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Más datos sobre la reina de las torturas de la CIA

Es curioso que seamos los únicos a los que este asunto nos interesa. O quizá no sea tan curioso, pero si los buscadores no engañan para nosotros es muy sorprendente: ningún sitio en castellano muestra ningún interés por la reina de las torturas, la dirigente de la CIA Alfreda Frances Bikowsky. No es que haya pocas búsquedas, sino que no hay ninguna, o sea, cero. Ni siquiera la nuestra y si algo no aparece en un buscador de internet es porque no existe. No existimos, no somos reales.

Seguramente estamos totalmente equivocados. Hacemos el ridículo, pero continuamos informando.

Decíamos que esta agente de la CIA, nacida en 1965, había iniciado su carrera de espía en 1990 formando parte del frente anti-soviético y que  luego dirigió durante años el equipo (conocido con el nombre en clave de Estación Alec) encargado de seguir la pista de Al-Qaeda y otras organizaciones fundamentalistas a lo largo de los cinco continentes, lo que en términos militares equivale a una graduación de general.

El nombre de Bikowsky se destapó recientemente (1) y el Comité de Inteligencia del Senado dijo que, además de un elemento clave del programa de torturas, la espía había sido también una de sus principales defensoras. En Estados Unidos los medios de comunicación la llaman «La Reina de la Tortura».

El reconocimiento oficial por parte del Senado de que la CIA torturó a los detenidos por el ataque a las Torres Gemelas conduce a otro reconocimiento, esta vez oficioso, de que la versión oficial acerca del asunto es -una vez más- mentira. Dado que esa versión oficial decía que Osama Bin Laden había ordenado las voladuras del 11-S, y dado que eso es mentira, la pregunta entonces es quién las ordenó.

La respuesta sólo puede ser una: las ordenó quien vertió después la cortina de humo de mentiras, es decir, la CIA. Según dos periodistas estadounidenses, Ray Nowosielski y John Duffy, los hilos de la trama conducen hacia Bikowsky. La información era harto conocida, pero ahora se le pueden poner nombres, apellidos y otros detalles. Se le llama comisión por omisión, es decir, dejar hacer. Bikowsky y otro agente de la CIA llamado Michael Anne Casey no informaron a la Casa Blanca y al FBI de que Jalid Al-Mihdhar, un miembro de Al-Qaeda al que vigilaban estrechamente, había obtenido un visado para entrar en Estados Unidos en el verano de 2001. Al-Mihdhar fue uno de los secuestradores de los aviones del vuelo de American Airlines 77 que chocó contra las Torres Gemelas.

Además, la CIA no siguió su pista cuando entró en Estados Unidos y diseminó pistas falsas con hombres de paja. En 2003 Bikowsky fue la persona que secuestró, drogó, sodomizó y torturó a un ciudadano alemán, Jalid El-Masri, que nada tenía nada que ver con el terrorismo, a pesar de la oposición de otros agentes de la misma CIA, que conocían la inocencia del detenido.

La reina de la tortura participó activamente en el interrogatorio del jefe de los ataques a las Torres Gemelas, Jalid Sheik Mohammed y en la tortura de la bañera («waterbording») practicada a otro detenido, Abu Zubaydah.

Aunque la propia CIA ha calificado de «repugnantes» los métodos de tortura que ella misma ha venido utilizando durante años, en lugar de ser sancionada por sus crímenes, Bikowsky fue ascendida a la jefatura de la unidad antiterrorisra de la CIA por el entonces director de la CIA, Michael Hayden, que quería promocionar a los espías con más iniciativa (2).

En internet hay un sitio, llamado Cryptocomb (3), especializado en divulgar documentos secretos de la CIA. Hace un año publicó un artículo consagrado a Bikowsky en el que decía que su marido es David Silverstein. Ambos se conocieron a comienzos de los años ochenta cuando estudiaban en la Universidad Tufts

Silverstein dirige uno de los grupos de presión más importantes de Estados Unidos dedicado a la consolidación de los vínculos con Israel.

Por lo tanto, Silverstein es otro de los eslabones que acerca el 11-S a Israel y ayuda a entender las razones por las cuales los fundamentalistas islámicos han tomado como objeto de sus ataques a los árabes, dejando al margen al Tel-Aviv.

En 2007 Silverstein fundó ASMEA, la organización que preside el ultrareaccionario Bernard Lewis. También es vicepresidente de la Fundación para Defensa de las Democracias y analista de la Heritage Foundation.

En un artículo publicado en 1991 Silverstein recomendaba la tesis doctoral de Bikowsky, quien ya era de la CIA y con la que contraería matrimonio. Dicha tesis doctoral versaba sobre un asunto sutil: las diferencias entre las prácticas antiterroristas estadounidenses e israelíes.

