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El Newsweek propone la abdicación de Felipe VI para solucionar la crisis catalana

Resultado de imagen de felipe viUn artículo publicado el pasado 10 de octubre en su edición norteamericana, la revista entiende inevitable que para poder resolver el conflicto político catalán sin fractura del Estado, Felipe VI debería abdicar y la monarquía española debería ser abolida.
Según el rotativo, el gobierno de Mariano Rajoy ha enfrentado «un problema que podría llevar a la desintegración del país«, apareciendo totalmente
indiferente frente a lo que da por hecho como una «inminente perdición«.
Tras la votación del 1 de octubre, el rey Felipe VI hizo una aparición excepcional en la televisión. Hizo un llamamiento al gobierno catalán para que volviera a la legalidad constitucional y no se disculpó por la campaña terrorista lanzada por la policía nacional. El Newsweek también reprocha que tampoco se dirigiera a los catalanes en su propio idioma.
La propuesta de la publicación es que «mantener a Cataluña en España sacando a España de Cataluña está por lo tanto directamente relacionado con hacer de Felipe un ciudadano regular del país como todos los demás«. Su abdicación llevaría a la proclamación de la Tercera República española, a nuevos gobiernos en Madrid y Barcelona, ​​y a una asamblea constitucional que podría resultar en la creación de un estado federal multinacional donde andaluces, vascos, canarios, castellanos, catalanes y otros podrían reconciliarse con su pasado mientras buscan reclamar y remodelar la vieja noción de las muchas Españas, o Las Españas
«Cualquier otra alternativa en este punto parece no conducir a otra cosa que despedirse definitivamente de España«, concluye.
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‘Soy una guerrillera y he disparado contra los soldados alemanes’

Cuando en 1941 la Wehrmacht llegó a Minsk, la capital de Bielorrusia, encerraron a los judíos en un ghetto. Entre los recluidos había una joven militante comunista, María “Masha” Borisovna Bruskina, que vivía con su madre.

Sólo tenía 17 años y se fugó del ghetto para unirse a la resistencia. Estuvo en las primeras células clandestinas. Se tiñó el pelo de rubio y adoptó el nombre de su madre, que no era judía.

Primero empezó a trabajar como enfermera en un hospital para presos del Ejército Rojo convalecientes de sus heridas. Expropiaba vestidos y medicinas para la resistencia guerrillera. También falsificaban documentos de identidad para organizar fugas.

La detuvieron el 14 de octubre a causa de la delación de Boris Rudenko, un oficial que estaba preso. Fue salvajemente torturada durante su detención.

Junto a ella condenaron a otros 11 resistentes antifascistas a la pena de muerte por ahorcamiento y les hicieron desfilar por las calles de Minsk. A Masha le colgaron un cartel del cuello: “Soy una guerrillera y he disparado contra los soldados alemanes”.

Los encargados de su ahorcamiento eran unos vecinos muy especiales, lituanos que colaboraban con los nazis en la retaguardia en tareas de “limpieza”, es decir, redadas, interrogatorios, torturas y ejecuciones sumarias.

El ahorcamiento se llevó a cabo a la entrada de la fábrica de levadura de Minsk. Los verdugos quisieron dar un escarmiento, aterrorizar a la clase obrera. Varias veces intentaron que la joven girara su rostro hacia la muchedumbre con la soga en el cuello. Una y otra vez Masha volvía la cabeza. “Otros vendrán detrás y me vengarán”, fueron sus últimas palabras, dirigidas a sus verdugos.

Tras el ahorcamiento los cadáveres fueron expuestos durante 10 días en grupos de tres por varias plazas de Minsk. Cuando los descolgaron, los cuerpos estaban ya en un avanzado estado de descomposición.

Los actos fueron fotografiados por otro lituano que colaboraba con los nazis. Quiso inmortalizar una humillación y legó al mundo el ejemplo de coraje de una adolescente revolucionaria que con sólo 17 años de edad se había atrevido a plantar cara al fascismo y a la muerte con absoluta entereza.

Unos días antes de su muerte, Masha escribió a su madre: “Vivo atormentada por las enormes desgracias que te he causado. Perdóname. No tengo nada malo. Te juro que nunca más volverás a padecer más desgracias por mi culpa. Si puedes, envíame mi vestido, mi blusa verde y mis zapatos blancos. Quiero salir de aquí vestida con el uniforme escolar”.

A su lado fueron ahorcados otros dos camaradas de Masha. Uno era un joven comunista, Volodia Sherbatsevitch, de 16 años de edad que había participado en una acción guerrillera contra el ejército de ocupación.

El mismo día los nazis ahorcaron también a su madre, Olga, que formaba parte de la misma célula clandestina.

El tercer ahorcado junto a Masha era Kiril Trus, un veterano de la Primera Guerra Mundial.

La historia heroica de los comunistas de Minsk que plantaron cara al fascismo no se conoció hasta 1968, cuando lo publicó el diario soviético “La Tarde de Minsk”.

El director de cine Lev Arkadiev inició una investigación para que Masha fuera identificada por una veintena de testigos, entre ellos si tío, el escultor Zair Azgur.

Su madre murió un mes después de Masha en el ghetto. Hasta 1960 no se descubrió el rastro de su padre en Moscú. Su salud mental se había quebrado definitivamente al presenciar el ahorcamiento de su hija y su exposición en la calle durante varios días. Murió mientras permanecía ingresado en un hospital siquiátrico en los años setenta. Nunca dejó de hablar de su hija Misha, brutalmente asesinada por el fascismo.

La United States Holocaust Memorial Museum la condecoró con la medalla de la resistencia por su coraje durante la guerra contra el fascismo.

En 2006 se inauguró una placa en Israel con el siguiente mensaje: “A la memoria de Masha Bruskina y de todas las mujeres judías que murieron combatiendo al nazismo”.

En el barrio Pisgat Zeev de Jerusalén, una calle lleva su nombre desde 2007, aunque en Israel nunca mencionan que Masha era comunista para mantener la ficción de que sólo los judíos fueron víctimas de los nazis.

En 2008 su nombre se unió a la esquela conmemorativa con los demás ahorcados y en 2011 L. Egaire Humphrey escribió un libro relatando su biografía.

La propaganda imperialista califica al chivato Rudenko como el típico “represaliado político del stalinismo”. Fue juzgado por traición y ejecutado el 16 de mayo de 1951.

No todos los nombres de los héroes comunistas ahorcados en Minsk han podido ser identificados hasta la fecha. Además de los mencionados de Masha, Kiril, Volodia y Olga, también se conocen los de Elena Ostrovskaia y Nadejda Ianushkevitch.

