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El wahabismo saudí está al servicio del imperialismo occidental (y 3)

Andre Vltchek

¿Qué dijo exactamente el príncipe saudí durante su memorable y revolucionaria entrevista con el “Washington Post”?, ¿y por qué ello es tan pertinente en lugares como Indonesia? Dijo en esencia que Occidente pidió a los saudíes convertir a los Estados “clientes” en entes cada vez mas religiosos, construyendo madrasas y mezquitas. Igualmente añadió: “Creo que el Islam es razonable, que el Islam es sencillo, y que la gente está desviándolo”. ¿La gente?, ¿los propios saudíes?, ¿los clérigos en lugares como Indonesia?, ¿los dirigentes occidentales? En Teherán, discutiendo de este problema con numerosos dirigentes religiosos a menudo se me decía que “Occidente ha conseguido crear una religión nueva y extraña, y después la ha inyectado en diversos países. Lo llama ‘Islam’, pero no lo reconocemos. No es el Islam, en absoluto”.

En Indonesia, el pasado mes de mayo, miembros de grupos terroristas fuera de la ley han provocado disturbios en una cárcel, tomado rehenes y luego han asesinado brutalmente a los guardianes. Tras el aplastamiento de la rebelión, numerosas explosiones han sacudido a el este de Java, incendiándose iglesias y puestos de policía. Hubo muertos. Los homicidas emplearon a los miembros de sus familias, incluso niños, para perpetrar los atentados. Los responsables se inspiraban en los combatientes indonesios llevados a Siria, terroristas y asesinos que fueron apresados y devueltos por Damasco. Muchos terroristas indonesios, ex combatientes en Siria, están ahora en su propio país, inflamando e “inspirando” a sus compatriotas. La misma situación que en el pasado; los cuadros yihadistas indonesios que combatían al gobierno pro-soviético en Afganistán volvieron mas tarde, matando a millares de personas en Poso, en Ambon y en otros lugares de Indonesia.

Los extremistas indonesios se están haciendo célebres en todo el mundo, luchando las guerras de Occidente como legionarios, en Afganistán, en Siria, en Filipinas… Su influencia en el país crece también. Hoy es imposible mencionar en público una reforma social o, Dios nos libre, socialista. Las concentraciones son disueltas, los participantes golpeados, e incluso los representantes populares, los diputados, son intimidados, acusados de ser “comunistas” en un país en el que el comunismo está prohibido por el régimen.

El muy popular gobernador progresista de Yakarta, Ahok, perdió las elecciones y le llevaron ante la justicia ordinaria. Algo claramente “no islámico” al menos desde el punto de vista del wahabismo y de los regímenes occidentales. El Islam radical indonesio hoy es temido. Es incontestado. Gana terreno, porque apenas nadie se atreve a criticarlo abiertamente. Pronto sumergirá toda la sociedad y la asfixiará.

En occidente, lo políticamente correcto da juego. La última descortesía es criticar la forma del “Islam” indonesio, o saudí, por “respeto” a las gentes y su “cultura”. En realidad, no se protege a los saudíes o a los indonesios; se protege a occidente y a sus políticas imperialistas, políticas y manipulaciones utilizadas a la vez contra los pueblos y contra la misma esencia de la religión musulmana.

Mientras que el dogma wahabita-occidental se hace cada vez mas poderoso, lo que queda de los bosques indonesios arde. El país se ve literalmente saqueado por las grandes multinacionales y por las élites locales corruptas. Las religiones, el régimen fascista indonesio y el imperialismo occidental avanzan del brazo, pero ¿hacia donde? Muy probablemente, hacia el hundimiento total del Estado indonesio, hacia la miseria que pronto vendrá, cuando todo haya sido explotado y extraído. Igual que cuando el wahabismo marchaba de la mano con los imperialistas y los saqueadores británicos. Salvo que los saudíes descubrieron sus inmensos campos de petróleo, grandes cantidades de petróleo para atender a sus necesidades (o al menos a las de las élites y de las clases medias, ya que los pobres siguen viviendo en la miseria) y su bizarra interpretación del Islam, inspirada y apoyada por los británicos. Indonesia y otros países víctimas de ese dogma no tendrán tanta suerte.

Es magnífico que el príncipe heredero Mohamed bin Salman haya hablado públicamente y clarificado la situación. ¿Pero quien escuchará? Para los indonesios sus declaraciones llegan demasiado tarde. Para entender lo que ha dicho sería necesario al menos un conocimiento básico de la historia local y mundial, y al menos una cierta capacidad de pensar con lógica. Todo ello está tristemente ausente en los países aplastados por el abrazo destructor del imperialismo. El antiguo presidente de Indonesia, Abderramán Wahid, tenía razón: “Si Dios llegara y hablara….la gente no le seguiría…”.

Indonesia continuará con el wahabismo y con el dogma capitalista, y con los imperialistas occidentales que han “organizado todo”. Lo harán en los próximos años, sintiéndose virtuosos, sonando viejos aires norteamericanos para amueblar el silencio, para no pensar y para no cuestionar lo que sucede en torno a ellos. No habrá dudas. No habrá cambio, ningún despertar ni revolución.

Hasta que el último árbol caiga, y que el último río se envenene, hasta que no quede nada, será la sumisión total, absoluta: hasta que todo esté quemado, negro y gris. Tal vez entonces, algunos pequeños gestos de levantamiento y de resistencia comiencen a crecer.

El wahabismo saudí está al servicio del imperialismo occidental (2)

Andre Vltchek

Ziauddin Sardar, eminente erudito musulmán que reside en Londres, no tiene ninguna duda respecto al hecho de que el “fundamentalismo musulmán” es, en gran medida, el resultado del imperialismo y el colonialismo occidental.

