La web más censurada en internet

Etiqueta: Crímenes del capitalismo (página 84 de 85)

Cohn-Bendit, uno de tantos degenerados del parlamento europeo

Como política y personalmente Cohn-Bendit no es más un degenerado al que nunca logré encontrar ningún punto atractivo, mi duda versa sobre lo que más repulsa me causa. Eludiré su adscripción política a Los Verdes, pero no puedo olvidar que siempre se prestó a presentarse como lo que nunca fue: uno de los fantoches del famoso Mayo del 68 en París, aquel fasto celebrado por la burguesía hasta el hartazgo… después de tergiversarlo y manipularlo para aupar a sujetos como éste, con la aureola de «anarquista» y el sobrenombre de «Dany el Rojo» con el que ha sobrevivido hasta hoy.

Pero no sólo la burguesía. Así le llama también otro degenerado a su altura, Pepe Gutiérrez-Álvarez, cuyo estúpido artículo (*) sigue siempre el canon burgués establecido: estamos en contra del culto a la personalidad de Stalin pero a favor del culto a degenerados de baja estofa como «Dany el Rojo»

Ahora a cualquier mequetrefe le califican de rojo. «Dany» es tan «rojo» que siempre se ha pronunciado a favor de todas y cada una de las masacres del imperialismo estadounidense. Primero en Afganistán, luego en los Balcanes y finalmente en las dos Guerras del Golfo. Los bombardeos indiscriminados y las masacres siempre le supieron a poco. Era uno de esos pacifistas peligrosos a los que les va la sangre. Sus recientes declaraciones contra Maduro producen un verdadero asco renovado.

En 1975 Cohn-Bendit publicó su libro de memorias, titulado «El gran bazar». Es otra estupidez que no tiene una explicación fácil porque entonces «Dani El Rojo» tenía sólo 30 años y las memorias se suelen escribir cuando queda poco para ir al agujero… Por lo menos antiguamente.

En él cuenta que antes de ser eurodiputado trabajó en Frankfurt en una guardería, reconociendo su pedofilia: “Algunos niños me abrieron la bragueta varias veces. Reaccioné de diferentes maneras, según las circunstancias, pero el deseo de aquellos niños me planteaba un problema. Yo les preguntaba: ¿por qué no jugáis juntos, por qué me elegís a mí y no a otros niños? Pero si insistían de todos modos, los acariciaba”. El eurodiputado acababa añadiendo: “Podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme”.

En aquellos tiempos no había vídeos pedófilos, pero sí literatura de la misma índole, en la que «Dani El Rojo» confesó abiertamente sus inclinaciones sexuales hacia los niños. Cuando era director de la revista «Pflasterstrand» (Arena de playa bajo los adoquines) publicó varios artículos de contenido pedófilo, como el que vio la luz en 1978 bajo el título Recuerdos de un dinosaurio: “El último año me sedujo una niña de seis años. Fue una de las experiencia más hermosas que haya tenido y con esto no quiero escribir un tratado ni a favor ni en contra de la pedofilia”.

En 1982 participó en un programa de la televisión francesa en el que reconoció: “La sexualidad de un niño es algo fantástico”, admitió. “Es divino ver como se desnuda una niña de cinco años, porque es un juego. Un gran juego erótico”.

«Dani el Rojo» tenía 13 años cuando sus padres le internaron en una escuela que, según reconoció, al quedarse huérfano fue el único hogar que conoció. En el internado se destapó en 2010 un escándalo de violaciones de niños cuyos detalles Cohn Bendit negó haber conocido, a pesar de que permaneció en él hasta 1965, aunque reconoció que en su interior reinaba «una atmósfera sexualmente promiscua». El periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung afirmó que en el internado más de 100 alumnos habían sido víctimas de los pederastas.

Los periódicos británicos The Observer y The Independent, el italiano La Repubblica y el alemán Bild denunciaron sus reconocidas violaciones de niños, pero a nadie pareció importarle, y a Los Verdes menos que a nadie. Por eso la censura ha eliminado de internet un vídeo que reproducía esas confesiones que a todos les gustaría poder olvidar:

Cohn-Bendit y el lobby pedófilo verde:
http://www.dailymotion.com/video/x1a4vjy_cohn-bendit-et-le-lobby-pedophile-vert-humilie-par-la-tele-russe_news

Pero el círculo de impunidad se fue cerrando. El 20 de abril del año pasado «Dany el Rojo» recibió en la ciudad de Stuttgart el premio Theodor-Heuss. El principal orador en el acto debía ser Andreas Vosskuhle, presidente del Tribunal Constitucional alemán, que días antes de la ceremonia informó de que no asistiría para evitar que el buen nombre del Tribunal quedara asociado al de un pedófilo.

Naturalmente que no es sólo un problema de Los Verdes sino del conjunto del Parlamento Europeo, podrido hasta el tuétano. Así que en las próximas elecciones vota a ese sonriente diputado que con el primer sueldo que le paguen viajará a Camboya para que un niño le meta la mano en la bragueta. Y luego vendrán Pepe Gutiérrez-Álvarez, Revolta Global y otros parecidos para que riamos sus aventuras.

(*) Daniel Cohn-Bendit o la revolución que enterramos tan pronto, Revolta Global, 1 de julio de 2010, http://revoltaglobal.cat/spip.php?article2965

El imperialismo francés se queda sin presupuesto

El imperialismo no es sólo la fase superior del capitalismo, sino muchas otras cosas que Lenin no tuvo en cuenta, a pesar de que tienen su importancia. Por ejemplo, si envías a un ejército de mercenarios a invadir un remoto país africano, hay que pagarles dietas por desplazamiento y pluses de peligrosidad porque de lo contrario la moral de las tropas se resiente.

Es lo que les ha ocurrido esta semana a los 1.500 pistoleros franceses que invadieron la República Centroafricana. A primeros de mes llegó el momento del cobro y no les han pagado las dietas y pluses prometidos, y lo que es aún peor: el alto mando colonial ha reconocido que, en menos de un par de horas, el impago ya está afectando al estado de ánimo de la Legión Extranjera y es muy posible que a causa de ello disparen con desgana, como en los chistes de Gila.

En su momento el socialista Hollande dijo que la expedición colonial no era tal sino una operación humanitaria que tenía por objeto velar por el respeto a los derechos humanos en África central, así que no me explico cómo es posible que la soldadesca se haya venido abajo tan pronto. ¿Es posible que sólo se apuntaran a la aventura por la paga? ¿No les motivaban de manera suficiente las altas razones humanitarias?

Tenemos más dudas. ¿Está el imperialismo francés sujeto también a recortes presupuestarios? ¿Ha quebrado su ejército? Nada de eso. El Alto Estado Mayor dice que se trata de un fallo informático en el programa «Louvois» que tramita las nóminas. Está anticuado. Lo tendrían que haber cambiado hace tres años, pero se les ha debido olvidar, o no les llega por culpa de los recortes.

El caso es que por una u otra vía llegamos siempre al mismo punto: los recortes del gasto público. ¿Se acabará el imperialismo francés por falta de presupuesto? ¿Podrán llenar el depósito de los helicópteros? Los 1.500 mercenarios franceses ¿esperarán a que el ejército cambie el programa informático o llevarán el asunto a magistratura?

Pero el problema no es sólo Francia. En diciembre 28 países europeos se comprometieron con urgencia a llevar un contingente de tropas, llamado Eufor, a la República Centroafricana. Se trataba de respaldar a Francia, que ya tiene tropas sobre el terreno, es decir, de demostrar que el operativo imperialista era cosa de todos.

La urgencia europea se ha quedado en nada; han ido dando largas y Francia sigue sola en África. Las promesas se han ido rebajando. De los 1.000 mercenarios han pasado a la mitad. Del despliegue ya sólo queda un acantonamiento en la capital y la posible escolta de algunos convoyes de ayuda. Los 40 millones de euros de presupuesto se han reducido a 26. El martes en una reunión en Bruselas rechazaron un presupuesto de 3,7 millones de euros para construir un barracón donde alojar al cuerpo expedicionario.

No se puede ser imperialista contando sólo con la calderilla.

El extraño caso del avión desaparecido

La cortina de humo es una de las tácticas militares más antiguas y gastadas, pero no falla nunca. Hoy se acompaña con la intoxicación informativa y el bombardeo mediático, al que es imposible sustraerse. El objetivo del diluvio de noticias es que nadie entienda nada.

