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Ucrania subasta sus tierras a cambio de las limosnas del FMI

El lunes por la noche se celebró una fantasmagórica sesión de la Rada ucraniana, el Parlamento, en plena vigencia de la ley marcial, con la población confinada en sus casas y los diputados enmascarados por miedo al contagio.

Otros portaban incluso trajes protectores, una especie de escafandras de buceo, para darle al “show” un aire mucho más surrealista aún.

Era el mejor momento para aprobar dos leyes a las que se opone la inmensa mayoría del país y que no dará lugar a ninguna protesta callejera porque, si alguna vez se levanta la ley marcial, ya nadie se acordará de nada de lo ocurrido.

Unos 35 diputados excusaron su asistencia: “no vamos por miedo al contagio”. Se trata de defensores del Presidente Zelensky que, al mismo tiempo, son seguidores del oligarca Kolomoiski, que fue quien aprobó la ley anterior que impedía la venta de tierras. Kolomoisky financió la llegada a la Presidencia de Zelensky, que ahora deshace lo que él otro hizo antes.

Como consecuencia de ello, Zelensky no tenía la mayoría parlamentaria suficiente para aprobar la reforma legislativa, por lo que se alió con Poroshenko para que le prestara los votos, a cambio de dar el carpetazo a los procesos que la fiscalía tiene abiertos contra él por corrupción, blanqueo de capitales y demás.

No es ninguna novedad afirmar que Ucrania está en bancarrota y que la pandemia ha acabado de darle la puntilla al moribundo. Para tapar los agujeros, 10.000 millones de dólares, el FMI exigía la aprobación de dos leyes sobre la venta de tierras.

Quien vende la tierra, vende el país; es el precio a pagar para arrodillarse ante el capital financiero internacional que, como ven, es quien pone y quita las leyes de todos los gobiernos mendicantes del mundo.

Esta larga historia se puede resumir así: Kolomoiski era dueño de un banco, PrivatBank, que fue nacionalizado y para evitar que volviera a su poder, se aprobó una ley que lo impedía.

Al mismo tiempo otra ley había congelado temporalmente la venta de tierras agrícolas. Hasta ahora el límite de superficie que puede tener un solo individuo era de 100 hectáreas. A partir de 2024 las empresas podrán comprar tierras agrícolas y el límite será entonces de 10.000 hectáreas.

Entonces los bancos podrán conceder créditos con la garantía hispotecaria de esos terrenos.

Ucrania no sólo tiene las tierras más fértiles de Europa (“chernozem”), sino las más baratas porque así lo ha impuesto la legislación anterior. A partir de ahora los especuladores se van a forrar comprando tierras a precio de saldo para venderlas luego a precio de oro.

El FMI quería que ambas leyes fueran derogadas y se ha salido con la suya por el módico precio de 10.000 millones de dólares que volverán a sus arcas con intereses, si es que alguna vez Ucrania logra devolver el préstamo.

No hay ninguna pandemia: no hay un número extraordinario de muertes por coronavirus

“No da tiempo a enterrar cada día a todos los muertos que hay en Madrid”, dijo el 28 de marzo el alcalde Almeida (1), un personaje execrable desde cualquier punto de vista que se le mire. Es terrible. El Estado burgués no se preocupa de los sanos, abandona a los enfermos y no es capaz de enterrar a los muertos. Ha llegado el momento, pues, de poner nuestras esperanzas en otro sitio. Ahora bien, como no podía ser de otra manera, la frase inducía a pensar que en Madrid hay ahora muchos más muertos que antes de la pandemia, lo que por sí mismo confirma su existencia. ¿No han visto Ustedes en Bérgamo a los camiones militares italianos repletos de cadáveres? Nunca se había visto nada parecido. ¿No han habilitado la Casa de Cristal en Madrid para almacenar cadáveres?, ¿han visto esas filas de ataúdes, uno detrás de otro?, ¿no tienen ojos en la cara o qué les pasa?

El 11 de setiembre de 2001 también vimos con nuestros propios ojos a los aviones estrellarse contra las Torres Gemelas en Nueva York después de haber sido secuestrados por unos terroristas enviados por Bin Laden. Por eso nos ha llamado la atención un artículo del doctor John Lee afirmando que “la televisión no es ciencia”. No sólo vemos con los ojos sino con nuestra cabeza, por lo que además de ver la tele, hay que reflexionar un poco.

