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El confinamiento fue un error, admiten en Noruega, y no volverán a imponerlo si hay un rebrote

Erna Solberg, la Primera Ministra noruega

El miércoles por la noche, la Primera Ministra noruega Erna Solberg salió en la televisión noruega para hacer una sorprendente admisión: algunas, incluso la mayoría, de las duras medidas impuestas por el confinamiento habían ido demasiado lejos. “¿Era necesario cerrar las escuelas?”, se preguntó. “Tal vez no”.

“Probablemente tomé muchas de las decisiones por miedo”, admitió, recordando a los espectadores las aterradoras imágenes que desde Italia inundaban las pantallas de la televisión.

No es la única que en Noruega admite que cerrar las escuelas y guarderías, obligar a trabajar desde casa o limitar las reuniones a un máximo de cinco personas podría haber sido excesivo.

“Nuestra evaluación ahora […] es que posiblemente podríamos haber logrado los mismos efectos y evitado algunos de los desafortunados impactos no confinando, sino manteniéndonos abiertos pero con medidas de control de la infección”, dijo Camilla Stoltenberg, directora del NIPH (Instituto Noruego de Salud Pública y hermana del jefe de la OTAN Jens Stoltenberg) en una entrevista en la televisión.

Según las estimaciones del NIPH, casi no hay inmunidad en la población. Sólo el 0,7 por ciento de los noruegos han estado infectados.

El viernes sólo había 30 personas positivas y cinco con un respirador. Sólo una persona había muerto en toda la semana. El número de muertes per cápita es ahora de 44 por millón de personas.

El viernes pasado el comité noruego de expertos concluyó que el país debería evitar el encierro si hay una segunda ola de infecciones.

“Recomendamos un enfoque mucho más ligero”, dijo el jefe del comité, Steinar Holden. “Deberíamos empezar con medidas a nivel individual, que es lo que tenemos ahora, y si hay una segunda ola, deberíamos tener medidas en el área local donde esto ocurre, y evitar medidas a nivel nacional si es posible”.

Una medida que nadie cree que deba ser repuesta es el cierre de escuelas. El comité de Holden estimó en abril que tuvo poco impacto en la propagación de la infección. El NIPH ha ido más allá y sugiere que el cierre de escuelas puede haber incluso aumentado la propagación.

Margrethe Greve-Isdahl, experta del NIPH en infecciones en las escuelas, dijo que “será difícil volver a imponer fuertes restricciones”. Noruega ya ha decidido que un segundo cierre no es el camino a seguir, por mucho que la infección vuelva a estallar.

Los ancianos con seguro privado sí fueron trasladados de las residencias a los hospitales

En los días en que los mayores de residencias enfermos de covid-19 eran rechazados por los hospitales públicos sus compañeros con seguro privado gozaron de un salvoconducto para ser atendidos en una cama de hospital en Madrid. La Comunidad impuso su triaje de admisión solo en la red de hospitales públicos, dando una vía de escape a quienes tienen capacidad para pagar por la sanidad privada.

Operadores de la red privada y sus clientes confirman que gracias a esa cobertura pudieron sortear la exclusión diseñada por la Comunidad de Madrid durante lo peor de la pandemia de coronavirus, entre mediados de marzo y mediados de abril.

Para evitar el colapso de sus hospitales públicos, la Consejería de Sanidad elaboró protocolos que excluían a mayores de residencias que estuvieran en fase terminal y con dependencias como moverse en silla de ruedas. Esos documentos asignaban a los 475 centros de Madrid un geriatra de referencia en un hospital público de su zona, para decidir por teléfono si era posible derivar a los enfermos. Pero ese triaje no fue impuesto a la extensa red de más de 40 clínicas y hospitales privados en Madrid, a pesar de que el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, gozaba de un mando único sobre la sanidad pública y privada desde el 12 de marzo.

“Tuvimos cinco o seis casos de residentes que llegaron de residencias en zonas tensionadas”, dice el gerente de la Clínica Santa Elena y presidente de Hospitales Católicos de Madrid, Miguel Ortegón.

