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La policía detiene a una mujer embarazada delante de sus hijos por convocar una protesta contra el confinamiento en Australia

La policía australiana ha detenido a una mujer embarazada en su casa, delante de sus hijos, por el “crimen” de convocar una protesta contra el confinamiento en su muro de Facebook.

La detención fue grabada en un vídeo que muestra a la policía entrando en la casa de la mujer, Zoe Buhler, y presentándole a ella y a su marido una orden de registro.

Le informan de que quedaba detenida por “provocación” y le esposan.

La mujer les explica que está embarazada y que debe hacerse una ecografía dentro de una hora, pero la policía mantiene la detención por publicar un mensaje en Facebook convocando a una manifestación contra el confinamiento.

La mujer explica que le encantaría borrar su publicación, pero uno de los policías le responde que “ya ha cometido el delito”. Luego le informa de que la orden de registro les autoriza a “incautar todos los ordenadores y todos los dispositivos móviles que tenga”.

La mujer se echa a llorar y afirma: “No me di cuenta de que estaba haciendo algo malo, es ridículo”.

No es la primera australiana a la que han registrado su vivienda y que ha sido detenida por organizar una manifestación. Dos días después, la policía detuvo también en su vivienda a James Bartolo, otro organizador de las protestas contra el confinamiento.

En Australia la ley marcial aprobada con el pretexto de la pandemia otorga a la policía la facultad de retirar a los niños de la custodia de sus padres para garantizar el cumplimiento de las normas sobre el coronavirus.

La policía de Melbourne ha anunciado que utilizará drones de vigilancia para capturar a las personas que no lleven mascarillas y para rastrear los coches y bicicletas que se desplacen a más de 5 kilómetros de sus domicilios.

También han concedido a la policía la facultad de entrar en los hogares de las personas sin una orden judicial, así como de realizar controles puntuales de cuarentena.

Mientras tanto, otro video de Australia muestra a un hombre detenido por estar en el jardín de su vecino y negarse a identificarse.

En Australia como en España, el terrorismo de Estado ya está en marcha y no sería posible sin el silencio y la complicidad de unos colectivos y medios absolutamente domesticados y serviles hasta la náusea que, para lavar sus responsabilidades, se dedican a denostar a los críticos.

https://www.youtube.com/watch?v=9D1bb2XULB8
https://www.heraldsun.com.au/news/opinion/rita-panahi/rita-panahi-heavyhanded-police-tactics-missing-at-crucial-point-of-fight-against-coronavirus/
news-story/fce47c601a51f1bdd850c0da1bb57c9a

A los estragos del confinamiento sobre la salud mental de los niños se suman los del desconfinamiento

Ghita Benjelloun, jefa del departamento de psiquiatría del Hospital Infantil Ibn Rochd de Casablanca, en Marruecos, ha presentado datos sobre el impacto del confinamiento en la salud mental de niños y adolescentes. “El cierre de escuelas asociado al confinamiento ha tenido realmente efectos extremadamente negativos. Es importante señalarlo porque si no se reanuda la escuela será aún más perjudicial para la salud física y psicológica de los niños”, explica.

“Cuando se enfrentan al estrés, los niños reaccionan de maneras muy diferentes”. “Durante el confinamiento tuvimos la impresión de que algunos niños se encontraban bastante bien y que estaban felices de estar fuera de la escuela. Este es el caso de los niños que se preocupan por la escuela, que no les gusta mucho la escuela… Pero nos sorprendió mucho durante el desconfinamiento y actualmente tener durante las consultas una bandada de niños extremadamente ansiosos, deprimidos y suicidas… que finalmente experimentaron el confinamiento con un retraso como en el estrés postraumático”, añade.

“Los niños reaccionan de manera diferente según su edad, su apego a sus padres, su capacidad de comprender y lo que se les dijo, su historial psicológico y psiquiátrico, y el lugar en el que fueron confinados”, dice Benjelloun.

La maestra explica que “el período sin escuela generó mucho miedo, ansiedad e inseguridad. El no ir a la escuela y las actividades extracurriculares causaron una pérdida de puntos de referencia, estructura y bienestar, lo que generó inseguridad. Entonces, los períodos sin escuela generalmente conducen a un aumento de peso, a horarios de sueño completamente interrumpidos y a un aumento del tiempo de pantalla frente a los videojuegos”.

¿Cómo se tradujo esto en el servicio de psiquiatría infantil en Casablanca? “En la atención ambulatoria, observamos más intentos de suicidio entre los pacientes (niños y adolescentes combinados) durante el período de confinamiento (del 21 de marzo al 10 de junio) en comparación con el período anterior al confinamiento (del 1 de enero al 20 de marzo)”, dice Benjelloun. “Y casi el mismo número de casos de violencia y trastornos del comportamiento entre los dos períodos”.

“Por otra parte, en los 20 días siguientes a la apertura, hubo tres veces más intentos de suicidio (18 casos en 20 días), tres veces más casos de violencia (13 casos) y tres veces más casos de problemas de conducta (7 casos)”, añade.

La tendencia es casi similar en lo que respecta a las hospitalizaciones. En cuanto a los adolescentes (de 12 a 18 años), la profesora Benjelloun sostiene que hubo “tantos intentos de suicidio durante el período de reclusión (del 21 de marzo al 10 de junio) como antes (del 1 de enero al 20 de marzo), el triple de casos de trastornos de conducta y el mismo número de casos de ideación suicida grave que requirieron hospitalización”.

