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El mundo observa la Guerra de Ucrania con ojos diferentes a los nuestros

En octubre del año pasado, ocho meses después del inicio de la Guerra de Ucrania, la Universidad de Cambridge realizó una encuesta en las que preguntó a personas de 137 países diferentes su opinión acerca de Occidente, Rusia y China.

De los 6.300 millones de personas que viven fuera de Occidente, el 66 por cien tiene una opinión positiva de Rusia y el 70 por cien de China. El 75 por cien de los encuestados en el sur de Asia, el 68 por cien de los encuestados en el África francófona y el 62 por cien de los encuestados en el sudeste asiático tienen una opinión positiva de Rusia. La opinión pública sobre Rusia sigue siendo positiva en Arabia Saudí, Malasia, India, Pakistán y Vietnam (*).

Los resultados han sorprendido en Occidente, que se creía el ombligo del mundo. A los intoxicadores de las grandes cadenas de propaganda les resulta difícil entender que dos tercios de la población mundial no estén del lado de la OTAN en la Guerra de Ucrania.

El Ministro de Asuntos Exteriores indio, S. Jaishankar, lo resumió en una entrevista reciente: “Europa tiene que salir de la mentalidad de que los problemas de Europa son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son los problemas de Europa”.

La mayor parte de los países del mundo soportan una pesada deuda exterior, de la que son benefiarios un pequeño grupo de especuladores asentados en los países occidentales. También padecen la pobreza, la escasez de alimentos, las sequías y los altos precios de la energía. Sin embargo, Occidente apenas ha prestado atención a la gravedad de esos problemas. A pesar de ello quiere que los países periféricos se unan a las sanciones que, aunque aparentemente están dirigidas contra Rusia, afectan a cualquier otro país del mundo que comercia con Rusia.

Las sanciones, pues, van dirigidas contra todos los países del mundo.

Occidente causa problemas que el resto del mundo tiene que sorportar

Muchos países de América Latina, África y Asia ven la Guerra de Ucrania desde una perspectiva diferente a la de Occidente. Para ellos esa guerra es un conflicto europeo, no internacional.

Los países periféricos también ven a la Rusia actual como la sucesora de la antigua Unión Soviética. Recordando la ayuda de la URSS, siguen viendo a Rusia bajo una luz muy favorable.

Son sus antiguas potencias coloniales las que se han agrupado en una alianza, en su mayoría miembros de la Unión Europea y la OTAN o los aliados más cercanos de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Dicha alianza está formada por países que han sancionado a Rusia. En cambio, muchos países asiáticos, y casi todos los países de Oriente Medio, África y América Latina, intentan mantener buenas relaciones con ambas partes, Rusia y Occidente, evitando las sanciones. Eso se debe a que recuerdan la historia que vivieron bajo las políticas coloniales de Occidente, un trauma con el que aún conviven pero que Occidente ha querido olvidar.

El apoyo de la Unión Soviética, tanto moral como material, fue lo que ayudó a los sudafricanos a derrocar el régimen del apartheid. Por esas y otras razones muchos países africanos siguen viendo con buenos ojos a Rusia. Cuando obtuvieron su independencia, fue la Unión Soviética la que los apoyó. La presa egipcia de Asuán, terminada en 1971, fue diseñada por el Instituto de Proyectos Hidráulicos, con sede en Moscú, y financiada en gran parte por la Unión Soviética. La planta siderúrgica de Bhilai, uno de los primeros grandes proyectos de infraestructuras de la recién independizada India, fue desarrollada por la URSS en 1959.

Otros países que se beneficiaron del apoyo político y económico de la antigua Unión Soviética fueron Ghana, Malí, Sudán, Angola, Benín, Etiopía, Uganda y Mozambique. El 18 de febrero, en la cumbre de la Unión Africana celebrada en Addis Abeba, Etiopía, el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Jeje Odongo, declaró: “Hemos sido colonizados y hemos perdonado a quienes nos colonizaron. Ahora los colonizadores nos piden que seamos enemigos de Rusia, que nunca nos colonizó. ¿Es justo? No para nosotros. Sus enemigos son sus enemigos. Nuestros amigos son nuestros amigos”.

La Guerra de Ucrania tiene que ver con el futuro de Europa no con el mundo

La historia de la Guerra Fría ha enseñado a los países en desarrollo que enredarse en los conflictos entre grandes potencias conlleva riesgos, pero no les aporta ningún beneficio. Consideran que la Guerra de Ucrania tiene más que ver con el futuro de la seguridad europea que con el futuro del resto del mundo. Desde el punto de vista de esos países, la guerra parece una costosa distracción de sus propios problemas: la subida de los precios de los combustibles y los alimentos, el aumento de los costes de la deuda y la inflación, todo ello exacerbado por las sanciones occidentales contra Rusia.

Un reciente estudio sugiere que hasta 140 millones de personas podrían verse abocadas a la pobreza extrema como consecuencia de la subida de los precios de la energía. No sólo repercuten directamente en la factura energética, sino que también presionan al alza los precios a lo largo de las cadenas de suministro y, en última instancia, en los bienes de consumo, incluidos los alimentos y otros artículos de primera necesidad. Esta inflación generalizada perjudica inevitablemente más a los países en desarrollo que a los occidentales.

