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El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York

Imágenes del evento difundidas por Bloomberg

Diego Herchhoren

El simulacro de pandemia titulado Evento 201 fue un ejercicio de simulación de alto nivel que tuvo lugar el 18 de octubre de 2019 en el hotel The Pierre, de Manhattan, según la agencia Bloomberg, que tuvo acceso exclusivo al mismo. 

Los participantes (banqueros, empresarios de alto nivel y responsables de varios organismos financieros mundiales) se reunieron para explorar ideas sobre cómo mitigar los devastadores impactos económicos y sociales mundiales que resultarían de «un brote intercontinental grave y altamente transmisible«. 
El ejercicio se construyó alrededor de un virus ficticio, un coronavirus natural (no muy diferente al SARS o MERS) que según el ejercicio, habría surgido de los cerdos, que según el vídeo difundido en internet por los organizadores del evento, sintetiza las campañas oficiales contra el COVID-19 lanzadas por varios gobiernos, casi a modo premonitorio.
El evento fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. Solo se podía acudir por invitación, con la asistencia de medios como Bloomberg. No se permitieron grabaciones de video y audio, sino que después del evento, se seleccionaron videos y audio de alta calidad para su difusión en medios seleccionados, normalmente prensa especializada dirigida a público determinado. 
Entre los participantes estuvieron Ryan Morhard, asesor en materia de salud y economía del Foro Económico Mundial;
Chris Elias, presidente de la División de Desarrollo Global de la Fundación Bill y Melinda Gates;
Tim Evans, ex director de salud del Banco Mundial;
Avril Haines, ex subdirector de la CIA, Sofía Borges, en representación de  Naciones Unidas; Stanley Bergman, presidente de la Junta y CEO de Henry Schein (un distribuidor mundial de suministros médicos y dentales, incluidas vacunas, productos farmacéuticos, servicios financieros y equipos); Paul Stoffels, Director Científico de Johnson & Johnson;
Matthew Harrington, Director de Operaciones Global de Edelman (una de las firmas de consultoría de marketing y relaciones públicas más grandes del mundo);
Martin Knuchel, Jefe de Gestión de Crisis, Emergencias y Continuidad de Negocios de Lufthansa; Eduardo Martínez, presidente de la Fundación UPS;
Hasti Taghi, Vicepresidente y Asesor Ejecutivo de la cadena norteamericana NBC o Lavan Thiru, Representante Jefe de la Autoridad Monetaria de Singapur.
El propósito principal de la simulación fue ilustrar el debilitamiento de las alianzas internacionales y la debilidad gubernamental en la gestión de estas crisis, para así promover y aumentar las asociaciones público-privadas. Si bien los participantes reconocieron al sector público como la primera línea de defensa contra las pandemias, destacaron su liderazgo compartido con el sector privado.

«Crear eventos como este lleva más de un año de planificación y una inversión de cientos de miles de dólares, pero las lecciones aprendidas son incalculables«, dijo Morhard a Bloomberg.

Treinta días después del ejercicio de simulación del 18 de octubre de 2019, el 17 de noviembre de 2019, habría aparecido el primer caso documentado del COVID-19. «El primer caso de alguien que sufría de Covid-19 se remonta al 17 de noviembre, según informes de los medios de comunicación sobre datos no publicados del gobierno chino«, publicó The Guardian. El 11 de marzo de 2020 el COVID-19 fue declarado pandemia por la OMS, que tiene entre sus principales financistas a la Fundación Gates, patrocinadora de este evento.

El mismo 11 de marzo de 2020, mientras el director de la Plataforma de Acción COVID-19, un grupo de trabajo compuesto por más de 200 corporaciones económicas de todo el mundo, entre las que están las firmas que hemos indicado arriba. Esto se suma a la asociación que el Foro hizo con Naciones Unidas el 13 de junio de 2019, que entabló un entendimiento entre ambos organismos para hacer políticas conjuntas en materia de economía, salud, educación y migraciones, es decir, una alianza entre un organismo interestatal con otro que representa a los principales bancos del mundo.
Los videos que permanecen accesibles sobre este evento de octubre de 2019 pueden consultarse en Youtube e incluyen fragmentos dedicados a contramedidas médicas; comercio, viajes y movilidad; política financiera durante la pandemia; así como comunicaciones y telefonía.
La propia agencia Bloomberg publicó dos audios que no tienen desperdicio, y que están en inglés, uno el 4 de noviembre de 2019: «Preparándonos para la próxima pandemia: A medida que el brote de coronavirus se acerca a una pandemia, los líderes mundiales y los funcionarios de salud están luchando por contener las consecuencias. Eso ha provocado cuarentenas y otras acciones de emergencia en todo el mundo. Es un escenario que fue planeado hace solo unos meses, en una reunión de líderes en finanzas globales, políticas y atención médica. Janet Wu de Bloomberg estuvo allí y nos trae este informe «.

Y otro el 4 de marzo de 2020, que decía: “Los anfitriones June Grasso y Ed Baxter presentan las mejores historias del día de Bloomberg Radio, Bloomberg Television y más de 120 oficinas de Bloomberg News en todo el mundo en Bloomberg Radio de Bloomberg Best. Los puntos destacados incluyen … Janet Wu sobre el impacto potencial de la próxima pandemia».

