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Lo que los obreros ‘son’ y lo que los obreros ‘deben ser’ en todo el mundo: una única clase social

Uno de los artículos sobre los “chalecos amarillos” ha suscitado los comentarios de dos lectores que, a su vez, puede ser interesante comentar porque exponen opiniones bastante comunes, pero no por ello menos erróneas.

El primero de ellos dice así: “Si os creéis que los proletarios de los chalecos amarillos son todos de izquierdas vais mal, una gran cantidad son nacionalistas liberales que solo quieren dejar de pagar impuestos y luchar contra eso que llaman globalización”.

Este lector lleva el fenómeno de la protesta francesa terreno de la ideología y de la conciencia. Le preocupa si los manifestantes son de una u otra filiación política, con el agravante de que se refiere a “todos”, lo cual es ya una exageración en sí misma.

A una lucha tan masiva, como la de los “chalecos amarillos”, los manifestantes acuden con su propia cabeza, creencias y, posiblemente, algunos también con el carnet de afiliado, y es muy típico juzgar a las personas por ello, por sus opiniones, por su afiliación, sus votos, o su pancarta.

En definitiva, el lector supone que las personas “somos” diferentes en función de lo que pensamos: “somos” de izquierdas, de derechas, anarquistas, reformistas, socialdemócratas, etc. Lo que nos define es nuestra ideología porque “somos” o nos definimos por eso: por nuestras peculiares ideas.

No obstante, el materialismo sostiene lo contrario. Independientemente de sus creencias, las personas se definen por las relaciones de producción en las que participan, es decir, por sus condiciones de trabajo y por el trabajo mismo que desempeñan, o por la falta de trabajo, que es lo que les conduce (o no) a la lucha y a la protesta, es decir, a una práctica social.

Es lo que Marx y Engels escribieron en el “Manifiesto comunista” de varias formas distintas, como por ejemplo: “El capital no es una fuerza personal sino una fuerza social”. No se trata de que la ideología no sea interesante, e incluso la ideología personal de todos y cada uno de los que han intervenido en la movilización de los “chalecos amarillos”, sino que es más interesante aún eso que normalmente se llaman las “condiciones objetivas”.

Por ejemplo, el lector hace referencia a que los manifestantes no “quieren” pagar impuestos (directos, suponemos), que es otra manera de llevar el análisis al terreno de lo subjetivo. Pero el problema principal no es lo que quieran o no y, según una reciente encuesta publicada por Le Monde (*), resulta que una buena parte de ellos no es que no “quiera” pagar sino que no paga ningún tipo de impuestos directos, seguramente (así lo interpretamos nosotros al menos) porque su salario no llega al mínimo impositivo, es decir, porque no puede.

Otro lector escribe lo siguiente: “Hablar de la clase obrera como algo monolítico es no tener ni puta idea de la realidad en la que se vive pero bueno lo importante es hacer un artículo ‘redondo’ para tener el ego y la vanidad bien alimentados”.

Es una buena demostración de que lo que cada uno lee puede no tener nada en común con lo que queda escrito, aparte de que el recurso a la palabra “monolítico” es algo que se viene imputando al movimiento comunista internacional desde la Guerra Fría.

Cualquiera que haya leído un poco por encima a Marx y Engels sabrá que nadie más que ellos han descrito hasta la extenuación las diferencias entre unos trabajadores y otros, entre unas condiciones de trabajo y otras, de tal manera que una de las categorías básicas del marxismo es la “división del trabajo” que se extiende al ámbito internacional, es decir, a todos los trabajadores del mundo.

Analizar al detalle esas diferentes condiciones de trabajo en las que cada trabajador está inmerso, es fundamental para llevar a cabo una buena labor sindical y política, y en función de ello podríamos hacer un largo listado de tipos diferentes de trabajadores: trabajadores del campo y la ciudad, trabajadores y trabajadoras, trabajo simple y complejo, manual e intelectual, trabajadores autóctonos e inmigrantes…

La clase obrera es, pues, esencialmente heterogénea pero, al mismo, todos sus integrantes tienen en común un hecho igualmente básico: todos ellos son obreros asalariados (o parados), es decir, todos ellos pertenecen a una única clase, cualquiera que sea el lugar en el que trabajen o el tipo de trabajo que desempeñen.

