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Hamas llama a una escalada de movilizaciones durante el Ramadán

En un discurso de quince minutos que fue transmitido ayer por Al Jazira, Abu Obaida, portavoz de las Brigadas Al Qassam, el brazo armado de Hamas, aseguró que “los derechos [de los palestinos] sólo podrán obtenerse por la fuerza y ​​las armas”.

En el plano militar, Obaida afirmó que su organización había causado grandes pérdidas “al ocupante entre sus oficiales, soldados y mercenarios”. Sobre el futuro de los combates, pidió en particular una “escalada de manifestaciones” durante el mes de Ramadán y “enfrentamientos en todos los frentes” en Cisjordania, Gaza, Jerusalén e incluso fuera de Palestina.

Consideró que la operación del 7 de octubre cambió las reglas del juego en el escenario internacional.

También argumentó que la población de Gaza se enfrenta ahora a “una agresión sionista estadounidense sin precedentes en la historia” y que el ataque del 7 de octubre fue sólo una respuesta “a una agresión que ha durado décadas”, culminando en un intento de demolición de la Mezquita de Al-Aqsa.

Respecto a las recientes negociaciones en El Cairo, Obaida declaró que “el gobierno de ocupación está utilizando el engaño”, al tiempo que subrayó que el objetivo de los palestinos es un alto el fuego definitivo en Gaza y una retirada de las fuerzas israelíes.

“La pelota está en su tejado”, dijo sobre los rehenes que Israel está tratando de liberar. «Su gobierno está manipulando a sus hijos e insistiendo en volver a ponerlos en ataúdes», dijo, dirigiéndose a las familias.

Recordó que un cierto número de rehenes sufren deshidratación y están expuestos a los bombardeos israelíes.

Abou Obaïda también atacó abiertamente el “doble discurso” y la “indiferencia” de la administración estadounidense sobre el destino de los prisioneros palestinos y la destrucción en la Franja de Gaza, afirmando que Washington tenía un desprecio total por los derechos humanos.

La vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora

En el pequeño y superpoblado enclave de Gaza millones de palestinos son el objetivo mortal de más de 65.000 bombas, así como de disparos de ininterrumpidos de tanques y francotiradores.

Los israelíes han destruido edificios de apartamentos, mercados, campos de refugiados, hospitales, clínicas, ambulancias, panaderías, escuelas, mezquitas, iglesias, carreteras, redes eléctricas, tuberías… casi todo.

La maquinaria de guerra israelí equipada por Estados Unidos incluso arrasó los cultivos agrícolas, incluidos miles de olivos en una granja, derribó numerosos cementerios y bombardeó a civiles que huían por órdenes israelíes, al tiempo que bloqueó los pocos camiones que transportaban ayuda humanitaria desde Egipto.

Casi sin atención médica, sin más medicamentos y con enfermedades infecciosas propagándose particularmente entre bebés, niños, enfermos y ancianos, ¿podemos creer que el número de muertos acaba de superar las 30.000? Con cinco mil bebés nacidos cada mes entre los escombros, sus madres heridas y sin alimentos, atención médica, medicinas ni agua potable para ninguno de sus hijos, está justificado un severo escepticismo ante el recuento oficial.

El Ministerio de Salud dice que su recuento proviene únicamente de informes de muertes nombradas por hospitales y morgues. Pero a medida que las semanas se han convertido en meses, los hospitales y morgues destruidos y discapacitados ya no pueden seguir el ritmo de los cadáveres, ni contar a los que han muerto tirados en las carreteras aliadas y bajo los escombros de los edificios.

El 29 de diciembre Devi Sridhar, catedrático de salud pública de la Universidad de Edimburgo, predijo medio millón de muertes para este año en un artículo publicado en The Guardian (*).

En los últimos días, la situación se ha vuelto más grave. El 2 de marzo el Washington Post escribió: “La mayoría de los más de dos millones de residentes de Gaza enfrentan la perspectiva de una hambruna, una situación que representa el deterioro más rápido del estado nutricional de una población nunca registrado en el mundo, según los trabajadores humanitarios. Los niños mueren de hambre a un ritmo sin precedentes jamás visto en el mundo. Los grupos humanitarios han señalado la restricción por parte de Israel del flujo de ayuda al territorio como un factor clave de la crisis. Algunos destacados funcionarios israelíes abogan abiertamente por impedir estas transferencias de ayuda”.

El director del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland, dice: “Debemos ser claros: los civiles en Gaza están enfermando de hambre y sed debido a las restricciones de entrada impuestas por Israel. Se están bloqueando intencionalmente suministros vitales y las mujeres y los niños están pagando el precio”.