Asisa, una aseguradora que gestiona el Hospital de Moncloa, con 235 camas, dice que la Consejería de Sanidad nunca les dijo que tuvieran que seleccionar a los mayores de acuerdo a los criterios del protocolo de exclusión. “Afortunadamente en ningún momento tuvimos que denegar un ingreso”, afirma una portavoz. Tampoco fue rechazado ningún cliente de Sanitas, con tres hospitales en Madrid, o QuirónSalud, con siete centros propios, según sus portavoces.

La hija de una residente en un centro de Madrid capital cuenta que ella misma llamó a Sanitas para que fueran a recoger a su madre, una persona con una gran dependencia que no hubiera pasado el corte de la Sanidad pública. Fue el 3 de abril, uno de los días más críticos de la crisis sanitaria en la región. Cuenta que en una hora de reloj la recogió una ambulancia. Fue una suerte que no tuvieron otros en ese geriátrico, según esta familiar que ruega anonimato porque no quiere exponerse a la atención pública. Ingresó con neumonía bilateral y pasó un mes en el hospital. Cree que su madre hubiera fallecido de no haber sido por esa cobertura privada. Así se lo han dicho las trabajadoras de ese centro. “Lo tengo clarísimo. Me imagino que un montón de gente que no ha tenido mi oportunidad ha perdido la vida”.

Cuando un paciente enfermaba gravemente, los empleados de residencias tenían que llamar al geriatra de enlace del hospital público de referencia para valorar el traslado de acuerdo a sus síntomas, a la saturación de las urgencias y a los criterios del protocolo. Si el enfermo tenía cobertura privada, los cuidadores simplemente llamaban a su seguro para pedir una ambulancia.

Los pacientes del Sistema de Salud público dependían de la evaluación de una red de 22 geriatras de enlace creada por la Comunidad de Madrid durante la pandemia. Se encontraban en el 12 de Octubre, Alcorcón, Clínico San Carlos, Cruz Roja, El Escorial, Fuenlabrada, Getafe, Gregorio Marañón, Infanta Cristina, Infanta Elena, Infanta Sofía, Fundación Jiménez Díaz (privado con concierto público), La Paz, La Princesa, Móstoles, Príncipe de Asturias, Puerta de Hierro, Ramón y Cajal, Rey Juan Carlos, Severo Ochoa, Sureste y Villalba.

Durante el período aproximado de rechazos hospitalarios, desde el 8 de marzo y hasta el 17 de abril, perdieron la vida en las residencias madrileñas 5.272 personas con covid-19 diagnosticado o síntomas. Esto supone cerca del 90% de los 5.975 fallecidos por la enfermedad en esos centros hasta este martes. Alrededor de 300 familias de fallecidos se han unido ya a varias querellas colectivas contra el Gobierno regional y las residencias.

No hay datos oficiales del número de mayores en residencias que fueron atendidos por la red de hospitales privada durante el período crítico, pero sí hay cifras disponibles que son un indicio de que los de más renta sortearon más fácilmente el triaje. Según datos de la Comunidad del 25 de marzo, solo un 20% de los 102 fallecidos durante la pandemia (21 personas) que vivían en las 25 residencias públicas del Gobierno regional lo hicieron en un hospital. Mientras, el 36% de los 301 muertos que residían en geriátricos privados (108 personas) había sido hospitalizado.

Esta diferencia de trato entre hospitales privados y públicos pone en cuestión que durante la pandemia haya funcionado por completo una “sanidad sin apellidos”, como la han llamado algunos. La sanidad privada, con 6.068 camas en Madrid, ha hecho un gran esfuerzo. El 14 de abril había admitido a más de 1.250 pacientes derivados desde la red pública de hospitales, según datos que dio el consejero Escudero. Pero la intervención de Sanidad no consistió en imponer una contribución a las empresas, sino que eran los propios hospitales privados quienes proponían a diario a la consejería su cuota de camas disponibles.

