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Rusia saldrá de la guerra como triunfador militar y político

Ucrania ha perdido la guerra. Es algo obvio desde el principio, pero es bueno que cada vez haya más que se rindan ante lo inevitable. Ahora el diario británco The Guardian admite que el ejército ruso está preparado para una ofensiva inminente en mayor medida que el ucraniano para la defensa. La moral de las tropas ucranianas, asegura el periódico, está por los suelos y la tasa de suicidios es muy elevada (1).

El diario alemán Die Welt también arroja la toalla: “¿Hasta qué punto es realista una victoria ucraniana? Es casi imposible que Ucrania salga victoriosa de esta guerra”, reconoce el periódico (2). Para Zelensky la victoria significa la reconquista de todos los territorios ocupados, incluida Crimea. Pero en las circunstancias actuales “eso es imposible. Rusia ocupa actualmente cerca del 18 por cien del territorio ucraniano. Es más probable que este valor aumente que disminuya en el futuro”, concluye Die Welt.

En los debates de las últimas semanas, por fin, ha quedado claro que Estados Unidos, Alemania y otros aliados de la OTAN sólo sostienen a Ucrania para que no tenga que capitular inmediatamente. Temen más la propagación de la guerra al territorio de la OTAN que la amenaza que suponen para la seguridad occidental las ganancias territoriales rusas. “Cuanto más potentes, letales y precisas sean las entregas de armas, mayor será el riesgo de que se produzca un efecto contagio”, sostiene Die Welt.

Rusia ha destruido hasta ahora entre el 60 y el 70 por cien de las infraestructuras críticas de Ucrania, que no va a recibir de Occidente suficientes sistemas de defensa antiaérea para detener los bombardeos rusos. El ejército ruso dispone de un enorme arsenal de misiles y drones. Por el contrario, Ucrania es cada vez menos capaz de reparar las infraestructuras destruidas: el material para ello es cada vez más escaso y tendría que ser suministrado por Rusia. Sin energía suficiente, cada vez será más difícil abastecer al ejército y la población ucranianos.

El ejército ruso está tratando de contrarrestar las armas de precisión occidentales a gran escala y dispone de recursos suficientes para ello. Esto es especialmente cierto en el sector de los tanques. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, pronto Rusia dispondrá de 4.000 carros de combate, una masa le abrumadora que no sólo supone un gran riesgo para los carros Leopard occidentales, sino que también permite a Rusia continuar la ofensiva.

Ucrania se está quedando sin soldados mientras continúa la guerra. Ya ha iniciado la octava oleada de movilización, con el envío al frente de hombres de más de 60 años. Por su parte, Rusia desplegará en breve 200.000 nuevos soldados, y este verano, dice Die Welt, podrían llegar otros 500.000 más. Moscú tiene un potencial de movilización de unos 30 millones de reservistas.

Rusia saldrá de esta guerra no sólo como vencedor militar con ganancias territoriales, sino también como vencedor político. La recuperación económica de Ucrania será considerablemente más difícil de lo previsto. Tras un alto el fuego o las negociaciones de paz, la entrada en la OTAN quedará descartada indefinidamente, y la adhesión de Ucrania a la Unión Europea tardará, en el mejor de los casos, mucho más de lo que Kiev necesita actualmente.

Con las entregas prometidas de carros de combate -Ucrania había pedido 300, sólo recibirá unos 130-, es probable que no pueda lanzar con éxito contraofensivas cerca de Kreminna y, sobre todo, de Zaporiya para cortar los suministros a las tropas rusas en Crimea. Ucrania necesita más misiles de corto y largo alcance (ATACMS), más vehículos blindados de transporte de tropas (100 prometidos, 500-600 solicitados por Kiev), más sistemas de artillería (70 prometidos) y más equipamiento militar.

“A Kiev se le acaba el tiempo y Occidente está a la espera”, concluye el periódico alemán. Por temor a cruzar las “líneas rojas” fijadas por Rusia, Europa y Estados Unidos tampoco hacen nada para bloquear las comunicaciones por satélite rusas, lo que dificultaría gravemente la capacidad de ataque de Moscú.

Cualquiera que hable con diplomáticos occidentales oye hablar cada vez más del temor a una escalada y de la esperanza de un rápido alto el fuego. En ese alto el fuego es donde culmina el compromiso de Occidente. El resultado será una Ucrania amputada, pronostica Die Welt.

(1) https://www.theguardian.com/world/2023/feb/02/russian-forces-could-regain-initiative-as-ukraine-war-drags-on
(2) https://www.welt.de/debatte/kommentare/plus243530139/Ukraine-Warum-es-fast-ausgeschlossen-ist-dass-Kiew-noch-siegt.html

La campaña secreta de sabotajes de la CIA en Rusia

Planificada desde hace años, la campaña de sabotajes de la CIA ha provocado muchas de las explosiones inexplicables y otros incidentes que han asolado el complejo militar-industrial de Rusia desde el inicio de la guerra, según tres antiguos funcionarios de inteligencia estadounidenses, dos antiguos oficiales militares estadounidenses y una persona estadounidense que fue informada sobre la campaña (*).

Puentes ferroviarios, depósitos de combustible y centrales eléctricas de Rusia han sufrido daños en incidentes inexplicables desde febrero del año pasado.

Aunque no hay personal estadounidense sobre el terreno en Rusia para llevar a cabo estas misiones, oficiales paramilitares de la central dirigen y controlan las operaciones. Los oficiales paramilitares están asignados al Centro de Actividades Especiales de la CIA, pero en comisión de servicio en el Centro de Misiones Europeas de la central. El uso de un servicio de inteligencia aliado para dar a la CIA una capa adicional de negación plausible fue un factor clave en la decisión de Biden de aprobar los ataques.

Aunque el mando y control del programa de sabotaje corresponde a la CIA por razones legales, el aliado de la OTAN tiene voz y voto en las operaciones que se llevan a cabo, ya que sus hombres asumen los riesgos. Aunque no se nombra al aliado europeo cuyos agentes están llevando a cabo la campaña de sabotaje, ya que ello podría poner en peligro la seguridad de las células operativas en Rusia, se trata del MI6, el servicio de inteligencia británico.

Cualquier acción encubierta de las agencias estadounidenses debe ser autorizada por una declaración presidencial. Después de que la inteligencia de Estados Unidos concluyera que Rusia había interferido en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, Obama firmó dicha conclusión para una acción encubierta contra Rusia antes de dejar el cargo, según el Washington Post. El hallazgo implicaba a la Agencia de Seguridad Nacional y al Mando Cibernético del Ejército, además de a la CIA, e incluía un plan para instalar “armas cibernéticas en la infraestructura de Rusia”, según el Washington Post.

