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La propaganda de Estados Unidos contra China pone a la OMS contra las cuerdas

Como ya anticipamos, Estados Unidos ha iniciado una ofensiva contra China que ahora alcanza a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que acusa de no haber suministrado información clave sobre el coronavirus en Wuhan y, por lo tanto, de haber “privilegiado la política sobre la salud pública”.

La campaña contra la OMS forma parte, pues, de la campaña contra China. Trump ha comenzado a decir que la OMS “ha fracasado” por sus posiciones “muy favorables a China” y ha amenazado con suspender su contribución económica al organismo internacional.

La Casa Blanca asegura que la falta de transparencia de China le ha hecho perder al mundo “un tiempo precioso” y que “las acciones de la OMS también han costado vidas”.

La OMS no declaró la “emergencia de salud pública de interés internacional” hasta el 30 de enero, dice el Departamento de Estado, a pesar de que había sido informada del brote en China en diciembre.

La declaración oficial se esfuerza por remarcar la vinculación entre el virus y China, donde habría tenido su origen, mientras destaca que Taiwan ya había advertido de la gravedad del brote con antelación.

“Nos preocupa profundamente que la información de Taiwan no haya sido compartida con la comunidad sanitaria mundial, como se refleja en la declaración de la OMS del 14 de enero de 2020, en la que se afirma que no hay pruebas de transmisión de persona a persona”, dice la diplomacia estadounidense.

“La OMS ha vuelto a poner la política por delante de la salud pública, como ha hecho con el estatus de observador de Taiwán en la OMS desde 2016”, añade el Departamento de Estado.

Taiwán ha quedado completamente excluido de la OMS en los últimos años por las presiones de China y ha tenido una respuesta ejemplar a la epidemia, a diferencia de China continental, afirma el portavoz.

Las instrucciones propagandísticas del imperialismo han sido asumidas por una parte de los portavoces del progrerío latinoamericano y europeo como si fueran de su propia cosecha.

Más información:
– La propaganda imperialista ya ha impartido sus consignas sobre ‘el virus de Wuhan’ a todas las cadenas del mundo

‘Ni un abuso más’, el nombre del grupo de jóvenes de Algeciras que planeaba emboscadas contra la policía

El mapa de los 14 barrios más deprimidos de CádizLa Policía Nacional ha detenido a tres jóvenes en Algeciras (Cádiz), que habían creado dicho grupo con consignas para agredir a los agentes de forma concertada tras varias denuncias de abusos policiales en los controles que los agentes tienen desplegados en la zona.
Se trata de tres jóvenes de 18, 24 y 30 años que han reaccionado así después de que varios usuarios del grupo de WhatsApp «Coronavirus Algeciras» subieran fotos de las lesiones que les habían provocado los agentes en los puestos de control del municipio.
Los detenidos crearon un grupo llamado «Ni un abuso más» en el que los jóvenes estaban organizando a varios usuarios para llevar a cabo conjuntamente emboscadas a la Policía y atentar contra ella «a modo de guerrilla«, según ha afirmado la Subdelegación del Gobierno.
El grupo, al que llegaron a sumarse más de cien usuarios, se discutían aspectos como cuál podía ser la zona más idónea de la ciudad para hacer tales emboscadas, qué material llevar, cuál podía ser el mejor momento del día o qué estrategia adoptar, como esperar una persona con pinchos para así hacer bajar del vehículo a los policías, e incluso sugiriéndose la posibilidad de contar con armas de fuego
«Aquí no vamos a robar más, a eso no nos vamos a
dedicar ahora. Aquí lo que vamos a hacer es dar palos a la policía
¿vale? Ya después buscaremos el pan para comer de lo que nos haga falta.
«

‘Nunca más deberíamos volver a estrechar la mano de nadie, incluso cuando esta pandemia haya terminado’

Estamos en manos de degenerados que, como Anthony Fauci, al que ya hemos mencionado en otras entradas, se han apoderado de la ciencia y hablan en su nombre para decir toda clase de estupideces.

Luego van los que siguen sus homilías porque creen que lo de Fauci es “ciencia pura”, por más absurdas que sean.

Durante una entrevista en la televisión Fauci ha recomendado que evitemos volver a estrecharnos la mano, incluso después de que acabe esta pesadilla.

No cabe ninguna duda que es este tipo de estupideces, no sus conocimientos, el que hace trepar a ciertos “expertos”, les permite abandonar el laboratorio y acolcharse en un cargo de asesor “científico” en la Casa Blanca, tanto con los demócratas como con los republicanos o con quien sea.