La reciente desaparición del Boeing 777 de las líneas aéreas malayas recuerda a los aviones chocando contra las Torres Gemelas el 11 de setiembre de 2001. Es “uno de los más grandes misterios en la historia de la aviación”, dice la CNN.

¿Cayó al mar y se hundió? De haber sido así, ¿cómo es posible que no haya aparecido ni un solo resto? ¿Cómo puede esfumarse un avión de los radares? ¿Terroristas chinos? ¿Secuestrado? ¿Destruido por un misil? Tampoco podía faltar una pista iraní, a pesar de la reciente luna de miel del régimen de los ayatolás con la Casa Blanca. “Tal vez aterrizó en una remota cadena de islas del Océano Índico”, dice la CNN.

Los aviones llevan transpondedores, unos dispositivos electrónicos utilizados en las comunicaciones inalámbricas para transmitir y responder a las señales con los controladores de tierra. Se pueden desactivar desde el interior de la aeronave, pero eso en ningún caso impide el rastreo, ni por los radares de la aviación civil, ni mucho menos por los radares militares. Sin embargo, el comandante de la Séptima Flota de Estados Unidos, William Marks, dice que está colaborando en la búsqueda. Mentira.

A un avión, incluso a un Jumbo volando a gran altura, se le puede hacer desaparecer “desde fuera”, mediante aviones Awacs, según una noticia del diario “India Today” de 1986 (1) que los calificaba como “un peligro en los cielos”. Sin duda, es lo que ha sucedido. Lo han hecho desaparecer, es decir, lo han secuestrado.

¿Por qué? Posiblemente la respuesta hay que buscarla en un despacho de la agencia Reuters de hace unos pocos días (2): por la presencia entre los más de 200 pasajeros de ingenieros de la empresa de alta tecnología militar “Freescale Semiconductor”, especializada en guerra electrónica. Los especialistas viajaban a China para participar en una reunión.

Los fanáticos de la teoría de la conspiración se van a morir de gusto cuando se enteren de que, además, esos ingenieros no figuraban en la lista de pasajeros, que es pública y accesible en internet (3).

Tampoco es ninguna casualidad que las últimas señales del avión se emitieran cuando el aparato sobrevolaba el Estrecho de Malaca. Hoy el Mar de China Meridional es como los Balcanes hace cien años: el nudo de todas las contradicciones al que nadie presta atención.

La desaparición del Boeing 777 corre en paralelo con el sabotaje que padecieron ayer los satélites espaciales rusos (4) que, entre otras cosas, les ha impedido a los ucranianos ver la televisión rusa. El diluvio informativo puede ser copioso, pero siempre hay algo que guardar bajo el felpudo.

El ataque forma parte de una cadena de agresiones iniciada el día anterior en las que inutilizaron hasta los servicios informáticos del Kremlin (5). La desinformación lo atribuye a unos piratas informáticos ucranianos, cuando se trata de otro trabajo del espionaje electrónico de Estados Unidos.

Cuando leemos muchas noticias es todo mentira, pero cuando leemos muchísimas es porque ya estamos en guerra.

(1) Awacs: Danger in the skies, 30 de noviembre de 1986, http://indiatoday.intoday.in/story/india-expresses-serious-concern-over-pakistan-getting-awacs-from-us/1/349048.html

(2) Loss of employees on Malaysia flight a blow, U.S. chipmaker says, Reuters, 9 de marzo de 2014, http://www.reuters.com/article/2014/03/09/us-malaysia-airlines-freescale-idUSBREA280T020140309

(3) http://truthnewsinternational.files.wordpress.com/2014/03/malaysia-airlines-flight-mh-370-passenger-manifest_nationality.pdf

(4) Almanar, Les satellites spatiaux russes attaqués par l’Ukraine, http://www.almanar.com.lb/french/adetails.php

(5) Rbth, Hackers atacan numerosas páginas de instituciones rusas, 14 de marzo de 2014, http://es.rbth.com/cultura/technologias/2014/03/14/hackers_atacan_numerosas_paginas_de_instituciones_rusas_38317.html

El asesinato de Kennedy 50 años después (1)

Ha transcurrido medio siglo del asesinato de Kennedy. El 22 de noviembre de 1963 el presidente promocionaba la renovación de su candidatura con un paseo en coche por las calles de Dallas, en Texas. Eran las 12,30 del mediodía cuando alguien ataviado con una camisa se subió a un banco frente a la caravana de vehículos y levantó un letrero escrito con esmalte negro: “Señor Kennedy, lo desprecio a usted por sus ideas socialistas”.

Inmediatamente después sonó un primer disparo, apenas audible entre el ruido de la caravana de coches. Acto seguido se escuchó otro disparo que hirió a Kennedy en la garganta. Un tercer disparo hizo blanco en la cabeza del presidente, pero aún hubo más disparos, en los que fueron heridas otras personas, como el gobernador de Texas, Connally, sentado delante de Kennedy.

— “¡Oh! ¡Dios mío! ¡Ellos han matado a mi marido! ¡Jack! ¡Jack!”, gritó Jacqueline, que desde el primer momento demostró conocer la identidad de los asesinos. Pero, ¿quiénes eran “ellos”? Sin duda se trataba de lo que Kennedy había llamado pocas semanas antes el “SOB Club” (Son of a Bitch Club), el Club de los Hijos de Puta. Pero, ¿de quién se trataba?

La versión oficial dijo entonces que el autor de los disparos fue Lee Harvey Oswald, quien actuó en solitario. No había, pues, ningún club. Pero a día de hoy lo único que se sabe con certeza es que la vesión oficial es falsa. Lo normal en estos casos. No hay más que recordar el recorrido histórico que va del hundimiento del Maine en 1898 al 11 de setiembre de 2001. Estados Unidos es un país agobiado por las mentiras oficiales como pocos.

Pero lo de menos es que el informe oficial sea mentira, 26 tomos de mentiras exactamente. Lo realmente serio es que la verdad del caso está tan enmarañada con un cúmulo de medias verdades, intoxicaciones e hipótesis que es imposible orientarse entre tan enorme volumen de información.

Cuando Oswald, el supuesto asesino, fue asesinado por Jack Ruby dos días después, cundió la sospecha de que el crimen estaba muy lejos de ser la obra de un hombre solitario, sino que había sido orquestado por los “señores de la guerra”, el “big bussines”, los grandes monopolios que contrataban con el Pentágono, la CIA, los gusanos cubanos y la Mafia, entre otros. Eran ellos los que integraban el SOB Club.

Para acallar los rumores, el vicepresidente Johnson creó la Comisión Warren. Fue como poner al zorro a cuidar de las gallinas.

Entre los integrantes de dicha Comisión estaba Allen Dulles, antiguo director de la CIA, al que Kennedy destituyó en 1961 por el fracaso del desembarco en Playa Girón. Pero cambiar al director no es cambiar a la CIA, máxima responsable del crimen. Allen Dulles no estaba en la Comisión Warren para investigar nada sino para impedir cualquier investigación.

Otro miembro de aquella farsa fue Gerald Ford, entonces diputado y luego presidente en sustitución de Nixon. Fue incluido en la Comisión porque era el soplón de Hoover. Una vez en la presidencia, Ford tomó dos decisiones que resultan otras tantas claves del enredo: puso a Bush al frente de la CIA e indultó a su antecesor Nixon por el escándalo Watergate.

Hay que hacer un inciso con Nixon. Es posible que sea uno de los hijos de puta más reconocidos del pasado siglo, pero quizá no sepamos hasta qué extremos. Uno de sus vínculos inmediatos con Kennedy fue la competencia mutua en las elecciones presidenciales de 1960.

Otro fue John J. McCloy, asesor financiero del gobierno de Mussolini y, junto con Allen Dulles, directivo del banco de Prescott Bush que estaba financiando a Hitler. En 1936 a McCloy se le solía ver en Berlín reunido con Rudolf Hess o Hermann Goering. Las fotos le muestran también sentado en el palco de Hitler viendo las Olimpiadas. Fue abogado del monopolio alemán IG Farben que fabricaba el gas utilizado en los campos de concentración para masacrar a los antifascistas presos. Al terminar la guerra, como comisario en la Alemania ocupada, McCloy protegió a los criminales de guerra, entre ellos a Klaus Barbie, el Carnicero de Lyon. Formaba parte de la Operación Paperclip, un plan para integrar a los agentes nazis en la CIA.

El presidente de la Comisión que daba nombre a la misma era Earl Warren, también presidente del Tribunal Supremo. En 1942 Warren fue elegi­do gobernador de California gracias a la financiación de los monopolios petroleros. Hablar de Dallas, el escenario del crimen, y de petróleo es una redundancia.

