La web más censurada en internet

Etiqueta: Represión (página 22 de 123)

En Austria los parados que no se vacunen se quedarán sin prestaciones sociales

En Austria los solicitantes de empleo que rechacen un puesto de trabajo en una empresa alegando que les exigen vacunarse se verán privados temporalmente de prestaciones.

El ministro de Trabajo austriaco ha decidido bloquear las prestaciones de desempleo a los solicitantes de empleo que no se presenten a un puesto de trabajo cuando se les exija la vacuna o no acepten un trabajo que se les ofrezca únicamente por este motivo.

El diario austriaco Der Standard difunde una carta enviada el 25 de agosto por el ministro conservador Martin Kocher al Arbeitsmarktservice (AMS), la agencia austriaca de empleo (*).

“¿Es legítimo presionar a las personas no vacunadas?”, se pregunta el periódico. Algunas empresas austriacas han optado por la vacunación obligatoria, incluidas las profesiones sanitarias y sociales en algunas regiones. Los sectores del comercio y la industria han empezado a exigir también la vacunación como condición previa al empleo.

Los parados que rechacen una oferta de trabajo por estos motivos se enfrentan a severas sanciones y la oficina de empleo austriaca suspenderá las prestaciones “durante seis semanas”.

La AMS dice que espera una serie de problemas en la aplicación de esta nueva medida. El Ministerio de Trabajo trata de restar importancia a la medida, explicando que la AMS no obligará a nadie a vacunarse y no puede comprobar si un desempleado está vacunado o no. Pero como las empresas son libres de exigir la vacunación, en los próximos meses la AMS se enfrentará probablemente a algunas cuestiones complicadas.

(*) https://www.derstandard.de/story/2000129692270/job-nur-mit-impfung-ams-sperrt-verweigerern-das-arbeitslosengeld

Todas y cada una de las medidas represivas aprobadas con el pretexto de la pandemia han sido ilegales

También en Inglaterra, todas y cada una de las acusaciones presentadas en virtud de los poderes extraordinarios introducidos al comienzo de la pandemia de coronavirus han sido ilegales, según los datos de la Fiscalía de la Corona.

Las 292 acusaciones en virtud de la Ley sobre el Coronavirus han sido retiradas de los tribunales, o anulados después de que personas inocentes fueran acusadas ilegalmente.

Los poderes que permiten a la policía procesar a cualquier persona “potencialmente infecciosa que se niegue a cumplir una instrucción legal” se han aplicado ilegalmente en muchos de los casos.

Uno de ellos se refería a una mujer de 41 años, Marie Dinou, que fue acusada erróneamente y multada con 660 libras en virtud de las leyes sobre el coronavirus después de que se negara a entregar a la policía su nombre, su dirección o los motivos de su viaje cuando supuestamente “merodeaba por los andenes” de la estación central de Newcastle.

La policía británica de transportes admitió que había sido acusada bajo la sección incorrecta de la Ley de Coronavirus del año pasado.

Alistair Carmichael, el portavoz de asuntos de interior del Partido Liberal Demócrata, que destacó las cifras, dijo que la Ley debería ser derogada, ya que los poderes bajo ella eran “desproporcionados, mal pensados y confusos”.

Posteriormente se introdujeron conjuntos de leyes separadas, conocidos como Reglamentos de Protección de la Salud, para imponer confinamientos, restricciones a las reuniones, uso de mascarillas, cuarentenas y otras medidas represivas.

Los datos de la Fiscalía muestran que 389 acusaciones bajo el Reglamento de Protección de la Salud también habían sido ilegales entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el 20 por ciento del total de 1.920 casos.

En general, se identificaron 691 acusaciones incorrectas de 2.212 procesamientos utilizando todas las leyes extraordinarias, lo que significa que casi un tercio (31 por ciento) fue ilegal.

Las presuntas infracciones de las leyes sobre coronavirus se castigan principalmente con multas en lugar de detenciones y procesamientos, pero las multas que no se pagan pueden dar lugar a una acusación penal.

A principios de este año, la Comisión Mixta de Derechos Humanos del Parlamento pidió que se revisaran las más de 85.000 multas impuestas.

Los diputados afirmaron que, a pesar de que las multas por algunos delitos alcanzan las 10.000 libras esterlinas, había “altos índices de error” en su emisión y un impacto desproporcionado en diferentes grupos.

“Es posible que muchas más sanciones hayan sido pagadas por personas demasiado intimidadas por la perspectiva de un juicio penal como para arriesgarse a impugnar su multa mediante un proceso penal”, añadió la comisión.

El mismo informe afirma que resulta asombroso que la Ley del Coronavirus siguiera siendo utilizada de forma abusiva en los procesos judiciales.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/17/every-prosecution-emergency-covid-powers-wrong-official-review/

Los toques de queda digitales van en aumento para frenar las movilizaciones populares

El mundo moderno pende de un hilo. Los confinamientos han acelerado el recurso a internet y a la redes sociales. Ahora casi todo se ha digitalizado y atomizado. Los contactos personales, e incluso los familiares, se han roto para forzar a recomponerlos por medios virtuales. Las empresas funcionan a distancia, lo mismo que las universidades, el cines, los bancos o los médicos. Incluso los colectivos y movimientos sociales, políticos y sindicales se reúnen cada vez más de forma virtual, es decir, dependen de las empresas de telecomunicaciones, que a su vez están sometidas a un gobierno.

