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Irak acusa de espionaje a 40 empresas extranjeras de ‘seguridad’

Un miembro de la seguridad irakí informó de que 40 empresas extranjeras que operaban en el país han sido acusadas de espionaje.

“El caso de las empresas de seguridad extranjeras, que suman más de 40 en total, está de nuevo en el centro del debate”, añade el canal Al-Sumeria News. Algunas de ellas están acusadas de espionaje y otras simplemente son “ejércitos que violan la soberanía irakí”.

La fuente en cuestión explicó que se habían adoptado medidas para poner fin a la presencia de dichas organizaciones y que las fuerzas irakíes debían adoptar medidas de apoyo.

Por otra parte, un funcionario de seguridad irakí ha declarado que hasta ahora el gobierno ha respetado las prioridades de estas empresas que operan en territorio irakí y que nunca se han concedido autorizaciones ilegales.

Afirmando que dichos elementos estaban enteramente bajo el control de Bagdad, este último declaró también que se estaban haciendo esfuerzos para redactar una ley para regular el funcionamiento de ese tipo de empresas extranjeras.

Por último, la fuente alegó que la presencia de delegaciones diplomáticas está directamente relacionada con la existencia de las empresas de seguridad que aparentemente estarían allí, simplemente para garantizar la seguridad de las primeras.

Un asesinato judicial de la Guerra Fría: crónica del proceso contra los Rosenberg

El 19 de junio se cumplió el 66 aniversario del asesinato judicial de Ethel y Julius Rosenberg, una joven pareja de Nueva York, cuya supuesta condición de espías soviéticos nunca se probó, a pesar de las mentiras, falsificaciones y engaños propagandísticos lanzados contra ellos desde entonces.

Acusados de espionaje, Ethel y Julius Rosenberg fueron electrocutados en nombre de lo que el director del FBI, J. Edgar Hoover, llamó “el crimen del siglo”. Fue el apogeo de la era McCarthy y la caza de brujas.

Todo había comenzado en 1948, comienzo de la histeria anticomunista en Estads Unidos. El propio gobierno había establecido un programa de vigilancia de la lealtad de los funcionarios y se habían creado muchos grupos, como el Comité Estadounidense para la Libertad Cultural, para encontrar a presuntos comunistas en el gobierno y los medios de comunicación.

Pero el senador Joseph McCarthy quería ir más allá. Era miembro del subcomité permanente de investigaciones del Senado y buscaba información sobre los comunistas que trabajaban en el gobierno de Truman. Con la ayuda del Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, McCarthy quería demostrar que el gobierno de Truman estaba infestado de comunistas que espiaban para Moscú.

En medio de la histeria, en 1949 el general George C. Marshall, del Departamento de Estado, fue acusado de haber “perdido” China a manos de Mao Zedong.

Lo que convirtió en particularmente infame al senador McCarthy fue su papel activo en la persecución y el encarcelamiento de miles de comunistas estadounidenses, entre ellos casi 150 dirigentes del Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), acusados de conspiración para derrocar el sistema constitucional estadounidense mediante una revolución comunista violenta.

Bajo la acusación de “comunistas” había de todo, incluso comunistas de verdad, aunque la mayor parte de las víctimas no sabían ni siquiera lo que era el comunismo. Muchos eran progresistas, pacifistas y sindicalistas, personas que se habían destacado en diferentes luchas.

Al amparo de la Ley Smith, cualquier miembro estadounidense del Partido Comunista podía ser procesado como traidor y espía soviético. Ni siquiera Hollywood se libró de la caza de brujas. Cientos de actores y actrices, directores, guionistas, productores, compositores de música, publicistas e incluso editores de teatro fueron incluidos en la “lista negra”, despedidos de sus trabajos o -como los “Diez de Hollywood”- encarcelados por sus simpatías y afiliaciones “comunistas”. Algunos famosos, como Charlie Chaplin y Bertolt Brecht, optaron por huir al extranjero en lugar de ir a la cárcel.

En 1945 Truman había asegurado repetidamente a los estadounidenses que la URSS no podría fabricar un arma nuclear durante los próximos 10 ó 20 años. Cuando en agosto de 1949 los soviéticos demostraron lo contrario, se buscaron traidores que espiaban para Moscú. Los soviéticos estaban tan atrasados que no eran capaces de fabricar la bomba atómica por sí mismos; alguien les había entregado el secreto desde dentro.

El senador McCarthy y el igualmente infame fiscal adjunto, Roy Cohn, que era el asesor principal de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado, acusaron públicamente a muchos conocidos y desconocidos “comunistas” de espionaje. Uno de los acusados era el oscuro propietario de un pequeño taller mecánico de Nueva York, David Greenglass, un joven sargento del ejército asignado al Proyecto de Manhattan en Los Álamos, Nuevo México, donde se desarrollaron las primeras bombas atómicas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

Las acusaciones de Cohn contra Greenglass eran absolutamente infundadas ya que no había ni un solo testigo ni ninguna prueba que apoyara la acusación de espionaje. Era puro terrorismo legal; el fiscal lo utilizó para intimidarle y, temiendo por su suerte, Greenglass se prestó al típico cambalache judicial: implicó falsamente a su hermana Ethel y a su marido Julius, como admitió muchos años después. Mediante el terror el fiscal fabricó un testigo para la ocasión, alguien que iba a decir en el juicio lo que estaban buscando.

Basándose únicamente en el testimonio de Greenglass, los fiscales detuvieron, encarcelaron y llevaron a los estrados a Julius y Ethel Rosenberg por robar los secretos de la bomba atómica estadounidense y transmitirlos a Moscú. La joven pareja se negó a confesar que habían espiado para la URSS, que era el verdadero objetivo de la farsa judicial. Estados Unidos quería demostrar que los soviéticos no eran capaces de disponer de tecnología tan avazada.

