El rastreo de contactos forma parte del nuevo orden mundial, asegura la responsable australiana de salud pública

Ayer la responsable de la salud pública de Nueva Gales del Sur, Kerry Chant, se refirió al “nuevo orden mundial” que se establecerá tras el levantamiento de las restricciones sanitarias en Australia.

La doctora Chant aseguró que los negocios de Sidney sólo se reabrirán para los vacunados, sean trabajadores o clientes. Los lugares de trabajo “tendrán algún sistema para comprobarlo”.

No es la primera vez que un político o un “expertos” australiano se expresa en estos términos para referirse a la “nueva normalidad”. En julio del año pasado, el ministro de Sanidad, Brad Hazzard, describió la pandemia como un “nuevo orden mundial”.

“Se trata de una pandemia mundial, un acontecimiento que ocurre cada 100 años, por lo que se puede esperar que tengamos transmisiones de vez en cuando, y así son las cosas. Tenemos que aceptar que éste es el nuevo orden mundial”, dijo Hazzard durante una conferencia de prensa.

Las declaraciones de Hazzard provocaron entonces una oleada de comentarios en las redes sociales.

Tanto los “expertos” como los políticos dosifican la desinformación, las cifras de “casos positivos” y las sucesivas olas. Es la política del palo y la zanahoria adaptada a la pandemia. Ayer la primera ministra del estado de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, declaró durante una rueda de prensa en Sídney que los cafés, restaurantes y pubs de la capital volverán a abrir en la segunda quincena de octubre, tras meses de estricto confinamiento.

Parecería, pues, que Australia se aleja, por fin, de la absurda política de “covid cero”. Berejiklian propuso “aguantar el tirón”, ya que está casi garantizado que los “casos” aumentarán tras la reapertura.

Da la impresión de que los “casos” bajan con el confinamiento y suben con la reapertura. En realidad, el número de “casos” sólo depende del número de pruebas que realicen. Cuantas más pruebas, más “casos” aparecen. Sidney es otro ejemplo. A pesar de los dos meses de confinamiento, el número de casos ha seguido aumentando.

Pero hay muchas más trampas. Aunque el lunes se levantarán algunas restricciones, será sólo para los vacunados. ya que el primer paso hacia la reapertura para las empresas llegará poco después.

Otra trampa que Berejiklian no se preocupó de disimular: como los “casos” aumentarán cuando las restricciones disminuyan, habrá cierres “localizados”. Los confinamientos serán como un semáforo que cambia de color en cualquier momento.

El mundo jamás volverá a ser como era antes de 2020. Habrá discriminación entre vacunados y no vacunados, barrios abiertos o confinados, tests periódicos, instalaciones con capacidad sólo para un determinado aforo…

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