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100 años de la huelga de la Fábrica Cros, un hito del proletariado catalán

En agosto se cumplirán cien años de un episodio que golpeó el obrerismo badalonense y catalán. La noche del 26 de agosto de 1918 murieron cuatro trabajadores de la Fábrica Cros durante una carga de la Guardia Civil en la plaza de la Vila. Los trabajadores, que estaban en huelga, reclamaban un augmento salarial y la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias.

Esta historia se ha plasmado en un libro ilustrado que verá la luz en septiembre. Sus autores son el historiador Jordi Albadalejo y el ilustrador Toni Benages, ambos badaloneses. También incluirá un prólogo escrito por el escritor Julià de Jòdar. El Museu de Badalona se encarga de la edición.

“No existe ninguna monografía escrita que relate este suceso”, asevera Margarida Abras, directora del Museu de Badalona. La obra saca a luz un episodio histórico que, según sus autores, es muy poco conocido. “En cualquier otro país se habría hecho una película contando esta historia, en cambio aquí la gente no sabe ni qué pasó”, lamenta Albadalejo. Según el historiador, el libro quiere dar a conocer las demandas de aquellos trabajadores y las causas de la represión que provocaron la muerte de cuatro obreros de la fábrica. Eran Pius Bel, Josep Gatell Josepet, Emilio Segarra y Francesc Terrades.

Entre 1915 y 1916 la organización sindical ganaba fuerza en Badalona. La Primera Guerra Mundial provocó un augmento de los precios de los productos de primera necesidad y el empobrecimiento de los obreros se tradujo en un aumento de la lucha de clases y la solidaridad entre las clases populares. En la Fábrica Cros, dedicada a los productos químicos, los trabajadores convocaron una huelga en agosto de 1918 para reclamar sus derechos laborales.

El paro duró dos meses y fue secundado de forma mayoritaria por el millar de trabajadores de esta industria. Más allá de los muertos y heridos, también acabó con centenares de despidos. La reivindicación de la Cros y la indignación obrera por su represión fue un precedente clave para la huelga de la Canadenca, que tuvo lugar en Barcelona seis meses después y es famosa por haber logrado acotar las jornadas laborales a ocho horas diarias.

La noche del 26 de agosto, mientras se celebraba un pleno municipal, los huelguistas se manifestaron en plaza de la Vila ante la vigilancia de la Guardia Civil, que dispersó la concentración por la fuerza. Argumentaban que había habido violencia por parte de los obreros, una versión que en Badalona nadie creyó. El alcalde de Badalona, Jaume Martí i Cabot, dimitió como protesta por la fuerte represión ejercida por la policia.

La prensa local, tanto la conservadora como la revolucionaria, apoyó la versión de los trabajadores. “Desde La Colmena Obrera hasta las publicaciones afines a la Lliga Regionalista coincidieron de forma unánime en que la Guardia Civil había actuado sin razón alguna. En cambio, la mayoría de prensa generalista daba apoyo a la versión del Gobernador Civil”, asegura Albadalejo.

Uno de los dibujos más significativos que recoge el libro es justamente el de la carga policial frente al Ayuntamiento. La publicación cuenta con 11 ilustraciones de estilo realista, trabajadas a dos tintas y con el rojo como base cromática. “Al ilustrar esta escena hago un pequeño homenaje a la obra La Carga de Ramón Casas”, confiesa el ilustrador Toni Benages.

Los autores aseguran que el trabajo de documentación ha sido muy importante para la elaboración del libro. En el caso de las ilustraciones, la tarea ha sido complicada ya que apenas existen fotografías de aquella huelga. “Me he basado en imágenes de la época de los escenarios de los hechos”, asegura Benages.

Para Albadalejo, el episodio de la huelga en La Cros fue muy importante para la lucha a favor de la clase obrera. También para conseguir, ya en 1936, que la empresa química badalonesa reconociera al sindicato de trabajadores. “No debemos olvidar nunca cuánto ha costado obtener ciertos derechos”, concluye el historiador.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20180701/45479371921/libro-ilustrado-huelga-fabrica-cros-canadenca.html

Los esclavos del franquismo

Esta historia empieza con una huida. Militantes de la CNT han quemado hasta los cimientos el edificio del Instituto Católico de Artes y Oficios de Madrid y su director, el jesuita José Agustín Pérez del Pulgar, ha decidido marcharse a Bélgica. El ataque contra el edificio no ha sido casual, Pérez del Pulgar es un militante activo de la derecha más reaccionaria y utiliza su puesto para difundir propaganda, está convencido de la necesidad de frenar la expansión de las ideas marxistas entre los jóvenes. Solo unos meses después de su salida del país estalla la guerra y Pérez del Pulgar decide volver. Quiere ponerse al servicio del alzamiento, formar parte de la cruzada que va a salvar España.

Los siguientes meses los pasa en el norte de la península. Sabe que su lugar no está en el frente, pero en la retaguardia hay mucho trabajo para hombres como él. Pérez del Pulgar no pierde el tiempo. Contacta con Máximo Cuervo Radigales, un general muy cercano a la cúpula eclesiástica por su labor en la dirección del CEU. Cuervo Radigales está a punto de convertirse en uno de los hombres más peligrosos y oscuros del régimen franquista, pero para ello necesita la ayuda del jesuita. Entre los dos comienzan a construir el aparato ideológico que sostendrá el sistema penitenciario de la dictadura.

La recompensa llega enseguida. En 1938 Cuervo Radigales es nombrado Director General de Prisiones, y comienza a reorganizar las cárceles que están bajo el control de los golpistas. Con ayuda de Pérez del Pulgar, crea un sistema de trabajos forzados para los presos que se mantendrá durante toda la dictadura y que queda bajo el control de un nuevo organismo, el Patronato de Redención de Penas por Trabajo. Al frente del Patronato sitúa al jesuita, que responde directamente ante él. Acaba de nacer una de las maquinarias represivas más crueles del régimen. Este Patronato, sin embargo, no sería el único organismo que utilizaría trabajo esclavo, ya que al sistema penitenciario habría que sumar el sistema de campos de concentración que se creó por toda la península y donde también existían batallones de trabajo. Estos presos ni siquiera tenían pena que cumplir porque no habían sido juzgados, y dependían directamente de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP), y luego de la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios.

El sistema de trabajo esclavo del franquismo

Aunque el trabajo forzado de los presos era algo corriente desde el golpe de Estado, la construcción del Valle de los Caídos será una de las primeras grandes obras en utilizar mano de obra esclava de forma masiva. Franco quería un gran mausoleo, un monumento a la altura de la cruzada que acababa de acometer, y apenas esperó para ponerlo en marcha. El 1 de abril de 1940, en el primer aniversario de la victoria, se ordena el comienzo de las obras mediante decreto. El documento no deja lugar a dudas sobre el propósito, Franco quiere homenajear a los que han caído combatiendo a su lado: “Lugar perenne de peregrinación, en que lo grandioso de la naturaleza ponga un digno marco al campo en que reposan los héroes y mártires de la Cruzada”.

Aquí aparece de nuevo Pérez del Pulgar en nuestra historia. En un panfleto publicado a finales del 39 y que había titulado “La solución de España al problema de los presos políticos”, el jesuita sienta las bases de lo que será su labor al frente del Patronato de Redención de Penas por Trabajo: “es muy justo que los presos contribuyan con su trabajo a la reparación de los daños a que contribuyeron con su cooperación a la rebelión marxista”. Del Pulgar va a hacerles pagar.

El funcionamiento del Patronato era sencillo: las empresas y los entes públicos solicitaban presos para trabajar y los responsables decidían la cantidad que les adjudicaba y la cárcel de donde eran seleccionados. El Archivo General de la Administración conserva los libros de actas que elaboró el Patronato entre 1940 y 1960, donde se detallan los presos adjudicados, el lugar de destino y la labor que van a realizar. Sin embargo, estos datos todavía no se han vaciado de forma sistemática, por lo que los investigadores que trabajan sobre el tema han recurrido a las Memorias de la Dirección General de Prisiones. Las investigaciones muestran que había empresas de todo tipo, incluido pequeño comercio y particulares que solicitan una criada para el servicio doméstico.

Mientras trabajaban, eran encerrados en colonias penitenciarias, en destacamentos penales, o en las propias cárceles. Para tener una imagen general del sistema de encierro, a estas colonias penitenciarias habría que sumarlas a la existencia de campos de concentración destinados al internamiento y la clasificación de los prisioneros de guerra.

Las cifras y la extensión de esta práctica a todos los sectores de la economía muestran que el sistema de trabajo esclavo no fue algo puntual, sino uno de los pilares claves de la economía franquista. Según los historiadores que han trabajado en esta cuestión, la mayor cantidad de presos fueron destinados a infraestructuras y obras públicas, como la construcción de vías férreas, carreteras, canales, cárceles y minas. Un ejemplo es la construcción de la cárcel de Carabanchel en Madrid, donde se sabe que en 1946 había 956 presos trabajando, aunque no se dispone de más datos sobre otros años.

En El Valle de los Caídos: Una memoria de España, una de las investigaciones más detalladas sobre la construcción del monumento, el historiador Fernando Olmeda no se atreve a dar cifras sobre la cantidad de presos que trabajaron en el Valle de los Caídos debido a la dificultad para conocer estos datos. Según las Memorias de la Dirección General de Prisiones, se trataría de unos 500 presos al año entre 1943 y 1950, aunque hay años en los que ni siquiera aparecen cifras.

Las obras fueron adjudicadas a tres constructoras, Banús, Molán y San Román, y los propios directivos se paseaban por las cárceles para seleccionar a los internos. Teodoro García Cañas, preso en la cárcel de Ocaña, recordaba en el libro “Esclavos por la patria” cómo Juan Banús examinaba personalmente los dientes y los músculos de los presos para escoger a los que pudiesen aguantar mejor. Muchos no lo hicieron. A las muertes por las malas condiciones de trabajo y el agotamiento se sumaron las que produjo la silicosis por las obras en las criptas.

Pérez del Pulgar observaba los avances del Valle de los Caídos y sonreía. Los presos se redimían no solo ante la patria, sino también ante Dios. A cambio de su trabajo, el Patronato había establecido un sistema de reducción de condenas y una paga económica cuyo objetivo era mostrar que era posible volver al buen camino y obtener el perdón. Sin embargo, lo cierto es que apenas se cumplieron. El sistema penitenciario de Cuervo Radigales estaba basado en la arbitrariedad y la tortura sistemática de los internos, a los que se aplicaban medidas como una política de dispersión constante que Radigales bautizó como “turismo penitenciario”. En cuanto al sueldo, se estableció un pago de 2 pesetas diarias de la que el Estado descontaba 1,5 para gastos de manutención.

La mayor fosa común de la península

Para la inauguración del Valle de los Caídos, Franco escogió otro aniversario de la victoria militar, el de 1959. Aunque en un primer momento se había decidido que solo fuesen enterrados allí los héroes del bando sublevado, en 1958 el régimen cambia de idea: una carta del ministro de Gobernación de ese año especifica que las inhumaciones se harán “sin distinción del campo en el que combatieron”. El lugar nunca dejó de ser un monumento a la victoria franquista, pero se decidió trasladar allí cadáveres procedentes de fosas comunes de prácticamente toda la península, sin tener en cuenta de dónde procedían ni avisar a sus familiares.

La enorme cantidad de traslados, que se prolongaron hasta 1983, convirtieron al Valle de los Caídos en la mayor fosa común de España, con 33.833 cuerpos. De ellos, 12.410 permanecen todavía hoy sin identificar. Aunque las fosas fueron declaradas de titularidad estatal en 2007, el acceso a ellas depende de la Iglesia gracias a los acuerdos de 1979 con el Vaticano, y esta ha utilizado esa potestad para negarse a que se efectuasen las identificaciones incluso cuando había sentencias judiciales favorables a los familiares, como sucedió en 2017 con el caso de Manuel y Ramiro Lapeña.

Estos acuerdos, que tienen el carácter de tratado internacional y por tanto están por encima de las leyes nacionales, son el principal obstáculo que afronta el gobierno para trasladar los restos de Franco. Sin embargo, el destino del monumento abre también otros interrogantes. Uno de ellos es el de su posible conversión a un memorial de las víctimas de ambos bandos, como recomendó el Comité de Expertos nombrado por Zapatero en 2011. La conversión parece complicada para un monumento que desde el principio tuvo clara su finalidad y que ha continuado siendo un lugar de homenaje el franquismo hasta ahora. Pero además, exige responder a preguntas como la financiación de su restauración, cuyo coste se estima en unos 13 millones de euros por el enorme deterioro que sufre el monumento.

En 2011, Joan Tardá propuso en el Congreso que estos costes corriesen a cargo de las empresas que se habían enriquecido con la mano de obra esclava. Para ilustrar su argumentación, utilizó una fotografía de las obras en la que se podía ver un cartel de la constructora Huarte, que después formaría la actual OHL. En el reverso de la foto, una anotación indicaba la necesidad de borrar el cartel para que no se asociase con la empresa. En realidad, la participación de Huarte en las obras se produjo de forma más tardía, en 1950, cuando según los datos de la Dirección General de Prisiones ya no había trabajo esclavo. No obstante, como señalaron los colectivos de memoria histórica de Navarra cuando le concedieron la Medalla de Oro de Navarra a Félix Huarte, la complicidad de este con la dictadura había sido enorme y se cree que utilizó trabajo esclavo en otras obras, como la construcción del aeródromo de Ablitas.

Huarte no fue la única. Las grandes fortunas del IBEX 35, construidas a base de trabajo esclavo, no querían dejar rastros de su pasado. OHL no era la única, como descubrieron las investigaciones del Financial Times en 2003 y La Marea en 2014, muchas otras grandes empresas también habían construido su fortuna gracias a los trabajos forzados, desde mineras como Norte o Duro a constructoras como Acciona y ACS o energéticas como Iberdrola o Gas Natural Fenosa.

Todas coincidieron en negarse a dar explicaciones y proporcionar información sobre ese asunto. El sistema creado por Pérez del Pulgar y Cuervo Rodigales seguía generando beneficios muchos años más tarde.

https://www.elsaltodiario.com/crimenes-franquismo/los-esclavos-de-franco

Transición 1974-1982: la CIA toma el control del PSOE

Sólo seis meses después de la Revolución de los Claveles, el 14 de octubre de 1974, se celebra en la ciudad de Suresnes, cercana a París, el XIII Congreso del PSOE, que va a llevar a un tal “Isidor”. hasta la cúpula de la organización. Desde el 14 de julio pasado, Franco sufre una complicada flebitis y se ha llegado a temer por su vida. La situación que se está creando en la península Ibérica resulta muy preocupante para los norteamericanos, se les ha ido de las manos el asunto portugués y van a impedir, a toda costa, que la historia se repita en España.Felipe González es el joven abogado sevillano, casi desconocido incluso para algunos de sus compañeros, que se enmascara tras el nombre de guerra de “Isidor”.. Consigue suceder como secretario general del partido al veterano militante socialista Rodolfo Llopis, que no reconoce las resoluciones adoptadas en Suresnes. El congreso ha sido convocado por un grupo de jóvenes militantes desgajados de lo que, en adelante, se conocerá como PSOE (Histórico). En realidad, Nicolás Redondo era la figura menos discutida para acceder a la Secretaría General, pero el sindicalista vasco se niega a presentarse a la elección, a pesar de ser propuesto mayoritariamente para ocupar el cargo que está en liza.

