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Si no hay pandemia los capitalistas se encargarán de inventarla

Como ya hemos expuesto en otra entrada, los hospitales de Estados Unidos cobran por cada diagnóstico de coronavirus e incluso por la aplicación de ventiladores a los pacientes.El coronavirus se ha convertido en una fuente de beneficios para la sanidad privada. Cuantos más enfermos mejor. Más dinero. De esa manera se inflan las cifras necesarias para intimidar y hablar de “pandemia”.

Desde el principio de la paranoia el doctor Scott Jensen destapó que en Estados Unidos los hospitales recibían dinero por diagnosticar coronavirus en sus pacientes y la bonificación subía si los pacientes eran puestos en un ventilador.

Tras la denuncia, los cazafantasmas se pusieron en marcha rápidamente para denunciarlo como “bulo” y se encontraron con algo inesperado: que era verdad.

Snopes tuvo que admitir que las afirmaciones del médico eran “plausibles” (1). Politifact dijo que eran “medias verdades” (2) y FactCheck reconoció que eran verdaderas, añadiendo: “La legislación reciente permite a los hospitales cobrar tarifas más altas por los pacientes de Covid-19 y su tratamiento”. Sin embargo, también sostenía que “no hay pruebas de tergiversación fraudulenta” (3).

En efecto, no es un fraude; es algo plenamente aceptado y admitido. Todo es legal. Hasta el propio Jensen dijo que no creía que hubiera fraude, sino sólo una “pista” de ello.

Ley Cares prevé el pago de una bonificación del 20 por ciento de Medicaid a los hospitales por cada diagnóstico de coronavirus, que sube más por el uso de ventilación asistida.

Los pagos son un incentivo para inflar artificialmente el número de positivos porque se manejan cifras muy importantes. La Ley Cares canaliza 175.000 millones de dólares para la “lucha” contra la pandemia, incluidos 15.000 millones de dólares sólo para el tratamiento de pacientes con coronavirus que no tengan seguro médico (4).

Los médicos diagnostican a los positivos para conseguir que una parte del botín vaya a parar a su clínica. Basta que unos pocos miles de médicos lo hagan unos pocos cientos de veces cada uno para crear una “pandemia” de la nada.

Por lo tanto, lo que está en crisis en Estados Unidos no es la pandemia sino el sistema de salud. Hace décadas que ocurre.

En Gran Bretaña el sistema de salud es muy diferente, pero el resultado es el mismo.

El NHS también ha recibido más de 14.000 millones de libras esterlinas en fondos adicionales desde el inicio de la paranoia. El 17 de marzo el director ejecutivo del NHS, Simon Stevens, explicó el destino del dinero: “A nivel nacional, estamos actualmente en el proceso de compra de capacidad a granel de los hospitales independientes”.

Traducción del lenguaje burocrático: estamos pagando a los hospitales privados para que mantengan camas vacías. Otra traducción equivalente: estamos desviando el dinero público para beneficio de las empresas de la sanidad privada.

“Los fondos adicionales para cubrir los costos adicionales de la respuesta de emergencia al coronavirus […] las limitaciones financieras no deben y no serán un obstáculo para tomar medidas inmediatas y necesarias”, añadía Stevens.

Traducción al román paladino: cuanto más tenga que responder un hospital a las emergencias, es decir, cuantas más pruebas realice, más abandone a los pacientes comunes para hacer sitio a la “avalancha”, y cuantas más operaciones corrientes cancele, más dinero recibirá.

El negocio consiste en desperdiciar millones de libras “alquilando a granel” camas en hospitales privados y contratando a los hospitales de emergencia para que se liberen de unos enfermos reales en previsión de los que van a llegar en el futuro.

Además, había otras partidas jugosas, como los “gastos estimados”, que propician la corrupción, e incluso la malversación.

La cuestión de los ventiladores es una buena muestra del negocio de la sanidad. Stevens decía lo siguiente sobre el asunto: “La adquisición nacional de capacidad de asistencia respiratoria, en particular de ventilación mecánica, también está en marcha, en colaboración con el Ministerio de Salud y Bienestar. Además, el gobierno está trabajando con el sector industrial para poner en marcha a los nuevos fabricantes”.