El plan de la Plataforma de Acción COVID-19 del Foro Económico Mundial y la OMS incluyen la recaudación de aproximadamente 12 mil millones de dólares para crear y distribuir una vacuna contra el coronavirus, incluyendo en el grupo de trabajo a corporaciones como Volkswagen, Bank of America y Deloitte.  

Para «unir a la comunidad global«, el grupo de trabajo «empoderará a los líderes nacionales y reforzará las llamadas a la solidaridad, incluso mediante la movilización de referentes juveniles mundiales, embajadores de los medios de comunicación y de la sociedad civil«. Y el último enfoque es «movilizar la cooperación y el apoyo empresarial para la respuesta al COVID-19: aprovechar los grandes datos y la inteligencia artificial para mitigar el impacto y mejorar la toma de decisiones«. En síntesis, hay quien instruyó la idea de una pandemia mundial, alguien que la ejecutó y alguién que vio una oportunidad. Probablemente sean las mismas personas.
 

@elbuenjuicio

¿Están los médicos tomando las decisiones sobre ‘la pandemia’ en función de criterios clasistas?

Un médico yemení ha dado en el clavo de esta paranoia: en su país la gente muere masivamente a causa del cólera, pero a lo que le tienen miedo es al coronavirus. Lo importante no es la realidad, lo que ocurre, sino la imagen que de ella transmiten a la población a través de los medios.

Lo mismo está ocurriendo en todas partes: a los hospitales no acuden en masa los enfermos sino los hipocondríacos que están sanos, pero quieren hacerse “la prueba”. Por si acaso.

Las escenas son de ansiedad y agobio, tanto por ellas mismas como por sus hijos o mayores.

La OMS recomienda practicar “la prueba” al máximo número de personas posible (1). Da lo mismo que sean enfermos o sanos. De ese modo es más fácil que la profecía se cumpla: cuantas más pruebas se hagan, más se confirmará la declaración de pandemia y más alarma se podrá generar. El que busca siempre encuentra (si no es una cosa la otra).

Sin embargo, tras una política económica de recortes, los hospitales ni siquiera tienen mascarillas, y mucho menos pueden practicar pruebas de diagnóstico.

Las decisiones que han tomado los médicos no han sido dictadas por criterios sanitarios sino clasistas: testar en función del “valor social” de los pacientes (y de la esperanza de vida, que es tanto como decir “a ojo de buen cubero”).

Así se recoge en el documento “Recomendaciones éticas para la toma de decisiones en situación excepcional de crisis por pandemia COVID19 en las unidades de cuidados intensivos”, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) (2).

Tienen el morro de llamar a eso “ética”. Es una tomadura de pelo.

Lector: si socialmente no vales nada, ni te molestes en acudir a un hospital (a no ser que tu esperanza de vida sea igual a tu valor social, o sea, cercano a cero).

La política económica de los médicos es un buen pretexto: si testamos a todos, los hospitales quedarían saturados. Lo mejor es la chapuza sanitaria. Si nos aplauden es que lo estamos haciendo bien, de una manera “ética”.

Esa misma “ética” ha conducido a otra aberración, aún mucho más grave: la Generalitat valenciana ha abierto una línea telefónica para atender a los enfermos de coronavirus. Además de diagnosticar la enfermedad a distancia, prescribirán unas “vacunas” y remedios que no existen a enfermos que no conocen.

La medicina ha desaparecido y la salud pública también. Con la “atención a distancia” empieza una nueva era de la sanidad en la que no se hace lo que se debe sino lo que -buenamente- se puede. El próximo recorte en sanidad es la “telesanidad”, que es el pariente más cercano de la “telebasura”.

Lo mismo ocurre en la Comunidad de Madrid, donde “consideran como positivos a pacientes con síntomas leves sin realizarles las pruebas” (3).

La situación es similar en Gran Bretaña, donde la sanidad pública no hará tests de coronavirus ni siquiera a los médicos, por más que tengan los síntomas de la enfermedad (4).

Lo mismo podemos decir de Suiza, pero tomen nota: en un país que es sede de las mayores multinacionales farmacéuticas, no hay reactivos para hacer las pruebas a los enfermos (y a los sanos), dice Daniel Koch, el responsable de la OFSP (Organización Federal de Salud Pública) (5).

La conclusión es más que evidente, tanto para Suiza como para el resto del mundo: como las cifras que están lanzando a cada minuto los medios de comunicación son falsas, la OFSP ha decidido que ya no va a publicar ningún dato detallado más (6). ¿Para qué?

En Francia los médicos confiesan que les ha ocurrido como en China: “primero intentaron atender a todo el mundo y luego acabaron haciendo diagnósticos mediante radiografías”.

En consecuencia, los diagnósticos son inciertos, es decir, “ciertas muertes atribuidas al coronavirus pueden tener como causa otras patologías”, dice un virólogo francés al periódico Le Monde (7).

Según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, en Francia la capacidad máxima para diagnosticar el coronavirus es de 2.500 pruebas diarias, por lo que se practican slectivamente (8).

En Estados Unidos hay mucha más información al respecto porque el Partido Demócrata quiere aprovechar la situación para cargar contra Trump. Dicen que as pruebas iniciales también se limitaron a las personas que habían viajado a las zonas de riesgo y a las que habían estado en contacto con personas infectadas.

Los primeros kits distribuidos para detectar el coronavirus no han dado resultados concluyentes, ni positivos ni negativos, debido a un problema con los reactivos.

