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Estados Unidos advirtió al Kremlin del ataque terrorista de anoche en Moscú

El atentado terrorista que sacudió anoche a Moscú ha conmocionado al mundo, sobre todo por las revelaciones de la Casa Blanca advirtiendo al Kremlin unos días antes.

La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Adrienne Watson, alertó a Rusia de un ataque previsto específicamente contra grandes concentraciones en Moscú, incluidos conciertos. La advertencia adquiere una dimensión trágica a la luz del atentado que anoche enlutó a la ciudad.

El atentado se produjo en la sala de conciertos Crocus City Hall, ubicada en los suburbios del norte de Moscú, durante una actuación del grupo de rock Piknik.

Un grupo de hombres armados, vestidos con trajes de camuflaje, entraron en el edificio, abrieron fuego y arrojaron una granada o una bomba incendiaria que causó un saldo humano espantoso: al menos 93 personas murieron, cifra que podría aumentar a medida que los servicios de emergencia continúen con sus operaciones.

Testimonios e imágenes desgarradoras difundidas por los medios de comunicación muestran el horror, con atacantes armados abriendo fuego contra el público, sembrando el caos y el terror entre los espectadores.

Los detalles ilustran la violencia y brutalidad del ataque. Individuos con uniformes tácticos ingresaron a la sala de conciertos, iniciando un tiroteo y aparentemente arrojando artefactos explosivos, lo que provocó un incendio e incluso el derrumbe de parte del techo.

Las imágenes difundidas muestran la crueldad del ataque, con cuerpos inertes esparcidos por el suelo y supervivientes intentando desesperadamente huir del peligro.

Ante la tragedia, se movilizaron los servicios de emergencia para evacuar a las víctimas e intentar limitar las pérdidas humanas. Los bomberos lucharon contra las llamas para rescatar a las personas atrapadas dentro del edificio, desplegando equipos de elevación para rescatar a los que estaban en el techo.

A pesar de los esfuerzos, el número de víctimas sigue siendo elevado y las secuelas de este ataque se sentirán durante mucho tiempo.

El Califato Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque en una de sus cuentas de Telegram. Los yihadistas afirmaron que su comando “regresó a su base con total seguridad”.

Última hora

El número de muertos en el atentado de Moscú asciende ya a 143.

Los autores materiales han sido detenidos por la policia rusa. Cuatro de ellos son de nacionalidad tayika y entraron en Rusia por Turquía. Fueron capturdos en la región de Bryansk cuando trataban de cruzar la frontera con Ucrania.

El comando disponía de una base logística al otro lado de la frontera.

La policía rusa tenía la orden expresa de capturarlos con vida.

Margarita Symonian, directora de Sputnik, afirma que los autores no forman parte del Califato Islámico, sino que actuaban por cuenta de los ucranianos.

Represalias: Rusia ha confiscado 400 aviones extranjeros

Al comienzo de la guerra en Ucrania, las potencias occidentales robaron activos rusos por un importe de unos 300.000 millones de dólares.

Las represalias de Moscú no se hicieron esperar, apoderándose de 400 aviones extranjeros que alquilaban a los principales fabricantes europeos y estadounidenses.

El precio de un avión oscila entre 10 y 15.000 millones de dólares. Basta con multiplicar esa cifra por 400 para sacar conclusiones: Rusia sale ganando porque los aviones cuestan el doble que los haberes confiscados por las potencias ocidentales.

Pero hay más. Las empresas aseguradoras se niegan a indemnizar a Airbus, Boeing y las empresas intermediarias de alquiler por el embargo de los aviones en Rusia. Nadie quiere pagar los platos rotos.

Las compañías de seguros no pagan las primas porque los fabricantes suspendieron oficialmente sus contratos en Rusia después del comienzo de la guerra, pero antes de darse cuenta de que los aviones estaban atrapados en suelo ruso. El retraso de sólo unos días podría perjudicarles.

Pero hay otro argumento, que es mucho más interesante: las aseguradoras no quieren pagar porque consideran que quienes están en guerra en Ucrania son… Estados Unidos y Europa. Aunque no estén combatiendo directamente contra el ejército ruso, su apoyo militar a Ucrania, en particular mediante el suministro de armas y municiones, pone de manifiesto una participación real en la guerra, según las aseguradoras.