Me lo explicó en una conversación que mantuvimos hace muchos años: “De hecho, la confianza entre Occidente y el Islam se ha roto… Debemos entender que el colonialismo ha hecho mucho mas que hundir las naciones y las culturas musulmanas. Ha jugado un papel principal en la supresión y la final desaparición del conocimiento y del saber, del pensamiento y la creatividad de las culturas musulmanas.

“El contacto colonial comenzó apropiándose del conocimiento y del saber del Islam, que se convirtieron en la base del Renacimiento y de las Luces, y terminó con la erradicación de ese conocimiento y saber de las sociedades musulmanas y de la propia historia. La colonización se llevó a cabo mediante la eliminación física; destrucción y cierre de las instituciones de enseñanza, prohibición de ciertas formas de saber indígena, la muerte de pensadores y eruditos locales, y mediante la reescritura de la historia como la historia de la civilización occidental, en la que se integran las demás historias secundarias de otras civilizaciones.

“De golpe, las culturas musulmanas se ven separadas de su propia historia con números consecuencias graves. Por ejemplo, la supresión colonial de la ciencia islámica ha llevado a la exclusión de la cultura científica de la sociedad musulmana. Esto lleva a cabo introduciendo nuevos sistemas administrativos, jurídicos, educativos y económicos, todos ellos concebidos para instaura la dependencia, la obediencia y la sumisión respecto a las potencias coloniales. El declive de la ciencia y del saber islámicos es un aspecto de la decadencia y el deterioro de las sociedades musulmanas.

“El Islam se vio transformado, pasando de una cultura dinámica y de un modo de vida general a una simple retórica. La educación islámica se convierte en un callejón sin salida, una simple marcha a la marginalidad. Igualmente ha llevado a la reducción conceptual de la civilización musulmana. Quiero decir al respecto que los conceptos que han formado y dirigido las sociedades musulmanas se han disociados de la vida cotidiana de los musulmanes, llevando al tipo de estancamiento que encontramos en sus sociedades hoy. El neo-colonialismo occidental perpetúa este sistema”.

En Indonesia, tras el golpe de Estado militar de 1965 apoyado por Occidente que destruyó el Partido Comunista y llevó al poder un régimen pro capitalista y pro occidental extremista, las cosas se han deteriorado con una previsibilidad, una coherencia y una rapidez asombrosas. Mientras se decía que el dictador fascista Suharto, un implante occidental desde 1965, “desconfiaba del Islam”, en la práctica utilizó todas las grandes religiones con una gran precisión y un efecto fatal sobre su archipiélago. En el curso de su despotismo pro capitalista, todos los movimientos de izquierda y los “ismos” fueron prohibidos, y con ellos la mayoría de las formas progresistas de arte y de pensamiento. El idioma chino se convirtió en ilegal. Igualmente, el ateísmo se vio prohibido. Indonesia se convirtió rápidamente e uno de los países mas religiosos del planeta. Al menos un millón de personas, incluyendo a los miembros del Partido Comunista de Indonesia fueron brutalmente masacrados en uno de los genocidios más monstruosos del siglo XX.

La dictadura fascista del general Suharto jugó frecuentemente la carta islámica para sus fines políticos. En su libro “Los nuevos dueños del mundo” John Pilger describe lo siguiente: “A menudo los generales de Suharto utilizaron a grupos islamistas en los progroms de 1965-1966 atacaron a los comunistas y a cualquiera que encontraran en su camino. Se creó un estilo: cada vez que el ejército quería consolidar su autoridad política, empleaba a los islamistas para actos de violencia y de sabotaje, de manera que ese sectarismo pudiera justificar la inevitable ‘represión’ a manos del ejército”.

Un bonito ejemplo de cooperación entre la mortífera dictadura de derecha y el Islam radical. Tras la marcha de Suharto, la tendencia a una interpretación grotesca y fundamentalista de las religiones monoteístas continuó. Arabia Saudita y el wahabismo favorecido y apadrinado por Occidente empezaron a jugar un papel cada vez más importante. Exactamente igual que el cristianismo, a menudo predicado por antiguos exiliados de la extrema derecha procedentes de China comunista y sus retoños, principalmente en la villa de Surabaya, pero también en otros lugares.

Desde el país laico y progresista bajo el gobierno del presidente Sukarno, Indonesia se degradó progresivamente en un Estado wahabita y pentecostalista cristiano cada vez mas retrógrado y fanático.

Antes de haber sido obligado a dimitir de la presidencia de Indonesia en el curso de lo que muchos consideran un golpe de Estado constitucional, Abdurrahman Wahid, conocido en Indonesia bajo el sobrenombre de “Gus Dur”, un laico musulmán progresista y sin duda socialista, compartió conmigo parte de sus reflexiones:

“En nuestro días la mayoría de indonesios ni se interesan por Dios ni piensan en él. No hacen más que seguir rituales. Si descendiera del cielo y les dijera que su interpretación del Islam es falsa, continuarían siguiendo con esos rituales e ignorarían al Dios”.

“Gus Dur” ha sabido ver claramente las combinaciones de las élites militares y pro-occidentales. Me dijo, entre otras cosas, que el atentado de 2003 contra el hotel Marriot en Yakarta fue organizado por las fuerzas de seguridad indonesias e imputado luego a los islamistas, que de hecho no hacían mas que ejecutar las órdenes dadas por sus patones políticos del régimen militar pro-occidental, disfrazado hasta hoy de “democracia multipartidista”. En Indonesia, la obediencia extrema e incondicional a las religiones ha conducido a una aceptación ciega del un sistema capitalista, del imperialismo occidental y de su propaganda. La creatividad y el pluralismo intelectual han sido eliminados totalmente.

