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Estados Unidos y Reino Unido aprueban la vacuna rusa contra el coronavirus

El director de la FDA (Administración de Alimentación y Medicamentos) de Estados Unidos ha admitido que está dispuesto a saltarse el proceso normal de aprobación para autorizar una vacuna contra el coronavirus, siempre y cuando los funcionarios estén convencidos de que los beneficios superan a los riesgos.

Por su parte, el gobierno británico expuso la semana pasada que permitirían a los reguladores farmacéuticos de Reino Unido autorización temporal para cualquier vacuna de coronavirus antes de que haya recibido una licencia completa, mientras cumpla con estándares de calidad y seguridad.

Estados Unidos y Reino Unido “siguen el ejemplo de Rusia”, dijo Kiril Dmitriev, director del Fondo Directo de Inversiones de Rusia, que ha participado en el desarrollo de la vacuna rusa.

“El mundo occidental está sorprendido por el éxito de Rusia [en producir una vacuna], y ha tenido que pasar las cuatro etapas para aceptar lo inevitable: negación, enojo, depresión y finalmente aceptación”, dijo Dmitriev en un comunicado.

“Declaraciones recientes muestran que ya hemos pasado la etapa de depresión y que se ha aceptado que la aproximación de Rusia es la correcta”.

Rusia ha empezado la fase III de las pruebas de la vacuna “Sputnik V”, que probará su eficacia en un grupo más amplio de voluntarios. El ministro de Sanidad Mikhail Murashko ha dicho que la vacunación de grupos de alto riesgo comenzará en noviembre o diciembre.

Rusia también se prepara para aprobar una segunda vacuna contra el coronavirus a finales de septiembre o principios de octubre.

México recibirá protocolos de esta vacuna para su análisis y el canciller Marcelo Ebrard informó la semana pasada que ya hay 2,000 voluntarios mexicanos que serán parte de esta tercera fase de pruebas.

https://elceo.com/internacional/estados-unidos-y-reino-unido-aceptan-respaldan-la-aprobacion-de-la-vacuna-de-rusia/

La paranoia, pandemia peligrosa

Está corriendo por Internet y otros medios de este tipo la carta que hay a continuación, pidiendo firmas “Por una vuelta segura”.

“Soy profe, soy madre. Y estoy preocupada por la vuelta al cole, muy preocupada. Si estás en la misma situación, todavía estás a tiempo de pasar a la acción. En tres semanas empiezan el cole. Y no, no estamos bien preparados. Nos recomiendan no quedar con más de 10 personas a la vez; en algunas comunidades se está limitando al 50% la ocupación de vehículos para personas no convivientes; se reduce el aforo en tiendas, bares e instalaciones deportivas… Pero no parece un problema meter a nuestros hijos en aulas con 25 ó 30 alumnos y el profesor sin ninguna protección ante el virus. A lo mejor se piensan que cuando entren en las escuelas un manto mágico los protegerá y podrán pasar 6 horas metidos en una habitación con otras 30 personas sin peligro”.

No sé quién ha escrito esta locura, lo que sí sé de cierto que no se trata de una persona normal, ni profe, ni madre, tan solo una divulgadora del discurso pandémico televisivo con las facultades mentales deterioradas y con la gravedad que supone mentir descaradamente, al decir que las criaturas pueden ser las “portadores de la muerte”. Hasta ahora, primero se había dicho que si eran los viejos, después los que salían de casa sin permiso de las autoridades, después los adolescentes que iban en grupo a beber una cerveza en estas noches de verano, otros decían que si los que no llevaban bozal, pero ahora resulta que los criminales, según los paranoicos redactores de esta carta, son los niños y niñas y el foco maldito será la escuela.

¿A qué extremo hemos llegado?

La disfunción mental, cruelmente diseñada y amplificada por las noticias fúnebres y manipuladas de los medios de comunicación a sueldo de de los intereses políticos y económicos dominantes, y repetida por algunos colectivos como los redactores de la carta a que hago referencia, está afectando a una parte cada vez mayor de la población. No será nada fácil encontrar remedio en esta lacra pues el único remedio posible seria dejar de decir mentiras, seria explicar pausadamente que las personas mayormente estamos sanas físicamente y que las enfermedades son derivadas de disfunciones en nuestro cuerpo o a causa de no atenderlo suficiente. Pero mientras el discurso criminal dominante, sea que todas las personas somos potencialmente enfermas y peligrosas y la que se piensa que está en buen estado de salud es porque ignora que está enferma, la locura se extenderá como pólvora.

Una disfunción mental, extendida en el estado español que tuvo un rebrote epidémico en el 2004 a raíz de lo que se denominaron ataques terroristas del 11-M en Madrid y toda la campaña mediática que se desencadenó a su alrededor, creando una sensación de inseguridad que según estudios llevados a cabo dicen lo siguiente: “Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid refleja una cifra «realmente alta» de los ataques de pánico que se produjeron después de los atentados del 11-M de 2004, así como porcentajes altos de depresión o trastornos psicosomáticos. Al explicar hoy los datos, el catedrático de Psicología Básica, Juan José Miguel Tobal, destacó como cifra «realmente alta» el que un 10,78% de la población en general sufriera ataque de pánico o crisis de angustia por los atentados del 11-M”. Esto son casi cinco millones de personas.

Pero cuatro años después de estos hechos, otro ataque terrorista llevado a cabo en el 2008 por la banca, de mucha más envergadura, supuso la pérdida de ingresos para millones de personas y para centenares de miles la pérdida de la vivienda y ahorros. No es de extrañar pues, que: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que analiza el consumo desde el año 2000, cuando el número de dosis por cada mil habitantes y día (DHD) consumidas fue de 26,5, hasta el año 2013 cuando registran 79,5 dosis consumidas. Un estudio, firmado por el psiquiatra José Carlos Fuentes, apunta que este significativo aumento de psicofármacos tiene relación clara con la situación de crisis económica y el fenómeno del paro. El análisis sobre la salud mental española refleja que el 9% de la población sufre al menos un trastorno mental. Estas enfermedades representan la segunda causa de baja laboral y el tercer grupo que genera mayor gasto dentro del sistema sanitario público español”.

Es decir, que según estos estudios más de cuatro millones de personas en España eran víctimas de una epidemia llamada crisis, y el miedo a ser infectado por esta crisis era una presión constante y un debilitamiento de la salud. Pero esta constatación no formaba parte de las cabeceras de los diarios ni de los telediarios día tras día, semana tras semana, mes tras mes, sabiendo con certeza quienes eran en aquellos momentos los responsables de la epidemia de miedo, dolor y enfermedad. Tenían nombres y apellidos, eran Consejos de Administración, eran entidades bancarias, eran Fondos de Inversión, pero se escondía este origen, atribuyendo todo el mal a una nebulosa con el nombre de “especulación financiera”, buscando una “vacuna” que llevó por nombre precariedad laboral, contratos basura, rebaja de sueldos, aumento de alquileres, y así se curaron, no los enfermados por la epidemia, sino los causante de la misma, aumentado geométricamente sus beneficios. Los fabricantes de la epidemia de la crisis económica fueron al mismo tiempo los grandes beneficiados de la misma.

