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A Vox no lo financió la ‘oposición iraní’ sino la CIA

Los medios españoles al servicio del PSOE llevan semanas mareando la perdiz acerca de la creación y financiación de Vox (“la ultraderecha”) por un grupo de la oposición a la República Islámica de Irán, los muyaidines, al que no quieren definir como lo que es y que utiliza varios nombres: Consejo Nacional de Resistencia Iraní, Muyahidin-e Jalq (MEK), PMOI…

No puede extrañar tratándose de una noticia que tiene su origen nada menos que en El País y que, en principio, adopta tintes más suaves: no fueron exactamente los muyaidines sino “simpatizantes” de dicha organización.

Hasta el más torpe entenderá que a los muyaidines España ni les va ni le viene, así que no cabe duda de que aquí hay gato encerrado, no sólo en la financiación de Vox sino en el ocultamiento de las fuentes financieras.

También entenderá que a una organización de exiliados, clandestina, como los muyaidines no le sobra el dinero. Quien conozca el exilio sabe que en tales situaciones todo son gastos y todos son cuantiosos.

Tampoco hay quien se trague que, para sacar a la organización de la primera plana, los medios hablen de “millonarios” iraníes. ¿Acaso los millonarios iraníes son diferentes de los demás?, ¿regalan su dinero para obras de caridad con organizaciones políticas extranjeras?

En las informaciones todo es manipulación. Un artículo de Público la lleva hasta el punto de calificar de “yihadistas” a los muyaidines, así como de “secta de la extrema derecha”, es decir, utilizando tópicos tan falsos como de plena moda.

Otros medios destacan la naturaleza musulmana del grupo, para poner de manifiesto las contradicciones de “la ultraderecha” que son patriotas, xenófobos e islamófobos pero no le hacen ascos al dinero, aunque sea “negro”.

La información poco a poco va soltando pistas a regañadientes cuando
también en España relacionan a la famosa “ultraderecha” con el no menos
famoso “terrorismo”.

“Los musulmanes que financiaron a Vox fueron un grupo terrorista”, titula El Plural de una manera característica porque los muyaidines fueron terroristas pero ya no lo son y no sabemos ni una cosa ni la otra: ni por qué los metieron en el ajo del “terrorismo”, ni por qué los sacaron, ni quién pone y quita tales etiquetas.

“A pesar de haber asesinado a unos 17.000 iraníes” en 2012 la CIA les sacó de su lista negra de organizaciones terroristas y luego le tocó el turno a los que van al rebufo del espionaje, a saber, el Departamento de Estado, la Unión Europea y demás.

Los muyaidines no tienen fuentes de financiación propias sino que, a su vez, son financiados exactamente de la misma manera que el resto de la oposición iraní, en una cadena de lazos que empieza en la CIA; es la CIA quien maneja los hilos de los muyaidines y es la CIA quien ordena los pagos.

Por eso los financieros de este tipo de organizaciones son siempre los mismos: Estados Unidos, Israel y Arabia saudí, además de países de la Unión Europea, como Francia, donde siempre se han movido con plena libertad, tanto cuando eran “terroristas” como ahora.

Naturalmente que dichos países no aparecen como pagadores directos sino a través de bancos, instituciones, fundaciones y una intrincada red de dinero negro.

Como los yihadistas, los muyaidines son pistoleros que cometen los crímenes por encargo de terceros, normalmente Israel, es decir, que junto a la CIA aparece el Mosad como uno de sus grandes padrinos.

La cadena estadounidense NBC ha conectado directamente la financiación de este grupo con la obtención de su armamento directamente de Israel, lo cual pone de manifiesto, por si no estaba claro, los vínculos de “la ultraderecha” con el sionismo que datan del III Reich.

Los muyaidines nunca fueron musulmanes, por más que ellos se definieran como tales en la época de la Revolución iraní de 1979. Más bien todo lo contrario. Son un grupo de renegados que ha acabado al servicio del imperialismo.

Lo que explica que un grupo iraní financie a una organización fascista española a la que ni siquiera conocen es la CIA. Desde el momento en el que Irán se convierte en la “bestia negra” del imperialismo, la oposición política adquiere una importancia creciente, lo mismo que en Siria. Dejan de ser “terroristas” y tienen que aparecer en sociedad como “moderados” porque de lo contrario la prensa no los puede utilizar como fuente, no los puede llevar a los platós, no pueden mantener una infraestructura en muchos paises…

Es la CIA quien cambia el estatuto internacional de los muyaidines para darles respetabilidad y fuerza a sus socios a que hagan lo mismo. Para ello utiliza a los intermediarios que han ido apareciendo, que son otros tantos mercenarios que, a cambio de dinero, llevaron a los muyaidines al Parlamento europeo para que denostaran a la República de Irán. Se trata de Alejo Vidal Quadras, Aznar y Zapatero, entre otros.