Ante su negativa a confesar, comenzó la farsa. La fiscalía fabricó la mayoría de las pruebas. En flagrante violación de la ley estadounidense, Cohn, el fiscal Irving Saypol y el juez Irving Kaufman se pusieron de acuerdo entre ellos en secreto y con otros altos funcionarios del Departamento de Justicia, incluido el Fiscal General, Herbert Brownell. Jr., para llevar a los acusados a la silla eléctrica de la cárcel de Sing Sing, en Nueva York.

El presidente Eisenhower se negó a conmutar la pena de muerte por la cadena perpetua. Por presiones políticas, el Tribunal Supremo se negó a revisar las sentencias de espionaje de los Rosenberg y rechazó la suspensión de sus ejecuciones para reabrir el caso, a pesar de las protestas nacionales e internacionales y de los llamamientos a su apoyo. Sólo dos meses después, un bombardero soviético lanzó la primera bomba de hidrógeno operativa del mundo (termonuclear) en una prueba de superficie que demostró lo absurdo de la idea de que la URSS necesitara que robar los secretos atómicos de Estados Unidos para producir sus propias armas nucleares.

A lo largo de 66 años no ha aparecido ninguna prueba contra los Rosenberg y, por el contrario, se ha descubierto todo lo contrario. Ha quedado claro que la fiscalía ocultó o retuvo pruebas que confirmaban la inocencia de los Rosenberg. Ahora se acepta ampliamente que Ethel Rosenberg nunca fue una espía soviética y que los fiscales eran plenamente conscientes de ello. Madre de dos hijos pequeños, fue detenida y encarcelada como rehén por el FBI de J. Edgar Hoover, con el único propósito de chantajear a su marido, a fin de que confesara su culpabilidad y denunciara a otros espías soviéticos.

Aparte de una gran cantidad de “pruebas de referencia”, la fiscalía nunca presentó ningún hecho tangible que probara la existencia de una red de espionaje dirigida por Julius Rosenberg, alegando que estas pruebas documentales debían permanecer secretas por razones de seguridad nacional.

Incluso si las acusaciones de espionaje contra Julius hubieran sido verdaderas, se hicieron en nombre del aliado soviético estadounidense en tiempos de guerra y no tenían absolutamente nada que ver con el robo de información atómica. Pero el argumento jurídicamente ridículo del juez era que los Rosenberg habían puesto la bomba atómica en las “sangrientas manos” de Stalin, lo que habría conducido a la muerte de 54.000 soldados estadounidenses durante la Guerra de Corea (1950-1953), lo que importaba más a la furiosa opinión pública estadounidense y sellaba el destino de la pareja acusada.

Pero lo más trágico de este crimen judicial es que los británicos ya habían detenido y encarcelado al científico nuclear alemán Klaus Fuchs, quien les confesó que había enviado información secreta sobre la bomba atómica estadounidense a Moscú mientras trabajaba en el Proyecto Manhattan en Los Álamos durante la Segunda Guerra Mundial.

El frío asesinato de Ethel y Julius Rosenberg es un ejemplo de la atmósfera extremadamente cargada de la Guerra Fría de los años cincuenta. No sirvieron de nada las manifestaciones, las peticiones y las protestas de todo el mundo, plenamente conscientes del crimen que se estaba cometiendo.

Los Rosenberg fueron un chivo expiatorio fabricado para la ocasión. Cuando hacia 1958 la histeria se calmó un poco, los dirigentes del Partido Comunista, condenados y encarcelados al amparo de la Ley Smith, fueron puestos en libertad uno por uno por los tribunales. Es más, el Tribunal Supremo revocó sus condenas porque se habían obtenido de la misma manera que las de los Rosenberg.

El asesinato de los Rosenberg es muy diferente: hasta hoy la fiscalía y los tribunales se han negado obstinadamente a reconocer la inocencia de los dos acusados y a anular su sentencia de muerte.

Más información:
– La caza de brujas contra los comunistas en Estados Unidos
 

CIA: un fracaso detrás de otro para acabar con el gobierno iraní

La captura de varios espías de Estados Unidos muestra que pese a la imagen inflada que Occidente busca proyectar de la CIA, esta agencia siempre ha sido humillada por Irán.

Tal vez, es difícil encontrar a una persona que no haya oído del mito de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA); o una persona sin la imagen de esta entidad en su mente; una imagen creada, o al menos influenciada por películas de Hollywood; con superhéroes cuyas extraordinarias habilidades pueden emocionar al público. Sin embargo, el reciente desmantelamiento de una red de espionaje por parte de Irán demostró que la exagerada CIA tiene derrotas humillantes en su trayectoria.

En noviembre de 2018 la inteligencia iraní desmanteló una red de comunicaciones de la CIA, usando el buscador Google para localizar a los confidentes. Los hechos ocurrieron en 2013, pero fueron revelados cinco años después.

La contrainteligencia iraní utilizó la plataforma de búsqueda Google para localizar informantes de la CIA en una operación que resultó en el descubrimiento de la citada red y la muerte de docenas de informantes. Los agentes de la CIA reconocieron que el daño era grave, incluso catastrófico, y que persistirá durante años.

Asimismo, los medios estadounidenses han descrito la derrota de la CIA como un “escándalo de inteligencia” y su plataforma de actividades como un “castillo de naipes”.

Pero lo que causó un mayor impacto a los estadounidenses fue un cambio en el enfoque de la contrainteligencia de Irán al respecto. La inteligencia persa llegó a la conclusión de que la mejor estrategia de defensa ante el espionaje de la agencia estadounidense es atacar. Entonces, los expertos iraníes empezaron a rastrear a espías de la CIA en el extranjero.

Fue así como Irán decidió compartir con sus aliados una lista de espías de la CIA que había identificado en todo el mundo. La muerte fue el destino de muchos de ellos.  Así el país persa logró establecer una red mundial contra los agentes de la CIA.

