colorines.

A Putin no se le puede acusar de perezoso: al día siguiente convocó en el Kremlin una sesión ampliada del Consejo de Seguridad en la que, en otras cosas, dijo que Rusia va a resistir a los intentos de Estados Unidos de orquestar una revolución de colores en su país.

Publicamos una traducción de algunos extractos breves del discurso de Putin en la reunión.

[…] El tema del orden del día tiene una naturaleza de urgencia que a nadie se le escapa. Se trata de contrarrestar el extremismo. Siguiendo mis instrucciones, hemos puesto en marcha una estrategia adecuada. Presentamos a su atención este documento.

No creo que sea necesario demostrar el peligro de la naturaleza misma del extremismo, ni el carácter destructiva de su ideología, la ideología de la intolerancia, de reavivar el odio y el rencor. En todas sus manifestaciones, el extremismo reviste un carácter agresivo, sedicioso y, a menudo, violento, vinculado al terror.

Atenta a los derechos y libertades de los ciudadanos y, a menudo, a la vida misma. Es portador de amenazas a la seguridad nacional y tiene capacidad para desequilibrar fundamentalmente el sistema político, económico y social. Las formas de extremismo particularmente peligrosas para la sociedad y para el Estado, son el nacionalismo, la intolerancia religiosa y el extremismo político. Cada una de las ofensas de este tipo (en general ya esparcido y odioso por sí mismo) es susceptible de provocar violaciones en la masa del orden público.

Añadiré que en el mundo moderno, muy a menudo, el extremismo se utiliza como un instrumento geopolítico y de modificación de la distribución de las esferas de influencia. Veremos a qué consecuencias trágicas dan lugar las llamadas «revoluciones de colores», los golpes que han apoyado y apoyan a los pueblos de los países que han sufrido las irresponsables experiencias de una interferencia oculta, o a veces totalmente visible, en sus vidas. Para nosotros, es una lección, una advertencia. Tenemos la obligación de hacer todo lo que sea necesario para asegurarnos de que esto nunca llegue a Rusia […]

Cuando afirmamos nuestra libertad de elección, el derecho a celebrar reuniones, marchas y manifestaciones, no podemos olvidar que somos responsables de nuestras palabras y de nuestros actos. Debemos saber y tener en mente que alimentar conflictos entre personas de diferentes etnias o religiones, la difusión de propaganda de ideología nacionalista, violar el orden público en los movimiento de la multitud y, en particular, llamar a derrocar el régimen existente, son manifestaciones directas de pensamientos antinacionales y extremistas. Todos debemos tener en mente las consecuencias destructivas de tales actos. Los dirigentes de los movimientos ciudadanos deben recordar esto. Necesitan saber que tales actos son reprobables. Quiero destacar la inevitabilidad del castigo por la propagación de ideas y acciones extremistas.

Colegas, su Proyecto de Estrategia se basa en los desafíos a los que Rusia se enfrenta. Este documento está diseñado para el largo plazo y debe convertirse en la referencia para todas las ramas y todos los niveles de la acción de gobierno.

Repito que una de nuestras principales prioridades es la de alimentar el rechazo de público y la inmunidad civil frente a la difusión de ideas extremistas y radicales. Para ello, tenemos que unir los esfuerzos de las autoridades, de la sociedad y de todas las organizaciones estatales y sociales […]

Los submarinos de Putin dentro de la Unión Europea

La web del Partido Comunista de Ucrania advierte en su portada de que Estados Unidos prepara un nuevo “Maidan” en Praga contra el Presidente checo Milos Zeman. Según los comunistas ucranianos, Estados Unidos trata de impedir por todos los medios que Moscú mantenga abiertos los puentes con los países del centro de Europa (1).

Empiezan a calentar motores. Las manifestaciones contra Zeman por las calles de Praga se han convertido en algo cotidiano. Utilizando un símil futbolístico, le sacan “tarjeta roja” por sus estrechos vínculos con Putin y su reciente visita a China. Durante los recientes actos oficiales de celebración de la fiesta nacional, cuando empezaba su discurso, le silbaron y le lanzaron huevos.

