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La única estrategia del Pentágono es la guerra imperialista para el año 2035

La semana pasada el Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó su más reciente Joint Operating Environment, conocido generalmente por su sigla JOE, al que en su título le agregó el año en que fija sus proyecciones: 2035. La fecha de aparición de estos documentos es variable (el anterior JOE data de 2010), pero son muy esperados porque toda la Fuerza Conjunta del país más poderoso del mundo, militarmente hablando, da a conocer hacia dónde se encaminan sus proyectos y políticas. Proporciona una perspectiva sobre las tendencias, los riesgos a su seguridad nacional, los próximos choques que vislumbra, los contextos y las consideraciones que deberán tomar en cuenta los comandantes de las Fuerzas Armadas de ese país, así como los civiles con responsabilidades en materia de seguridad y defensa nacionales.

Claramente el documento describe lo que la Fuerza Conjunta debe hacer y ser para proteger a Estados Unidos, sus aliados, sus socios y sus intereses en todo el mundo de aquí a 2035 […]

Los gringos señalan que el escenario que observan de aquí a 2035 será de una confrontación “abierta y violenta” con sus adversarios.

El escrito está dividido en tres grandes secciones. En la primera se describen los cambios sociales, económicos y tecnológicos que están en marcha y que pudieran alterar el entorno de seguridad de Estados Unidos. En la segunda se explora cómo la interacción de estos cambios afectará la manera en que se hará la guerra en el futuro inmediato. Por último, la tercera se refiere a toda la gama de misiones en las que ya está involucrada la Fuerza Conjunta y cómo puede evolucionar con el tiempo.

Según el documento, el futuro inmediato del orden mundial será de conflicto porque varios Estados tendrán la voluntad política, la capacidad económica y las capacidades militares para intentar imponer sus intereses. Es decir, estarán en posibilidad de hacer frente a los gringos. La brecha entre la otrora superpotencia y las potencias emergentes se reducirá drásticamente.

En materia de geografía humana, se presentará una serie de presiones sociales, económicas, ambientales y políticas al interior de algunos países más allá del punto de ruptura; el problema se derramará sobre las fronteras, y generarán amplios problemas internacionales, que convulsionarán regiones enteras donde Estados Unidos tiene intereses.

Los militares autores del documento están conscientes de que la “razón” y la política no bastarán para imponer sus intereses; con seguridad, los políticos requerirán de la “asistencia” de la Fuerza Conjunta. En este sentido, las Fuerzas estadunidenses tendrán enfrente un oponente ideológico y la lucha será “violenta”. El escenario que se observa será de subversiones y derrocamientos de gobiernos establecidos.

En el JOE 2035 se establece que, incluso, el propio territorio y la soberanía de Estados Unidos estarán amenazados.

Mención aparte merecen los riesgos generados por agentes estatales y no estatales, quienes estarían dispuestos a usar la intimidación, la desestabilización y el uso de la fuerza.

Con todo lo anterior, los estadunidenses justifican el despliegue militar que redoblarán en los próximos años. Advierten: “la Fuerza Conjunta debe prepararse para una amplia gama de misiones diseñadas para hacer frente a estos contextos”. Los objetivos son claros: “proteger nuestros intereses nacionales, disuadir conflictos, castigar la agresión o derrotar adversarios”.

Por lo que se ve, lo que están anunciando es que utilizarán todos los métodos disponibles para asegurarse que sigan siendo el país que impone sus intereses a todo el mundo. Y que no permitirán que otra potencia les dipute los recursos que considera suyos. Aún en su trayecto final, el gobierno de Obama anuncia que, gane quien gane la próxima elección presidencial, vendrán días de más guerra y saqueo.

Fuente: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2016/07/24/estados-unidos-advierte-guerra-de-aqui-a-2035/

Los correos de Clinton muestran el sabotaje contra el gobierno de Venezuela

Pese a los llamamientos públicos de Hillary Clinton a fomentar la amistad, una serie de correos electrónicos filtrados muestran que, mientras ejercía el cargo de secretaria de Estado, estuvo promoviendo en la sombra la subversión contra el país latinoamericano.

Los mensajes de correo electrónico, filtrados por WikiLeaks, muestran que, durante su gestión como secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton preguntó al entonces subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, cómo “tirar de las riendas a Chávez”. Valenzuela sugirió recurrir a la ayuda de los socios regionales para minar a Chávez.

“Tenemos que considerar cuidadosamente las consecuencias de enfrentarse a él públicamente, pero hay que buscar oportunidades entre otros en la región para que nos ayuden”.

Los correos electrónicos filtrados confirman una tendencia continua de la intervención encubierta en contra de Venezuela y los gobiernos progresistas en América Latina, en general, tales como Cuba y Ecuador. WikiLeaks también expuso la estrategia de 2006 de la embajada de Estados Unidos respecto al presidente Chávez, diciendo que “una creativa propaganda de Estados Unidos, dirigida a los socios regionales de Chávez, abriría una brecha entre él y ellos”.

El doctor Francisco Domínguez, de la Campaña de Solidaridad con Venezuela, comentó que “tras la elección de Chávez en Venezuela y la elección del partido de los Trabajadores en Brasil en 2002, la región, en especial Venezuela, comenzó a distanciarse de Estados Unidos, creando sus propios cuerpos, en gran parte regionalmente integrados. Debido a eso, Estados Unidos estaba perdiendo influencia. Venezuela ha sido el principal defensor de estas ideas. Por eso Estados Unidos ha estado atacando tanto el país”.

Mientras que en público Clinton expresó su amistad respecto a Venezuela, los correos electrónicos filtrados revelan una intención diferente hacia la nación latinoamericana. “Dado que Estados Unidos debe tener en cuenta los sentimientos regionales de las personas, tiene que fingir que le gusta o favorecer unas buenas relaciones, pero nunca va a dejar de desestabilizar América Latina, o Venezuela”, explicó Domínguez.

​Clinton también expresó su preocupación por la decisión de la ONU de condenar el golpe militar en Honduras en 2009, apoyado por ella. En 2009 el presidente electo de Honduras, Manuel Zelaya, fun derrocado por los militares respaldados por los partidos opositores. A pesar de que los aliados tradicionales de Estados Unidos —como la UE— condenaron el golpe, Clinton confesó que quería ver un nuevo gobierno que reemplazara al de Zelaya y “restableciera el orden”.

El Ejecutivo de Venezuela fue uno de los actores regionales que condenaron el golpe y la posterior represión de la actividad de la izquierda. En aquel momento, Clinton preguntó por qué la ONU estaba tan preocupada por Honduras, y no por Venezuela: “Está bien, pero, ¿han condenado alguna vez a Venezuela por negar la libertad de prensa?”, escribió a un funcionario.

Uno de los correos electrónicos filtrados también recomienda no gastar los fondos de la Usaid —Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional— en estados izquierdistas como Venezuela, Cuba o Nicaragua, debido a que tales fondos podrían “socavar el desarrollo democrático real”.

Además, se reveló que la agencia federal del Gobierno de Estados Unidos, encargada de supervisar todas las transmisiones de radio y televisión no militares del Gobierno federal —BBG—, pidió a Clinton aumentar los fondos con el fin de “luchar contra los esfuerzos de la diplomacia pública de los enemigos de América”. El presidente de la agencia, Walter Isaacson, identificó explícitamente estos estados como “Irán, Venezuela, Rusia, y China”.

Posteriormente, el presupuesto anual de la BBG aumentó unos 750 millones de dólares. La agencia incrementó las actividades en los países antes mencionados. Clinton respondió con un correo electrónico que decía: “¡Que empiece la diversión!”

El doctor Domínguez cree que el objetivo final de Estados Unidos es ver la caída del Ejecutivo de Venezuela, actualmente dirigido por el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

“El gobierno de Estados Unidos dio un golpe en el sector privado de la distribución de alimentos, conteniendo los alimentos, lo que obliga a la gente a hacer colas. Tras horas de hacer cola, la gente se vuelve descontenta. El resultado es que se vuelven muy infelices, especialmente los pobres. Creo que la idea es socavar la base de apoyo de la que goza el Gobierno de Chávez-Maduro, y si son capaces de hacerlo, piensan que van a crear las condiciones para derrocar al Ejecutivo, que es lo que hicieron en Chile en el año 1973”, comentó Domínguez.

Desde principios de la década de 1970, el gobierno estadounidense llevó a cabo diversas políticas subversivas en América Latina, encaminadas a socavar los gobiernos elegidos democráticamente. Comenzó en 1973, con el golpe militar contra el primer ministro chileno Salvador Allende y la imposición del general Augusto Pinochet.

En 2001 y 2002 Estados Unidos intensificó la financiación de los grupos de la oposición venezolana para crear una oposición viable contra Chávez. Estas políticas continúan hasta nuestros días y, si Hilary Clinton es presidenta, es probable que continúen.

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/politica/20160728/1062511208/clinton-correos-golpe-venezuela.html

Asesinato en Moscú: la oscura muerte de un monopolista del petróleo

Refresquemos la memoria. En octubre de 2014 un avión Falcon 50 ocupado por el máximo dirigente de la petrolera francesa Total, Christophe de Margerie, se estrella, el magnate fallece junto con la tripulación de la aeronave y parece que se ha producido otro de los muchos “accidentes aéreos” y misteriosas “desapariciones” de aviones que tanto proliferan en los últimos tiempos.

Hace unos días la fiscalía de Mocú ha reabierto el caso (1), que apesta a un atentado, otro más, cometido por la CIA contra los intereses petroleros franceses que iniciaban entonces un acercamiento hacia el gobierno de Putin, algo que es intolerable a los ojos de Washington, sobre todo si se trata de petróleo.

El Caso Margerie ilustra también, de rebote, los intereses estratégicos de Rusia. El representante de Total tomaba el avión inmediatamente después de una discreta entrevista con Putin. Ambos se conocían y Margerie no ocultaba su oposición al bloqueo que Estados Unidos trataba de imponer contra Rusia, como consecuencia de la anexión de Crimea, ni tampoco al papel del dólar en el comercio internacional del petróleo.

Para completar el cuadro hay que añadir que el Estado francés forma parte del accionariado de Total, uno de los mayores monopolios del país galo y una empresa estratégica. Además, Margerie tenía lazos familiares con Jean-Pierre Jouyet, secretario general del Presidente de la República francesa, y acceso directo con Hollande.

Entra dentro de la cábalas posibles que Margerie ejerciera de intermediario entre Hollande y Putin, una manera discreta de relacionarse, fuera de los focos, de los micrófonos y de las ruedas de prensa embarazosas.

En el momento de la entrevista entre Margerie y Putin, el Caso Mistral estaba en su apogeo. El Mistral es un portahelicópteros ruso cuya construcción estaba a punto de encomendarse a unos astilleros navales franceses, lo que tampoco era del agrado de la Casa Blanca que, en plena ofensiva para imponer el bloqueo económico sobre Rusia, intentó por todos los medios boicotear el acuerdo.

Pocas semanas más tarde, el 6 de diciembre de 2014, cuando Estados Unidos logra sacar adelante el bloqueo y forzar a sus “aliados” para que se sumaran al mismo, Hollande regresaba de Kazajistán, donde Francia, Total y GDF/Suez (hoy Engine) tienen importantes intereses petrolíferos y antes de aterrizar en París hace una escala en Moscú, donde se entrevista con Putin en el mismo aeropuerto de la capital rusa, en medio del estupor general porque el Presidente francés, por esta vez, no se escondió.

Como bien asegura el canadiense Richard Le Hir (2), en contraposición a los mantras más repetidos, los acontecimientos ponen de manifiesto que, también en Europa, la capacidad de influencia de Estados Unidos está decreciendo de manera ostensible y se ve obligado a una actuación subterránea y draconiana para tratar de impedir el acercamiento de los países europeos con Rusia.

Por su parte, añade Le Hir, Rusia intenta por todos los medios mantener sus lazos con los países europeos, aunque se encuentra situada en una posición defensiva que podría resultar dramática, una vez más, como en la Segunda Guerra Mundial, en el caso de resultar atacada de nuevo.

En este contexto, la reapertura del proceso judicial sobre la muerte de Margerie sirve a la diplomacia rusa para poner de manifiesto las medidas extremas que está adoptando Estados Unidos para tener sometidos a los países europeos y que la opción no puede ser otra que romper los vínculos de dependencia hacia Estados Unidos y mejorar las relaciones con Rusia.

Cabe esperar que se produzcan revelaciones absolutamente inesperadas, aunque la periodista francesa Muriel Boselli acaba de publicar un libro (El enigma Margerie) sobre este oscuro suceso que aclara muy pocas dudas (3). La posición de Le Hier es mucho más contundente y califica el accidente como atentado, un mensaje de Estados Unidos a Francia al más puro estilo mafioso (4).

Le Hir establece un paralelismo revelador entre el atentado contra Margerie y el atentado contra Enrico Mattei (5), el dirigente del ENI, la gran petrolera italiana nacionalizada, que también fue asesinado por los imperialistas en 1962.

(1) http://www.france24.com/fr/20160714-margerie-deces-enquete-mort-petrole-total-russie-france
(2) http://www.comite-valmy.org/spip.php?article7403
(3) Véase una avance en http://leplus.nouvelobs.com/contribution/1507292-accident-ou-attentat-j-ai-enquete-sur-la-vie-et-la-mort-de-christophe-de-margerie.html
(4) http://vigile.quebec/Un-message-des-Etats-Unis-a-la
(5) http://vigile.quebec/Un-accident-bizarre-qui-en

El monstruo de Frankenstein

Darío Herchhoren

Es conocida la historia del monstruo de Frankenstein, y también su final. Cuando los hombres jugamos a ser dioses pasan estas cosas.

Vemos ahora que el llamado Estado Islámico” se ha convertido en el nuevo monstruo, que no obedece a su creador. A raíz de los últimos acontecimientos ocurridos en Francia, y a los anteriores ataques terroristas, nos preguntamos el por qué de tantos ataques en el mismo país.

La respuesta no es sencilla, pero entre otros lugares hay que buscarla en la criminal guerra de Irak en el ataque a Libia, en la guerra contra Siria desatada por el propio Estado Islámico”. Vaya por delante nuestra más firme condena al terrorismo, y nuestra solidaridad con las víctimas.

Sin perjuicio de ello hay muchas preguntas para contestar. La primera de ellas es ¿cómo es posible que un grupo armado salido aparentemente de la nada esté pertrechado con tanto armamento y mantenga una guerra durante tanto tiempo? La respuesta es que ese grupo está generosamente financiado y armado por Arabia, por Turquía, por el robo de petróleo sirio y su posterior venta a través de Turquía mediante una gran flota de camiones que lo transporta a puertos turcos mediante una empresa propiedad de un hijo del Erdogan, el presidente turco. Además de todo ello, el gobierno francés que participó en el ataque a Libia, y en el posterior derrocamiento y asesinato de Gadaffi, ha enviado armas capturadas en Libia al EI.

El gobierno francés ha recibido a los representantes del EI y del frente Al Nusra en el palacio del Eliseo, por el propio Hollande, quien los calificó como los «auténticos» representantes del pueblo sirio.

Las potencias occidentales, en su afán de acabar con el gobierno de Bachar el Assad, han estado jugando a la ruleta rusa, apoyando a los terroristas con una mano, y con la otra atacándolos militarmente, en una serie de bombardeos inútiles, que no estaban destinados a dar en el blanco, hasta que la aviación rusa intervino en una serie de ataques precisos y demoledores, que invirtieron el curso de la guerra.

Hay que buscar aquí en las contradicciones de occidente el motivo de los ataques terroristas en Francia.

Un elemento no menor de esta situación es la postura de Turquía frente a la guerra en Siria. Turquía ha prestado y sigue prestando su territorio para el paso de material militar y combatientes a Siria, y se beneficia del robo de petróleo sirio. La situación del gobierno turco en el mundo es extremadamente precaria, ya que tanto Rusia como EEUU quieren deshacerse de un gobierno que resulta incómodo. El gobierno USA, aliado de Turquía, y  siendo  miembros ambos de la OTAN, quiere acabar con Erdogan, ya que le crea problemas con Rusia, sobre todo después del derribo de un caza ruso sobre territorio sirio. Meses después de ese derribo, y cuando los daños a la economía turca se hicieron insoportables por la falta del turismo ruso y por la suspensión por parte de Rusia de la compra de frutas y verduras en Turquía, Erdogan envió una carta de condolencia a Vladimir Putin, lamentando el incidente del avión, a lo cual Rusia contesto reiniciando las relaciones averiadas con Turquía.

A todo eso, el primer ministro turco, hizo unas declaraciones que implican un giro total en su política exterior, donde afirman su interés en mantener buenas relaciones con sus vecinos, que no son otros que Siria e Irán.

El golpe de estado en Turquía, ha resultado una chapuza, y huele fuertemente a autogolpe, lo que abre la puerta a una represión indiscriminada, y una vuelta de tuerca más contra el estado de derecho, y los derechos humanos. Indudablemente, Erdogan, en su afán «otomano» intenta consolidarse internamente, y desatará una terrible persecución contra sus opositores.

Esto es también consecuencia de la situación creada por la crisis siria, los refugiados, y la falta de respuestas por parte de occidente para resolverla. Otra vez el monstruo de Frankenstein camina sin control, y los aprendices de brujo no pueden contenerlo. Es en esto donde hay que buscar los motivos de tantos ataques en Francia.

En Krajina no se han cerrado las heridas de la Guerra de los Balcanes

Béatrice Le Bon-Vujanovic

En 1995 numerosos habitantes fueron obligados a abandonar Croacia, y sobre todo la región de Krajina, porque eran serbios. Su regreso ha topado con una política de obstrucción por parte de las autoridades croatas. ¿Cómo ha ido evolucionando la situación desde el fin de los años 90, especialmente en el contexto de la integración europea de Croacia?

Hasta los conflictos de los años 90, la Krajina era una región mayoritariamente poblada de serbios, en el interior de la república socialista croata. En 1991 la República Serbia de Krajina proclamó su independencia. El 4 de agosto de 1995 las fuerzas croatas lanzaron la operación “Tempestad” para “reconquistar” la región. Esta ofensiva militar provocó la partida forzada de más de 200.000 serbios hacia Bosnia Herzegovina y Serbia sobre todo. Hasta 2010 solamente una cuarta parte había regresado a Krajina.

La búsqueda de la homogeneidad étnica después de 1995

Con una primera limpieza étnica por parte de los serbios a principios de los años 90, y una segunda por parte de los croatas en 1995, Krajina ha perdido una gran parte de su población. Después de 1995 Croacia promovió la homogeneidad nacional, es decir, étnica, en la región con dos tipos de medidas. Por una parte la repoblación de la región con croatas, especialmente incitando al regreso de croatas desplazados desde 1995 y favoreciendo la llegada de colonos croatas llegados de las antiguas repúblicas yugoslavas. Por otra parte, disuadiendo el regreso de los serbios en la región a través de procedimientos administrativos complejos y con un enfoque discriminatorio en los procedimientos penales por crímenes de guerra.

Al poner en cuestión los derechos de las poblaciones serbias expulsadas, Croacia prima el criterio de la nacionalidad (identidad croata) sobre el de ciudadanía (pertenencia a Croacia). Esta preferencia está marcada en la constitución croata, que señala una ruptura con la República Federativa Socialista de Yugoslavia según la cual los serbios eran un “pueblo constitutivo” de Yugoslavia.

En el centro de los dispositivos instrumentados por el gobierno croata para repoblar Krajina figuran las reformas de los derechos de propiedades inmobiliarias, con tres leyes promulgadas entre 1995 y 1996. Este cuadro legislativo atañe principalmente al parque de propiedad social, dominante en Yugoslavia y que confiere el uso y disfrute al ocupante del alojamiento: las viviendas ocupadas por serbios y “abandonadas” deben ser puestas en alquiler en beneficio de los croatas, llegados de otras repúblicas y receptores de la ciudadanía croata, que les confiere derechos en materia de vivienda; las viviendas se privatizan en beneficio de los ocupantes (desde hace mas de diez años), privando a los serbios, entonces ausentes, de este beneficio.

El fracaso de las políticas de retorno de la población serbia

A partir de 1996, en virtud de los acuerdos de Dayton que pusieron fin al conflicto, La Organización para la Seguridad y la Cooperación y la Unión Europea ejercen presión sobre las autoridades croatas a fin de garantizar el derecho al retorno de las personas refugiadas y desplazadas. Dos años más tarde el gobierno croata enmienda numerosas disposiciones de leyes sobre la propiedad y pone en marcha procedimientos ad hoc de resolución de conflictos entre los nuevos ocupantes (croatas) y los antiguos (serbios).

Las leyes de 1995 legalizan la ocupación por croatas de viviendas antiguamente ocupadas por serbios en el parque de propiedad social, pero no las expulsiones forzadas de los serbios. Además, en el parque de propiedad privada, las viviendas pertenecientes a serbios han sido ocupadas por croatas, pero al margen de todo marco jurídico. En la práctica, numerosos croatas están ocupando viviendas cuya propiedad o disfrute es reivindicada por serbios expulsados, en un contexto jurídico confuso.

En 2000 el nuevo gobierno de centro izquierda decide implantar un programa para favorecer el regreso de los serbios, comprometiéndose a luchar contra la ocupación de las viviendas pertenecientes a la población serbia. La razón de este giro es pragmática; se trata de mejorar las relaciones con la Unión Europea para obtener el estatuto de candidato oficial. En cualquier caso la puesta en marcha de este programa resulta muy parcial, y el gobierno debe enfrentarse a las resistencias de la Iglesia católica, de una gran parte de los políticos locales y de la asociación de veteranos de guerra de Yugoslavia.

En 2003, tras la victoria del partido nacionalista HDZ (Unión Democrática croata) en las elecciones legislativas, el gobierno decidió continuar este programa. Ese mismo año la Unión Europea inicia negociaciones relativas a la adhesión de Croacia, y reconoce pues que Croacia posee instituciones estables que garantizan la democracia, el Estado de Derecho, el respeto y la protección de las minorías. Pese a la divergencia de opiniones en cuanto a la política croata relativa a la vuelta de los refugiados desde el principio de las conversaciones, este punto fue únicamente objeto de una mención en el discurso de aceptación de la candidatura de Croacia en 2003. Concretamente, el elemento “Derecho y Protección de las Minorías” no ha constituido un asunto determinante de la adhesión de Croacia a la Unión Europea.

El desarrollo de los procesos de los generales del ejército croata que dirigieron la operación “Tempestad” ha hecho nacer un sentimiento de incomprensión y de injusticia entre la minoría serbia de Croacia: la cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia se presenta como insuficiente, y dos generales han sido exonerados en 2012 tras un juicio en primera instancia. Pese a la opinión favorable de la Comisión Europea expresada en 2010 sobre estos procedimientos, y de la tendencia a la minimización de la violencia de la operación “Tempestad” por parte del Consejo de Europa, las ONG son críticas. A finales de 2011, Amnistía Internacional estima en un informe que Croacia ha tenido muy poca voluntad política para perseguir los crímenes cometidos por las fuerzas armadas croatas durante la ofensiva de agosto de 1995.

La persistencia de las lógicas étnicas en el seno de la Croacia europea

Desde el fin de los años 2000 se observa en Croacia un recrudecimiento de las violencias hacia la minoría serbia, especialmente en Krajina, en donde la minoría serbia representa alrededor del 11% de la población (contra un 4% a nivel nacional). Un informe del Consejo Nacional Serbio de 2015 constata un aumento de los actos criminales y las infracciones respecto a los serbios en Croacia en 2014, y una cierta indiferencia por parte de la policía local. Esta constatación se ve acompañada por el uso creciente de la retórica nacionalista que contiene una “histeria antiserbia” en el discurso de los políticos, ilustrado por la celebración del vigésimo aniversario de la operación “Tempestad”, entre la indiferencia de Unión Europea de la cual Croacia es miembro desde 2014.

Con el ejemplo de Krajina, el análisis concreto de las poblaciones desplazadas permite comprobar que diferentes obstáculos (institucionales, políticos y legales) han disuadido a los candidatos al retorno. Únicamente al principio de las negociaciones para la adhesión de Croacia a la Unión Europea se hicieron verdaderos esfuerzos a favor del retorno de las poblaciones serbias. Desde la adhesión de Croacia en 2013 se ha dado una auténtica disminución en la ejecución de las políticas de retorno. Aunque apreciar la presión ejercida sobre Croacia por la Unión Europea en materia de derechos y de protección de las minorías sea complejo y sus progresos difícilmente evaluables, los informes divergentes de ciertas ONG dejan perplejos.

Respecto al regreso de la minoría serbia, Croacia habría destinado muchos menos medios, atenciones y presiones diplomáticas que Bosnia Herzegovina. Esto podría ser uno de los factores explicativos del escaso número de retornos. En 2010, solamente un 25% de los serbios que huyeron de Croacia han vuelto a instalarse. Según al Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) de los 132.707 retornos contabilizados en Krajina, alrededor de 70.000 se han reinstalado de manera permanente. Los demás han vuelto y están domiciliados en Croacia, pero viven en su mayor parte en Bosnia Herzegovina o en Serbia. La mayoría de las personas que han vuelto a vivir en Krajina son personas de edad. Este doble dato plantea la cuestión del regreso permanente. Este exige la reintegración social y económica, el acceso a los servicios sociales, a la vivienda, al empleo, a la seguridad, etc. Aunque se hayan hecho progresos considerables desde finales de los años 90, las discriminaciones basadas en cuestiones étnicas (en el plano del acceso al empleo principalmente) así como el recrudecimiento de las violencias contra la minoría serbia estos últimos años ponen en peligro estas perspectivas.

Estas dificultades se acompañan en el paisaje político-mediático croata del creciente empleo de la retórica nacionalista antiserbia. La clase política croata parece hoy tener dificultades en deshacerse de la lógica de la “etnicidad” que dominó el último conflicto. Los discursos provocadores, reflejo de una gran parte de la opinión pública croata, suponen un gran paso atrás en las reformas emprendidas a favor de la minoría serbia.

Fuente: http://www.regard-est.com/home/breve_contenu.php?id=1643&PHPSESSID=3f9ec027740cd7ecf7d11e49802bdbae

El bloqueo imperialista ha fortalecido a la agricultura rusa

William Engdhal

Uno de los comentarios que más a menudo se escuchan por parte de los economistas occidentales tradicionales es que la economía rusa es demasiado dependiente de las exportaciones de energía, y no puede ser competitiva en terrenos diferentes a la exportación de materias primas básicas.

Mientras que las exportaciones de petróleo y de gas siguen siendo una fuente esencial de ingresos para el Estado, está lejos de ser la única. Debido a las sanciones económicas de Estados Unidos y de la Unión Europea contra el sector energético de Rusia en 2014, el Kremlin respondió en agosto del mismo año con sanciones sobre una amplia gama de productos alimenticios de importación de la Unión Europea y los Estados Unidos. Algunos meses más tarde, en noviembre de 2015, cuando Turquía derribó un avión ruso en el espacio aéreo sirio, Moscú también prohibió las principales importaciones de productos alimentarios procedentes de Turquía, especialmente tomates y pepinos. La fuerte reducción de las importaciones de estos productos y los estímulos gubernamentales selectivos a la agricultura han supuesto un espectacular aumento de la producción agrícola rusa.

Antes de la prohibición de las importaciones rusas, el 40% de todas las ventas al por menor de productos alimentarios en Rusia procedía de las importaciones. Todo en las baldas del supermercado, desde los tomates hasta el pollo, era susceptible de haber sido importado. Las marcas multinacionales tales como Nestlé, Kraft y Danone estaban en todas partes.

En lo esencial, los rusos han olvidado el gusto original de sus propios alimentos. La agroindustria occidental estaba lanzada a la producción nacional de artículos de alimentación de calidad bajo importaciones baratas. Esto ha cambiado ahora de forma espectacular, en el corto lapso de tiempo de dos años. Hoy, la agricultura rusa conoce un renacimiento tranquilo y espectacular, un nuevo nacimiento, de hecho.

El presidente Putin, en su discurso presidencial anual a la Asamblea Federal, el 3 de diciembre de 2015, anunció el objetivo nacional de autosuficiencia alimentaria en los cuatro años que van hasta 2020. Esto significa reemplazar completamente el 40% del consumo alimentario en seis años. Y lo más notable es que este objetivo hoy parece modesto, como poco.

Tras haber introducido las prohibiciones de importación de productos alimentarios de Turquía en noviembre de 2015, Putin declaró: “Rusia puede llegar a ser el mayor suministrador de productos alimentarios sanos, ecológicamente limpios y de alta calidad nutricional, que los productos occidentales no proporcionan desde hace muchos años”. El año pasado Rusia también anunció una prohibición total de plantación de cultivos OMG o de importación de productos OGM de Occidente.

Como consecuencia de la combinación de prohibiciones y de medidas para aumentar la producción alimentaria nacional, Rusia ha disminuido sus compras internacionales de productos alrededor de un 40% desde el año 2013, no suponiendo más que unos 26,5 mil millones de dólares a finales de 2015.

Primer productor mundial de trigo

Hoy, la Federación Rusa es uno de los líderes mundiales de exportación de productos agrícolas. El valor total de las exportaciones en 2015 hacia unos 140 países se ha estimado en unos veinte mil millones, cinco mil más que en 2014, representando un aumento de más de un tercio, tras un año de sanciones. Esta suma supera en un 25% los ingresos por exportación de armas y un tercio de los beneficios de la exportación de gas natural.

Muchos tienen la imagen de un sistema alimentario soviético ineficaz y obsoleto, con granjas colectivas gigantes y productores no motivados. Este modelo ha desaparecido desde hace mucho. Hoy, el 70% de todas las tierras agrícolas rusas son privadas. La principal forma de privatización en los años 90 fue la distribución de la tierra a los antiguos empleados de las granjas colectivas estatales. Desde entonces, la mayoría de la tierra, especialmente las ricas tierras de “suelo negro”, el tchernoziom del sur de Rusia y cerca del Mar Negro tiene oficialmente status de propiedad privada.

Con parte de los suelos más ricos en tierra negra del mundo, Rusia, con los incentivos apropiados, ha sido campeona en el aumento considerable de su producción. Engloba una de los dos únicos cinturones de suelo negro del mundo, conocidos como cinturones de tchernoziom. Va desde el sur de Rusia hasta Siberia, a través de los distritos de Kursk, Lipets, Tampov y Voronozeh. El suelo contiene un porcentaje elevado de humus, ácidos fosfóricos, fósforo y amoniaco, son muy fértiles y proporcionan un rendimiento agrícola elevado. Otro cinturón de tchernoziom se extiende desde el sur de Rusia hacia el Oeste: el norte de Ucrania y los Balcanes, a lo largo del Danubio.

El pasado año, la cosecha rusa de trigo ha superado a la de Estados Unidos, haciéndola así el mayor exportador del mundo. Se ha beneficiado también de los excepcionales rendimientos del maíz, del arroz, de la soja y del trigo sarraceno. Los principales compradores de trigo y cebada rusos son Egipto, Arabia saudí, Irán, Azerbayán, Yemen, Libia, Nigeria, África del Sur y Corea del Sur. Desde el fin de la Segunda Guerra, las exportaciones agrícolas de Estados Unidos han sido consideradas como un sector estratégico. Hoy, tras decenios de empleos de productos químicos pesados y métodos de cultivo intensivos, las grandes granjas de Estados Unidos en lugares tales como Kansas se enfrentan a un grave agotamiento del suelo y a la muerte de microorganismo vitales. El rendimiento de una cosecha no reemplaza la calidad, y aquí los cereales rusos “bio” se están convirtiendo en la principal  fuerza en los mercados mundiales de cereales.

Igualmente, Rusia permite hoy el alquiler de tierra agrícola a los extranjeros. El gobierno está en negociaciones con grupos alimentarios asiáticos, en China y Tailandia, para ayudar a invertir y modernizar sectores claves tales como la producción lechera. El Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) dispone de una suma de dos mil millones, junto con China, para invertir en proyectos agrícolas. Ha formado recientemente en empresa en común con CP, un grupo tailandés, para construir el mayor complejo lechero integrado de Rusia. También trabaja con Egipto para crear una plataforma de exportación de cereales rusos a través del canal de Suez.

Hay que destacar que numerosos oligarcas rusos, en vez de gastar su riqueza fuera del país invirtiendo en el sector inmobiliario de Londres, en clubs de fútbol u otros proyectos que nada hacen por ayudar a construir la economía de Rusia, invierten ahora grandes cantidades en el sector agroalimentario ruso. Los incentivos fiscales y otras medidas que el gobierno ha establecido hacen esa inversión extremadamente rentable.


Evgenia Tyurikova, a la cabeza de la banca privada filial del banco estatal Sberbank, el más importante de Rusia, ha declarado recientemente a Bloomberg: “Las dos inversiones más atractivas para los rusos ricos son las tierras agrícolas y los hoteles europeos. Esta tendencia es muy nueva” […]

La siguiente etapa hacia el objetivo de autosuficiencia alimentaria rusa es la explotación de unos 40 millones de hectáreas de tierras agrícolas ociosas, en gran parte abandonadas durante el hundimiento de la economía en los años de Yeltsin en 1990. Estas tierras en barbecho representan la superficie de Irak. Putin ha exhortado al Estado a ceder algunas de ellas (que le pertenecen) para crear más explotaciones privadas […]

La astuta estrategia de las sanciones de Occidente les ha dado en pleno rostro. Rusia se orienta hacia el este y no hacia el oeste, y la agricultura es una parte importante de este giro.

Fuente: http://journal-neo.org/2016/06/15/russia-number-one-world-wheat-exporter/

Fracasa el intento de golpe de Estado militar en Turquía

Ayer por la tarde una parte del ejército se levantó en armas contra el gobierno de Erdogan, llegando a apoderarse de importantes instituciones, como la televisión pública, así como del aeropuerto internacional de Estambul y los puentes sobre el estrecho del Bósforo.

Tanto en Ankara como en Estambul se produjeron enfrentamientos y tiroteos, en los que han muerto más de 90 personas. A primeras horas de la noche se escucharon bombardeos en los alrededores del Parlamento en Ankara.

No obstante, esta madrugada los golpistas se rendían y el gobierno tomaba los puentes sobre el Bósforo.

La gravedad de la situación trasciende a la propia Turquía, un país cuyo ejército forma parte de la OTAN y cuyas fronteras con Siria e Irak están en guerra.

Hace unos días ya alertamos aquí de que Turquía estaba en la cuerda floja y de que su aislamiento internacional la había conducido a un viraje político y al reciente cambio en la presidencia del gobierno.

El nuevo gobierno lo escenificó al verse obligado a reconciliarse con Rusia y los continuos desmentidos que tuvieron que encadenar consigo mismos ante los medios de comunicación de todo el mundo. Turquía no sólo reconoció su culpabilidad en el derribo del avión ruso que participaba en la guerra de Siria sino que reconoció públicamente que se disponía a indemnizar por todos los gastos que ello hubiera ocasionado.

El intento de golpe de Estado pone de manifiesto la ruptura de uno de los eslabones más importantes del imperialismo en Oriente Medio. En el momento de la intentona, John Kerry se encontraba en Moscú y no pudo disimular un gesto de contrariedad durante la rueda de prensa.

Los imperialistas creen poder estrechar el cerco sobre países como Siria, Rusia o China, entre otros, para lograr sus propósitos. Para ello cuentan con lacayos, como Turquía. Ahora ya saben que sus lacayos no son tan sólidos como creían. También han aprendido que no les va a bastar “con estrechar el cerco”. Necesitan tratamiento de choque.

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (y 3)

Andrew Korybko

Tailandia pudiera intentar acercarse públicamente hacia Estados Unidos tanto tiempo como sea posible, a fin de desviar una parte de la hostilidad que muchos muestran a Washington, desde que el golpe de Estado multipolar expulsara a los dirigentes pronorteamericanos y el país se haya orientado ampliamente hacia China. Es probable que Bangkok no tenga la sincera intención de unirse al TPP, al menos en este estadio. Esto pondría en peligro la asociación estratégica que ha desarrollado rápidamente con Pekín en el transcurso del último año y medio (asunto que se abordará más adelante), pero la situación en Indonesia es mucho más simple. En opinión de la mayoría de los observadores, Occidente ha emprendido un mini encierro de todo tipo contra el país, a fin de presionar a sus dirigentes para tomar decisiones a favor de la unipolaridad en el momento oportuno. Widodo es reconocido como favorable al Oeste, pero es dirigente de una de las mayores economías del mundo y tiene un papel difícil que desempeñar conteniendo a China (tal y como la ve el dirigente indonesio) por una parte, evitando someterse totalmente a la supremacía de Estados Unidos y convertirse en su nuevo Estado títere.

Desgraciadamente, sin embargo, parece que Indonesia está en camino de utilizar su papel de líder económico en la AEC para desviar al resto de la organización, favoreciendo su inclinación en la servidumbre unipolar. Si Yakarta se compromete con el TPP, es previsible que esto será el factor decisivo para saber si el resto del AEC acepta la oferta comercial desfavorable de Estados Unidos en detrimento de la mejora de sus relaciones con la Unión Euroasiática. De hecho, la puesta en marcha del TPP podría incluso llevar a la eventual anulación de los ALE de la ASEAN con China, dando así un doble golpe a la influencia institucional del mundo multipolar en el Asia del sudeste.

Apenas se han conocido detalles sobre el TPP (por la fuga de un texto de alrededor de dos millones de palabras, que lo hace casi imposible de leer por una sola persona para comprenderlo bien) que ha quedado claro que los ajustes jurídicos preferenciales a respetar, recetados a cada parte, no son más que una cortina de humo para permitir a las grandes empresas conseguir derechos políticos decisivos. Una de las controversias sobre esto es que las empresas podrían litigar contra los gobiernos nacionales, si los Estados promulgaran leyes destinadas respetar “el ambiente, la salud u otros objetivos reglamentarios” que perjudicaran los beneficios comerciales legalmente reflejados en dicha organización, o pusieran en peligro sus beneficios (no siendo necesario que se produzca una bajada real, bastando la simple amenaza).

Recordando que Vietnam ya participa en una ALE con la Unión Euroasiática, y que todos los países de la ASEAN tienen un similar acuerdo con China, ciertamente es posible que Estados Unidos encuentren un pretexto en cada uno de esos acuerdos para hacer ver que violan el TPP, y por tanto deben ser modificados o abandonados sin mas. Ni no consiguen resolver el problema en el lapso de tiempo dado, entonces las empresas norteamericanas demandarán a cada uno de los Estados en nombre de Washington, para aplicarles un reglamento punitivo o/y obligarles a realizar los cambios dictados. Japón, aliado de Estados Unidos, puede igualmente llevar a una parte de sus grandes empresas a lo mismo en el marco de un movimiento coordinado para maximizar el daño económico legal causado al Estado víctima.

Los objetivos hegemónicos de Estados Unidos en Asia

Por extremo que parezca este escenario en el momento actual, se corresponde perfectamente con los objetivos estratégicos de Estados Unidos de empujar la influencia de las grandes potencias multipolares fuera de Asia y del sudeste, y atesorar el potencial económico de la región solo para ellos.

Esto tiene también fundamentos geoestratégicos muy específicos, que se describirán en el párrafo siguiente, dando así otra motivación a Estados Unidos para avanzar en esta dirección. Aunque Washington quiera llevar a cabo esta estrategia, no es seguro que se vea coronada con el éxito. Siempre hay una posibilidad muy real de parar este plan, antes incluso de que llegue a madurar.

El mayor obstáculo a los sueños de dominación de Estados Unidos sobre el Asia del sudeste mediante el TPP es el proyecto chino de Ruta de la Seda para la ASEAN, línea ferroviaria de alta velocidad que uniría Kunming con Singapur, atravesando Laos, Tailandia, Malasia y Singapur. Los dos primeros países de tránsito tienen mucho que ganar en este proyecto. Debieran permanecer fieles a la conservación de un ALE de China con la ASEAN, en el caso en que la AEC intente revisarlo (tal vez bajo iniciativa indonesia influenciada por el TPP).

Está también el corredor del oleoducto China-Myanmar lanzado a principios de 2015 para transferir el petróleo de Medio Oriente y su gas hacia la provincia de Yunan, a través de una vía geoestratégica más segura que el estrecho de Malaca, con potencial de evolucionar hacia un corredor comercial a gran escala. Esto da a Naypydaw (la capital de Birmania) interés en preservar el status quo de su ALE institucional con China, aunque esto pudiera variar con el papel acrecentado de Aung San Suu Kyi sobre el Estado. Camboya es también un aliado cercano de China en la actualidad. No está institucionalmente ligado a grandes proyectos de infraestructura, lo que significa que podría venderse al mejor postor y no es fundamentalmente fiable.

Por consiguiente los socios más fiables de que dispone China para defender sus intereses económicos en la AEC son Laos y Tailandia.

Es previsible que los principales dirigentes de estos dos Estados ya han decidido de forma consciente unirse económicamente de manera más estrecha a China, participando en el proyecto de la Ruta de la Seda hacia la ASEAN. Por este motivo tienen interés en asegurar que sus homólogos de la AEC, adheridos al TPP, no impongan las condiciones comerciales unipolares al resto del bloque y/o no obliguen a los demás a restringir sus lazos económicos con China (desde luego que a instancias de Estados Unidos). Una escisión en el seno de la organización podría fácilmente producirse, al oponerse los Estados afiliados al TPP a los no alineados, ya que la AEC lucha por racionalizar sus compromisos económicos institucionales en su búsqueda de una coordinación y de una integración mayor entre sus miembros.

Los previsibles roces llevarían a un impasse que bloquearía toda revisión institucional política (o expansión con el TPP) en el seno de la AEC, impidiendo de esa forma a Estados Unidos alcanzar totalmente sus objetivos unipolares en este escenario. Por consiguiente, en razón de la posición de Laos, Tailandia y, en cierta medida, de Myanmar, las relaciones económicas de alto valor estratégico con China (formando parte los dos primeros de la Ruta de la Seda de la ASEAN, y el último albergue del Corredor del Oleoducto China-Myanmar) se encuentran en el camino de Estados Unidos y su dominación unipolar en todos los aspectos sobre la ASEAN, estos tres Estados son objetivos válidos para una guerra híbrida en el futuro.

La guerra económica


La guerra económica llevada a cabo por partes interpuestas entre el campo unipolar y el multipolar respecto a la ASEAN tiene una inmensa importancia en términos de impacto global. Para apreciar realmente como está relacionada con el resto del mundo, es esencial recordar al lector algunos elementos de la gran estrategia estadounidense contemporánea.

Estados Unidos han acumulado ganancias desde el fin de la guerra fría, exportando sus prácticas económicas neoliberales al resto del mundo, con la intención última de encerrar a Rusia, China y en una menor medida (siempre relevante en la actualidad) Irán, en una red de instituciones controladas por Washington, fuera de la cual no hay posibilidad de escapatoria. Han necesitado cierto tiempo para avanzar, pero en este momento los Estados Unidos no cesan de marchar a toda velocidad hacia delante, uniendo las cuatro esquinas de Eurasia en su matriz de control, encerrando en la práctica a estas tres grandes potencias a fin de hacerles, de una manera desproporcionada, dependientes de un centro de gravedad económica estratégica común.

Si el TTIP/TAFTA entrara en vigor, colocaría las relaciones económicas exteriores de la Unión Europea bajo el control de Estados Unidos, lo que significa que Bruselas se vería impotente para firmar un ALE o similar acuerdo privilegiado con otros países sin la bendición explícita de Estados Unidos. Respecto a Medio Oriente, Estados Unidos y el CCG trabajan en la intensificación de sus relaciones económicas para preparar un eventual ALE.

Esto no es muy importante en estos momento, debido a la dependencia desequilibrada de las economías del Golfo respecto a la venta de energía; pero un deberán hacer una transición hacia una economía más normal, basada en el comercio de mercancías. En ese momento, su situación financiera y las enormes reservas de sus ahorros serán orientadas a la compra de productos estadounidenses y de cualquier otro país susceptible de formar parte de un ALE con ellos en ese momento. El siguiente objetivo sobre el que se concentrarán Estados Unidos es la ASEAN, que se ha descrito en detalle. La última parte de la estrategia supra continental es Corea del Sur y Japón. Estados Unidos ya tienen un ALE con Corea, y tienen intención de utilizar el TPP para crear el mismo acuerdo con Japón.

Puesto todo en conjunto, se puede ver claramente que la mayoría de los puntos clave en Eurasia están cubiertos por los planes de ALE de Estados Unidos. Si consideramos los planes de Estados Unidos en esta perspectiva, la Unión Europea representaría la Eurasia del Oeste, el CCG es la Eurasia del Sudoeste, la ASEAN sería la Eurasia del Sudeste, y Corea del Sur y Japón, la Eurasia del Norte. El único enlace que falta es Eurasia del Sur, principalmente India, que se ve cortejada por Estados Unidos, aunque estén lejos de llegar a alcanzar un ALE. Sin embargo, si los TTIP/TAFTA y TPP tienen que entrar en vigor, es solo cuestión de tiempo antes de que se haga una oferta irresistible a Nueva Delhi para acariciar a India, integrándola en ese tejido económico unipolar. Aun sin una incorporación formal en el régimen neoliberal global de Estados Unidos, ya se ha dicho que India quedaría probablemente fuera del GEFTA por motivos de las preocupaciones por su soberanía estratégica respecto a sus vecinos y a su rivalidad con China. En ese caso, China e Irán deberían compartir el mismo espacio económico estratégico en Asia central, una de las últimas zonas del continente que quedan fuera del control institucional formal de Estados Unidos. Esto haría de Asia central el centro de gravedad multipolar incontestable entre estas tres grandes potencias, pero, a la inversa, la haría especialmente vulnerable a las guerras híbridas prefabricadas estadounidenses.

A fin de evitar una superdependencia de “3 a 1” en Asia central, es imperativo y urgente que el mundo multipolar mantenga y defienda sus logros en la AEC. De ahí la importancia de la lucha contra el TPP y los esfuerzos de China a través de la Ruta de la Seda de la ASEAN y el oleoducto China-Myanmar. Una retirada de estos frentes y la cesión del Asia del Sudeste a los zarpazos unipolares de Estados Unidos crearían una situación estratégica peligrosa para China y, por extensión, para las otras grandes potencias multipolares, teniendo como resultado la progresión de las agendas yanquis en el anclaje de sus intereses económicos en Asia central.

China también ha definido muy claramente sus intereses geoestratégicos en el mantenimiento de su influencia en la ASEAN (al menos en su componente continental), a fin de poner final a la política de confinamiento chino por Estados Unidos. (CCC) y mantener accesos al Océano Indico no controlados por los americanos, permitiéndole acceder con toda seguridad a los mercados africanos en pleno apogeo, del que depende su futuro crecimiento.

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (2)

Andrew Korybko

Por positiva que sea la imagen descrita más arriba, no se concretará como mínimo hasta la próxima década, cuando se vea como Estados Unidos mantienen firme esa rivalidad de Nueva Guerra Fría. Bien a través de mecanismos institucionales del TTIP o bien fuera de éste mediante medidas sin escrúpulos si dicho acuerdo no está preparado a tiempo, Estados Unidos harán todo lo que esté en su mano para impedir a la Unión Europea desarrollar relaciones económicas independientes con la Unión Euroasiática, China y la ASEAN.

Eventualmente, la Unión Europea podría ser autorizada a profundizar sus relaciones con Japón e India (mediante la gran estrategia unipolar antes descrita), pero incluso esto es discutible, a menos que Estados Unidos no tenga la seguridad de mantener suficiente control sobre el bloque, tras la obtención de estos acuerdos potenciales. Sin duda no tendrán la confianza para dejar hacer, a menos que controlen formalmente a la Unión Europea a través del TTIP, convirtiendo a estas zonas de libre comercio en algo poco probable, al menos a corto y medio plazo; salvo, naturalmente, modificaciones geopolíticas inesperadas. En gran medida, la Unión Europea puede por tanto ser descartada con toda seguridad de discusiones serias sobre zonas de libre comercio intraeuroasiáticas, pero ello no significa que estos sueños puedan ser olvidados simplemente porque el bloque no pueda tomar parte en ellas durante cierto tiempo.

RCEP y FTAAP

Para compensar esa esperada ausencia de la Unión Euroasiática de los marcos económicos multipolares que se consideran, se han hecho algunas propuestas modificadas. Dos de las más relevantes son la Asociación Regional Global Económica (RCEP) y la Zona de Librecambio de Asia-Pacífico (FTAAP), ambas apoyadas activamente por China. La RCEP es la formalización de un ALE multilateral entre la ASEAN y cada uno de sus socios comerciales ya existentes (Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur).

La FTAAP, por su parte, lleva las cosas mucho más lejos y propone una grandiosa zona de librecambio entre todos los países que constituyen el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que incluye por tanto a Rusia, Estados Unidos y algunos otros países del hemisferio occidental, pero en detrimento de un acuerdo completo de libre comercio con la ASEAN en su conjunto (Myanmar, Laos y Camboya, que no son miembros de la APEC).

Es significativo sin embargo que la mayoría de los países en el seno del bloque participarían en este marco, lo que subraya hasta que punto las economías de la ASEAN son favorables a estas ofertas de librecambio interregionales de la actualidad. AL mismo tiempo, sin embargo, la inclusión de Estados Unidos podría socavar enormemente la flexibilidad multipolar de agrupamiento futuro, y transformarlo más bien en una organización económica apolítica que podría ser empleada de ninguna forma para debilitar la visión unipolar de Estados Unidos. Es probable que Rusia y China no apoyen esta idea más que a los efectos de marcar puntos políticos que se opongan a los planes exclusivistas del TPP de Estados Unidos, que amenazan minar las conexiones comerciales existentes de dos grandes potencias y las posibilidades futuras con otros Estados involucrados.

La visión de Rusia respecto a la GEFTA

La última propuesta de creación de un bloque comercial trans regional ha llegado de Rusia, y fue anunciada en el discurso del presidente Putin en la Asamblea Federal el 4 de diciembre de 2015. El dirigente ruso dio a conocer la intención de su país de formar una asociación económica entre la Unión Euroasiática, los Estados de la ASEAN y de la OCS (incluyendo los miembros sondeados previamente, India y Pakistán), destacando que la nueva organización “constituye un tercio de la economía mundial en términos de igualdad de poder de compra”. Es la más realista de las tres sugerencias y la más susceptible de convertirse en realidad. China tiene ya un ALE con Pakistán (cierre de la integración euroasiática) y la Unión Euroasiática estudia la posibilidad de sellar acuerdos similares con India y el candidato oficial a la OCS, Irán. Destaquemos que Rusia y China están igualmente comprometidas en un acuerdo trilateral con Mongolia, que podría convertirse de forma previsible e una zona de libre comercio en el porvenir.

Suponiendo que Moscú consiguiera alcanzar estos objetivos (y no hay razón para dudarlo por el momento), uniendo a la Unión Euroasiática y a la OCS en un acuerdo económico que sería un ajuste natural, la ASEAN ofrecería un toque complementario perfecto que podría estimular económicamente a todos los miembros. Además, la inclusión de India y Pakistán en el marco arrastraría probablemente al resto de la Asociación Sudasiática de Cooperación Regional (SAARC), que tiene su propia zona de librecambio interno de comercio) a unirse, lo que favorecería la integración de socios de esta organización, como Afganistán, Bangladesh, Bután, las Maldivas, Nepal y Sri Lanka. Tomada en conjunto, la visión de Rusia se orienta a formar la Gran Región euroasiática de Librecambio (GEFTA), que englobaría la gran mayoría de Asia y que puede fusionarse un día con la Unión Euroasiática, excluyendo de momento, evidentemente, las economías europeas (tanto de la Unión Europea como de Estados no miembros de la Unión Europea), Medio Oriente (salvo tal vez Siria e Israel) [extraña combinación, desde luego, pero perseguida por razones claramente distintas], las dos Coreas y Japón.

El obstáculo indio abre una posibilidad para la ASEAN

Aún suponiendo un mínimo de interferencias (norteamericanas) externas que intentan compensar la visión de Rusia, es previsible que India presentará un importante desafío para la puesta en marcha del GEFTA. India y China están inmersas en una dilema de seguridad muy intenso, que ninguna de ellas quiere reconocer públicamente. En estas circunstancias, es poco probable que alguna de ellas pretenda alcanzar un ALE con la otra. Desde el punto de vista de Nueva Delhi, India no tiene ninguna razón para sacrificar lo que ve como sus intereses económicos nacionales alcanzando un ALE con China, importando poco que sea el RCEP i la GEFTA.

Respecto al RCEP, India ha alcanzado ya algunos acuerdos ALE con Japón y Corea del Sur, y no cree que la inclusión de Australia y Nueva Zelanda en el marco multilateral propuesto compense el desequilibrio económico que prevé sufrir por el librecambio tarifario con China, que debería aceptar en el marco de esta transacción. Por lo que concierne a la GEFTA, las preocupaciones son muy similares. India está actualmente en una relación de librecambio con la ASEAN y podría concluir otro con Irán, tras una propuesta de éste último en la primavera de 2015. Con los progresos claramente positivos para alcanzar un acuerdo comercio con la Unión Euroasiática, un día cercano, India no tiene necesidad de saltar a la GEFTA, en tanto que no tiene ninguna seguridad en obtener ventajas de ello, y a la vista de las complicaciones previsibles si el acuerdo incluyera también a China (por lo que no ve ninguna ventaja en su liderazgo).

La esperada ausencia de India en la GEFTA no significa el fracaso del proyecto, pero pone en evidencia su dependencia respecto a la inclusión de la ASEAN a efectos de tener la suficiente extensión para ser un punto determinante en la economía mundial. La Unión Euroasiática y sus acuerdos bilaterales de libre comercio son avances positivos por sí mismos, especialmente si desembocan en una perspectiva de acuerdos entre la Euroasiática y China, e integra de forma multilateral acuerdos ya alcanzados (como con Irán). En cualquier caso, la multipolaridad será infinitamente más fuerte gracias a la incorporación de la ASEAN a este acuerdo. Vietnam está ya en preparativos para dicho acuerdo con la Unión Euroasiática, y aun siendo un robusto componente en la cartera de esta asociación, su potencial palidece en comparación con los dos grupos económicos que tienen su propio pacto inclusivo entre bloques. Una de las etapas para impulsar esta posibilidad sería para Rusia hacer un uso eficaz de las Zonas Especiales Económicas (SEZ) de la ASEAN, con Myanmar, Laos y Camboya, con el fin de alcanzar ALE individuales con otros miembros de la parte continental de la organización (incluyendo Tailandia, a la que Medvedev ha ofrecido esta posibilidad en la primavera de 2015). Podrían entonces hacer presión de forma colectiva sobre sus homólogos insulares para marchar en esa dirección.

El TPP contraataca

La mayor amenaza para las relaciones económicas de un mundo multipolar con la ASEAN viene directamente del TPP. Estados Unidos presionan con este acuerdo comercial exclusivo, a fin de obstaculizar las asociaciones comerciales existentes que los países no aliados (Rusia y China) planean reforzar con cada miembro del bloque. En cierto sentido, el tratado puede considerarse como una declaración previa de guerra económica, porque los Estados Unidos toman activas medidas para dar forma a un mercado restringido que estaría en su mayoría bajo su control. Washington es plenamente consciente de que Moscú planea una cabeza de puente en Asia, y que comprende que debe diversificarse e integrar a China si quiere alcanzar su pleno potencial económico. Por lo que concierne a Pekín, Estados Unidos reconoce hasta qué punto las obstrucciones a las relaciones económicas bilaterales China-ASEAN podrían perturbar la Nueva Ruta de la Seda que China espera instalar en años próximos. A Estados Unidos le gustaría disponer de la hegemonía económica que adquiriría de cada uno de los miembros de la ASEAN a través del TPP para intimidarlos, alejarlos de los centros multipolares y anclarlos firmemente en el campo unipolar. Hay motivos concretos para tomar esta amenaza estratégica en serio.

La AEC

La ASEAN ha cumplido una etapa histórica con ocasión de su 27 encuentro, a finales de noviembre de 2015 en Kula Lumpur, al aceptar formar la Comunidad Económica de la ASEAN (AEC), con el fin de coordinar las relaciones económicas del bloque con el mundo exterior, reforzando la cooperación social, cultural y de seguridad entre sus miembros. Se prevé que la AEC busque adoptar acuerdos comerciales en bloque a partir de ese momento, buscando eventualmente agrandar el TPP para incluir en el mismo, con el tiempo, al resto de la organización. El razonamiento es bastante simple. La ASEAN desea normalizar los acuerdos comerciales que sus miembros mantienen con los países y bloques exteriores, con el fin de no crear un desequilibro estructural interno entre sus economías. Si Malasia entra en el TPP, pero Vietnam tiene un ALE con la Unión Euroasiática, es fácil imaginar que esto crearía una desventaja para Filipinas, que no disponen de lazos institucionalizados con uno u otro de los bloques. La mezcolanza de diferentes actores externos, que interactúan con la ASEAN en condiciones de uno a uno en vez de tratar con todo el grupo, crea una situación interna inútilmente compleja, y que hace a los distintos miembros de la AEC una integración económica entre sí.

Aunque no sea esta la comparación más precisa, en este caso es poco apropiado acoplar la AEC con la Unión Euroasiática, en tanto que los dos bloques quieran controlar las relaciones económicas institucionalizadas de sus miembros con otros Estados y organizaciones. Incluso si este objetivo no ha sido oficialmente proclamado por la AEC de momento, es funcionalmente inevitable que marche en esa dirección, antes o después, una vez que sus miembros hayan definido seriamente sus objetivos de integración compartida.


Esto significa que la AEC tendrá que definir un día con que acuerdos bilaterales que no incluyen al bloque quiere entenderse para cubrir al conjunto de la organización, y cuales sus respectivos miembros se verán obligados a abandonar. A este nivel es importante que la mayoría de los miembros del AEC parecen ir en la misma dirección que el TPP, a juzgar por las declaraciones de dos buenas economías del grupo, Indonesia y Tailandia.

El presidente Joko Widodo dijo a Obama, con ocasión de una reunión en la Casa Blanca a finales de octubre que “Indonesia tiene intención de unirse al TPP”, mientras que un viceprimer ministro tailandés declaró a finales de noviembre que su país “está muy interesado en unirse al TPP […] hay muchas probabilidades de que Tailandia busque unirse al TPP”.