El grupo que coordinaba los traslados de la red pública a la privada estaba integrado por 12 personas, dos de ellas representantes de la privada, que a diario celebraban una videoconferencia matutina, según el presidente de Hospitales Católicos de Madrid. Los hospitales privados daban su parte de camas disponibles, siempre asegurándose de que quedaría espacio disponible para los clientes de seguros privados. Sanitas tuvo sus índices de ocupación en torno al 95% en los peores días. Hospitales de la red católica como la Clínica Santa Elena, que añadió unas 20 camas a sus 76 habituales, estuvieron casi al límite. A veces Sanidad les enviaba de madrugada autobuses cargados de pacientes enfermos.

“Nos llamaban de la pública y les decíamos que podíamos darles 3, 4, 5, 7 camas, pero siempre tenías que reservar espacio para el paciente que llegaba con seguro”, dice Ortegón.
https://elpais.com/espana/madrid/2020-06-10/los-mayores-con-seguro-privado-pudieron-ser-trasladados-de-residencias-a-hospitales-en-madrid.html

Los estragos sanitarios del confinamiento (es peor el remedio que la enfermedad)

La histeria y el confinamiento han causado estragos entre los pacientes de otro tipo de enfermedades, al margen del omnipresente coronavirus. La atención casi exclusiva hacia la pandemia, una ficción, ha colapsado la sanidad, las enfermedades reales.

Se han paralizado intervenciones quirúrgicas urgentes. En España “el 60 por ciento de los pacientes en lista de espera en grandes hospitales rechaza operarse por el miedo al virus”, titula El País (1).

En una situación así, es extraño que las cifras de mortalidad no se hayan disparado.

Tras dos meses y medio de confinamiento en casa “algunos tratamientos [contra el cáncer] se retrasaron. Esto creó mucha ansiedad”, ha explicado el doctor Albert Kahn, presidente de la Liga francesa contra el Cáncer a la cadena RTL (2).

Hay 30.000 ó 33.000 personas que tienen cáncer y no lo saben, según Albert Kahn porque “no se atrevieron a consultar”. El retraso puede llevar a una “pérdida de oportunidades” de detección y tratamiento precoz.

“No creo que hayamos perdido mucha suerte en la curación de estos pacientes. Pero hoy en día, sólo se ha detectado la mitad del número de cánceres que se esperaba detectar durante esos dos meses”.

El virus ha matado “al cambiar el comportamiento, especialmente al aumentar el consumo de tabaco”, dijo Kahn.

“Ha habido graves depresiones y descompensaciones de enfermedades psiquiátricas”, añade el médico.

El miedo al contagio ha llevado a los españoles a no acudir a los centros sanitarios todo lo que debieran, y los médicos de Familia e internistas ya hablan de un “rebrote” de enfermedades desatendidas.

Lorenzo Armenteros, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, apunta a que el “rebrote” ya se está produciendo: “Estamos viendo que se incrementan consultas orientadas por la demora en atender a consultas presenciales estos meses” (3).

Armenteros afirma que “había pacientes que te decían que estaban bien durante el confinamiento, en las consultas telefónicas, para no contarte otras cosas y no tener que ir al centro. Cuando estábamos con un gran número de casos de coronavirus la presencia en los centros de Salud era mínima. Desde Atención Primaria, cuando veíamos algo complejo y teníamos que derivar al paciente al hospital se creaba un verdadero estado de tensión, porque los pacientes tenían mucho miedo de ir y contagiarse”.

Las patologías crónicas han resultado muy perjudicadas por “la trasgresión dietética y la falta de ejercicio. Estamos pagando ahora el efecto en la salud de la inactividad física”.

Jesús Díez Manglano, de la Sociedad Española de Medicina Interna, confirma el efecto rebote de las enfermedades reales. “En la pandemia de coronavirus no se han visto apenas personas con ictus, infartos de miocardio, crisis de EPOC… La gente se ha aguantado en casa y ahora estamos viendo una avalancha de pacientes con enfermedades crónicas agravadas”, afirma.

El cierre de los hospitales de día ha hecho que muchos enfermos no hayan recibido esa atención tan estrecha que necesitan: “Estos enfermos vuelven ahora en unas condiciones peores”.

“En personas sanas o poco enfermas, el confinamiento ha influido desde un punto de vista psicológico. La gente ha tenido nerviosismo, ansiedad, trastorno de somatización… En algunos casos, por poca movilidad hemos visto trombosis o flebitis”, añade el internista.

