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Nueve rondas de sanciones a Rusia han tenido un impacto inferior a cero

Las sanciones impuestas por la Unión Europea a Rusia son un “tiro en el pie”. Nueve rondas de sanciones desde el inicio de la guerra en Ucrania no han servido para nada, salvo para perjudicarse a sí mismos.

Las 13.000 sanciones no han tenido el impacto previsto. “El efecto es inferior a cero”, ha confesado el eurodiputado austriaco Guy Verhofstadt (*). Pero no tienen mas remedio que seguir adelante con los faroles. Así lo exigen los jefes de la Casa Blanca.

Para el gobierno austriaco no hay alternativa. Este verano el canciller Karl Nehammer dijo que no tenía intención de cambiar la política de sanciones contra Rusia. El vicecanciller, Werner Kogler (Verdes), declaró a la cadena ORF que estaba “a favor de la continuación máxima de las sanciones”. El noveno paquete de sanciones ha sido bien acogido por el gobierno austriaco.

Las sanciones son la forma moderna de los viejos asedios medievales, cuando los ejércitos acampaban delante de una fortaleza y no dejaban entrar ni salir a nadie. Pero sobre todo no dejaban entrar nada.

¿Qué sentido tiene continuar con un asedio a Rusia que no sirve para nada? Aunque Rusia tiene problemas económicos, en general, le va bien con las sanciones. Poco antes de fin de año, Viacheslav Volodin, presidente de la Duma rusa, declaró que “el colapso esperado por Bruselas y Washington no se ha producido”.

El año pasado el producto interior bruto (PIB) de Rusia sólo cayó un 2 por cien, mucho menos de lo esperado. Rusia registró un superávit por cuenta corriente, el segundo mayor después de China. Las cosechas récord de cereales, los altos precios de las materias primas rusas, el descenso del desempleo y la inversión en construcción de viviendas y carreteras demuestran el fracaso de las sanciones.

De febrero a agosto, todas las importaciones de la Unión Europea procedentes de Rusia aumentaron en valor, salvo las de los países bálticos, los países escandinavos e Irlanda. Austria ocupa el cuarto lugar, con un 139 por cien. Las importaciones sólo han aumentado en términos de valor, lo que significa que hemos tenido que pagar más por menos bienes.

Al mismo tiempo, el rechazo de las fuentes de energía rusas ya está costando a los europeos cantidades inimaginables de dinero. Pero, según Bloomberg, la crisis aún está en sus inicios y se espera que dure al menos hasta 2026.

El miércoles la Cámara de Comercio de Baja Austria, en plena campaña electoral, afirmó que la economía exportadora había escapado hasta ahora con “un ojo morado”. Pero en este año las sanciones contra Rusia entrarían plenamente en vigor “y a largo plazo podría perderse el mercado ruso”.

Mientras el gobierno austriaco se aferra firmemente a esta política fatal, los ciudadanos son mucho más razonables. Sólo el 57 por cien de los austriacos aprueba las sanciones contra Rusia, frente al 73 por cien en el conjunto de la Unión Europea.

(*) https://www.unzensuriert.at/165450-nach-neun-sanktionspaketen-gegen-russland-der-effekt-ist-weniger-als-0/

Europa aumenta las importaciones procedentes de Rusia a pesar de las sanciones

Mientras los países de la Unión Europea han reducido sus exportaciones a Rusia desde que se introdujo el bloqueo, las importaciones procedentes de Rusia han aumentado masivamente en paralelo, en algunos países incluso hasta porcentajes de tres dígitos.

Austria, por ejemplo, importó productos rusos por valor de 3.900 millones de euros entre febrero y agosto de 2022. Esto representa un aumento del 139 por cien en comparación con el mismo periodo del año anterior. El valor de las importaciones rusas en Austria se ha más que duplicado en estos siete meses en comparación con 2021, a pesar del deterioro de las relaciones económicas.

El aumento fue similar en Hungría (+132 por cien) y Grecia (+142 por cien), y especialmente fuerte en Luxemburgo (+262 por cien) y Eslovenia (+346 por cien). Las importaciones rusas a Alemania (+33 por cien) y Polonia (+24 por cien) aumentaron en menor medida, pero de forma significativa. Sin embargo, los volúmenes ya son elevados en estos dos países: Alemania importó productos rusos por valor de 20.700 millones de euros, Polonia es el segundo mayor cliente de Europa con 10.450 millones de euros, a pesar de que es un beligerante de facto, con miles de mercenarios en el teatro de operaciones ucraniano.

Sólo Finlandia (-7 por cien), Letonia (-8 por cien), Estonia (-14 por cien), Irlanda (-20 por cien), Lituania (-25 por cien), Dinamarca (-44 por cien) y Suecia (-60 por cien) registraron un descenso de las importaciones procedentes de Rusia.