Los discursos de Zeman suenan muy distorsionados respecto a lo que al imperialismo le gustaría escuchar de los labios de un presidente de gobierno europeo. En relación a la situación en Ucrania, exculpa a Rusia de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de una “guerra civil”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una entrevista concedida a una radio en la que, entre otras cosas, criticó al grupo musical Pussy Riot. Es alguien a quien hay que taparle la boca.

En Praga los organizadores de las manifestaciones y protestas hablan inglés y están muy organizados: reparten tarjetas rojas, no dejan que nadie les fotografíe y no quieren decir a qué movimiento pertenecen. Llevan banderas tibetanas, pero sobre todo ucranianas, no sólo la del país sino también la del nazi Stepan Bandera.

“No os tengo miedo a vosotros”, les dijo Zeman a los manifestantes el otro día a través de la megafonía. “Tampoco lo tuve hace 25 años”, añadió en referencia a la caída del Telón de Acero en Checoslovaquia.

Como es costumbre, la intoxicación propagandística le da la vuelta a la tortilla. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, le dice la revista Respekt en tono de amenaza. Otros medios parecidos, como el diario Lidové Noviny, le califican de “provocador”.

Para entender lo que está ocurriendo en Europa central hay que recurrir, además, a comprobar lo que al respecto dicen los propagandistas del imperialismo, como la revista española “Estudios de Política Exterior” que titula un artículo  con esta chulería: “Hungría, un submarino ruso en la Unión Europea” (2).

En este caso le toca el turno al primer ministro húngaro Viktor Orban que, como bien dice la revista, ha ganado este año por amplia mayoría las elecciones legislativas, las europeas y las municipales al frente de un partido reaccionario. Orban es un aliado tan estrecho de Putin que éste le ha concedido 10.000 millones de euros para modernizar la planta nuclear de Paks.

Además, desafiando las sanciones impuestas por la Unión Europea a Moscú, Hungría acaba de aprobar la llegada del gasoducto South Stream del monopolio público ruso Gazprom que le asegura el suministro para el futuro a un precio muy ventajoso.

No es de extrañar que el imperialismo destile rabia hasta por los poros. La antigua comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el dirigente del Partido Liberal Europeo, Guy Verhofstadt, han pedido que se le imponga a Hungría la mayor sanción posible a un Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 7 del Tratado de Lisboa que suspende al país en el ejercicio de sus derechos como miembro.

En fin, Orban pretende incorporar a su país a la nueva unión euroasiática impulsada por Moscú. Los países de Europa central no han tardado en darse cuenta de que la crisis económica ha agotado a la Unión Europea, una plataforma que exige mucho y no da nada a cambio.

Se trata de dos noticias que proceden de fuentes que no pueden ser más distintas, pero indican la misma dirección de los acontecimientos. Lo que sorprende de ellas no debería sorprender tanto. El eje de los desequilibrios mundiales se mueve hacia oriente, dejando a Rusia en una posición muy favorable.

El alineamiento de algunos países de Europa central con Rusia -y antes con la URSS- no es lo que los imperialistas pretenden hacer creer. No lo fue antes ni lo es tampoco ahora. Ni siquiera parece depender de la naturaleza de dichos países, ni tampoco de Putin, ni de una decisión caprichosa. No sabemos si es lo que deberían hacer o lo que les gustaría hacer. Lo que sabemos es que es eso lo que están haciendo y que es algo diferente de lo que intentaron hace 25 años cuando cayó el Muro de Berlín.

Todo parece volver a su sitio “natural” porque las fuerzas dominantes en el mundo, las potencias imperialistas , las conducen hasta ese punto. No les queda otro remedio, ni a Rusia, ni a los países de Europa central, que han sido invitados al banquete cuando todas las sillas ya estaban ocupadas. Es lo que parece estar ocurriendo; esos países se van al restaurante de enfrente.

