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Rusia regala los fertilizantes a los países africanos

La empresa rusa Uralchem, uno de los mayores fabricantes y exportadores de nitrógeno, potasio y fertilizantes del mundo, suministrará gratuitamente sus productos (urea o fertilizantes compuestos) a los países africanos.

La iniciativa es la primera y única de este tipo en el mundo entre las empresas privadas. Se enmarca dentro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 de la ONU “Erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición, y promover la agricultura sostenible”, y en esta fase supone una entrega humanitaria de las primeras 25.000 toneladas a África.

Dmitry Konyaev, director general de Uralchem, declaró: “En el contexto de una situación geopolítica difícil, que ha tenido un impacto significativo en la situación del mercado mundial de producción y consumo de fertilizantes, Uralchem está dispuesta a ayudar a los productores agrícolas africanos donando lotes de productos básicos o mejorados de la empresa. Como uno de los principales actores del sector, entendemos la importancia de apoyar la agricultura tanto en el mercado nacional como en el africano, que está sufriendo la actual crisis económica en particular”.

La entrega de Uralchem a África se produce poco después de que la Secretaría de la ONU firmara el 22 de julio en Estambul un Memorando de Entendimiento con Rusia para ayudar a suministrar alimentos y fertilizantes rusos a los mercados mundiales.

El principal objetivo del documento es garantizar un suministro transparente y sin obstáculos de alimentos y fertilizantes, incluidas las materias primas necesarias para su producción, a los mercados mundiales. En particular, se trata de eliminar los obstáculos en los ámbitos de las finanzas, los seguros y la logística, con el fin de obtener exenciones específicas para estos productos de las sanciones impuestas a Rusia. La duración del memorando es de tres años.

Anteriormente, Estados Unidos había concedido una licencia general para comerciar con Rusia en materia de fertilizantes, alimentos, semillas y equipos médicos y medicamentos. La ue, al adoptar la séptima serie de sanciones contra Rusia, también declaró que se comprometía a evitar cualquier medida que pudiera conducir a una reducción del suministro alimentario mundial.

El propietario de Uralchem era anteriormente el empresario ruso Dmitry Mazepin, que fue objeto de sanciones de la Unión Europea. Luego vendió una participación mayoritaria de sus acciones. Los activos de Uralchem en la Unión Europea, incluidas sus terminales de transbordo de fertilizantes y amoníaco en Letonia, también están fuera del control de Uralchem, pero hasta ahora han sido restringidos por el gobierno letón debido a las sanciones. Letonia sigue siendo reticente a permitir el tránsito de fertilizantes por las terminales o incluso la importación de fertilizantes rusos para los agricultores letones.

Martin Griffith, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, declaró en una sesión informativa celebrada el 28 de julio que los alimentos y fertilizantes rusos son necesarios en los mercados mundiales. “El mundo necesita las exportaciones rusas de alimentos y fertilizantes. Las conversaciones no trataban de aliviar las sanciones, sino de eliminar las barreras a las exportaciones. Son todas partes del mismo paquete”, dijo, refiriéndose al acuerdo de exportación de cereales y al memorando entre Rusia y la ONU.

El aislamiento de Rusia es una fantasía occidental

Tras la Guerra de Ucrania, los países occidentales decidieron doblegar a Rusia sancionando su economía y aislándola del resto del mercado mundial. Seis meses después está claro que Moscú sigue manteniendo, si no reforzando, las relaciones con otros países. La economía rusa se ha visto privada de muchos recursos y salidas, pero el país ha salido airoso de las sanciones, al menos de momento. El Kremlin continúa su ofensiva en Ucrania y, cuanto más tiempo transcurra, será peor para la OTAN y para Ucrania.

Si las sanciones han dañado la economía rusa, no conseguirán doblegar al Kremlin. Rusia está acostumbrada a las sanciones y se ha preparado para ellas. Tiene muchos socios comerciales que no se han sumado al boicot occidental, entre ellos varias grandes potencias, y sigue comerciando con Europa Occidental, que sigue dependiendo del petroleo y el gas ruso, entre otgras materias primas.

El contraste entre la reunión del G7, en la que participaron todos los países occidentales, dos meses antes, y la reunión del G20 en Indonesia, el mes pasado, es sorprendente. En la primera reunión, las grandes potencias acordaron crear un mecanismo para “limitar el precio de los hidrocarburos rusos” de forma indirecta, en particular a través de los seguros marítimos.

En el G20, en cambio, Indonesia se negó a boicotear a Rusia, mientras que los Estados miembros se limitaron a expresar en la reunión “su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias de la guerra”, sin ninguna decisión concreta ni declaración conjunta de condena de la invasión rusa.

El aislamiento de Rusia, principal arma de Occidente para acabar con la guerra, no ha cuajado fuera de Europa y Norteamérica. El continente africano, antaño coto de Occidente, es un ejemplo llamativo de este relativo fracaso: sólo 28 de los 54 países africanos votaron a favor de la resolución de condena de la invasión rusa de Ucrania, con la abstención de muchos pesos pesados como Argelia, Marruecos, Sudáfrica y Etiopía.

Durante su visita a Egipto, el 24 de julio, Lavrov, destacó la excelente cooperación bilateral con el gobierno, especialmente a través de las exportaciones de grano y la puesta en marcha de la primera central nuclear egipcia, construida por Moscú. Fue la primera etapa de una gira diplomática durante la cual visitó Etiopía, Uganda y la República Democrática del Congo.

Lo mismo ocurre con los Brics, tres de cuyos cuatro miembros se abstuvieron de apoyar la resolución de condena a Rusia en la ONU. Brasil, el único país que votó a favor del texto, expresó sin embargo su oposición a las sanciones occidentales. En cuanto a los países del Golfo, siguen vinculados a Rusia por los acuerdos en el seno de la OPEP+, que fijan las cuotas de producción de crudo y, por tanto, de rebote, los precios del petróleo en los mercados internacionales. Las monarquías petroleras se han negado hasta ahora a implicarse en el juego de las sanciones o a elegir explícitamente el bando occidental en la Guerra de Ucrania.

La mayoría de los países del sur se han negado a oponerse a Moscú en todas las direcciones y han optado por un cierto equilibrio. Eso les permite preservar sus vínculos económicos y comerciales con Occidente, pero también su cooperación energética y de seguridad con Rusia. Es el caso de India e Irán, que son grandes importadores de armas rusas.

El plan para ‘humillar’ a Rusia ha fracasado

Poco después del inicio de la Guerra de Ucrania, las potencias occidentales no vacilaron en hablar de “humillar” a Rusia para provocar el colapso de su economía.

Los gobiernos occidentales han esgrimido algunos resultados espectaculares de las sanciones como prueba de su eficacia: la congelación de 300.000 millones de dólares pertenecientes al Banco Central ruso, la contracción de la producción petrolera rusa en un 17 por cien, el hundimiento de la producción de automóviles y la reducción de las importaciones de tecnología, la inflación del 15,9 por cien en un año, etc.

Sin embargo, en su último informe el FMI estima que “la economía rusa debería verse menos afectada por las sanciones de lo esperado”. De hecho, el PIB se contraerá un 6 por cien en 2022, menos del 8,5 por cien previsto por la organización en abril. El desempleo está en su punto más bajo, con un 3,9 por cien de la población activa. En cuanto al rublo, su cotización es más elevada que antes de la guerra, tanto frente al dólar como frente al euro. El Banco Central ruso ha estado almacenando cientos de miles de millones de oro durante años.

Quienes no han soportado la presión son las potencias europeas, que están experimentando una devaluación del euro seguida de un aumento de los precios, combinado con un crecimiento bajo o incluso nulo. La crisis de poder adquisitivo y la preocupación por el abastecimiento energético ocupan un lugar destacado en la agenda europea, lo que a la larga podría socavar su unidad interna contra Moscú.

Mientras hablan de “poner de rodillas” a Rusia, los propios países europeos, como España, incumplen las sanciones y compran gas ruso a través de países y empresas intermediarios.

Asia superó a Europa como mayor cliente de petróleo ruso por primera vez en abril de 2022. Rusia, amenazada en los mercados occidentales, se dirige masivamente a los clientes asiáticos, librando una guerra de precios que hace que sus productos sean más competitivos que en el pasado.

India también ha aumentado considerablemente sus importaciones de petróleo ruso hasta 600.000 barriles diarios, frente a los 90.000 de antes de la crisis. Las refinerías indias compran el petróleo ruso a bajo precio (95 dólares el barril frente a los 119 dólares de los mercados internacionales) y luego lo reexportan a Europa a un precio elevado. Estos beneficios, colosales para la industria india, se obtienen a costa de los consumidores europeos, que ven cómo se dispara su factura energética.

Por supuesto, China ha aumentado sus importaciones de petróleo y gas ruso a precios reducidos, lo que hace que su economía sea ahora mucho más competitiva que antes de la guerra.

Bajo la égida de Moscú, Pekín y Nueva Delhi se está estableciendo un sistema de comercio y pagos internacionales paralelos. Entre ellas, el uso del yuan en lugar del dólar en las transacciones internacionales, el desarrollo de un sistema de pagos que compita con el sistema Swift y el proyecto de Transporte Internacional Norte-Sur, que conectará los puertos de Rusia, Irán e India.

La laguna más evidente del paquete de sanciones se encuentra en el corazón de Europa: de los 97.000 millones de dólares que Rusia recibió por exportaciones de energía en los primeros 100 días de la guerra en Ucrania, 59.000 millones procedían de la Unión Europea. La Unión Europea, que recibe el 45 por cien de sus importaciones de gas natural de Rusia, no ha podido encontrar una alternativa al gas ruso.