Tras la llegada de los nuevos halcones, como John Bolton y Mike Pompeo, a la Casa Blanca, se encargó una vez más a la CIA que reuniera información sobre centros neurálgicos en Irán y que reclutara nuevos espías dentro del país persa. Después del escándalo de inteligencia de 2013, el proceso de reclutamiento comenzó lentamente y con mayor cuidado.

Los agentes de la CIA comenzaron su misión bajo la cobertura de empresas falsas mediante contactos directos con los ciudadanos iraníes. El cebo era la visa de Estados Unidos, dinero, una vida ideal en el extranjero y cosas similares.

La nueva batalla fue aún más difícil de pelear que las anteriores. Para evitar otra vergonzosa derrota, la CIA proporcionó a sus espías programas de capacitación de alto nivel, entre ellos los métodos para recopilar información, acceder a documentos clasificados.

Por lo que John Bolton llamó “un cambio de régimen” en Irán, Estados Unidos necesitaba información fiable sobre el programa nuclear y de defensa de Irán, así como sobre su economía e infraestructura. Para conseguir su objetivo y provocar discordancia pública, el país norteamericano impuso estrictas sanciones a Irán. No obstante, como en todo tipo de guerra, los embargos también requieren información sobre la forma en que funciona el país.

La dimensión de las actividades de os espías detenidos es mucho más amplia de lo que se esperaba. Los nuevos espías reclutados en Irán estaban equipados con plataformas de comunicación altamente seguras y recibían equipo de espionaje vía un método conocido como “Drop and Pick-up” (soltar y coger).

Una vez dirigidos los buques de guerra estadounidenses hacia el Golfo Pérsico, por un lado, Estados Unidos intensificó sus actividades para lograr información evaluable sobre los sectores vitales del país persa; y, por otro lado, la inteligencia iraní se había dedicado a defenderla.

¿De qué modo vigila Estados Unidos a todo el mundo?

La guerra de la CIA contra Irán tocó fondo debido a las medidas de contrainteligencia del país persa, entre las que destacan el monitoreo de oficiales de la agencia de espionaje de Estados Unidos en el extranjero y la contratación de infiltrados dentro de la propia CIA.

En medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, cuando los estadounidenses necesitaban más información sobre el país persa, la inteligencia iraní puso otro clavo en el ataúd de la CIA, y arrestó a 17 espías de esta agencia.

Hollywood ha creado una imagen legendaria de la CIA, pero la realidad de los planes de Estados Unidos han convertido al Ministerio de Inteligencia de Irán en una gran potencia en el ámbito de la contrainteligencia; un poder que se manifestó en la paz y seguridad sostenibles del país.

Comentando sobre la reciente captura de una red de espionaje de Estados Unidos, el ministro de Inteligencia de Irán, Mahmud Alavi, reveló que, en los últimos años, la inteligencia iraní había desmantelado con éxito varias redes de espionaje de la CIA en el país y más allá de las fronteras.

“El Ministerio de Inteligencia de Irán, en diferentes momentos, en diferentes ámbitos y en diferentes plataformas, ha dado golpes decisivos al servicio de inteligencia de Estados Unidos; y más allá de las fronteras de Irán en 2013 infligió los golpes más fuertes a la CIA en su plataforma cibernética”, declaró Alavi.

En estas operaciones, los expertos de la inteligencia iraní se infiltraron en los canales utilizados por la CIA en internet para una comunicación segura con sus espías, señaló el funcionario, y agregó que la agencia de espionaje de Estados Unidos usaba la portada de sitios web aparentemente irrelevantes para una comunicación.

El mando de inteligencia permitió al Ministerio identificar todos los sitios web y los agentes vinculados a ellos.

Los agentes, a cada uno de los cuales se les asignó un sitio web y un canal de comunicación específicamente, actuarían en contra de los intereses de los países donde operaban, incluida la República Islámica, señaló el ministro iraní.

Una vez que recogió la información, Irán lo compartió con los países aliados con los que comparte información, esta interacción causó la captura de más agentes en otras partes del mundo.

De igual modo, Alavi dijo que la inteligencia iraní ha centrado la fase ofensiva de contrainteligencia para frustrar los complots y conspiraciones de Estados Unidos contra el país.

En otra parte de sus declaraciones, el funcionario persa añadió que “es común entre los servicios de Inteligencia actuar de manera defensiva cuando se trata de contrainteligencia”.

“Pero la inteligencia de Irán ha ido más lejos. Ha entrado en la fase de contrainteligencia ofensiva, que significa que, en lugar de esperar a que recluten espías, hemos ido directamente a la fuente principal; nos hemos infiltrado en la ‘Mesa de Irán’ en sus servicios de inteligencia, y eso facilitará que nos demos cuenta de qué personas van a reclutar”, aseguró.

Respecto a la cooperación de inteligencia con otros países, Alavi informó de que la “inteligencia de Irán tiene embajadores de inteligencia en decenas de países, que realizan misiones de inteligencia en cooperación con los servicios de los países anfitriones. Les damos informaciones de inteligencia y nosotros cogemos sus datos”.

El ministro advirtió a los ciudadanos iraníes que permanezcan más alertas contra trampas de las redes de espionaje del enemigo. Afirmó que los sospechosos habían sido “empleados en centros sensibles y cruciales” y también en el sector privado relacionados con ellos.

Añadió que “una vez reclutados por los servicios del enemigo, se llevan a estos espías a terceros países para recibir complicados cursos de formación en centros vitales como centros nucleares, militares y de policía”.

Asimismo, subrayó que “hoy en día, el espionaje ya no es como el tradicional. No es meramente orientado a la persona, se basan en plataformas en línea. Recolectando informaciones y espías y conectarse con ellos a través de plataformas en línea (…) en forma de empresas financieras, empresas de conocimiento”.

Reconoció que “al principio” estos ciudadanos no son conscientes del hecho de que estan tratando con un servicio de inteligencia, pensarán que se trata de una institución científica o una empresa financiera y, por lo tanto, “seguirán cooperando hasta que caigan en una trampa de inteligencia”.

