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Siete presos asesinados en las cárceles argentinas desde el inicio de la cuarentena

Nacho Saffarano

Desde el inicio del confinamiento, son al menos siete los asesinados en diferentes cárceles del país. Dos de ellos, Federico Rey y José Mario Candia, fueron fusilados a quemarropa por personal del Servicio Penitenciario. El reclamo desatado por los detenidos en Devoto, puso en la agenda pública, de la peor manera posible, la situación en la que viven estas personas.

Voy a pararme desde la defensa de un paradigma que no comparto, y que es el hegemónico dentro del activismo de derechos humanos. De mi parte, estoy convencido que hay que abolir a las cárceles; que es una contradicción histórica encerrar a personas para que aprendan a vivir en libertad; que las prisiones son inherentes al capitalismo, razón por la cual, cualquier proyecto pos-capitalista debe tener en su horizonte programático, la eliminación de las mismas. Y un montón de otros postulados que no vienen al caso en este momento, aunque es tarea nuestra, al menos comenzar a mechar estos debates entre la militancia y la intelectualidad crítica.

El paradigma hegemónico, entonces, no se cuestiona la cárcel-institución sino las condiciones de las mismas; y en el mejor de los casos, se problematiza el origen de clase mayoritariode los detenidos. Es una defensa, casi a ciegas,de una de las grandes conquistas liberales de nuestra historia, el artículo 18 de la Constitución Nacional, que constituye un pliego de garantías procesales y el mantra “las cárceles serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos”. Por eso en este contexto tan regresivo, aunque en términos estratégicos no compartamos esta perspectiva, los abolicionistas penales militamos para que se cumpla este derecho constitucional.

Las cárceles en Argentina, son sinónimo de tortura. Sobrepoblación que genera hacinamiento; falta de vacantes para el desarrollo de actividades educativas y laborales; pésima atención médica; traslados compulsivos que provocan distanciamiento familiar; y un sinfín de vejaciones más. Todo este combo generado alrededor de la sobrepoblación y la imposibilidad de cumplir con las recomendaciones de distancia social, es el caldo de cultivo para que el covid-19 se propague a velocidades espeluznantes, con una gran capacidad para saturar todo el sistema sanitario (siempre y cuando se decida atender a los presos, claro). Los que militamos en las cárceles, y un puñado de organizaciones de derechos humanos, lo venimos advirtiendo desde antes que haya un solo caso positivo en Argentina.

Son las cabezas de los diferentes Poderes Judiciales (provinciales y federal), quienes tienen la máxima responsabilidad por la sobrepoblación en las cárceles, principalmente por el uso abusivo que hacen los jueces de un instituto que debería ser excepcional, la prisión preventiva; y por el rechazo sistemático de libertades condicionales, anticipadas y salidas transitorias, por lo que son ellos quienes en esta crisis humanitaria-sanitaria, deben tomar medidas concretas para disminuir la tasa de encarcelamiento. Sin embargo, con contadas excepciones, se dedican a sacar “recomendaciones”, a tirarse con latinazgos y citas teóricas entre Defensores y Fiscales, mientras que la mecha de la bomba es cada vez más corta dentro de las cárceles.

Los Poderes Ejecutivos también tienen una enorme responsabilidad por el paupérrimo estado de las prisiones. Muy resumidamente, porque son los jefes políticos del servicio penitenciario; porque son quienes manejan la infraestructura y los recursos económicos con que se mantienen día a día las cárceles; porque son quienes diseñan la política criminal y penitenciaria del país y las provincias; porque son quienes vacían las instituciones que deben acompañar a los liberados para lograr una mínima inclusión social-laboral.

Y hay otra responsabilidad, que en este momento es fundamental: son las fuerzas gobernantes quienes tienen mejores condiciones para construir consensos, para forjar ideas-fuerzas que logren calar en el tejido social. Por eso, el silencio de Fernández, de Kicillof y de toda la dirigencia oficialista de peso sobre las condiciones de las cárceles, convalida desde la omisión un discurso tan retrógrado en la sociedad. La cobertura de los medios de comunicación de la protesta en Devoto de ayer, merece ser denunciada por todas las vías posibles. Hubiese sido clave oír voces de responsables políticos, que con un mínimo de sensatez, enfrenten el sentido común reaccionario que ayer fue más visible que de costumbre. Sin dudas que buena parte de la base electoral del Frente de Todos, coincide con los votantes de las diferentes expresiones de la derecha, en que los presos deben vivir en las condiciones actuales, y si es posible, deben morir así es un gasto menos para el Estado. La base militante del FdT, sensible a esta problemática, debería empujar a sus dirigentes para que se pronuncien y actúen sobre el tema.

