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El imperialismo no podría imponer su hegemonía en el mundo sin imponer sus medios de intoxicación

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (y 6)

Para finalizar esta última parte, en la medida de lo posible hasta la fecha, volvamos al comportamiento de “Le Monde” sobre la reacción de Donald Trump tras el ataque de gas de Jan Sheyjun. Poco preocupado por el derecho internacional, el nuevo presidente estadounidense ha firmado su primer acto unilateral de guerra ilegal.

Sin embargo para el diario “Le Monde”, para el poder político y para la prensa occidental, sería el momento de lanzar un hurra al sheriff que está de vuelta. A estos efectos, “Le Monde” recupera un artículo de la AFP titulado “Tras el ataque químico de Jan Sheyjun, Donald Trump apunta contra el régimen sirio”. Recordemos que hace todavía poco, a los ojos de la prensa internacional y de “Le Monde”, Donald Trump no era mas que un analfabeto, un deficiente mental, en resumen un espeso bruto. Y hay que constatar que desde que se ha mostrado como un espeso bruto su cota de popularidad en la prensa está subiendo. Incluso estaría en el camino de la respetabilidad.

Es un tratamiento de la información que recuerda otro: las elecciones estadounidenses de noviembre de 2016. “Le Monde”, antes de ellas, había difundido una perfecta teoría del complot según los criterio de su “Decodex”. La famosa declaración urdida por el equipo de Hillary Clinton, que acusaba a Donald Trump de ser una “marioneta” del presidente ruso Vladimir Putin. El presidente ruso “prefiere tener una marioneta como presidente de Estados Unidos”, había lanzado en numerosas ocasiones Hillary Clinton.

Tres meses después de la investidura de Donald Trump, la declaración de Hillary Clinton desaparecía de los radares mediáticos al mismo tiempo que el presidente norteamericano cambiaba de rumbo diplomático y actuaba en la línea marcada por sus predecesores. Y ahí está que sobre este asunto el “Decodex”, siempre muy selectivo en sus críticas, no muestra hasta la fecha el cartel rojo en dirección de aquellos medios que han transmitido esta afirmación inverificable procedente del campo Clinton.

Si se cree a sus creadores, el “Decodex” es una herramienta informática que permite a un público amplio y variado desentrañar la información sin demasiado esfuerzo. Así se nos dice, que los usuarios de “Decodex” pueden hacer un cruce entre las informaciones pertinentes y las falsas noticias comúnmente llamadas “fake news”. Sin embargo, la casa materna de “Decodex” que es nada menos que el diario “Le Monde”, se contradice en sus principios
elementales, como acabamos de ver.

“Le Monde” minimiza todo lo posible la influencia de la extrema derecha en Ucrania, y la prensa británica (clasificada como fiable) y algunas ONG están ahí para recordárnoslo.

Las fuentes primarias de “Le Monde” son muy frecuentemente puros productos de la industria de guerra de los EE.UU.

“Le Monde” no tiene el menor escrúpulo en utilizar un portavoz paranoico como Pierre-André Taguieff, ex editorialista de la web Dreuz, una web conspiranoica según los propios términos del “Decodex”.

Bajo el pretexto del derecho de ingerencia humanitario, “Le Monde” avala una intervención militar norteamericana en Siria, incluso a pesar de que hasta ahora ninguna prueba aceptada por la comunidad internacional se ha presentado en la ONU, quien señala a los responsables de los actos que esta administración está encargada de castigar. Una actitud adoptada también por Jean-Marc Ayrault [Ministro francés de Defensa], que recuerda en todos los puntos las de abril y agosto del año 2013, estrechamente ligados a una investigación sedicentemente abrumadora del diario “Le Monde”, y también extremadamente discutibles.

El ataque unilateral ordenado por Donald Trump fue pues perfectamente ilícito, y describe una Administración estadounidense generosa en mentiras cuando se trata de sus intereses, defendidos con complacencia por medios versátiles que habían apoyado a Hillary Clinton, destacadamente contra el supuesto complot pro-ruso de Donald Trump.

“¿Por qué, sin el menor retraso, no habéis denunciado el “Decodex”?, nos dirán con razón los que piensan que hay mucho que decir sobre esta iniciativa de “Le Monde”, que evidentemente tiene como objetivo la puesta en el “Índice” de las ideas divergentes de los dirigentes de los países de la OTAN. A esta pregunta legítima responderemos simplemente que ese trabajo ha sido hecho otros. Por ello nos ha parecido de utilidad examinar el propio “Le Monde” a través del prisma de su “Decodex”. Y lo menos que se puede decir es que el diario se desacredita por medios de investigación de su propia herramienta.

Al final, esa herramienta nos permite sobre todo apuntar las influencias, el dogmatismo y las contradicciones de un diario que se jacta de cultivar un cierto retroceso. Diga lo que diga el periodista Samuel Laurent, “Le Monde” es un diario militante y parcial, en el sentido de que apoya la política imperialista de la OTAN. Su posicionamiento, totalmente alineado con Asuntos Exteriores, tiene como principal consecuencia la justificación de los recientes conflictos.