Al año siguiente del asesinato, la Comisión emitió un informe inverosímil que encubría hasta las evidencias más estridentes. Si al matar a Oswald se cerraron las puertas, el informe de la Comisión le echó el cerrojo. Es como si Kennedy hubiera sido asesinado dos veces.

Basta repasar las biografías de estos -y otros- zorros de la Comisión Warren para darse cuenta de quiénes eran los hijos de puta a los que se refería Kennedy, empezando por el vicepresidente Lyndon B.Johnson, un tejano que había competido con Kennedy por la nominación del partido demócrata para las elecciones de 1960.

El club de los hijos de puta no estaría completo sin mencionar que en el asesinato de Dallas aparecen implicados los cuatro presidentes de Estados Unidos que sucedieron a Kennedy: Johnson, Nixon, Ford y Bush. Los presidentes eran “todos los hombres del Presidente”.

Serie completa: El asesinato de Kennedy 50 años después:

— De la alta sociedad a los bajos fondos (2)
— El escenario del crimen: Dallas (3)
— Operación Paperclip (4)
– La aristocracia del espionaje nazi en Estados Unidos (5)
— La camarilla nazi-zarista de Dallas (6)
— El chivo expiatorio: Lee Harvey Oswald (7)
— La infiltración de Oswald en los medios progresistas (8)
— Todos los hilos conducen al mismo sitio (9)
— El asesinato del asesino (10)
— Epílogo para un crimen perfecto (y 11)
— ‘Tenemos que convencer al público de que Oswald es el verdadero asesino de Kennedy’

El Pollo del Pinar tenía enchufe en la Audiencia Nacional

Juan Manuel Olarieta

Eligio Hernández, alias «El Pollo del Pinar», fue
magistrado, delegado del Gobierno en Canarias y fiscal general del Estado,
entre otras muchas cosas. Actualmente es abogado en ejercicio.
Cuando los crímenes de los GAL llegaron a los tribunales, en
1992 el PSOE le nombró fiscal general para que intentara tapar la podredumbre
de aquel asunto. Sólo hubo un «pequeño problema», el primero de dos
«pequeños problemas» y es que para ser fiscal general del Estado son
necesarios 15 años de ejercicio. «El Pollo del Pinar» no tenía ese
currículo, así que su nombramiento era ileGAL.
Pero no fue sólo una ileGALidad cometida por el gobierno.
Resulta que en abril de 1992 el Consejo General del Poder Judicial dijo que
aquel nombramiento ileGAL era en realidad plenamente leGAL.
En este país, ¿a quién le importa la leGALidad? El caso es
que la tarea del fiscal general del Estado es precisamente la de velar por el
cumplimiento de la leGALidad, o sea, que pusieron al zorro a cuidar de las
gallinas y también de los «Pollos». Aquí desde 1936 todo es ileGAL.
«El Pollo del Pinar» mantiene extraordinarias
relaciones con la prensa colonial de las islas. En 2012 en una entrevista en el
periódico La Provincia dijo que cuando fue delegado del Gobierno en Canarias se
convirtió en el artífice del regreso de Antonio Cubillo desde Argel.
Como buen protagonista de casi todo, en aquella entrevista
“El Pollo” hablaba en primera persona: “Yo le pedí luz verde [a Barrionuevo] y
me la dieron”.
No obstante, el delegado reconoció que hubo otro
«pequeño problema judicial» que pudo solucionar gracias a sus
enchufes en la Audiencia Nacional, donde había ejercido como magistrado:
“Me fui a Madrid y se lo pedí a Barrionuevo, que era
ministro del Interior. Él, delante de mí, llamó al fiscal jefe de la Audiencia
Nacional, porque había una causa en el Juzgado de Instrucción número 1 central
contra Cubillo, en la cual tenía decretada la prisión. Si venía, había que
meterlo en la cárcel y eso había que evitarlo”.
El fiscal se oponía a levantar la orden de prisión que había
contra Cubillo, así que el delegado del Gobierno pidió permiso a Barrionuevo
para operar por su cuenta: “Yo le pedí que me diera luz verde para tomar la iniciativa
por mi cuenta. Y me la dio. Inmediatamente, crucé la calle Génova y me fui a
ver al juez de instrucción del Juzgado número 1 de la Audiencia Nacional,
Ismael Moreno, que había sido compañero mío. Él sacó el sumario, que estaba
perdido en las estanterías… y me dijo que se le podía poner en libertad con
una fianza de 300.000 pesetas”.
Luego la periodista le hace una pregunta clave: ¿Por qué era
la causa que se seguía contra Cubillo en la Audiencia Nacional? «El
Pollo» responde: “Por una de las bombas que pusieron. Estaba procesado por
inductor, pero los autores materiales habían sido absueltos. No tenía sentido”.
Pues a Manuel Pérez le ha ocurrido lo mismo: está condenado
a 17 años de cárcel como inductor de la colocación de unas bombas en las que tampoco
aparecen los autores materiales.

¿No habrá algún lector que conozca a un delegado del
gobierno con enchufe en la Audiencia Nacional para hacer lo mismo? A ser
posible que rebaje la fianza de 300.000 pesetas a unos 2.000 euros, o así. Que
se ponga en contacto con su abogado lo más rápidamente posible. Es un poco
urgente porque el Tribunal Supremo no ha admitido el recurso contra la
sentencia de la Audiencia Nacional que le condenó por lo mismo por lo que otros
nunca llegaron ni a sentarse en el banquillo de los acusados.

Corrupción y capitalismo

(Antorcha.org)

Se ha abierto la tapa de la alcantarilla y no deja de
salir mierda. Las corruptelas surgen por doquier. Alcaldes y concejales de
todas las latitudes del Estado se muestran muy aficionados a recibir comisiones
por hacer la vista gorda para que las constructoras sigan especulando y
construyendo a mansalva en terrenos urbanizables o no. Es una auténtica
epidemia. Como se suele decir, no se salva ni el tato. Aquí el que no pilla es
porque no quiere. Hasta la Pantoja está metida en el ajo.

¿Pero a alguien le podía extrañar todo esto que está
ocurriendo? El capitalismo es corrupción. Ni más ni menos. La corrupción no es
una anomalía ni una disfunción del sistema. Es su misma esencia. El capitalismo
se erige sobre la corrupción. Su máxima es todo se compra y todo se vende. Y en
un sistema donde todo gira en torno a esta lógica, la podredumbre no puede sino
extenderse y abarcarlo todo.

Y, efectivamente, lo abarca todo. Las corruptelas de
los alcaldes y concejales son sólo la punta de un enorme iceberg. Éstos,
parafraseando el título de una película de Woody Allen, son sólo unos granujas
de medio pelo. Lo más bajo dentro de la escala social de los delincuentes. Son,
además, la coartada tras la que se están ocultando las grandes, gigantescas
corrupciones en las que se mueven, no unos pocos millones de euros, sino
cientos y cientos de millones de euros.

En todos estos escándalos que están saliendo a la luz
sólo se habla de pequeñas o medianas inmobiliarias o constructoras, de
alcalduchos y concejalillos del tres al cuarto, de nuevos ricos horteras y
casposos como Roca y otros. Pero de las corrupciones de las grandes empresas y
los grandes bancos, de los multimillonarios como Botín y compañía, de los
políticos de postín no se oye ni una palabra.

Los grandes trapicheos quedan en la sombra. Este tipo
de basura se esconde bajo la alfombra. No pueden salir a la luz. De otro modo,
se vería hasta qué punto el capitalismo español, al igual que el resto de
capitalismos, es un enorme montón de mierda, una fosa séptica a rebosar.

No se habla de cómo los consejos de delegados del BSCH
o el BBVA roban a sus propios accionistas, ocultándoles beneficios que se
embolsan en sus nunca suficientemente repletos bolsillos; de cómo evaden
impuestos por medio de eso que llaman ingeniería financiera, en la que son unos
auténticos expertos; de cómo blanquean dinero procedente del narcotráfico… El
mismo narcotráfico es otro negocio capitalista, como las finanzas, la
construcción, el turismo, etc. Se diferencia en que está declarado ilegal.
Pero, en el capitalismo, lo legal y lo ilegal se confunden, sus fronteras no son
nítidas. Lo importante es hacer negocio, ganar dinero. El modo en que eso se
haga es una cuestión accesoria. Si para obtener beneficios hay que envenenar a
la gente, sobornar, delinquir, dar golpes de Estado, asesinar, provocar
guerras, bombardear civiles… se hace. El negocio lo es todo. Todo empieza y
termina en el negocio. Fuera de él no hay nada. Esto, y no otra cosa, es el
capitalismo.