La evolución es distinta de la que habían imaginado los feroces guerreros económicos occidentales. Poco después del inicio de la guerra, en febrero, la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock (Verdes), afirmó que las sanciones pretendían arruinar la economía rusa. Pero no es así. Aunque las sanciones de la Unión Europea han limitado las exportaciones de productos de alta tecnología a Rusia, el valor de las importaciones ha aumentado considerablemente, sobre todo en el campo de la energía y otras materias primas, es decir, en sectores de la economía rusa.

El 67 por cien de los bienes comerciados con Rusia son combustibles, gas y otros materiales relacionados. Las economías europeas no pueden prescindir de ellos en la medida deseada. La razón del aumento global del valor de las importaciones se debe principalmente a la explosión de los precios del gas.

El valor mensual de las importaciones alcanzó su punto álgido en marzo y luego descendió de forma constante, volviendo en octubre a su nivel anterior a la crisis, debido a la enorme subida de precios registrada entretanto. El comercio en otros sectores cayó en general, pero no tanto como se esperaba.

Rusia, en particular, se benefició de los cuellos de botella en plena crisis energética. Para bajar los precios, Europa debería haber aumentado el suministro de energía. Si los precios del gas vuelven a bajar, se debe sobre todo al clima templado y a la menor demanda en Europa.

La segunda razón es importante: indica que la desindustrialización de los centros económicos europeos, temida por muchos expertos, ya ha comenzado, lo que significa que un número significativo de empresas habría reducido o detenido completamente su producción.

—https://zuerst.de/2023/01/05/der-ruin-der-russischen-wirtschaft-findet-nicht-statt-europaeer-importieren-mehr-aus-russland-trotz-sanktionen/

La CIA dirige los sabotajes en territorio ruso

La CIA ha estado utilizando los servicios de inteligencia de un país europeo de la OTAN para llevar a cabo sabotajes dentro de Rusia desde la invasión de Ucrania en febrero, informó el sábado el periodista de investigación Jack Murphy en un largo reportaje, citando a antiguos funcionarios de inteligencia y militares estadounidenses (1).

Murphy afirma que no había personal estadounidense sobre el terreno en Rusia, pero que las operaciones estaban siendo dirigidas por la CIA. Estados Unidos está utilizando los servicios de inteligencia de un aliado para añadir una capa adicional de negación plausible, y un ex funcionario de operaciones especiales de Estados Unidos le confirmó al periodista que esa capa fue un factor importante para que Biden diera su visto bueno a los ataques.

Las fuentes no nombran el país de la OTAN cuya inteligencia se utilizó en el informe porque “podría poner en peligro la seguridad operativa de las células que siguen operativas dentro de Rusia”.

“Cuando trabajé con editores de publicaciones de gran tirada, en un caso me pidieron que hiciera cosas ilegales y poco éticas, y en otro caso, tuve la sensación de que un alto funcionario de la CIA pudo editar mi artículo haciendo declaraciones confidenciales, antes de que se filtrara”, escribe Murphy.

La campaña secreta dentro de Rusia lleva años desarrollándose. Dos antiguos militares afirmaron que los servicios de espionaje del país de la OTAN ocultaron un alijo de explosivos y material en Rusia hace más de una década, y que parte del material se utilizó recientemente.

Un antiguo oficial de operaciones especiales de Estados Unidos y una persona estadounidense informada sobre la campaña dijeron que la CIA no participó en las operaciones del país de la OTAN en Rusia hasta 2014. La primera vez que células durmientes entraron en Rusia, dirigidas tanto por la CIA como por el aliado de la OTAN, fue en 2016, y otras entraron en el país en años posteriores.

El aliado de la OTAN proporcionó a los agentes activos la manera de explicar su presencia en Rusia y documentos para respaldarlas. Cuando Rusia invadió Ucrania, el servicio de espionaje del aliado de la OTAN activó sus células durmientes dentro de Rusia mediante comunicaciones secretas, y estaban listas para recibir órdenes sobre los objetivos a atacar.

No está claro de cuántos atentados son responsables las células durmientes, pero se han producido una serie de misteriosas explosiones en instalaciones militares, centrales eléctricas y ferrocarriles rusos desde la invasión. El artículo de Murphy sugiere que puede haber saboteadores detrás del incendio que se produjo en abril en el instituto de investigación de las Fuerzas de Defensa Aeroespacial rusas, en el que murieron más de 20 personas.

Las operaciones de sabotaje que dirige la CIA requieren la aprobación presidencial. Obama firmó una aprobación antes de dejar el cargo que autorizaba una acción encubierta contra Rusia tras las acusaciones infundadas de injerencia de Moscú en las elecciones de 2016, una afirmación que nunca se ha probado (2).

Según el Washington Post, la firma de Obama permite “instalar armas cibernéticas en la infraestructura rusa, el equivalente digital de bombas que podrían explotar si Estados Unidos se encontrara en un creciente intercambio con Moscú” (3). Murphy cita a un antiguo agente de la CIA según el cual la firma de Obama también permitía operaciones de sabotaje contra Rusia, aunque otros antiguos funcionarios con los que habló dijeron que las operaciones actuales habrían requerido una enmienda o una aprobación totalmente nueva.