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Detenidos 10 fascistas franceses que preparaban varios asesinatos

A la izquierda el fascista Nisin
Ayer la policía francesa detuvo a una decena de fascistas que planeaban ataque contra políticos como el portavoz del gobierno francés, el dirigente de la izquierda Jean-Luc Mélenchon, así como contra mezquitas.

Los fascistas tienen entre 17 y 25 años y mantenían vínculos con una persona acusada de planear un atentado contra destacados políticos de izquierda.

Esas personas, nueve hombres y una mujer, fueron detenidas en el sureste de Francia y en la región de París. Todas estaban vinculadas a Logan Alexandre Nisin, un antiguo militante de la organización fascista Acción Francesa, detenido en junio.

Nisin, de 21 años, fue imputado en julio en el marco de una investigación abierta por asociación de malhechores.

La policía descubrió entonces un proyecto de acción violenta poco claro en el que se mencionaba como posibles objetivos un lugar de culto, un hombre político, un inmigrante, un narcotraficante.

La policía intenta establecer la naturaleza de los vínculos entre Nisin y las personas detenidas ayer, y averiguar si éstas conocían su proyecto de atentado entre cuyos objetivos estaban el portavoz del gobierno francés Christophe Castaner y el dirigente de “Francia Insumisa”, Jean-Luc Melenchon.

Nisan llamó la atención de la policía porque era el administrador de una página de Facebook en honor del fasscista noruego Anders Behring Breivik, que mató a 77 personas en Noruega en 2011.

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El crecimiento del fascismo en Europa no es un peligro; es una realidad

Cuando la burguesía saca sus fantasmas de paseo, los vemos recorrer los titulares de las grandes cadenas entre alertas y muestras de pánico. Hoy les va a tocar poner en primer plano el ascenso de la “ultraderecha” en Austria, por un supuesto crecimiento del voto al FPÖ.

Es otra manipulación intimidatoria para confortarnos con quienes nos gobiernan que, es cierto, son malos y corruptos, pero ¡ojo que llega la “ultraderecha”, que es aún peor!

Una buena parte de la población tiene miedo, mucho miedo, a la “ultraderecha”, mucho más que al Estado, a sus aparatos represivos, a sus jueces o a sus cárceles, por ejemplo. Tiene el punto de mira muy desviado.

La pequeña burguesía radicalizada, los estudiantes “progres” más aplicados, ayudan en esa tarea de sembrar confusión: fascistas, neonazis, ultraderechistas, xenófobos, populistas… No hay manera de aclararse. Nos habían asegurado que las ideologías se habían acabado y ahora aparecen más que nunca.

Los “ultras”, un posible peligro del futuro, esconden a los políticos parlamentarios “centristas”, un calamidad real del presente, que legalizan la tortura, convierten en permanente el estado de excepción, militarizan el país, o crean campos de concentración para recluir a los emigrantes.

¿Qué más podría inventar un gobierno “ultra” que no haya llevado ya a cabo otro de “centro”?

El lector se habrá apercibido de que los medios siempre aluden a ese supuesto “crecimiento del fascismo” en Europa en momentos de elecciones, como el de hoy en Austria, que transmiten un mensaje evidente: ¿No llegó Hitler al poder gracias a unas elecciones? Pues eso es porque los votantes, el pueblo soberano, lo quiere así.

El fascismo ya no es, pues, un asunto que concierne al Estado burgués; ni siquiera tiene que ver con los partidos políticos “ultras”: la culpa la tienen los propios votantes, esa masa que tiene miedo y no sabe ni por qué: miedo a los emigrantes, al islam, a los atentados, al desempleo, a los recortes, a la guerra…

El nuestro es un problema psicoanalítico: tenemos miedo a todo y por eso votamos a lo que tememos, a los más “ultras”. El miedo crea un campo electromagnético que nos atrae como si fuéramos a ver una película nada divertida, del tipo “La matanza de Texas”.

En medio de la confusión los charlatanes dicen también que aquí Catalunya ha puesto en primer plano a los “ultras”, como si alguna vez no lo hubieran estado. Pero era lo previsto, si se tiene en cuenta lo que el fascismo es: cuando detrás del perro uno se toma la molestia de seguir la correa, llega hasta el amo.

Quien ha sacado a los perros a la calle ha sido el Estado fascista y centralista español que, tal y como amenazó, ha puesto en marcha a todos y cada uno de sus peones para hacer lo que mejor sabe: intimidar.

Para los fascistas ha sido el gran regalo que estaban esperando desde hace años, algo que ni siquiera habían obtenido ni con la corrupción, ni con emigración, ni con la Selección Nazional de fútbol.

El supuesto crecimiento del voto fascista en países como Austria es como lo anterior: una noticia muy selectiva. Siempre se habla de ese tipo de fenómenos electorales, ocultando que hay otros casos, como Bélgica, en los que crece el voto de la “ultraizquierda”, lo cual no cambia absolutamente nada, como Ustedes pueden suponer porque las cosas no se cambian con votos.

La campaña desatada por el fascismo en España con ocasión del referéndum de Catalunya ha puesto a muchos contra las cuerdas. Se sienten rodeados de fascistas por todas partes, incluso compañeros de trabajo, familiares, vecinos… Es una percepción falsa de la realidad. Cuando en un bloque de viviendas en un barrio obrero vemos ocho banderas fascistas sólo nos fijamos en ellas, pero hay 40 que no la han colocado.

Es un error muy viejo y muy arraigado. Hay muchos que creen que la burguesía no moviliza a sus huestes cuando, por su condición dominante, es quien más puede movilizar, y el fascismo no es más que eso: la fuerza de choque de la burguesía.

Esa movilización también es ideológica, por lo que crea un estado de opinión, en este caso, contra los derechos del pueblo catalán, además de una nube de confusión, de rumores y de amenazas en la que no es fácil orientarse, sobre todo en el estado de desorganización existente.

Ese estado de opinión es dominante hasta tal punto que arrincona a los demás. Señores: estamos hablando de que vivimos en un país fascista. Hay muchas localidades en las que un defensor del derecho de autodeterminación no se atreve ni siquiera a levantar la voz a favor de  Catalunya por miedo a que le linchen.

Pero, como sabrán, el miedo es lo contrario de la libertad. La gente libre no tiene miedo y si tiene miedo no es libre. España siempre ha sido un país dominado por el miedo.

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Cortijo El Aguaucho: el crimen más sádico de los franquistas

Se han llevado “a las más nuevas”, dicen en el pueblo. Los franquistas han violado a las “niñas”. Luego les pegan “cuatro tiros” y arrojan sus cuerpos inertes a un pozo. Ebrios de muerte, los asesinos rompen el silencio de la madrugada regresando con sostenes y bragas ensartados en la punta de los fusiles. “Esta noche hemos tenido carne fresca”, gritan.