Casi 45 días de confinamiento, fueron suficientes para cambiar –al menos momentáneamente– todas nuestras lógicas de militancia. El campo popular ha perdido su espacio estratégico de disputa, la calle. Por eso, a quienes nos duele la cárcel, los que entendemos que la comisión de un delito implica perder la libertad ambulatoria pero no la vida; tenemos que tener la mayor creatividad y audacia en estos días. Es necesario que podamos charlar en nuestros círculos de amistad, de activismo, sobre lo que pasa en las prisiones. Tenemos que ser capaces de hacer algo más que comunicados políticamente correctos que se acumulan en la base de datos de la web; no podemos quedarnos con putear en voz alta a Mauro Szeta o al periodista de turno, sino reclamar y construir nuestros propios espacios en los medios de comunicación para que se escuchen voces disonantes. Tenemos que rodear de solidaridad a los familiares de los detenidos –ese colectivo aún más invisibilizado, integrado en su mayoría por mujeres pobres-, construir lazos de cooperación y pensar estrategias en conjunto, para que morir en el encierro no sea el único destino posible.

https://contrahegemoniaweb.com.ar/2020/04/27/a-quien-le-importa-si-se-trata-solo-de-otro-preso-muerto/

La Organización Mundial de la Salud dice ahora que nunca ha aconsejado el confinamiento para frenar la pandemia

Margaret Harris, portavoz de la OMS
La portavoz de la OMS, Margaret Harris, ha manifestado al periódico australiano Sydney Morning Herald, que la organización internacional nunca ha aconsejado a los países de todo el mundo que implementen un confinamiento generalizado para controlar la expansión del coronavirus.

“Nunca dijimos que se aplicaran medidas de confinamiento. Dijimos que rastreáramos, aisláramos y tratáramos”, añadió.

Harris dice que, movidos por el pánico, muchos países han seguido el ejemplo de Wuhan para tratar de gestionar la pandemia. Pero lamentablemente no han aplicado todas las medidas chinas, como el control estricto de las personas infectadas o la cuarentena de las personas en contacto con ellas.

La portavoz de la OMS aconsejó a cada país que, mientras se preparan para levantar la contención, deben localizar los sitios de transmisión para aislarlos. “Debes ser capaz de separar a las personas infectadas de las sanas”, continuó para justificar la política de apartheid social con pretextos sanitarios.

A más de 2.600 millones de personas les han impuesto medidas de confinamiento forzoso en el mundo, lo cual supone un tercio de la humanidad, algo que carece de precedentes en la historia de la humanidad.

En todo el mundo, la salud psicológica de amplios sectores sociales se ha visto seriamente afectada a causa de la tensión y la histeria. No todos han sido capaces de soportar la fuerte carga emocional, ni mantener el control. Muchos padecen fatiga, trastornos del sueño, incertidumbre, miedo a los demás, deterioro del raciocinio, trastornos del estado de ánimo, tendencia a la hipocondria, etc.

En el futuro seguiremos viendo progresivas “bajadas de pantalones” y desmentidos para eludir cualquier tipo de responsabilidad, tanto de unos como de otros.

https://www.linfo.re/monde/europe/covid-9-nous-n-avons-jamais-dit-d-instaurer-des-mesures-de-confinement-lance-l-oms

Más información:
– Dossier coronavirus
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– El coronavirus no se contagia por contacto con objetos, según el último informe de la OMS
– ‘El confinamiento es la estafa sanitaria del siglo XXI’, asegura Zelmat en un artículo científico

La exposición a la luz solar es fundamental para una respuesta inmune adecuada

En una entrada anterior ya expusimos, en relación con la “gripe española” de 1918, que los baños de sol son fundamentales para la salud de los seres humanos. Por lo tanto, el confinamiento es contraproducente.

Donde no hay luz no hay salud, ni tampoco vida. Por ejemplo, la luz produce vitamina D, responsable de la regulación del fósforo y el calcio en el organismo. Un nuevo estudio llevado a cabo por el Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington ha vuelto a demostrar el papel fundamental que juegan los baños de sol sobre los glóbulos blancos de la sangre o, en otras palabras, sobre el sistema inmunitario.