Lee es profesor de patología y asesor del sistema de sanitario británico y ha escrito un artículo (2) afirmando que no hay ningún exceso de muertes por coronavirus en ningún país del mundo. Para hablar de pandemia no basta decir que muchas personas están muriendo, sino que están muriendo más de las que cabría esperar si no la hubiera, es decir, que la tasa de mortalidad es mayor que en años anteriores.

No está ocurriendo eso. A escala mundial, cabría esperar la muerte de 14 millones de personas en los tres primeros meses de este año y han muerto 18.944 por coronavirus: el 0,14 por ciento del total. En Gran Bretaña esperaban 51.000 muertos para este mes y se imputan al coronavirus 422 fallecimientos: el 0,8 por ciento del total previsto.

No cabe duda de que esas cifras aumentarán en el futuro pero, como bien dice Lee, en ningún caso justifican la imposición del terrorismo de Estado en todo el mundo. Al menos hasta este momento, y mucho tendrá que aumentar el número de muertos para respaldar el salvajismo desatado con el pretexto sanitario.

De momento no parece que el escenario vaya a ser apocalíptico. La tasa de mortalidad en Gran Bretaña es del 5 por ciento, un porcentaje que es pura ficción porque han cambiado por decreto tanto la manera de hacer las pruebas como el registro de fallecimientos.

La primera cuestión ya la hemos expuesto en otras entradas anteriores y es algo admitido oficialmente en varios países. En cuando a la segunda, dice Lee, la burocracia sanitaria también ha cambiado la lista de enfermedades de declaración obligatoria. Antes, cuando una persona moría de una infección respiratoria, la causa específica de la infección no se registraba en Gran Bretaña. La causa del fallecimiento se consignaba como cáncer, por ejemplo.

Ahora el coronavirus, a diferencia de la gripe, está en el listado de enfermedades de declaración obligatoria y los médicos atribuyen al virus las muertes policausales en las que está presente. El enfermo no ha muerto con coronavirus sino a causa del coronavirus y así las cifras de fallecidos se inflan.

A nadie le cabe ninguna duda de que la muerte es un fenómeno “natural”. Lo que a muchos se les pasa por alto es que, además, es un fenómeno sanitario: el médico debe extender un certificado de defunción en el que consta la causa de la muerte. El certificado cambia según la política sanitaria, los reglamentos y las órdenes que dictan los gobiernos y que los médicos están obligados a seguir. El certificado se lleva al registro civil, otro organismo burocrático en el que se basan las estadísticas. Finalmente está la OMS que, a golpe de presiones y reuniones, convierte a una enfermedad en una pandemia, y cambia los criterios para meter o quitar a una enfermedad de la lista negra.

Antiguamente la OMS tenía un sistema de alertas con seis fases, de las cuales la última, la sexta, correspondía a una pandemia. Así ocurrió en 2009 con la gripe A/H1N1. Ahora ya no es así.

Una pandemia tampoco es sólo un fenómeno de la naturaleza sino de la sociedad. Es una decisión política que, como cualquier otra, puede ser correcta o no. En el caso del coronavirus no lo es, entre otras razones porque hay muchos más “contagiados” y muchos más muertos por otras enfermedades y la OMS no ha lanzado ninguna alarma.

(1) https://www.elespanol.com/espana/politica/20200328/almeida-no-tiempo-enterrar-dia-muertos-madrid/477953673_0.html
(2) https://www.spectator.co.uk/article/The-evidence-on-Covid-19-is-not-as-clear-as-we-think

Más información:
– La tasa europea de mortalidad ha descendido respecto a los tres años anteriores ¡en plena pandemia!

¿Se arroja Irán en los brazos del imperialismo?

Irán ha pedido un préstamo de emergencia al FMI de 5.000 millones de dólares. En sí misma, la petición ya demuestra que Teherán atraviesa serias dificultades, mucho mayores de lo que parece y que no todas son consecuencia del bloqueo imperialista.

La solicitud es aún más significativa teniendo en cuenta que es la primera vez que ocurre desde la revolución de 1979.