No se habla tampoco de los enormes pelotazos
urbanísticos y especulativos de constructoras e inmobiliarias como Dragados,
ACS, Sacyr, Metrovacesa… De esto nada se oye. ¿Acaso alguien piensa que estas
empresas han llegado a convertirse en lo que son sin robar, sin hacer todo tipo
de trampas, sin sobornar? Eso no sucede en el mundo capitalista. El mundo
capitalista es el mundo del hampa. Entre un gran banco o una gran constructora
y la mafia napolitana existen muchas menos diferencias de las que se piensan;
sus diferencias, de hecho, son apenas de matiz.

También permanece en las tinieblas cómo el señor
Polanco, es decir, el grupo PRISA ha llegado a levantar un monopolio mediático
tan inmenso como el que tiene hoy, que abarca periódicos, varias televisiones,
radios, editoriales… El grupo PRISA se ha convertido en lo que es gracias a
su sucursal política, que no es otra que el PSOE, el cual, con González y ahora
con Zapatero, no ha hecho más que abrirle camino para su expansión, suavizando
o reinterpretando determinadas leyes, otorgándole licencias de todo tipo, etc.

Podríamos hablar igualmente de los trapicheos de
Repsol en Latinoamérica, que se ha dejado un buen dinero en sobornos de
funcionarios para seguir robando a manos llenas los recursos naturales de los
empobrecidos países de la zona, para no pagar impuestos…

En fin, que no se salva ni dios. Todos están metidos
hasta las cejas en la misma charca de lodo.

Y si hay que hablar de corrupción, por qué no hablar
de cómo el Estado no es sino el servidor fiel, la prostituta de la oligarquía
financiera, el instrumento del que se vale para mantener en pie su chiringuito,
que tan formidables beneficios le reporta.

Todo el Estado está a su servicio. Ni una sola de sus
instituciones se salva. El parlamento es una farsa, una gran mentira. Allí no
reside ni ha residido nunca la llamada voluntad popular, que, entre otras
cosas, no puede expresarse en un país donde los únicos partidos y proyectos
políticos que están permitidos son aquellos que comulgan con el sistema. Los
partidos parlamentarios, de izquierda o de derecha,
representan siempre a uno u otro sector oligárquico o burgués; no al pueblo. El
parlamento no tiene otra función que gestionar los intereses capitalistas.
Promueve reformas laborales cada vez más restrictivas para con los derechos de los
trabajadores, sus planes económicos no tienen otro objetivo que mantener o
aumentar los márgenes de beneficio de la patronal; aprueba leyes para la
represión del movimiento obrero y popular, como la Ley de Partidos, con la que
se proscribe y criminaliza, aún más de lo que ya estaba proscrita y
criminalizada, toda ideología, toda organización política que se salga de los
estrechos márgenes del pensamiento único, del fascismo constitucional que
heredamos directamente del Caudillo… La Justicia, con la
inquisitorial Audiencia Nacional a la cabeza, y la policía no son otra cosa que
el brazo armado del capitalismo, sus perros de presa, dispuestos a lanzarse
sobre cualquiera que se oponga a este régimen de explotación y opresión. No
están para proteger al ciudadano, como pretenden hacernos creer constantemente.
Sí, todo está corrompido, podrido, viciado. Todo
hiede. Hay que acabar con la corrupción. Hay que acabar con el capitalismo.

Carta de Marcos Martín Ponce sobre la brutal paliza en la cárcel de Morón de la Frontera

Morón, 16 de Noviembre de 2012
 
¡Hola! Espero que ya sepáis lo que me ha ocurrido en el Módulo de Aislamiento de ésta prisión, a pesar de que la dirección de la cárcel está haciendo todo lo posible por mantenerme completamente aislado, pues dos días después de lo sucedido, me han puesto en una galería solo y no me han activado los teléfonos para que no pueda avisar a nadie de lo que han hecho conmigo. Aunque, a pesar de todo este aislamiento, la Solidaridad ha hecho llegar a vuestros oídos mi situación desde el primer día, lo sé a ciencia cierta. Así pues, ya sabéis que me dieron una paliza tremenda y que estoy en Huelga de Hambre.

Intentaré ser breve para no perderme en detalles (ya he denunciado ante el JCVP) y os podéis hacer una idea de lo más importante.
Desde mi llegada a esta prisión (hace tres años y medio), ya he denunciado las constantes provocaciones de carácter político que se traducen en: buscar hacernos la vida imposible a los Presos Políticos, creando esto constantes tensiones que se han ido acumulando y que he sabido ir toreando, con paciencia y en compañía de los P.P. Vascos; al menos, hasta el 14-XI-2012, cuando los carceleros de turno venían decididos a que ese día se terminaría de romper “el jarrón”.

Desde que llegué, me he destacado por exigir que se cumplan nuestros escasos derechos en éste módulo de aislamiento: Conseguí que nadie se tuviera que poner de pié en los recuentos, que dieran bata para cubrirnos en los cacheos integrales; que distribuyesen productos y material de limpieza todos los días; que se respetasen las cuatro horas de patio integras que tenemos al día; poder utilizar un ordenador todos los días (fuera de las horas de patio) para los que estuviéramos estudiando alguna carrera universitaria por la UNED…, y otras cuantas cosas más relativas al día a día en aislamiento.

Pero, a la vez que iba consiguiendo que se respetasen estos avances, se ha ido acumulando el odio en una parte de los carceleros, los que unidos bajo los sindicatos de prisiones hacen del odio fascista una militancia activa contra los Presos Políticos, y no han podido soportar ver que, a pesar de sus putadas, me mantengo un hombre íntegro, esmerado en contacto con los obreros, con la juventud antifascista; haciendo deporte, cultivándome intelectualmente y mostrando siempre una amplia sonrisa ante las habituales adversidades.

Así pues, ese 14 de Noviembre, a las 9 de la mañana vino a sacarme al patio una de esas guardias de militantes fascistas. Tenían muy claro a qué venían y no se iban a ir sin conseguirlo. Abrieron la puerta de la celda, me pusieron contra la pared; mientras uno me pasaba la “raqueta” detectora de metales, otro cacheaba mi mochila y otros dos mi celda, la rutina diaria. Pero el que cacheaba mi bolsa, saca de ella una tartera donde siempre llevo mi almuerzo (se me quedó la costumbre de los albañiles), y me dice que a partir de ahora eso está prohibido; le digo que es mi almuerzo y me insulta, diciendo que ya no lo es. Le digo que me trate con respeto y, sin más preámbulos, me coje y me empuja hacia dentro de la celda, pues no quería que lo que iban a hacer lo vieran lascámaras de seguridad del pasillo. Así es como supe desde el primer momento que la cosa se iba a poner fea. Al entrar en la celda los cuatro funcionarios, el de la tartera me da un bofetón y los otros se echan a por mí, yo me cubro la cabeza con manos y brazos. Enseguida oigo a uno decir: “Aquí no, Carlos, que están los otros golpeando las puertas”, y es que los P.P. vascos estaban haciendo ruido para protestar y mostrar su solidaridad.

Así es que me ponen los grilletes y me sacan a rastras mientras oigo los gritos de ánimo y reprobación de los compañeros. Me llevan al cuarto de cacheos, donde tampoco hay cámara, y me piden que me quite la ropa. Me quito todo menos el pantalón de deporte y pido la bata; en ese momento me dan otro guantazo y sacan las porras. Me patean y me aporrean hasta que caigo al suelo y, una vez en el suelo, me hago un ovillo y siguen dándome patadas en la cabeza y porrazos por todo el cuerpo. Pasan los minutos y continúan dándome si bajar ni la intensidad ni la cadencia, uno de ellos me separa los brazos de la cabeza mientras otro me da un puñetazo en la cara; me logro soltar y me vuelvo a tapar, entonces me dan un pisotón en la cabeza y empiezo a perder el conocimiento… Mi cuerpo se va relajando mientras noto que se convulsiona con los golpes que me siguen dando.

Cuando recobro el conocimiento, estoy esposado a la espalda y dos carceleros me arrastran por el pasillo; parece que se me van a desencajar los brazos. Me llevan a una celda donde veo que solo hay una cama con correas, me arrojan a ella y me atan de pies, manos y cintura. Yo empiezo a vomitar y uno de ellos me tira del pelo para sacarme la cabeza de la cama; veo que solo echo babas mezcladas con sangre y un trozo de diente. ¡Estoy casi entero!