La tesis de Bikowsky fue patrocinada por Michael Hayden, un antiguo director de la CIA (y en 2001 de la NSA) que ahora trabaja para Michael Chertoff, que tiene la doble nacionalidad, israelí y estadounidense, que dirigió la seguridad interior de Estados Unidos y se encargó de repatriar a los espías israelíes detenidos inmediatamente después de la voladura de las Torres Gemelas.

Según parece, su imagen es la que ofreció la Casa Blanca en último plano con motivo de las celebraciones por la captura de Bin Laden, aunque en aquel momento la presentaron con el nombre de Audrey F. Tomason y el cargo de «Directora de Contraterrorismo».

(1) Meet Alfreda Bikowsky, the Senior Officer at the Center of the CIA’s Torture Scandals, https://firstlook.org/theintercept/2014/12/19/senior-cia-officer-center-torture-scandals-alfreda-bikowsky/
(2) At the CIA, Accidentally Kidnapping and Torturing an Innocent Guy Earns You a Promotion, http://gawker.com/5755942/at-the-cia-accidentally-kidnapping-and-torturing-an-innocent-guy-earns-you-a-promotion

(3) Alfreda Frances Bikowsky Head of CIA Darkside?, http://cryptome.org/2013/03/bikowsky-top-darkside.htm, CIA Officer Alfreda Frances Bikowsky, Cryptocomb, 19 de enero de 2014, http://cryptocomb.org/?p=338
Bikovsky al fondo con sus jefes

España involucrada en los crímenes cometidos por la OTAN en Afganistán

En Afganistán la OTAN no llevó a cabo sólo una guerra convencional sino, además, una guerra sucia, una meticulosa carnicería destinada a asesinar selectivamente a los talibanes, según reveló la revista alemana Der Spiegel basándose en los documentos de Edward Snowden. Bajo el nombre de ISAF y con la cobertura diplomática de la ONU, la organización militar imperialista se apoyó en un principio elaborado por Michael T. Flynn, el antiguo jefe de inteligencia de las tropas en el país asiático: «Solo un talibán muerto es un buen talibán».

Los documentos de Snowden, fechados entre 2009 y 2011, muestran que la cacería estuvo organizada por el antiguo comandante en jefe de las tropas de la OTAN, el general estadounidense David Petraeus. Fue una campaña sistemática destinada a asesinar selectivamente a más de 750 personas, incluidos combatientes de mediano y bajo rango. Solo en tres meses en 2011 acabó con la vida de 350 supuestos talibanes, un promedio de cuatro asesinatos al día.

Con los nombres de los talibanes que debían ser asesinados formaron una lista que recibió el nombre de JPEL («Joint Prioritized Effects List»), elaborada por la NSA y su aliada británica GCHQ, quienes rastreaban las comunicaciones telefónicas de los talibanes. Cuando las dos agencias detectaban un número de teléfono se ponía en marcha un sofisticado mecanismo para identificar al autor de la llamada y, en último término, incluir su nombre en la lista JPEL.

La lista JPEL fue elaborada en octubre de 2008 durante una reunión de los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN, por lo que involucra directamente al gobierno español. La participación española fue activa. El programa de escuchas se llamó «14 eyes» (14 ojos) por la participación en el mismo de países como España, Italia, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Suecia y Noruega.

En un comunicado emitido en inglés el martes, el portavoz talibán Zabiulá Mujahid acusó a las fuerzas de la OTAN de haber llevado al país a un «baño de sangre».

El año pasado el jefe del espionaje español, Félix Sanz Roldán, reconoció a puerta cerrada en el Congreso que el CNI había entregado a la NSA paquetes con millones de metadatos sobre comunicaciones telefónicas y los diputados presentes en el acto dijeron servilmente que salían satisfechos de las explicaciones oficiales del CNI.

En su comunicado Mujahid también califica a la guerra como asimétrica y extiende la derrota a los aliados de Estados Unidos y «a todas las organizaciones internacionales arrogantes». Según los talibanes la retirada de la OTAN se debe a que «quizá» las naciones que invadieron Afganistán se han percatado de que su misión en el país asiático fue «la decisión más idiota de la historia moderna».

«No hemos sido derrotados, no hemos firmado ningún acuerdo con EE UU para concluir la guerra, entonces ¿cuál es el sentido de que EEUU ponga fin a la guerra? Esto significa que EE UU y sus aliados han sido completamente derrotados y están huyendo del campo de batalla».

