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El gobierno de Australia recurre a programas de geolocalización para seguir a las personas sometidas a cuarentena

La pandemia ha sido el pretexto para introducir nuevas técnicas informáticas de vigilancia de la población. A principios de este año, el gobierno de Australia del Sur contrató una aplicación que utiliza programas de geolocalización y reconocimiento facial para seguir a las personas sometidas a cuarentena y recluidas en el interior de sus casas. En un comunicado oficial, anunció un contrato de 1,1 millones de dólares con una empresa para desarrollar una nueva aplicación para móviles que utiliza el reconocimiento facial y la tecnología de seguimiento por GPS para vigilar a las personas.

Las nuevas técnicas de control no proceden de los Ministerios de Interior, sino de los de Sanidad. El de Australia, Stephen Wade, dijo que la aplicación se utilizaría para rastrear a las personas que lleguen a Australia desde los focos pandémicos procedentes de otros estados, o que sean contactos cercanos o casuales de los casos locales, para garantizar que cumplen la cuarentena.

GenVis, una empresa tecnológica con sede en Perth, obtuvo el contrato de 1,1 millones de dólares tras una licitación en noviembre. La empresa desarrolló la aplicación G2G Now de Australia Occidental, que utiliza el reconocimiento facial y los datos de ubicación del móvil para comprobar si las personas en cuarentena permanecen recluidos en sus viviendas.

La descarga y utilización de la aplicación G2G es voluntaria, pero el gobierno anima a su utilización, afirmando que “garantiza su seguridad y la del resto de la comunidad, al tiempo que libera recursos policiales que de otro modo se gastarían en controles físicos más regulares”.

Las personas sometidas a cuarentena se tienen que descargar la aplicación G2G para demostrar que permanecen en sus casas. La aplicación se pone en contacto con personas al azar y les pide que proporcionen una prueba de su ubicación en un plazo de 15 minutos. “No les decimos con qué frecuencia ni cuándo, pero tienen que responder en un plazo de 15 minutos”, dijo Wade.

Si una persona no demuestra su ubicación o identidad cuando se le pregunta, la policía inicia un programa de control sobre ella.

GenVis ya prestó servicios al gobierno de Australia Occidental con G2G Now, un programa desarrollado en colaboración con la policía que no prosperó, según confesó Wade en el Parlamento.

Como es habitual, el gobierno promete que no retendrá ninguna información proporcionada por la aplicación. “Simplemente lo utilizamos para comprobar que la gente está donde dijo que iba a estar durante la cuarentena domiciliaria”. La aplicación será “totalmente compatible” con la normativa estatal y federal sobre intimidad, datos y gestión de registros. “Necesitamos una serie de herramientas para ayudar a proteger a todos los australianos del sur de la propagación del virus y mantener nuestra comunidad segura”, dijo Wade en un comunicado oficial.

“Estoy seguro de que la tecnología que hemos desarrollado en el gobierno de Australia Meridional se convertirá en la norma nacional y se implantará en todo el país”, añadió el ministro. La información será destruida al final de la pandemia… a menos que la policia la necesite.

Los pasaportes sanitarios son un medio para forzar a que las personas se vacunen

La noticia no es nueva; lo novedoso es la manera de obtener la confesión de un ministro de Sanidad, porque una cosa es el alpiste que los políticos lanzan ante los medios y otra, muy distinta, es lo que hablan en privado cuando creen que nadie les oye. Lo primero es un fraude bien conocido; lo otro es la política real.

Sin saber que estaba ante un micrófono en directo y que estaba siendo retransmitido por un canal de televisión, el ministro de Sanidad israelí, Nitzan Horowitz, que aparece en la foto de portada, admitió que los pasaportes de vacunación tenían como principal objetivo coaccionar a las personas para que se vacunen.

“La imposición de las normas de pasaporte verde en determinados lugares es necesaria para presionar al público a que se vacune, no por razones médicas”, reconoció Horowitz el domingo.

Sin saber que sus comentarios estaban siendo retransmitidos en directo por el Canal 12, el ministro dijo a su colega de Interior, Ayelet Shaked, que no sólo debía suprimirse el pasaporte de vacunas para comer en restaurantes al aire libre, sino también “para las piscinas”.

