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Las nuevas sanciones pretenden bloquear las exportaciones rusas de reactores nucleares

Como cualquier infraestructura energética, la nuclear no es inmune a la política de bloques y las estrategias internacionales. Junto a las cuestiones económicas, las alianzas influyen en las decisiones.

Al comienzo de la Guerra de Ucrania, Estados Unidos se mostró reacio a imponer sanciones a Rosatom por su dependencia de las importaciones de combustible nuclear ruso. Durante muchos años, tras el colapso de la URSS, gran parte de la energía estadounidense procedía del desarme ruso, asegura el Washington Post (*).

Tras el final de la Guerra Fría, los dirigentes de Estados Unidos y Rusia acordaron que Rusia desmantelaría algunas de sus armas nucleares y las enviaría a Estados Unidos para su reutilización en reactores civiles. El programa “megatón a megavatio” duró 20 años y finalizó en 2013. “Hasta el 10 por cien de la electricidad estadounidense procedía de combustible fabricado con ojivas rusas”, reconoce el Washington Post.

La nueva ronda de sanciones pretende acabar con la dependencia de Estados Unidos de Rusia en este mercado.

En 2007 Putin reorganizó la industria nuclear rusa en una sola empresa, Rosatom, con una plantilla de 300.000 trabajadores. El objetivo es doble: alcanzar una cuota del 45 por cien de energía nuclear en la producción eléctrica para 2050 y, sobre todo, crear un gigantesco monopolio orientado a la exportación.

Rosatom compite con los monopolios estadounidenses. Es el principal actor en la producción mundial de combustible. Uno de cada seis reactores del mundo utiliza elementos combustibles de origen ruso.

También es el primer exportador mundial de centrales nucleares. Como en Akkuyu (Turquía), el monopolio ruso financia la instalación de reactores de una manera singular: la construye, se convierte en propietario y la explota, amortizando la inversión con la venta de electricidad.

En total, hay casi 450 reactores nucleares en funcionamiento en el mundo, repartidos en una treintena de países. Producen el 10 por cien de la electricidad mundial. Sin embargo, una vez que los reactores han obtenido la etiqueta verde, una de las áreas de negocio es la construcción de nuevas centrales de última generación. Rosatom ha anunciado oficialmente que vende centrales nucleares de baja potencia en versiones terrestres y flotantes basadas en los últimos reactores de la serie RITM con capacidades de 106 y 100 MW.

(*) https://www.washingtonpost.com/business/2023/01/21/uranium-imports-russia-nuclear/

Hezbolah estrecha relaciones con Rusia

Estados Unidos no ha evacuado Oriente Medio hace unos pocos días. Su pérdida de influencia coincide con su derrota y la de sus apéndices yihadistas en la Guerra de Siria y la presencia cada vez más ostensible de Rusia y China.

La alianza entre Hezbolah y Rusia se forjó en Siria, en su apoyo simultáneo al gobierno de Damasco. Cuando el país árabe cayó bajo las sanciones occidentales, tanto Hezbolah como Rusia levantaron una infraestructura económica capaz de sortearlas. Luego ese mismo entramado ha servido para sortear las que se han impuesto a Rusia desde el año pasado.

Naturalmente, la alianza entre ambos tuvo también un componente militar centrado en la Guerra de Siria y en el que participó el gobierno iraní, que entregaba dinero a la empresa rusa Promsyrioimport, que a su vez lo transferiría al Banco Central sirio, eludiendo así las sanciones estadounidenses contra Damasco.

Una parte de los fondos del Banco Central sirio llegaban a las arcas de Hezbolah y otras organizaciones, entre las que el Tesoro de Estados Unidos incluye a la organización palestina Hamas. En el centro de esta red estaban Mohamed Qasir, un dirigente de Hezbolah, y Mohamed Alchwiki, un sirio afincado en Rusia.

Además de Promsyrioimport, había otras sociedades rusas, como RPP, utilizadas por Rostam Ghashemi, un dirigente de la Guardia Revolucionaria iraní, para transferir millones de dólares.

Además del dinero, también el petróleo circulaba clandestinamente. La empresa pública Rosneft colaboró con la red a través de Zamanoil, que tiene su sede en Emiratos Árabes Unidos. Zamanoil enviaba grandes cantidades de petróleo iraní a empresas europeas para financiar a la resistencia que combatía en Siria. Los petroleros fantasma que entregaban crudo para Hezbolah (1) acabaron sirviendo para las exportaciones de petróleo ruso.

La colaboración entre Rusia y Hezbolah acabó siendo también diplomática. En marzo de 2021 Hezbolah envió una delegación a Moscú, que recibió una gran cobertura mediática (2). Fue la segunda visita oficial. La primera, que se había producido una década antes, fue mucho más clandestina.

Los representantes de Hezbolah pasaron tres días en Moscú, reuniéndose con diversos funcionarios rusos, entre ellos el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, representantes de la Duma Estatal y del Consejo de la Federación, así como con el embajador iraní en Rusia, Kazem Jalali. La delegación mantuvo una larga reunión con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, que es también el representante especial del Kremlin en Oriente Próximo.

El entramado económico

En enero de este año el Tesoro estadounidense puso en la picota al economista libanés Hassan Mukalled. Le señaló como asesor financiero de Hezbolah. Dijo que, junto con Mohamed Qasir, era quien negociaba los acuerdos comerciales con Rusia.