La cuarta nación mas poblada del planeta, Indonesia, no ostenta ningún científico, arquitecto, filósofo o artista de envergadura internacional. Su economía se alimenta exclusivamente del pillaje sin límites de los recursos naturales de vasta regiones del país, otrora vírgenes, como Sumatra o el Borneo indonesio Kalimantan), así como de la parte de Papuasia brutalmente ocupada. La amplitud de la destrucción del medio ambiente es monumental; es algo que intento actualmente captar en dos documentales y en un libro.

La conciencia del estado de cosas, incluso entre las víctimas, es mínima o legítimamente inexistente. En un país despojado de sus riquezas, de su identidad, de su cultura y de su porvenir, las religiones juegan hoy el papel más importante. No queda simplemente nada más para la mayoría. El nihilismo, el cinismo, la corrupción y la violencia reinan sin encontrar oposición. En ciudades sin teatros, sin galerías o cines de arte y ensayo, y también sin transportes ni incluso aceras, en los monstruosos centros urbanos abandonados a los “mercados” con escasez de verde o de parques públicos, las religiones llenan el vacío. Siendo en sí mismas retrógradas, favorables al mercado y codiciosas, los resultados son fácilmente previsibles.

En la ciudad de Surabaya, durante las tomas para mi film documental realizado para la cadena de televisión sudamericana TeleSur (“Surabaya, devorada viva por el capitalismo”) me topé con una enorme concentración cristiana protestante en un centro comercial, en donde millares de personas en un trance total, gritaban y dejaban los ojos en blanco. Una predicadora gritaba al micrófono:

“¡Dios ama a los ricos porque son ricos! ¡Dios detesta a los pobres, porque son pobres!”

Difícilmente podrían Von Hayek, Friedmann, Rockefeller, Al-Wahab y Lloyd George definir sus “ideales” de una forma mas precisa.

El wahabismo saudí está al servicio del imperialismo occidental (1)

Andre Vltchek

Cuando el príncipe heredero saudí declaro en una entrevista con el Washington Post que Occidente era de hecho quien impulsaba a su país a difundir el wahabismo por los cuatro rincones del mundo, hubo un largo silencio en casi todos los medios occidentales, pero también en países como Egipto e Indonesia.

Los que leyeron las declaraciones esperaban una severa reprimenda por parte de Ryad, pero ésta no tuvo lugar. El cielo no se hundió. La explosión no tocó ni al príncipe ni al Post. Todo lo que el príncipe heredero declaró no fue reflejado en las páginas del Washington Post, pero lo que allí figura bastaría para hacer caer regímenes enteros como el de Indonesia, el de Malasia o el de Brunei. O al menos seria suficiente en “circunstancias normales”, es decir, si la población de estos países no estuviera ya desesperadamente adoctrinada y programada, si sus dirigentes no aprobaran o toleraran la forma mas agresiva, chauvinista y ritualizada (por oposición a su forma intelectual o espiritual) de la religión.

Leyendo entre líneas, príncipe saudí ha sugerido que efectivamente es Occidente quien, en el curso de su “guerra ideológica” contra la Unión Soviética y otros países socialistas, escogió el Islam y su ala mas ultra-ortodoxa y radical, el wahabismo, como aliado para destruir casi todas las aspiraciones progresistas, antimperialistas e igualitarias en los países de mayoría musulmana. Como informaba RT el 28 de marzo de 2018:

“La difusión del wahabismo financiado por los saudíes comenzó cuando los países occidentales solicitaron a Ryad ayudarlos contra la Unión Soviética durante la guerra fría”, según declaró el príncipe heredero Mohammed bin Salman al Washington Post.

Bin Salman declaró que los aliados occidentales de Arabia saudita exhortaron al país a invertir en mezquitas y madrasas en el extranjero durante la guerra fría, con el fin de impedir la intrusión de la Unión Soviética en los países musulmanes…

La entrevista con el príncipe heredero se desarrolló inicialmente ‘off the record’. La embajada saudí sin embargo aceptó posteriormente que el Washington Post publicara partes específicas de la misma”.

Desde el principio de la propagación del wahabismo, un país tras otro se ha hundido, arruinado por la ignorancia, el celo fanático y el miedo, que ha impedido a la población de Estados como Indonesia después de 1965 o de Irak tras la invasión occidental regresar (a los tiempos anteriores a la invasión) y al mismo tiempo avanzar hacia algo que era tan natural en su cultura en un pasado no tan lejano, hacia el socialismo o al menos hacia una laicidad tolerante.

En realidad, el wahabismo no tiene mucho que ver con el Islam. O, mas exactamente, obstaculiza y desvía el desarrollo natural del Islam, su lucha por una organización igualitaria del mundo y el socialismo. Los británicos están en el origen del movimiento: ellos, y uno de los predicadores mas radicales, fundamentalistas y regresivos de todos los tiempos: Muhammad ibn Abd al-Wahhab.

La esencia de la alianza wahabo-británica y del dogma es extremadamente simple. Los jefes religiosos obligaban a un miedo terrible e irracional, y a la sumisión que de ello se desprende. Ninguna crítica a la religión es admitida; ningún cuestionamiento de su esencia y en particular de la interpretación conservadora y arcaica del Libro. Una vez condicionados de esta forma, la gente deja de poner en cuestión en primer lugar la opresión feudal, y después la opresión capitalista; de la misma forma han aceptado sin pestañear el pillaje de sus recursos naturales por lo s señores locales y extranjeros. Todas las tentativas de construir una sociedad socialista e igualitaria han sido combatidas, con brutalidad, “en nombre del Islam” o “en nombre de Dios”.

