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La nacionalización de las eléctricas es otro engaño para consumo de la progresía

Se habla mucho sobre de los precios de la luz y el gas. Y se habla mucho de qué hacer con ellos. Las ganancias récord reportadas por las energéticas han sido tan escandalosas, que tanto en la prensa como en el público surge el debate político de una solución a este problema.

Una solución a menudo discutida es la nacionalización, o renacionalización, de los proveedores de energía.

Tanto la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, como Podemos han apoyado públicamente esta medida. Discretamente, Ribera apoyó a principios de agosto la idea de fundar una empresa eléctrica pública que aglutine las concesiones hidroeléctricas una vez expire su plazo de concesión. «Yo creo que esto puede ser muy relevante junto a la modificación de las reglas de mercado de generación», llegó a decir.

El espejo es la decisión del presidente francés, Emmanuelle Macron, de nacionalizar el 100% de Electricité de France (EDF), la principal empresa del sector de Francia. El Estado, que ya tenía el 84% de las acciones, se hará cargo ahora del 16% restante.

En el mismo sentido se había pronunciado días atrás el ex primer ministro Gordon Brown, el cual propuso renacionalizar “temporalmente” las empresas que “no consiguen bajar las facturas”. Esta última versión, maś parecida a la opción tomada por el gobierno del PSOE y Podemos (un impuesto temporal a las empresas energéticas cotizadas), contiene una sutileza que para nada es menor.

La historia oficial es que la situación en Ucrania (entre otras cosas) está elevando los precios del petróleo, el gas y la energía en general, aunque España haga compras minoritarias en los países del Este europeo.

Si el producto que vende se vuelve más caro de obtener, sus ganancias disminuyen porque está pagando más por sus materias primas. Si luego aumenta los precios para tener en cuenta los costos adicionales, sus ganancias permanecen iguales .

Las ganancias récord (y crecientes) significa que no hay un aumento en los costes. Es aumento de precios, y cuando todas las empresas del mercado lo hacen, es que están fijando precios, y eso es un delito contra el mercado y los consumidores, máxime en un momento de supuesta «emergencia energética».

Estas ganancias récord no son ningún secreto. Han sido publicadas por multitud de medios corporativos que tienen entre sus principales accionistas a las empresas a las que señalan. ¿Se están pegando un tiro en el pie?. Lo más probable es que no.

El modelo nacionalizador que está en mente no es el que muchos «izquierdistas» tienen en mente y que desde luego celebrarían si lo hiciera el gobierno progresista. Aquí no va a haber despidos de altos directivos, ni entrada de las Fuerzas Armadas en las refinerías. Quien lo piense así se ha olvidado del país en el que vive.

El modelo español es el modelo SAREB o Bankia: un saneamiento contable a cuenta del Estado para luego su reingreso en el «mercado libre», lo que viene a ser una socialización de las pérdidas de toda la vida.

Y si los medios corporativos han hecho semejantes insinuaciones es porque hay algo en mente, alguna circunstancia que va a llevar al Estado a recaudar para sanear. Algo que ya se empieza a intuir en las compensaciones previstas para los «topes a la energía» o que ya ocurre con el subsidio al consumo de combustible, donde previamente las compañías subieron tanto los precios que la recaudación vía impuestos es similar a cuándo éstos se encontraban dentro de la «normalidad».

El Real Decreto 14/2022 que aprueba las medidas de ahorro energético establece disposición adicional segunda establece una aportación al sector eléctrico de 1.360 millones de euros procedente de los Presupuestos Generales del Estado de 2022, es decir, que en la práctica, los topes, los límites, las «excepciones» y demás terminología pseudotécnica vuelven a encubrir un engaño masivo para garantizar la transferencia de rentas al gran capital.

Los fondos buitre con presencia en España están salivando y frotándose las manos

Los fondos de inversión radicados en España han aconsejado a sus accionistas mantener la calma y aprovechar este momento para ir revisando sus carteras: la sucesión de quiebras, despidos y endeudamiento que esperan va a ser un chollo para adquirir bienes a precios de ganga. Leer más

Dar utilidad a la monarquía

Que nadie se alarme ni se alegren quienes nos quieren súbditos sumisos: el título no precede un blanqueo de parásitos para salir antes de prisión. Tampoco alude a la utilidad que podrían tener condenados a trabajar con las pésimas condiciones que nos imponen o con las aún peores que sufren en otros países gracias a sus socios oligarcas como Amancio Ortega.