Las empresas y los gobiernos no sólo vigilan la circulación en internet y a los usuarios, sino que pueden cortarla en cualquier momento, interrumpiendo las actividades políticas, culturales o económicas. Desde las revoluciones de colores y las primaveras árabes de 2011, cada vez más manifestaciones y protestas políticas se convocan por medios exclusivamente virtuales, por lo que los toques de queda digitales son cada vez más frecuentes.

Access Now, un grupo de defensa de los derechos digitales fundado en 2009, ha llevado un recuento de los cortes de internet desde 2016. Aquel año informó de 75 cortes; en 2017, de 106; en 2018, de 198; en 2019, de 213. El año pasado, por primera vez, se produjo una disminución con respecto al año anterior, bajando a 155 cortes de la red en 29 países.

El descenso del año pasado fue consecuencia de los confinamientos y la dependencia extrema de una conexión a internet para las actividades vitales más sencillas, desde comprar alimentos hasta asistir a la escuela. No se produjeron más desconexiones porque el mundo ya estaba suficientemente desconectado.

India contabilizó 109 cortes de internet a lo largo del año pasado, todos ellos aplicados a escala local, como en las regiones de Jammu y Cachemira, que pasaron por 18 meses de desconexiones intermitentes.

El récord de corte más largo es el de Myanmar, que mantuvo desconectadas durante 19 meses varias ciudades de los estados de Rakhine y Chin, desgarrados por enfrentamientos armados. En febrero la Junta golpista se empeñó en poner fin a la situación y desconectó a todo el país del acceso a internet.

Además de las protestas masivas, los acontecimientos más asociados a las desconexiones de internet son las elecciones. En algunos países africanos, las páginas de internet anuncian los día de elecciones para que los usuarios tengan previsto que no podrán acceder a ellas.

En el mundo moderno una desconexión a internet es un toque de queda y un desastre económico. En la era de la comunicación en tiempo real, prácticamente ninguna empresa puede prosperar sin una conexión fiable. Un estudio de la Brookings Institution calcula que el coste global de las 81 desconexiones realizadas en todo el mundo de 2015 a 2016 fue de 2,4 billones de dólares.

En enero del año pasado miles de cachemires se quedaron sin trabajo después de que la desconexión destruyera la industria turística de la región. Los afectados viajaban cada mañana en un tren conocido como el “internet express” a las ciudades no afectadas por los cortes, con el fin de rellenar solicitudes de empleo en línea y revisar los correos electrónicos.

El coste económico de las desconexiones es lo que ha conducido a la proliferación de la censura y la vigilancia de contenidos, que son más baratos y sólo afectan a determinados grupos sociales y páginas web.

El gobierno de Australia recurre a programas de geolocalización para seguir a las personas sometidas a cuarentena

La pandemia ha sido el pretexto para introducir nuevas técnicas informáticas de vigilancia de la población. A principios de este año, el gobierno de Australia del Sur contrató una aplicación que utiliza programas de geolocalización y reconocimiento facial para seguir a las personas sometidas a cuarentena y recluidas en el interior de sus casas. En un comunicado oficial, anunció un contrato de 1,1 millones de dólares con una empresa para desarrollar una nueva aplicación para móviles que utiliza el reconocimiento facial y la tecnología de seguimiento por GPS para vigilar a las personas.

Las nuevas técnicas de control no proceden de los Ministerios de Interior, sino de los de Sanidad. El de Australia, Stephen Wade, dijo que la aplicación se utilizaría para rastrear a las personas que lleguen a Australia desde los focos pandémicos procedentes de otros estados, o que sean contactos cercanos o casuales de los casos locales, para garantizar que cumplen la cuarentena.

GenVis, una empresa tecnológica con sede en Perth, obtuvo el contrato de 1,1 millones de dólares tras una licitación en noviembre. La empresa desarrolló la aplicación G2G Now de Australia Occidental, que utiliza el reconocimiento facial y los datos de ubicación del móvil para comprobar si las personas en cuarentena permanecen recluidos en sus viviendas.

La descarga y utilización de la aplicación G2G es voluntaria, pero el gobierno anima a su utilización, afirmando que “garantiza su seguridad y la del resto de la comunidad, al tiempo que libera recursos policiales que de otro modo se gastarían en controles físicos más regulares”.

Las personas sometidas a cuarentena se tienen que descargar la aplicación G2G para demostrar que permanecen en sus casas. La aplicación se pone en contacto con personas al azar y les pide que proporcionen una prueba de su ubicación en un plazo de 15 minutos. “No les decimos con qué frecuencia ni cuándo, pero tienen que responder en un plazo de 15 minutos”, dijo Wade.

Si una persona no demuestra su ubicación o identidad cuando se le pregunta, la policía inicia un programa de control sobre ella.

GenVis ya prestó servicios al gobierno de Australia Occidental con G2G Now, un programa desarrollado en colaboración con la policía que no prosperó, según confesó Wade en el Parlamento.

Como es habitual, el gobierno promete que no retendrá ninguna información proporcionada por la aplicación. “Simplemente lo utilizamos para comprobar que la gente está donde dijo que iba a estar durante la cuarentena domiciliaria”. La aplicación será “totalmente compatible” con la normativa estatal y federal sobre intimidad, datos y gestión de registros. “Necesitamos una serie de herramientas para ayudar a proteger a todos los australianos del sur de la propagación del virus y mantener nuestra comunidad segura”, dijo Wade en un comunicado oficial.

“Estoy seguro de que la tecnología que hemos desarrollado en el gobierno de Australia Meridional se convertirá en la norma nacional y se implantará en todo el país”, añadió el ministro. La información será destruida al final de la pandemia… a menos que la policia la necesite.