“Le Monde” cierra los ojos ante los regímenes autoritarios aliados a Occidente, criminalizando los activistas anti-guerra y anti-imperialistas. Por ello, los periodistas del “Decodex” se alinean con el cortejo de los que se esfuerzan, con más o menos éxito, en proporcionar a Occidente coartadas para todas las guerras en las que la OTAN está directa o indirectamente implicada.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

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La CNN confiesa que emite ‘estupideces’ para consumo de la audiencia

El periodista James O’Keeffe
En otra entrada ya hemos explicado que desde hace años el periodista James O’Keeffe realiza vídeos grabados con cámara oculta para registrar las confesiones, de personalidades políticas sobre los escándalos de actualidad.

Recientemente ha realizado una serie de tres vídeos sobre el tratamiento informativo que está dando CNN a las presuntas injerencias rusas en la campaña presidencial estadounidense del año pasado.

La primera parte del trabajo, transmitida el 26 de junio de 2017, muestra a un productor en jefe de CNN, John Bonifield, responsable de secuencias no políticas, diciendo que las acusaciones de colusión entre Rusia y el equipo de Trump son sólo “estupideces” que se transmiten “para la audiencia”.

En la segunda parte, que se difundió el 28 de junio, se puede ver al presentador de CNN Anthony Van Jones –ex colaborador de Barack Obama despedido de la Casa Blanca por haber puesto en duda públicamente la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre– diciendo que todo ese asunto de la “injerencia rusa” es completamente absurdo.

La tercera parte, difundida el 30 de junio, muestra al productor asociado de CNN Jimmy Carr declarando que el presidente Donald Trump es un enfermo mental y que sus electores son “estúpidos como la mierda”.

La cadena de televisión acusa a O’Keefe de haber sacado esas declaraciones de contexto y sus colaboradores han tratado de restar importancia a las afirmaciones grabadas.

Pero la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, subrayó el carácter eminentemente escandaloso de las revelaciones y exhortó a los estadounidenses a que vean los vídeos para que puedan formarse su propia opinión al respecto.

La investigación sobre una posible injerencia rusa en la elección presidencial de Estados Unidos se ha convertido en una obsesión para la CNN, que ha mencionado ese tema más de 1.500 veces durante los dos últimos meses, a pesar de que hasta este momento absolutamente nadie ha aportado la menor prueba que respalde las acusaciones contra Moscú.

Sin embargo, son este mismo tipo de grandes monopolios de la intoxicación los que promueven campañas contra la difusión de noticias falsas en internet. Hace falta tener la cara muy dura.

http://www.voltairenet.org/article196996.html

Vídeos:

El New York Times rectifica sus acusaciones de pirateo contra Rusia

El New York Times ha reculado en sus acusaciones de que el pirateo de los servidores del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales del año pasado en Estados Unidos procedía de Rusia.

El periódico está empeñado en ser el primero en difundir primicias falsas a toda velocidad y luego las tienen que quitar de los servidores. Le ha ocurrido a un artículo de Maggie Haberman publicado el 25 de junio. En su versión original seguía con la campaña habitual desde hace seis meses contra Trump y contra Rusia al mismo tiempo.

Según el artículo de Haberman, el pirateo de los servidores del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales del año pasado en Estados Unidos procedía de Rusia. 17 centrales de espionaje confirmaban esa imputación.

Era mentira y el artículo se corrigió. Las centrales que apoyaban la tesis del candiato manchú no eran ni 17 sino 4 (DNI, CIA, FBI y NSA) y las 17 centrales de inteligencia no aprobaban esas conclusiones.

Pero la corrección es insuficiente: DNI no es una central de inteligencia, no ejecuta trabajo propio, sino que es un organismo de supervisión que se basa en las informaciones de terceras fuentes. En definitiva: no puede ser una fuente (ni buena ni mala).

Lo relevante es que lo de las 17 centrales no fue difundido por el New York Times sino por… Hillary Clinton el 19 de octubre del año pasado, en plena campaña electoral, lo que pone de manifiesto que tanto el periódico como la candidata forman parte de los golpistas de Washington.

Las reiteradas falsedades sobre el espionaje ruso y sobre Rusia, en general, una verdadera caza de brujas, están complicando la vida a los propagandistas del imperialismo. La CNN ya ha ordenado que cualquier noticia sobre Rusia sea previamente filtrada por dos revisores distintos cuyo papel es el de impedir publicar falsedades escandalosas, como las que han venido difundiendo hasta ahora.


Hay que disimular mejor; que no se note tanto…

Ponga un/a eurocomunista en su plató (de tv)

B.