Me refiero a la utilidad que podemos darles para debilitar más al régimen restándole apoyo popular. Hoy la monarquía es uno de sus pilares más deslegitimados, si no el que más, y provoca rechazo en una gran parte de la población. De ahí que los mismos medios mercenarios que durante décadas han tapado sus chanchullos y han pintado como un héroe a Juan Carlos, se empeñen en vender que su hijo no se ha beneficiado. Hicieron lo mismo para que la Infanta Cristina saliera de rositas en el caso Urdangarin. Por descarado que sea no se cortan, están acostumbrados a tomarnos por idiotas y a que los escándalos sean tan habituales que se normaliza lo que en otros lugares ha provocado serias protestas. Lo primero que cabe señalar -y que se dice poco- es que los cuantiosos fondos públicos que recibe la familia real ya constituyen un saqueo colosal. Con el agravante de la miseria cada día más generalizada que provoca su acumulación de capital. Por lo tanto, aunque no hubiera corruptelas extra seguiría siendo intolerable. Si añadimos que su poder es hereditario y que fue elegido por el fascismo, no pasan un mínimo filtro democrático.

Por todo ello y mucho más de lo que son culpables, resulta disparatado plantear que pueden tener legitimidad si son votados en un referéndum. Es como decir que el racismo es aceptable si se vota. Hablar en esos términos de la monarquía es aceptar su sangrante impunidad, cuando deben ser juzgados y condenados por tanto robo y opresión. Algo que organizaciones domesticadas omiten mientras ni señalan al Gobierno enemigo del progreso que ampara hasta la impunidad del emérito que pagamos bien caro. Denunciar alto y claro que viven a todo lujo a costa de la falta de derechos es útil para mostrar que este régimen no sirve a los intereses de la mayoría. Una evidencia para muchos de nosotros, pero no para millones de persones, por eso estamos como estamos. No podemos caer en el subjetivismo de dar por sabidas cosas poco interiorizadas e igual que ponen todos los medios a su alcance para manipular, necesitamos utilizar todos los que podamos para difundir la realidad. Que encarcelen por hacerlo demuestra como temen la conciencia que crea si va acompañado de un llamamiento a la lucha revolucionaria.

El descrédito de la monarquía facilita poner encima de la mesa que no nos vale un Estado idéntico o similar a este en forma de república. Además, en un momento dado pueden prescindir de esta en una operación de blanqueo ante estallidos sociales dejando intacto el resto del régimen. Si de algo sabe esta gentuza es de operaciones de maquillaje para engañar mejor. Ya hay sectores de sus voceros que apuntan en esa dirección. Una maniobra que están facilitando los oportunistas que hablan de monarquía como si fuera el único problema gordo y no la punta del iceberg. Cada vez se hablará más de república – como viene sucediendo en Catalunya – y es una buena oportunidad para extender la campaña por la República Popular. Explicando correctamente que esta representa el poder de los trabajadores con libertades y derechos plenos, solo los más reaccionarios que atenten contra sus propios intereses se opondrán a esta. Con semejantes condiciones objetivas existe una gran receptividad para ser apoyada comprendiendo que la negación de vidas dignas afectará masivamente mientras no arrebatemos el poder de la oligarquía.