Naturalmente, los principales damnificados son los ancianos. “Ha habido un problema muy grande que es la soledad. Hemos querido proteger a nuestra población anciana aislándoles, pero proteger es acompañar y cuidar. Estamos viendo enfermos ancianos que han ingresado con cuadros de deshidratación. Si un paciente anciano está acompañado, sigue mejor las recomendaciones para proteger su salud. Cuidar es acompañar no solo dar la medicación”.

“Un anciano aislado en residencia o en casa, tiene mayor probabilidad de que se descuide a la hora de tomar la medicación. Estar solo con el confinamiento ha influido en que no se haya hecho la misma cumplimentación de los tratamientos”, explica Manglano.

“Se ha comido mal y peor, no se ha hecho ejercicio y se ha bebido más. Se ha incrementado el consumo de bebidas alcohólicas de manera importante”, apunta Armenteros. También se han producido más casos de patología osteomuscular: “El hecho de no poder salir de casa, no moverse… Mucha gente ha ido de la cama, al sofá. La movilidad dentro de una casa es mínima”.

Otro de los efectos del confinamiento ha sido la “minimización de los síntomas por parte de los pacientes. Por miedo a contagiarse de coronavirus, los pacientes han dejado pasar por alto dolores que pueden ser síntoma de una patología grave. Ha habido infartos que hemos detectado tras dos días del paciente aguantando el dolor”, explica Armenteros.

“El miedo ha paralizado a la gente y cualquier dolor, aunque fuera muy grave lo minimizaban. Dolores isquémicos e infartos los hemos detectado con retraso por el miedo del paciente a ir al centro de Salud. No sabemos si esto ha tenido como consecuencia algún fallecimiento. Esta minimización de síntomas la hemos detectado en patología tumoral también”, añade.

“Nos encontramos estados predepresivos. Hay gente que vive en autoconfinamiento todavía, porque tiene miedo a salir a la calle, a que la gente incumpla las normas, vayan sin mascarilla… Hay un sector importante de la población para el que el confinamiento fue absoluto. La fobia social todavía sigue”.

(1) https://elpais.com/sociedad/2020-06-01/hasta-el-60-de-los-pacientes-en-espera-en-grandes-hospitales-rechaza-operarse.html
(2) https://www.rtl.fr/actu/bien-etre/confinement-30-000-a-33-000-personnes-n-ont-pas-vu-leur-cancer-detecte-selon-le-medecin-axel-kahn-7800562326
(3) https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/la-sanidad-espanola-encara-un-segundo-rebrote-patologias-no-atendidas-4004

El cadáver de una anciana que falleció en medio de la histeria desapareció durante 18 días en Madrid

Ayer la Asociación El Defensor del Paciente pidió a la Fiscalía Provincial de Madrid que investigue la pérdida durante 18 días del cadáver de una anciana recluida en el asilo Amalvir Arganzuela.

A sus familiares no les dieron el certificado de defunción, por lo que la familia no sabe con certidumbre si el cuerpo incinerado fue el correcto.

«Pedimos su intervención ante esta debacle que cada día nos sorprende más, si es que algo puede ya sorprendernos. Por ello le solicitamos la investigación y la depuración de responsabilidades a que haya lugar. Aunque sea reiterativo, recordar tantos y tantos pobres ancianos y sus muertes, horrible experiencia para las familias», ha dirigido a la Fiscal la presidente de la asociación, Carmen Flores.

En la denuncia incorpora el relato de la hija de la anciana fallecida el 15 de abril. Según ha relatado, tardaron no solo cinco días en comunicarle desde el geriátrico en qué tanatorio estaba sino que se negaban a darle certificado de defunción y no le realizaron un test de coronavirus.

«Más tarde y gracias a una periodista de ‘Infolibre’ recibí el certificado en el aparece causa de la muerte posible covid-19. A día de hoy lucho con ellos para recibir el certificado médico que no me quieren enviar», señala en el escrito.