Seguimiento y despliegue del Mundial Gay en Madrid el que ha hecho La Sexta, canal «progre». Todas las causas guay tienen cabida en este canal (La Cuatro es más «dura» y más cañera, pensamos) con tal de no sacar a un comunista si no es para pintarlo de «dogmático» y «antediluviano». Esta vez han paseado -por enésima vez y previa cura fotogénica de adelgazamiento- a la carrillista y eurocomunista Cristina Almeida, la «Agustina de Aragón» (que nació en Barcelona, por cierto) de las causas perdidas y encontradas dentro de un orden, por supuesto. La causa gay la pintaban calva para esta esforzada de la ruta y luchadora indesmayable de aspecto bonachón y que va de graciosilla (todo vale en este tinglado de la antigua farsa).

Pero a lo que voy (antes de que me tilden de «homófobo», como si fuera un cura trabucaire y ultramontano). Dan noticias de pueblos cuyos alcaldes han retirado la bandera del «arco iris», símbolo gay, como muestra de la España «negra» y antimoderna que no bebe los tiempos modernos que corren y sin ver en Madrid el non plus ultra de la modernez «rrrrrevolucionaria», con muchas erres, como decía el liberal pequeñoburgués Manuel Azaña. Esta es la mía, aquí me luzco y me rejuvenezco enarbolando la bandera de la emancipación de la clase obrera, que para algo soy -fuí, pues ahora está en el PsoE- comunista, debió pensar esta abogada otrora laboralista.

Y si me ponen asotanados preconciliares con soflamas cavernícolas, pues miel sobre hojuelas, fácil me lo ponen. Y, en efecto, se despacha a gusto. Lo que no dice, y nunca dirá, o bien porque no le da el coco, o por mala conciencia, o, sencillamente, porque se espera de ella que diga algo que regale los oídos del espectáculotariado, es que fue precisamente «gracias» a la venta de unos principios ideológicos (abandonados hacía mucho, por otra parte) a la oligarquía fascista por un plato de lentejas (la legalización del PCE), esto es, olvidar la Ruptura democrática y abrazar la Reforma, que testimonios como esos, de los que fingen escandalizarse, que se dan esas manifestaciones troglodíticas y cavernarias, con y sin sotana. En otras palabras, gracias a su colaboración en embellecer el rostro podrido del fascismo.

«¿Cómo es posible que se puedan oír estas cosas en ‘democracia’?», se pregunta ante la cara embelesada de Ferreras. Pues gracias a usted, señora, entre otros vendidos y traidores al proletariado (aquí ahora toca decir que el proletariado no existe, que lo que hay son «clases medias», como decían los tecnócratas en el tardofranquismo, usaremos este término sociológico burgués).

Buenas tardes.

El recorrido una noticia falsa de Associated Press sobre la muerte del dirigente del Califato Islámico

A las 7:51 del 15 de junio el corresponsal en Moscú de la agencia de noticias Associated Press, Vladimir Isachenkov publica la siguiente información falsa: “Rusia afirma haber matado al dirigente del Califato Islámico, Al-Baghdadi”.

Todos los medios del mundo reprodujeron la falsedad, incluso en titulares, sin ningua clase de comprobaciones porque para ellos dicha agencia es una fuente fiable:

– Rusia asegura haber liquidado al máximo lider del Estado Islámico (El Mundo)
– Rusia anuncia la muerte del líder del Estado Islámico (Diario de Álava)
– Rusia anuncia la muerte de Al Baghdadi, líder de Estado Islámico (BolsaManía)

La enjundia de la noticia estaba en varias circunstancias, tanto en la muerte del yihadista, como en que la información procediera de Rusia, como en la cesión de tan importante galardón mediático a Rusia.

Otro punto extraño: a diferencia de Estados Unidos, los portavoces rusos son extraordinariamente cuidadosos con lo que dicen, precisamente porque todos los medios del mundo están pendientes de un error para proclamarlo a los cuatro vientos, lo que nunca ocurre con la otra parte.

Si alguien se toma la molestia de seguir el recorrido de la noticia, comprobará que surge de la agencia rusa Tass y no dice lo que la Associated Press pretende, sino lo siguiente: el máximo dirigente del Califato Islámico podría haber muerto como consecuencia de un bombardeo ruso y el Ministerio de Defensa trataba de averiguar si era cierto.

Por lo tanto, quien manipula la noticia es la Associated Press y no el Ministerio ruso de Defensa, al que quisieron tender una trampa: si Al-Baghdadi aparecía con vida, quienes quedarían en ridículo, como mentirosos, serían los rusos. Otra mentira más a las muchas que cuentan —los rusos— sobre la Guerra de Siria.

Veamos ahora el recorrido de la trampa. El redactor jefe de CTC Sentinel, el centro de análisis del terrorismo de la cadena CNN, Paul Cruickshank, coautor de un libro al respecto (Agent Storm) y de una de las novelas de espionaje seleccionadas por The Guardian entre las diez mejores del género, escribe lo siguiente en su cuenta de Twitter a las 9:47 del día siguiente a la publicación de la falsa noticia: “Cinco razones por las cuales deberíamos ser profundamente escépticos en cuanto a la declaración rusa sobre Baghdadi”.