Su insistencia en pintar al rey emérito como un cabo suelto pretende ocultar que está estrechamente ligado a todos los resortes del Estado que han facilitado que haya sido y sea su cortijo. Es tan escandaloso que hasta la fiscalía parece su abogado defensor para asegurar que como su padrino Franco fallezca entre lujosa impunidad. Todo lo que ha hecho no hubiera sido posible sin la ayuda de tribunales, cuerpos represivos, ejército, políticos, servicios de inteligencia, etc. Son quienes todo el día se llenan la boca de “España” y perjudican la vida de su población. Casos como el de la monarquía sirven para denunciar ese falso patriotismo con el que ganan tanto apoyo. Como falsa es la mal llamada izquierda cuyo Gobierno ni siquiera ha eliminado el delito de “injurias” a la Corona permitiendo que nos condenen por describirlo. Una vez más toca recordar lo obvio que se olvida demasiado a menudo: no hay rastro de antifascismo sin oponerse con firmeza a la monarquía que impuso el fascismo y que representa la falta de ruptura con este. UP no solo ayuda a la monarquía blanqueándola con buenas palabras hacia Felipe como ha sucedido en varias ocasiones o unido al PSOE abiertamente monárquico. También lo hace desmovilizando las calles y sobre todo ejecutando políticas que engordan los beneficios de la oligarquía que realmente dirige el Estado mano a mano con sus socios Borbones. Los presupuestos dictados para tal fin, el destino de la plusvalía de su explotación y las elevadas facturas de necesidades básicas corroboran que la mafia más poderosa encuentra en el Gobierno un fiel aliado.

Nos sobran argumentos de peso para a través de la monarquía mostrar la culpabilidad de sus satélites. Ni el crápula a cuerpo de rey en Abu Dhabi ni su numerosa familia de chupópteros son una manzana podrida en la cesta. La cesta que los sostiene está putrefacta. La corrupción es la base de este régimen sea legal o bajo manga, aunque en la práctica la legalidad sea lo que se ajusta a sus intereses y se la salten constantemente quienes presumen de constitucionalistas. Lo que permite que monarcas, políticos, jueces o policías con corruptelas probadas, en teoría ilegales, campen a sus anchas. Pero la corrupción más extendida y de la que menos se habla es la de quienes cobran de nosotros -y no poco- por servir a Borbones de turno y no al pueblo que pagamos a la fuerza en un claro atraco a mano armada. Por eso no necesitamos un cambio de Gobierno que perpetue las mismas lacras, nos hace falta un cambio de Estado en forma de República Popular. Donde el único espacio para la monarquía sea un juicio y los incontables billones que llevan robados junto a sus socios sean invertidos en vivienda, sanidad, sueldo y pensiones decentes, ciencia, educación, cultura, etc. Dar a conocer esta posibilidad la fortalecerá y por tanto acercará. Igual que el independentismo ha aumentado tanto en poco tiempo por las canalladas del Estado que ha sabido aprovechar en parte, también lo hará la reivindicación de la República Popular si damos una utilidad a los atropellos de la Corona y sus sostenes.

Fuente: Pablo Hasél desde prisión.

Calentamiento global: mejor abríguense

Me topé recientemente con una de esas viñetas que captan tu atención de forma especial, pues explican mediante sencillas escenas realidades complejas. Se la explico. En una carrera de relevos, el COVID‑19 le pasa el testigo al globo terráqueo, que corre ufano enfundado en su sudadera, cuyo pecho reza: cambio climático.

No hace falta ser un cerebrito para comprender el mensaje. Decayendo ya el asustaviejas de la pandemia, toca sustituirlo por otro de similar pelaje que cumpla idéntica función: el acojono generalizado, y con ello la disposición general a lo que haga falta para quitarnos de encima a la nueva Hidra de Siete Cabezas. Ahora el apocalipsis que se cierne sobre la Humanidad es el calentamiento global, que lleva indefectiblemente al cambio climático, con la consiguiente subida del nivel del mar, desastres meteorológicos constantes, calor asfixiante, movimientos masivos de población, cosechas arruinadas, crisis alimentaria galopante… Vaya, un desastre que hará añorar a esta peste actual que ha puesto al mundo patas arriba, aun afectando a tan solo uno de cada cien humanos, de los cuales la inmensa mayoría o no tuvo síntoma alguno, o la cosa quedó en leves malestares. ¡Y con la gripe desaparecida del mapa! Pero pandemia decidieron bautizarla, y como pandemia quedará para los restos en los libros de texto.