Martin Griffiths, el principal funcionario humanitario de la ONU, dice que “la vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora”. Según el Washington Post, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, advirtió sobre “un número desconocido de personas –estimadas en decenas de miles– que yacen bajo los escombros de edificios destruidos por los ataques israelíes”.

Volker Turk, alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, dice que todos los residentes de Gaza corren un riesgo inminente de sufrir hambruna. Casi todo el mundo bebe agua salada y contaminada. La atención sanitaria en todo el país apenas funciona. Imagínese lo que esto significa para los heridos y quienes sufren brotes de enfermedades infecciosas. Ya pensamos que muchos se están muriendo de hambre. UNICEF, el Comité Internacional de Rescate, la Media Luna Roja Palestina y Médicos Sin Fronteras dicen que las mismas condiciones catastróficas están empeorando rápidamente.

El número de víctimas real es tres, cuatro, cinco, seis veces mayor que las cifras del Ministerio de Salud de Gaza.

(*) https://www.theguardian.com/commentisfree/2023/dec/29/health-organisations-disease-gaza-population-outbreaks-conflict

La industria israelí del dátil teme un boicot durante el Ramadán

La actual guerra de Israel en Gaza ha hecho que sea cada vez más difícil vender dátiles israelíes en el mercado europeo a medida que se acerca el mes del Ramadán, según el diario Haaretz.

Alrededor de un tercio de las exportaciones anuales de dátiles de las empresas israelíes se realizan durante el Ramadán, pero el temor a un boicot ha llevado a las empresas a ocultar el origen israelí de la fruta.

La empresa de dátiles Medjool ha suspendida una campaña publicitaria valorada en total 550.000 dólares destinada a promocionar su producción por temor al boicot.

La vigilancia de los musulmanes hacia las mercancías israelíes ha aumentado tras la agresión contra la población de Gaza. “Cualquiera que se acerque a los estantes y vea que dice ‘Producido en Israel’ se lo pensará dos veces”, dijo a Haaretz un empresario vinculado a la industria del dátil.

“Muchos dátiles se venden durante el Ramadán y cada vez que [las comunidades musulmanas] pueden comprar [dátiles] a otros [productores], intentan sancionarnos”, añadió.

En los últimos años el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha intensificado su campaña para presionar económicamente a las empresas israelíes para que pongan fin a la ocupación de las tierras palestinas.

Dada la importancia de esta fruta en el ritual islámico del Ramadán, muchos musulmanes se esfuerzan por garantizar que sus dátiles se obtengan de forma ética.

Israel es uno de los mayores productores de dátiles del mundo, particularmente de la popular variedad Medjool.

El movimiento BDS han realizado esfuerzos concertados para garantizar que los consumidores puedan tomar una decisión informada y evitar comprar dátiles israelíes. “Hay organizaciones que entran en los supermercados europeos donde se venden dátiles de nuestra marca y ponen pegatinas que dicen que los compradores están ‘contribuyendo al genocidio’”, dijo a Haaretz un productor de dátiles israelí.

La campaña de solidaridad con Palestina afirma que la mayoría de los dátiles Medjool de Israel son cultivados por colonos israelíes en asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania.

Los militantes que luchan contra la ocupación israelí advierten periódicamente al público que compruebe las etiquetas que indican el origen de los dátiles antes de comprarlos.

Las repercusiones económicas para Israel podrían ser considerables. Israel posee el 50 por cien del mercado de Medjool, lo que lo convierte en uno de los mayores productores del mundo en términos de volumen de producción.

El valor de las exportaciones de dátiles de Israel ascendió a 338 millones de dólares en 2022, en comparación con los 432 millones de dólares de todas las demás frutas combinadas, según datos del Ministerio de Agricultura de Israel.

En un intento de contrarrestar las campañas de boicot, los empresarios israelíes trabajan con algunos compradores para cambiar las etiquetas de sus productos para ocultar el origen de los dátiles.

Las exportaciones de dátiles a Turquía cayeron un 50 por cien en octubre del año pasado. El mercado turco representa aproximadamente el 10 por cien de todas las exportaciones israelíes de dátiles.

—https://www.middleeasteye.net/news/israeli-date-industry-fears-ramadan-boycott-following-gaza-bloodshed

Israel expande los asentamientos de sus colonos mediante el terror

El 8 de febrero colonos israelíes atacaron a palestinos que pastoreaban sus rebaños en Sadet a-Thaleh, cerca de Hebrón, en la Cisjordania ocupada. Expulsaron a los palestinos de los pastos y utilizaron drones para asustar a su ganado. Como consecuencia de ello, los pastores sufrieron grandes pérdidas ya que muchos de sus aterrorizados animales sufrieron abortos espontáneos y nacieron muertos durante el apogeo de la temporada de partos.