Desde 2021 Mukalled acompaña a las delegaciones rusas que visitan Beirut y se ha reunido varias veces con el viceministro ruso Bogdanov. También ha participado en las negociaciones que llevaron a la empresa rusa Hydro Engineering and Construction a interesarse por la refinería de Zahrani, en una región del sur del Líbano controlada por Hezbolah, un proyecto valorado en 1.500 millones de dólares.

En un comunicado, Nasralá denunció que Estados Unidos estaba bloqueando la construcción de la refinería. “Si Hezbolah tomara las decisiones que corresponden al Estado libanés, la oferta rusa habría sido aceptada hace año y medio”, concluyó.

Hydro Engineering and Construction se creó en febrero de 2021, un mes antes de que la delegación de Hezbolah visitara Moscú. Está controlada al 100 por cien por el empresario ruso Andrei Metzger, que formó parte de la delegación que visitó Líbano en nombre del gobierno ruso.

Según parece la delegación discutió con el Banco Central libanés la compra por parte de Rusia de un banco en Líbano para facilitar las transferencias financieras.

La compra de armas

A finales de marzo de este año Moukalled y Qasir negociaron en Moscú la compra de armas para Hezbolah. Mukalled viajó a Rusia y se reunió no sólo con Bogdanov sino también con el viceministro de Defensa, Alexander Fomin.

Las dos reuniones se centraron en el fortalecimiento de las relaciones entre Líbano y Rusia, especialmente en lo que respecta a las inversiones rusas, aunque también incluyeron la posibilidad de establecimiento de vuelos directos entre ambos países.

La relación entre Rusia y Hezbolah afecta a numerosos ámbitos financieros, militares y energéticos, pero no todas las actividades de Rusia en Líbano están relacionadas con Hezbolah. Pero su alianza con Hezbolah ofrece a Rusia una forma fácil de ampliar su huella global en Líbano al tiempo que hace un favor al grupo (3).

(1) https://www.washingtonpost.com/politics/2022/12/08/russia-oil-sanctions-tankers-safety/ https://www.blackseanews.net/en/read/196973
(2) https://arabcenterdc.org/resource/hezbollah-in-moscow–russia-flexes-its-diplomatic-muscles/
(5) https://armenianweekly.com/2021/06/02/russias-interests-in-lebanon-fulfilling-a-middle-eastern-dream

Rusia abre el puerto de Vladivostok a China

La Administración de Aduanas de China ha anunciado que a partir de mañana China enviará mercancías de la provincia de Jilin a sus ciudades costeras del sur a través del puerto ruso de Vladivostok.

Como estas mercancías se dirigirán a Zhoushan y Jiaxing, en Zhejiang, su transporte temporal no estará sujeto a los aranceles rusos. Tanto China como Rusia se beneficiarán del acuerdo.

La noticia no ha sido una sorpresa ya que el acuerdo se ha estado negociando desde hace años. Vladivostok no es el único puerto extranjero que se utiliza como tránsito para el comercio interior de China. Desde 2007 participa en la operación piloto de transporte transfronterizo de mercancías nacionales con el puerto de Vostochny y el de Najodka.

China también ha realizado tránsitos a través del puerto de Rajin, en Corea del norte, y el puerto de Zarubino, en Rusia. El papel que va a desempeñar Vladivostok como mayor puerto ruso en Extremo Oriente es una consecuencia natural.

Hace 163 años, en tiempos de la dinastía Qing, Vladivostok pertenecía a China. Los Tratados de Tianjin y Pekín lo convirtieron en parte del Imperio zarista, junto con la región circundante. Al perder la salida al Mar de Japón, las mercancías y materias primas procedentes de China se tuvieron que transportar por tierra desde entonces.

Es un puerto de aguas profundas, el mayor que tiene Rusia en Extremo Oriente, con 2.300 trabajadores, 15 muelles y 45 grúas. Maneja 2.000 buques al año y procesa más de 13 millones de toneladas de carga.

Tiene una posición estratégica envidiable. Está situado cerca de las fronteras con China y Corea del Norte y lindando con el Mar de Japón. Es el puerto más importante de la costa del Pacífico y del Extremo Oriente ruso. Además, está más cerca de Seúl (744 kilómetros), Tokio (1.067 kilómetros) y Pekín (1.339 km) que de Moscú (6.434 kilómetros). Alberga la mayor parte de la Flota del Pacífico.

Mejorar las cadenas de suministro

La apertura del puerto ruso representa un paso adelante en la cooperación económica entre China y Rusia, que en el pasado se mostraba preocupada por los movimientos de China en la región. Da a China una salida adicional al mar para sus dos provincias nororientales de Jilin y Heilongjiang. Esta ruta alternativa a la de Dalian puede contribuir a impulsar aún más el desarrollo económico de una región que va a la zaga con respecto a otras partes de China.

El comercio bilateral entre China y Rusia ascendió a 73.150 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 2023, lo que supone un aumento interanual por encima del 40 por cien.

Hasta la fecha, el volumen de mercancías por carretera se ha multiplicado por 1,5 anualmente, con más de 75.000 vehículos pasando por los puestos de control de carretera a través de la frontera ruso-china.

El aumento del comercio provoca largas colas de camiones que esperan para entrar a China desde Rusia. Estos transportes requieren tiempo y gastos adicionales. Con la posibilidad de trasladar las mercancías a través de Vladivostok, la distancia de transporte terrestre se acortará considerablemente en los próximos años.

La menor distancia reducirá a su vez los costes para los fabricantes y proveedores de mercancías del noreste de China.

