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Assange y la Guerra de Yemen: el hilo invisible de la venganza

Patrick Cockburn
Estaba en Kabul hace diez años cuando WikiLeaks publicó una importante serie de documentos del gobierno de Estados Unidos sobre los conflictos en Afganistán, Irak y Yemen. El día de la publicación, había acordado por teléfono una reunión con un funcionario estadounidense para una entrevista informal. Durante nuestra conversación, le conté lo que acababa de enterarme por la prensa.

Estaba muy interesado y me preguntó lo que sabía sobre el grado de clasificación de los expedientes. Cuando se lo dije, me contestó en tono aliviado: “Entonces no son verdaderos secretos”.

Cuando volvimos a coincidir más tarde en mi hotel, le pregunté por qué se despreocupaba tanto por unas revelaciones, que estaban haciendo mucho ruido en el mundo.

Explicó que el gobierno estadounidense no es tan ingenuo como para no darse cuenta de que poner documentos a disposición de tantos funcionarios civiles y militares significa que corren el riesgo de filtrarse. Cualquier información que fuera realmente perjudicial para la seguridad estadounidense había sido eliminada.

De todos modos, dijo, “no aprenderemos grandes secretos de WikiLeaks porque ya han sido revelados por la Casa Blanca, el Pentágono o el Departamento de Estado”.

Encontré su argumento convincente y luego escribí un artículo diciendo que los secretos de WikiLeaks no eran tan secretos.

Sin embargo, el funcionario estadounidense y yo fuimos ingenuos olvidando que el verdadero propósito del secreto de Estado es permitir que los gobiernos establezcan su propia versión de la verdad, a menudo engañosa, a través de una cuidadosa selección de los “hechos” que se comunican al público. Se enfurecen por cualquier revelación de lo que realmente saben o por fuentes alternativas de información. Estas amenazas a su control de la información deben abordarse siempre que sea posible y, cuando esto no sea posible, los responsables deben ser procesados y castigados.

Hemos tenido dos buenos ejemplos de cómo un gobierno -en este caso Estados Unidos- trabaja para proteger su propia versión de los hechos. La primera es la acusación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, bajo la Ley de Espionaje, por revelar 750.000 documentos militares y diplomáticos confidenciales en 2010.

El segundo ejemplo ha ocurrido en los últimos días. Puede que los medios de comunicación internacionales no siempre se hayan cubierto de gloria en la Guerra de Yemen, pero hay valientes periodistas y organizaciones de prensa que lo han hecho. Uno de ellos es el periodista yemení Maad Al-Zikry, quien, junto con Maggie Michael y Nariman El-Mofty, forma parte de un equipo de Associated Press (AP) que ganó este año el Premio Internacional Pulitzer de Periodismo por su excelente cobertura de la Guerra de Yemen. Sus historias incluían revelaciones de ataques de aviones no tripulados estadounidenses y prisiones controladas por Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Yemen.

Al gobierno de Estados Unidos claramente no le gusta este tipo de periodismo crítico. Cuando el pasado martes se otorgó el Premio Pulitzer en Nueva York, Zikry no estaba allí porque se le negó un visado de entrada a Estados Unidos. Ya no hay una embajada estadounidense en la capital yemení, Sanaa, pero hace dos meses la embajada de Estados Unidos en El Cairo rechazó su solicitud de visado, a pesar de contar con el pleno apoyo de la AP y de muchas otras instituciones de renombre.

Después de que la AP presionara, Zikry solicitó un segundo visado y esta vez fue recibido por un consejero de la embajada. Dijo que preguntó: “¿Piensa la embajada estadounidense que un periodista de investigación yemení que informa para la AP es un terrorista?, ¿Estás diciendo que soy un terrorista?”

El asesor dijo que “trabajarían” en su visado o, en otras palabras, le preguntarían al gobierno de Washington qué hacer. “Así que esperé, esperé, esperé, esperé, esperé, esperé”, dijo. “Y, hasta ahora, no he sabido nada de ellos”.

Por supuesto, Washington es muy capaz de levantar la prohibición de visado para un yemení en un caso como éste, pero ha decidido deliberadamente no hacerlo.

¿Se puede comparar lo que hicieron Assange y WikiLeaks en 2010 con lo que hicieron Zikry y la AP en 2019? Algunos comentaristas, vergonzosamente, sostienen que el procesamiento de Assange y su actual encarcelamiento, a la espera de su posible extradición a Estados Unidos o Suecia, no tiene nada que ver con la libertad de expresión.

De hecho, hizo lo que todo periodista debería hacer y lo hizo muy bien.

Tomemos el ejemplo de Yemen. Es muy actual, porque en los últimos días, altos funcionarios estadounidenses han denunciado a Irán por dirigir y armar presuntamente a los rebeldes huthíes que combaten a las fuerzas apoyadas por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos. La acción de estos llamados “agentes iraníes” podría ser un casus belli en el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.

Mike Pompeo, el Secretario de Estado de Estados Unidos, dice que Irán ha proporcionado a los huthíes “el sistema de misiles, el equipo y la capacidad militar que tienen hoy en día”.

John Bolton, asesor de seguridad nacional, dijo el miércoles [29 de mayo] que Irán se arriesga a una “respuesta muy fuerte” de Estados Unidos, entre otras cosas, por los ataques con aviones teledirigidos de los huthíes en Arabia saudí, de los que responsabiliza a los iraníes.

Estas acusaciones de Estados Unidos, Arabia saudí y su aliado yemení, procedan de quien procedan, de que los huthíes son los lacayos de Irán, y que están armados por Irán, han circulado durante mucho tiempo. Pero, ¿qué sabemos acerca de lo que Washington realmente piensa de estas acusaciones, que no han cambiado mucho a lo largo de los años?

Aquí es donde Wikileaks viene al rescate.

La embajada de Estados Unidos en Sanaa puede estar cerrada hoy, pero fue inaugurada el 9 de diciembre de 2009, cuando Stephen Seche, el embajador de Estados Unidos, envió un informe detallado al Departamento de Estado titulado: “¿Quiénes son los huthíes?, ¿cómo luchan?” Citando numerosas fuentes, afirmó que los huthíes “obtienen sus armas en el mercado negro yemení” y a través de acuerdos con comandantes militares corruptos del gobierno. Un alto funcionario de la inteligencia yemení dijo: “Los iraníes no arman a los huthíes. Las armas que usan son yemeníes. Otro alto funcionario dice que la coalición anti-huthi “cubre sus fracasos diciendo que las armas [de los huthíes] provienen de Irán”.

Los expertos yemeníes en conflictos afirman que la adquisición de armas por parte de los huthíes tampoco tiene mucho que ver con Irán. Yemen siempre ha tenido un floreciente mercado negro de armamento, donde se pueden obtener armas de todo tipo en casi cualquier cantidad, si el dinero lo permite. Las fuerzas anti-huthíes, abundantemente abastecidas por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, son felices porque aprovechan para venderlas a los huthíes o a cualquier otra persona.