Como evidente resultado, los imperialistas occidentales y las “élites” locales serviles se llenan los bolsillos a expensas de millones de personas empobrecidas y engañadas, en los países controlados por los dogmas wahabitas y occidentales. Solamente un pequeño número de personas, en los países coloniales devastados, son conscientes de que el wahabismo no sirve ni a Dios ni al pueblo; apoyan los intereses y la codicia occidental. Es precisamente lo que sucede en Indonesia, pero también en muchos otros países conquistados por Occidente, como Irak y Afganistán. Si Siria cayera, este país históricamente laico y de orientación social se vería forzado a seguir el mismo espantoso camino. El pueblo es consciente, porque tienen preparación cultural, También ven lo que sucedió en Libia y en Irak, y no quieren en absoluto acabar como ellos. Occidente y sus lacayos han lanzado a sus combatientes terroristas contra el Estado sirio y su pueblo.

Pese a su hipócrita retórica laica, fabricada para consumo local pero no para sus colonias, Occidente glorifica o al menos  rechaza criticar abiertamente a sus brutales retoños, una concepción que ha arruinado y consumido tanto el reino de Arabia Saudita como a Indonesia. De hecho, intentan convencer al mundo que estos dos países son “normales” y, en lo que respecta a Indonesia, “democrática” y “tolerante”. Al mismo tiempo han combatido de forma constante a todos los países laicos o relativamente laicos con mayoría musulmanas importantes, como Siria (hasta hora), pero también Afganistán, Irán (antes del golpe de Estado de 1953), Irak y Libia, antes de que fueran cuidadosa y brutalmente destruidos.

El estado en el que actualmente se encuentran Arabia Saudita, Indonesia y Afganistán es el resultado directo de las intervenciones occidentales y del adoctrinamiento. La inyección del dogma wahabita proporciona a este “proyecto” occidental un perfume musulmán, justificando los miles de millones inyectados en los “gastos de defensa” destinados a la “Guerra contra el terrorismo”, un concepto parecido a un estanque de pesca asiático, en donde se introducen los peces que luego serán pescados a cambio de un pago.

La obediencia o mas bien la sumisión es lo que por numerosas razones Occidente quiere de sus Estados “clientes” y de sus neocolonias. El reino saudita es un trofeo importante debido a su petróleo y su posición estratégica en la región. Los dirigentes saudíes hacen todo a fin de complacer s sus mentores en Londres y Washington, ejecutando la mas agresiva política exterior pro-occidental. Afganistán es algo “apreciado” por su situación geográfica que permitiría a Occidente intimidar e incluso invadir Irán y Pakistán, introduciendo a la vez movimientos musulmanes extremistas en China, en Rusia y en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central. Entre 1 y 3 millones de indonesios “tuvieron que ser” masacrados entre 1965 y 1966 a fin de colocar en el poder a una banda turbo-capitalista corrupta que pudiera garantizar que los recursos naturales en principio infinitos (aunque hoy en rápida disminución) pudieran fluir ininterrumpidamente y a menudo sin pagar impuestos hacia lugares como los Estados Unidos, Europa, Japón y Australia.

Francamente, no hay nada de “normal” en países como Indonesia y Arabia Saudita. De hecho harán falta décadas, pero mas seguramente generaciones enteras para que vuelvan al menos a una especie de modesta “normalidad”. Aunque ese proceso debiera empezar pronto, Occidente espera al fin, a que casi todos los recursos naturales de esos países hayan desaparecido.

Pero es proceso aún no ha comenzado. El principal motivo de la parálisis intelectual y la ausencia de resistencia es evidente: la gente en países como Arabia Saudita e Indonesia están condicionadas de tal manera que aún no son capaces de ver la realidad brutal que los rodea. Están adoctrinados y “pacificados”. Se les ha dicho que el socialismo es lo mismo que el ateísmo, y que el ateísmo es el mal, ilegal y “pecado”. Así el Islam se ve modificado por los demagogos occidentales y saudíes, y se le “envía” al combate contra el progreso y contra modificaciones en el mundo que supongan mas justicia e igualdad.

Esta versión de la religión defiende sin reservas el imperialismo occidental, el capitalismo salvaje así como el hundimiento intelectual y creativo de los países en los que ha sido introducido, incluyendo Indonesia. Ahí, a su vez, Occidente admite la corrupción  generalizada, la escandalosa falta de servicios públicos o los genocidios y holocaustos cometidos en primer lugar contra los propios indonesios y luego contra la población de Timor oriental, y hoy contra papúes, hombres y mujeres sin defensa. No es solamente una tolerancia: Occidente participa directamente en estas masacres y en esas campañas de exterminio, porque participa en la difusión de las formas mas viles de terrorismo y de la difusión de los dogmas wahabitas en las cuatro esquinas del mundo. Todo ello mientras decenas de millones de adeptos al wahabismo llenan a diario las mezquitas, practicando rituales mecánicos sin reflexión profunda ni introspección.

El wahabismo funciona bien; pero para las empresas mineras y bancos con sedes en Londres y Nueva York. Funciona de maravilla para los dirigentes y las “élites” locales de los Estados “clientes”.

Desde 1949 Corea del norte es la frontera estratégica del imperialismo para cercar a China

En torno a Corea del norte, el imperialismo ha venido construyendo desde 1949, cuando triunfa la revolución china, una imagen dantesca para justificar la presencia militar de Estados Unidos tanto en Extremo Oriente como en la península de Corea, en particular, que es imprescindible para mantener el cerco sobre China.

