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¿Está el mundo entero bajo la ley marcial a causa de un catarro?

A diferencia de la Edad Media, hoy las campañas de manipulación de masas por medio de la histeria requieren dos tipos de charlatanes: expertos y periodistas. Los primeros nutren a los segundos, que se lavan las manos con los primeros.

Por ejemplo, ayer ElDiario.es sostenía que el número de “infectados” registrados en el estado de Nueva York supera al de positivos detectados en el resto de países del mundo (1).

La fuente eran “los datos” de la Universidad de Johns Hopkins, que desempeñan el papel de expertos. Pues bien, en Nueva York y todo Estados Unidos, en plena “pandemia”, el número de muertos ha descendido en lo que va de año respecto a la media de los cinco años anteriores en todos los tramos de edad. El descenso alcanza el 20 por ciento hasta la fecha en que los CDC suministran datos.

En el mundo la histeria está jugando papeles diferentes según el país y según la posición del país en el mundo. En España hay un marcado interés por destacar el extraordinario alcance de la pandemia, en lo que coinciden Vox, la prensa y el progrerío. Todas las cifras les parecen escasas, buscan más carnaza y quieren incluir a los ancianos muertos de abandono en las residencias como muertos por el virus.

En Estados Unidos, el tratamiento mediático del asunto está movido por las negociaciones comerciales con China y por la campaña electoral. Como es habitual, las divergencias permiten un mayor flujo de información.

Las campañas de histeria atraviesan dos fases sucesivas: primero se inflan y luego se desinflan. Al principio no basta sólo con enseñar el látigo para domar al esclavo; hay que darle un chasquido.

La manipulación de todo lo que concierne al coronavirus queda demostrada, entre otros indicadores, por su comparación con otro tipo de epidemias, fundamentalmente la gripe estacional, cuyas consecuencias han sido mucho más graves, no han tenido el tratamiento mediático de ésta y no han dado lugar a la aplicación de la ley marcial en ningún país del mundo.

En Estados Unidos, el país de los datos y las mediciones, la gripe causó 80.000 muertos en el invierno de 2017-2018 según los CDC (2), de manera que para desatar la alarma en torno al coronavirus tuvieron que empezar hablando de cifras por encima de los 100.000 muertos atribuibles al “nuevo virus”. No obstante, la mayor parte de los fabricantes de histerias ponían las cifras muy por encima, alcanzando los 200.000 muertos.

La gripe del 2017-2018 fue la peor en 40 años, dijo entonces el CDC, y ahora tocaba romper la barrera del sonido con el coronavirus. La seudociencia lo llama “previsiones” y “estimaciones” a las que visten con “modelos matemáticos” para darles un apariencia que no tienen. Es la famosa “curva” que tiene atolondrados a los comentaristas y tertulianos.

Ahora en Estados Unidos ya empiezan a aparecer “modelos” con muchas menos “curvas”, prácticamente anoréxicas. El miércoles pasado uno de ellos rebajaba las “estimaciones” hasta los 60.000 muertos (3), una tercera parte de los que inicialmente dijeron los fabricantes de histerias.

Ya estamos bastante por debajo de las previsiones y bastante por debajo de la gripe común y corriente, por lo que la pregunta vuelve a saltar: ¿a qué viene toda esta campaña?, ¿qué hay de nuevo y diferente respecto a otras epidemias?

El mismísimo Anthony Fauci, el submarino que tiene Trump en la Casa Blanca, se bajó del pedestal a finales de febrero: el número de muertos va a ser “mucho más reducido” de las previsiones establecidas por los primeros modelos matemáticos, hasta los 60.000 muertos.

Fauci escribió un artículo en el New England Journal of Medecine en el que sostenía que la tasa de mortalidad del coronavirus es “considerablemente inferior” al 1 por ciento y que sus consecuencias son próximas a las de una gripe estacional (4).

Sería mucho más exacto decir que esas consecuencias “cercanas” ni siquiera llegan a las de una gripe común y corriente, pero de esa manera no se logra el efecto buscado, que no es otro que el pánico, como tampoco se justifica la imposición de la ley marcial en todo el mundo.

(1) https://www.eldiario.es/sociedad/Ultima-hora-coronavirus-mundo-Espana-8-abril_13_1000679924_44401.html
(2) https://www.statnews.com/2018/09/26/cdc-us-flu-deaths-winter/
(3) https://thehill.com/homenews/administration/492007-fauci-us-death-toll-looks-more-like-60000-than-100-200k-estimate
(4) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMe2002387

Hacienda sangrará a las personas afectadas por ERTE’s en 2021 al considerar que tuvieron dos pagadores

Imagen Renta 2019Los más de tres millones de trabajadores que han sido incluidos en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) con motivo de la crisis del coronavirus deberán tener en cuenta el próximo año que se considerará que han tenido dos pagadores cuando realicen la declaración de la renta de 2020, según publica Vozpopuli.

La noticia se basa en el criterio que hasta ahora tiene establecida la Dirección General de Tributos de la Agencia Tributaria, que considera que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) es «segundo pagador» a efectos de Renta, a pesar de que se trata del pagador que se hace cargo de los salarios (parcialmente) mientras dure el ERTE.

En el caso de aquellas personas que tengan un único pagador, el límite por el cuál se está obligado a declarar es para aquellas que perciban un salario bruto anual superior a los 22.000 euros. Pero en el caso de incorporar a un segundo pagador, algo habitual por ejemplo en aquellas personas contratadas mediante ETT’s y que tienen un flujo importante de empresa a empresa, este límite se rebaja sin criterio administrativo alguno a los 12.000 euros.