En un período anterior, el estudio de la embajada cita “informes sensibles” -presumiblemente de la CIA u otra organización de inteligencia- de que extremistas somalíes, que querían lanzacohetes Katyusha, simplemente habían cruzado el Mar Rojo para comprarlos en el mercado negro yemení.

La revelación de información importante sobre la Guerra en Yemen -que ha matado al menos a 70.000 personas- es la razón por la que el gobierno de Estados Unidos está persiguiendo tanto a Assange como a Zikry.

El periodista disidente yemení afirma que “una de las principales razones por las que este país está tan empobrecido y en la trágica situación a la que se enfrenta hoy es el castigo masivo de Yemen por parte de la administración norteamericana”.

Eso es obviamente cierto, pero alguien en Washington probablemente lo considera un secreto.

https://www.independent.co.uk/voices/julian-assange-us-authorities-wikileaks-secrets-yemen-iran-saudi-arabia-a8938786.html

Singapur obligará a las redes sociales a insertar mensajes ‘verdaderos’ cuando considere que lo publicado es ‘falso’

El 8 de mayo el Parlamento de Singapur aprobó una ley de censura que permite a su Inquisición local ordenar la eliminación de contenidos de las redes sociales, o bien  ordenar a las multinacionales que los administran que añadan mensajes “de corrección” junto a los mensajes considerados como “falsos”.

Las multinacionales se enfrentan a multas de hasta 658.000 euros y los “delincuentes” pueden ser condenados a penas de prisión de hasta diez años.

El gobierno de Singapur explicó que estas medidas eran necesarias para combatir la “desinformación” que, en su opinión, amenaza la seguridad y puede dividir a los 5,6 millones de habitantes del país.

La famosa “lucha contra las noticias falsas” se ha convertido en una tara de la posmodernidad para justificar la censura y el imperio de las fuentes oficiales de información. El gobierno asegura que esta ley tiene como objetivo las declaraciones falsas, no las opiniones, y que ordenar “correcciones” junto a los mensajes considerados como falsos será la primera respuesta, antes de cualquier multa o sentencia de prisión.

El ministro del Interior, Kasiviswanathan Shanmugam, dijo el martes en el Parlamento que no se puede contar con que los grandes monppolios se regulen a sí mismos: “Debemos demostrarles que somos justos, pero también firmes”.

La nueva legislación otorga a las autoridades poderes desequilibrados para reprimir las opiniones en línea que desaprueban, ha manifestado Nicholas Bequelin, director regional de Amnistía Internacional para Asia oriental y sudoriental.

Para la Asia Internet Coalition, una asociación que incluye Facebook, Google y Twitter, la nueva legislación es “la más radical de su tipo hasta la fecha”.

https://www.lemonde.fr/pixels/article/2019/05/08/singapour-obligera-facebook-et-twitter-a-ajouter-des-messages-de-correction-a-cote-des-posts-juges-faux-par-les-autorites_5459784_4408996.html

Las antenas de la guerra fría: la intoxicación propagandística ayer, hoy y siempre

Rosa Miriam Elizalde

No hay guerra fría sin antenas. Comenzó con Radio Europa Libre y Radio Libertad, que levantaron la veda de la caricatura banal, del disparate histórico, del insulto injustificado. Las radioemisoras se lanzaron a describir lo que imaginaban ocurría tras el telón de acero con argumentos que luego sonrojarían a algunos de los que participaron en esas operaciones.

Cuando el gobierno de George W. Bush desmontó las antenas de Radio Libertad en la Playa de Pals, España, los funcionarios reconocieron que lo hacían no sólo porque costaban un potosí, sino porque se habían convertido en anticuadas e inoperantes las historias habituales a las que EEUU se había aferrado con insistencia en el pasado. El Muro de Berlín había caído y los seis potentes transmisores de onda corta clavados frente al mar en Girona eran un incómodo recordatorio de la práctica de la propaganda goebbeliana en un mundo en reajuste.

Los halcones de la desinformación crearon Radio Martí en 1985 a imagen y semejanza de Radio Libertad para voltear a la isla comunista del Caribe, que caería irremediablemente con el disparo al corazón del oso soviético. Como la predicción tardaba demasiado en hacerse realidad, duplicaron la dosis: en 1990 levantaron las antenas de TV Martí. Desde entonces, las transmisiones hacia Cuba alcanzan las cifras insólitas de mil 800 horas semanales, a un costo de más de mil millones de dólares en poco más de tres décadas.

Ha sido esta la operación más costosa, corrupta e inútil en la larga historia de las empresas desinformativas de las agencias estadunidenses. Radio y TV Martí no se vieron nunca ni en Cuba ni en EEUU. En la isla, desde los primeros intentos de violación del espectro radioléctrico, un grupo de brillantes ingenieros multiplicaron por cero la eficacia de las antenas.

En EEUU no pudieron emitir debido a una norma legal que impidió la difusión y transmisión de noticias financiadas por el gobierno y destinada a audiencias extranjeras. Los legisladores habían mostrado su desagrado ante la posibilidad de que los contribuyentes recibieran propaganda pura y dura que podía alterar su percepción de los hechos. El Congreso, con Barack Obama en la Casa Blanca, cambió la normativa en 2013, pero ni así los índices de audiencia han levantado una pulgada del piso.

La nueva clase de yuppies de la nomenklatura estadunidense, con el odio de antes y los mismos deseos de sus padres de practicar la transustanciación al capitalismo en la isla, han intentado clonar a Radio y TV Martí en Internet. El semanario Miami New Times, de la Florida, ha documentado las operaciones en Facebook para crear perfiles falsos y granjas de trolls con una partida, en el año fiscal 2019, de más de 23 millones de dólares y los mismos métodos de Cambridge Analytica, financiados por una organización oficial, la Junta de Gobernadores de Radiodifusión (BBG, por sus siglas en inglés), que administra y dirige las transmisiones desde EEUU hacia Cuba. Hasta hoy no hemos tenido noticias de que la empresa del pulgar azul haya impuesto sanciones contra el Departamento de Estado o la Casa Blanca por la creación de cientos de cuentas con comportamiento no auténtico destinadas a intervenir en la política interna de otros países, el argumento con el cual han cerrado millones de perfiles de Rusia, Irán y, ¡oh, milagro!, Israel.

La semana pasada una auditoría independiente de expertos de la Agencia de EEUU para Medios Globales (USAGM) concluyó que los noticieros de radio y televisión, y especialmente la oferta diaria constante de los programas de debate político y los informes de investigación, están plagados de mal periodismo y propaganda ineficaz.

Las transmisiones y publicaciones de Radio y TV Martí “estimulan de forma abierta la oposición y hostilidad a la revolución cubana en todos sus aspectos sociales, políticos, culturales y económicos. Casi cualquier crítica está permitida y la hacen con un enfoque retórico e ideológico sin cambios desde los días más calurosos de la guerra fría. Falló entonces, y está fallando ahora”, concluye el informe.