“La CIA se vio obligada” en algunos casos a llamar a sus espías a salir de Irán u otros países, hecho que provocó que su red de espionaje esté fuera de servicio; se redujo su acceso a la inteligencia, agregó.

Irán desmantela una gran red de espionaje cibernético de Estados Unidos

Mahmud Alavi añadió que, según la Constitución, el Ministerio de Inteligencia de Irán es considerado como la madre de la comunidad de Inteligencia (…) Esto ha sentado las bases para identificar a espías contratados en el país. La mayoría de estos han sido identificados, arrestados y entregados al Poder Judicial”.

El ministro concluyó que la República Islámica de Irán había utilizado métodos tecnológicamente avanzados para infiltrarse en las redes de espionaje de la CIA.

“Los que están bajo control no lo notarán. Sin saberlo, están bajo el control total de la Inteligencia de Irán. Aquellos con quienes el servicio de inteligencia del enemigo se pone en contacto, los tenemos bajo control. Aquellos con quienes el servicio se pone en contacto y son plenamente conscientes también están bajo nuestro control. Incluso aquellos que están equipados con sistemas en línea altamente seguros deben saber que estos sistemas no los protegerán. No pueden mantener sus actos de traición lejos de los ojos del Ministerio de Inteligencia de Irán”, alertó Alavi.

https://dataurgente.com/featured/2019/07/23/caza-de-espias-en-iran-historia-de-la-casa-de-naipes-de-la-cia/

El espionaje israelí vigila todo el mundo a través de empresas privadas de seguridad

Daniel Espinosa
Perú sigue contratando con Verint Systems, una turbia empresa de espionaje que se originó en la Unidad 8200 de los servicios de inteligencia israelíes, y que, desde su creación, ha acumulado un terrible historial de colaboración con regímenes autoritarios por todo el mundo.

La ineptitud (o complicidad) del gobierno peruano está poniendo en riesgo los derechos fundamentales de millones de peruanos.

Hace más de 10 años, en setiembre de 2008, el periodista norteamericano Christopher Ketcham denunciaba los turbios manejos que ciertas agencias gubernamentales de su país estaban permitiendo en sus propios fueros. El problema venía de antes: “Desde fines de la década de 1990 –escribió entonces Ketcham–, agentes federales han reportado intrusiones sistemáticas en las comunicaciones del Departamento de Justicia, el FBI, la DEA, el Departamento de Estado y la Casa Blanca”.

Los agentes federales entrevistados le aseguraron que las intrusiones podían rastrearse a dos compañías de alta tecnología y comunicaciones: Verint Systems –en el Perú desde 2015, como reveló este semanario el viernes 3 de julio de ese año–, y Amdocs. Para el 2008, ambas formaban la “columna vertebral” del aparato de vigilancia doméstica del gobierno norteamericano. Verint “aspiraba” toda la información del operador telefónico Verizon, mientras Amdocs hacia lo suyo con AT&T, como reveló el “whistleblower” Mark Klein, en 2004. Las operaciones de Verint eran dirigidas por espías “freelance” y veteranos de las agencias de inteligencia israelíes.

Un agente de la CIA en retiro, Philip Giraldi, le contaría al periodista este sorprendente detalle: cuando su agencia debía espiar a algún objetivo, las “llamadas telefónicas (eran) interceptadas, grabadas y transmitidas a los investigadores norteamericanos por Verint, la que aseguraba que debía tener los equipos de espionaje ‘siempre a mano’, para poder dar mantenimiento al sistema”.

Giraldi también contó que el gobierno de Israel cubría el 50% de los gastos que Verint efectuaba en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.

En 2001, un reportero de Fox News, Carl Cameron, hizo otra revelación sorprendente: cuando los agentes del FBI y otras agencias se disponían a investigar el trabajo de Verint (antes de 2001 conocida como “Comverse Infosys”), sus pesquisas eran detenidas antes de que pudieran poner sus manos sobre los equipos de Verint. Peor aún, los agentes empecinados en el asunto empezaban a ser “atacados por varios flancos”. La “columna vertebral” del espionaje doméstico tenía amigos poderosos en los laberintos del Estado profundo norteamericano.

En países como el Perú, debido a las enormes diferencias tecnológicas en relación al primer mundo, esta compañía podría acceder muy fácilmente a la información de sus clientes bajo la justificación de dar mantenimiento o actualización a los equipos vendidos. Estas labores de mantenimiento –¿cuándo nos tocará la próxima?–, incluso pueden ser realizados de manera remota, según los informes revisados.

Recordemos que las leyes que regulan las escuchas y la vigilancia son poco más que tinta sobre papel en países como el nuestro, tal como en las decenas de países subdesarrollados y con instituciones débiles que constituyen la clientela favorita de Verint y otras empresas relacionadas, como Hacking Team, la empresa italiana que estuvo en conversaciones con varias instituciones peruanas, militares y gubernamentales (¡hasta la Municipalidad de Lima!), entre 2012 y 2015.

Ese año, WikiLeaks reveló la absoluta falta de ética de la compañía, así como su colaboración con regímenes criminales, por lo general alineados con la política exterior estadounidense. Siria e Irán, por ejemplo, eran evitadas por estas empresas privadas, mientras que Arabia Saudí y otras dictaduras medievales eran diligentemente asistidas en sus labores represivas. Verint pertenece al mismo club: uno de sus clientes criminales era el régimen de Kazakstán, donde Verint “empoderó” al gobierno en su persecución de periodistas y activistas, tal como denunció en noviembre de 2014 Privacy International.

Este detalle es fundamental: los centros de monitoreo de Verint les permitían a las agencias kazakas: “acceso irrestricto a llamadas telefónicas y actividad en internet de ciudadanos de manera masiva e indiscriminada”. Es decir, no a un objetivo individual y específico, como un delincuente, sino a toda una población, al mismo tiempo.