En un estudio publicado el lunes en el Journal of the American Medical Association, epidemiólogos de las universidades Johns Hopkins y Stanford aseguran que, al principio, la única prueba utilizada fue la desarrollada por los CDC. Se basó en la misma tecnología que un ensayo desarrollado en Alemania y distribuido en todo el mundo tras recibir la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (9).

Epílogo 1: Si esto es lo que está ocurriendo en algunos de los países considerados como avanzados en sistemas públicos de salud, podemos imaginar lo que ocurre en los demás.

Epílogo 2: Ante esta situación, ¿qué valor tienen los datos epidemiológicos con los que nos bombardean diariamente?, ¿no es cierto que se están sacando los datos de la manga?

(1) https://www.bbc.com/news/av/world-51916707/who-head-our-key-message-is-test-test-test
(2) https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2020/03/20/medicos-ingreso-uci-esperanza-vida-valor-social-1364985.html
(3) https://www.eldiario.es/madrid/Comunidad-Madrid_0_1005100590.html
(4) https://www.channel4.com/news/exclusive-why-frontline-health-workers-may-not-be-tested-for-coronavirus-even-if-they-have-symptoms
(5) https://www.rts.ch/play/tv/19h30/video/depistage-du-covid-19-les-reactifs-pour-les-tests-sont-produits-a-letranger-et-commencent-a-manquer-?id=11179305
(6) https://www.heidi.news/articles/a-des-chiffres-precis-l-ofsp-prefere-un-indice-approximatif-pour-evaluer-l-epidemie-de-coronavirus
(7) https://www.lemonde.fr/planete/article/2020/03/11/coronavirus-les-strategies-de-depistage-laissent-perplexes-patients-et-professionnels_6032554_3244.html
(8) https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/epidemie-de-coronavirus-sept-questions-sur-les-tests-de-depistage_3871449.html
(9) https://www.bfmtv.com/international/coronavirus-des-experts-denoncent-la-strategie-de-detection-aux-etats-unis-1872799.html

Médicos estadounidenses contagiaron la sífilis y la gonorrea a 1.500 guatemaltecos

Cutler, un Mengele ‘made in USA’
En la década de los cuarenta los médicos y científicos estadounidenses contagiaron la sífilis y gonorrea en la población guatemalteca, de lo que hay constancia en los Archivos Nacionales de Estados Unidos de Atlanta, en Georgia, que están publicados en internet.

Los documentos fueron redactados por el doctor John C. Cutler, quien dirigió el experimento bajo el control del Servicio de Salud Pública estadounidense. No se trató, pues, de un crimen individual porque en el mismo también participó la Organización Panamericana de la Salud.

La colección de archivos, donada por el propio Cutler en 1990 a la Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania, incluye alrededor de 12.000 páginas de informes, fotografías, cartas e historiales médicos de los pacientes.

Entre ellos no hay ningún informe final que detalle las conclusiones del experimento, que trataba de determinar si la penicilina, utilizada para curar la sífilis, podía, además, prevenir que la enfermedad se extendiera por el organismo en las primeras etapas del contagio.

Para ello, infectaron con la bacteria a 1.500 personas sanas -la mayoría de ellos presos y pacientes de instituciones mentales- a través de visitas de prostitutas que tenían la enfermedad, por inoculación directa en su órgano sexual, o incluso mediante inyecciones en la médula espinal.

Una vez enfermos, se promovió el contacto sexual con personas sanas para seguir el rastro del contagio.

Un informe realizado por el estadounidense Departamento de Salud y Recursos Humanos en 2010 concluyó que 71 de las personas inoculadas con sífilis murieron, aunque no relaciona directamente su fallecimiento con la inoculación.

Los documentos de Cutler apuntan que un funcionario de salud guatemalteco propuso que el crimen lo condujeran médicos estadounidenses, aunque no aclaran si lo hizo con pleno conocimiento sobre lo que implicaban los mismos.

Una de las víctimas guatemaltecas
El crimen de Cutler fue avalado por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos durante el gobierno de Truman (1945-1953). Cuando salió a la luz, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos admitieron que también hubo “algún tipo de complicidad” por parte del gobierno del presidente guatemalteco Juan José Arévalo Bermejo (1945-1951), pero hasta el momento no han aparecido pruebas de su implicación.

Los datos personales y cuadros médicos de los pacientes contenidos en los documentos permiten determinar que hubo al menos una víctima mortal, fallecida por un ataque epiléptico.

El caso fue destapado por la investigadora Susan Reverby, que refirió sólo 696 de los casos. A un tercio de los conejillos de Indias ni siquiera se le dio tratamiento posterior a la infección intencional.

Hace diez años la investigación de Reverby provocó sendas llamadas de Obama, entonces presidente de Estados Unidos, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al Presidente de Guatemala, Álvaro Colom, para disculparse por el estudio desarrollado entre 1946 y 1948.

Tras la asunción de responsabilidades por parte de Obama, centenares de guatemaltecos presentaran una demanda en Washington en contra del gobierno, para lograr una indemnización en nombre de los afectados.

Al mismo tiempo que llevaba a cabo estos experimentos, Estados Unidos condenó en Nuremberg a una veintena de médicos nazis por los suyos en los campos de concentración.

A día de hoy la hipocresía no ha terminado: se habla mucho del médico nazi Josef Mengele y nada de Cutler (y otros como él) porque éste actuaba con el beneplácito del gobierno de Estados Unidos.