Para hacer su trabajo en Europa, la CIA ha utilizado a algunos figurines de la politiquería hispana, siempre por lo mismo; no por convicciones políticas que no tienen, ni saben, ni les interesa, sino por dinero. El dinero entregado a Vox por los muyaidines es dinero de la CIA y, además, de financiar a Vox, la CIA ha llenado los bolsillos, del PP, del PSOE y de sus figurines.

Más información:
– ¿Qué sicarios utilizará el Pentágono en el ataque contra Irán?
De la revolución a la traición: los Muyahidines del Pueblo de Irán
– Los muyahidines iraníes han colaborado con los yihadistas en los atentados de Teherán
– En Washington están preparados para implementar en Irán el modelo sirio de desestabilización

Abdul Wali: una muerte por torturas que jamás ha merecido ni una sola línea de la prensa española

Abdul Wali
En 2003 Abdul Wali tenía 28 años y vivía al sur de Asadabad, en la provincia de Kunar, Afganistán, no muy lejos de una base militar que tenía Estados Unidos y que fue atacada con lanzagranadas a mediados de junio de aquel año.

Wali viajó hasta la base acompañado de su amigo Hyder Akbar, cuyo padre era el gobernador de la provincia, y se entregó voluntariamente a las tropas estadounidenses. Creyó que la presencia de su amigo, además de testigo, era el mejor aval que podía presentar.

Un criminal de la CIA, David A.Passaro, se encargó de los “interrogatorios reforzados” y le estuvo golpeando durante dos noches seguidas, causándole heridas graves, incluyendo una fractura de la pelvis.

Una vez fallecido, a los torturadores les siguieron los periodistas con las correspondientes cortinas de humo, las mentiras y la intoxicación: la versión oficial era que Wali había muerto de una ataque cardiaco.

El relato se torció cuando tres miembros de la 82 División Aerotransportada se presentaron para testificar que Passaro había torturado al detenido, no le había dejado dormir, no le dio de comer, tampoco le dio agua y le rompió la pelvis de una patada en la ingle con sus botas de combate con tal fuerza que lo levantó del suelo; en otras palabras: una brutal patada en los cojones.

Una vez en el suelo, el criminal siguió golpeando al detenido con una linterna pesada en los brazos, en las piernas y en el abdomen, de manera que Wali no era capaz ni siquiera de orinar.

El detenido suplicaba a los esbirros a gritos que le mataran; no fue necesario porque al cuarto día de detención había fallecido y en ningún momento admitió haber participado en el ataque a la base militar.

A Passaro un tribunal estadounidense le condenó a ocho años y cuatro meses de cárcel; es el primer y único esbirro de la CIA condenado por hechos posteriores al 11 de septiembre de 2001.

También fue el primer estadounidense condenado en virtud de la Ley Patriótica, que amplió la jurisdicción de los tribunales federales de Estados Unidos para incluir ciertas violaciones de la ley cometidas por su chusma.

El gobernador de la provincia de Kunar, donde sucedieron los hechos, Said Fazal Akbar, ha asegurado que la muerte de Wali se convirtió en una formidable arma de propaganda para que quienes querían luchar contra Estados Unidos, se unieran a los talibanes.

La prensa española jamás ha pubicado ni una sola línea ni sobre a muerte de Wali, ni sobre la condena a Passaro.

El torturador de la CIA: David A.Passaro

Y, si no, nos enfadamos…

Bianchi

Que dos consumados vendedores de crecepelos en el «far west» celtibérico como Iñigo Errejón y Pablo Iglesias acaben clavándose puñales, el primero buscándose nuevo amo, en este caso ama, Manuela Carmena, con su cara de cordero degollado, y el segundo mostrándose digno y hasta solemne por la traición y felonía de su hasta ayer compañero y amigo, no se debe, desde luego, como cabría esperar de una formación que se dice de «izquierdas», a que haya unas líneas políticas claramente enfrentadas y antagónicas desde un punto de vista, digamos, «revolucionario», del tipo de, por ejemplo, ¿participamos en este engendro que llaman democracia y no lo es o les desenmascaramos sin desmayo ni descanso? Tampoco vale decir que uno, Errejón, es más «socialdemócrata» ergo: afín al PsoE, y que el otro, Iglesias, es más «ortodoxo», ergo: rojillo y esas vainas y jeribeques. Y no vale porque el PsoE de Pedro Sánchez, su Gobierno, le debe a «Podemos» su apoyo.