El periodista ha pegado el cambiazo a sus lectores desde el principio: en lugar de ser escéptico con la agencia de noticias Associated Press, se muestra escéptico con los rusos.

A las 9:54 este trilero de baja estofa continúa así su relato: “Eso [la noticia] procede de los rusos, a quienes les interesa que les consideren que luchan contra el Califato Islámico, cuando en realidad se concentran sobre otra cosa.

Aquí está el meollo del fraude: Rusia siempre nos engaña; a pesar de lo que dicen, no ha ido a Siria a luchar contra el yihadismo sino “a otra cosa”; algo nos ocultan, nos quieren egañar… Si no combaten al yihadismo, ¿qué hacen los rusos en Siria?, ¿cuáles son sus verdaderas e inconfesables intenciones?

Otro farsante que se apoya en la manipulación de Associated Press para cargar contra Rusia es Charles Lister, un mercenario que escribe a sueldo de los saudíes y, por lo tanto, de los yihadistas que combaten en la Guerra de Siria. “La declaración rusa sobre Baghdadi necesita una verificación”, dice. “Hay que tomársela con muchas suspicacias”, añade, por “Rusia tiene una larga lista de declaraciones falsas y desinformaciones deliberadas difundidas desde su campaña en Siria”.

Ya ven la habilidad de este plumífero para darle una vuelta de 180 grados al asunto: “La reivindicación rusa es probablemente falsa”, escribe ¡Mucho cuidado con los rusos! Por el contrario, con Associated Press no hay que tomar precauciones; son gente seria, fiable, solvente…

Sigamos con el recorrido de la manipulación: muy poco después, el corresponsal de la Associated Press en Beirut envía la información correcta, aunque la edición de la noticia enlaza con la falsa, es decir, que una va junto a la otra.

A regañadientes la Associated Press descubre su sucio juego, pero en la prensa mundial nadie más rectifica, nadie se traga sus propias palabras, a pesar de que la mentira no procede de un modesto blog, precisamente, cuyo recorrido nunca podrá llegar tan lejos como el despacho de una agencia tan (des)prestigiada como la mencionada. Ese es el verdadero problema de las noticias falsas, las grandes cadenas, los grandes medios, no los blogs o los modestos medios digitales.

http://www.moonofalabama.org/2017/06/when-ap-spreads-fakenews-a-forensic-appraisal.html

En las “Mocedades del Cid” que escribió Guillén de Castro en el siglo XVII, el conde Lozano le pega una bofetada al anciano padre del Cid. Los amigos le sugieren que se disculpe para evitar un duelo a muerte con El Cid. Entonces el conde recita los siguientes versos:

Esta opinión es honrada.

Procure siempre acertarla
el honrado y principal,
pero si la acierta mal,
defendella, y no enmendalla

Cómo la propaganda imperialista inventó los ataques químicos de la Guerra de Siria

El miércoles 12 de abril de 2017, y esta vez directamente para “Decodex”, Madjid Zerruky y a Adrien Sénécat, ambos periodistas en “Le Monde”, escribían a propósito del ataque químico de Jan Sheyjun del 4 de abril: “Bombardeo químico en Siria: los intoxicados como prueba de los hechos”.

Los dos periodistas añaden que “las pruebas incontestables que demuestran que Assad miente cuando niega el nuevo ataque químico”. Incluso más groseramente añaden: “Las pruebas han sido proporcionadas por el Pentágono y los rebeldes que vigilan el cielo de forma permanente”. Por consiguiente, “Le Monde” toma como moneda de curso legal las investigaciones de los rebeldes, de quienes no se sabe gran cosa salvo que algunos de ellos intentan desde el inicio del conflicto que algún periodista sea asesinado por el ejército sirio, al menos según lo que relata el periodista Alex Thomson de “Channel Four” en junio de 2012, lo que indica una situación particularmente incierta en la zona, y parece ser la verdadera explicación de la ausencia muy temprana entre los “rebeldes” de periodistas de la prensa occidental refugiados en el Líbano, Israel o Jordania.

Respecto a los hechos en cuestión observemos que a parte de hacer grandilocuente un escrito muy débil, esta parte del artículo de “Le Monde” no tiene gran interés, dado que el Estado sirio reconoce la intervención aérea mediante la declaración del ministro ruso de Defensa: “Según los datos objetivos de control ruso del espacio aéreo, la aviación siria ha golpeado cerca de Jan Sheyjun un gran depósito terrorista”. Y en ese depósito situado en una zona totalmente controlado por Al-Nosra había componentes químicos.

En este asunto, “Le Monde” debía dar un barniz de verosimilitud a sus afirmaciones. El aval científico será aportado en cualquier caso por Olivier Lepick, investigador asociado a la “Fondation pour la Recheche”, a quien “Le Monde” hace decir que rechaza categóricamente la tesis siria.