Mas retomemos lo del calentamiento global, el tema que nos convoca. Solo de pensarlo, a uno le corre el sudor cogote abajo, y siente la taquicardia en el pecho. Pues bien… mejor abríguense, pues no pocos indicadores apuntan a que durante las próximas décadas ―al menos hasta mediados de siglo― se producirá un descenso paulatino de la temperatura media del planeta. No diré aquí que lo afirman «los científicos», por cuanto ello significaría que lo apuntan «todos los científicos que en el mundo son, sin fisuras ni menos aún discrepancias dignas de mención». En efecto, evitaré caer en el error [consciente, ergo mentira cochina] de los medios en general, que sueltan eso de «la comunidad científica» (cuando no el todavía más chusco «los expertos»), y se quedan tan anchos, sabiendo que tal grupo es heterogéneo hasta casi el infinito, y que habrá siempre alguien entre sus miembros que defienda con empeño justo lo contrario que otro, siendo ambos «científicos» stricto sensu. Elegir por defecto el discurso A y condenar al ostracismo el B no es desde luego virtuoso para la ya de por sí bastante devaluada profesión de periodista. Digamos que colocaría al interfecto entre el embuste pagado (mercenarismo mediático) y el sectarismo (puro trastorno mental en sus casos más severos).

¡Claro que existe el cambio climático! En algún punto, detalle o grado, el clima cambia de manera constante en cada rincón del mundo. Son tantos los parámetros que constituyen dicha realidad (herramienta humana, ojo, con el siempre loable objetivo de adelantarse a posibles catástrofes meteorológicas, y tratar así de minimizar sus efectos), que bien puede asegurarse que el clima de mi ciudad, donde tecleo este texto, será en algún ínfimo sentido diferente desde el amanecer a la anochecida.

Por otro lado, parecemos olvidar que los humanos estamos aquí gracias al cambio climático, porque hubo un periodo benigno que nos permitió habitar estos lares, en un tiempo presididos por la nieve y el hielo. En consecuencia, cuando menos, cabe subrayar que el cambio climático será bueno o malo según le vaya a cada cual en la feria. ¿O es que creen que tan “temida” subida de 2o C no va a beneficiar a multitud de especies (acaso también a la nuestra, con mayor superficie para cultivar alimentos), encantadas de la vida con algo más de calorcito? Bien puede rescatarse aquí el famoso aforismo del “nunca llueve a gusto de todos”, lo cual desde luego significa que la lluvia, el frío, el calor, o cualquier otro meteoro vendrá de perlas a alguien. Como ha pasado siempre.

Calla la caja tonta con el fresquito que a veces hace en pleno verano (tres meses dan para mucho), pero a la que despunta un poco el termómetro, ya empiezan los telediarios con el cansino calentamiento global y el cambio climático, fenómenos que valen lo mismo para justificar una inundación en Bélgica que un tifón en Bangladesh que unos incendios en Canadá que una granizada en Haro. ¡Todo es ahora achacable al cambio climático! ¿Les suena de algo?

Pues sí… algo huele a podrido en este desaguisado, que bien pudiera ser otro “guisado” a la carta de las élites globalistas, acostumbradas como están ya a jugar a ser dioses en la tierra, por tener tal cantidad de dinero que se muestran incapaces de gastarlo en cosas algo más racionales, y sobre todo fructíferas.

Llegamos al apartado de las preguntas. ¿Pidió alguien explicaciones al científico que allá por los pasados años setenta auguraba un Manhattan anegado bajo el agua para finales de siglo? Que yo sepa, la isla está como estaba, y el «experto» hipergalardonado. Otra. ¿Por qué los millonetis de turno siguen construyéndose sus mansiones en primera línea de costa, mientras apoyan en sus redes sociales la idea de la cercana inundación apocalíptica? ¿Qué fue, por cierto, de la capa de ozono, cuyo agujero nos iba a achicharrar la cocorota sí o sí? ¿Cómo es que los ayuntamientos del litoral no obligan desde ahora mismo a desalojar viviendas y chiringuitos de primera línea de playa, o al menos a negar la preceptiva concesión municipal de obras? Y como estas, miles.