No van por aquí los tiros. ¿Por dónde, entonces? A mi juicio, por algo más prosaico, telúrico y hasta pedestre que casi nunca se sospecha, y menos se dice, a saber dos motivos: uno, y principal, vivir «de la política» y su invento vendiendo humo y sin hincarla, o sea, parasitando, incluso como un «profesional» de ella, como denunciara el sociólogo burgués de mediados del XIX Max Weber (con sus recompensas en forma de casoplones, que manda cojones la cosa), y dos, aparentando discordias o diferencias político-ideológicas en lo que no es más que un problema de egos y vanidades personales con piques de patio de colegio en el ambigú de la escuela. Y protagonizado por niñatos de pantalón corto que no se han pringado las manos de cola poniendo carteles en las calles, o tirar una octavilla, en su puta vida. O correr delante (o detrás) de los «grises» o una asamblea de universidad verdaderamente eléctrica.

Y es que, a poco que se escarbe y rasque, no se ve diferencia ninguna entre estos personajillos porque, en el fondo, primero, no tienen ideología ni falta que les hace y ni ganas salvo estafadores que van de «marxistas» tipo Ernesto Laclau (y otros «renovadores» eternos del marxismo) y su «significante vacío», que es su gurú de cabecera, y segundo, están de acuerdo en no tenerla, pero, ojo, aparentar que se tiene, ya saben, tácticas, estrategias, transversalidades, alianzas y demás politiquerías de baja estofa.

Por lo tanto, lo dicho: pelea de gallitos. Lo dijo Echenique (abonando mi tesis pelín simplista), no sabemos si medio beodo o en lapsus freudiano: «Errejón debría irse, pero, claro, si se va, igual no llega hasta mayo» (con pasta gansa, se supone).

Buenas tardes.

No más fraudes

Jon Iurrebaso Atutxa

Después de la firma del preámbulo del nuevo estatus o estatuto político para vascongadas, emanado y sustentado en la partición de Euskal Herria, no podía venir sino otro movimiento de deriva. Y no olvidemos que aquel estatuto (rechazado en Euskal Herria) transformó la dictadura española en una dictadura burguesa (en clave monárquica y parlamentaria) servil a los dictados del capital peninsular, continental e internacional.

Mirando un poco hacia atrás, algunos aceptaron la ley de partidos de nuestro enemigo español. Aceptaron seguir el juego post-conflicto (aún sin resolver) en base a las ideas fuerza de nuestros enemigos. Esto es, “consecuencias del conflicto” (irresuelto, repetimos), “victimas” (obviando que la primera victima es Euskal Herria, y estando sin resolver el futuro y supervivencia del PTV), “no tenía que haber ocurrido…” (Sólo hemos defendido, defendemos y defenderemos a nuestro pueblo trabajador y a nuestros semejantes), etc. Es terrible cuando se dice perseguir… en verdad, no sabemos qué, pero se supone que la “liberación” de Euskal Herria.    
   
Y ese hilo de inserción en los sistemas español y francés del conjunto de la actual Izquierda Abertzale Oficial, nos conduce a la última idea, propuesta, iniciativa, postureo proclamada por el portavoz de EHBildu. De entrada decimos que es funesta para Euskal Herria y, sobre todo, para su Pueblo Trabajador Vasco.

Seremos breves. EHBildu pide una gran alianza electoral que incluya desde PNV a la CUP de cara a las próximas elecciones generales, para hacer frente al PP, Cs y Vox… y reclamando lo que sabe que España y Francia (y sus socios aliados no pelearán) negarán a Euskal Herria. Articula un galimatías reformista y siervo de los Estados español y francés con respecto al futuro de Euskal Herria, basado en la ley del que nos ocupa y explota y nos niega como nación, como sujeto diferenciado y nos promete represión secula seculoron no, lo siguiente.