Y, en una espiral, año tras año aumenta el consumo de antidepresivos según informes de varios medios del ámbito sanitario:

6 abr. 2010: “La venta de antidepresivos en España se ha incrementado en un 10% durante los últimos dos años. Este aumento «significativo» guarda relación con la crisis económica”
14 ene. 2015: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española del Medicamento”
26 mayo 2019: “El alto consumo de antidepresivos y tranquilizantes se consolida en España. Las dosis diarias aumentaron un 14% del 2012 al 2016”
26 mar. 2020: “En los últimos 7 días se disparó fuerte el consumo de psicofármacos sobre todo de Clonazepam y antidepresivos”
17 jul. 2020: El consumo de Paracetamol y antidepresivos se disparó durante el confinamiento según la Agencia Española de Medicamentos

Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en junio 2020, la información generada por el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos, la dispensación de analgésicos se disparó casi un 25%, llegando hasta el 43% en el caso del paracetamol. En el caso de los medicamentos de tipos ansiolítico y antidepresivos, empleados contra patología del sistema nervioso, se ha registrado un incremento de entre un 10 y un 15%, “lo cual probablemente puede reflejar el impacto emocional que ha tenido la Covid-19”, remarcan desde el Consejo.

Al mismo tiempo han crecido las consultas psicológicas: “en la consulta recibimos numerosas personas que preguntan todo el rato el mismo, incluso a diferentes horas en un mismo día”, y que el más que tienen es “miedo a la enfermedad”… Hay mucha gente que ve el peligro a la puerta de su casa”.

Estamos hablando de millones de personas, enloquecidas por las mentiras y el ataque de terrorismo mediático, pero esta epidemia no encabeza ningún noticiero, a pesar de que el día a día, en la calle, se notan los efectos de la misma, las consecuencias de la cual tardarán mucho a curarse. Así como durante la campaña “antiterrorista” miles de personas desconfiaban de cualquier desconocido, telefoneaban a la policía diciendo que “habían visto un moro sospechoso”, ahora, con la campaña desencadenada con la excusa de la pandemia, miles, decenas o centenares de miles de personas paranoicas, hacen el mismo, cambiando el árabe por cualquier que salga de casa, que haga un encuentro familiar o con amigos en su domicilio, que vaya sin bozal, que tosa y no vaya al médico… Están convirtiendo la sociedad en una pandilla de personajes atemorizados que ven enemigos invisibles a su alrededor.

Estas dos epidemias antes mencionadas, la del terrorismo y la de la crisis, han tenido consecuencias fatales una de las cuales ha sido el número de suicidios. La información del año pasado (2019) con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre daba estos datos. “Cada dos horas y media se suicida una persona en España, diez al día: los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico y superan en once veces a los homicidios”. Veremos este año cuáles son las cifras pues el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital, sin que haya un trastorno identificado. Y que en el conjunto de la población, muchas personas pierden las ganas y el sentido de la vida cuando tienen que enfrentarse a una situación de dolor emocional intenso, vivido como intolerable y aparentemente interminable. Y toda la criminal campaña mediática sobre la pandemia cumple estos requisitos.

¿Pedagogía o pandemigogia?

La declaración de una pandemia por parte de la OMS en marzo de este año y la subsiguiente actuación de varios gobiernos del mundo cerrando las escuelas, condenando las personas adultas y menores a arresto domiciliario e impidiendo a los niños y niñas relacionarse entre sí, ha tenido, tiene y tendrá repercusiones importantes en el desarrollo mental de las criaturas.

Así lo afirman diversos estudios derivados de encuestas realizadas durante los períodos de arresto domiciliario. Aunque la inmensa mayoría de artículos publicados por profesionales de la psicología y psiquiatría no ponen en tela de juicio las órdenes emanadas desde los órganos ejecutivos y legislativos, sino que se limitan a recomendar lo que deben hacer ante posibles desórdenes de tipo emocional, cognitivo o funcional de los niños y niñas. Todos ellos tratan de explicar cómo convencer a las criaturas que “es por su bien”, cómo entretenerlos, cómo explicarles que no pueden ver a los abuelos o abuelas, cómo aprender a resignarse a estar encerrados, cómo explicar que no se trata de un castigo, etc., etc.

Pedagogía, paidagogeo del griego paidion “niño”, y agogos “guía, conductor”, ha tenido y tiene diversas interpretaciones a lo largo de la historia, de acuerdo a el sistema político-cultural imperante.

Algunas interpretaciones limitan esta ciencia a un mero instrumento técnico de “cómo” educar, otras de “qué enseñar”. Otras lo definen como un acompañamiento en el desarrollo integral, intelectual, físico, emotivo en el proceso del desarrollo de la personalidad, y entre estas últimas, dos grandes escuelas: las que prestan servicio a las clases dominantes y las que están al servicio del proletariado.

Podemos afirmar, sin lugar a dudas que los sistemas paidológicos oficializados en sociedades basadas en la propiedad privada, tienen por objetivo la reproducción del capital (Marx afirmaba que el capital no es una acumulación de bienes materiales, edificios, maquinaria, etc., sino una reproducción de las relaciones sociales en una escala siempre creciente). Dicho de otro modo, su objetivo es poder configurar una pequeña parte de las criaturas como futuros administradores del capital y otra mayor parte para que queden subordinados a él.

Tal operación paidológica se pone de manifiesto en los contenidos curriculares que definen lo que se tiene que enseñar desde la más tierna infancia, con independencia de los últimos avances de la técnica educativa utilizada. Ya advirtió, acertadamente Ferrer Guardia sobre ello: “Del mismo modo que han sabido arreglarse cuando se ha presentado la necesidad de la instrucción, para que esta instrucción no se convirtiese en un peligro, así también sabrán reorganizar la escuela de conformidad con los nuevos datos de la ciencia para que nada pueda amenazar su supremacía” (Francisco Ferrer Guardia. La Escuela Moderna).

Haciendo un breve repaso histórico dos grandes corrientes en el mundo de la pedagogía se han enfrentado tanto en el área capitalista como en lo que en su momento fue un intento de construcción del socialismo. En los sistemas capitalistas han aparecido diversas corrientes, ya sea impulsada por el pensamiento más liberal, anarquista o comunista. Podemos destacar la corriente liberal de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos en España, la pedagogía progresista de John Dewey o Georges Snyders, la pedagogía crítica de Paulo Freire o Peter McLaren, la proletaria de Celestine Freinet, la de Josualdo, Ponce, Vasconi… En fin la lista sería larga y no es el objetivo de este escrito. Tan solo apuntar que en la URSS ya desde los primeros años se desencadenó una intensa polémica en torno a un tipo de pedagogía que rompiera con la tradición progresista de la sociedad capitalista, por un lado la escuela experimental del Comisariado del Pueblo, dirigida por Schatzky y la instrumental promulgada por Kairov, siendo ésta última la que se impuso, con una pequeña excepción al finalizar la segunda guerra mundial en la escuela media de Pavlish dirigida por Vasili Sujomlinski. Asimismo en China, en 1957 se vivió un gran debate, por un lado los defensores de la “Pedagogika” de Kairov, cuyo máximo exponente fue Lu Ting-Yi, y los defensores de la revolución cultural. Al final se impusieron las teorías de Liu Shao-Chi y Lu Ting-Yi.