Para llevar a cabo su función, que no es sino llegar al sitio en el que se ha producido una infección y activar la respuesta inmune, los glóbulos blancos (linfocitos T o leucocitos), necesitan desplazarse y la gama azul de la luz logra que se muevan más rápido.

La “luz azul” induce la producción de peróxido de hidrógeno, un compuesto que provoca la activación de la vía de señalización que aumenta la movilidad de los linfocitos T. Cuando se produce una infección, los leucocitos liberan peróxido de hidrógeno para matar a las bacterias y para recurrir a los linfocitos T y a otras células inmunes capaces de organizar una respuesta.

Los científicos han demostrado que la luz solar induce la producción de peróxido de hidrógeno en los linfocitos T, lo que hace que estas células se muevan. Además, también es sabido que en las respuestas inmunes se utiliza peróxido de hidrógeno para atraer a los linfocitos T hasta la zona dañada. Por lo tanto, todo cuadra.

La investigación también indica que el número de linfocitos T que se encuentran en la piel llega a duplicar el que se observa en la sangre, lo cual también ayuda a orquestar la respuesta inmune frente a la infección.

La luz azul puede alcanzar la dermis, que es la segunda capa de la piel, y que los linfocitos T pueden moverse por todo el organismo.

A diferencia de la luz ultravioleta, los baños de luz azul no tienen efectos perjudiciales, así que lo mejor es salir del confinamiento y tomar el sol en compañía de los colegas.

https://www.abc.es/salud/habitos-vida-saludable/abci-exposicion-solar-fundamental-para-respuesta-inmune-adecuada-201612201217_noticia.html

Más información:
– La histeria ha llegado para quedarse 

La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos

En un comunicado oficial, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha reconocido, finalmente, que todas las pruebas disponibles dan falsos negativos y también falsos positivos al coronavirus.“Las pruebas inmunodiagnósticas incorrectas pueden clasificar falsamente a las personas de dos maneras: la primera es que puede etiquetar falsamente a las personas que han sido infectadas como negativas, y la segunda es que las personas que no han sido infectadas han sido etiquetadas como positivas. Los dos errores tienen consecuencias graves y afectarán los esfuerzos de control”, admite la OMS (*).

Por lo tanto, dice este organismo, es necesaria “una validación adicional” para determinar si son correctas”.

De ello se desprende que las cifras de contagio carecen de valor y que la etiología de los fallecimientos imputados al coronavirus se ignora porque así lo han decidido gobiernos, como el español, por ejemplo.

En fin, la organización se ha pasado a las filas del negacionismo, lo cual es evidente cuando elucubra que los casos detectados como positivos pueden serlo por virus distintos al coronavirus, sobre todo los cuatro que producen la gripe. Quizá sí, o quizá no, o quién sabe.

Todo esto conduce a la OMS a pedir que no se implante ningún “certificado de inmunidad”, que es el mecanismo que algunos gobiernos fascistas, como el de Chile, están estudiando para imponer un régimen de apartheid en la sociedad.

Sin embargo, a pesar de los errores, la OMS es favorable a realizar tests de manera aleatoria y en grupos de riesgo concretos, como los trabajadores de la salud, para poder estudiar el grado de diseminación del virus en la población.

“La OMS apoya estos estudios, que son críticos para comprender el alcance y los factores de riesgo asociados a la infección. Estos estudios proporcionarán datos sobre el porcentaje de personas con anticuerpos detectables del Covid-19, pero la mayoría no están diseñados para determinar si estas personas son inmunes a segundas infecciones”.

(*) https://www.who.int/news-room/commentaries/detail/immunity-passports-in-the-context-of-covid-19

Más información:
– Dossier coronavirus
– Las pruebas para detectar el coronavirus fallan más que una escopeta de feria
– Para paliar los errores de los tests, Estados Unidos quiere duplicar las pruebas de detección
-La OMS es una veleta que cambia de criterio de la noche a la mañana según sople el viento
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda
– El coronavirus no se contagia por contacto con objetos, según el último informe de la OMS

Distanciamiento social de la democracia

Manlio Dinucci

“El distanciamiento social está aquí para quedarse mucho más que unas pocas semanas. De alguna manera cambiará nuestra forma de vida, en cierto modo para siempre”, anunciaron los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos (MIT Tenchnology Review, We’re not going back to normal, 17 de marzo de 2020).