La guerra de Afganistán, que ha durado 13 años, fue la primera de la OTAN fuera de Europa y América del norte. La desencadenó el imperialismo con la excusa del ataque a las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 y ha concluido con un rotundo fracaso: a pesar de los númerosos crímenes cometidos por los ocupantes, no han podido derrotar a los talibanes.

Cuatro cazas de combate españoles se suman al cerco de la OTAN contra Rusia

Cuatro cazas de combate españoles Eurofighter del Ala 11 despegaron el lunes de la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), aterrizando en la base aérea de Amari (Estonia) para sumarse a la misión de la OTAN de cerco contra Rusia en la frontera del Báltico.

La misión comienza mañana y se extenderá hasta el 30 de abril. Junto a España, despliegan contingentes similares de Polonia e Italia en Lituania, y de Bélgica en Polonia. España se suma así a la misión de la OTAN «Baltic Air Policy» con 114 militares, de los cuales ocho son pilotos para configurar dos tripulaciones por aparato.

El tipo de operaciones que realizarán los aviones españoles serán de vigilancia del espacio aéreo asignado que cubre prácticamente toda la zona norte de Europa, en especial la zona del Báltico. Para ello, realizarán patrullas aéreas y misiones de alerta temprana («Quick Reaction Alert») bajo el control operativo del Mando del Componente Aéreo de la OTAN (Aircom) con sede en la localidad alemana de Ramstein.

Es la segunda vez que España participa en una misión de cerco contra Rusia en el Báltico. En 2006 el Ejército del Aire ya realizó una tarea similar al desplegar cuatro aviones Mirage F-1 de la base aérea de Albacete. El destacamento español estuvo compuesto por 82 personas -81 militares y un meteorólogo-, además de un oficial de enlace en la Embajada de España en Vilnius.

El despliegue militar contra Rusia es ilegal. A pesar de que la Ley de Defensa de 2005 obliga a que las operaciones militares en el exterior sean previamente aprobadas por el Congreso, el gobierno lo ha ordenado sin solicitar ninguna clase de autorización.

La Marina de Guerra española ya está presente en el Mar Negro junto a las costas de Rusia. La fragata española Almirante Juan de Borbón y el cazaminas Duero en el Grupo Permanente de Medidas Contraminas número 2 ya forman parte del Grupo Naval Permanente número 2.

En el pasado mes de septiembre Rajoy se ofreció voluntario en la cumbre de la OTAN para desempeñar esta función. En el Congreso el ministro de Defensa, Pedro Morenés, enmarcó el despliegue militrar español como respuesta a la crisis de Ucrania. El ministro dijo que «también hemos ofrecido a los aliados nuestra disponibilidad para participar con unidades marítimas adicionales en las dos operaciones navales permanentes de la OTAN y activar para su empleo en ejercicio, si fuera preciso, la capacidad española de fuerzas de respuesta nacional OTAN 2014, que incluye un batallón mecanizado, una fragata, cuatro aviones de combate y el cuartel general de Bétera».

Con la incorporación a la OTAN de Estonia, Letonia y Lituania, en abril de 2004, el Consejo Atlántico decidió asignar medios aéreos de los países aliados para que, de manera interina, llevasen a cabo las labores de vigilancia del espacio aéreo en dichos países, en tanto no dispusieran de las capacidades que les permitan llevar a cabo esta labor.

A través de sus Estados marioneta, la OTAN está creando una situación de tensión insostenible en el Báltico. El gobierno de Estonia y la propia OTAN han denunciado en los últimos meses múltiples incidentes y fuentes militares contabilizan más medio centenenar de sucesos conflictivos graves con aviones y buques rusos desde el mes de abril.

El martes Estonia citó al embajador ruso para entregarle una nota de protesta por una supuesta violación del espacio aéreo del país báltico por parte de un avión de transporte militar ruso An-72. «A las 17.25 horas del pasado jueves, cerca de la isla de Vaindloo, un avión An-72 de la Fuerza Aérea de Rusia invadió sin autorización el espacio aéreo estonio», informó un portavoz militar estonio a la agencia báltica BNS. Supuestamente, el avión ruso llegó a penetrar casi 1,2 millas marinas en territorio del país y permaneció en el espacio aéreo estonio durante un minuto.

El Ministerio de Defensa ruso negó rotundamente que su aparato, que efectuaba un vuelo entre San Petersburgo y Kaliningrado, hubiera cometido alguna infracción. «El vuelo transcurrió a través de la ruta marcada por aguas neutrales del mar Báltico en estricto respeto de las normas internacionales y sin violar el espacio aéreo de Estonia o de otros países», señaló el comunicado ruso.

La situación en el Báltico se complica por la existencia del enclave ruso de Kaliningrado, 15.000 kilómetros cuadrados y un millón de habitantes, además de base de la flota rusa del Báltico, que no tiene conexión territorial con Rusia y sí frontera con Polonia y Lituania, ambos miembros de la OTAN.