Además, la hija critica que la empresa funeraria perdió el cuerpo de su madre y tardaron 18 días en incinerarla, por lo que ya dudan de que sea su cuerpo el que fue quemado. Por todo ello, quiere incorporarse a las querellas contra la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, por su gestión en esta crisis en la residencias.

https://www.elperiodico.com/es/madrid/20200610/defensor-paciente-cadaver-anciana-madrid-coronavirus-covid-19-ayuso-7993487

La distancia social de dos metros es magia: los charlatanes se la han sacado de la manga

La recomendación de mantener una distancia social de dos metros (seis pies) durante una epidemia se remonta a 1930. Algunos científicos creyeron que las famosas gotitas “contaminadas” por los virus podrían permanecer en el aire durante varias horas, lo que suponía un riesgo para la población (1).

A principios de abril, el doctor Harvey Fineberg, de la Academia de Ciencias, Ingeniería y Medicina, dijo que el mito de las gotitas nunca se logró probar, aunque “se están llevando a cabo experimentos para determinar la actividad viral en las muestras recogidas” (2).

Pero si eso no está demostrado, la probabilidad de que un transeúnte al azar infecte a un extraño, es una cuestión aun más peliaguda. Últimamente ya vienen admitiendo, casi a regañadientes, que las personas asintomáticas no transmiten el virus. Incluso los científicos chinos lo han demostrado en las publicaciones especializadas y así lo reconoció este lunes la OMS en su enésimo cambio de criterio (3).

Por lo tanto, el modelo informático (otro más) que elaboraron en febrero los investigadores de las universidades de Zaragoza y Rovira i Virgili de Tarragona (4) es una soberana tontería y la demagogia mediática del Diario.es (5) acerca de una supuesta “transmisión silenciosa” del virus es falsa.

Pero si los asintómáticos no transmiten el virus, no es posible que los otros sí lo transmitan. Una conclusión así justificaría un suspenso en cualquier programa post-doctoral, dice Fineberg.

A mediados de marzo, los CDC pidieron a los estadounidenses que restringieran las reuniones a menos de 250 personas (6). Unas semanas después, la Casa Blanca, a instancias de ese mismo organismo, cambió la recomendación: había que evitar las reuniones de más de 10 personas (7).

¿Cuál es la mejor cifra máxima para las reuniones colectivas?, ¿10?, ¿25?, ¿50?, ¿100? Cada gobierno del mundo pone las suyas porque le da la real gana y da lo mismo porque se las inventan. Normalmente ponen números redondos, pero igual podrían decir que el máximo es de 37 porque así lo dicen los científicos.

La pandemia está batiendo todos los registros de estupideces políticas y científicas para demostrar que en materia de salud pública un gobierno puede imponer las normas más absurdas y aberrantes que se le ocurran porque los esclavos las admitirán sin vacilar.

Para no cometer errores con los números, lo mejor es prohibirlo absolutamente todo. El fin de semana pasado la gobernadora del Estado de Michigan, Gretchen Whitmer, prohibió que los vecinos fueran a las viviendas unos de otros. “Se prohíben todas las reuniones públicas y privadas de cualquier tamaño”, anunció Whitmer. “La gente puede salir de sus casas para realizar actividades al aire libre […] Las actividades recreativas siguen estando permitidas siempre y cuando se realicen a menos de cinco pies de distancia de todos los demás” (8).

Recientemente, uno de los principales asesores científicos del Primer Ministro británico Boris Johnson reconoció que la distancia social de dos metros es innecesaria y está basada en evidencias “muy frágiles”. El profesor Robert Dingwall añadió: “La regla de los dos metros ha salido de la nada” (9).

Sí señores; no les quepa ninguna duda: si la OMS dice que los zapatos son un reservorio de virus, todo el mundo saldrá a la calle descalzo. Hemos inaugurado una nueva época en la que la que nos pueden imponer cualquier norma, por ridícula que resulte.