Es decir, a estas alturas de la vida, articulamos como paso cualitativo estratégico para Euskal Herria, asociarnos con la social democracia vasco española, catalana, gallega, burguesía vasca, progresía españolista, alguna sensibilidad independentista y de izquierda (¿)… y el lema de fondo es algo así como “democracia” sí o derecha española no. Esto es, el PSOE, por ejemplo y por ser breves, es un buen compañero de fatigas…

Es evidente que ese movimiento interclasista y abanderado por la burguesía y por la socialdemocracia no puede ni siquiera arañar una pared enemiga por muchas impurezas y avatares que tenga en su composición. Es otro movimiento más que el gran capital y la burguesía española, francesa y vasco-española pueden aceptar pues al fin y al cabo, y en la práctica, nada de ello socava su sistema y estatus-quo.

No hay camino de liberación nacional y social fuera de los intereses actuales y futuros del Pueblo Trabajador Vasco. Jamás la socialdemocracia ni la burguesía vascas (aún menos otras) lucharán sino es por sus intereses.

Convenimos en que la madre del cordero es qué hacer, cómo hacer, con quién hacer y cuándo. Pongámonos manos a la obra y, modestamente, una sugerencia, no juguemos a la lotería pues sólo les toca a cuatro y, con los pies en el suelo, pensemos que entre todos y todas lo haremos. No mañana, pero lo conseguiremos. Por la construcción del Movimiento socialista revolucionario vasco de liberación nacional y social, adelante.

‘Perro ladrador poco mordedor’: hay que preocuparse de los fascistas que muerden más que de los que sólo ladran

Juan Manuel Olarieta
Para que los oportunistas le pongan a alguien la etiqueta de “fascista” tiene que ser uno de esos bocazas típico al que no le gustan las mujeres ni los homosexuales, aunque estos últimos cuando son hombres sobre todo y por el mero hecho de que, en realidad, no son tales sino “afeminados”, es decir, “casi mujeres”.

Por el contrario, cuando un fascista es un poco discreto y disimula, pasa la prueba; entonces sólo es “de derechas”. Así son los oportunistas; toda su doctrina política e ideológica no se sale del recetario de la posmodernidad, ni va más allá del seudoecologismo, el feminismo burgués, la marejada LGTB…

El pragmatismo es la seña de identidad de la política posmoderna. Los políticos se callan la bocaza en función de los sondeos, de las afirmaciones que dan o quitan votos, no en función de que tengan una opinión al respecto. Los demás, los que tienen una opinión propia, son dogmáticos, doctrinarios, como ha repetido Rajoy este fin de semana en una fiesta del PP y no se refería a sí mismo, sino a “la casta”.

Entonces Bolsonaro es un fascista, pero Macron no. En el francés todo es políticamente impecable porque su lenguaje está a la altura de la vara de medir que se utiliza en las grandes metrópolis mundiales. Lo que está ocurriendo con los “chalecos amarillos” no importa nada o, en el caso de que importe, se la califica como una crisis “ecosocial”(*) porque los oportunistas siempre llevan las cuestiones al mismo terreno pantanoso de la posmodernidad.

Sin embargo, la protesta de los “chalecos amarillos” se inicia contra una medida justificada por Macron con propósitos “ecologistas”. El auténtico “verde” es el Presidente francés y quienes protestan no cuidan el medio ambiente o no quieren hacerlo a costa de su bolsillo.

Una movilización que empieza de esa manera tiene un evidente carácter social, a partir del cual Macron ha iniciado una abierta deriva fascista que no tiene nada que ver con la posmodernidad y que, a causa de ello, los oportunistas siguen sin querer destapar por razones que son evidentes.

La primera es que los “chalecos amarillos” han iniciado la movilización más importante en Europa desde hace muchas décadas.

La segunda es que dicha movilización tiene un claro contenido político y social, que es una de las razones por las cuales ha alcanzado una dimensión que los posmodernos nunca fueron capaces de soñar.

La tercera es que, lo mismo que en Catalunya, la represión del movimiento popular no está en manos de ningún partido “ultraderechista” sino del Estado porque el fascismo es algo que concierne fundamentalmente al Estado burgués contemporáneo.

Los oportunistas se callan sobre este aspecto de lo que está ocurriendo en Francia porque intentan ocultar la verdadera naturaleza del Estado con la cortina de humo de la “ultraderecha”. Se trata, pues, de poner de manifiesto lo que el Estado hace, no lo que dicen tales o cuales bocazas fascistas.