Citan el informe de los investigadores del Colegio Imperial de Londres, en el que se afirma que el distanciamiento social debería convertirse en una norma constante y relajarse o intensificarse en función del número de personas hospitalizadas con el virus en las unidades de terapia intensiva. El modelo desarrollado por estos investigadores, y otros, no se trata sólo de qué hacer con el coronavirus. Se convierte en un verdadero modelo social, para el que ya se están preparando procedimientos e instrumentos que los gobiernos deben imponer a través de la legislación.

Los dos gigantes estadounidenses de la información, Apple y Google, hasta ahora rivales, han unido sus fuerzas para insertar en los sistemas operativos de miles de millones de teléfonos iPhone y Android en todo el mundo un programa de «rastreo de contactos» que alerta a los usuarios si alguien infectado con el virus se les acerca. Las dos empresas garantizan que el programa «respetará la transparencia y la privacidad de los usuarios».

Un sistema de rastreo aún más eficaz es el sistema de «certificados digitales», que está siendo desarrollado por dos universidades estadounidenses, la Universidad Rice y el MIT, con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, la fundación estadounidense creada por Bill Gates, fundador de Microsoft y la segunda persona más rica del mundo según la revista Forbes.  Él mismo lo anunció públicamente, en respuesta a un empresario que le preguntó cómo podía reanudar las actividades de producción manteniendo el distanciamiento social:

«Eventualmente tendremos certificados digitales para mostrar quién se ha curado o ha sido probado recientemente, o, cuando tengamos una vacuna, quién la recibe» (El Blog de Bill Gates, 31 preguntas y respuestas sobre COVID-19, 19 de marzo de 2020).

El certificado digital del que habla Gates no es la actual tarjeta sanitaria electrónica. La Universidad de Rice anunció en diciembre de 2019 la invención de los puntos cuánticos basados en el cobre que, cuando se inyectan en el cuerpo con la vacuna, «se convierten en algo así como un tatuaje con un código de barras que puede leerse con un teléfono inteligente personalizado» (Universidad de Rice, Los tatuajes de puntos cuánticos tienen un récord de vacunación, 18 de diciembre de 2019). La misma tecnología fue desarrollada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Scientific American, Invisible Ink Could Reveal whether Kids Have Been Vaccinated, 19 de diciembre de 2019).

La invención de esta tecnología fue encargada y financiada por la Fundación Gates, que afirma que está destinada a ser utilizada en la inmunización de los niños principalmente en los países en desarrollo. También podría ser utilizado en una vacuna global contra el coronavirus.

Este es el futuro «modo de vida» que se nos anuncia de antemano: el distanciamiento social con un dispositivo variable siempre vigente, el miedo constante a que se acerque alguien infectado con el virus señalado por un timbre en nuestro teléfono móvil, el control permanente a través del «código de barras» implantado en nuestro cuerpo. Sería en esencia una extensión de los sistemas militares con los que podemos rastrear y golpear «objetivos» humanos.

Sin subestimar la peligrosidad del coronavirus, cualquiera que sea su origen, y la necesidad de medidas para prevenir su propagación, no podemos dejar la decisión de cuál debe ser nuestra forma de vida en manos de los científicos del MIT y de la Fundación Gates. Y no podemos dejar de pensar, de hacer preguntas. Por ejemplo: es muy grave que actualmente haya casi 97.000 muertes por coronavirus en Europa, pero ¿qué medidas se deben tomar proporcionalmente contra las partículas finas que, según los datos oficiales de la Agencia Europea del Medio Ambiente (informe «La calidad del aire en Europa – 2019»), causan la muerte prematura de más de 400.000 personas cada año?

https://ilmanifesto.it/distanziamento-sociale-dalla-democrazia/

El número de muertes por gripe y neumonía triplica a las de coronavirus en Gran Bretaña

El número de muertes por gripe y neumonía es tres veces mayor que el número total de muertes por coronavirus este año, según datos oficiales de la Oficina de Estadísticas de Gran Bretaña.

En la semana anterior al 10 de abril hubo un total de 18.500 muertes en Inglaterra y Gales, unas 8.000 más que el número total de muertes estimadas como “normales” en esta época del año. Alrededor de un tercio de las 18.500 muertes las relacionan con el coronavirus.

“Pero las cifras para 2020 también muestran el impacto de la gripe y la neumonía en comparación con el coronavirus”, según la BBC (1).

“El número de muertes por gripe y neumonía -más de 32.000- es tres veces mayor que el total de muertes por coronavirus de este año”, añade la cadena británica.