El terrorífico relato corresponde al caso de las mujeres de El Aguaucho. Varias jóvenes de Fuentes de Andalucía (Sevilla) que fueron vejadas y ejecutadas por golpistas durante la guerra civil. Ocurrió en agosto de 1936. Más de 81 años después, arranca la exhumación del macabro y sádico crimen. Un ejemplo extremo de la represión de género ejercida por el franquismo.

El trabajo arqueológico presenta una “especial complejidad”. Los restos estarían sepultados a una profundidad de unos 10 metros. Una máquina excavadora de grandes dimensiones se afana en mitad del campo para rebajar la tierra. El primer día, ya ha aparecido la “boca” del pozo donde fueron a acabar los cuerpos mancillados de las muchachas.

La tumba ilegal alberga los restos de al menos cinco mujeres: Coral García Lora (16 años) y su hermana Josefa García Lora (18), María Jesús Caro González (18), Joaquina Lora Muñoz (18) y María León Becerril (22). Según los testimonios orales mantenidos durante décadas, las víctimas podrían ser incluso nueve: Josefa González Miranda (17), Dolores García Lora (25, hermana de Coral y Josefa), María Caro Caro (35) y Manuela Moreno Ayora (40).


“Me llevaba a todos sitios con ella, siempre en brazos, me acuerdo cuando me cogía de la mano…” A Pablo Caballero González (87 años) se le entrecorta el habla cuando recuerda a su tía, Josefa González, “hermana de mi madre”. Recuerda, con los ojos inundados en lágrimas, cómo los asesinos hicieron “lo más malo del mundo”, dice.

“Llegar, estar comiendo ellos, y las tenían en cueros… Lo que hacían con ellas… yo qué sé. Eso es lo que decían los más viejos del pueblo, que se divirtieron todo lo que quisieron y luego las mataron. Yo me he enterado de todas esas cosas. Sí, sí. Desnudas”, cuenta.

Es lo que refiere la crónica popular. Que los fascistas buscaron “carne fresca”. Que obligaron a “las niñas, las más nuevas”, a hacerles de comer y servirles sin ropa, sometidas a todo tipo de vejaciones. Abusadas. Usados los cuerpos femeninos como campo de batalla.


“¿Que por qué fueron a por ella? Qué se yo… el novio dicen que era de izquierdas, tenía 20 años y ella, claro, iba a todos lados con él”. Se llamaba “Manuel o Antonio, tenía los mismos apellidos que yo” y los franquistas lo matan “el 5 de agosto y a ella el 17 ó 18”, afina Pablo a escasos metros de una máquina que araña la tierra bajo un ruido ensordecedor. “¿Que si hubo guerra aquí en Fuentes? Guerra ninguna. Llegar [los fascistas] y hacerse los amos”.

“Tiene un claro componente de género y de clase, porque son mujeres pero mujeres jornaleras, que en el año 36 tomaron conciencia de su condición de persona y se rebelaron contra la vida que llevaban”, relata Juan Morillo, de la comisión memorialista Fontaniega.

Los delitos de las “niñas de El Aguaucho”, precisa, eran “que iban a la casa del pueblo a leer y escribir, bordaban banderas republicanas, participaban en las manifestaciones del Frente Popular y organizaron una huelga como respuesta al hecho de que los señoritos dejaran las tierras sin sembrar para boicotear a la República”.

Eso fue suficiente justificación para que el “grupo de jóvenes” fueran “raptadas el 27 de agosto del 36 por falangistas y miembros fascistas y golpistas y traídas a este lugar, el cortijo de El Aguaucho”. Aquí, señala, “las vejaron, violaron, les hicieron de todo y echaron sus cuerpos a un pozo”.

Hace falta que la historia “se reconozca”, apela Juan Campos, otro familiar de estas mujeres presente en el inicio de la exhumación. Que la “gente joven” sepa “lo que aquí se hizo y que los familiares descansen en paz, que es lo que se merecen”.

Tiros a la ‘barriga’ de la embarazada

La represión de género es un fin del plan de exterminio franquista. Y tiene muchos rostros. “A mi madre fue la última que matan”, cuenta Virtudes Ávila Estanislao (82 años). Otra víctima de la represión golpista en Fuentes. “La pusieron ahí y tras tras”, escenifica dos tiros. Carmen Estanislao (24 años) estaba embarazada de ocho meses. Ya muerta, “el crío no dejaba de dar vueltas en el vientre”. “El sepulturero que era un facha de los grandes cogió la pistola y le dio dos tiros en la barriga”.

¿Deben conocer las nuevas generaciones el terror fascista? “Ea, ea… claro que sí”, contesta. “A mi padre le sacaron los ojos, le cortaron la lengua y los testículos, todo con los brazos atados atrás”. El relato sacude, como una trágica retahíla. “Son unos canallas, lo dejaron vivo allí tirado, que sufriera hasta que se le acabó la vida”. Virtudes, huérfana, acaba “secuestrada por las monjas, que me llevan al convento y me rebautizan como Ángeles, pero en cuanto pude me lo volví a cambiar”. Cuentan en el pueblo que cada vez que Virtudes, “no Angelita”, se cruzaba con un asesino le decía “de todo”.

Todos los agentes implicados en la exhumación mantienen una “especial prudencia” sobre el resultado final por la “complejidad” del caso. “No nos encontramos ante una fosa al uso, las víctimas fueron arrojadas al interior de un pozo lleno de agua y si los cuerpos están puede ser bastante compleja tanto su exhumación como el estado de los restos”, relata la directora arqueológica del proyecto, Elena Vera.

La Junta de Andalucía, promotora de los trabajos, subraya el mensaje de cautela. “Hay que insistir en la prudencia”, dice el director general de Memoria Democrática, Javier Giráldez. Y en el “significado muy especial” que tiene la exhumación. “Es un episodio muy significativo y que se ha repetido en varios espacios de Andalucía, como la fosa de Grazalema, de las mujeres de Guillena o de Puebla de Guzmán”, asegura.

Una tipología criminal “que pone en evidencia que hubo una represión de género y esto se ve en el número de mujeres que hay en las exhumaciones y en el trato especializado que los verdugos tuvieron con ellas”, en palabras de Giráldez. “Hay que tener en cuenta un tema terrible”, continúa: “Los testimonios los tenemos a través de los propios asesinos, que fueron vejadas, asesinadas y arrojadas a un pozo”. Relatos orales que deben quedar corroborados “con metodología científica”.