Es evidente que el dinero no iba destinado al tratamiento de ningún enfermo sino de los capitalistas que fabrican ventiladores mecánicos.

A diferencia de Estados Unidos, hasta el momento no hay pruebas directas de que los hospitales del sistema británico de salud cobren incentivos para usar ventiladores.

(1) https://www.snopes.com/fact-check/medicare-hospitals-covid-patients/
(2) https://www.wral.com/fact-check-do-hospitals-get-paid-more-to-treat-covid-19-patients/19156357/
(3) https://www.factcheck.org/2020/04/hospital-payments-and-the-covid-19-death-count/
(4) https://www.hhs.gov/coronavirus/cares-act-provider-relief-fund/index.html

Más información:
– Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha

Nuevas evidencias científicas de que los test de anticuerpos de coronavirus no indican absolutamente nada

Muchos estudios que evalúan la precisión de las pruebas de anticuerpos para Covid-19 tuvieron graves deficiencias, mostró una revisión publicada el jueves, ofreciendo nueva evidencia de que los exámenes de sangre son de poca ayuda para la gente que busca saber con certeza si han sido infectados.

Cochrane, una revista británica que revisa la evidencia de investigaciones para ayudar a las autoridades a adoptar mejores políticas de salud, analizó 54 estudios, en su mayoría de Asia, que buscaron medir la fiabilidad de las pruebas que pretendían mostrar si alguien había desarrollado anticuerpos contra el coronavirus.

Los estudios solían ser pequeños, no utilizaban los métodos más fiables y los resultados solían ser incompletos, dijo Cochrane en su informe de 310 páginas.

Además, la mayoría de los examinados habían sido admitidos en un hospital, lo que no ofrece perspectivas sobre lo bien que los exámenes podían detectar los anticuerpos en la mayoría de las personas con síntomas más leves.

Hay un intenso interés en los exámenes de anticuerpos, que se ejecutan mediante un pinchazo en el dedo o una extracción de sangre desde una vena, entre las personas que buscan saber si han tenido Covid-19 o no.

Ha habido especulaciones de que un resultado positivo podría significar que la gente tiene algo de protección, al menos de manera temporal, contra una nueva infección. Tales esperanzas son poco realistas, dijo Jon Deeks, profesor de bioestadística de la Universidad de Birmingham y quien dirigió la evaluación de exámenes de Cochrane.

“Mucha gente en Reino Unido está muy interesada y le gustaría saber, pero por el momento no deberían tomar decisiones basándose en los resultados de ese examen”, dijo Deeks a periodistas.

En total, los investigadores de Cochrane identificaron datos de 25 pruebas comerciales de Covid-19, una fracción de los cerca de 300 exámenes que existen. Su revisión no incluyó las pruebas ofrecidas por Roche o Abbott Laboratories, que fueron aprobadas por reguladores después del plazo de cierre del 27 de abril.

Actualizaciones del reporte de Cochrane planean incluir datos de los exámenes de ambas empresas, que ahora se venden por millones en Estados Unidos y Europa.

Si bien los estudios revisados por Cochrane mostraron que las pruebas eran mejor detectando anticuerpos contra el Covid-19 en las personas después de dos semanas o más del inicio de los síntomas, no brindaban pistas sobre lo bien que trabajan en pacientes mucho después de la infección.

Esos vacíos socavan el valor de las pruebas como herramientas en los llamados “estudios sobre seroprevalencia” para determinar qué porcentaje de personas en la población habría sido expuesto al virus.

“No sabemos qué tan bien funcionan estas pruebas después de cinco semanas, así que esa es nuestra mayor preocupación”, dijo Deeks. “En los estudios de seroprevalencia, uno está mirando más allá de eso y realmente necesitamos algunos datos que digan: ‘Qué tan bien funcionan a los tres meses, cuatro meses, cinco meses’”, agregó.

https://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN23W2SQ

Suiza también lanza su aplicación para rastrear apestados con el móvil

Desde ayer la aplicación SwissCovid está disponible para su descarga en todos los móviles suizos.
A diferencia de España, en Suiza no han instalado la aplicación por narices y de manera clandestina. Se lo instala el que quiera.
Como siempre, el sistema de seguimiento de contactos, diseñado con el pretexto del coronavirus, promete que garantizará la intimidad y el control de los datos personales de los usuarios.