El gobierno no se ha dirigido previamente a sus aliados estratégicos, China y Rusia, sino que ha quedado a expensas de lo que decida Estados Unidos, que es quien abre el grifo del FMI. Si los Brics habian fallecido tiempo atrás, parece que ahora llega el momento de firmar el acta de defunción.

¿No se ha dirigido Irán a sus socios pidiendo ayuda?, ¿se ha dirigido pero no se la han aconcedido?, ¿Pekín ha cerrado el grifo porque tiene su propia crisis?, ¿se acabaron también los faraónicos proyecto de la Ruta de la Seda?

El golpe más duro contra Irán se lo ha dado India, uno de sus más importantes socios comerciales, que claudicó ante Estados Unidos sumándose al bloqueo y buscando proveedores de petróleo en otros lugares.

Podríamos añadir que la pandemia ha hecho el resto, pero no sería exacto: no ha sido la pandemia sino la política sanitaria con la que el gobierno de Teherán ha querido hacer frente a ella.

Irán padece una serie de crisis en cascada porque una mala respuesta ante un problema genera un segundo problema sin haber resuelto el anterior. La petición al FMI está en esa línea de creer que pueden salir del atasco con dinero fresco y no rectificando las políticas que les han llevado hasta el borde del colapso.

¿Cuál es el precio a pagar?, ¿qué condiciones impondrá Estados Unidos para conceder el préstamo?, ¿qué a pasar en Siria?, ¿qué va a pasar en Afganistán?, ¿qué tiene que decir Israel?

Demasiadas preguntas y ninguna respuesta, así que máxima atención a los siguientes movimientos de piezas en Oriente Medio.

Lo que ha convertido al coronavirus en una pandemia es la multiplicación de tests

Cuando buscas virus los encuentras por todas partes. Cada minuto que respiras, introduces 400.000 virus en tus pulmones, y da igual que te pongas mascarilla o no.Si buscas en los océanos, encontrarás más virus en un milímetro cúbico de agua salada que estrellas hay en todo el universo visible, muchísimos más.

Si los buscas en el interior de tu cuerpo humano, también los encontrarás. Hay tantos que deberás saber lo que buscas. Debes centrarte en algo en concreto porque cada tipo de “caza” necesita una “escopeta” diferente.

Recurriendo a los informes anuales del Instituto Robert Koch sobre la gripe en Alemania, el doctor Richard Capek concluye que la tasa de positivos cambia en el transcurso de la estación. Pasa de entre un 0 y un 10 por ciento a un 80 por ciento, para volver luego a la normalidad después de unas semanas.

Por el contrario, sostiene Capek, con el coronavirus no está ocurriendo lo mismo. El número de personas que dan positivo en relación con el número de pruebas realizadas permanece constante en todos los países que ha estudiado hasta ahora (*).

En función de cada país, la proporción de personas que dan positivo en las pruebas de coronavirus se sitúa entre el 5 y el 15 por ciento. Según Capak, esto significa que no existe una propagación exponencial, epidémica, del virus sino un aumento exponencial del número de pruebas.

El gráfico que elabora Capek induce a concluir que, en efecto, lo que hay es una epidemia de tests. Pero ya saben que correlación no es causalidad, ¿verdad? Es casualidad. Pura casualidad.

(*) https://coronadaten.wordpress.com/

Arabia saudí propone conversaciones de paz a las fuerzas yemeníes

Los sátrapas saudíes mantienen conversaciones diarias con las fuerzas de Ansarollah y han invitado a sus representantes y a los del gobierno en el exilio de Yemen a reunirse, ha dicho esta mañana el embajador saudí en Yemen, Muhammad Al Jaber.

El embajador dijo: “Los funcionarios saudíes se reunieron ayer con sus homólogos huthíes para confirmar que los ataques aéreos sobre Sanaa fueron una respuesta a los ataques con misiles balísticos que tuvieron lugar el sábado pasado, y no tenían la intención de intensificar el conflicto”.

Jaber añadió: “Estamos decididos a reducir la escalada, y estamos listos para un alto el fuego en todos los territorios yemeníes si lo aceptan”.

Citando a Jaber, el Wall Street Journal asegura que las conversaciones de paz están en marcha. “La propuesta de conversaciones para poner fin a la guerra que comenzó hace cinco años sigue sobre la mesa, a pesar de la escalada de violencia de hace unos días”.