Los pasaportes sanitarios son un medio para forzar a que las personas se vacunen

La noticia no es nueva; lo novedoso es la manera de obtener la confesión de un ministro de Sanidad, porque una cosa es el alpiste que los políticos lanzan ante los medios y otra, muy distinta, es lo que hablan en privado cuando creen que nadie les oye. Lo primero es un fraude bien conocido; lo otro es la política real.

Sin saber que estaba ante un micrófono en directo y que estaba siendo retransmitido por un canal de televisión, el ministro de Sanidad israelí, Nitzan Horowitz, que aparece en la foto de portada, admitió que los pasaportes de vacunación tenían como principal objetivo coaccionar a las personas para que se vacunen.

“La imposición de las normas de pasaporte verde en determinados lugares es necesaria para presionar al público a que se vacune, no por razones médicas”, reconoció Horowitz el domingo.

Sin saber que sus comentarios estaban siendo retransmitidos en directo por el Canal 12, el ministro dijo a su colega de Interior, Ayelet Shaked, que no sólo debía suprimirse el pasaporte de vacunas para comer en restaurantes al aire libre, sino también “para las piscinas”.

“Desde un punto de vista epidemiológico, eso es cierto”, admitió Horowitz. “Nuestro problema es la gente que no se vacuna. Tenemos que [presionarlos] un poco, o no vamos a salir de esta” situación.

El ministro siguió reconociendo que el sistema ni siquiera se estaba aplicando en la mayoría de los lugares. “Hay una especie de universalidad en el sistema de pasaporte verde, fuera de los centros comerciales, donde creo que debería imponerse, [porque] ahora está claro que no se aplica en ningún sitio”, reconoció.

Al principio Israel fue elogiado por la rapidez con la que empezó su programa de vacunación y luego con la imposicion de los pasaportes de vacunación, que se ha presentaron ante los medios como “un primer paso para salir del confinamiento”. Sin embargo, el gobierno de Tel Aviv ha ido de mal en peor y ha notificado recientemente su mayor número de “casos” diarios de coronavirus.

Aunque la amenaza de prohibir la entrada a muchos lugares públicos a las personas no vacunadas convenció a muchos jóvenes para que se vacunaran, el pasaporte de vacunas, una vez puesto en marcha, apenas se aplicó y se suprimió a finales de mayo. Cuando los “casos” empezaron a aumentar de nuevo a finales de este verano, se reintrodujo y amplió el sistema de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, Suecia, que nunca ha impuesto un confinamiento estricto, ha prohibido recientemente la entrada al país a los viajeros procedentes de Israel. El mundo al revés demuestra que las concepciones que exponen los “expertos” serían el mayor fracaso científico de todos los tiempos, de no ser porque su ciencia nunca ha aparecido por ninguna parte a lo largo de un año y medio de pandemia.

https://twitter.com/disclosetv/status/1437396043424059396

El gobierno australiano confisca el alcohol a los vecinos que siguen confinados

A los australianos confinados en Nueva Gales del Sur el gobierno les confisca el alcohol para “protegerlos del covid”.

“A los residentes de los bloques de pisos cerrados por el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur se les está controlando la entrega de alcohol como parte de una política para limitar el número de bebidas consumidas cada día”, según informa NCA News Wire.

Como muestra la foto de portada, la policía y los funcionarios públicos husmean en las compras que los vecinos realizan por internet, confiscando el alcohol y diciendo a los ciudadanos que sólo pueden recibir una ración de “seis cervezas o una botella de vino o una botella de 375 mililitros de licor”.

El edificio Common Ground de Mission Australia, en Camperdown, es el último en el que los residentes están sujetos a estos controles atosigantes y se han quejado de que los paquetes enviados por amigos y familiares han sido registrados antes de ser entregados.

“Registran todos los bolsos y objetos que entran en el edificio… Han confiscado una serie de regalos. Cosas como las botellas de licor, no se nos permitía tener y todavía no se nos permite”, dijo Robin Elhaj, residente de Common Ground.

Los vecinos pueden recibir una ración de una de las siguientes opciones: o seis cervezas o una botella de vino o licor de 375 mililitros.

El exceso de alcohol queda confiscado hasta que se levante el confinamiento.

Los residentes pueden consultar a un médico si creen que necesitan consumir más alcohol del límite permitido.

La Primera Ministra australiana, Gladys Berejiklian, ha amenazado a los australianos que no se vacunen con mantenerlos confinados hasta que se vacunen, o permanentemente, en caso contrario.

Una vez que el 70 por ciento de los adultos se haya vacunado, el gobierno les permitirá tener hasta cinco personas en casa, siempre que todas ellas están completamente vacunadas.

El gobierno también permitirá que se reúnan hasta 20 personas al aire libre y que se realicen algunos viajes por el interior del país.

Sin embargo, las personas no vacunadas seguirán encerradas en sus casas a perpetuidad, amenazó Berejiklian. “¡Estáis avisados! Si no estáis vacunados, venid a vacunaros, de lo contrario no podréis disfrutar de las muchas libertades que tiene el 70 por ciento de las personas vacunadas”, añadió la Primera Ministra.

“Vivir con covid significa tener una reapertura cuidadosa y escalonada una vez que se alcanzan esas altas tasas de vacunación en la población adulta”, dijo Berejiklian.

“Obviamente, hemos consultado con el plan nacional, pero también con nuestros expertos en salud y con las partes interesadas para asegurarnos de que cuando empecemos a reabrir al 70 por ciento de la doble dosis, se hará de forma segura y sólo para las personas vacunadas”, añadió.