La agresión forma parte de una guerra económica encabezada por los colonos que está provocando el desplazamiento de la población. Es una de las 561 agresiones de los colonos israelíes contra los palestinos que la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) registró entre el 7 de octubre y el 20 de febrero. Desde el 17 de enero los colonos han matado al menos a ocho palestinos y herido a 111, según la base de datos de OCAH. Las repetidas oleadas terroristas de los colonos, a menudo apoyados por el ejército, han provocado el desplazamiento de 1.208 palestinos, entre ellos 586 niños, repartidos en 198 hogares.

Este tipo de ataques no son incidentes separados sino una política sistemática llevada a cabo por los colonos israelíes contra la población palestina de la Cisjordania ocupada, que se suman a los del ejército israelí en Gaza.

Apoyada por las tropas israelíes y alentada por el gobierno, el terrorismo de los colonos es un elemento central de la política y el plan del Estado israelí para limpiar étnicamente el territorio palestino ocupado con el fin de establecer su plena soberanía y permitir la expansión de los asentamientos.

La colonización es una política de Estado

Todos los asentamientos israelíes son ilegales según el derecho internacional, ya que violan el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, ratificado por Israel. Además, los planes de expansión de los asentamientos se utilizan a menudo para consolidar la anexión de facto de territorios ocupados por parte de Israel.

Israel ha establecido las condiciones políticas y los incentivos económicos, así como la infraestructura, para la expansión de 279 asentamientos en Cisjordania, en los que residen unos 700.000 colonos.

La huella de los asentamientos se extiende más allá de las áreas urbanas amuralladas hacia el campo circundante, donde las familias palestinas viven con el temor constante de ataques a sus hogares, al ganado del que dependen para su sustento y a sus vidas en general.

En varias de las 16 comunidades palestinas trasladadas por la fuerza desde el 7 de octubre, como Khirbet Zanuta en las colinas del sur de Hebrón, los colonos ya han cercado la tierra, controlándola efectivamente para su propio uso e impidiendo el regreso de los palestinos.

Las agresiones de los colonos son terrorismo de Estado

Durante años los colonos armados han atacado a los palestinos bajo la protección y participación del ejército israelí. Los ministros del gobierno de Tel Aviv incitan abiertamente a los colonos a cometer actos de terrorismo contra los palestinos. El año pasado, por ejemplo, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, pidió el exterminio de la ciudad palestina de Huwara.

Los colonos no sólo se benefician del apoyo político, sino también del apoyo militar. En las últimas dos décadas, ha aumentado el despliegue de tropas israelíes en Cisjordania para defender los asentamientos israelíes ilegales. Además, el ejército israelí ha creado, entrenado y armado unidades de defensa territorial compuestas por colonos.

Desde el 7 de octubre, se han desplegado numerosas unidades del ejército en el frente de Gaza, dando a las unidades de defensa territorial de los colonos un papel aún mayor en el establecimiento del control sobre las tierras ocupadas. La línea de separación entre el ejército y los colonos es cada vez más borrosa, particularmente bajo la dirección del Ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, que en los últimos meses ha ordenó la distribución de miles de armas de fuego y otros equipos de combate a los colonos.

Aunque llevada a cabo por ciudadanos privados, el terrorismo de los colonos en la Palestina ocupada sólo puede entenderse como terrorismo de Estado. Permite a Israel tener ambas cosas. El gobierno sionista puede afirmar que se trata de violencia perpetrada por individuos (unas pocas “manzanas podridas” entre los colonos) y negar el papel de sus propias tropas, al tiempo que se beneficia de sus consecuencias (la expulsión de los palestinos de sus tierras).

Proteger al agresor y atacar a las víctimas

Según el derecho internacional, como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a la población palestina. No obstante, el terror de los colonos ocurre abiertamente. El hecho de que el ejército israelí acompañe y proteja a los colonos en sus ataques indica claramente que están ignorando sus responsabilidades legales hacia la población ocupada.

Los colonos tienen patente de corso. No rinden de cuentas de sus agresiones ante los tribunales (militares o civiles). En 2013 una misión de investigación de la ONU informó de que “las autoridades israelíes conocen la identidad de los colonos responsables de actos de violencia e intimidación, pero estos actos continúan impunemente”.

Una investigación más reciente encontró que entre 2005 y 2023, la policía israelí cerró el 93,7 por cien de los expedientes de investigación que involucraban a israelíes dañando a los palestinos y sus propiedades en la Cisjordania ocupada. Desde que el actual gobierno asumió el poder en diciembre de 2022, más de la mitad de los palestinas que han sido víctimas de crímenes israelíes han optado por no presentar denuncia porque no confían en el sistema.