El problema viene cuando las retenciones en nómina con cargo al IRPF se ajustan al mínimo del 2%, algo muy normal en las contrataciones temporales (que suelen vender esto como un «salario mayor», cuando en realidad lo que hacen es retenerles menos dinero), esto va a implicar en la mayoría de los casos que la declaración de la renta del año 2021 salga a pagar, lo que será un nuevo golpe a las economías más afectadas por la crisis del coronavirus. 

La manipulación de los virus para la guerra biológica

Rubén Alexis Hernández

Mucha controversia ha generado el origen de la actual pandemia por el coronavirus Covid-19, de inusitada atención mediática global, y aprovechada inmoral e indebidamente por los Estados y las élites para ejecutar medidas sumamente impopulares en diversos ámbitos y para experimentar la ejecución de un control social global mediante la famosa cuarentena colectiva obligatoria o aislamiento social, a pesar de que se evidencia claramente que la morbilidad y la mortalidad de la infección ocasionada por el famoso virus es baja en comparación con las de enfermedades a las que ni los Gobiernos ni las empresas de “comunicación” han prestado ni de cerca la misma atención.

Patologías como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, la diabetes, el sida, la obesidad y hasta ciertos tipos de gripe, afectan a centenares de millones de personas y matan o incapacitan anualmente a varios millones en todo el mundo, y no obstante jamás han tenido la atención global que se le ha dado al Covid-19.

Es inevitable, de acuerdo a lo señalado en el párrafo anterior, preguntarse por qué tanto revuelo mundial por la pandemia del Covid-19. Y caemos en cuenta que China, nación en la que se originó la enfermedad causada por el coronavirus en cuestión, tiene laboratorios de bioseguridad de alto nivel con virus de mediana y elevada peligrosidad para los humanos, pero también los tiene Estados Unidos, potencia que intenta hacer todo lo posible por no perder su hegemonía global a manos del gigante asiático.

En este sentido, ¿se puede utilizar un virus como arma biológica, evidentemente creado o manipulado en laboratorios para su uso intencional?, ¿es posible la guerra biológica y el bioterrorismo como tal?, ¿se está llevando a cabo, con el Covid-19 como protagonista, una guerra biológica o ensayo de ella de Estados Unidos contra China o viceversa, o entre las dos como parte del enfrentamiento multidimensional entre ambas potencias, que incluso involucra a los aliados de Estados Unidos, a los de China y a buena parte de los países del planeta?

En primer lugar, hay que aclarar que un virus no puede ser creado por el ser humano, pero es bien conocida la manipulación de numerosos virus conservados en laboratorios para diversos fines, tal como en el caso de la elaboración de vacunas. De manera que es más que evidente que hemos estado experimentando con virus en conservación desde hace décadas, y en dicho proceso los científicos han sido capaces, por ejemplo, tanto de atenuar la patogenicidad como de generar mutaciones que derivan en cepas virales de gran peligro para la salud del hombre. En teoría la ciencia trabaja por el bienestar de la humanidad, y se cree que los científicos bajo ninguna circunstancia hacen daño a la humanidad, toda vez que andan justificando los experimentos con virus de alta peligrosidad, con argumentos como el de la necesidad de investigar diversos tratamientos para las patologías virales y de elaborar vacunas mejores e idóneas contra nuevos tipos de virus, y el de que en los laboratorios se maneja un alto nivel de seguridad para evitar accidentes que permitan la salida de los patógenos.

Ahora bien, en la realidad cabe advertir que los científicos como el resto de la humanidad, salvo los ermitaños, viven y desarrollan su ámbito educacional-profesional-laboral en un contexto ideológico, económico, político y social a escala local y global. De manera que no responden a la supuesta objetividad e imparcialidad que caracteriza en teoría al conocimiento científico en general, sino a una serie de circunstancias que al fin y al cabo influyen en la concepción de vida de cada ser humano y determina qué necesidades desea satisfacer éste y cuáles son sus intereses.

Y así como hay médicos y otros científicos vinculados con el estudio de la  salud humana, que ciertamente actúan de buena fe, la mayoría, por desgracia, lo hacen de mala manera, respondiendo a los intereses mezquinos y egoístas derivados del capitalismo, y se sabe que las investigaciones de numerosos hombres de ciencia han sido patrocinadas por Gobiernos y por corporaciones e instituciones vinculadas de diversas formas con las élites locales y globales, y en este sentido deben complacer a sus amos políticos-ideológicos-financieros, sin importar que muchos de sus estudios en realidad sean poco útiles o beneficiosos para la mayoría de la humanidad.

La historia nos muestra numerosos ejemplos al respecto de los científicos vendidos al sistema de poder dominante. Es evidente, en consecuencia, que no pocos científicos que han experimentado con virus han sido apoyados por individuos poderosos e influyentes en las  diversas políticas estatales, con una mentalidad perversa en lo relativo a su visión del mundo, y por tanto no es de extrañar que se hayan manipulado virus con intenciones malignas, bien para el uso de Gobiernos o de particulares. Por cierto que se han documentado casos de supuestos accidentes con virus de alta letalidad en laboratorios de bioseguridad de gran nivel, algunos en los que ha salido al exterior el microorganismo, situación en la que obviamente ha habido la participación consciente de uno o más científicos.

Entonces, ¿es posible emplear virus como arma biológica? No solo es posible sino que de hecho han sido empleados desde hace mucho tiempo, incluso desde antes de la era cristiana, tanto de forma inconsciente como conscientemente. La guerra biológica con virus, bacterias y otros microorganismos como protagonistas ha sido una realidad a la par de la guerra convencional y de otros tipos de conflicto en el mundo entero.