Las empresas de Jilin y Heilongjiang no tendrán que utilizar necesariamente el puerto de Dalian, situado a más de 1.000 kilómetros de algunas ciudades de estas dos provincias.

El puerto de Vladivostok, en cambio, está a menos de 100 kilómetros de la frontera china y a unos 500 kilómetros de las capitales provinciales de Jilin y Heilongjiang, respectivamente.

El puerto actuará también como catalizador para atraer inversiones y oportunidades de negocio al noreste de China en la próxima etapa.

Con la apertura del puerto de Vladivostok, China y Rusia podrán seguir colaborando en la construcción de puertos y el desarrollo logístico, impulsando el dinamismo económico del noreste de China y el crecimiento del Lejano Oriente ruso.

Desarrollar la frontera asiática de Rusia

Siberia Oriental está muy lejos de Moscú. La región reviste hoy un interés estratégico especial para Rusia. En los últimos años se ha vaciado de su población a pesar de ser rica en recursos naturales, y ahora se encuentra en una parte del mundo en rápido crecimiento, con un vecino cuyo desbordamiento demográfico se ve cada vez más atraído por el vacío siberiano. La diferencia demográfica a ambos lados de la frontera es colosal: 1 habitante por kilómetro cuadrado en el lado ruso frente a 100 en el lado chino.

El puerto reforzará el flujo de portacontenedores entre el sureste de China y Vladivostok, facilitando el suministro a Rusia de los productos que necesita para sus regiones del Pacífico. También aumentará la capacidad de salida para el flujo de retorno. China y Rusia pueden entablar una mayor cooperación en materia de construcción portuaria y logística, siguiendo el modelo del puerto automatizado de Qingdao, lo que reforzará aún más la vitalidad económica del noreste de China y el desarrollo del Extremo Oriente ruso.

La cooperación actual entre China y Rusia en Extremo Oriente está infravalorada y tiene un gran potencial por desarrollar. Pero aún deben eliminar algunos obstáculos a la cooperación bilateral en el comercio fronterizo, como la excesiva burocracia de las aduanas en el lado ruso y la inadecuada aplicación de las políticas de desarrollo del Extremo Oriente, que han repercutido en la disposición de las empresas chinas a invertir en el pasado. La apertura del nuevo puerto insuflará nueva vida al desarrollo y despegue económico de la región.

El desarrollo de la región dará más peso y un mayor grado de integración a la cooperación chino-rusa en esta parte del mundo y, más allá, en Asia oriental.

Los imperialistas están preocupados por las consecuencias estratégicas de la apertura. Si China tiene acceso a Vladivostok, ampliará las opciones operativas del Ejército Popular de Liberación y también será una fuente de preocupaciones adicionales para las fuerzas japonesas, surcoreanas y estadounidenses, obligándolas a dedicarle muchos más recursos.

Dada su posición estratégica, en el futuro China podría utilizar las instalaciones como plataforma para la ruta del Polo Norte propuesta por Rusia.

Los imperialistas bloquean el mercado de diamantes rusos

Como ya explicamos en otra entrada, la importación de diamantes rusos había quedado excluida de las sanciones impuestas por la Unión Europea. Ahora el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anuncia que van a restringir el comercio de muchos productos mineros rusos, como los diamantes.

Para Bélgica el comercio de piedras preciosas supone 12.000 millones de euros al año, por lo que se opuso a las sanciones sobre los diamantes. La federación de la industria, el Centro Mundial del Diamante de Amberes, estimaba que un embargo de este tipo privaría al sector del 30 por cien de su negocio. Pero a finales de abril los diputados belgas apoyaron la prohibición de importación.

En 2021 Rusia exportó diamantes por valor de 4.700 millones de dólares, lo que le convierte en el octavo país exportador de diamantes del mundo. Los diamantes representan alrededor del 1 por cien del valor de las exportaciones rusas, lo que los convierte en el 13 recurso más importante, por detrás de los productos petrolíferos, el gas, el oro y el aluminio.

Fundada en 1993 en la época de la privatización de la minería por Yelstin, la empresa rusa Alrosa es hoy el primer productor mundial de diamantes, por delante de la famosa De Beers.

Hasta esta semana, estaba presidida por Sergey Ivanov, que acaba de ser sustituido como director por Pavel Marynichev, un alto funcionario nombrado por el Kremlin, que, además, posee el 33 por cien del capital de Alrosa.

En 2021 el monopolio, que tiene se sede en Yakutia, en Siberia oriental, registró un beneficio neto superior a 1.000 millones de euros.

Reino Unido ha ido más lejos y ha anunciado que prohibirá totalmente los diamantes rusos. Pero, ¿cómo diferenciar a unos de otros? Los cabecillas del G7 reunidos en Hiroshima están estudiando bloquear el comercio de diamantes rusos, incluso mediante el uso de métodos de rastreo de alta tecnología. Es pura fantasía, al menos de momento.

El bloqueo de los diamantes rusos debilita un próspero negocio de India y, en particular, al puerto de Surate, en el estado de Gujarat, centro neurálgico de la industria del diamante, que ya se tambalea por la reducción del volumen de negocio. Cerca del 90 por cien de los diamantes del mundo se cortan y pulen en este puerto del estado más occidental de la India.

En total, casi un millón de personas, entre comerciantes y proveedores, trabajan en la industria de Gujurat, que compra un tercio de sus diamantes en bruto a los gigantes mineros rusos, entre ellos Alrosa.