“Unitas complex”, decían los clásicos. Tan erróneo es decir que todos los trabajadores son iguales, como lo contrario: decir que no son trabajadores. Todos los trabajadores del mundo forman parte de una única clase obrera y ese es el significado con el que concluye el “Manifiesto comunista”: proletarios del mundo uníos.

En el mundo actual y en cada uno de los países la burguesía impone, sin embargo, lo concreto, las peculiaridades entre unos y otros trabajadores, el “divide et impera”. La tarea de los comunistas es justamente la opuesta: unir a millones de trabajadores que son diferentes unos de otros.

El artículo versaba precisamente sobre eso: no de lo que los trabajadores “son” sino de lo que “deben ser” en la medida en que todos ellos forman parte de la misma clase social, única en todo el mundo (repetimos). Pues bien, si todos ellos forman parte de una misma clase social, deberán actual como tales, es decir, como una clase única, uniforme y homogénea, para lo cual es necesario tener lo que decíamos en el artículo: programa, organización y dirección.

(*) https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/12/11/gilets-jaunes-une-enquete-pionniere-sur-la-revolte-des-revenus-modestes_5395562_3232.html

Más información:
– ‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza
 

En el mundo nunca había habido tanta ‘inteligencia’ como hoy

Las calles y plazas de las grandes ciudades se están llenando de redes wifi que luego venden a las grandes multinacionales de la tecnología a fin de mantener bien controlados a los vecinos. Por un abuso del diccionario, las llaman “smart cities”, o sea, “ciudades inteligentes”, una de las cuales es Toronto.

Luego todo eso se oferta y vende como servicios y prestaciones de interés para los propios vecinos y visitantes, además de los consabidos discursos absurdos de algunos informáticos sobre las maravillas que nos esperan con la nueva “inteligencia artificial”.

Nunca como hoy había habido tanta “inteligencia” en el mundo. Hay ciudades “inteligentes”, vehículos “inteligentes”, robots “inteligentes”, teléfonos “inteligentes”, viviendas “inteligentes”… Todo es ”inteligente”.

Nuestro viejo diccionario dice que la palabra inglesa “smart” tiene múltiples significados de los que “inteligente” no es el que más nos gusta. También pueden valer “astuto”, “hábil” e incluso “listo” porque en una sociedad capitalista realmente el tipo “inteligente” es el “listo”, o más bien el “listillo” y el “espabilado”.

Lo que normalmente los expertos llaman “inteligencia”, sea natural o artificial, no es otra cosa que la capacidad de adaptación de alguien o algo a la sociedad en la que vive, que es burguesa, competitiva y sedienta de lucro. De ahí que la ciudad “inteligente” de Toronto haya resultado una ciénaga de corrupción, sobornos y mordidas al más alto nivel, desde el Primer Ministro de Canadá hasta el último concejal del ayuntamiento.

En el escalafón de los “listillos” el último lugar lo ocupamos, naturalmente, los vecinos más tontos, que somos lo más típico de internet y las nuevas tecnologías digitales: somos la mercancía que se compra y se vende. En una era tan “inteligente” nadie se preocupa de sus derechos, a los que en la Antigüedad se calificaba como “inalienables”, una maravillosa palabra legada por el Imperio Romano para denotar “aquello que no se puede vender”.

Antes de la llegada de la “inteligencia artificial” en el mundo había cosas así, que no tenían precio, que estaban fuera del mercado (“res extra commercium”). Con los derechos no se negociaba.

Ahora las cosas son de otra manera muy diferente porque en el mundo no prevalecen los derechos sino la “inteligencia” que se aprovecha de nuestra necedad y de nuestra necesidad. A nadie le debe extrañar que los “progres” quieran legalizar la prostitución. Si los órganos se donan, la sangre se vende, los cuerpos se entregan y los vientres se alquilan, ¿por qué no?