Ese hallazgo de 2016 también incluía lenguaje sobre operaciones de sabotaje. La actual campaña de sabotaje habría requerido una conclusión totalmente nueva o una enmienda a una conclusión preexistente sobre Rusia.

La Banda de los Ocho

La portavoz de la CIA, Tammy Thorp, negó cualquier implicación de la central en la oleada de misteriosas explosiones que sacudieron las infraestructuras de defensa y transporte de Rusia el año pasado. “La acusación de que la CIA está apoyando de alguna manera las redes de sabotaje en Rusia es categóricamente falsa”, dijo la portavoz. En virtud del Título 50 del Código de Estados Unidos, que autoriza las acciones encubiertas, la CIA puede negar legalmente la existencia de estas operaciones a todo el mundo excepto a la llamada “Banda de los Ocho”: los presidentes y los miembros minoritarios de mayor rango de los Comités de Inteligencia del Congreso, el Presidente y el dirigente de la minoría de la Cámara de Representantes, y los dirigentes de la mayoría y la minoría del Senado.

La campaña del MI6, supervisada por la CIA, es sólo una de las muchas operaciones encubiertas de países occidentales en Rusia. Alarmados por la ofensiva militar rusa, otros servicios de inteligencia europeos activaron redes de resistencia largo tiempo inactivas en sus propios países, que a su vez enviaron operativos a Rusia para sembrar el caos sin ayuda de la CIA. Además, la inteligencia ucraniana y las fuerzas de operaciones especiales están llevando a cabo sus propias operaciones detrás de las líneas rusas.

Las múltiples campañas de sabotaje están surtiendo efecto, según Mick Mulroy, antiguo oficial paramilitar de la CIA. “Su valor es considerable y sirve para múltiples propósitos”, afirmó. Rusia ha tenido grandes dificultades para mantener sus líneas de suministro logístico. Estos ataques complican aún más sus esfuerzos por abastecer a sus fuerzas.

Al negarse a atribuirse el mérito de los actos individuales de sabotaje cometidos por el servicio de espionaje europeo dirigido por la CIA, las dos centrales envían un mensaje al Kremlin al tiempo que dispersan a los servicios de seguridad rusos en desbandada en todas direcciones para encontrar a los culpables. “El sabotaje y la subversión tienen un componente psicológico”, afirmó uno de los funcionarios.

Caen dos células de sabotaje

“En los últimos meses se han producido numerosos incendios en toda Rusia, especialmente en fábricas de armas y otros lugares cruciales”, declaró la analista rusa Olga Lautman, miembro del Centro de Análisis de Políticas Europeas. “Los medios de comunicación rusos informaron de estos incendios como incidentes separados. No crearon propaganda en torno a estos incidentes y los trataron como accidentes”.

Cuando a finales de abril se incendió un edificio de las Fuerzas de Defensa Aeroespacial rusas, en el que murieron más de 20 personas, los medios de comunicación públicos rusos informaron de que el incendio había sido provocado por un cableado defectuoso. Pero el Kremlin entiende que no se trata sólo de incendios accidentales y accidentes industriales, a pesar de lo que informan los medios de comunicación oficiales.

El solapamiento de varias campañas de acción encubierta tras las líneas rusas ha creado problemas a los servicios de espionaje occidentales encargados de estas misiones. Durante el verano, quedó claro para los oficiales de la CIA que existía una creciente necesidad de desconflictivizar a sus propios intermediarios en Rusia. Se han producido numerosos incidentes en los que se han cortado líneas de ferrocarril o tendidos eléctricos y han interferido involuntariamente con otras misiones.

Peor aún, dos células de sabotaje se destaparon mutuamente mientras apuntaban al mismo objetivo. Un agente murió y otro fue capturado en el tiroteo posterior con los servicios de seguridad rusos, añadieron. Según uno de los antiguos oficiales de operaciones especiales, desde entonces se ha trabajado mucho para evitar que vuelvan a producirse incidentes de este tipo.

Una vasta red de empresas tapadera

Las raíces de estas misiones de sabotaje dentro de Rusia son profundas. El servicio de espionaje aliado instaló algunos de los alijos de explosivos y materiales utilizados por estas células más de una década antes. En aquel momento, este servicio de espionaje actuó unilateralmente, sin ninguna participación de la CIA.

La CIA se involucró a fondo a partir de 2014, después del Golpe de Estado en Kiev. La central comenzó a planificar con el servicio de espionaje aliado la introducción de más agentes en Rusia con órdenes de pasar desapercibidos hasta que fueran necesarios. La primera de estas células durmientes bajo el control combinado de la CIA y el servicio de espionaje aliado se infiltró en Rusia en 2016.

Con el conocimiento de la CIA, el Servicio de Espionaje Aliado proporcionó a los agentes encubiertos de la célula durmiente lo que la comunidad de inteligencia denomina “leyendas” -falsas biografías que explicarían su presencia en Rusia- y los documentos para respaldar estas historias de tapadera. También existe lo que un ex militar denominó “una vasta red” de empresas tapadera que se crearon como plataformas de apoyo a estas operaciones entre bastidores. “Algunos de ellos se remontan a casi 20 años atrás”, afirmó un antiguo militar.

Las dos centrales han dado prioridad a garantizar que los agentes tengan una negación plausible si son descubiertos por los servicios de seguridad rusos.

Tras las infiltraciones de 2016, otros equipos se colaron en Rusia en los años siguientes. Algunos introdujeron de contrabando nuevas municiones, mientras que otros aprovecharon los alijos existentes.

Dos días antes del inicio de la guerra, el MI6 a través del cual la CIA dirige la campaña de sabotaje utilizó un sistema secreto de comunicaciones para activar sus células durmientes en toda Rusia. Esas células se desplazaban discretamente hasta los alijos de munición enterrados en el país y desenterraban explosivos y otros materiales necesarios para futuras operaciones. Tras inventariar y comprobar su equipo, los agentes esperaron la orden de atacar a sus objetivos.