(1) http://www.kpu.ua/ru/79350/ssha_gotovjat_cheshskyj_majdan_po_sverzhenyju_neugodnogo_prezydenta_zemana
(2) http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-914-17-noviembre-2014/

Rusia se defiende de la propaganda de guerra del imperialismo

A finales de este año la CNN, una marca propiedad del monopolio Time Warner, pondrá fin a sus emisiones en Rusia. En 2010 Rusia limitó hasta el 50 por ciento la participación del capital extranjero en las empresas de radio y televisión, tope que este año 2014 se ha reducido al 20 por ciento. Además, en 2009 el organismo ruso que regula las telecomunicaciones, Roskomnadzor, exigió a los canales de televisión extranjeros distribuidos por las redes rusas por cable o satélite la tramitación de una licencia local, que la cadena de televisión estadounidense CNN no ha obtenido.

Por otra parte, Rusia ha pasado a la ofensiva en el terreno de la información. Para contrarrestar la visión occidental de las noticias, el 11 de noviembre presentó un proyecto informativo multimedia, con oficinas en más de 30 países, que constituirá la versión para el exterior de la agencia oficial Rusia Hoy, la antigua RIA Novosti.

La nueva marca, «Sputnik», es una agencia de noticias en internet con emisiones de radio en una treintena de idiomas y va dirigida exclusivamente a audiencias extranjeras. La nueva plataforma en línea sputniknews.com se basa en las tres webs de RIA en inglés, español y árabe, a las que se sumará a partir de diciembre un servicio en chino, y contará con redacciones multimedia en 34 países.

En la presentación el director general de Rusia Hoy, Dmitri Kisiliov, subrayó que «Sputnik» está «en contra de la propaganda agresiva que alimenta actualmente el mundo unipolar, una visión que es irreal». Por ello, «vamos difundir una visión más multipolar, más cercana en cada país a sus intereses, cultura y tradiciones».

«Creemos que el mundo está cansado de la propaganda machacona de un mundo unipolar, está cansado de que haya un país que se considera excepcional, exclusivo», en alusión a EEUU, y «vamos a dar un punto de vista alternativo», insistió el periodista, considerado uno de los ideólogos del gobierno de Putin.


«Decir lo que otros callan» o mostrar «el otro lado de la noticia» son los «leitmotiv» de la nueva marca informativa rusa en el exterior. Para llevarlo a cabo, la plataforma cuenta con redacciones regionales en 17 países del antiguo espacio soviético y otras tantas en 17 ciudades de Europa, Asia, Estados Unidos y Latinoamérica (Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro y México DC).

Además de las páginas web, las emisiones de radio, en 30 idiomas, se esperan que alcancen en 2015 las 800 horas diarias, desde estudios en 130 ciudades. Cada oficina regional multimedia -donde habrá también centros de prensa-, cuenta con entre 30 y 100 trabajadores, indicó Kisiliov.

El fantasma de Putin recorre Europa

Juan Manuel Olarieta

La prensa europea viene publicando una serie de curiosos artículos sobre Rusia, que sólo en parte se resumen en el llamamiento de Adam Michnik, el viejo perro de presa del imperialismo, a «crear un frente común contra el nuevo imperialismo ruso«. Putin ha abierto la caja de Pandora, dice. Es el único culpable de lo que pasa en Europa central. «En Ucrania se juega el porvenir de toda Europa», amenaza el periodista polaco.

Como no podía ser de otra forma, los artículos están personalizados en Putin con una extraña mezcla de admiración y animadversión. No hay esa unanimidad que Michnik pretende. Putin también tiene buenos amigos, titula un artículo de otro semanario polaco, Newsweek Polska (1). Es más, a diferencia de la parte occidental, en Europa central algunos países vueven por donde solían, es decir, a los tiempos de la fraternidad con Rusia. Como si el muro de Berlín no hubiera caído.