Ucrania levantará un muro en su frontera con Rusia

El mundo se está llenando de fronteras amuralladas. El año que viene el gobierno golpista de Kiev contruirá un muro a lo largo de su frontera común con Rusia, declaró el primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk el martes de la semana pasada en una conferencia de prensa.

“Nadie se ha olvidado [del proyecto]: destinaremos 300 millones de grivnas [20 millones de dólares] para la construcción de la frontera el próximo año. Construiremos una frontera. Instauraremos nuestro control en las fronteras”, dijo Yatseniuk.

Previamente, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko había dicho que Kiev instalará en la frontera con Rusia un complejo moderno de fortificaciones defensivas al estilo del desaparecido Muro de Berlín.

Posteriormente, el primer ministro Yatseniuk anunció el inicio de la construcción de una “frontera real con Rusia”. El proyecto recibió el nombre de “Muro” aunque más tarde, el primer ministro ucraniano propuso rebautizarlo como «Muro de Europa».

Los golpistas ucranianos planean realizar el proyecto en tres años. Según expertos, construir una frontera con Rusia bajo el mismo principio empleado por Israel le costaría a Ucrania unos 4.000 millones de dólares y tomaría mucho más tiempo que lo declarado por políticos.

Rusia modifica su estrategia militar

El viernes pasado Putin firmó el decreto que modifica la estrategia militar de Rusia, incluyendo el incremento de fuerzas militares de la OTAN y el escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa como amenazas externas de Rusia.

Esta nueva versión fue planteada por primera vez hace un año y medio y ha tardado un año en ver la luz en su forma definitiva. Rusia recuerda que «el uso de la fuerza militar en los territorios contiguos a la Federación de Rusia y sus aliados» supone una «violación de la Carta de las Naciones Unidas y otras normas de derecho internacional».

El documento señala «el aumento del potencial de fuerza de la OTAN y las funciones globales que se otorgó, e implementadas en violación del derecho internacional, y la aproximación de infraestructura militar de los países miembros de la OTAN a las fronteras de Rusia mediante la estrategia, entre otras, de una mayor expansión del bloque».

Asimisimo, Rusia considera como amenaza «el despliegue [acumulación] de los contingentes militares de Estados extranjeros [grupos de estados] en los territorios Estados limítrofes de la Federación Rusa y su aliados, así como en aguas adyacentes, incluyendo presión política y militar en la Federación de Rusia», en referencia a la acumulación de fuerzas extranjeras en sus fronteras a raíz del conflicto en Ucrania.

En lo que a Estados Unidos se refiere, Moscú denuncia «los intentos de los estados individuales [Estados Unidos] para lograr la superioridad militar desplegando sistemas de defensa de misiles estratégicos».

Por lo demás, la doctrina mantiene preceptos previos, como la definición del Ejército de Rusia como «un arma defensiva que el país se compromete a emplear como último recurso». También mantiene sin cambios los principios para el uso de armas nucleares: «disuadir a sus enemigos de cualquier ataque contra el país» bajo la amenaza de emplearlas para protegerse de cualquier ataque, ya sea nuclear o convencional, que amenace su existencia».

Nazis en Ucrania, fundamentalistas en Chechenia

Uno de los lugartenientes del terrorista checheno Shamil Bassaiev, Jassan Zakaev, fue detenido en la frontera de Crimea el 17 de este mes cuando trataba de penetrar en Ucrania con pasaporte falso.

Desde hacía 12 años Rusia había puesto a Zakaev en busca y captura, acusado de ser uno de los organizadores del ataque contra el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 que causó la muerte de 130 personas, al menos.

La detención de Zakaev en Crimea vuelve a sembrar las sospechas sobre los vínculos de los nazis ucranianos con los wahabitas, en Chechenia y otros países.

Hace unos días en otro artículo (*) pusimos de manifiesto que el terrorista checheno Imran Ajmadov, miembro de la CIA, está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

Recientemente algunos diputados de la Rada de Kiev (Yuri Beryoza, Andriy Levus e Igor Moiseychuk) mostraron sus simpatías por el atentado cometido el 4 de diciembre por los terroristas chechenos en Grozny. Los nazis ucranianos hablan de abrir un «segundo frente» de lucha contra Rusia en el Cáucaso.

Aunque no hay datos precisos que lo confirmen, las sospechas se extienden al apoyo que el SBU, el servicio secreto ucraniano presta a los terroristas chechenos.