Estos auditores han tardado 34 años para descubrir lo que prácticamente sabe cualquiera con un mínimo de sentido común. Por cierto, cuando se estaba levantando la primera antena de Radio Martí en Washington, el patriarca del posmodernismo, Jean Baudrillard, lo veía clarísimo en su libro “Simulacro y simulación”: el objetivo de la información en esta guerra es el consenso mediante el encefalograma plano. Someter a todo el mundo a la recepción incondicional del simulacro retransmitido por las ondas. Lo que resulta de ello es una atmósfera irrespirable de decepción y de estupidez.

http://www.cubadebate.cu/opinion/2019/05/30/las-antenas-de-la-guerra-fria/

Sky News: de la apología del terrorismo a la propaganda de guerra

La intoxicadora de Sky News: Alex Crawford
El jueves por la noche la cadena de televisión Sky News publicó un artículo titulado “Sky News es testigo del horrores del último puesto de avanzada rebelde de Siria”, en el que la periodista Alex Crawford afirma haber sido objeto de un bombardeo de tanques rusos durante un reportaje en la provincia siria de Idlib.

El relato llegó a los titulares y fue objeto de boletines de noticias en todo el Reino Unido e incluso en todo el mundo. El problema, sin embargo, es que los reportajes televisivos románticos, como la desvergonzada propaganda bélica que son, caen de bruces cuando se someten al escrutinio y al sentido común más básico.

El vídeo retrata a una periodista valiente e intrépida, luchando para que se conozca la verdad sobre el régimen de Assad, pero para los que conocen la Guerra de Siria, no sólo les da suficiente cuerda para colgarse a sí mismo, sino quizás a todo su equipo.

Crawford admite estar presente dentro de la zona de desmilitarización, entre el último puesto de control “rebelde” y el gobierno sirio. Esta zona es un cordón de desescalada tras el acuerdo de alto el fuego negociado entre Turquía y Rusia de septiembre de 2018.

Crawford afirma que la zona está siendo violada constantemente, lo que es obviamente cierto, aunque está presente allí con militantes afiliados a Al Qaeda, carros de combate y peleles bien conocidos por los grupos terroristas de propaganda, lo que dibuja una mala imagen si quiere demonizar al gobierno sirio y a sus aliados.

Crawford también admite que todos los civiles han abandonado la zona, lo que indica que está rodeada de terroristas, que son obviamente los únicos objetivos a los que se puede llegar en la región, con la excepción de su equipo o quizás de otros que han venido con un propósito similar. No sólo es este el caso, sino que decidieron entrar en la zona durante un enfrentamiento armado entre las dos partes, empezando el vídeo con un tanque que había sido destruido por las fuerzas sirias y sus aliados.

La periodista está en Idlib del lado de los terroristas en tiempo de guerra, lo que significa que ha entrado ilegalmente en Siria y que ni el gobierno sirio ni las fuerzas rusas saben que es una periodista occidental que trabaja para Sky News. Es bien sabido por los observadores de guerra sirios que casi todos los grupos terroristas tienen sus propias agencias de propaganda, que consisten en militantes y periodistas que también actúan como combatientes a tiempo parcial y pertenecen a organizaciones terroristas.

Luego escuchamos su conversación con una conocida figura de la propaganda terrorista, Bilal Abdul Kareem, que ha aparecido en toda Siria con una serie de grupos vinculados a Al Qaeda, y que también se sintió cómodo presentando a los combatientes de Al-Nosra con chaquetas suicidas a su audiencia en línea.

Además de eso, tenemos quizás la parte más ridícula de esta historia, la entrevista con Abu Khalid Al-Shami, descrito por Sky News como un “comandante de HTS”. La palabra “comandante” muestra claramente, incluso al espectador más incauto, que ese hombre es un militante activo.

HTS son las siglas de Hayat Tahrir Al-Sham, antes conocido como Frente Al-Nosra, la rama de Al-Qaeda en Siria. Hayat Tahrir Al-Sham se separó oficialmente de Al Qaeda en 2016, pero siempre han trabajado con Al Qaeda e incluso con militantes del Califato Islámico en sus filas, muchos de los cuales han desertado y se han unido a este nuevo y moderno HTS.

Los periodistas occidentales que trabajan para Sky News, casi con toda seguridad, entraron ilegalmente en Siria con la intención de demonizar al gobierno sirio y estaban en compañía de una rama de Al-Qaeda que se ha alzado y entrevistaron a un comandante terrorista. Luego se hacen los sorprendidos cuando una zona evacuada de civiles -según la propia Crawford- es atacada durante una batalla en la que los terroristas estaban en acción contra el gobierno sirio.

https://21stcenturywire.com/2019/05/24/sky-news-collaborates-with-idlib-terrorists-to-create-syria-war-propaganda/

Más información:
– El falso reportaje de la cadena Sky sobre los mercenarios rusos en Siria
– Los ‘crímenes de guerra’ de Rusia en Siria han llevado la paz
 

La prensa rusa publica un supuesto archivo de audio del espia doble Skripal

Ayer un periódico sensacionalista ruso, Moskovsky Komsomolets, publicó un supuesto mensaje de voz del doble espía Serguei Skripal. Si fuera auténtico sería la primera prueba de que Skripal está vivo desde que salió del hospital en el que le ingresaron el año pasado en Reino Unido por un supuesto envenenamiento.

El mensaje dura 30 segundos y Moskovsky Komsomolets lo reproduce en su sitio web, asegurando que es una llamada de Skripal a su sobrina Viktoria, que vive en Rusia.

Según el periódico, Skripal llamó a su sobrina el 9 de mayo, fiesta en la que Rusia celebra el día de la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial. “Todo está bien para mí. Por fin para nosotros, para Julchka”, el diminutivo de su hija Julia, también supuestamente envenenada e ingresada en el mismo hospital.

“Quería saber cómo estabas”, añade el espía de 67 años en el buzón de voz.

Según Moskovsky Komsomolets, es la segunda vez que Skripal llama a su sobrina Viktoria, que vive en Yaroslavl, al noreste de Moscú. La primera vez, según el periódico, fue pocos días después de que el marido de Viktoria Skripal fuera golpeado en la calle por un hombre que la insultó por estar vinculada al doble espía.

Skripal es un antiguo coronel de la inteligencia rusa, condenado en Rusia por espiar para Reino Unido e intercambiado luego por otros espías dobles. Tras establecerse en las islas británicas, fue encontrado inconsciente el 4 de marzo de 2018 en Salisbury en un parque, al lado de su hija Julia.

Ambos fueron ingresados inmediatamente en un hospital y, tras el alta médica, no han hablado en público. En torno a su caso, el servicio secreto británico orquestó una de las más formidables campañas de intoxicación mediática que se recuerdan, seguida fielmente por las grandes cadenas de prensa de todo el mundo.