“Desde un punto de vista epidemiológico, eso es cierto”, admitió Horowitz. “Nuestro problema es la gente que no se vacuna. Tenemos que [presionarlos] un poco, o no vamos a salir de esta” situación.

El ministro siguió reconociendo que el sistema ni siquiera se estaba aplicando en la mayoría de los lugares. “Hay una especie de universalidad en el sistema de pasaporte verde, fuera de los centros comerciales, donde creo que debería imponerse, [porque] ahora está claro que no se aplica en ningún sitio”, reconoció.

Al principio Israel fue elogiado por la rapidez con la que empezó su programa de vacunación y luego con la imposicion de los pasaportes de vacunación, que se ha presentaron ante los medios como “un primer paso para salir del confinamiento”. Sin embargo, el gobierno de Tel Aviv ha ido de mal en peor y ha notificado recientemente su mayor número de “casos” diarios de coronavirus.

Aunque la amenaza de prohibir la entrada a muchos lugares públicos a las personas no vacunadas convenció a muchos jóvenes para que se vacunaran, el pasaporte de vacunas, una vez puesto en marcha, apenas se aplicó y se suprimió a finales de mayo. Cuando los “casos” empezaron a aumentar de nuevo a finales de este verano, se reintrodujo y amplió el sistema de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, Suecia, que nunca ha impuesto un confinamiento estricto, ha prohibido recientemente la entrada al país a los viajeros procedentes de Israel. El mundo al revés demuestra que las concepciones que exponen los “expertos” serían el mayor fracaso científico de todos los tiempos, de no ser porque su ciencia nunca ha aparecido por ninguna parte a lo largo de un año y medio de pandemia.

https://twitter.com/disclosetv/status/1437396043424059396

El 80 por ciento de las muertes atribuidas al ‘covid’ en Escocia son de personas vacunadas

En el mes de agosto, el 80 por ciento de las personas que han muerto “por covid” en Escocia se habían vacunado, según los datos oficiales del Instituto Escocés de Salud Pública (PHS, Public Health Scotland). El programa de vacunación contra el coronavirus es, pues, un fracaso. Las vacunas no previenen la circulación del virus, lo cual es algo que ya estaba admitido, y aumentan el riesgo de hospitalización y muerte, en lugar de reducirlo.

Como los demás organismos públicos, el PHS presenta las cifras de manera que el asunto quede convenientemente tapado. En lugar de hacer un balance semana a semana, incluyen las muertes hasta el 29 de diciembre del año pasado. Según esos datos, hubo 3.102 muertes en la población no vacunada, 279 muertes en la población parcialmente vacunada y 298 muertes en la población totalmente vacunada. Parece, pues, que la mayoría de las muertes “por covid” se producen en la población no vacunada. En cosecuencia, las vacunas previenen las hospitalizaciones y muertes “por covid”, como era de esperar.

Sin embargo, esos datos incluyen el momento cumbre de la llamada “segunda ola”, cuando sólo el 9 por ciento de la población había recibido una dosis y sólo el 0,1 por ciento de la población total estaba totalmente vacunada. De ahí resulta que la mayor parte de los muertos y hospitalizados no estaban vacunados.

Pero el análisis tiene que ser mucho más fino, recurriendo a los informes más recientes en los que la mayor parte de la población ya está vacunada. De esa manera se deduce que entre el 5 y el 26 de agosto de este año el número de muertes atribuidas al “covid” ha sido el siguiente:

  • población no vacunada: 25 muertes
  • población parcialmente vacunada: 6 muertes
  • población totalmente vacunada: 92 muertes

Esto significa que en agosto de este año la población no vacunada representó sólo el 20 por ciento de las muertes atribuidas al “covid”, mientras que la población totalmente vacunada representó el 75 por ciento.

Entre el 19 y el 26 de agosto de este año el número de muertes atribuidas al “covid” se distribuye de la siguiente manera:

  • población no vacunada: 6 muertes
  • población parcialmente vacunada: 2 muertes
  • población totalmente vacunada: 34 muertes

Los porcentajes son, pues, aún más mayores: el 86 por ciento de las muertes “por covid” corresponden a personas vacunadas contra el “covid”.

La conclusión es que, en lugar de reducir el riesgo de muerte “por covid”, las vacunas lo aumentan en un 566 por ciento.