No obstante, varios indicios apuntan en dicha dirección. Moiseychuk, un antiguo comandante del escuadrón Azov y actual diputado de la Rada de Kiev ha llamado públicamente al asesinato del presidente checheno Ramzan Kadyrov. Ha grabado un vídeo en el que aparece con un fusil de asalto disparando contra un retrato de Kadyrov.

Además, el gobierno de Kiev ha iniciado los trámites para que Kadyrov sea puesto en busca y captura internacional, a lo que el presidente checheno respondió en un programa de televisión diciendo que está dispuesto a dejar su cargo e irse al Donbas a luchar contra el gobierno fascista de Kiev.

Naturalmente los hilos no se quedan ni en Kiev ni tampoco en Grozny. Los nazis ucranianos y los wahabitas chechenos son peones, los últimos tentáculos de la CIA en las fronteras de Rusia o en el interior de la propia Rusia.

¿Por qué se hunde el rublo?

Juan Manuel Olarieta

No hay una única explicación de la crisis del rublo y, desde luego, es falso que la misma sea consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia como consecuencia de la anexión de Crimea. La explicación hay que buscarla en la caída del precio del oro, del petróleo, del yen y del euro que la prensa ha mostrado como fenómenos desconectados unos de otros y, en especial, desconectados de lo que tienen en común: que sus cotizaciones se expresan en dólares.

El hundimiento del rublo vuelve a poner de relieve los pilares financieros que impuso el imperialismo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial: una hegemonía basada en el dólar.

Si el euro se devalúa también podemos decir correlativamente que el dólar remonta, o bien que la demanda de dólares está creciendo y si eso lo ponemos en relación con el hecho de que a mediados de año la FED, que ejerce de Banco Central estadounidense, redujo su QE («quantitative easing»), las consecuencias son obvias. Es como cerrar el grifo cuando alguien tiene sed y se dispone a beber de la fuente.

Pero en el mundo unos países tienen más sed que otros; sus monedas son más vulnerables y necesitan más dólares que otros para equilibrar sus cotizaciones, con el agravante de que están obligados a recurrir a quien les está cerrando el grifo, es decir, al imperialismo estadounidense.

El Kremlin ha respondido aumentando de golpe los tipos de interés del 10,5 al 17 por ciento, actuando en los mercados internacionales e imponiendo estrictos controles de cambio, entre otras medidas. Pero si hay alguien que sabe que nada de eso será suficiente son ellos precisamente, además de los chinos, que se han apresurado a decir que van a ayudar a sostener la cotización del rublo por aquello de que «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…»

Por eso el yuan no es una moneda convertible y no hay ningún «experto» en ninguna facultad de economía del mundo que no se esfuerce en recomendar a los chinos que se pongan la soga -o sea, el dólar- al cuello.

El sistema monetario internacional, impuesto en 1945 sobre una Europa en ruinas, deja en evidencia las famosas teorías «neoliberales»: Estados Unidos es el banquero del mundo porque la caja fuerte la custodia el ejército más poderoso del mundo. Aunque el comercio mundial no tenga nada que ver con Estados Unidos, el precio casi siempre se paga en dólares, en una cadena de cuentas bancarias cuyo último eslabón acaba en Wall Street.

Para muchos países, como Rusia, China y otros, romper esa cadena financiera es mucho más que una necesidad. Están obligados a huir de las garras del «banco del mundo» pero, aunque han dado pasos en esa dirección, dentro de los parámetros actuales las alternativas no están tan claras. Tendrán que romper esos parámetros, que es tanto como romper la baraja.

South Stream: el cuento de la lechera con gas

Proyecto de gasoducto South Stream
Juan Manuel Olarieta
Durante su visita oficial a Sofia, la capital de Bulgaria, la canciller alemana Merkel se mostró partidaria de continuar las conversaciones con Rusia para reanudar la construcción del gasoducto South Stream que, según dijo, la Unión Europea nunca ha rechazado.

La construcción del tramo búlgaro del gasoducto había quedado en manos de un consorcio del que forma parte la empresa rusa Stroytransgaz, uno de los objetivos de las sanciones económicas estadounidenses y europeas impuestas tras la crisis en Crimea y Ucrania. Bulgaria había comenzado a implementar las infraestructuras necesarias para tender el gasoducto, que para el país balcánico supondría la creación de más de 6.000 empleos. La paralización también puede suponer la pérdida de los derechos de tránsito del gas a través de su territorio, estimados en unos 500 millones de dólares anuales.

Tras la anexión de Crimea por Rusia, Estados Unidos obligó a Bulgaria a bloquear los trabajos del gasoducto y presionó a la Unión Europea para que redujera las importaciones de gas y de petróleo rusos. En su plan Washington recibió la ayuda de su colaborador más estrecho, el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, quien abrió un expediente contra Bulgaria por irregularidades en las licitaciones para la construcción de South Stream.