Con esto concluye la fase experimental que involucró a más de 15.000 usuarios desde el 25 de mayo. Ahora, el principal desafío es convencer al mayor número posible de ciudadanos de que utilicen este instrumento de vigilancia, según la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP) y las escuelas politécnicas federales de Zúrich y Lausana, que participaron en el desarrollo de la aplicación.

“Esta aplicación garantiza la máxima protección de los datos y la privacidad gracias a la descentralización de la información y la tecnología Bluetooth, que excluye la geolocalización”, explicó Sang-il Kim, responsable de la División de Transformación Digital de la OFSP.

La aplicación utiliza un sistema descentralizado de registro de datos para convencer a los usuarios de que su intimidad está a salvo y evitar el uso indebido de la información personal. Todas las operaciones sensibles, como el análisis de los contactos de cada usuario, se realizan directamente en el teléfono móvil y no en un servidor central, como ocurre con las aplicaciones centralizadas.

Esta característica asegura que los datos recogidos por la aplicación permanezcan en su dispositivo hasta 14 días. La información permanece anónima y cifrada.

Un usuario puede compartirla voluntariamente con la burocracia sanitaria mediante un código que recibe de ella, en cuyo caso se transfiere al servidor central de la Confederación.

El protocolo detecta contactos de proximidad entre dos móviles que estén al menos a 1,5 metros de distancia durante al menos 15 minutos.

Según Carmela Troncoso, responsable del proyecto DP-3T (Seguimiento descentralizado de proximidad, garante de la intimidad), este sistema marca un importante punto de inflexión en la forma en que se conciben y desarrollan las tecnologías de masas. “Por primera vez, una solución para millones de personas ha sido diseñada con la privacidad en su núcleo desde el principio. Esto nunca había sucedido antes”, dijo.

Aunque la fase de prueba ha confirmado la solidez del sistema desde el punto de vista del anonimato y la protección de los datos, algunas cuestiones críticas podrían dar lugar a un seguimiento ineficaz.

La primero se refiere al riesgo de crear falsos positivos y falsos negativos. La tecnología Bluetooth utilizada para establecer el contacto de proximidad está influenciada por varios factores externos. La presencia, por ejemplo, de obstáculos como paredes y de otras personas u objetos entre dos teléfonos inteligentes afecta a la precisión de la detección. El segundo gran desafío es la interoperabilidad del sistema suizo con aplicaciones de otros países.

Además, la aplicación utiliza interfases de programación de Google para permitir la interoperabilidad entre los dispositivos Android e iOS y no se puede descartar que en el futuro cambien las reglas de juego. “Google y aplicaciónle han elegido implementar la solución menos intrusiva para la privacidad. Pero quién sabe si este gesto de buena voluntad no es un arma de doble filo que se utilizará para justificar nuevas normas de recopilación de datos o incluso el abuso de datos en el futuro, por ejemplo, para lograr el codiciado objetivo de dominar el mercado de la telemedicina”, subrayan Matthew Dennis y Georgy Ishmaev, investigadores de la Universidad Técnica de Delft.

https://www.swissinfo.ch/spa/respeto-a-la-privacidad_suiza-lanza-su-app-de-rastreo-swisscovid/45857368

Nueva subnormalidad: las discotecas deberán exigir el número de teléfono de sus clientes

El presidente gallego Alberto Núñez Feijoo
Las discotecas deberán llevar un registro telefónico de todos sus clientes con el pretexto de que los gorrilas sanitarios puedan perseguir fácilmente a los apestados en caso de rebrote.

La nueva normativa la aprobará la Xunta de Galicia antes del 1 de julio y saldrá publicada en el Diario Oficial de Galicia.