“No necesitamos darnos la mano”, dijo Fauci ante las cámaras. “Tenemos que romper esa costumbre. Porque, de hecho, esa es una de las principales formas en que puede transmitir una enfermedad transmitida por las vías respiratorias”.

Es pura ingeniería social para tarados. Quieren acabar hasta las más arraigadas e inocuas costumbres sociales. Quieren acabar con el hombre como ser social. Nos han confinado por la cara y no nos van a dejar salir de este agujero tan fácilmente.

Como en Valladolid, quieren que aplaudamos a los policías municipales que sacaron de su casa a la fuerza a una persona, la ataron a una camilla y la trasladaron al Clínico para que le practicaran un test de coronavirus (*).

No queremos ni imaginar la actitud de adoptaron los médicos del Clínico ante dicha situación, es decir, si se transformaron en apéndices de la policía o se comportaron como lo que se espera de ellos: como médicos.

Fauci forma parte de esa entelequia que algunos llaman “comunidad científica” y que, en efecto, no representa a los científicos, y lo que es más importante aún, tampoco representa a la ciencia. Es su peor enemigo.

Pero como hay algunos que no tienen claro nada de eso, nos veremos obligados a dar nuestra opinión al respecto porque nadie debería admitir que se confunda a un médico con un policía municipal.

(*) https://www.tribunavalladolid.com/noticias/la-policia-municipal-se-lleva-atado-a-la-camilla-al-clinico-a-un-hombre-que-no-queria-hacerse-el-test-del-coronavirus/158627

Más información:

— El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

La salud pública como pretexto para la represión, el control y la vigilancia de masas

Lo mismo que la educación es un vínculo directo entre un profesor y su alumno, la sanidad es otra igual entre un médico y su enfermo. El profesor se debe a su alumno y el médico a su paciente.

Los desastres contemporáneos de la sanidad han consistido en la creación de una burocracia sanitaria en la que el médico es un funcionario que se debe a su Estado, no a su enfermo. Como cualquier otro funcionario, el médico cumple unas rutinas de trabajo, ejecuta unos protocolos y se debe a quien le paga: el Estado.

El médico es un burócrata y el enfermo un robot varado en el taller mecánico. La punta de lanza que está destruyendo la sanidad son las enfermedades llamadas contagiosas, siempre con el mismo pretexto que, por lo demás, es paradógico: el médico ya no debe atender a un enfermo sino a todos los demás, a los que se pueden contagiar, que están por encima del anterior.

Además, de una práctica profesional, la sanidad se ha convertido en una compleja disciplina jurídica. Por encima de la salud hay que cumplir los decretos que la regulan que, en el caso de las epidemias, ponen en marcha una red de instituciones de control y vigilancia que funcionan como las demás que tiene el Estado: de la forma disciplinaria y represiva de la que somos víctimas ahora mismo.

Por ejemplo, un principio fundamental de la medicina ha sido siempre el secreto profesional, que está admitido en la Constitución española, por encima del cual han impuesto la obligación de “notificar” una enfermedad contagiosa.

Las enfermedades son siempre las mismas pero cada Estado no reacciona de la misma manera porque la medicina se rige por normas políticas, no sanitarias. Por eso hay diferentes catálogos de enfermedades contagiosas. Lo que para un Estado es contagioso para otro no lo es. Es fácil deducir que el pretexto de la infección es falso y que las enfermedades no contagiosas que se incluyen en los catálogos como si lo fueran no están ahí por razones de salud sino políticas, es decir, de vigilancia y control.

A medida que el Estado monopolista es más frágil, necesita un mayor control y el listado de enfermedades contagiosas aumenta. En 1995 había en España 35 y ahora hay 60, casi el doble. Ahora a los listados de la OMS, la Unión Europea, y el Estado central se suman las autonomías que han convertido a los contagios en un laberinto, como se ha puesto de manifiesto con el coronavirus.

Con el pretexto del contagio, el Estado ha puesto en marcha una burocracia paralela, la Red de Vigilancia Epidemiológica, que no trabaja con enfermos sino con números (la estúpida “curva”) y en la que no sólo participan médicos sino también los “cazadores de microbios”, los biólogos. El enfermo queda cada vez más lejos y las enfermedades también. Lo que interesa es la bacteria o el virus, por lo que el peso se traslada de los médicos a los biólogos.