Las presiones ejercidas contra el gobierno de Bulgaria fueron atroces. En junio de este año llegó a Sofia el senador McCain, que se reunió con el primer ministro búlgaro Plamen Orecharski, transmitiéndole las órdenes de Washington. Inmediatamente después, Orecharski anunció el bloqueo del tendido de South Stream, en los que Gazprom ya había invertido 4.500 millones de dólares.

Entonces Putin aprovechó su visita a Turquía el 1 de diciembre para anunciar la suspensión del gasoducto. Según el presidente ruso la decisión se debió “a los obstáculos que ponen a su realización la Comisión Europea y Bulgaria. Tomando en cuenta que hasta el momento no hemos recibido la autorización de Bulgaria, consideramos que en estas condiciones Rusia no puede seguir adelante con el proyecto”.

El lugar que Putin eligió para la declaración no fue casual. Si South Stream se anula, Rusia aumentará los suministros destinados a Turquía a través de otro gasoducto distinto, Blue Stream, una tubería de 1.213 kilómetros bajo el Mar Negro que aprovisiona de gas a Turquía desde 2003. Por el terrotorio turco ya fluyen más de 50.000 millones de metros cúbicos anuales de gas ruso.

Aunque Rusia y Turquía se enfrentan frontalmente en la crisis Siria, el gobierno de Ankara puede ser el gran beneficiario de la paralización de South Stream, por la misma cadena de argumentos del cuento de la lechera. Turquía no aplica las sanciones imperialistas contra Rusia por la anexión de Crimea y ha prometido reforzar Blue Stream llevándolo hasta la frontera con Grecia. En tal caso, no sería ninguna sorpresa que Turquía revendiera el gas ruso a los países de la Unión Europea (y a otros) a precios ventajosos, lo cual supondría un negocio redondo que puede reconducir la diplomacia turca, históricamente ligada al imperialismo estadounidense en contra de la propia estrategia que Washington sigue en Oriente Medio.

Si sucede así, como bien ha escrito Danucci, la paralización puede favorecer a Rusia y no a Estados Unidos. Washinton perdería a Turquía, uno de sus mejores y más fieles peones en Oriente Medio. También puede agravar las contradicciones internas de la Unión Europea, que ha construido un gasoducto por el norte, mientras deja desabastecido el sur. En definitiva el gasoducto turco tiene una capacidad limitada y no puede suplir los 63.000 millones de metros cúbicos de gas que debían llegar a los países del sur y centro de Europa.

En el Viejo Continente hay muchos perjudicados por el cierre que estarán exigiendo ahora mismo algún tipo de compensaciones. Putin está jugando muy bien sus bazas. A comienzos de 2009 le propuso al presidente rumano Traian Basescu llevar el gasoducto por su país, un itinerario terrestre y, además, bastante más corto. Pero Rumanía mira para otro lado, al menos de momento. ¿Espera que el maná le llegue de algún otro sitio?, ¿hasta cuándo?

Hace tiempo que el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel viene lanzando declaraciones parecidas a las de Merkel en Sofia: «South Stream es un proyecto económico pertinente», ha repetido. «La Unión Europea tiene que tratar de eliminar los obstáculos a la construcción del gasoducto». Es evidente que las decisiones diplomáticas de Alemania en contra de Rusia se adoptan a regañadientes, pero es difícil decir cuánto más puede durar esta situación. El futuro de los países fuertes de la Unión Europea, especialmente Alemania, está alineado con Rusia, aunque no todos tienen cabida en ella, en especial los del sur y centro.

Gasoducto Blue Stream

El banco más sucio de todos los bancos

El BCCI fue un banco con una corta historia de sólo 20 años y según la revista Time (29 de julio de 1991) fue “el banco más sucio del mundo”. Lo fundó Agha Hasan Abedi, un chiíta, en Pakistán en 1972. Abedi había nacido en India y reunió una gran fortuna con la especulación antes de que su primer banco fuera nacionalizado por el presidente pakistaní Alí Bhutto.

Su segundo banco lo creó con un afán político: iba a guardar los depósitos de los chiítas, muchos de los cuales, por razones ideológicas, se niegan a dejar su dinero a las instituciones financieras de los imperialistas occidentales.

Enemigo de Bhutto, Abedi era íntimo amigo del siniestro general Zia ul-Haq que gobernó pakistán después de dar un golpe de Estado en 1977 y ahorcar a Alí Bhutto. Si Abedi quería un banco islámico, el general ul-Haq quería un Estado islámico.