Por su parte, las aseguradoras rusas han tomado cartas en el asunto, ofreciendo contratos a las empresas intermediarias de alquiler de aviones. Les han pagado miles de millones de dólares a algunas de ellas a cambio de que retiren los pleitos y dejen los aviones en Rusia.

Es una forma de recompra de los aparatos a precios muy reducidos, que no impedirá una batalla legal con las compañías de seguros occidentales. Los pleitos serán una de las consecuencias más llamativas de estos expolios mutuos, como les ha advertido el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. Habrá muchos pleitos, serán muy largos y los países occidentales no tendrán ninguna posibilidad de ganarlos.

“Los europeos deben ser muy conscientes del daño que tales decisiones podrían causar a su economía, a su imagen, a su reputación como garantes fiables de una propiedad inviolable”, advirtió a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

“Las personas, los estados, que participarán en la toma de tales decisiones, naturalmente serán objeto de pleitos durante muchas décadas”, añadió.

Rusia prepara sus propios juegos olímpicos

Lo mismo que el mercado, el deporte también se fragmenta. Rusia ha quedado excluida de los juegos olímpicos y otras competiciones deportivas internacionales. La solución es convocar sus propios juegos, paralelos a los del Comité Olímpico Internacional (COI).

La nueva competición se llamará “Juegos de la Amistad” y se convocarán cada dos años, alternando los juegos de verano con los de invierno. Los primeros empezarán el próximo mes de septiembre.

El COI se sube por las paredes porque su tinglado se derrumba. Dice que es una “politización del deporte” por parte de Rusia, al que no han autorizado a exhibir su bandera en París, al tiempo que no han puesto ningún obstáculo para la participación de Israel.

Si los atletas rusos quieren participar en las competiciones internacionales, deben hacerlo bajo una bandera neutral, la olímpica. Además, no deben haber apoyado abiertamente la guerra en Ucrania.

Los riesgos de que los atletas abandonen las competiciones clásicas por las rusas son considerados graves por la burocracia del deporte, que ha pedido a los gobiernos y a las federaciones que rechacen el plan.

Pero en Moscú no descansan nunca. Además de los Juegos de la Amistad, Rusia también organizó recientemente los Juegos del Futuro en la ciudad de Kazán y celebrará allí los Juegos Brics, que han despertado el interés de atletas de unos cincuenta países diferentes.

Como los argumentos del COI son ridículos, se han sacado de la manga otro más: muchos deportistas rusos han sido acusados ​​y declarados culpables de dopaje. A Moscú se le acusa regularmente de no respetar la integridad de los deportistas y fomentar determinadas prácticas irregulares.

El COI no se quiere acordar de Lance Armstrong, el ciclista estadounidense que ganó siete Tours de Francia entre 1999 y 2005 bajo los efectos de las drogas. O que, también en París, en 2015 Serena Williams ganó Roland Garros bajo los efectos de un dopaje legalizado. O que Nadal también fue acusado de dopaje por el gobierno francés…

De los cinco mejores corredores de todos los tiempos en 100 metros lisos, solo uno no ha sido sancionado por dopaje (*).

Sobre el dopaje en el deporte ruso ya publicamos una entrada hace años, que no vamos a repetir de nuevo a estas alturas. Pero es necesario recordar que es cierto: los casos de dopaje afectan mucho menos a Estados Unidos que a otros países, a pesar de que la población de Estados Unidos vive dopada permanentemente por unas u otras drogas. ¿Son sólo sus deportistas los que no se drogan?

En fin, siguiendo el argumento del COI, las drogas también son política, lo mismo que su prohibición. Unas se legalizan y otras no por razones que no tienen nada que ver con la salud ni con el deporte.

Si el COI busca ejemplos de politización del deporte, en enero le mostramos alguno en el mundillo del fútbol, como el de Youcef Atal, un futbolista internacional argelino del OGC Niza, que fue condenado a ocho meses de prisión en Francia por publicar un vídeo en apoyo a Palestina.