La histeria quiere acabar con las relaciones personales y la diversión. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, admite que estos establecimientos de ocio son espacios de “alto risco”, pero en cualquier caso más seguros que algunas fiestas “e botellóns” que se están produciendo en ayuntamientos gallegos, que calificó de “disparates”.

El titular autonómico anunció controles preventivos y sanciones en el caso de que se detecte a personas sin la mascarilla e incluso se reservan la potestad para aplicar cierres temporales en caso de incumplimiento. Feijoo pidió a las fuerzas represivas que sean “implacables” ante los que incumplen los protocolos de salud pública.

El aforo de los locales podrá alcanzar los dos tercios del total. Esta nueva medida se aplicará también en las verbenas, que podrán dedicar a cada persona tres metros cuadrados, en vez de los cuatro que se consideraron inicialmente.

Feijoo ha querido dejar claro que apostó por el confinamiento incluso antes que el gobierno central y que apoyó el estado de alarma durante las primeras semanas.

Lo que no dicen Feijoo ni la Xunta es lo que ocurrirá cuando no haya suficientes metros cuadrados en las plazas de los pueblos de Galicia. ¿Se suspenderá la verbena?, ¿limitarán en tiempo de permanencia de cada uno en su territorio?, ¿como deben bailar los vecinos?, ¿se encargará la policía local de distribuir el espacio a cada cual?, ¿marcarán las plazas con tiza para delimitar los tres metros cuadrados?

Nueva subnormalidad: otro apestado al que los médicos ponen en busca y captura

José María Vergeles
Un inmigrante al que los médicos imputan el brote de contagios de coronavirus en Navalmoral de la Mata se encuentra en busca y captura. Lo ha confirmado José María Vergeles, el consejero de Sanidad de la Junta de Extremadura.

Los médicos se han convertido en un cuerpo represivo y, en el colmo del delirio, los medios de comunicación califican al inmigrante como “fugado”, como si hubiera huido tras cometer algún crimen.


Vergeles ha detallado que tuvieron conocimiento de ese hecho ayer y que los médicos han dictado una resolución de busca y captura para su detención: “Es cierto que ya han pasado 14 días desde que se le hicieron las pruebas, por lo que probablemente su PCR sea negativa, pero la Delegación del Gobierno ya está informada de que está en paradero desconocido”.

Según explicó anteriormente el consejero de Sanidad, se trata de un inmigrante que llegó a Extremadura desde Almería el 24 de mayo.

El brote detectado en Navalmoral de la Mata cuenta con 20 personas confirmadas de coronavirus, todas ellas con síntomas leves, y otras 30 personas aisladas a la fuerza, repartidas en seis viviendas.

El origen de este brote es un inmigrante magrebí que llegó en patera a las costas de Almería, y posteriormente fue trasladado a Extremadura el 24 de mayo, en el marco del Programa de Atención Humanitaria y Protección Internacional dependiente de la Secretaría de Estado de Migraciones del gobierno central.

El viaje de Almería a Extremadura del inmigrante se produjo a pesar de estar vigente el estado de alarma, lo cual está recogido en la normativa como «un traslado de consideración esencial» en el caso del programa de acogida, atención humanitaria y protección internacional, y por lo tanto permitido.

El inmigrante era asintomático, pero se le hizo la prueba PCR y dio positivo, por lo que se inició el programa de rastreo de contactos.

Más información:
– Una nueva profesión represiva creada por la pandemia: los ‘gorrillas’ sanitarios
– 60.000 matones sanitarios para vigilar a los apestados en Italia

Medio millón de franceses desinstala la aplicación de rastreo de los contactos de sus móviles

Nueva
York, Noruega y Alemania tuvieron dificultades para lanzar sus
programas de rastreo de contactos a través del móvil. En Nueva York, un
ejército de 3.000 personas luchó para obtener información de una
población de pacientes reticentes. En Noruega, las objeciones a un
organismo de vigilancia de la intimidad de los datos, combinadas con
bajos niveles de uso, llevaron al abandono provisional del proyecto.