Este tipo de enfermedades se llaman hoy de “declaración obligatoria” y su listado parece sacado de la serie de televisión “House”. Muchas de ellas no existen, es decir, el número de casos es cero (1), pero basta que existiera una para atraer un interés que no tienen otras enfermedades mucho más comunes.

Otras no son contagiosas pero el dispositivo se pone en funcionamiento de la misma manera, como si lo fueran, porque el contagio es el pretexto. De ahí que el Estado central adopte la típica terminología burocrática y aséptica (hipócrita) de llamarlas “enfermedades de declaración obligatoria”, mientras que algunas autonomías y países siguen con la vieja terminología de “transmisibles” (2).

La biología se ha acabado enfrentando a la medicina. La sanidad moderna comienza con el error fatal de asociar los microbios a las enfermedades y después sigue con un segundo error, que es su consecuencia: no hacer autopsias. Lo único que interesa hoy es la “carga viral” y las muertes se imputan siempre al microrganismo, lo cual es anticientífico, como bien saben los patólogos:

“La investigación basada en autopsias ofrece información útil y fiable en estudios sobre prevención y epidemiología en diversas áreas de la medicina. Esta información sobre las causas de la muerte es esencial en el desarrollo de políticas de salud nacional e internacional para la prevención y control de las enfermedades” (3).

Sin embargo, la burocracia impone lo contrario: “Si se sospecha una FHV [Fiebres Hemorrágicas Virales] en un fallecido, no se debe realizar autopsia, dada la elevada carga viral de los fluidos corporales” y el cadáver se debe incinerar (4).

Por lo tanto, la causa de la muerte se ignora y lo que es peor: nunca se podrá saber porque el cadáver se ha incinerado. Es lo que acaba de decir el ministro de Sanidad, Salvador Illa en una rueda de prensa: “Toda persona que da un diagnostico positivo y fallece es considerada un fallecido por coronavirus” (5). La sanidad y las políticas que de ella se derivan, funcionan en base a suposiciones, no a hechos comprobados.

Hubo un tiempo en que las cosas se hacían de manera científica. Por ejemplo, en 2010 en Aragón se notificaron 4 fallecidos por encefalopía espongiforme, una enfermedad que está dentro del listado maldito. Afortunadamente se les practicó la autopsia y sólo una de ellas se confirmó como causa de la muerte. Por lo tanto, el hecho de que se registre una “enfermedad de declaración obligatoria” y el paciente muera no significa, en absoluto, que la misma sea la causa de la muerte.

La campaña que ha iniciado la prensa española para deslizar que el número de fallecidos por coronavirus es mucho mayor de lo que establecen las cifras oficiales es, por lo tanto, una aberración. Dentro de un tiempo, cuando ya nadie se acuerde, las tasas de mortalidad pondrán a cada uno en su sitio.

(1) Para el caso de Murcia: http://econet.carm.es/inicio/-/crem/sicrem/PU_datosBasicos/sec112.html
(2) Es el caso de Extremadura: https://saludextremadura.ses.es/web/enfermedades-transmisibles
(3) Protocolo de actuación forense ante la sospecha de meningitis bacteriana y shock séptico fulminante, Cuadernos de Medicina Forense, núm. 37, julio de 2004, pg.8
(4) Protocolo EDO, pg. 217, https://sanidad.castillalamancha.es/sites/sescam.castillalamancha.es/files/documentos/pdf/20140813/protocolos_enferm_declaracion_oblig.pdf
(5) https://www.elindependiente.com/politica/2020/04/08/el-recuento-de-fallecidos-por-coronavirus-en-espana-genera-muchas-dudas/

De la derogación de la ley mordaza a su imposición a toda la población

Quién iba a decirnos que los mayores defensores de la derogación de la Ley Mordaza iban a extenderla a toda la población, a imponer el toque de queda en todo el Estado y a sacar al ejército a patrullar las calles con armamento de guerra incluido. Si tenemos que sacar una lección de estas últimas semanas es que lo que no consigue la crisis económica lo consigue una crisis sanitaria, la aceptación de que existe una represión “por nuestro bien”, por nuestra seguridad. Una represión brutal que hace tan solo unas semanas estábamos denunciando.