Y las bajas han sido muy numerosas, tal como en el caso de las epidemias de viruela de la América hispánica, causantes de la muerte de millones de indígenas, cortesía de los colonizadores españoles, quienes supuestamente contagiaron de forma no deliberada a los nativos. En términos generales desatar una guerra biológica o emplear virus con fines terroristas (bioterrorismo) por Gobiernos o por particulares, no es algo complicado; sabiendo que los científicos modifican virus en sus laboratorios, fácilmente se han podido, por ejemplo, utilizar ciertas cepas para infectar unos pocos individuos, quienes a su vez han podido infectar a muchos más, y así sucesivamente.

Es una realidad, por tanto, que virus en conservación muy peligrosos para el ser humano pueden ser manipulados y modificados en laboratorios, o bien liberados intencionalmente, y aunque se supone que en teoría la ciencia trabaja exclusivamente para el bienestar de la humanidad, la verdad es que diversos microorganismos pueden emplearse para ataques biológicos, y de hecho durante la historia ha sucedido en numerosas ocasiones.

En el contexto de la actual pandemia no podemos asegurar que el Covid-19 sea efectivamente una cepa utilizada intencionalmente como arma biológica por Estados Unidos,  por China,  por algunos de los aliados de ambos, o por ciertas corporaciones, bien con el propósito de dar un golpe de autoridad en el liderazgo planetario, o de forzar y justificar ante la opinión pública un reordenamiento global en base al capitalismo (¿Nuevo Orden Mundial?); pero lo que si es cierto es que la pandemia ha caído como anillo al dedo para el Statu Quo capitalista y la preservación de sus intereses. Estados Unidos lucha por no quedar rezagado frente a una China y una Rusia que empujan cada vez con más fuerza en el concierto internacional, y los Gobiernos nacionales han aprovechado el bioterror para desarticular a las sociedades, para destruir pequeñas y medianas empresas y para ocasionar más pobreza y miseria en complicidad con la élite económica.

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/

Pactos del capital y dinámica hacia el Estado Socialista Vasco

Jon Iurrebaso Atutxa

Hace ya una cuarentena de años de los Pactos de la Moncloa (bajo la égida del capital) y aún nos mantienen en cuarentena. La primera, la de 1978, fue una amnistía para la dictadura franquista, una rendición ante el capital de la mayoría del espectro organizado de izquierda (salvo el conjunto del MLNV) y, por resumir, por orden del capital, una puesta a punto del Estado español para homologarse ante sus semejantes en forma de democracia, monarquía y parlamento. 

Para Euskal Herria la receta ha sido continuar con la ocupación de Francia y España junto con las reglas impuestas por el capital. En todo este triste y sangrante periodo no hemos conseguido ningún avance de fondo para la clase obrera vasca, tanto en su aspecto social como nacional.

Al contrario, la sumisión de los partidos, sindicatos, medios de comunicación, universidades y un largo etc. a las reglas del Estado del capital ha sido total (en este punto no nos olvidamos ni de la última ETA ni de Sortu). Para ello han contado y cuentan, sobre todo, con sus capataces cipayos políticos del PNV y su soldadesca armada.

 Esto es, sumisión a la filosofía, al lenguaje, a los paradigmas y prácticas burguesas y una posición anticomunista y anti independentista. Posición feroz en unos casos y cabalmente planeada en otros (EHBildu), mareándonos con “gure esku dago”, derecho a decidir, autodeterminación, tres espacios/carriles de desarrollo, tiempo y decisión para luego federarse, admisión de anti independentistas…

Hoy nos toca vivir la cuarentena del coronavirus. En sí misma, la situación es trágica y más que catastrófica sobre todo para los más débiles y los desprotegidos. También para la clase obrera y capas populares, con el añadido de que ésta vez el drama va a tocar a mas sectores sociales.

Desde hace un tiempo muchos economistas predicen que en breve plazo de tiempo vamos a caer en una crisis económica que superaría a la del 2008 e incluso hablaban que podía ir más allá que la del 29. Que nada será igual…Nos da la impresión que algunos se quedan demasiado cortos. Otros pensamos que no es cuestión de una crisis económica mundial (que no es poco), sino que el capitalismo actual se encuentra en estado agónico. No da más de sí. Otra cosa es cuánto durará en ese estado agónico.

A su vez, y unido a lo anterior, existen muchos datos, situaciones, señales que auguran una III guerra mundial derivada de éste estado agónico del capital. Los variados esbirros del mismo nos dicen que no hay que hacer caso de planteamientos catastróficos.

Estos charlatanes pretenden hacernos creer que es posible construir un capitalismo que no sea salvaje. Nos dicen que el objetivo es construir un Estado amable, un estado de bienestar cambiando algunas cosillas. Y todo eso dirigido, claro está, a los Estados de primera línea, pues la mayoría del mundo sufre la dependencia, falta de desarrollo de las necesidades básicas, pobreza, insalubridad, hambre, sed, cólera, dengue, malaria…

En todo caso, vamos a centrarnos en lo más cercano en tiempo y en espacio, sin abordar otras situaciones para intentar centrar la cuestión que pretendemos. Habrá pactos en Madrid, en París, en Iparralde, en Vascongadas y en Nafarroa Garaia. Nos da igual si algunos firman, se abstienen, o hacen el pino. Lo que acuerden ahí será para afianzar la dinámica y la cadena de mando capitalista a todos los niveles. Es decir, servirá para seguir entronando al capital y todo su entramado (partidos, medios de comunicación, sindicatos…del sistema), con la diversa funcionalidad/mandato que le es imprescindible a cada uno para asegurar su mantenimiento. Al mismo tiempo, si los que hoy venden su fuerza de trabajo en blanco, en negro… millones de ellos no aguantan, imaginémonos en que situación quedarán a corto y medio plazo