La Federación Palestina de Fútbol pide a la FIFA que sancione a Israel

La Federación Palestina de Fútbol (FPF) critica a su homóloga israelí por apoyar la colonización en Cisjordania, el silencio sobre las muertes de futbolistas en la guerra, además de la destrucción de la infraestructura deportiva de Gaza.

La FPF invoca las “violaciones del derecho internacional” cometidas en Gaza, las pérdidas de vidas inocentes, entre ellas 99 futbolistas, y la destrucción de barrios residenciales, dice la Federación en un comunicado.

“Toda la infraestructura del fútbol en Gaza ha sido destruida o gravemente dañada”, añade la FPF, cuya petición cuenta con el apoyo de seis federaciones miembros de la FIFA, incluida la de Líbano.

También pide a la FIFA que examine la cuestión de los clubes de fútbol en los asentamientos judíos de Cisjordania, algo ilegal según el derecho internacional. Estos clubes, al menos cinco, forman parte de la Federación Israelí de Fútbol, ​​lo que constituye un “reconocimiento implícito” de la soberanía de Israel sobre esos asentamientos, añade la FPF.

La Federación Palestina de Fútbol quiere que su petición se incluya en el orden del día del próximo congreso de la FIFA, previsto para el próximo mes de mayo en Bangkok.

Por cierto, ayer Israel perdió su oportunidad de clasificarse para la Eurocopa 2024 al perder en Budapest por un gol a cuatro ante Islandia. El partido se jugó en en Budapest porque era “terreno neutral”, ya que la UEFA había prohibido los partidos en suelo israelí debido a la guerra de Gaza.

(*) https://sport.jotdown.es/2024/03/21/100-metros-lisos-dopaje/

¿Qué busca la OTAN en el Cáucaso?

El secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha iniciado una gira por el Cáucaso. Ha visitado Azerbayán, el lunes llegó a Georgia y luego viajará a Armenia.

Según Stoltenberg, Azerbayán es un “socio de larga data de la OTAN”. El país ha participado, por ejemplo, en las operaciones de la Alianza en Kosovo y Afganistán y el secretario espera “un mayor fortalecimiento de la asociación”.

Durante las conversaciones con el presidente Ilham Aliyev, Stoltenberg abordó la seguridad energética y acogió con agrado el desarrollo de vínculos más estrechos por parte de Azerbayán, un importannte productor de hidrocarburos, con varios países de la OTAN interesados en el suministro de gas.

El secretario discutió con el Primer Ministro de Georgia, Irakli Garibachvili, el proceso de integración del país en la Alianza. Garibachvili garantizó la “lealtad y fiabilidad” de Georgia como socio de la OTAN. A Stoltenberg eso le pareció poco y exigió a su anfitrión “actuar más” contra Rusia.

También está prevista una reunión con la presidenta Salomé Zurabichvili. Hace más de 15 años que Georgia quiere incorporarse a la Alianza, pero aún no tiene un plan de acción para lograrlo. Sin embargo, el personal militar georgiano ya ha participado en varias misiones de la OTAN.

El Cáucaso sólo le interesa a la OTAN como instrumento para asediar a Rusia por las cuatro esquinas.

Armenia será el punto final de la gira de Stoltenberg. Ese país tiene un plan de incorporación a la OTAN, según el cual sus militares celebran periódicamente consultas con la Alianza sobre cuestiones de seguridad regional, el desarrollo de la doctrina militar e incluso la planificación presupuestaria. Ereván habla del deseo de profundizar la cooperación con la OTAN, pero aún no ha habido conversaciones para la adhesión a la organización.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, ha subrayado que “Washington y Bruselas están persuadiendo a las autoridades armenias para que abandonen la OTSC e intensifiquen la cooperación con la OTAN”.

En los últimos años, el Cáucaso había dejado de ser el centro de atención de la Alianza, pero los países occidentales, como parte de su política antirrusa, no pierden de vista a la región.

La visita de Stoltenberg tiene por objeto redactar el informe final antes de que deje su puesto como secretario General de la OTAN en otoño, y como una preparación de la agenda de su sucesor.