La intervención ha sido reclamada durante años por familiares de víctimas y apoyada por la Asociación Memoria Histórica Fontaniega. Y cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de Fuentes de Andalucía y La Campana, en cuyo término municipal está ubicado el cortijo donde estaba el pozo. La Junta también destaca la colaboración del actual propietario de la finca al facilitar la realización de las tareas exhumatorias.


“Aquí se asesinaron a 117 personas en 3 meses”, explica el alcalde de Fuentes de Andalucía, Francisco Martínez. En un pueblo, recalca, donde “no hubo guerra, hubo represión y es verdad que es una represión que tiene una connotación de género muy llamativa”. Y la finca del Aguaucho fue “desgraciadamente uno de los escenarios donde practicaron esos crímenes, donde asesinaron, de 5 a 8 mujeres”.

http://www.eldiario.es/sociedad/ninas-violadas-asesinadas-franquistas-Aguaucho_0_695381282.html
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Un nazi ayudó a la CIA a capturar al Che Guevara en Bolivia

Hace 50 años, el 9 de octubre de 1967, el legendario revolucionario Ernesto Che Guevara fue ejecutado en Bolivia, un suceso en el que la CIA desempeñó un papel activo en su búsqueda y asesinato.

Como no tenían experiencia en la lucha contra la guerrilla, los estadounidenses recurrieron a Klaus Barbie, un antiguo integrante de la Gestapo. Conocido como “El Carnicero de Lyon”, se escondía de los tribunales franceses en Bolivia.

Este alemán de origen francés se alistó en las SS de la Alemania nazi a los 22 años. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, fue enviado a Lyon (Francia) como jefe local de la Gestapo y allí se ganó su apodo.

Entre otros crímenes, a Klaus Barbie se le atribuyen el arresto y la tortura de más de 14.000 integrantes de la Resistencia francesa, además del envío de 44 niños judíos a un campo de exterminio.

Después de la guerra, logró escapar gracias a la protección del Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército de Estados Unidos (CIC), para el que desarrolló actividades contra el comunismo en Alemania.

En 1951, ante las peticiones francesas para obtener su extradición, Barbie fue trasladado a Bolivia, donde vivió con el nombre Klaus Altmann hasta 1983. Gracias a su experiencia en la lucha contraguerrilla, se convirtió en asesor de varias juntas militares, incluida la dictadura del general René Barrientos, que llegó al poder en 1964 tras un golpe de Estado.

La llegada del Che Guevara a Bolivia en 1966 y el inicio de un movimiento guerrillero en ese país latinoamericano fue una sorpresa desagradable para Barrientos, quien pidió ayuda a la CIA. Al año siguiente, el Ejército boliviano capturó al famoso revolucionario con la ayuda de esa agencia de Estados Unidos.

El papel de Barbie en esa operación no fue revelado hasta 2007, cuando el director británico Kevin Macdonald realizó el documental “El enemigo de mi enemigo“ (“My enemy’s enemy”), en el que rememoró la captura del Che.

Según el documental, Klaus Barbie asesoró al comandante de la unidad estadounidense, el mayor Ralph Shelton, quien debía preparar a los soldados bolivianos para el encuentro con los destacamentos del Che Guevara, pero carecía de experiencia para luchar contra la guerrilla.

Alvaro de Castro, hombre de confianza de Barbie, revela en el documental que ese nazi siempre se jactó de que desarrolló la estrategia para capturar al argentino, al que odiaba y consideraba “un aventurero lamentable” que no habría sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial.

Más de 15 años después del asesinato del Che, “El Carnicero de Lyon” fue extraditado a Francia y enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que había cometido en ese país. En 1987, fue condenado a cadena perpetua y falleció de cáncer en prisión el 21 de septiembre de 1991.

https://actualidad.rt.com/actualidad/252347-carnicero-lyon-nazi-guevara-cia

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La impunidad histórica de los crímenes fascistas en Valencia

Los fascistas valencianos modelan actualmente su discurso y estrategia política hacia folclorismo regionalista y el anti catalanismo,  sabedores que para ampliar su público resulta más movilizador la pasión emocional que una reivindicación materialista extremista.

Nostálgicos del franquismo, pequeña burguesía, conservadores diversos, y sectores de la sociedad valenciana gremialista y folclórica de la ciudad de Valencia, que alcanzan a ciertos colectivos del mundo fallero, conforman la realidad social de una capital que ha mantenido durante un cuarto de siglo a la derecha en las instituciones.

Pero la ultraderecha valenciana más peligrosa une a fascistas, falangistas, y neonazis que “cultivan su radicalización” en las gradas de los campos de futbol, que son en esencia la escuela que apenas han pisado en la vida real. El conflicto con las banderas, la denominación de la lengua y del territorio son elementos de claves que los fascistas valencianos han sabido explotar, apelando a sentimientos culturales y a ciertos comportamientos identitarios desde hace décadas.

Por ello tan importante es tener una ideología propia, con sus símbolos, como construir un enemigo al que combatir y que sea movilizador. Eso explica que en la actualidad la caída de militancia de un partido fascista típicamente valenciano, autodenominado “social patriota”, como es España 2000 y liderados por el empresario Jose Luis Roberto, vaya de la mano desde hace algunos años con sectores del regionalismo valenciano más pacato.

Son precisamente ellos quienes cada año organizan el “paseíllo” al que anualmente someten a la corporación municipal de Valencia cada 9 d’Octubre, no escatimando en la exhibición de simbología fascista, banderas preconstitucionales e insultos de todo tipo. Hace tiempo que este acto institucional, consistente en pasear la Senyera de la ciudad de Valencia, hasta el Parterre para ser homenajeada, se ha convertido en un “vía crucis” que no siempre es posible controlar.

El pasado año el alcalde de Valencia Joan Ribó fue objeto de la violencia callejera de los ultras valencianos, e incluso fue objeto de amenazas muy graves por cambiar las tradiciones que había impuesto Rita Barberá 25 años atrás. Ribó y el pleno mayoritario del Ayuntamiento, con Compromís, PSOE y Podemos, decidió devolver el tradicional traslado al acto civil que siempre fue y que la ex alcaldesa había convertido en un acto de fe católico, al obligar a los ediles a llevar la bandera hasta la catedral, con misa incluida.

Un negro historial criminal

Los fascistas valencianos tienen un largo historial de crímenes y delitos graves que la mayoría de veces, en los último 30 años, le han salido gratis.

La transición fue muy dura y represiva, pero desde luego un crimen conmocionó a los valencianos. Fue el asesinato en 1993 del militante antifascista valenciano Guillem Agulló, cuando contaba con tan solo 18 años. Aquí se demostró que la violencia fascista en el País Valenciano había dado un preocupante paso al frente.

