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La evacuación de los Cascos Blancos demuestra que se trataba de unidades de combate

La evacuación de los Cascos Blancos que han llevado a cabo conjuntamente la OTAN e Israel de los campos de batalla de Siria demuestra que dicha organización seudohumanitaria encubría grupos de combate del Califato Islámico y Al Qaeda, así como el pleno respaldo de las potencias occidentales.

La tarea material de retirar a los Cascos Blancos fue ejecutada principalmente por el ejército israelí, aunque algunos medios de desinformación afirmaron que la había sido llevada a cabo la ONU.

Israel sacó a los yihadistas “humanitarios” a petición de Estados Unidos y de algunos países europeos. El director del Instituto Ruso de Planificación Estratégica, Alexander Gusev, asegura que la retirada demuestra que su tarea era propiamente militar y, una vez acabada la guerra, ya no tiene sentido.

“Está claro que los servicios de inteligencia israelíes controlan una gran parte de Siria y que para ellos ha sido más fácil retirar a los miembros de la organización”, dijo Gusev.

Los Cascos Blancos fueron una parte integrante de las unidades del Califato Islámico, Al Qaeda y el llamado “ejército libre de Siria”, cambiando a menudo sus funciones y pasando de las tareas humanitaria cuando había prensa delante a otras de combate.

A pesar del ensalzamiento en los medios de intoxicación y en Hollywood, se desacreditaron por completo difundiendo información falsa sobre presuntos ataques químicos en Siria.

https://www.fort-russ.com/2018/07/moscow-white-helmets-evac-by-israel-proves-they-were-fighting-units/

12 espías rusos acusados de piratería informática en Estados Unidos

Robert Mueller
El asesor especial Robert Mueller ha redactado una acusación de 29 páginas (*) contra 12 espías rusos del GRU, el servicio de inteligencia militar.

Un gran jurado de Washington ha emitido 11 acusaciones contra ellos.

La primera es que los piratas rusos accedieron a las cuentas de correo de John Podesta y otros miembros de la campaña electoral de Hillary Clinton, revelando el contenido de sus correos electrónicos.

También les acusan de instalar programas para espiar los servidores del Partido Demócrata y extraer los correos electrónicos y otros datos de dicho Partido.

Los correos electrónicos fueron luego entregados a DCLeaks y Guccifer II, dos piratas anónimos, y más tarde a Wikileaks. Mueller asegura que DCLeaks y Guccifer II trabajaban para el GRU, mientras que Wikileaks, a la que llama “Organización 1”, aún no ha sido acusada formalmente, aunque aparece claramente involucrada.

Hay otro Gran Jurado diferente para las interminables demandas contra Julian Assange y Wikileaks. Assange siempre ha negado que los correos electrónicos que publicó procedieran de fuentes rusas. Por su parte, Craig Murray, un antiguo embajador británico, ha confesado que recibió los correos electrónicos en un viaje a Washington y fue quien se los entregó a Wikileaks.

Según Mueller, para acceder a los ordenadores del Partido Demócrata, contrataron varios servidores y nombres de dominio, aunque en la acusación hay poca o ninguna evidencia de ello. Se trata de la forma habitual de proceder en el mundo de la piratería informática.

Las acusaciones 2 a 9 de Mueller se refieren a la suplantación de identidad, ya que los intrusos utilizaron los nombres de usuario y claves de cuentas personales pertenecientes a terceros.

La acusación 10 es por lavar dinero anónimamente por medio de criptodivisas, como bitcoin. Los espías rusos hicieron circular bitcoins a través de docenas de cuentas y transacciones y luego los utilizaron para contratar servidores, acceder a una red privada virtual (VPN) y a los nombres de dominio utilizados en la operación.

La acusación número 11 afirma que algunos de los acusados piratearon los colegios electorales y las empresas estadounidenses que proporcionan los programas de las campañas electorales.

Como se ve, las acusaciones son muy amplias, lo que denota una vasta operación, tan grande que hubiera resultado bastante fácil encontrar alguna prueba de ella; pero no hay ni indicios de nada de lo que Mueller alega.

Hay que tener en cuenta que, como han reconocido varios informes, el ataque informático, no causó ninguna modificación en los resultados de las elecciones. Quien quiera que fuera su autor, fracasó por completo (si realmente es cierto que el objetivo hubiera sido modificar los resultados electorales, lo cual sería discutible).

Vayamos a las coincidencias conspiranoicas: la acusación se publica precisamente poco antes del final del campeonato mundial de fútbol en Rusia y de la primera cumbre entre Trump y Putin. Conclusión: su propósito es sabotear las conversaciones entre ambos.

El otro propósito es más de lo mismo: seguir sosteniendo la campaña de intoxicación contra Rusia.

Casi todo el mundo sabe (y Mueller también) que su acusación nunca llegará ante ningún tribunal, por varias razones. No sólo porque no tiene pruebas, ni tampoco porque los acusados son rusos y Moscú no va a admitir su extradición, sino porque el abogado más inepto le va a hacer una pregunta muy sencilla que no quiere contestar: ¿de dónde ha obtenido Usted toda esa información?