Rusia levanta pasiones en Burkina Faso

En el corazón de la capital de Burkina Faso, Uagadugú, un cartel que anuncia lecciones gratuitas de ruso permanece colgado en el gran modelo icónico de un globo terráqueo en un cruce de carreteras que los vecinos llaman la “rotonda de la ONU”.

En la década de los ochenta, la Unión Soviética tenía una fuerte presencia en África a través de representaciones diplomáticas y centros culturales, incluso en Burkina Faso. Sin embargo, tres décadas después de que Rusia abandonara gran parte de África en medio de su desintegración, las señales de su regreso son visibles. Las paredes de la capital están adornadas con pintadas y banderas rusas ondeando en las calles.

La cadena Al Jazira dedica un reportaje a la nueva fiebre rusa que se ha despertado en Burkina Faso (1). “Algo ha cambiado y es pegadizo. Se siente inmediatamente, caminando por las calles y rotondas”, dice un vecino. Tras el golpe que derrocó al presidente electo, Roch Marc Christian Kaboré, comenzaron a aparecer banderas rusas en las protestas contra el colonialismo.

Moscú es visto como un amigo en Uagadugú. Un torneo de fútbol, ​​un concurso de pintadas, una exposición fotográfica, proyecciones de películas, conferencias públicas y un programa de radio diario llamado “Russian Time”, durante el cual los presentadores hablan en una mezcla de francés y ruso, son algunos de los eventos que tienen lugar. Rusia ha aprovechado la frustración local por el colono francés para asegurarse su influencia en el país.

Organizaciones como la Iniciativa Africana, que se describe a sí mismas como “una asociación de burkineses y rusos cuyo objetivo es fortalecer la amistad y el entendimiento mutuo, la paz y la armonía entre los pueblos de Burkina Faso y Rusia”, y el centro cultural de Rusia, La Casa Rusia, trabajan para promover una imagen favorable de Rusia en el país.

La seducción comenzó a principios de 2022 y ha cobrado un impulso considerable desde que a finales de julio del año pasado se celebró la cumbre Rusia-África en San Petersburgo. Durante la misma, Putin prometió enviar ayuda a Burkina Faso y el 26 de enero de este año donó 25.000 toneladas de trigo como parte de aquella promesa.

El descontento con el colonialismo francés creció en dos frentes. Uno de ellos es cultural. Un investigador explica que “Rusia es hoy popular en Burkina Faso porque la gente está harta de la política francesa”.

“En el caso de Burkina Faso, Rusia está logrando avances diplomáticos significativos al reposicionarse en áreas que históricamente han sido bastiones occidentales. Y lo mejor es que puede hacerlo por poco dinero”, dice Newton Ahmed Barry, un periodista burkinés.

Al igual que Mali y Níger, dos países vecinos gobernados también por militares, la principal queja de Burkina Faso contra la antigua metrópoli es su incapacidad para acabar con los yihadistas en más de una década.

Con plena razón, Putin ha dicho que el aumento de la influencia rusa en África ha provocado una “reacción emocional” por parte de Macron. “Creo que hay una forma de resentimiento, pero cuando mantuvimos contactos directos con él [Macron], hablamos bastante abiertamente sobre este tema”, dijo el Presidente ruso en una entrevista (2).

También argumentó que su gobierno no “fue a África para expulsar a Francia” y que el principal problema de Macron es que Wagner era una organización rusa. “Probablemente sea más conveniente sentirse ofendido por alguien sin ver tus propios problemas. Quizás una reacción tan fuerte y bastante emotiva por parte del presidente francés también esté relacionada con lo que está sucediendo en algunos Estados africanos”, añadió.

(1) https://www.aljazeera.com/features/2024/3/15/russian-time-how-burkina-faso-fell-for-the-charms-of-moscow
(2) https://www.africanews.com/2024/03/14/putin-addresses-french-presidents-concerns-over-russian-presence-in-africa/

Osetia del sur quiere unirse a Rusia

Mientras Rusia está actualmente en guerra en Ucrania y han surgido graves tensiones en Moldavia, podría abrirse un nuevo frente de tensiones políticas y militares para Moscú, esta vez con Georgia: Osetia del sur ha confirmado que pronto podría celebrarse un referéndum para la unificación con Rusia.