Los países en desarrollo están alarmados por la incapacidad de Occidente para entablar negociaciones que podrían haber puesto fin a la guerra, empezando por la oportunidad perdida en diciembre de 2021, cuando Rusia propuso una revisión de los tratados de seguridad para Europa que podría haber evitado la guerra, pero que fue rechazada por Occidente.

Las conversaciones de paz de abril de 2022 en Estambul también fueron rechazadas por Occidente, porque las grandes potencias creen que pueden debilitar a Rusia en una guerra de desgaste.

Estados Unidos ya no domina la economía mundial

La economía mundial ya no está dominada por Estados Unidos ni dirigida por Occidente. Ahora los países periféricos tienen otras opciones. Muchos países ven que su futuro está ligado a países que ya no están dentro de la esfera de influencia de Occidente.

La cuota de Estados Unidos en la producción mundial ha caído del 21 por cien en 1991 al 15 por cien en 2021, mientras que la de China ha aumentado del 4 por cien al 19 por cien en el mismo periodo. China es el mayor socio comercial de la mayoría de los países del mundo, y su PIB en términos de paridad de poder adquisitivo ya supera al de Estados Unidos. En 2021 el PIB combinado de los Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) ascendía a 42 billones de dólares, frente a los 41 billones del G7 que encabeza Estados Unidos. Su población de 3.200 millones de habitantes es más de 4,5 veces la población combinada de los países del G7, que suman 700 millones de habitantes.

Los Brics no imponen sanciones a Rusia ni suministran armas al bando contrario. Rusia es un importante proveedor de energía y cereales alimentarios para los países periféricos, mientras que la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda es un importante proveedor de financiación y proyectos de infraestructuras. Cuando se trata de créditos, alimentos, energía e infraestructuras, la mayor parte de los países del mundo confían en China y Rusia más que en Occidente.

La Organización de Cooperación de Shanghai también crece. Cada vez más países quieren unirse a los Brics y algunos utilizan ahora monedas que les alejan del dólar, el euro y Occidente. Mientras tanto, algunos países europeos corren el riesgo de desindustrializarse debido al aumento del coste de la energía. Eso revela la vulnerabilidad económica de Occidente que no era tan evidente antes de la Guerra de Ucrania.

El futuro de los países en desarrollo está cada vez más claramente ligado a países fuera de la esfera de influencia occidental.

En el orden internacional impera la ley del embudo

El llamado “orden internacional basado en normas” ha sido el baluarte de la posguerra, pero los países periféricos consideran que ha sido diseñado por Occidente e impuesto unilateralmente a otros países. No participaron en su creación sino que tuvieron que adherirse a él. No es que se opongan a un orden internacional basado en normas, sino al contenido de dichas normas tal y como han sido impuestas por las grandes potencias.

También hay que preguntarse si Occidente se aplica a sí mismo ese orden internacional basado en normas. Durante décadas, muchos países han sentido que Occidente manejaba el mundo a su antojo sin tener en cuenta las reglas del juego. Varios países han sido invadidos a su antojo, normalmente sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Entre ellos están la antigua Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria. ¿Bajo qué reglas fueron atacados o devastados esos países? ¿Esas guerras fueron provocadas o no? Assange languidece en prisión y Snowden permanece en el exilio por tener la audacia de exponer las verdades que se esconden tras estas agresiones y otras similares.

Las grandes potencias han impuesto sanciones económicas a más de 40 países, lo que acarrea penurias y sufrimientos considerables a la población. ¿En qué normas internacionales ha basado Occidente esas sanciones? ¿Por qué siguen congelados los activos de Afganistán en bancos occidentales cuando el país se enfrenta a la inanición y el hambre? ¿Por qué el oro venezolano sigue secuestrado en Reino Unido, cuando el pueblo venezolano vive al nivel de subsistencia? ¿En virtud de qué “orden basado en normas” destruyeron Estados Unidos y Noruega los oleoductos Nord Stream?

Esas cosas eran sabidas y la guerra en Ucrania las ha hecho aún más evidentes.

(*) https://www.bennettinstitute.cam.ac.uk/publications/a-world-divided/

Krishen Mehta https://usrussiaaccord.org/acura-viewpoint-krishen-mehta-the-ukraine-war-viewed-from-the-global-south/

Estados Unidos financia la buena imagen de la OTAN en la sociedad finlandesa

Estados Unidos va a financiar el alineamiento de Finlandia con la política de la OTAN. El país escandinavo perdió su autonomía política al perder su neutralidad militar, un frágil equilibrio obtenido tras la Segunda Guerra Mundial, debido a su condición de aliado de la Alemania nazi. Ahora Finlandia repite los mismos errores.

Como muchos otros países europeos, durante la Segunda Guerra Mundial Finlandia se alió con los nazis. Al final de la guerra llegó a un acuerdo y, a cambio de su autonomía política, aceptó su neutralidad militar. En 1948 se firmó un Tratado de Amistad con la Unión Soviética, que estipulaba que Finlandia no participaría en ninguna coalición militar occidental.