Aquel crimen en el que participaron cinco neonazis acabó con la condena de solo uno de ellos, Pedro José Cuevas, alias “El Ventosa”, a 14 años de prisión, de los que apenas cumplió 8 y el resto los vivió en libertad. Muy barato era asesinar.

Era evidente que se trató de un crimen político. Un grupo ultra extraordinariamente peligroso llamado Acción Radical, había alertado a los agresores de que Guillem se encontraba de vacaciones en Montanejos (Castellón) y fueron a por él. Lo asesinaron a cuchilladas mientras lo sujetaban. Después, según testigos del municipio, alzaron sus brazos y cantaron el Cara al Sol ante su víctima.

La justicia dictó sentencia, dijo que aquello fue una pelea de chavales, y acabó absolviendo al resto de los acusados. Pocos días después, uno de los absueltos, Juan Manuel Sánchez, era detenido por otra agresión en el centro de la ciudad de Valencia.

La benevolencia de las penas por palizas y agresiones diversas, cuando no la impunidad de sus acciones, están a la orden del día. Y es precisamente esta “gratuidad en la agresión” lo que gestado el caldo de cultivo para el fortalecimiento de la impunidad protagonizadas por manadas de agresores ultras.

Diversos documentos estadísticos, entre ellos el Informe Raxen, apuntan a que se producen una media de 600 agresiones fascistas en el País Valenciano al año desde 2007. La mayoría de ellas recogidas de los medios de comunicación, lo que cabe pensar cuántas de ellas no denunciadas se han producido. Muy pocas detenciones e irrelevantes causas judiciales abiertas, bien por la poca precisión en las denuncias policiales o bien por miedo.

Los instructores y fiscales que ponen reparos a aplicar el Artículo 22.4 del Código Penal, en lo referente a odio ideológico, a la hora de agravar los delitos de agresiones, según exponen abogados bregados en estas lides.

El perfil de los fascistas valencianos

Tras los incidentes y agresiones sufridos por los participantes en la manifestación en Valencia con motivo del 9 d’Octubre, día nacional del País Valencià, a manos de elementos violentos, muchos de ellos neonazis fichados, se pone de manifiesto que poco o nada ha cambiado en los último 25 años.

El anti catalanismo, los nostálgicos franquistas, fascistas, social patriotas, neonazis y diversos sectores folclóricos que han vivido gracias a los privilegios concedidos por los gobiernos del PP, tanto en el Ayuntamiento de Valencia como de la Generalitat, son, en su conjunto, quienes se movilizaron contra la manifestación reivindicativa que convoca la izquierda política y cultural valenciana cada año, con motivo del aniversario de la conquista del antiguo Reino de Valencia por el Rey Jaime I de Aragón en 1.238. En esta ocasión el lema “Sí al valencià” (Sí al valenciano).

Las acciones más violentas las llevaron a cabo miembros de los ultras del Valencia CF, los autodenominados Yomus, envalentonados, a los que no les importó ser grabados por teléfonos móviles y cámaras de televisión a cara descubierta. Solo se actúa así quien tiene el convencimiento que sus acciones violentas van a salirle gratis.

La policía no ha detenido a nadie

Decenas de agresiones y la Policía Nacional no ha practicado ninguna detención ni tampoco ha identificado y tomado nota de nadie. A veces parece que la ley y la justicia no se aplica por igual para todos.


Lo que no ha hecho la policía lo están haciendo los ciudadanos. Varios agresores ya han sido identificados por el equipo de abogados que asesora a las víctimas. Uno de ellos es el líder de los Yomus, Vicente Estruch, conocido con el alias de El Alfarrasí, al que se observa en varios videos golpeando a un manifestante. Otro de los identificados es también un líder de extrema derecha. Se trata de Néstor F. alias Néstor Gandía, líder de Gandiblues, los ultras del Gandía CF, que sería detenido en 2014 por agredir brutalmente a cinco chicos, cuatro menores de edad, que acudían a unas jornadas por el uso del valenciano. Néstor es uno de los agresores al fotógrafo del diario El País.

Entre los asistentes a la contramanifestación se encontraba el líder fallero Jesús Hernández Motes, flamante presidente de “InterAgrupación Fallas”, así como conocidos militantes de España 2000 y del GAV, grupo de acción valencianistas.

El fascismo es impunidad

Los dos procesos más importantes abiertos a entramados violentos neonazis como el Caso Armagedón o Frente Antisistema (FAS), más conocido como Operación Pánzer, acabaron en absolución de todos los imputados a pesar de los intensos trabajos de investigación de unidades de Policía y Guardia Civil implicados durante años y la ingente cantidad de pruebas obtenidas.

En el Caso Pánzer, bien conocido, tras cuatro años de investigación y capturados sus integrantes, entre ellos varios militantes y un concejal de España 2000, tuvo que pasar una década para que se celebrara el juicio, sin duda muy mediático por su organización y arsenal ocupado. A pesar de la presión mediática el tribunal zanjó el caso anulando de un plumazo las grabaciones que había autorizado el juzgado de instrucción, absolviendo a todos los acusados.

Exactamente lo mismo ocurrió años antes había con la Operación Armagedón, también con armas por medio. La misma sala de la Audiencia Provincial de Valencia y el mismo magistrado ponente. Se volvió a aplicar la misma receta. Estos ejemplos los que da alas a la ultraderecha valenciana y les permite seguir actuando impunentemente, sabedores que poco o nada les va a pasar si les cogen.

Agulló, asesinado por los fascistas
Al principio del texto citaba del asesino de Guillem Agulló, Pedro José Cuevas Silvestre. Su leve condena por el asesinato del joven antifascista valenciano le sirvió para reincorporarse de nuevo a la faena tras su salida de prisión. Volvió a contactar con viejos camaradas y se integró de nuevo en grupos nazis.

Cuevas se convirtió en un héroe y le colocaron de candidato electoral de Alianza Nacional, volviendo a las andadas. Se integró de nuevo en los “Yomus”, los fascistas del Valencia CF, precisamente el mismo grupo que protagonizó la reciente jornada de agresiones en Valencia.

Poco tiempo después Cuevas Silvestre dio un paso más y también se integró en la organización criminal FAS, en la que había varios militares del Ejército español, en la citada “Operación Pánzer”. “El Ventosa” se encargaba de fabricar los puños americanos que posteriormente la organización comercializaba para financiarse. Este el precio que paga la sociedad cuando sus poderes miran para otro lado.

http://www.publico.es/politica/impunidad-historica-ultraderecha-valenciana.html

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Estados Unidos ha autorizado el asesinato de sus propios conciudadanos con la excusa de la ‘guerra contra el terrorismo’

Holder, ministro de Justicia con Obama
En 2012 Eric Holder, ministro de Justicia de la época de Obama justificó “de manera oficial por vez primera” el asesinato de sus propios conciudadanos en el marco de la llamada “guerra contra el terrorismo”.