Pero leyéndole aparece mucho más mesurado, precisando que “si tal stock existiera, sería ‘muy improbable’ que esté bajo el control de grupos rebeldes”. Y con motivo. Esta última hipótesis es muy discutible, efectivamente, como vamos a ver.

En primer lugar observemos que según la CNN, desde diciembre de 2002 agentes privados subcontratistas de la Defensa estadounidense y europea enviados por los gobiernos de los países OTAN han entrenado en Jordania y en Turquía “rebeldes” para seguir, controlar y gestionar stocks de armas químicas en las zonas conquistadas. Por ello, los “rebeldes” han tenido mucho contacto con este tipo de armas, y según todas las apariencias saben manipularlas desde el inicio del conflicto.

Tengamos igualmente en consideración quiénes son estos yihadistas de Liwa Al-Islam y de Al-Nosra, conocidos por sus relaciones con Arabia saudí, que atacaron el 21 de diciembre de 2014 depósitos químicos del ejército sirio para apoderarse de sus stocks, en el momento en que el ejército se preparaba para transportarlos a fin de “evacuarlos desde el puerto sirio de Lataquia, en donde dos cargueros, escoltados por navíos militares daneses y noruegos teniendo como destino el puerto italiano de Gioia Tauro. Las 700 toneladas de agentes químicos más peligrosos potencialmente fueron transferidos al buque ‘Cape Ray’, un navío de la marina estadounidense especialmente equipado para su destrucción, y destruidos en aguas internacionales”.

Destaquemos también que el pasado sábado 15 de abril, el Califato Islámico ha empleado armas químicos en Mossul, y ello no por primera vez según la Agencia AFP.

Recordemos, en fin, que es público y notorio que el juego no interrumpido de alianzas entre brigadas “rebeldes” y brigadas “yihadistas” hace de su clasificación algo muy volátil. Sólo la narración de los medios pro-OTAN es totalmente afirmativa, en perfecta adecuación con las cancillerías oficiales de los países de la OTAN. Por ello estas informaciones indican la posibilidad real y verosímil, aunque esté minimizada por Olivier Lepick, de que los “rebeldes” estén efectivamente en posesión de gases neurotóxicos con el objetivo eventual de poderles usar.

Vamos ahora a las acusaciones. ¿Quién aporta los “mejores argumentos”? La certeza de que “el gas sarín ha sido empleado en Siria en numerosas ocasiones y de forma identificada” es ciertamente real y bien establecida, pero la identidad de los autores de los ataques siempre ha sido debatida.

El determinismo del diario está lejos de ser satisfactorio; por ejemplo en mayo de 2013, el antiguo procurador del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Carla del Ponte, afirmaba que son los rebeldes sirios quienes emplearon el gas sarín en diciembre de 2012 en Homs, luego en marzo de 2013 en Jobar, cerca de Damasco. El mismo día se podía leer en el diario turco “Turc Zaman” que la policía local turca había encontrado gas sarín a los terroristas de Al Nosra, púdicamente calificados de “grupo rebelde de militantes sirios”, que Estados Unidos incluyó durante mas de un año en su “lista negra” del terrorismo internacional.

¿Y que hacía “Le Monde” en aquella época? Una gran investigación claramente acusador, sin ningún freno deontológico, mientras que los dos periodistas desplazados en la zona que estaban en el origen de los indicios empleados como “pruebas”, reconocían posteriormente y a media voz ser incapaces de determinar quién era el autor de los gaseamientos, y que ningún otro periodista de “Le Monde” estaba en la escena del crimen.

Volviendo al presente, a la entrevista realizada por Les Crises, (un blog condenado al ostracismo por “Decodex”) a Theodore A. Postol, profesor emérito en ciencia, tecnología y política de seguridad nacional en el MIT de Boston, antiguo consejero científico de jefe de operaciones navales del ejército norteamericano.

En la entrevista, Postol rechaza las acusaciones de Elliot Higgins, del blog Bellingcat. Postol declara haber intentado trabajar con él, sin haber obtenido nunca respuesta del bloguero. Elliot había publicado en Bellingcat argumentos para intentar invalidar un informe anterior firmado por Postol y Brown sobre los ataques del 21 de agosto de 2013 en La Ghuta, en las afueras de Damasco.

Postol nos confía casi cuatro años mas tarde su último punto de vista sobre este ataque y es muy claro: “Decimos que no sabemos quien efectuó las ataques, pero que sabemos con certeza que las investigaciones presentadas por la Casa Blanca en septiembre de 2013 no pueden ser correctas de ninguna manera”. Pero hay más. Como nos aconseja “Le Monde”, hemos podido completar esta afirmación con el punto de vista de seis congresistas estadounidenses tanto demócratas como republicanos, que solicitaron acceso a las pruebas, y que han declarado exactamente lo mismo en sus diarios locales respecto a ese ataque del 21 de agosto de 2013.

Por lo demás, al final incluso Obama se ha mostrado prudente. Parecería que si el presidente ha reculado es simplemente porque había prometido a los norteamericanos que solicitaría el voto del Congreso y que se preparaba para asumir un fracaso tan notable como el de Cameron.

A la luz de esta suma de informaciones, examinemos la nueva secuencia francesa que siguió al nuevo ataque químico del 4 de abril de 2017, imputado por los países de la OTAN y “Le Monde” a las fuerzas gubernamentales sirias, así analizado al menos por Madjid Zerruky y Adrien Sénecát el 12 de abril de 2017. Su versión se apoya en la declaración oficial del exministro de Asuntos exteriores Jean Marc Ayrault el miércoles 19 de abril de 2017 en la cadena LCP, justo antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

El pueblo de Jan Sheyjun, bajo control rebelde, fue bombardeado por un Sujoi-22 sirio que despegó de la base aérea militar de Shayrat, acusada de albergar un arsenal químico no declarado en 2014. Pese a una nueva intervención de Theodore Postol (versión final de su informe publicado el 18 de abril) que niega la culpabilidad de las fuerzas gubernamentales, nuevas “pruebas” francesas fueron publicadas el miércoles 26 de abril, entre las dos vueltas de las elecciones presidenciales, que hicieron reaccionar a los internautas con fuerza, a la vista de su extrema debilidad. Como en el caso de Obama, el verdadero motivo de esta publicación parece residir en otra cosa que no es la solidez de las pruebas.

Es obligatorio una vez más, constatar que el efecto del anuncio prima sobre su contenido, y que “Le Monde”, como a menudo, actúa junto a los intervencionistas, y no de parte de la búsqueda imparcial de la verdad. Una retórica sistemáticamente desencriptada por Anne Morelli quien, en “Principios elementales de propaganda de guerra”, precisa que en el discurso bélico el “enemigo” emplea siempre armas no autorizadas, mientras que nosotros, “los buenos”, no solamente no cometemos atrocidades sino que hacemos la guerra de manera caballeresca.

Esta concatenación de hechos nos lleva al punto central de la discordia entre acusadores y escépticos: la cuestión del móvil. ¿Por qué habría actuada Assad de esta manera? El hecho de que Assad no tenga ningún interés en dar estos golpes parece sin embargo a priori una evidencia que merece ser examinada. Pero para los “decodexeros” de “Le Monde” es un “argumento para despistar”. Los dos compadres de “Le Monde” apartan de un manotazo esta cuestión previa, que es esencial, con la siguiente fórmula: “Un elemento de interpretación que pondría en cuestión la implicación del régimen sirio”.

¿Pero que hay de malo en investigar el móvil de un crimen? ¿No es la base de una investigación interrogarse sobre las razones del criminal? ¿Por qué desde 2013 Assad iba a iniciar una serie de actos tan suicidas? ¿No es ese el mejor método ante la “opinión internacional” de ponerse una cuerda al cuello cuando sabemos que destino tuvo Gaddafi algunos meses antes y Saddam Hussein en 2006?

Comprendemos que a fecha de hoy la única certeza que podemos tener es que solamente una investigación independiente bajo el paraguas de la ONU aportará un verdadero esclarecimiento, y que solo una perfecta clarificación tendrá la capacidad de ser seguida de decisiones diplomáticas fuertes y respetables en tanto que legítimas. Lo que desde luego no es el caso de momento.

—https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

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Los ‘progres’ de hoy están empeñados en una caza de brujas al más viejo estilo ‘carca’ de toda la vida

Rachel Maddow es una conocida vedette que presenta un programa —no menos conocido— en la cadena de televisión por cable MSNBC. Desde hace un tiempo dedica una gran parte del tiempo de emisión a denunciar la colusión entre Putin y Tramp, un verdadera paranoia en Estados Unidos, al nivel de la caza de brujas de los años cincuenta.

Escuchemos una de sus frases, pronunciada el 17 de abril en antena: “Si esta presidencia [Trump] es efectivamente el resultado de una operación de los rusos, si es la colusión entre los servicios de inteligencia rusos y un equipo de la campaña presidencial de Estados Unidos [Trump], quiero decir que es algo enorme […] No es una parte de la política americana; como ven, ya no se trata de la batalla partidista entre republicanos y demócratas. Es una guerra internacional dirigida contra nuestro país. En otras palabras: Trump ha iniciado una guerra contra Estados Unidos desde la Casa Blanca y de la mano de Putin.

Si el lector cree que Maddow es una especie de senador McCarthy travestido para las ondas, está en un error. A diferencia del senador, Maddow es el prototipo de “progre” que, al estilo Occupy Wall Street o Podemos, defiende las causas humanitarias y a las minorías, como el movimiento LGTB, del que forma parte integrante.

Al menos en parte, este fenómeno yanqui se ha importado a Europa: los “progres” desempeñan el mismo papel que los reaccionarios como  McCarthy desempeñaban en los tiempos de la Guerra Fría. Su anti-sovietismo feroz se ha travestido en un anti-rusismo no menos feroz. Unos veían comunistas por todas partes y los otros ven rusos. En la modernidad lo “políticamente correcto” ha pasado de la reacción pura y dura a este nuevo progrerío.