Nos atemorizan con el famoso 1.5C de incremento medio de temperatura, que de producirse acarrearía al parecer consecuencias de pesadilla, algunas ya mencionadas. ¿Difícil imaginarse el panorama? Pues no tanto, la verdad, porque basta con preguntarle a un leridano capitalino cómo se siente, dado que allí en la última década ha aumentado la temperatura media en 1.79o C, y se han tenido que enterar (quienes se hayan enterado, que seguro no serán todos) por la prensa. Y tan pichis.

Un razonable cuidado del entorno lo venimos practicando algunos mucho antes de que colocaran el primer contenedor verde en el barrio. Que urge una desaceleración drástica y urgente  en nuestro estilo de vida (¿decrecimiento?) lo sospechamos algunos desde nuestra más tierna adolescencia, cuando todavía no proliferaban los gurús medioambientalistas de «consejos vendo y para mí no tengo». Que las fuentes de energías fósiles son finitas se nos antojó siempre a algunos de puro sentido común. Pero quizá todo ello no tenga apenas nada que ver con el nuevo Leviatán que nos anuncian, acaso por si tuviéramos la mala idea de rebajar un ápice el nivel de pavor generalizado al que nos hemos dejado llevar, como ingenuos ratoncitos tras el flautista.

Mientras tanto, mejor si nos vamos haciendo un fondo de armario con ropaje algo más contundente. Porque, según ciertos profesionales del ramo, insisto, vienen tiempos que nos dejarán helados. Entiéndase la afirmación en un sentido literal o metafórico, a gusto del lector.

El aumento mundial de precios de los chips va a inutilizar millones de coches y dispositivos electrónicos

El mayor fabricante de chips del mundo está aumentando los precios hasta en un 20%, una medida que pone fin a la era del «consumo para todos» en materia tecnológica. Reponer piezas electrónicas de coches o sustituir ordenadores va a volver a ser un producto de lujo.

Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.(TSMC) planea aumentar los precios de sus chips más avanzados en aproximadamente un 10%, mientras que los chips menos avanzados utilizados por los fabricantes de automóviles costarán alrededor de un 20% más, según ha publicado el Wall Street Journal. Los nuevos precios entrarán en vigor a finales de año, aunque esta estimación no aborda los mayores precios que se están abonando por los problemas en el transporte internacional.

Apple, por ejemplo, es uno de los clientes más grandes de TSMC y sus iPhones utilizan microprocesadores avanzados fabricados en las fundiciones de TSMC.

Los aumentos de precios se producen a raíz de una escasez mundial de semiconductores que ha afectado a Apple y a la mayoría de los fabricantes de automóviles, incluidos General Motors y Toyota.E n agosto, GM paró tres fábricas en América del Norte que se encargan de la fabricación de camionetas, la mayor fuente de ingresos de la empresa. La semana pasada, Toyota dijo que reduciría la producción en un 40% en septiembre.

Estos incrementos tienen un doble propósito para TSMC. A corto plazo, los precios más altos presionan a la baja la demanda y preservan la oferta para los clientes de mayor poder adquisitivo. A más largo plazo, los mayores ingresos ayudarán a TSMC a invertir agresivamente en nueva capacidad, según los analistas.

La escasez de chips ya ha elevado los precios de los ordenadores portátiles, que tienen una gran demanda porque cada vez más personas trabajan de forma remota. Basta con hacer u

Apple advirtió en su última convocatoria de ganancias que la escasez de chips, que afectó a sus tabletas iPad y computadoras Mac a principios de año, afectaría la producción de iPhone en el trimestre que termina en septiembre.

Fuente: Wall Street Journal

El tercer puerto más transitado del mundo permanece parcialmente cerrado en China, lo que aviva el desabastecimiento

Toda la prensa económica española ha advertido que con las tarifas de envío de contenedores, que ya se dispararon a niveles nunca antes vistos en estos meses, como resultado de los retrasos masivos en los puertos y las demoras en la producción de China, parece que un nuevo aumento de precios aún mayor está en cubierta, como resultado del cierre parcial (por ahora) del puerto más activo de China por volumen (y el tercer puerto de contenedores más grande del mundo después de Shanghai y Singapur). Leer más

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