La región de Osetia del sur es autónoma desde 1991 y está ocupada militarmente por Rusia desde 2008, pero sigue adscrita nominalmente a Georgia. El presidente de la región, Alan Gagloev, ha anunciado oficialmente que estaba abierto a la idea de un referéndum que podría determinar si los ciudadanos desean o no vincularse a Rusia.

Anatoli Bibilov, el antiguo presidente de Osetia del sur, había decidido celebrar dicha votación para julio de 2022, pero fue finalmente aplazada debido a la guerra en Ucrania. Ahora Gagloev reanuda la anexión.

Esta región, al igual que Abjasia (también perteneciente nominalmente a Georgia), nunca ha pertenecido a Rusia, a pesar de que ocupa esos territorios y ha estacionado soldados allí. Pero por el momento aún no forman parte de la Federación, a diferencia de las de Jerson, Zaporiya, Donetsk y Lugansk.

Si se confirmara la anexión, daría de comer a la rusofobia galopante. Demostraría una vez más los deseos expansionistas de Putin. En cuanto a Moldavia, Moscú no tiene acceso directo a Transnistria, que ha pedido ayuda a Rusia. La situación es diferente, pero sigue bajo vigilancia.

No se puede acabar con una guerra sin contar con el vencedor de la misma

A finales del pasado mes de febrero el ministro suizo de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, afirmó que Rusia será invitada a participar en una conferencia sobre Ucrania y que es probable que pronto llegue una delegación de Moscú.

Pero Rusia se niega a participar en ella, incluso si se le invita, dijo ayer la portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova.

“Rusia no tiene intención de participar en tal conferencia, incluso si se le invita oficialmente”, señaló Zajarova, quien explicó que Rusia está dispuesta a iniciar negociaciones pacíficas, pero no acepta ultimátums mientras que, al mismo tiempo, se ignoran sus intereses legítimos.

La conferencia de Suiza es una continuación de las reuniones del “formato de Copenhague”, inicialmente desacreditadas y que hoy “se encuentran en un punto muerto”, continuó la portavoz.

La participación de Rusia en este tipo de conferencias no tiene sentido, ya que ayudan a impulsar la llamada “fórmula de Zelensky”, aunque los organizadores suizos de la reunión afirman que están buscando el denominador común de las iniciativas de paz de diferentes países.

La portavoz recordó que la propuesta del gobierno de Kiev habla de la retirada de las tropas rusas a las fronteras de 1991, responsabilizando a Moscú de la guerra y pretendiendo cobrar reparaciones, así como otras disposiciones en materia alimentaria, seguridad nuclear, energía y cuestiones humanitarias.

“Las reuniones de Copenhague, Yeddah, La Valeta y Davos demostraron que ese truco no funciona. Hoy, para ampliar aún más el círculo de partidarios de la ‘fórmula de Zelensky’, intentan saturarlo con disposiciones de las iniciativas de paz de China, Brasil y los países africanos”, añadió.

Cualquier propuesta de negociación sobre Ucrania debe ir precedida de la derogación del decreto de Zelensky que prohíbe las negociaciones con Rusia.

Zajarova aprovechó para lanzar un dardo contra Suiza, que ya no es una plataforma neutral y, por razones de seguridad, un país que ya no se puede utilizar. Rusia no considera a Berna como mediador en las negociaciones con Ucrania ¿Cuáles son los objetivos de Suiza y quiénes, en Europa, están disponibles para hablar con Moscú?

Putin ya no hace gala de buenas maneras

A Putin ya no le basta con recurrir a Medvedev para que ladre. Ha debido perder la paciencia y ya no hace gala de buenas maneras. Ayer concedió una entrevista con Rossiya 1, la primera cadena de la televisión rusa, y la agencia Ria Novosti, en la que se expresó con palabras inusualmente duras.