(1) https://amgreatness.com/2020/04/13/six-feet-under/
(2) https://www.nap.edu/read/25769/chapter/1
(3) https://canalciudadano.com.mx/2020/06/08/otra-vez-oms-cambia-postura-asintomaticos-no-contagian-covid-19/
(4) https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/02/28/5e59138621efa0a6358b4611.html
(5) https://www.eldiario.es/coronavirusyciencia/contagian-infectados-Pueden-asintomaticos-reinfectarse_6_10104089
(6) https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/large-events/mass-gatherings-ready-for-covid-19.html
(7) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/03/03.16.20_coronavirus-guidance_8.5x11_315PM.pdf
(8) https://www.foxnews.com/politics/michigan-stay-at-home-order-now-bans-visits-to-friends-relatives-governor-says
(9) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8339837/Government-scientist-says-2m-social-distancing-rule-based-fragile-evidence.html

En Sevilla hay más bajas laborales por coronavirus que ‘contagiados’ por el coronavirus

En la provincia de Sevilla el número de “infectados” por coronavirus no ha llegado a 2.500 mientras que el número de bajas laborales por el mismo motivo asciende a  14.352 personas, según datos de la Subdelegación del Gobierno de esta mañana (1).

¿Cómo es posible? Lo mismo que los demás datos de la pandemia, no es posible.

Desde el inicio se está produciendo un vergonzoso baile de cifras, donde tan pronto se suman como se restan números. Las formas de recuento se han cambiado sobre la marcha y las cifras son contradictorias. Empezando por la OMS hasta llegar a las comunidades autónomas, pasando por el gobierno central y las funerarias, cada organismo tiene las suyas y todas ellas son equívocas (por decirlo muy suavemente).

Los errores y las rectificaciones subsiguientes no son de unos guarismos pequeños. A mediados de abril, el cambio en el sistema de recuento aumentó en 3.000 el número de fallecidos en Catalunya, doblando las cifras oficiales de víctimas mortales.

A finales de mayo, en un solo día, el número de fallecidos aumentó de 31.000 a 42.000 muertos, un crecimiento que se produjo -según dijeron- tras agregar datos no contabilizados hasta entonces. Por esa vía entraron en el recuento los fallecidos en los asilos y domicilios particulares, tuvieran relación o no con el virus.

Los muertos se cuentan mal y los “contagiados” peor. En abril la patronal catalana de la atención a la dependencia denunció que bastaba que un único paciente diera positivo al coronavirus en un asilo para que no se realizaran más tests, dando por sentado que todos los ancianos estaban “contagiados” (2).

La semana pasada el Ministerio de Sanidad volvió a cambiar -otra vez- la forma de contar los casos de “contagiados” y el propio Instituto de Salud Carlos III la calificó de “incompleta”.

No se tata sólo de retrasos, como pretende Fernando Simón, sino de que la causa de los fallecimientos no se quiere desvelar, lo que obliga a la burocracia sanitaria a recurrir a estimaciones indirectas, que cambian de un día para otro según lo que pretendan demostrar en cada momento.

España es uno de los países en los que más dudas existen sobre todas las cifras que han ido presentado. Es el país del mundo con un mayor exceso de mortalidad, ostentando la cabecera del escalafón de mortalidad por cada millón de habitantes.

No va a ser fácil reconstruir lo que realmente ha ocurrido y, en todo caso, se hará recurriendo a datos indirectos.

El diluvio de cifras que padecemos a diario no tiene por objeto describir una realidad, sino ocultarla y, sobre todo, ocultar sus causas.

Pero hay algo mucho peor: esa inundación de datos no va cesar en lo sucesivo, sino al contrario, lo que provocará polémicas interminables.

Es un fraude que no tiene ningún precedente y que exigirá leer con mucha atención, sobre todo si alguien pretende averiguar las causas de lo que está ocurriendo.

(1) https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-mas-14300-sevillanos-dado-baja-laboral-coronavirus-202006081204_noticia.html
(2) http://telemadrid.es/programas/telenoticias-1/Baile-Madrid-fallecidos-Cataluna-contabilizados-2-2223097683–20200416031453.html

El capital monopolista falsifica las publicaciones científicas porque su objetivo es obtener el máximo beneficio

La revista médica The Lancet falsificó su artículo sobre la hidroxicloroquina por dos motivos. El primero es que los enfermos le importan un bledo, lo mismo que la ciencia, ya que es una empresa capitalista cuyo único objetivo es obtener los máximos beneficios posibles.