Verint y toda una “constelación” de empresas privadas de Israel, el Reino Unido y Estados Unidos hicieron lo mismo en Colombia, donde el Estado asesina civiles a mansalva. No es necesario usar eufemismos. Su gusto por la sangre de sus ciudadanos más humildes quedó perfectamente representado en el caso de los “falsos positivos”, pero esa es solo la punta del iceberg en la masacre colombiana. Tanto el Reino Unido como Estados Unidos tienen importantes negocios extractivos en Colombia, donde han colaborado extensamente en la represión social. La tecnología de espionaje masivo complementa el entrenamiento militar contrainsurgente y el aprovisionamiento de armas que ambas potencias han realizado en favor del régimen colombiano, con fines que disfrazan bajo el ardid de la “guerra contra las drogas”. Otro terror que los latinoamericanos podríamos haber superado ya, si tuviéramos un periodismo real, dedicado a su sociedad y no a la élite propietaria. La sangre está también en sus manos.

Lejos de servir a la sociedad, ese mismo periodismo condena a una de las pocas instituciones que han sacado a la luz los crímenes internacionales de los actores más poderoso del mundo, WikiLeaks, y a su creador, Julian Assange, hoy sufriendo tortura en una cárcel de Londres, de acuerdo con informes del relator de las Naciones Unidas, Nils Melzer.

A fines de 2002, la policía holandesa aseguró tener evidencia de que los servicios secretos israelíes tenían “acceso irrestricto a la información confidencial (escuchas) recogida por la policía y los servicios de inteligencia” de ese país.

El holandés Paul Wouters, escribiendo al respecto para una revista de su país, cuenta que, cuando los equipos de espionaje fueron entregados por los israelíes, se acordó que “solo el equipo de Verint podría tocar los sistemas… el código fuente no estaría disponible para nadie”.

Como otros especialistas agregan, sin un código fuente abierto, no hay como saber cuáles podrían ser las vulnerabilidades del sistema y es probable que ellas, además, se encuentren en el mismo diseño, puestos ahí de manera deliberada.

La entrada de las compañías “privadas” israelíes a Estados Unidos y su sistema de comunicaciones fue facilitada por una serie de leyes emitidas en 1994, conocidas por las siglas CALEA (“Communications Assistance for Law Enforcement Act”). CALEA, “forzó a los negocios vinculados a la comunicación (de Estados Unidos) a buscar la encriptación de la información de sus usuarios a través de terceros”, explica Christopher Ketcham en el artículo referido al inicio de este artículo. Fue entonces cuando las privadas Verint y Amdocs entraron a asumir ese rol (Counterpunch, 27/09/08).

Como explica James Bamford para la revista Wired (03/04/12), Verint fue fundada por Jacob “Kobi” Alexander, un oficial de inteligencia israelí retirado y prófugo de la justicia estadounidense hasta el 2016. Ese año, Alexander pudo volver a Estados Unidos luego de pasar una década en Namibia, a donde huyó para evitar la cárcel. El FBI lo buscaba por lavado de dinero, soborno, robo, entre otros. Dos de sus asociados en Verint también participaron de sus delitos y pasaron tiempo en la cárcel, pagando millones en multas.

En una “rara admisión”, el brigadier general del ejército israelí en retiro, Hanan Gefen, antes comandante de la Unidad 8200 –dedicada a la interceptación de información–, le contó a un periodista de Forbes que Comverse (el nombre anterior de Verint), así como otras empresas privadas israelíes en el sector, fueron “influenciadas” directamente por la tecnología desarrollada por su agencia. Tanto los veteranos de la unidad de inteligencia israelí, como sus tecnologías, son empleados hoy en alrededor de 30 a 40 compañías privadas alrededor del mundo. Esto es posible gracias a la casi completa desregulación de este mercado, que pasó de la inexistencia a mover cerca de 5.000 millones de dólares anuales hacia la primera década de este siglo.

También las regulaciones de carácter nacional –o la falta de ellas–, son abusadas por estas empresas. En Colombia, Verint trabajó con el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), cerrada luego de que se revelara el espionaje de 600 figuras públicas, las que también sufrieron, en muchos casos, acoso por parte de la agencia. Verint contrató con el DAS y muchas otras agencias que no tenían autoridad legal para interceptar comunicaciones, de acuerdo con Privacy International. “Verint –explica la entidad–, realizó pruebas de vigilancia para la DAS, incluso luego de que esta fuera denunciada por sus actividades ilegales” (02/09/15).

En el Perú, los contratos iniciales con Verint, fueron realizados durante la gestión de Ollanta Humala, cuyo gobierno protagonizó su propio escándalo de espionaje. Ahora el gobierno de Vizcarra retoma los negociados. No es, pues, un asunto partidario. Son “tendencias” globales que llegan a nuestro país, en su calidad de patio trasero, casi como imposiciones. Esa subordinación es solo provechosa para una élite que preferiría que no sepamos nada de lo reseñado aquí.

Más que un bicentenario, lo que necesitamos es una segunda independencia.

https://www.alainet.org/es/articulo/201176

Desmantelada una red de espionaje de la CIA que operaba en sectores sensibles de Irán

Entre marzo de 2018 y marzo de 2019 fueron detenidos 17 iraníes que formaban parte del desmantelamiento de una red de espionaje de la CIA y varios de ellos han sido condenados a muerte.

El desmantelamiento de una red de espionaje que actúa en interés de Estados Unidos fue anunciado por Teherán el 18 del pasado mes de junio.

“Aquellos que traicionaron deliberadamente a su país fueron llevados ante la justicia. Algunos han sido condenados a muerte y otros a largas penas de prisión”, dijo el jefe de contrainteligencia del Ministerio de Inteligencia iraní a los periodistas, cuya identidad no ha sido revelada.

Los sospechosos estaban empleados “en sectores sensibles” o en actividades privadas relacionadas con estos sectores, dijo sin dar más detalles. Añadió que los sospechosos actuaban independientemente unos de otros, sin especificar cuántos habían sido condenados a muerte.