Frente a las recomendaciones conductistas de los profesionales de la enseñanza o la psicología, Sujomlinski señala: “No se puede concebir la escuela en un ambiente artificialmente creado de asepsia ideológica. Alrededor del niño o adolescente bulle una vida compleja y contradictoria, a menudo aquel se encuentra en la encrucijada de diversas influencias. Y lo que hay que hacer no es ponerle a cubierto de influencias ajenas, sino enfrentarlo a ellas, obligar a su pensamiento escudriñador a analizar autónomamente los fenómenos y las situaciones de la vida”. Añade posteriormente: “No admitimos que el maestro se aficione a estos procedimientos de la enseñanza acelerada basados en la opinión de que la cabeza del niño es un mecanismo electrónico capaz de asimilar sin interrupción. El niño es un ser vivo y su cerebro, un órgano sumamente fino y tierno que hay que tratar con cuidado y prudencia… En el juego se revela ante los niños el mundo, se revelan las aptitudes creativas de la personalidad. No hay ni puede haber sin juego un desarrollo mental pleno. El juego es una inmensa ventana por la que penetra en el mundo espiritual de los niños un torrente vivo de ideas y conceptos sobre el mundo circundante. El juego es la chispa que enciende el fuego de la curiosidad y el ansia de saber… ¿Qué significa ser un buen maestro? Un buen maestro es ante todo una persona que ama a los niños, que encuentra alegría en la comunicación con ellos… Cuando el horizonte del maestro es infinitamente más dilatado que el programa escolar, cuando el conocimiento del programa no ocupa el centro del cerebro, sino que queda allá por algún lado de los sectores activos de la corteza cerebral, entonces, y solo entonces, llega el maestro a ser un auténtico artista, un poeta del proceso pedagógico… La dirección de una escuela es, en primer lugar, dirección pedagógica y, allá en último lugar, dirección administrativa” (Vasili Sujomlinski. Pensamiento pedagógico. Progreso 1975).

Estas consideraciones de Sujomlinski vienen al caso de la situación de terror social propiciado desde el gobierno, pero lamentablemente asumido, e incluso magnificado por los representantes de la llamada comunidad educativa. Haciendo un pequeño repaso a las propuestas y reivindicaciones de los sindicatos de la educación, es de lamentar que su gran preocupación sea garantizar la salud del personal educativo, la rebaja los ratios de alumnado por clase, la contratación de más personal, etc. ¿Pero y los niños y niñas? ¡Ah!, éstos pueden ser peligrosos, tal como se queja Manuel Pulido responsable de educación de Comisiones Obreras: “Estamos muy indignados, no podemos confiar en las instituciones, nos obligan a convertirnos en un foco de rebrotes”. Opiniones semejantes son las expresadas por los demás sindicatos de la enseñanza cualquiera que sea su orientación política, priorizando sus intereses corporativos por encima de cualquier reflexión pedagógica con sensibilidad humanista. Otra central sindical lo expresaba de forma similar: “No entendemos que la prevención sea la principal directriz en todos los ámbitos de la sociedad («distancia-manos-mascarilla») pero que estas ideas de máxima prevención no se apliquen en la educación… Hacer pruebas periódicas a todo el personal de los centros y a los alumnos. Haría más eficaz y rápido el sistema de detección y aislamiento de casos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de niños son asintomáticos, que en un centro educativo puede llegar a haber cerca de 1.000 personas a la vez y que, por lo tanto, puede haber un gran contagio dentro de un centro sin que nadie se de cuenta, que se extenderá al exterior sin control (padres, abuelos, amigos…). Por eso son del todo necesarias las cribas periódicas para detectar positivos”.

Tal vez en lugar de mirar tanto la televisión podrían leer algunas referencias como por ejemplo en British Medical Journal “Large volume screening at a time of low prevalence has the potential to do more harm than good and some of these strategies should be temporarily suspended” (https://www.bmj.com/content/369/bmj.m1808/rr-22). Los científicos recomiendan, en consecuencia, que los gobiernos pongan fin a los tests masivos, porque carecen de sentido en este momento, ya que contribuyen a crear la ilusión de una epidemia y dan lugar a medidas contraproducentes.

Afirmaciones como las enunciadas por los sindicatos de la enseñanza de atribuir a las criaturas el contagio de sus padres y abuelos, y con ello la posibilidad de su muerte a tenor de las noticias propagadas por los medios de comunicación, es propio de mentalidad enfermiza, de patologías relacionadas con el “delirium tremens” o peor, implementando y divulgando una idea de culpabilidad del mal devenir de sus familiares, lo que aboca a las criaturas a una sensación de terror al pensar en que ellos serían los culpables, creando una relación causa-efecto respecto de la posible muerte de sus abuelos o abuelas, padres, madres o amigos y amigas, cuando a ellos les clasifiquen como “contagiados” por indicadores carentes de certeza.

Maestros de Wikipedia, de TVE, dóciles funcionarios prejuiciosos y sin el conocimiento necesario para realizar una reflexión en torno al mundo de la biología, a sus diferentes concepciones, incapaces de distinguir entre síntoma, signo y síndrome, entre asintomatología, presintomatología y sintomatología, sin saber explicar más allá de la repetición, como loros, del discurso administrativo… Quienes realizan estas afirmaciones sobre la prevención y la seguridad, deberían buscar trabajo en alguna empresa de trabajo anodino y rutinario desvinculado de las relaciones personales, pero no en el mundo de la pedagogía.

El Presidente del Colegio de Biólogos de Euskadi, ha publicado un informe en el que sostiene que los casos asintomáticos de Covid-19 no contagian. “La utilización del término asintomático puede inducir a equívoco con el de «presintomático». El asintomático “no contagia”, el presintomático “muy difícilmente contagia” (se tendrían que dar unas condiciones de relación personal más bien en intimidad) y el sintomático “es difícil que contagie en el exterior”.

Ni un solo interrogante sobre la capacidad inmunizadora de las criaturas, si no padecen alguna patología confirmada, ni una exigencia sobre la necesidad psico-afectiva y de relación humana. Tan solo la preocupación de su estatus docente. Nada nuevo, son funcionarios o funcionarias, y el diccionario define perfectamente que es: “Funcionario: empleado que está al servicio de la administración pública”, algo muy distinto de pedagogo/a que es estar al servicio de las criaturas, por lo tanto no es de extrañar que transmitan el mensaje infodémico emanado de dicha administración pública.