El Reino Unido acusó a Rusia de envenenar al padre y a la hija de una manera rocambolesca en represalia por su colaboración con el MI6, el espionaje británico. El montaje sirvió coo excusa para tensar aún más las relaciones diplomáticas con Moscú.

Nuevos hallazgos sobre el montaje del ‘ataque químico’ al barrio de Duma, en la capital siria

El 7 de abril del año pasado los yihadistas sirios afirmaron que el gobierno sirio había utilizado cloro y gas sarín en un ataque contra el barrio sitiado de Duma, en Damasco. Incluso publicaron una serie de vídeos que mostraban los cuerpos de las víctimas, en su mayoría mujeres y niños.

El ataque químico se llevó a cabo después de que Trump anunciara que quería que las tropas estadounidenses abandonaran Siria. Fue diseñado con la intención de revertir su decisión, que es lo que sucedió. En represalia, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia dispararon varios misiles crucero contra Siria. La mayoría de ellos no alcanzaron sus objetivos, pero tenían que hacer el paripé.

Desde los primeros momentos del ataque químico se hizo evidente que no era cierto. El gobierno sirio no tenía ninguna razón para utilizar un arma química o un irritante como el cloro en el barrio. Ya había ganado la batalla. El incidente fue claramente organizado, como otros antes, para llevar a Estados Unidos a un nuevo ataque contra Siria.

En el lugar del incidente, se fotografiaron y filmaron dos botellas de gas cerca del lugar donde se encontraron los cuerpos, lo que generó un interés particular. Según se dijo, las botellas fueron lanzadas desde helicópteros del ejército sirio y se estrellaron contra techos de hormigón. Una botella habría rebotado después de pasar a través del techo, llegando a caer sobre una cama. La otra habría pasado por otro techo y habría caído en un balcón.

Para todos aquellos que tienen algún conocimiento del comportamiento físico del hormigón y el metal, es obvio que los daños causados al hormigón y a las botellas eran incompatibles entre sí. El hormigón, reforzado con acero, estaba completamente perforado, mientras que las botellas presentaban daños mínimos. Los techos probablemente fueron perforados por el impacto de la artillería, mientras que las botellas fueron colocadas a mano.

Poco después del incidente, Bellingcat, el grupo de propaganda alineado con la OTAN, afirmó que las botellas habían sido lanzadas desde los helicópteros. En junio de 2018 el New York Times publicó un análisis virtual del escenario del crimen, bastante ridículo, por ciento. Ninguno de ellos evaluó técnicamente las fuerzas de impacto y los daños asociados a los cilindros y techos. Ninguno de ellos había estado en el escenario. Al observar las señales visuales superficiales, ambos concluyeron erróneamente que las botellas de gas habían sido lanzadas por helicópteros.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que envió una misión para investigar el caso, llevó a cabo un análisis técnico detallado del impacto y los daños. Sin embargo, los resultados de esta evaluación técnica no se tuvieron en cuenta en el informe final (1).

El Grupo de Trabajo sobre Siria, Propaganda y Medios de Comunicación ha recibido una copia (2) de la evaluación técnica de 15 páginas de la OPAQ sobre estas dos botellas de gas implicadas en el incidente de Duma (3). Después de probar varias hipótesis mediante experimentos, simulaciones y análisis de las pruebas aportadas, el equipo técnico de investigación de la OPAQ concluyó lo siguiente:

“32. En este momento, el subgrupo técnico del MFP no puede estar seguro de que los cilindros llegaran a ninguno de los dos lugares porque hubieran caido de un avión. Las dimensiones, las características y el aspecto de los cilindros y la escena circundante de los incidentes no se ajustaban a lo que cabría esperar si cualquiera de los cilindros se hubiera caído de una aeronave. En cada caso, la otra hipótesis permite la única explicación plausible para las observaciones sobre el lugar.

“33. En resumen, las observaciones en los dos sitios, y los análisis subsiguientes, sugieren que es más probable que los dos cilindros fueran colocados manualmente en estos dos lugares que dejados caer por el aire”.

La evaluación técnica confirma nuestra conclusión anterior. Toda la historia presentada por los yihadistas y otros órganos de propaganda fue sólo una puesta en escena. Las más de 34 muertes encontradas en el lugar fueron asesinadas en otros lugares en circunstancias desconocidas.

En su examen de la evaluación técnica, eliminado por la dirección de la OPAQ (4), el Grupo de Trabajo declara:

“La nueva información de la que disponemos nos hace dudar de que la organización haya sido influenciada por Francia, el Reino Unido y Estados Unidos. No nos cabe duda de que la mayoría de los funcionarios de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas siguen desempeñando su labor de manera profesional y que algunos de los que no están convencidos de la dirección que ha tomado la organización desean, no obstante, proteger su reputación. Pero lo que está en juego aquí es más que la reputación de la organización: el incidente en la Duma el 14 de abril de 2018 provocó un ataque con misiles por parte de los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia que podría haber llevado a una guerra total”.

La ocultación de las pruebas de que el incidente de la Duma fue organizado no es simplemente un fallo. Dado que la puesta en escena del incidente de la Duma dio lugar a masacres de civiles, los miembros de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que suprimieron las pruebas de la puesta en escena son, voluntariamente o no, cómplices de esas masacres.

(1) https://www.opcw.org/sites/default/files/documents/2019/03/s-1731-2019%28e%29.pdf
(2) https://timhayward.wordpress.com/2019/05/13/evidence-that-douma-chemical-attack-was-staged-opcws-unpublished-engineers-report/
(3) https://www.moonofalabama.org/images8/Engineering-assessment-of-two-cylinders-observed-at-the-Douma-incident-27-February-2019-1.pdf

(4) http://syriapropagandamedia.org/working-papers/assessment-by-the-engineering-sub-team-of-the-opcw-fact-finding-mission-investigating-the-alleged-chemical-attack-in-douma-in-april-2018

Los medios acaban con el mito que ellos mismos crearon por encargo del imperialismo: Aung san Suu Kyi

Los mitos los crean quienes tienen el poder de hacerlo, es decir, el monopolio de las grandes cadenas mundiales de intoxicación, y lo hacen porque sólo ellos pueden derribarlos en cualquier momento.

Esos mitos son “los famosos”, esa legión de patanes adulados y premiados a través de cuyas entrevistas se crea una realidad de cartón para consumo de millones de lectores, o bien malvados que sirven -no menos fielmente- de muñecos de feria a los que es posible insultar, como a Kim Jong-un, sin que nadie proteste.

En la lista de los buenos está Aung San Suu Kyi, un mito asiático al que le concedieron el Premio Nobel de la Paz cuando en Washington lo necesitaron. Fue un icono de “la democracia” que se desmoronó en cuanto se convirtió en la jefa del gobierno birmano.