El balance es el siguiente. A día de hoy se han puesto 330.000 sanciones, que van desde los 600€ para las leves hasta 30.000€ para las más graves, es decir, 1 multa cada 6 segundos. Se han producido 2.850 detenciones, algunas de ellas acompañadas de actitudes intimidatorias y agresiones. Entre estas se han decretado varios ingresos en prisión acusados de desobediencia grave y atentado contra la autoridad. En total se han practicado más de 3 millones de identificaciones en controles a pie de calle, en controles de tráfico, en autobuses, Metro y Cercanías. Solo en Madrid se han puesto más de 37.500 multas, cerca de 2.400 al día, siendo el distrito de Puente de Vallecas donde más sanciones se han registrado. Y es que el confinamiento no se lleva de la misma forma en casas amplias con jardín que en pisos patera o con familias numerosas. De entre todos los identificados, sancionados y detenidos ¿Cuántos lo han sido por no tener más remedio que ir a trabajar y no poder justificarlo o por tener que ir a cuidar a algún familiar? En cuanto al trabajo, España es tradicionalmente uno de los países con las cifras de economía sumergida más altas de la UE.

Se calcula que 2 millones de trabajadores realizan trabajos en negro, es decir, sin contrato y por tanto sin poder ser justificados. ¿Qué ha sido de todos estos trabajadores que ya no figuran en las listas del paro ni reciben ninguna prestación? ¿En qué situación han quedado? ¿Cuántos de ellos se habrán saltado el confinamiento para tratar de llevar algún ingreso a casa?

Lo más preocupante de todo esto ha sido ver como muchas de esas actuaciones policiales han sido jaleadas desde algunos balcones, cuestión sobre la que hay que manifestarse radicalmente en contra. Es más, es nuestra obligación denunciar que no se puede decretar el confinamiento masivo de millones de personas de la noche a la mañana sin haber asegurado antes su sustento. Esto es igual de irresponsable y de criminal que enviar a miles de trabajadores sanitarios a hacer frente a esta crisis sanitaria sin medios de protección, sin personal suficiente y bajo unas condiciones de sobreexplotación insólitas.

Durante el Estado de Alarma seguimos exigiendo la derogación de todas las leyes represivas, el sobreseimiento de todas las causas abiertas por motivos políticos y sociales, la devolución de las multas y el fin del maltrato policial a los detenidos. Y por supuesto, llamaremos a la lucha si se vulneran aún más los derechos y libertades de las clases populares pasada la crisis sanitaria.

Ayer fueron los luchadores, los comunistas, los anarquistas, los independentistas, los medios de comunicación independientes, los activistas antidesahucios, los twitteros, los raperos…hoy son quienes se saltan por extrema necesidad el confinamiento.

Mañana puedes ser tú
No normalices la represión

Movimiento Antirrepresivo de Madrid

La tormenta perfecta: el comercio internacional se reducirá un tercio como consecuencia de la crisis

El comercio mundial se reducirá entre un 13 y un 32 por ciento este mismo año, muy por encima de la crisis financiera de 2008, reconoció ayer la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La crisis comercial, que se inició el año pasado, no sólo se inició por una caída de la demanda, sino también por el cierre de fronteras, los bloqueos económicos y las guerras comerciales emprendidas por los imperialistas, especialmente contra China.

La reducción va a ser particularmente severa para Estados Unidos y los países asiáticos, cuyas exportaciones podrían colapsar en más del 40 y el 36 por ciento respectivamente, según la hipótesis más pesimista. Europa y el Cono Sur también verían disminuciones de más del 30 por ciento.

La reducción “probablemente será mayor que la contracción del comercio provocada por la crisis financiera mundial de 2008-2009”, advierte la OMC. Si bien los dos episodios son “similares en algunos aspectos”, sobre todo en cuanto a que los gobiernos están interviniendo masivamente para apoyar a los bancos y las empresas.

Como resultado del cierre de las fronteras, el turismo se desploma, las aerolíneas también, así como la hostelería y las empresas de servicios ligados al transporte. Pero también afectará a la oferta de mano de obra.

Es la tormenta perfecta porque desde los años noventa del pasado siglo hasta 2008, el comercio internacional había ido creciendo más que la producción mundial, lo que disimuló el verdadero alcance de la crisis del capitalismo.

Ahora ya ni siquiera las exportaciones podrán frenar el desplome. De ahí que los economistas empiecen a mirarse en su propio ombligo, en su propio mercado interno, a la hora de buscar algún paño caliente.

La ley marcial aprobada en Gran Bretaña amenaza con la posibilidad de un Golpe de Estado en cualquier momento

La ley marcial, los estados de emergencia y demás formas de terrorismo de Estado no se acaban nunca por dos motivos: facilitan la dominación de clase y, además, la justifican. Cabe añadir que las normas que se imponen no expiran nunca, así como tampoco las instituciones que se crean por motivos extraordinarios.