Los comandos estaban preparados antes de la guerra

Algunos de los primeros ataques de sabotaje tras las líneas rusas tuvieron lugar fuera de Rusia, en Bielorrusia, cuando una red clandestina de trabajadores ferroviarios, piratas informáticos y fuerzas de seguridad disidentes comenzó a atacar las líneas ferroviarias que conectan Rusia y Ucrania, según el Washington Post. “A partir del 26 de febrero, dos días después del comienzo de la invasión, una sucesión de cinco ataques de sabotaje contra cabinas de señales paralizó prácticamente el tráfico ferroviario”, informó el Washington Post.

Mientras prosigue la guerra en Ucrania, algunos de los equipos supervisados por la CIA y el servicio de espionaje del aliado de la OTAN han estado viajando de un lado a otro de las fronteras internacionales para recoger más municiones y realizar ensayos de misiones.

La CIA y el MI6 han supervisado algunos de estos ensayos de misión, que tienen lugar en Reino Unido. El JSOC también apoyó las operaciones de sabotaje con información sobre objetivos procedente de plataformas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, como aviones no tripulados, que pueden ver y oír en las profundidades de Rusia.

“Los equipos de élite con los que tenemos mejores relaciones casi siempre reciben apoyo de vigilancia aérea para grandes operaciones de sabotaje” detrás de las líneas rusas, dijo una persona informada sobre la campaña, añadiendo que algunas de las plataformas ISR son modelos que nunca se han revelado públicamente. “Hay drones que aún no conocemos y que están por todo el espacio aéreo ucraniano y ruso”, añadió.

La CIA se creó en 1947 para ejecutar sabotajes contra la URSS

La CIA lleva realizando operaciones de sabotaje desde su creación en 1947. Durante la Guerra Fría, la central planificó y ejecutó operaciones de este tipo desde Cuba hasta Vietnam y por toda América Central. Misiones similares eran también una parte clave de los planes de la central para Europa Occidental, en caso de invasión de la Unión Soviética.

Pero mientras que esos planes contra los países del otro lado del Telón de Acero incluían redes de los llamados partisanos “rezagados” -civiles que llevan una vida normal hasta que el enemigo invade, momento en el que pasan a la acción y comienzan a llevar a cabo misiones de sabotaje y espionaje-, la actual campaña en Rusia se parece más a las operaciones de la CIA previas a la invasión de Irak en 2003.

En el periodo previo a la invasión, agentes paramilitares de la CIA entrenaron a 70 células kurdas y las desplegaron en las zonas de Irak controladas por Sadam Husein, atacando infraestructuras. “Acabamos con múltiples equipos operando dentro del espacio controlado por los iraquíes”, dijo Sam Faddis, ex oficial de operaciones de la CIA que dirigió uno de esos equipos. Sus actividades incluyeron el descarrilamiento de un tren de 90 vagones y la voladura de la oficina de un oficial de inteligencia iraquí, afirma Faddis.

Aunque el sabotaje pueda parecer un concepto anticuado, reminiscencia de las hazañas de T. E. Lawrence (“de Arabia”) en la Primera Guerra Mundial y de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) en la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo una herramienta relevante para desbaratar la logística del enemigo y confundir sus zonas de retaguardia.

Las líneas ferroviarias y eléctricas son objetivos que pueden destruirse con explosivos y otras técnicas. “Aunque los materiales han mejorado, el montaje de las líneas ferroviarias ha permanecido esencialmente inalterado desde la invención de los trenes”, escribe el comandante del Ejército Daniel Meegan en su tesis de la Escuela Naval de Postgrado de 2020 titulada “Rompiendo los juguetes de otros: sabotaje en un mundo multipolar”.

Meegan utilizó tres estudios de caso en su investigación: la campaña de Lawrence contra los turcos en la Primera Guerra Mundial, las operaciones de la OSS en Grecia durante la Segunda Guerra Mundial y la actividad terrorista interna de Weather Underground en Estados Unidos en los años setenta. Estas operaciones “demuestran que grupos muy pequeños de saboteadores pueden tener un impacto considerable en organizaciones enemigas mucho mayores”. Este uso de pequeñas fuerzas de sabotaje permitió a los dirigentes y planificadores concentrar sus limitados efectivos y equipos en otros lugares, al tiempo que planteaban a sus enemigos múltiples dilemas”.

Fumar mata

El gobierno estadounidense ha guardado silencio sobre los misteriosos incendios y explosiones en Rusia. Pero Ucrania ha estado acosando al Kremlin en las redes sociales con los ataques, sugiriendo en más de una ocasión que unos fumadores descuidados eran los responsables de los inexplicables incendios en las instalaciones militares rusas. Después de que un misterioso incendio destruyera en agosto un depósito de municiones ruso en Belgorod, justo al otro lado de la frontera con Ucrania, el Ministerio de Defensa ucraniano se burló de Moscú diciendo que “¡Fumar mata!”

“Otra detonación de munición” debida al calor “en la región rusa de Belgorod”, se burló el Ministerio de Defensa ucraniano en agosto tras la noticia de una explosión en un depósito de municiones en Belgorod. “Dentro de unos meses sabremos si la munición rusa puede explotar a causa del frío”.

Los ucranianos también han empezado a insinuar su propia capacidad para atacar objetivos con operaciones de guerrilla tras las líneas enemigas, tanto en las zonas ocupadas de Ucrania como en Rusia. En agosto un alto funcionario ucraniano declaró al New York Times que un ataque contra una base aérea rusa en Crimea fue llevado a cabo por “partisanos” y que una “unidad militar de élite” de Ucrania fue responsable de la explosión de un depósito de municiones ruso en la península.

“Se ha informado ampliamente de que, tras la invasión de Crimea en 2014, la inteligencia estadounidense puso en marcha un sólido programa de entrenamiento para las fuerzas de operaciones especiales ucranianas. Es probable que estas mismas fuerzas estén dirigiendo los esfuerzos en estas operaciones de sabotaje en Crimea ahora”, dijo Mulroy.

Mientras tanto, continúan las misteriosas explosiones en el corazón del territorio ruso. Aunque estos actos de sabotaje pueden tener un impacto tanto psicológico como sustantivo en el Kremlin, también corren el riesgo de escalar el conflicto entre el mundo occidental y Rusia más allá de la capacidad de cualquiera de las partes para controlarlo.

Cuanto más dure la guerra, más descarados serán los sabotajes

Hasta ahora, los objetivos alcanzados por los agentes dirigidos por la CIA a través del MI6 han sido principalmente tácticos, más que estratégicos. Sin embargo, existe el peligro de que los actos de sabotaje, así como las bajas en el campo de batalla, puedan arriesgar una escalada militar.

Los ataques envían un mensaje a los dirigentes rusos de que pueden ser golpeados en su patio trasero. Eso podría tener un doble efecto: limitar las opciones militares de Rusia y provocar al Kremlin para intensificar la guerra. “Aunque su valor militar puede ser discutible, tales acciones podrían responder a las mayores preocupaciones de Putin y tener un impacto significativo en su cálculo de escalada”, dijo Douglas London, antiguo oficial de la CIA.

Pero estas consideraciones no excluyen las operaciones encubiertas, según Michael Kofman, director de estudios sobre Rusia en el Centro de Análisis Navales. Siempre existe el riesgo de un error de cálculo sobre las líneas rojas del adversario”, afirma Kofman. “Es un riesgo persistente, pero hay que sopesarlo con los objetivos de cada uno y las probables opciones de represalia del adversario. La clave está en navegar por un espacio entre la aversión al riesgo hasta el punto de la parálisis y la temeridad gratuita”.

A medida que la guerra se alarga, algunos aliados de la OTAN han dejado de apoyar las operaciones tras las líneas enemigas en Rusia. A medida que la guerra evolucionaba, las implicaciones políticas de estas operaciones asustaron a algunos gobiernos, pero Estados Unidos y Reino Unido, encargado de los programas de sabotaje, se mantuvieron agresivos.

Cuanto más dure la guerra, más descarada será la campaña de sabotaje, según un antiguo oficial de operaciones especiales, sobre todo si el Kremlin pasa a utilizar armas de destrucción masiva. “Como tenemos que enviar un mensaje más contundente a Putin, es posible que veamos operaciones en Moscú y otras ciudades clave”, concluyó.

(*) https://jackmurphywrites.com/169/the-cias-sabotage-campaign-inside-russia

Occidente no puede permitir que gane Rusia y Rusia no puede permitir que gane Occidente

El viernes Borrell dijo que Occidente debe seguir enviando armas a Kiev porque Rusia está acostumbrada a ganar guerras muy largas. “Rusia es un gran país, una gran nación que está acostumbrada a luchar hasta el final, casi perder y volver a levantarse”, dijo Borrell en un discurso en Madrid, citando como ejemplos históricos la invasión de 1812 por Napoleón y la de 1941 por Hitler.

“Sería absurdo pensar que Rusia ha perdido la guerra o que su ejército es incompetente”, añadió Borrell. Es cierto que Moscú va perdiendo la guerra, “pero sigue teniendo una enorme fuerza y capacidad para seguir combatiendo”.

“Por eso ha llegado el momento de seguir armando a Ucrania con el equipo militar y los medios necesarios para librar el tipo de guerra que necesita librar”, concluyó.

Según Borrell, la guerra no es sólo “defensiva”, sino que le permite a Ucrania “tomar la iniciativa y romper los frentes e impedir que Rusia lance otra ofensiva muy poderosa y sangrienta dentro de unos meses”.

Para Borrell la victoria en la guerra es sólo cuestión de armamento. Bastarían unos cuantos tanques Leopards, Challengers o Abrams para llegar a Moscú y convertir a Rusia en un nuevo reino de Taifas, como los Balcanes.

En cierta manera Borrell está de acuerdo con Putin. En Rusia casi todos los medios hablan de la misma manera: Occidente se pone de acuerdo para invadir la “Madre Patria” por tercera vez. Las dos anteriores se llamaron “Guerra Patriótica” y “Gran Guerra Patriótica”, respectivamente. Lo que en la memoria occidental son guerras “mundiales”, en Rusia son guerras “nacionales”. Muchos siguen sin comprender la diferencia, que es abismal.

Lo mismo ocurre con otra expresión en boca de todos: la Tercera Guerra Mundial. El primer ministro polaco Mateusz Morawiecki ha advertido de que la derrota del ejército ucraniano en la batalla de Soledar allana el camino para una victoria rusa no sólo en el Donbas, sino en toda Ucrania. Según él, es el preludio de la “Tercera Guerra Mundial”.

Dmitry Medvedev, que actualmente ocupa el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, dice lo mismo, pero al revés: lo que desataría una nueva guerra mundial no sería una victoria rusa sino una derrota: “Los imbéciles que piden una derrota rusa en Ucrania no parecen darse cuenta de que tal resultado podría conducir a una escalada nuclear”, dijo Medvedev.

Es la pescadilla que se muerde la cola: Occidente no puede permitir que gane Rusia y Rusia no puede permitir que gane Occidente. Ambas partes están de acuerdo en que cualquier de las dos posibilidades supone que estallará una nueva guerra mundial, nuclear.

Medvedev lanzó la advertencia antes de la cumbre en la base aérea de Ramstein, en Alemania. “La derrota de una potencia nuclear en una guerra convencional puede desencadenar el inicio de una guerra nuclear. Las potencias nucleares nunca han perdido un conflicto importante del que dependiera su destino”, afirmó Medvedev.

Sólo el 8,5 por cien de las empresas europeas ha abandonado Rusia

Sólo el 8,5 por cien de las empresas de la Unión Europea y el G7 han abandonado Rusia, a pesar de las sanciones económicas, informa un estudio suizo publicado el jueves. Algunas empresas aún no han sido sancionadas y otras se mantienen a pesar de ello.

El estudio cuestiona “el discurso sobre un vasto éxodo” de empresas desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

Antes de febrero del año pasado, operaban en Rusia 2.405 filiales pertenecientes a 1.404 empresas de la Unión Europea y los países del G7, según los profesores Simon Evenett, de la Universidad de San Gall, y Niccolò Pisani, del IMD de Lausana, un instituto de gestión empresarial.

A finales de noviembre, nueve meses después del inicio de la intervención militar rusa, menos del 9 por cien había vendido al menos una filial rusa, y las salidas afectaban principalmente a empresas estadounidenses, más que europeas o japonesas.

En esa fecha, menos del 18 por cien de las filiales propiedad de empresas con sede en Estados Unidos habían completado la desinversión de sus filiales rusas, frente al 15 por cien de las de empresas japonesas y el 8,3 por cien de las de empresas de la Unión Europea.

“Muchas empresas domiciliadas en estos Estados han resistido la presión de gobiernos, medios de comunicación y ONG para abandonar Rusia desde la invasión de Ucrania”, señala el comunicado de la Universidad de St. Gallen en el que se presenta el estudio.

Varios factores pueden explicar por qué las empresas no han abandonado Rusia. Por ejemplo, su actividad puede no estar cubierta por las sanciones. Otros pueden no querer retirarse debido a la utilidad social de sus mercancías, enumeran los autores del estudio.

Algunos pueden no haber encontrado un comprador a un precio suficiente, mientras que otros, incluso cuando lo han encontrado, se enfrentan a obstáculos que el gobierno ruso puede haber puesto en marcha “para impedir” o “retrasar la desinversión”, y evitar la repatriación de los ingresos.

Pero si el número de empresas occidentales que se retiran “no aumenta significativamente” en los próximos uno o dos años, “podría cuestionarse la voluntad o la capacidad de muchas empresas occidentales de desinvertir en jurisdicciones que sus gobiernos consideran rivales geopolíticos”, argumentan.

120 empresas occidentales habían abandonado Rusia a finales de noviembre. De los que siguen operando allí, el 19,5 por cien son alemanes, el 12,4 por cien estadounidenses y el 7 por cien japoneses.

La arquitectura de seguridad europea tiene que incluir a Rusia

En Europa no todo está perdido. Aún queda alguien con unas pocas neuronas en funcionamiento, como el ministro austriaco de Asuntos Exteriores, Alexander Schallenberg, que ha declarado: “Tenemos que entender que Rusia no se va a ir a ninguna parte. La geografía no puede cambiar, ni tampoco la historia. Rusia permanecerá en la historia y la cultura europeas”.

El ministro pronunció un discurso en el Instituto de Estudios Políticos de París, en el que reconoció el papel de Rusia en la arquitectura de seguridad europea que, añadió, tendrá que incluir de algún modo a Rusia en el futuro, como potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

“No debemos cruzar la línea, por ejemplo, introduciendo una prohibición de visado para 144 millones de rusos. También tenemos que pensar en lo que pasará mañana, dentro de una semana y dentro de meses. De un modo u otro, la arquitectura de seguridad europea tendrá que incluir a Rusia como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y como potencia nuclear en el futuro”, según el periódico austriaco Kronen Zeitung.

El ministro también abogó por el mantenimiento de la OSCE como plataforma de negociación y criticó la negativa de Varsovia a invitar al ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Larov, a una reunión de la organización en Polonia.

Schallenberg celebró la primera reunión bilateral con su homóloga francesa Catherine Colonna. Durante las conversaciones, Schallenberg transmitió a la ministra la tesis de que era “impensable” ignorar el papel de Rusia en la construcción de un sistema de seguridad europeo sostenible.

El Primer Ministro holandés, Mark Rutte, también se ha apeado del burro durante su visita a Estados Unidos. “Rusia no se va a ir a ninguna parte; Rusia está aquí; siempre será una parte importante de Europa y también de Asia. Es el país más grande del mundo. Si hay conversaciones de paz en Ucrania y terminan con éxito, tendremos que restablecer de alguna manera las relaciones con Rusia”, ha dicho en el lugar menos indicado.

En fin, les ha costado entrar en razón, pero a la fuerza ahorcan.

Rusia siempre ha salido fortalecida de los ataques de Occidente

Rusia siempre ha salido fortalecida de los ataques de Occidente, asegura el columnista Bercan Tutar en la edición turca de Sabah (*), que cuenta al menos cinco intentos de agresion a Rusia por parte de Estados occidentales en los últimos 300 años.

En cada una de las ocasiones no sólo ha logrado repeler los ataques, sino que se ha hecho más fuerte.

El primer ataque de Occidente contra Rusia fue la campaña de Napoleón de 1812. La fascinación de los rusos por la cultura francesa tras la revolución de 1789 quedó reducida a la nada. Los sentimientos antioccidentales empezaron a prevalecer en la sociedad rusa.

Tras la revolución de 1917, la llamada “guerra civil” fue el segundo intento de ofensiva occidental contra Rusia. La Guardia Blanca, con ayuda occidental, intentó reprimir el levantamiento obrero y campesino, pero fracasó. Como resultado, nació la URSS, que durante muchos años se convirtió en el principal oponente ideológico de Occidente.

La Segunda Guerra Mundial (“Gran Guerra Patriótica” para los soviéticos) y la Guerra Fría fueron el tercer y cuarto intento de avasallar a Rusia. El último ataque occidental a Rusia, en opinión de Tutar, es el Golpe de Estado fascista de 2014 en Kiev. Como resultado, Rusia ha desatado una guerra que está sacudiendo la estabilidad mundial de las grandes potencias occidentales.

Tutar recuerda que tras cada ataque de Occidente, Rusia actuaba con una nueva identidad política y se hacía más fuerte. Ahora, mientras Estados Unidos, a través del gobierno de Kiev, intenta derrotar a Rusia en el campo de batalla, los rusos recurren a los países que están fuera de la órbita occidental para socavar los cimientos de la hegemonía estadounidense.

A finales del siglo pasado se podía concluir el balance del segundo milenio se resume en lo siguente: los mayores errores del milenio fueron todas las campañas militares contra Rusia.

(*) https://topcor.ru/31070-tureckie-smi-posle-kazhdogo-napadenija-zapada-rossija-stanovitsja-tolko-silnee.html

La base de datos biométricos de Rusia será gestionada por una empresa comercial

El 21 de diciembre la Duma rusa aprobó un proyecto de ley que regula la recogida y almacenamiento de datos biométricos. Para evitar que las empresas privadas hagan un uso indebido de los datos biométricos, la ley exige que los registros faciales y muestras de voz se almacenen en una base de datos unificada y centralizada.

Un comunicado de prensa emitido por la Duma afirma que el proyecto de ley “protege los datos biométricos de los rusos y garantiza que la recogida de dichos datos sea totalmente voluntaria”. El proyecto de ley debía poner fin a la especulación sin escrúpulos por parte de empresas privadas.

Pero es todo lo contrario: los datos biométricos de Rusia se han entregado a una empresa comercial. El administrador será el Centro de Tecnologías Biométricas JSC, una sociedad anónima, de la que forma parte Rostelecom, con un 49 por cien del capital, el Estado, a través de la Agencia Federal de Gestión Inmobiliaria, con un 25 por cien, y el Banco de Rusia con otro 25 por cien.

Como todos los bancos centrales, el de Rusia no es un instituto público. Rostelecom, que inicialmente fue designado operador único de la base de datos, es en parte propiedad del Estado, pero éste no tiene una participación mayoritaria.

Por lo tanto, Rusia está confiando los datos biométricos de su población a una empresa comercial que no controla (1). Es parte integrante de un nuevo sistema de dominación digital (“Estado de plataforma”) según el modelo del Banco Mundial, que implica la creación de un perfil digital del ciudadano y una moneda digital bajo el control de empresas privadas.

Un campo de concentración electrónico

El proyecto de ley se aprobó precipitadamente en la Duma. La versión final del texto se ocultó a los diputados hasta el último momento, violando el reglamento de la Duma.

Fue aprobado en primera lectura antes incluso de que se pusiera a disposición de los diputados, lo que significa que casi no tuvieron tiempo de examinar el contenido del proyecto antes de la segunda y tercera votaciones (2).

Se aprobó sin debate de las enmiendas, que aparecieron justo antes de la segunda lectura. Muchos diputados votaron a favor de una ley que no habían leído. El diputado Nikolai Kolomeitsev, del Partido Comunista, calificó la aprobación del proyecto como una “flagrante violación de todas las normas posibles”.

Desafiando al partido Rusia Unida, los diputados de Rusia Justa-Por La Verdad votaron en contra y calificaron la nueva ley como un sabotaje. “Si este proyecto de ley es inofensivo y no contiene nada perjudicial, ¿por qué violar las normas parlamentarias y apresurarse a aprobarlo en la Duma?”, dijeron en un comunicado.

El diputado Mijail Delyagin dijo que había votado “en contra del campo de concentración electrónico”.

La recogida de datos biométricos no será voluntaria

Varias organizaciones presionaron para que no se aprobara el proyecto. Enviaron más de 85.000 cartas a la Duma y lograron ciertas concesiones que, supuestamente, garantizan el carácter voluntario de la recogida de datos biométricos. Los ciudadanos pueden negarse a ello.

La Duma afirma que la nueva ley “establece que la recogida de datos biométricos es un proceso absolutamente voluntario, y que la recogida de datos biométricos de menores sólo se llevará a cabo con el consentimiento de los padres”.

Tampoco es cierto. Los rusos tendrán que presentar una solicitud por escrito si no quieren compartir sus datos biométricos. Pero el Estado puede negarse a prestar ningún servicio a una persona que no presente sus datos biométricos.

Es un mecanismo de presión que ya se ensayó con las vacunas que, oficialmente, también eran voluntarias. Sin embargo, muchas empresas despidieron a los trabajadores por negarse.

El proyecto aún tiene que pasar por el Consejo de la Federación y obtener la firma de Putin antes de convertirse en ley. Es una segunda oportunidad para los “campos de concentración electrónicos”.

La Duma ha aprobado un proyecto de ley de biometría muy contestado exactamente un año después de intentar aprobar una ley de códigos QR igualmente contestada por amplios sectores de la población.

(1) https://katyusha.org/oczifrovka/myi-za-eto-voyuem-czifrosektantyi-prodavili-vozmozhnost-torgovli-nashimi-liczami-nesmotrya-na-moshhnoe-narodnoe-soprotivlenie-zakonoproekt-o-ebs-proshel-vtoroe-chtenie.html
(2) https://www.nakanune.ru/articles/120055/

Estonia quiere entregar a Ucrania los bienes confiscados a Rusia

Estonia ultima los preparativos para entregar a Ucrania los bienes confiscados a Rusia en virtud de las sanciones de la Unión Europea. Como es ilegal, primero tienen que cambiar la ley para que todo quede aparente. Según el portavoz diplomático Mihkel Tamm, la nueva ley se presentará a finales de este mes (*).

Es otra provocación que traerá consecuencias. Incluso los países de la Unión Europea se han abstenido de confiscar propiedades rusas individuales, reconociendo que es contrario a las leyes que protegen la propiedad privada.

Mientras los países europeos prefieren esperar a ponerse de acuerdo sobre el reparto del botín, Estonia juega con sus propias reglas, que no son las de los demás países de la Unión Europea. Tratan de abrir un nuevo camino, demostrar que David puede contra Goliat. Si ellos son capaces, ¿por qué no los demás países europeos?

La suma de activos rusos bloqueados en Estonia ronda los 20 millones de euros, una fracción ínfima del importe total de las sanciones. Los países de la Unión Europea han bloqueado 300.000 millones de euros de reservas del Banco de Rusia, así como 19.000 millones de euros de empresas y particulares incluidos en la lista negra.

La ministra lituana de Interior, Agne Bilotaite, declaró recientemente que la solución más eficaz para transferir a Ucrania los activos financieros rusos bloqueados sería una “posición común y coordinada de Europa”.

El gobierno alemán apoya la idea de destinar fondos rusos a la reconstrucción de Ucrania, si es posible “eliminar las barreras legales y los aliados hacen lo mismo”. Pero el ministro de Economía, Christian Lindner, pide “cautela” porque sentaría un “peligroso precedente”.

El portavoz del Presidente ruso, Dmitry Peskov, dice que cualquier expolio es ilegal desde el punto de vista del derecho internacional. Por supuesto, añadió, tendrá consecuencias para los países que lo apoyen.

Para la Unión Europea la cuestión no es el expolio en sí, sino cómo saltarse a la torera sus propias leyes.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2023-01-09/estonia-to-move-ahead-of-eu-with-plans-to-seize-russian-assets

¿Han firmado Rusia y China un acuerdo secreto de defensa mutua?

A finales de noviembre en Estados Unidos empezaron a surgir informaciones de que Rusia y China habían firmado en secreto un acuerdo de defensa mutua. Un artículo publicado en el sitio web Russia Matters del Centro Belfer de la Harvard Kennedy School aseguraba de que cuando Putin visitó Pekín el 4 de febrero, antes de la invasión rusa de Ucrania, firmó con Xi Jinping en secreto un acuerdo “por el que sus países se ayudarían mutuamente en el plano militar, pero sólo en caso de invasión extranjera”.

Un “anexo confidencial” de su acuerdo de 4 de febrero contenía “una garantía de seguridad mutua, algo que Rusia llevaba décadas pidiendo a China pero que hasta ahora no había podido obtener […] Al igual que el artículo 5 de la OTAN -según el cual un ataque contra un miembro es un ataque contra todos- Pekín y Moscú se comprometieron a ayudarse mutuamente en el plano militar en el caso de una invasión extranjera de su territorio y si se cumplían condiciones especiales en cuanto a los motivos de dicha invasión”.