Salvo
en España, las aplicaciones de rastreo de contactos son muy
controvertidas, ya que violan los derechos fundamentales al reunir datos
personales, mientras que sirven muy poco por descubrir infecciones
tempranas, ya que las infecciones que implican encuentros transitorios
aleatorios con pacientes asintomáticos son relativamente poco
frecuentes.

Hoy los burócratas franceses de la salud pública se
enfrentan a un problema similar, ya que la nueva aplicación telefónica
para el seguimiento de los casos de coronavirus sólo ha alertado a 14
personas del riesgo de infección desde su lanzamiento hace tres semanas,
según el Ministro de Asuntos Digitales de Francia, mientras que casi
medio millón de usuarios han optado por desinstalar la aplicación de sus
móviles.

La aplicación francesa, llamada StopCovid, lleva un
registro de los usuarios que han estado muy cerca unos de otros durante
un período de dos semanas. Si uno de ellos está infectado, informa a la
plataforma, que alerta a los demás.

Los burócratas franceses han
defendido la aplicación como un instrumento esencial para frenar la
difusión del coronavirus, aunque los críticos han expresado su
preocupación por la confidencialidad de los datos.

Desde su
lanzamiento, 68 personas han informado a la plataforma de que han sido
infectadas y sólo 14 usuarios han sido advertidos de que han estado en
contacto con un apestado.

Los ministros del gobierno han
defendido la aplicación, alegando que su falta de utilidad se debía a
que la epidemia en Francia prácticamente se había detenido. Ya se han
desinstalado 460.000 usuarios, con lo que sólo quedan 1,5 millones de
usuarios en todo el país, que tiene una población de unos 67 millones.

El
gobierno pagará unos 80.000-120.000 euros mensuales por gastos
relacionados con la aplicación, como el alojamiento y el desarrollo,
pero esos gastos podrían aumentar con el nuevo brote que necesitan para
posteriores alarmas.

Gran Bretaña abandonó su propio plan de
aplicación de rastreo de contactos hace unos meses, cuando aparecieron
grandes fallos en las pruebas, causando una protesta pública.

https://www.aubedigitale.com/un-demi-million-dutilisateurs-desinstallent-lapplication-francaise-de-tracage-des-contacts-car-elle-ne-parvient-pas-a-interesser-les-utilisateurs/

‘Donde algunos ven muertos otros ven negocio’

Como ya hemos relatado en otras entradas, tanto la revista médica The Lancet como The New England Journal of Medicine, se vieron obligados a retractarse de la publicación de un estudio que recurrió a datos falsos para denostar el tratamiento del coronavirus con hidroxicloroquina, consiguiendo que se cancelaran los ensayos clínicos en todo el mundo.

La terapia es muy polémica en Francia, lo que ha permitido que circule mucha información que en otros países, como España, el foro de la Inquisición, ignoramos por completo.

El 24 de mayo Philippe Douste-Blazy, un cardiólogo que fue ministro de Salud de Francia y candidato a director de la OMS en 2017, suministró más detalles en una entrevista con la cadena de televisión BFM.

En la entrevista Douste-Blazy revela que en una reciente reunión celebrada este año a puerta cerrada en Chattam House, los editores de The Lancet y el New England Journal of Medicine volvieron a admitir algo que debería ser harto conocido: las presiones de los grandes monopolios farmacéuticos sobre las publicaciones científicas.

En un momento dado de la entrevista, Apoline de Malherbe, le pregunta al cardiólogo:

Pero es difícil entender por qué los científicos voluntariamente darían sesgo a los estudios…

¡Exactamente! Esa es la gran pregunta. Esa es la gran pregunta que todos nos estamos haciendo, finalmente, y ustedes conocen esas conferencias de Chatham House en Londres.

Recuérdenos de qué se trata todo esto. Es extremadamente interesante…

Son unas reuniones a puerta cerrada, reservadas sólo para expertos. Nadie puede grabar, nadie tomar ninguna foto. Es solo entre expertos.

Alto secreto….