A este cambio algunos lo llaman “avance” y los más osados se atreven a hablar incluso de “revolución”. Ya ven como cambia el lenguaje en poco tiempo.

Parece mentira


Jon Iurrebaso

A casi 10 años del abandono de las posiciones de liberación nacional y social para Euskal Herria por parte del complejo Sortu (hablamos de estructuras y no de personas) seguimos asombrándonos.
En un mitin dan por bueno reivindicar la república vasca y al mismo tiempo aceptar la partición de Euskal Herria y teorizar sobre 3 procesos políticos en 3 territorios de Euskal Herria que confluirían en quien sabe qué. Y todo esto dando por hecho que se va a hacer por las buenas y que los Estados francés y español lo van a aceptar. Impresionante.
Ya ni siquiera mencionan a la comunidad internacional como aval de que el paso a la integración en el sistema del ocupante era lo mas racional, justo y prometedor. En realidad lo único que ha hecho el equipo internacional especializado en desmontar movimientos revolucionarios de liberación nacional, a lo largo y ancho del mundo, es ayudar a terminar con el MLNV para gloria de la burguesía (vasca y española), el capital y el imperialismo.
Un día loan a las fuerzas represivas españolas a cuenta de un acción yijadista indiscriminada en Barcelona, como consideran al Estado español en clave democrática. Y, al de pocos meses, dicen que la Constitución es una cárcel de pueblos. El tufo de las elecciones es palpable. Es como el PNV en Salburua, ese día independencia, y al de dos minutos, cipayos de los ocupantes y del orden capitalista.
A bote pronto diríamos que no se puede articular una dinámica de liberación nacional y social (lo decimos por enésima vez) intentando contentar a las bases independentistas, al capital y susuncorda. Todo a la vez. Un imposible que todavía es perdonado e incluso atrae a algunas conciencias.
Esa dinámica es propia del PNV. La lleva practicando toda la vida y salvo intereses puntuales (crisis…), el sistema no va a soltar cuerda a aprendices de última hora, desechando los buenos oficios de la burguesía vasca.
Y lo que parece mentira, decíamos como titulo de esta pequeña reflexión, es que algunos se quejen a diciembre del 2018 que el gobierno no muestra disposición a mover ninguna ficha en el tema de los y las presas políticas vascas. Parece un descubrimiento.
De nuevo decimos que hay enemigos chulos, patanes, perdedores de un imperio, nacionalistas en su 98 % (incluidas la mayoría de las izquierdas) que no mostrarán clemencia ante quien no les va a plantear nunca ningún problema serio. Eso es lo que esta ocurriendo entre el complejo Sortu y los Estados que nos ocupan.
Y parece mentira que unos pidan reformar la Constitución y al mismo tiempo pidan que se aplique la ley del ocupante, tanto en la calle como en las cárceles. Esa misma ley tiene en prisión a militantes vascos en condiciones extremas y uno de ellos proximo a cumplir los 35 años de cárcel.
Una vez más, constatar que desde dentro del monstruo no podemos construir tenemos por qué ser sumisos ante quienes nos niegan a ser libres y dueños y un futuro libre. Es imposible. Apelamos a la reflexión y al debate. No dueñas de nuestro destino. Tenemos derecho y obligación (por los que lucharon, por nosotros/as y por los y las que lucharán) a ser libres y eso solo lo podremos desarrollar mediante la lucha.

Fenómenos mediáticos: Vox, Podemos…

Bianchi

Estamos tentados -a riesgo de simplificar las cosas- de afirmar que, así como «Podemos» nació en un plató de televisión, o alrededor de una terraza de bar tomando unas birras unos profesores universitarios de medio pelo avispadillos en Lavapiés, otro tanto sucede con Vox, aunque estos con otras libaciones y otras extracciones.