A todos ellos no les importa si tienes trabajo o no. Tampoco les importa si tienes vivienda o duermes en la calle. Nunca te han preguntado si el salario te alcanza para pagar la luz o si has pasado frío este invierno. ¿Por qué te empeñas en suponer que, por el contrario, tu salud sí les importa? Si tanto les preocupa la salud, a qué vienen los recortes en sanidad?, ¿por qué crees que hay médicos que curan la salud de los enfermos y no hacen enfermar a los sanos?, ¿por qué esos criminales tienen el apoyo de gobiernos e instituciones sanitarias internacionales?, ¿por qué utilizan a los países del Tercer Mundo?, ¿por qué se ensañan con los más marginados de la sociedad?

(La información fue reproducida por el periódico ‘El Tiempo’ de Colombia, el 2 de octubre de 2010, pero la han eliminado de internet:
http://www.eltiempo.com/mundo/euycanada/ee-uu-pidio-perdon-por-infectar-a-cientos-con-sifilis-_8040060-1)

100.000 dólares vivos o muertos: los yihadistas ponen precio a la cabeza de los rusos que combaten en Siria

Hace tres días, el ministro de Defensa británico Ben Wallace y su homólogo turco entraron ilegalmente en Idlib para supervisar a sus huestes yihadistas sobre el terreno.

El imperialismo se prepara para activar sus misiles contra la fuerza aérea siria que, a su vez, trabaja para optimizar no sólo los cazas Sujoi sino también los bombarderos estratégicos MiG.

Los sirios han acondicionado los interceptores MiG-25PDS, un verdadero mastodonte del cielo que Siria tiene la intención de utilizar contra las baterías de misiles que la OTAN ha desplegado en Idlib a la espera de un “incidente” que ponga fin a la tregua entre Ankara y Moscú. No parece probable que la situación de ni guerra ni paz en Idlib dure demasiado tiempo. Al menos todas las partes se preparan para una escalada bélica.

El miércoles fuentes rusas filtraron algunos de los secretos contenidos en la base aérea de Qamichli. Desde noviembre del año pasado, el ejército ruso ha estado trabajando para asegurar esta base, que está situada en la frontera turca en el extremo norte de los yacimientos petroleros de Hassakah, a pocos kilómetros de las fronteras del norte de Irak.

La base aérea rusa no sólo alberga un arsenal de helicópteros capaces de librar intensos combates en la zona, modernos sistemas de defensa aérea Pantsir-S, capaces de repeler no sólo los ataques aéreos sino también los ataques con misiles de crucero, sistemas de defensa aérea Tor-M2, aviones de ataque Su-25 y aviones de transporte militar Il-76.

En vista de la ubicación sumamente estratégica de la base, incluida entre Turquía, Siria y el Irak, los observadores creen que el sistema ruso de defensa contra misiles abarca no sólo el este de Siria sino también el oeste de Irak.

El miércoles Al-Masdar informó de la llegada de un enorme convoy militar ruso al noreste de Siria y dijo que el personal y el equipo a bordo tenían por objeto “garantizar el paso seguro de las patrullas militares rusas” regularmente acosadas y amenazadas por Estados Unidos y sus yihadistas de Al-Qaeda.

El convoy ruso se repartirá entre Hassakah, Raqqa y Tell Tamar.

En Deir Ezzor y Homs, la resistencia también se prepara. La frontera sirio-irakí ha sido escenario de la retirada de las tropas estadounidenses en el paso fronterizo de Qaem/Abou Kamal, mientras que los auxiliares del ejército estadounidense vinculados a los yihadistas de Maghaweir Al-Thura lanzaron un ataque a gran escala contra el este de Homs antes de ser repelidos por el ejército sirio y sus aliados de la resistencia.

Según el diario sirio Al-Watan, los yihadistas atacaron los suburbios de la ciudad de Al-Sujna, al este de Homs, la estación de bombeo T-3 y la estratégica autopista M-20 que une Homs con la provincia de Deir Ezzor, con el objetivo de cortar todos los enlaces entre Deir Ezzor y el corazón estratégico de la resistencia, a saber, Homs, donde el aeropuerto T-4 es uno de los principales emplazamientos de la defensa antiaérea.

El esfuerzo estadounidense por romper las defensas sirias en el este continúa, especialmente desde que un doble ataque con drones de la resistencia de principios de marzo tomó a Estados Unidos por sorpresa, ya que creen que pueden permanecer definitivamente en Al-Tanf. El Eje de la Resistencia y Rusia podrían abrir en los próximos días un doble frente en Hassakah y Deir Ezzor.

En la autopista M4 también aumentan los actos de sabotaje por parte de los yihadistas auspiciados por Ankara, que han llegado a poner precio a la cabeza de los periodistas y soldados rusos, diciendo que están dispuestos a pagar hasta 100.000 dólares a cualquiera que pueda traerlos vivos o muertos.

Los ministros de Defensa de Gran Bretaña y Turquía inspeccionan a sus huestes yihadistas en Idlib

Galeno, que significa ‘calma’, por cierto

Bianchi

La imagen transmitida de la sociedad romana, especialmente la patricia, es la unos glotones hedonistas antiepicúreos (Epicuro era sobrio y comedido en todo, lo contrario de como lo han pintado): bacanales, orgías, banquetes, termas, farras y chuflas varias. Tal vez sucediera en la decadencia o en los tiempos de Petronio y su «Satyricon» que llevara sui generis Federico Fellini a la gran pantalla. Pero dudo que fuera la norma si hacemos caso, al menos, a Galeno (129 d.C.).