Alto secreto. Pero hubo una reunión el otro día de los directores de revistas científicas, como The Lancet, The New England Journal of Medicine …

The Lancet es esa revista que publicó este estudio del que estamos hablando…

Son revistas extraordinarias. Cuando está escrito en Lancet, está “escrito en Lancet”. Entonces es por eso… Aquí, estamos hablando de algo muy importante que sucedió en aquella discusión y terminó filtrándose: el jefe de The Lancet, Horton, dijo básicamente: “Si esto continúa no podremos publicar más datos de investigación clínica, porque hoy las empresas farmacéuticas son muy poderosas financieramente y pueden usar metodologías para que aceptemos documentos que aparentemente son perfectos pero que, en realidad, logran concluir lo que quieren concluir … ¡Esto es muy, muy serio!

¡Pero lo que nos está diciendo es muy serio! Eso significa que son las empresas farmacéuticas las que están presionando, incluida la presión financiera, ¡supongo que sobre los resultados científicos! Pero… a ver, ¿en quién podemos confiar más hoy?

De hecho, por eso me permito decírselo, porque es uno de los temas más importantes […] que nunca nadie se lo podría haber creído. He estado investigando durante 20 años en mi vida. Nunca pensé que el jefe de The Lancet pudiera decir eso y el jefe del New England Journal of Medicine también. Incluso dijo que era “criminal”, la palabra fue utilizada por ellos. Es decir, si lo hace, cuando hay un brote como el Covid, en realidad, hay personas […] nosotros, vemos “mortalidad”, cuando usted es médico o usted mismo, ve “sufrimiento”. Y hay personas que ven “dólares”, eso es todo.

Un juez ordena la busca y captura de un apestado para imponerle el confinamiento forzoso

La ley marcial no ha acabado, ni acabará nunca. Ha llegado para quedarse. No nos confundamos. Un juez ha avalado, por primera vez, la localización y aislamiento obligatorio de un vecino contagiado de A Coruña. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Santiago de Compostela ha ratificado la medida adoptada por la Consellería de Sanidade ayer por la que se acuerda la medida «con la finalidad de que se le aplique la medida sanitaria correspondiente, hasta que deje de representar un riesgo para la salud pública, dependiendo su prolongación del dictamen del Servizo de Medicina Preventiva del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela».

Es el Estado de Desecho en vivo y en directo: un juez que carece de competencias en materia penal, impone una pena de reclusión por tiempo indefinido, sin juicio y sin posibilidad de defensa.

La persona fugada fue diagnosticada el pasado domingo “y habiéndose indicado por las autoridades sanitarias el aislamiento en su domicilio, no se encuentra en el mismo”. Pero, como ocurre en estos casos, el juez actúa amparado por el aval de un “experto”, en este caso un médico forense con menos luces que un farol apagado.

El forense ha emitido un informe al Juzgado en el que se expone que el apestado es “peligroso” para sí mismo y para otros, por lo que ordena su confinamiento forzado.

En su auto, el magistrado destaca que la decisión adoptada por la autoridad sanitaria tiene “suficiente amparo legal” porque defiende la salud pública, la integridad física y la salud de la población en general.

Cuando imponen recortes económicos en sanidad, se olvidan del derecho a la salud, que sólo reaparece para acabar con los derechos más elementales.

Las órdenes de busca, captura y confinamiento de los apestados está amparado por las leyes sanitarias, al margen de que el estado de alarma esté o no en vigor, y cuentan con el apoyo de los médicos forenses, los fiscales, los jueces y, naturalmente, los policías.

Antes de que se promulgara el estado de alarma, los jueces de lo contencioso-administrativo ya impusieron el confinamiento forzoso de los 70.000 vecinos de Igualada. Nadie pudo entrar ni salir de la población.

Dentro de poco habrá recompensas para quienes capturen a los apestados, los encierren en sus casas y tiren la llave por la alcantarilla, hasta que el juez crea que ya no hay problemas de salud pública.