La retirada de las tropas americanas de la península coreana representaría un declive irreversible de la supremacía imperialista en el Extremo Oriente. Para evitar tal retirada, el imperialismo ha construido una imagen sobre Corea del norte como una amenaza inminente a la estabilidad internacional, una imagen en la cual los medios de comunicación son protagonistas.

Los llamados “Documentos del Pentágono”, oficialmente denominado “Informe de la Oficina de la Fuerza de Tareas del Secretario de Defensa de Vietnam”, compilados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1969, revelan que la Guerra de Vietnam formaba parte de una estrategia para mantener controlada a China.

Tres citas importantes de estos artículos revelan esta estrategia. En primer lugar, dice: “La decisión de febrero de bombardear Vietnam del Norte y la aprobación en julio de los despliegues de la Fase I sólo tienen sentido si apoyan una política estadounidense a largo plazo para contener a China”.

Más adelante los documentos admiten: “China, como Alemania en 1917, como Alemania en Occidente y Japón en Oriente a finales de la década de 1930, y como la URSS en 1947, está emergiendo como una gran potencia que amenaza con socavar nuestra importancia y eficacia en el mundo y, más distante pero más amenazante, organizar toda Asia contra nosotros”.

Finalmente, los documentos describen el teatro regional en el que Estados Unidos se enfrenta a China: “Hay tres frentes para un esfuerzo a largo plazo para contener a China (teniendo en cuenta que la URSS ‘contiene’ a China al norte y al noroeste): a) Frente Japón-Corea; b) Frente India-Pakistán; y c) Frente Sudeste Asiático”.

Los documentos del Pentágono siguen mostrando el contexto de las tensiones actuales en Extremo Oriente, incluida la península de Corea. La demonización de Corea del norte es el principal medio por el cual Washington ha justificado durante décadas su compromiso a lo largo en el frente Japón-Corea contra China y el este de Rusia.

Nicaragua: un caso de Guerra No Convencional dirigida por el imperialismo

Mientras más noticias leemos sobre Nicaragua más nos acercamos a la metodología de la Guerra No Convencional, o lo que es lo mismo, el método para derrocar gobiernos en la postmodernidad y también para ganar dinero en aquellos casos donde la derecha, como sucede en Nicaragua, no pasa de ser un grupo de dinosaurios incapaces de articular una agenda política atractiva.

Los golpes blandos se pueden ubicar coyunturalmente en la emergencia de una nueva cosmovisión política, fruto de la casi completa digitalización de la información, de la unión indiferenciada y a crítica de la información, la comunicación y la propaganda en una esfera ciclópica (según Ignacio Ramonet), donde es difícil diferenciar cuál es cuál. Nuevas condiciones que han generado un nuevo metabolismo social, como resultado de una larga cadena de mediaciones políticas, sociales y culturales.

En este panorama político el golpe blando se ejecuta a través de una unión concatenada de poderes políticos fácticos y capitales transnacionales, laboratorios de guerra, organizaciones como la USAID y la NED, que funcionan como el brazo financiero de la CIA. Y su contraparte interna, como son los partidos de derecha, las oligarquías locales y ONG financiadas desde afuera por la USAID y la NED, grupos dirigidos tácticamente por los laboratorios de guerra y la CIA, en complicidad con los partidos de derecha, en algunos casos la jerarquía católica y las oligarquías nacionales.

El golpe suave en sí, es un catálogo de acciones políticas para generar una nueva organización del poder dentro de una lógica y un tipo de democracia a la justa medida del imperio, una democracia de las élites donde el pueblo y su autodeterminación tienen un peso nulo. Una serie de tácticas sin ética-política, de carácter manipulatorio con instrumentos económicos de desestabilización, culturales de carácter mediático, para-políticos (al margen de la política formal), paramilitares (fuera de los cauces legales del monopolio de la fuerza y la constitución).

Todas estas acciones y sus estrategias se ubican en un contexto donde la inteligencia electrónica en el ámbito de la ciberpolítica, vienen utilizados como instrumentos para instalar Asonadas Mediáticas, colocando artificialmente temas sensibles para las mayorías de las poblaciones en el horizonte mediático, para orientar la percepción de esas mayorías hacia el caos y preparar el terreno para derrocar un gobierno. En el caso de Nicaragua las reformas al INSS fueron un mero pretexto para impulsar el objetivo que siempre ha perseguido la derecha de retomar el poder, lo cual no han logrado hacer a través de las vías democráticas electorales que tanto promueven en sus discursos desde la sociedad civil.

Estas asonadas mediáticas vienen acompañadas por asonadas violentas en las calles. Sus estrategias empalman lo virtual (medios, redes sociales) con lo presencial (movimientos de calle), siendo el principal objetivo el derrocamiento de un gobierno.

El Golpe Suave ideado por Gene Sharp en su libro “De la Dictadura a la Democracia”, propone un serie de fases de violencia política y para-política en ascenso que la derecha en Nicaragua ha venido implementando como un estudiante de excelencia académica.

Una primera fase de ablandamiento psicológico manipulando ejes mediáticos sobre temas sensibles para la población como la libertad de expresión, la transparencia electoral, denuncias sobre corrupción. Todo esto con el objetivo de exacerbar el descontento y las normales contradicciones y fracturas internas dentro de cada sociedad.

En Nicaragua el 73.4 por ciento de la población maneja internet desde la telefonía móvil, de estos, casi el 90 por ciento de los usuarios se conecta para acceder a redes sociales, en particular a Facebook y Whatsapp. Siguiendo estas estadísticas se comprende que no es casual que al calor de 45 días los perfiles que han liderado la manipulación mediática, en particular la cuenta SOS Nicaragua haya generado más de 150 millones de mensajes, la inmensa mayoría de estos manipulado, con una similitud espantosa a las guarimbas venezolanas.