Estados Unidos no es como España, donde la más mínima referencia al CNI paraliza cualquier investigación.

La cuestión es la siguiente: no es que Mueller se haya inventado una historieta de la nada o que no tenga pruebas de una parte -al menos- de lo que asegura con tanta rotundidad. El verdadero problema es que lo que tiene no lo puede mostrar sin descubrir su única baza: su acusación se apoya en el espionaje de la NSA, que es ilegal.

Pero nos podemos equivocar y entonces nos encontraremos, como en febrero, con una gran y grata sorpresa cuando Mueller acusó a la Agencia Rusa de Búsqueda en Internet, una empresa de piratería informática con objetivos comerciales, de influir en las elecciones estadounidenses. También entonces esperamos que no hubiera juicio y, para nuestra sorpresa, Concord Management, una de las empresas rusas acusadas, aceptó el desafío y exigió que se le comunicaran los documentos del expediente.

Pero Mueller se sorprendió más todavía e intentó retrasar la divulgación de los documentos. El asunto todavía está bajo debate.

No podemos cerrar esta entrada sin contar algo más que las grandes cadenas de comunicación no van a contar: en la rueda de prensa en la que presentó la acusación, el sicario de Mueller, Rosenstein, agregó que la acusación no significa que los estadounidenses cuya identidad fue suplantada en el operativo fueran conscientes o cómplices de los rusos, por lo que no han cometido ningún delito.

También reconoció que dicho operativo no cambió los resultados electorales. “Para ese viaje no es menester alforjas”, dice uno de los más castizos refranes castellanos.

(*) https://www.justice.gov/file/1080281/download

Aparece una botella de ‘novichok’ encasa de un ciudadano… pero es británico, no ruso

Charlie Rowley
La policía identificó a un hombre británico como la fuente del agente tóxico “novichok” utilizado para envenenar al doble espía ruso Serguei Skrypal y a su hija, así como a otras dos personas.

Precisamente una botella del veneno mortal fue recuperada de la casa de Charlie Rowley, una de las dos últimas víctimas del “novichok”, según la cadena Sky News.

Se está llevando a cabo una investigación para determinar si es el mismo lote que envenenó a Serguei y Julia Skrypal en Salisbury en marzo de este año.

La compañera de Rowley, Dawn Sturgess, de 44 años, falleció el domingo después de enfermar el 30 de junio como resultado de la exposición al agente nervioso.

Neil Basu, jefe de la policía antiterrorista británica, dijo: “Se trata claramente de un avance significativo y positivo”, aunque la policía no garantiza “que no quede ninguna sustancia y las cuerdas permanecerán en su lugar durante algún tiempo. Con ello se pretende permitir una investigación más profunda como medida de precaución para la seguridad pública y ayudar al equipo de investigación. También soy consciente de que hay mucho interés, pero no estamos en condiciones de revelar más detalles sobre la botella en este momento”.

El gobierno británico ha invitado a expertos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas a que confirmen la identidad del agente nervioso.

La policía dicen que están tratando de determinar de dónde vino la botella y cómo llegó hasta la vivienda de Rowley, de 45 años. Para ello ha interrogado brevemente con él, que ahora está consciente en el hospital.

La muerte de Sturgess, madre de tres hijos, es un asesinato, según la policía y ya se ha realizado la autopsia.

Alrededor de 100 policías trabajan en la investigación del envenenamiento.

El espía Serguei Skripal y su hija Julia fueron encontrados inconscientes en un banco en Salisbury el 4 de marzo después de haber sido expuestos al “novichok”. Luego fueron dados de alta por el hospital.

Otro montaje que se les esfuma a los medios de intoxicación, aunque no van a rectificar las insinuaciones que lanzaron en marzo.

https://news.sky.com/story/source-of-amesbury-novichok-found-in-victims-house-11436143

El Caso Browder: un aspecto siniestro de la campaña de propaganda contra Rusia

El lunes en Helsinki, en la conferencia de prensa conjunta con Trump, Putin devolvió la pelota a las grandes cadenas de comunicación del mundo cuando le preguntaron por su injerencia en las elecciones presidenciales estadounidenses. La campaña de Clinton había percibido 400 millones de dólares del financiero William Browder, dijo Putin, de procedencia ilegal. En la operación, añadió, estaba involucrado el espionaje estadounidense que “acompañó y dirigió las transacciones”.

Públicamente Putin ofreció permitir una investigación de Estados Unidos en Rusia, a cambio de que ellos pudieran hacer lo mismo en Estados Unidos.

El asunto es apasionante e involucra numerosos flecos, que precisarían de un espacio muy grande para poderlos desentrañar cabalmente, empezando por William Browder, un oscuro personaje desconocido en España, pero que goza de un enorme eco en los medios anglosajones.