Solo llevo encima los pantalones cortos de deporte, el torso desnudo y sin zapatillas; veo que abren la ventana y el frío de la mañana alivia un poco mis extremidades, que están empezando a amoratarse por lo fuerte que han apretado las correas. Estoy boca abajo y los carceleros me insultan: “Ahora qué, GRAPO cabrón” y lindezas por el estilo; la mayoría de ellas en referencia a mi militancia política y los avances conseguidos en los derechos de esta prisión. Al rato se van y me dicen que cuando me haya hecho mis necesidades encima, volverán para desatarme. Estoy atado unas 15 horas, con la ventana abierta y medio desnudo. El frío que al principio aliviaba mi maltrecho cuerpo, a las dos horas martiriza mis músculos haciéndome temblar de frío y de dolor. Durante ese tiempo pierdo la conciencia de nuevo un par de veces más. Es el único descanso que encuentro: cuando estoy consciente el dolor es puntiagudo y generalizado por todo el cuerpo.

Habrían pasado 3 o 4 horas desde que estoy allí atado. Cada cierto tiempo entraban los carceleros: “Qué, todavía estás vivo, comunista hijo de puta”, me tiraban del pelo, me daban algún manotazo y se iban.

El frío terminó deshinchando un poco mis muñecas y tobillos, y así pude luchar contra las correas durante un buen rato, hasta que me solté de la mano izquierda, del resto de extremidades no pude soltarme. Así logré colocarme de medio lado y con esa mano suelta pude maniobrar para orinar fuera del colchón, en el suelo. Afortunadamente, tengo la costumbre de hacer deporte en ayunas y no había comido nada, por lo que no tuve necesidad de defecar. Eso sí, cada movimiento que hacía creía que me estaba rompiendo algún hueso.

A las 23 horas de la noche, cuando ya había cambiado la guardia que me hizo eso, entraron 7 u 8 carceleros y me dijeron que, ya que había orinado en el suelo, me iban a soltar y cambiar de celda. Cuando me soltaron, yo no me podía mover, mi único gesto fué encogerme en posición fetal; le dije al Jefe de Servicios que estoy operado de hernia discal y que ellos me habían vuelto a herniar. Llamaron al médico, esta hizo un informe a vuelapluma, visiblemente impresionada de las torturas marcadas en mi espalda, y me puso una inyección de diclofenaco. Al rato me llevaron en volandas a la celda de al lado, me tiraron en un colchón lleno de suciedad y me tiraron una manta. Allí pasé el resto de la noche y medio día posterior. Eso sí, cada dos horas, durante toda la noche, se preocuparon de no dejarme dormir, golpeando la puerta, insultándome, amenazándome y dejando la luz encendida… Yo me enrosqué en la manta y dormí lo que pude y lo que me dejaron.

Al día siguiente me comunicaron que estaría en aislamiento total hasta que la DGIP decidiera si me cambiaban de prisión, o me aplicaban la 1ª Fase (el aislamiento absoluto); al final me aplicarán ambas medidas, y en la cárcel donde aterrice estarán esperándome los carceleros del sindicato, para recordarme que cuando el sistema capitalista se ve al borde del precipicio, es tiempo para volver a los orígenes más fascistas, para defender sus privilegios.

En esas cosas he estado pensando durante todo este maltrato, durante, por qué no decirlo, la aplicación del Estado de Derecho que la burguesía tiene reservado para los revolucionarios. También pensaba en mis camaradas, en mi compañera, en el libro “El Estado y la Revolución” de Lenin, que me estoy volviendo a releer, en el auge del Movimiento de Resistencia Antifascista y en la reconstrucción de la Solidaridad obrera con los presos políticos. Todo eso me ha hecho aguantar estas torturas, sabiendo que cada golpe tenía un significado político, que la lucha de clases había marcado en mi espalda más de 25 porrazos y patadas que, al mirarlos en el espejo, me recuerdan que sin sacrificios no obtendremos ni uno solo de los objetivos revolucionarios a los que los obreros estamos llamados.

Mi ánimo se resume en esta cita del Che: “En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bien venida sea, siempre que nuestro grito de guerra haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar cantos luctuosos con tableteos de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de Victoria”.

ABRAZOS COMBATIVOS.
Marcos Martín Ponce
 
-Actualmente se encuentra en la Prisón de Puerto III (Cádiz)

¿Es la Unión Europea pacificadora en el sentido de Nobel?

[No estamos de acuerdo en todo lo que dice el artículo]

Horst Meyer

En 2009, muchos se sorprendieron con el otorgamiento
del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama, que fuera de sus consignas «Change»
y «Yes, we can» no había aportado gran cosa en ese campo. Tres años más tarde,
los logros del presidente Obama en materia de paz no sobrepasan las de Bush
padre, Bill Clinton y Bush Jr. El presidente Obama no ha puesto fin a ninguna
de las guerras desatadas por George W, Bush. Por el contrario, tuvimos la
brutal intervención de la OTAN en Libia, sin hablar del campo de prisioneros de
la base naval estadounidense de Guantánamo, que no ha sido cerrado, y de la
ocupación de Afganistán e Irak.

Este año, en momentos en que el Premio Nobel de la Paz
es otorgado a una institución supranacional como la Unión Europea, tenemos que
empezar a interrogarnos seriamente sobre el valor de los criterios que se
aplican para la nominación y el otorgamiento de dicho premio.

El Premio Nobel de la Paz correspondiente a 2012 ha
sido concedido a la Unión Europea por su contribución de 60 años al mantenimiento
de la paz en Europa. La difusión de la noticia causó numerosas muestras de
escepticismo e incluso reacciones airadas.

Es indudable que las dos grandes guerras que devastaron
Europa durante la primera mitad del siglo XX dejaron huellas en las mentes.
También es cierto que Europa no ha conocido desde entonces otros conflictos de
aquella envergadura y que se ha establecido en el continente una especie de
reconciliación entre los Estados. Pero es imposible que el Comité Nobel no sepa
que la base de la paz europea es de arena –basta con recordar el derrumbe del
bloque del Este, que ha sido causa de nuevas guerras en Europa.

La actividad guerrerista en los Balcanes

Hoy se sabe con toda certeza que ciertos países
europeos contribuyeron, en los años 1990, a la destrucción de la República de
Yugoslavia. Dos autores, Mira Beham y Jorg Becker, han analizado, en su obra de
investigación Operación Balkan, la influencia de Occidente en la destrucción de
Yugoslavia, así como la manipulación de los medios de prensa orquestada desde
el extranjero. Está demostrado que Occidente contribuyó a provocar la secesión
de las diferentes repúblicas que formaban parte de Yugoslavia y que esos países
utilizaron las dificultades económicas de las regiones yugoslavas, retirando
créditos y aumentado las tasas de interés, para enemistarlas entre sí. Los
resultados son harto conocidos.

La guerra de agresión contra el resto de Yugoslavia,
dirigida por Estados Unidos y con la activa participación de varios Estados
europeos –como Alemania– constituyó una violación del derecho internacional y
fue por lo tanto ilegal. Fue además una demostración de lo que la Unión Europea
y sus países miembros son nuevamente capaces de hacer, a pesar de su promesa de
no comenzar nunca más una guerra.

El caso austriaco, rechazo de la voluntad democrática

Fue en el año 2000 cuando la Unión Europea mostró su
verdadero rostro. Ante la formación en Austria, como resultado de elecciones
democráticas, de una coalición entre el partido burgués OVP y el FPO de Jorg
Haider con vista a la formación de un gobierno, la Unión Europea impuso
sanciones al país, pisoteando así los derechos democráticos de la población
austriaca. El supuesto «modelo de paz de la UE» no tolera la existencia en un
Estado miembro de la Unión Europea de un gobierno que critique a esa entidad.
Un «Consejo de Sabios» tuvo que decidir entonces si podían mantenerse las
sanciones o si había que levantarlas. Y sólo fueron levantadas después de que
Jorg Haider se vio obligado a dimitir. La Unión Europea rompía así fríamente
con el derecho democrático. Pero eso no es todo.

Guerras de agresión violatorias del derecho
internacional ¿Especialidad de la UE?

Casi todos los países de la Unión Europea están
participando en la guerra de Afganistán, que ha durado ya 11 años. Tienen por
lo tanto una vívida experiencia de lo que es una guerra, particularmente brutal
y violatoria del derecho internacional. Al cabo de 11 años de ocupación por
parte de estadounidenses y europeos, la población afgana está viviendo una
pesadilla. Lo que comenzó con la violación del derecho internacional –con el
pretexto de expulsar a los talibanes– se ha convertido en una guerra contra la
población, guerra cuyo final no se vislumbra.