Las personas totalmente vacunadas seguirán teniendo que llevar mascarillas, y Berejiklian dijo que las restricciones más draconianas podrían reintroducirse en cualquier momento.

“Las personas que hayan recibido una dosis doble serán libres, pero si hay un resurgimiento de la enfermedad o si se producen acontecimientos inesperados, el gobierno aconsejará a los habitantes de ciertas zonas o pueblos que restrinjan sus viajes al área del gobierno local en lugar de viajar por todo el estado”, dijo.

La sociedad de dos niveles se impondrá, por supuesto, a través de pasaportes sanitarios, que impedirán a los no vacunados cualquier forma de vida social en la calle o en los lugares públicos.

— https://www.news.com.au/national/nsw-act/news/nsw-health-limits-residents-of-lockeddown-tower-block-to-six-beers-per-day/news-story/0e387ceccee145a611ddb6e38872d3d5

El rastreo de contactos forma parte del nuevo orden mundial, asegura la responsable australiana de salud pública

Ayer la responsable de la salud pública de Nueva Gales del Sur, Kerry Chant, se refirió al “nuevo orden mundial” que se establecerá tras el levantamiento de las restricciones sanitarias en Australia.

La doctora Chant aseguró que los negocios de Sidney sólo se reabrirán para los vacunados, sean trabajadores o clientes. Los lugares de trabajo “tendrán algún sistema para comprobarlo”.

No es la primera vez que un político o un “expertos” australiano se expresa en estos términos para referirse a la “nueva normalidad”. En julio del año pasado, el ministro de Sanidad, Brad Hazzard, describió la pandemia como un “nuevo orden mundial”.

“Se trata de una pandemia mundial, un acontecimiento que ocurre cada 100 años, por lo que se puede esperar que tengamos transmisiones de vez en cuando, y así son las cosas. Tenemos que aceptar que éste es el nuevo orden mundial”, dijo Hazzard durante una conferencia de prensa.

Las declaraciones de Hazzard provocaron entonces una oleada de comentarios en las redes sociales.

Tanto los “expertos” como los políticos dosifican la desinformación, las cifras de “casos positivos” y las sucesivas olas. Es la política del palo y la zanahoria adaptada a la pandemia. Ayer la primera ministra del estado de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, declaró durante una rueda de prensa en Sídney que los cafés, restaurantes y pubs de la capital volverán a abrir en la segunda quincena de octubre, tras meses de estricto confinamiento.

Parecería, pues, que Australia se aleja, por fin, de la absurda política de “covid cero”. Berejiklian propuso “aguantar el tirón”, ya que está casi garantizado que los “casos” aumentarán tras la reapertura.

Da la impresión de que los “casos” bajan con el confinamiento y suben con la reapertura. En realidad, el número de “casos” sólo depende del número de pruebas que realicen. Cuantas más pruebas, más “casos” aparecen. Sidney es otro ejemplo. A pesar de los dos meses de confinamiento, el número de casos ha seguido aumentando.

Pero hay muchas más trampas. Aunque el lunes se levantarán algunas restricciones, será sólo para los vacunados. ya que el primer paso hacia la reapertura para las empresas llegará poco después.

Otra trampa que Berejiklian no se preocupó de disimular: como los “casos” aumentarán cuando las restricciones disminuyan, habrá cierres “localizados”. Los confinamientos serán como un semáforo que cambia de color en cualquier momento.

El mundo jamás volverá a ser como era antes de 2020. Habrá discriminación entre vacunados y no vacunados, barrios abiertos o confinados, tests periódicos, instalaciones con capacidad sólo para un determinado aforo…

Más información:
— Una responsable médica australiana pide que las personas dejemos de hablar entre nosotros
— ‘No se reúnan, no hablen con sus vecinos’, recomienda la Primera Ministra neozelandesa

La policía alemana registra las oficinas de un científico que se opone a las medidas sanitarias

El 17 de junio la policía alemana llevó a cabo un registró las oficinas de Stefan Hockertz, director de una de las principales consultoras europeas de farmacología y conocido por sus publicaciones críticas hacia las empresas del gremio.

Tras estudiar biología en la Universidad de Hannover, Hockertz se doctoró en farmacología en la de Hamburgo, donde luego fue profesor de inmunotoxicología molecular.

Como otros científicos de renombre, se opuso desde el principio a las medidas del gobierno alemán en relación con la pandemia y advirtió de los efectos sobre la salud de las nuevas vacunas de ARN mensajero.

En su libro “Generación mascarilla”, publicado hace tres meses, Hockertz analiza las consecuencias del confinamiento sobre el estado psicológico, mental y físico de niños y adolescentes. Innumerables niños se han refugiado en un mundo propio, donde se quedan solos con sus ansiedades, sostiene Hockertz.

El libro no le ha debido gustar a la policía alemana, que ha tratado de poner remedio a su difusión, al tiempo que avisa a otros críticos de la pandemia, las restricciones y las vacunas.

No es el primero caso. Dos meses antes la policía también registró el domicilio del juez Christian Dettmar en Weimar como represalia por la sentencia que dictó contra el uso de máscaras en las escuelas.

Para proteger a la infancia, el juez anuló la imposición mascarillas, la realización de pruebas de coronavirus y el mantenimiento de la distancia social en dos escuelas de Weimar y exigió que las clases fueran presenciales.

Como represalia la policía registró el juzgado y las viviendas particulares del juez, primero en abril y luego en junio. En una auténtica caza de brujas, el juez Dettmar está procesado por “alterar el curso de la justicia”, un atentado que carece de precendetes en la Unión Europea.