La cifra de 18.500 muertes es la más alta desde enero de 2000, “cuando hubo una dura epidemia de gripe”. El número de muertes registradas en la semana hasta el 10 de abril de 2015, cuando la temporada de gripe fue particularmente mortífera, también es relativamente cercano al número de muertes imputadas al coronavirus y registradas en la misma semana de este año.

En febrero pasado, un documento gubernamental (2) sugirió que el coronavirus infectaría al 80 por ciento de los británicos y mataría a 500.000. Hasta la fecha, el número de muertes por coronavirus registradas por los hospitales de todo el Reino Unido asciende a 17.337, lo que muestra hasta qué punto inflaron las previsiones para justificar el toque de queda.

Los defensores de las medidas de confinamiento le dan una vuelta de 180 grados a las evidencias: sostienen que si no ha habido mayores estragos es gracias al toque de queda.

Otros señalan el hecho de que los hospitales del NHS, el sistema británico de salud, están cuatro veces más vacíos de lo normal y que los hospitales construidos para evitar que los hospitales existentes se vean desbordados nunca han sido utilizados, por lo que la amenaza del coronavirus se infló deliberadamente.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/health-52361519
(2) https://www.independent.co.uk/news/health/coronavirus-news-latest-deaths-uk-infection-flu-a9360271.html

Se suicida una adolescente de 17 años porque ‘tres meses de confinamiento es como 300 años’

Bethany Palmer, una adolescente de 17 años, se suicidó el mes pasado en Manchester porque un confinamiento de tres meses es como 300 años, según su familia.

Su funeral se celebró el jueves en el tanatorio de Altrincham, pero sólo la familia pudo asistir debido al toque de queda.

No obstante, los vecinos salieron a la calle a la puerta de sus casas al paso del cortejo fúnebre por las calles de Sale, cerca de Manchester.

El padre de Beth, Mike Palmer, dijo a la cadena detelevisión ITV que no tenía dudas de que el confinamiento jugó un papel importante en su muerte. “No pudo terminar la universidad, no pudo salir a ver a sus amigos”, dijo el padre.

“Tenía la impresión de que este confinamiento de tres meses duraría 300 años”.

“El confinamiento de tres meses se convirtió, creo, en una obsesión extrema, casi obsesiva, que nunca iba a terminar”, añadió al padre.

El padre y la madre de Bethany dijeron que querían evitar que una tragedia similar le ocurriera a otras familias y advirtieron que otros jóvenes también pueden verse afectados en este momento debido al encierro.

La familia de Bethany ha creado una página de recaudación de fondos que ya ha recibido 10.000 libras en donaciones para un fideicomiso que están creando en su memoria.

El dinero se utilizará para financiar los primeros auxilios de salud mental para los jóvenes en las universidades y escuelas.

La página web dice: “Beth vivió la vida al máximo y siempre estuvo llena de diversión, risas, familia, amigos, travesuras, baile, bebida ocasional, música, un poco de bronceado falso y canto”.

“La vida de Beth era todo amor, diversión y música y queremos que eso sea su legado”.

“Beth, te queremos más que a nada en el mundo”.

Bethany era cantante y una compositora de música de talento que a menudo actuaba en vivo en el pub Brooklands Tap y también seguía cursos de baile en el Centro de Danza Cadmans.

https://sports.yahoo.com/coronavirus-bethany-palmer-teenager-death-suicide-152707750.html

Algunos científicos están de mierda hasta el cuello y son precisamente los que imponen el canon

Por varias razones, el pediatra estadounidense D.C. Gajdusek, fallecido en 2008, es un prototipo del científico contemporáneo, muy alejado de la imagen que la mayor parte de los neófitos tienen de este tipo de individuos. Diría que reúne casi todas sus taras y deformidades, aunque me abstendré ahora de ataques personales porque, por execrable que alguien sea, no cabe descartar que realice investigaciones interesantes que logren impulsar el conocimiento.En 1976 le concedieron el Premio Nobel de Medicina, pero no por una investigación concerniente a su titulación pediátrica, sino por su estudio sobre una enfermedad infecciosa, el kuru, una de esas que ahora se llaman “emergentes” y no de forma inocente. Detrás de ese tipo de enfermedades hay una aberración doctrinal e ideológica.