Tal vez habría que plantear en el sistema educativo la sustitución de los funcionarios por pedagogos que tengan como prioridad la relación estrecha vital, física, emocional con las criaturas y, para ello, ser capaces de discernir entre los diversos discursos políticos y científicos alrededor de la apocalíptica pandemia. Si bien es cierto que hay auténticos pedagogos y pedagogas, con amplios conocimientos más allá de los contenidos curriculares dedicados a la enseñanza científica del acompañamiento vital de las criaturas en edad escolar, sus voces quedan censuradas, apagadas por el corporativismo profesional del funcionariado.

“La escuela, en efecto, ha sido siempre el reino de lo cognitivo. Al entrar, a profesores y alumnos se les ha preguntado: ¿qué sabes? A la salida se les ha vuelto a preguntar: ¿qué has aprendido? Pocas veces se pregunta, a unos y a otros: ¿qué sientes?, ¿eres feliz?, ¿sabes expresar tus emociones?, ¿sabes captar las emociones de los demás? Las trabas son la rutina, que es el cáncer de las instituciones, la falta de formación emocional de los docentes, la presión institucional y social sobre el currículum académico. No se puede dar lo que no se tiene” (Santos Guerra: «Una pantalla no es la escuela, la dimensión socializadora exige presencia») ¿En qué han pensado los funcionarios del sistema educativo cuando proponen tomar la temperatura a cada escolar antes de entrar a clase? ¿Se imaginan la sensación de una criatura a la que se le detectan dos o tres décimas por encima de “lo establecido” que se la aparte de los demás como si fuera apestosa? ¿Piensan cual será la reacción de los amigos o amigas a los que se les embrutece su cerebro advirtiéndoles de no acercarse a su amigo o amiga porque alguien dice que “está infectado”? ¿Han pensado lo que la palabra infectado, dicha sin el más mínimo rubor, puede suponer en el consciente y subconsciente de una criatura?

Si en relación a los contenidos de la enseñanza, no dudan en aplicar humildemente los contenidos curriculares emanados de una corrupta Administración al servicio de las clases dominantes, aplican también las órdenes cívico-militares de la guerra contra un fragmento de ARN, en vez de explicar de forma sencilla y clara lo que es un virus, su estructura, su diferencia respecto a una bacteria u otros organismos unicelulares, cuántos millones de virus respiramos y expelemos cada vez… en qué momento pueden causar enfermedad, por qué, cómo debemos cuidar nuestro cuerpo y nuestras emociones… En definitiva, hablar de salud que es la forma natural de los seres humanos, en lugar de transmitir que somos un foco de enfermedad y muerte, lo cual es totalmente falso.

Josualdo, en su trabajo inicial como maestro, se sintió obligado a hacer una fundamental opción: “…o yo respondía con mi trabajo a los intereses de la empresa explotadora de la región (…) o a las necesidades e intereses de los habitantes de la aldea, en su mayoría, obreros y gregarios de la Empresa (…) Desde luego, me decidí por la aldea y los habitantes, porque allí empecé a tener una nueva medida de mis relaciones humanas y el verdadero concepto de las contradicciones sociales que vivía” (Jesús Aldo Sosa Prieto. Vida de un maestro. 1935).

Cuando los asalariados de la enseñanza no recapacitan sobre su labor, mientras el trabajo pedagógico no deje de ser un “modus vivendi” para cualquiera que apruebe unos exámenes, mientras los pedagogos no hagan una apuesta clara de intereses a los que sirven, la destrucción del espíritu crítico y del contenido ético y emocional sobre lo aprendido por las criaturas está asegurada.

La pandemia política y económica, que no un microscópico virus, ha puesto al descubierto la degradación de la sociedad en la cual vivimos. Es más necesario que nunca preguntar qué otro tipo de sociedad queremos, si estamos dispuestos a luchar para conseguirla, y, entonces podremos abordar el tema educativo cuya única preocupación sean las criaturas para ayudarlas a crecer, pensar y actuar de forma crítica con el estado de las cosas.

Los fondos especulativos del Golfo Pérsico compran acciones de las multinacionales farmacéuticas

Los fondos buitre de Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han empezado a comprar acciones de las multinacionales farmacéuticas por la carrera para comercializar vacunas contra el coronavirus.

El último en sumarse a esta estrategia ha sido, Mubadala Investment Company (MIC), fondo soberano de Abu Dabi y principal accionista de la española Cepsa.

MIC ha irrumpido esta semana en el capital de PCI Pharma Services. La estadounidense proporciona desde las primeras etapas de desarrollo de un medicamento hasta su lanzamiento comercial y su distribución.

La apuesta también ha tenido su réplica en Arabia saudí, donde el Fondo de Inversión Pública, con 320.000 millones de dólares en activos, ha realizado adquisiciones en Pfizer y BioTech por valor de 8.600 millones de euros.

La fusión de estas dos gigantes farmacéuticas espera la autorización de su vacuna contra el coronavirus el próximo octubre. Confía en suministrar unas 100 millones de dosis en todo el mundo hasta finales de este año.

Qatar, rival político de saudíes y emiratíes, también ha salido en busca de oportunidades en plena crisis sanitaria global. El pasado julio la Autoridad de Inversión de Qatar, con 328.000 millones de dólares en activos, rubricó un acuerdo para adquirir una participación en la biotecnológica alemana CureVac.

La empresa, respaldada por Bill Gates, prepara su inminente salida a Bolsa. Además, realiza pruebas para el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas a partir del ARN (ácido ribonucleico).

Los fondos especulativos regados de petrodólares, buscan ahora más carroña. El objetivo, diversificar su vinculación directa con el crudo.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos, rubricado hace unas semanas, abre nuevas oportunidades en el sector médico. También existe interés por empresas chinas, europeas y coreanas.

https://www.elmundo.es/economia/2020/08/30/5f47f710fc6c838f7c8b4587.html

Más información:
– Dossier coronavirus

El fino trecho entre la desesperación y el suicidio se acorta también en Canadá por efecto de la crisis

A la crisis económica se le ha sumado la crisis síquica causa por el confinamiento. El número de suicidios, sobredosis y personas en busca de alimentos se disparó durante el confinamiento, dicen los trabajadores de primera línea en Edmonton, Canadá.

“Los jóvenes nos han dicho abiertamente que si no encuentran comida en nuestra casa, no tendrán nada que comer”, dice el coordinador del proyecto Rohan Dave de OSYS (Old Strathcona Youth Society, una organización que lleva más de 20 años ayudando a los jóvenes necesitados.

CHEW (Community Health Empowerment and Wellness), una organización que apoya a los jóvenes LGBTQ2+, ha informado de un aumento de las sobredosis y los suicidios. Cinco de sus habituales han muerto desde marzo.

“Ya se enfrentan a muchos desafíos y cuando añades Covid, se hace muy difícil”, dice el director del proyecto Corey Wyness. “Pero siempre hay esperanza. Pierdes a un joven que no quiere luchar más y otros 10 recuperan la esperanza el mismo día. A eso nos aferramos”.