Luego el fiscal de Erfurt ordenó a la policía nuevos registros contra ocho personas, la mayoría de las cuales declararon como peritos en el juicio que condujo a la sentencia de Dettmar.

Se llevaron a cabo varios registros simultáneos contra los profesores Ulrike Kämmer y Ulrich Masuth, contra el juez Matthias Guericke, contra la madre de los niños afectados, contra su tutor y contra los profesores Christian Kuhbandner e Ines Kappstein. La policía se incautó los móviles, ordenadores y numerosos documentos, incluida la correspondencia privada y el original de un expediente judicial.

Las incautaciones indican que hay abiertos expedientes judicial contra todos ellos.

Miles de personas pasan hambre en Vietnam a causa del toque de queda sanitario

Vietnam es otro de esos países que no ha conocido la pandemia pero ha conocido el confinamiento. Desde principios de junio el gobierno ha introducido gradualmente restricciones más severas. En Ciudad Ho Chi Minh, la mayor capital del país asiático, está totalmente prohibido salir de casa, incluso para comer. Las actuales restricciones podrían prolongarse hasta el 15 de septiembre, fecha en la que la ciudad se ha propuesto acabar con el toque de queda.

La consecuencia es que miles de personas están pasando hambre y los más afectados son los pobres. Las fábricas y los mercados han sido cerrados, y con ellos se han perdido miles de puestos de trabajo. Taxistas, vendedores de comida en la calle, obreros de los talleres y la construcción llevan meses sin tener ingresos y están encerrados y hacinados en viviendas precarias.

Incluso antes del toque de queda del 23 de agosto, millones de personas estaban endeudadas. El gobierno prometió alimentar a todo el mundo y ordenó al ejército que repartiera suministros a los necesitados, pero amplios sectores de la población no han recibido nada.

Las estadísticas oficiales afirman que sólo en Ciudad Ho Chi Minh hay entre 3 y 4 millones de personas en dificultades económicas debido al confinamiento. Hasta el 26 de agosto el ayuntamiento ha proporcionado una ayuda que incluye entre 1,2 y 1,5 millones de dongs (unos 40 euros) y una bolsa de alimentos esenciales a más de 1,2 millones de vecinos en dificultades. Se propone gastar otros 9.200 millones de dongs para apoyar a las personas confinadas.

A Tran Thi Hao, trabajadora de una fábrica, le dijeron que el gobierno se aseguraría de que ella y su familia estuvieran bien alimentados, pero durante los últimos dos meses han estado comiendo poco más que arroz y salsa de pescado.

En julio la despidieron, mientras que su marido, trabajador de la construcción, lleva meses sin trabajar. Están atrasados en el pago de la vivienda y pronto dejarán otra mensualidad sin pagar.

“Intento aguantar todo lo que puedo, pero no sé qué va a pasar”, dice. “No sé cómo expresar con palabras lo que siento”, añade. “El gobierno dijo que enviaría ayuda a personas como yo, pero no ha habido nada”, afirma. “Todos los que viven a mi alrededor penden de un hilo”.

Tran no está sola. Nguyen Lam Ngoc Truc, de 21 años de edad, también necesita volver a ganar dinero. Vive en una barriada a orillas del río con otras 30 ó 40 familias. Vendía comida callejera a los estudiantes, pero no ha podido trabajar desde junio. Su madre, su padre y su hermano tampoco tienen trabajo. Han sobrevivido gracias a las limosnas de arroz y fideos instantáneos de organizaciones benéficas y vecinos.

En el barrio de los emigrantes de Ciudad Ho Chi Minh son muchos los que no tienen papeles y, por lo tanto, es como si no existieran. No reciben ningún tipo de ayudas públicas.

La semana pasada, los medios de comunicación vietnamitas informaron de que más de 100 personas de un barrio estaban protestado por la falta de ayudas.

Por otro lado, Alemania ha regalado a Vietnam 2,5 millones de vacunas de AstraZeneca, las mismas que en la Unión Europea no se pueden administrar por sus graves efectos adversos.

Para finales de este año el número de dosis regaladas por Alemania a los países del Tercer Mundo ascenderá a 30 millones de dosis.

Políticas de exacerbación del miedo y censura en la gestión del Covid

A medida que pasa el tiempo, el necesario análisis retrospectivo de las políticas gubernamentales y de los grandes medios de comunicación va desvelando hechos que difícilmente se corresponden con objetivos de protección de la salud de las poblaciones frente a la nueva pandemia.

Los interrogantes son muchos y como veremos, salvo algunas excepciones, las líneas generales aplicadas por los gobiernos y las corporaciones mediáticas “occidentales” (leáse la UE y Estados Unidos) no difieren en lo sustancial.

1. Miedo, confusión e impotencia

La militarización del miedo, ante la irrupción de la crisis sanitaria, con la esperpéntica presencia de uniformados del Ejército, la Policía y la Guardia Civil en las ruedas de prensa para informar del Covid y la represión, a veces brutal, en las calles, se aderezó con las terribles imágenes de personas ancianas muertas en situación de total abandono, previa denegación de asistencia en la sanidad pública. Mientras tanto, los hospitales privados exhibían una situación de insultante normalidad y en ellos ingresaban personajes públicos y personas adineradas de todas las edades. Las denuncias presentadas por familiares de personas muertas por “homicidio imprudente, omisión del deber de socorro y denegación de asistencia médica”, han sido archivadas por la Fiscalía.