El despliegue que está llevando a cabo Telemadrid, una cadena ultrareaccionaria, con motivo del World Pride, antes llamado “Día del Orgullo Gay”, sólo sorprende por su magnitud. Ha sacado a las cámaras y a los reporteros a la calle para que podamos presenciar cada minuto del evento en vivo y en directo; sin perder detalle.

Los “progres” son hoy los reaccionarios de ayer. Han sustituido el viejo tradicionalismo conservador, rancio, por la posmodernidad más rabiosa, que consiste en ponerse a sí mismos en un primer plano. Ellos son el modelo, la vara de medir, es decir, miden a los demás según los criterios ideológicos propios.

Así, desde 2010 la sección europea de ILGA elabora un escalafón sobre el estado de los derechos de las personas LGTB, en donde los dos que están a la cola son Rusia y Azerbaián. Eso descalifica hoy per se a cualquier país como “atrasado”, que es lo peor que se puede decir de él: que no es moderno. Conclusión geoestratégica: Putin se entiende tan bien con Trump porque ambos son antiguos, están desfasados, etc.

No se trata sólo de que como vara de medir se tome al colectivo LGTB, sino exactamente sus derechos, es decir, no una realidad sociológica sino los repertorios de legislación y jurisprudencia. Es siempre la vieja hipocresía anglosaja de origen protestante que consiste en admitir una homofobia social siempre que no sea, al mismo tiempo, legal.

Una ley se puede cambiar en un momento; una sociedad tarda mucho más. Después de desfilar durante un día por las calles de Madrid como realmente nos sentimos, al día siguiente metemos nuestros disfraces en la maleta porque volvemos a la rutina. No podemos sentarnos en el autobús de vuelta a casa de esas “pintas”. ¿Se les ha ocurrido pensar por qué cada año sigue ocurriendo eso? Porque si algún seguidor habitual de Telemadrid nos ve en la estación con nuestros zapatos de plataforma, nos pega una paliza mortal.

La bazofia de la prensa imperialista sale a la luz (incluso la de los ‘progres’)

El 4 de abril los portavoces del imperialismo difunden una calumnia (otra más) acerca de un ataque químico del ejército sirio. Dos días después, tras una reunión, Trump ordena el bombardeo de un aeródromo sirio como represalia. Dos meses después, como anunciamos en una entrada anterior, el periodista Seymour Hersh informa de que todo era una de tantas patrañas y que Trump había sido informado por sus servicios de inteligencia de que el gobierno de Siria no empleó armas químicas.

Todo esto lo daremos ahora por sabido. Lo que no es interesa es detacar que Hersh tuvo que publicar su artículo en un medio alemán, para lo cual nos apoyaremos en otro artículo que publica un antiguo analista de la CIA, Ray McGovern, en ConsortiumNews (*). Se trata de llamar la atención hacia el boicot de la prensa anglosajona a Hersh, que es tanto como decir casi toda la prensa mundial.

Aquí boicot significa silencio o, dicho on otras palabras, el elemento imprescindible para mantener el doble engaño de forma indefinida, es decir, tanto sobre el (falso) ataque químico sirio como sobre la respuesta (cierta) por parte de Estados Unidos.

Hasta hace poco tiempo Hersh solía publicar en New Yorker, el típico medio “progre”, que empezó a censurarle, precisamente en tiempos de Obama, por lo que en 2009 tuvo que pasarse al London Review of Books para seguir informando, que es lo que el imperialismo no admite. Pues bien, ahora London Review of Books ha hecho lo propio: le pagó a Hersh por el artículo y luego no publicó, lo que vuelve a convertir a Hersh en un periodista censurado. De ahí que tuviera que recurrir a un medio alemán.

¿Por qué le censuran a Hersh? Lo ha explicado London Review of Books, lo que evita especulaciones por nuestra parte: “No queremos ponernos en una situación vulnerable a las críticas porque podríamos dar la impresión de que aceptamos los puntos de vista gubernamentales sirio y ruso sobre el bombardeo del 4 de abril a Jan Sheijun”, se justifica dicho medio a sí mismo.

Para evitar que los demás nos critiquen por parecer pro-sirios o pro-rusos, mantenemos la patraña del ataque químico, como todos los demás medios, concluye avergonzadamente London Review of Books. Ni siquiera van a pedir a Hersh que les devuelva el dinero que le adelantaron por el artículo…

Esta es la primera reflexión de McGovern que llama la atención. Pero tiene otra no menos golosa sobre el verdadero papel de los portavoces del imperialismo, para lo cual también daremos por sabida la campaña de la prensa contra Trump en todo el mundo. Pues bien, en el caso del bombardeo del 4 de abril tenían un buen motivo para lanzarse al cuello: Trump ordenó una agresión a un país soberano por motivos sobre cuya falsedad había sido informado previamente.