“Parte del problema, dice, son las penurias causadas por la pandemia, tanto financieramente como a través de medidas de distanciamiento”.

La falta de recursos para ayudar a los más vulnerables se ve agravada por la disminución de la calidad de las drogas callejeras causada por la ruptura de la cadena de suministro regular.

“Las drogas se han vuelto de muy, muy mala calidad”, señala Corey Wyness. Los traficantes “están añadiendo fentanilo, carfentanilo y otros productos químicos”.

“El efecto es mucho más fuerte y la retirada es terrible. Lo ves todos los días. Los jóvenes que eran seres humanos juguetones, brillantes y extraordinarios se han convertido en zombis”.

“La cuestión es cómo recuperarlos”, dice. El confinamiento privó a estos jóvenes de lugares donde pudieran encontrar comida, refugio, acceso a Internet y alguna forma de seguridad.

“Esta pérdida de orientación ha obligado a muchos de estos jóvenes a enfrentarse a situaciones en las que son explotados, en las que se abusa de ellos”, dice Rohan Dave.

En respuesta a la demanda, OSYS ha ampliado su alcance para apoyar a cualquiera que necesite comida, productos de higiene, ayuda con el alojamiento o simplemente un servicio al que referirse.

Las medidas de higiene han llevado a los trabajadores de primera línea a ofrecer sus servicios en los bancos de los parques.

Para continuar su misión, OSYS está buscando donaciones de ropa de invierno, dinero y tarjetas de regalo para el acceso a contenidos digitales para mantener a los jóvenes ocupados.

La organización también espera recolectar teléfonos celulares y tarjetas SIM para mantenerse en contacto con los jóvenes que apoya.

En CHEW, Corey Wyness quiere agradecer en primer lugar a los donantes, que ya han donado todo, desde galletas caseras hasta tarjetas de regalo y productos a granel.

Sin embargo, a medida que se acerca el invierno, señala una mayor necesidad de abrigos, calcetines, zapatos, así como refrescos y bocadillos.

https://ici.radio-canada.ca/nouvelle/1730286/edmonton-sans-abri-jeunes-lgbtq2-besoins

La muerte de una bebé de cinco meses por la dedicación exclusiva de recursos sanitarios al coronavirus

El pasado 2 abril una bebé de cinco meses falleció en Sevilla a causa de un apendicitis porque los médicos sólo atendían al coronavirus. El caso está en manos de la Fiscalía y Carmen Flores, de la Asociación del Defensor del Paciente, asegura que “han acumulado un gran número de casos” que están en una situación similar.

La recién nacida tenía fiebre y, en medio del estado de alarma, los padres llamaron al 112 pero les dijeron que esperasen.

Al día siguiente acudieron al centro de salud San Hilario. “Había dos pediatras, y la verdad es que estaban ya terminando su jornada, nos trataron un poco mal pero nos terminaron atendiendo en urgencias”, dijeron los padres.

La pediatra apenas exploró al bebé y les dijo a los padres que no se preocuparan demasiado. Les añadió que “debe de estar incubando algo, algún virus, que es normal en un bebé, pero que estemos tranquilos: que sigamos con el paracetamol, que la bañemos y le pongamos paños para bajarle la fiebre, y ya está”.

Además la pediatra les recuerda el peligro que puede suponer llevar a la bebé a un hospital en medio de una pandemia.

El 1 de abril los padres llaman al 112 al observar que la niña seguía con fiebre. Piden el traslado a un hospital o centro de salud, pero les recomiendan no hacerlo debido al peligro de contagio.

“Miró la historia clínica y, para nuestra sorpresa, nos dijo que la anterior pediatra había puesto: ‘Gastroenteritis’. Le dije: ‘Pero si a mí no me ha dicho nada de gastroenteritis… ¿Por qué no nos lo han dicho antes? Es que tiene una fiebre que no la veo normal, igual sería bueno que le hicieran más pruebas”, le respondió la madre.

La respuesta de este médico fue similar a las anteriores: “calma” y que le apliquen baños y paracetamol.

Al día siguiente sobrevino la tragedia. “Vimos que se le empezaba a hinchar la barriga y pensamos en ese momento que podían ser gases, pero de pronto le dieron como convulsiones… Nos asustamos mucho, nos lo llevamos corriendo al centro de salud San Hilario”, explican los progenitores.

Según entraron en el lugar le dio la primera parada cardiorrespiratoria y llamaron ellos mismos al 061, porque decían “que no tenían recursos para atender aquello. Lo llevaron en una ambulancia al Hospital Virgen de Valme”.

“Cuando llegamos salió una enfermera y me dijo que había fallecido, que al entrar en el hospital le había dado su segunda parada cardiorrespiratoria, y que ahí no habían podido sacarle. Fue el forense el que nos dijo de qué había muerto: apendicitis. Estaba a punto de cumplir seis meses”.

La histeria mata. Los médicos estaban tan dedicados a la pandemia que se olvidaron de lo demás, dicen los padres. Los enfermos no diagnosticados, los mal diagnosticados, los crónicos y los que estaban en lista de espera para ser intervenido también han muerto en una cifra que nadie se preocupa de calcular, porque seguimos como el primer día: todo es responsabilidad del coronavirus.

Se le quita a uno las ganas de aplaudir. Sin embargo, también los propios enfermos fueron víctimas de la histeria y dejaron de acudir a los hospitales por miedo al contagio.

https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html

El organismo de salud de Estados Unidos rectifica y admite que sólo el 6% de los positivos murieron por coronavirus

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​, también referidos como CDC por las siglas de su nombre en inglés, han actualizado sus números de manera silenciosa para pasar a mostrar que únicamente el 6% de todas las muertes por coronavirus estaban relacionadas directamente con él. El 94% restante tenía enfermedades graves que se les restó importancia en las partidas de defunción. Leer más

Multitudinarias manifestaciones en las principales capitales europeas contra las medidas aprobadas a raíz de la pandemia

Lo han podido ocultar durante un tiempo, pero finalmente la prensa europea no ha pasado por alto esta vez las multitudinarias manifestaciones de ayer, especialmente la de Berlín, contra las medidas represivas impuestas por los gobiernos a raíz de la pandemia.

En Berlín la policía detuvo a unos 300 manifestantes y tuvieron que dispersar a la multitud. Robert Kennedy pudo intervenir al final, destacando las desastrosas consecuencias para la salud pública de las empresas farmacéuticas.