En los años cincuenta Gajdusek saltó de la pediatría a la virología porque los enormes fondos gastados en la polio se agotaron y había que seguir buscando dinero con la gran coartada de la modernidad: los virus. Se convirtió en un cazador de microbios y, por lo tanto, de peligros para la salud humana porque, en efecto, por sí mismos los microbios no dan dinero; lo realmente rentable son las enfermedades, reales o supuestas, que causan.

Gajdusek empezó a viajar por el mundo a la busca y captura de algo. Pasó años en Afganistán trabajando sobre la fiebre amarilla, el dengue, el virus del Nilo, el escorbuto, la rabia y otras patologías, pero no encontró lo que buscaba, por lo que en 1957 se trasladó a Nueva Guinea, donde los miembros de la tribu Fore padecían una extraña enfermedad mortal que llamaban kuru. Sus primeros síntomas eran la descoordinación ambulatoria y los temblores en manos y ojos. En las autopsias Gajdusek observó que el tejido nervioso de los fallecidos presentaba abundantes orificios, lo que le daba un aspecto esponjoso.

De los seres humanos pasó a los monos. Realizó un experimento inoculando tejido de un cerebro humano enfermo en un mono sano y creyó que había conseguido inducir la enfermedad por vía intravenosa e intracerebral (1). A los cazadores de microbios eso les basta para dar por demostrado que la enfermedad estaba causada por un virus.

Durante más de ocho años no se manifestaban las secuelas típicas de las infecciones y, sobre todo, no aparecía ninguna reacción inmunitaria. Como el virus era bastante “lento” en ponerse en marcha, Gajdusek inventó la teoría de los “lentivirus”, capaces de permanecer de manera latente en el organismo durante años, décadas o generaciones enteras sin causar ninguna patología, hasta que se reactivan por arte magia.

La explicación de Gajdusek suplantaba, pues, a los priones por (lenti)virus y llamaba “contagio” a una inoculación directa dirigida a las venas y el cerebro del mono. Naturalmente, que si la enfermedad se transmitía de los seres humanos a los monos, también podría circular en sentido contrario. ¿O no? Cualquier investigador sensato hubiera rechazado la intervención de un virus, pero los pequeños obstáculos no podían desalentar a los cazadores de microbios, dispuestos a cualquier cosa.

Pero el pediatra fue mucho más allá en sus invenciones: para exponer una vía creíble de penetración del virus en el organismo, dijo que los nativos de Fore eran caníbales porque durante los ritos funerarios los allegados se comían el cerebro de sus difuntos, que era el mecanismo de transmisión del virus. Por eso la enfermedad presentaba una apariencia genética, afectando a los mismos círculos de familiares.

La absurda teoría de Gajdusek le valió el Premio Nóbel y al año siguiente la revista Science, por su parte, se prestó a un montaje del mismo estilo repugnante, que también demuestra la verdadera naturaleza de quienes han secuestrado a la ciencia y se permiten hablar en su nombre de manera exclusiva.

La revista volvió a difundir la teoría de Gajdusek y, además, la quiso reforzar con 10 fotografías de la vida habitual de los nativos, una de las cuales aludía -supuestamente- a uno de aquellos macabros festines (2). ¿Cómo poner en duda de la veracidad de unas fotos?

Cuando le preguntaron a Gajdusek por las fotos, admitió que el menú era carne asada de cerdo. Cuando fueron a pedir explicaciones a Science, los editores se disculparon aduciendo que no publicaban imágenes reales de canibalismo para no herir la sensibilidad de los lectores. La excusa es falsa. Quien eche un vistazo a la publicación verá que cada una de las fotos va acompañada de su pie explicativo correspondiente.

Era un burdo montaje o, mejor dicho, varios montajes seguidos, unos detrás de otros. En la tribu Fore no existe el canibalismo. Los lentivirus de Gajdusek son una fantasmada seudocientífica y, en cuanto al kuru, lo mismo que Creutzfeldt-Jakob, el “mal de las vacas locas” (ESB, encefalitis espongiforme bovina) o el prurigo ovino (“scrapie”), no es contagioso sino neurodegenerativo y, desde luego, no está causado por virus sino por priones.

A pesar de las tres falsedades que hemos apuntado (canibalismo, lentivirus y kuru) ni la revista Nature ni Science han rectificado y a Gajdusek no le han retirado el Premio Nobel, por lo que muchos manuales y artículos siguen engañando a sus lectores para derribar uno de los principios fundamentales de la biología, la barrera entre las especies y, de esa manera, empezar a hablar de zoonosis y otros mitos característicos de las “nuevas enfermedades” que convocan congresos internacionales de expertos (3) y subvencionan a los laboratorios.