El compromiso de Finlandia se erosionó con la caída de la URSS. En 1994 se estableció la cooperación entre la OTAN y Finlandia, obviamente en nombre de la paz en la llamada “Asociación para la Paz”. De este modo, Finlandia viola el tratado de 1948, siendo Rusia el continuador legal de la URSS. Pero en los años noventa, Rusia tenía otras cosas de las que preocuparse, ya que ella misma se encontraba en la resbaladiza pendiente de la claudicación.

Con el paso de los años, la integración de Finlandia se va produciendo poco a poco y aprovechando la reacción de Rusia en Ucrania, olvidando que la OTAN lleva años preparando a Ucrania para la guerra, encuentra la excusa adecuada: ha llegado el momento de convertirse en miembro de pleno derecho de la OTAN. Turquía está arrastrando un poco los pies para ganar ventaja política, pero cuando llegue la orden, se estrellará como los demás.

Estados Unidos comprende que, más allá de la casta política, que ya se ha vendido, también es necesario trabajar sobre la sociedad, para que acepte lo que conlleva la entrada en la OTAN. Se ha asignado un presupuesto de 200.000 dólares a la embajada estadounidense en Finlandia para este fin.

Los proyectos presentados deben contener elementos de la cultura estadounidense y expertos estadounidenses. Aquí encontramos la lógica imperial estadounidense hacia sus colonias. Es su concepción de la “comunidad internacional” y una “cooperación” que, en última instancia, es unilateral.

Se presta especial atención a la imagen de la OTAN, que sin duda la necesita. Los proyectos sobre la clarificación del trabajo y el papel de la OTAN son bienvenidos.

No se trata de poner en marcha una gran maquinaria, que no es necesaria, ya que en la sociedad finlandesa se trabaja en profundidad desde hace mucho tiempo. Se trata más bien de crear una red de fieles seguidores, financiados a bajo coste, en la sociedad civil, en el mundo periodístico, empresarial o en los círculos académicos, a los que se apunta especialmente en este caso.

La industria de la desinformación es un sector económico en auge (y 2)

El “Equipo Jorge”, la empresa israelí de intoxicación, no sólo fabrica perfiles falsos en las redes sociales sino que también recluta a periodistas verdaderos de los principales medios de comunicación mundiales, como Rachid M’Barki, un conocido presentador de la televisión francesa que aparece en la foto de portada.

M’Barki ha trabajado en Euronews, Bloomberg y, finalmente, en la cadena de televisión BMF, de donde fue despedido a mediados del mes pasado por “injerencia extranjera”.

Los lectores peor pensados pueden relacionar su caso con el de los eurodiputados que espiaban para Marruecos en Bruselas y habrán recorrido mucho en poco tiempo. Si además piensan en Cambridge Analytica, Pegasus y el Mosad también avanzarán muy rápido.

A través de M’Barki, la cadena de televisión BFM difundía informaciones falsas. Se trataba de pequeños reportajes (textos de unos 40 segundos sobre un fondo de imágenes ilustrativas) suministrados llave en mano por el “Equipo Jorge”. M’Barki ha admitido su participación en las operaciones de manipulación.

La empresa israelí de intoxicación factura a sus clientes hasta 20.000 euros por una publicación, de los que 3.000 se pagan en metálico al periodista. Un vídeo de 19 de septiembre del año pasado muestra a M’Barki hablando de las dificultades experimentadas por la industria náutica en Mónaco tras la aplicación de las sanciones contra Rusia. Una vez emitido, el vídeo fue redifundido masivamente en Twitter por la plataforma Aims, con el fin de hacerlo viral.

La página web “News365” difunde este tipo de intoxicaciones. Su redactor jefe es un avatar y en ella escribe Jean Pierre Duthion, a quien M’Barki designó como el que le proporcionaba los textos y las imágenes que se difundían por la televisión.

Duthion es un empresario sirio que se define a sí mismo como “mercenario” y reconoce abiertamente estar detrás de la difusión de las intoxicaciones de BFM. “Recibo encargos sin conocer al cliente final”, afirma. “No me hago preguntas. Hago lo que me dicen. Cuanto menos sepa, mejor”.

Otro periodista de BFM afirma haber sido contactado por Duthion en 2020, quien le confesó: “Estoy encargado de pagar a periodistas para que transmitan información […] Conozco vuestros sueldos. Sé quién puede necesitarlos”, le dijo. “Gracias a mí, pueden permitirse vacaciones, porque sé que el final de mes puede ser difícil”.

‘Jorge’ es un antiguo miembro del ejército israelí

El cerebro de estas operaciones, “Jorge”, también se hace llamar “Michael”, “Joyce Gamble” o “Coral Jaime”. Tiene varias direcciones de correo electrónico y números de teléfono en distintos países. Su verdadero nombre es Tal Hanan y dirige dos empresas de seguridad e inteligencia: Sol Energy y Denoman. En la página web de esta última, se describe como un especialista en explosivos que sirvió en las fuerzas especiales del ejército israelí y como oficial de enlace con el Mando de Fuerzas Especiales de la Sexta Flota de Estados Unidos.

Ha dirigido operaciones de protección de ejecutivos de alto riesgo en México, Colombia y Venezuela, y programas de formación antiterrorista para el gobierno estadounidense. Es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Hebrea de Jerusalén y se le describe como “un solicitado conferenciante que ha pronunciado discursos ante el Congreso de Estados Unidos, numerosos gobiernos extranjeros y empresas internacionales. Ha sido entrevistado en varios medios de comunicación en línea y en importantes periódicos como el Washington Post en 2006.