El patrón es común, maximizar el número de fallecidos, enlistarlos a todos como su fueran “jóvenes que se manifiestan pacíficamente”, responsabilizar al gobierno de cada acto y demonizar a Daniel Ortega como responsable absoluto de todo cuanto acontece. El final es previsible, exigir una sola cosa: “que se vayan los Ortega-Murillo”.

Simplemente estamos ante una guerra psicológica en la cual se viralizan casi todos los mensajes de la derecha y la legitimidad de un video subido en redes sociales, muchas veces ilegible, ha desplazado cualquier intento de investigación para aplicar justicia. Ante esta avalancha mediática muchos han reaccionado envueltos en una especie de hipnosis y muy poco han importado los logros sociales alcanzados en tres mandatos presidenciales, la estabilidad y seguridad que vivía el país. Quedó en el olvido los años de extrema pobreza, agudizados durante los gobiernos neoliberales, que ubicaron a Nicaragua como segundo país más pobre de América Latina.

Una segunda fase en los Golpes Suaves, dando continuidad a la anterior, es la deslegitimación del gobierno, con el objetivo de desmontar la confianza general de la población fracturando la unidad entre ética y política, a través de acusaciones públicas de totalitarismo, abuso de autoridad de instituciones como la policía y el ejército, aprovechando siempre el descontento popular de base que puede existir en la población.

Una tercera fase viene caracterizada por el “calentamiento de calle”, fomentando conflictos abiertos y movimientos de calle, con demandas políticas que en un primer momento son  reivindicaciones sectoriales y de manera ágil se convierten en reivindicaciones universales.

En el caso de Nicaragua es sorprendente ver como por primera vez se han agrupado dinosaurios de la vida política del país, ubicados en la famosa sociedad civil, con los jóvenes que lideraron en un primer momento las manifestaciones para demandar la derogación de las reformas al INSS. Estos dinosaurios, que nunca han  tenido espacio en la dinámica interna por su desgaste como figura y porque no tienen agenda, intentan acudir ante las cámaras para repetir una y otra vez que “representan a todo el pueblo nicaraguense” en su demanda por un cambio de gobierno inmediato.

Tal vez deban aprender un poco más de matemática porque están desconociendo, como mínimo, a más del 30 por ciento de la población comprometida con la pañoleta roja y negra y leal al comandante Ortega, que claman por la paz, pero no dudarían ni un instante si tuvieran que salir también a las calles para defenderla. En la última encuesta de CID Gallup, empresa costarricense de sondeo de opinión con presencia en Nicaragua, se registran cifras similares, pero la derecha tiene la verdad absoluta, o al menos intenta mostrarse así a través de las redes sociales.

La espontaneidad del movimiento “auto convocado” es cuestionable cuando a todas luces la Coalición Universitaria y de la Sociedad Civil, desde un primer momento cohesionaron  agendas para intentar aglutinar todo tipo de descontentos y resentimientos, en nombre del pueblo. Su propósito, coordinar la violencia y acrecentar la confrontación en las calles, intentando mostrar una imagen de caos generalizado y poca capacidad de actuación del gobierno local, con el respaldo de una plataforma mediática golpista, para saltar a la siguiente fase donde aparecen las armas ante la necesidad de una “auto protección de los estudiantes”.

Lo que más sorprende es que todo esto pase en tan solo 45 días, a pesar de los sobrados ejemplos que ha dado el gobierno para dialogar, encontrar una salida negociada e investigar los hechos violentos en el país. Es más que claro, la derecha nunca ha tenido esta intención sobre la mesa, el único horizonte es la frase del mes “que se vayan”.

La cuarta fase combina diferentes formas de lucha, acciones armadas justificadas en argumentos como la autodefensa ante la represión que estos grupos generan y a su vez mediáticamente acusan al gobierno que pretenden derrocar. El objetivo es crear un clima de ingobernabilidad a través de una campaña de rumores, falsas acusaciones y denuncias sin pruebas, con el objetivo final de desmoralizar las fuerzas leales al gobierno en el poder y crear fracturas internas dentro de las fuerzas militares y policiales.

La quinta y última fase, promueve la fractura institucional con tomas y quemas de instituciones y puntos sensibles de la economía y de atención al público, acompañada de presión y bloqueo general de la movilidad, creación de zonas liberadas y organización de una resistencia urbana hasta generar la renuncia del presidente y la intervención internacional, apelando al Derecho Internacional Humanitario. Si no se llega al objetivo en esta ultima fase, paralelamente se preparan las condiciones para una guerra civil prolongada.

Con lo que no contaron los operadores del Golpe de Estado contra el Gobierno de Nicaragua, quienes por cierto se encuentran en Washington cabildeando para que en la 48 sesión ordinaria de la Asamblea General de la OEA se discutiera la situación de inestabilidad política y social en Nicaragua, fue con la negativa de Luis Almagro y el reconocimiento regional al camino democrático del gobierno nicaraguense y las muestras de voluntad emitidas por el presidente para solucionar la crisis política, de conjunto con el pueblo y todos los sectores de la sociedad.

Luego de una votación para incluir el tema de Nicaragua en la agenda del organismo, el resultado fue desfavorable para los golpistas. No alcanzaron el mínimo de 18 votos requeridos para imponer el tema de su amañada “democratización” a través de un claro golpe de Estado en Nicaragua. La Comunidad Internacional respalda el camino del diálogo y una solución de la crisis a través de mecanismos pacíficos.

En recientes declaraciones de Luis Almagro, el propio controversial Secretario General de la OEA, destaca que “hay factores antidemocráticos que están operando en Nicaragua y hay mentiras también operando y nosotros hemos denunciado esas mentiras porque, en una misión que tuvimos en Managua en días pasados, al comenzar una reunión nos dijeron: ‘si ustedes quieren una solución constitucional para Nicaragua, entonces son cómplices de Ortega’”.

“Estamos diciéndole al gobierno: tiene que entrar la CIDH para investigar las violaciones a los derechos humanos y los asesinatos de manifestantes. Y el gobierno autoriza eso, no hubo ninguna táctica dilatoria ni hubo mala fe en la negociación, se cumplió, además. Les decimos: hay que crear un grupo independiente de expertos para investigar los asesinatos”. Se cumple también. Tampoco hubo maniobras dilatorias.

Simplemente se le cayó la careta a la derecha golpista y poco a poco se irán desplomando también los focos de tensión que han intentado mantener en Managua y otras ciudades aledañas para atemorizar a la población local y generar el caos. En palabras del Comandante Daniel Ortega Saavedra: “Ya sabemos lo que viene después de las batallas que llevan a las victorias, cuando son revolucionarias. Viene la contrarrevolución, ese es un principio que está instalado a lo largo de la historia de la humanidad, y toda contrarrevolución luego tiene su revolución”.

Estas guerras no convencionales no siempre han concluido en el derrocamiento de un gobierno. El caso de Nicaragua será uno de estos ejemplos, esto creo que no le ha quedado claro aun a la derecha golpista.

https://zonafrank.wordpress.com/2018/06/05/la-guerra-no-convencional-el-caso-de-nicaragua-de-excelencia-academica/

Rusia responde a las amenazas de Estados Unidos contra Siria en el frente sur

Rusia ha reaccionado muy pocas horas después de que Washington anunciara que no dudaría en atacar a las fuerzas sirias si lanzaban una ofensiva contra los terroristas en Deraa.

Vladimir Jabarov, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, dijo que el ejército estadounidense debería evitar cualquier uso de «medidas severas» contra el ejército sirio, según la agencia de noticias RBC.

Jabarov advirtió a Estados Unidos sobre cualquier ataque contra el ejército sirio, subrayando que tal comportamiento era «totalmente inaceptable».

«Los americanos ya han usado la fuerza contra el ejército sirio. Espero que no se produzcan acciones impredecibles contra el ejército del Gobierno sirio. En cualquier caso, es necesario evitar la confrontación», dijo el político ruso.

«Rusia siempre escucha buenos consejos. Si realmente se trata de reducir las tensiones, podemos escuchar. Creo que Rusia, gracias a los datos proporcionados por sus servicios de inteligencia, así como por los servicios de inteligencia y las agencias gubernamentales de Siria, analizará la situación y sacará conclusiones relevantes», dijo.

Jabarov respondía así a las amenazas del viernes por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos, que advirtió al gobierno sirio sobre cualquier ofensiva contra los terroristas del Califato Islámico y Al-Nosra en Deraa.

La portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert dijo que Estados Unidos daría una respuesta feroz al gobierno sirio si tenía lugar una ofensiva.

«Como garantes de esta zona de desescalada con Rusia y Jordania, Estados Unidos tomará medidas firmes y apropiadas en respuesta a las violaciones del régimen de Assad», dijo.

El ejército sirio ha concentrado sus tropas en el sur en previsión de una vasta ofensiva, temida sobre todo por Israel, el principal beneficiario de la presencia de terroristas en el sur de Siria, muy cerca de sus fronteras.

http://parstoday.com/fr/news/middle_east-i66952-deraa_la_russie_met_en_garde_les_usa

El número se trabajadores en huelga se ha multiplicado por cinco este año respecto al anterior

En los cinco primeros meses del año se iniciaron 261 huelgas, que fueron secundadas por 570.817 trabajadores, cifra más de cinco veces superior a la del mismo periodo de 2017, según el último informe de la CEOE sobre conflictividad laboral.

Las horas de trabajo perdidas por huelga superaron los 7,5 millones en los cinco primeros meses del año, lo que supone un aumento del 66,6 por ciento respecto al mismo periodo de 2017.

Excluyendo huelgas en servicios de carácter público y de índole extralaboral, hasta mayo tuvieron lugar un total de 188 huelgas (-34 por ciento), secundadas por 17.137 trabajadores (-42,6 por ciento) y por las que se perdieron un total de 1,3 millones de horas (-29,2 por ciento).

En los cinco primeros meses del año se produjeron 66 huelgas en empresas o servicios de carácter público (-37,7 por ciento), que fueron secundadas por 551.362 trabajadores (+292,5 por ciento) y que ocasionaron la pérdida de más de 6,2 millones de horas de trabajo, un 135,6 por ciento más que en los cinco primeros meses de 2018.

Sólo en el mes de mayo se contabilizaron 44 huelgas, un 62 por ciento menos que en igual mes de 2017, con 36.442 trabajadores implicados (-15,1 por ciento) y 1,08 millones de horas perdidas (-43,2 por ciento).

La conflictividad laboral del pasado mes de mayo incidió especialmente en la provincia de Barcelona, con 6 huelgas, seguida de Madrid (4) y Sevilla (3).

Los esquiroles sustituirán a los maestros en huelga en Perú a partir del lunes

Desde el próximo lunes los maestros que permanezcan en huelga serán reemplazados al cabo de 72 horas por otros docentes que están en una lista de espera, anunció el ministro de Educación, Daniel Alfaro.

“Los profesores de reemplazo se colocarán inmediatamente si al primer o segundo día esa plaza no está” cubierta, indicó Alfaro tras precisar que a diferencia del año pasado, esta vez no habrá recuperación de clases.