Ante esta situación ¿Qué pensamos hacer en Euskal Herria los y las que componemos la nación obrera vasca, la clase trabajadora vasca? Desde el 2009 (y desde antes) nos ha costado levantar cabeza. Como no podía ser de otra forma, ha costado que surjan en diferentes momentos estructuras desde diferentes sectores, procedencias, experiencias… Hoy más que nunca, más que andar el camino en dinámicas poco a poco más unitarias, tenemos que CORRER. No es el mejor momento, pero no tenemos otra opción.

Los que pretendemos construir el Estado Socialista Vasco no podemos andar a la pequeña. La clarificación acerca de la teoría revolucionaria hay que zanjarla honestamente en tiempo record. Tenemos que ser capaces de conseguirlo pues la confianza que ello nos reportará nos dotará de una fuerza impresionante cara a determinar la línea a seguir y las estructuras imprescindibles, compatibles o más importantes. Somos y podemos ser muchas más de las que pensamos.

Desde el 20 de marzo hay decenas de organizaciones, colectivos, organismos, asambleas… que ya están trabajando diferentes líneas de actuación conjuntamente en gran parte de Euskal Herria. Ahora es cuando más apremiante es sacar lo mejor que tengamos como militantes y como colectivos. Por la configuración del Movimiento de Liberación Nacional Socialista Revolucionario Vasco. Por la creación del Estado Socialista Vasco.

Apple y Google se alían para rastrear a los usarios de móviles siempre con el mismo pretexto de la pandemia

Ayer Apple y Google anunciaron una asociación para permitir el seguimiento digital de quienes han estado cerca de personas infectadas con el coronavirus con el pretexto de “limitar la propagación de la enfermedad”.

“Google y Apple anuncian un esfuerzo conjunto para permitir el uso de la tecnología bluetooth para ayudar a los gobiernos y agencias de salud a reducir la propagación del virus”, dijeron los dos monopolios tecnológicos.

Los móviles equipados con el iOS de Apple o el Android de Google podrán intercambiar información a través de bluetooth para rastrear contactos que mantengan las personas entre sí, a fin de alertar a otros para que no se acerquen a ellos, los apestados.

A partir de mayo, los usuarios de dispositivos iOS y Android podrán compartir el contenido de las aplicaciones oficiales de la burocracia sanitaria, que pueden descargarse de las tiendas en línea de ambos monopolios.

Apple y Google planean desarrollar “una plataforma de rastreo de contactos más amplia […] que permita que más gente participe, si decide unirse. Los sistemas operativos de los dos monopolios son los más utilizados en los móviles de todo el mundo.

“En Apple y Google estamos seguros de que nunca ha habido una razón más importante para trabajar juntos que la de resolver uno de los problemas más acuciantes del mundo”, dijeron ambos en un comunicado lleno de hipocresía.

“Mediante una estrecha cooperación y colaboración con los promotores, los gobiernos y las partes interesadas en la atención de la salud, esperamos aprovechar el poder de la tecnología para ayudar a los países de todo el mundo a frenar la propagación de COVID-19 y acelerar el regreso a la vida normal”, concluye el mensaje.

El coronavirus se ha convertido en la mejor coartada para una sociedad de tarados, creada a imagen y semejanza de sus impulsores: los grandes monopolios internacionales. Es el mejor de momento de salir a calle sin móvil o de cambiar su sistema operativo por otro.

Soberanía y seguridad alimentaria

Darío Herchhoren

Uno de los medios de asegurar la soberanía de un país, es alimentar bien a la población, y para ello, es indispensable que las grandes mayorías tengan acceso a una alimentación abundante y sana que permita preservar su salud.

Pero todo esto que tiene solo un aspecto retórico. Cuando lo ponemos a ras del suelo, nos muestra la dura realidad de que la lucha de clases pasa también por luchar por el bienestar de las grandes mayorías, y todo esto depende de quien ejerce el poder.

Un ejemplo en principio  sangrante fué lo ocurrido en la década de 1930 a 1943 en Argentina. En esos años que cubrieron más de una década, gobernaba el país lo que se llamó el «fraude patriótico» que consistía en gobernar en nombre del pueblo, pero sin el pueblo. Y añado, que consistía en gobernar contra el pueblo. Esos años fueron bautizados con el nombre de la «década infame».

Mi padre, que vivió en primera persona en ese tiempo me contaba que había elecciones para elegir al presidente de la república y cuando los ciudadanos con derecho a voto se presentaban al comicio, se les decía «usted ya votó», y cuando ese ciudadano protestaba porque no se le había dejado expresar sus preferencias sobre a quien quería votar se le decía «el voto es secreto», y se lo despachaba.

Pues bien, en esos maladados tiempos, el estado argentino, que estaba en manos de la vieja oligarquía terrateniente y que era la que se beneficiaba de la enorme producción de carnes y granos del país, se blindó a si misma con la creación de dos organismos públicos que eran la Junta Nacional de Carnes y la Junta Nacional de Granos y Elevadores. Dichos organismos estaban integrados en sus juntas directivas por personas que representaban al ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, a la Sociedad Rural Argentina (Culmen del latrocinio contra el país), por representantes de la diversas sociedades rurales del interior y por un representante de cada uno de los partidos políticos con representación parlamentaria.