Algunos habían sido reclutados cayendo en una trampa tendida por la CIA mientras buscaban visas para viajar a Estados Unidos, según el funcionario iraní.

“Algunos se acercaron mientras solicitaban sus visas, otros ya tenían visas pero fueron presionados por la CIA cuando fueron renovados”, dijo.

Este anuncio se produce en un contexto explosivo entre Irán y Estados Unidos, un año después de la retirada estadounidense del acuerdo internacional sobre energía nuclear iraní, y en un momento en el que las tensiones aumentan día a día en el Golfo Pérsico.

Las máquinas serán capaces de lograr lo que en un millón de años nosotros no hemos logrado: entender el mundo

Como cualquier otra ideología, las concepciones que rodean al mito moderno de la “inteligencia artificial” tienen un barniz que va mucho más allá de la mayor o menor veracidad de sus postulados. Se trata de auténticas tonterías expresadas por los mejores portavoces de “la ciencia”.

Es evidente que la humanidad no es capaz de entender el mundo en el que vivimos, una tarea que en el futuro llevará a cabo esa “inteligencia artificial” gracias a las enormes cantidades de datos que se producen cada día (el no menos famoso “big data”).

En el futuro a la humanidad pretenderán imponerle esa “comprensión del mundo” como un “dato objetivo” (y también “neutral”) porque lo ha producido una máquina capaz de tomar decisiones de manera “inteligente”, algo que el ser humano no ha sido capaz de producir en un millón de años de evolución.

En otras palabras, los mequetrefes de siempre nos quieren hacer creer que nosotros no somos lo suficientemente inteligentes como para “entender el mundo” pero sí para fabricar máquinas que lo hagan en nuestro lugar, sobre todo los militares, que siempre han dado muestras de “inteligencia”.

Las máquinas harán lo que nosotros no hacemos, cosas tan increíbles como leer libros, incluidos los libros de cocina, que lo más probable es que estén escritos en idiomas diferentes del inglés, por lo que deberán ser traducidos “automáticamente”. Lo mismo ocurrirá con las emisiones de television, radio, diccionarios, prensa, internet…

Como siempre, este tipo de proyectos los financia el Pentágono y su “brazo seudocientífico” Darpa (*). Para ello el ejército estadounidense tiene que extender sus redes de vigilancia mundiales, capaces de recopilar ingentes cantidades de datos.

Así lo anunciaron el 4 de enero y las predicciones las formularán por el módico precio de 2.000 millones de dólares. Lo mismo que las batallas, estos proyectos llevan esos típicos nombres militares pintores, en este caso “Programa Kairos” (Knowledge-directed Artificial Intelligence Reasoning Over Schemas) que es, fundamentalmente, un mecanismo de espionaje y vigilancia masivas.

“Una rápida comprensión de los acontecimientos mundiales es crucial para la seguridad nacional”, es otra de las tonterías que dice Darpa en su sitio web y entre los “acontecimientos” que interesan al Pentágono están los meteorológicos y climáticos (como no podía ser de otra manera). “Los cambios significativos que afectan al medio ambiente o a la sociedad pueden tener consecuencias significativas en sí mismos, o pueden formar parte de relaciones causales que generan mayores impactos”, dicen.

Los demás países del mundo imitan al Pentágono pero con mucho menos derroche de dinero. El 8 de enero Francia dedicará a la “inteligencia artificial” su nuevo superordenador, un artilugio que ha costado 25 millones de euros.

El 10 de enero la Unión Europea anunció que invertirá 20 millones de euros en desarrollar una plataforma de “inteligencia artificial” denominada AI4EU que reunirá a 79 socios de 21 países diferentes.

En épocas de duros recortes presupuestarios, hay terrenos en los que el dinero público no falta: guerra y represión. Cuando en una partida no hay recortes, no cabe duda: es indicativo de que forma parte de la guerra o de la represión.

Cuando el dinero rebosa, ocurre algo muy curioso en la investigación científica, por estúpidas que sean las pretensiones de sus mentores: nunca encuentran lo que buscan, pero algo siempre aparece. De otra manera, ¿cómo justifican el derroche?

(*) https://www.darpa.mil/program/explainable-artificial-intelligence

En Estados Unidos los periódicos los escribe la CIA

En 1977 el conocido periodista del Caso Watergate, Carl Bernstein, publicó un conocido reportaje en el que afirmaba que 400 de los periodistas estadounidenses más leídos trabajaban mano a mano con la CIA (1), lo que les ha permitido ganar Premios Pulitzer como recompensa.

De ahí su silencio sobre la inminente crisis del capitalismo, o la manipulación de las redes sociales por parte de los monopolios digitales, especialmente Facebook, o la ocultación de los documentos que comprometan a los saudíes e israelíes en los atentados del 11 de septiembre de 2001 (2).

En 2008 el New York Times admitió: “Durante los primeros años de la Guerra Fría [escritores y artistas prominentes, desde Arthur Schlesinger hasta Jackson Pollock] fueron financiados, a veces generosamente, siempre en secreto, por la CIA como parte de su campaña de propaganda contra la Unión Soviética. Este es quizás el uso más exitoso del poder blando en la historia de Estados Unidos”(3).

Es cierto sólo en parte. No ocurrió sólo en “los primeros años de la Guerra Fría” sino que la colaboración llega hasta hoy mismo. La CIA ha trabajado y sigue trabajando en estrecha colaboración con los proprietarios de las cadenas de prensa y los periodistas de los mayores rotativos (4).

Ciertas relaciones de los periodistas con la CIA son tácitas y otras, en cambio, son explícitas. Ha habido cooperación, acomodación y superposición. Los periodistas han prestado una amplia gama de servicios clandestinos, desde la simple recopilación de información hasta el espionaje en los países socialistas.