En 2017 le estallaron en plena cara las matanzas de los rohingyas, donde se demostró lo que los imperialistas y sus secuaces entienden por “paz”. Más de 740.000 miembros de la minoría musulmana son apátridas en su propio país y han tenido que huir a Bangladesh ante el acoso del ejército y las milicias budistas.

Sin embargo, Aung San Suu Kyi dice que la prensa proporciona un “iceberg de desinformación” sobre los rohingyas. Los periodistas son como los astros del firmamento y ahora se han alineado en contra de la dirigente birmana, lo mismo que antes la encumbraron hasta el olimpo.

Aung san Suu Kyi cree que ya tiene su imagen perfilada y desde que llegó al poder casi nunca habla con la prensa.

El enfrentamiento de Aung San Suu Kyi con los medios ha llegado al punto de que dos periodistas de Reuters fueron detenidos, aunque ayer los tuvieron que liberar por “presiones internacionales”, es decir, porque lo dijo quien manda. Reuters es un hueso duro de digerir, es decir, intocable.

La “pacifista” asistía a un Foro sobre “reconciliación religiosa” en Naypyidaw, la capital administrativa de Myanmar cuando los periodistas fueron liberados, pero no respondió a las preguntas poco amables de los reporteros.

Su portavoz, Zaw Htay, comentó que fueron indultados en nombre del “interés nacional a largo plazo”, después de que sus familias escribieran una carta a Aung San Suu Kyi y al presidente, Win Myint, signatario oficial del indulto.

El mundo se gestiona gracias a las instrucciones que llegan de Washington y a las mascaradas electorales, que no son más que grandes campañas de imagen de los partidos y los medios. También en Myanmar las elecciones parlamentarias de 2020 se acercan y el partido de Aung San Suu Kyi corría el riesgo de perder su mayoría absoluta en el parlamento.

Para que vean hasta dónde llega el mal rollito, además de políticos y periodistas, hay que poner la tercera pata de la mesa: las mafia de las ONG. Pues bien, Amnistía Internacional le retiró a Aung san Suu Kyi el premio “embajadora de la conciencia” alegando que había “traicionado los valores que una vez defendió”.

Ya. Pero en este tipo de asuntos nunca sabemos quién traiciona a quién.

Más información:

– ‘¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!’
– Rohingyas: ¿se acerca la hora de la provocación?
– Cuando el terror viste ropajes budistas
– El silencio sobre un crimen contra la humanidad muy inconveniente
– El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático
– La ONU ha lanzado un ultimátum a Birmania por la situación de los rohingyas
 

El día de la Gran Mentira: la leyenda de la ejecución de Bin Laden en Pakistán se desvanece

En la historia moderna, el 2 de mayo marca el día de la muerte de Osama Bin Laden, el terrorista número uno. La versión oficial dice que las fuerzas especiales le mataron en 2011, en la casa donde vivía con sus esposas e hijos. Desde la huida de los dirigentes de Al Qaeda de Afganistán tras la derrota del gobierno del mulah Omar, la casa donde se escondía Bin Laden sin que nadie lo supiera, estaba en una ciudad de Pakistán. Viniendo de Afganistán en violación de la soberanía de Pakistán durante la noche, los helicópteros trajeron dos equipos de fuerzas especiales de Estados Unidos al lugar de la operación.

Refiriéndose al incidente en su libro “Pakistan: A Personal History”, publicado el mismo año que el asesinato oficial de Osama Bin Laden, Imran Khan, actual Primer Ministro de Pakistán, señaló: “Ya era bastante grave que el hombre más buscado del mundo no fuera descubierto en una cueva, sino en una ciudad situada a sólo 50 kilómetros de Islamabad y a 1,5 kilómetros de la Academia Militar de Pakistán. Lo que empeoró la situación fue que fue el presidente Obama quien lo anunció a los pakistaníes y al resto del mundo.

“Unas horas más tarde, en un comunicado, nuestro gobierno felicitó a Estados Unidos y se atribuyó el mérito de haberles proporcionado todos los datos de localización de Osama. Como resultado, todos los pakistaníes se hicieron una pregunta obvia: si sabíamos dónde estaba, ¿por qué no lo capturamos nosotros mismos? En la India y en el resto del mundo, la prensa se volvió loca. Acusó al ISI pakistaní (es decir, al ejército) de haber preservado a Osama en un lugar seguro durante los últimos seis años […]

“Tres días después, negando tener conocimiento de la operación, el jefe del ejército anunció que tal violación de nuestra soberanía no volvería a ocurrir. Una semana más tarde, finalmente haciendo una declaración, el Primer Ministro no hizo más que aumentar la confusión al sugerir que cualquier ataque a “los recursos estratégicos de Pakistán” recibiría “una respuesta equivalente”. Para los pakistaníes, especialmente los que viven en el extranjero, fue un momento muy humillante y doloroso. Panetta, el jefe de la CIA, “añadió sal a nuestras heridas al decir abiertamente que el gobierno pakistaní era incompetente o cómplice”.

La maquinaria propagandística estadounidense, por otra parte, continuó su trabajo en todo el mundo, y pocos cuestionan ahora la idea generalizada, o más bien el mito, de que Bin Laden fue asesinado en Abbottabad.

Corroborando la versión oficial de Estados Unidos, se hicieron películas y se publicaron libros. La página rusa de Wikipedia sobre la Operación Lanza de Neptuno es muy detallada. Además, todos los enlaces se refieren a fuentes estadounidenses o a repeticiones del tema.

En cualquier caso, el hecho de que todos los que participaron en la redada en la casa de Bin Laden estén ahora muertos parece un poco sospechoso. Igualmente sospechoso fue el hecho de que, casi inmediatamente después de la operación, el Dr. Shakil Afridi -quien, según la leyenda oficial, había obtenido pruebas del paradero de Bin Laden fingiendo estar llevando a cabo un programa de vacunación- fue arrestado y condenado a 33 años de prisión por traición. Otro elemento difícil de tragar es la historia oficial de que el cuerpo de Bin Laden fue lanzado al mar ese mismo día. Al parecer, habían tenido tiempo suficiente para examinarlo e identificarlo en su base militar en Afganistán y habían obtenido todo lo que necesitaban saber.

Habiendo tenido recientemente la oportunidad de ir a Abbottabad, aproveché la oportunidad para visitar el lugar donde Bin Laden fue supuestamente asesinado y obtener detalles que no fueron cubiertos por la prensa mundial.

La ciudad de Abbottabad está situada en un valle rodeado de montañas y la carretera de Karakoram pasa cerca. Además de la Academia Militar, la ciudad está rodeada de varias bases e instalaciones militares. La cerca de una fábrica de material bélico que produce diversas armas se extiende durante varios kilómetros a ambos lados de la carretera del Karakoram. En otras palabras, el nivel de seguridad en el sitio es bastante alto. En 2011, en el momento de la operación, las medidas de seguridad en y alrededor de la ciudad eran probablemente igual de estrictas y serias.