¿Por qué la prensa no ha utilizado este argumento contra Trump? Blanco y en botella: porque su verdadero enemigo, el enemigo principal, no es Trump, obviamente, sino Rusia y Siria.

Como ven: nunca podemos hablar de “prensa” en sentido estricto sino de auténtica guerra sicológica, de propaganda imperialista de la peor especie, de burdas mentiras y engaños (uno detrás de otro).
(*) https://consortiumnews.com/2017/06/25/intel-behind-trumps-syria-attack-questioned/

Más información:
— Trump sabía que la aviación siria no había realizado ataques con armas químicas antes de bombardear el aeródromo de Shajrat
 

Dimiten tres periodistas de la CNN por falsificar una ‘información’ sobre Rusia

Tres periodistas del canal de noticias CNN, entre ellos el jefe de la unidad de investigación, dimitieron tras retractarse de una “noticia” sobre los vínculos financieros de los miembros de la campaña de Trump con Rusia que publicaron el jueves de la semana pasada.

El autor del artículo, Thomas Frank, el editor jefe de la unidad, Eric Lichtblau (de quien hablamos ayer en otra entrada), y el responsable máximo de la unidad de investigación de CNN, Lex Haris, presentaron la renuncia a sus puestos, aceptada por la cadena de televisión.

Trump se hizo hoy eco de la noticia en su cuenta de Twitter y aseguró que “Noticias Falsas CNN está preparando cambios de gestión ahora que les han pillado publicando informacións falsas sobre Rusia ¡Los ratings por los suelos!”.

Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump no ha suavizado sus comentarios en Twitter contra la prensa. Ayer aseguró que otros (des)prestigiados medios, como New York Times, Washington Post y los canales NBC, CBS y ABC también publican falsedades sobre su gobierno.

Tras la retractación de la información publicada en CNN, la cadena aceptó la dimisión de los periodistas involucrados en la publicación de la falsedad, informó un portavoz del canal.

Según CNN, la “noticia” no cumplía los estándares de calidad y rigurosidad que se han establecido dentro de la redacción, especialmente porque se basaba en una sola fuente anónima.

La información aseguraba que el Congreso estaba investigando los lazos de fondos de inversión rusos con miembros del equipo de Trump, entre ellos Anthony Scaramucci, asesor del presidente estadounidense.

La información solo fue publicada en el sitio web, no en el canal televisivo de noticias, y todos los enlaces a la misma han sido desactivados.

No obstante, miembros de la unidad de investigación de CNN insisten
en que la retractación no significa que la información no sea cierta,
sino que no se siguieron los procedimientos para tener un artículo
sólido y respaldado por varias fuentes fidedignas.
Pues no: dicha “noticia” se encuadra dentro de una campaña de intoxicación destinada a “demostrar” la tesis del candidato manchú, es decir, que Trump y sus secuaces están comprados por Rusia y actúan a su servicio, lo cual es algo más que falso: es ridículo.
http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/eeuu/2017-06-27/renuncian-tres-periodistas-cnn-retractarse-información-rusia/

Trump sabía que la aviación siria no había realizado ataques con armas químicas antes de bombardear el aeródromo de Shajrat

El periodista estadounidense Seymour Hersh
El 6 de abril Trump dio orden de lanzar 59 misiles de crucero Tomahawk contra el aeródromo sirio de Shajrat con la excusa de un supuesto ataque de la aviación siria con armas químicas sobre la ciudad de Jan Sheykun, en poder de los yihadistas.

El domingo el diario alemán Welt am Sontag confirmó que la inteligencia estadounidense advirtió a Trump de que la aviación siria no había empleado gases en su bombardeo y que el objetivo del bombardeo era una reunión de dirigentes de varios grupos yihadistas que operan en la localidad (*).

El artículo está redactado por el veterano periodista estadounidense Seymour Hersh que, una vez más, vuelve a sacar los colores de la propaganda imperialista y de los medios que secundan sus dictados.

La inteligencia estadounidense calificó de “mito” la imputación al gobierno sirio por emplear munición tóxica.

En la reunión que mantuvieron con Trump, le presentaron cuatro opciones. La primera era la de no hacer nada, la segunda era el ataque contra el aeródromo, la tercera un bombardeo masivo de infrastructuras del ejército sirio y la cuarta el asesinato de Bashar Al-Assad. Trump optó por la segunda.

Si hubiera optado por uan opción más comprometida, el Consejo de Seguridad Nacional hubiera dimitido, escribe Hersh en el periódico alemán. “Fue un show típico de Trump”, añade.

Tras el ataque, la Casa Blanca mantuvo una reunión a puerta cerrada con los principales medios de comunicación de Washington para impartirles instrucciones sobre la línea editorial y la manera de tapar el fraude. En ella decidieron darle una vuelta de 180 grados al asunto por la vía más rápida: la culpa la tiene Moscú. Como siempre.

https://www.welt.de/politik/ausland/article165904082/Vergeltungsschlag-in-Syrien-Trumps-rote-Linie.html

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