Los 4.700 detenidos, las 1.000 condenas a penas de prisión y las 5.600 órdenes de libertad vigilada no las ha dictado ningún “ultraderechista” sino jueces, fiscales y policías, es decir funcionarios del Estado que cumplen leyes y órdenes dictadas desde arriba.

Conclusión: Francia ya tiene un buen puñado de presos políticos. Ayer en Dijon unos 50 “chalecos amarillos” lograron entrar en la cárcel donde algunos cumplen condena para exigir su liberación. Desde el asalto a la Bastilla en 1789, todo movimiento popular empieza siempre de esa manera: por exigir la salida de sus presos políticos.

Desde el inicio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos” hay entre 2.000 y 3.000 manifestantes heridos, mutilados y apaleados. Las nuevas armas que lanzan proyectiles de caucho (“flashball”) permiten a la policía disparar a discreción causando lesiones gravísimas. A 4 manifestantes les han arrancado la mano y 14 han perdido un ojo.

De facto Francia ha decretado la ley marcial, ha puesto 80.000 policías en las calles con armamento de guerra, carros blindados, helicópteros y fusiles de asalto HK G36. Los francotiradores de la policía se apostan en los tejados con rifles de mira telescópica para disparar contra la multitud, contra los manifestantes, contra los mirones y contra los periodistas.

Jamás los periodistas habían tenido tantas bajas en sus filas; ni en la peor de las guerras han caído tantos. Los reporteros acuden a cubrir las manifestaciones vestidos al mismo estilo de los antidisturbios: con casco, gafas antigases, la nariz cubierta e incluso algunos de ellos acompañados de guardias de seguridad.

Sin embargo, a pesar de que todos los medios franceses lamentan que sus reporteros hayan sido heridos y apaleados por la policía, de lo único que hablan es de lo mismo de siempre: de la violencia de los “chalecos amarillos”.

Los oportunistas están empeñados en mantener la ficción de un “cuarto poder”, de las cadenas de intoxicación (privadas) como algo distinto del Estado (lo público) y se olvidan de datos como el siguiente: en medio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos”, el 27 de noviembre Macron suprimió tres impuestos que pesaban sobre las cadenas de radio y televisión para convertir a los medios en complices de la represión policial.

A un diputado de LREM, el partido de Macron, se le escapó en una entrevista cuando calificó a la cadena BFMTV como “la nuestra”. Todos los medios son “los suyos”.

El moderno Estado burgués está en una guerra abierta con su propia población y se prepara para futuras guerras, siempre con la excusa de la “lucha contra el terrorismo”. Por ejemplo, tras los atentados de 2015, la policía impuso el Protocolo SIVIC que le permite acceder a los informes médicos de los pacientes hospitalizados que, según la ley, deberían ser confidenciales.

Hasta hace muy poco eso sólo era posible en casos de “terrorismo”. Ahora lo están haciendo con los “chalecos amarillos” porque el mantra del “terrorismo” es como todo: primero se justifica “en caliente” para determinados casos excepcionales y luego resulta que los “terroristas” no eran los “lobos solitarios” que creíamos, sino todos nosotros.

“El personal sanitario se está convirtiendo progresivamente en auxiliar de policía”, lamentan los médicos franceses. El moderno Estado burgués es fascista porque funciona exactamente así: todo lo convierte en un auxiliar de la policía, todos se ponen al servicio de la policía.

En un Estado, como Francia, que hace años que mete de cabeza de lleno en el fascismo, es posible escuchar con la mayor naturalidad declaraciones, como las del antiguo ministro Luc Ferry, un catedrático de filosofía de pacotilla, pidiendo a la policía que dispare sus armas de fuego contra quien se está manifestando en la calle. No quiero ni pensar en lo que habría ocurrido si alguien hubiera dicho lo mismo de los “chalecos amarillos”: que hicieran uso de sus armas contra la policía…

La represión de los “chalecos amarillos” está siendo un entrenamiento. Un Estado fascista sabe lo que le espera; es esencialmente preventivo. No sólo reacciona haciendo uso de toda la fuerza de la que se dispone, sino que se prepara para algo mucho peor y no lo oculta.

Va a crear un fichero de “violentos” a los que privará de su derecho constitucional a manifestarse. No es tan difícil de entender que basta con que el listado sea un poco extenso para que nadie pueda protestar en la calle.