Pero tras la invasión de Ucrania, el suministro se ha visto reducido por las sanciones occidentales que excluyeron a Rusia del sistema bancario internacional Swift. Como consecuencia de ello, las exportaciones indias de diamantes tallados y pulidos se han desplomado.

Otra via de escape de Rusia para eludir las sanciones: Emiratos Árabes Unidos

En medio de una guerra es complicado mantenerse neutral. Cualquiera de los dos bandos puede acusarte de apoyar al contrario. Al comienzo de la Guerra de Ucrania Emiratos Árabes Unidos lo intentó. Durante una votación en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre un proyecto de resolución occidental que exigía la retirada inmediata de las tropas rusas de Ucrania, Emiratos Árabes Unidos sorprendió al mundo al abstenerse junto a China.

La presiones imperialistas fueron intensas. Acusaron a Emiratos de ayudar a Rusia. Pocos días después de la votación tuvieron que cambiar de criterio. Votó a favor de una segunda resolución que exigía la salida de las tropas rusas de Ucrania.

Pero no fue suficiente para Estados Unidos, que recientemente ha decidido sancionar a Emiratos. Por si no bastara, en marzo el Grupo de Acción Financiera Internacional lo incluyó en su “lista gris” de países bajo vigilancia por “blanqueo de capitales”.

El país del Golfo está atrapado en medio de un fuego cruzado. Los emiratíes preferirían no tener que elegir entre Rusia y Estados Unidos, pero les han arrojado a la trinchera.

Emiratos se negó a aprobar sanciones contra las empresas rusas, que han corrido a refugiarse allá para burlar el bloqueo occidental. Desde el inicio de la guerra, el número de empresas creadas por ciudadanos rusos se ha disparado: unas 300 en poco más de un año.

Los imperialistas tuvieron que dar un pasó más y sancionar al país. A principios de marzo de este año, Estados Unidos designó oficialmente a Emiratos Árabes Unidos como “país objetivo” en los esfuerzos de Washington por separar a Rusia del mercado mundial. En la lista de sanciones ha incluido al banco ruso MTS y a su filial en Abu Dhabi.

Más de dos millones de pasajeros rusos pasaron por el aeropuerto de Dubai el año pasado, un 100 por cien más que el anterior. Lo mismo ocurre con los vuelos de aviones privados procedentes de Rusia, cuyo número se disparó en los primeros meses de la guerra. En Dubai las transacciones inmobiliarias aumentaron un 80 por cien el año pasado. El volumen de negocios comerciales entre Rusia y Emiratos también aumentó un 68 por cien en 2022, alcanzando la cifra récord de 9.000 millones de dólares.

La elusión de las sanciones es especialmente visible en el caso de los componentes electrónicos, cuya venta a Rusia por parte de los Emiratos se ha multiplicado por quince el año pasado. Los componentes proceden originalmente de empresas con sede en países que prohíben el comercio con Rusia.

También es especialmente llamativa en el comercio de petróleo y gas. De hecho, al igual que la Unión Europea, Suiza -centro neurálgico mundial del comercio de materias primas e hidrocarburos- ha establecido sanciones a las importaciones de crudo. Sin embargo, esta normativa sólo se aplica a las empresas cuya sede social está en Suiza. Las filiales suizas que tienen su sede en Dubai o Abu Dhabi comerciar con Rusia.

Por ejemplo, Paramount, con sede en Ginebra (Suiza), abrió una filial en Dubai, llamada Paramount Energy and Commodities DMCC, justo después del anuncio de las sanciones de la Unión Europea contra el petróleo ruso en junio del año pasado, con el fin de seguir comerciando con Rusia.

Suiza se niega a definir el concepto de filial independiente y Rusia aprovecha esa imprecisión. Contrariamente a Bruselas, que ha optado por prohibir el comercio incluso por parte de filiales de empresas europeas, Suiza sólo lo prohíbe cuando la filial no es 100 por cien independiente de la empresa matriz.

La vía de escape permitió a Paramount, a través de su filial con sede en Emiratos, vender petróleo ruso por encima del precio mínimo fijado en 60 dólares por barril por las sanciones europeas. Las leyes suizas se alían con la sed de negocios de Emiratos para burlar las sanciones a Rusia.

Reino Unido se dispone a calificar a Wagner como ‘organización terrorista’

Reino Unido se dispone a calificar a Wagner como “organización terrorista”, según un reportaje del Times, y hay planes similares en Estados Unidos y la Unión Europea, que situarían al grupo ruso en la misma categoría que Al Qaeda o el Califato Islámico.

Una fuente del gobierno británico afirmó que la decisión era inminente y que probablemente entraría en vigor en las semanas siguientes a la presentación de una demanda judicial.

A veces los medios de comunicación occidentales afirman que el grupo está directamente vinculado al ejército ruso. En tal caso, sería como poner a Rusia entre los países patrocinadores del terrorismo.

Pero otras veces lo califican como una empresa privada de seguridad, de las que hay muchas en los países occidentales. Estados Unidos y Reino Unido son los países que tienen un mayor número de empresas privadas de seguridad y forman parte del complejo militar-industrial tal y como lo conocemos hoy.

Muchos contratistas británicos y estadounidenses operan y han operado en zonas devastadas por guerras en los cinco continentes. Se trata de empresas en expansión con estructuras complejas.

Desde la llamada “guerra contra el terror” iniciada en 2001, las empresas de seguridad privada han ganado miles de millones de dólares en todo el mundo, con Gran Bretaña encabezando esta privatización de la guerra moderna.

“Lo que sí sabemos es que muchas de estas empresas mercenarias, sobre todo las que tienen su sede en Reino Unido y Estados Unidos, han participado intensamente en las campañas militares de Irak y Afganistán. Sabemos que su personal armado puede ganar hasta 10.000 libras al mes, libres de impuestos. Y sabemos que algunas empresas militares privadas han estado directamente implicadas en la muerte de civiles”, señala un informe publicado por Open Democracy en 2018.

Entre las principales empresas británicas de seguridad figuran G4S, Aegis Defense Services, Control Risks, Armorgroup y Olive Group, junto a las empresas estadounidenses Academi, antes conocida como Blackwater, y DynCor y Triple Canopy, que en conjunto obtienen cientos de millones de dólares de beneficios cada año con la venta de armas.

Las empresas armamentísticas estadounidenses poseen una cuota mayoritaria de 224.000 millones de dólares del sector mundial de las empresas privadas de seguridad y se prevé que el valor de sus ventas anuales aumente a más de 80.000 millones de dólares en un futuro próximo (1).

Las empresas privadas de seguridad occidentales, que ofrecen una amplia gama de servicios -que van desde la protección de personas y recintos, misiones de rescate, reconocimiento y evaluación de riesgos hasta la formación y las operaciones de combate- fueron reclutadas principalmente en las zonas de guerra de Irak y Afganistán después de que la coalición dirigida por Estados Unidos invadiera esos países.

Durante la invasión estadounidense de Afganistán e Irak, el número de militares desplegados por la coalición liderada por Estados Unidos fue siendo sustituido cada vez más, y finalmente superado, por empleados de las empresas privadas de seguridad.

En Afganistán, las empresas de seguridad ayudaron al Gobierno estadounidense a mantener el límite previsto de 9.800 soldados estadounidenses, fijado en 2016, pero recortado posteriormente a 5.500 en 2017, y compensado posteriormente por 26.000 mercenarios.

El Gobierno estadounidense mató dos pájaros de un tiro. No sólo llevó a cabo sus operaciones deseadas, sino que también pasó la culpa de los crímenes de guerra cometidos por estas tropas privadas.

Los mercenarios permitieron a los gobiernos estadounidense y británico ocultar los colosales costes humanos de su participación en Afganistán y otros países similares y eludir responsabilidades.

Tras la invasión de Irak, la guerra civil, la agitación política y el auge de la insurgencia proporcionaron una excusa perfecta a los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido para mantener su presencia militar en el país, incluidos los mercenarios.

Al inicio de la invasión de Irak había desplegados unos 46.000 soldados británicos. El coste total de la guerra ascendía a 9.240 millones de libras en 2010, cuando el ejército británico se disponía a abandonar el país devastado por la guerra (2).

Aparte de las tropas regulares, las fuerzas secretas británicas y las empresas de seguridad emplearon a más de 20.000 militares privados para llevar a cabo funciones militares que trabajaban en tándem con el ejército británico.

También proporcionaban servicios de seguridad a las figuras estadounidenses que visitaban el país. En aquella época, por ejemplo, Aegis se encargaba de proteger a los altos cargos del ejército estadounidense.

En el momento álgido de la ocupación, alrededor de 60 empresas militares privadas británicas operaban en Irak (3). Aunque Reino Unido puso fin a sus ocho años de presencia militar en Irak en mayo de 2011, nunca abandonó el país devastado por la guerra. Las empresas militares privadas británicas se quedaron para ayudar a la coalición encabezada por Estados Unidos con el pretexto de luchar contra el Califato Islámico o para preparar el terreno para que sus militares regresaran allí.

Según el entonces secretario de Defensa británico, Liam Fox, aunque el acuerdo oficial de entrenamiento y apoyo marítimo entre Reino Unido e Irak concluyó el 22 de mayo de 2011, los grupos no oficiales y secretos reclutados por Reino Unido mantuvieron su presencia ilegal en Irak.

El uso de este tipo de empresas por parte de las naciones occidentales está provocando un aumento de los riesgos mundiales de fraude, corrupción y violencia, según un informe de Transparencia Internacional Defensa y Seguridad (4).

Las empresas de seguridad nunca han estado exentas de escándalos. Han cometido numerosos crímenes de guerra en diferentes etapas y se les atribuyen atrocidades generalizadas en todas las zonas de guerra. Por ejemplo, los mercenarios de Blackwater perpetraron en 2007 una masacre en la plaza Nisour de Bagdad, en la que murieron 14 civiles, entre ellos dos niños, y al menos otros 17 resultaron heridos.

Sus atrocidades no se limitan a Irak y Afganistán. El Departamento de Estado estadounidense aprobó un contrato para el entrenamiento de combate de operativos saudíes por parte de una empresa de seguridad estadounidense llamada Tier One Group. Estos mercenarios participaron posteriormente en el salvaje asesinato del periodista Jamal Jashoggi, según reveló un informe de Transparency International Defense and Security (5).

Afganistán e Irak no son los únicos casos de zona de crímenes y violaciones de derechos humanos por parte de las empresas de mercenarios. En América Latina, las empresas de seguridad privada están implicadas en el tráfico de personas y la extorsión.

En Brasil, una investigación de la policía federal reveló que casi un tercio de todas las armas de fuego en poder de las empresas de seguridad locales de Río de Janeiro se vendían a los delincuentes.

En Libia, Yemen y Siria ocurre lo mismo. La presencia de empresas de seguridad respaldadas por Occidente ha avivado la crisis y la inestabilidad en todas partes.