A raiz de la firma del tratado llamado Roca Runciman, toda la exportación de carnes y sus respectivos cortes, quedaba en manos de los frigoríficos ingleses que eran el Anglo, el Smithfield, la compañía Sansinena, los frigoríficos La Blanca y La negra, y el frigorífico norteamericano Swift.

El pacto Roca Runciman se llamó así, porque estaba firmado por el ministro inglés Runciman y por el presidente de la Cámara de Diputados Julio «Julito» Roca, hijo del General Julio Argentino Roca, fundador junto a Bartolomé Mitre de la oligarquía nacional, y el primero de ellos un genocicida que comandó la guerra contra los mapuches en la Patagonia argentina, que se llamó la campaña del desierto, y donde cientos de miles de mapuches fueron literalmente exterminados, y los pocos que lograron huir pasaron a Chile donde el estado chileno les niega todos sus derechos como pueblos originarios. Baste decir, que tanto el estado argentino como el chileno tienen una antigüedad de 200 años, mientras que los mapuches existen desde hace 12.000 años.

La Junta Nacional de Granos y Elevadores, estaba constituida por los mismos representantes que la de Carnes, pero con una diferencia, que las hacía  aún más odiosa. Se integraban en la misma los grandes acopiadores de granos, que eran las empresas Dreyfus, La Forestal, Bunge y Born (esta argentina) y Pedro y Antonio Lanusse, argentina, y sus dueños eran tíos abuelos del futuro dictador militar Alejandro Agustín Lanusse.

Hay que señalar que La Forestal debía su fortuna a una concesión otorgada por Bartolomés Mitre, que les entregó la tala de cientos de miles de hectáreas de quebracho, un árbol de madera dura, que sirvió para la fabricación de durmientas (traviesas ) para los ferrocarriles ingleses que circulaban por todo el territorio nacional. Todo esto servía a intereses extranacionales, y no aseguraba de ninguna manera la alimentación del pueblo argentino, que debía consumir los peores cortes vacunos y ovinos, y que ponía en riesgo el consumo de maíz en mazorca uno de los elementos básicos de la cocina argentina.

La creación y la actuación de ambas juntas era en realidad un cerrojo, que servía para guardar los intereses de los grandes frigoríficos extranjeros y de los grandes acopiadores de granos.

La finalización de la llamada «década infame» (1930 1943) y la toma del poder por los militares nacionalistas, que abrieron la puerta para el posterior triunfo arrasador en las elecciones del 24 de febrero de 1946 por el General Perón significó que por primera vez esas odiosas juntas, pasaran a ser conducidas por un estado que protegía el interés nacional, la seguridad alimentaria y la soberanía nacional como primera ratio del estado.

Pero ¿en que consiste la seguridad alimentaria? La respuesta es que consiste en asegurar antes que ninguna otra la alimentación abundante, variada y a precio accesible para toda la población, y si hay un sobrante, entonces si se podrá hablar de exportación.

La llegada al poder de un gobierno patriótico en la persona del General Perón significó entre otras cosas, que las Juntas de granos y carnes pasaban a ser dirigidas por funcionarios designados por el Poder Ejecutivo, aprobados previamente por el Senado de la Nación. Significó también que los frigoríficos ingleses, muchos de los cuales dejaron de existir, pasaran a ser uno de los muchos que había en Argentina, y significó también el fin de los acopiadores de granos.

El estado compraba toda la carne y los granos de exportación y garantizaba un precio sostén a ganaderos y agricultores, que a partir de esa medida dejaron de estar a merced de sus antiguos explotadores.

Esto fue una revolución en el comercio exterior de Argentina.

Pero faltaba algo más, y ese algo era el desarrollo de la pesca a nivel industrial, y para ello había que proveerse de una flota pesquera de altura, y algo más difícil. Cambiar los hábitos de alimentación de los argentinos, fomentando el consumo de pescado.

La a República Argentina tiene un territorio continental de 2.800.000 kilómetros cuadrados, y si sumamos las islas del Atlántico Sur y el sector antártico, supera los 3 millones de kilómetros cuadrados. Y hay algo más: Argentina tiene una plataforma submarina de cerca de un millón de kilómetros cuadrados, es decir que hay otro país bajo el agua, con una fauna ictícola enormemente variada. Argentina tiene todos los climas desde el tropical en el norte hasta el polar en el sur. Tiene todo tipo de minerales, todo tipo de alimentos, y  es autosuficiente en gas y petroleo y se han descubierto enormes yacimientos de litio, que parece que es el futuro.

La plataforma submarina comienza en cero metros en la costa y termina en el talud continental es decir hasta los 200 metros de profundidad, donde viven y se crían los peces y moluscos de uso comestible. Hasta 1946 la explotación de todo ese caudal era pobre e irregular, pero a partir de ese año se comienza a planificar por el estado nacional y por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, una explotación industrial de los caladeros, y Argentina empieza exportar pescado congelado a Japón, a la URSS, y a los países del este de Europa, y se fomenta el consumo de ese alimento dentro del país. Para ello se abren puestos de venta de pescado congelado, en especial merluza congelada en paquetes de un kilogramo a precios de fomento, lo cual resulta un gran éxito. El país había dado un salto cualitativo.

Pero la contrarrevolución del año 1955, da por tierra con esas políticas, y comienza una política de acoso y derribo contra el interés nacional. Es el gobierno traidor y ladrón de Carlos Menem, que acaba con las juntas. Se habla de volver a ellas, y es posible que el gobierno patriótico de Alberto Fernández vuelva a la misma política anterior.