Casi inmediatamente antes de entrar en el territorio de la Academia, un solo giro a la derecha conduce al suburbio de la ciudad de Bilal. Nos detuvimos junto a un pequeño grupo de hombres frente a una tienda y les preguntamos cómo llegar a la casa de Bin Laden. Después de unos segundos, uno de ellos nos dijo cómo llegar. Llegamos unos minutos más tarde, después de haber aclarado de nuevo el camino.

Nuestro primer encuentro fue con un anciano. Le preguntamos sobre la casa. Él respondió: “Sí, ésta es la casa donde los americanos llevaron a cabo su operación y mataron a gente. Sólo que Bin Laden no estaba allí. Era una mentira”.

Como tenía prisa, no le pedimos nada más. Sólo se conservan los cimientos de la casa (otro hecho extraño, el edificio fue demolido poco después de la operación), y el terreno está rodeado por un muro de hormigón bastante bajo con algunas aberturas. Habiendo visto a dos hombres dentro del recinto, decidimos hablar con ellos. Uno de ellos nos dijo espontáneamente lo que sabía.

Viviendo cerca, la noche en cuestión, él y su familia escucharon el ruido de los helicópteros. El ruido era tan fuerte que su padre, temiendo que un helicóptero cayera sobre su casa, se subió al tejado. Un rayo iluminó el cielo y se oyeron explosiones y disparos.

La casa donde se llevó a cabo la operación estaba aislada. Aunque ahora hay varios edificios en el barrio, en 2011, sólo había un edificio de una planta al otro lado de la calle. Sin embargo, todo el vecindario subió a las azoteas o salió a ver qué pasaba.

Todos sabían quién vivía en la casa. Según uno de nuestros interlocutores, era la casa de un empresario de Peshawar. Todos los vecinos lo valoraban porque ayudaba regularmente a la comunidad local. La valla que rodea su residencia es bastante alta. Quizás este fue un factor decisivo para los planificadores de la operación.

«Lo que sucedió después parecía una película de acción india de los años 90”, dijo un testigo. Uno de los helicópteros se estrelló y se incendió.

La policía llegó una hora después de las primeras explosiones. Cerró el perímetro y mantuvo a todos fuera. «Era extraño porque en las bodas o fiestas, la gente suele disparar al aire, y la policía está allí en cuestión de minutos, pero esta vez les llevó casi una hora”, dijo un vecino.

Otro helicóptero llegó un poco más tarde, las fuerzas especiales abordaron y volaron. Mientras hablaba con nosotros, un joven repitió varias veces que parecía una comedia dramática bien interpretada, especialmente si se tiene en cuenta lo que sucedió después. «El viejo que conociste en la carretera fue arrestado por la inteligencia pakistaní y luego liberado”, añadió el vecino.

También piensa que Bin Laden no estaba allí y que fueron personas inocentes las que pagaron el precio. Desde entonces, el terreno ha sido comprado al Estado para construir un complejo residencial. Desde un punto de vista legal, la propiedad es privada. El dueño fallecido probablemente tiene familia en algún lugar, pero nadie se ha dado a conocer todavía. Y puede ser que este lugar haya sido elegido intencionadamente, con el fin de limitar el número de pistas y testigos tanto como sea posible.

La caída del helicóptero que se estrelló tuvo un destino interesante. El ejército pakistaní lo entregó a los chinos y, tras una investigación competente, desarrollaron la versión china del helicóptero americano. Como resultado, la Operación Lanza de Neptuno resultó en una fuga de tecnología militar. Sin embargo, en Estados Unidos, la prensa no informa de este tipo de hazañas.

Hay que añadir que durante la guerra contra el terrorismo que siguió al 11 de septiembre, hubo 36.000 víctimas pakistaníes, entre ellas 6.000 soldados; el país perdió unos 68.000 millones de dólares y casi quinientas mil personas fueron desplazadas. Mantener a un soldado estadounidense en Pakistán cuesta 1 millón de dólares al año, pero un soldado pakistaní cuesta 900 dólares al año. Y, hasta hace muy poco, los aviones teledirigidos de combate estadounidenses han violado repetidamente el espacio aéreo sobre la frontera entre Pakistán y Afganistán, y en lugar de atacar a terroristas, a menudo atacan a civiles en las regiones tribales.

Con todo esto, pase lo que pase, los medios de comunicación bajo el control del Departamento de Estado de Estados Unidos siguen relatando las hazañas de su ejército en su guerra contra el terrorismo. Basta con ver las últimas declaraciones de Donald Trump sobre la victoria de Estados Unidos sobre el Califato Islámico en Siria e Irak. Inventar mentiras y demonizar a los opositores de la geopolítica estadounidense, así como a todos aquellos que no quieren su agenda global, representa todo el trabajo diario de los medios de comunicación del establishment estadounidense.

Leonid Savin https://www.geopolitica.ru/en/article/big-lie-day

El imperio mediático Hearst

Salvador Capote

En la última década del siglo XIX la prensa estadounidense se dedicaba a describir atrocidades, algunas reales, la mayor parte inventadas, que se alegaba eran realizadas por los españoles en su colonia de Cuba. Se buscaba crear, con esta campaña de prensa, una opinión pública que obligase al gobierno de Estados Unidos a entrar en guerra con España. Protagonistas principales de este esfuerzo fueron William Randolph Hearst, propietario del New York Journal y miembro de la familia Hearst, fundadora de uno de los imperios mediáticos mayores del mundo, y su competidor Joseph Pulitzer, del New York World. Ambos competían por la circulación y veían en el conflicto bélico la oportunidad de aumentar la tirada de sus periódicos.
Los corresponsales en Cuba enviaban desde la isla noticias y reportajes sensacionalistas, práctica que llegó a conocerse como “periodismo amarillo”. Este periodismo amoral y oportunista ayudó a precipitar las acciones militares y sirvió de pretexto al gobierno de Estados Unidos para dar inicio a la primera guerra imperialista.
Hearst envió a Cuba en 1897 al artista Frederic Remington con la tarea de realizar dibujos que sirvieran para ilustrar los artículos efectistas y escandalosos que publicaba en sus periódicos. Pero estando en Cuba, Remington no vio que sucediera algo extraordinario y telegrafió a Hearst en enero de 1997: “Everything is quiet. There is no trouble. There will be no war. I wich to return” (Todo está tranquilo. No hay problemas. No habrá guerra. Deseo regresar). A lo que Hearst respondió con el famoso telegrama: “You furnish the pictures and I’ll furnish the war” (Ponga usted los dibujos y yo pondré la guerra).
Pero el aumento de la circulación de sus periódicos no era la única ventaja que obtenía Hearst, como lo prueba la campaña del “San Francisco Examiner” contra la “Southern Pacific Railroad” en la década de 1890, apoyando las protestas del pueblo de California contra las altas tarifas del ferrocarril. Después de un tiempo, los ataques periodísticos a la compañía cesaron de pronto y totalmente. Luego se supo que Hearst había firmado un contrato con la compañía ferroviaria que incluía el pago de 22.000 dólares a cambio del cese de la campaña mediática.
Algunos años más tarde, en Chicago, otro periódico de Hearst, el “Chicago American”, defendió la causa de los obreros contra la compañía de gas local. La circulación del periódico creció vertiginosamente. De nuevo aquí, los ataques a la compañía cesaron inesperadamente, mientras comenzaban a publicarse en el periódico grandes anuncios comerciales de la compañía de gas.
William Hearst, quien llegó a ser dueño de una enorme cadena de periódicos en Estados Unidos, era un fascista convencido que a través de los medios de su propiedad influyó muy negativamente sobre todo en los ciudadanos que integraban la clase media baja. Una de sus revistas, “American Weekly”, tenía una circulación de 5.5 millones de ejemplares. Era dueño, además, de “International News Service”, “Universal News Service”, y de “Kings Feature Syndicate”. Tenía también cinco estaciones de radio, controlaba la mayoría de las acciones de la “Warner Brothers Picture Corporation” y de otras dos compañías cinematográficas (Hearst Metrotone Newsreal y Cosmopolitan Productions). Con este dominio de la prensa, la radio y el cine, era capaz de moldear la opinión pública de una gran masa del pueblo norteamericano.
Hearst creía que la dictadura era la mejor forma de gobierno. Este criterio lo puso de manifiesto cuando personalmente elaboró el guión para la película “Gabriel Over the White House” (Gabriel sobre la Casa Blanca)(1933), con el actor canadiense Walter Huston en el papel de presidente de Estados Unidos, en la que expone una visión favorable del fascismo. En el film, un presidente de Estados Unidos sufre un accidente automovilístico, entra en coma y es visitado por el arcángel Gabriel. Cuando se recupera, siente un fervor religioso que lo convierte en el hombre escogido para hacer grande a su país. De inicio deja sin empleo a todo su gabinete. El Congreso inicia un “impeachment” contra el presidente, pero éste declara un estado de emergencia, disuelve el Congreso, asume un poder absoluto que le permite promulgar leyes y se convierte en dictador.
Ordena luego la formación de un “Army of Construction” (Ejército de Construcción) que sólo le responde a él, y gasta billones de dólares en programas tipo New Deal. Cuando la mafia se le opone, lleva a los gángsters a un tribunal militar y seguidamente los fusila a todos. Disfrutando poderes totalitarios, suspende los derechos civiles, revoca la Constitución y utiliza “camisas pardas” como “stormtroopers” (tropas de choque), con el nombre de “Federal Police”, para reprimir a la población. En política exterior, el presidente amenaza con la destrucción a cualquier nación que se le oponga o que no pague sus deudas con Estados Unidos. Al final, ya cumplida su misión divina, muere de un infarto y es proclamado como “el hombre que resolvió todos los problemas del mundo, que trajo la paz universal, y uno de los mejores presidentes que jamás haya existido”.
Lo más sorprendente de todo es que el entonces candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, Franklin Delano Roosevelt, que obtuvo el triunfo en las primarias con el apoyo mediático y financiero de Hearst, leyó el guión y propuso varios cambios importantes que Hearst incorporó en este film netamente fascista. Recién instalado en la Casa Blanca, Roosevelt escribió a Hearst expresándole su agrado por los cambios realizados y expresándole que la película era “intensamente interesante” (“I want to send you this line to tell yo how pleased I am with the changes you made in Gabriel Over the White House. I think it is an intensely interesting picture and should do much to help”).
La influencia de Hearst sobre Roosevelt se demuestra también con los cambios de posición de este último con respecto a la Liga de las Naciones. En la década de 1920 Roosevelt apoyó una posición favorable a la participación en aquel organismo internacional; pero en 1932, cuando el aislacionismo había cobrado fuerza, Hearst, en carta abierta, exigió a Roosevelt que definiera su posición en contra y amenazó con utilizar sus poderosos medios para oponerse a cualquier internacionalismo. Roosevelt capituló y fue el primer candidato demócrata que explícitamente repudió a la Liga.
En 1935, el mogul de los medios se opuso visceralmente a la “Wagner Act”, que protegía, aunque tímidamente, el derecho de los obreros a sindicalizarse. Se pronunció sobre ella diciendo que era “uno de los peores ejemplos de legislación clasista que pueda concebirse, antiamericana hasta la médula. Para los oligarcas, las leyes promueven la lucha de clases cuando favorecen a los trabajadores, pero no cuando favorecen a los ricos.
Hearst estaba estrechamente vinculado con Wall Street, principalmente con los consorcios de Morgan y de Rockefeller, y en sus editoriales defendía los intereses de las grandes corporaciones. No sólo fue un publicista sino un poderoso empresario industrial, dueño de minas de carbón, de cobre, de oro y otros minerales. Teniendo en cuenta su posición económica y social, no es difícil entender su actuación como vocero principal del fascismo en los Estados Unidos ni que su interés en la guerra haya sido seguramente mucho más que el simple aumento de la tirada de sus periódicos.
Por otra parte, 1.600 diarios que no pertenecían a las publicaciones de Hearst, eran servidos por la Associated Press (AP) cuyo vicepresidente a partir de 1933, fue William Hearst, Jr.; al Consejo de Dirección de AP pertenecían representantes de los intereses de Rockefeller y Morgan. Estos mismos intereses estaban representados en la United Press (UP). Todos ellos eran favorable a la instauración de un régimen fascista.
En realidad, casi todos los periódicos de Estados Unidos, y muchos de otros países, estaban bajo la influencia de Hearst porque, aunque no fuesen de su propiedad, utilizaban los servicios de agencias de noticias controladas por la familia.
Desde 1934 Hearst estableció una propaganda permanente contra la Rusia soviética y su reconocimiento por Estados Unidos. Según él, la intranquilidad social que existía en el país no era debida a la crisis capitalista sino a las ideas comunistas sembradas en el movimiento obrero. En carta a los editores de noviembre 25 de 1934, Hearst señaló la necesidad del fascismo para combatir al comunismo y, por tanto, al ascenso al poder de los trabajadores. Hearst se refirió a la clase obrera como la menos capaz y menos confiable para gobernar el país (“the least capable and least creditable class from getting control of the country”). Sus denuncias delirantes contra una supuesta infiltración comunista del gobierno y de los círculos intelectuales presagiaban la cacería de brujas del macartismo que tendría lugar después de la Segunda Guerra Mundial.
Con el tiempo, Hearst rompió con Roosevelt y se transformó en su peor enemigo desde posiciones de ultraderecha. Se opuso radicalmente en particular a las medidas de regulación de los negocios que tomaba Roosevelt para salir de la depresión y las tachaba de comunistas. En septiembre de 1934 visitó Alemania y tuvo allí una serie de entrevistas con Alfred Rosenberg, vocero de Relaciones Exteriores de Hitler. Se intercambiaron cartas que fueron publicadas por Hearst. Por último, se reunió con Hitler y tuvo con él una larga conversación. Del entendimiento entre ambos da prueba el hecho de que a partir de entonces todos los periódicos alemanes se volvieron clientes de la entonces flamante International News Service (INS), propiedad de Hearst, lo cual le representó ingresos de un millón de marcos por año.
A su regreso a Estados Unidos, Hearst comenzó a enviar espías pagados como asistentes a las aulas universitarias. Cualquier pronunciamiento de los profesores que pudiera interpretarse como favorable al socialismo o al comunismo, era publicado en sus periódicos como prueba de la infiltración del comunismo ruso en las universidades. La “libertad académica” que reclamaban profesores y estudiantes, era para el magnate mediático “una frase utilizada por grupos radicales como camuflaje para la enseñanza de doctrinas extrañas”.
Hearst creó su propia organización fascista, llamada “Junior Birdsmen of America” (Jóvenes Aviadores de América). Esta organización tenía una rama llamada “Flight Squadron” (Escuadrilla Aérea). El líder de ambas era George Hearst, hijo de William, y contaba con el apoyo de todo el imperio mediático de los Hearst. Supuestamente, estas organizaciones tenían por objetivo promover en los jóvenes todo lo relacionado con la aviación, pero en realidad servían para adoctrinarlos con teorías hipernacionalistas y de odio a las que llamaban razas inferiores.
En la costa del Pacífico, en California, a mitad del camino entre Los Angeles y San Francisco, sobre una colina frente al mar, se alza un suntuoso castillo (“Hearst Castle”) con 165 habitaciones, construído por el magnate mediático estadounidense; más lujoso que cualquier palacio de los antiguos emperadores romanos, debiera servir como símbolo del sensacionalismo amarillo de una prensa creada no para servir al pueblo sino para desinformarlo y confundirlo, y de la arrogancia fascista que es hoy más peligrosa que nunca.
https://www.alainet.org/es/articulo/199622