Más información:
– Una nueva profesión represiva creada por la pandemia: los ‘gorrillas’ sanitarios
– 60.000 matones sanitarios para vigilar a los apestados en Italia

El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus

El portavoz del Mando de Operaciones, coronel Juan Bustamante, explicó el viernes en Valladolid que tanto la UME como el resto del ejército planifican un “hipotético Balmis II”. El plan incluye tanto el acopio de material como retomar los mecanismos ya establecidos.

Pero también continúan con esa formación en tareas como la desinfección al personal de los geriátricos o de los ayuntamientos, lo que permitirá que actúen de inmediato en caso de necesidad.

La semana pasada, la ministra de Defensa Margarita Robles ya adelantó que el final de la Operación Balmis contra el coronavirus no es definitivo. En un máximo de 48 horas el ejército podría intervenir a pleno rendimiento en caso de necesidad en cualquier punto de la geografía española.

La Operación Balmis ha supuesto el mayor esfuerzo militar llevado a cabo en tiempo de paz en España, donde llegó a desplegar más de 8.200 uniformados en decenas de localidades de todo el territorio nacional.

Durante los 98 días el ejército llevó a cabo más de 20.000 actuaciones de desinfección de espacios, montaje de hospitales, ayuda a mayores y otras intervenciones, una cuarta parte de ellas en residencias de ancianos, la zona cero de la crisis sanitaria.

El ejército prestó apoyo en 2.302 pueblos y ciudades y realizó un total de 20.002 intervenciones. La mitad han sido tareas de desinfección en residencias, hospitales, centros de salud y centros sociales. Otra de sus actuaciones más demandadas ha sido el apoyo para levantar hospitales y albergues de campaña, ya sea para aumentar la capacidad de los centros o para realizar pruebas a los enfermos. Hasta una veintena han instalado por todo el país, como la UCI temporal que montó la Unidad Médica Aérea en el recinto ferial de Ifema, en Madrid.

El transporte ha sido otra de las labores en la que han colaborado. Por un lado, por vía aérea, con los aviones y helicópteros del Ejército del Aire y de Tierra cargando material sanitario: más de 70 vuelos con un total de 160 toneladas de carga, entre las que se encuentran las partidas de mascarillas y los tests que los A-400M del Ala 31 trajeron desde China.

Los militares también han contribuido a repartir cientos de toneladas de alimentos por todo el país y han trasladado cadáveres hasta las morgues improvisadas de Madrid o a los crematorios de otras comunidades autónomas por el colapso funerario y la intervención en residencias.

Más información:
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma

Antivacunas y otras pesadillas fabricadas por los modernos inquisidores que hablan en nombre de la ciencia

Ha estallado una interesante polémica internacional contra la moderna Inquisición, es decir, contra esos cretinos que se dedican a poner etiquetas descalificadoras a terceros sobre lo que es ciencia de verdad, a diferencia de terraplanistas, antivacunas, conspiranoicos y demás.

La historia comenzó en enero, cuando los científicos del Pentágono publicaron un estudio en la revista “Vaccine” (Vacuna) en la que confesaban que la vacuna contra la gripe aumenta el riesgo de coronavirus en un 36 por ciento (1).

El artículo tenía los ingredientes más jugosos que cabe encontrar reunidos, empezando por el Pentágono, siguiendo por las vacunas y acabando con una conclusión demoledora.

Numerosos colectivos se hicieron eco de dicho artículo, especialmente los calificados como antivacunas.

Uno de ellos fue la organización estadounidense “Children’s Health Defense”, presidida por Robert Kennedy, que publicó un interesante artículo al respecto en su página web (2).

En un torpe intento de salir al paso, Valérie Borde, una periodista de divulgación, publicó una réplica en “Quebec Science” (3), que es el típico esfuerzo inquisitorial por ocultar y tergiversar hasta lo más evidente.

A causa de la manipulación, a Borde la denunciaron ante una especie de “comisión deontológica” del periodismo canadiense por varios motivos, que son especialmente graves teniendo en cuenta que su artículo se publica en una revista que pretende ser científica.

La primera técnica de Borde es típica y consiste en “matar al mensajero”, insultarle y menospreciarle, calificándole de “antivacunas”, una categoría despreciable en la que entran tanto “Children’s Health Defense” como Robert Kennedy.