Frente al paro, planes para impedir el hambre y los saqueos de centros comerciales

La crisis del capitalismo ataca a las grandes potencias imperialistas, despertando el trauma de la Gran Depresión de los años treinta. Las cifras de desempleo, que ya son espeluznantes, se podían disparar aún más en los próximos meses, según las últimas cifras de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

En Estados Unidos y Europa los registros de parados aumentan día a día y pueden acelerarse aún más en las próximas semanas. Los expertos hacen planes para evitar una sublevación violenta. La OIT ha propuesto crear un “fondo social” a escala internacional.

Tras la Gran Depresión la producción industrial se redujo a la mitad entre 1929 y 1932 y la tasa de paro saltó del 3,1 al 24 por ciento. En marzo de 1933, la mitad de la población activa del país estaba desempleada, o sea 15 millones de personas.

Las últimas estadísticas del otro lado del Atlántico muestran un aumento exponencial en el número de personas que buscan trabajo. Los jóvenes (16-24 años) están en primera línea del paro, con una tasa que ha aumentado del 7,7 por ciento al 10,3 por ciento.

Pero en Estados Unidos las cifras de desempleo no reflejan la realidad porque no hay trabajo a corto plazo como en Europa.

El gobierno de Washington ha reforzado el colchón de seguridad en las últimas semanas ofreciendo una prestación a tanto alzado de 600 dólares a la semana. Pero los autónomos quedan fuera de esos planes.

En Austria el número de personas inscritas en el servicio de empleo público aumentó en más de dos tercios en marzo. En Noruega el número de parados registrados en las oficinas de empleo se quintuplicó, dice la OCDE.

Tras semanas de batallas internas, el jueves los ministros de finanzas del Eurogrupo llegaron finalmente a un acuerdo para un plan de rescate valorado en 500.000 millones de euros.

El paquete incluye una medida llamada Sure (Apoyo para mitigar los riesgos de desempleo en una emergencia), que tiene por objeto ampliar el trabajo a jornada reducida a todos los países de la UE. Presentado el 2 de abril por la Comisión Europea, este mecanismo prevé un paquete de 100.000 millones de euros “en forma de préstamos a los países que los necesiten para que los trabajadores reciban un ingreso y las empresas no despidan a los trabajadores”.

Este instrumento permitirá sobrevivir a los trabajadores, pagar el alquiler, la luz y las compras de alimentos básicos para que no se mueran de hambre.

Pero, igual que en Estados Unidos, muchos se quedarán fuera, como los autónomos.

Los planes que se van aprobando no suponen ninguna alternativa al paro ni a la reducción de salarios; sólo tratan de impedir una ola de hambre y, ppor lo tanto, de saqueos y disturbios.

China encuentra petróleo en la región de Xinjiang poblada por los uigures

China ha descubierto un yacimiento de petróleo en la cuenca del Tarim, en la región de Xinjiang, en el noroeste del país, que se espera que contenga más de 100 millones de toneladas de petróleo crudo.

El pozo Mantan 1 contiene bolsas de petróleo y gas de 54 metros que podrían producir diariamente 624 metros cúbicos de petróleo crudo y 371.000 metros cúbicos de gas natural.

La profundidad de perforación es de 7,67 kilómetros.

Estos yacimientos han sido descubiertos por una filial de la empresa pública China National Petroleum Corp.

Representan el 38 por ciento del total de los recursos de petróleo y gas de la cuenca del Tarim, la mayor cuenca de petróleo y gas de China, con recursos que superan los 17.800 millones de toneladas. En 2019, la producción de petróleo del yacimiento de Tarim superó los 28,51 millones de toneladas.

Se espera que para finales de 2020 se construya un yacimiento petrolífero a gran escala con una capacidad de producción de 30 millones de toneladas.

La región de Xinjiang está poblada por uigures de religión islámica, donde a través de Turquía los imperialistas han promovido una campaña de desestabilización paralela a la de Hong Kong.

Los uigures forman una nación emparentada con los otomanos y en su seno Turquía ha promovido la creación de grupos armados yihadistas que en los últimos años han cometido numerosos atentados indiscriminados.

Actualmente una buena parte de sus miembros se encuentran en Idlib, combatiendo en las filas de Al-Qaeda.

La desestabilización de Xinjian ha comprendido una fuerte campaña de intoxicación entre los altavoces del imperialismo, destacando en España el papel de medios como ElDiario.es, Público y otros parecidos que han lanzado bulos como la existencia de campos de concentración en los que el gobierno de Pekín estaba recluyendo a los musulmanes de forma masiva.

Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha

Lo mismo que en otros países, en Estados Unidos la falsificación de los certificados de defunción también se está imponiendo sobre la marcha porque necesitan de la pandemia imperiosamente. Antes contaban de una manera y a partir del 24 de marzo lo hacen de otra. Esto significa que el fraude es de gran calado y que en el futuro el coronavirus servirá para múltiples usos, tanto sanitarios como políticos.

Antes sólo podían hacer referencia a la gripe de 1918 como cortina de humo; lo de ahora está mucho más fresco en la memoria. Será como exhibir el látigo en presencia del esclavo.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades han enviado a los hospitales de Estados Unidos las instrucciones para imponer una determinada manera de contabilizar los fallecimientos por coronavirus (1).

Los hospitales están obligados a indicar el virus como causa de la muerte, independientemente de que existan o no pruebas reales que confirmen su presencia. Si el coronavirus sólo fuera un factor coadyuvante o si se sospechara que ha causado o contribuido a la muerte, se puede consignar como causa principal de la misma.