Ucrania ha intensificado recientemente sus propios ataques dentro del territorio ruso y, según The Times, el Pentágono ha aprobado tácitamente recientes ataques con drones que han alcanzado bases aéreas en territorio ruso (4).

(1) https://jackmurphywrites.com/169/the-cias-sabotage-campaign-inside-russia/
(2) https://original.antiwar.com/dave_decamp/2020/10/28/hunters-emails-even-the-russiagaters-dont-think-its-russian-disinformation/
(3) https://www.washingtonpost.com/world/2022/04/23/ukraine-belarus-railway-saboteurs-russia/
(4) https://news.antiwar.com/2022/12/11/pentagon-gives-tacit-support-for-ukrainian-drone-attacks-deep-inside-russia/

A medio gas: el viejo sueño de vender poco y ganar mucho

Las potencias occidentales se frotan las manos porque creen que sus sanciones contra Rusia han tenido el efecto esperado: el gigante Gazprom ha perdido muchos clientes, vende menos gas y reconoce abiertamente que ha sido un año “muy difícil”.

Sí, vende menos gas, pero recauda más dinero, lo cual no deja de ser una ventaja. Es el viejo sueño de los tenderos: vender poco y ganar mucho. También es cierto: Gazprom ha perdido a sus clientes europeos, pero ahora mismo los mercados están en los países asiáticos.

“Me gustaría subrayar de entrada que 2022, por supuesto, ha sido muy, muy difícil”, ha admitido el jefe del monopolio ruso, Alexei Miller, durante una conferencia de prensa celebrada ayer.

El año pasado Rusia era el mayor exportador de gas del mundo y el mayor proveedor de la Unión Europea, pero desde entonces los 27 Estados miembros han reducido en gran medida sus importaciones.

Las exportaciones al bloque occidental han caído incluso un 44,5 por cien en comparación con el mismo periodo del año pasado, hasta 95.200 millones de metrós cúbicos de gas.

Las sanciones han obligado a Gazprom y, de rebote, a Rusia, a buscar nuevos mercados en países emergentes, como Turquía, que se relame de gusto. Erdogan quiere convertir a su país en un centro gasístico internacional. Recientemente el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, declaró que Moscú estaba estudiando entregas adicionales de gas a través de Turquía.

Moscú también pretende aumentar sus ventas a China. Miller se congratuló de la inauguración, el 21 de diciembre, del yacimiento de gas de Kovykta, un vasto depósito situado en Siberia que debería permitir un aumento significativo de las exportaciones a China. “Ahora, el oleoducto Fuerza Siberiana, que une Rusia y China, funciona en toda su longitud, es decir, más de 3.000 kilómetros”, declaró Miller ayer.

La explotación de ese yacimiento iniciará “una verdadera dinámica de desarrollo” y señala que “se está creando un complejo industrial potente y estratégico en el este de Rusia”, dijo Putin durante su inauguración. Además, prosiguió Putin, la puesta en servicio de este emplazamiento permitirá “garantizar el suministro fiable de gas […] tanto a las empresas rusas como a nuestros socios extranjeros”.

A partir de 2024 Rusia también planea construir el gasoducto Fuerza Siberiana 2 para abastecer a China a través de Mongolia, otra señal de que la estrategia energética rusa ha dado un giro hacia el este.

A pesar de la guerra, Rusia está dispuesta a reanudar el suministro de gas a Europa a través del gasoducto de Yamal, según declaró el domingo el viceprimer ministro a la agencia de prensa Tass. Tradicionalmente el gasoducto de Yamal ha abastecido de gas a Europa Occidental a través del este.

Finlandia quiere salir del apuro comprando gas licuado

Pero en un combate no basta con hablar de los golpes que uno da, sino también de los que recibe. Es la parte de la pelea que agobia a los países europeos, que se han disparado un tiro en el pie imponiendo sanciones “para reducir la dependencia de las importaciones rusas”.

Finlandia es un vecino que lo está pasando muy mal y lo va a pasar peor en el futuro. “El gas puede proceder de cualquier lugar del mundo donde se suministre GNL, pero no de Rusia”, declaró Olli Sipila, cabecilla de Gasgrid, el operador finlandés de gas.

Ayer Gasdrid anunció la llegada del primer buque terminal de gas licuado. Es una solución provisional que tendrán que pagar a precios prohibitivos. Además del gas hay que pagar el alquiler del barco.

Finlandia ha movido cielo y tierra para instalar la terminal flotante. El nuevo buque, con capacidad para unas 68.000 toneladas de gas, lo han alquilado por un periodo de diez años.

Pero el año pasado Gazprom suministró 1.490 millones de metros cúbicos de gas a Finlandia, es decir, el doble de lo que puede procesar el terminal.

Además, Finlandia ha prometido que el buque va a suministrar gas también a los países del Báltico, e incluso a Polonia, a través del gasoducto Balticconnector, que une Finlandia y Estonia.

No hace falta echar números para entender que en Helsinki vuelven a contar el cuento de la lechera.

Terminales flotantes de gas alrededor de las costas europeas

Alemania, que dependía en un 55 por cien de las importaciones de gas ruso antes de la guerra, también acaba de abrir su primera terminal de procesamiento de gas licuado. En 2023 le seguirán otras cinco terminales flotantes.

Francia, que cuenta actualmente con cuatro terminales portuarias de importación de gas, a saber, dos en Fos-sur-Mer, una en Montoir de Bretagne y otra en Dunkerque también quiere reforzar su infraestructura con un nuevo emplazamiento en Le Havre, que tampoco puede suplir las importaciones de gas ruso.

Lo mismo que Finlandia son medidas desesperadas e improvisadas. La nueva terminal se desmantelará “en cuanto se hayan superado las tensiones de suministro”, según ha confesado la empresa Total, encagada del proyecto.

Además, el rápido giro de Europa hacia el gas licuado está duplicando las infraestructuras enérgéticas, lo que va a elevar los precios hasta cifras insostenibles. Unas instalaciones crecientes para un demanda decreciente es algo que desafía las leyes del mercado y denota que la desesperación ha cundido entre los países europeos. Están dispuestos a cualquier disparate antes de admitir que Rusia tiene razón.

Rusia y China almacenan cantidades crecientes de oro

Entre julio y septiembre de este año los bancos han comprado tanto oro como en 1967. Es inusual porque el sistema de Bretton Woods para organizar las relaciones monetarias internacionales y los acuerdos comerciales seguía vigente en aquella época. El dólar estadounidense seguía estando -aunque ya parcialmente- respaldado por el metal precioso.

El precio del oro -que había subido significativamente incluso antes del inicio de la pandemia, y especialmente durante la misma- se disparó en marzo tras el estallido de las hostilidades en Ucrania. A continuación, descendió y se estabilizó. Actualmente, está por debajo de 1.800 dólares la onza troy.

Lo más probable es que esto no dure mucho, como afirma Evgeny Kogan, banquero de inversiones: “En las divisas vemos la mayor volatilidad. No entendemos en absoluto las tendencias futuras, porque el sistema financiero mundial se encuentra en un estado de desequilibrio. El oro es un producto alternativo muy versátil. Muchos entienden que en esta situación, cuando la entropía aumenta, el oro es una respuesta muy buena. Hay que recordar que los bancos centrales están dirigidos por funcionarios. ¿Y cuál es la función de un funcionario? Asegurarse de que no hay problemas. En situaciones de máxima entropía, aumentar las reservas de oro siempre es positivo. Mi estimación personal: el año que viene veremos 2.100 dólares y 2.300 dólares, y puede que incluso 2.500 dólares”.

Según el World Gold Council, unas 300 toneladas de las compras actuales, es decir, las tres cuartas partes, han ido a parar a las cuentas de los bancos centrales, que no facilitan información sobre sus reservas de oro o lo hacen de forma irregular. De hecho, aún no está claro quién está detrás de la mayoría de estas compras. Los participantes en el mercado sugieren que China y Rusia podrían ser compradores anónimos.

Alexey Vyazovsky, vicepresidente de la empresa de inversiones Golden Mint, comenta: “Todo el mundo sospecha de China. Publican datos del departamento de aduanas sobre las importaciones de metales del extranjero. También hay cifras sobre el volumen de negocio de la Bolsa de Shanghai. Y ahí también hay un gran aumento. China ha sacado conclusiones de la situación en la que ha caído Rusia con las sanciones, es decir, el bloqueo de sus activos. Ahora bien, China tiene una historia similar en torno a la cuestión de Taiwán. Ha invertido hasta 2 billones de dólares sólo en bonos del Tesoro estadounidense. Nuestros 2,3 billones de toneladas, que están almacenados en reservas, por ejemplo en la calle Neglinnaya, están protegidas de embargos. Así que resultó que no pasó nada con el tercer inversor en oro”.

El volumen total mundial de reservas de oro, según el Consejo Mundial del Oro, es de casi 37.000 toneladas. El volumen de compras anónimas de este verano no llega al 1 por cien. Respondiendo a los rumores -que circulaban activamente por las redes sociales- de que el oro ruso estaba físicamente almacenado en el extranjero y había sido bloqueado, el Viceministro de Finanzas Alexei Moiseev declaró en una reunión del Consejo de la Federación en junio que las reservas de oro estaban almacenadas dentro de Rusia y que en los últimos siete años no había sido exportado de ninguna manera. Según él, el oro está almacenado en dos lugares del país: en los Urales y cerca de Moscú. Los volúmenes del metal precioso no han hecho más que aumentar en los últimos años, añadió.

Andrei Jvirblis https://k-politika.ru/zoloto-uxodit-v-neizvestnye-ruki/

Los únicos responsables del hambre: la Unión Europea

Durante ocho meses los países africanos han estado presionando a la Unión Europea para que elimine los obstáculos al suministro de fertilizantes rusos a África. Finalmente, esta mañana Bruselas ha tenido que claudicar. Es un buen ejemplo de cómo la Unión Europea está perdiendo rápidamente su influencia en África.

Las sanciones contra Rusia han perturbado profundamente el comercio de fertilizantes entre África y Rusia. La cosecha mundial de cereales ya ha caído un 2,4 por cien este año por la falta de fertilizantes (1). Se espera que el descenso sea aún mayor el año que viene, hasta un 20 por cien.

La razón principal es que, debido a las sanciones de la Unión Europea, los fertilizantes rusos ya no pueden suministrarse a los países africanos. Rusia es uno de los mayores productores mundiales de fertilizantes. La Unión Europea lo ha negado públicamente en repetidas ocasiones, pero ahora ha tenido que reconocer implícitamente su responsabilidad.

En el futuro, los países de la Unión Europea podrán suavizar las medidas punitivas contra varios multimillonarios rusos, si ello facilita las entregas de fertilizantes rusos a los países africanos. Polonia y los Estados bálticos, que dan prioridad a la lucha contra Rusia sobre la lucha contra el hambre en África, se han resistido firmemente a la medida.

En su quinta serie de sanciones contra Rusia, la Unión Europea impuso el 8 de abril una prohibición total a la importación de fertilizantes rusos en la Unión Europea. En los meses siguientes a la prohibición, Bruselas alegó que no se aplicaba formalmente a los envíos a terceros países, por ejemplo los de África. Sin embargo, Rusia no pudo cumplir con las entregas porque las sanciones también alcanzan a los sectores del transporte y financiero rusos.

Todavía el 10 de agosto, la Unión Europea declaró que el transporte de fertilizantes rusos, tanto dentro como fuera de la Unión Europea, constituiría una violación de las sanciones. No rectificó hasta el 19 de septiembre. El 7 de octubre, la Unión Europea añadió que esto también se aplicaría a las entregas en tránsito por territorio de la Unión Europea, por ejemplo en los puertos europeos.

Las normas contradictorias y a menudo ambiguas provocaron una inseguridad considerable, muy típica de los regímenes de sanciones occidentales. Como consecuencia, los abonos seguían sin entregarse, incluso a países no pertenecientes a la Unión Europea.

El 9 de marzo las sanciones de Bruselas se dirigieron contra Dmitry Mazepin, multimillonario ruso y accionista mayoritario de Uralchem, uno de los mayores productores mundiales de amoníaco. Aunque Mazepine cedió su participación mayoritaria en Uralchem al 48 por cien en marzo, persistía la incertidumbre sobre si esto sería suficiente para hacer negocios significativos con Uralchem sin arriesgarse a sanciones.

La semana pasada Mazepin declaró que, aunque Uralchem y otros productores rusos de amoníaco o fertilizantes no están sometidos de iure a sanciones, todavía hay abogados de un banco que advierten de que no se hagan negocios con empresas rusas objeto de las sanciones debido a la incertidumbre. “Ni siquiera podemos pagar el transporte, a pesar de que la carga es humanitaria y se presenta en África gratuitamente”, aseguró Mazepin (2).

La Unión Europea mantiene un doble rasero. No ha impuesto sanciones a los multimillonarios rusos de los que depende, por ejemplo a Vladimir Potanin, cuya empresa Norilsk Nickel produce el 15 por cien del níquel y el 40 por cien del paladio del mundo. La razón es obvia: los países de la Unión Europea necesitan estas dos materias primas.

La Unión Europea puede prescindir del amoníaco de Mazepin, pero no del níquel de Potanin.

El 24 de mayo de este año, en una rueda de prensa conjunta con Olaf Scholz, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa se quejó de que incluso los países que son espectadores -como los africanos- o están ausentes del conflicto en Ucrania también sufren las sanciones impuestas a Rusia[.

A principios de agosto, al continente africano le faltaban 2 millones de toneladas de abono. El Banco Mundial pronosticó que la falta de fertilizantes podría provocar un descenso de la producción alimentaria en África de al menos un 20 por cien o más. Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, en los 82 países en los que opera -incluidos muchos africanos- las sanciones occidentales contra Rusia han añadido unos 70 millones de personas al gran número que ya sufría inseguridad alimentaria aguda.

El acuerdo negociado por Turquía el 22 de julio, que hizo posible la exportación de grano ucraniano a través del Mar Negro, comprometió oficialmente a la Unión Europea a permitir las exportaciones de fertilizantes rusos (3). Sin embargo, Bruselas siguió escudándose en que no hay sanciones oficiales y se negó a crear las condiciones para el suministro de fertilizantes.