La biografía de Browder explica muchas cosas de Rusia y del mundo actual. Es nieto del antiguo secretario general del Partido Comunista de Estados Unidos, Earl Browder, destituido en 1945. En 1998 renunció a la ciudadanía estadounidense para no pagar impuestos y ahora es ciudadano británico.

Acumuló miles de millones en los noventa con el hundimiento de la URSS y el retorno del capitalismo a Rusia. Es uno de esos oligarcas del estilo Boris Berezovsky a los que Putin tuvo que meter en cintura al llegar a la Presidencia y, desde entonces, son enemigos feroces. Por eso los medios se hacen eco de las declaraciones de Browder sobre la corrupción y la falta de derechos humanos en Rusia.

Putin acusa a Browder de ganar ilegalmente más de 1.500 millones de dólares sin pagar impuestos, ni en Rusia ni en Estados Unidos. En 2013 un tribunal de Moscú le condenó por evasión fiscal y en diciembre volvió a ser condenado en rebeldía a nueve años de prisión por quiebra fraudulenta.

El dinero que Browder saqueó en Rusia se lo llevó a Estados Unidos y en 2012 sirvió para que el Congreso de Estados Unidos aprobara la “Ley Magnitsky” que sanciona a los rusos que “violan los derechos humanos”. El principal impulsor de la Ley Magnitsky fue el senador por Maryland Ben Cardin, quien a su vez estaba financiado por Browder.

Los medios presentan a Serguei Magnitsky a su manera, como un abogado que luchaba contra la corrupción en Rusia, lo que le llevó a la cárcel, donde murió en 2009. Según organizaciones de defensa de los derechos humanos, falleció por falta de asistencia médica. Según Browder, Magnitsky murió porque se negó a admitir su implicación en la evasión de impuestos de Hermitage Capital.

Pero Magnitsky no luchaba contra la corrupción en Rusia sino que era parte de ella. Tampoco era un abogado sino el contable de Browder precisamente.

La versión de Browder es que Magnitsky descubrió un plan de evasión fiscal de 230 millones de dólares que involucraba a su financiera, Hermitage Capital, que tenía fondos ocultos en una cuenta que, en realidad, fue creada por policías rusos corruptos que detuvieron a Magnitsky y permitieron su muerte en una prisión.

Al respecto el cineasta ruso Andrey Nekrasov, otro furibundo enemigo de Putin, realizó en 2016 un documental titulado “Magnitsky Act: Behind The Scenes” que versa sobre ambos, Browder y Magnitsky, donde el primero no sale bien parado.

Pero los tentáculos de Browder llegan tan lejos que logró que el Parlamento Europeo cancelara la proyección del documental porque importantes fuerzas están trabajando sin descanso para tensar todo lo posible las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.

La policía española deja escapar a Browder

Al estar condenado por sentencia firme, Browder tiene órdenes internacionales de busca y captura emitidas por la Interpol. Por eso fue detenido en un hotel Madrid en mayo de este año, aunque por muy poco tiempo porque el cartel de “disidente ruso” vende mucho y, como todo lo que afecta a Rusia, es rocambolesco.

Fue el propio Browder quien informó de su detención a través de su cuenta de Twitter: “Acabo de ser detenido por la policía española en Madrid en base a una orden de detención rusa de Interpol. Camino de la comisaría de policía en estos momentos”. Es evidente: la policía española ni siquiera le esposó, ni le retiró su móivil, como ordenan los protocolos. Son los privilegios de ser un “disidente ruso”.

Una vez en libertad, Browder siguió explicando en Twitter que la secretaría general de Interpol en Lyon “aconsejó” a la policía española que no hiciera ni casode  la orden de detención emitida por Rusia. “Es la sexta vez que Rusia abusa de Interpol en mi caso”, añadió.

Pero la complicidad con este delincuente no procedió sólo de la Interpol, ni de la policía española, porque fue invitado a venir a España por la fiscalía, concretamente por José Grinda, que investiga a las mafias rusas y el dinero del caso Magnitsky que ha acabado en España.

Los encargados de perseguir a los delincuentes funcionan así: en lugar de detenerlos se reúnen con ellos y los dejan marchar para que todo siga como siempre.

Un cura y un fabricante de armas ucraniano están implicados en el falso asesinato de Babchenko

Babchenko, el asesinado y luego resucitado
En mayo el New York Times se enfadó mucho por la muerte y posterior resurrección del “periodista” Arkady Babchenko en Kiev. A los periodistas gringos no les gusta que les tomen el pelo: son ellos quienes toman el pelo a los demás.

El cabreo explica el interesante artículo publicado el mes pasado (*), porque el Caso Babchenko va de una paradoja a otra: ahora quienes se han visto obligados a confesar han sido los espías que organizaron el montaje. Al final el interrogador ha sido interrogado: el espionaje quería detener a los sospechosos que debían conducirles hasta el Kremlin. Un montaje debía llevar a otro, a la campaña de intoxicación mediática.