Sin embargo, en sus intervenciones públicas Kennedy siempre se ha declarado a sí mismo como partidario de la vacunación. En un artículo titulado “Por qué no soy ‘antivacunas’ y por qué todos deberíamos querer estudiar la seguridad de las vacunas” afirma lo siguiente:

“Cientos de medios de comunicación me han acusado de ser antivacunas […] Contrariamente a los términos peyorativos que mis críticos usan contra mí, soy provacunas. He vacunado a todos mis hijos y apoyo las políticas que promueven la cobertura de vacunación. Quiero vacunas que sean lo más seguras posible, con una ciencia sólida y transparente y una supervisión rigurosa por parte de reguladores independientes que no estén en conflicto de intereses” (4).

El truco de la nueva Inquisición consiste, pues, en poner un etiqueta a los demás que sea despectiva y que circule lo suficiente como para que la víctima no se la pueda quitar de encima, por más que jure y perjure que no se siente incluido en la misma.

Lo mismo cabe decir de la organización que preside, “Children’s Health Defense”: es una completa estupidez afirmar que una organización antivacunas puede estar presidida por alguien que se declara partidario de la vacunación.

Pero a Borde esas cosas le importan un pimiento, lo mismo que la revista “científica” que publica sus manipulaciones.

En su artículo Borde también se dedica a “matar” al otro mensajero, el investigador que desata la polémica. Según ella, no tiene relación con el Pentágono. “Un estudio del Pentágono no expresa el punto de vista del Pentágono”, dice Borde. Sólo le faltó decir que el Pentágono no es un organismo que se dedique a preservar la salud de nadie, sino más bien al contrario.

Pues bien, el estudio lo llevó a cabo un investigador del Pentágono, en el marco de un programa del Pentágono y sobre tropas vacunadas por el Pentágono.

El estudio avisa de que el Pentágono no se hace responsable de las conclusiones alcanzadas, como los periódicos publican artículos que contienen opiniones que no comparten su línea editorial. Ahora bien, ¿por qué el Pentágono se desvincula de un estudio científico con el que no tiene nada que ver?

No obstante, ese tipo de circunloquios sobre los autores tienen por objeto distraer al lector del contenido y las conclusiones del artículo científico, que son claras y contundentes: “los riesgos de coronavirus y de metaneumovirus humano son significativamente más elevados entre los vacunados comparativamente con los no vacunados”.

Pero donde la conclusión dice “significativamente más elevados” Borde quiere entender lo contrario: “insignificante”, un tipo de manipulación impropio de una revista que, insistimos, pretende calificarse a sí misma como científica.

Como suele ocurrir en estos casos, Borde no sólo quiere defender una práctica de vacunación periódica contra la gripe sino cualquier clase de vacunación, es decir, una determinada política sanitaria. “Algunos virus refutan la interferencia viral”, dice Borde. Quizá esté en lo cierto, pero el hecho es que el Pentágono ha demostrado que eso no ocurre con el coronavirus, que es de lo que estamos hablando.

Por cierto, cuando el Pentágono emprendió el estudio aún no había comenzado la paranoia del coronavirus, pero las conclusiones del mismo les han estallado en las manos cuando menos se lo esperaban.

Vivimos en una época en la que a cualquier idiota le llaman científico y a cualquier chorrada le llaman ciencia. Ese caldo de cultivo es el que propicia que haya divulgadores del mismo cariz, como Valérie Borde, sin ir más lejos.

(1) https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2019.10.005 https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0264410X19313647?via
(2) https://childrenshealthdefense.org/news/vaccine-misinformation-flu-shots-equal-health/
(3) https://www.quebecscience.qc.ca/sante/vaccin-grippe-augmente-t-il-risques/
(4) https://childrenshealthdefense.org/news/why-im-not-anti-vaccine-and-why-we-should-all-want-to-study-vaccine-safety/

Más información:
– Otro estudio del Hospital de Barbastro, en Huesca, confirma el vínculo entre las vacunas contra la gripe y el coronavirus

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