El 12 de noviembre Uralchem anunció su intención de donar 260.000 toneladas de abono. Era la cantidad que los países de la Unión Europea llevaban meses bloqueando en sus puertos. Tras nuevos retrasos, fue posible liberar en Rotterdam un barco con 20.000 toneladas de fertilizante, que finalmente zarpó para hacer la entrega a Malawi a través de puertos de Mozambique.

Sin embargo, los países de la Unión Europea siguen mostrándose reacios a dar salida a los fertilizantes rusos. Letonia, por ejemplo, anunció la semana pasada que estaba dispuesta a liberar los envíos de Uralchem bloqueados en Riga -200.000 toneladas de fertilizantes- si se le garantizaba que la empresa no recibiría ningún pago.

Así pues, uno de los países de la Unión Europea quería seguir manteniendo como rehén a todo un continente, África, en nombre de la histera contra Rusia. Polonia y los Estados bálticos han opuesto una feroz resistencia a la flexibilización de las sanciones, porque la lucha contra Rusia debe anteponerse al hambre en África.

El cambio de rumbo de los países europeos occidentales de la Unión Europea estuvo motivado por el riesgo de perder totalmente el continente africano si continúan con su política de sanciones a costa de terceros. De los 35 países que se abstuvieron en la votación de octubre en la ONU para condenar la política rusa de anexión, aproximadamente la mitad eran africanos.

Tras el acuerdo del 22 de julio para desbloquear los envíos de alimentos de Ucrania al resto del mundo, la mayoría de los convoyes que salieron de Odesa no se dirigieron a África, sino a la Unión Europea (4).

Una consecuencia cada vez más visible de la Guerra de Ucrania es que la legitimidad de la Unión Europea a los ojos del resto del mundo se está derrumbando. El mundo considera a la Unión Europea como una parte de la guerra. Participa activamente en la lucha de Ucrania contra Rusia, no sólo mediante sanciones, sino también mediante el suministro de armas y la intervención apenas disimulada de mercenarios europeos como voluntarios en el ejército ucraniano.

El alineamiento de la Unión Europea con Estados Unidos ha vuelto a desacreditar al bloque. Cuando las empresas europeas, una vez terminada la guerra, quieran volver a introducirse en los mercados de Rusia, Asia Central, Asia, América Latina o África, arrastrarán consigo las pesadas cadenas del descrédito.

(1) https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/9117
(2) https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/9031
(3) https://www.voanews.com/a/turkey-erdogan-deal-to-resume-ukraine-grain-exports-set-for-signing-friday/6668587.html
(4) https://southfront.org/russia-turkey-deal-to-ensure-poorest-countries-will-receive-grain/

Burkina Faso también recurre a Wagner para combatir a los yihadistas

El Primer Ministro de Burkina Faso, Apollinaire Kyelem de Tambela, voló a Moscú el 7 de diciembre. La delegación burkinesa, compuesta por once miembros, se dirigió a Bamako antes de partir hacia Rusia.

Un vuelo de las fuerzas aéreas malienses recogió al Primer Ministro Kyelem. ¿El gobierno de Uagadugu no tiene aviones o trataban de despistar a los espías?

Dicen que el viaje era para comprar material militar, pero hay quienes sospechamos que preparaba el desembarco de los hombres Wagner en Burkina Faso

Los jefes de Langley están con la mosca detrás de la oreja desde el Golpe de Estado del 30 de setiembre. Los miltares en el poder sigue el mismo rumbo que los de Mali o, quizá peor, los de Thomas Sankara.

Por eso, pocos días después del golpe, la Casa Blanca difundió un comunicado amenazador: la llegada de los chicos de Wagner puede tener un “impacto desestabilizador”, lo que traducido a román paladino significa: si llevais a Wagner a Burkina Faso, preparaos para la desestabilización que vamos a organizaros. Por algo tienen a Al Qaeda y el Califato Islámico desde 2015 en pie de guerra.

“Estados Unidos está supervisando la situación en Burkina Faso”, dijo Vedant Patel, un portavoz del Departamento de Estado, quien no perdió la ocasión de hablar también de la “desinformación rusa”.

El dirigente del levantamiento del 30 de septiembre, el capitán Ibrahim Traoré, restó importancia a sus lazos con Rusia, que “es un Estado como cualquier otro”.

Tras el Golpe de Estado, los partidarios de la Junta Militar se manifestaron en Uagadugu, reclamando una cooperación más estrecha con Moscú. Kyelem dijo entonces: “Llevamos mucho tiempo cooperando con Rusia. Fue en 1967 cuando se establecieron las relaciones entre la antigua URSS y el Alto Volta, y no esperamos a estas manifestaciones para cooperar con Rusia. Quizá con la nueva situación reexaminemos nuestras relaciones con Rusia para ver si deben reforzarse en un sector o no, si deben reorientarse en interés de Burkina Faso y respetando su soberanía”.

Al mismo tiempo, la multitud asaltaba la embajada francesa, lo que se va convirtiendo ya en una rutina, lo mismo que las banderas rusas ondeando por las calles y mercadillos del Sahel.