Pero Newsweek Polska no es una revista polaca y aunque la publica la editorial alemana Springer, forma parte del despliegue ideológico que Estados Unidos tiene repartido por el mundo. Es lógico que Rusia les traiga de cabeza, especialmente a uno de sus puntales en el este, Polonia, que parece volver a los tiempos de la guerra contra Rusia de 1920.

Aquí el materialismo histórico no sirve para nada. Lo de Putin no tiene explicación política, ni económica, ni estratégica, ni cultural. Hay que acudir a la sicología: «Es un embaucador experto», dice la revista polaca, una afirmación propia de esos cretinos que dejan a los demás como si fueran incapaces de tener un criterio propio. A lo máximo su diagnóstico acaba por llevar a Putin a las filas del populismo.

En Europa central amenazan con que, a su vez, el populismo puede conducir al socialismo porque, como dice el medio rumano HotNews, esos países «no están en disposición de satisfacer las expectativas de ciudadanos que aspiran a una vida mejor». Entonces HotNews lanza una curiosa pregunta: «¿Existe el peligro de que países como Rumanía o Bulgaria vayan a verse afectados por una restauración [socialista]?» La respuesta es aún más curiosa: «No asistiremos a una restauración [socialista]. Tanto en cuanto Alemania y otros países permanezcan estables políticamente, la Unión Europea podrá luchar contra este tipo de dirigentes populistas»(2). Como ya sabíamos, el destino de esos pueblos no está en sus propias manos sino en las de Alemania o la Unión Europea.

Ni Estados Unidos ni la Unión Europea lo tienen tan fácil como creían en centroeuropa. La seducción posterior a la caída del muro de Berlín en 1990 ha dejado paso a sensaciones menos placenteras. Al menos la unanimidad empieza a resquebrajarse. Por un lado están los incondicionales: Polonia, Estados bálticos y Rumanía. Por el otro, Chequia, Eslovaquía y Hungría, cuyo primer ministro Orban ha puesto a Putin como modelo a seguir.

En los Balcanes, dice Newsweek Polska, la situación es aún peor. Gran parte de la población se identifica con los rusos. No solo por motivos históricos. Los búlgaros consideran que la posición de su país se ha deteriorado en los últimos 25 años. Por supuesto, Serbia se identifica plenamente con Rusia. Pero la cosa va mucho más lejos: a los viejos países ligados históricamente a Alemania, como Eslovenia y Croacia, tampoco les agradan las sanciones contra Rusia, pero eso no es nada extraño: la mayor parte de los alemanes también se opone a las sanciones. Por lo tanto, Alemania no puede presionar para tratar de que otros países apoyen las sanciones. Es muy posible que ni siquiera lo quiera.

El presidente checo Milos Zeman también ha lanzado un llamamiento para levantar de inmediato las sanciones. Cuando estalló la guerra en Ucrania ya declaró que el Gobierno de Kiev era el único responsable de la misma. A Newsweek Polska, o sea, al imperialismo estadounidense le preocupa que Zeman se haya rodeado de capitalistas cuyos negocios no están en Nueva York sino en Moscú.

Lo mismo ocurre en Eslovaquia, donde el primer ministro Robert Fico, al igual que Zeman, siempre ha expresado su oposición a las sanciones contra Rusia. Fico no admite una mayor presencia de la OTAN en Europa central, pues lo considera un peligro. A mediados de septiembre, tras la cumbre de la OTAN en Newport, destacó que no aceptaría jamás que se construyeran bases de la Alianza en Eslovaquia.