—https://theexpose.uk/2021/09/08/exclusive-80-percent-of-covid-19-deaths-in-august-were-people-who-had-been-vaccinated/

Los ancianos han muerto en los asilos de Canadá por falta de personal y de cuidados

Muchos ancianos han muerto en Canadá por no haber comido o bebido lo suficiente en los asilos y residencias de larga duración, afirmó el jueves en una entrevista el doctor Vinh-Kim Nguyen, médico de urgencias del Hospital General Judío de Montreal, encargado de tratar los casos de coronavirus en la capital canadiense.

En las últimas semanas, varios ancianos trasladados a hospitales desde los asilos y residencias de larga duración no han muerto por el coronavirus, sino por la falta de alimentos y agua. “Está claro que no todas las muertes que hemos visto [en el hospital] son atribuibles al covid-19”, dijo el doctor Vinh-Kim.

Debido a la escasez de personal en los centros de atención residencial y de larga duración, los ancianos que habían sido abandonados a su suerte fueron trasladados al hospital en malas condiciones, añadió el médico.

“No había suficiente [personal en los asilos] para alimentar a estas personas. Así que murieron de hambre. Hay que decirlo. Lo que vemos en el hospital son pacientes que llegan completamente deshidratados, con insuficiencia renal, porque no han bebido lo suficiente durante muchos días”.

En la mayoría de los casos “se trata de ancianos confusos con problemas cognitivos que ya tenían una mala salud. La deshidratación y la desnutrición agravaron su estado y contribuyeron a su muerte”, aseguró Vinh-Kim, quien se considera testigo de varias muertes de este tipo en su hospital.

Vinh-Kim afirma que las condiciones de los ancianos residentes en las residencias empeoraron cuando se prohibieron las visitas de los familiares, porque “a menudo proporcionaban parte de los cuidados a estos ancianos tan pobres”.

Michèle Charpentier, profesora de trabajo social en la Universidad de Quebec, comparte el diagnóstico del médico. “Está claro que hay muertes colaterales en la crisis de covid-19. Son las personas en los CHSLD [asilos] las que mueren por deshidratación, falta de cuidados, falta de atención y confort de sus seres queridos”, dijo en una entrevista.

La profesora, especialista en gerontología, asegura que algunos ancianos de los asilos se dejaron morir. “Se dejan llevar, ya no comen. Están deshidratados y probablemente experimentan formas de ansiedad y depresión por el contexto que les rodea”.

Charpentier habló de casos desgarradores de ancianos frágiles y confusos que se encuentran en una situación de gran angustia tras haber sido apartados de sus familias. “Hay una ruptura total con las personas que los ancianos quieren, que son importantes para ellos”.

A causa de las medidas sanitarias, muchos se presentaban enmascarados ante los ancianos. “¡Qué horror! Imaginemos por un momento cómo reacciona ante esta situación una señora polaca de 94 años (que no habla ni francés ni inglés), que tiene déficits cognitivos, que no puede ver a su hija ni a su hijo y que no entiende lo que está pasando. Ve a mucha gente que no conoce con máscarillas. Puedes imaginar su angustia”.

El gobierno australiano confisca el alcohol a los vecinos que siguen confinados

A los australianos confinados en Nueva Gales del Sur el gobierno les confisca el alcohol para “protegerlos del covid”.

“A los residentes de los bloques de pisos cerrados por el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur se les está controlando la entrega de alcohol como parte de una política para limitar el número de bebidas consumidas cada día”, según informa NCA News Wire.

Como muestra la foto de portada, la policía y los funcionarios públicos husmean en las compras que los vecinos realizan por internet, confiscando el alcohol y diciendo a los ciudadanos que sólo pueden recibir una ración de “seis cervezas o una botella de vino o una botella de 375 mililitros de licor”.

El edificio Common Ground de Mission Australia, en Camperdown, es el último en el que los residentes están sujetos a estos controles atosigantes y se han quejado de que los paquetes enviados por amigos y familiares han sido registrados antes de ser entregados.

“Registran todos los bolsos y objetos que entran en el edificio… Han confiscado una serie de regalos. Cosas como las botellas de licor, no se nos permitía tener y todavía no se nos permite”, dijo Robin Elhaj, residente de Common Ground.