El segundo es que comparte accionistas con la empresa farmacéutica Gilead (1), a quien la FDA ha autorizado la comercialización del remdesivir, un fármaco contra el coronavirus al que que la hidroxicloroquina le hace la competencia.

En otras palabras, las multinacionales farmacéuticas no sólo controlan la investigación científica en materia de biomedicina, sino también las publicaciones científicas, con consecuencias dramáticas que hasta los más ciegos pueden ver.

En otra entrada ya hemos explicado las condiciones fraudulentas en que la FDA aprobó el remdesivir, de donde se deduce que las multinacional farmacéuticas también controlan a los organismos públicos de los que depende la autorización para comercializar medicamentos, es decir, de los que depende nuestra salud.

Por lo tanto, nuestra salud está en manos de las multinacionales farmacéuticas, lo mismo que todo lo que concierne a la medicina moderna, esa a la que califican de “científica” y que, como acaba de decir el borrego de Ismael Serrano, tanto se diferencia de las supersticiones (2).

Los mercachifles Mehra y Sapai, coautores del artículo fraudulento de The Lancet, rechazan la hidroxicloroquina, mientras que aseguran que califican al remdesivir como “un rayo de esperanza”.

Esperamos que a todos los que confían ciegamente en las multinacionales como Gilead les parta por la mitad ese “rayo de esperanza” antes de que tengan tiempo para jugar con la salud del mundo entero.

También esperamos que quienes defienden la sanidad “pública” saquen de ella a empresas “privadas”, como las farmacéuticas, que son quienes imponen la política sanitaria en el mundo entero. Es la mejor manera de acabar con las pandemias.

(1) http://www.francesoir.fr/societe-economie/lancetgate-quel-role-joue-le-laboratoire-gilead-qui-developpe-le-remdevisir
(2) https://twitter.com/SerranoIsmael/status/1268883988300603393

Más información:
– Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos
– ‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

– Las publicaciones científicas se llenan de mierda hasta las cejas para sostener lo insostenible 

– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump

La policía de Minneápolis recurre al coronavirus para localizar a los manifestantes

Lo anunciamos antes, lo repetimos ahora y no nos cansaremos en el futuro: la policía de Minneápolis está utilizando el rastreo de contactos inaugurado con el pretexto del coronavirus para perseguir las redes que organizan las manifestaciones de protesta contra el racismo.

Según el Comisionado de Seguridad Pública de Minnesota, John Harringon, la policía ha estado utilizando el rastreo de contactos para reconstruir la filiación de los manifestantes.

De ahí la policía ha concluido que gran parte de la actividad de protesta está siendo alimentada por personas de fuera de la ciudad que van a ella a manifestarse y así lo repitió el gobernador del Estado, Tim Walz, a los periodistas: hasta un 80 por ciento de los manifestantes son de fuera de Minnesota.

Sea cierto o no, cada vez más personas se están dando cuenta de la instrumentalización política y represiva del coronavirus que, cada vez con más claridad, toma el aspecto de un ensayo general antiinsurgente.

La preocupación por el derecho a la intimidad pasa a un primer plano y el rastreo de contactos no aparece como una herramienta para luchar contra ninguna pandemia, sino que es represión política pura y simple.

El rastreo de contactos informa a cualquiera detalles sobre las personas, con quién han estado y a dónde han ido durante un determinado período de tiempo. El coronavirus vuelve a ser un pretexto con múltiples usos políticos.

Sin embargo, un análisis de la CNN de los datos de la oficina del “sheriff” del condado de Hennepin ha concluido de manera diferente al gobernador: más del 80 por ciento de las personas encarceladas en Minneapolis por disturbios y otros cargos potencialmente relacionados con las manifestaciones de los últimos dos días son de Minnesota.

https://bgr.com/2020/05/30/minnesota-protest-contact-tracing-used-to-track-demonstrators/

Las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos

Durante la esclavitud, las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos. Se impusieron por tres razones:

  1. Para evitar que los esclavos comieran frutas como manzanas, piñas, naranjas, cajús, plátanos, azúcar, etc., mientras las cosechaban. Sin embargo, fueron obligados a trabajar de forma dura en todas las plantaciones.