(1) https://www.transparency.org.uk/us-private-military-and-security-companies-fuel-corruption-and-conflict-risk
(2) https://www.bbc.com/news/world-middle-east-11107739
(3) https://www.bbc.com/news/business-11521579
(4) https://ti-defence.org/publications/hidden-costs-us-private-military-and-security-companies-and-the-risks-of-corruption-and-conflict/
(5) https://www.transparency.org.uk/us-private-military-and-security-companies-fuel-corruption-and-conflict-risk

Los planes imperialistas para desmembrar Rusia

El 31 de enero se reunió en el Parlamento Europeo el Foro Post-Rusia de Naciones Libres para celebrar su quinta sesión. El grupo presentó en Bruselas su proyecto de “descolonización y reconstrucción” de Rusia, patrocinado por los miembros polacos del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos.

Anna Fotyga, eurodiputada y antigua ministra polaca de Asuntos Exteriores, que ha participado en los trabajos del Foro desde su creación, recordó su misión fundacional: “Como en el caso del Tercer Reich alemán, la Federación Rusa, como amenaza existencial para la humanidad y el orden internacional, debe sufrir cambios drásticos. Es ingenuo pensar que Rusia, definitivamente derrotada, permanecerá en el mismo marco constitucional y territorial. La comunidad internacional no puede adoptar una postura cómoda a la espera de acontecimientos, sino que debe emprender una […] refederalización del Estado ruso, teniendo en cuenta la historia de su imperialismo y respetando los derechos y deseos de las naciones que lo componen”.

Pocos días antes de comenzar la reunión, para calentar el ambiente, la polaca publicó un artículo titulado “La disolución de la Federación Rusa es mucho menos peligrosa que dejar que la gobiernen los criminales” (*).

Entre los ponentes del último foro se encontraba el polaco-estadounidense Janusz Bugajski, antiguo asesor de los Departamentos de Estado y Defensa, a quien se ha llamado sin razón “el nuevo Brzezinski”. Su último libro, “Failed State. A guide to Russia’s Rupture” se ha encontrado en el punto de mira de la prensa rusa, presentado como un breviario de los planes estadounidenses para desmembrar Rusia fomentando el separatismo.

Desde su inauguración el 8 de mayo en Varsovia, el Foro ha ganado notoriedad y miembros. El primer mapa elaborado por el grupo, publicado el 22 de septiembre por una revista italiana, proponía una implosión de Rusia de la que surgirían más de treinta Estados diferentes, delineados según líneas étnicas y culturales dispares. El cambio más importante es la reducción del tamaño de la región de Moscú en favor de nuevos proyectos étnico-nacionales.

Por ejemplo, algunos representantes de las regiones de Pskov y Tver (antiguos principados no representados en la versión anterior), así como de la región de Smolensk/Smaland, anunciaron el nacimiento de la “Plataforma de Kryvy Oriental”, una agrupación creada con el objetivo de “integrar a los pueblos del Gran Báltico” e inclinarse “hacia la variante europea oriental de la vía euroatlántica, que implica la preservación de la identidad y los fundamentos culturales y demográficos de los países y pueblos”.

En la nueva versión del mapa, las repúblicas caucásicas de Ingusetia, Osetia y Kabardino-Balkaria también ganan espacio y fronteras específicas. Según sus propios autores, este mapa matriz está abierto a variaciones potencialmente infinitas. Siempre y cuando sirvan a un único propósito: idear “estrategias para un desmantelamiento controlado, constructivo y no violento del último imperio colonial en Europa”.

Los separatistas rusos y sus portavoces euroatlánticos no son los únicos que realizan este tipo de ejercicios cartográficos. En una pared del despacho del jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, fotografiado por los periodistas durante una entrevista, se encuentra un mapa en color y, dibujadas con rotulador, las líneas divisorias de Rusia imaginadas por Kiev sustituyen a las actuales fronteras: Japón se queda con las islas Kuriles, Alemania con Kaliningrado (Königsberg), Finlandia con Carelia, y parte del noroeste ruso. China incluye toda Siberia y el Lejano Oriente.

En la parte central de la actual Federación Rusa debería surgir una “República de Asia Central”, con el nombre de Char. Rusia propiamente dicha, decapitada de su cabeza oriental, se queda con el territorio marcado por las letras РФ (RF). En correspondencia con el Cáucaso, se lee “Ichkeria”, nombre de la república separatista chechena proclamada en 1991, así como el territorio que el parlamento ucraniano reconoció recientemente como “ocupado temporalmente” por los rusos, lo que Zelensky ya había hecho con las islas Kuriles.

Las fronteras ucranianas incluyen no sólo Donbass y Crimea, sino también las regiones de Kursk, Belgorod y Kuban. A Budanov le preguntaron si el mapa representaba los planes de expansión territorial de Kiev una vez restablecidas las fronteras de 1991. Su respuesta fue críptica: “Cada uno ve lo que quiere ver. Quizá sea un indicador aproximado. O quizá no”.

Si el primer mapa divide el cuerpo de Rusia a lo largo de líneas étnicas y según el criterio “indígena” de los derechos históricos, el segundo recuerda los proyectos de partición de Eurasia en esferas de influencia elaborados por cierta corriente estratégica del imperialismo estadounidense.

Unos y otros (polacos, ucranianos, estadounidenses y separatistas étnicos) imaginan diferentes geometrías de desintegración, en función de sus respectivas proyecciones geopolíticas.