Los vecinos pueden recibir una ración de una de las siguientes opciones: o seis cervezas o una botella de vino o licor de 375 mililitros.

El exceso de alcohol queda confiscado hasta que se levante el confinamiento.

Los residentes pueden consultar a un médico si creen que necesitan consumir más alcohol del límite permitido.

La Primera Ministra australiana, Gladys Berejiklian, ha amenazado a los australianos que no se vacunen con mantenerlos confinados hasta que se vacunen, o permanentemente, en caso contrario.

Una vez que el 70 por ciento de los adultos se haya vacunado, el gobierno les permitirá tener hasta cinco personas en casa, siempre que todas ellas están completamente vacunadas.

El gobierno también permitirá que se reúnan hasta 20 personas al aire libre y que se realicen algunos viajes por el interior del país.

Sin embargo, las personas no vacunadas seguirán encerradas en sus casas a perpetuidad, amenazó Berejiklian. “¡Estáis avisados! Si no estáis vacunados, venid a vacunaros, de lo contrario no podréis disfrutar de las muchas libertades que tiene el 70 por ciento de las personas vacunadas”, añadió la Primera Ministra.

“Vivir con covid significa tener una reapertura cuidadosa y escalonada una vez que se alcanzan esas altas tasas de vacunación en la población adulta”, dijo Berejiklian.

“Obviamente, hemos consultado con el plan nacional, pero también con nuestros expertos en salud y con las partes interesadas para asegurarnos de que cuando empecemos a reabrir al 70 por ciento de la doble dosis, se hará de forma segura y sólo para las personas vacunadas”, añadió.

Las personas totalmente vacunadas seguirán teniendo que llevar mascarillas, y Berejiklian dijo que las restricciones más draconianas podrían reintroducirse en cualquier momento.

“Las personas que hayan recibido una dosis doble serán libres, pero si hay un resurgimiento de la enfermedad o si se producen acontecimientos inesperados, el gobierno aconsejará a los habitantes de ciertas zonas o pueblos que restrinjan sus viajes al área del gobierno local en lugar de viajar por todo el estado”, dijo.

La sociedad de dos niveles se impondrá, por supuesto, a través de pasaportes sanitarios, que impedirán a los no vacunados cualquier forma de vida social en la calle o en los lugares públicos.

— https://www.news.com.au/national/nsw-act/news/nsw-health-limits-residents-of-lockeddown-tower-block-to-six-beers-per-day/news-story/0e387ceccee145a611ddb6e38872d3d5

La ola de histeria pandémica ha disparado el número de suicidios en Japón

Un nuevo estudio, realizado por científicos de una universidad japonesa en colaboración con el Centro de Vigilancia de Enfermedades Infecciosas de Japón (1), ha identificado 2.665 casos de exceso de mortalidad por suicidio en Japón entre julio de 2020 y marzo de 2021.

El exceso de mortalidad es la diferencia entre el número real de muertes y el umbral epidemiológico esperado, teniendo en cuenta las cifras de años anteriores. El estudio utilizó los datos oficiales de los registros desde 2005 hasta febrero de 2021.

Los investigadores concluyen que se ha producido un “exceso de mortalidad significativo debido al suicidio” entre ambas fechas, con el mayor exceso de mortalidad observado en octubre del año pasado.

El número de muertes atribuidas al coronavirus durante ese periodo fue de 8.153, lo que significa que el exceso de mortalidad por suicidio debido a la ola de histeria y otras circunstancias relacionadas con la pandemia fue casi equivalente a un tercio del total de muertes por coronavirus.

Los autores del estudio proponen que los gobiernos examinen si las medidas sanitarias aprobadas durante la pandemia compensan las muertes ocasionadas por las restricciones. El impacto en la calidad de vida debe ser considerado entre las diversas desventajas de las restricciones a la actividad económica y social, como un componente principal de las medidas.

Lo mismo cabe decir del histerismo y el pánico desatado entre la población por los medios de comunicación.

Otro estudio reciente realizado en Reino Unido también demuestra que, desde el comienzo de la pandemia, han muerto por suicidio cinco veces más jóvenes que por coronavirus (2). A pesar de ello, los medios de comunicación continúan criminalizando a los adolescentes, calificándolos como “irresponsables”.