El 2 de diciembre el Washington Post se sumó a esa hipótesis. “Cada día existe el riesgo de que un acontecimiento fortuito convierta esta situación [la Guerra de Ucrania] en una guerra más amplia, que implique directamente a la OTAN”. Incluso si dicha guerra no llegara a ser nuclear, la devastación podría ser inmensa, decía el periódico. Hablar de “Tercera Guerra Mundial” puede ser una exageración, añadía, pero no tiene por qué serlo, sobre todo a la luz de un reciente informe según el cual China y Rusia tienen un acuerdo secreto de defensa mutua.

La existencia de un acuerdo de ese tipo sería algo inesperado en las relaciones entre ambos países, que durante mucho tiempo han evitado formar alianzas y bloques al estilo de la Guerra Fría.

Algunos autores chinos han abogado por esa alianza, pero no es un mensaje oficial del gobierno de Pekín. Un conocido experto chino en política exterior, Yan Xuetong, ha abogado por la formación de una alianza con Rusia, pero nunca dijo que existiera nada parecido y no representa la posición oficial. Yan declaró que “China debería plantearse ofrecer garantías de seguridad a los países vecinos”. No se trataría de ayudarles a invadir a otros, sino de ofrecerles garantías de seguridad cuando otros les invadan a ellos.

Según Yan, “el concepto de alianza está mal entendido en la sociedad. Mucha gente piensa que una alianza significa que si tus aliados entran en guerra, tú entras automáticamente en guerra. Esto no es cierto. Una alianza significa que cuando tu aliado es invadido por otros y libra una guerra de resistencia a la agresión, tú participas automáticamente en la guerra. Un tratado de alianza es ‘te ayudo a protegerte’, no ‘te ayudo a invadir a otros’”.

La distinción entre una obligación que se desencadena al ser invadido y no al invadir es coherente con otras asociaciones chinas. Incluso antes de consolidar su estrecha asociación con Rusia, China mantenía una relación excepcionalmente estrecha con Pakistán. Pero mientras Pakistán ha estado en guerra con India más de una vez, China no ha intervenido ni una sola vez con sus tropas.

La razón es que China ha hecho la misma distinción que Yan. Según Andrew Small, China nunca acudiría en ayuda de Pakistán en conflictos provocados. Pero, según Small, el Presidente Mao Zedong (en el poder de 1949 a 1976) dijo que China podía intervenir si India atacara a Pakistán. Podría acudir en ayuda de su socio si su propia existencia se viera amenazada por una invasión extranjera. Pero no acudiría en ayuda de su socio si fuera el causante de la crisis.

En el caso de la Guerra de Ucrania, China no culpó a Rusia de provocarla, sino que señaló sistemáticamente con el dedo a Estados Unidos y la OTAN. Xi dijo personalmente a Biden que “el núcleo de la crisis ucraniana” eran “las preocupaciones de seguridad tanto de Rusia como de Ucrania”. Las provocaciones estadounidenses eran la raíz del problema. El 23 de junio Xi volvió a insistir en la necesidad de “rechazar la mentalidad y la confrontación de bloques al estilo de la Guerra Fría” y el “comportamiento hegemónico”.

Tanto Rusia como China han abandonado las alianzas al estilo de la Guerra Fría. Aunque su asociación estratégica, extraordinariamente estrecha, se aproxima a una relación casi de alianza, dista mucho de ser una alianza militar.

Apenas unas semanas antes de que Rusia invadiera Ucrania, Xi afirmó que las relaciones entre Rusia y China “superan incluso a las de una alianza en su cercanía y eficacia”. En una declaración conjunta emitida el 4 de febrero por Putin y Xi se afirmaba, quizá por primera vez de forma oficial, que “la amistad entre los dos Estados no conoce límites, no hay ámbitos de cooperación prohibidos”. La declaración añade que se trata de “un nuevo tipo de relación” que es “superior a las alianzas políticas y militares de la Guerra Fría”.

Como parte de esa “férrea” amistad, Rusia y China han realizado maniobras militares bajo un sistema conjunto de mando y control que les ha proporcionado niveles de acceso sin precedentes entre sí, demostrando un altísimo nivel de coordinación estratégica y militar.

El 27 de octubre el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, declaró que “China apoyará firmemente a la parte rusa, bajo la dirección del presidente Putin, para unificar al pueblo ruso a fin de superar las dificultades y las interferencias, alcanzar un objetivo de desarrollo estratégico y seguir reforzando el estatus de Rusia como gran potencia”. Prometió que “China y Rusia profundizarán sus intercambios a todos los niveles”.

Pero, por lo que se sabe, todavía no existen obligaciones de defensa mutua.

La existencia de una garantía recíproca de seguridad confidencial puede no suponer una gran diferencia en la práctica. Un ataque contra un territorio que amenace intrínsecamente a Rusia podría hacer que China pusiera en juego sus propios intereses de seguridad. China no desea enfrentarse a Estados Unidos y la OTAN sin Rusia. Podría verse inducida a acudir en ayuda de Rusia en caso de invasión, no por un acuerdo con Rusia, sino por la preocupación por sus propios intereses de seguridad.

Lo más importante es el poco discutido artículo 9 del tratado chino-ruso de 2001, conocido como Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa. Establece que “cuando surja una situación en la que una de las partes considere que la paz está amenazada y en peligro o que están en juego sus intereses de seguridad, o cuando se enfrente a la amenaza de una agresión, las partes contratantes establecerán inmediatamente contactos y realizarán consultas para eliminar dichas amenazas”.

Independientemente de que exista o no una garantía confidencial de seguridad mutua entre Rusia y China, ambas mantienen una estrecha relación de cuasi alianza, aún en evolución, que “no conoce fronteras” y ya han concluido un tratado para ayudarse mutuamente y eliminar cualquier amenaza a sus respectivos intereses de seguridad.

—https://responsiblestatecraft.org/2022/12/13/have-russia-and-china-signed-a-secret-defense-agreement

Ucrania es la punta de lanza de la OTAN para destruir a Rusia

Hace cuatro días, en una entrevista concedida a un canal de televisión ucraniano, Oleksii Reznikov, Ministro de Defensa ucraniano, confesó que Ucrania “ya se había convertido de facto en miembro de la OTAN”.

“En la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid” en junio del año pasado, “se definió claramente que en la próxima década la principal amenaza para la alianza sería la Federación Rusa. Hoy, Ucrania está eliminando esa amenaza. Hoy llevamos a cabo la misión de la OTAN. No están derramando su sangre. Nos estamos desprendiendo de los nuestros. Por eso están obligados a proporcionarnos armas”, afirmó Reznikov (*).