El resultado fue la creación de una sensación de catástrofe y de riesgo de muerte general para una enfermedad con una tasa global de letalidad de 0,8% (1).

2. La autorización condicional de las vacunas para una situación de emergencia y la ‘inexistencia’ de alternativas terapéuticas.

Con el escenario del miedo bien instalado, se impone la vacuna como única solución.

La relación entre los gobiernos de la UE y de Estados Unidos con las multinacionales farmacéuticas en relación con las circunstancias de autorización de las vacunas ha sido recientemente tratado por mí en el artículo: “La Covid, los gobiernos de la UE y las multinacionales farmacéuticas”.

La culminación del proceso para la autorización de emergencia (en Estados Unidos) y condicional (en la UE) requirió de dos condiciones interconectadas: convencer a la opinión pública de que no existía tratamiento alternativo y la neutralización de la creciente información que contradecía el discurso oficial.

Uno de los cuatro criterios establecidos por la Food and Drug Administration (FDA) para autorizar el uso de emergencia de un medicamento es la “inexistencia de alternativa adecuada, aprobada, disponible”.

El primer objetivo, pues, era situar la vacuna como única posibilidad terapéutica, desacreditando otras medicamentos, que sin constituir la panacea —eso en medicina no existe— estaban demostrando ser relativamente eficaces en tratamientos extrahospitalarios.

A pesar de que 56 países (2) adoptaron el tratamiento ambulatorio precoz para casos de Covid con medicamentos poco costosos, bien conocidos —la hidroxicloroquina (HQC) y la ivermectina forman parte de la lista de medicamentos esenciales de la OMS—, y con una eficacia relativamente alta, no sólo fueron denigrados o minusvalorados por los grandes medios de comunicación, sino que en EE UU llegó a prohibirse en las farmacias su dispensación para el tratamiento del Covid.

Uno de los escándalos editoriales más ilustrativos es el que tuvo lugar en la prestigiosa revista The Lancet, con la publicación el 22 de mayo de 2020 de un estudio en el que se revelaba el “peligro de muerte cardíaca” ocasionado por la HCQ en el tratamiento de la Covid. Esta publicación, ampliamente difundida en todo el mundo, llevó a la inmediata suspensión de ensayos clínicos con HCQ. El 4 de junio, The Lancet se retractaba. Tres de los cuatro firmantes del artículo se retractaron y dos de ellos reconocieron tener conflicto de intereses con la multinacional Gilead que promovía el Redemsvir, también para el tratamiento del Covid. El artículo se retiró pero el daño ya estaba hecho. Durante una reunión de expertos a puerta cerrada filtrada el 24 de mayo de 2020 en Francia, los editores de The Lancet y New England Journal of Medicine (NEJM) explicaron cómo los actores farmacéuticos económicamente poderosos estaban corrompiendo “criminalmente” la ciencia médica para promover sus intereses (3).

Ha habido que esperar hasta hace pocos días para que la OMS anuncie la puesta en marcha del ensayo llamado “Solidarity” para estudiar el tratamiento del Covid con varios de ellos, entre ellos la hidroxicloroquina, tras haber suspendido el ensayo correspondiente en mayo de 2020, “por precaución”.

El desprestigio de cualquier otro tratamiento, incluida la administración de suero hiperinmune procedente de pacientes que superaron el Covid, y de los profesionales que los utilizaban, como veremos, abría la puerta —en un escenario de terror e inseguridad generalizados— a las vacunas como solución definitiva.

3. La eliminación de información que cuestiona el discurso oficial

Poco tiempo después de surgir la pandemia, empezaron a aparecer enlaces en los navegadores de internet a noticias no buscadas, precisamente cuando se trataba de encontrar opiniones de expertos que podían cuestionar el discurso dominante. En estos enlaces se califica como “fake” la noticia requerida y dirigían hacia informaciones oficiales. Desde hace algunos meses, para los buscadores en lengua castellana, el procedimiento se ha sofisticado. Páginas como newtral.es o maldita.es, actuando a la velocidad del rayo, califican como falsa toda información emitida por científicos de cualquier parte del mundo que cuestionen la versión imperante. Puede decirse que la rapidez a la que actúan es directamente proporcional a la categoría profesional del investigador emisor de la información.

Pero Spain no es diferente. Se trata de una estrategia general centralizada en la Trusted News Initiative-Iniciativa de Noticias de Confianza (TNI), puesta en marcha y liderada por la BBC. La TNI se crea en 2019, pero adquiere un enorme impulso dos semanas después de que la OMS declare la situación de pandemia por Covid, asumiendo como objetivo “combatir la desinformación dañina sobre vacunas” al tiempo que “anuncia un importante proyecto de investigación”.

Los miembros de la TNI (4) se alertan inmediatamente de la presencia de contenido inadecuado, el cual “se revisará con prontitud para garantizar que no se vuelva a publicar la desinformación”. Es decir, se eliminará.

Estas empresas son las que en cada país buscan los socios más adecuados. En el Estado español, Newtral y Maldita actúan en colaboración con Facebook/ Whatsapp y Google/Youtube. La empresa Newtral, de la periodista Ana Pastor, declara un capital social inicial, en octubre de 2017, inferior a 10.000 euros y afirma haber facturado en 2020 más de 2.500.000 de euros.

El canon, el único discurso válido, es el oficial que proviene de la OMS o de los organismos gubernamentales. Todo ello, a pesar de que, como corresponde a un proceso desconocido anteriormente, las informaciones “oficiales” se revelen como falsas o contradictorias poco tiempo después.