El CDI (Catálogo Internacional de Enfermedades y Problemas Sanitarios) establece el código U07.1 para las muertes por infección de coronavirus y existe un código secundario U07.2 para el diagnóstico clínico o epidemiológico de coronavirus cuando el informe del laboratorio no está disponible o no es concluyente, según las directrices de los CDC.

El CDI es un catálogo médico codificado que clasifica las enfermedades y una gran variedad de signos, síntomas, lesiones traumáticas, envenenamientos, circunstancias sociales y causas externas de lesiones o enfermedades. Lo publica la Organización Mundial de la Salud y se utiliza en todo el mundo para registrar las tasas de morbilidad y mortalidad en el ámbito de la medicina.

“Dado que los resultados de las pruebas de laboratorio no suelen figurar en los certificados de defunción en Estados Unidos, el NCHS no tiene previsto utilizar el código U07.2 para las estadísticas de mortalidad”.

La causa subyacente de la muerte depende del apartado que se consigne en el certificado de defunción. Sin embargo, las reglas para codificar y seleccionar la causa subyacente de la muerte establecen que el coronavirus “debe figurar en la mayoría de los casos como la causa subyacente”, según las directrices.

Los CDC inflan artificiosamente la tasa de mortalidad por coronavirus ordenando a los hospitales que hagan caso omiso de la ambigüedad o de otros factores implicados en la muerte. El resultado, por supuesto, será un aumento de la tasa de mortalidad.

Hay una diferencia importante entre una causa de muerte definitiva y el reconocimiento de los factores que también existen o contribuyen a ella. La forma en que estos elementos concluyentes son consignados determina para siempre esa parte del historial clínico del paciente. Habida cuenta del volumen de casos en cuestión, es poco probable que un segundo examen pueda separar las causas de la muerte para obtener una conclusión sobre la pandemia en el futuro.

“El Covid-19 debe figurar en el certificado de defunción de todas las personas fallecidas en las que la enfermedad haya causado o se sospeche que haya causado o contribuido a la muerte. Los certificadores deben incluir la mayor cantidad de detalles posibles basados en su conocimiento del caso, registros médicos, pruebas de laboratorio, etc.”

La orden de los CDC continúa diciendo que “si el fallecido tenía otras afecciones, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el asma, que también pueden haber contribuido a la muerte, se pueden consignar en la Parte II”.

“No tenemos ni idea de lo que está sucediendo aquí y ahora, y no sabemos lo que la gente va a hacer en el futuro”, dijo Jeffrey Shaman, un epidemiólogo de la Universidad de Columbia, al Washington Post. “Tampoco sabemos si el virus es estacional”, añadió Shaman, cuyo trabajo lo utiliza la Casa Blanca para determinar las tasas de mortalidad (2).

Que nadie sepa es normal. Podemos ponernos a buscar. Pero ese no es el problema. Quieren que nunca podamos llegar a saber lo que está ocurriendo. El coronavirus quedará en el futuro como una “cabeza de turco” al que siempre se podrá responsabilizar de cualquier cosa, como la crisis del capitalismo.

De ahí que no se estén practicando ni pruebas de laboratorio ni autopsias. Es curioso ese esfuerzo de los CDC, pero también de la prensa española, por buscar más carnaza, inflar aún más las cifras de la pandemia. Todo sensacionalismo les parece poco.

Cada vez está más claro que el coronavirus entra dentro del terreno de la psicología de masas, que su objetivo es influir en sus emociones, motivaciones y razonamientos objetivos y, en última instancia, en el comportamiento de los gobiernos, organizaciones, empresas, bancos e instituciones de todo el mundo.

En adelante bastará que el sargento grite “¡coronavirus!” para ponernos firmes a todos. Nuestro servilismo dará verdadera pena a las generaciones futuras.

Hasta el senador por el Estado de Minnesota, Scott Jensen, que es médico, ha manifestado públicamente en la cadena de televisión KX4 que los intentos de los CDC por inflar las cifras de muertos por coronavirus son “ridículos”. Los poderes públicos pretenden controlar a las personas mediante el miedo: “El miedo es un excelente medio de controlar a la gente y eso es lo que me inquieta. Temo que a veces no estemos interesados por el factor que […] como Usted sabe, a veces la capacidad de la gente para pensar por ellos mismos se paraliza si están suficientemente asustados”.

(1)
https://www.cdc.gov/nchs/data/nvss/coronavirus/Alert-2-New-ICD-code-introduced-for-COVID-19-deaths.pdf
(2) https://www.washingtonpost.com/health/2020/04/02/experts-trumps-advisers-doubt-white-houses-240000-coronavirus-deaths-estimate/

Más información:
– La falsificación de los certificados de defunción para inflar el alcance de la pandemia
– La salud pública como pretexto para la represión, el control y la vigilancia de masas

La lucha contra las epidemias en la URSS

Al socialismo en la URSS no solo le correspondió la tarea de dar el primer paso en la emancipación del trabajo de todas las cadenas del capital, resolviendo la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, es decir, de la explotación y opresión de la burguesía contra el proletariado mediante la instauración de un nuevo régimen social con la socialización de los medios de producción, con un Estado de dictadura proletaria, una revolución de donde se desprenden un sinfín de hazañas y proezas admirables inclusive hasta nuestros días; como eI papel de la liberación de la mujer, el desarrollo de las fuerzas productivas, la alfabetización y la lucha contra la ignorancia, el impresionante desarrollo cultural y científico, la derrota del nazi fascismo europeo y asiático, etc., sino que además tuvo el mérito de desplegar una victoriosa lucha por la salubridad pública y la erradicación de epidemias.