Los policias podrán acudir encapuchados a las manifestaciones, pero los manifestantes no. Ni siquiera podrán taparse la nariz para no aspirar los gases lacrimógenos.

Quedan prohibidas las manifestaciones que no se anuncien previamente con la suficiente antelación…

Etcétera.

Si alguien preguntaba por lo que es el fascismo, ahí lo tiene y, como puede ver, no son palabras, ni amenazas, ni proceden de charlatanes “ultraderechistas” sino que son actos de políticos y funcionarios del Estado que cumplen cabalmente con las tareas que tienen encomendadas. “Perro ladrador poco mordedor”. Preocupémonos de quienes, como Macron, ladran poco y muerden mucho.

(*) https://dedona.wordpress.com/2019/01/19/chalecos-amarillos-preambulo-de-una-crisis-ecosocial-global-jose-bautista/

Kaliningrado no necesita los ‘buenos oficios’ de sus vecinos para recibir el gas procedente de Rusia

Kaliningrado es un enclave aislado de Rusia, rodeado de Estados que han caído en manos de verdaderos mafiosos. A comienzos de enero Putin se traslado al enclave para inaugurar una obra extraña: un terminal de gas para dar servicio al medio millón de habitantes Kaliningrado.

La ceremonia oficial no tiene mayor importancia que la de poner en evidencia a los vecinos, en este caso a Lituania.

Hasta ahora el gas ruso llegaba a Kaliningrado (y a Lituania) a través de un gasoducto que atravesaba Bielorrusia y Lituania pero, por órdenes de Washington, en 2014 (fecha del Maidan) el gobierno lituano cortó el grifo y empezó a llevar gas licuado procedente de Noruega en buques cisterna que descargaban en el puerto.

En 2017 el gas de esquisto procedente de Estados Unidos sustituyó al noruego.

El gobierno no sólo sustituyó un gas por otro sino que, una vez que pudo prescindir de gas ruso, está en condiciones de cerrar el grifo, como hizo Ucrania, y dejar a Kaliningrado sin suministro.

En Rusia no quieren sorpresas ni enfados con los vecinos, así que han tenido que ponerse manos a la obra en el puerto de Kaliningrado para recibir gas por medio de barcos que zarpan de San Petersburgo.

Hay un buque anclado que es una especie de fábrica que recibe el gas licuado procedente de otro barco, lo regasifica y lo envía a la red de Kaliningrado. No necesita el permiso de los vecinos.

¿Quién ha dicho que los terroristas no pueden triunfar? Hekmatyar se presenta a las elecciones en Afganistán

El afgano Gulbuddin Hekmatyar se postula como candidato a las elecciones presidenciales previstas para el próximo mes de julio. Tiene un dilatado currículum que ha conocido toda clase de vaivenes: señor de la guerra, traficante de heroína, agente de la CIA, del ISI pakistaní, fundador de Al-Qaeda… Es un retrato vivo de la reciente historia de Afganistán, un yihadista cuando aún nadie utilizaba esa palabra.

Como estuvo luchando contra la OTAN, hasta 2016 Washington y sus socios le tenían incluído en la lista de terroristas, que tan pronto es negra como blanca. Todo depende de dónde se encuentre la URSS/Rusia, de la dirección por donde sople el viento…

Aliado de los talibanes, en la época en la que los soviéticos estuvieron en Afganistán, Hekmatyar dirigió el MAK (Maktab al-Khadamat) que gestionaba las armas y el dinero que llegaban procedentes de Washington, Riad e Islamabad.

No eran los talibanes pero casi; tampoco era Al-Qaeda pero no andaban lejos…

Tras la retirada soviética, pasó de la clandestinidad a convertirse en Primer Ministro dos veces. Entonces desalojó al comandante Massud, alias el león de Panshir, de Kabul, destruyó un tercio de la ciudad y mató a decenas de miles de personas.

Dirigía el partido Hesb-i-Islami. Durante la guerra entre los talibanes y la Alianza del Norte, las fuerzas de Hekmatyar, atrapadas entre dos fuegos, se replegaron hacia la frontera con Pakistán, aunque gran parte de sus fuerzas se unieron al nuevo movimiento talibán.

Viejos amigos, nuevos enemigos. En octubre de 2001 la invasión estadounidense sacó a los talibanes del gobierno de Kabul y Hekmatyar hizo un llamamiento a la guerra santa contra la OTAN. Ahora el aliado dejaba de serlo; ya no le entregaban armas: disparaban contra él.

Entonces declaró primero su lealtad a Al-Qaeda; pero de repente dio un vuelco y se acercó a los talibanes. En realidad, Hekmatyar hacía la guera por su cuenta, hasta que en 2016 le concedieron una amnistía y le permitieron volver a Kabul.

El viejo terrorista volvía a ser un político respetable con una tarea de intermediario: debía convencer a los talibanes para que depusieran las armas y negociaran aunque, por su parte, los talibanes sólo ponían una condición para negociar: justamente la de no deponer las armas.

La otra era impensable para los amos del juego, Estados Unidos. Los talibanes están empeñados en sacar del país a todas las fuerzas militares extranjeras antes de emprender ninguna clase de negociaciones políticas.

En fin, Hekmetyar ya no es un terrorista sino un respetable candidato electoral. Son las consecuencias de un desastre político y militar iniciado por Estados Unidos en 2001 y que se prolonga desde hace 18 años. “Si no puedes vencer a tu enemigo, hazte su aliado”, deben pensar en Washington, que ha gastado billones de dólares en sostener uno de sus más estrepitosos fracasos.

¿Quién ha dicho que los terroristas no pueden triunfar? Ahí tienen a Hekmatyar.

Más información:

– La CIA y Arabia saudí en la historia inconfesable de Al-Qaeda (1)
– Al-Qaeda empezó siendo una base de datos de la CIA
– La ocupación soviética de Afganistán (1)

En Idlib los yihadistas presentarán un frente unido contra el ejército regular sirio

Turquía se empeñó en una tarea que presentó a Irán y Rusia como “humanitaria”: evitar el asalto militar del ejército regular sirio a Idlib. Para ello contaba con manejar sus tentáculos entre la “oposición moderada” que opera en la región bajo siglas como “Frente de Liberación Nacional” y, además, con la integración en ella de los yihadistas de Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Sham).

El plan le daría un lavado de imagen, evitaría una carnicería, salvaría a sus sicarios, le concedería un estatuto claramente ganador en la guerra y con ello la posibilidad de tener bazas para negociar con el gobierno de Damasco.

El plan fracasó porque Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Sham) se adelantó, se opuso a negociar la rendición y acabó militarmente con la presencia del “Frente de Liberación Nacional” en Idlib. Daba la impresión de que Turquía había quedado fuera de juego y al gobierno de Damasco no le quedaba otra salida que la militar.

Pues bien, hace muy pocas horas se ha producido otro de esos vuelcos tan frecuentes en la Guerra de Siria: el “Frente de Liberación Nacional” acaba de llegar a un acuerdo con Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Sham) en la llanura de Al-Ghaab, en el suroeste de Idlib, que habían tenido que abandonar hace apenas una semana en manos de quienes entonces eran sus oponentes.

El acuerdo permitirá al “Frente de Liberación Nacional” recuperar el control de sus antiguas posiciones en la región y se desplegará frente a las líneas de vanguardia del ejército regular sirio para impedir cualquier posible ofensiva que tenga previsto lanzar en Idlib.

El acuerdo se produce pocos días después de que el ejército regular emplazara a decenas de miles de soldados en las provincias de Idlib y Hamah en preparación de una ofensiva miliar.

En Damasco habían calculado que el tiempo jugaría a su favor y que las divergencias entre las distintas bandas que les hacen frente se incrementarían con la presión. Ha ocurrido lo contrario. Ya no se enfrentan a un enemigo dividido. Por si quedaban dudas: en Idlib ya no hay una “oposición dura” y otra “blanda”.

Los kurdos proponen al gobierno de Damasco su reconversión en guardias fronterizos

A principios de esta semana los kurdos de YPG han reanudado las negociaciones con el gobierno de Damasco a fin de llegar a un acuerdo antes de que Turquía intente establecer una zona de seguridad en el norte de Siria.

La agencia de noticias Hawar ha publicado un informe que detalla los temas que están discutiendo los kurdos con el gobierno sirio:

1. Los kurdos reconocen la unidad del territorio sirio.

2. El sistema político sirio es una república democrática y la administración autónoma forma parte de ese sistema.

3. La administración autonómica tiene representación propia en el Parlamento de Damasco.

4. Además de la bandera siria, habrá banderas representativas de la administración autonómica.

5. La diplomacia de la administración autónoma no se considerará contraria a los intereses del pueblo sirio ni a la Constitución.

6. Las Fuerzas Democráticas Sirias forman parte del ejército regular sirio y serán responsable de proteger la frontera siria.

7. Las Fuerzas de Seguridad Interna de las zonas autónomas funcionan con arreglo a los consejos locales, de manera que no son contrarias a la Constitución siria.

8. El aprendizaje en la lengua materna es la base de la educación en las áreas de autogobierno y el árabe es el idioma oficial en toda Siria.

9. En las áreas de administración autónoma, la enseñanza de las lenguas locales se imparte en las facultades de historia, cultura, lenguas, literatura y otras disciplinas similares.

10. Distribuir la riqueza siria con las regiones autónomas de una manera equitativa.

Por fin Israel admite oficialmente que sostiene una guerra ‘secreta’ contra Irán en Siria

Por fin, Israel admite (*) que desde 2017 sostiene una guerra “secreta” en Siria, el país más agredido y masacrado de los últimos años. Siria no es, pues, víctima de ninguna “oposición moderada” sino de otros países que están dentro de la ONU.

El general israelí a cargo de las agresiones, Gadi Eisenkot, se presta ahora a hablar abiertamente de lo que antes sólo se atrevían los conspiranoicos. Lo que antes era una “noticia no contrastada” ya se puede contar porque el ejército isrelí y The Times dan luz verde para ello.

Para ello ha sido necesario que Eisenkot se jubilara después de 40 años de “servicio” y pudiera soltarse la lengua: además ha concedido una segunda entrevista al New York Times que tampoco tiene desperdicio.

No se trata de incursiones esporádicas de la aviación, admite el general, ya que han llevado a cabo “miles de ataques” con la excusa de la presencia del ejército iraní en Siria.

Sólo el año pasado, Israel lanzó 2.000 bombas contra objetivos en Siria. Las incursiones aéreas se convirtieron en algo “casi cotidiano”, dice el general, porque en enero de 2017 el Primer Ministro Netanyahu dio luz verde a las agresionnes. Como es costumbre, le dan la vuelta al asunto: Israel quiere impedir la hegemonía de Teherán en Oriente Medio.

En otras palabras, las declaraciones se traducen de la siguiente manera: Israel no quiere ningún tipo de oposición a su política regional y para ello sostiene una guerra de agresión contra Irán tanto como contra Siria.

Los isrelíes no necesitan recurrir a montajes absurdos como las “armas quimicas” del gobierno de Damasco porque ese no es su principal enemigo.

“En enero de 2017 empezamos a atacar la infraestructura que los iraníes construyen en Siria”, dice el general al Sunday Times. La “masa crítica” fue a medidos de aquel año, cuando comenzamos a atacar “sistemáticamente” un cierto número de veces a la semana.

Además, Eisenkot también reconoce que su ejército ha suministrado armas a los yihadistas para que atacaran al gobierno de Damasco.

Era cosa sabida. En setiembre la revista Foreign Policy informó de que Israel había entregado armas y dinero a una docena de grupos yihadistas como mínimo.

Las entregas formaban parte de la Operación Buena Vecindad iniciado en junio de 2016 y terminado en noviembre del año pasado.

El gobierno de Tel Aviv pagaba un salario mensual de 75 dólares por cada miliciano que combatía en el frente, más cantidades fijas de dinero entregadas a los comandantes para que compraran armas en el mercado negro.

Hasta ahora Israel sólo había admitido oficialmente un programa de asistencia humanitaria a los heridos y a los familiares de los combatientes, a quienes entregaron 1.524 toneladas de alimentos, 250 toneladas de vestidos, 947.520 litros de combustible, así como material médico.

En setiembre, una noticia del diario israelí Jerusalem Post confirmando que el ejército israelí había entregado armas a los yihadistas en Siria, fue inmediatamente censurada y retirada de internet.

En noviembre, el general Gershon Hacohen admitió que el antiguo ministro de Defensa, Moshe Yaalon, se reunió personalmente con un grupo yihadista, sin precisar la fecha, aunque tuvo que ser antes de 2016, que es cuando fue sustituido en el cargo.

Cuando un país admite oficialmente una agresión sistemática y habla abiertamente de “ataques”, lo que debe esperar es “ser atacado” y cuando eso llegue no podrá lamentarse por ello.

(*) https://www.thetimes.co.uk/article/pummel-the-bases-miss-the-men-israels-invisible-war-in-syria-hmk760h0b

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