Los correos electrónicos demuestran que entre 2015 y 2017 Tal Hanan buscó trabajo para Cambridge Analytica, otra empresa dedicada a manipular elecciones. Es capaz de crear entre 3.000 y 5.000 perfiles falsos a la semana en las redes sociales. También se ofrece a “echar una mano en Kenia”, donde pronto se celebrarán elecciones presidenciales.

En 2017 explicó al director de Cambridge Analytica, Alexander Nix, que sus servicios son tan eficaces que, para gestionar una situación de crisis, uno de sus clientes estaba “muy contento” de pagar un millón de euros. Nix rechazó sus propuestas. “Ya tenemos nuestra propia productora de medios”, respondió, “y ninguno de nuestros clientes aceptará pagar entre 400.000 y 600.000 dólares al mes por la gestión de una crisis”.

La industria de la desinformación es un sector económico en auge (1)

Si alguien creía que era el Kremlin quien se dedicaba a manipular las elecciones, andaba muy descaminado. Los manipuladores de elecciones están en otro país: Israel. Un equipo internacional de periodistas, “Forbidden Stories”, ha destapado la existencia del “Equipo Jorge”, una empresa israelí dedicada a manipular elecciones en cualquier país del mundo.

La empresa no tiene existencia legal. Sus miembros se presentan como antiguos oficiales del ejército o de los servicios de inteligencia israelíes, expertos en información financiera, cuestiones militares, guerra psicológica o medios de comunicación social.

“La mayoría de las veces los clientes no quieren que aparezcamos”, explica un directivo de la empresa. “Nos gusta estar entre bastidores. Ese es nuestro punto fuerte”, afirma. Su empresa está activa en todos los continentes: “Hemos participado en 33 campañas electorales a nivel presidencial. Dos tercios de ellas en el África anglófona y francófona. Veintisiete tuvieron éxito”, afirma. Sólo se abstienen de intervenir en tres ámbitos: la política nacional estadounidense, Rusia e Israel.

El centro de su actividad es la desinformación en línea. Desde hace seis años, el “Equipo Jorge” desarrolla una plataforma digital llamada Aims, siglas de “Advanced Impact Media Solutions”. Un acrónimo que también significa “objetivos a alcanzar”. La aplicación permite crear perfiles falsos y activarlos en las principales redes sociales. La empresa ha vendido Aims a varios servicios de inteligencia gubernamentales.

La aplicación fabrica avatares, personas que no existen pero que tienen una apariencia real en internet. Los perfiles falsos publican sus supuestas opiniones para influir en el mayor número posible de usuarios de las redes sociales. A principios de enero de este año, el sistema tenía en funcionamiento 39.213 perfiles falsos diferentes, que pueden consultarse en una especie de catálogo. Sus rostros son retratos de personas reales extraídos de internet, y sus apellidos son una combinación de miles de nombres y apellidos almacenados en una base de datos.

Para dar credibilidad a los avatares, Aims puede abrir cuentas en Amazon o incluso Airbnb, y dejar comentarios debajo de vídeos de YouTube. A continuación, las cuentas se validan por correo electrónico o por SMS. Para ello, Aims genera números de teléfono virtuales para recibir o enviar mensajes de texto.

Un algoritmo se hace pasar por un ser humano

Pero no basta con tener una enorme base de datos de perfiles falsos para que sean creíbles. También es necesario que estén animados. Por eso Aims los hace interactuar regularmente en las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram) y en los bucles de Telegram. Esas interacciones las controla automáticamente la plataforma.

El Equipo Jorge difundió una información falsa: la muerte en Estados Unidos de una subespecie de ave, un emú llamado “Emmanuel” que es muy conocido en Twitter. Los días 29 y 3 de julio del año pasado, Aims difundió en Twitter y Facebook el hashtag #RIP_Emmanuel en referencia a un vídeo del ave datado el 27 de julio.

En pocas horas, cientos de cuentas gestionadas por Aims se activaron para difundir la noticia de la muerte del animal. Otras cuentas reforzaron la operación publicando comentarios. El resultado es asombroso. Una información falsa se convirtió en tendencia en Twitter en países como Eslovaquia, obligando a la dueña del avestruz a desmentir la afirmación ante sus seguidores.

Las cuentas de Twitter utilizadas para difundir la falsedad fueron activadas en una veintena de otras operaciones de desinformación mucho más graves que la falsa muerte del ave. Aims es capaz de generar detalles técnicos que le permiten hacerse pasar por un un ser humano.

Seis millones de euros para aplazar unas elecciones

En un vídeo enviado a sus clientes que resume su pericia, los miembros del Equipo Jorge se jactan de haber participado también en el sabotaje de varias elecciones, incluido el primer referéndum sobre la independencia de Cataluña, celebrado el 9 de noviembre de 2014. En ocasiones, el Equipo Jorge refuerza su automatismo contratando redactores (estudiantes que saben escribir y hablar lenguas extranjeras) en los países donde tiene previsto operar. A cambio de un salario mínimo local, se convierten en las “manitas” de las futuras campañas digitales.