Las camarillas occidentales, acostumbradas a “llenar sus vientres de carne humana”, deben comprender que el “baile de vampiros” está llegando a su fin, dijo Putin, llamando la atención sobre el hecho de que los occidentales, el sector privilegiado del mundo (que en Rusia llaman “los mil millones de oro”) han estado parasitando a otros países durante siglos, explotando a los pueblos de África, Asia y América Latina.

“Están acostumbrados desde hace siglos a llenarse el vientre de carne humana y los bolsillos de dinero. Pero deben entender que el baile de vampiros está llegando a su fin”, subrayó.

También dijo que los países que dicen que no tienen líneas rojas hacia Rusia deben entender que la parte rusa tampoco tendrá esas líneas y añadió que Rusia está preparada para una guerra nuclear desde un punto de vista técnico-militar.

Destacó que el país está dispuesto a utilizar armas nucleares si se vierten amenazas a la existencia del Estado, dañando la soberanía y la independencia del país.

La inteligencia de Estados Unidos niega que Rusia prepare un ataque contra Occidente

Los medios de comunicación llevan meses difundiendo declaraciones de la OTAN, de Estados Unidos y de países europeos en las que sus dirigentes aseguran que Rusia planea atacar a Occidente y que Ucrania es la primera línea de defensa.

En diciembre del año pasado Biden dijo que “si Putin toma Ucrania, no se detendrá ahí […] Continuará. Lo dijo muy claramente. Si Putin ataca a un aliado de la OTAN, bueno, como miembros de la OTAN estamos comprometidos a defender cada centímetro de territorio de la OTAN. Entonces tendremos algo que no buscamos y que no tenemos hoy: tropas estadounidenses luchando contra las tropas rusas”, dijo Biden.

Los constantes aspavientos sirven a los jerifaltes occidentales para justificar ante sus votantes el rearme y el despilfarro económico para apoyar a Ucrania. El choque (militar, político, económico y diplomático) con Rusia, además de prolongado, será muy costoso. Exigirá sacrificios, es decir, despidos, rebajas de salarios, aumentos de jornada, recortes presupuestarios…

En diciembre Putin desestimó las acusaciones, calificándolas de “completamente absurdas”. Rusia no quiere ir a la guerra, ni con la OTAN, ni con Estados Unidos, ni con Europa. “Rusia no tiene ninguna razón, ningún interés -geopolítico, ni económico, político o militar- en luchar con los países de la OTAN”, respondió Putin.

En su informe anual, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos confirma las declaraciones de Putin. “Rusia no quiere un conflicto militar directo con las fuerzas estadounidenses y la OTAN y continuará sus actividades asimétricas por debajo de lo que considera el umbral de un conflicto militar a escala mundial”.

La evaluación fue presentada a los dirigentes estadounidenses a principios de febrero, pero se hizo pública el lunes (*).

La Oficina enumera las herramientas que Estados Unidos espera de Rusia para promover sus intereses, que van desde “usar la energía para intentar coaccionar la cooperación y debilitar la unidad occidental en Ucrania”, hasta la intimidación militar, la influencia maliciosa, los ataques informáticos, el espionaje y el subterfugio.

El informe admite que a pesar de los enormes daños “internos y externos” derivados de la guerra en Ucrania, Rusia “sigue siendo un adversario resistente y capaz en una amplia gama de áreas y busca proyectar y defender sus intereses en el plano mundial, escalar y socavar a Estados Unidos y Occidente”.

La Oficina destaca su preocupación por la mayor cooperación ruso-china, una eventualidad que los viejos especialistas de la política exterior estadounidense, como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, siempre destacaron y propusieron evitar.

“El profundo compromiso económico de Moscú con Pekín ofrece a Rusia un mercado importante para su energía y materias primas, una mayor protección contra futuras sanciones y un socio más fuerte contra Estados Unidos”, dice el informe.

China es, con diferencia, el socio comercial más importante de Rusia, con un comercio bilateral que alcanzó más de 220.000 millones de dólares el año pasado, superando ya en un 15 por cien su volumen total de 2022, añade el documento.

En el frente económico, la ODNI espera que el PIB de Rusia registre un crecimiento modesto este año. El FMI espera que aumente un 2,6 por ciento, frente al 1,5 por ciento esperado el otoño pasado, y destaca que sus vínculos económicos con países no occidentales seguirá fortaleciéndose.