A los vecinos de Ghana no les hace ninguna gracia la presencia de Wagner en Burkina Faso y da por hecho que la junta militar de Uagadugu ha recurrido a Wagner para que le ayude a luchar contra las milicias yihadistas.

El viernes ambos países llamaron a sus respectivos embajadores “a consultas”. ¿Ha comenzado la desestabilización prometida por Estados Unidos? Desde luego el gobierno de Ghana es un títere de Washington, donde estaba de visita el presidente ghanés, Nana Akufo-Addo.

No es ninguna casualidad si se leen sus declaraciones, en las que acusó a sus vecinos de haber “concluido un acuerdo con el grupo Wagner para ayudarle a luchar contra los grupos yihadistas” y de haberle “ofrecido como pago una mina situada cerca de la frontera ghanesa”.

La nueva estrategia de guerra: a la disuasión por la ‘decapitación’

En una conferencia de prensa celebrada tras la cumbre de la Unión Económica Euroasiática en Bishkek, la capital de Kirguistán, Putin aclaró la estrategia rusa de disuasión, consecuencia de la introducción de los misiles hipersónicos en los campos de batalla.

Desde hace tiempo Estados Unidos tiene una estrategia de “decapitación” contra los sistemas de mando y control rusos y chinos, que forma parte de la doctrina del ataque preventivo o de golpear en primer lugar de manera demoledora, de tal manera que no conceda oportunidad a ninguna réplica por parte de Rusia o China.

Rusia no tiene un planteamiento parecido, aunque en la actualidad, dispone de misiles hipersónicos más eficaces que los estadounidenses, por lo que “quizá deberíamos plantearnos adoptar los avances y las ideas de nuestros socios estadounidenses a la hora de garantizar la seguridad”, dijo Putin.

“Si estamos hablando de este ataque de decapitación, entonces tal vez deberíamos pensar en seguir los logros de nuestros socios estadounidenses, sus ideas para garantizar nuestra propia seguridad”, señaló Putin. “Estamos empezando a pensar en ello, mientras que ellos llevan años hablando públicamente de ello”, añadió.

El plan estratégico ruso sería lanzar un ataque preventivo de decapitación “subnuclear”, utilizando misiles hipersónicos guiados con carga convencional. Ni Rusia ni China necesitarían recurrir a las armas nucleares. Tampoco necesitarían renunciar a su compromiso de no ser los primeros en lanzar ese tipo de bombas de destrucción masiva e indiscriminada.

Las armas hipersónicas suponen un grado más de disuasión, justo por debajo de la nuclear y con efectos parecidos. Debido a su fantástico poder de choque, los misiles hipersónicos pueden alcanzar con ojivas convencionales una capacidad destructiva sobre objetivos bien identificados, equivalentes a los de una bomba nuclear, pero sin unos daños colaterales tan grandes.

A diferencia de Estados Unidos, Rusia puede decapitar con un primer ataque sin recurrir al armamento nuclear. Puede golpear de forma selectiva y quirúrgica para destruir los centros de control y mando (militares y políticos) de las fuerzas estratégicas de Estados Unidos.

En caso de escalada, existe un nivel intermedio entre la guerra convencional de alto nivel y la guerra nuclear. Rusia podría descabezar, total o al menos parcialmente, a la dirección política y militar de Estados Unidos, conservando al mismo tiempo su arsenal nuclear intacto.

Desde 2018 el Pentágono es consciente de que los rusos y los chinos les han sacado ventaja en la técnica militar hipersónica. El almirante Richard, jefe del Mando Estratégico, declaró hace muy poco que por primera vez los rusos les superaban en factores clave del dominio estratégico.

Si este análisis es correcto, explicaría ciertos ataques llevados a cabo en Siria y Ucrania, pero no sólo los disparos de los rusos a larga distancia sino también la correspondiente respuesta de la OTAN sobre el territorio ruso. Los rusos prueban las defensas antiaéreas de la OTAN y la OTAN hace lo propio con las rusas.

Por ejemplo, el aeródromo de Dyagilevo está a más de 500 kilómetros del territorio controlado por Ucrania, mientras que el de Engels está a unos 700 kilómetros en el interior de Rusia. Ambos aeródromos fueron ampliamente fotografiados a principios de este mes por los satélites de Maxar, una empresa privada que trabaja para el Pentágono.

Este tipo de ataques de la OTAN son muy pequeños y no tienen ninguna influencia sobre el curso de la guerra. Es lo que el Pentágono llama “una provocación sigilosa”. Están probando las defensas antiaéreas rusas. Rusia es capaz de atacar en profundidad, pero ¿puede también defenderse de manera eficaz?

Un tiro en el propio pie: los límites de precio al petróleo ruso

El lunes entró en vigor la limitación impuesta por las potencias occidentales al precio del petróleo ruso, que se impondrá aprovechando su control sobre las compañías aseguradoras occidentales.