También puede deberse, ante el agotamiento de un sistema bipartidista -PP,PsoE-, a destilados fabricados en los laboratorios y covachuelas, con retortas y marmitas, de «think tanks» para reanimar el cotarro con otras «ofertas electorales» para consumo del «cuerpo electoral», que se dice.
El canal privado La Sexta, sobre todo, promovió y promocionó a «Podemos» hasta la extenuación, y lo mismo, o parecido, ha hecho con Vox con el mismo formato aunque distinto mensaje: si los primeros son pintados de «progres» y semibolcheviques para la caverna, los segundos son la «ultraderecha», rayana en el fascismo, lo que, por una parte, «europeiza» al Estado español con una «extrema derecha» que faltaba en el mapa político español, una «anomalía», al decir del cínico Felipe González en comentario supuestamente «gracioso» de este cerval anticomunista, y, por otra parte, «centra» a los partidos que protagonizaron el timo de la llamada «Transición», PP y PsoE, alejados de los «extremos».
Sólo hace falta, eso sí, la «gente» (como decían los «podemitas» antes de convertirse ellos mismos en «casta») que, como cumple en una democracia que se precie, mire usted, les vote, les legitime. Pero, como ya no se dan mítines multitudinarios como antaño, algo anticuado y a los que ni diós iría, se ofrecen -en las campañas electorales, sobre todo- resúmenes televisivos de primeras espadas hablando en un portal o en un frontón pero ya con autobuses y bocadillo para llenar y «estimular», igual que con Franco movilizando a sus huestes. Y para ello, ¿qué mejor que machacar al personal, un día sí y otro también, en tertulias y telediarios, entrevistas y debates, que con imágenes de estos zánganos? Ya se experimentó con un PsoE inexistente en los albores de la «Transición» reanimando su cadáver.
Esto que digo se me ocurrió estando en la sala de espera de un hospital donde los allí presentes veían embobados la caja tonta en que aparecían, o bien, tertulianos políticos (?), o bien, telebasura del hígado, que, si bien lo miramos, apenas hay diferencia entre un tertuliano y una folklórica ya que venden lo mismo: estiércol.
Y es que, queridos amigos, amigas, ya no existen, como las llamaba el gran Lenin, «las masas», sino el (gran) «público»… mediatizado. Como el público que llevan a un set de televisión por 50 euros para hacer bulto en un programa y aplauden cuando se enciende el cartel luminoso de «applause». Un público reducido a reflejos condicionados como el perro de Pavlov. Un público que asiste al show mediático (o al despliegue patético del 40º aniversario de la Constitución), el que lo ve, claro, al que quieren idiotizado, embrutecido y nesciente. Un, como decía el «situacionista» Guy Debord, «espectáculotariado».
Buenas tardes,

¡Vivan las cadenas y mueran los negros!