(1) http://swiat.newsweek.pl/europa-srodkowo-wschodnia-wplywy-rosji-wladimir-putin-newsweek-pl,artykuly,349217,1.html

(2) Pericolul ascensiunii regimurilor populiste in estul Europei, 21 de setiembre de 2014, http://www.hotnews.ro/stiri-esential-18150762-pericolul-ascensiunii-regimurilor-populiste-estul-europei-ivan-krastev-dupa-castigarea-alegerilor-incearca-consolideze-puterea-pana-ajung-imposibil-inlocuit-prin-mijloace-democratice.htm

En Chechenia el problema fundamental es el imperialismo

Alguien con el seudónimo de I. Larrea ha publicado (*) un
artículo en euskara sobre Chechenia (Txetxenia, herri madarikatu hori,
Chechenia, ese pueblo maldito) que,
con la excusa de la opresión nacional, se arroja a los brazos del imperialismo,
lo cual viene siendo algo característico de ciertas corrientes independentistas
en Euskadi, Catalunya y Galicia desde la caída de la URSS, por lo menos.

La difusión que tienen artículos como éste, reproducidos por
numerosas páginas, supuestamente de izquierda,
demuestra la facilidad con la que el imperialismo justifica sus crímenes y por
ello merecen una crítica a la altura, no sólo del artículo sino de los medios y
grupos que lo difunden.

Aquí vamos a suponer su buena fe, es decir, vamos a escribir
como si pensáramos que, simplemente, están equivocados, cuando lo cierto es que
en nuestro fuero interno estamos convencidos de que no son más que altavoces
del imperialismo. Larrea cree que hay alguna clase de divergencia entre dos
puntos de vista “en el campo de la izquierda” y pretende unir esos
dos puntos de vista de “una manera integral”.

No hay más que un único punto de vista. Nosotros sólo hablamos
de la lucha contra el imperialismo y consideramos que ellos no forman parte de
esa lucha sino del propio imperialismo. Aunque por pura cortesía les concedamos
el beneficio de la duda, deben tener presente que no discutimos con ellos sino
que estamos en su contra. Con el imperialismo no se discute sino que se
combate.

Dichas corrientes se defienden afirmando que quienes nos
oponemos al terrorismo de los grupos fundamentalistas chechenos y a su política
de alineamiento a favor del imperialismo, somos unos “alucinados” que
consideramos que la Rusia actual es la “reencarnación” de la vieja URSS
e incluso que Rusia se enfrenta al imperialismo, el cual es el enemigo
principal y otras concepciones parecidas. Se equivocan otra vez: somos nosotros
quienes venimos diciendo que la URSS desapareció hace mucho tiempo, más del que
ellos suponen y, además, no creemos en la reencarnación.

En Chechenia el problema fundamental es el imperialismo, no
el fundamentalismo, ni el tráfico de drogas, que no son más que sus consecuencias,
como sabemos al menos desde el asunto Irán-contra. El problema es que quienes difunden ese tipo de textos no entienden el imperialismo de la
misma manera en la que lo entendemos los leninistas. Por ello mismo, tampoco
encajan la opresión nacional dentro del imperialismo, como hacemos los
leninistas.

Al no entender lo que es el imperialismo, tampoco entienden
lo que es el nazismo, por lo que ingenuamente Larrea dice cosas como que
durante la II Guerra Mundial “el Gobierno rebelde checheno pide a la
población que dé la bienvenida a los nazis si estos se comprometen a respetar
la independencia chechena”
. Es realmente asombroso que en plena etapa de expansión
a sangre y fuego alguien sea capaz de imaginar que los nazis fueran capaces de
respetar la “independencia” de ningún país. ¿Es sólo ingenuidad por
su parte o algo peor?

Aquellos nazis acababan de pisotear un pacto de no agresión
con la URSS y aún existían sobre la faz de la tierra incautos dispuestos de seguir
firmando pactos parecidos con ellos. ¿Quiénes eran esos “incautos”?
Nada más y nada menos que esos que Larrea califica de gobierno “rebelde”, un adjetivo que hay que matizar porque su “rebeldía”
se dirigía contra el imperialismo sino contra la URSS o, dicho de otra forma,
que no era otra cosa que un títere del imperialismo y que todo lo demás es
consecuencia de eso, hasta el punto de que, como no podía ser de otra forma,
estaba dispuesto a firmar un tratado con sus padrinos nazis para cobijarse bajo
su tutela. Es a eso a lo que algunos llaman “independencia”.