El periódico añade que “los huthíes todavía no han respondido a la oferta”.

El embajador saudí se refería a los ataques aéreos de su país contra Sanaa, la capital de Yemen, y afirmó que la operación tenía por objeto “destruir objetivos militares ilegales pertenecientes a los rebeldes huthíes y neutralizar y destruir la amenaza balística y las capacidades específicas que amenazan la vida de los civiles”.

El bombardeo saudí se produjo después de que las fuerzas de Ansarollah lanzaran el día anterior su mayor ataque en territorio saudí, que alcanzó a la propia capital, Riad, poniendo a la Casa Real contra las cuerdas.

https://www.almasdarnews.com/article/saudi-arabia-enters-peace-talks-in-yemen-after-massive-attack-by-ansarallah-forces/

El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto de alergias y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, representa muy bien al científico moderno, muy alejado de la imagen que la mayoría tiene de lo que es un “hombre de ciencia”.

Fauci lleva muchos años en la cúspide de un país que es, en sí mismo, la cúspide. Es mucho más que un mero asesor científico. Es un monaguillo confeso de Hillary Clinton, y Trump le mantiene en su cargo porque no le queda más remedio. En ningún momento ha logrado librarse de la gangrena incubada en los tiempos del dúo Obama-Clinton, por más que pasan el tiempo amargándole la vida.

En 2013, en un correo electrónico desclasificado del Departamento de Estado, al que hace referencia WikiLeaks, Fauci le envía a Hillary Clinton vibrantes deseos de recuperación. Le dice que la quiere y que está “muy orgulloso de conocerla”.

Unos días antes de la toma de posesión de Trump en enero de 2017, Fauci lanzó una asombrosa profecía en Healio, una publicación que se presenta como un portal de información para médicos especialistas en enfermedades infecciosas. Declaró que el Presidente de Estados Unidos se enfrentaría “sin duda” a un “brote sorpresivo de enfermedades infecciosas durante su presidencia”.

“Seguramente nos sorprenderemos mucho en los próximos años”, dijo agitando su bola de cristal, o quizá echando las cartas del Tarot, al más puro estilo científico contemporáneo.

Para disimular sus tonteorías, Fauci se basaba en la frecuencia de casos anteriores de enfermedades infecciosas. El ejemplar de Healio estaba en la línea de esos blogs, adalides de la ciencia pura, que se dedican a despotricar contra lo que llaman “magufería”, seudociencia, antivacunas, ufólogos, conspiranoicos y demás.

“Trump se ha alineado con el movimiento anti-vacunación”, decía Healio. La sartén le decía al cazo…

La polémica expresaba las presiones a las que está sometida la industria médica y farmacológica, especialmente intensa tras los intentos de Obama por introducir un poco de sanidad pública en Estados Unidos, es decir, por pillar cacho.

Ese es el terreno en el que una vedette como Fauci se mueve a en su mejor ambiente. El 22 de marzo, en una entrevista a la revista Science, el reportero le lanza una buena pregunta: “¿Cómo ha impedido que le despidan?” En la respuesta el científico mencionaba a su jefe: “Simplemente no puedo saltar al micrófono y empujar” a Trump.

Políticos y científicos, republicanos y demócratas, vacunas y antivacunas… Una multinacional nunca pondría todos los huevos en una única cesta.

Hace unos días, en otra entrevista, Fauci aconsejaba a los estadounidenses que se quedaran en sus casas. Nosotros le pedimos lo mismo: quédate en tu casa.

Nos quedamos con las ganas de seguir contando batallitas de este saltimbanqui de la política y la ciencia modernas, pero lo dejamos para otra ocasión (que la habrá).

Los europeos nos hemos convertido en ‘una nube de puntos que se mueve en un mapa’ gracias a la pandemia

Fotografía de los europeos en plena pandemia
La Comisión Europea ha pedido a los principales operadores de telecomunicaciones de Europa que le informen de los datos privados de los abonados que consten en sus teléfonos móviles.

Orange, Vodafone, Deutsche Telekom y otros cinco operadores de telecomunicaciones ya han acordado cotillear los datos de sus clientes a la Comisión Europea.

El pretexto no hace falta decirlo: comprobar si los usuarios siguen las ordenanzas de confinamiento para impedir la propagación de la pandemia de coronavirus.