Para conseguir el aplazamiento de unas elecciones en un país africano, el Equipo Jorge cobró seis millones de euros. La empresa activó su plataforma Aims e inundó las redes sociales. Pero la campaña también se lleva a cabo con mensajes SMS que transmiten mensajes políticos. Hasta dos millones de SMS en una semana: “El objetivo es crear una atmósfera sobre el terreno e internacional que haga que el aplazamiento de las elecciones parezca la mejor solución”.

Otra parte de la operación consiste en sembrar la discordia dentro de los clanes que controlan los resortes del poder. “Tenemos que ser muy astutos para provocar enfrentamientos entre los generales y sus familias. Entre cada jefe tribal”. De ahí la necesidad de contar con la ayuda -por no decir la complicidad- de empleados de compañías telefónicas locales para pinchar objetivos con el fin de “averiguar lo que piensan los líderes del bando contrario”. Las escuchas se pagan a 50.000 euros cada una.

También organizan grupos de presión específicos. Lo que menos quiere la gente es inestabilidad. En Europa piensan que si hay inestabilidad, habrá oleadas de emigrantes, y eso preocupa. Mientras que en Estados Unidos, preocupa más que los acontecimientos hagan subir el precio de la energía. Para transmitir estos mensajes, el Equipo Jorge se apoya en figuras conocidas como el israelí Ilan Mizrahi, ex director adjunto del Mossad y ex asesor de seguridad nacional del Primer Ministro Ehud Olmert, o Roger Noriega, ex diplomático de los gobiernos de Reagan y Bush hijo.

La inteligencia artificial será la Nueva Inquisición

Desde el 30 de noviembre, fecha en que se puso a disposición de los usuarios, la “revolución” ChatGPT ha sacudido el panorama informático, dando una pequeña noción de las aplicaciones posibles de la inteligencia artificial.

Entre otras cosas, ChatGPT es un motor conversacional basado en un modelo lingüístico que se ha entrenado con millones de documentos en línea. Es capaz de generar textos de forma fluida, simulando una conversación humana convincente.

Cuando salió al mercado, el número de usuarios creció rápidamente, hasta el punto de que en la actualidad la utilizan más de cien millones de internautas. Es la aplicación informática que ha atraído más atención en menos tiempo. Lo más sorprendente es la capacidad de la máquina para imitar un diálogo, para dar respuestas que son, si no exactas, al menos superficialmente coherentes.

Ante el éxito, OpenAI, la empresa emergente que ha desarrollado el chatbot, ha lanzado una versión de pago. Por 20 dólares al mes, los estadounidenses primero, y luego el resto del mundo, podrán interactuar con el robot y obtener respuestas sobre los temas que se le pregunten… si es capaz de ello.

Microsoft, que ya tenía una participación en OpenAI, ha invertido más dinero en el negocio: 10.000 millones de dólares. Dado el éxito y el interés de Microsoft, Google entró en pánico. La empresa es muy consciente de la importancia del robot conversacional y de su impacto en las búsquedas en internet, el negocio principal de Google.

También ha avanzado mucho con su propia versión, Bard, con la que pretende hacer la competencia a ChatGPT, ofreciendo la posibilidad de que los usuarios interactúen con el chatbot. Pero Bard decepcionó y los especuladores sacaron su dinero rápidamente. Las acciones de Alphabet cayeron hasta un 8,9 por cien el miércoles. Ha sido la mayor caída de las acciones de la empresa en los últimos tres meses.

Pero la inteligencia artificial ya es un negocio especulativo. Otras empresas del gremio se han subido rápidamente a la cresta de la ola. Incluso se ha creado un fondo cotizado en bolsa en torno a esta moda. Como las demás tecnologías, la fiebre puede durar tanto como la especulación.

ChatGPT ha sido entrenado con preguntas cuidadosamente seleccionadas y, por lo tanto, con el sesgo asociado a ellas. Un desliz podría ser costoso para la marca comercial, por lo que orienta las respuestas para evitar ser políticamente incorrecto. Es la robotización intelectual.

La inteligencia jamás puede ser artificial. Es lógico que en internet los robots se hagan pasar por personas. Para eso se han creado. Lo sorprendente no es eso, sino que las personas funcionen como robots.

Lo mismo que los buscadores, ChatGPT expresa la ideología dominante de manera mecánica. En internet no hay más que una pregunta y una respuesta relevantes:

— Pregunta: ¿A dónde va Vicente?
— Respuesta: A donde va la gente

La uniformidad y la corrección política de los buscadores son una forma de censura, de la misma naturaleza que la que ya existe en las redes sociales. Algunos malintencionados ya han empezado a medir el sesgo introducido en las bases de datos de las que ChatGPT extrae sus respuestas.

En un futuro próximo la inteligencia artificial será la Nueva Inquisición y el nuevo juez del decoro, lo mismo que la Wikipedia, las universidades, los colegios profesionales… y la Guardia Civil.

Atentado terrorista en el Mar Báltico: todos lo sabían pero siguen callados

Desde que Hersh explicó que el gobierno estadounidense estaba detrás de la voladura de los gasoductos Nord Stream en el mar Báltico el pasado mes de septiembre, confirmando la hipótesis más probable de este acto de sabotaje, las redes sociales han bullido.