Un tercer estudio que ha llevado a cabo la Universidad de California confirma (3) que los adolescentes tienen seis veces más probabilidades de padecer una miocarditis como consecuencia de la vacuna, que de ser hospitalizados por “covid”.

(1) https://www.scribd.com/document/523729600/2021-02-13-21251670v6-full
(2) https://assets.researchsquare.com/files/rs-689684/v1/3e4e93fb-4e98-4081-9315-16143c2bbd2b.pdf
(3) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/09/teenage-boys-risk-vaccines-covid/

El rastreo de contactos forma parte del nuevo orden mundial, asegura la responsable australiana de salud pública

Ayer la responsable de la salud pública de Nueva Gales del Sur, Kerry Chant, se refirió al “nuevo orden mundial” que se establecerá tras el levantamiento de las restricciones sanitarias en Australia.

La doctora Chant aseguró que los negocios de Sidney sólo se reabrirán para los vacunados, sean trabajadores o clientes. Los lugares de trabajo “tendrán algún sistema para comprobarlo”.

No es la primera vez que un político o un “expertos” australiano se expresa en estos términos para referirse a la “nueva normalidad”. En julio del año pasado, el ministro de Sanidad, Brad Hazzard, describió la pandemia como un “nuevo orden mundial”.

“Se trata de una pandemia mundial, un acontecimiento que ocurre cada 100 años, por lo que se puede esperar que tengamos transmisiones de vez en cuando, y así son las cosas. Tenemos que aceptar que éste es el nuevo orden mundial”, dijo Hazzard durante una conferencia de prensa.

Las declaraciones de Hazzard provocaron entonces una oleada de comentarios en las redes sociales.

Tanto los “expertos” como los políticos dosifican la desinformación, las cifras de “casos positivos” y las sucesivas olas. Es la política del palo y la zanahoria adaptada a la pandemia. Ayer la primera ministra del estado de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, declaró durante una rueda de prensa en Sídney que los cafés, restaurantes y pubs de la capital volverán a abrir en la segunda quincena de octubre, tras meses de estricto confinamiento.

Parecería, pues, que Australia se aleja, por fin, de la absurda política de “covid cero”. Berejiklian propuso “aguantar el tirón”, ya que está casi garantizado que los “casos” aumentarán tras la reapertura.

Da la impresión de que los “casos” bajan con el confinamiento y suben con la reapertura. En realidad, el número de “casos” sólo depende del número de pruebas que realicen. Cuantas más pruebas, más “casos” aparecen. Sidney es otro ejemplo. A pesar de los dos meses de confinamiento, el número de casos ha seguido aumentando.

Pero hay muchas más trampas. Aunque el lunes se levantarán algunas restricciones, será sólo para los vacunados. ya que el primer paso hacia la reapertura para las empresas llegará poco después.

Otra trampa que Berejiklian no se preocupó de disimular: como los “casos” aumentarán cuando las restricciones disminuyan, habrá cierres “localizados”. Los confinamientos serán como un semáforo que cambia de color en cualquier momento.

El mundo jamás volverá a ser como era antes de 2020. Habrá discriminación entre vacunados y no vacunados, barrios abiertos o confinados, tests periódicos, instalaciones con capacidad sólo para un determinado aforo…

Más información:
— Una responsable médica australiana pide que las personas dejemos de hablar entre nosotros
— ‘No se reúnan, no hablen con sus vecinos’, recomienda la Primera Ministra neozelandesa

La policía alemana registra las oficinas de un científico que se opone a las medidas sanitarias

El 17 de junio la policía alemana llevó a cabo un registró las oficinas de Stefan Hockertz, director de una de las principales consultoras europeas de farmacología y conocido por sus publicaciones críticas hacia las empresas del gremio.

Tras estudiar biología en la Universidad de Hannover, Hockertz se doctoró en farmacología en la de Hamburgo, donde luego fue profesor de inmunotoxicología molecular.

Como otros científicos de renombre, se opuso desde el principio a las medidas del gobierno alemán en relación con la pandemia y advirtió de los efectos sobre la salud de las nuevas vacunas de ARN mensajero.