Juan Manuel Olarieta

Lo único que no se le puede reprochar a la reacción española es que no sea fiel a sí misma desde hace siglos, al menos desde la Contrarreforma, algo que no se puede predicar de los “progres” ni de los posmodernos, tipo Errejón, que nunca sabes si son carne o pescado, pero de quienes no cabe duda que no son lo que dicen ser.
Desde la Inquisición, los reaccionarios hispánicos se gustan a sí mismos y no admiten cambios que no sean para echar el freno y regresar al pasado, cuanto más pasado mejor. Por eso España es una galaxia con mucho pasado y ningún futuro… si las cosas siguen como hasta ahora, o sea, si no hay una revolución.
Cada vez que en España ha caído la monarquía, a la reacción no le ha importado desatar una guerra civil y matar a cuantos ha sido necesario.
La diferencia es que antes no le importaba reconocerlo, mientras que ahora se ha vuelto hipócrita.
Los progresistas españoles (los de verdad, no la bazofia “progre” de ahora) siempre tuvieron que apoyarse en un desmoronamiento del Estado para empujar la historia hacia adelante.
Así ocurrió hace 200 años, cuando Francia invadió la península y los liberales (hoy denostados) aprovecharon para publicar la primera Constitución, de la que se desprendía una agradable sorpresa: los españoles tienen derechos (los mismos derechos).
Aquello no gustó nada a la reacción cavernaria, que acusó a los liberales de “negros”, es decir de lo peor que se le podía tildar a alguien en aquella época. Hoy los llamarían “terroristas”.
En aquellos tiempos la reacción no disimulaba; no le gustaba la libertad (de los demás), ni tampoco los derechos (de los demás). Su consigna era “¡Vivan las cadenas!” porque eso es lo que siempre han pretendido: poner cadenas (a los demás).
Hoy la cosa no ha cambiado. España ha cumplimentado su regreso al pasado y estamos otra vez en el mismo agujero del que nunca hemos logrado salir, en 1939, que es la fecha preferida por la reacción actual.
Lo único que ha cambiado son las invocaciones y la retórica. Hoy todo se hace en nombre de la constitución, la libertad y los derechos. También oigo hablar mucho de un concepto que hace 200 años era subversivo: la nación.
Lamentablemente hay quien cree que la nación es un concepto reaccionario, mientras que otros creen que es algo ahistórico, por encima de la historia o que siempre ha existido.
Pues bien, si hace 200 años la reacción española gritaba “¡Muera la nación!” es porque la nación (española) tenía un contenido subversivo, ligado a la eliminación de los privilegios feudales y a un programa revolucionario como la milicia nacional, es decir, al armamento del pueblo, e incluso al patrimonio nacional, o sea, la expropiación de los bienes del rey para entregárselos a la nación.
Ahora los reaccionarios le han dado una vuelta de 180 grados al asunto y se desviven por eso que ellos consideran como “la nación española”. Para ellos España es una nación que identifican con el fascismo y con los símbolos fascistas.
Por eso cuando el patán de Errejón habla de “arrebatar a la ultraderecha los símbolos nacionales” se refiere a que los antifascistas hagan lo mismo que sus enemigos, o sea, enarbolar la bandera fascista y defender la unidad del Estado.
La España antifascista no tiene nada que ver con eso. No tiene nada que ver con Errejón ni con Vox, empezando porque defiende la libertad y se atiene a un principio clave: “un pueblo que mantiene sometidos a otros, no puede ser libre”.
Hoy como hace 200 años, la España antifascista defiende los derechos de los oprimidos, los individuales y los colectivos, y jamás aceptará que quede integrada en un nuevo Estado, republicano, popular y democrático, ninguna nación que voluntariamente no quiera formar parte del mismo.

Ojo por ojo: el ejército sirio responderá a los ataques israelíes con el aval de Moscú

El ejército sirio responderá a cualquier ataque israelí contra sus bases como parte de una nueva política adoptada por los dirigentes de Damasco tras el accidente del avión ruso Il-20 en septiembre pasado, según una información del periódico kuwaití Al-Rai.

“Damasco está a la espera de un ataque israelí contra objetivos militares específicos para tomar represalias con un ataque similar, lo que significa que un ataque contra un aeropuerto en Siria irá seguido de un ataque contra un aeropuerto en Israel», dijo un funcionario sirio.

Moscú ha dado luz verde al gobierno sirio para responder a cualquier ataque israelí que destruyera las capacidades militares sirias o matara a los asesores extranjeros que apoyan al ejército regular.

El gobierno de Tel Aviv ha sido informado de esta nueva política.

“Cualquier ataque contra objetivos sirios o iraníes será considerado como un ataque contra las fuerzas rusas, lo que no permitirá a Israel matar a sus soldados y oficiales directa o indirectamente”, añadió el funcionario.

Las alegaciones de Israel sobre la destrucción de las capacidades de misiles sirias son falsas. Siria ha recibido misiles de mediano y largo alcance guiados por el sistema ruso de navegación por satélite Glonass. El ejército sirio recurrirá a esos misiles para responder a cualquier ataque israelí.

El 29 de noviembre Israel hizo su primer intento de alcanzar objetivos dentro de Siria desde el derribo del Il-20. Entonces el gobierno de Damasco declaró que todos los misiles israelíes habían sido interceptados con éxito. Hasta la fecha, no hay pruebas de que el ataque israelí haya afectado a ningún blanco.

Es probable que en los próximos días el Ministerio de Defensa sirio no confirme la información de Al-Rai, ya que el gobierno sirio no suele revelar sus decisiones estratégicas.

https://southfront.org/an-airport-for-an-airport-syrian-army-to-respond-to-any-future-israeli-attacks-report/

‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza

La crónica de este fin de semana de FrancetvInfo sobre las movilizaciones de los “chalecos amarillos” no tiene desperdicio (*). Hasta ahora los tertulianos, tanto en Francia como en España, se quejaban de dos aspectos de la lucha que, por cierto, son el mismo aspecto. Por un lado, que se trata de una protesta espontánea. Por el otro, se lamentan de “la violencia” que, como siempre, deben Ustedes interpretar correctamente: se trata de “la violencia” de los manifestantes, no de los que ha matado la policía disparando a bocajarro a diestro y siniestro.

Cuando las movilizaciones populares no están controladas por los agoreros de siempre (sindicatos y partidos “de izquierda”), derivan por derroteros inadmisibles: barricadas, cócteles molotov, cortes de carretera, incendios, asaltos…

La mayoría es pacífica. Ejerce un derecho constitucional y lo hace, además, civilizadamente, e incluso tienen razón. Los protagonistas de los execrables disturbios no son los manifestantes sino unos pocos, al margen de los demás, el “black block”, vándalos, delincuentes comunes…

Ese es el rollo típico de los tertulianos de la tele, cuyas neuronas no dan para más. A fin de evitar tales disturbios, lo mejor es evitar la espontaneidad de las luchas, ponerlas en manos de sindicatos, como la CGT francesa, sin ir más lejos.

Dicho y hecho. Conscientes de que la movilización de los “chalecos amarillos” no se había logrado frenar ni con el atentado de Estrasburgo, tan oportuno, ni con las promesas de Macron, había que poner a un sindicato de salvavidas del capital, que se encargó de convocar una “huelga general” (un sábado) para “defender el poder adquisitivo de los salarios”.

A partir de entonces la liturgia cambia; deja de ser lo que había sido y el propio sindicato avisa previamente a la policía de las manifestaciones convocadas, su horario, su recorrido y demás.

Casi ni hace falta policía porque el sindicato es en sí mismo un policía que se llama “servicio de orden” para que todo transcurra como les gusta. Se ha convertido ya en una “manifestación tradicional”, dice FrancetvInfo, donde la palabra “tradicional” necesitaría algo más de explicación porque no se quiere referir a la Comuna de París, por poner un ejemplo.

A diferencia de otras jornadas, a donde llegaron los tentáculos de la CGT no alcanzó la maldita violencia. “No se registró ninguna perturbación”, añade la crónica de FrancetvInfo.

A través de su gobierno, el capitalismo francés ha encomendado a la CGT acabar con el levantamiento de los “chalecos amarillos”, lo que el sindicato cumplirá con toda celeridad y a cambio de unas mínimas concesiones para no quedarse con el culo al aire.

Es el destino ineluctable de cualquier movimiento espontáneo. Fue bonito mientras duró porque demostró que también en las grandes metrópolis mundiales hay combustible suficiente para incendiar la pradera.

Es algo de lo que, sin embargo, muchos dudan porque creen que el proletariado se ha “aburguesado”, o que está “alienado”, o que vota a la “extrema derecha”. En fin, cada día leemos bobadas como esas para todos los gustos.

Los que opinan de esa manera tienen una carencia seria: se preocupan mucho de los demás; se quejan de que quienes no luchan son los demás, de que ya deberían haber salido a luchar, o de que luchan poco.

Deberían preocuparse por sí mismos. En todo el mundo, incluidos los países del Primer Mundo, la clase obrera saldrá a la calle de manera inexorable y saldrá, además, a por todas. Por lo tanto, eso no les debería preocupar, sino lo que harán ellos cuando eso se produzca. ¿Están Ustedes preparados?, ¿serán capaces de ponerse a la cabeza de un movimiento así, de ir a por todas?, ¿o más bien son Ustedes bomberos del tipo CGT francesa?

Lo mismo que en España, en Francia el déficit no es la clase obrera, que ha dado muestras mil veces de que está dispuesta a todo. Lo que le falta al movimiento es cabeza, dirección y programa. Preocúpense de ello y dejen de culpabilizar a los trabajadores. ¿Está Usted organizado?, ¿está bien organizado?, ¿tiene un programa que ofrecernos a los demás?, ¿es capaz de dar una explicación de la situación política?, ¿qué salidas nos ofrece?

(*) https://france3-regions.francetvinfo.fr/auvergne-rhone-alpes/lyon-saint-etienne-manifestations-pouvoir-achat-1592309.html

Más información:
– De las barricadas de los ‘chalecos amarillos’ ha surgido una nueva estrella: Eric Drouet

Los trabajadores húngaros en pie de guerra contra la reforma laboral del gobierno

Desde hace varios días los trabajadores húngaros se están manifestando para protestar contra la reforma de la legislación laboral del gobierno, recién aprobada el 12 de diciembre.

En virtud de la nueva legislación, los capitalistas podrán exigir a sus trabajadores que trabajen hasta 400 horas extraordinarias al año (frente a las 250 horas que han trabajado hasta ahora), pagaderas en un plazo de tres años.

Los trabajadores califican la reforma como un “derecho de esclavitud” y exigen que se apruebe un aumento del salario mínimo.

El Primer Ministro, Victor Orban, dice que “para ganar más hay que trabajar más” y califica a los manifestantes de criminales y vándalos.

El 14 de diciembre, cerca de 3.000 personas se reunieron frente al Parlamento en Budapest, donde se produjeron choques de los manifestantes con la policía, que lanzó gases lacrimógenos para disolver la concentración.

La policía detuvo a unos 50 manifestantes y unos 15 policías resultaron heridos.

Los manifestantes eran jóvenes en su mayoría y las movilizaciones se están extendiendo a otras ciudades de Hungría. En Pécs, por ejemplo, las manifestaciones también fueron significativas, pidiendo la “destrucción del castillo de naipes erigido por el gobierno”.

Hoy está convocada una manifestación en Budapest, que se espera sea masiva. Es la primera vez que Orban tropieza con tantos manifestantes heterogéneos, agrupados por el rechazo a su política antiobrera. Durante la última manifestación los manifestantes empezaron a gritar “¡Fuera Orbán!”.

La Hungría actual reedita el Imperio Austro-Húngaro de hace un siglo, un país bajo el control de Alemania, que no mueve un dedo sin el consentimiento de Merkel.

Al menos 120 detenidos en el quinto sábado de manifestaciones de los “chalecos amarillos” en Francia

Al menos 120 personas han sido detenidas durante el quinto sábado consecutivo de movilizaciones de los “chalecos amarillos”, que no han logrado frenar ni las promesas de Macron de dar marcha atrás en el impuesto sobre los carburantes, ni el atentado mortal de Estrasburgo.

Un conductor se ha convertido en la séptima víctima mortal desde el inicio hace cinco semanas de las protestas, al estrellar su vehículo contra un camión detenido por un retén de los manifestantes levantado en la localidad belga de Erquelinnes, en la frontera con Francia.

Para inspirar sensación de normalidad y no espantar a los turistas, el gobierno ha decidido que algunos de los principales monumentos de París, como la torre Eiffel o el Arco del Triunfo permanezcan abiertos.

Sin embargo, muchos museos y sitios culturales en París permanecerán cerrados por precaución, como las Catacumbas, el Museo de Arte Moderno, el Petit Palais o el Museo Cernuschi. Varias estaciones de metro permanecerán cerradas o con interrupciones, principalmente en el oeste de París.

La policía también ha iniciado el baile de cifras. Dicen que el llamado Acto V ha sido secundado por unos 16.000 manifestantes que han efectuado 199 bloqueos en todo el país, frente a los 22.000 asistentes de la semana pasada, donde fueron levantados unos 297 retenes.

Las cifras son sustancialmente más bajas que las registradas el fin de semana pasado, apogeo de las protestas, cuando antes del mediodía ya habían resultado detenidas unas 320 personas en un día que acabó con más de 1.000 detenidos y unos 135 heridos.

En París, la nueva marcha, protagonizada en su inicio en torno a las 8.30 por apenas un millar de manifestantes, ha estado flanqueada por el contingente policial. En los Campos Elíseos la policía ha empleado de nuevo gases lacrimógenos durante la mañana.

A primera hora se contabilizaban apenas un millar de manifestantes, aunque se mantiene un dispositivo policial de gran envergadura que ha tenido que intervenir finalmente en torno a las 16.00 con cañones de agua en los Campos Elíseos. También se tiene constancia de cargas policiales en el mercado de Las Halles centrales. A ello hay que añadir disturbios leves en barrios céntricos de la capital como el de Opera, Saint-Lazare o la avenida Presidente Wilson.

En el programa de esta mañana de ETB sobre los “chalecos amarillos”, al hablar de “la violencia” se les ha olvidado a todos mencionar que 7 manifestantes han fallecido como consecuencia de las protestas. La policía francesa también es intocable.

Veamos: en Bruselas el número de detenidos en la manifestación de hoy de los “chalecos amarillos” es de 60, a pesar de que la policía dice que no hubo incidentes. Entonces, ¿por qué los han detenido?, ¿cuál es la coartada de la represión esta vez?, ¿a eso no lo llaman “violencia” en ETB?

Rusia va a crear una base militar en una isla de Venezuela

Rusia se establecerá militarmente en América Latina a largo plazo y la actual misión de los bombarderos estratégicos Tu-160 en Venezuela forma parte de ese plan, según Nezavisimaya Gazeta.

Moscú desplegará aviones estratégicos en una de las islas de Venezuela en el Mar Caribe, que cuenta con una base naval y un aeropuerto militar. Hace diez años, expertos y comandantes de las fuerzas armadas rusas ya visitaron la isla de La Orchila, 200 kilómetros al noreste de Caracas. Las leyes venezolanas prohíben el establecimiento de bases militares extranjeras en el país, pero es posible un despliegue temporal de aviones de combate.

“Es una buena idea incluir a Venezuela en misiones de aviación de largo alcance”, dijo el coronel Shamil Gareyev, experto militar, quien agregó que también era económicamente razonable. “Nuestros bombarderos estratégicos no sólo no tendrán que regresar a Rusia cada vez, sino que tampoco tendrán que repostar de aire a aire durante una misión de patrulla en América. Nuestros aviones Tu-160 llegan a su base en Venezuela, hacen vuelos, realizan sus misiones y luego son reemplazados en forma rotativa. Esa es la manera de hacerlo”, añadió.

El coronel Eduard Rodyukov, miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Militares, dijo que “la llegada de los bombarderos estratégicos rusos Tu-160 a Centroamérica es una especie de señal para Trump de que el abandono de los tratados de desarme nuclear tendrá un efecto boomerang”.

Según fuentes de Kommersant en organismos militares rusos, el acuerdo ruso-venezolano sobre el vuelo de dos bombarderos estratégicos Tu-160 es mutuamente beneficioso, ya que Caracas ha tenido la oportunidad de demostrar su política militar independiente y los pilotos rusos no sólo han realizado un simple vuelo de entrenamiento, sino que han cubierto una distancia de más de 10.000 kilómetros sobre el Océano Atlántico, el Mar de Barents, el Mar de Noruega y el Caribe.

“Claramente estamos ayudando al gobierno venezolano a mantenerse a flote”, dice Emil Dabagyan, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia Rusa de Ciencias. “A medida que Rusia se beneficia de la exploración petrolera, quiere que el régimen venezolano permanezca en su lugar”, agregó.

En lo que respecta a Caracas, los ejercicios militares conjuntos con Rusia y otras actividades similares son muy importantes para ella en este momento. Según el experto, las autoridades venezolanas “pretenden mostrar su determinación de proteger al país de posibles agresiones de Estados Unidos, que ha calificado de ilegítimo al régimen de Maduro”.

http://tass.com/pressreview/1035596

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