Aunque Abedi tenía mucho dinero, necesitaba mucho más, y como nunca dependió de ningún banco central, cayó pronto en manos de tres grandes familias: los Gokal de Pakistán, los Ben Mahfuz de Arabia saudí y los Geith Pharaon de Abu Dhabi. Ante la permanente falta de liquidez del banco, estos tres jeques del petróleo ponían dinero a cambio de acciones, lo cual alteró un poco la religión del banco: del chiísmo se convirtió al sunismo en su peor versión, la wahabita.

La necesidad de liquidez procedió, en primer lugar, de la ampliación internacional del negocio a países tan exóticos como Luxemburgo o las Islas Caimán, donde se registró como ICIC (International Credit & Investment Company), el mismo nombre con el que abrió una sucursal en Karachi dirigida por el hijo del general ul-Haq.

Cuando un banco necesita liquidez, dinero en efectivo, se convierte en una lavadora: pinta de blanco el dinero negro. Para ello admite depósitos procedentes del tráfico de drogas, del tráfico de armas, de la prostitución y de la delincuencia. Es lo más barato porque es gratis.

Una de las fuentes de blanqueo de los bancos son las gigantescas fortunas, que convierten en depósitos. Ese fue el papel que cumplió el BCCI con los ahorros del general Noriega, un tipo que no era chiíta precisamente, y cuyos dólares procedían, a su vez, del tráfico de drogas.

Como se trata del crimen, del verdadero y auténtico crimen organizado, este tipo de bancos, lo mismo que los paraísos fiscales, son un imán para los espías y policías del mundo entero. No sólo meten las narices en ellos sino que hacen algo más fácil aún: los crean.

Así ocurrió con el BCCI. Cuando en 1979 el ejército soviético se despliega en Afganistán, el dinero de la CIA, de Arabia saudí y de Pakistán con destino a los talibanes y Al-Qaeda pasa por el BCCI y, sobre todo, por su sucursal en Karachi. Es dinero fresco, es mucho y se renueva durante mucho tiempo.

Los jeques no tardaron en darse cuenta de que la CIA les estaba dejando solos, de manera que pidieron un compromiso mayor por parte de los imperialistas, lo que explica la entrada en el accionariado del Bank of America, que obtiene casi una tercera parte del capital del BCCI.

Posteriormente el director ejecutivo del Bank of America, Roy P. M. Carlson, se unió a Safeer, una empresa de consultoría de Teherán fundada por el antiguo director de la CIA y embajador de Estados Unidos en Irán, Richard Helms.

Carlson también se convirtió en presidente del Banco Nacional de Georgia, que tenía problemas y que fue comprado en secreto por el BCCI con la ayuda de Ghaith Pharaon que, a su vez, en 1976, recompró la participación del Bank of America en el BCCI. Todo volvió a quedar en casa, muy cerca del Golfo.

El Banco Nacional de Georgia era cliente de Kissinger Associates que, a su vez, también era consejero de la Banca Nazionale di Lavoro a través de la cual se financiaban las armas destinadas a Saddam Hussein durante la guerra con Irak. El socio de Helms en Safeer, el magnate iraní de negocios Rahim Irvani, controlaba el Melli Group del que Carlson era presidente. Irvani fundó una empresa off-shore para  ocultar que el BCCI recompró el banco de Clark Clifford, que había sido jefe del Pentágono: el First American Bank.

El BCCI no fue más que una de tantas burbujas de los ochenta, santo y seña de la Escuela de Chicago, de esos que en las Facultades de Economía de todo el mundo predican “más mercado y menos Estado”. Lenin diría que se trataba de un ejemplo de la descomposición del capitalismo financiero. Todo era de papel. No había préstamos, no había economía productiva. El banco vivía de apuntes contables. Las armas se cambiaban por drogas, por lo que ambas cosas eran imprescindibles: muchas drogas y muchas guerras. Era el modelo económico Afganistán, el no va más del “neoliberalismo” de los ochenta. Dependía de que la guerra no se acabara nunca, no sólo la de Afganistán sino otras, como la que enfrentó a Irán con Irak, a los sandinistas con la contra…

Los banqueros eran mitad contables, mitad espías, mitad de traficantes. Dos directores de la CIA, Richard Helms y William Casey, “trabajaron” en el banco, lo mismo que Adnan Khashoggi, traficante de armas y vecino de Marbella, lo mismo que Manucher Ghobanifar, uno de los nombres del Irangate…

La lista se puede alargar tanto como uno quiera, sobre todo si ponemos a la filial del BCCI en las Islas Caimán (ICIC), en relación con el Banco de América Central, creado por Wells Fargo. Todo les fue muy bien hasta que llega el Estado, o mejor aún, el cambio de Estado: hasta que en 1979 la revolución nicaragüense les estropeó el negocio los banqueros estuvieron estrechamente relacionados con los Somoza, con la exportación de azúcar de caña y con el cártel de Medellín.