Los “socios occidentales” de Ucrania recuerdan constantemente a Kiev que es “como un verdadero escudo, que defiende a todo el mundo civilizado, a todo Occidente” de la “amenaza rusa”. Personalmente él ha recibido recientemente tarjetas de felicitación y mensajes de texto de ministros de Defensa occidentales diciéndoselo.

Reznikov expresó su “absoluta” certeza sobre el eventual ingreso de Ucrania en la OTAN, afirmando estar “convencido de que se trata de una posibilidad absolutamente realista. Por supuesto, no aceptarán esa decisión política por consenso hasta que ganemos. Eso está claro. Pero después de la victoria, después de que todo esto termine y haya algún tipo de paz, los países de la OTAN estarán principalmente interesados en construir una arquitectura de seguridad. Han visto sus propias debilidades, han visto quién es fuerte y poderoso. Hoy nos están enseñando, pero mañana nuestros oficiales, sargentos e incluso nuestros soldados les enseñarán a luchar contra los rusos. Rusia seguirá siendo una de las amenazas para la OTAN y para Europa en su conjunto”.

El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, ha respondido a las declaraciones de Reznikov en otra entrevista al diario Argumenti i Fakti: “Los acontecimientos en Ucrania no son un enfrentamiento entre Moscú y Kiev, sino un enfrentamiento militar entre Rusia y la OTAN, y especialmente entre Estados Unidos y Gran Bretaña”.

“Los planes de Occidente son seguir dividiendo a Rusia y, con el tiempo, borrarla del mapa político del mundo”, declaró Patrushev.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la OTAN y Estados Unidos forman parte de la guerra. “De facto, ya se han convertido en parte indirecta de este conflicto, inundando Ucrania de armas, tecnología, información de inteligencia, etc.”, declaró en una rueda de prensa.

La victoria en Soledar es el comienzo de la liberación del Donbas

El bastión ucraniano de Soledar, fuertemente fortificado, ha caído. Todas las reservas que el mando ucraniano envió han sido aplastadas por el fuego masivo de la artillería rusa. Las fortificaciones construidas en las calles del centro de la ciudad, en forma de pozos antitanque tradicionales hechos de raíles soldados, no sirvieron para nada.

La línea de defensa del ejército ucraniano está rota y el mando ucraniano no podrá invertir la situación. Anoche el Comandante en Jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, le pidió a Zelensky que ordene la retirada de las tropas de Artemovsk (Bajmut), porque es imposible retener la ciudad tras la caída de Soledar. Pero de momento no hay señales de retirada de las unidades ucranianas de allá.

En Bajmut hay una ciudad debajo de la ciudad, con largos túneles que convergen en las grandes minas de sal de Soledar, al norte. Fueron construidos por la Unión Soviética como extensos sistemas de fortificaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los túneles son lo suficientemente grandes como para que circulen los tanques.

La 128 brigada de asalto de montaña del ejército ucraniano comenzó una retirada de Soledar que rápidamente se convirtió en huida. La 61 brigada mecanizada también empezó a abandonar sus posiciones, a pesar de los intentos de reforzarla con batallones de refresco. Eso provocó la huida de la 10 brigada de asalto de la montaña, así como de la 17 brigada de tanques. Era la última reserva operativa que se suponía que debía mantener las posiciones en Soledar y tapar agujeros en la línea de defensa.

Otras unidades ucranianas, incluidas las fuerzas especiales “Karpaty” y restos de las brigadas de asalto de montaña, intentaron mantener puestos de observación en edificios de cinco plantas de la calle Karpinski, pero el lunes se replegaron hacia el noroeste de la ciudad, a la zona de “Artemsoli” y la estación de ferrocarril de “Sol”.

Es la tercera línea de defensa, que intenta permanecer en las afueras de Artemovsk (Bajmut) hasta que aparezcan los refuerzos anunciados por el mando. Son brigadas recién formadas a partir de las movilizadas en la región de Chernihiv, que llevan un mes coordinándose para el combate en el campo de entrenamiento de Goncharovsky.

El ejército ucraniano retrasa sus posiciones defensivas

Los restos del ejército ucraniano intentaron impedir que las tropas rusas alcanzaran el norte de Soledar, cortando la carretera a Seversk. Pero fracasaron, por lo que entre 300 y 400 soldados ucranianos han quedado cercados.

La situación también cambió radicalmente cerca de Artemovsk (Bajmut). El lunes el ejército ruso desalojó a los destacamentos combinados de la 60 y 17 brigada mecanizada ucraniana de la aldea de Podgorodne, lo que abrió la posibilidad de rodear la localidad por el norte. En el sur y sureste de la ciudad los rusos destruyeron zonas fortificadas en los pueblos de Opytne y Kleshcheyevka y la limpieza del territorio alrededor de la fábrica de yeso (Knauf) en la calle Patrice Lumumba.

El ejército ucraniano trasladó a Artemovsk (Bajmut) las reservas de la 60 brigada mecanizada, así como dos grupos blindados de la 28 brigada mecanizada y compañías de fuerzas especiales. Otros intentos de reforzar las líneas de defensa no podrán llegar a tiempo.

La nueva línea de defensa del ejército ucraniano se construirá en Artemovsk (Bajmut), al igual que en Soledar, a lo largo de las afueras occidentales de la ciudad, y luego a lo largo del asentamiento de Chasov Yar, que en los últimos meses se ha convertido en su principal fortaleza, así como en un punto de distribución para las reservas que llegan.

La pérdida de toda la línea defensiva Artemovsk – Soledar – Seversk amenaza al ejército ucraniano con consecuencias de largo alcance. En primer lugar, cesa la presión sobre Kremennaya y Lysychansk, y todo el flanco del frente ucraniano se hundirá en esa dirección.

En segundo lugar, la creación de una nueva línea de defensa requerirá importantes esfuerzos por parte de Kiev. Ya han quedado prácticamente destruidas unas seis brigadas que formaban las guarniciones de Artemovsk y Soledar, y es necesario rotarlas y reequiparlas con nuevos reclutas.

En las últimas semanas, esas guarniciones se han mantenido a expensas de unidades “veteranas”, incluidas unidades de asalto de montaña y fuerzas especiales. Las nuevas brigadas muestran una escasa eficacia.

Los ucranianos también están reforzando su presencia en Ugledar, lo que puede significar preparativos para una contraofensiva en dirección sur. Hasta el momento, el ritmo de avance del ejército ruso en Soledar y en los alrededores de Artemovsk (Bajmut) es bastante rápido.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=9Oqi0oIprFg

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