Lo que no se puede ocultar, si no es con intereses espurios, es que las multinacionales farmacéuticas tienen un larguísimo historial de corrupción de políticos, expertos y médicos para lograr sus objetivos económicos, como ha denunciado magistralmente Peter C. Gotzsche (5). Baste ahora recordar el soborno realizado por la multinacionales farmacéuticas al Comité de Expertos de la OMS para la gripe A y denunciado por la misma agencia internacional al día siguiente de declarar extinguida la pandemia . El pasado mes de julio se conoció que las tres mayores empresas distribuidoras de medicamentos y la farmacéutica Johnson & Johson habían acordado pagar 26.000 millones de dólares para hacer frente a las demandas por su responsabilidad al promover fraudulentamente el consumo de opioides. Se generó así la adición a los mismos de muchas centenares de miles de personas falleciendo cerca de 70.000 por sobredosis.

3.1 ¿Quién mueve los hilos del engranaje?

Como corresponde al multimillonario negocio abierto con la compra por parte de los estados de cientos de millones de dosis de vacunas contra el Covid 19, las dos mayores empresas de Fondos de Inversión del mundo, Black Rock y Vanguard son las mayores accionistas de la tres grandes multinacionales farmacéuticas productoras de vacunas: Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

Estos dos gigantescos Fondos son inversores mayoritarios en las principales empresas del Ibex 35, incluidos los grandes bancos CaixaBank, Banco Santander y BBVA, quienes a su vez son accionistas de los principales medios de comunicación del Estado español. Entre los dos Fondos son además accionistas mayoritarios del New York Times y de cuatro de los seis grandes grupos que controlan los medios de comunicación en EE.UU., y en buena parte del mundo: Time Warner, Comcast, Disney y News Corp.

En el Estado español no sólo controlan ambos fondos de inversión la producción de información y la creación de opinión a través de estos gigantes de la comunicación sino que desde noviembre de 2020, Blackrock y otro gran fondo de inversión, CVC, se convirtieron en los mayores propietarios del Grupo Prisa, incluido El País y la Cadena SER, al comprar su deuda por un valor de más de 1.000 millones de euros.

Además, Blackrock es propietaria de parte importante del accionariado de los principales conglomerados mediáticos del Estado español. Controla directamente parte del accionariado del grupo Atresmedia, propietario de Antena 3 y la Sexta, y del grupo Mediaset, propietario de Cuatro y Telecinco.

Diferentes autores están señalando el conocimiento limitado e inestable que se posee acerca del Covid que hace que temas como la eficacia del confinamiento o de las vacunas estén en discusión, y sobre todo, se preguntan acerca de la confiabilidad atribuible a quienes deciden si una información es falsa o dañina. La investigadora de bioética sueca Emilia Niemiec analizaba en un reciente informe científico titulado “COVID-19 y desinformación: ¿Es la censura de las redes sociales un remedio para la difusión de desinformación médica?”, si la censura podría servir intereses políticos, comerciales u otros. En el citado informe afirmaba: “La censura no se basa únicamente en la ciencia. Un análisis de contenido prohibido en las redes sociales sugiere que la moderación a menudo tiene un sesgo político“.

En el mismo sentido, el senador australiano Malcolm Roberts preguntó en el Senado el 11 de agosto “si existía un posible ‘conflicto de intereses’ que le diera a Google la última palabra sobre cómo se analiza y aprueba la información sobre la vacuna Covid-19“. Roberts señaló al respecto que “la empresa matriz de Google y YouTube, Alphabet, posee el 12 por ciento de Vaccitech Ltd. a través de un fondo de capital de riesgo GV (anteriormente Google Ventures). Vaccitech es una empresa de biotecnología con sede en el Reino Unido que co-inventó la vacuna AstraZeneca”. La publicación citada afirma haberse dirigido a Alphabet, Vaccitech y Google para contrastar la información sin haber obtenido respuesta.

Este conglomerado de poder económico y mediático está contando con la colaboración pasiva de la mayor parte de las sociedades médicas —que subsisten en gran medida gracias a las subvenciones de la industria farmacéutica— y la muy activa de los gobiernos de todo color político como brazos ejecutores indispensables de todo este engranaje de intereses.

Hablar de la independencia de los medios de comunicación, en general, y muy especialmente en los que concierne a la epidemia Covid y a las vacunas, parece una broma de mal gusto y/o un insulto a la inteligencia.

4. ¿A quién se ha censurado?

Por si alguna persona ingenua pudiera pensar que se ha censurado a youtubers “antivacunas” o a líderes de extrema derecha negacionista, menciono a algunas de las muchas personalidades científicas de primer nivel y sin conflicto de intereses con la industria farmacéutica. Este aspecto es crucial, como bien puede comprenderse, y que está por demostrar por parte de los socios centrales y periféricos de la TNI.

Estas personas censuradas, denigradas y estigmatizadas como “negacionistas” o “antivacunas” no tienen nada en común entre sí, salvo haber emitido puntos de vista críticos con las vacunas Covid o la gestión de la pandemia, vinculados estrictamente a su ámbito profesional o científico. Todas ellas han sido denostadas por personal de medios de comunicación con una cualificación muy inferior o inexistente para estos temas y para los que, insisto, está por establecer, para ellos y para sus empresas, la ausencia de vinculación económica con las grandes corporaciones farmacéuticas.