La decisión se tomó ya a finales de 2021, antes de la invasión de Ucrania. En junio del año siguiente, buzos de la Armada estadounidense habrían colocado explosivos en los oleoductos en el marco de las maniobras de la OTAN Baltops 2022, que fueron detonados a distancia en septiembre.

La operación fue ordenada por Biden y llevada a cabo bajo la dirección de la CIA. En ella se utilizaron específicamente buzos de la Armada -no personal de las Fuerzas Especiales-, ya que las operaciones encubiertas de las Fuerzas Especiales no son responsabilidad exclusiva del mando militar, sino que deben ser notificadas al Congreso y comunicadas con antelación a sus dirigentes.

El reportaje de Hersh no ha sido una sorpresa para nadie y, como involucra directamente a la Casa Blanca en un atentado terrorista, las cadenas de intoxicación se han callado como perros.

No ha sido una sopresa porque en enero del año pasado la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, ya había amenazado con destruir el gasoducto: “Quiero dejarles muy claro hoy que si Rusia invade Ucrania, Nord Stream 2 quedará bloqueado de una forma u otra”.

A partir de ahí la CIA elevó el nivel de confidencialidad de la operación, evitando así la supervisión parlamentaria. Así pues, la responsabilidad de la decisión recayó exclusivamente en Biden.

Ayer el Parlamento alemán debatió el ataque, ya que son los máximos perjudicados por el mismo.

Por su parte, la Casa Blanca ha respondido al reportaje como cabía esperar. La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional ha asegurado que “es totalmente falso y una invención total”.

La CIA ha dicho lo mismo: “Esta afirmación [de Hersh] es completa y totalmente falsa”.

El Ministro de Asuntos Exteriores noruego repite que el reportaje de Hersh es “falso”.

Pero en el mundo nadie cree ni a la CIA, ni a la Casa Blanca, ni al Departamento de Estado, ni a Noruega. Todos sabían de antemano quién es el autor del atentado, salvo en el caso de Noruega. Lo que Hersh ha aportado no es quién sino cómo se llevó a cabo.

Quedan varios flecos en el relato de Hersh, que el tiempo irá matizando. El más importante de ellos es el papel de los británicos en el sabotaje. Es dificil creer que no tuvieron ninguna participación.

La CNN cambia la versión oficial sobre la Guerra de Ucrania

Las versiones oficiales se elaboran muy rápidamente y se cambian o se destruyen a la misma velocidad. Los mismos que las escriben, las desmienten posteriormente sin ninguna case de complejos. Es el caso de la CNN, típico portavoz de los imperialistas.

El miércoles la cadena dio un volantazo a lo que había venido diciendo desde que empezó la guerra: las poderosas armas que van a enviar Estados Unidos y sus aliados a Ucrania, acabarán con el ejército ruso en un menos que canta un gallo. El curso de la guerra quedará sentenciado por esas nuevas armas en cuanto lleguen al campo de batalla.

Ahora la CNN dice otra cosa muy distinta: el gobierno de Kiev pide muchas armas y ya nos estamos cansados de su medicidad. “¿Se compromete Occidente a ayudar a Ucrania a expulsar al invasor [ruso] de todo su territorio? ¿O está limitando sus esfuerzos a dar a Ucrania acero suficiente para sobrevivir, pero no para ganar?”, pregunta la CNN (*).

Es una clara alusión a la incapacidad de los países de la OTAN para abastecer a Ucrania a un ritmo adecuado para un tipo de guerra intensiva, reconocida por el Secretario de Marina de Estados Unidos la semana pasada: Estados Unidos pronto tendrá que elegir entre satisfacer sus propias necesidades militares o las de Kiev.

La cantidad de dinero entregada al corrupto gobierno de Kiev, que no tiene precedentes, está causando una gran controversia en Estados Unidos, y se espera que la Cámara de Representantes, dirigida por los republicanos, recorte aún más la ayuda.

La liberación de Soledar fue un acontecimiento verdaderamente significativo a pesar de toda la retórica de los principales medios de comunicación. “Se acerca el punto de inflexión en la Guerra de Ucrania”, dijo ayer el Secretario de Defensa de Estados Unidos en la cumbre celebrada en la base aérea de Ramstein, en Alemania.

La batalla de Soledar también llevó al primer ministro polaco, y luego a la CNN, a cambiar irreversiblemente la versión oficial de la guerra. El viaje del Primer Ministro polaco a Berlín poco después de la liberación de Soledar estuvo motivado por el pánico. En el futuro los discursos oficiales tienen que decir algo parecido a lo siguiente: no es que Rusia haya ganado la guerra; la hemos perdido nosotros. Pudimos ganarla, pero la crisis económica nos impidió enviar más armas al campo de batalla…

El giro de la CNN marcha en paralelo con la destitución de Oleksii Arestovych, uno de los asesores más cercanos de Zelensky, antiguo oficial de inteligencia y jefe de comunicación estratégica del gobierno de Kiev. Se le escapó decir una verdad: el ataque con misiles contra un edificio residencial en Dnepropetrovsk no fue obra de los rusos sino de la defensa antiaérea ucraniana.

Ha sido destituido fulminantemente. En una guerra es imperdonable decir la verdad, ni siquiera involuntariamente.