La agresión perpetrada en 2003 contra Irak, invocando
un pretexto totalmente fabricado y absurdo, violando el derecho internacional y
con la participación de países miembros de la Unión Europea en la «coalición de
voluntarios», esencialmente Inglaterra, Polonia, Italia, España, etc., no ha
terminado aún y sigue causando miles de víctimas inocentes. Mientras tanto,
británicos y estadounidenses se han apoderado de las reservas de petróleo.

En 2011, la guerra contra Libia, desatada con el
pretexto de socorrer a la población, estuvo motivada en realidad por la
voluntad de imponer un cambio de régimen para deshacerse de un dirigente
molesto y de apropiarse de las riquezas naturales del país. A la cabeza de esa
agresión se hallaban, junto a Estados Unidos, varios países de la Unión
Europea, específicamente Francia, Inglaterra e Italia. La mitad de los Estados
europeos miembros de la OTAN, igualmente miembros de la Unión Europea,
participaron en esa agresión disfrazada.

¿Y qué está sucediendo ahora en Siria? Si sólo hubiése
dependido de la Unión Europea, y si China y Rusia no se hubiesen opuesto a
ella, hoy tendríamos allí otra guerra de agresión, también con la participación
de la UE. En el caso sirio, Alemania ha desempeñado un papel poco glorioso,
junto a Francia e Inglaterra.

¿Dónde está entonces el compromiso de la Unión Europa a
favor de la paz que supuestamente justifica que se le otorgue del Premio Nobel
de la Paz? ¿No será que el Comité del Premio Nobel también obedece a las
razones de orden político del poder? Los pueblos de todos los países de la
Unión Europea se oponían a las acciones militares de esos países. Los sondeos
indicaban un índice de oposición que se sitúa entre el 80 y el 90%. Por lo
tanto, si lo que se quiere es fortalecer la paz, son los pueblos quienes tienen
una importancia primordial.

Alemania en un papel dirigente. Pero ¿con qué objetivo?

La publicación estadounidense Foreign Affairs, órgano
del think tank denominado Council on Foreign Relations, altamente valorado en
Estados Unidos, estima que una germanización de Europa permitiría a ese
continente salir de la crisis. Alemania obtendría así en la Unión Europea un
papel dirigente acorde con las ambiciones de Angela Merkel, ávida de poder. La
Alemania que se arroga un papel de dirigente de la Unión Europea es portadora
del proyecto de formación de una Federación Europea y de un fortalecimiento del
centralismo.

Resulta reveladora la siguiente citación: «Si nosotros,
los europeos continentales, queremos alcanzar la unidad y actuar de conjunto, y
de ello depende nuestro futuro, tenemos que responder entonces a dos
necesidades: renunciar a toda voluntad de dominación de un pueblo sobre otro
así como renunciar a toda voluntad de independencia absoluta fuera del orden
europeo. Ser el abanderado, sin querer ser el amo de Europa. Esa debe ser la
voluntad de Alemania. Pero ser el abanderado de una nueva Europa que debe
ocupar su lugar entre las nuevas potencias mundiales y conservar el rango que
merece tanto por su desarrollo histórico como por su poderío cultural y
económico.» Son palabras de Richard Riedl, presidente del consejo de
administración de la compañía Donau Chemie AG, perteneciente al grupo IG
Farben, y datan de 1944.

Resulta cada vez más evidente que Alemania está
asumiendo un lugar predominante en la Unión Europea. Y si Alemania llegara a
convertirse en el abanderado de la UE, eso sería de mal augurio para Suiza, a
la luz de las declaraciones belicistas destinadas a intimidar a este pequeño
pero próspero país.

Suiza, garante de la paz

Si lo que se busca es otorgar el Premio Nobel de la Paz
a un Estado, habría que dárselo a Suiza. ¿Qué otro país puede afirmar que no ha
estado implicado en guerras desde hace más de 150 años? ¿Y haber contribuido en
tan alto grado a favor de la paz y de la ayuda humanitaria a restañar las
heridas de los pueblos de otros países, como lo ha hecho Suiza a través de sus
organizaciones, como la Cruz Roja? A pesar de ello, cuando consultamos la lista
de laureados con ese premio, podemos sentirnos felices de no aparecer en ella.
La selección de este año lo confirma.

Fuente Horizons et débats (Suiza)
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la
traducción al francés de Horizons et débats

La Unión Europea: un sueño nazi hecho realidad


Con motivo de que la Unión Europea ha ganado el Premio Nobel a la paz…


Nos han vuelto a tratar de engañar. Después de 50 años de la firma del Tratado de Roma –por fin- nos hubieran debido contar la verdad. Pero no ha sido así. Siguen con la cantinela de que la unidad europea se ideó después de la II Guerra Mundial y no antes. Dicen que la unidad europea se edificó para superar el nacionalismo y evitar guerras intestinas; que el nazismo había sido una experiencia funesta para Europa y que Europa debía ser lo contrario del nazismo. Siguen tratando de hacernos creer que las naciones conducen al nacionalismo, el cual es perverso por sí mismo porque, a su vez, conduce a la guerra. Quieren hacernos creer que el proyecto de integración europea nació después de la II Guerra Mundial como antídoto contra las rivalidades nacionalistas internas. Aseguran que durante ese conflicto el chovinismo había alcanzado sus mayores cotas y los europeos comprendieron repentinamente que sus pequeños estados respectivos debían quedar unidos por instituciones supranacionales para que la guerra no volviera a causar estragos en el viejo continente.


Sin embargo, es falso que la idea original de la unificación europea sea posterior a la II Guerra Mundial; es falso que esa idea fuera concebida en oposición a la rivalidad imperialista anterior. Por el contrario, no solo los nazis, sino los fascistas y los colaboracionistas de muchos países europeos utilizaron el europeísmo para justificar la agresión. Los nazis, los vichystas, los fascistas italianos y muchos otros pasaron muchos años antes y durante la guerra elaborando sofisticados programas de integración política y económica de Europa.

El modelo alemán

A mediados del siglo XIX Alemania no existía como Estado unificado. Por tanto, cuando estalla la I Guerra Mundial apenas hacía 50 años que Alemania había entrado en el concierto de los Estados europeos con una sola voz. Fue una loca carrera en la que pasaron velozmente de un situación casi feudal al capitalismo monopolista más salvaje, y de los problemas de construcción interna de un Estado federal al trampolín del control de su propia zona de influencia en el exterior. De vértigo. Una vez edificado su propio país, los imperialistas alemanes creyeron que su modelo federal era válido también para su entorno económico. Se convencieron ellos a sí mismos y se esforzaron en con—vencer a los demás. Su federalismo nacional lo convirtieron en un federalismo internacional, o por lo menos europeo. Surgió el pangermanismo porque fuera de las fronteras aún quedaban alemanes por unificar, desde el Báltico hasta el Mar Negro. Esos países que aún quedaban fuera, las reliquias del Imperio austro-húngaro o del zarista, diezmado por la Revolución bolchevique de 1917, estaban muy atrasados con respecto a la locomotora alemana. Incorporarse a Alemania era como incoporarse al siglo XXI partiendo del siglo XVII. Es bien sabido que los imperialistas alemanes, siempre generosos, se declararon dispuestos a compartir con los demás sus conquistas y sus progresos, antes y después de 1933.

Incluso sus planes de integración europea aseguraban que mantendrían intacta la soberanía nacional de los estados miembros de Europa. No se trataba de una incorporación sino de una integración. No podían presentar sus planes al exterior como una expansión imperialista sino como una integración europea. En la futura Europa nazi no habría amos ni siervos sino socios. Eso es lo que dijo su propaganda durante toda la II Guerra Mundial, consagrando enormes esfuerzos a convencer al resto de Europa de que los progresos económicos alemanes, la infraestructura de transporte y la economía en general eran mucho mejores que en el resto de Europa y que, en consecuencia, Europa debía integrarse según el modelo alemán. Más que los alemanes eran los propios europeos los que debían estar interesados en esa integración. El plan de Hitler de establecer una sola entidad política en toda Europa, su necesidad de buscar respaldo en los propios países ocupados, y muchos elementos centrales de la filosofía nazi, todo ello formaba parte de su pensamiento europeísta.