La Inquisición aún no ha acabado su trabajo: detenido en Ecuador un colaborador sueco de Assange

El informático sueco Ola Bini
La policía ecuatoriana detuvo el sábado a Ola Bini, un informático sueco de 36 años, por una supuesta conspiración para desestabilizar al presidente Lenin Moreno.

Bini es una personalidad mundialmente conocida en el campo de la programación libre y un defensor de los derechos digitales y la intimidad en la red. Estaba a punto de volar a Japón de vacaciones.

La orden de detención lo identifica como ciudadano ruso y no como sueco. El “error” forma parte de la campaña de caza de brujas encabezada por Moreno y su ministra del Interior, María Paula Romo. Los términos son los mismos de siempre: el gobierno ecuatoriano es víctima de una conspiración en la que están implicados dos fantasmales “piratas rusos” no identificados, que trabajarían con WikiLeaks, Bini, y el antiguo ministro de Asuntos Exteriores del país, Ricardo Patiño.

La única prueba contra Bini es que es amigo personal de Assange y que lo visitó en la embajada ecuatoriana en Londres en varias ocasiones entre 2015 y este año. La abogada Solia negó que Bini tuviera ninguna conexión con WikiLeaks.

“Están tratando de vincularlo con algún tipo de posible caso de espionaje sin ninguna prueba”, añadió Solia. David Ochoa, presidente de la Asociación de Software Libre de Ecuador dijo que durante sus cinco años en Ecuador, Bini trabajó en el campo de la seguridad y la criptografía en internet. Empleado en el Centro para la Autonomía Digital, con sede en Quito, Bini mantenía un blog que no contenía ningún enlace o referencia a WikiLeaks.

Ecuador concedió a Assange asilo político en su embajada en Londres en 2012. El australiano está perseguido por Estados Unidos por revelar los crímenes de guerra cometidos por los imperialistas. La acusación de espionaje puede costarle una pena de muerte.

El gobierno de Moreno también ha emitido una orden de detención contra el antiguo canciller Ricardo Patiño. Le acusan de viajar con Bini a Perú, España y Venezuela y de colaborar con los fantasmales “piratas rusos”.

Patiño asegura que nunca conoció a Bini, y mucho menos viajado con él. “Tampoco conozco a los piratas rusos”, añadió. “Los únicos rusos que conozco son el Presidente Putin, el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov y el embajador de Rusia”.

El gobierno ecuatoriano han solicitado el encarcelamiento de Patiño y Virgilio Hernández, un antiguo diputado. Ambos convocaron una manifestación contra Moreno por la defensa de Assange y los derechos democráticos. Ambos son figuras del Movimiento Revolución Ciudadana, un grupo de oposición asociado al antiguo Presidente Correa.

Correa es un político asociado a la marea latinoamericana que comenzó en 1998 con la llegada de Chávez al gobierno de Venezuela. Al tiempo que concedió asilo político a a Assange, comenzó a tratar de silenciarle cuando WikiLeaks publicó los documentos que exponen la manipulación del Partido Demócrata en las primarias de 2016 a favor de Hillary Clinton.

WikiLeaks también dio a conocer los discursos a puerta cerrada de Clinton en los que prometió su apoyo a los buitres de Wall Street.

La reacción ecuatoriana quiere que Assange sea entregado a los estadounidenses por un plato de lentejas y para acelerar la firma de un acuerdo de libre comercio con Washington.

Moreno ha firmado un plan de rescate con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ppor valor de 4.500 millones de dólares en créditos a cambio de medidas de ajuste estructural, incluyendo una reforma de la legislación laboral, el despido de más de 10.000 funcionarios públicos y recortes drásticos en los servicios públicos.

Estas medidas han provocado protestas masivas, una huelga general y una caída en el índice de popularidad de Moreno en las últimas encuestas.

En una entrevista publicada el domingo por el diario británico The Guardian, Moreno volvió a dar muestras de su papel de lacayo del imperialismo al afirmar que Assange había convertido la embajada ecuatoriana en Londres en un centro de espionaje.

Por lo demás, no es ninguna sorpresa afirmar que Moreno es un corrupto. Cobró millones de dólares en sobornos de una empresa constructora china que construye una represa hidroeléctrica en Ecuador. Una empresa ficticia en el extranjero, controlada por la familia de Moreno, pagó estos sobornos a los destinatarios.

El gobierno ha implicado a WikiLeaks en estas revelaciones, basándose en la única evidencia de que la cuenta de Twitter de WikiLeaks ha llamado la atención sobre la historia. Sin embargo, el escándalo ya era bien conocido y estaba siendo investigado en Ecuador.

Moreno comenzó su carrera política como miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un movimiento seudoizquierdista con implantación en varios países de América Latina.

Más información:
– El Presidente de Ecuador ha vendido a Assange a Estados Unidos a cambio de 4.200 millones de dólares
– El FBI regresa a Ecuador
– La siniestra calavera de la CIA siempre está al acecho en Ecuador

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