Además, la inteligencia estadounidense espera que Moscú mantenga un “importante apalancamiento energético”, incluso en Europa, donde siguió siendo el segundo mayor proveedor de gas licuado hasta la primera mitad del año pasado, a pesar de las sanciones de Bruselas.

Tras asegurar que la Guerra de Ucrania “ha implicado costes significativos y duraderos para Rusia”, la ODNI admite, no obstante, que la estrategia defensiva adoptada por Moscú ante la contraofensiva estival de Kiev “favorece las ventajas militares estratégicas de Rusia y desplaza cada vez más la dinámica a favor de Moscú”. La industria de guerra de Rusia se ha comprometido a “aumentar significativamente la producción de una serie de armas de ataque de largo alcance, municiones de artillería y otras capacidades que le permitirán sostener una guerra larga y de alto impacto”.

Mientras tanto, Moscú ha logrado avances continuos en el campo de batalla desde finales del año pasado y se beneficia de las incertidumbres sobre el futuro de la asistencia militar occidental, dice el informe. Rusia, China, Irán y Corea del norte son los cuatro principales actores públicos que “participan en comportamientos competitivos que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos”, con China específicamente incluida como una potencia que “apunta a superar a Estados Unidos en términos de poder y seguridad nacional mundial”.

Irán está catalogado como una amenaza a “los intereses, aliados e influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente” y como un país que “tiene la intención de consolidar su estatus emergente como potencia regional mientras minimiza los riesgos”.

En cuanto a Corea del norte, la ODNI espera que Kim Jong Un “continúe buscando capacidades militares nucleares y convencionales que amenazan a Estados Unidos y sus aliados”, fortaleciendo los lazos económicos, diplomáticos y de defensa con China y Rusia, que tienen que ayudar a Pyongyang a lograr la “aceptación internacional” de su estatus como potencia nuclear.

(*) https://www.dni.gov/index.php/newsroom/press-releases/press-releases-2024/3789-odni-releases-2024-annual-threat-assessment-of-the-u-s-intelligence-community

China y Rusia construirán una central nuclear en la Luna

China y Rusia han anunciado un nuevo proyecto conjunto: la construcción de una central nuclear en la superficie de la Luna. Así lo ha confirmado Yuri Borisov, director general de la agencia espacial rusa Roscosmos.

El proyecto, que podría tener lugar entre 2033 y 2035, permitiría abastecer las próximas bases humanas que algunos países planean establecer en los próximos años.

La colaboración no sorprende, ya que Pekín y Moscú firmaron en 2021 un acuerdo de cooperación sobre la investigación lunar. Además, los dos países aliados responden a las pretensiones estadounidenses, que recientemente anunciaron acelerar el despliegue de su proyecto Artemis, que llevará a los cosmonautas de regreso a la Luna en los próximos años.

El proyecto tiene como objetivo construir una base lunar que permita futuros viajes (hacia Marte, en particular). De hecho, ante el riesgo de que Washington se les adelante, China y Ruaia han confirmado que están poniendo en marcha un plan de viajes.

Próximamente se llevarán a cabo tres misiones chinas Chang’e para probar las tecnologías deseadas para garantizar la viabilidad del proyecto.

El anuncio incomoda a Estados Unidos, que acusa a Rusia de enviar armas nucleares al espacio. No obstante, Borisov afirmó que es necesario preservar el espacio de la presencia de armas nucleares.

El proyecto es un paso más en el acercamiento entre China y Rusia.

El tránsito del gas ruso por Ucrania es un negocio de muy alto riesgo

Rusia habría podido enviar gas a Europa por tres vías. Por el norte el gasoducto fue destruido. Por el sur la tubería se acaba en Turquía. Sólo queda la tercera vía: Ucrania, aunque a finales de este año expira el contrato firmado en 2019 con Rusia. El gobierno ucraniano no está dispuesto a prorrogarlo ni a firmar uno nuevo.