Como los que escriben las crónicas son los mismos, es curioso constatar que todos ellos incluso utilizan las mismas palabras: “estupor” es una palabra que repiten los titulares de El Mundo, Público, ElDiario.es, L’Express, Efe, InfoBae… No se molestan ni en disimular un poco quién les escribe los artículos

Los trucos son los habituales para estos casos, aunque esta vez el recurso a la “ultraderecha” no cuela: demasiados manifestantes. Han tenido que rebuscar entre las fotos para buscar algo: una gorra de Trump, una bandera prusiana…

El baile de las cifras de asistentes es el consabido y van desde las “decenas” que dijo La Sexta, hasta los 38.000 de la policía. “Más de 20.000”, dice El Plural.No han debido echar un vistazo a los vídeos…

Luego las crónicas se llenan de adjetivos muy conocidos y fabricados por ellos mismos: negacionistas, antivacunas, conspiranoicos…

Los datos fundamentales no aparecen nunca. El más importante de ellos es que no solamente ha habido una manifestación en Berlín, sino en las principales capitales europeas, como Londres, Viena, Zurich o París. También en Jerusalén se convocó una manifestación por los mismos motivos en la que participaron unas 10.000 personas según i24News.

Si en Londres los manifestantes trataron de acercarse a Downing Street, la sede del gobierno británico, en Berlín forzaron las barreras policiales para subir los escalones del edificio del Reichstag. Los políticos alemanes también están asustados. El Ministro del Interior Horst Seehofer dice hoy en el diario Bild que el intento de esalto es “inaceptable”.

Todo tiene sus límites y los ponen ellos mismos. “La libertad de reunión llega a sus límites cuando se pisotean las normas públicas”, dice el ministro Seehofer. Por eso intentaron prohibirla pero, afortunadamente, en Alemania los jueces no son unos peleles, como aquí. A veces te dan una sorpresa.

“El virus marrón [nazi] debe ser detenido”, titula el Sunday Bild, el periódico más leído de Alemania. “Los símbolos nazis y otras banderas del Imperio no tienen cabida en la Cámara de Diputados”, denunció el Ministro de Finanzas Olaf Scholz.

Hoy el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier ha denunciado un “insoportable ataque al corazón de nuestra democracia”. “Nunca aceptaremos esto”, añadió el jefe de Estado en un mensaje publicado en Instagram.

¿Cómo mantener el miedo cuando ya no hay muertos?

Perdone el título, pero confieso que no puedo soportar más la histeria colectiva de miedo en la que nos han mantenido desde el final del confinamiento.

La nueva forma de asustar, en un momento en el que los enfermos de coronavirus no parecen estar aumentando y no son muy graves (¡estamos encantados!), es exhibir la amenaza de graves secuelas, que aún son poco conocidas. Las últimas de las secuelas encontradas: ataques de fatiga extrema.

Aquí tengo una pregunta ingenua: cuando respiras tus propios microbios y el CO2 que se liberan en una mascarulla, durante horas y horas, ¿respiras oxígeno saludable para “recuperar tu salud”? Cuando no sales de su casa durante dos semanas o diez días porque has estado bajo estricta cuarentena con una amenaza criminal por “desobediencia”, ¿te has oxigenado bien para “ponerte sano”?, ¿No podría ser el estrés constante debido al miedo o a las innumerables complicaciones de la vida cotidiana también la causa de una gran fatiga? Así que las secuelas del virus en forma de fatiga severa y duradera, ¿no podrían ser más bien las secuelas de una histeria sostenida?

Hay que decir que, cuando vemos el debate sobre el “cierre” de las fronteras con Francia en forma de cuarentena obligatoria, pero con la excepción de los trabajadores fronterizos de los que no se puede prescindir, nos preguntamos si el virus es realmente tan terrible o si podría haber un virus “ligero” para los trabajadores fronterizos y un virus “grave” para los trabajadores no fronterizos. Hay que señalar que no podemos celebrar el hecho de que las autoridades políticas tomen en consideración otras preocupaciones distintas de las estrictamente médicas.

Soñamos que amigos y conocidos médicos o farmacéuticos que, en privado, dicen que asistimos a una especie de “dictadura de los virólogos” y deploran la información catastrofista, se atreven a proclamar públicamente sus dudas y críticas científicas, tan científicas como las certezas opuestas que se transmiten oficialmente en los grandes medios de comunicación y se afirman ante los responsables políticos.

Soñamos que, 46 años después del escándalo Watergate, unos pocos periodistas, cuyos recursos de investigación son a menudo sorprendentes, descubrirán, por ejemplo, un posible “farmagate”.

https://blogs.letemps.ch/suzette-sandoz/2020/08/29/quand-on-manque-de-morts-comment-faire-peur/

‘El covidismo es una forma de religión, con sus templos mediáticos y sacerdotes expertos’

Mentiras, engaños, comportamientos mágicos, cuasi-religión, charlatanería: no se puede decir que François Jortay vaya con la parte de atrás de la cuchara en su largo análisis de la gestión de la crisis de Covid-19. Para darle un anticipo y quizás el deseo de leerlo (dos veces, como él aconseja), le hemos pedido que resuma sus puntos más destacados. En esta entrevista exclusiva, muestra la amplitud del catastrofismo mediático y su poder de convicción (es decir, de condicionamiento) sobre los gobiernos y una parte considerable de la comunidad científica. Además, se dice que muchos científicos son víctimas de la falta de comprensión de los límites de la modelización matemática aplicada a los fenómenos ecosistémicos y sociológicos. La incapacidad (verificada históricamente) de los modelos epidemiológicos para predecir el futuro ha “justificado” la inversión del principio de precaución, pisoteando así los principios básicos del método científico. Esta “nueva religión” que él llama “covidismo” lleva a la población a un confinamiento cognitivo deletéreo. El análisis de François Jortay es implacable. Desmantela los modelos de predicción en el centro de toda la maquinaria covidencial y denuncia el engaño que consiste, en la gestión de la epidemia, en utilizar el número bruto de pruebas positivas sin relacionarlo con el número de pruebas realizadas (casos/pruebas positivas). El indicador más importante, afirma, es la mortalidad por todas las causas. Al final, no sólo dice en voz alta lo que mucha gente, incluyendo científicos, piensa en silencio, sino que su viaje al corazón de los modelos matemáticos tiene el mérito de exponer los defectos del discurso oficial, o ¿debería llamarse “propaganda”?

1. ¿Por qué acusas a los “expertos” científicos del gobierno o de los canales de televisión de incompetencia o charlatanería?

Hay que distinguir entre la competencia y el uso que se hace de ellas. Cuando analizo los artículos “científicos” sobre la epidemia de covid-19, leo tantos detalles que me pregunto: ¿es incompetencia o charlatanería? Por supuesto, no debemos subestimar la posibilidad de incompetencia por parte de algunos profesores universitarios, con sus excepcionales capacidades de memorización y velocidad de trabajo, ciertamente excepcionales, pero “monos eruditos”. Sin embargo, creo que en la mayoría de los casos se trata más bien de charlatanería, en este caso por parte de individuos que explotan su condición de científicos para engañar a la población. Un caso bien documentado de libro de texto es el del LancetGate.

2. ¿Cuál es entonces su propia legitimidad para analizar y criticar el manejo de la epidemia en Bélgica?

Mi legitimidad personal es, ni más ni menos, la de un ciudadano que dedica mucho tiempo a la lectura de artículos científicos y a la investigación. Este es un enfoque que he teorizado a través de los conceptos de investigación libre y transdisciplinariedad y que pongo en práctica en todas mis publicaciones. Las nociones de tiempo libre y el derecho transdisciplinario a hablar tienen un vínculo directo con mi trabajo sobre la asignación universal y la democracia directa.

3. ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en el debate científico?

La competencia que los medios de comunicación social representan para las empresas de “información” las está llevando a ser cada vez más catastróficas («noticias sesgadas” o incluso “noticias falsas») con el fin de aumentar los índices de audiencia. Desde el covidismo es obvio que estas empresas no tienen dificultad en atraer a los científicos que se consideran injustamente incomprendidos. Tal vez esperan que las audiencias de televisión y las contribuciones en las columnas de la prensa escrita les permitan, alimentando el catastrofismo, brillar finalmente bajo los reflectores. En la jerga de los medios profesionales de “noticias”, hay un término para estos expertos: “buenos clientes”. No puedo decir si estos científicos charlatanes son la mayoría dentro de la comunidad científica, pero es, por otra parte, flagrante que su cobertura favorable en los medios de comunicación tiene el efecto de inhibir el debate contradictorio dentro de ella. No hay muchos científicos que se arriesguen a que su reputación sea masacrada por las empresas de “información”. Por ello, una de las conclusiones de la “Gestión de las epidemias” es la necesidad de un control democrático de los medios de producción de información y conocimientos.

4. En el centro de su demostración, usted cuestiona la principal herramienta de la gestión gubernamental: los modelos matemáticos. ¿Cuál es el problema?

Los modelos matemáticos pueden ser muy útiles, pero sólo si no están desconectados de la realidad. Sin embargo, cuando se modelan fenómenos que entran dentro de las llamadas ciencias “humanas” o “blandas”, como la economía o la infecciología, a menudo existe el riesgo de aplicar el reduccionismo de la modelización matemática a fenómenos complejos y ecosistémicos que no son… reducibles. Es posible utilizar un modelo para reproducir simplemente las curvas epidémicas observadas, pero adaptando cada vez los valores de los parámetros del modelo. En estas condiciones, es imposible predecir el futuro, especialmente si el virus es nuevo. Cuando su médico de cabecera dice que “este año la gripe es virulenta y persistente” quiere decir que el valor de los parámetros beta y lambda es más alto de lo habitual. Sin embargo, los modelos dibujan una curva epidémica basada en el valor asignado a cada uno de estos parámetros. Si se cambia este valor, entonces se altera la forma de la curva, incluyendo su altura (número de infecciones y por lo tanto número de muertes). En estas condiciones es imposible predecir el futuro desde el pasado.

5. ¿Pero no podemos adaptar el valor de los parámetros durante una epidemia para que describan correctamente la realidad?

Sí, esto es una parametrización en tiempo real. Pero esto es una señal de que los modelos epidemiológicos no son predictivos sino sólo descriptivos, es decir, pueden dibujar una curva teórica suave que es una buena aproximación de la “curva” real. Para poder hacer predicciones, el valor de los parámetros debe ser necesariamente constante en el tiempo (y preferiblemente también en el espacio). Hagamos una analogía para entender esto: si podemos predecir el tiempo que tardará un cuerpo en caer desde una cierta altura y su velocidad en el momento del impacto, es porque la fuerza de gravedad es conocida. Si, en el mismo marco de referencia, la fuerza de gravedad cambia debido a mecanismos mal entendidos, esta predicción no sería posible. Sin embargo, en los parámetros de los modelos epidemiológicos, no hay nada que se asemeje ni de cerca ni de lejos a la constante que es la aceleración gravitatoria. El valor de estos parámetros no es estable en el tiempo ni en el espacio. Ciertamente, esto no es un problema para los que se interesan por los modelos epidemiológicos, porque lo que les interesa es el promedio de los parámetros. Afirman 1. que este promedio es constante en el tiempo y en el espacio, y 2. que la desviación estándar (*) de los valores sobre los que se calcula el promedio sería “suficientemente pequeña”. Pero los recurrentes y gigantescos errores de predicción de los modelos epidemiológicos muestran que sus conclusiones son falaces. Y aquí, ni siquiera hemos abordado el problema de la falta de fiabilidad de las mediciones de las variables epidemiológicas durante una epidemia (infecciones, hospitalizaciones, mortalidad, etc.), que son las variables de entrada de los modelos…

6. Las autoridades afirman que como el virus es nuevo, se aplica el principio de precaución. ¿Por qué castigar este exceso de precaución?

No es exceso de precaución, es un comportamiento mágico. El principio de precaución no consiste en aplicar una medida incierta con el pretexto de que tal vez funcione (bien podría quemar velas, ¡nunca se sabe!) sino, por el contrario, en no aplicar una medida sin tener la certeza de que sus efectos perversos no superarán a sus efectos positivos esperados. Es esta segunda interpretación del principio de precaución la que prevaleció antes del covidismo. La pregunta es por qué, en 2020, se ha producido un cambio semántico. ¡Y muy poca gente se dio cuenta del engaño!

7. ¿Cómo puede estar seguro de que cualquier epidemia se extinguirá de forma natural?

Esta pregunta equivale a sugerir que el covid-19 sería el primer virus de la historia humana que, sin confinamiento y las mascarillas, la epidemia sólo se habría extinguido con la muerte del último humano. Esto no tiene ningún sentido. En lugar de hundirnos en creencias apocalípticas, observemos los hechos históricos: ¡las pandemias anteriores, incluyendo las de los “nuevos” virus, nunca han confirmado las predicciones ultracatástricas “a lo Neil Ferguson”, y esto sin que se haya impuesto el confinamiento o las mascarillas a las poblaciones! Contrariamente a lo que sugiere el simplismo de los modelos epidemiológicos, las razones de la autoextinción de las epidemias son poco conocidas: podría haber una inmunidad de nacimiento o una inmunidad cruzada aún no identificada o subestimada. Y tal vez otros factores explicativos jueguen un papel, particularmente en las fases iniciales del fenómeno epidémico.

8. Algunos han demostrado científicamente las “muertes evitadas” por el confinamiento. Usted es exactamente lo contrario: ¿cómo demuestra indiscutiblemente la inutilidad (o incluso la contraproducencia) del confinamiento?

Hasta la fecha, no he encontrado ninguna demostración seria de muertes evitadas gracias al confinamiento. Ciertamente hay una enorme producción de artículos “científicos” que afirman demostrar esto, pero cuando uno se toma la molestia de leer algunos de ellos cuidadosamente, uno se da cuenta de dos cosas. O bien los autores no mencionan toda la información necesaria para verificar sus conclusiones. O bien estos estudios son claros engaños, confundiendo la correlación (el confinamiento fue seguida de una desaceleración de la epidemia) con la causalidad (se dice que la desaceleración está causada por el confinamiento). Toda epidemia comienza con una fase de crecimiento, a la que sigue una fase de disminución. Este ha sido el caso de todas las anteriores epidemias de “nuevos” virus, ¡y sin que se haya impuesto confinamiento o las mascarillas!