Algunos reporteros se consideran embajadores sin cartera de su país. Comparten sus anotaciones con el espionaje. Los editores comparten el personal. Algunos de los periodistas han ganado el Premio Pulitzer más por su abor de espionaje que por sus meritos literarios.

Los corresponsales en el extranjero descubren que su asociación con la CIA les ayuda mucho en su tarea. Otros no son más que empleados a tiempo completo del espionaje. Su carnet de prensa no es más que una tapadera.

Los documentos desclasificados muestran que la CIA ha contratado a periodistas para realizar determinadas tareas con el acuerdo de la dirección de los principales órganos de prensa estadounidenses.

Casi todos los principales medios de comunicación estadounidenses cooperan con la CIA, aseguró Bernstein, incluyendo ABC, NBC, AP, UPI, Reuters, Newsweek, los periódicos de la cadena Hearst, Miami Herald, Saturday Evening Post y New York Herald-Tribune. Sin embargo, agregaba Bernstein, “las más valiosas de estas asociaciones, según funcionarios de la CIA, son las del New York Times, CBS y Time”.

Los periodistas son mercenarios que se venden muy baratos. Un miembro de la CIA le confesó a Philip Graham, el propietario del Washington Post, que costaban menos que una prostituta: “Bastan unos pocos cientos de dólares al mes”.

En Estados Unidos los periodistas no sólo inventan mentiras para rellenar las páginas de los periodicos sino que hacen lo mismo con la CIA para cobrar su recompensa. Por eso los periodistas confían en la CIA pero la CIA no confía en los periodistas.

(1) http://carlbernstein.com/magazine_cia_and_media.php
(2) https://www.democracynow.org/2018/1/5/how_the_ny_times_us_government
(3) http://papercuts.blogs.nytimes.com/2008/01/23/the-cia-and-the-culture-war/index.html
(4) https://www.muckrock.com/news/archives/2017/feb/15/memo-offers-look-cias-private-press-pool/

Descubierto un complot de la CIA contra la milicia irakí Hashd Al-Shaabi

El grupo irakí Kataib Hezbolá ha publicado una serie de archivos de audio que revelan conversaciones telefónicas y mensajes de Whatsapp entre un oficial irakí de alto rango en la provincia de Al Anbar y un agente de la CIA en la que ambos conspiran contra la milicia Hashd Al-Shaabi.

Los archivos de audio revelan contactos entre Mahmud Al-Falahi, comandante de las operaciones del ejército irakí en la provincia de Al Anbar, y un agente de la CIA que es ciudadano irakí.

El agente de la CIA le pide a Al-Falahi que le proporcione las coordenadas geográficas de las bases de Hashd Al-Shaabi en la frontera entre Irak y Siria “para ser atacadas por las fuerzas aéreas estadounidenses e israelíes”.

También le dice a Al-Falahi que se reuna con “los comandantes del Ejército y del servicio de inteligencia de Estados Unidos en Erbil, en la región del Kurdistán irakí, o en la base de las fuerzas estadounidenses en Al Habaniyeh, en el oeste de Irak”.

Durante las conversaciones, Al-Falahi le proporciona al espía las coordenadas detalladas de las bases de Hashd Al-Shaabi en Al Anbar.

Hezbolah asegura que los archivos de audio muestran un “complot contra el ejército irakí, Hashd Al-Shaabi y las fuerzas de la resistencia”, advirtiendo que el espionaje de la CIA y el Mossad israelí ha puesto en peligro la seguridad nacional de Irak.

Tras la invasión de Irak en 2003, la fiabilidad de los generales del ejército es casi nula. La caída de Bagdad en abril de 2003 fue la consecuencia directa de la deserción del 90 por ciento de los altos mandos militares, incluso antes del estallido de las hostilidades.

En 2016 la seguridad irakí reveló que Washington estaba presionando sobre el gobierno de Bagdad para que pusiera fin a su asociación con Hashd Al-Shaabi en la guerra contra el Califato Islámico y disolviera a la milicia, que ha llevado a cabo una exitosa guerra contra el terrorismo en el país.

Un miembro importante del Parlamento irakí reveló el mes pasado los complots e intentos de Estados Unidos para disolver Hashd Al-Shaabi mediante presiones sobre el gobierno de Irak después de que la milicia recuperara el control sobre las fronteras entre Irak y Siria.

El sitio web de noticias en árabe Al Maalumeh citó a Odai Awad diciendo que Estados Unidos estaba presionando al primer ministro irakí, Adel Abdul Mahdi, para obligarlo a actuar contra Hashd Al-Shaabi.

Se refirió asimismo a los contactos de la embajada de Estados Unidos con los comandantes del Califato Islámico y dijo que en ciertas regiones en Irak este grupo ha dado señales de vida nuevamente.

El gobierno de Bagdad ha rechazado, sin embargo, disolver Hashd Al-Shaabi, que forma parte del ejército de Irak.

Pegasus: si entra en tu móvil también entra en tu cabeza

La empresa NSO Group la fundaron dos militares israelíes en 2010. Su producto estrella es el programa de espionaje Pegasus, que vende a otros gobiernos, que a su vez los utilizan para vigilar e incluso asesinar a disidentes, opositores, periodistas, e incluso a empresas de la competencia (1).

Las empresas israelíes han perfeccionado sus técnicas de vigilancia digital en el contexto de la ocupación de Palestina. Israel domina el arte de vigilar a millones de palestinos en Cisjordania, Gaza e Israel y ahora sus empresas venden sus conocimientos a gobiernos que admiran su capacidad para reprimir cualquier clase de oposición.

Un teléfono infectado por el programa Pegasus es totalmente controlable por terceros desde el exterior. El programa permite determinar la ubicación del teléfono, activar la cámara y el micrófono, grabar conversaciones y tener acceso a todos los datos personales (SMS, correos electrónicos, contactos, fotos, vídeos, así como conversaciones en Instagram, Whatsapp o cualquier red social). Es como estar presente en la cabeza del otro.