Los pocos acuerdos firmados con nuevos proveedores, como Qatar, Azerbaiyán, Argelia o Israel, tardarán en materializarse por razones técnicas obvias. El transporte de gas requiere la construcción de gasoductos, terminales de gas equipadas para deslicuar el gas y, por supuesto, una flota de gigantescos buques metaneros que Europa no tiene actualmente.

A Israel le espera un escenario de pesadilla por la crisis con Rusia

El gobierno israelí está convencido de que la amenaza de Moscú de cerrar la Agencia Judía en Rusia es una represalia por las posiciones del Estado sionista en la guerra de Ucrania. Ahora teme que la crisis con Rusia se agrave aún más, lo que ha llevado a los funcionarios de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Justicia, y al Consejo de Seguridad Nacional, a mantener conversaciones urgentes para evaluar la situación.

A Israel se le está acabando el tiempo para afrontar la crisis con Rusia, porque los judíos rusos en el Estado de ocupación mantienen estrechos vínculos con su patria. Los diplomáticos israelíes se esfuerzan por garantizar la continuidad de las actividades y servicios vitales de la Agencia Judía.

Al cerrar las oficinas de la agencia, Rusia ha asestado un duro golpe a la migración judía del país a Israel, de ahí la preocupación del Estado sionista. Ahora hay aún más tensión entre Moscú y Tel Aviv.

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el primer ministro interino de Israel y ex ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, ha adoptado una línea dura contra los rusos. Fue el primero en unirse a Occidente en emitir fuertes condenas contra Putin y en acusar a Moscú de “crímenes de guerra”. También encabezó el apoyo a la condena de Rusia en la ONU. No ha hablado con Putin desde que asumió el cargo de primer ministro, ni el dirigente ruso le ha llamado para felicitarle por su nuevo cargo. Esto sugiere que el cierre de la Agencia Judía por parte de Rusia es puramente político, un acto de venganza, aunque se alega que la agencia ha infringido la ley rusa.

Los inmigrantes judíos a Israel desde Rusia están aumentando en número, con 19.168 personas haciendo el movimiento desde el comienzo de este año. El año pasado sólo 7.824 judíos hicieron “aliá”. Las cifras muestran que, en lo que va de año, el 48 por cien de todos los judíos que emigran a Israel proceden de Rusia.

La posición de Israel en la guerra de Ucrania no es la única razón de la crisis con Rusia. Otra razón es la actual agresión del Estado ocupante en Siria, especialmente el reciente ataque que provocó el cierre del aeropuerto internacional de Damasco, y el ataque al puerto de Tartus, donde hay una base naval rusa.

Una tercera razón está relacionada con la demanda rusa de propiedad del Tribunal de Alejandro en la Ciudad Vieja de la Jerusalén ocupada, que fue bloqueada por un tribunal israelí. Putin envió un mensaje personal al ex primer ministro Naftali Bennett a este respecto, pero no pasó nada, y las cosas llegaron al punto de que Lavrov habló de las supuestas “raíces judías” de Adolf Hitler.

Es comprensible que las relaciones entre Israel y Rusia se oscurezcan en estos momentos. En su día disfrutaron de una época de intereses mutuos y armonía que condujo a un gran éxito de los capitalistas judíos en Moscú, donde algunos ocupaban puestos influyentes en el Kremlin y otros eran propietarios de importantes medios de comunicación. También condujo a la mayor migración de judíos rusos, cerca de un millón de personas, a Israel entre 1990 y 2006. Fue la mayor migración de este tipo desde la agitación de la ocupación de Palestina en 1948.

Los dirigentes israelíes realizaron visitas oficiales rutinarias a Moscú. De todos los dirigentes mundiales, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu fue el que más visitó el Kremlin entre 2016 y 2020. Además, el entorno estratégico regional hizo que Israel potenciara su deseo de tender puentes con Rusia, ya que Oriente Medio se convirtió en un escenario muy competitivo.

Tel Aviv ha intensificado su comunicación con Moscú tras darse cuenta del debilitamiento de la posición de Estados Unidos en la región, especialmente desde la llegada al poder de Biden y la retirada de Estados Unidos de Afganistán e Irak. Poco a poco, los funcionarios israelíes se dieron cuenta de que Washington estaba dejando un enorme vacío.

Nada de esto impidió que Israel siguiera a Occidente en su posición sobre Ucrania, de acuerdo con la postura internacional y la vuelta a un ambiente de Guerra Fría. Israel ha intentado ganarse el favor de ambos bandos en la guerra, como suele hacer, pero esta vez no lo ha conseguido. De ahí el deterioro de las relaciones con Moscú. Cuanto más dure la guerra, mayor será el precio que tendrá que pagar Israel.