El Estado de Israel ha adoptado el terror de los colonos como herramienta para acelerar el ritmo de la deportación de los palestinos. Una vez que partes importantes de la Palestina ocupada hayan sido limpiadas de población indígena, los asentamientos podrán continuar sin oposición, y también podrá tener lugar la anexión.

El Fiscal del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, está investigando el terrorismo de los colonos, destacando que “Israel tiene una responsabilidad fundamental, como potencia ocupante”, de investigar estos crímenes, procesarlos, evitar que se repitan y garantizar la justicia”.

Pero la investigación del Tribunal Penal Internacional debe abarcar el papel del Estado israelí en el apoyo a los terroristas. La deportación de civiles palestinos por parte de la potencia ocupante es uno de los crímenes de guerra más documentados en Israel.

Al atacar sólo a algunas “manzanas podridas” pero no al Estado israelí, las potencias occidentales dan vía libre a la limpieza étnica. El terror de los colonos se debe atribuir al Estado de Israel por no haber tomado medidas para prevenirla, detenerla y revertir sus efectos.

La UNRWA hace frente a una misión imposible desde hace 75 años

La UNRWA es un organismo de la ONU creado hace 75 años para que los palestinos expulsados de sus tierras no se murieran de hambre en los campos de refugiados dispersos a lo largo de Oriente Medio.

Debía ser provisional porque los palestinos tenían “derecho al retorno” que, como todos los demás derechos, nunca han podido ejercer. Ya podrán transcurrir otros 75 años que, si la situación no cambia, la UNRWA seguirá en los campamentos, dando de comer a los palestinos.

Para que los palestinos se mueran de hambre, Israel lleva mucho tiempo pidiendo el desmantelamiento de este organismo. Le acusa de utilizar en sus escuelas libros de texto escolares que son “antisemitas” y hostiles al Estado sionista. El Tel Aviv se consideran por encima de la ONU y aseguran que la UNRWA no será parte de la Gaza de la posguerra que están diseñando.

Pero si el organismo desaparece, ¿quién suplirá sus funciones? ¿cómo darán de comer a los palestinos? La UNRWA proporciona servicios vitales en Gaza, Jerusalén este, Cisjordania y otros países. Si lo demantelan, la potencia ocupante, o sea, Israel, debería cumplir sus funciones, según el derecho internacional. Como el presupuesto de la UNRWA es de unos 1.000 millones de cólares, ese gasto correría por cuenta de los sionistas… Teóricamente, claro, porque Israel tiene carta blanca. El derecho internacional le importa un bledo..

El cerco se estrecha. Desde el comienzo de la guerra, los sionistas han aumentado la presión. Recientemente el ejército israelí dijo que había descubierto un túnel de 700 metros de longitud que Hamas había excavado bajo una escuela de la UNRWA. Era una de las pruebas de que el organismo está totalmente infiltrado por Hamas.

Pero los inventos no acaban ahí. Los sionistas dicen que 12 de sus empleados estuvieron involucrados en el ataque de Hamas del 7 de octubre. A una antigua rehén la hicieron decir que había estado retenida en la casa de alguien que trabajaba para la UNRWA.

El director del organismo, Philippe Lazzarini, hizo gala de sumisión a los sionistas y le faltó tiempo para despedir sin más preámbulos a los 12 palestinos. La campaña de presión de los imperialistas ha sido terrible. El Wall Street Journal llegó a decir que el 10 por cien de los empleados de la UNRWA tienen vínculos con organizaciones islamistas.

Pero en un país islámico, ¿quién no tiene vinculos con los islamistas? En un territorio, como Gaza, administrado por Hamas, que ganó las últimas elecciones, ¿cómo no tener vínculos con Hamas?

Era el pretexto perfecto. Los imperialists salieron en socorro de los sionistas. Una docena de países, encabezados por Estados Unidos y sus sicarios (Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia, Italia, Finlandia, Países Bajos y Japón) suspendieron las aportaciones económicas a la UNRWA, que suponen casi la mitad del presupuesto.

Originalmente, la UNRWA se concibió como un organismo temporal que debía ayudar a 726.000 palestinos deportados por la “nakba”. Hoy es responsable de casi 6 millones de personas. A los refugiados se les han sumado sus hijos y nietos. Todos ellos han pasado a poblar los 58 campamentos repartidos por la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén este, Jordania, el Líbano y Siria.

El organismo se ocupa de la educación, la salud, la protección y la ayuda de emergencia. Mantiene más de 700 escuelas que reúnen a 530.000 alumnos.

Los palestinos tienen derecho a la lucha armada para resistir la opresión israelí

Esta mañana China ha declarado ante el Tribunal Internacional de Justicia que el recurso de los palestinos a la lucha armada para ejercer su derecho a la autodeterminación, frente al dominio colonial extranjero, es legítimo y está fundamentado en el derecho internacional.

“Ya es hora de implementar la solución de dos Estados a través de medidas concretas y garantizar la incorporación plena de Palestina a la ONU”, ha dicho Ma Xinmin. el representante de China ante ante el Tribunal Internacional de Justicia.

“El uso de la fuerza por parte del pueblo palestino para resistir la opresión extranjera y completar la creación de un Estado independiente, como parte de su búsqueda de autodeterminación, es un derecho inalienable fundado en el derecho internacional”, afirmó el representante chino.

Citando resoluciones de la Asamblea General de la ONU, el asesor legal de China dijo al Tribunal que las personas que luchan por la autodeterminación pueden recurrir a “todos los medios disponibles, incluida la lucha armada”.

“La lucha de los pueblos por su liberación y su derecho a la autodeterminación, incluida la lucha armada contra el colonialismo, la ocupación, la agresión y la dominación por fuerzas extranjeras, no debe considerarse un acto de terrorismo”, añadió, citando convenciones internacionales.

Los verdaderos actos de terrorismo son de una naturaleza completamente diferente, dijo. Las prácticas y políticas opresivas de Israel “han socavado y obstaculizado gravemente el pleno ejercicio del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, añadió.

El conflicto surge “de la prolongada ocupación israelí del territorio palestino y de la prolongada opresión del pueblo palestino por parte de Israel”.

El representante de China destacó que después de la Segunda Guerra Mundial, varios pueblos “se liberaron de la ocupación extranjera, y sus experiencias constituyen una prueba convincente”.

El Tribunal de la Haya ha escuchado las alegaciones orales de los Estados, que forman parte de la acción interpuesta por Sudáfrica contra Israel, acusado de “crimen de genocidio” por su guerra contra los territorios palestinos ocupados.

Palestina tiene una de las tasas de analfabetismo más bajas del mundo

A pesar del bloqueo israelí, los muros, las agresiones militares y los recortes presupuestarios de la UNRWA, Palestina se encuentra entre los países con las tasas de analfabetismo más bajas del mundo, con una tasa promedio del 13,8 por cien entre la población de 15 años o más.

En el mismo grupo de edad, sólo el 3,3 por cien de los palestinos no saben leer, según un informe de la Oficina Central Palestina de Estadísticas.

El informe, que conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, muestra que la tasa de analfabetismo en Palestina ha caído un 10 por cien durante los últimos años.

En comparación, los Estados árabes, según las mismas estadísticas, tienen una tasa de analfabetismo del 24,8 por cien.

Los jóvenes de entre 15 y 29 años tienen las tasas de alfabetización más altas, mientras que poco más del 30 por cien de los palestinos analfabetos tienen 65 años o más.

Estas cifras se alcanzan a pesar de las dificultades que encuentran miles de alumnos palestinos para llegar a sus escuelas en Cisjordania, sobre todo para cruzar los puestos de control militares israelíes o el muro de separación que separa su ciudad natal del lugar donde van a la escuela.

Tras los ataques israelíes contra la Franja de Gaza, los alumnos palestinos tuvieron que continuar sus clases en aulas bombardeadas y en medio de escombros.

Las escuelas en los campos de refugiados palestinos están administradas por la UNRWA, la Agencia de Obras Públicas y Socorro de la ONU para los Refugiados de Palestina, que actualmente enfrenta una grave crisis financiera desde que Estados Unidos, el principal donante de la Oficina, comenzó el boicot.

La financiación es esencial para el funcionamiento de las escuelas, a las que asisten 526.000 niños palestinos en los territorios palestinos ocupados y en los campos de refugiados de Jordania, Líbano y Siria.

Hasta 2017 el dinero estadounidense representaba el 30 por cien del presupuesto de la UNRWA. Israel acogió con satisfacción el boicot y está tomando nuevas medidas para eliminar la presencia de la UNRWA en los territorios ocupados.

Israel reconoce que su batalla contra Hamas ha fracasado

Netanyahu aseguró que el objetivo militar del ejército israelí en Gaza era acabar con Hamas, pero lo más probable es que sea Hamas quien acabe con Netanyahu y, por lo tanto, que la guerra sea un fracaso sin paliativos.

Según un informe del Canal 12 de Israel, la inteligencia militar ya ha advertido al gobierno y a los dirigentes políticos que Hamas sobrevivirá a la ofensiva. Incluso en el caso de que Hamas fuera desmantelado como fuerza militar, el movimiento sobrevivirá como “grupo terrorista” y guerrillero.

Elaborado por la división de investigación del ejército israelí, el informe reconoce que Hamas “mantiene un apoyo pleno” entre los residentes de Gaza y advierte que “Gaza se convertirá en una zona en profunda crisis”, debido a la falta de un plan para el “día después” de la guerra.

El documento fue presentado la semana pasada a los dirigentes políticos israelíes, después de una semana de discusiones entre altos funcionarios militares y de inteligencia.

La conclusión del documento es que Hamas sobrevivirá inevitablemente a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

El informe contradice directamente el objetivo declarado de Netanyahu de erradicar a la organización palestina en todos los niveles, algo que muchos países han denunciado como “poco realista”.

En noviembre el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, dijo que Israel nunca podría eliminar a la organización palestina. “Lo que hemos aprendido a través de nuestra propia experiencia es que a través de medios militares y de otro tipo es posible tener un impacto significativo en la capacidad de un grupo terrorista para obtener recursos, entrenar combatientes, reclutar combatientes, planificar y ejecutar ataques”, dijo Kirby durante una conferencia de prensa.

“Eso no significa que la ideología se marchite y muera”, añadió, algo que reiteró en enero.

El informe llega mientras Israel prepara una ofensiva terrestre contra Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, donde más de la mitad de los 2,3 millones de residentes de Gaza han buscado refugio.

Netanyahu dijo que es sólo cuestión de tiempo que Israel inicie una invasión terrestre de la ciudad fronteriza.

Las tropas israelíes han violado y ejecutado a las mujeres de Gaza

Ayer varios grupos de trabajo de la ONU expresaron su preocupación por “acusaciones creíbles de graves violaciones de derechos humanos” contra mujeres y niñas palestinas en la Franja de Gaza y Cisjordania.

La denuncia ha sido realizada por el equipo de trabajo sobre discriminación contra mujeres y niñas, la relatora especial sobre la violencia contra mujeres y niñas, Reem Alsalem, y la relatora especial sobre la situación de los derechos del hombre en los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.

Las mujeres palestinas son detenidas arbitrariamente, ejecutadas, violadas o amenazadas con agresiones sexual, precisan los denuciantes, quienes añaden que estos actos pueden constituir “violaciones graves de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y constituir delitos graves según el derecho penal internacional que podrían ser procesados bajo el Estatuto de Roma”.

Los denuciantes expresaron su consternación por los informes de múltiples formas de agresión sexual contra detenidas palestinas, que supuestamente fueron desnudadas y registradas por oficiales israelíes varones.

“Al menos dos detenidos palestinos fueron presuntamente violados y otros fueron amenazados con violación y violencia sexual”, dicen los miembros, añadiendo que fotos de detenidos en “circunstancias degradantes” supuestamente fueron tomadas por soldados israelíes y publicadas en línea.

Los miembros citaron casos en los que mujeres y niñas palestinas fueron ejecutadas arbitrariamente en Gaza, a menudo junto con miembros de su familia, incluidos sus hijos.

“Estamos conmocionados por los informes sobre ataques deliberados y ejecuciones extrajudiciales de mujeres y niños palestinos en lugares donde se han refugiado o mientras huían”, dijeron. “Algunos de ellos aparentemente sostenían trozos de tela blanca cuando fueron asesinados por el ejército israelí o sus fuerzas afiliadas”.

Los denunciantes expresaron preocupación por la detención arbitraria de “cientos de mujeres y niñas palestinas, incluidos defensores de los derechos humanos, periodistas y trabajadores humanitarios, en Gaza y Cisjordania desde el 7 de octubre”.

Los israelíes sometieron a las mujeres palestinas a “tratos inhumanos y degradantes, privados de toallas sanitarias, alimentos y medicinas, y brutalmente golpeados”, afirman los miembros de la ONU, añadiendo que al menos en una ocasión los detenidos fueron colocados en una jaula y dejados sin comida bajo la lluvia y frío.

También expresaron preocupación por la desaparición de “un número desconocido de mujeres y niños palestinos, en particular niñas” tras haber estado en contacto con el ejército israelí en la Franja de Gaza. “Según informes inquietantes, al menos una bebé fue trasladada por la fuerza a Israel por el ejército israelí, y los niños fueron separados de sus padres, cuyo paradero sigue siendo desconocido”, lamentan los denunciantes.

“Recordamos al gobierno de Israel que está obligado a respetar los derechos a la vida, la seguridad, la salud y la dignidad de las mujeres y niñas palestinas y a garantizar que nadie sea sometido a violencia, tortura, malos tratos o tratos degradantes, incluidos violencia sexual”.

Los miembros de la ONU exigieron que se lleve a cabo una investigación independiente, imparcial, rápida, exhaustiva y efectiva sobre estas acusaciones y que Israel coopere. Los israelíes deben rendir cuentas y las familias de las víctimas deben recibir “completa reparación y justicia”.

Buenos y malos cristianos

El 19 de octubre el ejército israelí bombardeó la iglesia ortodoxa griega de San Porfirio en la ciudad de Gaza, la iglesia más antigua de Gaza, construida en el siglo XII. Quinientos palestinos, de todas las religiones, se habían refugiado en la iglesia. Al menos 18 personas murieron en el ataque. Dos semanas después, Israel bombardeó y destruyó el Centro Cultural Ortodoxo, también en la ciudad de Gaza.

En diciembre el ejército israelí asedió la Iglesia Católica de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza, donde aproximadamente seiscientos cincuenta palestinos buscaban refugio. Francotiradores israelíes mataron a tiros a una madre y a su hija cuando se refugiaban en la iglesia. Las fuerzas israelíes también bombardearon y dañaron la Iglesia Bautista de Gaza, el Consejo de Iglesias del Cercano Oriente, el convento de las Misioneras de la Caridad y el Hospital Anglicano Al-Ahli en Gaza, donde murieron casi 500 palestinos.

En cuatro meses de bombardeos, el tres por ciento de los aproximadamente 1.000 cristianos palestinos que viven en Gaza han muerto, y muchos más han resultado heridos y desplazados, lo que ha llevado a los dirigentes comunitarios a preocuparse por la posible supresión de toda la comunidad cristiana palestina en Gaza y a pedir apoyo a la comunidad cristiana internacional.

La actual guerra israelí contra Gaza es parte de una larga historia de ataques y eliminación de la comunidad cristiana palestina en Gaza, Jerusalén y Cisjordania. Desde 2007 la pequeña pero antigua comunidad cristiana de Gaza se ha reducido de tres mil a alrededor de mil personas que viven hoy en el enclave. En Cisjordania y Jerusalén, la comunidad cristiana palestina más grande, de alrededor de 50.000 personas, ha experimentado una disminución similar en las últimas décadas.

En gran medida, esta disminución de la población se debe a la tensión de la ocupación israelí, el apartheid y el bloqueo de Palestina, y se ha beneficiado de la recepción más favorable brindada por muchos países occidentales a los emigrantes palestinos cristianos, en contraposición a los emigrantes palestinos musulmanes.

Sin embargo, como señala Ramzy Baroud, la eliminación de la comunidad cristiana palestina también conviene a Israel, que “está interesado en presentar el ‘conflicto’ en Palestina como religioso, para poder […] presentarse como un Estado judío bajo asedio de una masa de población musulmana en Oriente Medio”.

“La supervivencia de los cristianos palestinos”, señala Baroud, “no forma parte de la agenda israelí”.

Los dirigentes israelíes combinan regularmente las identidades palestina y musulmana, borrando así a los cristianos palestinos tanto en el discurso como en la práctica. En diciembre del año pasado, por ejemplo, el presidente israelí Isaac Herzog afirmó que la guerra de Israel contra Gaza “tiene como objetivo […] salvar la civilización occidental”, con Israel siendo “atacado por una red yihadista” y “si no estuviéramos allí, seguiría Europa y luego Estados Unidos”.

También en diciembre, Fleur Hassan-Nahoum, teniente de alcalde de Jerusalén, respondió a los informes de ataques de francotiradores israelíes contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza diciendo que “no había cristianos” ni “iglesias” en Gaza.

A pesar de sus llamamientos de apoyo, la difícil situación de los cristianos palestinos ha encontrado un notable silencio en Occidente. “¿Por qué el Occidente cristiano ignora el destino de los cristianos palestinos?”, pregunta Daoud Kuttab, quien señala que Biden, “un católico ferviente”, no ha dicho ni hecho nada para proteger a sus compatriotas católicos en Gaza.

El pastor palestino Munther Isaac, pastor luterano en Belén, condenó el silencio de los cristianos en Occidente ante la guerra israelí en Gaza: “Ustedes, nuestros amigos europeos, no quiero volver a oírles sermonearnos sobre derechos humanos o derecho internacional”.

En octubre del año pasado, un grupo de doce organizaciones cristianas palestinas envió una carta colectiva a los dirigentes de la iglesia occidental, afirmando que “vemos con horror cuántos cristianos occidentales ofrecen un apoyo inquebrantable a la guerra de Israel contra el pueblo de Palestina” y “mantenemos a los dirigentes de la iglesia occidental y los teólogos que apoyan las guerras de Israel son responsables de su complicidad teológica y política en los crímenes israelíes contra los palestinos”.

El silencio occidental sobre la difícil situación de los cristianos palestinos contrasta marcadamente con la indignación expresada unos años antes por los ataques a comunidades cristianas minoritarias en Irak y Siria. Entre 2014 y 2015, el Califato Islámico de Irak y Siria lanzó una campaña de acoso, bombardeos, desplazamientos y asesinatos contra comunidades cristianas de la región, incluido el secuestro y asesinato de clérigos cristianos, bombardeó iglesias y monasterios y se apoderó de hogares y propiedades de los cristianos.

Los ataques del Califato Islámico contra los cristianos fueron ampliamente cubiertos en ese momento por los principales medios de comunicación occidentales, y grupos que iban desde Amnistía Internacional y Human Rights Watch hasta el Instituto Cato y los Caballeros de Colón publicaron informes que condenaban los ataques. El Papa Francisco condenó públicamente los ataques del Califato Islámico como genocidio contra cristianos en 2015, y en 2016 la Unión Europea, la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el Parlamento británico hicieron lo mismo, condenando todos el genocidio del Califato Islámico cometido contra cristianos en Oriente Medio.

¿Cómo podemos entender este sorprendente doble rasero? Leer el libro de Mahmood Mamdani, “Good Muslim, Bad Muslim”, publicado en 2004, puede resultar útil. En su obra, Mamdani señala la distinción ampliamente establecida en Occidente entre buenos musulmanes, que son “modernos, seculares y occidentalizados”, y malos musulmanes, que son “doctrinarios, antimodernos y virulentos”. Al asociar a los palestinos con la identidad musulmana, y a los musulmanes palestinos con Hamas, los cristianos palestinos quedan parcialmente oscurecidos y tratados como parte de la amenaza terrorista general a la civilización occidental que representan los malos musulmanes. El cristiano palestino se convierte entonces en un mal musulmán (terrorista): “No hay cristianos” en Gaza.

Sin embargo, Mamdani afirma que la principal distinción entre musulmanes buenos y malos no radica en las características culturales o religiosas internas, sino más bien en su postura hacia Estados Unidos y Occidente. Los juicios sobre lo “bueno” y lo “malo” se refieren a identidades políticas, escribe Mamdani, no a identidades culturales o religiosas. “En otras palabras”, como dice sin rodeos Mamdani en otro artículo sobre el tema, “un buen musulmán es un musulmán proestadounidense y un mal musulmán es un musulmán antiestadounidense”.

Para extender el argumento de Mamdani a todas las religiones, los cristianos en Irak y Siria son buenos cristianos que deben ser defendidos, no por ninguna identidad o cultura cristiana inherente, sino porque están siendo atacados por el Califato Islámico (los malos musulmanes), el enemigo de Estados Unidos. Pero los cristianos de Palestina no deben ser defendidos porque tienen la desgracia de ser atacados por Israel, que resulta ser un aliado incondicional de Estados Unidos. De hecho, el cristiano palestino se convierte en un mal cristiano (indescriptible), que se niega a comportarse como si perteneciera a una minoría.

Para ser un buen musulmán o un buen cristiano en Medio Oriente, uno debe asegurarse de que su existencia sea consistente con los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, Occidente e Israel. “Si hay musulmanes buenos y malos”, escribe Mamdani, “entonces se debe tener en cuenta la posibilidad simple pero radical de que también haya occidentales buenos y malos”.

En diciembre del año pasado, el reverendo Munther Isaac, pronunciando su sermón de Navidad en la Iglesia Evangélica Luterana de Belén, hizo la “sugerencia simple pero radical” de revertir la narrativa dominante de cristianos buenos y malos que ha dominado la respuesta occidental a la guerra de Gaza hasta el momento. “La guerra nos confirmó que el mundo no nos reconoce como iguales”, señaló Isaac. “Ni siquiera nuestro parentesco con Cristo nos ha protegido. A sus ojos no somos humanos”.

La Iglesia sudafricana nos enseñó el concepto de “teología de Estado”, definida como la “justificación teológica del status quo basada en el racismo, el capitalismo y el totalitarismo”.

En Estados Unidos, los cristianos americanos “nos envían bombas mientras celebran la Navidad en casa”, señaló Isaac, prueba de que muchos cristianos occidentales han “garantizado que el Imperio tenga la teología necesaria”.

El Sr. Isaac respondió invocando una versión diferente y mejor del cristianismo. “Si Jesús naciera hoy, nacería bajo los escombros de Gaza”, dijo Isaac. “Si nosotros, como cristianos, no estamos indignados por este genocidio”, dijo, “por el uso de la Biblia como arma para justificarlo, entonces hay algo mal en nuestro testimonio cristiano y la credibilidad del Evangelio está amenazada.

Mayssoun Sukarieh https://mondoweiss.net/2024/02/good-christians-bad-christians/

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