Pues bien, este fraude es lo que algunos quieren que consideremos como “ciencia” y por eso se obstinan en repetirlo una y mil veces a fin de que nos olvidemos de los principios fundamentales de la biología.

(1) https://www.nature.com/articles/240351a0.pdf
(2) Gajdusek, Unconventional viruses and the origin and disappeareance of kuru, en Science, vol.197, 1977, pgs.943 y stes.
(3) https://www.researchgate.net/publication/264336090_6th_International_Conference_on_Emerging_Zoonoses

La manipulación de las cifras de la pandemia es un fenómeno generalizado también en Suiza

En la mayoría de países europeos las estadísticas oficiales de la pendemia están en cuestión. Ayer la revista alemana Telepolis publicó un detallado artículo que tituló: “La tesis de la propagación epidémica del coronavirus está basada en un error estadístico” (1). El autor demuestra mucha generosidad al atribuir la mayor operación de ingeniería social de la historia a un “error” que se mantiene un día tras otro.

Ese mismo “error” u otros parecidos no son tales porque también ocurren en otros países, como Suiza, donde Infosperber califica a los medios de comunicación de “cotorras” que repiten datos “opacos” sobre la pandemia (2)

Por su parte, otra revista suiza, Ktipp, titula que “casi todas” las cifras de la pandemia se dan “sin garantías”. A pesar de esa “falta de garantías”, dice el redactor, no se aprecia un exceso de mortalidad que justifique ni la declaración de pandemia, ni las medidas políticas subsiguientes, porque “han muerto menos personas menores de 65 años en las primeras 14 semanas este año que en los últimos cinco años. Entre los mayores de 65 años, el número es también relativamente bajo” (2).

A pesar de que un estudio de la Universidad de Ginebra concluye que en el cantón de Ginebra la letalidad del coronavirus está muy por debajo del 1 por ciento, las fuentes oficiales todavía hablan del 5 por ciento, de donde cabe deducir que siguen a piñón fijo y no leen la literatura científica.
    
En el cantón del Tesino, considerado como el más afectado por la pandemia, casi la mitad del exceso de muertes se produjeron en residencias de ancianos, según el Neue Zürcher Zeitung (4) en las cuales no se ha impuesto el confinamiento.
    
En el primer trimestre de este año la mortalidad total en Suiza ha estado dentro de los límites habituales y a mediados de abril todavía estaba alrededor de 2.000 personas por debajo de la ola de gripe de 2015.

En general, alrededor del 75 por ciento de las muertes adicionales se produjeron en la vivienda, según el Tagessipegel (5).

No se ha producido ningún colapso hospitalario, que han estado infrautilizados, lo mismo que las unidades de cuidados intensivos porque, como en otros países, la sanidad no atiende nada que no sea la pandemia. Muchas operaciones quirúrgicas se han cancelado, por lo que algunos ya se empiezan a preguntar si el toque de queda no sólo no ha salvado a nadie sino que ha causado muchas muertes.

(1) https://www.heise.de/tp/features/Von-der-fehlenden-wissenschaftlichen-Begruendung-der-Corona-Massnahmen-4709563.html
(2) https://www.infosperber.ch/Artikel/Medien/Corona-NZZ-deckt-das-Nachplappern-anderer-Medien-auf
(3) https://www.ktipp.ch/artikel/artikeldetail/bund-fast-alle-zahlen-ohne-gewaehr/
(4) https://www.nzz.ch/zuerich/coronavirus-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimenauch-viele-aeltere-covid-19-infizierte-entwickeln-keine-symptome-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimen-ld.1552089
(5) https://www.tagesspiegel.de/wissen/woran-sterben-corona-patienten-wirklich-ein-schweizer-forscher-macht-hoffnung-im-kampf-gegen-covid-19/25750666.html

La policía francesa ha matado a 5 personas aprovechando que las calles están vacías

Desde los primeros días de confinamiento, en Francia las redes sociales reproducen vídeos mostrando el terror policial. En los barrios obreros ya habían advertido de que las calles vacías son un peligro porque dan carta blanca a la policía.

Desde el 8 de abril, 5 personas han sido asesinadas por la policía, otras 3 han sido gravemente heridas y 7 han presentado denuncias contra la policía por agresión.