(*) https://www.cnn.com/2023/01/18/politics/biden-ukraine-new-tipping-point/index.html

Twitter consintió la difusión del bulo sobre la injerencia rusa en Estados Unidos

En enero de 2018 el bulo sobre la injerencia rusa estaba en pleno apogeo. A diferencia de otros, aquel bulo estaba siendo difundido deliberadamente por las grandes cadenas de comunicación, que sabían que era falso. Naturalmente, los “verificadores de hechos” se callaron la boca como buenos perritos falderos que son.

El núcleo de aquella imbecilidad era que Trump era un agente de Moscú o servía a sus intereses, al más puro estilo de la Guerra Fría.

La publicación de los archivos internos de Twitter muestra claramente que el equipo directivo de la red social no pudo identificar nunca ninguna actividad significativa vinculada a Rusia en relación con las elecciones presidenciales ni con ninguna otra actividad de la vida política estadounidense.

“Los funcionarios de Twitter estaban consternados al no encontrar pruebas de influencia rusa”, afirma el periodista estadounidense Matt Taibbi, encargado de revisar la documentación de la red social. “Alimentamos a los trolls del Congreso”, decía uno de los mensajes. Los diputados demócratas estaban contando metiras y la red social se dedicaba a propagarlas con plena conciencia de que eran mentira.

“Twitter advirtió a políticos y medios de comunicación no solo de que carecían de pruebas, sino de que tenían pruebas de que las cuentas no eran rusas”, asegura el periodista.

Durante aquel periodo, la dirección de Twitter empezó a desconfiar de ciertos tinglados, como la Alianza para Garantizar la Democracia (ASD), un equipo de intoxicación formado en julio de 2017 por antiguos altos cargos del gobierno de Obama para contrarrestar la supuesta influencia rusa en la política estadounidense.

La ASD llegó a crear una herramienta informática, Hamilton 68, para evaluar en tiempo real la influencia de Rusia en Twitter. “Os animo a ser escépticos con las interpretaciones de Hamilton 68 sobre [una supuesta campaña rusa en Twitter], que, por lo que sé, es la única fuente de estas historias […] Es un truco de comunicación de la ASD”, escribía un cabecilla de Twitter a sus colegas.

Hamilton 68 no publica las cuentas que componen su cuadro de mandos, por lo que nadie puede verificar que [se trata de] cuentas automatizadas rusas”, añadió, al tiempo que señalaba que era “extraordinariamente difícil” que entidades ajenas a Twitter y, por tanto, sin acceso al programa informático interno de la plataforma fuerza capaz de detectar la influencia rusa, como aseguraba la ASD.

“Todo este alboroto se basa en Hamilton”, decía el jefe de seguridad de la red social en ese momento.

El tinglado ASD aseguraba que la etiqueta #ReleaseTheMemo formaba parte de una vasta campaña de desestabilización organizada por Rusia. Pero los cabecillas de Twitter sabían que era mentira: estaban vinculadas a cuentas occidentales muy importantes, sin ninguna relación con Moscú.

Por lo tanto, aunque Twitter sabía que no existía ningún intento de Rusia por influir en las elecciones estadounidenses, permitió la circulación del bulo. “A pesar de la creencia interna universal de que no había rusos en la historia, Twitter continuó siguiendo un patrón servil de no cuestionar formalmente las afirmaciones [sobre] Rusia”, señala Taibbi.

La postura de la red social permitió que las afirmaciones infundadas calaran en el panorama mediático mundial, que las sigue repitiendo periódicamente como si fueran ciertas.

La privatización la guerra (la industria de la seguridad en Ucrania)

Si se privatiza la sanidad o la educación, no hay ningún motivo para no hacer lo mismo con la policía o el ejército. El capitalismo ha creado empresas cuyo negocio es la guerra y baratijas intangibles, como la “seguridad” o la “defensa”.

Las empresas militares privadas son de dos tipos. Por un lado, hay empresas mercenarias o ejércitos privados que llevan a cabo campañas militares autónomas. Por el otro están los contratistas militares, que refuerzan a las tropas regulares de un Estado y subcontratan alguno de sus servicios.

Las empresas de mercenarios reclutan tropas en cualquier país del mundo y pagan sueldos que en Ucrania llegan a los 2.000 dólares diarios. Pero la ventaja más importante es que no están sometidos a ningún tipo de responsabilidad. Tienen carta blanca.

Es un fenómeno que surgió en los años ochenta del siglo pasado, cuando Eeben Barlow, antiguo coronel del ejército sudafricano fundó Executive Outcomes reclutando a las unidades disueltas tras el fin del apartheid.

Los mercenarios de Executive Outcomes intervinieron en Angola en 1992, donde lucharon junto al ejército regular contra UNITA después de que ésta se negara a aceptar los resultados de las elecciones de aquel año.

En 1996 participaron en Sierra Leona para derrotar a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido, cobrando en parte con concesiones mineras de diamantes.

La guerra contra el terrorismo desatada en 2001 llevó la privatización del ejército de Estados Unidos a un nivel más alto. En 2010 las empresas militares privadas superaban en número a las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.