En su libro “Generación mascarilla”, publicado hace tres meses, Hockertz analiza las consecuencias del confinamiento sobre el estado psicológico, mental y físico de niños y adolescentes. Innumerables niños se han refugiado en un mundo propio, donde se quedan solos con sus ansiedades, sostiene Hockertz.

El libro no le ha debido gustar a la policía alemana, que ha tratado de poner remedio a su difusión, al tiempo que avisa a otros críticos de la pandemia, las restricciones y las vacunas.

No es el primero caso. Dos meses antes la policía también registró el domicilio del juez Christian Dettmar en Weimar como represalia por la sentencia que dictó contra el uso de máscaras en las escuelas.

Para proteger a la infancia, el juez anuló la imposición mascarillas, la realización de pruebas de coronavirus y el mantenimiento de la distancia social en dos escuelas de Weimar y exigió que las clases fueran presenciales.

Como represalia la policía registró el juzgado y las viviendas particulares del juez, primero en abril y luego en junio. En una auténtica caza de brujas, el juez Dettmar está procesado por “alterar el curso de la justicia”, un atentado que carece de precendetes en la Unión Europea.

Luego el fiscal de Erfurt ordenó a la policía nuevos registros contra ocho personas, la mayoría de las cuales declararon como peritos en el juicio que condujo a la sentencia de Dettmar.

Se llevaron a cabo varios registros simultáneos contra los profesores Ulrike Kämmer y Ulrich Masuth, contra el juez Matthias Guericke, contra la madre de los niños afectados, contra su tutor y contra los profesores Christian Kuhbandner e Ines Kappstein. La policía se incautó los móviles, ordenadores y numerosos documentos, incluida la correspondencia privada y el original de un expediente judicial.

Las incautaciones indican que hay abiertos expedientes judicial contra todos ellos.

Miles de personas pasan hambre en Vietnam a causa del toque de queda sanitario

Vietnam es otro de esos países que no ha conocido la pandemia pero ha conocido el confinamiento. Desde principios de junio el gobierno ha introducido gradualmente restricciones más severas. En Ciudad Ho Chi Minh, la mayor capital del país asiático, está totalmente prohibido salir de casa, incluso para comer. Las actuales restricciones podrían prolongarse hasta el 15 de septiembre, fecha en la que la ciudad se ha propuesto acabar con el toque de queda.

La consecuencia es que miles de personas están pasando hambre y los más afectados son los pobres. Las fábricas y los mercados han sido cerrados, y con ellos se han perdido miles de puestos de trabajo. Taxistas, vendedores de comida en la calle, obreros de los talleres y la construcción llevan meses sin tener ingresos y están encerrados y hacinados en viviendas precarias.

Incluso antes del toque de queda del 23 de agosto, millones de personas estaban endeudadas. El gobierno prometió alimentar a todo el mundo y ordenó al ejército que repartiera suministros a los necesitados, pero amplios sectores de la población no han recibido nada.

Las estadísticas oficiales afirman que sólo en Ciudad Ho Chi Minh hay entre 3 y 4 millones de personas en dificultades económicas debido al confinamiento. Hasta el 26 de agosto el ayuntamiento ha proporcionado una ayuda que incluye entre 1,2 y 1,5 millones de dongs (unos 40 euros) y una bolsa de alimentos esenciales a más de 1,2 millones de vecinos en dificultades. Se propone gastar otros 9.200 millones de dongs para apoyar a las personas confinadas.

A Tran Thi Hao, trabajadora de una fábrica, le dijeron que el gobierno se aseguraría de que ella y su familia estuvieran bien alimentados, pero durante los últimos dos meses han estado comiendo poco más que arroz y salsa de pescado.

En julio la despidieron, mientras que su marido, trabajador de la construcción, lleva meses sin trabajar. Están atrasados en el pago de la vivienda y pronto dejarán otra mensualidad sin pagar.

“Intento aguantar todo lo que puedo, pero no sé qué va a pasar”, dice. “No sé cómo expresar con palabras lo que siento”, añade. “El gobierno dijo que enviaría ayuda a personas como yo, pero no ha habido nada”, afirma. “Todos los que viven a mi alrededor penden de un hilo”.