Aquel anuncio no decía nada nuevo. Convirtió en oficial algo que es práctica habitual: licencia para matar. Como, naturalmente, hay que buscar una coartada, el ministro se refirió a la lucha contra “el terrorismo”, cuando no hay otros terroristas diferentes de ellos mismos.

En Estados Unidos mueren anualmente más de mil personas por disparos de la policía, lo que hace un promedio de tres asesinatos diarios.

Las conclusiones son muy evidentes. La primera es que no hubo que esperar a Trump (el malo) sino que fue enunciado en tiempos de Obama (el bueno).

La segunda es que el terrorismo justifica cualquier cosa, eventualmente todo.

La tercera es que hasta el momento los asesinatos los cometían los militares fuera de Estados Unidos. Entonces los llamaban “guerras”. Ahora también están en guerra, pero contra su propia población.

La cuarta es que el papel de la policía ya no es detener sino matar, algo que también se ha exportado a todo el mundo y, en especial, a los Mossos d’Esquadra que se estrenaron en agosto en sus nuevas funciones.

La quinta es que si la policía puede matar, también puede secuestrar o torturar, como ya autorizaron previamente.

A todos estos países occidentales que les gustar alardear de derechos humanos, ¿que les queda por aprobar?, ¿qué no han intentado ya?

No es que los países occidentales marchen a pasos agigantados hacia el fascismo, una reedición de las barbaries del III Reich. Ya estamos metidos hasta el cuello en plena barbarie, que será de proporciones aún mayores que la anterior experiencia.

Como alguien preguntará por nuestras fuentes, les diremos que la noticia estaba en el siguiente enlace

http://lci.tf1.fr/monde/amerique/pour-lutter-contre-al-qaida-les-etats-unis-peuvent-eliminer-leurs-7039340.html

No se preocupen por buscarla porque ha desaparecido. Es algo que no podía lucir en el sitio oficial de la televisión pública francesa. Nosotros la hemos recuperado y hemos tomado una imagen de ella para que conste.

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El III Reich planeó asesinar a toda la población de Moscú y convertir la ciudad en un lago

Hitler pretendía convertir la Unión Soviética en una serie de comisariados del Reich una vez hubiese derrotado al Ejército Rojo. Moscú hubiese acabado dentro del ya bautizado como Reichskommissariat Moskowien. Siegfried Kasche, embajador alemán en el estado satélite de Croacia, fue designado el 16 de julio de 1941 como futuro Reichskommissar, un auténtico virrey para territorios que comprenderían el norte y centro de Rusia hasta los Urales. Kasche se quedaría esperando el resto de la guerra a que los panzer germanos entrasen en la ciudad del Kremlin, cosa que nunca ocurrió. Murió ejecutado el 7 de junio de 1947 tras ser condenado en Yugoslavia por sus crímenes de guerra.

También el 16 de julio de 1941 Hitler declaró sus deseos personales sobre la división de los territorios orientales que adquiría Alemania. La península de Crimea, junto con un gran hinterland al norte que hubiese abarcado gran parte del sur de Ucrania, sería «desalojada» de toda la población local y repoblada similar. Además, los estados bálticos, la «colonia del Volga» y el distrito de Bakú (como concesión militar) también anexados al Reich. Dentro del Reichskommissariat Moskowien existirían a su vez una serie de Generalkommissariat más pequeños. Se llegaron a nombrar a las personas encargadas de administrar estos territorios. El terrible Odilo Globocnik, jefe de la SS de Lublin (Polonia) dirigiría el Generalkommissariat de Sverdlovsk.

A Wolf-Heinrich Graf von Helldorf, General de la SS, jefe de policía de Berlín que se hizo rico extorsionando judíos a mediados de los años 30, se le encargó la tarea de esclavizar y expoliar a los habitantes de la región de Yaroslavl. 

Los nazis habían asumido que la Unión Soviética no sería totalmente derrotada por medios militares, incluso conquistando la capital y sus principales ciudades, por lo que se pensó crear una “frontera” en la bautizada como «línea A-A» (Arkanguelsk y Astraсán). De alcanzar las divisiones de Hitler estas posiciones, significaría que el país más grande del mundo perdía un 86% de sus recursos petrolíferos. Los tanquistas alemanes podían parar sus vehículos y salir a fumarse un cigarrillo. Para acabar con la capacidad de producción de la URSS, se iniciaría entonces una campaña estratégica de bombardeos con aviones diseñados para ellos.

El 20 de abril de 1943, día de su cumpleaños, Hitler mostró a su arquitecto Albert Speer un diseño que había dibujado personalmente para la construcción de un búnker con capacidad para seis personas, equipado con ametralladoras, cañones anti tanque y lanzallamas. El dictador comentó que debían construirse centenares de fuertes similares a lo largo de la nueva frontera con los restos de Rusia.

Cuando los alemanes avanzaban en la Operación Tifón hacia Moscú, Hitler decidió que Moscú, Leningrado (actual San Petersburgo) y Kiev serían arrasadas, y sus cuatro millones de habitantes, exterminados para impedir la creación de focos de resistencia. La ciudad de Moscú sería sumergida abriendo las esclusas del canal Moscú-Volga. ¿Pensaba Hitler hacerlo sin evacuar la población antes? Muy probablemente.

Durante el avance a Moscú, el conocido como “el hombre más peligroso de Europa”, el especialista en operaciones especiales que liberaría en 1943 a Mussolini de su detención en el Gran Sasso, Otto Skorzeny, tenía asignada la tarea de capturar estas estructuras y dinamitarlas.

En una conversación mantenida el 2 de noviembre de 1942 con el Ministro Danés de Exteriores Scavenius, el canciller Ribbentrop le comentó que los alemanes creían que la Rusia asiática superviviente a la conquista de la parte europea de la URSS, acabaría convertida en una serie de “inofensivas repúblicas campesinas”. El futuro de los territorios conquistados era el de ser colonizado por colonos alemanes o por minorías raciales locales. Por otro lado, Hitler ordenó que no se permitiese, incluso a sus sucesores en el futuro, la existencia de ningún estado ruso al este de la línea A-A. El 16 de septiembre de 1941, Hitler había mencionado a Otto Abetz, embajador alemán en París, que todo el territorio al este de los Urales sería, estableciendo un paralelismo con el Imperio Británico, “la India de Alemania”.