La solicitud la hizo a principios de esta semana Thierry Breton, el Comisario Europeo para el Mercado Interior y la Agenda Digital, directamente a la Asociación GSMA, que reúne a 750 empresas del sector de la telefonía móvil en todo el mundo.

Orange ya trabajaba con el Instituto Francés de Investigación Médica, una colaboración fructífera, según nos quieren vender. Los datos de geolocalización proporcionados por el operador permitieron evaluar los movimientos de la población antes de la ley marcial y después de ella.

De esa manera los “expertos” se enteraron de que el 17 por ciento de los parisinos habían abandonado la capital francesa en ese momento. Se supone que los parisinos no se olvidan nunca el móvil en casa, como tampoco olvidan nunca de su nariz.

“No hay un seguimiento individual […] No transmitimos sus fotos, sus contactos”, se excusó Stéphane Richard, el director general de Orange, ante los micrófonos de Europe 1. “Nada identifica a los clientes como individuos. No es más que una nube de puntos que se mueve en un mapa”, añadió. Fue un alivio escucharle porque por un momento creíamos que nos consideraban como personas titulares de derechos, libertades y garantías cívicas.

Es exactamente lo mismo que dijo Obama cuando hace años saltó el escándalo del espionaje al mundo entero: nosotros no nos quedamos con los datos de nuestras víctimas (ya los tenemos), sólo nos interesan los metadatos.

A partir de este tipo de fechorías llegan las justificaciones hipócritas para tranquilizar la conciencia de los defensores de los derechos humanos. A la Comisión Europea le preocupa nuestra salud. Quieren “mejorar las estimaciones epidemiológicas”. Lamentablemente las epidemias anteriores fueron desvastadoras porque… ¡los europeos no estaban enganchados a sus móviles!

Afortunadamente la tecnología avanza una barbaridad y ahora es posible “verificar la eficacia de las medidas de contención”. Necesitan recordarnos algo que no sabíamos: que la vigilancia de los móviles no cura nada. Lo que quieren saber es si sus medidas son realmente eficaces, pero eso ya se lo decimos nosotros sin cotillear ningún móvil: sus medidas son inútiles al 100 por 100. No tienen otro objetivo que el control preventivo de la población.

¿Qué podemos decir de esos lobos que han puesto a cuidar del rebaño? Es el caso de Andrea Jelinek, presidente del Comité Europeo de Protección de Datos Personales, que hace lo contrario de lo que dice su cargo: en lugar de proteger se dedica a airear los datos personales.

Según Jelinek, en Europa no hay novedades legislativas porque el cotilleo ya estaba autorizado por la normativa europea y, naturalmente, él nunca puso ninguna objeción, sino todo lo contrario. Una veces es el terrorismo, otras el narcotráfico, otras el yihadismo… Ahora lo toca el turno a la salud.

Un virus como pretexto para dar un golpe de Estado y aplastar a la disidencia política

Esta mañana hemos desayunado café con churros y con un largo reportaje de la agencia Associated Press, o sea, un portavoz del imperialismo que se titula así precisamente: “El virus como pretexto para aplastar la disidencia” (*). Muy mal tienen que estar las cosas en el mundo para que nos sirvan este tipo de informaciones desde la primera hora de la mañana. Hasta ellos mismos se están asustando de la manada de lobos que han sacado a patrullar las calles, mientras obligan a la población a recluirse en sus casas.

Una noticia así, que es absolutamente cierta, tiene que tener truco. En este caso consiste en poner en marcha el ventilador: todo el mundo está haciendo lo mismo, pero especialmente ciertos países del Eje del Mal. En este caso le toca el turno a Serbia que, como todos, aprovecha la histeria para su propio ajuste de cuentas político.

“Desde que el presidente Alexandar Vucic anunció el 15 de marzo un estado de emergencia indefinido, el parlamento ha sido marginado, las fronteras cerradas, se ha impuesto un toque de queda de 12 horas controlado por la policía y se ha prohibido a los mayores de 65 años salir de sus casas”, dice la agencia en referencia a Serbia.

Hay gobiernos que no se andan con rodeos, pero el más “estricto” no es precisamente Serbia porque el toque de queda es de sólo 12 horas y sólo han confinado a los ancianos. En otros sitios de Europa confinan a todos (enfermos, sanos y grupos de riesgo) y el toque de queda es indefinido.

Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Presidente no escatima amenazas y advierte a sus ciudadanos “que los cementerios de Belgrado no serán lo suficientemente grandes para enterrar a los muertos si la gente ignora las órdenes de cierre de su gobierno”. Vucic no se anda con rodeos y dice a las claras lo que otros sólo insinúan.

Ni en Serbia ni en ningún otro lugar las medidas adoptadas son realmente un estado de excepción a la antigua usanza, una medida temporal. La paranoia es a cada minuto. El Presidente serbio está todos los días delante de los micrófonos, aprobando un decreto detrás de otro porque para eso tiene plenos poderes. Allí la oposición le critica porque les ha quitado el trozo del pastel que les corresponde.

Según la Constitución serbia, el Presidente carece de potestad gubernativa, pero da igual porque estamos ante un golpe de Estado en toda regla, al estilo boliviano, que es el estilo del siglo XXI. Antes Vucic era una figura testimonial y ahora es que pincha y corta en exclusiva, por encima del Primer Ministro.

Además de la oposición, los defensores de los derechos humanos también lamentan los “abusos” y los “excesos” que ocurren en países apestosos, como Serbia. La ley marcial está justificada por la “crisis sanitaria”, pero no hay que pasarse y recemos para que luego todo vuelva por sus fueros.

Tanto en la economía como en la política burguesa la noción de “crisis” funciona de esa manera. Cuando sobreviene les pilla de sorpresa porque creen en la mano invisible de Adam Smitih, de modo que todo de fluir por sí mismo y la crisis es una excepción, una emergencia. Entonces le buscan explicaciones a la crisis. Pero cuando la crisis se hace permanente, la propia crisis explica todo lo demás.

¿Por qué hemos impuesto la ley marcial? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hemos cerrado las fronteras? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué están colapsados los hospitales? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué se hunde la bolsa? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hay cinco millones de parados? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué cierran las empresas? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué imponen la censura? Porque hay desaprensivos que difunden noticias falsas sobre la crisis sanitaria…

No pregunte más. ¿Qué le ocurre a Usted?, ¿no ve la tele? ¿no se ha enterado de que hay una pandemia?, ¿no se da cuenta de que la situación es muy seria?

Fíjense bien en la seriedad de todo esto: en Serbia hay 800 casos de coronavirus y 16 muertes, pero los gobiernos dictatoriales, como Serbia, China o Rusia, siempre manipulan las cifras, que por lo tanto, deben ser muy superiores.

Lamentablemente, en el caso de Serbia, quien da las cifras es la Universidad Johns Hopkins. Lo realmente significativo de todo esto es que se haya producido un golpe de Estado por 16 muertos y 800 contagiados que, en su mayor parte, dice la agencia de prensa, no tienen ningún síntoma o son muy leves.

(*) https://apnews.com/dffb2fa43d0c5fddc4508f2558603e67

Las cadenas de supermercados especulan con bienes de primera necesidad y disparan los precios

Hay un importante aumento en los precios de una verdulería de Bilbao tras decretarse el confinamiento. Un intermediario de la plaza de abastos más grande del Estado, Mercamadrid, constata este vertiginoso incremento, posiblemente desencadenado por las grandes superficies.

En quince días, el precio del calabacín en Mercamadrid ha aumentado un 273 por ciento, desde el día antes del anuncio del estado de alarma, el 12 de marzo, al viernes de esta semana, 27 de marzo, tomando como referencia los precios de subasta de una gran empresa de Almería que se dedica a la venta de verduras.

Las subastas están más altas porque hay menos género, lo que se deriva en precios más altos. Pero conviene observar qué pasó cuando se decretó el estado de alarma. “En previsión de lo que iba a ocurrir, las grandes superficies triplicaron y cuatriplicaron sus pedidos, agotando las existencias. Compraron toneladas para almacenar. El calabacín y el pimiento son productos perecederos que en cámara aguantan 40 días. Las grandes superficies tienen capacidad para hacerlo, mientras que el pequeño comercio debe comprar al día”, indica el intermediario, que prefiere guardar su anonimato. “Las grandes superficies han actuado generando un monopolio y ahora es el comercio pequeño el que vende producto fresco a precio de hoy, más caro, mientras que los supermercados venden producto de hace dos semanas a precio barato, pre covid-19”, asegura.