A Babchenko se le suman en el montaje otros personajes esperpénticos de parecida factura, fabricados por el espionaje ucraniano. Uno de ellos es un sacerdote fascista llamado Oleksiy Tsimbalyuk.

Tsimbalyuk es un antiguo monje y diácono de la Iglesia Ortodoxa Rusa
que usaba el apodo de “Aristarkh”. Es un fanático antiruso. Su fe política es más fuerte que su
fe religiosa y la animadversión por Rusia hizo que abandonara a la
Iglesia oficial y se pasara a otra disidente.

Combatió en la Guerra del Donbas
junto a las bandas fascistas. En su perfil de Facebook las fotos no lo muestran con sotana sino con equipo de combate
caqui, incluyendo un escudo de los fascistas de Pravy Sektor.

En un documental de 10 minutos sobre él,
que apareció en línea en enero de 2017, describió el asesinato de
miembros de las milicias populares que combaten en el Donbas como un “acto
de misericordia”.

El sacerdote ha confesado que trabaja para los servicios de inteligencia ucranianos, añadiendo que fue contratado por sus jefes para matar a Babchenko. En Facebook asegura que tras el montaje se presentó a las
autoridades.

Aunque al principio un
portavoz del espionaje ucraniano lo negó, luego admitió que había desempeñado “cierto papel” en el montaje, pero no quisieron decir cuál.

No haría falta decirlo: dado su odio hacia Rusia, es absolutamente inverosímil que este cura haya sido elegido por Rusia para matar a Babchenko.

Pero el cura sólo era el pistolero, el ejecutor material. Detrás estaba el organizador: Boris L. Herman. Según admite el gobierno de Kiev, Herman no sólo planeó matar a Babchenko sino que tenía una lista de unas treinta personas más para eliminar, naturalmente siguiendo órdenes de Moscú.

Un tribunal de Kiev acusó a Herman del asesinato ficticio y ha estado preso preventivamente durante dos meses. Los fiscales dijeron que había pagado 15.000 dólares al asesino, la mitad de lo que le prometieron por el crimen.

En el tribunal, Herman intentó vincular el complot con Putin, aunque afirmó que, lo mismo que el sacerdote, él también había trabajado para el gobierno de Kiev desde principios de este año.

“Recibí una llamada de un conocido de larga data que vive en Moscú, y durante mi comunicación con él, resultó que estaba trabajando para una fundación de Putin para orquestar la desestabilización de Ucrania”, dijo Herman.

Admitió que sabía perfectamente que no habría ningún asesinato. El monje fue contratado porque no quería matar a un hombre desarmado, dijo al tribunal. Una vez que tuvo lugar el “asesinato”, dijo que su contacto ruso le dio una lista con otros 30 nombres, que pasó a la contrainteligencia ucraniana.

El abogado de Herman, Eugene Solodko, escribió en Facebook que su cliente era el director ejecutivo de Schmeisser, una empresa ucraniano-alemana y el único fabricante de armas en Ucrania que no es propiedad del gobierno. Se especializa en la fabricación de miras de rifle de francotirador, dice el abogado.

La oficina del fiscal negó que Herman trabajara para la contrainteligencia ucraniana.

Ucrania ha sido criticada por organizaciones internacionales, dirigentes políticos extranjeros y periodistas por simular el asesinato de Babchenko. La embajada ucraniana en Londres se sintió obligada a emitir una declaración justificando lo que llamó una “operación especial”, indicando que “la guerra híbrida desatada por la Federación Rusa contra Ucrania requiere enfoques poco ortodoxos”.

El gobierno de Kiev no ha explicado los motivos del montaje.

Por su parte, Babchenko dijo que había aceptado participar en la farsa porque creía que su vida corría peligro. Dio algunos detalles sobre la puesta en escena del falso crimen: los guardias de seguridad tomaron una de sus sudaderas y dispararon a través de ella, luego la cubrieron con sangre de cerdo y, finalmente, se la puso de nuevo.

Su esposa, que estaba involucrada en la comedia, llamó a una ambulancia y le trasladaron al hospital, ingresando en una unidad de cuidados intensivos, declarado muerto y llevado a la morgue. Fue entonces cuando dejó de hacerse el muerto y empezó a ver los homenajes que le rendían por televisión.

(*) https://mobile.nytimes.com/2018/06/01/world/europe/ukraine-arkady-babchenko.html

Tsimbalyuk, el monje guerrero, combatiente en el Donbas y enemigo jurado de Rusia

Más información:

Los imperialistas preparan un plan para evacuar a los ‘Cascos Blancos’ de Siria

Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos, entre ellos Gran Bretaña y Francia, están discutiendo un plan para evacuar de Siria a los miembros de los Cascos Blancos y sus familias, informa la cadena de televisión estadounidense CNN.

La evacuación fue abordada por Trump al margen de la cumbre de la OTAN en Bruselas. Las delegaciones occidentales, sin embargo, le convencieron de que era necesario discutir los medios de evacuación con Israel y Jordania.

La seguridad de los Cascos Blancos podría haber estado también en la agenda de la reunión entre Trump y Putin en Helsinki. Sin embargo, los países occidentales esperan encontrar una manera de implementar su plan sin la ayuda de Moscú.

Recientemente el Departamento de Estado de Washington asignó 6,6 millones de dólares para el funcionamiento de los Cascos Blancos y el mecanismo de la ONU en Siria. El Departamento de Estado señaló que Washington “apoya firmemente a los Cascos Blancos, que han salvado más de 100.000 vidas desde que comenzó el conflicto”.

Repetidamente los Cascos Blancos han sido acusados de ser uno de los brazos del yihadismo en Siria, de fomentar la intervención militar extranjera en el país, así como de inventar pruebas contra la campaña rusa en la guerra.

Los Cascos Blancos escenificaron el supuesto ataque químico el 7 de abril en la ciudad siria de Duma, cuyo vídeo fue publicado por ellos en las redes sociales.

https://edition.cnn.com/2018/07/15/politics/us-allies-syria-evacuation-white-helmets/index.html

El trabajo de difusión ‘cultural’ de la CIA contra la URSS durante la Guerra Fría

El Washington Post acaba de descubrir ahora (*) que la CIA publicó y distribuyó la novela épica de Boris Pasternak, Doctor Zhivago, para socavar a la URSS, pero para los historiadores de la Guerra Fría y los que vivían al otro lado del Telón de Acero, es una noticia muy vieja.

Desde su mismo origen en 1947 la CIA comprendió que para derrocar a la Unión Soviética, además de bombas, eran necesarias pinturas, sinfonías y prosa.

A finales de la década de 1940, en el apogeo de la Guerra Fría, la CIA empezó a darse cuenta de que la Revolución de Octubre había conquistado a muchos artistas, escritores y científicos de Europa Occidental.

En 1950 creó el Congreso para la Libertad de la Cultura con el objetivo de socavar el prestigio de la URSS y ganar los corazones y las mentes de los intelectuales progresistas europeos.

La intelectualidad europea sabía que Estados Unidos era una sociedad capitalista, comercial y filistea que carecía de una tradiciones culturales, lo que Hugh Wilford, autor de varios libros sobre operaciones secretas de la CIA durante la Guerra Fría, califica como “prejuicios culturales antiamericanos”.

Los libros eran un arma y “Doctor Zhivago” fue sólo uno de los que fueron subsidiados. Sus autores fueron promocionados a lo más alto, alcanzado el Premio Nobel de Literatura gracias al espionaje, mientras vetaban a otros novelistas, como Gorki.

“Creo que ‘Archipiélago de Gulag’ fue aún más importante que ‘Doctor Zhivago’, como ejemplo de propaganda exitosa desde el punto de vista estadounidense”, dice Serguei Jruschov, hijo del ex primer ministro soviético y miembro del Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown.

Jruschov se refiere a la novela histórica del Premio Nobel Alexander Soljenitsin, que estuvo preso en un campo de trabajo soviético y en su novela detalla la vida dentro de las cárceles.

“Y también diría que las ‘Veinte cartas a un amigo’ de Svetlana Alliluyeva [la hija de Stalin] fue la más dolorosa en la época de Brezhnev”, añade Jruschov. A Svetlana le pagaron casi un millón de dólares por su novela.

“Conseguir esos libros en la Unión Soviética era relativamente fácil”, dice Jruschov. “A la gente de la embajada estadounidense [en Moscú] le gustaba conocer a artistas y periodistas y, por supuesto, les hablaban de las llamadas ‘artes no oficiales’ en la Unión Soviética, cuando se hablaba de escultura, pintura, música, escritura y normalmente distribuían libros y panfletos al pueblo soviético”, dice Serguei Kruschev.

“Era ilegal en ese momento, pero en realidad todos sabían que lo estaban haciendo”, añade.

El Congreso para la Libertad de la Cultura financió numerosas revistas literarias y culturales, incluyendo la revista británica “Encounter” y, con pleno conocimiento de causa, la “Revue de Paris”.

Fue la sombra detrás de conciertos patrocinados, como la actuación de una orquesta sinfónica de Boston en abril de 1952 en un festival de música en París.

La elección de la música para la interpretación no es casual. La CIA coronaba a Igor Stravinsky, uno de los compositores más famosos de su tiempo y crítico declarado de la URSS.

La CIA incluso financió la versión animada de “Rebelión en la granja” de George Orwell.

Para financiar estas actividades, la CIA lavó dinero en secreto a través de una variedad de organizaciones culturales en América y Europa.

En la Unión Soviética se consideraba que el denominado “arte moderno” reflejaba la decadencia de la burguesía occidental y muchos artistas huyeron, entre ellos Vasili Kandinsky y Mark Rothko.

La CIA gastó millones de dólares para subsidiar el movimiento artístico neoyorquino de los años 50 conocido como “expresionismo abstracto”, un estilo de pintura practicado por Rothko y Jackson Pollack, artistas poco apreciados por los estadounidenses de aquella época.