Afortunadamente, nada de esto ocurrió. La maquinaria de guerra de Hitler fracasó en su lucha contra los eslavos a los que tanto despreciaba, tratándolos de “subhumanos”. La victoria del Ejército Rojo frenó los megalómanos planes expansionistas del líder nazi, que parecían no conocer límites.

https://es.rbth.com/historia/79271-plan-hitler-asesinar-poblaci%C3%B3n-mosc%C3%BA

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Fascismo

Fascistas, racistas y supremacistas en Estados Unidos

Cuesta creer que en Estados Unidos, en pleno siglo XXI, sigan siendo legales las esvásticas, los saludos nazis y realizar marchas por la supremacía blanca en las que el odio y la violencia son las atracciones principales. Un pasado manchado por el racismo y masacres en nombre de la raza blanca no han sido suficiente razón para poner límites a la libertad de expresión.

El supremacismo blanco y el terrorismo blanco siguen siendo un problema para Estados Unidos. Se hizo creer que las capuchas blancas y las antorchas, emblemas del Ku Klux Klan, quedaron enterradas en los años 60 tras la firma del Pacto International de Derechos Civiles y Políticos. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Desde que se pusiese fin a la segregación racial en Estados Unidos, los ataques y manifestaciones por la supremacía blanca han demostrado que una alarmante parte de la sociedad sigue siendo fiel a estos pensamientos.

Muestra de ello es que el ataque terrorista más sangriento de la historia estadounidense antes del 11S fue llevado a cabo por un extremista antiestatal en nombre de la raza blanca. En abril de 1995, Timothy McVeigh hacía detonar una bomba que derribaba un edificio en el centro de Oklahoma City. El atentado ponía fin a la vida de 168 personas, incluyendo niños, y hería a casi 700 personas.

Después de más de dos décadas del atentando, el panorama no parece haber mejorado. La crisis económica, la reciente llegada de inmigrantes y refugiados en busca de un futuro mejor, así como la amenaza yihadista, han servido de excusa para la reavivación de movimientos de supremacismo blanco. La victoria de Donald Trump, además, ha creado un ambiente en el que estos movimientos se sienten cómodos para luchar por su causa. Lejos de aparecer como una figura sólida en la lucha contra el racismo, Trump ha conseguido con sus discursos de odio crear el caldo de cultivo perfecto para avivar las polaridades.

El pasado 19 de agosto se hacía evidente esta realidad. Lo que comenzaba como una “marcha pacífica” por la supremacía blanca en Charlottesville acababa con la muerte de Heater D. Heyer tras ser atropellada por un simpatizante nazi que decidió dirigir su coche a toda velocidad hacia un grupo de personas que se manifestaban en contra de la marcha Unite the Right.

Saber quiénes componen actualmente el movimiento por la supremacía blanca en Estados Unidos y qué es lo que desean puede ayudar a procurar un futuro mejor en la lucha contra el racismo.

Los orígenes del supremacismo blanco

El supremacismo blanco está tan arraigado en la historia de Estados Unidos que parece complicado determinar la fecha exacta en la que comenzó, pero parece acertado empezar con la caída de los estados de la Confederación y la creación del Ku Klux Klan.

Son motivos puramente económicos los que dan pie al racismo en el país. Las colonias europeas en Estados Unidos comenzaron a traer esclavos para potenciar la economía del país, y del siglo XVI al XIX la supervivencia de la nación dependía totalmente de ellos. Así, los estados del país, especialmente los del sur, crearon un sistema económico basado en la mano de obra no remunerada esclava que les permitía obtener ganancias exorbitantes. Pero en 1865 la derrota de los estados de la Confederación en la guerra de Secesión, la implementación de Gobiernos liderados por republicanos y el Decreto de Reconstrucción, que por primera vez en la Historia de los Estados Unidos de América liberaba a esclavos y otorgaba ciertos derechos políticos a los ciudadanos afroamericanos en el sur, acababa con la bicoca de la que tanto se habían beneficiado los sureños. Este nuevo panorama no fue aceptado con júbilo por los estados de la antigua Confederación; no bastaba con presenciar la caída de sus ejércitos, ahora también serían testigos del derrumbe de su sistema socioeconómico.

Es así como una noche de diciembre de 1865 seis jóvenes veteranos de la Confederación con ganas de matar su aburrimiento se reunían en Pulaski, Tennessee, para crear un club social secreto. Su idea inicial era crear un grupo que fuese inusual y sonase misterioso para despertar la curiosidad de unos cuantos y gastar bromas a la población afroamericana. Para ello consideraron que el nombre Ku Klux Klan (KKK), procedente de la palabra griega kuklos —de donde derivan ‘círculo’ y ‘ciclo’—, hacía la función perfecta. Por las noches cubrían sus cuerpos con sábanas y capuchas blancas y, conscientes de la fama de supersticiosos de la población afroamericana, se dedicaban a ir de puerta en puerta haciéndose pasar por militares sedientos caídos en la guerra de Secesión. Pero lo que comenzó como un pasatiempo pronto pasaría a convertirse en una organización seria, con un gran número de simpatizantes, y dejarían las bromas a un lado para apabullar a la sociedad afroamericana y hacer de su historia una macabra.

Los miembros del KKK pronto se dieron cuenta de que sus atuendos eran un mecanismo eficaz para asustar no solo a afroamericanos, sino también a la población blanca.

Del KKK al intelectualismo ‘alt right’

La historia del KKK viene marcada por tres grandes etapas que han ido adaptándose a los acontecimientos de la Historia. La primera etapa fue tras su fundación en 1865. Su objetivo principal era aterrorizar a republicanos y la población afroamericana para evitar que participasen en las elecciones y, así, que los demócratas volviesen a hacerse con las riendas del sur. En 1867 los representantes de las diferentes facciones del Klan se reunían en Nashville, Tennessee, para acordar que la filosofía de la supremacía blanca sería el credo del KKK. Esta se basa en que la raza blanca, debido a su superioridad genética, debe estar por encima de las demás razas y que para ello se deben crear sociedades puramente blancas. Pero la violencia, el descontrol del grupo y la victoria de los demócratas en los estados sureños hicieron que a finales de 1869 el Klan dejase de existir.

En los años 20 la llegada masiva de inmigrantes de Europa, la recesión económica tras la Primera Guerra Mundial, la migración de afroamericanos del sur al norte del país y la llegada de libertades políticas y sexuales hicieron que el KKK volviese a emerger. En 1915 William J. Simmons, inspirado por la película “The Birth of a Nation”, reaviva el Klan y amplía la lista de enemigos a todas las personas que no fuesen blancas o que, aun siéndolo, fueran inmorales, es decir, que llevaran a cabo prácticas contra el cristianismo protestante o antipatrióticas. Así, el grupo, debido a su mezcla explosiva de xenofobia, prejuicio religioso, supremacismo blanco y conservadurismo moral, comenzó a tener una mayor aceptación social, pues no solo apelaba a racistas, sino también a cristianos que perseguían una reforma moral que frenase la modernización desbocada del país. Pero a partir de los años 30 este momento apoteósico se vio frustrado por la Gran Depresión, las portadas de periódicos plagadas con las inmoralidades cometidas por los líderes del Klan y la multa de casi 700.000 dólares al grupo por evasión de impuestos. Las antorchas del KKK se apagaban una vez más.