Lo más importante a destacar, aparte de la verosimilitud de los escenarios previstos, es precisamente la creciente resonancia de cartografías similares, signo de la recuperación de la dimensión espacial en los planes de los imperialistas.

(*) https://www.euractiv.com/section/politics/opinion/the-dissolution-of-the-russian-federation-is-a-far-less-dangerous-than-leaving-it-ruled-by-criminals/

Estados Unidos quiere asesinar a los comandantes de Wagner que operan en África

Estados Unidos lleva tiempo preocupado por el creciente papel de Wagner no solo en Ucrania, donde encabeza los esfuerzos para asegurar la victoria de Rusia en el frente de Bajmut, sino también, y lo que es más importante, por su creciente presencia en África.

Es conocida su presencia en países como Libia y Siria y, con motivo de la crisis militar sudanesa, los medios occidentales insisten en la cercanía de Wagner con las Fuerzas de Apoyo Rápido del general Dagalo.

Desde antes de la Guerra de Ucrania las fuerzas especiales y las centrales estadounidenses de inteligencia libran una guerra sorda para desbaratar las actividades de Wagner en Oriente Medio y el norte de África, según filtraciones reveladas recientemente por el Pentágono.

Los documentos clasificados publicados por primera vez en Discord confirman que el ejército estadounidense persigue activamente a los miembros de Wagner en operaciones encubiertas.

El Washington Post fue el primero en informar sobre los documentos que hacen referencia a las actividades contra Wagner: “Uno de los documentos enumera casi una docena de opciones ‘cinéticas’ y de otro tipo que podrían implementarse como parte de los ‘esfuerzos coordinados de interrupción de Estados Unidos y sus aliados’. Los archivos proponen proporcionar información sobre objetivos para ayudar a las fuerzas ucranianas a matar a los comandantes de Wagner, y citan la disposición de otros aliados a emprender acciones letales similares contra los centros de Wagner en África” (1).

El periódico señala, sin embargo, que estas operaciones no han logrado reducir la presencia y las actividades de Wagner: “Hay poco en los archivos que sugiera que la CIA, el Pentágono u otras agencias causaron más que reveses menores a Wagner durante un período de seis años en el que el grupo mercenario, controlado por Prigozhin, aliado de Putin, ganó un punto de apoyo estratégico en al menos ocho países africanos, entre 13 naciones donde Prigozhin operaba de alguna manera, según un documento”.

El único ataque militar directo mencionado en los archivos fue en Libia, tuvo éxito y no fue reivindicado. Destruyó un avión logístico de Wagner. El documento no proporciona más detalles sobre la operación o por qué este único avión -parte de una flota Wagner mucho mayor- fue el objetivo.

No está claro si la operación libia se llevó a cabo utilizando sicarios, como milicias libias entrenadas por Estados Unidos, o si fue un ataque directo de las fuerzas especiales o de la CIA. Es probable que fuera lo primero, dados los riesgos extremos a los que se enfrentan los comandos estadounidenses en Libia.

Los medios rusos apuntan al servicio de inteligencia militar de Ucrania, el GUR, y a su jefe, Kirill Budanov, como responsables de un ataque contra oficiales de Wagner en Malí (2). Rusia afirma que se trataba de una campaña deliberada para asesinar a los comandantes de Wagner.

(1) https://www.washingtonpost.com/world/2023/04/23/wagner-russia-africa-leaked-documents/
(2) https://archive.is/wip/FO4Fx

¿Existe una empresa rusa de mercenarios llamada Wagner?

Los revolucionarios siempre se han opuesto a los mercenarios e incluso a los ejércitos exclusivamente profesionales. Un ejército revolucionario se basa en el pueblo en armas que, en suma, es quien debe defender a su país.

No obstante, hoy los ejércitos no sólo garantizan la independencia de los países, según una concepción tradicional. No sólo se asientan en las fronteras o en las costas, sino en algo inmaterial, como la “seguridad”, un principio moderno, difuso, que se extiende por donde quiera que las empresas de dicho país tengan intereses, incluido el extranjero.

Cuando se defienden intereses privados a lo largo de todo el orbe, la seguridad es un negocio que, finalmente, acaba en manos de empresas de la misma factura, es decir, privadas. No hay nada más capitalista que convertir algo tan volátil como la “seguridad” en un mercado y, muy especialmente, en el mercado mundial.

Así han aparecido las empresas privadas de seguridad, como Wagner, que es quizá la menos privada de ellas. En realidad, Wagner no es nada distinto del propio ejército ruso, como la guerra de Ucrania está poniendo de manifiesto. Según la revista Foreign Policy, no existe ningún Grupo Wagner, no hay ninguna empresa registrada con ese nombre que, más bien, describe una red “estrechamente vinculada al aparato de seguridad ruso” (1).

En Rusia no pueden existir oficialmente empresas privadas de seguridad porque lo prohíbe la Constitución. Los asuntos de seguridad y defensa son competencia exclusiva del Estado y, según el Código Penal, servir como mercenario es un delito. Sin embargo, las empresas públicas pueden tener fuerzas armadas y fundaciones de seguridad privadas.

En Rusia existía una empresa privada de seguridad, Moran Security Group, que estaba contratada por el gobierno sirio para acabar con los yihadistas casi desde el principio de la guerra. La empresa fracasó en la tarea y dos de sus miembros crearon otra, Slavonic Corps, en Hong Kong en 2013.