Los israelíes suelen estar de acuerdo en que no quieren que la tensión actual con Moscú se convierta en irreversible hasta el punto de que Rusia prohíba a los aviones de la fuerza aérea de Israel utilizar el espacio aéreo sirio; eso sería un escenario de pesadilla para Tel Aviv. En el momento de escribir estas líneas, Israel no tiene una idea clara de cuál sería su reacción si las cosas llegaran a ese punto, pero lo arrinconaría y limitaría las opciones en su frente norte.

Muchos israelíes creen que necesitarán un milagro para conseguir que Rusia revoque la decisión de cerrar la Agencia Judía. Moscú parece dirigirse hacia el fin de la migración judía desde Rusia, y se han emitido órdenes desde los más altos niveles en este sentido. No se trata de un capricho, sino de una iniciativa seria derivada de la visión del Kremlin sobre la hegemonía mundial.

De ahí la preocupación israelí de que las cosas no se detengan en el cierre de la Agencia Judía. Otras instituciones judías que difunden información sobre Israel y enseñan la lengua hebrea también pueden enfrentarse al cierre. Putin parece haber decidido intensificar la crisis con Israel, y los esfuerzos y logros del Estado de ocupación en los últimos treinta años pueden verse anulados.

—https://www.middleeastmonitor.com/20220727-israel-fears-a-nightmare-scenario-as-the-crisis-with-russia-escalates/

‘Amigo de todos y enemigo de ninguno’ (el petróleo ruso en la crisis de Sri Lanka)

En uno de sus últimos actos como jefe de Estado, el presidente saliente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, dio un paso largamente demorado al hablar por teléfono con Putin, para solicitarle el suministro de combustible que tanto necesita a crédito.

Nunca antes se había vivido en Sri Lanka una crisis de combustible de esta magnitud. Algunos han muerto esperando durante días en colas kilométricas de combustible. En este momento de extrema necesidad, el hecho de que el gobierno se escabulla en la búsqueda de ayuda de Rusia es un rompecabezas que invita a la especulación. Los dos Estados mantienen relaciones diplomáticas cordiales y la Federación Rusa, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, presta un apoyo vital a Sri Lanka en los foros internacionales. Dadas las circunstancias, la compra de combustible a bajo coste a Rusia no tiene por qué interpretarse como un desplante a los amigos occidentales de Sri Lanka. Sri Lanka afirma seguir una política exterior neutral, describiéndose como “amigo de todos y enemigo de ninguno”. Es de suponer que esta neutralidad es la base sobre la que Sri Lanka, junto con India, Pakistán y docenas de otros países, se abstuvo de votar sobre dos resoluciones de la Asamblea General de la ONU que condenaban las operaciones militares de Rusia en Ucrania.

La declaración del Kremlin sobre la llamada telefónica iniciada por la parte ceilandesa llamó la atención sobre la larga relación entre ambos Estados. “En el contexto del 65 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, que se celebra este año, se confirmó la disposición mutua a seguir desarrollando progresivamente los lazos tradicionalmente amistosos entre Rusia y Sri Lanka”, decía el comunicado. Aunque no se mencionó específicamente el tema del suministro de combustible, el comunicado ruso dice que “los presidentes discutieron asuntos actuales de la cooperación comercial y económica bilateral, en particular, en energía, agricultura y transporte”.

La neutralidad internacional de Sri Lanka

La narrativa sostenida de los medios corporativos occidentales que demonizan a Rusia en este conflicto ha eclipsado el hecho de que gran parte de África, Asia y América Latina han preferido no tomar partido en la guerra por delegación de Estados Unidos y Rusia en Ucrania. “La comunidad mundial se mantiene al margen de tomar partido entre Estados Unidos y Rusia”, afirma el analista político y ex diplomático indio M.K.Bhadrakumar. “Ni un solo país del continente africano y de la región de Asia occidental, central, del sur y del sudeste asiático ha impuesto sanciones contra Rusia”.

¿Qué es lo que impide tender la mano a un país amigo que tiene las mismas exportaciones que necesita Sri Lanka? El mensaje de otros interlocutores, como el ex presidente Maithripala Sisirsena, que recibió una respuesta a su carta a Putin, así como las declaraciones del embajador ruso, han demostrado que no hay ningún obstáculo por su parte si se dan los pasos necesarios.

Tal es el malestar por las relaciones con Rusia que el ministro de Energía, Kanchana Wijesekera, se retractó de su declaración a los medios de comunicación internacionales, a finales de mayo, de que Sri Lanka había comprado una partida de crudo ruso. Según Reuters, “el envío de 90.000 toneladas fue encargado a través de Coral Energy, con sede en Dubai, dijo Wijesekera, añadiendo que el pago facilitaría la reanudación de la única refinería del país, cerrada desde el 25 de marzo”. Dos semanas después, el ministro declaró al Sunday Times que el envío “no era de una empresa rusa”, sino “una oferta de una empresa con sede en Dubai, Coral Energy”. Pero al día siguiente, el Primer Ministro Ranil Wickremesinghe declaró en una entrevista a la emisora india Wion que, en efecto, “compramos un cargamento a Rusia”.

Los informes dicen que, con las sanciones de la Unión Europea que impiden a las grandes empresas comerciar con los productores de petróleo rusos, los comerciantes más pequeños están aprovechando la oportunidad de enviar petróleo ruso comprado con grandes descuentos. ¿Estará Sri Lanka a la altura de la tarea de adoptar un enfoque diplomático calibrado para resolver la crisis del combustible, en medio de este tenso entorno internacional?

No es ningún secreto que las potencias occidentales ejercen su considerable influencia para obligar a los Estados más pequeños a cumplir con sus políticas, en su intento de contener a sus rivales. Pero la India, miembro de la Cuarta Conferencia, compra abiertamente petróleo a Rusia, mientras que la propia Unión Europea sigue dependiendo en gran medida de la energía rusa, aunque intente reducir esa dependencia.

El miedo a negociar con Rusia

Algunos representantes del grupo “independiente” de partidos políticos afines al gobierno, como el Frente Democrático de Izquierda, el Partido Comunista de Sri Lanka y el Frente de Libertad Nacional, han denunciado la reticencia del gobierno a negociar con Rusia. Acusan de que este fracaso se debe al miedo a enfadar a Estados Unidos y a la Unión Europea. En una sesión informativa conjunta del grupo, emitida por la televisión nacional, el portavoz del Frente Nacional de la Libertad, Mohamed Muzzamil, alegó que el gobierno ha sido presa de la “estrategia Indo-Pacífica” de Estados Unidos.

Irónicamente, un editorial sobre Sri Lanka en el Washington Post, que dejó al descubierto los fundamentos geopolíticos de la ayuda estadounidense a Sri Lanka, dio crédito a esta crítica. Como se cita en el Sunday Times del 22 de julio, la columna titulada “Sufriendo en Sri Lanka: Estados Unidos debe ayudar a contener una crisis de la deuda que podría extenderse por todo el mundo”, expresaba la preocupación de que el presidente Putin “pudiera utilizar el dolor de Sri Lanka para ampliar la influencia rusa en la región del Indo-Pacífico”. Argumentando que Estados Unidos debe utilizar su poder como mayor accionista del FMI para ayudar a los países a reestructurar sus deudas, dijo: “Sri Lanka presenta una oportunidad para que el gobierno de Biden diseñe un rescate junto con otros miembros del Diálogo Cuadrilateral de Seguridad: India, Japón y Australia. Esto podría mitigar el sufrimiento y mostrar a todo el Indo-Pacífico que vale la pena tratar con Estados Unidos en lugar de con China o Rusia”.

En un encuentro con los medios de comunicación en Colombo, al día siguiente de la llamada telefónica de Rajapaksa a Putin, la embajadora de Estados Unidos, Julie Chung, declaró que Estados Unidos no aplica sanciones a terceros países que importen petróleo ruso. Sin embargo, señaló que sí hay sanciones contra los bancos, la logística, el transporte y la financiación rusos. Esto último se traduce en problemas para los terceros países que desean comerciar con Rusia a la hora de realizar los pagos, aunque no haya sanciones directas contra ellos. Así que la conclusión es que los terceros países sí se ven castigados por las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Bhadrakumar, citando un informe de la UNCTAD, ha llamado la atención sobre las alarmantes consecuencias mundiales del bloqueo de los canales bancarios para el comercio con Rusia. Los más afectados son los países menos desarrollados, especialmente en África, que dependen en gran medida de Rusia para el trigo, observó.

El enviado de Estados Unidos había dicho que “Sri Lanka también debe tener en cuenta el hecho de que el presidente Putin ha iniciado un ataque brutal, no provocado e injustificado contra un país soberano: Ucrania”. Sin embargo, muchos analistas, incluso occidentales, han demostrado que las causas del conflicto entre Rusia y Ucrania son más profundas de lo que la narrativa occidental quiere hacernos creer. En particular, John Mearsheimer, profesor distinguido de Ciencias Políticas y codirector del Programa de Política de Seguridad Internacional de la Universidad de Chicago, ha argumentado que “Occidente, especialmente Estados Unidos, es el principal responsable de este desastre”.

El gobierno de Sri Lanka está ahora a merced del FMI, controlado por Estados Unidos, para que lo rescate de la catástrofe económica. Pero, además, ¿es incapaz de adoptar una posición de principios en sus relaciones exteriores? Por ejemplo, ¿cómo se refleja en el país el hecho de que el ministro de Energía anuncie la decisión de Sri Lanka de levantar la prohibición de la Qatar Charity, coincidiendo con su viaje al estado rico en petróleo en busca de combustible?

El ex embajador en Rusia, Saman Weerasinghe, no tuvo pelos en la lengua para hablar de la política exterior de Sri Lanka, en un acto televisado organizado el mes pasado por la Sociedad de Amistad Sri Lanka-Rusia, al que asistió el embajador ruso Yury Materiy. Weerasinghe lamentó que los 800 millones de dólares ofrecidos en concepto de ayuda a proyectos por parte de Rusia no se hayan aprovechado durante su mandato. Lamentó el incidente en el que un vuelo de Aeroflot fue retenido en Sri Lanka, y preguntó por qué no se había presentado una disculpa a nivel diplomático.

El problema era que la política exterior de Sri Lanka se formulaba en algún “otro país”, alegó, a diferencia de las políticas exteriores de otros países, que se formulan en casa. Se trata de una acusación condenatoria, que no guarda relación con ninguna crisis mundial. Dada la actual inestabilidad política del país, con el telón de fondo de una épica lucha por el poder que se desarrolla en la escena mundial, los acontecimientos en la estratégica Sri Lanka serán observados de cerca en los próximos meses.

—https://www.newswire.lk/2022/07/24/factum-perspective-will-sri-lanka-slip-up-over-russian-oil/

El ejército ruso dispara varios misiles contra cazas israelíes en Siria

El ministro de Guerra israelí, Benny Gantz, ha asegurado que “una batería antiaérea rusa disparó misiles contra aviones de combate israelíes en Siria hace unos dos meses”.

Las declaraciones de Gantz se produjeron durante una conferencia celebrada en la zona ocupada de Jerusalén, en la que dijo que “esta operación tuvo lugar hace unos dos meses” y que fue “la única vez que los rusos dispararon contra combatientes israelíes”, señalando que “las fuerzas israelíes han aprendido de este incidente”.

“Ha sido un incidente puntual, nuestros cazas no estaban en el mar, la situación es estable”, dijo Gantz. “Vemos esta historia como si estuviéramos iniciando una nueva etapa. Y es bueno reaccionar así”.

El Canal Trece de Israel informó en mayo de que “una batería de defensa aérea dirigida por Rusia disparó por primera vez misiles contra cazas israelíes”. El ataque se produjo cuando cazas israelíes atacaron la infraestructura militar-industrial de Masyaf, en el oeste del país.

El reportaje señalaba que “el hecho ha sentado un precedente, ya que los rusos han proporcionado a Siria cuatro baterías S-300, que son operadas por oficiales del ejército sirio, pero quienes toman las decisiones sobre estas baterías son oficiales rusos”.

El anuncio de Gantz se produce en un contexto de tensión en las relaciones entre Rusia e Israel con el telón de fondo de la decisión rusa de cerrar la Agencia Judía en Moscú.

El martes, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, expresó el pesar de su país por la reciente postura poco constructiva de Israel hacia Rusia.

Antes, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso convocó al embajador de Israel en Rusia, Alex Ben-Zvi, con el telón de fondo de las declaraciones del primer ministro israelí, Yair Lapid, cuando era ministro de Asuntos Exteriores el pasado mes de abril, condenando las prácticas de Rusia en Ucrania como “crímenes de guerra”.

Nicaragua autoriza la entrada de tropas rusas en el país

El gobierno de Nicaragua ha autorizado la entrada de personal, barcos y aviones rusos en Nicaragua desde el 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 2022. Las tropas rusas participarán en la ayuda humanitaria, los ejercicios militares y las operaciones contra las actividades ilícitas en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, dice el decreto publicado el 7 de junio en el Boletín Oficial.

El decreto prevé la entrada de 80 militares rusos, de forma rotativa, para participar en “intercambios de experiencias y realizar entrenamientos sobre operaciones de ayuda humanitaria” con el comando de operaciones especiales del ejército nicaragüense.

Además, otros 50 soldados participarán en la formación en materia de seguridad, y otros 50 miembros del servicio ruso intercambiarán experiencias “en tareas destinadas a afrontar y combatir el tráfico de drogas y la delincuencia organizada transnacional”, dice el decreto.

Rusia dispone de una arquitectura de inteligencia a través de la estación del sistema de vigilancia por satélite Glonass y del centro de formación de la policía, ambos situados en Managua.

El Parlamento también ratificó el ingreso por seis meses, a partir de julio próximo, de personal, naves y aeronaves de ejércitos de Cuba, Estados Unidos, México,
Venezuela y países centroamericanos.

El diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez acusó a la prensa internacional de promover una campaña de intoxicación sobre la entrada de los militares rusos. Mencionó a la cadena de televisión CNN, a la británica BBC y al diario español El País “y muchos otros [medios] que se han prestado a esta campaña sucia” que, de manera deliberada, “han venido a tergiversar y a mentir con el único objetivo de crear discordia y zozobra”.

A favor del ingreso de militares de otros países, Gutiérrez dijo que desde el 2007 han aprobado 40 decretos de esa misma naturaleza, y que “en estos últimos tiempos” se ha hecho “de manera semestral”.

Rusia también ha ganado la guerra del gas

El 13 de julio Gazprom declaró que, tras una suspensión de diez días por trabajos de mantenimiento programados desde hace tiempo, el flujo de gas a través del Nord Stream podría no reanudarse. La decisión causó pánico entre los operadores, pero no fue una sorpresa. Es otro caso de profecía autocumplida en las relaciones ruso-europeas desde el inicio de la guerra en Ucrania.

La trama es siempre la misma: los Estados miembros de la Unión Europea se ponen duros con Rusia, la sancionan, entregan armas a Ucrania y pretenden golpear su economía. Sin embargo, a cada paso la cuestión del gas vuelve a salir a la palestra, ya que Europa se da cuenta de que es imposible sustituir por completo el gas de Moscú a corto plazo sin enfrentarse a un verdadero terremoto energético. Esto hace que las sanciones sean nulas y ofrece un arma de presión que Rusia puede utilizar sin coste alguno.

Los gestos simbólicos y demostrativos, las interrupciones o cortes de suministro y las declaraciones son calibrados cada vez por Moscú en un hábil juego de guerra psicológica contra Occidente. Sabiendo, como entiende Rusia, que los mercados, en los que se delega en gran medida la necesidad de fijar el precio de la energía en Europa, sufrirán tensiones e incertidumbres.

Los ganadores son los rusos. Europa trata de diversificar sus suministros con cautela, alejándose de la excesiva dependencia actual de Moscú. Pero no puede prescindir por el momento de algunas de las importaciones restantes del este. Gracias a la estrategia de presión de Moscú, los precios se disparan y Rusia puede armarse aumentando su caja energética incluso en un contexto de disminución de los suministros de Europa: al menos 530 millones de euros diarios han sido garantizados por la Unión Europea a Rusia para las compras de energía desde el 24 de febrero. En unos 140 días de guerra, eso supone 74.200 millones de euros.

Las importaciones europeas encabezan los ingresos rusos. Rusia obtuvo 93.000 millones de euros en ingresos por exportaciones de combustibles fósiles, incluido el carbón, en los primeros 100 días de la guerra (del 24 de febrero al 3 de junio). Estamos hablando de un superávit comercial sin precedentes. La Unión Europea importó el 61 por cien, por valor de unos 57.000 millones de euros.

La dependencia es declarada explícitamente por Europa, que no ha entendido la estrategia de guerra sicológica ensayada por Moscú desde el verano del año pasado. La crisis de precios del pasado invierno puso de manifiesto que Rusia suministraba al noroeste de Europa volúmenes de gas inferiores a los de los años anteriores a la pandemia. En concreto, entre septiembre y octubre del año pasado, cayeron alrededor de un 17 por cien. Mientras tanto, la curva de precios ha mostrado una impresionante subida. El 6 de octubre, las noticias sobre posibles problemas en la certificación del Nord Stream 2 hicieron subir los precios un 30 por cien en pocas horas, hasta los 116,83 euros por MWh.

El 21 de diciembre los envíos rusos a Alemania a través del oleoducto Yamal-Europa cayeron sin explicación alguna, provocando el pánico. El precio, que un mes antes era de 87 euros por MWh, se disparó a 179,18 euros. La guerra en Ucrania no hizo más que prolongar lo que ya estaba en marcha desde hace tiempo: en tiempos de tensión política, a Moscú le conviene tirar de la cuerda y desatar el caos.

El 3 de marzo Rusia cortó el suministro tras la decisión de Alemania de no certificar el Nord Stream 2, lo que hizo que el precio del gas europeo superara por primera vez los 200 euros. La misma dinámica se produjo el 26 de abril siguiente, cuando se cortó el suministro de gas a Polonia y Bulgaria: el precio subió más de un 25 por cien en cuestión de horas, después de haber bajado a los niveles anteriores a la guerra, lo que llevó a muchos países a hacer tratos con Rusia para pagar los contratos en rublos. Después de que en mayo se produjera un nuevo parón, bajando el gas a 80 euros por MWh tras las políticas iniciales de diversificación, a mediados de junio se produjo un nuevo repunte cuando, con motivo del viaje de Mario Draghi, Olaf Scholz y Emmanuel Macron a Kiev, Rusia cortó el suministro a Italia y Alemania.

Desde entonces, la victoria de Rusia ha sido definitiva, lo que ya se podía adivinar por las palabras sobre el “desempleo y la pobreza masivos” a los que se arriesgaba Alemania sin el gas ruso, según el ministro de Economía Robert Habeck, pronunciadas el 15 de marzo. ¿El resultado? Los precios subieron de 81 a 181 euros entre el 13 de junio y el 13 de julio.

Cada vez que el precio se estabiliza o baja, Rusia lanza tácticas de presión y una guerra económica híbrida a la que Europa reacciona desordenadamente, poniéndose entre la espada y la pared y haciendo explícita su dependencia de Rusia.

Con las sanciones, el arma energética se ha convertido en un instrumento legítimo (y previsible) de presión para Rusia, y Europa hará bien preparándose para evitar que Moscú lo explote cuando se acerque el invierno. Los países europeos han estado enviado arsenales de armas a Ucrania y no pueden esperar otra cosa que pasar frío, e incluso hambre.

El petróleo ruso inunda Oriente Medio

Las exportaciones de petróleo ruso a Oriente Medio se dispararon en junio y se espera que vuelvan a aumentar en julio. El mes pasado los envíos rusos de productos petrolíferos a Oriente Medio alcanzaron su nivel más alto en al menos seis años, mientras que las entregas a Europa cayeron alrededor de un 30 por cien.

Los países de Oriente Medio importaron unos 155.000 barriles de combustible ruso al día en junio, el nivel más alto desde al menos principios de 2016. Los datos también muestran que las importaciones empezaron a crecer rápidamente en febrero, cuando Moscú lanzó su operación militar en Ucrania, lo que provocó que Estados miembros de la Unión Europea y otras naciones occidentales impusieran sanciones a Rusia, incluidas sus exportaciones de combustible.

Más de un tercio de todas las importaciones de combustible ruso se dirigieron al puerto de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos. Las entregas rusas consistieron principalmente en fuel, pero también en gasolina, combustible para aviones y gasóleo, así como otros productos petrolíferos.

Los analistas prevén que los envíos de combustible ruso a Oriente Medio en julio superen los de junio y superen los 220.000 barriles diarios.

Los envíos representan sólo una fracción del total de las exportaciones de petróleo de Rusia y no pueden compensar la caída de los envíos a Europa, que se redujeron en más de 500.000 barriles diarios de febrero a junio, dice Bloomberg, aunque es una ficción. El petróleo ruso que llega a Oriente Medio se desvía luego a Europa a un precio mucho más elevado, por lo que Rusia gana más vendiendo menos.

La Unión Europea impuso un embargo parcial al petróleo ruso el mes pasado, mientras reducía gradualmente los envíos incluso antes, ya que Estados Unidos prohibió los envíos de petróleo ruso en marzo.

La prohibición de la Unión Europea afectará a los envíos de petróleo ruso en alta mar y entrará en vigor en diciembre. Moscú considera que las sanciones de la Unión Europea y de Estados Unidos son ilegales y está tomando medidas para diversificar sus exportaciones, incluso reorientándolas hacia China e India.

Lo mismo que los países de Oriente Medio, luego la India revende el crudo a Europa a un precio muy superior.

Los rusos no se pueden descargar los sistemas operativos de Microsoft

Los rusos no se pueden descargar los sistemas operativos de Microsoft desde los servidores de la multinacional. La empresa estadounidense no ha explicado el motivo. Ni siquiera ha reconocido que el bloqueo es consecuencia de las sanciones económicas impuestas a Rusia.

Desde junio las actualizaciones y descargas de las versiones más recientes del sistema operativo Windows están interrumpidas en Rusia. No se han observado en ninguna otra parte del mundo, lo que descarta un problema técnico.

En marzo Brad Smith, presidente de Microsoft, difundió un comunicado diciendo que había tomado la decisión de suspender todas las nuevas ventas de sus productos y servicios en Rusia. Muchos rusos han pagado una licencia de Windows 10 pero no pueden migrar a Windows 11, que es gratis.

Las descargas con una red privada virtual (VPN) funcionaban sólo si los servidores estaban situados en el extranjero, lo que apoya la idea de que se trata de una medida voluntaria de Microsoft para restringir las descargas en Rusia.

El bloqueo reforzará la política oficial de prescindir de Windows a largo plazo. Hace años que el Kremlin promueve los sistemas operativos de código abierto, como Linux. En la administración pública hace años que está prohibido instalar Windows, para prevenir el espionaje.

Otra alternativa: la piratería. Rusia es uno de los países donde las copias irregulares de las aplicaciones informáticas circulan más profusamente.

Pronto también tendrá problemas con los microprocesadores. Aunque existe una industria autóctona, no está al nivel de las mejores. La reactivación del sector requerirá un esfuerzo de décadas e inversiones colosales, que ascienden a decenas de miles de millones de euros.

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