Aquel fatídico 1979 fue un mal año para los negocios del imperialismo: sandinistas en Managua, chiítas en Teherán y soviéticos en Kabul.

Uno de los consejeros de las operaciones americanas del BCCI era Jack Stephens que, simultáneamente, era consejero y accionista de Harken, la empresa petrolera de la familia Bush, primero director de la CIA y luego primer presidente con dinastía propia en la Casa Blanca.

Todo se empezó a desmoronar como un castillo de naipes cuando en 1989 los soviéticos abandonaron Afganistán, que es tanto como decir que el diluvio de dinero se detuvo, la policía encarceló a dos miembros de la filial del BCCI en Tampa (Florida) acusados de tráfico de drogas y, finalmente, Estados Unidos invadió Panamá para detener a Noriega.

Una vez cumplida su función, en 1991 Estado Unidos clausuró el banco más sucio de una manera sucia que es típica del capitalismo financiero: atrapando los depósitos pertenecientes a pequeños y grandes depositantes como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y varios bancos centrales del Tercer Mundo, como los de Pakistán, Zambia, Senegal y Nigeria. Si el banco fue un fraude, su cierre fue otro aún mayor, posiblemente el más gigantesco de la historia. Lo había escrito Marx en un lenguaje bíblico: “Los expropiadores serán expropiados”.

El fiscal de Manhattan que investigó las actividades del BCCI dijo a la revista Time: “Desde el inicio de nuestra investigación, en marzo de 1990 no recibimos ninguna ayuda del Ministerio de Justicia. En realidad, interfieren con nuestra investigación y aleccionan a los testigos para que no cooperen con nosotros”. También ahí había mucho que tapar.

África no quiere al Tribunal Penal Internacional

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, acaba de pedir a los países africanos que abandonen el Estatuto de Roma por el que se creó el Tribunal Penal Internacional, que mantiene abiertos varios procesos contra dirigentes del continente.

Museveni ha lanzado este mensaje en los actos de celebración del Día de la Independencia de Kenia, una semana después de que el Tribunal Penal Internacional decidiera archivar el caso por crímenes contra la humanidad contra el presidente de este país, Uhuru Kenyatta. «Yo, personalmente, presentaré una moción en la próxima Cumbre de la Unión Africana para que el continente retire su adhesión a el Tribunal Penal Internacional», dijo Museveni durante la ceremonia, celebrada en la capital keniata.

Museveni acusó al tribunal internacional de ignorar la voz de África y establecer un programa para atacar a los dirigentes del continente. El mandatario ugandés, que estuvo acompañado en Kenia por los presidentes de Ruanda y Ghana, Paul Kagame y John Dramani Mahama, respectivamente, se mostró satisfecho de que el Tribunal Penal Internacional hubiera archivado el caso contra Kenyatta, al carecer de pruebas suficientes para implicarlo en la muerte de miles de personas tras las elecciones de 2007.

«En el mismo sentido, el tribunal también debe considerar la retirada de los cargos contra el vicepresidente William Ruto», quien está siendo juzgado por los mismos delitos por los que se investigó a Kenyatta. Museveni consideró una falta de respeto a los votantes de Kenia que el vicepresidente esté siendo procesado por el Tribunal. «Nosotros, la Unión Africana, pedimos que se aplazaran los casos de Kenia hasta que el presidente y el vicepresidente abandonaran su cargo, pero nos desairaron», ha dicho el presidente ugandés.

Por su parte, el presidente de Kenia acusó a el Tribunal Penal Internacional de amenazar la estabilidad de su país. «Estoy convencido de que el Tribunal Penal Internacional es una amenaza real para la esperanza de nuestro país, para la reconciliación nacional y la estabilidad duradera», manifestó. Kenyatta dijo que el tribunal «no ofrece ninguna promesa clara de justicia para las víctimas de la violencia postelectoral, que traumatizó a este país hace unos años».

Tras las elecciones de diciembre de 2007, 1.300 personas fueron asesinadas y más de 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la ola de violencia. La Fiscalía de el Tribunal Penal Internacional investigaba al presidente de Kenia y a su vicepresidente por supuestamente orquestar y financiar la matanza.

A finales del año pasado la Unión Africana pidió a el Tribunal Penal Internacional que los gobernantes africanos en el cargo no sean juzgados. El carácter político y discriminatorio de sus juicios quedó patente cuando no emprendió ninguna clase de juicio contra los racistas sudafricanos por los crímenes cometidos durante el apartheid.

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