Nacido en Pérgamo (Asia Menor), en el 162 se traslada a una Roma plagada de medicuchos y charlatanes hasta que él impuso su prestigio, su doxa (no en sentido de «opinión»), como se dice en el juramento hipocrático. Su obra estaba pensada para un público culto y dirigida a las clases altas, aunque cuidaba las heridas de los gladiadores, como anatomista que era.

La higiene jugaba un papel muy importante en la Antigüedad, sobre todo en las clases altas. El galenismo recomienda no comer en exceso, no pasar frío, limpieza física y ropa inmaculada pensando en una armonía entre el cuerpo y el espíritu. Todo lo contrario del ideal monástico del Medievo occidental tendente a cuidar el «espíritu» en detrimento de lo corporal. La higiene vendría a crear las condiciones para un buen funcionamiento de la fisiología (el cuerpo y sus órganos).

Para Galeno -de quien no pretendemos hacer una hagiografía; Paracelso, por ejemplo, protoquímico (alquimista), que se pasó media vida recorriendo aldeas y alfoces recogiendo remedios de la abuela rozando la «brujería», puso chupa de dómine a Galeno -para éste, decíamos, seguidor de Hipócrates, el cuerpo humano está constituido por cuatro humores principales: la sangre, la flema, la bilis amarilla (melancolía) y la bilis negra (irascibilidad, pero no necesariamente mala ostia u hostia, con hache). Luego estarían las cualidades elementales como calor,  frío, humedad… La perfecta salud prevalecía cuando los humores se encontraban correctamente equilibrados y la enfermedad resultaba del exceso o defecto de estos humores o del aislamiento de uno de ellos con relación al resto. El objetivo de la higiene debía ser el mantenimiento del equilibrio normal entre los humores y sus cualidades mediante la prescripción de dosis adecuadas de alimento,  bebida, sueño, vigilia, fornicio, ejercicio, masajes, etc.

Los antiguos médicos ya sabían que cada individuo es diferente y que frente a idéntico estímulo o lesión, distintos individuos (¿pacientes?) pueden reaccionar de modo distinto. Creían en lo que hoy llamaríamos «tipos psicosomáticos» dizque los gordos son benevolentes y pacíficos, los flacos somos unos hijoputas coléricos y así. Tenían en cuenta las estaciones del año, el clima de cada zona, como los campesinos, que era casi todo el mundo.

La teoría de los cuatro humores todavía está vigente en Oriente. Como se ha dicho, la higiene de Galeno era abiertamente aristocrática, dirigida a las clases ociosas de su época. Y no precisamente a esclavos, campesinos, artesanos o mercaderes.

El hábito de los baños, las famosas termas, o saunas, eran eso: baños y además campos de deporte, piscinas, gimnasio, salas de lectura y bibliotecas. Todo eso se fue al guano con el cristianismo medieval, un cristianismo democrático y antipagano que negaba las estructuras de clases prometiendo el paraíso a los humildes y también aquello tan paulino, tarsiotapaulino, del que no trabaja, no come. Cualquier persona está enferma sin Cristo, no son necesarias ni dietas ni ejercicios salvo el agua bendita del bautismo. Todos los paganos están enfermos y la Iglesia es el Hospital que los cura. ¿Cómo? Orando, la mejor medicina. Claro que, según la tradición judaica, el cuerpo era el receptáculo del alma y, por lo tanto, no era cosa de descuidarlo mucho.

Sir John Harington (1561-1612), ahijado de la reina Isabel I, educado en Eton y Cambridge, es el inventor moderno del water closet (W.C.). En Salerno hubo una escuela médica laica, independiente de curas y frailes. El vino de salvia era un vino medicinal (como el «vin Mariani» que chiflaba a los Papas, precedente de la Coca Cola) que viene a ser nuestro vermouth, o vermú, o sea, un aperitivo. Se entiende que libado con moderación, no como Luis Buñuel, gran aficionado, como se sabe.

La gente iba viviendo más años. Aparecen tratados De vita longa. Aquí entran Paracelso, Marsilio Ficino y, sobre todos, Luigi Cornaro, que vivió 98 años, predicando moderación, sobriedad y frugalidad este patricio veneciano. Su regla de oro: come sólo lo necesario.

Ahora, y para acabar, viene Johan P. Frank (1745-1821) y su principio: la miseria del pueblo, madre de todas las enfermedades. Déspota ilustrado, exhorta en favor no tanto de reformas sanitarias como sociales y económicas. El problema de la salud, para él, es un aspecto de problemas más amplios como los socioeconómicos. Atacó la vida disoluta en el ejército, y, también, el celibato en el clero. Insistió en que las prostitutas se recluyeran en casas de citas para evitar las enfermedades venéreas. Su reputación era mundial.

R.Virchow, ya en el XIX, en pleno darwinismo, impondrá aquello de que prevenir es mejor que curar…

Hasta hoy con estados de alerta, leyes marciales y lavados (pilatescos) de manos.

Bon voyage.

En Alabama los médicos emplearon a los negros como cobayas humanas en un experimento sobre la sífilis

Entre 1932 y 1972, es decir, durante cuarenta años, en el hospital público de Tuskegee, una localidad de Alabama, los médicos experimentaron con negros pobres y analfabetos enfermos de sífilis a los que no dieron tratamiento médico para poder estudiar la evolución de la enfermedad hasta su muerte, así como el contagio de sus familias y descendientes.En 1932 la sífilis se había convertido en una epidemia en la población rural del sur de Estados Unidos y los médicos decidieron crear un programa especial de no-tratamiento en el Hospital de Tuskegee, el único para negros que existía entonces en aquella localidad. Ocurrió muy poco después de la crisis económica de 1929.