Sin embargo, no quieren perder los derechos de tránsito por completo y el primer ministro, Denys Chmyhal, está dispuesto a mantener el grifo abierto si así lo solicitan los países europeos. Pero pone algunas condiciones.

“Si los países europeos actúan como un consorcio o si uno de los socios europeos se convierte en transportista de su propio gas, entonces estamos preparados para ofrecer ese servicio, como lo hemos hecho hasta ahora”, dice Chmyhal. “La iniciativa corresponde a la Unión Europea”, añade. Los ucranianos no tienen intención de negociar con Moscú, pero están dispuestos a hacerlo con los europeos.

El tránsito de gas ruso hacia Europa occidental puede continuar incluso sin necesidad de firmar un nuevo contrato a largo plazo, mediante subastas. La Unión Europea forma sus reservas de gas por días, meses, trimestres o incluso un año. Ucrania ya ha convocado antes subastas de este tipo, en las que participó Gazprom, cuando era necesario suministrar a los europeos volúmenes de gas superiores a los contratos. Para continuar con las entregas cuando acabe el año basta, pues, con organizar subastas.

Los ucranianos quieren revalorizar su papel a los ojos de Bruselas… jugando con el gas ruso. La creación de un consorcio significa que Ucrania no quiere negociar con los países europeos uno por uno, sino con un consorcio de países europeos, para que la Unión Europea se presente como un comprador único y dirija las negociaciones con Rusia.

Pero lo más importante es lo siquiente: Kiev pretende que los europeos -y no Gazprom- actúen como garantes del tránsito de gas para que no ocurra como con el gasoducto Nord Stream. Los riesgos no los asumirían ni los ucranianos ni los rusos. En consecuencia, tampoco ellos pagarían el precio, que pesaría sobre las espaldas de las empresas europeas.

A pesar de que circule por el territorio ucraniano, el gas no deja de ser ruso, hasta que llega al centro gasístico de Baumgarten, en la frontera con Austria, momento en el gas ruso pasa a ser propiedad de los compradores europeos. Para que un país europeo actúe como transportista de gas ruso en lugar de Gazprom, es necesario trasladar el punto de recepción a la frontera ruso-ucraniana. Entonces Gazprom sólo suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania, donde podría pasar a ser propiedad de un operador europeo.

Rusia dejaría de ser responsable del suministro de gas al territorio ucraniano y la responsabilidad pasaría a los europeos y ucranianos. Por lo tanto, Gazprom ya no pagará a Ucrania por el tránsito del gas; lo tendrán que hacer los europeos. Es lo que Ucrania ha venido pidiendo desde 2019, pero ni Rusia ni Europa lo aceptaron entonces, por lo que se firmó el contrato actual a largo plazo de 5 años.

A Rusia aquello no le interesó porque habría tenido que modificar contratos a largo plazo con empresas europeas. Sin embargo, la razón principal fue que los europeos no querían asumir los riesgos del tránsito. El atentado contra el Nord Stream les ha dado la razón.

A partir de este año a Rusia le resulta indiferente quién compre el gas ruso en Europa. Si Europa está dispuesta a asumir riesgos adicionales asociados con el tránsito ucraniano, entonces Gazprom suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania. Pero es poco probable que los europeos acepten tales condiciones, ya que no quieren asumir el riesgo de una nueva voladura.

En pocas palabras: las empresas europeas no quieren asumir un riesgo que durante más de 50 años ha asumido Rusia. Es una patata caliente, sobre todo a la vista del incremento de las tensiones internacionales. Que Rusia asuma la responsabilidad del transporte del gas es una invitación a nuevos atentados contra los gasoductos.

Ucrania lo vuelve a tener muy complicado porque no puede chantajear como antes, cuando por sus tuberías pasaban 40.000 millones de metros cúbicos. Ahora sólo pasan 14.000 millones. Tampoco puede negarse a convocar subastas. La única posibilidad es imponer una sanción directa contra Gazprom para impedir que acuda a las subastas.

Los europeos están dispuestos a comprar el gas ruso que circula por Ucrania hasta 2027, según ha reconocido la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. No existe ninguna prohibición para el transporte de gas ruso por Ucrania.

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