Naturalmente, todos los demás decimos: estamos en contra de
eso que llamáis “independencia” y para evitar vuestras ingenuidades
os aclaramos el asunto un poco más: no es que estemos en contra de la independencia
de Chechenia, ni ahora ni antes. Es más, a nosotros nos viene muy bien hablar
de independencia para demostraros que sois precisamente vosotros los que no
estáis a favor de ella sino de cambiar de amo, que es la pretensión ingenua de
todos los esclavos: piensan que hay otro negrero mejor que el que ahora les
fustiga con su látigo.

Dado que hay varios imperialismos, Larrea pregunta, otra vez
con la misma ingenuidad: “¿Cuántos imperialismos hay?”, y se responde
a sí mismo: “Tantos como naciones oprimidas”, lo cual confirma la
raíz de su error. No se puede hacer de la opresión nacional el motor de la historia,
es decir, analizarlo todo desde el punto de vista nacional y, en particular, el
imperialismo no se define por la opresión nacional sino al revés, la opresión
nacional es consecuencia del imperialismo y, por lo tanto, para resolver la
cuestión nacional hay que luchar contra el imperialismo, lo cual a su vez exige
saber lo que es el imperialismo, en singular: no hay varios imperialismos sino
un único imperialismo que, según Lenin, es la fase superior del capitalismo y
se caracteriza, entre otras cosas, porque varias grandes potencias se disputan
la hegemonía.

Lo característico del imperialismo no es, pues, la hegemonía
de una potencia sino el hecho de que las grandes potencias rivalizan por ella,
se la disputan y una de las maneras de hacerlo ha sido siempre la
instrumentalización de la opresión nacional.

Ahora bien, para reconocer esa circunstancia, que conocemos
desde que Marx y Engels lo denunciaron en 1849, hay que entender que no se
puede convertir la cuestión nacional en algo absoluto porque siglo y medio de
lucha de clases demuestra que las pequeñas naciones han sido históricamente utilizadas
como forma de dominación y expansión de las grandes potencias, lo cual se
intensificó desde la entrada del capitalismo en su fase imperialista, es decir,
hacia 1900.

No se acaba con la esclavitud buscando un patrono que pegue
menos, ni con la explotación con uno que pague más. La liberación nacional, en Chechenia
y en Euskadi, no puede tener como objetivo cambiar de bando, aliarse con unos
imperialistas para oponerse a los otros sino acabar con ellos.

Una vez que se entiende la opresión nacional como una (no la
única, ni la principal) de las consecuencias del imperialismo, las demás preguntas
de Larrea se responden por sí mismas. No sólo porque no todos los movimientos
de liberación nacional son idénticos, sino porque algunos ellos forman parte
del mismo imperialismo. Entonces los leninistas no podemos proceder, como
Larrea, metiendo en el mismo paquete a todos los movimientos islamistas
(Palestina, Afganistán, Líbano) porque ni el islamismo ni la liberación
nacional son nada en sí mismos, al margen de las clases y de la lucha de
clases.

El punto de vista de la clase obrera no es otro que el punto
de vista de la lucha contra el imperialismo, el cual nos impide confundir a los
imperialistas con los antiimperialistas, es decir, que en Chechenia no hay
ninguna lucha contra el imperialismo. Los
grupos de criminales chechenos son uno de los tentáculos del imperialismo
estadounidense.

A quienes se prestaban a los manejos del zarismo en Europa
central, Lenin los calificaba como “puestos de avanzada” del zarismo.
A quienes se prestan hoy a los manejos del imperialismo en el Cáucaso hay que calificarlos,
pues, como
“puestos de avanzada” del imperialismo, es decir, como una
parte del mismo imperialismo, no como algo contrario a él.
(*) https://borrokagaraia.wordpress.com/2013/06/10/txetxenia-herri-madarikatu-hori/

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