Tal es el ejemplo de la erradicación de la viruela, un virus que generó una mortal enfermedad que llevaba miles de años azotando a la especie humana y cobrando muchísimas vidas en cada brote, incluso en algunas momias en el antiguo Egipto hay rastros de dicha enfermedad. La viruela traída por los colonizadores europeos a América fue la principal causa de la casi total desaparición de los aborígenes en muchas partes de este continente, quienes fueron diezmados por la epidemia en el siglo XVIII después de su conquista. En el siglo XX, ese mismo virus cobró centenares de millones de vidas, que afectaba especialmente a niños con una tasa de mortalidad del 50%. Y aunque desde el siglo XIX se había descubierto una vacuna, el virus seguía generando muertes pues el capitalismo era Incapaz de destinar los recursos para difundirla ampliamente.

El creador del plan para erradicar la Viruela fue Viktor Zhdanov; viceministro de salud de la URSS, quien en 1958 presentó ante una asamblea de la OMS un detallado plan para erradicar la viruela en 5 años. Aunque ya la dirección del socialismo se había extraviado a manos de los revisionistas tras la muerte de Stalin en 1953, la URSS aún no había entrado en crisis y mantenía la inercia del potente desarrollo que venía desplegándose desde la década del 30. Fue solo gracias a esto que la URSS pudo destinar 23 millones de vacunas para iniciar la campaña que fue aprobada en la asamblea de la OMS, además puso a disposición a un millar de médicos soviéticos. En 1959 se dio inicio al plan y en 1977 se produjo el último brote del virus en Somalia. En 1980 la OMS declaró erradicada la viruela y su paso a los anales de la historia.

Otro importantísimo ejemplo de las grandiosas luchas contra las epidemias fue la librada por una comisión médica que visitó a un pequeño pueblo llamado Kjara, de un país asiático y vecino de la URSS que a inicios de la década de 1940 tuvo un mortal brote con la temible “muerte negra”, llamada así por los pobladores del lugar, pero conocida como peste negra en occidente. Los médicos soviéticos libraron allí una dura lucha, tal historia sirvió como fuente de inspiración para la novela “Esta es tu causa” de Yuri Guerman, en donde se registra cómo la peste fue propagada por la caza irresponsable y desenfrenada de las marmotas cuyas pieles se vendían en el mercado y su precio se comenzó a cotizar hasta en 6 veces su precio normal. Esta caza de marmotas incluso enfermas generó la epidemia, la cual se transmitía por la pulga que parasitaba a estos animales, que a la vez transmitía con su picadura una bacteria mortal, la forma pulmonar de la peste negra era terriblemente letal, con una tasa del 100% de mortalidad. En el país asiático sus habitantes se organizaban en aldeas, cuando la peste invadía una, se izaba una bandera negra en señal de contagio. La lucha de 105 médicos soviéticos allí no solo se libró contra la peste, sino contra el grave crimen de las fuerzas imperiales que ante la epidemia comenzaron a desarrollar cercos y masacres en las aldeas infectadas, a donde llegaban eliminando sistemáticamente a sus pobladores, sin discriminar entre sanos y enfermos.

El gran avance dado por las ciencias, sumado a la creación de universidades y la facilidad de ingreso a las mismas en la URSS y los recursos cuantiosos destinados además a la salubridad pública, ayudaron a que la población contara con un excelentísimo sistema de salud. Por ejemplo, en la década del 30 era obligatorio que cada obrero acudiera por lo menos cada 2 meses al médico, el cual le diagnosticaba una dieta adecuada según su trabajo y un deporte acorde a sus necesidades, con el fin de fomentar una medicina preventiva. La ingeniosidad y versatilidad fueron unas características fundamentales del sistema de salud soviético, que fue puesto a prueba en la segunda guerra mundial, a falta de haber descubierto los antibióticos, usaban bacteriófagos para combatir las infecciones bacterianas ocasionadas por las heridas en la guerra -los bacteriófagos son virus que afectan sólo las bacterias-, de esa forma combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

Hoy día no existe el socialismo en ningún país, aunque haya países que se autodenominen como tal, por ejemplo en China, Corea del Norte o Vietnam, que décadas atrás fueron socialistas, hoy sólo existe un capitalismo monopolista de Estado. La actual pandemia de Coronavirus (Covid-19) ha demostrado que tales países han resultado mejor librados que los países capitalistas donde el papel de Estado es menor y al servicio exclusivo de los monopolios privados, aunque si fueran realmente socialistas, hubieran derrotado la epidemia más fácilmente. Mientras que Italia, España y ahora Estados Unidos, países capitalistas donde predominan los sistemas de salud privados, están siendo devastadas por la epidemia, con poca posibilidad de maniobra y con toda la carga para los trabajadores de esos países.

Mirar el pasado y la lucha de la URSS contra las epidemias, hoy en el marco de la cuarentena del Covid-19, llama al proletariado consciente, a la intelectualidad revolucionaria y al pueblo en general a tomar las banderas de la salubridad pública como una forma de defenderse en contra del negocio de la salud y del inminente despido y posterior hambruna y hacinamiento, como una forma no solo de combatir la epidemia sino contra el negocio de la salud, una oportunidad para organizar la revolución proletaria y derrocar este caduco y podrido Estado.

http://www.revolucionobrera.com/covid19/la-urss-y-su-lucha-contra-las-epidemias/

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