  2. Para evitar que los esclavos cantaran sus canciones espirituales africanas. Y no sólo las espirituales, también las de guerra, que podían motivarlos a rebelarse y luchar.

  3. Para que no enseñaran los idiomas africanos a sus hijos, forzando a estos a aprender las lenguas extranjeras.

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2979603012117185&id=100002025450388

Más información:
— ¡Abajo las máscaras!
— Sólo los grandes estafadores pueden recomendar el uso de mascarillas durante una epidemia
— El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias
— Las mascarillas no sirven ni siquiera en los quirófanos
— En Turkmenistán multan a quien lleve mascarilla y guantes en público

Dos noches de movilizaciones y enfrentamientos con la policía para exigir el fin del confinamiento en Senegal

Durante las dos últimas noches en varias grandes ciudades del Senegal los jóvenes han estado saliendo a la calle, quemando neumáticos y bloqueando las carreteras para pedir el levantamiento del toque de queda. El estado de emergencia, que se introdujo el 23 de marzo con el pretexto del coronavirus, ha ido acompañado hasta ahora de un toque de queda de las 21.00 a las 5.00 horas y de la prohibición de viajar entre regiones.

Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad están aumentando y ha habido alrededor de 100 detenidos hasta la fecha. Un joven manifestante en Kaolak está entre la vida y la muerte. Fue atropellado por un furgón de la policía. El ejército se ha desplegado en Dakar, la capital del país.

En Mbacké, un barrio en las afueras de Touba, la segunda ciudad más grande del país, los manifestantes atacaron la sede local de la radio RFM, que sufrió graves daños materiales. La emisora de radio pertenece al grupo de prensa privado del cantante y ex ministro Youssou N’Dour.

Touba fue un foco importante de la protesta. El resultado fue tres vehículos policiales y una ambulancia quemados, el centro de tratamiento coronavirus atacado y las ventanas de la empresa nacional de electricidad Senelec rotas.

El dirigente religioso de la hermandad de los Mourides, Serigne Mountakha Mbacké, intervino en la televisión en medio de la noche del 2 al 3 de junio para exigir el regreso a la calma en la ciudad sagrada de los Mourides. Este movimiento musulmán está considerado como la segunda comunidad religiosa más grande de Senegal.

“No permitiré más que la gente viole la naturaleza santa de esta ciudad por ninguna razón. Cualquiera que se atreva a ignorar esta recomendación me verá en su camino”, dijo el dirigente. Se ha comprometido a apoyar al Jefe de Estado que, según él, “tiene un profundo respeto por la ciudad religiosa de Touba”.

En cuanto al toque de queda, Serigne Mountakha Mbacké lo considera “un mal necesario y una medida legítima” para luchar contra la epidemia. ¿Serán estas palabras suficientes para restaurar la calma? Sin duda en Touba donde su autoridad es fuerte. Pero en otras partes del país, la exasperación es tal que tales palabras pueden no ser suficientes. Además, la protesta se ha extendido a la capital.

Los primeros movimientos de descontento aparecieron el fin de semana del 30 de mayo en Cap-Skiring, un importante centro de turismo internacional, en el extremo sur del país, en Casamance, en la frontera con Guinea. Esta vez, no fue el toque de queda la causa, sino la falta de agua potable. Un problema recurrente en la región pero que adquiere una importancia fundamental en este momento, cuando lavarse es uno de los tratamientos profilácticos contra la pandemia.

Allí los jóvenes han salido a la calle para exigir medidas de emergencia. La manifestación fue disuelta por la policía, pero los violentos enfrentamientos dejaron dos personas heridas en cada bando.

Una primera alerta para las autoridades que luchan por salir del estado de emergencia, que finalmente se prorrogó hasta finales de junio, a pesar de que el jefe de Estado había anunciado el 11 de mayo una relajación de las medidas, como la reapertura de los mercados, tiendas y lugares de culto. La reapertura de las escuelas también se pospuso sine die en el último minuto. Pero frente a estos disturbios, el gobierno seguramente tendrá que dejarlo ir.

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Vídeo de las protestas populares en Senegal y Madagascar contra el confinamiento

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