Los proyectos elaborados por los nazis proclamaban que los estados miembros de la futura Confederación Europea tenían que asegurar que en su territorio no se cometieran actos incompatibles con la solidaridad europea y las obligaciones europeas. En 1943 en una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea, Cecile von Renthe-Fink, que ocupaba el rango diplomático de ministro con Hitler, sostenía que las naciones europeas tenían un desarrollo común; decía que Alemania deseaba unir a Europa sobre una base federal; proclamaba que no había intención de inmiscuirse en los asuntos internos de otros países: Lo único que se requiere de los estados europeos es que sean miembros leales y proeuropeos de la comunidad y colaboren voluntariamente en sus tareas […] El objeto de la cooperación europea será promover la paz, la seguridad y el bienestar de todos los estados europeos y su población. No se trataba de que un estado o grupo de estados dominara a otros sino de que se establecería una relación de alianza y lealtad mutua en vez de los métodos imperiales de la era anterior. En un tono similar, Werner Daitz declaraba que Europa no se puede administrar de forma centralizada: se debe conducir de modo descentralizado.

Una versión avanzada del plan nazi sobre la futura Confederación Europea volvían sobre el tema del federalismo con la esperanza de encontrar así una solución a la rivalidad entre las potencias imperialistas europeas. Argumentaban que el problema europeo era que una multiplicidad de pueblos tenía que vivir en una superficie relativamente reducida en una combinación de unidad e independencia:

Su unidad debe ser tan firme como para que nunca más pueda haber guerra entre ellos y los intereses externos de Europa se puedan salvaguardar en su conjunto. Al mismo tiempo, los estados europeos deben conservar su libertad e independencia, para actuar de acuerdo con sus diferentes situaciones y misiones nacionales y cumplir su función particular dentro del marco más amplio, en un espíritu alegre y creativo. La fuerza y la seguridad de Europa no dependen de la subordinación impuesta o exigida por una potencia europea a la otra, sino de la unión de todos. El problema europeo solo se puede resolver sobre una base federal por la cual los estados europeos resuelvan por libre voluntad, basados en un reconocimiento de esta necesidad, unirse en una comunidad de estados soberanos. Esta comunidad se puede designar confederación europea.

Hasta la hoy famosa y fracasada Constitución Europea es una iniciativa de los nazis. El borrador nazi de Constitución para la Nueva Europa proclamaba el derecho de cada país a organizar su vida nacional como considere adecuado, siempre que respete sus obligaciones hacia la comunidad europea. Otros documentos repetían la misma idea. La actual guerra es también una guerra por la unidad y libertad de Europa, escribió Renthe-Fink:

Sus objetivos son crear y garantizar una paz duradera para los países europeos […] eliminar las causas de las guerras europeas, sobre todo el sistema deequilibrio de poder […] superar el particularismo europeo mediante la cooperación libre y pacífica entre los pueblos europeos. La lealtad a Europa no significa sujeción sino cooperación franca basada en igualdad de derechos. Cada pueblo europeo debe participar a su manera en la nueva Europa. El único requerimiento es que los estados europeos sean francamente leales a Europa, de la cual son miembros.

Finalmente, Renthe-Fink añadía: Cada estado continental debe permanecer consciente de su responsabilidad hacia la Comunidad Económica Europea. El autor de los proyectos hitlerianos sostenía que no deseaba una burocracia supranacional, ni siquiera un sistema de conferencias intergubernamentales. Cualquier pretensión supranacional podía generar sospechas hacia las ambiciones imperialistas alemanas.

El europeísmo nazi

El europeísmo es, pues, un invento nazi; ellos fueron los primeros en elaborar planes (económicos y políticos) de integración europea. Si extractáramos algunos discursos de la época de Hitler, Goebbels, Ribbentrop y otros dirigentes nazis sin mencionar la fuente, muchos pensarían que son actuales y que se trata de parlamentarios de la eurocámara.

Mucho antes de llegar al poder, en 1932, el dirigente nazi Alfred Rosenberg ya asistió a un congreso de Europa en Roma. Luego Hitler y todos sus portavoces hicieron frecuentes referencias a Europa durante su época de dominación terrorista, incluso antes de la guerra. Hay varias compilaciones, entre ellas un libro profusamente ilustrado, titulado simplemente Europa, cuya introducción escribió Ribbentrop. En 1937, por ejemplo, declaró en el mitin del partido nazi en Nuremberg que quizá estemos más interesados en Europa de lo que otros países necesitan estarlo. Nuestro país, nuestro pueblo, nuestra cultura y nuestra economía han surgido de condiciones europeas generales. En consecuencia, debemos ser enemigos de cualquier intento de introducir elementos de discordia y destrucción en esta familia europea de pueblos.

Poco después, en 1938, Rudolf Hess organizó una presentación en el Congreso del partido Nazi, llamada La lucha por el destino de Europa en el Este, que explicaba por qué la colonización alemana de Rusia llevaría la civilización europea a los bárbaros eslavos.

En 1940 Joseph Goebbels dijo: Estoy convencido de que dentro de cincuenta años la gente ya no pensará en términos de países. El jefe nazi de propaganda creía que el federalismo alemán podía ser un modelo para Europa porque la absorción de los estados alemanes por parte del imperio alemán había funcionado. Así los estados europeos se podían integrar armónicamente sin atentar contra su identidad: Si nosotros, con nuestra perspectiva de la Gran Alemania, no tenemos interés en atentar contra las peculiaridades económicas, culturales o sociales de, por ejemplo, los bávaros y los sajones, tampoco tenemos interés en atentar contra la individualidad económica, social o cultural de, por ejemplo, el pueblo checo.

Los lacayos europeos de los nazis también aceptaban que Alemania era un modelo: Vidkun Quisling declaró que la Confederación Alemana podía servir como modelo para la cooperación con otros estados europeos. Goebbels aseguraba que nunca hemos tenido la intención de imponer por la fuerza este nuevo orden o reorganización de Europa. De ningún modo debéis pensar que cuando los alemanes traemos un nuevo orden a Europa lo hacemos con el propósito de sofocar a otros pueblos. Se explayaba sobre el carácter realista de la integración europea: A mi juicio la concepción que una nación tiene respecto de su propia libertad se debe armonizar con los hechos actuales y las simples cuestiones de eficiencia y propósito. Así como ningún miembro de una familia tiene derecho a turbar la paz por motivos egoístas, no se puede permitir que ninguna nación europea se interponga en el camino de un proceso general de organización. En el mismo tono, un funcionario del ministerio nazi de Empleo declaró que Alemania podía afirmar que no estaba luchando por sí misma, sino por Europa. Una versión del proyecto nazi de Confederación Europea sostenía que el papel de Alemania en Europa consistía en reconciliar los intereses particulares de los estados europeos con los intereses de Europa en su conjunto. A esta aspiración se sumaba la opinión de que los intereses y necesidades de Alemania están esencial e inseparablemente ligados con los de Europa.

Con frecuencia los nazis enfatizaban que los estados debían unirse voluntariamente a la nueva Europa. Liderazgo no significa dominación sino protección externa y responsabilidad interna, era su consigna. Hitler y Mussolini no querían sometimiento sino cooperación sincera: Todos los pueblos europeos que se han probado históricamente son bienvenidos como miembros de la nueva Europa. Su desarrollo nacional y cultural en libertad e independencia está garantizado. Cínicamente alegaban que los ejemplos de Finlandia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Croacia y Eslovaquia, países militarmente ocupados todos ellos, demostraban que no había intención de intervenir en los asuntos internos de otros estados: Nuestro único requerimiento es que los estados europeos sean miembros sinceros y entusiastas de Europa. Los imperialistas alemanes creyeron encontrar, por fin, un nuevo modo de dirigir Europa sin dominarlaLa idea del liderazgo, que será el concepto dominante de la nueva vida internacional de Europa, es la negación de los métodos imperialistas de una época pasada: significa reconocimiento de la confiada cooperación de estados menores e independientes para abordar las nuevas tareas comunales.