González y otros miembros de la nueva dirección del partido han conseguido llegar a Francia gracias al apoyo prestado por el propio Servicio Central de Presidencia de Gobierno. Los oficiales del organismo de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco son los encargados de proporcionarles los pasaportes.

“En un restaurante de la calle madrileña de Santa Engracia, hablamos con González, en presencia de Enrique Múgica, para garantizarle su viaje a Suresne”., señala el entonces capitán del SECED Manuel Fernández Monzón. “Otros compañeros se entrevistaron con Nicolás Redondo, y él entendió enseguida que debía ceder el puesto a un secretario general más joven y con otras características. Cuando Felipe González volvió de Francia, después de haber sido elegido, un comisario de Sevilla le detuvo, creyendo que había dado un pelotazo. Se llevó una bronca tremenda y tuvo que soltarle enseguida, claro”.

Otros dos miembros relevantes del SECED, Andrés Cassinello y José Faura, mantienen una larga entrevista con Felipe González y con Alfonso Guerra, inmediatamente después de que el clan sevillano se haga con los mandos del PSOE.

“Entre 1964 y 1975 estuve precisamente en la información del mundo universitario, muy estrechamente relacionado con la política entonces clandestina. Y lo que viví fue que, a partir de cierto momento, la dictadura propició el resurgir del PSOE, para ahogar al PCE”, declara el comisario Manuel Ballesteros a la periodista Pilar Urbano.

“A los socialistas no se les detenía, a los comunistas, sí. Estando yo en la Brigada Social, esa era una indicación de los mandos. Más aún: la policía no sólo miraba para otro lado, haciendo la vista gorda, sino que a veces ayudaba a pasar la valija con la propaganda y los documentos internos del partido que los de Rodolfo Llopis (el PSOE del exterior) enviaban de allá para acá”.

A finales de los setenta, con Adolfo Suárez como primer ministro, Ballesteros aparece detrás de algunas acciones criminales de guerra sucia contra ETA protagonizadas por el Batallón Vasco Español. Posteriormente, el Gobierno de Felipe González le recupera para nombrarle nada menos que jefe del MULC (Mando Unificado de Lucha Contraterrorista), durante la época de actuación de los GAL.

Meses antes de la celebración del Congreso de Suresnes —que se financia con fondos provenientes del Partido Socialdemócrata de Willy Brandt—, el comandante Miguel Paredes, del SECED, y el inspector Emi Mateos, destinado en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, ya han empezado a trabajar en lo que llaman Operación Primavera: una serie de contactos con algunos miembros del PSOE del interior, para ver cuáles son sus planteamientos políticos. Especialmente con Nicolás Redondo y Enrique Múgica.

“En el SECED nos propusimos empezar a reunimos con ellos —recuerda el entonces comandante Paredes—, para ver hasta dónde llegaba su izquierdismo, su ímpetu revolucionario, su afán izquierdista… y tratar de acercarlos hacia posiciones más templadas, menos radicales, más en la línea de la moderación pragmática que les recomendaba Willy Brandt”.

Los encuentros entre los agentes del SECED y los socialistas continúan, y a ellos se incorporan algunos militantes más.

“Después de cada encuentro redactábamos un informe para el Servicio”, continúa Paredes su relato. “Nuestra impresión entonces era que el líder ideológico, el que pensaba más largo, más rápido y con más calado era Pablo Castellano. El mayor peso moral lo tenía Nicolás Redondo. Felipe González nos pareció un conversador ágil, brillante, con “charme”… Pero, de pronto, sacó un largo cohiba, lo encendió con parsimonia y se lo fumó como un sibarita. A mí ese pequeño detalle me chocó, me extrañó. Era un trazo burgués que no encajaba con sus calzones vaqueros, ni con su camisa barata de cuadros, ni con su izquierdismo… En mi informe oficial no mencioné esa bobada del habano ni lo que me sugirió. Pero en mi agenda privada de notas sí que escribí: “Felipe González, el sevillano, parece apasionado pero es frío. Hay en él algo falso, engañador. No me ha parecido un hombre de ideales, sino de ambiciones”.

Y prosigue el antiguo agente del SECED: “El Ministerio de la Gobernación tenía entonces la facultad de conceder o denegar el pasaporte a un ciudadano. Ellos lo habían pedido muchas veces y siempre les habían dicho que no. Me dieron una lista en la que figuraban los nombres de Enrique Múgica, Eduardo López Albizu, Nicolás Redondo, Ramón Rubial, Alfonso Guerra, Pablo Castellano, Felipe González y otros dos militantes asturianos. El Gobierno lo dudó mucho, le dieron mil vueltas, que sí, que no… Al final se aceptó bajo la condición de que, al volver a España, devolvieran enseguida esos pasaportes.Y lo hicieron. Tardaron mucho pero los devolvieron. Aunque no todos: Felipe González se lo quedó. A Mugica, por el retraso, le hicimos pagar una “multa” especial: invitarnos a comer a base de bien. Y lo hizo. En la Panière Fleurie de Rentería”.

Los delegados que asisten al Congreso de Suresnes representan, oficialmente, a tres mil militantes del interior, pero, en realidad, esa cifra hay que rebajarla a menos de la mitad. Durante los últimos años del franquismo, el PSOE es poco más que una sigla. El mayor peso de la resistencia contra el régimen lo han llevado los comunistas. En definitiva, lo que se produce en 1974 es una refundación del partido creado por Pablo Iglesias, con el modelo portugués como telón de fondo. En el país vecino no existía ni siquiera un partido socialista histórico y hubo que inventar uno. Su primer secretario general, Mário Soares, tenía contacto con la CIA desde los años sesenta. “Exiliado, en 1973 recibiría ayuda para fundar bajo el patrocinio del Gobierno de Bonn un “partido socialista portugués”, escribe Joan Garcés en su excelente libro Soberanos e intervenidos. “Derrocada la dictadura en 1974 por el MFA (Movimento das Forças Armadas), Soares regresaba a Portugal, donde pronto pediría y recibiría ayuda clandestina directa del Gobierno de Estados Unidos y sus aliados europeos (RFA, Reino Unido y Francia), e indirecta a través de empresas y fundaciones alemanas y de otros países”.

La escasa incidencia del PSOE en la realidad política española de los primeros años setenta la reconoce el propio Francisco Bustelo, uno de los militantes elegidos como miembros de la Comisión Ejecutiva del partido en Suresnes. Sin embargo, todo cambia a partir de ese congreso:

Las embajadas en Madrid empezaron a recibir entonces instrucciones de que se pusieran en contacto con nosotros. Acompañé a González a visitar a algunos embajadores, entre ellos el estadounidense, y tuve que entrevistarme con otros funcionarios norteamericanos de menor categoría. A los norteamericanos les causé buena impresión. Durante los años siguientes me solía llamar el consejero político de esa embajada, persona muy enterada de lo que sucedía en España, para que comiésemos juntos.

En la dirección surgida de Suresnes hay tres grupos fundamentales: los vascos, con Redondo, López Albizu, Múgica y Benegas; los andaluces, con González, Guerra y Galeote, y los madrileños, con Castellano y Bustelo. “Los vascos, o mejor dicho, Redondo, que era su peso pesado, decidían, por tanto”, señala Francisco Bustelo. “Si apoyaban a los andaluces, como hicieron en Suresnes, González tenía el poder asegurado. Redondo sabrá por qué lo hizo”. Felipe González controla el partido a partir de ese momento e, inmediatamente, pasa a convertirse en un personaje público de primer orden, con un papel estelar en la gran maniobra de actualización controlada del régimen franquista. Joan Garcés escribe:

“Una campaña subsiguiente introduciría ante la opinión pública nombres hasta entonces desconocidos que, a poco andar (1975-1976), aislaron y marginaron a los militares de la Unión Militar Democrática y, en general, a quienes eran reacios a que en España entraran la CEE y la OTAN sin condiciones”.

Los servicios secretos norteamericanos y la socialdemocracia alemana se turnan celosamente en la dirección de la Transición española, con dos objetivos: impedir una revolución tras la muerte de Franco y aniquilar a la izquierda comunista. Este fino trabajo de construir un partido “de izquierda”, para impedir precisamente que la izquierda se haga con el poder en España, es obra de la CIA, en colaboración con la Internacional Socialista. El primer diseño de esta larga operación se remonta hasta la década de los sesenta, cuando el régimen empezaba ya a ceder, inevitablemente, bajo la presión de las luchas obreras y las reivindicaciones populares. El crecimiento espectacular del PCE y la desaparición de los sindicatos y partidos anteriores a la Guerra Civil, especialmente la UGT y el PSOE, hacen temer una supremacía comunista en la salida del franquismo. Los cerebros de la Transición comienzan a marcarse objetivos muy concretos.

En 1962 el PSOE y la UGT sólo cuentan con unos centenares de militantes en toda España, mientras que en el extranjero, un grupo de viejos socialistas, con Rodolfo Llopis al frente, intentan aparentar una presencia en escena que no va mucho más allá de la asistencia a “contubernios” como el de Munich. Convencidos de que este PSOE no logrará tener la suficiente implantación para competir con ventaja, frente a los comunistas españoles, al final del franquismo, los servicios de información norteamericanos y alemanes se ponen manos a la obra para construir un nuevo partido, más vistoso en lo externo y manejable en lo interno.

Algunos socialistas no esperan a que la CIA llame a su puerta y son ellos mismos los que ofrecen espontáneamente sus servicios a los norteamericanos. Es el caso de Carlos Zayas Mariátegui, desde la ASU (Agrupación Socialista Universitaria), quien, según documenta Joan Garcés, “aparece informando asiduamente a la Embajada sobre personas de sensibilidad socialista susceptibles de sumarse a combatir al Partido Comunista si recibieran los apoyos materiales que buscaban. Zayas señalaba, entre otros, a Joan Raventós Carner en Barcelona, a José Federico de Carvajal y a Mariano Rubio, al tiempo que desvelaba como principal agente del Partido Comunista en Madrid a Federico Sánchez”.

Zayas será diputado del PSOE por Huesca en 1977; Raventós, embajador en Francia, después de haber participado en la famosa comida de Lérida en la que el general Armada les cuenta a Enrique Múgica y a él sus planes golpistas; José Federico de Carvajal llegará a presidente del Senado y Mariano Rubio, a gobernador del Banco de España, cargo del que dimite tras ser condenado por sus prácticas delictivas. Federico Sánchez (alias de Jorge Semprún), convertido al anticomunismo, será ministro de Cultura con Felipe González entre 1988 y 1991.

Una de las claves de las operaciones secretas de la CIA para controlar los medios socialistas españoles en el exilio es la introducción en estos círculos de un antiguo dirigente del POUM, Julián Gorkin. A principios de los sesenta, Gorkin es uno de los personajes que impulsa el llamado “Congreso por la Libertad Cultura”. y aparece al frente de distintas publicaciones financiadas por la CIA, como las revistas Cuadernos, editada en París; Examen, en México, y Encounter, en Gran Bretaña, dentro de un amplio esquema propagandístico de matiz netamente anticomunista diseñado desde Langley. Más tarde, dirige también la revista Visión, en la que defiende los puntos de vista de las sucesivas Administraciones norteamericanas en relación con Latinoamérica. El 13 de mayo de 1967,1a propia Asamblea General del “Congreso por la Libertad Cultura”. reconoce los estrechos vínculos financieros y políticos de este organismo con la CIA. Según Francés Stonor Saunders, el principal impulsor del congreso es el agente de la CIA Michael Josselson.

Julián Gorkin aparece, además, al frente del llamado “Centro de Documentación y Estudio”., que tiene su sede en París. Ocupa el cargo de vicepresidente, mientras Salvador de Madariaga ostenta, a título honorario, la presidencia. Las líneas generales del Boletín Informativo del centro están caracterizadas por las directrices de acción política clandestina de la CIA en ese momento: se intenta potenciar a la inexistente ASO (Alianza Sindical Obrera) y a la oposición monárquica y socialdemócrata. Gorkin entra pomposamente en el PSOE en el año 1973, en plena campaña interna de renovación del partido, que terminará con la sustitución de Llopis por Felipe González. Incluso ofrece una conferencia, el 22 de diciembre de ese año, en los locales de la UGT en París, bajo el título “Motivos de mi afiliación al Partido Socialista Obrero Españo”.. En varios artículos del Boletín Informativo de Gorkin ya pueden verse los argumentos esenciales que serán utilizados por Felipe González y Alfonso Guerra en Suresnes. El primer número de ese boletín explica “la necesidad de una izquierda radical que compita, en el campo de la clase obrera, con el Partido Comunista de España, para restarle base y movilidad social”.

Hablamos después de las actividades de la CIA en el mundo occidental y, en especial, en relación con España. La prensa internacional, digo al Caudillo, comenta las actividades de ese organismo. Su obsesión es conseguir que nuestro Estado tolere primero y legalice después la acción de dos partidos, uno de carácter socialista y otro democrático, que deberán tener su expresión en dualidad similar en el campo universitario y sindical. Para conseguirlo no vacilarán en financiar sistemáticamente a grupos de activistas (que han creado la ASO y la FUDE). Por ahora no se proponen como objetivo derribar el Estado, sino importunarlo, preocuparlo, no dejarlo en paz para que se arranque al Partido el compromiso de una coexistencia entre lo legal y lo ilegal, con aspiraciones de suceder al Régimen una vez desaparezcan. Estas objeciones, según la información que doy al Caudillo, las expone la CIA con toda tranquilidad, a la luz del día, financiando las huelgas de Asturias o los.tumultos de Madrid y Barcelona. La CIA cree que con esas actividades cumple el deber de prever el futuro, pues, de lo contrario, al régimen débil sucedería el caos y a éste, el comunismo.

En el intento de creación de la ASO participa un personaje extraño: Josefina Arillaga, vinculada ya en ese momento a la Fundación Friedrich Ebert, del Partido Socialdemócrata alemán, y considerada, en los propios medios socialistas, como “buena amiga”. del entonces jefe del Sindicato Vertical franquista, el falangista José Solís Ruiz. Arillaga, representante oficiosa en Madrid de Rodolfo Llopis durante varios años, hasta 1973, mantiene estrecho contacto con José Federico de Carvajal, un personaje muy bien relacionado con los norteamericanos, que llegará a presidente del Senado con el PSOE.

La fase final del asalto al viejo y poco implantado Partido Socialista Obrero Español tiene lugar a partir de 1970, en una batalla en la que se combinan nombres como el de Willy Brandt, en ese momento secretario general del SPD; Max Diamant, asesor del Sindicato del Metal alemán; Enrique Múgica, y Hans Mattholfer, destacado sindicalista alemán que edita la revista Express Español en Alemania. El hombre de Hans Mattholfer en la UGT, Carlos Pardo, tiene también un interesante historial: en 1970 es detenido en Madrid por la Brigada Criminal, acusado de diversos delitos comunes, y se descubre que antes ya ha sido expulsado de Paraguay por estafa. Mattholfer tiene entonces que viajar personalmente a España y entrevistarse con el entonces director general de Seguridad, Carlos Arias Navarro, que pone en libertad a Pardo sin que se le incoe ningún procedimiento judicial. En una carta dirigida a un militante socialista madrileño, Rodolfo Llopis escribe: “Por si no lo sabes, Mattholfer protege y ayuda económicamente a los escisionistas del PSOE. Y ha encontrado en Pardo un lacayo a su medid”. Otro personaje turbio que actúa en ese entorno es Manuel Simón, dirigente de las Juventudes Socialistas de Toulouse, que más adelante será nombrado responsable de Relaciones Internacionales de UGT. Simón, que tendrá un papel clave en el defenestramiento de Llopis, es expulsado de Portugal tras la revolución del 25 de abril, acusado de ser agente de la CIA.

Dólares ‘fundacionales’

Una mujer clave en el complejo entramado financiero del renovado PSOE es Carmen García Bloise, que mantiene estrechos vínculos con los socialdemócratas germanos. Parte de los fondos que van llegando al partido se comienzan a canalizar a través de la recién creada Fundación Pablo Iglesias, sucursal de la alemana Friedrich Ebert, Pero los cauces de financiación son diversos. Por ejemplo, en 1979 se desvelará que la UGT ha recibido 200 millones de pesetas de los sindicatos amarillos de Estados Unidos para intentar ganar las elecciones sindicales.

El ex agente de la CIA Philip Agee declara a la revista Zona Cero, en marzo de 1987: “Dentro del “Programa Democracia”, elaborado por la Agencia, se cuida con especial atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata, y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA hacia esas organizaciones, como parte de las operaciones de “construcción de la democracia”, tras la Segunda Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones alemanas empezaron a apoyar a los partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando cerca de 150 millones de dólares. Operan en un secreto casi tota”.. “Las operaciones de la Friedrich Ebert Stiftung (Fundación), del SPD, fascinan a los norteamericanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal, poco antes de que cayeran las dictaduras en esos países e inmediatamente despué”, continúa Agee. “En Portugal, por ejemplo, cuando el régimen de Salazar, que había durado cincuenta años, fue derrocado en 1974, el Partido Socialista completo apenas habría bastado para una partida de poker y se localizaba en París, sin seguidores en Portugal. Pero con más de 10 millones de dólares de la Ebert Stiftung, y algunas otras remesas de la CIA, el Partido Socialista Portugués creció rápidamente y en poco tiempo se convirtió en el partido gobernante”.

Las fundaciones políticas germanooccidentales proporcionan el modelo que el “Programa Democracia” acaba adoptando para resolver uno de los principales dilemas de la política exterior norteamericana: cómo “ayuda” a los partidos e instituciones “democráticos y pluralistas” en países gobernados por dictadores que son aliados y clientes de Estados Unidos. “Resultaba a menudo muy obvio que la única oposición real a las dictaduras la representaban los comunistas y otros revolucionarios, las únicas fuerzas políticas organizadas, capaces y dispuestas a tomar el poder en un eventual colapso de las dictadura”, señala Agee. “La experiencia de la intervención germanooccidental en Portugal y en otros países resultaba llamativa para los norteamericanos e intentaron repetirla, estableciendo un sistema de instituciones privadas de apoyo a los “amigos en el exterior”. El apoyo de Estados Unidos a las dictaduras podría continuar mientras los “amigo”. se preparaban para la “transición del autoritarismo a la democracia”. Así, los norteamericanos podrían buscar de antemano el control de todas las fuerzas políticas y neutralizar todo lo que se sitúa a la izquierda de los socialdemócratas”.

El presidente Ronald Reagan es uno de los más entusiastas defensores del “Programa Democraci”.. En junio de 1982, ante el Parlamento británico, describe sus objetivos: “Este nuevo programa construirá una infraestructura de libertad y democracia que dejará al marxismo-leninismo en el estercolero de la Histori”..También alaba los “abierto”. programas germanooccidentales, que, en realidad, están envueltos en el mayor de los secretos y se les ocultan incluso a los propios miembros del SPD.

¿Cómo se utiliza el dinero de la CIA en estos programas? Cada uno de los principales destinatarios ha descrito previamente sus necesidades y tiene que actuar de acuerdo con las líneas centrales diseñadas en el programa correspondiente, que se resume en una consigna: “Contribuir al desarrollo de acciones políticas en el extranjero para enfrentar el ”desafío ideológico global soviético”. Las actividades proyectadas cubren todo el espectro de objetivos de las organizaciones “democráticas” en el exterior: gobiernos, partidos políticos, sociedades profesionales, medios de información, universidades, cooperativas, sindicatos, asociaciones de empleados, cámaras de comercio e industria, iglesias, organizaciones de mujeres y estudiantes… En suma, todos los blancos tradicionales de la CIA. Otro propósito establecido es el de promover la “disidencia”. en los países socialistas, siguiendo el ejemplo del apoyo de la CIA a Solidaridad, en Polonia.

El ejemplo de la Friedrich Ebert Stiftung también es seguido como modelo en Centroamérica y el Caribe durante los años setenta y ochenta. Constantine Menges, “oficial nacional de la CIA para Améric”., es quien teoriza la receta de Estados Unidos para esta región. Menges señala dos niveles de actividades gubernamentales y privadas “provechosa”., mediante las cuales Estados Unidos “puede socorrer a las fuerzas democráticas y debilitar aquellas que quieren polarizar el hemisferio en regímenes comunistas y regímenes autoritario”.

Dentro del primer nivel se entra en juego mediante medios “discreto”., como información, comunicación y programas de intercambio cultural, para formar sistemáticamente “grupos democrático”.. El segundo nivel de acción está previsto para concentrar la atención en países “de especial interé”., con los que hay que intentar “colabora”. a través de organismos semiautónomos, siguiendo el ejemplo de la Friedrich Ebert Stiftung y la Konrad Adenauer Stiftung germanoocidentales, manteniendo “una relación de total independencia con nuestra representación diplomática oficial”.

‘Goodby’ marxismo

El 17 de mayo de 1979, durante la celebración del XXVIII Congreso del PSOE, Felipe González impone que desaparezca el término “marxismo”. de los estatutos del partido. Los militares norteamericanos que tanto preguntaban por este asunto a los oficiales españoles, durante los cursos de formación realizados en Estados Unidos, ya pueden quedarse completamente tranquilos. Justo de la Cueva, miembro de la comisión mixta de reunificación del PSOE madrileño (proviene del sector histórico), desalentado, deja la militancia en ese momento y declara: “El PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta en el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Friedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA”. Los jóvenes que dieron el golpe de Estado dentro del PSOE en Suresnes, comandados por González, van cumpliendo al pie de la letra el guión que les han preparado. El poder está cada vez más cerca.

El papel que el PSOE tiene que interpretar en la Transición está escrito desde bastante antes de la muerte de Franco, pero se termina de pulir en 1974. El giro a la izquierda de la Revolución de los Claveles coincide con los primeros pasos en público de la Junta Democrática, constituida por iniciativa de Antonio García Trevijano y auspiciada por el PCE. Desde el principio, Felipe González hace todo lo posible para hundir este organismo unitario que reclama amnistía total, la formación de un Gobierno provisional y la celebración de una consulta para elegir la forma de Estado: Monarquía o República. “Cuando se produce la hegemonía del Partido Comunista Portugués en el proceso político que se vive en el país vecino, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, se alarma aún más y viaja a Alemania para entrevistarse primero con el canciller Helmut Schmidt, y después con Willy Brandt, que continúa teniendo una enorme influencia en la Internacional Socialista. Les insiste en que apoyen decididamente al PSOE”, señala García Trevijano.

Por eso Felipe González no entra en la Junta, porque se siente respaldado por una potencia superior, por los alemanes y los norteamericanos. Una vez que está seguro de ese apoyo, se traslada a Madrid, donde tiene una entrevista con el Rey y con altos mandos del Ejército, y ahí establecen la estrategia de que hay que ir gradualmente hacia las libertades en España para evitar una radicalización de la situación. Felipe González es el más interesado en mantener a los comunistas en la ilegalidad. A mí me advierte de esta operación nada menos que Claude Chaisson, que luego sería ministro de Exteriores con Mitterrand y entonces era comisario en Bruselas del Mercado Común. Teníamos mucha amistad. El era miembro del Partido Socialista Francés y estaba bien informado de todo esto. Ahí fue cuando cedimos y constituimos la Platajunta, a sabiendas de que se estaba haciendo para que entrara en ella el PSOE, que sería el traidor.

Pero más traidor sería si estaba fuera. Y me di cuenta de que Santiago Carrillo, que era muy listo para olfatear por dónde venían los aires políticos, quería seguir completamente la política del PSOE.

En octubre de 1982, Felipe González consigue su objetivo y gana las elecciones por mayoría absoluta. Un año después,José Mario Armero le dedica un elogioso artículo en el que repasa, de forma muy elocuente, los logros del Gobierno del PSOE. Armero era abogado en España de las más importantes multinacionales norteamericanas y un hombre con muchos contactos en el Departamento de Estado. También intervino, como mediador, en las conversaciones que condujeron a la legalización del PCE, después de negociar con Santiago Carrillo la aceptación de la Monarquía. El 20 de octubre de 1983 escribe:

La realidad demuestra que hoy en España gobierna un partido socialdemócrata, europeo, occidentalista, pronorteamericano y decididamente atlantista. En un año de gobierno, los hombres del PSOE han cumplido un papel realmente singular: la casi destrucción de la izquierda tradicional española, en buena parte marxista y revolucionaria, que seguía una tradición muy distinta a los nuevos derroteros que han tomado los jóvenes dirigentes socialistas. Realmente nada tienen que ver con Pablo Iglesias, ni con Francisco Largo Caballero, ni siquiera con Rodolfo Llopis.Y han conseguido sustituir lo que siempre se ha considerado como izquierda por una socialdemocracia, que es un amplio fenómeno donde cabe la libre empresa, la propiedad privada, los europeos, los norteamericanos y la OTAN.

Y efectivamente, del “OTAN, de entrada, no” se pasa al “Así, sí”, y enseguida, al ingreso en la Alianza “en interés de España”.

OTAN, de cabeza, sí

El programa aprobado en el XXVII Congreso del PSOE, celebrado en diciembre de 1976, cuando la “reforma polític”. está ya en marcha, propugna “la liquidación de todas las bases extranjeras en nuestro suelo”, y añade que “no cabe aceptar ningún tratado de alianza o relación militar que no cuente con la aprobación expresa del pueblo españo”. El programa preconiza, igualmente, la “independencia frente a los bloques militare”. y la adopción progresiva de “una política de neutralidad activa”. Durante algún tiempo, los representantes del PSOE han llegado incluso a postular un tipo de defensa neutralista, análoga a la de Suecia, Suiza o Yugoslavia. En la declaración de diciembre de 1976 se subraya que “el ingreso en la OTAN conllevaría el riesgo de vernos implicados en una guerra de efectos destructivos incalculables si uno de los países miembros entra en guerra”. También se llama la atención sobre el aumento de los gastos militares que se derivaría de la presencia española en la Alianza Atlántica.

Pero con el paso de los años, y en la medida que el PSOE se va configurando como una “alternativa gubernamenta”., los dirigentes del partido van puliendo las aristas más cortantes de su política. Hay que alejarse rápidamente del “OTAN, de entrada, no” y olvidar que votaron en contra del ingreso en la Alianza, enfrentados con el Gobierno de Calvo Sotelo, quien consiguió sacar adelante su propuesta en las Cortes. La radicalidad inicial del discurso de Felipe González resulta delirante si se observa el desarrollo posterior de su política internacional. Comienzan a aparecer frecuentemente a su lado mentores como Bettino Craxi, Carlos Andrés Pérez, e incluso el portugués Mário Soares.Los dos políticos europeos son atlantistas practicantes y el venezolano mantiene muy estrechos vínculos con Estados Unidos. La ruptura con el marxismo de 1979 es un guiño a Washington y Bruselas para que le permitan, de momento, mantener el rechazo a la OTAN como algo aún necesario para ganar las elecciones. Cuando González llega al Gobierno, sus propósitos reales se conocen enseguida.

Pero sólo un mes antes de las elecciones generales de octubre de 1982, González todavía declara a Interviú: “Yo creo que nosotros tendríamos que plantearnos seriamente el tema de la OTAN, sobre todo porque para España no hay ningún interés defensivo real e inmediato en la integración en el Pacto Atlántico, y lo veo desde el punto estrictamente nacional. Uno puede comprender que Alemania esté en la OTAN y le cuesta creer que un país que no tiene problemas de defensa en la misma dirección que Alemania esté en la OTAN y esté, además, integrado sin ninguna contrapartida, como han hecho los protagonistas españoles”.

Durante la dictadura franquista, el Gobierno de Estados Unidos presiona para que España se incorpore a la OTAN, pero tropieza con la oposición de los socios europeos, como consecuencia de la naturaleza autocrática del régímen. Y también cuando Calvo Sotelo hace aprobar la entrada de España en la OTAN, varios gobiernos socialistas europeos ofrecen a Felipe González, con especial interés, el veto a la adhesión, lo que habría producido el rechazo de España, al ser precisa la unanimidad de los socios. El secretario general del PSOE declina estos ofrecimientos, que habrían trascendido, lógicamente, de forma que se le consideraría el inspirador de esa maniobra. Se niega, pues, consciente de que ello le ocasionaría el rechazo de la mayoría del Ejército. Y del rey. “Cuando González nombra ministro de Asuntos Exteriores a Morán, y a Narcís Serra para la cartera de Defensa, tiene ya comprometido con la Corona la permanencia en la estructura de la OTAN”, señala Pablo Castellano.

La actitud de González en relación con la Alianza se hace explícita durante su primer viaje a Alemania, el 3 de mayo de 1983. El presidente de Gobierno socialista, sin contar con su ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, que no está informado del viraje derechista que se ha dado, y rompiendo incluso con sus benefactores socíaldemócratas alemanes, presentes en el acto, afirma públicamente en Bonn su “consideración y solidaridad”. con la estrategia de Reagan, Margaret Thatcher y la derecha cristianodemócrata alemana de instalar en el teatro bélico europeo 572 misiles Pershing y Cruise.

Por fin, en 1986, González convoca y celebra un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, después de innumerables manifestaciones populares contra la Alianza. Pero no apoya la salida de esa estructura militar: reclama el voto a favor de la permanencia en ella. Ha mentido en la campaña electoral que le llevó al Gobierno, incumple el programa del PSOE, trampea las resoluciones del congreso de su partido y engaña a los ciudadanos. “Cuando Felipe González se lanza a la aventura del referéndum de la OTAN, y ante los sondeos que arrojaban un resultado favorable al “No”, el consejero político de la embajada estadounidense en Madrid me llamó para hablar de lo que ocurriría en el PSOE si González perdía la consulta”, relata Francisco Bustelo. “Me preguntó que, en el caso de que pasaran a dirigir otras personas el PSOE y, por lo tanto, a ocupar, aunque fuera provisionalmente el Gobierno, cuál sería la política exterior, en particular respecto a Estados Unidos”.