Tran no está sola. Nguyen Lam Ngoc Truc, de 21 años de edad, también necesita volver a ganar dinero. Vive en una barriada a orillas del río con otras 30 ó 40 familias. Vendía comida callejera a los estudiantes, pero no ha podido trabajar desde junio. Su madre, su padre y su hermano tampoco tienen trabajo. Han sobrevivido gracias a las limosnas de arroz y fideos instantáneos de organizaciones benéficas y vecinos.

En el barrio de los emigrantes de Ciudad Ho Chi Minh son muchos los que no tienen papeles y, por lo tanto, es como si no existieran. No reciben ningún tipo de ayudas públicas.

La semana pasada, los medios de comunicación vietnamitas informaron de que más de 100 personas de un barrio estaban protestado por la falta de ayudas.

Por otro lado, Alemania ha regalado a Vietnam 2,5 millones de vacunas de AstraZeneca, las mismas que en la Unión Europea no se pueden administrar por sus graves efectos adversos.

Para finales de este año el número de dosis regaladas por Alemania a los países del Tercer Mundo ascenderá a 30 millones de dosis.

El confinamiento ha perjudicado irreversiblemente la formación de los niños en todo el mundo

Esta semana, The Guardian ha publicado dos artículos financiados por la Fundación de Bill Gates, que patrocina al periódico británico. Uno de ellos afirma que cientos de millones de niños se han quedado rezagados en todo el mundo en los últimos 18 meses de confinamiento (1), y el otro que las restricciones aprobadas durante la pandemia pusieron a la educación en riesgo de colapso en una cuarta parte de los países del mundo (2).

Ya se sabía, pero es bueno que se vaya reconociendo abiertamente. Ha hecho falta que uno de esos “equipos de investigación científica” bien pagados certifiquen que los resultados educativos de los niños se verán gravemente alterados por no poder salir de casa o ir a la escuela.

La Unesco lo había admitido desde el principio del confinamiento. El 18 de marzo del año pasado informó de que, a consecuencia de los toques de queda, la mitad de los escolares del mundo no estaban escolarizados, y expuso las posibles consecuencias. Entre ellas se encuentran la interrupción del aprendizaje, la disminución de la nutrición, la erosión de la protección y el cuidado de los niños, y el acceso desigual al aprendizaje digital que conduce a múltiples desigualdades futuras.

Pero los “expertos” de la tele tienen una concepción muy peculiar de la salud y la educación.

Tras 18 meses de desastres sociales y políticos, el daño causado a los niños y a su formación son asombrosas. El artículo de The Guardian menciona el caso de Filipinas, que ha puesto en marcha algunas de las “restricciones más duras del mundo para los niños”. Las escuelas siguen sin abrir desde hace 18 meses. De marzo del año pasado a julio de este año fue ilegal que los niños de entre 5 y 15 años salieran de sus casas.

Un informe de Unicef de enero de este año revela que desde el inicio de las restricciones se han perdido más de 39.000 millones de comidas escolares en todo el mundo.

Un informe de julio de South Africa Business destapó que había medio millón de niños menos en la escuela que el año anterior.

Un estudio del Banco Mundial descubre que el cierre de escuelas por imposición gubernamental había provocado un aumento general del abandono escolar en Nigeria, sobre todo en el grupo de edad de 15 a 18 años, y un espectacular incremento de las tasas de matrimonio y trabajo infantil.

Las repercusiones no se limitan a los países pobres. Otro estudio reciente descubre que los niños pobres y pertenecientes a minorías en Estados Unidos tenían muchas menos probabilidades de haber asistido a clases presenciales en el último año.

Para muchos niños pobres, el reconocimiento de la atrocidad cometida con la pandemia llega demasiado tarde. Un futuro con millones de jóvenes empobrecidos, cruelmente tratados y pedagógicamente destruidos es el balance final de la pandemia.

No somos tan ingenuos como para creer que alguien va a exigir responsabilidades inmediatas, ni a los políticos, ni a los “expertos”, ni a los medios de comunicación. Pero pasarán a la historia con nombres y apellidos por los crímenes que han cometido.

(1) https://www.theguardian.com/global-development/2021/sep/06/their-future-could-be-destroyed-the-global-struggle-for-schooling-after-covid-closures
(2) https://www.theguardian.com/global-development/2021/sep/06/lost-generation-education-in-quarter-of-countries-at-risk-of-collapse-study-warns

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