De la misma manera, Arthur Seyss-Inquart escribió que nadie deseaba ver una Europa dominada por Alemania: Nuestro único deseo es que surja una Europa que sea realmente europea y consciente de su misión europea. Después de la invasión de la Unión Soviética, Signal, un periódico de circulación masiva en los tiempos gloriosos del III Reich, señaló también que no habría una Europa alemana: En realidad los soldados del Reich no solo defienden la causa de su patria sino que protegen cada nación europea digna de ese nombre. El problema estaba en quienes no eran dignos de ese nombre…

Una constante en la estrategia imperialista nazi consistía en hablar de sus socios y vecinos y pregonar la idea de que la búsqueda común de intereses compartidos había reemplazado a la rivalidad y la competencia capitalistas. Los hitlerianos también fueron pioneros de la globalización y dedicaron mucha atención a asuntos como el sentido europeo de comunidad. Anton Reithinger, gerente del monopolio I. G. Farben, en la conferencia de la Comunidad Económica Europea de 1942, habló del equilibrio entre los diversos intereses de los socios del espacio económico europeo, por una parte, y los intereses comunes de todos los pueblos europeos, por la otra: Para poner estos intereses en práctica se requiere […] una creencia en la idea europea y en la misión europea de Alemania.

Los arquitectos de la Nueva Europa

Pero las múltiples declaraciones nazis que se puedan aportar son muy poco comparadas con los planes concretos que dibujaron para la integración económica y política de Europa. No hablamos de que se parezcan a las que luego se pusieron en práctica tras la guerra; lo que estamos diciendo exactamente es que son las mismas, es decir, que la Unión Europea fue diseñada por los nazis.

Los planes nazis de integración europea eran tanto políticos como económicos. Como dijo Heinrich Hunke, se reconoce la necesidad de un orden político para la cooperación económica de los pueblos. Desde mediados de 1941 Goebbels comenzó a intervenir más en la cuestión europea y le dedicó numerosos discursos, mitines y artículos periodísticos. Llenó las páginas de su semanario Das Reich con consignas europeístas: La nueva EuropaEl nuevo orden europeoel Lebensraum de Europa o La visión de una nueva Europa. Entretanto, Ribbentrop señalaba que la lucha contra el bolchevismo, que unía a muchos pueblos del este de Europa, evidenciaba una creciente unidad moral de Europa dentro del Nuevo Orden que nuestros grandes líderes han proclamado y preparado para el futuro de las naciones civilizadas. Aquí se encuentra el sentido profundo de la guerra contra el bolchevismo. Es signo de la regeneración espiritual de Europa.

Dentro del Ministerio del Exterior, ese interés culminó con la creación de un comité de Europa en el otoño de 1942. Integraban el comité funcionarios del Ministerio del Exterior y expertos del Instituto para el Estudio de Países Extranjeros. Las luminarias eran Alfred Six, director del Instituto de Asuntos Exteriores -que organizó en 1941 una conferencia llamada La nueva Europa, para 303 estudiantes de 38 países- y Werner Daitz.

En marzo de 1943, se habían trazado planes muy avanzados para una confederación europea. Esos planes adoptaron la forma de constituciones y tratados que delineaban las competencias y la estructura de la futura confederación. El 21 de marzo de 1943 Ribbentrop escribió una nota que comienza así: Soy de la opinión de que, como ya le he propuesto al Führer en mis actas anteriores, deberíamos proclamar cuanto antes, en cuanto hayamos alcanzado un éxito militar significativo, la Confederación Europea en forma muy específica. Lo único que paralizó a los nazis en la proclamación oficial de su Confederación Europea fue que el éxito militar significativo que Ribbentrop esperaba no se produjo y las hordas hitlerianas fueron aplastadas en Stalingrado.

El plan de Ribbentrop proponía invitar a los jefes de los estados en cuestión (Alemania, Italia, Francia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Serbia, Grecia y España) para firmar el instrumento que daría existencia a la Confederación. Junto al memorándum había un borrador que hablaba del destino común de los pueblos europeos y del objetivo de garantizar que nunca estallen guerras entre ellos. También preveía la abolición de barreras aduaneras entre los estados participantes.

En junio de 1943, un funcionario presentó los elementos básicos de un plan para la nueva Europa a un miembro del Comité de Europa. En medio de los habituales mentiras merca del anhelo de paz de las naciones, la sección titulada La organización económica de Europa anticipaba un comercio basado en el principio de la preferencia europea frente a los países no europeos, con el objetivo de llegar a una unión aduanera europea, un centro de clearingeuropeo y tipos de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea; y la armonización de las condiciones laborales, lo que parece querer decir que todos los trabajadores europeos deberían ingresar en campos de concentración. El proyecto también anticipaba conferencias en cada especialidad (trabajo, agricultura y demás) para decidir las políticas aplicables a toda la Confederación.

Este documento fue seguido en agosto de 1943 por una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea en la que Renthe-Fink escribió:

En la tremenda lucha por el futuro de Europa, los alemanes somos campeones de un nuevo y mejor orden donde todos los pueblos europeos hallarán un lugar legítimo y digno. Hasta ahora hemos evitado hacer una propuesta concreta en lo concerniente a la cuestión europea […] Si ahora presentáramos la idea de una solución confederada, basada en la libre cooperación entre naciones independientes, ella consolidaría la confianza de los pueblos europeos en nuestra política y aumentaría su voluntad de seguir nuestra guía y trabajar por nuestra victoria.

Aunque los principios encarnados en el acto constitutivo de la Confederación Europea anexos al memorándum especificaban que la Confederación era una comunidad de estados soberanos que se garantizaban mutuamente la libertad y la independencia, está claro que, bajo la batuta hitleriana, laconfederación ejercería un control casi total sobre los asuntos internos de sus estados miembros: La economía europea será planificada conjuntamente por los estados miembros según sus intereses comunes y nacionales, decía el documento. El objetivo era incrementar la prosperidad material, la justicia social y la seguridad social en los estados individuales, y desarrollar los recursos materiales y laborales de Europa […] para proteger la economía europea de las crisis y las amenazas económicas externas. Sugería que las barreras aduaneras que impiden aumentar el comercio entre los miembros de la Confederación se eliminarán gradualmente y que el sistema intraeuropeo de comunicaciones por ferrocarril, autopistas y vías fluviales y aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan unificado.

El plan europeo de integración de Renthe-Fink preveía la necesidad de un Consejo Económico compuesto por representantes de los estados miembros, el cual se dividiría en comités destinados al comercio, la industria y la navegación, los asuntos de economía y moneda, las cuestiones laborales y sociales, la alimentación, la agricultura y los bosques. El documento repetía los objetivos definitivos de la Confederación:

La solución de los problemas económicos, con miras a la inmunidad frente a un bloqueo; la regulación del comercio sobre la base de la preferencia por Europa frente al resto del mundo, con miras a una unión aduanera europea y un mercado libre europeo; un sistema central de clearing europeo y tasas de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea. Los objetivos incluirían la estandarización y mejoramiento de las condiciones de empleo y seguridad social, así como la planificación de largo plazo de la producción industrial, agropecuaria y forestal.

Como vemos, la producción agropecuaria ocupaba un ligar prominente en los documentos nazis sobre Europa. Era preciso que la agricultura europea fuera autosuficiente.

Los documentos nazis también manifestaban que la integración de Europa era inevitable a causa del desarrollo tecnológico. Solían sostener que la fragmentación de los recursos económicos de Europa era un grave obstáculo para la prosperidad y el progreso social de los diversos países. Se requería coordinación y planificación económica: Con el objeto de alentar el comercio mutuo y crear un gran mercado europeo, se eliminarán progresivamente las aduanas y otras barreras entre los países.

Otro proyecto nazi es lo que cincuenta años después los europeístas llamaron redes transeuropeas, una avanzadilla de la modernidad actual. Según Renthe-Fink, la experiencia ha mostrado que el actual sistema de comunicaciones de Europa es inadecuado para el aumento de la demanda. La red interna de ferrocarriles, carreteras y líneas aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan común. También el ministro vichysta Jacques Benoist-Méchin, lamentaba la centralización del sistema de transporte francés, como si París fuera el único centro del mundo, y exigía nuevas arterias que se conectaran con las carreteras alemanas e italianas para dar a la infraestructura de transporte de Francia un carácter genuinamente europeo. Un orador de la conferencia sobre la Comunidad Económica Europea proclamó que el futuro pertenece al transporte motorizado.

Las sorpresas de los adelantos nazis no tienen fin. Otro ejemplo es el Tratado Europeo contra el terrorismo de 1977, que está literalmente extraído del Pacto entre Hitler y Mussolini, el llamado Pacto Antikomintern, el acuerdo contra los comunistas. Por eso cuando Rumanía se incorporó en enero de este año a la Unión Europea, emitió una declaración contra el comunismo y, al mismo tiempo, rehabilitó con todos los honores la figura de Antonescu, la versión local de Hitler, Mussolini y Franco.

Europa es justamente eso y nada más que eso. Pero por si alguien tiene dudas, seguiremos informando…

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies