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La descolonización de Egipto

Abbas II, kediva de Egipto
Yara El Khoury

A diferencia de sus vecinos del Levante (Líbano, Siria, Palestina, Irak), Egipto es un país perfectamente consciente de su singularidad, y lo ha sido desde los tiempos inmemoriales de los faraones. Está inscrita dentro de unos límites geográficos muy claros trazados por el río Nilo, un río nutriente que vierte su lodo beneficioso cada primavera en un valle verde que corta en medio desierto cuyas relajadas zonas arenosas y rocosas sirven de frontera. Nacido en las misteriosas profundidades de África, el Nilo desemboca en el Mediterráneo después de haber sido dividido en varias ramas que forman el Delta. Los egipcios que viven en sus costas saben que tienen una identidad propia y, a nivel religioso, aparte de la comunidad copta, son de un monolitismo sunita que ni siquiera el largo interludio de los shia fatimíes (969-1171) pudo sacudir.

La campaña egipcia emprendida por el general Bonaparte a finales del siglo XVIII sacó al país de un atropello que lo había mantenido desde que perdió su preeminencia en la época de los mamelucos. En 1517, el sultán otomano Selim I puso fin a esta dinastía de esclavos turcomanos y luego circasianos que habían gobernado el Oriente desde El Cairo desde el final de las Cruzadas. También tomó el título de califa del último descendiente de los abásidas que, cuando los mongoles saquearon Bagdad en 1258, se habían refugiado en El Cairo, elevó entonces a la doble dignidad de sultanato y califato. Desde que fue suplantada por Constantinopla, la capital egipcia ha sido degradada a una ciudad provincial. En 1798, el ejército revolucionario francés trajo a su estela ideas de libertad que imperceptiblemente se deslizarían en los corazones de la población. Un oficial albanés del Imperio Otomano, llamado Mohammed Ali, contribuyó al esfuerzo imperial de expulsar a los franceses de suelo egipcio. En 1805 se elevó a la posición de gobernador al distanciarse del Imperio Otomano. Su política de modernización reintegra definitivamente a Egipto en el curso de la historia. En 1869 la inauguración del Canal de Suez, construido por el francés Ferdinand de Lesseps, hizo del país una parte esencial de la ruta del comercio internacional.

Pero los gastos de los kedivas (*), sucesores de Mohammed Alí, para continuar la obra de modernización, pero también para la ostentación, terminaron endeudando al país que en 1882 quedó bajo control inglés, ya que Londres se había convertido en el propietario del Canal de Suez, una arteria vital para sus intereses porque traza el camino más corto hacia la India, joya de la corona de la Reina Victoria. Los soldados británicos desembarcaron en Alejandría y tomaron El Cairo, donde impidieron el nombramiento del coronel Ahmed Orabi, la primera figura del nacionalismo egipcio, para ocupar el Ministerio de Guerra. El ejército egipcio, caldo de cultivo de este naciente nacionalismo, fue puesto bajo el mando británico.

Sin embargo, nació un embrión de vida política. En 1883, Egipto tuvo una asamblea consultiva elegida por sufragio universal indirecto. En 1907 el país experimentó un sistema multipartidista. El partido Umma (nación) de Saad Zaghlul reivindica la independencia de Egipto del Imperio Otomano y de Gran Bretaña; el partido Watan (patria) de Mustafá Kamel se presenta como una formación tradicionalista y panislámica vinculada a los lazos de Egipto con Estambul; también aparecen liberales-constitucionales muy cercanos al liberalismo europeo.

El país también disfruta de una prensa relativamente libre que beneficia a otras partes del mundo árabe que siguen viviendo bajo el yugo directo de los otomanos. En esta época de Nahda, el renacimiento literario y nacional árabe, la prensa egipcia permite que se expresen las diferentes corrientes de pensamiento.

Tres meses después del comienzo de la Gran Guerra, Inglaterra y el Imperio Otomano se encontraron en campos antagónicos debido a la entrada de este último en la guerra junto a Alemania, los ingleses proclamaron la ley marcial en Egipto y rompieron los últimos vínculos que existían entre El Cairo y Constantinopla. Como señal de esta ruptura, a partir de entonces los kedivas (*) ostentarán el título de sultanes. Egipto se convirtió en un protectorado británico y el Cónsul General británico tomó el título de Alto Comisionado. La Oficina Árabe en El Cairo alentó la revuelta árabe que comenzó en Hijaz y envió al coronel Lawrence a los hijos de Cherif Hussein.

El fin de la guerra en Europa alimentó los sueños de independencia. Fue la principal alegación que una delegación egipcia (wafd) encabezada por el juez Saad Zaghloul del partido Umma presentó al Alto Comisionado Wingate el 13 de noviembre de 1918, dos días después del armisticio de Rethondes. Declarándose incompetente para decidir el asunto, Wingate le aconsejó que se pusiera en contacto directamente con Londres, pero la capital británica se negó a recibirla. Desconsolada, la delegación se convirtió en un partido político y le dio el nombre de Wafd. Su actividad condujo a su dirigente Saad Zaghloul a ser deportado varias veces por los ingleses, pero la fiebre de la independencia se convirtió en una realidad con la que los ingleses y el sultán Fuad, que ascendió al trono en 1917, tuvieron que lidiar. El avance de Wafd fue tal que en 1919 lo tuvieron que autorizar para expresar sus quejas en la apertura de la Conferencia de Paz de París. Saad Zaghloul quedó decepcionado por la aceptación por parte del presidente estadounidense Wilson de un protectorado inglés sobre su país.

Pero la creciente oposición a la que tuvieron que enfrentarse obligó a los británicos a negociar. El 28 de febrero de 1922 el gobierno británico proclamó unilateralmente el fin del protectorado sobre Egipto, pero se reservó cuatro áreas de competencia: la seguridad de las comunicaciones imperiales, la defensa del país contra la agresión extranjera, la protección de los intereses de los extranjeros y las minorías y la administración de Sudán. Estas cuatro cuestiones siguiron pendientes hasta que El Cairo y Londres llegaron a un acuerdo al respecto.

Formulado en 1922, el tratado no se firmó hasta 1936, pero la independencia de Egipto era un hecho real. El descendiente de Muhammad Ali cambia su título una vez más; el sultán Fuad se convierte en rey de Egipto. Se crea una vida política: Constitución, Parlamento bicameral, gobierno nombrado por el rey y responsable ante la Cámara. En las elecciones parlamentarias de enero de 1924, el partido Wafd obtuvo 176 de los 214 escaños. De vuelta del exilio, Saad Zaghlul se convirtió en Primer Ministro. En 1927 surgió una nueva formación en el paisaje político egipcio: la Hermandad Musulmana, fundada por Hassan Al-Banna sobre el rígido modelo de los Ikhwan, la formidable fuerza utilizada por Abdel Aziz Ben Saud para unificar las regiones de la Península Arábiga que iban a convertirse en Arabia saudí.

En abril de 1936, cuando murió el rey Fuad, le sucedió su hijo Faruk, un joven príncipe aclamado por el pueblo. En agosto de ese mismo año, el Primer Ministro Moustapha Nahas, sucesor de Saad Zaghlul, que murió a la cabeza del Wafd, firmó el tratado angloegipcio en Londres. Este acuerdo de 20 años confirma la independencia de Egipto, pero da a Gran Bretaña el derecho a mantener tropas en la zona del Canal de Suez y el Sinaí, a utilizar el espacio aéreo egipcio y el puerto de Alejandría y a reocupar el país en caso de guerra. En 1937, Egipto se unió a la Sociedad de Naciones. Al año siguiente, Nasser cumple 20 años. Está a punto de alistarse en el ejército.

https://www.lesclesdumoyenorient.com/Gamal-Abdel-Nasser-1918-1970-l-homme-le-dirigeant-la-legende-1-3.html

(*) En los tiempos del Imperio Otomano, el kediva era una especie de virrey o pachá que gobernaba en Egipto

El desastre estratégico del imperialismo en Afganistán

Estados Unidos y los talibanes han alcanzado un principio de acuerdo para que el Pentágono retire sus tropas y las de la OTAN en un plazo de 18 meses. El acuerdo está pendiente de la ratificación del gobierno afgano.

Las negociaciones se están celebrando en Doha, Qatar, y los imperialistas se han roto los dientes, mientras los talibanes negocian desde posiciones de fuerza, sin ceder a ninguna de las demandas de Estados Unidos, cuya delegación encabeza Zalmay Khalilzad.

Ni la gigantesca maquinaria bélica estadounidense, ni el ejército que han creado en Kabul, ni las docenas de empresas mercenarias, ni 18 años de sangrienta guerra, ni los presupuestos militares gigantescos, ni las armas de última generación. Todo ha sido inútil. Los talibanes los crearon ellos, el invento se les volvió en su contra y ahora los necesitan para hacer frente a otros dos inventos: Al-Qaeda y el Califato Islámico.

La situación en Afganistán está completamente fuera de control y ha sido el representante de los talibanes en Doha quien puso los dos asuntos encima de la mesa desde el primer minuto. Primero, para empezar a hablar Estados Unidos tiene que sacar sus tropas del país. Segundo, la llegada de los yihadistas procedentes de Irak y Siria a bordo de aviones de carga y helicópteros de transporte estadounidenses y extranjeros que operan bajo la bandera de la ISAF, es decir, de la ONU, es decir fraudulentamente.

La chatarrería de Pentágono y la OTAN no sirve absolutamente para nada porque su invasión militar se basó en uno de los mayores fraudes políticos internacionales, las voladuras del 11 de setiembre de 2001, del que hicieron partícipe a la ONU.

La Guerra de Afganistán no ha ido a menos sino a más con el paso del tiempo. El mayor número de víctimas se produjo en 2017, con más de 10.000 muertos y heridos civiles. El total de víctimas en los 18 años de guerra supera los 100.000.

En el siglo XXI las guerra siguen siendo lo mismo de siempre: la continuación de la política por otros medios y a quien no tiene política, o no tiene más que engaños, no le pueden salvar las armas, ni los drones, ni los aviones, ni los misiles.

El fracaso no es sólo de Estados Unidos, ni de la OTAN, porque en la Guerra de Afganistán han participado nada menos que los 29 ejércitos más poderosos del mundo, entre ellos el español.

Afganistán no ha sido una guerra que “nadie ha podido ganar”, como titulaba El País; es una guerra que ha ganado Afganistán.

Un carnicero asume la dirección del Golpe de Estado contra Maduro en Venezuela

El Golpe de Estado contra Venezuela ya tiene un jefe, Elliott Abrams, un veterano de las intervenciones del imperialismo en Centroamérica en los ochenta.Lejos de rectificar, con el nombramiento de Abrams, Trump intensifica su política golpista hacia el gobierno de Venezuela.

Abrams es un viejo perro de la Guerra Fría que trabajó para el senador demócrata Scoop Jackson contra la URSS, aunque luego cambió de bando; se pasó a los republicanos y tuvo su primer puesto político relevante tras la llegada de Reagan al poder.Entonces desempeñó un papel central en la política imperialista en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, por el cual fue acusado por Human Rights Watch y Amnistía Internacional de encubrir las atrocidades cometidas por los terroristas apoyados por Estados Unidos.

Participó en el escándalo “Iran-Contra”, junto con sus colaboradores Otto Reich, John Negroponte y Oliver North, durante la presidencia de Reagan. Fue condenado por ocultar información al Congreso sobre la ayuda a la contra, pero Bush le indultó.

Abrams presionó a los gobiernos vecino de Nicaragua para que apoyaran la presencia de los contras en su territorio. En 1986 viajó a Costa Rica para amenazar a su presidente, Óscar Arias, con cortarle la ayuda económica si impedía que los contras utilizaran una pista de aterrizaje en la localidad costarricense de Santa Helena.

Nicaragua llevó la injerencia imperialista al Tribunal Internacional de Justicia, que falló a su favor. Washington en un principio rechazó la decisión del Tribunal, pero terminó por aceptarla.

La matanza de El Mozote fue uno de los episodios más dramáticos de la guerra civil salvadoreña. Un batallón del ejército entrenado por militares estadounidenses asesinó a 800 civiles en diciembre de 1981. Semanas después, aparecieron las primeras noticias sobre la masacre en la prensa norteamericana. Abrams afirmó a una Comisión del Senado que se trataba de propaganda comunista y de incidentes manipulados por la guerrilla. Era su respuesta más habitual ante cualquier información sobre crímenes en Centroamérica.

En 2001, durante el gobierno de Bush, fue nombrado Ayudante Especial del Presidente y Director para Democracia, Derechos humanos, y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional.

Junto con Otto Reich, a año siguiente Abrams planificó el Golpe de Estado contra Chávez, quien fue secuestrado mientras el cabecilla de la oposición, Pedro Carmona, ocupaba la presidencia interinamente.

Los árabes se manifestan cerca de Raqqa contra un asesinato cometido por kurdos de las FDS

El miércoles centenares de árabes se manifestaron por las calles de Al-Mansur, cerca de Raqqa, para protestar por el asesinato de Ahmad Al-Zaban, cometido por las FDS porque el joven se negó a unirse a la milicia kurda.

El año pasado las FDS comenzaron a reclutar a la fuerza tropas compuestas por árabes para mantener la ficción de que no son  un duplicado de YPG. Además, el reclutamiento tiene por objeto reforzar la dominación política y militar de los kurdos sobre el noreste de Siria.

Durante las manifestaciones de Al-Mansur, los vecinos y los miembros de la tribu Al-Bujamis se enfrentaron a las FDS y quemaron su cuartel, lo que obligó a los kurdos a retirarse temporalmente de la ciudad.

Los vecinos exigen que las FDS entreguen a los responsables involucrados en el crimen. A principios de esta semana, varias tribus que viven en la orilla oriental del Éufrates también organizaron manifestaciones para pedir a Rusia y al gobierno de Damasco que arreglen los puentes, destruidos por los bombardeos de Estados Unidos.

La destrucción de puentes es una de las herramientas utilizadas para prevenir el movimiento de personas y de mercancías entre las zonas controladas por las FDS y las controladas por el gobierno.

Las FDS mantienen a la región aislada del resto de Siria y sostienen una campaña de propaganda a gran escala afirmando que el gobierno de Damasco impide el regreso de la población a sus casas.

Los kurdos han hecho progresos importantes en la lucha contra el Califato Islámico en concentraciones cercanas a la frontera irakí. Han capturado las aldeas de Al-Baghuzuz Al-Fawqani y Shajlah y avanzan hacia las posiciones del Califato Islámico en Murashida. Cuando esta aldea caiga en manos de las FDS, la concentración del Califato Islámico estará oficialmente eliminada.

Según fuentes kurdas, más de 5.100 personas han huido de las zonas controladas por el Califato Islámico y al menos 500 de ellas, que eran miembros de la milicia terrorista, se rindieron a las FDS.

La insurrección obrera provoca la bancarrota de los sindicatos ‘blancos’ en el norte de México

Fernando Acuña Piñeiro

¿Qué hay atrás de la insurrección obrera en Matamoros, donde los viejos mecanismos del charrismo (*) y los sindicatos blancos favorecedores del amasiato entre empresarios y las cúpulas cetemistas (**) está en plena crisis? Se ha roto el tradicional control. ¿Hay nuevas reglas del juego?

Una ley aprobada, en septiembre del 2018, por la Cámara Alta del senado, parece ser la guillotina que marca el final de la monarquía de la corrupción laboral. Mejor dicho, de los cochupos entre líderes sindicales y empresarios maquiladores, en la frontera tamaulipeca.

Lo que ocurre actualmente en el conflicto obrero-patronal de Matamoros, es apenas la punta del iceberg, de un proceso irreversible, generado desde la propia Organización Internacional del Trabajo, misma que mediante el llamado Convenio 98, abre la puerta a la formación de sindicatos independientes que luchen por mejores salarios, ante la sobre explotación de los trabajadores de la maquila, a nivel global.

La nueva ley que cambia las reglas del juego en el tablero del capitalismo mexicano, fue aprobada por la nueva mayoría morenista de la LXIV legislatura, el pasado 20 de septiembre, apenas poco más de dos semanas de haber iniciado sesiones, provocando de inmediato la airada reacción de los organismos patronales en el país. Especialmente del Consejo Coordinador Empresarial.

Sin embargo, la vuelta de tuerca, mediante la cual, se estaría cerrando la puerta a los arreglos a trasmano, o por abajo del agua entre los lideres sindicales, no es un asunto que surge del obradorismo. Es más bien un instrumento legal de la Organización Internacional del Trabajo, (OIT), que busca poner freno a la competencia económica de países como Vietnam, cuyo alto nivel de desarrollo se da a costa de pagarle, sueldos miserables a sus obreros.

El mencionado Convenio 98, respiraba desde hace casi siete décadas, en la categoría del ya merito, y se traduce como un Convenio de Sindicalización y Negociación colectiva, encaminada a dotar a los trabajadores de protección legal. Todo ello ante los actos injustos y discriminatorios, especialmente por parte de los gremios cetemistas acostumbrados a sacar buenas tajadas económicas, a cambio de defender a las empresas y arrumbar los intereses obreros.

Hablamos ni más ni menos que de un instrumento legal, que liquida a los sindicatos blancos, y prohíbe tajantemente los llamados contratos de protección, mediante los cuales, los liderazgos sindicales firmaban convenios con los empresarios, para favorecer sus intereses, a cambio de sobornos, o como se dice coloquialmente, jugosas “mordidas”.

Otro de los compromisos de los países firmantes del Convenio 98 de la OIT, es el que ordena a sus respectivos gobiernos a garantizar la efectiva aplicación de las leyes laborales. Pero sin intervenir en la vida interna de los sindicatos.

Tal vez por ello, en su conferencia mañanera de ayer miércoles, y ante pregunta expresa, (sobre el caso Matamoros), el Presidente de la república Andrés Manuel López Obrador dijo que no le compete a su administración, meterse en la vida sindical, pero informó que se buscará, en el caso concreto, llegar al acuerdo y a la conciliación.

Suceda lo que suceda en el desenlace del tema obrero patronal de Matamoros, las cosas ya no serán las mismas. El cacicazgo cetemista de Juan Villafuerte Morales, está en declive, y bastaría la más leve intervención de las autoridades federales competentes, para que se destapara la cloaca de los cientos de millones obtenidos por la dirigencia cetemista, en sus pactos de complicidad con las empresas. Las masas obreras han rebasado los viejos esquemas del control sindical, y se han lanzado contra el desgastado cacicazgo de Villafuerte.

Todo lo anterior, a cambio de dejar hacer y dejas pasar, los bajos salarios y demás abusos contra los obreros. El sindicalismo blanco, ha sido colocado en el cadalso, por el movimiento proletario en el norte de Tamaulipas. Habrá que ver como evoluciona y concluye el conflicto, y cuales serán sus repercusiones.

Para concluir, no es ocioso analizar el factor de la Secretaría del Trabajo del gobierno estatal panista, cuya titular María Estela Chavira, llegó a dicho puesto por la vía del amiguismo y de las cuotas de poder, pero sin tener la más mínima noción sobre las relaciones obrero-patronales y su marco normativo correspondiente. Es una improvisada, comentan especialistas en el tema.

Esta es una de las causas, por las cuales la actual Secretaria del Trabajo, no ha intervenido, y se empeña en alegar que dicho conflicto no le corresponde. Se dice que, ella y sus funcionarios, muchos de ellos recomendados reynosenses, que solo llegaron a la Secretaría del Trabajo, para holgazanear, no saben que hacer, pues carecen de preparación en la materia.

Actualmente, la combinación de la inexperiencia e incapacidad de la Secretaría del Trabajo que preside María Estela Chavira, con la soberbia y oídos sordos de la dirigencia cetemista en Matamoros, a cargo de Juan Villafuerte, mantiene en vilo la industria maquiladora matamorense.

Desde ayer circularon versiones en el sentido de que, se le habría caído la candidatura a la diputación local a Arturo Soto, después de que, presuntamente trae un abultado expediente que lo volvería vulnerable ante el gobierno federal y sus adversarios  de MORENA. El plan B de Palacio, se dijo, podría ser el empresario que trabaja en la COMAPA, Miguel Mansur, aunque esto aun no se ha confirmado.

De ser ciertos los rumores, el Subsecretario de Finanzas tendría el hombro de su antigua protectora Margarita Zavala para llorar, y al mismo tiempo alejarse del PAN, para reagruparse en el nuevo partido LIBRE, franquicia política del matrimonio calderonista. A propósito, habrá que ver, si Soto reconoce que fue el matrimonio ex presidencial, quien lo sacó de su pobreza económica, para ponerlo en las aduanas, de donde emergió ya como un nuevo rico.

http://www.hoytamaulipas.net/notas/369780/Matamoros-y-el-derrumbe-de-los-sindicatos-blancos.html
(*) El
charrismo es un término que apareció en México a finales de los años
cuarenta del siglo pasado para aludir a una especie de corporativismo o
connivencia entre el gobierno, las empresas y los sindicatos.

El 21 de julio de 1948 el Secretario de Hacienda, Ramón Beteta canceló la paridad del peso con respecto al dólar, lo que provocó una fuerte devaluación del peso mexicano. Los dirigentes sindicales más importantes convocaron una huelga general, además de movilizaciones y una manifestación de protesta, en el Distrito Federal contra la política económica del gobierno.

Nunca se llevó a cabo. El 28 de septiembre Jesús Díaz de León, alias “El Charro”, con el apoyo del gobierno presentó ante la fiscalía una denuncia contra los dirigentes sindicales acusándolos de desfalco. Fueron inmediatamente detenidos y sometidos a un “juicio” plagado de irregularidades.

Los sindicatos relataron lo que había ocurrido y destituyeron al “Charro”. A su vez, éste asalta con cientos de policías los locales sindicales y el gobierno ordena la detención de los dirigentes sindcales. Así se inició la subordinación de los sindicatos mexicanos al gobierno y al capital.

(**) En
México se llama “cetemista” a lo relativo al sindicato CTM
(Confederación de Trabajadores de México), una mafia sindical podrida hasta la
médula.

Más información:
– Rebelión obrera en las maquildoras de la frontera de México con Estados Unidos
– La mayor mina subterránea de México ha permanecido cerrada 11 años a causa de una huelga

Venezuela: ¿cuándo empezarán los bolivarianos a dar golpes de Estado en lugar de recibirlos?

Juan Manuel Olarieta

Después de 1945 en todo el mundo el imperialismo (Estados Unidos, sus universidades, su prensa) ha reducido el lenguaje político al mínimo: si hay o no hay democracia. Un lenguaje mínimo es expresión de un pensamiento mínimo, es decir, muy fácil de inculcar en amplias masas de la población. Pero además de fácil, también se aprende rápido; no requiere matices engorrosos.

Su efecto es reduccionista: un lenguaje mínimo empobrece absolutamente la capacidad de argumentar y de discutir políticamente.

El minimalismo político es aún mucho más contundente, alcanzando lo cutre, cuando el discurso se polariza en torno al dilema de democracia o dictadura. A partir de que un país o gobierno no es una democracia, como Corea del norte, se producen varios daños colaterales.

El primero es que una dictadura se convierte en un país que no interesa nada a nadie. Aunque todo lo demás lo haga bien, el mundo le desprecia porque no es democrático. En la actualidad eso es lo único fundamental e importante, mucho más que alimentar a la población, que tenga vivienda, educación, sanidad… Es más, muchos de los gobiernos etiquetados como dictaduras se caracterizan por preocuparse de asuntos que no tienen que ver con la democracia.

Segundo, de una dictadura es posible decir cualquier imbecilidad y no quedar mal. Un tertuliano, por ejemplo, no parece gilipollas, sino todo lo contrario, cuado habla mal de dictaduras, como Corea del norte, Siria, Irán o Venezuela. Los que parecen imbéciles son los demás que defienden a países o gobiernos indefendibles.

Tercero, las imbecilidades sobre las dictaduras y los dictadores proliferan, incluso se hacen chistes (“¿Por qué no te callas”) y el país y el gobierno se convierte en un tópico del que todos pueden hablar sin saber nada.

Cuarto, desde 1945 todos presumimos de demócratas, casi nadie propone ni defiende a ninguna dictadura. “¿Dictadura? ¡Ni la del proletariado!”, decía el PCE en la transición.

A partir del simplismo, hay que seguir simplificando todavía más. Para dar o quitar la etiqueta democrática a un país o gobierno es suficiente con un único motivo: tiene que haber más de un partido, los partidos tienen que alternar entre ellos y el alterne depende de elecciones.

La falta de alternancia es sospechosa. Si los que están duran mucho en el cargo lo más probable es que no sea porque lo hagan bien sino porque no hay democracia.

Lo que haga tal o cual partido una vez que ha ganado las elecciones no es culpa del partido sino de que la gente es gilipollas, elige mal, toma decisiones equivocadas. Si en 1982 el PSOE sacó diez millones de votos prometiendo no meter a España en la OTAN, la culpa del ingreso no es del PSOE sino de esos diez millones que les votaron. ¿Acaso no sabían que les iban a engañar?

Pero el PSOE lo hizo todo bien, limpiamente, impecable, con elecciones y reféréndum. Tampoco importa que luego nadie respetara las condiciones del referéndum, es decir, que el PSOE se burlara de los millones de votantes que aceptaron el ingreso (y ya no digamos los que votaron en contra).

Por lo tanto, para evitar engaños, no basta con las elecciones sino que, además, deben ser “limpias”. Por ejemplo, si el gobierno mete a sus oponentes políticos en la cárcel, como hace España, por ejemplo, las elecciones no son “limpias”.

Por lo tanto, ¿por qué España pasa la prueba del algodón y otros países no son democráticos, aunque tengan elecciones? Porque son los demás los que te aprueban o te suspenden, como en el instituto. De ahí que, cuando un gobierno está bajo sospecha, los imperialistas mandan “observadores internacionales”, lo cual es otra diferencia importante: en una dictadura uno se avala a sí mismo; en una democracia quienes te avalan son los demás.

La “comunidad internacional” no envía observadores a España, por ejemplo, para calibrar la calidad de unas elecciones y comprobar si los candidatos pueden hacer campaña libremente (si hay libertad de expresion) o, por el contrario, si los han metido en la cárcel. Cuando en unas elecciones hay observadores hablamos de la segunda división de la democracia; tenemos sospechas, dudas…

Por eso los miran con lupa y no les permiten cosas que son corrientes en la primera división. Eso permite discriminar y normalizar lo anormal: exactamente lo mismo que convierte a España en una democracia, a cualquier otro país sospechoso lo convierte en dictadura.

La gente cutre y gregaria no va más allá; no se preocupa de exquisiteces del tipo: veamos quiénes son esos observadores, ¿serán neutrales?, ¿quién los envía?, ¿con qué propósito?, ¿quién les paga sus gastos?, ¿qué manual de limpieza electoral manejan?

Si alguien observa a los observadores pone en tela de juicio a la “comunidad internacional”, a organismos y personas de los que nadie puede dudar porque son la quintaesencia, la primera división de la democracia, como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, la OEA, la OSCE, Zapatero, Jimmy Carter…

Ahora bien, con Venezuela se puede hacer una excepción que los cutres pasan por alto. El gobierno bolivariano ha ganado más elecciones que muchos otros del mundo y de la historia reciente pero, además, también ha superado más golpes de Estado que ninguno, por lo que yo me pregunto lo siguiente: ¿cuándo veré un golpe de Estado de los bolivarianos?, ¿cuándo meterán a la cárcel a esa chusma de criminales golpistas con una cadena perpetua no revisable?

Los bolivarianos están acomplejados por algo que “los otros”, que son sus enemigos precisamente, no van a hacer nunca, como lo vienen demostrando desde siempre: no les van a conceder la etiqueta de la democracia, como tampoco se la van a conceder a Corea del norte. En este mundo el que reparte las medallas es el general, no la tropa de línea. Los jefes dicen lo que es y lo que no es, y los demás a callarse la boca.

La policía francesa ha empezado a ‘fichar’ a los miembros de los ‘chalecos amarillos’

A comienzos de enero el Ministerio francés de Interior dictó una circular confidencial para que la policía empezara a crear un fichero de todos y cada uno de los que participan en las protestas de los “chalecos amarillos”, según la revista Le Carnard Enchaîné.

Estado civil, antecedentes penales, implicación asociativa… el Ministerio del Interior quiere saber todo sobre los “chalecos amarillos” y ha ordenado al Servicio Central de Inteligencia Territorial (SCRT) que vaya recopilando la información.

En el documento se ordena la policía que identifique a los dirigentes, aquellos que tienen “una influencia real en el movimiento” y que tienen “potencial para ser los interlocutores de la autoridad pública”.

Después de identificarlos, los policías deben rellenar un registro apropiado sobre ellos con las típicas menciones policiales: fotografía, estado civil, apodo, dirección, teléfono, vehículo…

Es sólo una pequeña parte de la información que la policía debe recabar. Además, están los “antecedentes y procedimientos judiciales” de la persona en cuestión, “su participación en asociaciones”, “su influencia y actividad en las redes sociales”, “su participación en los medios de comunicación”, “sus vínculos con elementos o movimientos radicales” y, por último, las “fuentes de financiación del movimiento”.

No quieren que se escape nada. La policía lo quiere saber todo. La iniciativa tiene varios propósitos: vigilar mejor a los “chalecos amarillos”, identificar a los que podrían utilizar la violencia, desafiar a la dirección del movimiento para intentar desviar al movimiento de sus objetivos…

En el capítulo “Observaciones”, el Ministerio quiere saber si “la persona interesada ha estado en contacto con las autoridades” y si “el contacto es posible”, es decir, un intento de camelar o sobornar a los dirigentes.

La información recuperada se archiva en las bases de datos del Ministerio, lo que explica que la Circular no se haya declarado a la Comisión Nacional de la Información y las Libertades. En otras palabras, el fichero está fuera de la ley.

Un lavado de cerebro desde la más tierna infancia: Rusia es mala, miente y engaña

En un programa para los niños, la cadena 4 de la televisión pública francesa trata de inculcar a la infancia que toda la información que procede de Rusia está controlada por Putin, al que llama el “zar de la infox”, es decir, de la intoxicación.

El programa asegura a los niños que las “fábricas rusas de trolls” publican “cientos de artículos sobre la política rusa para decir sólo cosas buenas”. Rusia pretende “inundar internet” con información “falsa”.

Uno de los participantes en el programa, Alexander, un adolescente de 15 años con triple nacionalidad francesa, moldava y ucraniana, asegura que en Rusia “los opositores son enviados a prisión” y que “la Rusia de hoy no es realmente diferente de la Rusia soviética”.

Los niños tienen que comparar los artículos de Le Monde con los de Russia Today para llegar a la conclusión de que la cadena rusa proporciona una información incompleta porque está “financiada por el gobierno ruso”, mientras Le Monde presenta un información completa, porque no está controlado por Putin.

Finalmente, los niños deben crear un perfil del presidente ruso en Twitter con la consigna “Me gustan las noticias falsas” (I love fake news), tras lo cual llega después una entrevista sobre las “fábricas de trolls que intentan influir y manipular a la opinión pública para cambiar votos”.

El plató rebosa una alegría desbordante. A los pequeños niños concursantes se les recompensa cuando emiten la respuesta políticamente correcta sobre la libertad de prensa en Rusia.

Así son los programas de educación infantil en las cadenas públicas de la televisión francesa, los mismos que acusan de “adoctrinamiento” a los demás.

El mundo nunca se había mostrado más preocupado por la verdad y la transparencia. Es maravilloso.

Rebelión obrera en las maquildoras de la frontera de México con Estados Unidos

Nada bien le cayó a los empresarios maquiladores de la frontera norte de México el acuerdo de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos de incrementar un 100 por cien más los salarios mínimos de la zona fronteriza, mucho menos la reacción de los trabajadores ante el retiro de bonos a cambio de ese aumento.

A esos empresarios mezquinos acostumbrados a pagar apenas unos pesos más arriba del salario mínimo, en cantidades de 120, 130 ó 140 pesos diarios tuvieron que incrementar a regañadientes a 176.72 pesos diarios (el nuevo salario mínimo de la zona) pero a cambio redujeron o eliminaron arbitrariamente prestaciones que formaban parte de sus salarios.

Los bonos de puntualidad y de productividad, vales de despensa y fondos de ahorro desaparecieron de la noche a la mañana de sus contratos colectivos con la complicidad de sus dirigentes sindicales, bajo el argumento que ninguna ley los obliga a mantener tales prestaciones.

Los empresarios maquiladores, descubrieron que eliminando (robando) prestaciones a los obreros y ajustándose al nuevo salario mínimo general podían pagar menos IVA y menos impuesto sobre la renta, y además de quedar como benefactores ¡negocio redondo!

Ellos dijeron: nosotros estamos cumpliendo con la ley mexicana, ¡que nos revisen!

Trabajadores de la maquila, en su mayoría mujeres, han acudido a diversas autoridades laborales para denunciar el atraco patronal, pero se han dado cuenta que aquellos gozan de impunidad de altos niveles. Nadie se atreve a inspeccionarlos porque de inmediato chantajean con cambiarse de ciudad. Las autoridades de la zona dicen: no los podemos presionar (mucho) porque lo importante es mantener las fuentes de trabajo (aunque despojen a los trabajadores).

Lo que preocupó no solo a los maquiladores del norte, sino a todos los empresarios del país, fue la respuesta que tuvieron cerca de 20.000 trabajadores de la maquila, que no aceptaron se les arrebataran sus bonos ni que se violaran sus contratos colectivos que obligan a otorgar un bono equivalente a un año de la diferencia del incremento del salario mínimo general que representan 32.251 pesos, el 40 por ciento en moneda nacional.

Sin que nadie se lo esperará pararon labores, sin emplazamiento a huelga, trabajadores de 45 de las 110 empresas maquiladoras. Fue un hecho sin precedentes que hizo se prendieran focos rojos y empresarios de la zona hicieron un llamado de alerta a las autoridades laborales para que intervinieran de inmediato.

Juan Villafuerte líder del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora, afiliado a la CTM, que agrupa a 30.000 trabajadores, acostumbrado a vivir de la complicidad patronal, simplemente fue rebasado por sus agremiados.

Ellos (los obreros) reclaman el cumplimiento de la cláusula 47 de sus contratos colectivos para que los salarios contractuales se incrementen en la misma proporción que los salarios mínimos que ahora se pactó en 16,21 por cien, esta dice:

«A efecto de que los salarios tabulados conserven la diferencias salariales pactadas la empresa conviene con el Sindicato de incrementar dichos salarios tabulados en aquellas ocasiones en que se decrete el salario de emergencia o bien sean decretados por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos con el fin de que se conserven las diferencias salariales pactadas entre las diferentes categorías tabuladas y no permitir por ningún motivo que los salarios de los trabajadores continúen perdiendo su poder adquisitivo».

El líder obrero dice que él no es culpable de que se incumpla esa cláusula, porque las empresas no están obligadas a incrementar el mismo porcentaje del aumento de los mínimos al resto de los salarios. Dice que recibió una carta del presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (cosa que nadie le cree) en el que avala, según él, que no se puede obligar a los patrones a otorgar ese 16,21 por cien, porque ese porcentaje aplica únicamente a los salarios mínimos generales o profesionales, no así a los contractuales. Que esa cláusula 47 no es obligatoria para los patrones para incrementar en ese porcentaje

Ante la rebelión obrera, que llegó a paralizar durante cinco días esa zona fabril los empresarios han empezado con los despidos por doquier y poner en la lista negra a los obreros y mucho más obreras, que solo defienden sus derechos y clausulas pactadas con anterioridad. Les han prometido que si desisten de sus demandas de aumento de salarios tomaran esas faltas como «permisos de trabajo».

Lo real del caso es que los incrementos en los salarios mínimos generales en un 100 por cien más no ha beneficiado al resto de los trabajadores de la zona fronteriza. Sus salarios siguen siendo de miseria y los precios tienen aumentos galopantes que no se reflejan en el raquítico incremento del 5 por cien a los salarios que se pretende darles. Los obreros de la maquila quieren que se les otorgue un 20 por cien al menos y un bono de 32.000 251 pesos 40 por cien en moneda nacional.

Los que han protestado se han enfrentado a una estructura institucional que no los auxilia, sino que avala la represión en contra de ellos. Tienen la esperanza que las autoridades federales del trabajo intervengan y pongan en su lugar a estos patrones que solo se aprovechan del pago miserable de salarios. Por lo pronto la inconformidad crece en la zona fronteriza.

https://lasillarota.com/opinion/columnas/rebelion-obrera-en-las-maquiladoras/267517

 

¡Viva la violencia!

Manifestación en Diyarbakir
Darío Herchhoren

No. No se asusten. Solo se trata de un título provocador. Pero lo que si es llamativo es que la violencia en sus diversas formas está presente en  nuestras vidas en forma permanente, y sin que a veces no seamos conscientes de ello. Basta un ejemplo: los cambios sociales en toda la historia de la humanidad, siempre se han producido con violencia.

Los grandes imperios que hubo durante toda la historia se formaron, se desarrollaron y cayeron gracias a la violencia. Las revoluciones del siglo XX, que cambiaron la historia como la bolchevique, la china y la cubana, lograron triunfar gracias a la violencia. Es que la historia no es otra cosa que la historia de la lucha de clases; y si hay lucha de clases esa lucha no puede ser otra cosa que una lucha violenta.
                                                                                                                             
Es así como llegamos a la conclusión de que los cambios sociales solo pueden resultar tales cambios con el uso de la violencia.
                                                                                                                                   
Personalmente no me gusta la violencia; pero el recurrir a la misma es a veces necesario por el simple hecho de que aquellos que detentan el poder, que manejan el dinero, la educación, la sanidad y hasta los valores morales, no están dispuestos a perder sus privilegios ni a compartirlos con otros que no sean de su clase, y muchas veces esos privilegiados quieren arrebatar esos privilegios a otros iguales a ellos y eso desata las guerras interimperiales. Veamos como ejemplo las dos guerras mundiales, donde se enfrentaron los privilegiados de unos paises contra los privilegiados de otros paises, y ambos contendientes pertenecían a la misma clase social.

Todo este prólogo viene a cuento de lo que está pasando en este momento en Siria, en Venezuela y en Francia.

En Siria, la OTAN, una organización militar al servicio de los intereses imperiales de los EEUU y de algunos de sus servidores ha desatado una terrible guerra con el propósito de hacerse con el petróleo de lo que llaman el «Medio Oriente ampliado», que llega hasta Irán, Pakistán y Afghanistán. Esos planes han fracasado estrepitosamente; y hoy el arrogante imperio norteamericano y sus comparsas (Francia, Inglaterra, Bélgica) se están retirando de alli, porque calcularon mal sus fuerzas.

Rusia que ya había sobrepasado a la OTAN en calidad y cantidad de armas convencionales, superó ampliamente a la misma en armamento no convencional (fuerzas aeroespaciales, misiles hipersónicos indetectables, buques de superficie y submarinos), y ello ha hecho que los militares norteamericanos evaluaran la situación, y llegaran a la conclusión de que era imposible ganar una guerra a Rusia, y si esta continuaba su alianza con China, no había más remedio que aceptar la pérdida de la hegemonía, y con ello, el próximo fin de la OTAN.

Basta con leer la revista National Interest, que se dedica a analizar temas militares, para llegar a esa conclusión. La dimisión del General James Mattis, ministro de defensa de los EEUU hace pocos días, se ha producido por discrepar con Donald Trump en la retirada de las tropas de Siria.

Esa decisión de Mattis, ha quedado explícita en los medios de prensa de los EEUU Washington Post y New York Times, que publicaron sendas notas citando fuentes del Pentágono, donde se exponía esa situación, y donde se alertaba sobre el pronto fin de la OTAN.

En Venezuela basta con observar como la clase adinerada está intentando evitar su seguro naufragio a manos de los sectores y clases sociales más desfavorecidas. El caso venezolano es muy peculiar, ya que el gobierno popular de Hugo Chaves y su continuación por parte de Nicolás Maduro, ha surgido utilizando las herramientas que brindaba el estado burgués capitalista. Es interesante estudiar como el sistema imperante en la Venezuela de la corrupción del gobierno de Carlos Andrés Pérez permitió celebrar elecciones democráticas, y con ello los gobiernos mencionados que fueron empujados por las masas a adoptar cada vez posturas y acciones que ponían en tela de juicio algo tan importante como es la propiedad de los medios de producción, la banca, el manejo del petróleo y el gas, principales productos de Venezuela que funcionan como el motor de su economía. La derecha venezolana ha utlizado a discreción la violencia de las «guarimbas», con cerca de cien muertos; el desabastecimiento, los atentados con bombas y explosivos; ha tentado a las FFAA a intentar un golpe militar, y ha recurrido a ofrecer al imperio norteamericano intervenir invadiendo su propio país, en un acto propio de traidores a su patria; y a pesar de todo ello, Venezuela Bolivariana permanece aunque con graves dificultades. Es decir que los facciosos y fascistas venezolaos que se llenan la boca de democracia y vociferan contra la dictadura de Maduro, recurren a la violencia.

Quiero recordar una frase de Eva Perón, que dijo que «la violencia en manos del pueblo no es violencia, sino que es justicia».

Y ahora le toca el turno  a la Francia del demócrata Macron. La prensa en su más amplia acepción viene «des» informando estos días de los disturbios que promueven los «chalecos  amarillos» que son llamados así porque se distinguen con el uso de esa prenda. Esas personas han puesto en valor las enseñanzas de las revoluciones de 1844 y 1848, la gran experiencia revolucionaria de la comuna de París de 1870, y esto parece ser la continuación de dichas acciones ya lejanas.

Se trata de un movimiento no solo de la clase obrera, sino que participan pequeños empresarios, taxistas, jóvenes estudiantes, agricultores y pequeños ganaderos, que ha cobrado fuerza y ha hecho retroceder a Macron, que ha intentado engañar a los chalecos amarillos convocando a un debate nacional, que sabe que es solo para entretener a incautos. Pero lo que la prensa «seria» no dice es que Macron, el demócrata, ha sacado a la calle a miles de policías y miembros de la gendarmería, con armas largas y tanquetas, y ha desatado una represión que recuerda a la comuna de París, cuando los ejérctos de Francia y Alemania que había sido contendientes hasta hacía unas horas se unen para reprimir a la clase trabajadora. Ambos sabían muy bien quien era su enemigo.
                                                                                                                                    
Como conclusión y mal que nos pese, hay que decir que sin violencia no hay cambios sociales.

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