9. ¿Con esto quiere decir que la seudociencia se usa para demostrar algo?

Hago la pregunta: ¿el LancetGate es una excepción o más bien la norma? El famoso libro “Imposturas intelectuales” publicado en 1997 por Sokal y Bricmont ya mostró la eficacia muy relativa de la validación por pares. En este caso, me parece sumamente difícil, si no imposible, desde un punto de vista práctico, medir experimentalmente la eficacia de confinamiento general o de la obligación de llevar una máscara por parte de toda la población. Por esta razón, para imponer sus “predicciones” catastróficas, los covidentes han tenido que invertir la definición del principio de precaución. Por lo tanto, mi trabajo se basa en el razonamiento lógico, lo que podría llamarse sentido común, pero basado en datos creíbles. Y no hay ninguna foto, y se comprende por qué la estrategia preventiva llamada “no farmacéutica” (confinamiento, distanciamiento, mascarillas, lavado) nunca se ha impuesto a las poblaciones durante las pandemias de virus anteriores, incluso las “nuevas”.

10. Hay un golpe en la comunicación del gobierno sobre el “rebrote”. ¿Hay que temer un “rebrote»?

Por una parte, basta con que aumente el número de pruebas (por ejemplo, como resultado de la mediatización excesiva de las “predicciones” catastróficas) para que aumente el número de “casos positivos”. Por lo tanto, el indicador pertinente para las infecciones es la relación entre los resultados positivos y las pruebas y no su numerador. Por otra parte, el indicador final, es decir, el más relevante, es obviamente la tasa de mortalidad por todas las causas. Basta con mirar estos indicadores para darse cuenta de que la cuestión fundamental no es la del rebrote, sino por qué se ha invertido la definición del principio de precaución y por qué muchos aparatos del Estado (gobierno, empresas de “información”, expertos de televisión…) han empezado a aterrorizar a la población.

11. Las autoridades afirman que la “tasa de reproducción” (posibilidad de infectar a otras personas) R0 sigue siendo alta. Las pruebas muestran cada vez más casos, por lo tanto, posibilidades de contacto. ¿No es por lo tanto normal que el gobierno trate de reducirlos continuando las medidas de “prevención»?

La tasa de reproducción Rt dice que un aumento en el número de infecciones corresponde a Rt > 1 y una disminución a Rt < 1. Punto. R0 es Rt en t=0 , o una especie de promedio de Rt calculado sobre un período de tiempo arbitrario. Punto de barra. En ninguno de los dos casos se trata de una cuestión de predicción: o se habla del pasado, o se habla de posibles escenarios (en el sentido de “es posible que mañana te caigas por las escaleras”…). Todo lo demás es charlatanería, que se ilustra con los recurrentes y gigantescos errores de previsión de los modelos epidemiológicos. En el caso del covid-19, sus seguidores, con la ayuda de las empresas de “información”, han logrado convencer a muchos gobiernos para que apliquen el confinamiento. Y ahora afirman que el confinamiento es la razón por la que esta epidemia no fue excepcional. Pero también podrían haberlo dicho en anteriores pandemias de nuevos virus, si hubiésemos cedido a su catastrofismo, como desgraciadamente hicimos en 2020. Comprendamos, pues, la gravedad del confinamiento cognitivo en el que nos encontramos hoy en día, resultante de la inversión del principio de precaución. Por lo tanto, hablar del “covidismo” como una forma de religión, con sus templos mediáticos y sus “sacerdotes expertos”, está bien fundado.

12. Al final, ¿cuál es la mejor estrategia para la vigilancia de la epidemia? O, dicho de otro modo: ¿por qué se equivoca el gobierno?

La mejor estrategia es la que siempre se aplicó antes del covidismo. Esencialmente reactiva (tratamiento) más que preventiva (contención, distanciamiento, enmascaramiento, lavado) en la naturaleza, la mejor estrategia se basa en la confianza en la autorregulación de los ecosistemas (incluidas las múltiples formas de inmunidad) y en la capacidad del sistema médico para neutralizar incluso enfermedades aparentemente nuevas. A este respecto, quisiera recordarles que en muchas enfermedades virales, el tratamiento sintomático por sí solo puede reducir a la mitad la tasa de mortalidad. En cuanto al tratamiento curativo, es alucinante que, bajo la dirección de la OMS, muchos países hayan endurecido la reglamentación médica sobre el uso de drogas no específicas (el llamado “reposicionamiento»), que es exactamente lo contrario de lo que se debería haber hecho.

13. ¿Por qué, en su opinión?

En mi “Gestión de las epidemias”, trato de identificar las posibles “fuerzas tectónicas” que han dado lugar al covidismo, un fenómeno probablemente multifactorial en el que se entremezclan intereses no necesariamente coordinados pero sí convergentes. Entre estos posibles factores se encuentran los vínculos incestuosos entre la OMS y el negocio farmacéutico, que están ampliamente documentados. Como economista, me llama la atención el obvio paralelismo con el sector bancario del FMI: 1. la creciente importancia de los modelos matemáticos y los “grandes datos” en los modelos empresariales; 2. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 3. la creciente importancia de los “grandes datos” en los modelos empresariales; 4. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 5. “crisis” recurrentes que “justifican” transferencias monetarias masivas, teóricamente para “salvar la economía”, pero que en realidad enriquecen a los más ricos (véase el aumento de las brechas de riqueza desde principios de la década de 2000).

14. ¿Qué se debe hacer para liberarnos del covidismo?

En lo que a mí respecta, intento no perder mucho tiempo convenciendo a los seguidores de esta nueva religión. Están subyugados por los medios de comunicación, un fenómeno que teoricé en el concepto de info-adicción. Han pasado 20 años desde que despedí mi televisión, así que no es nuevo para mí. Por otra parte, me sorprendió el asombro y la sumisión de casi toda la comunidad científica ante el poder avasallador que el negocio de la “info” ha mostrado en la creación del covidismo. Esto es extremadamente preocupante porque la comunidad científica debería ser el último baluarte antes del precipicio a la oscuridad. Ese último baluarte obviamente ha caído. Si la inteligencia colectiva no la reemplaza, existe un riesgo real de una regresión grave y duradera de la sociedad humana. Para evitarlo, deberíamos dejar de reaccionar sólo a lo que produce la prensa. Nuestro trabajo de revuelta ya no debería ser reactivo sino proactivo. Se trata de construir una nueva norma política, económica y social. Para ello, konfedera.org ofrece un marco de organización. Pero también es importante que este trabajo colectivo de autoorganización se complemente con un trabajo individual de autoeducación en la transdisciplinariedad, que propongo a través de otra de mis publicaciones sobre la filosofía del conocimiento. Es un enfoque fundamental que debe ser a largo plazo (“un poco pero todos los días”).

(*) La desviación estándar es una medida de la diferencia media entre los valores de una variable cuyo promedio se ha calculado. Cuanto mayor es la desviación estándar, menos representativa es la media del conjunto de valores.

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