Rusia ha anunciado que no venderá petróleo a los clientes que se sometan a la imposición. Por su parte, los clientes que están fuera del radio de acción de las presiones occidentales, tendrán que buscar otras aseguradoras, lo que socavará aún más la influencia financiera de Occidente sobre el sector marítimo mundial.

Desde 2010 el petróleo ruso se ha vendido a un precio medio de 75 dólares, muy por encima de los 60 dólares impuesto por la Unión Europea. En 22 años años sólo ha estado una tercera parte del tiempo por debajo de los 60 dólares. Fue en dos momentos diferentes.

La primera fue tras la fuerte caída de los precios del petróleo que tuvo lugar en 2014-2015. Se debió a dos factores que entraron en juego al mismo tiempo. En primer lugar, Estados Unidos aumentó masivamente su producción de petróleo de esquisto y, en segundo lugar, los saudíes incrementaron su producción en un mercado inundado por el nuevo petróleo de esquisto.

Dado que los saudíes apoyan la postura rusa en las reuniones de la OPEP y que el petróleo de esquisto estadounidense ya tiene precio en el mercado, hoy no se dan ninguna de esas dos circunstancias.

La segunda vez que el precio del petróleo ruso cayó por debajo de 60 dólares fue durante el confinamiento.

Si Rusia no vende a los precios impuestos, Europa tendrá que abastecerse en otros países a un precio mucho más elevado. También habrá escasez de petróleo, ya que Bruselas es incapaz de compensar los suministros rusos. Serán tiempos de inflación y escasez.

La historia recordará sin duda la gran crisis energética europea de este año como uno de los fenómenos económicos más extraños jamás registrados. Bruselas está destruyendo la economía para imponer unas sanciones a Rusia que no tienen ningún impacto real sobre la política exterior de Rusia.

Con la llegada del frío invernal, la Comisión Europea haría bien en cambiar de rumbo porque, de lo contrario, las calles le obligarán a hacerlo por las malas.

El rublo no estará tan fuerte el año que viene

El rublo ha sido una de las pocas divisas que ha superado al dólar este año. Una divisa fuerte ha ayudado a la economía y al Banco Central ruso, pero poco a poco empieza a debilitarse. Es sólo cuestión de tiempo que el dólar vuelva a los 70 rublos o más.

Muchas divisas se han debilitado frente al dólar este año, a diferencia del rublo, que se apreció un 18 por cien por dos motivos. En primer lugar, el gobierno impidió las fugas de capital al extranjero. En segundo lugar, por el superávit del comercio exterior. Los ingresos por exportaciones han aumentado y las importaciones han caído bruscamente.

El elevado tipo de cambio del rublo en el contexto de las sanciones ha impedido que se desarrolle la inflación. En un contexto de subida de precios, todos los bienes importados se han abaratado en realidad. Los ingresos por exportación también aumentaron considerablemente, debido al mayor coste de los productos vendidos para la exportación.

Los precios de algunos de estos productos ya habían subido durante la pandemia debido a las interrupciones en las cadenas de suministro. Los ingresos de muchos exportadores rusos este año han alcanzado niveles récord, a pesar del fortalecimiento del rublo. El beneficio neto de Gazprom en el primer semestre se multiplicó por 2,6 hasta alcanzar la cifra récord de 2,5 billones de rublos.

Las importaciones ha aumentado a causa de las sanciones, pero la fortaleza del rublo ha hecho que sean más baratas. Un rublo fuerte ha ayudado al Banco Central a bajar el tipo de interés oficial y normalizar las condiciones de préstamo.

Sin embargo, la situación de este año ha sido excepcional y es poco probable que se repita en 2023.

En primer lugar, existe la amenaza de una disminución de los ingresos rusos por exportaciones debido al embargo de la Unión Europea y los topes al precio del petróleo. Esto acabará empeorando la situación de la balanza de pagos y comercial de Rusia, pero las consecuencias no se verán en el tipo de cambio del rublo hasta la primavera del año que viene.

A finales de diciembre, las exportaciones rusas de petróleo podrían perder unos 0,5 millones de barriles diarios. A partir del año que viene, los volúmenes podrían reducirse aún más, ya que también entrará en vigor el embargo sobre los productos petrolíferos rusos.

En segundo lugar, las sanciones contra las exportaciones rusas tienen un impacto inmediato en los ingresos del país. Los ingresos presupuestarios procedentes del petróleo y el gas solían representar entre el 35 por cien y el 40 por cien de los ingresos totales, y este año se espera que su cuota aumente hasta el 45 por cien. Cuanto más caros sean los recursos energéticos en los mercados mundiales, más dinero recibirá Rusia por su venta en divisas. Pero para alimentar los fondos del Tesoro, este dinero debe convertirse primero en la divisa local. Por lo tanto, cuanto más bajo esté el rublo frente a otras divisas, más dinero ingresará el Estado en la moneda local.

Olga Samofalova https://vz.ru/economy/2022/12/7/1189873.html

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