Las cifras se dispararon tras la apertura. Los servicios del hospital de Harouchi observaron tres veces más intentos de suicidio (7 hospitalizaciones en 20 días, incluido un paciente hospitalizado dos veces), tres veces más casos de violencia (13 casos en 20 días), tres veces más trastornos de conducta (4 hospitalizaciones en 20 días) y casi el mismo número de casos de ideas suicidas graves.

“Hospitalizamos durante el confinamiento al doble de niños de 6 a 12 años que habían intentado suicidarse. Esto sigue siendo raro a esa edad. En el momento de la apertura, hubo siete veces más hospitalizaciones por intentos de suicidio entre esta categoría de niños”, añade.

https://www.medias24.com/coronavirus-chiffres-choc-de-l-impact-du-confinement-sur-la-sante-mentale-des-enfants-12687.html

El gobierno australiano admite oficialmente que las pruebas de coronavirus no son nada fiables

Un departamento oficial del gobierno australiano, la Therapeutic Goods Administration, afirma que hay “pocas evidencias” para evaluar la “utilidad clínica” de la PCR o de los análisis serológicos.

Las medidas sanitarias contra la pandemia se basan en pruebas que, según el propio gobierno australiano, no son nada fiables. No es un conflicto de opiniones entre los “expertos”. Es el propio gobierno quien lo admite.

Si vas a un médico porque crees que tienes una enfermedad grave y te dicen que hay dos pruebas disponibles. Con la primera, un hisopo, no saben si tienes o no la enfermedad aunque registras un resultado positivo. Con la otra, un análisis de sangre, saben con certeza que la prueba no sirve para detectar la enfermedad.

¿Encontraría un paciente esa situación satisfactoria? Obviamente no. Pero eso es exactamente lo que el gobierno australiano admite con sus pruebas de coronavirus. La Therapeutic Goods Administration dice que “la medida en que un resultado positivo de PCR se correlaciona con el estado infeccioso de un individuo aún se está determinando” y que, además, “hay pocas pruebas disponibles para evaluar la exactitud y la utilidad clínica de las pruebas de Covid-19 disponibles”.

Las instituciones sanitarias australianas no saben si una persona está infectada o no, aunque de positivo. La Therapeutic Goods Administration también admite que la “fiabilidad de las pruebas” es incierta debido a la “limitada base de pruebas”.

Como los australianos saben que las pruebas PCR son poco fiables y que las serológicas son inútiles, las esconden a la vista de todos con la esperanza de que nadie se de cuenta.

Dar positivo es lo que se llama un “caso”, una palabra que normalmente se aplica a las personas que están enfermas y en Melbourne el aumento de los llamados “casos” se está utilizando como justificación para los confinamientos.

Mientras tanto, el número de pacientes graves y críticos (que debería ser la definición real de un “caso”) no ha aumentado por encima de 70 en Australia desde que comenzó la pandemia, en una población de 24 millones. Las muertes per cápita son de alrededor de 26 por millón en un período de seis meses.

A pesar de ello, en Australia se han seguido las mismas prácticas dudosas sobre las causas de muerte que en otros lugares. El director de sanidad de Victoria admitió que no estaban haciendo pruebas para el virus, sino asumiendo que si había un síntoma similar a la gripe debía ser coronavirus. Las muertes por gripe en Australia, hay que añadir, se están reduciendo inusualmente.

Los análisis de sangre son aún peores. El Instituto Doherty ha analizado alrededor de media docena de análisis serológicos (de sangre) y ha concluido en cada caso: “En general, nuestros hallazgos siguen apoyando las recientes declaraciones de posición de la Red de Laboratorios de Salud Pública (PHLN) y el Colegio Real de Patólogos de Australasia (RCPA) de que los ensayos serológicos tienen un papel limitado, si es que lo tienen, en el diagnóstico de la infección aguda por Covid-19”.

Esta conclusión ha sido replicada en otros lugares. Beaumont Health en Michigan realizó un estudio longitudinal, a partir de mediados de abril, que se suponía que iba a examinar las tasas de infección en los trabajadores sanitarios expuestos al virus. Se basó en pruebas serológicas a gran escala.

La conclusión del estudio es que “se necesitan urgentemente estudios clínicos de mayor calidad que evalúen la exactitud del diagnóstico de las pruebas serológicas para el covid-19. Actualmente, las pruebas disponibles no apoyan el uso continuado de las pruebas serológicas existentes en los puntos de atención”.

Los análisis de sangre también son inútiles porque a fecha de hoy no se conoce la composición genómica del virus.

En Melbourne hay toque de queda entre las 8 pm y las 5 am y a la gente la envían a la cárcel por no usar mascarilla. La policía patrulla los lugares públicos para asegurarse de que se sigan los reglamentos sanitarios, aunque sea a la fuerza.

Los ciudadanos de Victoria que intentan organizar protestas pacíficas son detenidos en sus casas y acusados de “incitación”, lo que sea que eso signifique.

El primer ministro, Daniel Andrews, quiere extender el estado de emergencia por otros 12 meses para poder entregar todas las decisiones al Director de Salud y afirmar que lo está haciendo bien.

https://www.tga.gov.au/covid-19-testing-australia-information-health-professionals

La crisis conduce a la privatización de la policía en más de 40 países capitalistas

Candice Bernd

Cuando a finales de mayo las movilizaciones contra el terrorismo policial comenzaron por primera vez en Chicago, los teléfonos de AGB Investigative Services empezaron a sonar. Esta empresa de seguridad privada emplea a más de 750 matones y entre sus clientes se encuentran instituciones públicas, empresas y personas con dinero para contratar guardaespaldas y entrenamiento con armas.

AGB se ha inundado de peticiones de propietarios de negocios que temen que las manifestaciones puedan tener como objetivo sus tiendas y mercancías. Los residentes ricos del norte de la ciudad temen por sus urbanizaciones cerradas. La propia ciudad de Chicago quiere complementar sus propias fuerzas policiales con seguridad privada.

En un fin de semana de junio, Chicago entregó 1,2 millones de dólares a AGB y a otras dos empresas de seguridad privada para proporcionar más de 100 guardas desarmados “para proteger las tiendas minoristas, los supermercados y las farmacias locales” en el sur y oeste de la ciudad. El contrato era temporal, pero Tifair Hamed, vicepresidente de la empresa, dice que la ciudad puede utilizar los servicios de su empresa de forma permanente.

El negocio ha crecido alrededor de un 25 por ciento desde mayo, tanto en el sector de la vigilancia empresarial como en los servicios de formación en el porte de armas. Las horas de trabajo de los guardias apostados frente a las tiendas, subestaciones de servicio eléctrico y edificios comerciales han aumentado. La clientela de la empresa se ha ampliado para incluir hoteles. Busca contratar tantos guardianes como sea posible.

Sin embargo, la decisión de la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, de contratar guardias de seguridad privados para patrullar la ciudad suscita preocupación, en particular porque los guardias de seguridad privados no están sujetos a las mismas medidas de rendición de cuentas que la policía.

Chicago no es la única ciudad que depende cada vez más de las empresas de seguridad privada para complementar las patrullas policiales en el contexto de las movilizaciones en respuesta a la violencia racista perpetrada por la policía. Portland y Oregón, también han recurrido a empresas de seguridad privada contra las movilizaciones. El año pasado, la ciudad aprobó un contrato de 10 millones de dólares con G4S Security Solutions para la seguridad del ayuntamiento.

Al igual que Chicago, Portland tiene un impuesto especial para los propietarios de inmuebles en ciertos barrios comerciales que incluye la policía, el transporte, el borrrado de pintadas y la seguridad privada. Pero una auditoría publicada el mes pasado mostró que no controla la manera en que las empresas privadas se gastan el dinero que perciben.

Tres empresas de seguridad privada contratadas por los municipios tratan a los indigentes con más dureza que a los demás. Los inquilinos tienen poco que decir en sus barrios porque están controlados en gran medida por los dueños de los negocios y las empresas. La ciudad ni siquiera recogió las quejas contra los guardias de seguridad de los distintos barrios.

El DHS (Ministerio de Interior) también ha contratado empresas privadas para sofocar las protestas de Portland. Una unidad del DHS desplegada este verano por el gobierno de Trump, el FPS, Servicio de Protección Federal, una policía de seguridad uniformada, moviliza 13.000 efectivos en todo el país mediante contratos con empresas de seguridad privada.

El FPS gasta 1.500 millones de dólares en “respuestas a incidentes” para contratar guardias de seguridad para controlar multitudes en propiedades federales, como los sitios y edificios que el FPS protege en Portland. Muchos de los contratistas del FPS son de empresas de seguridad como Triple Canopy, que se fusionó en 2014 con Erik Prince’s Academi, antiguo Blackwater, el ejército privado más grande del mundo que ha actuado en Irak y Afganistán con estatus de inmunidad.

Los matones privados aumentan en otras ciudades importantes como Nueva York y Seattle a medida que los comerciantes contratan protección privada para sus negocios ante las movilizaciones contra el terror policial. La demanda de guardias de seguridad en todos los mercados es mayor que nunca a causa de las protestas populares. La policía privada ha llegado para quedarse.

El número de matones al servicio de las empresas de seguridad ha comenzado a superar al de policías del sector público después de que se recortaran muchos presupuestos como consecuencia de la crisis económica de 2008. Los recortes no dieron lugar a una disminución de las plantillas de policías, sino más bien hacia la privatización.

Hay más de 1,1 millones de guardias de seguridad privada en Estados Unidos, en comparación con 666.000 policías. El número de efectivos privados supera a los policías en más de 40 países.

Al menos 13 ciudades de Estados Unidos han recortado la financiación de los presupuestos policiales o reducido el número de sus efectivos desde que Minneapolis encabezó la movilización contra el racismo, que en junio condujo a la disolución del departamento de policía de la ciudad. Otras también han iniciado los recortes.

En los últimos meses las ciudades que han recortado los presupuestos policiales han visto una afluencia de guardias de seguridad privada. Los empresarios los sustituyen por matones a sueldo. El ayuntamiento de Minneapolis ha sido criticado por gastar 4.500 dólares diarios en contratar guardias privados para su propia protección después de votar para disolver la fuerza policial municipal de la ciudad.

El recurso a guardias de seguridad privados como alternativa ha aumentado en los distritos escolares locales, donde las juntas reemplazan a los trabajadores de los servicios escolares por guardias de seguridad.

En junio, por ejemplo, la Junta de Educación de Minneapolis canceló sus contratos de seguridad escolar con el Departamento de Policía de Minneapolis. Al mes siguiente, publicó 11 ofertas de trabajo para “especialistas en apoyo a la seguridad pública”, cuyas responsabilidades llegan hasta la intervención en las peleas.

Las fuerzas de policía privadas ya patrullan los campus universitarios. La Universidad de Chicago tiene su propio departamento de policía, con jurisdicción sobre más de 65.000 vecinos de Chicago. Puede registrar, multar y detener a los ciudadanos lo mismo que cualquier otra policía.

Los disparos realizados por los matones de seguridad privada rara vez se investigan o incluso se denuncian. La mayoría de los organismos públicos no exigen que los guardias de seguridad privados les informen de los disparos con armas de fuego y en los enfrentamientos con los matones privados, los ciudadanos llevan las de perder, exactamente igual que con la policía.

Los matones tienen exactamente los mismos pleitos ante los tribunales que la policía pública, por violación de los derechos civiles, uso excesivo de la fuerza o tiroteos. Los que disparan a quienes huyen de los centros comerciales, urbanizaciones y aparcamientos rara vez son sancionados, incluso en los Estados en que las empresas de seguridad están obligadas a presentar informes relacionados con las armas de fuego.

Los organismos públicos encargados de supervisar a las empresas de seguridad privada sólo intervienen cuando un guardia armado ha sido condenado por los tribunales. A los matones no les revocan el permiso de armas.

Las obligaciones legales destinadas a la policía policía no se aplican a los matones. No se puede obligar a una empresa privada a que abran sus archivos al público, aunque desempeñen funciones públicas.

Las empresas privadas recopilan información sobre la vida particular de las personas, e incluso información que un autoridad pública no puede obtener. Luego la información la venden a la policía, cuyos miembros suelen trabajar en la clandestinidad y a tiempo parcial como matones.

Truthout, 1 de septiembre de 2020

Tropas estadounidenses realizan ejercicios militares en la frontera con Bielorrusia

Varios cientos de soldados estadounidenses comenzaron a llegar ayer a Lituania, un país miembro de la OTAN, para realizar ejercicios militares cerca de la frontera con Bielorrusia, donde la desestabilización sigue en aumento.

Ayer por la tarde más de una docena de tanques Abrams cruzaron la frontera lituana desde Polonia.

Lukashenko ha acusado a la OTAN de desplegar fuerzas en Polonia y Lituania a lo largo de la frontera, aunque Varsovia, Vilnius y la OTAN califican sus declaraciones como “infundadas”.

El despliegue, que durará hasta noviembre, fue “planificado de antemano y no está asociado a ningún acontecimiento en la región”, dijo el Ministerio de Defensa de Lituania en una declaración oficial.

Junto con Polonia, Lituania es uno de los peones más activos de la OTAN en la desestabilización de Bielorrusia y es especialmente beligerante desde la reelección de Lukashenko en las elecciones de 9 de agosto.

Vilnius ha acogido como refugiada a Svetlana Tijanovskaya, la cabecilla visible de la desestabilización y, junto con sus vecinos bálticos Estonia y Letonia, ha puesto a Lukashenko en su singular lista negra de personas “indeseables”.

No es el primer despliegue de tropas estadounidenses en la frontera de Bielorrusia. Durante una visita a Vilnius en julio, el Secretario del ejército de Estados Unidos, Ryan McCarthy, amenazó con que su país continuaría desplegando cientos de tropas para ejercicios militares.

Desde hace tres años la OTAN mantiene un despliegue rotatorio pero permanente de tropas en Polonia y los Estados bálticos.

El día en que los negacionistas triunfaron sobre una seudociencia que defendía la gasolina con plomo

Un producto tan tóxico como la gasolina con plomo fue inventado por la multinacional química Du Pont de Nemours, que tuvo que rodearse de una legión de “científicos” a sueldo para ocultar los graves perjuicios de dicha sustancia para la salud pública.

Aquellos “científicos” formaron uno de los más poderosos grupos de presión, que luego sirvió de modelo para otras empresas “científicas” de parecida factura que han causado estragos en la salud de los trabajadores: tabaco, amianto, pesticidas…

Tras la Primera Guerra Mundial, Du Pont había saltado de la química al automóvil, convirtiéndose en accionista de la General Motors y, como es natural, quiso rentabilizar su inversión.

Contrató a un químico e ingeniero mecánico, Thomas Midgley, y le puso al frente de uno de sus laboratorios de investigación.

En aquellos tiempos no todos los vehículos circulaban con gasolina. En el campo se utilizaba etanol, un alcohol industrial fabricado con residuos agrícolas. Algunas empresas querían mezclar la gasolina con el etanol para mejorar el rendimiento del combustible, pero tenía un problema insalvable en una sociedad capitalista: no es patentable, cualquiera puede fabricarlo.

Midgley patentó una solución innovadora como aditivo para la gasolina: el PTE o plomo tetraetílico. Fue una de sus más cien patentes que le convirtieron en un científico muy famoso. General Motors y Du Pont incluso crearon una empresa filial con el nombre del nuevo compuesto químico: Ethyl Corp.

La producción de gasolina con plomo fue un problema desde el principio. En la primera fábrica creada por General Motors para producir el aditivo, la refinería Bayway de Nueva Jersey se produjo un “accidente” que mató a varios trabajadores de la fábrica intoxicados por el plomo. Otros quedaron con gravísimas lesiones de por vida.

El escándalo fue enorme y se nombró una comisión parlamentaria para evaluar el peligro inherente a la producción de gasolina con plomo. Entonces el grupo de presión seudocientífico al servicio de Du Pont se puso en marcha con las típicas triquiñuelas, en especial el soborno de los políticos y funcionarios. “Lo que es bueno para General Motors es bueno para América”, dijo el Presidente Roosevelt.

El ayuntamiento de Nueva York, que había prohibido la gasolina con plomo, se rindió ante la avalancha de presiones monopolistas. Lo mismo le ocurrió al Departamento de Salud después de agotadoras batallas con los expertos.

La estrategia de General Motors para eludir responsabilidades se enseña hoy en las escuelas de periodismo, comunicación y relaciones públicas como modelo de lavado de cara: buscaron a un científico, un mercenario que ejerciera de toxicólogo, para que el producto estrella de General Motors y Du Pont no quedara menoscabado.

Robert Kehoe

Aquel pelele fue Robert Kehoe, que llegó a General Motors de la mano de Charles Franklin Kettering, el inventor del arranque eléctrico de la marca “Delco”, que en ese momento era otra de tantas filiales del dúo General Motors y Du Pont. Dentro de la Universidad de Cincinnati ambas multinacionales crearon para Kehoe un laboratorio, que llevaba el nombre de Kettering. Se trataba de revestir la patraña con el aura del mundo académico y seudocientífico.

La Universidad de Cincinnati le nombró profesor de “medicina industrial” y parecía que Kehoe era uno de los mayores expertos del mundo en “salud laboral”. Como buen mercenario, trabajaba por encargo de las multinacionales. La Universidad se limitaba a poner el membrete en los papeles. Era una fábrica de mentiras, como la de que el compuesto 2-Naftilamina, entonces ampliamente utilizado por Du Pont, no era el carcinógeno que decían los negacionistas.

“Usted dice que nuestro producto es peligroso. Estamos diciendo que no lo es. Demuestre que estamos equivocados”, decía Kehoe. Eran los negacionistas quienes debían demostrar que tal o cual compuesto químico es tóxico y perjudicial para la salud pública. No había evidencias científicas y no se pueden tomar decisiones únicamente sobre la base de especulaciones.

Con el plomo Kehoe pasó a la ofensiva y comenzó a escribir artículos de propaganda vestidos de “ciencia”. Su laboratorio, financiado por General Motors, DuPont y Ethyl, realizó experimentos sobre los beneficios de la gasolina con plomo para la salud pública. El plomo existe de forma natural en el cuerpo humano, decía Kehoe. Los altos niveles detectados en enfermos contaminados con plomo son, por lo tanto, inocuos.

El derroche de dinero de General Motors y Du Pont transformó a Kehoe en un científico de esos que llaman “de referencia” en el asunto del plomo. El resto de la tarea consistía en vilipendiar e insultar a los negacionistas, que eran todos aquellos que se oponían a los manejos de las multinacionales y denunciaban los riesgos del plomo para la salud pública.

No hubo manera de destapar el fraude científico orquestado por Kehoe y sus padrinos en General Motors y Du Pont hasta los años setenta del siglo pasado. Mientras, la población del mundo entero se intoxicaba con el plomo y surgían enfermedades, auténticas plagas, como el cáncer, cuyo verdadero origen había que tapar.

Un ejemplo: el mayor hospital del mundo especializado en cáncer lleva el nombre de Kettering, el mismo del laboratorio de Kehoe. No le pusieron el de General Motors por una pizca de vergüenza.

Un geoquímico que intentaba establecer la edad de la Tierra, Clair Patterson, descubrió que el hombre moderno había aumentado su carga corporal de plomo cien veces y que los niveles de plomo de la atmósfera se habían multiplicado por mil.

Aquello no era ciencia; Patterson era un negacionista y la Inquisición seudocientífica le saltó a la yugular implacablemente. El Servicio Federal de Salud Pública no le renovó su contrato de investigación y el Instituto del Petróleo de Estados Unidos hizo lo mismo. El dúo General Motors y Du Pont también presionaron a la universidad para que le despidieran.

Al profesor Hebert Nedlemann, pediátra neurólogo que se había destacado en la lucha contra el envenenamiento por plomo, le ocurrió lo mismo. Nedlemann acusaba a las empresas petrolíferas de ser responsables de cientos de miles de muertes en Estados Unidos. La respuesta de los grandes monopolios se la pueden imaginar. Le llegaron a expulsar de la universidad y le recortaron los fondos para la investigación. Si no investigas no puedes demostrar nada. En las seudociencias los únicos que pueden demostrar son General Motors, Du Pont y empresas similares.

La gasolina con plomo no se prohibió en Estados Unidos hasta 1975 y en España hasta 2001. También se prohibió la pintura con plomo, las tuberías de plomo y todo lo que contuviera plomo. Kehoe quedó en evidencia silenciosamente, sin estridencias, como si detrás no quedaran los restos de una batalla, porque ya se lo han contado muchos patanes: sobre ciencia no se discute.

El plomo está prohibido, pero nadie lo ha eliminado de las superficies pintadas. Los edificios ya no llevan cañerías de plomo, pero nadie ha eliminado las existentes, que siguen intoxicando a los vecinos. La gasolina con plomo se sigue comercializando en el Tercer Mundo porque allí viven miles de millones de personas cuya suerte nos importa una mierda. Es posible que padezcan muchas enfermedades que, en lugar de prescindir del plomo, necesiten un tratamiento médico a base de fármacos, antivirales o vacunas.

Pero insistimos en lo que no deben perder de vista: el caso de la gasolina con plomo es un modelo de negocio que se ha aplicado con éxito en otras industrias sometidas a debates seudocientíficos similares con terraplanistas, magufos y demás. La verdad siempre está del lado de las empresas capitalistas y sus científicos de prestigio, como Kehoe.

Si quieren saber más sobre el asunto pueden recurrir al artículo publicado por Jamie Lincoln Kitman en la revista The Nation en 2000, o al libro que publicó cinco años después, titulado “The Secret History of Lead”, porque es una historia “secreta”, propia sólo de conspiranoicos y amantes de las revistas de automóviles.

Un marranada parecida de la multinacional Du Pont relata la película “Aguas oscuras”, estrenada el año pasado, también para amantes de los negocios “oscuros”, como el del petróleo.

Perspectivas del futuro trabajo pospandemia: convertir a los proletarios en sayones

Según el diccionario de María Moliner, “sayón era, en la Edad Media, el empleado de justicia encargado de hacer las citaciones, también el verdugo que ejecutaba las penas corporales a que eran condenados los reos; se aplica a la persona que a las órdenes de alguien maltrata a otros”.

Desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de México, Sandy Ramírez analiza en profundidad la situación de la economía mundial y realiza algunas observaciones acerca de los movimientos acelerados para “salvar el capitalismo”: “Las señales de la recesión ya se asomaban antes de la pandemia, a partir del crecimiento de la capacidad productiva utilizada.  Así, las medidas impuestas por la contingencia sanitaria, lejos de ser el origen de la crisis, pueden estar empujando aceleradamente a una reestructuración de la economía mundial que no “suspenda” al capitalismo, sino que lo refuerce a partir de una nueva ola de centralización y concentración del capital basada en la capacidad de aprovechar los cambios derivados de la pandemia” (Sandy E. Ramírez Gutiérrez. Observatorio Latinoamericano de Geopolítica (OLAG) en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.)

William I. Robinson, profesor de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara, en un reciente artículo realiza unos bien documentados análisis en los cuales dice: “Estimulado por la pandemia del coronavirus, el capitalismo mundial está al borde de una nueva ronda de reestructuración mundial basada en una digitalización mucho mayor de toda la economía y la sociedad mundiales. Esta reestructuración comenzó a raíz de la Gran Recesión de 2008, pero los cambios en las condiciones sociales y económicas provocados por la pandemia acelerarán enormemente el proceso. Es probable que aumente la concentración de capital en todo el mundo y que se agrave la desigualdad social. Gracias a las aplicaciones digitales, los grupos gobernantes, a menos que se vean obligados a cambiar de rumbo por la presión de las masas desde abajo, se dedicarán a reforzar el estado policial mundial para contener los próximos trastornos sociales” (Post-Covid economy may have more robots, fewer jobs and intensified surveillance. 30 jun 2020)

Por primera vez hemos podido contemplar, en multitud de países, un despliegue inusitado de militares por las calles en “tiempo de paz” con la excusa de luchar contra un virus. Ni es casualidad, ni los virus se matan con ametralladoras. Se trata de una puesta en escena de una futura “normalidad” en la cual militares y paramilitares se convertirán en los garantes de la salud pública, entendida ésta, a tenor de este despliegue, como la disposición de la población al acatamiento de cualquier medida por irracional que sea. Son los modernos sayones que realizan las “citaciones” emanadas de cualquier autoridad política, judicial o sanitaria. Queda por ver si estos modernos sayones serán también los encargados de dar cumplimiento al castigo impuesto.

Una pléyade de “rastreadores” y técnicos informáticos en número no determinado, policía nacional (65.000), guardia civil (78.000), policías locales (81.000), autonómicas (27.000), guardia forestal con funciones de policía judicial (6.000), a su lado 1.400 empresas privadas de seguridad con unos 89.500 vigilantes, de los cuales 35.000 con permiso de armas de fuego, más 30.500 escoltas, 10.000 directores y jefes de seguridad, todo ello con un total aproximado de 386.000 efectivos, sin contar los miembros del ejército que a propósito de la pandemia han ejercido y ejercen funciones policiales.

Estos efectivos, paralelos a los discursos sobre la necesidad de ampliar las plantillas de agentes de seguridad, no son algo coyuntural derivado de la pandemia, son efectivos estructurales in crescendo y estrechamente ligados a la nueva reestructuración del capital. Reestructuración derivada de la llamada cuarta revolución industrial que, de forma similar a los cambios de patrón tecnológico de finales del siglo XIX y principios del XX, asoló a una gran parte del planeta con una secuela de miseria y muerte, a la par que intentos revolucionarios de entre los cuales solamente uno se llevó a cabo. En sus conclusiones el Informe ESPA de la Unión Europea plantea: “El mundo se está volviendo más complejo y más inseguro… factores que podrían crear un clima de inseguridad y conflicto que recuerda a los momentos cruciales de principios del siglo XX… Cambiará radicalmente las categorías económicas tradicionales y los conceptos de trabajo, formación y jubilación… En casi todos los Estados miembros ya están en marcha medidas compensatorias o correctoras, como el retraso de la edad de jubilación legal, la reducción de las prestaciones, la introducción de cotizaciones adicionales o la prohibición del solapamiento de prestaciones”.

Algunas de las conclusiones que plantea dicho informe son las siguientes: “La atención debería centrarse en la mejora de la educación primaria y secundaria, una atención sanitaria inclusiva pero asequible, mercados laborales menos rígidos y menos barreras a la iniciativa y la competencia… un mercado de trabajo abierto y una participación más prolongada de más ciudadanos en la fuerza de trabajo, así como prácticas de jubilación consideradas a la luz del aumento de la esperanza de vida”.

Todo lo que estamos viviendo tiene un extraordinario parecido a un guión pre-elaborado, como mínimo la Unión Europea, ya en 2016 en el citado informe de ESPAS predecía lo que iba a ocurrir en los próximos años, entre otras cosas “una gran pandemia”. Parece ser que disponían de una bola de cristal o como mínimo los elementos suficientes para incorporar este fenómeno en las previsiones a corto plazo, lo cual, como mínimo pone en tela de juicio la aparición de la dichosa pandemia, tal como se había anunciado.

“… Es probable que en las próximas décadas se produzcan mayores turbulencias e incluso un cambio radical. En este clima de incertidumbre, volatilidad y riesgo sistémico, el margen para elementos negativos de cambio es considerable. Entre las posibilidades se incluyen una enorme crisis monetaria y financiera, una gran pandemia, una crisis energética a gran escala o un conflicto en la región de Asia y el Pacífico… El sentimiento antisistema puede seguir creciendo,… En general, no obstante, la diferencia entre las expectativas de los ciudadanos y las respuestas que ofrece el sistema político mundial reforzará el descontento social y creará frustración en todo el mundo. A nivel local, esta divergencia puede generar una dinámica revolucionaria en casos extremos” (ESPAS 2016. European Strategy and Policy Analysis System. Tendencias mundiales hasta 2030.)

Según el Real Instituto Elcano, el Parlamento Europeo, en Noviembre de 2017, aprobó un Informe sobre Empresas Militares y de Seguridad Privadas (EMSP) -Private Security Companies o Private Military Companies-, que según los datos de la patronal europea de 2017 tiene una dimensión de 45.000 empresas y unos 2 millones de trabajadores. “El Parlamento asume que la colaboración entre el sector público y el privado va a ir a más por lo que es necesario integrar a todos los sectores en la elaboración del propuesto Libro Verde, abriendo la participación al sector privado en una materia que hasta ahora estaba reservada al monopolio estatal” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari96-2017-satue-empresas-militares-seguridad-privadas-ue)

Continuando con los informes del Real Instituto Elcano, en abril de este año, en un informe titulado “La gestión de pandemias como el Covid-19 en España: ¿enfoque de salud o de seguridad?” plantea: “Hasta hace pocas décadas, los sistemas sanitarios se bastaban para proteger la salud de las sociedades avanzadas frente a las epidemias. La llegada de las pandemias plantea un problema nuevo tanto de salud como de seguridad porque sus efectos disruptivos trascienden el ámbito de la salud y perturban el bienestar y la prosperidad nacional… dos líneas principales de transformación seguidas por algunos países: añadir a los sistemas sanitarios de gestión un componente robusto de gestión epidémica (medicalización) o integrar el sistema sanitario dentro de los sistemas de seguridad nacional (segurización)” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari42-2020-arteaga-gestion-de-pandemias-covid-19-en-espana-enfoque-de-salud-o-de-seguridad)

Y, en Elcano Policy Paper de 4 de Junio de 2020 bajo el título “Implicaciones del COVID-19 para la Defensa” plantea: “La propia crisis sanitaria podríamos contemplarla como una gran operación logístico-sanitaria, con unos procedimientos de actuación técnicos muy similares a los que se emplean en conflictos convencionales”.

El Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del ministerio de Defensa, en un extenso informe de 2013, que tiene por título LA PRIVATIZACIÓN DE LA SEGURIDAD, entre muchas cosas planteaba: “Los rasgos de la soberanía estatal se han difuminado. «Lo privado» está desempeñando un papel cada vez más importante, influyendo de forma decisiva en las políticas pública… Al igual que sucede con otros actores no estatales, no necesariamente de carácter armado, las EMSP (Empresas Militares y de Seguridad Privada), se desenvuelven en un entorno en el que la iniciativa privada se ve favorecida por la búsqueda de la eficiencia económica… La seguridad ha dejado de constituir un valor para convertirse en una actividad comercial más” (http://www.ieee.es/Galerias/fichero/OtrasPublicaciones/Nacional/La_Privatizacion_de_la_Seguridad_T152-090212_MarioLaborie.pdf).

Según EULEN, una de las mayores empresas de seguridad privadas, en unas declaraciones a Forbes plantea: “En el sector de la seguridad privada, como en el resto de sectores, la tecnología es el motor del cambio. Ya estamos viendo que el big data, el blockchain (estructura de datos a través de una cadena de bloques), la inteligencia artificial, los robots o los drones empiezan a formar parte de los servicios que prestan las empresas de seguridad. El universo de las operaciones de vigilancia a las que se dedica el sector es amplio: edificios e instalaciones públicos, infraestructuras de transportes, industria y energía, entidades financieras, comercios, centros educativos y de salud, y servicios y residencial son los más frecuentes y demandados” (https://forbes.es/empresas/50348/la-seguridad-privada-cada-vez-mas-presente/).