Agotar las existencias de algunas verduras tiene tres consecuencias: la primera y más evidente es el aumento del precio, incluso en verduras que hasta la fecha eran consideradas de segunda calidad o variedades menos habituales en las tiendas (el precio de la berenjena larga ha aumentado un 139 por ciento, el de la berenjena blanca lo ha hecho en un 50 por ciento, mientras que este viernes ya no había berenjena rayada).

El segundo efecto es que en los días posteriores a la compra masiva de género, las verduras ofertadas eran, además de más caras, más pequeñas, ya que se cortaron en el campo cuando aún no había terminado su proceso de crecimiento.

La tercera consecuencia, dos semanas después, es que la empresa analizada ya no puede ofrecer en la plaza de abastos ciertas verduras, porque tienen que esperar a que crezcan. Es el caso del pimiento lamuyo rojo, la berenjena rayada y el pepino, del que ahora solo ofrece la variedad corta.

“Cuando esta crisis termine, la gente volverá a comprar en los supermercados pensando que su tendero les ha timado, pero es que es imposible competir con las grandes superficies”, sostiene el intermediario, que realiza compras para pequeños comercios, restaurantes y comedores escolares. “Las gestiones entre empresas de venta de perecederos y grandes superficies son privadas, y posiblemente a precios más bajos que los de subasta”, advierte.

El intermediario también tiene en cuenta las verduras que no tienen buen almacenamiento en cámara, como los guisantes y las judías. Aún así, la semana pasada no había a la venta guisantes, por lo que esta semana ha bajado su precio (ahora son más pequeños), mientras que el precio de las judías peronas ha llegado a incrementarse un 94 por ciento (3,15 euros el kilo, en el precio de subasta mínimo), y sigue habiendo en existencias.

Desde Mercairuña, un mayorista que vende a comercio pequeño y a grandes superficies y que, a su vez, es productor agrícola, sostiene que en el confinamiento “se ha vendido mucha judía y calabacín, porque son verduras fáciles de cocinar, mientras que otras de temporada pero más difíciles de preparar, como la alcachofa, mantienen su precio”.

Esta táctica “responde a la lógica capitalista por la cual el poder empresarial para dictar precios provoca su incremento con el fin de engordar beneficios con productos esenciales en momentos de excepción, a costa de empobrecer a las trabajadoras que se ven obligadas a pagar lo que dicta el mercado de los oligopolios”. Considera que “la inflación es claramente una expresión de la lucha de clases y las trabajadoras organizadas debemos también tratar de mantener un control sobre los precios que nos afectan”.

Desde el organismo vasco de consumo, Kontsumobide, indican que debido al estado de alarma en este momento se han suspendido las inspecciones y se ha habilitado una línea online para recoger las quejas de la ciudadanía, realizar una criba y pasarlas al Ministerio de Consumo.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/especular-con-lo-basico-tiempos-alarma

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias, ha reconocido por fin la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un estudio publicado este fin de semana.

El estudio analiza las formas de transmisión del virus que causa el coronavirus, y la conclusión a la que llega es que el coronavirus se transmite únicamente por contacto con las gotitas respiratorias que una persona contagiada proyecta al estornudar o al toser, y no hay ninguna evidencia de transmisión por el aire.

“La transmisión por gotitas se produce cuando una persona que se encuentra en estrecho contacto (menos de un metro) de otra que tiene síntomas respiratorios (como tos o estornudos) y entra así en riesgo de poner sus propias mucosas (boca y nariz) o sus ojos expuestos a sus gotitas respiratorias potencialmente infecciosas”, explica el estudio.

“El contagio puede producirse por contacto directo con una persona infectada o por contacto con una superficie o un objeto que ésta haya utilizado”, añade.

La transmisión por vía aérea supondría la permanencia en el aire de las partículas infectadas, de forma que el coronavirus sería transmisible a más de un metro. En el contexto específico del coronavirus, esta transmisión aérea sólo se produce en circunstancias muy específicas vinculadas a tratamientos médicos en los que se genera un efecto aerosol, como en una intubación o en una respiración asistida.

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/03/30/5e819b41fc6c83156e8b4691.html

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