Luc Montagnier. Virólogo francés. Premio Nóbel de Medicina en 2008.
Kary Banks Mullis. Bioquímico estadounidense. Premio Nóbel de Química, inventor de la PCR.
John Ioannidis. Médico griego-estadounidense, director del Centro de Investigación en Prevención de Stanford. Editor jefe del European Journal of Clinical Investigation.
Robert W. Malone. Virólogo, inmunólogo y biólogo molecular estadounidense. Inventor de la plataforma de tecnología ARNm.
Didier Raoult. Infectólogo y microbiólogo francés, especialista en las enfermedades infecciosas emergentes en la Universidad de Aix-Marsella AMU. Forma parte del Consejo científico independiente Covid-19 ​que asesora al gobierno de Francia en la lucha contra la pandemia de enfermedad por coronavirus
Karina Acevedo. Doctora en Inmunogenética por la Universidad de Cambridge, Posdoctorado en Epidemiología por el Instituto de Zoología de Londres. Doctora en Zoología (Ecología Molecular).

El TNI también ha censurado a personal médico de primera línea que ha salvado miles de vidas con los primeros tratamientos de Covid-19. A finales del mes de julio se conoció la noticia de que Giuseppe De Donno, exjefe de neumología del hospital Carlo Poma de Mantua, conocido por haber usado con pacientes graves el tratamiento con suero hiperinmune procedente de personas que habían padecido y sobrevivido al Covid 19, había aparecido ahorcado en su casa. A pesar de que todos los pacientes así tratados sobrevivieron a la enfermedad, De Donno fue atacado y denigrado públicamente, hasta el punto de que abandonó su puesto y se dedicó a la “medicina de base”. La Fiscalía ha abierto investigaciones para esclarecer las circunstancias de su muerte y excluir un homicidio.

Sin pretender que las valoraciones de los científicos censurados concentren los análisis definitivos sobre el tema, lo que es inaceptable desde el más elemental derecho a la información es la censura como instrumento para negar cualquier debate o controversia pública entre cualificados interlocutores con posiciones diferentes. El hecho de que ésta sea la política general que se está implementando en la mayoría de los países apuntala la sospecha de que se está hurtando el debate a la sociedad, precisamente porque es la única manera de conseguir que el miedo haga su trabajo, anestesiando la reivindicación del derecho a saber, mientras los dueños de las farmacéuticas y de los medios de comunicación culminan su negocio.

Resumiendo, los propietarios de los grandes fondos de inversión del mundo son, a su vez, los dueños mayoritarios de las principales multinacionales farmacéuticas que están vendiendo sus vacunas a los Estados por valor de decenas de miles de millones de euros. Y esos mismos fondos de inversión, no sólo controlan la mayor parte de los grandes emporios mediáticos en EE UU —que a su vez controlan los medios locales “occidentales”—, sino que son propietarios mayoritarios, directa o indirectamente, de los principales grupos mediáticos del Estado español.

Es esta fase del capitalismo, con el mayor grado de concentración de capital que ha conocido la historia, la que permite el mayor grado de control social y la que, precisamente no soporta niveles de libertad de expresión que, en su momento, fueron consustanciales a las revoluciones burguesas. Máxima capacidad de control y mínima elasticidad para soportar la contradicción, indicadores de la falsa libertad que preconizan y de la decadencia del sistema.

En todo caso, el hecho de que, por ahora, la concentración de poder económico y mediático convierta en anécdota irrelevante el color político de los diferentes gobiernos que, sumisos, marcan el paso de quienes realmente tienen en sus manos el poder, hace aún más apremiante la necesidad de que surjan —y se publiquen en medios de comunicación verdaderamente independientes— voces que exijan con firmeza el debate público. Un debate abierto y libre con perfiles no solamente científicos, sino económicos, políticos, filosóficos y éticos.

Voces que, como el “Yo acuso” de Emile Zola, deben levantarse sobre la violencia que impone las acusaciones de “negacionista”, “antivacunas” o sospechoso de connivencia con la extrema derecha, realizadas precisamente por quienes desde posiciones dogmáticas intentan imponer el pensamiento único, o lo que es lo mismo, el no pensamiento.

1) “El riesgo general de muerte por infección fue del 0,8% (19 228 de 2,3 millones de personas infectadas, intervalo de confianza del 95%: 0,8% a 0,9%) para las muertes confirmadas por covid-19 y 1,1% (24 778 de 2,3 millones de personas infectadas, 1,0% a 1,2 %) por exceso de muertes”. Aunque dicha tasa, como suele ocurrir en las enfermedades respiratorias, aumentaba sensiblemente a partir de los 50 años (11,6%) y sobre todo, a partir de los 80 años: (11,4% al 23,2%) en hombres y del 4, 6 al 6,5% en mujeres“. Estudio sero-epidemiológico realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y publicado en el British Medical Journal. https://www.bmj.com/content/bmj/371/bmj.m4509.full.pdf
2) https://c19adoption.com/ Citado por Elizhabeth Woodworth en https://www.globalresearch.ca/covid-19-shadowy-trusted-news-initiative/5752930
3) Un análisis detallado y riguroso de este proceso, realizado por la Dra. Elizabeth Woodworth puede consultarse aquí: https://off-guardian.org/2020/06/23/
the-deadly-hydroxychloroquine-publishing-scandal/
4) La BBC informó de que sus socios son: AP, AFP; BBC, CBC / Radio-Canada, Unión Europea de Radiodifusión (EBU), Facebook, Financial Times, First Draft, Google / YouTube, The Hindu, Microsoft, Reuters, Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, Twitter, The Washington Post.
5) Gotzsche, Peter C. (2014). Medicamentos que matan y crimen organizado . 8ª edición.

Fuente: El Salto Diario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies