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Castilla-La Mancha quiere incorporar la orden de la fiscalía de Baleares que legaliza los «desahucios en caliente»

El consejero de Fomento de Castilla-La Mancha, Nacho Hernando, propuso a principios de mes la creación en la región de una fiscalía ‘antiokupación’, a pesar de no ser ésta una competencia de la Comunidad Autónoma, así como crear la figura de los «desahucios en caliente», un eufemismo para denominar los desalojos policiales a golpe de porra.

Hernando formuló esta propuesta durante su intervención en el pleno de las Cortes regionales, en el marco de un «debate general» sobre la ocupación de viviendas en Castilla-La Mancha, a propuesta de Ciudadanos. Según los datos proporcionados por el Consejo General del Poder Judicial, son entidades financieras las más afectadas, lo que parece indicar las prioridades de estas medidas.

El titular de Fomento, con competencias en materia de vivienda, quiere importar el «modelo balear» implementado en el verano de 2019. Se trata de una instrucción emitida por el fiscal superior de Baleares, Bartolomé Barceló, que autoriza a las fuerzas de seguridad a desalojar una vivienda sin intervención judicial.

Es decir, que si los agentes intervinientes, y a su entero juicio y sin control alguno, entienden que hay un «delito flagrante» de ocupación, están legalmente amparados para abrir la puerta y expulsar a los residentes, lleven allí el tiempo que sea y aunque hayan constituido su vivienda habitual. Incluso los pueden detener. Si bien no se oficializó en el resto de comunidades autónomas, hay varios casos constatados de actuaciones policiales en ese sentido en la región. De la redacción de la circular se desprende que si la familia afectada por un desalojo de este tipo no tiene conocimiento de sus derechos, se expone a ser detenida y desalojada de inmediato.

Lo que hizo Barceló es simplemente una torsión interpretativa de los artículos del Código Penal que tipifican las variables de la ocupación de viviendas vacías, ya sea allanamiento de morada (ocupación de viviendas habitadas) o usurpación (ocupación de vivienda no habitada).

Esta actuación de la fiscalía balear, que Castilla-La Mancha quiere importar, nace a consecuencia de un cambio interpretativo introducido por la Audiencia Provincial de Palma, que desde septiembre de 2018 venía absolviendo a familias denunciadas por bancos, al entender que en esos casos no hay delito de «usurpación» propiamente dicho, ya que los bancos no tienen la posesión efectiva de la vivienda, remitiendo a las entidades al inicio de acciones civiles, y no penales.

Dicho sea de otro modo, el fiscal de Baleares salió al paso de un reclamo de las entidades financieras, que vienen exigiendo a la Administración que ésta actúe como empresa de seguridad privada de sus viviendas vacías y agilice los desahucios.

El gobierno de Castilla-La Mancha aboga así para que aumente «en muchos más años» la prescripción de la usurpación y «endurecer las penas», para equipararlas [sic] a otros delitos como trata de personas o pertenencia a organización criminal, así como facultar a la Policía Nacional, Guardia Civil o Policía Local a en la vivienda ocupada y desalojarla sin mayor límite ni control judicial.

En otras palabras, no hará falta control de la actividad policial. Serán los propios policías los que terminarán ejerciendo de jueces.

Bielorrusia despliega a su ejército a lo largo de las fronteras occidentales del país

En una reunión del Consejo de Seguridad de Bielorrusia, Lukashenko ha confirmado que ha desplegado el ejército a lo largo de las fronteras occidentales del país en previsión de una agresión de la OTAN procedente de Polonia o los países Bálticos.

Tampoco se puede descartar un “incidente fronterizo” con Ucrania que sirva de pretexto, por lo que el ejército bielorruso está en estado de alerta, según la agencia pública de noticias Balta.

Refiriéndose a la desestabilización a la que se enfrenta el gobierno, no sólo dentro sino también fuera del país, Lukashenko acogió con satisfacción las medidas adoptadas por la Defensa a lo largo de sus fronteras occidentales.

“Gracias a Dios hemos reaccionado y desplegado unidades de combate de nuestro ejército en las fronteras occidentales y las hemos puesto en alerta. El Ministro de Defensa me informó de que se ha hecho todo y que las unidades en cuestión ya están listas para llevar a cabo sus misiones”, dijo.

También se refirió a las declaraciones de los dirigentes de algunos países que no tienen ni idea de dónde está Bielorrusia y lo que está sucediendo.

El Ministerio de Defensa bielorruso también ha anunciado que ha enviado aviones de combate para vigilar las fronteras del país como parte del entrenamiento militar.

Además, anunció que ha explicado a los agregados militares de los países europeos la reacción de las fuerzas armadas del país ante las amenazas externas y la realización de ejercicios militares.

Según el Ministerio de Defensa, se han celebrado varias reuniones con representantes del cuerpo diplomático y militar de Alemania, Reino Unido, Lituania, Polonia y Ucrania acreditados ante el Departamento Militar de Bielorrusia.

Para internacionalizar un problema interno, Estados Unidos y Estonia quieren que la situación en Bielorrusia se discuta en la ONU, según informa Sputnik. La reunión podría tener lugar esta misma mañana.

Australia: el terrorismo de Estado con el pretexto de la salud pública no conoce límites

El gobierno australiano ha impuesto uno de los estados de guerra más terroríficos del mundo con el pretexto de la pandemia, después de que Victoria anunciara una “crisis desastrosa” en respuesta al aumento de los “casos” de coronavirus.

Se han producido casos en que la policía ha atacado físicamente a personas que no portan la mascarilla, incluido un incidente en que una mujer fue estrangulada por un policía masculino.

La policía también tiene facultades legales para allanar las viviendas de las personas sin una orden judicial para realizar “controles de cuarentena”.

Del mismo modo, la policía también está instalando controles de carreteras para comprobar si, en efecto, las personas desplazan para ir a trabajar o con finalidades puramente recreativas.

Las Fuerzas de Defensa australianas patrullan los parques y otras zonas al aire libre para impedir que las personas puedan acceder a ellos.

La policía de Melbourne, en Australia, utilizará drones de alta tecnología para detectar a las personas que no llevan mascarilla al pasear por la calle y a los vehículos que violen el toque de queda o circulen a más de 5 kilómetros de la residencia de sus conductores (*).

“Se utilizarán aviones teledirigidos de alta potencia para encontrar a personas sin mascarilla y coches demasiado lejos de casa”, según un informe de la cadena 7News Melbourne.

Los drones también se utilizarán para asegurar que los parques de patinaje y de juegos permanezcan vacíos.

Los dispositivos de vigilancia pueden ser pilotados desde 7 kilómetros de distancia y producen imágenes tan claras que pueden leer la matrícula de un vehículo a 500 metros de distancia.

Cualquiera que sea sorprendido sin la mascarilla o violando el toque de queda de las 8 de la tarde a las 5 de la madrugada puede ser multado.

La policía también ha multado a un matrimonio porque su hijo estaba jugando a más de 5 kilómetros de su casa, mientras ejecutaba una orden de registro contra dos hombres cuyos ordenadores fueron incautados y que preparaban una manifestación contra el encierro.

Las cifras oficiales de la pandemia en Australia son irrisorias: 438 muertos y 23.773 casos positivos.

A los defensores del derecho a la intimidad les preocupa que no exista una cláusula de extinción sobre la aplicación de estas técnicas y que los drones se utilicen para espiar a los ciudadanos.

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Más información:
– Dossier coronavirus

Condenan a una activista contra el robo de bebés del franquismo por «calumnias» a un juez que encubrió los hechos

El Juzgado de lo Penal nº1 de Madrid ha condenado a Consuelo García del Cid, escritora que denunció los reformatorios durante el franquismo y el robo de niños en esos centros, a pagar una multa de 3.600 euros por calumniar a un magistrado de la Audiencia de Tarragona en una conferencia en el Senado. Los hechos se remontan al 28 de mayo de 2017 cuando la acusada impartió la conferencia La defensa de los niños.

La Fiscalía Provincial de Madrid presentó una denuncia contra Consuelo García del Cid por los presuntos delitos de injurias y calumnias contra funcionario público, en concreto, el presidente de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona, Antonio Carril Pan.

García del Cid pronunció el 28 de mayo de ese año una conferencia en la Cámara Alta sobre «Los derechos de los niños» y manifestó que «magistrados octogenarios que aplican el derecho de una manera autárquica y parcial, como por ejemplo el señor Carril Pan de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona«.

En su intervención, la conferenciante dijo que Carril Pan «evita de forma inconstitucional el traslado de dichas causas al Tribunal Supremo y debido a que la falta de competencias es un derecho de gravedad y trascendencia jurídica por ser un claro indicio de prevaricación (…)«, denunciando en la práctica que Carril Pan estaba entorpeciendo una investigación en profundidad sobre el robo de bebés.

García del Cid es la autora de un libro «El desmadre de los servicios sociales» en el que se recogen las manifestaciones de Judit Martínez, hermana de Natalia Martínez, que ha tenido diversos pleitos de familia en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona.

Las hermanas presentaron diversas denuncias contra Carril Pan en en el Consejo General del Poder Judicial, que fueron archivadas, excepto la última. Carril ha sido signado en varias investigaciones como numerario del Opus Dei, y muy cercano a la Iglesia Católica, la más señalada por estos delitos que el propio Tribunal Supremo ha modificado su doctrina para declararlos prescritos.

Amnistía Internacional señaló en 2008 a Baltasar Garzón como encubridor de torturas en la prisión de Guantánamo

La sección española del organismo publicó en el 2008 un informe titulado «Destinos inconfesables, obligaciones incumplidas: España en la guerra contra el terror«, donde se detallaba el caso de varios ciudadanos españoles y británicos secuestrados por EEUU en la base naval de Guantánamo y donde la propia policía española que acudió a entrevistarse con ellos le detalló al ex magistrado español las condiciones de reclusión.

Amnesty lo denunció como un hecho flagrante de encubrimiento de hechos de tortura frente a quienes no se había podido demostrar su culpabilidad por medios lícitos. Wikileaks publicó documentos donde detallaba la cabal información que Baltasar Garzón procuraba a la delegación diplomática norteamericana en Madrid, según explica el cable 07MADRID2282.

El organismo de derechos humanos realizó este informe en el año 2008 tras destaparse los primeros indicios de los llamados «Vuelos de la CIA», un operativo liderado por la Administración de EEUU para secuestrar ilegalmente y en cualquier lugar del mundo a ciudadanos «sospechados» de delitos de terrorismo, operativo del que habrían participado varios gobiernos europeos que liberaron su espacio aéreo para el acceso y trabajo de estos grupos de tareas del Ejército de EEUU. Entre ellos se encontraba el gobierno español, según publicó en su momento la organización Wikileaks más adelante, en 2010.

A partir de las informaciones provistas por el Gobierno de EEUU al Gobierno español, el ex juez Baltasar Garzón formuló imputación en el año 2003 de pertenencia a Al Qaeda a cuatro ciudadanos de origen árabe que se encontraban secuestrados en la base naval de Guantánamo (Cuba). Sus nombres eran Hamed Abderramán Ahmed Hmido, Lahcen Ikassrien, Jamiel Abdul Latif Al Banna, Abu Anas, y Omar Deghayes.

Según detalla Amnesty, varios funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía español acudieron a Guantánamo a interrogar a los imputados por Garzón. Dichos interrogatorios estuvieron llevados a cabo por personal de la Unidad Central de Información Exterior, pero lo más llamativo es que fueron los propios policías españoles quienes explicaron a Garzón las condiciones de reclusión y los mecanismos de tortura empleados.

Si Garzón hubiera tenido en cuenta estos elementos, su imputación hubiera sido archivada, a tenor de la expresa nulidad que tienen en el proceso penal las declaraciones obtenidas bajo tortura o en condiciones de detención ilegal, sobradamente acreditadas en el caso de Guantánamo, incluso por la propia policía actuante y en un ámbito fuera de lo común.

Según la policía española, los secuestrados se encontraban «sin ningún tipo de derechos«. Los agentes vieron el reducido tamaño de las celdas; todas ellas separadas por rejas y una especie de malla metálica. Pudieron, además, comprobar que las camas estaban suspendidas en el aire y que los detenidos podían salir a un patio interior cada tres días durante un cuarto de hora.

Según el testimonio del policía ante el juez, los interrogatorios a los detenidos tenían lugar en una especie de vagones que, según insinuó el policía al juez, eran propicios para la tortura u otros malos tratos: «…están habilitados una especie de vagones también donde se llevan a estos hombres a los que se quiere interrogar, y bueno, el sitio sí es propicio para…”, según declaró el agente con TIP 14620 que declaró el 23 de septiembre de 2003 ante Garzón.

Aún tengo miedo de la luz artificial y no duermo bien, uno no se recupera de esos trastornos fácilmente. Nunca volveremos a ser los mismos. Algunas personas que no han estado allí imaginan celdas oscuras y agujeros, pero aquello era un infierno muy luminoso”, declaró Omar Deghayes en una entrevista realizada con el periodista vasco Daniel Burgui.

A pesar de estos hechos, el ex magistrado continuó la imputación contra estos cuatro ciudadanos, uno de ellos español, a sabiendas de la ilegalidad de las pruebas obtenidas. Esto supuso la reclusión de un total de seis años para los imputados, tres en Guantánamo, y tres en España en libertad vigilada en el caso del español, y seis en el caso de los británicos, cuyas condenas fueron declaradas radicalmente nulas por el Tribunal Supremo.

Sin embargo, Baltasar Garzón prosiguió con su implacable persecución. Un día antes de reunirse con el Embajador de EEUU en Madrid, Eduardo Aguirre, el 20 de diciembre de 2007 dictó una Euroorden de detención contra los tres británicos que mantuvo recluídos en Guantánamo y que EEUU había decidido extraditarlos a Reino Unido por razones humanitarias.

Al día siguiente, Garzón departía junto al Embajador Aguirre sobre estas y todas las cuestiones de interés para la política exterior de EEUU que estaban radicadas en la Audiencia Nacional española, aportando ideas para la mejora de las relaciones bilaterales e incluso proponiendo la creación de la figura de un «agregado judicial» para la Embajada de España en Washington, según publica el cable filtrado por Wikileaks.

Pero la veleta viró a otro lado. Después de todo esto, y en otra de sus resoluciones mediáticas, Baltasar Garzón se declaró competente en enero de ese año para investigar las torturas y malos tratos contra personas detenidas en la base naval de Guantánamo, torturas que como evidencia Amnesty, conocía desde hacía algunos años antes.

El cable de la Embajada de EEUU en Madrid 09MADRID440 filtrado por Wikileaks describe la preocupación de la diplomacia norteamericana por este movimiento judicial de Garzón. No obstante hay que aclarar en determinados casos que los análisis de la política española que hacen los diplomáticos norteamericanos es muy alejada de la realidad; en el cable 04MADRID613 llega a calificar una posible coalición de gobierno del PSOE junto a Izquierda Unida como «coalición de extrema izquierda».

Sin embargo, el todavía fiscal jefe de la Audiencia Nacional española Javier Zaragoza tranquilizó a los diplomáticos de EEUU, dando por sentado que tras el boom mediático de Garzón por abrir semejante procedimiento, lo dejaría morir, y así fue. Nada se ha vuelto a hablar de la famosa investigación de Garzón sobre Guantánamo. Si un usuario de Google teclea las palabras «Garzón» y «Guantánamo» seguidas, aparecerán numerosas referencias informativas a la decisión del ex magistrado de llevar adelante una presunta «investigación», pero para tranquilidad de EEUU, todo quedó en palabras y la información que manejaba Zaragoza (fiscal que durante muchos años trabajó junto a Garzón en la lucha antiterrorista) era cierta.

Las fuentes de referencia sobre estos hechos parten de dos orígenes: el propio documento de la sección española de Amnesty, pero también de Wikileaks, organización que ha contratado al propio Garzón como abogado de su redactor jefe Julian Assange. Llama la atención que la organización liderada por el australiano recabe los servicios de quien hasta hace poco tiempo acudía a la Embajada de EEUU en Madrid a proporcionar información y dar recomendaciones sobre cómo proceder en hechos que han sido calificados por numerosos organismos internacionales como crímenes contra la humanidad.

Omar Deghayes, secuestrado en Guantánamo, opinaba sobre Garzón: “Primero nos dice que somos terroristas, que somos mala gente y de pronto un día cambia de parecer y nos pide autorización para encausar a Dick Cheney y George Bush. Me lo pidió a mí y otros como Jamil Abdul, los dos que supuestamente debíamos ser juzgados en España por él. Toda una locura”.

El gobierno británico elimina más de un millón de datos de las pruebas de coronavirus realizadas hasta la semana pasada

Esta pandemia es una tragicomedia en la que los muertos impiden esbozar una sonrisa. Pero si fuera posible reírse, lo más hilarante serían, sin duda, las cifras, toda esa montaña de datos y curvas diseñadas por y para tontos de remate.

Contar, eso que es lo primero que enseñan a los niños en la guardería, les resulta materialmente imposible a los burócratas de la sanidad pública y epidemiólogos de todos los colores.

Los números cambian casi cada semana. Ahora el gobierno británico acaba de cambiar los suyos, revisando a la baja las cifras de la pandemia. Ya es imposible saber con qué datos porcentajes y promedios quedarnos.

En Londres han borrado de un plumazo más de 1,3 millones de pruebas de coronavirus de los datos oficiales (*) con el pretexto de que se ha producido una doble contabilidad. ¿Doble? Es posible que sea triple, o quizá no. No hay manera de manejarse con los datos. No sabemos si son mejores los anteriores que los nuevos, o si no valen ninguno de los dos.

La noticia llega en un momento en que los informes indican una falta total de confianza en los capitostes del NHS que diseñaron las pruebas de coronavirus.

Las pruebas ya habían sido cuestionadas y ahora la confusión aumenta por momentos.

La burocracia sanitaria ha hecho un ajuste de 1.308.071 en los datos históricos que miden las “pruebas disponibles”, destacando que ha habido casos de recuento por partida doble de los tests de pruebas distribuidos entre el 14 de mayo y el 12 de agosto.

El problema se reconoció por primera vez el 6 de julio, pero los datos incorrectos no se eliminaron hasta el 12 de agosto, en consonancia con las recientes revisiones a la baja del número de muertes atribuidas al coronavirus en Inglaterra y Gales.

La cifra de 1,3 millones abarca las pruebas personales realizadas fuera de los hospitales por empresas comerciales, incluidas, entre otras, las pruebas de hisopado realizadas en asilos y los tests de pruebas caseras autoadministradas que han sido enviadas por correo.

El ministro de Sanidad “en la sombra” Justin Madders ha reconocido que los datos de las pruebas en Reino Unido están “desorganizados”, agregando que la decisión de la semana pasada fue “la última de una larga serie de caóticos fracasos del gobierno en las pruebas”.

(*) https://www.gov.uk/government/publications/coronavirus-covid-19-testing-data-methodology/covid-19-testing-data-methodology-note

1945: Estados Unidos impone un régimen de terror contra Japón con asesinatos y violaciones masivas

El 28 de agosto de 1945, pocos días después de la rendición del Japón, las tropas aliadas compuestas por soldados estadounidenses y australianos desembarcaron en el archipiélago. Lo que siguió fue un infierno para los civiles japoneses, detallado por A.B. Abrams en un libro que publicó a finales del año pasado (*).

Los ejércitos de ocupación reclutaron mujeres para trabajar a los burdeles, pero eso no impidió horribles violaciones y asesinatos en masa de las japonesas, además de otros crímenes, como los robos, en vandalismo, los asaltos e incendios.

Los primeros crímenes comenzaron a las pocas horas de que las unidades de avanzada desembarcaron. Cuando la prensa aún no estaba sometida a la censurada del gobierno militar de Estados Unidos los crímenes fueron ampliamente difundidos.

Cuando los paracaidistas estadounidenses aterrizaron en Sapporo, se produjo una orgía de saqueos, violencia sexual y peleas de borrachos. Las violaciones en grupo y otras atrocidades sexuales no eran infrecuentes. Los tribunales militares detuvieron a relativamente pocos soldados por sus delitos y condenaron a un número aún menor, y la restitución para las víctimas de saqueo fue poco frecuente.

Por el contrario, los intentos japoneses de defenderse fueron severamente castigados. En sus memorias el general Eichberger registra uno de esos casos, cuando los vecinos formaron un grupo de autodefensa y tomaron represalias contra los soldados fuera de servicio. El Octavo Ejército ordenó el despliegue de vehículos blindados en las calles y detuvo a los dirigentes del grupo, que fueron condenados a largas penas de prisión.

En abril de 1946 soldados estadounidenses llegaron en tres camiones e invadieron el hospital de Nakamura en el distrito de Omori. Los soldados violaron a más de 40 pacientes y 37 mujeres del personal. Una mujer que había dado a luz sólo dos días antes vio a su hijo arrojado al suelo y asesinado, y luego también fue violada. Los pacientes varones, tratando de proteger a las mujeres, fueron asesinados.

La semana siguiente, docenas de militares estadounidenses cortaron las líneas telefónicas de un edificio en Nagoya y violaron a todas las mujeres que pudieron capturar allí, incluyendo niñas de diez años y mujeres de cincuenta y cinco.

Tan pronto como las tropas australianas llegaron a Kure a principios de 1946, los soldados arrastraron a las jóvenes en sus jeeps, las llevaron a la montaña y las violaron durante días enteros. Ese comportamiento era común, pero los informes sobre actividades delictivas de las fuerzas de ocupación se censuraron rápidamente.

El oficial australiano Allan Clifton testificó sobre un caso de violación: “Estaba de pie junto a una cama en el hospital. Allí yacía una chica, inconsciente, con su largo pelo negro en un salvaje tumulto sobre la almohada. Un médico y dos enfermeras luchaban por revivirla. Una hora antes, había sido violada por veinte soldados. La encontramos donde la habían dejado, en un terreno baldío. El hospital estaba en Hiroshima. La chica era japonesa. Los soldados eran australianos. Los gritos y los gemidos habían cesado y ahora estaba tranquila. La tensión torturada de su cara había desaparecido y la suave piel marrón era lisa y no arrugada, manchada de lágrimas como la cara de un niño que se durmió llorando”.

Cuando fueron descubiertos, los soldados australianos que cometieron esos delitos en Japón fueron condenados a penas muy leves. Incluso éstas fueron reducidas o anuladas con mayor frecuencia por los tribunales australianos. El propio Clifton relató un hecho de este tipo, cuando un tribunal australiano anuló una condena dictada por un consejo de guerra militar por “insuficiencia de pruebas”, a pesar de que el incidente contó con varios testigos.

Al igual que durante la guerra, el hecho de que no se denunciaran las violaciones en tiempos de paz debido a la vergüenza asociada a ellas en una sociedad tradicional y a la inacción de las autoridades, redujo significativamente las cifras. Para evitar que se intensifique el malestar hacia la ocupación militar, el mando de Estados Unidos implementó una estricta censura sobre los medios de comunicación. La mención de los crímenes cometidos por personal militar occidental contra civiles japoneses estaba estrictamente prohibida. Las fuerzas de ocupación emitieron códigos de prensa que prohibían la publicación de todos los informes contrarios “a los objetivos de la ocupación”.

Cuando, unas semanas después del comienzo de la ocupación, la prensa japonesa informó sobre la violación y el saqueo generalizados de los soldados estadounidenses, las fuerzas de ocupación reaccionaron rápidamente censurando todos los medios de comunicación e imponiendo una política de tolerancia cero contra la denuncia de esos delitos. No sólo la denuncia de los crímenes cometidos por las fuerzas occidentales, sino también cualquier crítica a las potencias aliadas occidentales estaba estrictamente prohibida durante el período de ocupación que duró más de seis años. Esto dejó al gobierno militar de Estados Unidos, la autoridad suprema del país, fuera de toda responsabilidad.

Lo que es particularmente notable sobre la censura impuesta bajo la ocupación es que se pretendía ocultar su propia existencia. Esto significaba que no sólo se prohibían estrictamente ciertos temas, sino que también se prohibía la mención de la censura. La censura de la ocupación era aún más exasperante que la censura militar japonesa porque insistía en que se ocultaran todos los rastros de la censura. La libertad de prensa era de hecho más restringida de lo que había sido en tiempos de guerra bajo el régimen imperial.

Si bien la brutalidad de los militares estadounidenses y australianos contra los civiles japoneses fue evidente durante la guerra e inmediatamente después de ella, no terminó con la ocupación. Desde entonces, Estados Unidos ha mantenido una importante presencia militar en el Japón y siguen cometiendo delitos, incluidas violaciones y asesinatos contra civiles japoneses.

A.B. Abrams, Power and Primacy: The History of Western Intervention in the Asia-Pacific, Lang AG International Academic Publishers, 2019, pgs.66 a 69

Bielorrusia paga con una «revolución de color» el no aceptar las indicaciones sobre el coronavirus

Bielorrusia tuvo sus elecciones presidenciales el domingo pasado, y las apuestas no daban como ganador a Alexandr Lukashenko, un presidente que ha denunciado, precisamente, que ha sido extorsionado por el FMI para que acepte el confinamiento si quiere acceder a préstamos del organismo. Leer más

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