El espionaje les apoyó, organizando exposiciones de pintura por toda Europa y les ayudó a difundir el “arte abstracto” como una tendencia mundial.

La difusión del expresionismo abstracto ayudó a que la intelectualidad europea progresivamente pasara a inclinarse del lado del imperialismo durante la Guerra Fría, afirma Hugh Wilford, profesor de historia en la Universidad pública de California.

Hoy en día, es difícil imaginar a los maestros de espías americanos como mecenas del arte, pero “en aquel momento había algunos tipos bastante sofisticados navegando por la CIA”, dice Wilford.

“Probablemente apreciaban el papel de los mecenas culturales porque habían sido formados en una especie de escuela preparatoria, las clases de Ivy League de las que formaban parte personas como Nelson Rockefeller y [el editor del New York Herald Tribune] John Hay Whitney”.

«Así que era lógico que esta organización, entonces bastante aristocrática, la CIA, hiciera esto», dice Wilford.

El Congreso para la Libertad de la Cultura, que llegó a tener oficinas en 35 países y cerca de 300 empleados, fue clausurado en los años sesenta.

(*) http://www.washingtonpost.com/world/national-security/during-cold-war-cia-used-doctor-zhivago-as-a-tool-to-undermine-soviet-union/%2f2014%2f04%2f05%2f2ef3d9c6-b9ee-11e3-9a05-c739f29ccb08_story.html

Más información:

– El colonialismo ideológico de la posguerra
– La CIA estudia a los teóricos franceses: cómo desmantelar a la izquierda cultural
– A la CIA siempre le gustaron más los intelectuales de la ‘nueva izquierda’
– Bajo los adoquines ya no hay arena de playa
– El expresionismo abstracto
 

No hubo ningún ataque químico del ejército sirio contra Duma en abril

La imagen de portada es una captura de pantalla de una manipulación de la CNN divulgada en abril en la que aparece la corresponsal de la cadena, Clarissa Ward, olisqueando la ropa para demostrar que el ejército sirio había lanzado armamento bioquímico contra la población de Duma, un barrio en los alrededores de Damasco.

La campaña no sólo fue una de las tantas desinformaciones de las grandes cadenas, sino que los imperialistas lo tomaron como pretexto para una operación de represalias masivas en la que la aviación de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia bombardearon Siria.

En España en los embustes ha venido destacado durante años el farsante de Mikel Ayestarán, premio Periodistas Vascos 2015, que entonces escribía en ABC que “además del cloro, el régimen ha empleado también gas sarín, un agente nervioso extremadamente potente, según recogió el informe publicado por Naciones Unidas en septiembre. El organismo internacional investigó durante cinco meses el ataque contra la aldea de Jan Sheijun, en el que 83 personas murieron, y concluyó que la bomba lanzada por un avión sirio era un artefacto de gas sarín producido por la antigua URSS con 40 kilos de sarín y otros agentes nerviosos” (1).

Este manipulador mezclaba torpemente el ataque a Duma con el de Jan Sheijun, como mezclaba el cloro con el sarín, a Siria con la desaparecida URSS, e incluso con Rusia, a la que había que poner siempre en primer plano, porque “Rusia ampara por sistema todos los ataques químicos lanzados por Al Assad”, concluía Ayestarán.

Otra información decía que Estados Unidos disponía de “multitud de informes” que demostraban que el Gobierno de Siria había empleado gas cloro y sarín contra la localidad de Duma. “El uso de armas químicas -aseguraba- se suma al cúmulo de ‘brutalidades’ cometidas por el ‘régimen’ de Bachar Al Assad contra su propio pueblo” (2).

Pues bien, el viernes la OIPC publicó un informe preliminar sobre el asunto en el que concluye lo siguiente: “No se ha detectado ningún agente neurotóxico organofosforado o sus productos de degradación en las muestras ambientales o en los restos de plasma obtenidos de las supuestas víctimas”.

No hay nada de nada. Por no haber no hay ni víctimas, que son “supuestas” aunque la Cadena Ser cifró su número en 40, por lo menos (3).

Era sabido, y la campaña de mentiras en las grandes cadenas sólo trataban de justificar los bombardeos porque los imperialistas siempre necesitan un pretexto. Tanto la ONU como la OIPC advirtieron entonces, a quien quisiera escuchar, que había que tener prudencia antres de acusar al “animal Al-Assad”.

(1) https://www.abc.es/internacional/abci-damasco-burla-todos-vetos-y-sigue-produciendo-cloro-y-empleando-sarin-201804110222_noticia.html
(2) https://www.lainformacion.com/mundo/ataque-siria-eeuu-acusa-a-assad-de-usar-gas-cloro-y-sarin-en-duma/6346222
(3) http://www.cadenaser.com/ser/2018/04/08/internacional/1523174978_919047.html

Culebrón Skripal: otros dos nuevos afectados por el gas tóxico en la misma ciudad británica

Botella de aceite Novichok con logo del KGB
Ante el Mundial de Fútbol esperábamos otro de tipo de provocación, y las apuestas iban hacia el Donbas o hacia Siria, pero fallamos. Lo que se produjo el 4 de marzo fue el envenenamiento del espía Serguei Skripal y su hija Julia, que desató una formidable crisis política internacional de expulsión de diplomáticos rusos en Europa y la ola de falsedades más grande que han conocido las islas en muchos años.

A pesar de que el Caso Skripal movilizó a los servicios policiales y de inteligencia de Gran Bretaña, reaparece cuatro meses después con una nueva intoxicación en Amesbury, un pueblo del suroeste de Inglaterra, que afecta a otras dos personas. El gabinete británico de crisis se ha vuelto a reunir, aunque de momento no han aparecido ni acusaciones contra Rusia, ni sanciones económicas, ni expulsiones de diplomáticos, a pesar de un contexto mucho más peliagudo:

– en pleno Mundial de Fútbol
– pendientes de la cumbre de la OTAN en Bruselas
– pendientes de la cumbre entre Trump y Putin
– pendientes de una visita de Trump a las islas

El segundo envenenamiento aclara algunas cosas del primero, cuya investigación no se ha cerrado. Además de Rusia, otros países también poseen muestras de gas “novichok”: la República Checa en particular, según confesó su propio presidente Milos Zeman, pero también Alemania y Suecia.

Las investigaciones realizadas por varios medios de comunicación alemanes -los canales de televisión NDR y WDR, los periódicos Die Zeit y Süddeutsche Zeitung- demuestran que Occidente conoce el “novichok” desde hace al menos veinte años.

A pesar del precedente, un ataque con la misma sustancia tóxica se reproduce a pocos kilómetros del anterior y muy cerca del laboratorio militar de Porton Down, donde se sintetiza y almacena “novichok” con fines experimentales. ¿Son ambos ataques uno de esos experimentos?

Hace cuatro meses los “científicos” decían que a la intemperie el “novichok” se degrada rápidamente. Por eso los equipos de limpieza estuvieron limpiando con agua las posibles zonas afectadas por el tóxico. Ahora dicen lo contrario: que la nueva intoxicación es consecuencia de la anterior…

También se ha sabido que Skripal no estaba jubilado. Varios de sus viajes a los Estados bálticos y a Europa Central, para reunirse con otros espías así lo atestiguan.

Los afectados por el segundo ataque son Charlie Rowley y Dawn Sturgess, ambos en situación de paro, ambos drogadictos y ambos sin hogar, según asegura la prensa británica.

Sin embargo, Rowley vivía en una casa nueva en la calle Muggleton Road de Amesbury, un barrio residencial donde el precio de las viviendas más baratas es de 270.000 libras y el promedio supera las 430.000 libras.

Ambos afectados tienen cuentas activas en Facebook y uno de los “Me gusta” de Rowley procede de un agente hipotecario, lo que es extraño porque los bancos no suelen conceder préstamos hipotecarios a drogadictos desempleados.

La prensa no menciona el nombre el agente del MI6 Pablo Miller porque está protegido por la censura o, dicho en términos técnicos, por una notificación D, es decir, una orden gubernamental para que los medios de comunicación guarden silencio sobre un determinado asunto por razones de seguridad nacional.

Pero Miller es vecino de Rowley y Sturgess y Salisbury es una ciudad de 45.000 habitantes. Un pañuelo. Todo el mundo se conoce.

No les extrañe que, a partir de culebrón Skripal, en las tiendas de Moscú un empresario empezara a comercializar aceite marca “Novichok”, en cuya etiqueta va el logo del antiguo KGB.

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P.S. El 8 de julio falleció en el hospital Dawn Sturgess, de 44 años, afectada en la segunda ola de intoxicación.

Odio, discurso de odio, delito de odio, grupo de odio

El odio y sus conexos, como el llamado “discurso de odio”, son uno de los mejores ejemplos de la basurilla intelectual que fabrican las facultades de sociología de Estados Unidos, las ONG, los periodistas, los grupos reformistas y los movimientos LGTB, entre otros.

Lo políticamente correcto está de moda y el odio se ha quedado fuera. Le han dado sustantividad propia y lo han convertido en un delito por sí mismo. Hay fiscalías y grupos de la policía dedicados especialmente a perseguir este tipo de delitos. Cabe suponer que si los grupos de estupefacientes han erradicado las drogas, los grupos antiodio acabarán con el odio y el rencor, y harán realidad el mandato bíblico de “amaos los unos a los otros”.

Esta imbecilidad intelectual cumple numerosas funciones de control social, diversión ideológica y ataque a la libertad de expresión.

El recurso al odio es una explicación extremadamente subjetiva de un fenómeno social, de una conducta personal y de un delito del estilo que difunde la telebasura, como “mentes criminales”.