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (1)

Andrew Korybko

China es la única gran potencia que dispone de los medios económicos para desafiar a Estados Unidos en todo el mundo. Estas disposiciones se completan a la perfección con las capacidades militares de Rusia ayudando a los dos polos de civilización a forjar conjuntamente un orden mundial multipolar. La manifestación de su visión global común y el marco en el que cooperan es la asociación estratégica ruso-china, y, a causa de la estrecha cercanía entre Pekín y Moscú, es también el blanco de las desestabilizaciones llevadas a cabo por Estados Unidos por todos los medios, o mediante pantallas. La estrategia de Washington no se limita sólo a dificultar proyectos conjuntos transnacionales multipolares (por ambicioso que sea este fin), sino también a contener a China en su propia región de origen, de manera similar a lo que se ha intentado contra Rusia desde el fin de la guerra fría.

Estas dos estrategias se cruzan en buena medida, y tienen un punto en común importante entre ellas, en el sentido en que las dos pueden verse favorecidas por las guerras híbridas instrumentalizadas por los norteamericanos. Esta parte explora la aplicabilidad de este método para la ASEAN, corazón estratégico y vientre bajo de China. Desde muchos aspectos, la ASEAN es a China los que Asia central es para Rusia, pero puede defenderse que ASEAN tiene una importancia económica mucho más crítica para China de lo que Asia central tendrá nunca para Rusia, aunque las dos regiones tengan un valor estratégico igual con relación a cada gran potencia respectivamente.

La primera parte cartografiará los tres países de la ASEAN más vulnerables a las guerras híbridas (Myanmar, Laos y Tailandia), pero su importancia geopolítica y el atractivo que los Estados tendrían por dirigirse específicamente contra estos Estados no pueden comprenderse totalmente explicándolo fuera del marco de esa región más amplia que supone la ASEAN. Por ello, integraré en las primeras partes de este estudio geopolítico un enfoque sobre la ASEAN en su conjunto, explicando su estrategia relevante en general, y después describiendo la forma en que Estados Unidos prevée militarizar mediante intermediarios el bloque de las rivalidades macro regionales contra China.

En el mismo orden de ideas, es también pertinente detallar los grandes proyectos estratégicos de China para responder a este rodeo agresivo y a la militarización unipolar de las rutas navegables en aguas internacionales, de las que dependen una gran parte de su crecimiento económico.

Esto lleva naturalmente a reflexionar de manera profunda sobre los motivos por los que China ha escogido Myanmar, Laos y Tailandia como países de acogida para sus proyectos multipolares conjuntos transnacionales, y cómo son estos contemplados a manera de contramedidas apropias para eludir la jaula que Estados Unidos han instalado en el Mar de China Meridional. Las debilidades sociopolíticas de todos los países de la ASEAN serán abordadas a continuación, antes de que la investigación caiga en profundidades sobre el estudio del caso tailandés y de Myanmar. Luego, estos dos escenarios serán comparados entre sí, para poner en evidencia la diferencia entre sus posibilidades y su impacto estratégico global respectivo.

Encrucijada de caminos en la economía mundial

El sólido crecimiento de la ASEAN durante las últimas décadas ha hecho de ella una favorable asociación para muchos, y el bloque económico ha alcanzado numerosos acuerdos de librecambio (ALE) de alto nivel en los dos últimos años. A finales de 2015, se consiguieron ALE bilaterales con Australia y Nueva Zelanda, China, India, Japón y Corea del Sur, esencialmente, lo que ha constituido un mercado formal entre estas grandes economías mundiales. Por otro lado, están en marcha negociaciones de intercambios con la Unión Europea y la Unión Euroasiática que de llegar a bien fin darían a la ASEAN derechos de libre comercio con la casi totalidad del supercontinente, con excepción de Oriente Medio y un puñado de otros países. Con la convergencia de tantos intereses económicos en torno a la ASEAN solamente es una cuestión de tiempo que se aumente esta serie de acuerdos bilaterales, en un marco multilateral que integraría progresivamente a cada una de las partes.

Tal acuerdo representaría una gran victoria para Eurasia y el mundo multipolar, porque ligaría a cada una de las grandes potencias entre sí, y les haría progresivamente más interdependientes unas de otras de lo que cada una de ellas de forma individual lo seria con Estados Unidos. Es, evidentemente, una visión a largo plazo, y no son cosas que se puedan realizar en algunos años; pero el camino estará un poco más despejado si la ASEAN consigue establecer acuerdos comerciales con la Unión Europea y la Unión Euroasiática. Los acuerdos ALE cada vez más entrelazados que estos socios económicos firman serán inevitablemente más cercanos con el tiempo, pese a las diferencias políticas y estructurales entre algunos de ellos, como puede ser el enfriamiento impuesto actualmente por los norteamericanos en las relaciones entre la Unión Europea y la Unión Euroasiática.

El TTIP lo aplasta todo

Si se le hubiera dado la oportunidad de comportarse libremente, la Unión Europea probablemente hubiera intensificado sus relaciones bilaterales con la Unión Euroasiática, como lo atestigua a finales de noviembre de 2015 la sensibilidad de Junker respecto a su bloque. Pero la gran estrategia de Estados Unidos siempre se ha basado en el mantenimiento de dos entidades divididas, de donde procede la fabricación de la crisis ucraniana y luego la nueva guerra fría. Si se produjera una apertura en las relaciones bilaterales, tal vez con motivo de cambios estructurales que el Balkan Stream y la Ruta de la Seda de los Balcanes generasen en el interior de la Unión Europea si uno de ellos fuera terminado con éxito, es probable que el encabalgamiento de sus intereses económicos en la ASEAN (negociado de forma independiente hasta ahora) podría representar el catalizador ideal para reagruparse y formalizar un marco económico más amplio y más inclusivo entre todos los actores. El razonamiento que subyace a esto es que el deterioro actual de las relaciones Unión Europea-Unión Euroasiática atribuida a los estadounidenses es el único obstáculo estructural no natural que impide a todos los bloques comerciales del supercontinente cooperar a la escala sugerida más arriba.

Desde el punto de vista estratégico de Estados Unidos, sin embargo, esto representaría el fracaso final de su política de división para reinar en Eurasia, y por ello Estados Unidos está tan decidido a continuar la asociación comercial e inversora transatlántica (TTIP) con la Unión Europea. En el caso en que esta propuesta neo imperialista entrara en vigor, Estados Unidos tendrían el papel dominante para decidir si su nuevo socio, la Unión Europea, estaría autorizado a continuar sus negociaciones de intercambio en curso con Japón e India. Más que probablemente, estas negociaciones, ahora en punto muerto, se congelarían indefinidamente, con el fin de consolidar el control económico de Estados Unidos sobre el bloque. Solamente tras el ejercicio de un control indiscutible sobre la Unión Europea permitiría Washington a los negociadores avanzar. En aquel momento, el objetivo será unir el TTIP y el TPP (que será aumentado próximamente, pero cuya componente asiática será dirigida por Japón), para hacer de Estados Unidos el protagonista institucional esencial entre ellos, completando después la dominación unipolar que englobe económicamente a Eurasia, e incorporando a la India a la mezcla en un determinado momento.

Esta estrategia está organizada por Estados Unidos, que utiliza la fanfarria en torno a la nueva guerra fría que ellos mismos han creado para asustar a su socios, llevándoles a aceptar el TTIP y el TPP basándose en el montaje de que necesitan contener a Rusia y a China. En este escenario, si Estados Unidos no consigue hacer avanzar el TTIP, la Unión Europea se alineará de forma independiente con una de las grandes economías asiáticas (en la seguridad de que emprendería negociaciones de libre comercio con China), y Estados Unidos podría perder velozmente su preeminencia actual en la economía de la Unión Europea. En muy poco tiempo Bruselas podría finalmente llegar a la conclusión de que ha llegado a todo el mundo, y darse cuenta de que el porvenir de la economía mundial se encuentra en el este y no en Occidente. Emprenderían entonces relaciones comerciales más amplias y más libres con sus otros potenciales socios. Y esto incluiría a Rusia y la Unión Euroasiática. Es previsible que estas dos economías, ya convergentes entre sí, (recordemos que solamente obstáculos políticos atribuidos a los norteamericanos lo retrasan) coordinen sus respectivos ALE con la ASEAN, como última etapa de conclusión de acuerdos similares entre ellas.

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