Todas esas historias tienen una cosa en común: no hay más testigos que los propios policías involucrados en la muerte. En tiempos normales, incluso con testigos y vídeos, la mayor parte de los crímenes terminan con un carpetazo. Sin pruebas y sin testigos imparciales hay aún menos posibilidades de que el verdugo acabe en el banquillo.

No teniendo otra versión que la de los policías, los medios de comunicación también se contentan – incluso más de lo habitual – con reproducir sus declaraciones. Como si el juicio ya estuviera cerrado, los periodistas ni siquiera se molestan en cuestionar las muchas inconsistencias en los relatos de la policía. De hecho, ningún medio de comunicación se ha molestado en vincular estos casos entre sí.

El primero fue un disparo con la nueva munición LBD contra una niña de 5 años que pasó desapercibido. Ante la falta de reacción, la policía se creció y en sólo 8 días ya habían muerto 5 personas.

El 8 de abril murió Mohammed, de 33 años, cuando estaba detenido dentro un vehículo de la policía municipal de Béziers hacia las 23.30 horas. Fue detenido por no respetar el toque de queda.

La causa de la muerte es lo que la policía denomina como “técnica de inmovilización”: al menos uno de los policías se sentó sobre el cuerpo del detenido después de ser acostado boca abajo y esposado en el vehículo. Lo mataron por asfixia.

Los medios de intoxicación lo justifican por la naturaleza inestable del detenido que, además, era un indigente, por lo que nadie va a salir en su defensa.

El 10 de abril en Cambrai la policía intenta detener a dos hombres que huyen en un vehículo porque se han saltado el toque de queda. Los policías los persiguen y el vehículo vuelca en medio de la carretera. Hay que creer a la policía. No hay grabaciones, no hay testigos y nunca sabremos lo que pasó. Sin embargo, es muy extraño que un vehículo vuelque cuando rueda por una carretera recta sin obstáculos de ninguna clase.

El 10 de abril en Angoulème, un joven de 28 años, Boris, es interceptado por la policía, probablemente porque también se ha saltado el toque de queda. Huye y, presa del pánico, detiene su marcha en medio de un puente y, según dice la policía, salta al agua. No sale vivo. Probablemente nunca sabremos lo que pasó porque no hay testigos. Entre someterse a un control rutinario y saltar de un puente, eligió la segunda opción porque son muchos los que prefieren jugarse la vida antes que caer en las garras de la policía.

El 15 de abril un hombre de 60 años murió por la noche cuando estaba detenido en la comisaría de Rouen. Había sido detenido el día anterior por conducir bebido. Alrededor de las 5 de la madrugada, mientras lo sacaban de su celda para ser interrogado, se sintió indispuesto y, a pesar de los intentos de reanimación, murió.

Según la policía, las causas de su muerte aún no se conocen y, posiblemente, tampoco se conocerán nunca. Desde luego que la policía no tiene ninguna responsabilidad en que un detenido se muera delante de sus propias narices.

Aquel mismo día vieron por última vez a un joven de 25 años en el parque de La Courneuve, cerrado por la cuarentena. La policía patrullaba a caballo, se acercaron a él. Dicen que tenía un cuchillo en las manos y que no se le ocurrió otra cosa que atacar a uno de los caballos, tras lo cual los policías huyeron y advirtieron a sus colegas que patrullaban en bicicleta. Lo localizaron y el individuo se abalanzó sobre ellos. No tuvieron más remedio que dispararle cinco veces, tres de ellas en la cabeza.

Unos policías que -se supone- son profesionales, están entrenados para este tipo de situaciones, van armados con gases lacrimógenos y pistolas táser, terminan por disparar sus armas de fuego apuntando a la cabeza…

Para los medios eso no es lo extraño porque la culpa la tenía el muerto, que era un refugiado afgano. Por más que tuviera sus papeles en regla, lo importante es que era afgano.

En Europa matar a un extranjero es un alivio. Pero si no es extranjero, el alivio está en que es un mendigo. Cuando no concurre ninguna de esas circunstancias, el sujeto es inestable, o quizá peligroso, o huyó porque tenía algo que esconder…

La única víctima es siempre la policía. Los 673 cadáveres que han dejado en los últimos 43 años de pistolerismo no cuentan.

https://rebellyon.info/Au-nom-de-la-lutte-contre-le-covid-19-la-22174

Ayer una mujer fue detenida en Toulouse por colgar esta pancarta en el balcón de su casa:

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