González y los suyos movilizan a los medios de comunicación, a intelectuales orgánicos y a adjuntos al poder de las más variadas especies para apoyar la permanencia en la OTAN. Con la idea de conseguir una atractiva imagen pública de la campaña, intenta atraer a su terreno también a personajes del mundo de la cultura y el espectáculo. Fernando Fernán Gómez relataba en cierta ocasión su visita a La Bodeguilla de La Moncloa, invitado por González, junto con otros profesionales del cine y la cultura, durante las fechas previas a la celebración de la consulta. En un determinado momento de la reunión, González les dijo: “He cambiado de opinión porque, cuando llegué a la Moncloa, Suárez me enseñó la “caja de los truenos” y había muchos misiles soviéticos apuntando a España”. Manuel Gutiérrez Aragón le llamó cínico.

Los servicios de inteligencia norteamericanos siguen muy de cerca toda la campaña a favor del “S”. y despliegan, en apoyo del Gobierno socialista, su compleja red de influencias. El propio Julio Feo, en ese momento secretario del presidente González, ilustra muy gráficamente la preocupación de la CIA, en 1986, con motivo de la consulta en las urnas: “En la embajada americana en Madrid cundía el nerviosismo. Enders se apresuró a solicitar una entrevista con el presidente, que lo recibió el 7 de febrero. Por su parte, “Sam”, el jefe de estación de la CIA, que había sustituido a “Walter”, incrementó sus llamadas y visitas, en las que me solicitaba información sobre la marcha del referéndu”.

“El referéndum fue un modelo antológico de pucherazo, pero a muy pocos políticos les interesaba cuestionar el resultado, conscientes de que la victoria del “No” habría repercutido no sólo en la adhesión europea, sino hasta en nuestro propio devenir político”, escribe Pablo Castellano, veterano militante socialista que hizo campaña contra la OTAN. “González echaba un pulso a la ciudadanía tras haber ganado todos los pulsos a su partido y salía otra vez vencedor y exultante de las urnas. Sin embargo, a partir de ese momento sería rehén de las políticas más derechistas que le exigían los que, ayudándole descaradamente a ganar el referéndum, le permitían gobernar en el estricto marco de actuación pactado para la ordenada alternancia de los partidos del sistema, no para abrir la puerta a imprevisibles sorpresas de un auténtico e incondicionado sistema de partidos. El Pentágono tomó nota de quiénes eran de verdad sus amigos. A buenas horas se le iba a escapar a la privilegiada mente conocedora de todos los entresijos del 23-F, del GAL y de Filesa un referéndum así”.

Pablo Castellano continúa: “El Estado español, de la mano de un Gobierno socialista, revalidó y reforzó su condición de socio del Imperio. El esfuerzo del PSOE en este terreno ha sido tan valorado que uno de los más destacados paladines en la defensa del “OTAN, de entrada no”, Javier Solana, en premio a su ejemplar rectificación, ha acabado siendo secretario general de la Alianza y, más tarde, encargado de las cuestiones de defensa europea. Siempre, en todo caso, embajador de los intereses castrenses estadounidenses… Más que caerse del caballo camino de Damasco, se subió tranquilamente al carro de combate o a la superfortaleza volante, medios más seguros y rápidos en la carrer”.

Después de ser uno de los dirigentes del PSOE que participa en mayor número de actos públicos en contra de la integración de España en la OTAN Javier Solana se convierte en 1995 en secretario general de la Alianza. Un buen ejemplo individual que sintetiza la trayectoria de su partido. Permanece en el cargo cuatro años y durante su mandato se producen los bombardeos norteamericanos sobre Yugoslavia, en marzo de 1999. A finales de ese año cesa en su cargo de máximo dirigente de la OTAN y toma posesión de un puesto recién creado: alto responsable de la Política Exterior y de Seguridad Común. Ya tenemos Mister PESC.

Alfredo Grimaldos, extractos del libro ‘La CIA en España’

La fosa común en la que los fascistas asesinaron a 5 maestros de Soria

Carlos Olalla

Estamos en 1936. Caían las últimas horas del 25 de agosto. El calor había sido agobiante en la Fuente de la Vega pero aquella tarde, como todas las demás, los labriegos seguían trabajando en los campos. Las horas sin tiempo y las gotas de sudor son su única compañía. El ruido de un motor en la cercana carretera no llamó su atención. Era otro, uno más de los que aquel día se dirigían a Soria. Lo que sí les hizo detenerse y prestar atención fue el profundo silencio que lo inundó todo cuando, de repente, el ruido del motor se apagó. La vista de las casacas verdes, las camisas azules y la sotana negra les puso en alerta. Aquel silencio presagiaba lo peor. Uno a uno fueron sacando a los cinco maestros, hombres que, en silencio, se dijeron lo que no alcanzan a decir las palabras. Sabían que iban a morir, que les iban a matar. Habían oído que los fusilamientos eran moneda corriente en los pueblos que caían en manos de los sublevados. Por eso esperaban a que se formase un pelotón de fusilamiento. Pero allí no había soldados. Solo un puñado de falangistas, guardias civiles y un cura. Quizá se habían detenido a esperar que les alcanzase un camión lleno de soldados. El silencio, las miradas huidizas y las ahogadas sonrisas de los uniformados no auguraban nada bueno. En vano buscaron los ojos del cura. Estaba enfrascado en sus oraciones haciendo su buena obra del día perdonando para sus adentros las almas de los que iban a morir. Poco o nada le importaba que a algunos hubiera sido su propia delación la que les hubiera condenado. Iban a morir pero él, en un acto magnánimo largamente anhelado y ensayado, iba a salvar sus almas y a ocupar poco después el puesto de maestro de Cobertelada que aquel asesinato iba a dejar vacante. Había que acabar como fuera con aquellos maestros para poder ocupar su lugar en los estrados y hacer llegar a los oídos de los niños lo que no les llegaba desde los púlpitos. Tantos años de República, libre pensamiento y rojerío habían puesto en peligro la fe en la santa iglesia católica y la fidelidad a la sagrada unidad de la patria.
Lo que aquellos campesinos presenciaron aquella tarde les acompañaría el
resto de sus vidas. Desarmados, incapaces de oponer la más mínima
resistencia, vieron como uno a uno, aquellos hombres cansados y
desaliñados eran obligados a correr cuesta arriba para, por la espalda,
ser acribillados a balazos por aquellos héroes de la patria que llevaban
la cobardía por galón y la barbarie por bandera. Los cazaron como a
conejos, entre risas, aplausos y jaleos, mientras el cura, impertérrito,
seguía dando bendiciones y salvando almas. Cuando el último de aquellos
hombres cayó muerto, sus asesinos subieron al camión entre chanzas y
canciones. Se fueron a celebrarlo en una amarga celebración que todavía
hoy, más de ochenta años después, dura. Solo cuando estuvieron seguros
de que los asesinos no volverían, los campesinos se acercaron a los
cuerpos sin vida de los maestros. La tierra era demasiado dura para
cavar su tumba y era ya tarde, demasiado tarde. A la mañana siguiente
envueltos en silencio, los campesinos les enterraron.

Pasaron años, décadas de terror y silencio. En Cobertelada todos sabían lo que había ocurrido aquella lejana tarde de agosto, pero nadie se atrevía a hablar de ello. Fue un secreto que pasó de generación en generación hasta que, hace ocho años, la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad recibió la solicitud de recuperar los restos mortales de Eloy Serrano Forcén, uno de los maestros asesinados. Fue aquella solicitud la que nos ha permitido estar hoy aquí, rindiendo homenaje a Eloy, a Hipólito, a Elicio, a Victoriano y a Francisco. En Calatañazor, también fusilado en aquellos días por los falangistas por defender la justicia, la libertad y la democracia, estaba Abundio Andaluz Garrido que fue vicepresidente de la Diputación de Soria. Estar hoy delante de sus restos no es estar ante los huesos de los abuelitos como algunos despectivamente pretenden, sino ante el esqueleto de la España que debería haber sido, esa España marcada por la libertad, la cultura y el diálogo donde todos pudimos haber vivido en libertad y en igualdad.

Este pasado sábado 14 de abril, tuve el inmenso honor de presentar el acto en el que se entregaron los cuerpos de los cinco maestros y del expresidente de la Diputación de Soria a sus familiares. Fue un acto marcado por la profunda emoción de todos quienes estábamos allí, la única forma que tenemos de agradecer a aquellos antifascistas que hubieran dado la vida por defender los valores que os hacen ser seres humanos. Compartir ese momento con sus familiares y con quienes, desde la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad y la Fundación Aranzadi, han realizado los trabajos de exhumación de la fosa ha sido un momento que nunca olvidaré. La Fundación Aranzadi ha exhumado más de ocho mil cuerpos de víctimas del franquismo. A día de hoy todavía son más de cien mil los que esperan justicia en las cunetas.

Para vergüenza de sus asesinos y de quienes niegan el derecho de verdad, justicia y reparación a las víctimas del franquismo, estos son los cinco maestros asesinados la tarde del 25 de agosto de 1936. Su biografía, como la de tantos otros asesinados, nos habla de personas corrientes, personas como tú y como yo, personas que soñaban con un mundo mejor y que se entregaron a su trabajo con pasión para hacerlo posible.

Según su expediente de prisiones, Eloy Serrano Forcén había nacido en Rioseco de Soria y vivía en Cobertelada, donde ejercía de maestro. Era soltero y tenía instrucción religiosa. Tenía 22 años. Fue detenido el 5 de agosto de 1936. Veinte días después, el 25, fue oficialmente conducido a “práctica de diligencias”. Esa misma tarde fue asesinado por falangistas en Cobertelada. Una vez asesinado Eloy fue suspendido de empleo y sueldo por el rectorado de la Universidad de Zaragoza. Esta suspensión de empleo y sueldo era sistemática con las personas que los sublevados asesinaban. La razón era muy clara e ilustrativa de la crueldad de los golpistas: impedir que las viudas e hijos de los asesinados, si los tenían, pudieran tener derecho a cobrar pensión de viudedad y orfandad.

Eloy era un entusiasta de la enseñanza, un joven soñador sin remedio que dedicó su vida a hacer de este mundo algo mejor. El mismo cura al que un día había dicho que los niños debían ir antes a la escuela que a misa fue quien le delató y quien ocupó su puesto de maestro.

Solía escribir columnas en los periódicos locales. Pocas columnas como las suyas ha relatado el entusiasmo por lo que significa ser maestro: “Muchos pensaréis ‘¿Pero es que esto no tiene remedio alguno?’ Y yo os digo: Sí, trabajad, luchad jóvenes maestros para seguir el camino que vuestro ideal os marque. Despertad a los pueblos de su letargo arrancando de ellos la venenosa espina del odioso tradicionalismo y así trabajando con brío y tesón, sin temor a nada ni a nadie, llegará un día en que podamos ondear al viento nuestra bandera de progreso y libertad… y entonces nuestras ilusiones de hoy se convertirán en realidades”.

Sus palabras fueron premonitorias porque hoy, casi noventa años después, nos siguen animando a no rendirnos, a no desfallecer en la lucha por hacer de este mundo algo mejor… No solo los maestros están hoy llamados a dar lo mejor de sí mismos. Somos todos quienes debemos dar un paso al frente para sacar a este país de su letargo, de ese inmenso mar de indiferencia y olvido en el que nos quieren ahogar.

Hipólito Olmo Fernández acababa de cumplir 43 años en la cárcel de Almazán cuando aquella negra tarde del 25 de agosto de 1936 los falangistas le asesinaron. También era maestro. Hipólito era viudo. Había ido a pasar las vacaciones en compañía de sus dos hijas. En su ficha penitenciaria consta que tenía instrucción religiosa y que no tenía antecedentes. Le detuvieron por su ideología. Como aves de rapiña, le embargaron todos los bienes, hasta los vestidos de sus hijas, con la inestimable colaboración de la Guardia Civil. Como a Eloy y a los demás maestros hallados en la fosa, se le suspendió de empleo y sueldo tras ser fusilado. El delito de Hipólito fue ser maestro y ser de Izquierda Republicana aunque, como reconoció el propio responsable local de falange: “aunque se rozaba algo con las personas de izquierda, no se le notó que se mezclara en ningún asunto político o social”.

Elicio Gómez Borque era otro de los maestros. Tenía 23 años. Le detuvieron el 2 de agosto de 1936. Según consta oficialmente, el 25 de aquel mes salió de la cárcel de Almazán conducido a “practicar diligencias”. A pesar de que el alcalde y hasta el comandante de la Guardia Civil manifestaron que su conducta personal, social, política y profesional siempre fue buena, le asesinaron porque fue acusado de pertenecer a la FETE y de no ir a misa. Como Eloy, los jueves llevaba a sus alumnos al campo completando su educación con el contacto con la naturaleza. Cuando le asesinaron estaba preparando las oposiciones a profesor de la Escuela Normal.

Victoriano Tarancón Paredes también era muy joven. Tenía veintiseis años. Soltero. Maestro. Detenido el 3 de agosto y conducido a “práctica de diligencias” el 25. Fue acusado de indiferencia religiosa, de haber defendido el laicismo, simpatizar con el Frente Popular y haber inculcado en los niños “ideas disolventes”.

Junto a aquellos jóvenes maestros también fue asesinado un catedrático, Francisco Romero Carrasco. Tenía 57 años. Era profesor de la Escuela Normal de Guadalajara. Sin antecedentes. Fue detenido el 20 de agosto de 1936, solo 5 días después fue asesinado mientras era conducido a “práctica de diligencias judiciales”. Gran amigo de Machado y enamorado de la libertad y de la enseñanza como Machado. Soñador sin remedio, como Machado. Lo que les diferenciaba, o quizá complementaba, era que mientras Machado era de letras, Romero Carrasco fue hombre de ciencias. Juntos habían creado la Universidad Popular de Segovia para “exponer elementalmente aquellas enseñanzas que puedan ser inmediatamente aprendidas y utilizadas por los obreros”.

Francisco había sido director de las colonias de la Institución Libre de Enseñanza. Formado en Francia, Bélgica y Suiza, el golpe fascista le impidió seguir su formación en el extranjero con la beca que acababa de ganar. Que una eminencia como él siguiera empeñado en investigar y en formarse a los casi sesenta años nos habla de la calidad humana e intelectual de un hombre que dedicó su vida a mejorar la de los demás.

Quizá esa vocación viajera sea hereditaria pues quienes recogieron ayer su cuerpo fueron sus nietos, que vinieron expresamente desde Canadá, donde viven actualmente.

Y junto a estos maestros ayer también entregamos a sus familiares los restos mortales de Abundio Andaluz Garrido, músico, abogado y solidario donde los haya. Abrazó las causas perdidas, defendió a los nadies, a los ninguneados, a los que solo pueden hablar desde el silencio. Su labor humanitaria en el Burgo de Osma le llevó a la vicepresidencia de la Diputación. Sus profundos valores republicanos y haber sido legítimamente elegido por el pueblo fueron los delitos por los que le asesinaron. Petra, su fiel compañera, como tantas otras guardó silencio sobre el asesinato de su marido durante toda su vida. Fue la mejor forma que encontró de defender a su familia.

De Abundio hay reseñas de periódicos que nos hablan de su labor al frente de la banda de música, de sus conciertos de piano y de su carrera profesional como procurador de los tribunales. Le fusilaron en un traslado a la cárcel de Soria. Su cadáver apareció varios días después. Ante la imposibilidad de trasladar su cuerpo al cementerio de Calatañazor, un pastor le dio sepultura en el campo y marcó su tumba con una cruz de piedra. Gracias a aquella cruz y al testimonio de varios vecinos que vencieron el miedo a hablar, se pudo encontrar la tumba de un hombre que, como tantos de sus compañeros, fue la España que debería haber sido.

Que hoy, pasados más de cuarenta años de la muerte del dictador, más de cien mil personas asesinadas por los golpistas sigan enterradas en las cunetas sin que sus familiares tengan derecho a la verdad, justicia y reparación que toda víctima de una dictadura merece, debería avergonzar a todos los gobiernos que ha tenido nuestra democracia. Que el último de estos gobiernos se vanaglorie encima de haber inutilizado la ya insuficiente ley de memoria histórica al quitarle cualquier asignación presupuestaria indica bien a las claras los valores que defiende. España es el único país que no ha podido juzgar los crímenes de la dictadura que padeció y que sigue negando la posibilidad de que aquellos crímenes puedan siquiera investigarse. Ver a nuestros próceres y políticos llenarse la boca hablando de las víctimas del terrorismo cuando niegan verdad, justicia y reparación a las del franquismo es de un cinismo y una crueldad difícilmente superables. Pero la responsabilidad de este atropello de los derechos humanos y de que aquí no exista una comisión de la verdad no es exclusiva del Partido Popular. El Partido Socialista, en uno de los actos más vergonzosos que ha visto nuestra democracia, ha firmado de facto un pacto de silencio con el PP retrasando y dificultando en lo posible el libre acceso a los llamados secretos oficiales. Viendo esta ignominia, los militantes socialistas asesinados por las tropas franquistas sin duda se estarán revolviendo en sus fosas y en las cunetas en las que siguen enterrados por culpa de los actuales dirigentes del partido por el que dieron sus vidas.

Actos como el de el sábado 14 de abril, son necesarios para recordar que, pese a lo que nos intentan imponer, en la guerra de España nunca existieron dos bandos sino unos fascistas apoyados por Hitler y Mussolini que dieron un golpe de Estado contra un gobierno constitucional democráticamente elegido y unos demócratas que defendieron ese gobierno legítimo, y que no es verdad que se cometieran barbaridades por “ambos lados” ya que, mientras los crímenes cometidos por los defensores de la República fueron espontáneos e intentaron ser evitados por el gobierno republicano, las atrocidades franquistas obedecían a un plan minuciosamente calculado y llevado a cabo desde las más altas jerarquías para sembrar el terror en las zonas conquistadas. El derecho a la verdad es un derecho que todos tenemos aunque en este país los descendientes de quienes ganaron la guerra nos lo hayan negado y nos lo sigan negando desde las instancias políticas, económicas y desde unos medios de comunicación que, en su inmensa mayoría, están en sus manos. Por eso los cuerpos entregados ayer no son un simple montón de huesos, sino que son el esqueleto de toda sociedad que se pretenda justa, libre y democrática. Defender la memoria democrática es un tema de derechos humanos, un tema que debería ser apoyado por cualquier gobierno que se considere democrático. Sin embargo, en esta España que parece añorar los dorados años de sotanas, tricornios y mantillas, es la sociedad civil quien defiende el derecho a la verdad frente a un poder judicial anclado en el pasado que se parapeta en unas leyes que niegan la justicia. Un homenaje a los maestros represaliados del franquismo como el de ayer no podía cerrarse sin recordar los versos que escribió Hilda farfante, hija de maestros asesinados por la barbarie franquista cuando ella era una niña. En homenaje a ellos Hilda se dedicó al magisterio. En homenaje a todos los familiares de uno las víctimas del franquismo escribió su poema “El grito”:


A mis padres, y a tantos y tantos que, como ellos, aún están en las cunetas.
Grito, en primer lugar por ellos, por su injusta, y terrible y cobarde muerte.
Grito por su miedo, por su dolor, por su juventud truncada, por la vida que no vivieron.
Y grito por nosotros, que nos quedamos aquí sin ellos, pobres, huérfanas, y a merced de sus asesinos que se pasaron cuarenta años insultándoles,
pisoteándolos, y diciendo mentiras y más mentiras sobre su vida y su muerte.
Grito y vuelvo a gritar por todo lo que tuvimos que aguantar y que callar.
Y grito por las viudas, las madres y los familiares, que vivieron y murieron con la boca bien apretada para que no se les escapara este mismo grito nuestro.
Y grito por la verdad, su verdad, por la única verdad, “que os inmolaron en estos montes por amar causas justas.
Y grito por la justicia, por esa justicia que ellos tanto se merecen y nosotros tanto necesitamos.

Y con Miguel Hernández digo:

Que mi voz suba a los montes
Que baje a la tierra y truene
Eso pide mi garganta
Desde hoy y desde siempre

Entregar estos cuerpos a sus familiares es hacer un acto de justicia y reparación con unas personas a las que defender la libertad, la justicia y la dignidad les costó la vida. Ayer volvieron, por fin, a casa. Ver a los familiares alejarse del teatro donde celebramos el acto con la urna de su ser querido y su retrato es una imagen que no se puede olvidar. A la salida, uno de esos familiares, Víctor Illa, que fue quien inició todo este proceso al pedir a la Asociación Recuerdo y Dignidad los restos de Eloy Serrano, su tío abuelo, me comentó que le había pedido al alcalde de Cobertelada, donde Eloy había sido maestro, que colgasen su retrato en la escuela del pueblo, y que lo tuvieran allí al menos tantos años como había estado sepultado bajo tierra. Hoy ese retrato cuelga en el aula y los chavales de Cobertelada saben que hace años, muchos años, en su escuela hubo un maestro que dio su vida para que ellos pudieran ser libres.


http://loquesomos.org/la-fosa-de-los-maestros/

Solidarnosc: el gran montaje sindical de la CIA contra Polonia

En su edición del 29 de septiembre de 1981, el Wall Street Journal, que no destaca por ser “pro-sindicalista”, publicó un interesante editorial a favor del sindicato polaco Solidarnosc (Solidaridad). El Wall Street Journal atacaba a aquellas fuerzas que, según dijo, cuestionaban la conexión entre la AFL-CIO y Solidarnosc. Mostró especial irritación por la afirmación de que, a través de la AFL-CIO, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) estaba manipulando a Solidarnosc: “Qué fácil es hacer listas de las conexiones de la CIA [con la AFL-CIO]; los objetivos paralelos, las instancias de colaboración, las comunicaciones y las amistades compartidas. Qué fácil es usar la lista para tratar de desacreditar la tarea de la AFL-CIO en Polonia, y, más importante aún, para tratar de borrar la vergüenza colosal que representa Solidarnosc para el comunismo mundial”.

El editorial del Wall Street Journal no niega, curiosamente, la conexión AFL-CIO/CIA/Solidaridad en absoluto. Más bien, advierte que cualquier publicidad dada a esta conexión tiende a “empañar” o “deslegitimar” a Solidarnosc y a la AFL-CIO, y así juega a favor de la Unión Soviética. Correcto, sin duda; y la revista Counterspy, especialmente criticada por el editorial del Wall Street Journal, está ideológicamente aliada con los soviéticos, publicando frecuentemente artículos de miembros del Partido Comunista de Estados Unidos. Pero, ¿cuál es la veracidad de estas acusaciones?

La columna de Albert Shanker en la edición del 4 de octubre de 1981 del New York Times también ataca la conexión de la CIA con Solidaridad. Shanker dice que está en desacuerdo con un reportaje publicado en Literaturnaya Gazeta, un periódico soviético, alegando vínculos entre la AFT [American Federation of Teachers] y la CIA. Este artículo, del corresponsal de LG Anatoli Manakov (LG, 30 de septiembre, p.9) examina la oficina de información de Solidaridad en Nueva York, que se instaló en un edificio propiedad de la AFT de Shanker, en el 260 de Park Avenue. Manakov afirma que la AFT es miembro del Instituto Americano para el Desarrollo del Trabajo Libre (AIFLD), un frente de la CIA, que concede 100.000 dólares al año a la AFT para servicios como la oficina de Solidaridad. La respuesta de Shanker es interesante. Aunque niega que la AFT reciba dinero de la CIA, Shanker admite que sí recibe fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID).

Tampoco Shanker niega el hecho indiscutible de que la AFT sea miembro de la AIFLD. Philip Agee, antiguo agente de la CIA y autor de Inside The Company (publicado en 1975, mucho antes del ascenso de Solidaridad), escribe sobre AIFLD: “La CIA controla los sindicatos a través de un centro financiado por la AID” (p. 620). El New York Times de 15 de enero de 1981 informó que dos miembros de la AIFLD asesinados en El Salvador fueron denunciados por error como agentes de la CIA por un abogado. Según A.J. Langguth en su libro sobre el terrorismo patrocinado por Estados Unidos y la tortura en América Latina, Hidden Terrors (1978):

“La AIFLD fue una criatura de principios de los años sesenta, una fusión de talento y fondos de la CIA, la AFL-CIO, y unas sesenta corporaciones estadounidenses” (pg. 93).

Langguth cita al Director de la AIFLD atribuyéndole el mérito de haber entrenado a muchos de los dirigentes sindicales de derecha que ayudaron en el derrocamiento del gobierno de Goulart en Brasil en 1964 y el establecimiento de la dictadura militar fascista (pg.115).

El Congreso de Solidarnosc de septiembre de 1981 cursó una invitación a Lane Kirkland, Presidente de la AFL-CIO, y el comunicado de prensa de la AFL-CIO sobre la invitación añadió que Kirkland estaría acompañado por “Irving Brown, representante europeo de la AFL-CIO”. Tom Braden, ex jefe de la división Internacional de la CIA, reveló en 1967 que Brown era un agente de la CIA. Brown, escribió, reunió a ex nazis y mafiosos corsos (muchos de ellos, muy metidos en el contrabando de heroína, todavía hoy trabajan con la CIA) para infiltrarse en sindicatos dirigidos por comunistas y aterrorizar a los trabajadores en la Europa de la posguerra; la CIA financió estos esfuerzos, junto con la ILGWU (Braden, I’m Glad the CIA Is ‘Immoral’, Saturday Evening Post, 20 de mayo de 1967). Agee simplemente escribe que Brown era el “principal agente de control de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres”. Brown, un hombre de la CIA, fue también el orador invitado principal en la Convención de la AFT de 1977.

La AFL-CIO envió más de 160.000 dólares a Solidarnosc (New York Times, 7 de enero de 1981). Agee señala que George Meany, difunto presidente de la AFL-CIO, ayudó con el trabajo de la CIA; Kirkland sin duda sigue haciéndolo. Los antecedentes de Kirkland se parecen más a los de un analista de la CIA que a los de un trabajador: graduado de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown; miembro de la Comisión Rockefeller para investigar a la CIA; trabaja con Nelson Rockefeller en la AIFLD y con su hermano David en la Comisión Trilateral. El presidente Gerald Ford, por cierto, había prohibido a la Comisión Rockefeller investigar las operaciones extranjeras de la CIA porque, en palabras de Ford, eran un “pozo negro” que “arruinaría la imagen de Estados Unidos en todo el mundo” (Harrison Salisbury, New York Review of Books 9/25/80, p.32).

Por lo tanto, verosímilmente Solidarnosc está ligada a la CIA, que es una organización antiobrera. Como muestra Langguth, el “anticomunismo” se utiliza como una razón conveniente para que los regímenes pro-estadounidenses de todo el mundo, ayudados por la CIA, repriman todos y cada uno de los movimientos que apuntan a mejorar el nivel de vida de los trabajadores. A principios de los años sesenta, “al menos un agregado laboral de la embajada de Estados Unidos, un veterano del movimiento sindical en Estados Unidos, sintió una punzada al ver a la AIFLD interrumpir el progreso en Brasil de la organización sindical con el pretexto de proteger a los trabajadores del comunismo” (Langguth, pg.115).

A través de AID, la CIA dirigía escuelas en Estados Unidos a finales de la década de 1960 en las que se enseñaban técnicas de tortura, terrorismo y tácticas de asesinato de escuadrones de la muerte a policías de toda América Latina. Estas tácticas se utilizaron para aplastar sindicatos, huelgas y movimientos obreros. De manera similar, la CIA utilizó a la mafia y a los terroristas cubanos del exilio para apuntalar a fascistas como Somoza de Nicaragua y llevar a cabo ataques terroristas contra Cuba, guiñando el ojo a su contrabando de heroína (ver W. Hinckle y W. Turner, The Fish Is Red. Harper & Row, 1981). Estos ataques incluyeron la importación del virus de la peste porcina a Cuba en la primavera de 1970, hasta la fecha el único ejemplo verificado de guerra bacteriológica por una gran potencia (Newsday, 6 de enero de 1977).

La CIA ayudó a los terratenientes pro-estadounidenses a sacar opio de Laos para el tráfico de heroína durante la guerra de Vietnam (Alfred McCoy, The Politics of Heroin in Southeast Asia, 1973). Ahora ayuda a los miembros de las tribus antisoviéticas afganas en su comercio de opio (Hoag Levins, The Kabul Connection, Philadelphia Magazine, agosto de 1980). Los mismos mafiosos corsos que golpearon a los trabajadores franceses pro-comunistas en la década de 1940 siguen trabajando hoy con la CIA en el contrabando de heroína (Hendrik Krüger, The Great Heroin Coup, 1980). Este comercio instigado por la CIA mata a decenas de miles de trabajadores en todo el mundo cada año, muchos de ellos en Estados Unidos.

¿Por qué la CIA apoya a Solidarnosc? Como muestra el histérico editorial del Wall Street Journal, la CIA, la AFL-CIO, la clase dominante de Estados Unidos, de hecho todo el mundo menos la población, a la que se ha ocultado la verdad, sabe que Solidarnosc es tan reaccionaria como parece. Es una organización fascista, no muy diferente a la de Hitler, que no se parece en nada tanto a los “comunistas” de Moscú y Varsovia a los que se opone tan amargamente.

Solidarnosc no sólo tolera, sino que también promueve el antisemitismo. Folletos no firmados en el congreso de verano [de 1981] de Solidarnosc aludían sombríamente a las personalidades judías del sindicato; en algunas reuniones sindicales se hicieron preguntas sobre el papel o la presencia de los judíos; en la sección de Solidarnosc en Varsovia creció una verdadera “facción polaca”, una reacción a las erupciones de fanatismo en la Polonia anterior a la Segunda Guerra Mundial (V. Hamill, Washington Post, 26 de diciembre de 1981).

Frederick Kempe, del Wall Street Journal, que asistió al Congreso de Solidarnosc de Gdansk (septiembre-octubre de 1981), escribió que unos 100 de los más de 800 delegados eran “al menos simpatizantes” del KPN, un grupo conservador y nacionalista “manchado por una historia de antisemitismo”. Marian Jurczyk, vicepresidenta de Solidarnosc de Szczecin y candidata presidencial, utilizó el antisemitismo para atacar al gobierno polaco en un discurso pronunciado en octubre (New York Times, 9 de enero de 1982). Solidarnosc ha adoptado a Josef Pilsudski, dictador fascista de la preguerra de Polonia, como su héroe, rebautizando los astilleros de Gdansk con su nombre el 11 de noviembre de 1981.

Bajo el régimen de Pilsudski los sindicatos fueron clausurados, los trabajadores derrotados, los opositores torturados, se establecieron campos de concentración (después de una visita de Goebbels en 1934, acompañada de pogromos oficialmente tolerados) y se hicieron cumplir las leyes antisemitas. Los dirigentes de Solidarnosc incluyen miembros del Partido Socialista Polaco de la preguerra y veteranos del Ejército Nacional; ambos grupos eran antisemitas.

La Iglesia Católica polaca, también poderosa en Solidarnosc, tiene una historia repugnante de antisemitismo. En 1936 el Cardenal Hlond, Primado de Polonia (hasta 1948), escribió en una carta pastoral, leída en voz alta en todas las iglesias: “La influencia judía sobre la moral es fatal”. Los judíos, continuó, propagaban el fraude, la usura, la esclavitud y la pornografía. Los buenos cristianos deberían boicotearlos.

En Polonia, como en otros lugares, el racismo se utiliza para desviar el movimiento obrero hacia chivos expiatorios, lejos de sus verdaderos enemigos, y hacia direcciones pro-capitalistas. El mismo Congreso de Solidaridad que invitó a Kirkland votó a favor de la adhesión de Polonia al Fondo Monetario Internacional (es decir, el fin de las subvenciones a los trabajadores de la alimentación, la vivienda, etc.) y aprobó directamente un aumento de precios y la renuncia a los sábados gratuitos. En cuanto a Walesa, es un entusiasta partidario de Reagan (Evans y Novak, New York Post, 8 de diciembre de 1980) y del capitalismo. Walesa se reunió en secreto con los presidentes de Ford, General Dynamics, Westinghouse, y los peces gordos de IBM, Heinz, TWA, etc. en París en octubre [de 1981] para discutir la manera de “poder controlar el movimiento obrero” (Le Canard Enchaîné, 16 de diciembre de 1981). Porque -como todos los buenos capitalistas convienen- hay que pagar a los banqueros.

Quizá debería entristecernos e indignarnos, pero no sorprendernos, que Shanker y la AFT promuevan bandas racistas y antiobreras como la CIA y Solidarnosc. Shanker apoyó la guerra de Vietnam y se llama a sí mismo un “halcón acreditado”; ocupa el cargo por la corrupción y el “gobierno de unidad” en la AFT de la ciudad de Nueva York y del estado de Nueva York. Él y Walesa son pájaros de un plumaje, leales partidarios de las grandes empresas, enemigos de los trabajadores de todo el mundo, clones unos de otros, al igual que la CIA y la KGB, o Reagan y Brezhnev. Una verdadera revuelta obrera, aquí como en Polonia, se dirigiría primero contra estos lobos con piel de cordero, traidores que se aprovechan de las necesidades de los trabajadores y de otros para una vida mejor.

Grover C. Furr, The AFT, the CIA and Solidarnosc, Comment, Montclair State College, vol. 1, núm. 2, Spring, 1982), pgs. 31-34 https://msuweb.montclair.edu/~furrg/furraft82.pdf

Después de trabajar para el imperialismo en Solidarnosc, Tadeusz Mazowiecki se jubiló

Los franquistas realizaron experimentos humanos en la cárcel de Yeserías con presos antifascistas

Una gigantesca fosa común
Rafael Molina Mantas fue el último alcalde republicano del municipio granadino de Huétor-Tájar. Como tantos otros alcaldes republicanos sufrió la cruel represión del franquismo. Tras el golpe de Estado franquista fue detenido en Granada, trasladado luego a Madrid y encarcelado. El 23 de junio de 1939 fue condenado a muerte por un tribunal militar. Posteriormente le fue conmutada la pena de muerte por la de 20 años de prisión. Rafael falleció en 1945 en extrañas circunstancias en la cárcel de Yeserías tras ser sometido a una dudosa operación de hernia.

Sobre esta prisión usada por el franquismo se ha investigado que pudo ser un centro de experimentos humanos y un laboratorio donde los detenidos eran usados como conejillos de indias al más puro estilo nazi. «Doctores Mengueles» a la española debieron sádicamente de utilizar presos para sus investigaciones. Esa pudo ser también la causa de la muerte de Rafael Molina Mantas.

El periplo de dolor se incrementó cuando en 1945, dos miembros de la Guardia Civil acudieron a la humilde casa de la familia para informarles de que Rafael había muerto. Solo le comunicaron que el ex alcalde socialista había fallecido en en un hospital madrileño tras ser intervenido de una hernia. No se añadieron ni proporcionaron más datos. Dejaba viuda y cinco hijos de entre 6 a 13 años. Era una familia humilde y sin medios para ir a Madrid a buscar los restos del marido y padre y traerlos para que descansaran en paz en Huétor-Tájar.

En 2007 los familiares comenzaron a averiguar y recabar informaciones para dar con el paradero de Rafael. Su bisnieto, el cantaor Juan Pinilla, nieto de Rafaela Molina Ortega, contactó con asociaciones de la memoria de Madrid e inició la búsqueda de su bisabuelo ayudado por la cantautora sevillana Lucía Sócam. Rastrearon en los archivos militares de Almería y Guadalajara, así como en el Registro Civil de Madrid. Los datos y las fechas eran confusos en la memoria de Rafaela, por lo no fue fácil hasta que una becaria del Registro Civil de Madrid investigó por su cuenta y obtuvo resultados. Al hilo de estas investigaciones cunden las sospechas de que Yeserías podría haber sido un centro de investigación con prácticas «científicas» sobre presos politicos, emulando las inhumanas acciones de los doctores nazis.

Según los documentos en poder de la familia, y de los que informa el periodico “El Independiente de Granada”, Rafael Molina Mantas fue acusado de “auxilio a la rebelión y complicidad con el asesinato de un vecino falangista de Huétor-Tájar durante la guerra”. Este extremo lo desmienten 45 vecinos del municipio, simpatizantes del bando nacional. En un escrito fechado en 1942 y dirigido al juez militar que lo condenó, aducen, “fue alcalde de esta villa cuyo cargo ejerció con satisfacción para todos, no se le reconocen hechos delictivos de ninguna clase, fue moderado, católico, amante de la familia y fiel reflejo de la justicia. Encarcelado, procesado y juzgado por acusaciones nacidas de rencillas ajenas a Nuestro Glorioso Alzamiento Nacional”.

En 1944 le fue conmutada la pena de muerte por la de 20 años de prisión. En esta época, la familia iba a visitarlo y podían hablar con él “a voces”, recuerda Rafaela, a través de unas rejas separadas por un pasillo, y donde coincidían con decenas de familiares de presos políticos que voceaban igualmente a sus hijos, hermanos y esposos. También llegaban cartas a la casa familiar escritas por Rafael en las que, sobre el reverso de sentencias condenatorias, escribía a sus hijos lecciones de matemáticas, lengua y literatura. “La caligrafía de estas cartas es hermosísima, y terminaba las lecciones advirtiéndoles que la educación les haría libres”, nos asegura Juan Pinilla.

En 1945 fue trasladado a la prisión de Yeserías de Madrid y más tarde ingresó en el hospital Eduardo Aunós para ser operado de una supuesta operación de hernia. Finalmente falleció extrañamente por una angina de pecho. Tenía 40 años de edad al morir.

Tomás Montero dice que “el traslado de Molina Mantas a Madrid tenía un claro objetivo homicida. Existen numerosos testimonios de presos que certifican que Yeserías era un auténtico laboratorio de conejos de indias y los tratamientos respondían especialmente a fines experimentales”. Una hipótesis que tomó mas fuerza al contactar la familia en los años 50 con un antiguo compañero de prisión de Rafael. Este les reveló que la cicatriz que mostraba tras la operación no tenía relacion con la que corresponderia a la de una hernia. Ademas desveló que tras salir del quirófano cayó fulminamente al suelo.

El 29 de mayo de 1945 falleció y fue enterrado en una fosa común del cementerio de la Almudena al día siguiente. En 1956 sus restos fueron a parar a la fosa común republicana del mismo cementerio, muy cerca de las tapias donde los franquistas fusilaron a más de 3.000 personas tras la guerra. En esta fosa común se encuentran los restos de las 13 rosas, Vicente González, alcalde de San Lorenzo del Escorial, el padre de Pablo Iglesias, fundador del PSOE, y centenares de víctimas civiles del Madrid de 1939 a 1945.

https://www.elplural.com/politica/2018/06/01/la-lucha-de-una-familia-por-encontrar-los-restos-de-su-padre-represaliado-por-el

55 años del asesinato de Julián Grimau, un crimen de Estado

Juan José del Águila Torres

He recuperado en la red un amplio reportaje “Julián Grimau, el último muerto de la guerra civil”, publicado en el diario El País, del 22 de enero de 1978, cuyo autor fue José Antonio Novais, periodista, corresponsal de Le Monde en España y coautor, junto al abogado Amandino Rodríguez Armada, del libro reportaje “¿Quién mató a Julián Grimau?” En sus páginas 12 y 13 relataba con precisión los primeros momentos tras la detención de Grimau en la Dirección General de Seguridad: “Uno de los agentes allí presente me dijo: ‘Pronto te vamos a matar’. Otro, poniéndose un guantelete, me preguntó: ‘¿Cómo quieres que te pegue como funcionario o como médico?’… Después, todo lo empecé a ver como en sueños, prosigue Grimau, recuerdo algo así como un largo pasillo donde se podía apreciar un patio en el cual unos obreros estaban realizando trabajos de albañilería. Pero todo muy desvaído, como entre brumas. Me daba la impresión que caminaba como por un paso elevado o algo así. Al final veía unos cortinajes. Después todo se volvió oscuro, como en tinieblas. Cuando recobré el conocimiento no sabía dónde estaba. Permanecí varios días semiinconsciente. Muy lentamente me fui dando cuenta de mi estado físico”.

Este testimonio directo del propio Julián Grimau relatado a su abogado civil Amandino Rodríguez Armada y recogido en el reportaje de Novais, cuando consiguió acompañado por un notario entrevistarse con él en el Hospital, concuerda con el oficio remitido por el propio médico de la Dirección General de Seguridad en el mismo día de la detención al Juez que instruyó el sumario por intento de suicidio: “… dichas lesiones se las ha producido (el herido) al arrojarse lanzado a través del cristal de una ventana cerrada y al caer al patio con pavimento de losas de piedra desde una altura de tres metros según manifiestan los funcionarios de la Brigada de Investigación Social, que iban a proceder a su interrogatorio”.

Versión ésta no coincidente con “la oficial”, según la cual Grimau se lanzó esposado desde uno de los despachos de la Brigada Político-Social por una ventana cerrada y caer en el callejón de San Ricardo, puesto que ésta era una calle pública y no un patio. Tampoco su pavimento eran “losas de piedra” sino “baldosas hidráulicas”; es decir, el típico cuadriculado de cemento de las aceras de aquella época. Y, por último, tampoco fue recogido por unos policías armadas de servicio- no identificados en las actuaciones-, que le llevaron al botiquín, sino que fueron miembros de la Brigada Político Social- tampoco identificados en las actuaciones- que iban a proceder a su interrogatorio.

He querido mantener la calificación de Crimen de Estado al cometido con Julián Grimau por las autoridades, políticas, administrativas y judiciales militares de la dictadura franquista, así como por la totalidad de los medios informativos de comunicación –prensa escrita, radio y TVE– que participaron activamente en el mismo a finales del año 1962 y durante 1963, sin que hasta la fecha ninguno de los herederos del Estado franquista hayan objetado sobre esa acusación criminal.

Se utilizó esa clara y contundente acusación el 27 de noviembre de 1997, en la defensa pública de la tesis doctoral presentada en la Facultad de Derecho de Sevilla, en el capítulo dedicado al tema de Julián Grimau, texto que puede ser consultado hoy, con un simple clic, y como título del capítulo III, El crimen de Estado en la gestación del TOP, de la obra “El TOP, La represión de la libertad (1963-1977)”, que se publicó en noviembre de 2001 por Planeta y permaneció en el mercado hasta febrero del 2002, año en que dicha editorial acordó retirarla alegando no tener espacio en sus almacenes.

En la versión de Wikipedia sobre Julián Grimau no existe referencia alguna a que fuese un crimen de Estado. Por el contrario, contiene diversos extremos que mantienen y avalan la versión “oficial” y otros manifiestamente erróneos, como que fue defenestrado desde un segundo piso a un callejón; que en el juicio ejerció de fiscal un habitual de los juicios políticos Manuel Fernández Martin, cuando lo cierto es que fue Ponente miembro del Consejo de Guerra y quién redactó la sentencia de guerra y del que se descubrió no tenia licenciatura de derecho, requisito legalmente obligatorio para ejercer dicha función en el cuerpo jurídico militar; que se aplicó la Ley de Responsabilidades Políticas, cuando fueron preceptos del Código de Justicia Militar y el Decreto de 21 de septiembre de 1960 los que posibilitaron la imposición de la condena y ejecución de la pena de muerte; y, por último, Julián no salió desde el cuartel de Campamento para su ejecución, sino que partió de la cárcel de Carabanchel al campo de tiro donde fue fusilado por un piquete de soldados de reemplazo, al negarse la Guardia Civil a llevar a cabo dicha tarea.

https://www.cronicapopular.es/2018/05/55-anos-del-crimen-de-estado-de-julian-grimau/

La represión falangista de la posguerra en la provincia de Valladolid

El próximo domingo día 3 de junio, a las 12 horas, en la sala principal del Teatro Zorrilla, en el marco de la Feria del Libro de Valladolid, la investigadora Orosia Castán presenta el libro “Laguna de Duero: La verdad oculta”, primer paso del proyecto Represión franquista en la provincia de Valladolid, que recoge en detalle los hechos sucedidos en diversas localidades vallisoletanas como consecuencia de la sublevación franquista de julio de 1936, la forma en que se produjo el golpe armado contra la República, quiénes fueron los responsables y qué pasó con las víctimas. Editado por Último Cero, este trabajo inicia un recorrido por lo sucedido gracias a los documentos y las informaciones recogidas a lo largo de años, de forma que cualquiera pueda asomarse a una parte de la historia que está muy cercana en el tiempo y sin embargo es desconocida para casi todos.

¿Qué es Laguna de Duero: la verdad oculta?

Este libro es un estudio en detalle de los hechos que ocurrieron en la localidad vallisoletana de Laguna de Duero desde la proclamación de la II República, en abril de 1931 hasta la finalización de la Guerra de España. Esta etapa de nuestra historia, como todos sabemos, ha permanecido oculta premeditadamente y su lugar ha sido ocupado por una serie de historietas sin pies ni cabeza, ensambladas de tal forma que la historia ha quedado oculta y tergiversada durante años y años. Este trabajo recoge el final de la monarquía, la proclamación de la República, con sus consistorios, sus personajes, los problemas con que se encontró, y después los incidentes en las calles, los ataques, las desilusiones, y sobre todo la conspiración derechista y sus continuas provocaciones, hasta el baño de sangre final.

¿Un libro más sobre Memoria Histórica?

En realidad pretendo que sea la primera pieza de un proyecto que llevo años preparando: recuperar este período de la historia en la mayor cantidad posible de localidades vallisoletanas que sea posible, situando los hechos en su contexto y demostrando los datos que se ofrecen. Es un proyecto ambicioso y que de hecho va a ser imposible completar en todos los pueblos de la provincia, pero vamos a llegar hasta donde podamos. Para eso cuento con años de trabajo de campo, de recogida de testimonios y de documentación familiar, y todo ello contrastado con la documentación oficial, la que está guardada en los archivos municipales, provinciales y militares. El esfuerzo mayor ha consistido precisamente en esta labor de comparar aquello que las familias y los testigos relatan con los documentos acerca de detenciones, traslados, juicios, fusilamientos, desapariciones y notificaciones de todo tipo. La burocracia franquista emitió una enorme cantidad de documentación que ha permanecido durante demasiados años oculta, extraviada, desclasificada y negada. Esta situación comienza a aclararse con mucho esfuerzo y es el momento de cotejarla con las informaciones familiares para conseguir una visión verídica de lo ocurrido.

¿Por qué empezar por Laguna de Duero? ¿Fue allí especialmente dura la represión franquista?

No, no ha sido ése el criterio. La represión fue tremenda en la mayor parte de las localidades vallisoletanas y son excepcionales aquellas en las que no se produjeron crímenes y otros atropellos. En Laguna de Duero, que no alcanzaba los 2.000 habitantes en julio del 36, hubo más de cincuenta personas asesinadas y un centenar de encarcelados con condenas de 30 años; pero lo mismo ocurrió en Medina de Rioseco, Nava del rey, Cigales, Tudela… En fin, en la mayor parte de nuestros pueblos.

Pero esta etapa de nuestra historia, posiblemente la más cruda de todos los tiempos, no existe ni en los relatos del pueblo ni en la historiografía oficial. Simplemente no existe, y cuando se insiste un poco, nos encontramos con explicaciones ridículas: más de medio centenar de hombres y mujeres de todas las edades y condiciones han sido asesinadas en un pueblo, y la interpretación oficial insiste en que la causa ha sido la envidia, los celos, las deudas, la maldad intrínseca al ser humano… Bien, pero luego también nos encontramos con que esas personas fueron asesinadas por un grupo pequeño de jóvenes de la localidad, perfectamente conocidos por todos; que estaban armados, a pesar del control exhaustivo de las autoridades del momento, y que nunca, en ningún caso, se formularon denuncias, ni se produjo la detención de un solo asesino, ni se investigó jamás ninguno de los asesinatos. Y si eso unimos que TODAS las víctimas defendían la legalidad republicana y que los asesinos e inductores eran falangistas o pertenecían a partidos de derechas, queda claro para todos que las causas fueron ideológicas.

Esto fue lo que nos hemos encontrado en Laguna y curiosamente es lo mismo que ha ocurrido en las demás localidades estudiadas.

Dicho esto, y como por alguna parte había que comenzar, la ocasión se ha presentado en Laguna de Duero a raíz del Homenaje a las Víctimas de la Represión Franquista realizado en julio de 2017. Allí se comprobó la necesidad de dejar por escrito las investigaciones, las conclusiones y los documentos recopilados a lo largo de años… en el Homenaje me decían continuamente: “Hay que escribir esto, las palabras se las lleva el viento…”

¿A qué dificultades ha tenido que enfrentarse a la hora de recopilar la valiosa información que contiene este libro?

En general existe bastante incomprensión hacia esta labor, y esto se traduce en poca colaboración. Antaño lo que había era crudamente miedo. En las familias de las víctimas había terror y un conglomerado de sentimiento encontrados: frustración, culpabilidad, negación, ira… y con esta carga tuvieron que vivir las familias. Además, en los pueblos existía (y todavía puede apreciarse) la situación tensa que se deriva de la convivencia forzosa que han mantenido las familias de las víctimas con los responsables y los asesinos, que siempre han hecho gala de su impunidad; y esa situación de vulnerabilidad de las víctimas y sus familias son una dificultad que a veces se manifiesta mediante la ocultación y la negación. Hay también desinterés por parte de muchas personas que piensan, quizá influidos por los mensajes machacones de la derecha, que estas cosas no importan, que son pasado y que hablar de ello es “revolver” o “abrir heridas”. Yo pienso que existen muchos intereses que trabajan para que la historia no se conozca, quizá porque quienes los mantienen tengan algo que perder o de lo que avergonzarse, y que luchan desde sus posiciones por obstaculizar que la historia salga a la luz.

Sin embargo, hay que resaltar la colaboración incondicional de la alcaldía de Laguna, cuyo representante Román de Castro nos acompañó y estuvo siempre pendiente de nuestra labor; y lo mismo puedo decir de los grupos políticos Laguna Sí se Puede; socialistas e independientes, todos ayudaron a materializar el Homenaje que dio pie al presente libro.

Y ya en Valladolid, el trabajo en el Archivo de la Real Chancillería ha sido fácil y rápido, y no puedo por menos que agradecer a los técnicos su actitud colaborativa que tanto me ha ayudado.

Las dificultades mayores vienen de los archivos lejanos, los militares, que custodian los Consejos de Guerra seguidos a los vallisoletanos. Estos documentos están en Coruña, y muy a menudo no nos los han remitido, y a veces ni siquiera nos han contestado.

Estos documentos tendrían que estar en nuestra comunidad, en un archivo propio y abierto a las consultas de los investigadores, y sobre todo, como bien puede entenderse, accesible a los familiares, que tienen todo el derecho del mundo a conocer documentos que les atañen de forma tan directa.

¿Cuáles serán los siguientes pueblos?

El siguiente es Tudela de Duero, donde muchas personas esperan ver por escrito todo aquello que pudieron conocer en el transcurso del Homenaje realizado allí en el año 2012, tras un trabajo de investigación que ha llevado más de dos años. El trabajo está ya realizado y en fase de redacción. A continuación saldrán una serie de localidades significativas que ya están seleccionadas y en fase de ordenación de materiales. Lo mejor de todo es que estos trabajos van a realizarse en colaboración con profesores, investigadores e historiadores de los propios pueblos, y esta colaboración es algo que me motiva muchísimo y a la vez incentiva y asegura su publicación.

¿Verdad, Justicia, Reparación? ¿Qué incomoda más al poder?

El poder ha luchado mucho para que la Verdad no sea conocida jamás. Se obstaculiza la labor de los investigadores; se niega el acceso a la documentación o simplemente se obvian las peticiones de juicios, etc.; se ha mandado a la población el mensaje de que estos hechos son baladíes, no tienen importancia, o que incluso no existen, y se dan alertas continuas acerca de las malas intenciones que tenemos quienes intentamos investigar. Cuando el poder no puede contener a los investigadores y la verdad comienza a aflorar, no tiene reparos en dictar decretos que limitan el derecho a saber, aplica estrategias disuasorias, etc. La cuestión es que tras la Verdad viene la Justicia. Cuando se acepte que fueron miles las personas asesinadas en nuestros pueblos porque eran demócratas, porque eran republicanos, porque eran libertarios, sindicalistas, agnósticos o mujeres libres, caerá por su propio peso que la Justicia tiene una deuda pendiente. Los crímenes cometidos tuvieron como causa una sublevación armada contra el poder legal, la República; y esas víctimas murieron o padecieron condenas, torturas, robos y exilio por sus ideas, por lo que nos encontramos con un crimen de lesa humanidad, y consecuentemente, imprescriptible.

La posibilidad de que los descendientes de las víctimas puedan reclamar justicia saca de quicio al poder, y es algo que se entiende muy bien. La mera idea de que se conozca lo que pasó, los crímenes y atropellos de todo tipo cometidos, de los que muchos han obtenido réditos, hace que muchos apellidos, muchas familias poderosas se sientan amenazadas, porque conocen el origen de sus fortunas. El aspecto económico es algo a tener en cuenta, ya que la reparación material, la restitución de bienes, de cargos, de empleos, etc., se pondrá sobre la mesa, como ha ocurrido con los bienes de los judíos asesinados por los nazis.

La reparación es posible. Pasa por la condena del franquismo por parte del poder y sus instituciones; por la anulación de los juicios franquistas; por una ley que contemple toda la casuística: los asesinatos; el robo de bienes; la desaparición de niños; los expolios; las depuraciones que despojaron a los funcionarios de sus legítimos puestos en las administraciones; el reconocimiento de exiliados, los derechos de los niños de la guerra; la investigación, localización y exhumación en condiciones de garantía legal de las fosas comunes; de los lugares de Memoria… Esta es la reparación, y lo que se pide no es que incomode al poder, es que lo cuestiona directamente al interpelarle sobre el origen de nuestro actual sistema.

Miles de represaliados en las cunetas. ¿Por qué no escandaliza esto en Europa?

Escandaliza en Europa y en todo el mundo en todas aquellas instancias en las que se tienen en cuenta los Derechos Humanos. En ese sentido, han sido muchas las interpelaciones que se han hecho al estado español desde Europa; pero los acuerdos en esta materia no son de obligado cumplimiento, así que el estado español ignora la interpelación y no pasa nada.

Por otra parte, no es de extrañar que los países europeos piensen en el fondo que esto es una cuestión nacional y que ha de resolverse a nivel nacional. Y a mí, la verdad, no me extraña, teniendo en cuenta la falta de empatía que los países europeos han mostrado, ha nivel institucional, con el sufrimiento del pueblo español a manos del franquismo, y eso desde el mismo momento de la sublevación, la guerra, los bombardeos nazis sobre población civil, las declaraciones de “neutralidad”, etc.

¿Es posible la Justicia 80 años después? ¿Cuánto costaría la reparación?

La Justicia siempre es posible. Quizá no completamente; quizá no para todas las víctimas ni para todos los casos. Han pasado más de 80 años. Las víctimas continúan en las cunetas; a veces son exhumadas en condiciones de neutralidad, es decir, que no se explican a la ciudadanía las causas de su asesinato, ni se respetan sus derechos (que los tienen), ni se ha dado jamás satisfacción a sus familias, que siguen habitando en localidades que a veces honran a los asesinos poniendo sus nombres en las calles.

Pero hay muchas formas de hacer justicia: condenar el franquismo desde las instituciones; eliminar todo símbolo franquista y los honores otorgados a los golpistas; recuperar la historia y explicarla a las generaciones actuales; abrir de par en par los archivos, devolviendo los documentos a sus auténticos dueños, los ciudadanos; localizar, señalizar y proteger los lugares de memoria, incluyendo fosas comunes en cementerios; restituir los bienes robados; asumir la investigación de los hechos y la exhumación de fosas comunes en descampado, proporcionar todas las herramientas necesarias para identificar y entregar los restos de las víctimas a los familiares… Sí, todavía es posible la Justicia y también la Reparación; y aunque no sean completas, no hay que renunciar a ellas.

Cada día quedan menos de los que padecieron la represión. ¿Han plantado simiente para que sus herederos continúen la lucha o pesará más la propaganda del olvido?

Cuando en una comunidad, sea un pueblo o sea una familia, se sufre un atropello tan impactante como estos de los que estamos hablando, las consecuencias se transmiten a las generaciones posteriores. Y no se trata de sentimientos de venganza o de revanchismo, como temen los detractores de la Memoria, no; se trata de la necesidad de conocer lo que ocurrió en la familia o en el pueblo; de las causas; de la autoría… porque las consecuencias las sufrimos todos. En un pueblo como Laguna de Duero, el asesinato de cincuenta vecinos, de mujeres, de ancianos, de adolescentes, tuvo que suponer un trauma colectivo de dimensiones incalculables para toda la comunidad, para las familias de las víctimas, pero también para los ejecutores, para los responsables, que aunque se hayan beneficiado de la categoría de héroes con que el franquismo les premió por hacer el trabajo sucio, han sido y son perfectamente conscientes de su cualidad de asesinos, y han vivido siempre entre el temor y la necesidad de olvido de lo que hicieron.

No hay olvido, por tanto, en ninguna de las dos partes. El silencio se puede decretar, pero nadie puede obligarnos a olvidar. Y los hechos lo demuestran: la Memoria surge y vuelve a resurgir, y la demanda de información, la necesidad de conocer la Verdad y la exigencia de Justicia no tienen fin. Y quiero dejar constancia de que no sólo las familias de las víctimas trabajan en este sentido. También muchas personas pertenecientes a familias de golpistas, de asesinos y de inductores de la sublevación trabajan sinceramente a nuestro lado para lograr estas reivindicaciones, y es que aquí los únicos herederos son los herederos ideológicos, los que conociendo lo que ocurrió siguen defendiendo el golpe, el franquismo y los crímenes cometidos.

¿Qué opinión le merece el nuevo Decreto sobre Memoria Histórica de la Junta de Castilla y León?

Creo, simplemente, que es una operación de limpieza de imagen más, un lavado de cara. No es la solución que venimos pidiendo las organizaciones memorialistas desde hace años y años. El Decreto debería ser una Ley Autonómica que de una buena vez viniese a solventar los problemas que afectan a la memoria histórica, y que no son únicamente las fosas. Las fosas hay que localizarlas; hay que convocar a las familias, con las que los poderes políticos no suelen contar; es necesario cumplir escrupulosamente con los protocolos existentes en orden a garantizar la conservación de los restos de cara a su identificación y entrega a las familias, y además, es fundamental contextualizar la fosa, explicar la causa de los crímenes, situarlos en tiempo, y darles la categoría de crimen político porque es lo que son.

El Decreto se olvida de todo esto. No puede plantear la ilegalización de los procesos sumarísimos, por ejemplo, o el tema de los archivos, su normativa o su localización, porque no tenemos las competencias necesarias. Para eso están las leyes, y lo que muchos pedimos es la redacción de una Ley Autonómica que afronte, estudie y solvente todos estos aspectos. No avanzaremos mucho si nos circunscribimos a exhumar todo lo enterrado, a veces para volverlo a enterrar sin que ni los familiares lleguen a enterarse. No, el tema va mucho más allá, y el Decreto es pan para hoy y hambre para mañana.

Por todo esto, muchas organizaciones memorialistas, y entre ellas los dos a las que yo pertenezco, Verdad y Justicia, en el ámbito de Valladolid y Foro por la Memoria de Castilla y León en el autonómico, participamos en el debate de la propuesta que en su día nos hizo la Junta y aportamos muchas alegaciones referentes a los aspectos que se han dicho; pero no se tuvieron en cuenta, o fueron insuficientes, por lo que hemos optado por continuar nuestro trabajo como hasta ahora. En este caso, es el camino de la investigación, de la divulgación y de la reivindicación, y el medio es un libro: este que hoy se presenta.

Tanto mis compañeros como yo continuaremos trabajando en este sentido, siempre al lado de las víctimas y siempre exigiendo, reivindicando y denunciando aquellos aspectos que lo necesiten. Por fin, aquí presentamos esta primera pieza, que ha sido apoyada y refrendada por las familias, por varias organizaciones políticas, sindicales y memorialistas y también por historiadores de la talla de Francisco Espinosa, Mirta Núñez Díaz-Balart o Luis Castro, autoridades en este campo y a los que agradecemos su colaboración y sus orientaciones.

http://ultimocero.com/destacada/2018/05/27/orosia-castan-la-mera-idea-se-conozca-lo-paso-muchas-familias-poderosas-se-sientan-amenazadas/

70 años después de la ‘nakba’ Israel es la mayor organización terrorista de la historia

Pablo Jofré Leal

En este cuarto lustro del siglo XXI asistimos, en el plano internacional, a la consolidación de la impunidad como conducta, en materia de cumplimiento del derecho internacional, por parte de una de las entidades más terroristas, que ha dado la historia de la humanidad: el régimen sionista israelí.

Efectivamente, a 70 años de la Nakba (catástrofe en árabe) a 51 años de la Guerra de Junio de 1967, a un poco  más de un cuarto de siglo de lo que fue el fraude de los Acuerdos de Oslo y 12 años ya del bloqueo criminal contra la Franja de Gaza, Israel demuestra ser una maquinaria criminal. Un vecino inamistoso, un régimen depredador, que no dejará de ocupar territorio palestino, a no ser por la fuerza de la razón y la acción de Palestina y su pueblo. Como también el trabajo de aquellos que creemos en la justicia, así si ella se ejerce con todas las formas de lucha contra el terrorismo institucionalizado a partir de la creación de la entidad sionista

Un régimen surgido de determinaciones arbitrarias y el peso de la conciencia de una comunidad internacional que quiso, mediante la partición de Palestina –Resolución N° 181 de noviembre del año 1947– ceder aquello que no le pertenecía, tratar de apaciguar su responsabilidad frente a los crímenes del nacionalsocialismo, pero en cuya deuda el pueblo palestino ha sido el que ha pagado las consecuencias, sin tener arte ni parte. Y en ese proceso, con un sionismo que ha pasado de ser considerado víctima a convertirse en una sociedad victimaria.

A 70 años de la Nakba ha quedado establecido que Israel, no dejará de ocupar los territorios usurpados de la ribera occidental, seguirá violando todas y cada una de las resoluciones emanadas de organismos tan diversos como las Naciones Unidas, su Consejo de Seguridad, la Asamblea General, la Unesco o cualquiera otra que ha demandado a Israel que cese su policía criminal contra el pueblo palestino. Un Israel que seguirá enfrascado en su política colonialista, racista y criminal y que nos permite, con justa razón, parafrasear su actuar, definiéndola como un régimen nacionalsionista.

¿Cómo no definir a la entidad sionistal como un régimen terrorista, una imitación siniestra del régimen nazi, si cada una de sus acciones así lo refleja desde que comenzó su proceso de asentamiento en Palestina a fines del siglo XIX? Pruebas al canto: protege su proceso de colonización previo al año 1948 con el actuar de bandas armadas como la Haganá. Este movimiento realizaría acciones armadas contra la población palestina y que posteriormente, con apoyo británico, conformaría una fuerza de ataque compuesta por 50 mil milicianos que concretaría el nacimiento de la entidad sionista en mayo del año 1948. Un movimiento paramilitar que participaría en crímenes de guerra, expulsando a cientos de miles de palestinos de sus tierras ancestrales.

Una escisión de la Haganá, la denominada banda de Irgún, fundada por el sionista ucraniano Zeev Jebotinsky, se convertiría en una de las organizaciones más violentas en tierras palestinas, asesinando, tanto población local como funcionarios y soldados británicos. De este grupo Irgún se desgajó, otro movimiento terrorista, la Banda de Stern, conocida también como Lehi, fundada por el sionista polaco Abraham Stern, quien murió acribillado mientras se escondía de sus captores en un armario. Stern fue reemplazado por quien sería Primer Ministro Israelí, el bielorruso Yitzak Shamir. Todas estas organizaciones, sin reparo moral alguno y sin recriminar las formas de lucha empleadas, usaron el terrorismo en forma cotidiana. Fueron la base, el ADN terrorista del actual Ejército Terrorista de Ocupación Israelí.

La conjunción de esto grupos, junto al sostén británico en asesoría, hombres y armas permitirían, que el día 14 de mayo del año 1948, en una acción concertada, entre el sionismo dirigido por el dirigente de origen polaco David Ben Gurion y las autoridades británicas –que concluían su mandato ese mismo día– se proclamara el nacimiento de una asociación de carácter delictivo que surgirá a contrapelo de los derechos de la población palestina y con su claro rechazo.

Los países árabes vecinos, como era lógico esperarlo entraron en guerra contra las fuerzas israelíes y esa entidad que nace al concierto internacional.

La entidad surgida tras su proclamación signó como pruebas para ese nacimiento, espurios derechos mitológicos, como también aquellos disfrazados de legalidad, derivados de la Declaración Balfour e incluso de victimismo y crisis de conciencia, surgidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El 14 de mayo de 1948 fue también el disparo de inicio, para un proceso de limpieza étnica, que continúa hasta el día de hoy: la Nakba.

Una Nakba catalizada por la acción del terrorismo sionista, pletórico de furor homicida y que implicó la expulsión de sus tierras ancestrales de 700.000 palestinos, a manos de fuerzas militares, que aplicaron la política aprendida de las hordas nacionalsocialistas y que arrasaron casas, cultivos, demolieron construcciones, quemaron, asesinaron a todo aquel que se cruzara en su camino. Fue la expresión brutal pero eficiente de los aprendices de las técnicas del Tercer Reich. Alumnos ejemplares, que saciaron su sed homicida con un pueblo pacífico, cuyo gran pecado no fue haber impedido con fuerza, desde el inicio,  la presencia colonialista de los judíos sionistas europeos que comenzaron a llegar en tropel, en hatajos ambiciosos  a tierras palestinas desde fines del siglo XIX.

Hitos del terrorismo sionista

El 14 de mayo del año 1948 marca el punto de partida, no sólo de un año trágico, sino también una etapa histórica, donde el crimen, la colonización, ocupación y destrucción, han sido conceptos que se han hecho carne en la vida de millones de palestinos. La Nakba representa una tragedia, para los árabes en general y el pueblo palestino en particular, pues consigna el inicio de la usurpación de las tierras palestinas, la expulsión de miles de familias de sus casas, de sus aldeas, de sus pueblos, de sus arraigos, donde millones de ellos aún malviven en el transtierro. La Nakba significó el descalabro demográfico, moral  y territorial,  el inicio de un proceso basado en el terror, el racismo, el asesinato, la desarabización y consiguiente judaización de la Palestina histórica.

Una política de expansión sionista, que tiene como otro de sus hitos el desarrollo del programa nuclear israelí a partir de la década del 50 del siglo XX bajo el apoyo francés y el silencio estadounidense y británico. Tal programa le ha permitido contar hoy, con al menos 300 artefactos nucleares. Otra marca importante fue la participación en la Guerra del Canal de Suez contra Egipto, en unión de Londres y Paris, donde Israel, bajo la operación terrorista Susannah, y cumpliendo el papel de ejecutor, llevó a cabo una  serie de acciones de sabotaje en suelo egipcio. Ello, a cargo de agentes sionistas de la unidad 131, para beneficiar a los ingleses de los intentos estadounidenses de apoderarse del vital y estratégico Canal de Suez, cuya nacionalización había sido decidida por el líder egipcio Gamal Abdel Nasser en julio del año 1956.

Una estrategia geopolítica de extender el territorio israelí a costa de sus vecinos y en especial de Palestina, que se consolida el año 1967 con la ocupación militar de nuevos territorios de Oriente Medio en general – los Altos del Golán, la Península del Sinaí – y de Palestina en particular con la ocupación de la Franja de Gaza y Al Quds Este, por parte de las fuerzas ocupantes israelies. Fuerzas de conquista,  que siguen allí –a excepción del Sinaí devuelto a Egipto– y establecidas bajo diversas formas de dominio. En Cisjordania controlando gran parte de los 5.860 kilómetros cuadrados de la ribera occidental y construyendo asentamientos donde habitan 650 mil colonos judíos sionistas armados y considerados los más extremistas de Israel.

Consignemos el caso de la Franja de Gaza con un bloqueo cruel, inhumano, criminal, que impide un mínimo desarrollo de lo que es el campo de concentración más grande del mundo. Un territorio asediado, que en las últimas semanas ha tenido que sufrir el ataque bárbaro contra su población movilizada en aras del derecho al retorno, una población que ha servido de tiro al blanco, para que cientos de francotiradores gocen en la ignominia de su acción criminal. Crímenes que sólo el día lunes 14 de mayo significó la muerte de 50 palestinos y heridas a 3.000 de ellos a manos de las fuerzas terroristas del Ejército sionista. Una masacre que se daba en el mismo momento que Estados Unidos inauguraba su sede diplomática en Al Quds –en un traslado desde Tel Aviv– causando la lógica indignación de los palestinos y la alegría desbordante e indigna del régimen de Netanyahu.

Todo lo descrito, viola  todas y cada una de las resoluciones de las Naciones Unidas que exigen el retiro israelí de los territorios ocupados. El fin de la construcción de asentamientos, para instalar lo más violento del sionismo, en las tierras bajo invasión militar. El derribo del muro de la vergüenza, el cese de la demolición de viviendas, el retorno de los refugiados, el término de los asesinatos de la población indefensa,  entre otras demandas. Pero… un Israel ciego, sordo pero no mudo, sigue imperturbable, vendiendo la imagen de ser “la mayor democracia de Oriente Medio”. Una parte más de la estrategia de hasbara, que anima las mentiras y fantasías del sionismo y que trata de disfrazar su esencia asesina.

Cada palabra escrita contra la ocupación israelí de Palestina, se agudiza cuando la justa rabia e indignación frente a los atropellos cometidos por el sionismo, se hace presente. Cuando aparece de estampida cada 14 de mayo la necesidad y lo vital que resulta conmemorar la Nakba, que al mismo tiempo representa conceptual y concretamente una catástrofe, nos lleva por el camino de la lucha del pueblo palestino, por sus justas reivindicaciones, por el derecho al retorno, por lograr la expulsión del invasor por eliminar a esta ideología criminal que se llama sionismo.

En un trabajo publicado el año 2017 sostenía que “la historia de violaciones de la entidad sionista contra el pueblo palestino sigue su curso en la Franja de Gaza, en Cisjordania y el Al Quds. Ello, en un marco regional donde el respeto por los derechos humanos del pueblo palestino ha quedado, interesadamente, en segundo plano frente a otra serie de hechos”. Efectivamente, la ocupación de Palestina y la violación de los derechos de su pueblo pretende ser invisibilizada, ya sea invocando la guerra de agresión llevada contra el pueblo sirio y el de Yemen, el supuesto peligro que representa Irán y su programa nuclear a pesar de la firma del Plan integral de Acción Conjunta con el G5+1 en julio del año 2015 y el pretendido combate occidental contra las bandas terroristas takfiríes.

Cada uno de esos conflictos ha sido aprovechado por el sionismo y sus aliados occidentales, principalmente Francia y Gran Bretaña sobre todo en momentos que las miradas de estas potencias europeas están centradas en sus propios temores contra el takfirismo, sus problemas económicos y esa pesadilla que significa, para la Europa opulenta, el tener  sus puertas a cientos de miles de refugiados. Visualizados como una plaga a la cual hay que controlar, aunque gran parte de los refugiados del mundo se agolpan en Turquía, Irán, Jordania, Líbano, Paquistán y sólo un país europeo –Alemania– se encuentra entre los diez países, que mayor cantidad de refugiados ha recibido desde el año 2011 a la fecha.

Es en este contexto, donde se pretende abandonar a Palestina y su sueño de autodeterminación. Ello hace imprescindible el levantar la defensa de los derechos humanos de la población palestina en sus territorios ocupados y aquellos refugiados. En ese composición política regional e internacional, Israel intensifica la violación de los derechos humanos de la población palestina en el West Bank y la Franja de Gaza, viola el derecho internacional, asesina a moribundos con balazos en la cabeza, profana la Mezquita de Ibrahim en Al Jalil, impide la entrada de peregrinos a la Explanada de las Mezquitas en Al Quds, detiene a niños y jóvenes, confisca tierras, demuele viviendas, destierra a familias enteras. Acribilla a manifestantes en la Franja de Gaza. Usurpa, roba, asesina, viola y sigue considerando que actúa bajo un mandato divino.

Estamos en presencia de un régimen donde el delirio, la perversión, el carácter criminal de una sociedad debe ser castigada. Resulta evidente, que bajo lo descrito, la idea de los dos Estados es simplemente una farsa. La judaización de Al Quds, el muro, los asentamientos, los crímenes cotidianos,  expresa una política de limpieza étnica, la consolidación de una política basada en el terror que lleva a la entidad sionista a considerarla como uno de los regímenes más criminales que ha tenido la humanidad, un régimen que concreta sus crímenes impunemente pues cuenta con la complicidad de Estados unidos y su régimen belicista.

Es en este plano, que cada 14 de mayo nos debe alentar a trabajar aún más por lograr la liberación de Palestina. No basta con llorar. Las palabras encendidas, el discurso conmemorativo debe ser  acompañado, claramente, por la decisión de combatir al invasor, de expulsarlo más allá del Mediterráneo, de hacerlo sucumbir bajo el la justa lucha del pueblo palestino y aquellos que la defienden y admiran. Ese es, uno más, de los objetivos que cada 14 de mayo nos alienta al recordar la Nakba, que no es otra acción que volver a pasar por el corazón.

http://www.resumenmediooriente.org/2018/05/19/a-70-anos-de-la-nakba-israel-es-la-mayor-entidad-terrorista-del-mundo/

Ucrania censura la distribución del libro ‘Stalingrado’ del historialdor británico Anthony Beevor

En enero el gobierno ucraniano prohibió la distribución en su territorio de la edición rusa del libro “Stalingrado” del historiador británico Antony Beevor, en virtud de una ley que prohíbe la importación de libros de “contenido antiucraniano”.

Serguei Olyinik, que dirige la oficina responsable de la concesión de licencias y el control de la producción impresa en Ucrania, justificó al servicio ucraniano de Radio Liberty la prohibición de “Stalingrado” por varios párrafos dedicados a las órdenes dadas por las fuerzas hitlerianas a los nacionalistas ucranianos de disparar a los niños durante la ocupación.

Según Olyinyk, estos párrafos carecen de fundamento y se basan en informes de la policía secreta soviética.

El gobierno ucraniano no revocará su decisión, dijo Olyinyik, quien calificó de “escandalosa” la traducción rusa del libro dedicado a la batalla más importante de la Segunda Guerra Mundial, entablada entre las tropas soviéticas y las nazis.

Según Olyinyk, el libro todavía puede importarse libremente a Ucrania desde otros países, incluido Rusia. “Todo ciudadano ucraniano tiene derecho a importar a Ucrania ambos diez ejemplares de la edición rusa en cuestión […] siempre que sea para uso personal”, añadió el censor en su página de Facebook.

La comercialización de otro libro de Antonio Beevor, “La Segunda Guerra Mundial”, ha sido autorizada en Ucrania, recordó Olyinyk.


La censura ha irritado a Beevor, quien aseguró al periódico británico The Guardian que su libro se basaba en el testimonio de Helmuth Groscurth, un oficial alemán antinazi.

El historiador pidió disculpas a las autoridades ucranianas y exigió que Kiev revocara su decisión.

Por su parte, la embajada rusa en Londres calificó la prohibición de “vergonzoso acto de censura y traición a las víctimas” de la Segunda Guerra Mundial.

https://fr.timesofisrael.com/kiev-interdit-la-vente-de-ledition-russe-de-stalingrad-dantony-beevor/

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