Las formas de dominación se favorecen de tal manera que la burguesía suspira porque surjan dramas, como la voladura de las Torres Gemelas, o virus asesinos, hasta el punto de que si no aparecen conviene iniciarlos, magnificarlos e incluso inventarlos.

En Gran Bretaña la Ley sobre el Coronavirus recién aprobada (*) ha desatado, como es habitual, una campaña de prensa para dejar claro a los más temerosos que “no crea un estado policial” y que las facultades extraordinarias otorgadas a la policía y los militares “sólo” van a durar dos años.

Como todo lo que concierne a esta pandemia, también esa campaña de prensa es falsa, para lo cual no hace falta más que leer el artículo 89, que aclara las partes que son temporales, las que no lo son y las que pueden ser prorrogadas con diferentes pretextos y argucias del Primer Ministro o de cualquier otro miembro del gobierno que lo estime necesario.

Como consecuencia de ello, una cuarta parte (y quizás más) de toda la Ley nunca expirará, por más que la pandemia remita, deje de haber muertos, vacunen a toda la población en masa y los hospitales se vacíen.

Las leyes de emergencia se aprueban para formar parte del elenco represivo de forma permanente. “Per omnia saecula seculorum”, decían los jurisconsultos romanos.

Desde hace siglos un capítulo fundamental de toda ley marcial, pero especialmente en Gran Bretaña, es siempre la impunidad: lo que hagan o dejen de hacer quienes toman las decisiones y las ejecutan no son cuestiones sometidas a responsabilidad. El gobierno y sus funcionarios no rinden cuentas, tienen carta blanca para hacer cualquier cosa, algo que se puede denominar de muchas otras maneras, como “patente de corso” o impunidad.

Pues bien, varias secciones de la Ley británica aclaran que la carta blanca es permanente: los funcionarios públicos están eximidos de responder por cualquier daño que causen a un paciente que esté siendo tratado por el coronavirus e incluso de cualquier otra enfermedad de la que se “sospeche” que pueda estar relacionada con el coronavirus.

En otras palabras, la responsabilidad médica ha desaparecido, tanto para los médicos como para los hospitales. Si matas a un enfermo ya no hay consecuencias, lo puedes seguir matando tranquilamente tal y como ordenan los protocolos sanitarios que el propio gobierno ha aprobado.

Por ejemplo, si alguna multinacional inventa una vacuna, el gobierno puede acelerar su aplicación a los enfermos (y a los sospechosos) sin necesidad de seguir los protocolos habituales de seguridad. Por decirlo en román paladino: podemos utilizar a los enfermos y sospechosos de contagio como ratones de laboratorio.

¿Necesitan Ustedes más ejemplos? Vean: los artículos 59 a 70 permiten dar un golpe de Estado ya que el gobierno puede aplazar las elecciones y esa facultad no tiene un plazo de caducidad. El golpe de Estado es una amenaza que se quedará para siempre. “Per saecula seculorum”.

(*) http://www.legislation.gov.uk/ukpga/2020/7/section/89/enacted

La irresistible seducción de la histeria colectiva: la ‘guerra de los mundos’ de Orson Wells

El mayor acontecimiento de la historia de los modernos medios de comunicación tiene varias características singulares. Se produjo en 1938, cuando hacía muy poco tiempo que se habían iniciado las nuevas técnicas de información de masas, fue a través de la radio y fue una ficción, pero está comprobado que las mentiras tienen exactamente las mismas consecuencias que las verdades, es decir, que no es necesario que una información sea veraz para que cause estragos en masa. De hecho, las religiones, que son una gran falsedad, están mucho más difundidas que el ateísmo, que es la única concepción realmente científica.

Si la creencia en fenómenos, tales como los milagros, está tan extendida, imaginemos lo que puede ocurrir con una información que se viste con una cierta apariencia, por ejemplo, con el respaldo de “todo el mundo lo dice”, o “los expertos aseguran”, o “un primo mío que trabaja en un geriátrico  me ha contado que ayer murieron siete ancianos”.

Los medios de comunicación pueden hacer creer a millones de personas de todo el mundo cualquier cosa que se propongan porque en el mundo moderno los sacerdotes son ellos. El 30 de octubre de 1938 Orson Wells retransmitió en vivo y en directo una invasión marciana y casi todos los oyentes se lo creyeron. Habría algunas excepciones que hoy, paradójicamente, serían acusados de “conspiranoicos” porque ese es otro efecto de los medios de comunicación de masas: invierten la ecuación y tachan de raritos a quienes sostenemos que los extraterrestres nunca han llegado a la Tierra.

“Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de última hora procedente de la Agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando”. Así empezó Wells su emisión en la CBS, que estaba basada en una novela de otro gigante del siglo pasado: el británico H.G.Wells.

Como ven, la emisión comenzaba con la intervención de un científico, un experto cuyo papel interpretó el propio Wells.

Antes de comenzar, la radio advirtió expresamente que comenzaba una dramatización de la compañía Mercury Theatre de Wells basada en novela “La guerra de los mundos”. Luego Wells sintonizó con la música de la orquesta del Hotel Meridian Plaza de Nueva York con el tema “Stardust” (Polvo de estrellas), para volver a parar a medida que los corresponsales informaban de las últimas novedades de la invasión, en medio de efectos especiales y trucos de sonido.

Unos doce millones de personas escucharon la dramatización y la mayor
parte de ellas fueron presas del pánico, abandonando sus casas y
colapsando carreteras, estaciones y comisarías de policía. Los teléfonos
de emergencia se llenaron con mensajes de personas asustadas que
habían visto a los extraterrestres desde las ventanas de sus casas.
Se multiplicaron las llamadas a los hospitales de personas que querían
acercarse para donar sangre. Unos vecinos dispararon sus armas de fuego
contra el tanque de agua de su pueblo porque creyeron que se había
transformado en una máquina de guerra marciana gigante.

Una mujer denunció a Orson Wells por causarle un ataque de pánico y un hombre recibió una indemnización del propio Wells, que le pagó unos zapatos que tuvo que vender para poder comprar un billete de tren y huir de la invasión alienígena.

A lo largo de la emisión, que duró menos de una hora, la CBS avisó cuatro veces de que era una dramatización, pero en los oyentes el toque de realidad no causó los mismos estragos que la ficción. Cuando los espectadores abandonan apresuradamente un cine porque alguien ha gritado “¡fuego!”, no es necesario que se haya producido un incendio; es suficiente que el animal gregario que todos llevamos dentro salga a relucir, junto a nuestro instinto de supervivencia.

Inminente ola de asaltos y disturbios en busca de comida en las principales ciudades de Estados Unidos

Entre el 12 y el 31 de marzo en Nueva York se denunciaron más de 30 casos de robos en supermercados, lo que supone un aumento del 400 por ciento con respecto al mismo período del año anterior.

El Departamento de Policía de la ciudad informa de un aumento del 75 por ciento en los robos en empresas durante este período, con aproximadamente 254 robos, en comparación con 145 en el mismo período del año pasado.

El Wall Street Journal anuncia (*) un aumento de los robos en los cinco distritos de Nueva York entre el 12 y el 31 de marzo, coincidiendo con los cierres masivos de empresas.

La venta de armas se ha disparado. En las calles las escenas de saqueo se extienden. Las tiendas en Nueva York, San Francisco, Seattle y Chicago se preparan para los disturbios sociales tapando los escaparates con persianas y cerrojos.

Los disturbios sociales han aparecido en primer lugar en los centro de las ciudades en los que vive una gran parte de la población trabajadora. Los ayuntamientos han apelado a la Guardia Nacional, que ha tomado posiciones en las principales arterias y barrios obreros.

En dos semanas 10 millones de trabajadores estadounidenses han perdido su trabajo y, además, tienen deudas que no pueden pagar. Hacen cola en los bancos de alimentos repartidos por todas las ciudades para sobrevivir. Es el auténtico rostro de la única crisis realmente existente en Estados Unidos: la del capitalismo.

Michael LiPetri, Jefe de Estrategias Criminales de la Policía de Nueva York, dice que los saqueadores buscan específicamente comida, alcohol y productos de venta al por menor. Muchos fueron capaces de penetrar por los tejados y romper puertas o ventanas.

Según el Wall Street Journal, en Nueva York los propietarios de algunas cadenas de tiendas se han atrincherado con armas, manifestando el temor de que pronto lleguen los tiroteos y asaltos.

La policía de Nueva York se puede ver desbordada por la ola de disturbios. Uno de cada seis policías está de baja y Trump ha movilizado casi un millón de tropas del ejército.

(*) https://www.wsj.com/articles/new-york-city-sees-more-burglaries-of-businesses-under-coronavirus-emergency-measures-11586008801

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