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La percepción subjetiva

En enero de 2008 el Banco Mundial, a través de la Oficina del economista Jefe publicó un amplio informe analizando dos epidemias: la de Surat (India) en 1994 y la de SARS en Guangzhou (China) en 2003. Posteriormente, en The Journal of Immunology de 1 de Noviembre de 2008 se publicó un largo estudio: “Investigación sobre Enfermedades Infecciosas Emergentes y Reemergentes del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, por el programa de Centros de Excelencia del Siglo XXI sobre Estrategias Globales para el Control de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Reemergentes. Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Nagasaki y por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón”, en el cual se analiza el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) que se originó en China en 2003 y se extendió por 34 países mundo, sin que hubiera ninguna declaración de pandemia por parte de la OMS. En una de sus conclusiones señala que: “Los detalles del mecanismo por el cual el coronavirus asociado al síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) causa una neumonía grave no están claros, aunque la liberación incontrolada de mediadores inmunes se ha implicado en la patogénesis del SARS, mientras que los perfiles de citocinas de los pacientes con SARS no han dilucidado la causa de la neumonía debido a su diversidad. Parece probable que los diversos perfiles de citocinas observados entre los pacientes adultos con SARS estén relacionados con la anamnesis del paciente” (1).

Concluyendo dicha investigación con lo siguiente: “Los autores llegaron a la conclusión que las respuestas sesgadas por Th2 (tipo de linfocitos) de los huéspedes vacunados después de la infección por SARS-CoV podrían agravar la inflamación pulmonar, puesto que la respuesta principal del huésped sigue siendo desconocida” (2).

Volviendo al informe del Banco Mundial empieza diciendo: “El documento analiza en particular cómo la gente forma juicios subjetivos de probabilidad sobre riesgo de enfermedad. Encuestas de opinión pública durante el brote SARS proporcionan evidencia sugerente de que la gente a veces tienen percepciones excesivamente altas de la riesgo de infectarse o, si se infecta, de morir de la enfermedad” (3).

En una encuesta en Taiwán, el 76 por ciento de los encuestados calificaron la probabilidad de muerte después de contraer SARS con una calificación de 4 sobre 5, en una escala de 0 a 5. Casi una cuarta parte de los encuestados en Hong Kong pensó que era muy probable infectarse con el SARS aunque a posteriori la tasa de infección en Hong Kong (casos probables notificados a la OMS en relación con la población) era de solo 26 por 100.000 habitantes (0,026 por ciento). Según G.M. Leung, varias encuestas realizadas durante el brote de SARS proporcionan evidencia directa sobre las evaluaciones de probabilidad subjetiva (4).

Según R.J. Blendon, en Estados Unidos, alrededor del 16 por ciento de los encuestados pensaron que infectarse ellos o su familia inmediata por SARS en los próximos doce meses era muy probable (5).

Después de ver un accidente de coche, la subjetividad de las personas aumenta en el sentido de aumentar la probabilidad de tener un accidente, mientras que subestiman otros riesgos más comunes (6).

Según investigaciones en psicología del comportamiento aplicadas en el caso de Surat y Guangzhou, bajo unas condiciones de mala información y estrés, las personas llegan a conclusiones sesgadas o erróneas y apreciaciones subjetivas sobre dichas enfermedades, lo que les lleva al pánico, con lo cual la prevalencia de la enfermedad a su vez también se verá afectada por el cambio de comportamiento de la población (7).

En el caso de China, el boca a boca sobre la enfermedad se extendió rápidamente tanto dentro como fuera de China, debido al acceso generalizado a teléfonos móviles e Internet. Se estima que “miles de millones” de mensajes de texto de teléfonos celulares con alguna referencia a la enfermedad se enviaron en el país. Del 8 al 10 de febrero de 2003, el mensaje de texto SMS “Hay una gripe mortal en Guangzhou” se envió 126 millones de veces solo en la ciudad de Guangzhou, y para el 26 de abril, los periodistas calculaban que un millón de personas abandonaban la ciudad (8).

Igual que en Surat (India) en 1994 en que los rumores y los informes exagerados de los medios en hacer su propia evaluación sobre la probabilidad de un brote de peste y del peligro de infección de personas y familias, desencadenó caos y pánico desproporcionado. “Del 19 al 22 de septiembre, 1994, hubo tres días seguidos de caos en la estación de tren y autobús de Surat. La gente se subía a todos y cada uno de los vehículos que podían llevárselos… Más de la mitad de los médicos también se fueron y para el 26 de septiembre se estimó que hasta una cuarta parte de los 2,2 millones de habitantes habían huido de la ciudad. Pánico se extendió a otras ciudades importantes” (9).

¿Cómo se forman en las personas estas probabilidades subjetivas?

“La infección es inseparable del hombre. Cuando se presenta una epidemia se produce una convulsión social que apenas ha cambiado con el tiempo. Tras la sorpresa inicial, los ciudadanos se sumergen en una mezcla de incertidumbre, miedo, e ira colectiva.

El miedo modula la percepción subjetiva del riesgo. No tenemos miedo a viajar o a fumar, lo que causa de miles de muertos, ¡una verdadera pandemia!, porque se supone que ejercemos un control personal. Sin embargo tememos lo desconocido, lo incontrolable. Probablemente, como el miedo a las serpientes o a la oscuridad, tenga algún componente constitutivo. El miedo es emocionante y contagioso; más cuanto más intenso. Simples rumores pueden cambiar una situación de temor individual a un pánico colectivo incontrolable. Se exigen vacunas, diagnósticos y tratamientos inexistentes, ocupación de hospitales, demandas, en fin, imposibles de cumplir. En España tenemos recientes ejemplos: recordemos el asunto de la “colza” (demanda masiva de eritromicina), la legionelosis, la última epidemia de meningitis con la agotada rifampicina y rocambolesca búsqueda de la vacuna, el problema de las vacas locas, la “bacteria asesina”, o la aspergilosis (enfermos rebeldes o redundantes de los hospitales).

Los periódicos, televisión etc., sintonizan con la sociedad “vendiendo” muy bien las malas noticias. El ciudadano espera impaciente las siguientes noticias, busca en otros medios, y se encuentra con un goteo de datos “objetivos”, comprensibles e impactantes: “Mas de 100.000 afectados”, “un muerto más”, “en 3 días se agotaron…” Interesa la noticia del riesgo que provoca las primeras reacciones. Se buscan posibles fraudes trasfondos de manipulación o bioterrorismo. Se espera el traspié en las declaraciones o medidas que tomará el ministro de turno. El morbo está garantizado (10).

Diversos psicoanalistas han reflexionado sobre las consecuencias de la violencia social extrema en la cual el discurso autoritario que emana de instituciones de poder adopta una lógica causal basada en hipótesis falsas, se sostiene en valores éticos perversos que promueven acciones corruptas. “El estado de amenaza es una situación en la que el yo pierde la capacidad de reconocer los signos que lo habilitan para percibir los peligros del mundo exterior y diferenciar entre imaginación, realidad, vida o muerte” (11).

También la ciencia, alejada de los intereses populares y al servicio de la clase dominante está preñada de una alta dosis de ufana subjetividad que se coloca por encima de todo lo existente pero excluyendo a las personas como sujetos del quehacer y arrinconándolos en un estado de simple objeto.

Como plantea Francisco Rodriguez, “el drama de una ciencia, que como la clásica, renuncia a entender al universo de otra manera que no sea en términos de procesos susceptibles de ser aprehendidos a través de leyes universales y absolutas, plantea el dilema de una ‘Razón mesiánica’ que al mismo tiempo que postula un programa de salvación de la humanidad a propósito del desarrollo de las estructuras científico–técnicas, expulsa al sujeto del reino de la empresa que esta tarea significa… podemos ver a la ciencia como cosa de sujetos que se relacionan con otros sujetos en el proceso de producción de conocimientos, por lo tanto en sí misma, relación social fundamentada en poder e intersubjetividad. Afortunadamente, estamos hoy en condiciones de abandonar esta posición epistemológica por el carácter anti-histórico e ideológico-neurótico que ha comportado. Y sin embargo, en descargo de la ciencia realmente comprometida con la vida y el hombre, podemos decir que esta posición epistemológica y esta manera de hacer ciencia, no es más que una vía en el amplio camino de la producción de conocimientos en función de la transformación social” (12).

Tucídides, en la “Historia de la Guerra del Peloponeso”, alude a una plaga en Atenas en los años 429 y 430 a.n.e., y que a partir de ella, con la derrota de Atenas y el triunfo de Esparta se realizó un cambio radical en el reparto de poder de la antigua Grecia y con él un cambio en las costumbres y la política: el fin de la democracia ateniense y el ascenso del militarismo espartano (13).

La militarización de la pandemia, el autoritarismo rampante, la censura de cualquier medio que ponga en tela de juicio el discurso oficial, paralelo a un incremento de la represión y la propagación del terror mediático mediante el cual diariamente se bombardea la población con la aseveración de que su vida corre peligro, que el amigo, vecino, compañero de clase puede ser el enemigo mortal, solo puede conducir a una situación como la descrita por Tudícides.