El ministro consideró que esta huelga es ilegal ya que el sindicato convocante no está considerado como tal sindicato, citando personalmente al portavoz de los maestros del Conare (Comité Nacional de Reorientación y Reconstrucción), Pedro Castillo Terrones, creado desde la base y enfrentado a la dirección del SUTEP (Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación), el sindicato oficioso.

La huelga de seis meses convocada por el mismo sindicato el año pasado fue de las más importantes de Latinoamérica en los últimos años, contó con el respalgo general de la población y puso en jaque a la política económica del gobierno.

Como es habitual, el Defensor del Pueblo salió en defensa del gobierno y su titular, Walter Gutiérrez, expuso un argumento tambien habitual, escudándose en los estudiantes afectados: lo que es un derecho no es la huelga sino la educación. “La educación pública es un derecho fundamental innegociable de los estudiantes”.

Para mayor desfachatez, Gutiérrez invocó a los estudiantes de “menores recursos” y aseguró que la huelga agudiza la desigualdad educativa.

Como en otros países, en Perú los maestros defienden la educación pública, lo que supone enfrentarse a los recortes presupuestarios y, en definitiva, a la política económica del gobierno.

Tras numerosas luchas, el gobierno prometió hace años elevar el porcentaje del presupuesto educativo al 6 por ciento, que sigue en la mitad y es uno de los más bajos de Latinoamérica.


Si -como dicen- el derecho a la educación es tan importante para ellos, ¿por qué no incrementan los presupuestos públicos para su mejora?

Desde los años noventa el gobierno de Perú tiene una deuda social con los maestros, a quienes se les dejó de pagar por la preparación de las clases. De esa manera, tienen que acudir a los tribunales para cobrar. La huelga exige que la deuda social se cumpla sin necesidad de pleitos y que el gobierno cree un fondo específico para asumir ese pago.

El Ministerio de Educación ha reconocido esa deuda y paga con cuentagotas cada vez que hay una protesta. Ayer entregó 200 millones de soles a 20.000 profesores del país para tratar de frenar la huelga.

Cascos Blancos: otros 6,6 millones de dólares al bolsillo

Ayer el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció en un comunicado de prensa de la portavoz, Heather Nauert, que el gobierno de Trump había acordado financiar a los Cascos Blancos de Siria con 6,6 millones de dólares para continuar su “trabajo” en Siria.

“El presidente autorizó a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y al Departamento de Estado de Estados Unidos a liberar aproximadamente 6,6 millones de dólares para la continuación de operaciones de defensa civil sirias vitales y que salvan vidas, más comúnmente conocidas como Cascos Blancos, y el Mecanismo Internacional, imparcial e independiente (MII) de la ONU”, dice la declaración.

Nauert justificó la subvención asegurando que los Cascos Blancos eran un grupo importante en Siria y que han salvado 100.000 vidas en todo el país.

“El gobierno de Estados Unidos apoya firmemente a los Cascos Blancos que han salvado más de 100.000 vidas desde que comenzó el conflicto, incluyendo a las víctimas de los ataques con armas químicas de Assad”, afirma el comunicado.

Nauert acusó al gobierno sirio y al ejército ruso de atacar deliberadamente a los Cascos Blancos en Siria. “Desde 2013, más de 230 de estos valientes voluntarios han muerto mientras trabajaban para salvar a civiles sirios inocentes”, añadió la portavoz.

Estados Unidos suspende todos los vuelos de sus aviones estratégicos tras el accidente de uno de ellos

Tras el reciente incidente con el bombardero B-1B Lancer, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha decidido suspender temporalmente todos los vuelos de sus aviones estratégicos por razones de seguridad.

El 1 de mayo la tripulación de un B-1B Lancer tuvo una emergencia y decidió abandonar la aeronave, pero no lo pudo hacer debido a un fallo del sistema de eyección, por lo que la aeronave hizo un aterrizaje de emergencia en Midland, Texas.

Dado el peligro potencial para los pilotos, se decidió suspender todos los vuelos del B-1B Lancer a partir del 7 de junio. Sin embargo, no se especificó cuándo volverían los bombarderos estadounidenses al cielo.

Vladimir Scherbakov, columnista de Nezavisimoe Voennoe Obozrenie, asegura que la aviación estratégica en Estados Unidos atraviesa una crisis general. Estados Unidos también tiene B-52H y B-2A, pero “los primeros son demasiado viejos y lentos, mientras que los segundos son demasiado caros para ser utilizados en operaciones en las que la existencia de Estados Unidos como estado independiente no está en peligro”.

En definitiva, Estados Unidos debe adaptar sus operaciones y obligaciones a su situación presupuestaria real. Scherbakov también señala que el B-2A corre el riesgo de sufrir un accidente como el de 2008, cuando el avión fue consumido por un gran incendio poco después del despegue.

Es una tendencia alarmante de la Fuerza Aérea. En los últimos cinco años el número de accidentes ha aumentado en un 39 por ciento y supera los 5.500. Los vuelos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos no son seguros, lo que influye en la preparación psicológica de los pilotos.

Fuentes de la Fuerza Aérea estadounidense han asegurado a la CNN que la suspensión de vuelos no afectará las operaciones militares en Irak, Siria y Afganistán.

Los bombarderos estratégicos B-1B Lancer fueron encargados en 1986 y son capaces de llevar una carga mayor que cualquier otro avión militar estadounidense.

Es el principal avión de la flota de bombarderos de largo alcance de la Fuerza Aérea estadounidense y en abril de este año participó en ataques contra instalaciones militares y científicas en Siria, junto con el Reino Unido y Francia.

https://www.fort-russ.com/2018/06/pentagon-loses-half-of-its-strategic-planes-in-1-day-whats-up/

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