NSO Group no es la única empresa israelí que vende tecnologías de espionaje político. Black Cube también está acusada de controlar a los opositores de Joseph Kabila, antiguo Jefe de Estado de la República Democrática del Congo (2001-2019). Harvey Weinstein, el productor de Hollywood que catalizó el movimiento #metoo, contrató a Black Cube para intimidar a las mujeres que le acusaban de violación.

La empresa israelí se dirigió a las ONG para intimidarlas en el contexto de las elecciones presidenciales húngaras, entre diciembre de 2017 y marzo de 2018.

Las técnicas cambian, pero el objetivo es siempre el mismo: capitalistas y Estados poderosos que quieren vigilar o intimidar a sus enemigos y competidores de una manera subrepticia.

Las empresas israelíes de inteligencia son una continuación del servicio secreto. Los dirigentes de Black Cube incluyen a antiguos miembros del Mossad. En cuanto a NSO Group, fueron los veteranos del equivalente israelí de la NSA en Estados Unidos, la Unidad 8200, quienes fundaron la empresa.

En México el gobierno de Enrique Peña Nieto, Presidente de 2012 a 2018, compró Pegasus por 80 millones de dólares. Citizen Lab ha documentado su uso en ataques contra nueve periodistas. Griselda Triana, viuda de un periodista asesinado en 2017, también fue objeto de un ataque a través del programa de espionaje. Se han registrado otros 25 ciberataques contra opositores mexicanos, incluyendo uno contra el comité internacional que investiga el asesinato de 43 estudiantes en Iguala, Estado de Guerrero, en 2014.

Otra víctima de Pegasus es Ahmed Mansoor, un defensor de los derechos humanos y ciudadano de Emiratos Árabes Unidos, que fue objeto de un ataque por parte de Pegasus en 2016. Le condenaron a diez años de cárcel por criticar al gobierno en las redes sociales.

Amnistía Internacional fue atacada en agosto de 2018, lo que les ha llevado a reaccionar poniendo una demanda en los tribunales israelíes el pasado mes de mayo para anular la licencia de exportación de Pegasus.

El pasado mes de mayo Whatsapp acusó a NSO Group de instalar un programa de espionaje en la aplicación.

Arabia saudí compró Pegasus por 55 millones de dólares (2) y lo utilizó para recopilar información sobre el periodista Jamal Khashoggi que -muy probablemente- condujo a su asesinato en Estambul el pasado mes de octubre.

La Casa Real saudí inició una purga en la que detuvo y torturó a miembros de la propia familia real, así como a empresarios acusados de corrupción.

El negocio del espionaje está en auge y es muy lucrativo. El valor en bolsa de NSO Group se estima en 1.000 millones de dólares. La economía del espionaje digital vale 12.000 millones. Incluso un país pequeño con un presupuesto pequeño puede tener una enorme capacidad para iniciar ataques cibernéticos contra sus oponentes.

Pero el descubrimiento del negocio ha acabado afectando a NSO Group. Cuando los fundadores solicitaron un préstamo para comprar la empresa en 2019, los especuladores no se quisieron mojar, hasta que Stephen Peel, un banquero británico, compró la mayoría de las acciones en febrero a través de su holding Novalpina Capital. Desde la adquisición, su tarea fundamental ha sido la de lavar la sucia imagen de marca de la empresa.

(1) https://www.theguardian.com/law/2019/jun/14/yana-peel-uk-rights-advocate-serpentine-nso-spyware-pegasus
(2) https://www.nytimes.com/2018/12/02/world/middleeast/saudi-khashoggi-spyware-israel.html

Irán ejecuta a un espía de la CIA

Las guerras siempre comienzan por la depuracion de la “quinta columna” y por eso Irán ejecutó a un contratista del Ministerio de Defensa condenado por espiar para la CIA, admitió ayer la agencia de noticias Isna.

“Jalal Haji Zavar, un contratista de la organización aeroespacial del Ministerio de Defensa que era espía de la CIA y del gobierno de Estados Unidos, fue ejecutado”, dijo Isna, citando al ejército iraní sin dar más detalles sobre la fecha de la ejecución.

El contratista había sido condenado por un tribunal militar y su sentencia se ejecutó en la prisión de Rajai-Shahr en la ciudad de Karaj, al noroeste de Teherán.

Zavar fue “identificado por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa” y, durante la investigación “admitió explícitamente que espiaba para la CIA por dinero, mientras que en su casa se encontraron documentos y herramientas de espionaje”.

La agencia no especifica la fecha de su detención, pero señala que no había prestado sus servicios al Ministerio desde 1389 del calendario persa (de marzo de 2010 a marzo de 2011).

La ex esposa de Zavar cumple una condena de 15 años de prisión tras haber sido condenada por “complicidad en espionaje”, añade Isna.

La tensión entre Teherán y Washington crece por momentos y Estados Unidos ha pedido la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU a puerta cerrada.

El martes Irán afirmó haber desmantelado una nueva red de espías y nuevos reclutas estadounidenses vinculados a la CIA, según la agencia de noticias Irna. 

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán alcanzaron un nuevo pico con la destrucción el jueves por parte de los iraníes de un dron estadounidense en el espacio aéreo iraní, según Teherán, mientras que Washington afirmó que se encontraba en el espacio aéreo internacional.

El viernes Trump aseguró que había cancelado los ataques contra Irán en el último minuto para evitar un alto costo en vidas humanas, al tiempo que mantuvo sus amenazas de represalias contra Teherán.

Ayer Irán advirtió a Estados Unidos de que cualquier ataque a su territorio tendría consecuencias devastadoras para sus intereses en la región.

“Disparar una bala a Irán prenderá fuego a los intereses de Estados Unidos y sus aliados” en la región, dijo el general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, en una entrevista con la agencia Tasnim.

A pesar de las reiteradas afirmaciones de Estados Unidos e Irán de que no buscan la guerra, la escalada y multiplicación de incidentes en el Golfo suscita el temor a un enfrentamiento militar regional.

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