Te radicalizas porque lees páginas radicales en internet. De ese modo, tienes que tener cuidado porque puedes acabar en la extrema derecha o en la extrema izquierda. Así los “expertos” aseguran que los yihadistas cometen crímenes atroces porque leen ese tipo de propaganda y se “reconvierten”. Si leyeran a Bakunin pondrían en práctica la acción directa y si leyeran a Mao, la guerra popular prolongada.

Por eso es imprescindible acabar con el odio, el extremismo y las páginas extremistas en internet, que es su incubadora. “El discurso del odio invade la red”, decía el año pasado un informe del Ministerio del Interior (1).

Es la típica falsedad propagada al unísono desde un Ministerio tan propenso, como el de Interior, cuyas tonterías los medios jalean para crear una (falsa) alarma: internet es el moderno Sodoma y Gomorra, un ámbito especial de criminalidad repleto de piratería y pornografía.

Convierten a lo que es puramente virtual en real. Por ejemplo, es habitual el empleo de expresiones como “ataque” o “agresión” para referirse a mensajes aparecidos en las redes sociales. Alguien se ha debido quedar hipnotizado: un mensaje no es una paliza ni una cuchillada.

El segundo paso es convertir lo virtual en viral. Es otro vuelco de 180 grados. Quieren aparentar que un determinado mensaje se ha expandido por la red, cuando en realidad lo que expande el mensaje es la censura y la represión.

En fin, es una cadena que luego pasa de lo viral a lo “visible”, otra expresión absurda de la jerga moderna.

Un mensaje no es en sí mismo viral; lo viral es la represión. Los delitos cometidos en el ejercicio de la libertad de expresión, como el de enaltecimiento (artículo 578 del Código Penal), requieren publicidad. Pero un mensaje en Twitter no es público; alguien lo convierte en público. Quien ha elevado a Casandra Vera a los altares de la fama no es un chiste, sino la policía, los tribunales y los medios de comunicación.

Además de constituir un delito por sí mismo (artículo 510 del Código Penal), el odio es una circunstancia agravante (artículo 22.4 del Código Penal) en cualquier otro delito, como en el Caso Altsasu.

Por estúpida que resulte, la ideología dominante se propaga como la peste a golpe de subvenciones, ONG y prensa. En el caso del odio ha llegado al delirio, como se comprueba en la noticia del diario ecuatoriano “El Universo” de la semana pasada, donde se informa de que el actual Presidente de la República, Lenín Moreno, había denunciado por un delito de odio a su predecesor Correa porque le llamó “Efialtes” en su cuenta de Twitter (2).

Hay que recurrir a Herodoto para averiguar que Efialtes fue un ateniense de hace 2.500 años que, durante la batalla de las Termópilas, envió a los persas a masacrar a los espartanos que defendían el desfiladero. Es, pues, sinónimo de traidor, el Malinche azteca o el Caín bíblico.

La leyenda es común a muchos pueblos: los extranjeros no nos derrotaron porque fueran más valientes, sino porque uno de los nuestros nos traicionó…

Si dos políticos que ocupan los cargos de máximo relieve de un país, tienen que recurrir a los tribunales llevándoles este tipo de “delitos”, es porque estamos rodeados de gilipollas, y no se trata sólo de periodistas, sino de juristas (jueces, abogados, fiscales, profesores universitarios) y de todos esos colectivos seudoprogres.

A pesar de la represión, el odio aumenta a través de internet, que es su correa de transmisión. “Las redes sociales han permitido el aumento de los ataques y casos de odio en Estados Unidos”, asegura el SPLC (Southern Poverty Law Center).

Además internet pone en contacto a unos odiadores con otros, los recluta y los organiza, de tal modo que el referido SPLC ha registrado unos 900 grupos de odio en Estados Unidos, que Rick Halperin uno de esos “expertos” de pacotilla de una universidad metodista, atribuye a los mensajes de Trump: “Todo empieza con el Presidente”, sostiene Halperin. “Ha demostrado quién es: un intolerante, un mentiroso, una persona que odia”(3).

La conclusión es obvia: si todo empieza con Trump, para acabar con el odio primero deberíamos acabar con él… Pero no podemos. Lo que sí podemos hacer es censurar internet de manera que el odio, el racismo, el yihadismo y el extremismo no se propaguen.

Ahora bien, la censura está mal vista y es antipática si llega desde fuera, sobre todo desde el Estado y sus funcionarios. Lo mejor -y más barato- es que internet se autocensure: que los buscadores se autocensuren, poner a Facebook y Twitter a vigilar a sus usuarios, cerrar los servidores a saco…

(1) https://politica.elpais.com/politica/2017/06/08/actualidad/1496913111_575299.htm
(2) https://www.eluniverso.com/noticias/2018/06/20/nota/6821237/denuncian-rafael-correa-supuesto-delito-odio-tras-llamar-efialtes
(3) https://mundohispanico.com/noticias/aumenta-racismo-y-odio-en-redes-sociales-experto-lo-atribuye-a-trump-video

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