El Grupo de Estudios en Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, el 23 de Octubre de 2019 emitió un informe denominado “El recurso a la contratación de Empresas Militares y de Seguridad Privada. Realidad, presente y necesidad futura: Estudio prospectivo objetivo 2030”, del que se puede extraer algunas de las actuaciones y declaraciones realizadas al inicio del estado de alarma y de reclusión forzosa de la población en arresto domiciliario, cuando los mandos militares proclamaban que “todos somos soldados”.

“Estos escenarios que estamos vislumbrando parecen encaminarnos a una realidad en la que las Fuerzas Armadas van a disminuir en tamaño, se van a ver limitadas en ciertas capacidades orgánicas y van a tener dependencias operativas muy importantes de la industria y las EMSP, que pasarán a jugar un papel cada vez más relevante. Esta, llamémosle Desmilitarización de la Defensa, no tiene que ser per se, limitativa, negativa ni problemática. Muy por el contrario, es una oportunidad real de incluir a grandes sectores de la sociedad como elemento activo y generador del concepto de la Seguridad y Defensa de la Nación. Con este modelo, ser militar no es el único camino para participar en la misma, disponiéndose ahora de herramientas que permiten una mayor cercanía, una implicación de la industria, de empresas, de trabajadores que ven como propia esta misión” (http://www.seguridadinternacional.es).

Siguiendo en esta línea diseñada ya con anterioridad a la pandemia, en los Cuadernos de Seguridad podemos leer: “El Gobierno de España de manera correcta, conceptuó a las empresas y personal de seguridad privada, como servicios esenciales durante el Estado de Alarma. Los servicios de Seguridad Privada sin duda alguna han contribuido y siguen contribuyendo a dar cumplimiento a las obligaciones impuestas por el Estado durante esta alerta sanitaria y al mantenimiento de la seguridad pública en nuestro país… Fundamentalmente, los nuevos cometidos de las empresas de seguridad privada se centrarán en asegurar la salud de las personas en lugares públicos y privados, como controlar aforos, observar si se lleva la mascarilla o tomar la temperatura” (https://cuadernosdeseguridad.com/2020/05/pandemia-seguridad-privada-aecra/).

No es de extrañar pues que el Gobierno español contratara a la empresa Quirón Prevención para el seguimiento de la pandemia o el Gobierno catalán contratara a Ferroser Servicios auxiliares para realizar las mismas tareas. Todo ello en sintonía con los elementos expuestos anteriormente.

¿Dejamos de ser proletarios sanos, para convertirnos en soldados enfermos y, como a tales no es permitido dudar de las órdenes recibidas y como a tales estar sujetos a la obediencia debida?

¿Podemos, en consecuencia, empezar a hablar de sayones en vez de proletarios?

El derecho a la vida

La vida no existe, lo que hay son las condiciones de vida y trabajo. Viven los animales y las plantas, la naturaleza. El ser humano, animal social, no. O existe desviviéndose, metafísicamente hablando.
– Tal vez -dice un lector de Kafka-, pero puedo pellizcarme y exclamar ¡ay!
– No sigues viviendo sino que sigues con vida.
– Bueno, tengo casa, trabajo, esposa, estoy abonado a Netflix y soy bueno al mus. No me quejo, vivo.
– Pero no eres libre. Tu queja sería porque no te alcanza para otro superfluo vicio. Os engañan y os confunden.
– Me amarga usted -dijo el hombre con atributos.
– No es lo mismo trabajar como necesidad realizadora de la persona que por maldición bíblica, como pasa bajo el capitalismo. Los animales no trabajan: el hombre, sí. Esta es la diferencia. Los primeros viven y el segundo se des-vive pues se «mata» a trabajar explotándolo. El animal come, bebe y engendra, pero no trabaja. Al igual que hacen los reyes y los parásitos con la diferencia de que para el animal la vida es un medio de vida y ambos (medio y vida) no se distinguen y son indiscernibles: animal y vida son la misma cosa. Para un rey o un parásito la vida no es un medio sino un modo de vida. El rey come, vive y engendra y se toma la vida (que le viene regalada) como medio para vivir a modo. El parásito, igual, pues aspira a vivir «como un rey», esto es, sin hincarla. Del proletariado querrían hacer lo mismo: comer, beber, engendrar y reproducir nuevos proletarios pero tomándose la vida como medio y no como modo. Como veo que no me hago entender, lo diré más claro: yo, capitalista y sujeto, te uso a ti como objeto y como medio para vivir a modo. Democracia y capitalismo son conceptos incompatibles. O llamar Estado de derecho donde se tortura. Es mentira, es la caverna de Platón. La ideología es tan real como la falsa conciencia. Se miente para recrearla y vivir a modo. Inteligencias, diría Carlyle, vulpinas, zorrescas, putas y putos de la pluma. Gente vendida.
– Vale, pero todo eso, que por sabido conviene repetir para que no se olvide, ¿qué tiene que ver con el derecho a la vida?
– Recurriré a Marx, quien decía esto de los partidos políticos burgueses: «vuestro derecho no es otra cosa que la voluntad de vuestra clase convertida en ley». Yo, burgués, maté, pero, una vez en el poder, a mí no se me puede matar. Esto es el derecho a la vida. Y aquí se acaba la historia y no hay más historias. Este es el fin de la Historia. Defiendo tanto el derecho a la vida como el derecho a morirse de hambre. Soy un liberal…

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