En los años 50 resurge de nuevo durante el movimiento por los derechos civiles. Esta nueva etapa supone una época de transformación para el grupo. En primer lugar, se vuelve más violento que nunca; se empieza a hablar del “terrorismo blanco”. En segundo lugar, su retórica racista durante un periodo de auge para la segregación motivó a personas ajenas al movimiento a participar en sus campañas de terror. Y, en tercer lugar, la llegada de ideas nazis al país debido a la Segunda Guerra Mundial hizo que el KKK no se llevase todo el mérito en la lucha por la supremacía blanca. Grupos neonazis, paramilitares y cristianos extremistas, tan fragmentados como el KKK de esta etapa, comenzaron a trabajar reclutando a personas que el Klan falló en atraer por ofrecer un abanico reducido de posibilidades en su odio. Debido a esto, el movimiento por la supremacía blanca ha tomado desde los años 70 diferentes aspectos y direcciones.

Además, la victimización que el movimiento adopta a partir de los años 80 es un factor esencial que tener en cuenta para poder entender su ideología actual. Inicialmente, su objetivo era luchar para mantener el dominio blanco, pero, a medida que la realidad política y social comenzó a evolucionar, el movimiento supremacista también lo hizo. Vieron que luchar para prevenir su extinción parecía una causa más noble para justificar sus actuaciones. Por eso, el eslogan que hoy impera entre ellos es el de “las 14 palabras”: “We must secure the existence of our people and a future for white children”, esto es, “Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos”. Este victimismo resulta en lo que califican de “genocidio blanco”.

La extrema derecha actualmente está compuesta principalmente por supremacistas blancos, que creen que la raza blanca es biológica y culturalmente superior al resto; nacionalistas blancos, que apoyan la idea de crear sociedades exclusivamente blancas; neonazis, admiradores de Hitler y que sienten un odio especial hacia los judíos, todas las personas no blancas, la comunidad LGTB y las personas con discapacidades; facciones que siguen los valores clásicos del KKK, y el movimiento “alt right”. Este último, presente también en la manifestación de Charlottesville, es una corriente que está ganando mucho peso por considerarse el movimiento intelectual del supremacismo blanco. El termino “alt right” —derecha alternativa— fue inventando por Richar Betrand Spencer en 2008, un nacionalista blanco que aboga por una “limpieza étnica pacífica” en Estados Unidos. El éxito del movimiento viene dado por su divulgación en las redes sociales, sus memes y su presencia en internet, que permite que seguidores con diferentes creencias puedan participar de manera anónima. Apela al victimismo típico del supremacismo —consideran que la identidad blanca está en peligro y que hay que preservar los valores tradicionales occidentales— e intentan incrementar la calidad del movimiento captando a jóvenes intelectuales conservadores.

Antifas y ‘Black lives matter’: ¿sus opuestos?

Tras la manifestación en Charlottesville, son muchos los que no han tardado en asegurar que “White lives matter” (WLM), movimiento que reivindica “los derechos de los blancos”, ha surgido como oposición al racismo y la violencia del movimiento “Black lives matter” (BLM) y que los antifascistas o antifas son el grupo de la extrema izquierda homólogo a “alt right”.

Primeramente, los movimientos de “White lives matter” y “Black lives matter” no se pueden comparar. El primero es un movimiento racista y violento; el segundo, no. BLM existe porque en la actualidad la población afroamericana sigue siendo víctima de la discriminación y recibe un trato diferente que la población blanca. Sus manifestaciones son pacíficas e incluyen gente de diferentes etnias y orientación sexual. Por el contrario, WLM está liderado por grupos supremacistas, como el KKK y el Partido Nazi Americano, que lo que pretenden es crear una sociedad en la que no haya cabida a la diversidad de razas, sexualidades y culturas, por lo que en sus manifestaciones solo se verán personas blancas, occidentales y, en principio, heterosexuales. De ser violento el BLM, resultaría contraproducente para sus objetivos: optar por la violencia para acabar con la violencia sería como echar piedras sobre su propio tejado. En cambio, los defensores de WLM no necesitan hacer mérito de los medios que utilizan para conseguir sus metas para ser conscientes de su brutalidad.

Por otro lado, el presidente Trump hacía responsables de la tragedia de Charlotessville a “ambas partes”, con lo que se refería tanto a “alt right” como a una supuesta izquierda alternativa —“alt left”—. Sin embargo, aún no existe un movimiento autodenominado “alt left”; a lo que el presidente probablemente se quería referir es al movimiento antifascista —comúnmente conocido como antifa—, ­presente desde hace décadas en Europa, pero nuevo para Estados Unidos Este movimiento está compuesto por anarquistas, socialistas y comunistas que comparten una causa común: acabar con la extrema derecha y el supremacismo blanco. Es por esto que pueden dar la sensación de ser aliados en la lucha contra el supremacismo. No obstante, tampoco dudan en utilizar la violencia para conseguir sus fines y consideran que está moralmente justificado el uso de la fuerza contra la extrema derecha, por lo que al final del día, según sus detractores, no dejan de ser distintos a los defensores de los supremacistas. El Centro Legal para la Pobreza Sureña, conocido por su labor contra el racismo, afirmaba que el uso de la violencia no es la herramienta más eficaz para acabar con los racistas y antisemitas.

Pero la realidad es que, por mucho que se intente comparar BLM y los antifas con WLM, los niveles de violencia ejercidos los supremacistas impiden una comparativa objetiva.

Indudablemente, lo que más fuerza ha dado a estos movimientos fanáticos es que legalmente tienen el derecho a manifestar y hacer apología de sus creencias. La Primera Enmienda de la Constitución restringe la capacidad del Gobierno de limitar el ejercicio de la libertad de expresión; de ahí que la marcha en Charlottesville fuese totalmente legal. Las esvásticas, saludos nazis y cantos de violencia como “Fuera los judíos” o “Sangre y tierra” pueden resultar chocantes en la actualidad por los actos cometidos en nombre de la ideología que estos símbolos sustentan, pero se consideran amparados por la libertad de expresión.

Andrea Moreno http://elordenmundial.com/2017/09/25/racismo-y-fanatismo-el-supremacismo-blanco-en-ee-uu/