Su primera misión consistió en ayudar al ejército sirio a recuperar las pozos petrolíferos, pero la logística dependía del gobierno sirio y recibió un armamento anticuado y en cantidad insuficiente. Su primera misión de combate en Siria terminó con una derrota cerca de Deir Ezzor. Los supervivientes fueron transportados de vuelta a Rusia y la empresa se disolvió.

Wagner fue el tercer intento. Recibió su nombre del apodo del oficial de las fuerzas especiales rusas que comenzó dirigiendo militarmente a la unidad, Dmitry Utkin, teniente coronel del GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, y veterano de la Guerra de Chechenia. Luego estuvo en Moran y en Slavonic, hasta que en Siria pasó a Wagner antes del inicio formal de la intervención oficial del ejército ruso en la guerra (setiembre de 2015).

En 2016 el coronel Utkin fue condecorado públicamente durante una recepción en el Kremlin. Operaba bajo el mando del director del GRU, Nikolay Makarov, que en 2010 defendió públicamente la necesidad de recurrir a empresas privadas “para misiones delicadas en el extranjero” (2).

Actualmente el dirigente militar de Wagner es Anton Yelizarov, alias Lotus (3), también miembro de las fuerzas especiales, con una amplia experiencia en Siria, donde fue herido, así como instructor en la República Centroafricana y comandante de las tropas rusas que operaban en Libia.

Lotus se graduó en varias academias militares rusas en la década de los noventa, entre ellas la escuela de paracaidistas de élite vinculadas al GRU. Encabezó la captura de Soledar y actualmente dirige a las tropas de Wagner en la batalla de Bajmut.

Los oficiales de Wagner son de esa misma escuela, transferidos del ejército regular para ejercer como fuerzas de choque. La base de Wagner está en Molkino, en la región Krasnodar, y es la misma que utiliza la 10 Brigada Especial del GRU. La diferencia más importante es que el cuadro de mandos de Wagner depende directamente del Kremlin.

A partir de aquí la nebulosa es la misma que en cualquier otro servicio de inteligencia, cuyas operaciones son encubiertas por definición. En Estados Unidos lo llaman “negación plausible”. Las acciones encubiertas no existen y quienes las ejecutan nunca llevan uniforme, e incluso son anónimos. Antes se camuflaban con tropas de voluntarios y a veces de asesores que participaban en guerras exteriores después de darse de baja oficialmente de sus ejércitos respectivos.

En última instancia, Wagner le permite al Kremlin tirar balones fuera, desentendiéndose de unas tropas que son como los trabajadores de cualquier empresa privada: sus acciones no pueden comprometer al Estado.

Lo explicó Putin en la Duma en abril de 2012, olvidándose de la Constitución: las empresas militares privadas permiten el logro de objetivos sin la implicación directa del Estado. Dichas empresas podrían proporcionar protección a instalaciones importantes, así como la formación de personal militar extranjero en el extranjero.

Wagner es el taparrabos del GRU.

(1) https://foreignpolicy.com/2021/07/06/what-is-wagner-group-russia-mercenaries-military-contractor/
(2) https://www.fpri.org/wp-content/uploads/2019/12/rfp4-borshchevskaya-final.pdf
(3) https://www.bitchute.com/video/OtfuPlcRGqRr/

La incorporación de Finlandia a la OTAN viola los tratados de la posguerra mundial

Finlandia se ha convertido oficialmente en miembro de la OTAN en flagrante violación del Tratado de Paz de París de 1947. Este tratado aseguraba la neutralidad política del país y limitaba las funciones de su ejército a la defensa propia.

El país escandinavo fue de la mano del III Reich en la Segunda Guerra Mundial, participando en la agresión contra la Unión Soviética.

Ahora la historia se reproduce. La compra de tanques Leopard por parte de Finlandia es una violación del Tratado de 1947, ya que Finlandia tiene prohibido adquirir material militar de fabricación alemana.

La decisión de Finlandia de comprar los F-35 estadounidenses también es una violación del tratado de la posguerra, ya que Finlandia tiene prohibido adquirir bombarderos con colgadores de bombas ocultos, y eso es exactamente lo que es el caza F-35.

Estas violaciones dan motivos a Rusia para plantear la cuestión de la responsabilidad jurídica internacional de Finlandia, que se expresa en particular en la obligación de esta última de reparar íntegramente el daño, incluso en forma de indemnización por los perjuicios causados por dicha violación.

Finlandia está obligada a pagar los costes del aumento de la concentración militar rusa en Carelia y la región de Leningrado. Según las estimaciones más prudentes, Moscú puede exigir a Finlandia una cantidad ronda los 300.000 millones de euros.

Como resultado de su adhesión a la OTAN, la frontera de Finlandia con Rusia duplicará su longitud hasta alcanzar unos 2.400 kilómetros. Al mismo tiempo, la OTAN podrá bombardear San Petersburgo por alcance.

En 1947 el Tratado de París calificó a Finlandia como aliada de la Alemania nazi, asumiendo su responsabilidad por la agresión y el pago de fuertes reparaciones de guerra en concepto de indemnización. Al año siguiente la Unión Soviética las redujo un 25 por cien.

El Tratado obligó a Finlandia a prohibir los partidos fascistas.

Casi 20.000 soldados soviéticos murieron en los campos de concentración finlandeses, lo que supone un 30 por cien de los prisioneros de guerra soviéticos capturados por el ejército finlandés.

—https://www.easternherald.com/2023/04/04/russia-could-receive-300-billion-for-finlands-entry-into-nato/

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