Los matarifes, o sea, los médicos y científicos, seleccionaron a unos 400 varones negros sifilíticos y otro grupo similar de 200 no sifilíticos sirvió de control. Su objetivo era comparar la salud y longevidad de la población sifilítica no tratada en comparación con el grupo control. A las personas seleccionadas no se les informó de la naturaleza de su enfermedad y les dijeron que tenían “mala sangre”. Además, les ofrecieron algunas ventajas materiales, incluso sanitarias, que en ningún caso incluían el tratamiento de su enfermedad.

En 1936 comprobaron que las complicaciones eran mucho más frecuentes en los infectados que en el grupo control, y diez años después resultó claro que el número de muertes era dos veces superior en los sifilíticos. A pesar de que la penicilina estuvo disponible desde los años cuarenta, en ningún momento recibieron tratamiento; a los médicos nunca les importó que sin el antibiótico su esperanza de vida se redujera en un 20 por ciento.

En este caso la ideología anticolectivista imperante en Estados Unidos no fue obstáculo para que los derechos individuales de las personas fueran sacrificados en aras de un supuesto bien “común”, aunque en realidad los pobres debían sacrificarse en interés de una investigación cuyos beneficiarios serían los más privilegiados de la sociedad. En 1947 se aprobó el código de Nuremberg y en 1964 la Declaración de Helsinki que, además del consentimiento informado del paciente, dispone que en toda investigación con seres humanos el bienestar de la persona prevalezca siempre sobre los intereses de la ciencia y de la sociedad. El médico, antes que investigador, es el protector de la vida y la salud de su paciente, y la persona que participe en una investigación debe recibir el mejor tratamiento disponible.

A pesar de la promulgación de la normativa, la investigación continuó, publicándose 13 artículos en revistas médicas. Ningún científico protestó, hasta que en 1972 la prensa denunció los hechos. Para entonces 74 de los pacientes del estudio seguían vivos, 28 habían muerto directamente de sífilis, 100 habían muerto por complicaciones relacionadas, 40 de sus esposas se habían infectado y 19 de sus hijos habían nacido con sífilis congénita.

En 1997, en presencia de cinco de los ocho supervivientes presentes en la Casa Blanca, Bill Clinton pidió disculpas formalmente a las víctimas del experimento: “No se puede deshacer lo que ya está hecho, pero podemos acabar con el silencio […] Podemos dejar de mirar hacia otro lado. Podemos miraros a los ojos y finalmente decir de parte del pueblo americano, que lo que hizo el gobierno americano fue vergonzoso y que lo siento”. Las buenas palabras sustituyeron a los juicios y las cárceles. Aquellos médicos que utilizaron a los pobres como cobayas humanas, así como sus cómplices y colaboradores no resultaron sancionados por el crimen que habían cometido.

¿Por qué nos empeñamos en suponer que nuestra salud les importa algo a ellos?

Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes, ahora los médicos nos fichan por nuestras enfermedades

En la histeria actual lo más importante no es el virus, ni tampoco una enfermedad, sino la ley marcial que han impuesto y, sobre todo, lo que quedará de las medidas que han implementado en todo el mundo.

Si creen que esto es temporal y luego todo volverá a ponerse en su sitio, se equivocan. Los aplausos han supuestos un respaldo a las medidas adoptadas y a ellos nada les gusta más que esos vítores.

En Europa, que a causa de las guerras mundiales conocen mejor este tipo de situaciones que nosotros, ya hablan de “Ausweis” porque en ciertos países han vuelto al III Reich, que es como los “papeles para todos” y no sólo para los extranjeros: documentación, pasaportes, cédulas, visados, salvoconductos…

Nos van a obligar a salir a la calle, como al ganado, con nuestro certificado de sanidad, de que no somos apestosos, de que estamos “limpios” de cualquier enfermedad infecciosa. Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes y ahora los médicos nos fichan por nuestra enfermedades, pero la cosa no cambia nada: nos quieren fichados e identificados.

Hace años que la Unión Europea puso en marcha un “pasaporte de vacunas” (1) que todos los ciudadanos deberán tener para 2022. En la primera página, titulada “Acciones”, dice que uno de los objetivos más importantes del pasaporte es “producir un informe regular sobre el estado de la confianza en las vacunas en la Unión Europea, para monitorear las actitudes hacia la inmunización. Sobre la base de este informe y teniendo en cuenta la labor conexa de la OMS, presentar orientaciones que puedan ayudar a los Estados Miembros a hacer frente a las dudas sobre la vacunación”.

En la página 10 aconseja “invertir en investigaciones de ciencias sociales y del comportamiento sobre los factores determinantes de la vacilación en la inmunización entre diferentes subgrupos de la población y el personal sanitario”.

Hay mucho “antivacunas” suelto por ahí, por lo que es necesario realizar campañas para persuadir de que lo mejor es prevenir las infecciones, tanto si quieres como si no porque -repetimos- aquí se habla de “salud pública”, donde lo más importante es lo público y no lo que cada cual estime mejor para su salud.