En un país arruinado, como Ucrania, hay un mercado frenético para las empresas privadas. La guerra está siendo el Eldorado de los mercenarios ya que, uno de los bandos, la OTAN no quiere intervenir directamente en el campo de batalla. Una de las empresas que participan en ella es TMG (The Mozart Group), fundada en marzo del año pasado en réplica inmediata a Wagner.

Su fundador es Andrew Milburn, un antiguo infante de Marina que formó parte de las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos en Somalia, Irak, Afganistán, Mali y Libia. En el colmo de la desfachatez, este capo de los mercenarios califica a su empresa como “una organización humanitaria”.

TMG se encarga de múltiples tareas dentro del ejército ucraniano. Una de elas son las “operaciones de influencia” dirigidas contra las tropas y la población rusa, a las que intoxica con supuestas atrocidades y crímenes de guerra cometidos para animar a los soldados a desertar.

También sirve informes al ejército ucraniano sobre los planes de gobiernos extranjeros, empresas, medios de comunicación y ONG, para lo cual dispone de “expertos”, periodistas y universitarios repartidos entre varios países. Promueve la difusión de “noticias” a través de redes sociales que luego, a su vez, nutren a los medios de comunicación convencionales, acompañadas de fotos y vídeos.

El propio Milburn es el primero de los “expertos” y en tal condición asiste asiduamente a las tertulias televisivas y las entrevistas en los medios de Estados Unidos.

Esta empresa de mercenarios está ligada a la Ukrainian Freedom Fund, una ONG creada tras el Golpe de Estado de 2014 para recaudar fondos, comprar material militar e instruir tropas paramilitares.

También está ligada a un grupo de presión, el Consejo Comercial US-Ukrania (USUBC), que tiene por objeto promover los intereses de las empresas estadounidenses en el país. A su vez, el USUBC es un conglomerado en el que se puede encontrar de todo un poco pero, especialmente, conocidos traficantes de armas, como Lockheed Martin, Northrop Grumman o BAE Systems.

El ejemplo de TMG demuestra que la hegemonía moderna sólo es militar si por tal se entiende una amplia constelación de intereses que también son comerciales, periodísticos e incluso “humanitarios”.

La guerra por el control de la información llega a la Wikipedia

Los servicios secretos de todo el mundo se han embarcado en una guerra abierta por el control de la información. En numerosos países las grandes redes de noticias en línea están sometidas a la presión de la policía y las fuerzas de seguridad.

Arabia Saudí se ha infiltrado en Wikipedia y ha colocado administradores dentro de la enciclopedia, según una declaración conjunta de Democracia para el Mundo Árabe Ahora (Dawn) y Smex (*), dos organizaciones que tienen su sede en Washington y Beirut, respectivamente.

En diciembre la Fundación Wikimedia, la matriz de Wikipedia, reconoció haber llevado a cabo una investigación interna y despidió a todos sus administradores saudíes. “La investigación de Wikimedia reveló que el gobierno saudí se había infiltrado entre los miembros de más alto rango del equipo de Wikipedia en Oriente Medio.

“La infiltración del gobierno saudí en Wikipedia con agentes del gobierno que actúan como editores independientes y el encarcelamiento de editores independientes demuestran el uso continuado de espías en organizaciones internacionales, así como los peligros de intentar producir contenidos independientes en Arabia Saudí”, afirmó Sarah Leah Whitson, directora de Dawn.

Dawn es una ONG fundada por el fallecido Jamal Kashoggi, el periodista cercano a los Hermanos Musulmanes que fue asesinado en 2018 por los servicios secretos saudíes.

La semana pasada Wikimedia afirmó que la declaración de Dawn y Smex contiene “inexactitudes”. No hay pruebas de infiltración en la plataforma por parte del espionaje saudí para influir en su contenido. La enciclopedia se limitó a decir que algunos de los usuarios ahora retirados de sus puestos “podían ser saudíes”.

Sin embargo, anunció la expulsión de 16 voluntarios “que tenían conflictos de intereses en la edición de proyectos (páginas) de Wikipedia en la región de Oriente Medio y Norte de África”.

De forma un tanto elíptica, y sin hacer acusaciones contra ningún país en particular, Wikimedia afirmó que “una serie de usuarios cercanos a actores externos estaban modificando la plataforma de forma coordinada para promover la agenda de dichos actores”.

“Aunque no sabemos exactamente dónde residen, las acciones dirigidas contra los voluntarios, que pueden haber sido saudíes, formaban parte de un esfuerzo mucho más amplio […] en toda la región”, declaró Wikimedia.

El gobierno saudí parece haber hecho algo más que colocar espías en la enciclopedia. En septiembre de 2020 detuvo a Osama Jalid y Ziyad Al-Sofiani, dos administradores de Wikipedia, y los condenó a 32 y ocho años de prisión, respectivamente.

Fueron encarcelados por proporcionar información considerada crítica con la persecución de militantes políticos dentro de Arabia Saudí.

El año pasado un tribunal de San Francisco condenó a tres años y medio de prisión a Ahmad Abouammo por espiar para Arabia Saudí. Era un ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y libanesa que supervisaba la asociación de Twitter con medios de comunicación en la región de Oriente Medio y norte de África.

(*) https://smex.org/saudi-arabia-government-agents-infiltrate-wikipedia-sentence-independent-wikipedia-administrators-to-prison/

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