Los CDC ya han elaborado estrictas directrices en tal sentido. Además, los grandes monopolios farmacéuticos han creado una “Alianza para la Identidad Digital” que tiene su propia página web (2) y forma parte de GAVI (Alianza Mundial para el Fomento de la Vacunación y la Inmunización), un holding que cuenta cuenta con el apoyo de la OMS y, naturalmente, de la industria farmacéutica.

Han preparado un programa denominado “Agenda ID2020” de identificación individualizada con el pretexto de generalizar la inmunidad y prevenir el contagio.

El programa se basa en registrar a las personas desde su nacimiento para consignar las vacunas que se les administran, para lo cual se suministrará a cada uno una identidad digital portátil y permanente vinculada a su biometría.

En su última reunión, celebrada en setiembre del año pasado en Nueva York, la “Alianza para la Identidad Digital” acordó poner en marcha la Agenda ID2020 en Bangladesh.

Los que acabaron en los campos de concentración saben que, por más que pinten la moto de colores para venderla mejor, se trata del “Ausweis”. Si te vacunas tendrás papeles y, en caso contrario, no podrás salir a la calle. Te tendrás que quedar confinado en tu casa. Como ahora.

(1) https://ec.europa.eu/health/sites/health/files/vaccination/docs/2019-2022_roadmap_en.pdf
(2) https://id2020.org/

Más información:
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La recesión en Estados Unidos amenaza un millón de puestos de trabajo

La recesión en Estados Unidos amenaza un millón de puestos de trabajo, según la empresa de investigación Oxford Economics en una nota publicada ayer por Reuters.

No obstante, el informe asegura que la crisis, que es “profunda, generalizada y persistente”, no es “permanente”. Pero no hay ninguna garantía de que acierten porque para este año habían pronosticado un crecimiento del 1,7 por ciento.

Ahora estos analistas esperan que el Producto Interior Bruto (PIB) de la segunda economía del mundo se estanque este año.

Sólo en el segundo trimestre, estiman que el PIB se podría contraer un 12 por ciento, lo que equivale a una disminución del 3 por ciento desde el primer trimestre.

“Es probable que un descenso masivo del gasto social y no forzado conduzca a la mayor contracción trimestral del gasto de los consumidores que se haya registrado”, dice el informe, mientras que es probable que la inversión de las empresas disminuya a un ritmo sin precedentes desde la crisis financiera de 2008.

“Al final, esperamos una pérdida total del PIB de 350.000 millones de dólares (320.000 millones de euros) en 2020 y la pérdida de alrededor de un millón de puestos de trabajo”, añade Oxford.

A escala mundial, sus proyecciones muestran un estancamiento del PIB mundial en el segundo trimestre.

¿Por qué nos empeñamos en suponer que nuestra salud les importa algo a ellos?

El niño Simeon Shaw con su madre
En enero de 1946 diagnosticaron a un australiano de cuatro años de edad, Simeon Shaw, de una forma altamente maligna de cáncer de hueso. En un esfuerzo desesperado para salvar vida del niño, sus padres decidieron llevarle a Estados Unidos para su tratamiento. La familia acudió al hospital de la Universidad de California en San Francisco.

Una vez en América, Simeón no recibió el tratamiento médico que buscaban desesperadamente sus padres para salvarle la vida. En su lugar fue atrapado por un experimento médico. Fue uno de los 18 pacientes inyectados con plutonio radiactivo, por los “científicos” (léase carniceros) que trabajan para el Proyecto Manhattan, la organización que fabricó la bomba atómica. Los matarifes del gobierno querían descubrir cómo eliminaba el plutonio el cuerpo humano.

A Simeon le faltaban dos meses para su quinto cumpleaños cuando el 26 de abril de 1946 le inyectaron, 0.169 microcuries de plutonio 239, una dosis de radiación casi 24 veces lo que la persona promedio recibe en 50 años. Una semana más tarde, se tomaron muestras del hueso, la sangre y tejidos del niño. También se obtuvieron muestras en otras ocasiones. Simeón murió ocho meses después de la inyección (1).

Muchos estadounidenses fueron expuestos a experimentos parecidos con radiaciones sin ninguna clase de objetivo médico curativo. El plutonio carece de utilidad médica. Las inyecciones de plutonio en seres humanos no tenían ningún propósito distinto que el de proporcionar información para determinar las normas de seguridad para la producción de armamento nuclear.

Algunos experimentos humanos con radiaciones se realizaron en Estados Unidos en la década de 1940 y 1950, pero otros se realizaron durante los años sesenta y setenta. Es posible que el programa involucrara a más de 1.000 personas. Estos experimentos se realizaron dentro del Proyecto de Manhattan.

Entre 1945 y 1947, como parte del Proyecto Manhattan, los pacientes a quienes diagnosticaron enfermedades con una esperanza de vida de menos de 10 años, fueron inyectados con plutonio. Además de la Universidad del Hospital California, los estudios se realizaron en el hospital de Distrito de Manhattan, Oak Ridge, Tennessee; Strong Memorial Hospital, Rochester, N.Y.; y la Universidad de Chicago. A pesar de los diagnósticos originales, siete de los 18 pacientes vivieron más de 10 años y cinco sobrevivieron más de 20.

Investigaciones internas de la AEC demostraron que los pacientes no fueron informados de que se les había inyectado plutonio hasta 1974.

El 18 de julio de 1947 tres médicos y una enfermera inyectaron plutonio en el hospital de la Universidad de California en la pierna izquierda de Elmer Allen. Tres días más tarde, le tuvieron que amputar la pierna y la extremidad la enviaron a patología para un estudio radiológico (2). Erróneamente a Allen le diagnosticaron que padecía un cáncer de hueso, cuando se había caído de un tren a finales del verano de 1946 y se había lesionado su rodilla izquierda. Estaba lejos de padecer una enfermedad terminal.

Allen vivió hasta el 10 de junio de 1991, con horribles complicaciones derivadas del experimento de plutonio. Sufría convulsiones epilépticas, alcoholismo y finalmente fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide, que su médico de familia cree que se debió a la forma en que había sido incluido dentro del experimento del plutonio.

(1) https://medium.com/lessons-from-history/a-child-came-to-the-u-s-for-cancer-treatment-but-was-injected-with-plutonium-sent-home-to-die-c55b154511db
(2) https://ehss.energy.gov/ohre/roadmap/achre/chap5_4.html

Contagio: si aplaudimos la ley marcial, también aplaudiremos la censura total

La histeria del coronavirus es una maniobra para imponer el fascismo, la ley marcial, el toque de queda y la anulación definitiva en todo el mundo de las reliquias que quedaban de derechos y libertades fundamentales. Dos siglos después, todo aquello se viene abajo, con el aplauso entusiasta de los propios afectados.

Si un país puede sacar al ejército a la calle, también imponer la censura típica de toda guerra, aunque ya no necesitará hacerlo por decreto, ya que para eso están las empresas tecnológicas que manejan las redes sociales a su antojo.

Esas multinacionales ya han empezado a censurar noticias sobre el coronavirus, e incluso están eliminando cuentas completas de sus usuarios. Quien censura ya no es el Estado o los jueces sino empresas privadas, con el pretexto de poner coto a las informaciones “falsas”.

Los grandes monopolios digitales quieren que Ustedes sólo puedan leer noticias veraces, objetivas, rigurosas y contrastadas sobre cualquier materia. La paranoia del coronavirus les está sirviendo como entrenamiento para futuras cribas.

YouTube ha amenazado con cambios frente a la pandemia: la llamada “inteligencia artificial” se encargará de la censura de contenidos. Nos quieren convencer de que es así de aséptico: no somos nosotros los que censuramos, sino un algoritmo. Pero, ¿quién ha sido el mequetrefe que ha escrito el algoritmo?, ¿quién se lo ha ordenado?, ¿qué instrucciones le han dado para que lo haga?

La propia pandemia tiene la culpa de la censura: “A medida que COVID-19 evoluciona, hacemos todo lo posible para apoyar a los que ven, crean y se ganan la vida en YouTube. Muchos de nosotros aquí y en nuestro personal ampliado no podemos trabajar como de costumbre, por lo que estamos reduciendo algunas oficinas, causando trastornos”, dice Youtube en un post de Twitter.

“Con menos gente para revisar el contenido, nuestros sistemas automatizados intervendrán para mantener seguro a YouTube. Se eliminarán más vídeos de lo habitual durante este período, incluyendo contenidos que no violen las directrices de nuestra comunidad. Sabemos que esto será difícil para todos ustedes”, advierten.

Hasta los propios censores reconocen que su “inteligencia artificial” no es tan espabilada y que van a eliminar muchos contenidos.

Huele a podrido porque YouTube no explica por qué no pueden seguir como hasta ahora de manera remota.

Otras grandes empresas tecnológicas como Facebook y Twitter también han aprovechado la paranoia para implantar un sistema de censura automatizado.

Facebook ha hecho el paripé. La semana pasada los sindicalistas de pacotilla le criticaron porque exigía a sus trabajadores que acudieran a sus puestos a pesar de la histeria. Ahora ha cedido: envía a los trabajadores a casa y la censura será automática. “Podríamos ver tiempos de respuesta más largos y cometer más errores como resultado”, también advirtió Facebook.

Lo mismo que antes: la “inteligencia artificial” no es tan lista como nos quieren hacer creer y se equivocará, nos advierten de antemano.

Como Ustedes sospechan, los algoritmos atacan especialmente a los medios alternativos porque así han sido diseñados. En el pasado, Facebook ha eliminado cuentas antimperialistas, antifascistas, proputin, propalestinas, procubanas y alternativas, en general, como el Informe de la Agenda Negra, por poner un ejemplo.

A principios de febrero, Twitter no sólo bloqueó la cuenta de Maduro sino que borró las de 2.000 de sus seguidores. Lo mismo ha ocurrido con cuentas asociadas al Eje del Mal, como Irán.

El medio de comunicación alternativo 21st Century Wire ha sido suprimido.

A MintPress le han censurado un artículo sobre la respuesta de Cuba al coronavirus.

Los algoritmos promueven a las grandes y pequeñas cadenas mundiales de intoxicación, las que blanquean a los fondos buitre, encubren la represión y jalean las guerras imperialistas.

Es normal porque redes sociales, como Twitter, están en manos de fondos buitre, como Elliott.

Por su parte, Facebook se ha asociado a la OTAN y a los sionistas con el propósito de justificar los crímenes imperialistas.

Pero la censura no la promueven sólo los grandes monopolios sino también mequetrefes reformistas, como un tal Pablo García, que públicamente ha pedido en Twitter que le quiten la licencia y censuren a una médico que ha denunciado el alarmismo sobre la pandemia. Los inquisidores y los torquemadas están por todas partes. Como decía la III Internacional, los fascistas no son muy distintos de los socialfascistas.

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