(1) La anamnesis es el proceso de la exploración clínica que se ejecuta mediante el interrogatorio para identificar personalmente al individuo, conocer sus dolencias actuales, obtener una retrospectiva de él y determinar los elementos familiares, ambientales y personales relevantes. Para aprender a interrogar al paciente y obtener una historia clínica adecuada se requiere de una guía organizada y objetiva. Solamente así se puede evitar la elaboración de historias ambiguas, superficiales, desorganizadas, artificiosas y redundantes.
(2) J Immunol 1 de noviembre de 2008, 181 https://doi.org/10.4049/jimmunol.181.9.6337
(3) http://documents1.worldbank.org/curated/en/101511468028867410/pdf/wps4466.pdf
(4) Leung, GM, S. Quah, LM Ho, SY Ho, AJ Hedley, HP Lee y TH Lam. (2004). “Historia de dos ciudades: vigilancia psicoconductual comunitaria y otros Impactos en el control de brotes en Hong Kong y Singapur durante la fase de la epidemia de síndrome respiratorio”. Control de Infecciones y Epidemiología Hospitalaria. vol. 25. núm.12
(5) Blendon, RJ, J. Hazel, CM DesRoches, SARS en Toronto y EE. UU. Proyecto sobre Seguridad Biológica y el Público, Escuela de Salud Pública de Harvard y Health Canada. 6 de junio de 2003 http://www.hsph.harvard.edu/press/releases/blendon/TorontoSARS.doc
(6) Slovic, P. y EU Weber, Percepción del riesgo planteado por eventos extremos, Conferencia sobre Estrategias de gestión de riesgos en un contexto incierto, Nueva York, 12-13 de abril de 2002
(7) Philipson, Gersovitz y Hammer, Modelo elástico de prevalencia del comportamiento en el contexto de un modelo epidemiológico estándar SIR
(8) Washington Post, 26 de abril de 2003. Pomfret, J. SARS: Funcionarios de Beijing intentan detener a los viajeros. El recuento final de la OMS para el SARS fue de 8.096 casos probables en todo el mundo
(9) Ramalingaswami, V. Los efectos psicológicos del brote de peste de 1994 en Surat, India, Medicina militar, diciembre de 2001; 166, 12, pág. 29
(10) José Prieto. Médico. Universidad Complutense de Madrid https://www.esferasalud.com/especialidades-sanitarias/microbiologia/infecciones-epidemicas-arrastran-epidemias-conducta
(11) Guillermo Bodner. Psicoanalista didáctico y ex presidente de la Sociedad Española de Psicoanálisis (SEP-IPA) https://www.temasdepsicoanalisis.org/2012/01/01/la-subjetividad-en-tiempo-de-crisis/
(12) Francisco Rodríguez. Subjetividad en la ciencia: crítica a la razón neo-positivista
(13) https://helenika.files.wordpress.com/2014/04/tucidides-historia-de-la-guerra-del-peloponeso.pdf

En Murcia «todo es covid hasta que se demuestre lo contrario», y no al revés

En el informativo Matinal del pasado martes de la televisión pública murciana entrevistaron a Ana Blázquez, médico microbióloga del hospital Santa Lucía de Cartagena. Blázquez sostuvo sin rubor que a la hora de diagnosticar «todo paciente con gripe es COVID hasta que se demuestre lo contrario», y que «aunque la gente esté vacunada, no nos vamos a olvidar de la mascarilla». Leer más

Todas las contradicciones en una: los ‘accidentes de trabajo’ se dispararon durante la pandemia

La pandemia es como un remolino de alambres de púas: cuanto más tratas de soltarte, más te enreda y te engancha. No hay manera de escapar y la palabra “confusión” no es suficiente para describir lo que está pasando ahora mismo por las cabezas de millones de personas en el mundo entero.

Al menos para algunos es posible que la lucha de clases sea, una vez más, el hilo que permita arrojar un poco de luz en medio del desconcierto y, más en concreto, los llamados “accidentes laborales”, es decir, aquellos trabajadores que son explotados hasta dejar su vida en el tajo.

En el juego de luces y sombras de la pandemia, el gobierno impuso formalmente un estado de alarma ordenando el cierre de las actividades económicas “no esenciales”. Hay quien supone que dicho cierre se llevó a cabo efectivamente y hay incluso quien supone, además, que en dicho cierre está la causa de la crisis económica, o por lo menos el agravamiento de la misma.

Si eso hubiera ocurrido así, parece lógico pensar que se hubiera reducido la cifra de “accidentes de trabajo”. Sin embargo, un artículo publicado ayer por el Diari de Tarragona confirma lo contrario una vez más: “Los accidentes de trabajo mortales se dispararon un 12,7 por ciento hasta julio” (*).

A partir de dicha constatación, la periodista expresa su perplejidad. ¿Cómo es posible? “Nadie se lo imaginaba”, escribe. En este punto, como en todo lo que hace referencia a la pandemia, “las cifras no salen”, añade. Es posible que no haya ninguna cifra que “cuadre”, a pesar de los ordenadores, los algoritmos y los modelos con los que nos obsequian los expertos.

Es más que evidente que toda esa parafernalia seudocientífica no se ha inventado más que para camuflar una realidad: que el cierre económico tampoco ha sido el que están suponiendo los expertos en numerología.

Aquí las “ciencias naturales” han suplantado a sus hermanas pequeñas, las “ciencias sociales”, y empieza la cadena de “paradojas” a las que se refiere la noticia. Por ejemplo, puestos a imaginar podríamos suponer que ha habido más “accidentes laborales” a causa del coronavirus, pero no es así.

Hay algo aún peor: ni siquiera ha ocurrido con los trabajadores de la sanidad, por más que el sector haya sido envuelto en un halo heroico. La primera línea en la “lucha” contra el virus apenas ha padecido bajas: 60 muertos según cifras oficiales.

Ninguno de estos datos es medianamente coherente. Según el artículo ha habido 60.000 sanitarios “contagiados”, pero “hasta julio solo se han contabilizado 592 accidentes de trabajo con baja por este motivo, 14 de los cuales derivaron en fallecimiento”.

(*) https://www.diaridetarragona.com/economia/Las-muertes-en-accidente-de-trabajo-se-dispararon-pese-a-parar-la-actividad-20200927-0052.html

Los parados dan a luz a niños de mala calidad y deben ser esterilizados, según una diputada ucraniana

Ucrania sigue los pasos del III Reich. En junio una diputada del grupo parlamentario del partido gobernante “Servidores del Pueblo”, presidenta del Comité de Política Social y Protección de los Derechos de los Veteranos de Guerra del Parlamento de Ucrania, Galina Tretiakov, aseguró que los parados dan a luz a niños de mala calidad y deben ser esterilizados.

El vídeo con la declaración de Tretiakov se publicó en las redes sociales. La diputada planteó la conveniencia de pagar la asistencia social a los parados. “Cuando gastamos dinero en nuestra demografía que es utilizado por las familias y se produce el nacimiento de un niño, no para darle igualdad de derechos, educación, sino para obtener ayuda material, tendremos, digo, niños de muy mala calidad. También dependerán de los fondos públicos”, dijo la diputada.

A continuación citó el ejemplo del Reino Unido y Singapur, donde se han adoptado medidas severas para combatir a los parados. “El Reino Unido es, en este sentido, muy cruel con los que no trabajan. Incluso tenían un viceministro de política social que decía que todo aquel que quisiera asistencia social debía ser esterilizado. Es una política cruel. Quiero decir que muy a menudo se recuerda a Lee Kwan Yu (ex Primer Ministro de Singapur) por hacer de Singapur un buen país. Lee Kuan Yu esterilizaba a las mujeres que no tenían títulos de educación superior”, dijo Tretyakov.

Con esos métodos, los gobiernos de otros países “eliminan de la nación a quienes no son defensores de la patria y sostén de la familia”.

La dirigente de “Servidores del Pueblo” no ha sido desmentida por el gobierno que apoya, ni tampoco por el Presidente Zelensky porque sus declaraciones son características de los nazis que gobiernan en Kiev desde el Golpe de Estado de 2014.

Antes de llegar al Parlamento, Tretiakov fue presidenta de la ONG “Instituto para las Libertades Civiles”, financiado principalmente con subvenciones de la agencia gubernamental estadounidense USAID.

En un comunicado la Federación de Sindicatos de Ucrania para la Igualdad de Derechos de Mujeres y Hombres exigió la dimisión de la diputada.

https://strana.ua/news/275021-hlava-komiteta-sotspolitiki-tretjakova-zajavila-chto-u-bezrabotnykh-deti-nizkoho-kachestva.html

De la Guerra Civil a la Resistencia francesa

Hombres, mujeres y niños esqueléticos, presos tras las alambradas, barracones, letrinas bajo la lluvia, mutilados de guerra, una miserable cotidianidad que contrasta con los rollizos gendarmes franceses y senegaleses, de grotescos rostros animalizados como cerdos o perros de presa.

Así lo reflejó en sus dibujos, trazados en los campos de concentración del sur de Francia en que estuvo recluido —Bram, Argelès, Saint-Cyprien—, el exiliado republicano Josep Bartoli (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995).

Había luchado en el frente de Aragón y sido fundador del sindicato de dibujantes de la UGT. Antes de que la Gestapo lo deportara a Dachau, huyó a México, donde fue amante de Frida Khalo. Pero en la Segunda Guerra Mundial otros muchos excombatientes de la Guerra Civil siguieron luchando contra el fascismo desde la Resistencia francesa.

Si de sacar a estos del olvido se ocupa Evelyn Mesquida en “Y ahora, volved a vuestras casas” (Ediciones B), otro libro, “La retirada” (editorial El mono libre) reúne los dibujos de Bartoli.

Mesquida (Alicante, 1945), periodista e «hija de vencidos», ya contó en La Nueve el papel de los españoles en la liberación de París en 1944, y fue la frase que De Gaulle pronunció entonces ante los republicanos la que usa para el título: «¡Pero si no tenían casa a la que volver! Habían luchado contra Franco. Les habrían matado», exclama ante ese sinsentido.

Calcula que había unos 300.000 combatientes entre los exiliados pero no hay cifras de cuántos se enrolaron en la Resistencia. Ella ha seguido sus pasos hablando con supervivientes. «Francia llamó a sus hombres a filas en la guerra contra Alemania, y al quedar campos, minas y fábricas vacíos creó compañías de trabajadores extranjeros a las que se apuntaron españoles que estaban en los campos. Fueron enviados por todo el país y algunos vieron en la Resistencia contra los nazis la oportunidad de seguir luchando contra el fascismo. Pensaban que si ganaban la guerra los aliados les ayudarían contra Franco y podrían regresar a España. Sintieron como una gran traición que no fuera así».

Su motivación y su experiencia en combate en la guerra civil fue esencial en las acciones de la Resistencia, donde algunos dirigieron importantes células. Como Francisco Ponzán, quien con su tribu de militantes libertarios creó una de las redes de evasión de perseguidos por los nazis más efectivas en estrecha colaboración con los aliados. Murió fusilado y quemado en 1944 junto a otros 53 detenidos de la prisión de Saint-Michel en circunstancias poco claras. O la cuarentena de españoles que, liderados por Cristino García y Miguel Arcas, derrotaron a una división de mil alemanes en la batalla de la Madeleine (1944).

Apunta Mesquida cómo los dos oficiales al mando se suicidaron con su pistola al ver que habían sido vencidos «por un puñado de españoles harapientos». Entre ellos se sabe que había dos mujeres anónimas. A diferencia de sus compañeros, ellas no recibieron medalla alguna de Francia.

El olvido es más flagrante en el caso de las mujeres, la mayoría jóvenes, que hacían de enlaces y correo entre los maquis. «Eran mujeres en la sombra» que se arriesgaban al arresto, la tortura y la muerte. Entre ellas, Carmen Bazán, María Vázquez (que participó en la liberación de Ruán), Valentina Serres (que embarazada de siete meses osó recoger con una carretilla el cadáver de su marido, asesinado por los nazis) o Conchita Grange (a la que con 19 años la torturó la Gestapo. «No hablé», le contó a Mesquida. La deportaron a Ravensbruck).

Volviendo a Bartoli, que llegó a esconder su cuaderno de dibujo en la arena del campo de Brams cuando lo llevaron al hospital enfermo de tifus, su obra era una forma de resistencia. Parte de ella se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. «Su lápiz era, en cierto modo, el fusil que le habían confiscado», opina su sobrino fotorreportero, Georges Bartoli, que incluye en el libro fotos propias. Su figura la recupera también la película de animación Josep, del dibujante Aurel, de estreno aplazado por la pandemia.

Bartoli escapó de los campos franceses hacia el París ocupado gracias a una red de ayuda a judíos y acabó instalándose en Nueva York en 1946, donde trabajó de escenarista, participó en la revista antifranquista Ibérica y expuso junto a artistas como Rothko, Pollock, De Kooning. No volvió a Barcelona hasta 1977, tras la muerte del criminal Franco.

https://www.eldia.es/dominical/2020/09/27/guerra-civil-resistencia-francesa/1112284.html

Diez manifestantes detenidos ayer en Londres durante una protesta contra el confinamiento

Diez manifestantes fueron detenidos ayer en Londres durante una protesta que reunió a miles de personas contra el confinamiento y las restricciones de derechos en Gran Bretaña.

Los incidentes estallaron cuando la policía cargó para disolver la manifestación en la Plaza de Trafalgar porque no cumplía con la prohibición de actos multitudinarios.

El gobierno de Boris Johnson ha prohibido las reuniones de más de seis personas y el cierre de bares y restaurantes a partir de las 10 de la noche.

El uso de mascarillas pasa a ser obligatorio para los empleados del sector de la hostelería y el comercio minorista, además de para pasajeros de taxis y similares.

“En los sectores comercial, turismo, entretenimiento y otros, nuestros lineamientos para la prevención de la covid pasarán a convertirse en obligaciones legales. Los negocios podrán ser multados, e incluso cerrados, si no cumplen con las reglas”, advirtió Boris Johnson.

La asistencia a bodas ha quedado limitada a un máximo de 15 personas y ya no habrá excepciones para deportes practicados bajo techo.

El regreso paulatino de espectadores a los eventos deportivos también ha sido suspendida.

Una cuarta parte de los 66 millones de habitantes de Gran Bretaña están afectados por el confinamiento y las restricciones de movimientos.

El gobierno ha lanzado una aplicación para móviles basada en la tecnología Bluetooth que alerta a los usuarios si han pasado 15 minutos o más a menos de dos metros de otro usuario que ha dado positivo en una prueba.

La aplicación permite a los clientes proporcionar a los bares y restaurantes sus datos personales, una obligación legal, gracias a un lector de códigos QR.

La ciencia progresa a pesar de las zancadillas de los científicos

En un momento, como el actual, en el que muchos científicos están dando ejemplos cotidianos de patetismo en los platós de televisión, hay quien los equipara con la ciencia, para bien y para mal. Incluso hay quien pone en cuestión la ciencia por las aberraciones que escucha de los científicos, asimilando la ciencia con la religión.

Los científicos no suelen ayudar mucho en la comprensión de lo que se traen entre manos y, como es natural, no pueden explicar a los profanos lo que ellos mismos no son capaces de comprender. No hay más que leer lo que difunden acerca de eso que llaman “método científico” para apercibirse del cúmulo de chapuzas que inundan sus cabezas.

Por supuesto que a una ciencia raquítica le corresponde una divulgación científica mucho peor y de las revistas científicos no voy ni a hablar, al menos de momento. No obstante, me parece evidente que hoy ninguna revista publicaría un artículo de Newton y mucho menos le consideraría como un científico. Nadie admitiría jamás su tesis de que el espacio es “el sensorio de dios”. Sería un borrón definitivo en su prestigio que, si hoy día se mantiene, es a costa de ocultar esa frase y otras muchas parecidas.

A lo máximo un lector inquieto alcanza a tener una imagen de los científicos que hace décadas que desapareció. Si hacemos que recite los nombres de diez científicos, ninguno de ellos es equiparable a los del presente siglo.

Son muchos los científicos que han creado la ficción de sí mismos como “comunidad”, es decir, como un colectivo que escribe en sintonía, que sostiene las mismas conclusiones y trabaja sobre los mismos postulados. El que no forma parte de ella, queda fuera de la ciencia y desde luego se le puede menospreciar e insultar, que es siempre la antesala de la hoguera.

Si los científicos formaran una “comunidad”, no hubiéramos podido disfrutar de debates apasionantes, como los que tuvieron Newton y Leibniz, por seguir con el ejemplo, y cualquiera de ellos que tuviera razón no es motivo para descalificar al otro.

A diferencia de los demás seres humanos, los científicos alardean de objetividad, como si alguna vez en la historia el saber (y ellos mismos) se hubieran podido desprender del mundo en el que viven.

Les gusta recordar que sus concepciones no dependen de lo que opinen unos u otros y que una tesis científica no depende de votaciones, mayorías o minorías. Es cierto. La veracidad de una tesis científica ni siquiera depende de un científico, ni de la mayoría de ellos.

El motivo es evidente: la ciencia es predominantemente objetiva, mientras los científicos son su componente subjetivo, es decir, temporal, limitado, superficial o parcial.

Eso quiere decir que la ciencia es, como todo, una contradicción y una unidad de contrarios. Una tesis errónea puede contener un componente veraz y, al revés, una tesis correcta, puede contener falsedades.

La tesis, evidentemente falsa, de que “el espacio es el sensorio de dios” contenía una concepción verdadera que ni siquiera Einstein fue capaz de apreciar: “el espacio es infinito”; no tiene ninguna clase de límites.

Una tesis, evidentemente correcta, como la segunda ley de la termodinámica, contiene interpretaciones falsas, como Engels se encargó de demostrar contundentemente hace siglo y medio.

Las contradicciones de la ciencia son las que impulsan su desarrollo o, dicho con otras palabras, la ciencia se desarrolla porque hay contradicciones. Los avances científicos no llegan viento en popa, como les gusta hacer creer a los divulgadores, sino en medio de una resistencia feroz de los científicos empeñados en defender las doctrinas establecidas, el canon de los libros de texto y los manuales de la asignatura.

La ciencia progresa a pesar de las zancadillas de los científicos. Cuando en 1946 el geólogo australiano Reginald C. Sprigg buscaba uranio para la fabricación de bombas atómicas, realizó uno de los descubrimientos más importantes del pasado siglo: la fauna ediacara, que acreditaba la existencia de formas antiquísimas de vida antes del Cámbrico. El artículo que envió a “Nature” comunicando su descubrimiento fue rechazado y tampoco encontró ningún eco dos años después cuando viajó a Londres para informar del hallazgo al Congreso Geológico Internacional.

Cuando en 1960 Theodore Maiman fabricó el primer rayo láser, la revista “Physical Review Letters” rechazó publicar su descubrimiento. Fue repudiado en Estados Unidos y tuvo que marchar a Canadá para seguir investigando. El conocimiento no acarrea reconocimiento. A Maiman nunca le concedieron el Premio Nobel y relató su marginación científica en un libro titulado “La odisea del láser”.

En 1987 “Nature” y “Science” rechazaron uno de los trabajos iniciales de Kary B. Mullis sobre la hoy famosa técnica PCR. A las revistas científicas, a los divulgadores, lo mismo que a los propios académicos, no les gustan escuchar novedades que les saquen de su error.

A pesar de una dilatada experiencia, hay quien cree que sobre ciencia no se discute y que eso diferencia a las ciencias “de verdad”, que son las ciencias “naturales”, de las ciencias sociales, las humanidades o las letras. Recientemente Rafael Silva publicó (1) al respecto un artículo que, a pesar de ser una mierda, fue reproducido por Contrainformación (2), Rebelión (3) y La Haine (4), sin duda porque se trata de una concepción muy extendida que permite a un cretino llenarse la boca de insultos.

Cualquier tesis es científica porque es discutible, incluso en matemáticas. En 1900 David Hilbert presentó un listado de problemas cuya resolución esperaba el siglo XX. Más de cien años después, algunos de ellos se han resuelto, otros no y otros son materia de discusión entre los matemáticos, dice la Wikipedia (5). Hay quienes aceptan cierto tipo de demostraciones que los demás no admiten.

El saber ni se ha cerrado ni se cerrará jamás. Lo que hoy la ciencia da por sabido y aceptado será derribado más adelante por algún “bicho raro” al que llenarán de desprecio, hasta que cada cual se arranque la venda de los ojos. Entonces la minoría se convierte en su contrario: mayoría. El “bicho raro” pasa a ser una gloria mundial, un pionero halagado por aquellos mismos que antes lo arrastraron por el lodazal.

Siempre ha sido así a lo largo de la historia de la ciencia.

(1) http://rafaelsilva.over-blog.es/2020/08/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia.html
(2) https://contrainformacion.es/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia
(3) https://rebelion.org/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia/
(4) https://www.lahaine.org/est_espanol.php/el-negacionismo-como-activismo-de
(5) https://es.wikipedia.org/wiki/Problemas_de_Hilbert

El negocio de la banca consiste en lavar el dinero negro procedente del crimen organizado

Tras la reducción de los tipos de interés, el negocio de la banca ha pasado a ser el lavado de dinero negro, con cifras que alcanzan los dos billones de dólares, según se desprende del informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

No hace falta decir que los dos billones no son más que la punta de un iceberg, que las cantidades reales suman trillones de dólares y los bancos no actúan cada uno por separado sino de manera coordinada.

El Deutsche Bank es el más afectado por la investigación. Sus negocios sucios ascienden a 1,3 billones de dólares y, si la investigación trasciende más allá del papel, el banco alemán colapsará, provocando la mayor crisis financiera de la historia.

De momento, como expusimos en otra entrada, la cotización de las acciones de los bancos europeos han caído y la FinCEN, el regulador de las finanzas en Estados Unidos, ha advertido que las filtraciones podrían impactar en la sacrosanta “seguridad nacional” de su país.

Ahora el Departamento de Justicia trata de recuperar 300 millones de dólares de un fondo soberano de 11.700 millones de dólares saqueados a Malasia, uno de los principales casos destacados por las filtraciones.

El fondo se llama 1MDB y el saqueo es un ejemplo de que los bancos actúan de manera coordinada. JP Morgan Chase movió más de mil millones de dólares para el Primer Ministro malayo Jho Low, una de las figuras centrales del caso, pero la prensa no menciona el papel de otro cómplice, Goldman Sachs, que orquestó una parte significativa del atraco a Malasia.

17 cabecillas de Goldman Sachs están involucrados en el fraude, incluyendo al que fue vicepresidente y ahora presidente de la plataforma de comercio electrónico Alibaba, Michael Evans.

El gobierno de Malasia ha retirado la demanda contra Goldman Sachs a cambio de la devolución de 2.500 millones de dólares, que es casi una cuarta parte del botín del atraco.

Naturalmente, el dinero acabó en los bolsillos de los miembros del gobierno malayo, a costa de la cancelación de importantes proyectos de infraestructuras en el país asiático. El dinero se ha desplazado a la compra de obras de arte.

El Deutsche Bank también participó en el atraco a Malasia al proporcionar cientos de millones de préstamos de recompra de acciones a través del fondo 1MDB para el Primer Ministro, que fue condenado en julio por corrupción y se encuentra en busca y captura.

El director general de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, se reunió con el Primer Ministro de Malasia antes de que se pusiera en marcha el fondo en 2009.

Otra demanda presentada contra Goldman Sachs detalla el papel del banco en la corrupción de los cabecillas de un fondo de Abu Dhabi llamado “International Petroleum Investment Corporation” y su subsidiaria Aabar Investments que se unió a 1MDB.

El documento judicial califica la asociación como una “conspiración internacional masiva para malversar miles de millones de dólares”.

Ahora bien, es bastante evidente que las filtraciones son interesadas y oportunas. Se trata de propinar un golpe a uno de los pilares de la economía alemana, el Deutsche Bank, que cojeaba desde hace años.

En 2008 les tocó a Lehman Brothers y Bear Sterns, que fueron los sacrificados en el altar de la crisis de las hipotecas de alto riesgo y allanaron el camino al resto del capital financiero internacional. Ahora una liquidación calculada del Deutsche Bank permitirá otra consolidación similar a una escala mucho mayor que antes, como ya adelantamos hace cuatro años en otra entrada.

Las crisis del capitalismo se saldan con una destrucción que, a medida que transcurre el tiempo, crece exponencialmente.

Las esterilizaciones forzosas aún no han acabado en Estados Unidos

Las revelaciones sobre esterilizaciones forzosas realizadas en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Georgia rompen con una larga historia de silencio sobre las castraciones en Estados Unidos, en particular a los negros, pobres y discapacitados, y su continuidad en cárceles y prisiones hasta el día de hoy.

Kelli Dillon, una mujer que fue esterilizada en el Centro de Detención para Mujeres de California Central en Chowchilla en 2001, aparece en el documental “Belly of the Beast” (El vientre de la bestia) que narra la historia de las presas que fueron sometidas a esterilizaciones no deseadas en cárceles de California. Dillon afirma que las mujeres que están en la cárcel son “castigadas” solo por solicitar su historial clínico.

“Si comenzamos a presionar […] nos regañan y, a veces, nos ponen en aislamiento”, dice Dillon que en 2006 se convirtió en la primera sobreviviente de una esterilización forzada que inició una demanda judicial contra el Departamento Correccional de California por daños y perjuicios.

Aunque la eugenesia se vincula al III Reich, Indiana se convirtió en 1907 en el primer estado en aprobar una ley de eugenesia, que permitía la esterilización obligatoria. Entre 1907 y 1914 otros 11 estados más aprobaron una norma similar y, para 1925, el número alcanzó los 28 estados.

Al principio las leyes ponían el foco en personas ingresadas en instituciones siquiátricas. Sin embargo, con el paso del tiempo, su radio de acción se fue expandiendo a los alcohólicos, ciegos, sordomudos, epilépticos, e incluso a los criminales.

Una comisión de médicos examinaba el historial de cada persona y determinaba si debía ser castrada o no. Uno de los casos más espeluznantes fue el Carrie Buck, que ya relatamos en otra entrada.

Entre 2006 y 2010 el Departamento Penitenciario de California esterilizó a casi 150 mujeres sin autorización.

“La esterilización forzada es un genocidio”, señala la cineasta Erika Cohn, directora de la película “El vientre de la bestia”, cuya realización llevó casi una década. La película se estrena en las salas de cine el 16 de octubre y en el programa “Independent Lens” de PBS el 23 de noviembre.

El ejército alemán precinta los mojones de Navalny para guardarlos a buen recaudo

Nos encontramos ante uno de esos peliagudos problemas que los gringos califican “de seguridad nacional”: el ejército alemán ha guardado a buen recaudo las meadas y cagadas de Navalny. Es posible que el secreto militar se extienda también a los escupitajos y los mocos del opositor ruso, cuidadosamente recogidos por el espionaje alemán.

Los militares alemanes no sueltan prenda de sus hallazgos, ni a Rusia ni a nadie. No compartan sus tesoros con otros coleccionistas del mundo a fin de que puedan realizar sus propios análisis bioquímicos de lo que -sin duda alguna- conserva restos del atroz envenenamiento del opositor ruso.

Las expresiones escatológicas han llegado a la sesión inaugural de la ONU, donde ni los chinos ni los cubanos han sido capaces de guardar su proverbial elegancia diplomática, señal inequívoca de que algunos países empiezan a hartarse de las continuas campañas retóricas -y no tan retóricas- de los imperialistas, incluida la Unión Europea.

Por el contrario, Putin no ha dicho una palabra más alta que otra. Es posible que ya esté vacunado y se la resbale. Pero a otros rusos no les ocurre lo mismo y esperaban bastante más de su Presidente en un foro tan propicio.

En un coloquio de la primera cadena de la televisión rusa, el dirigente del Partido Comunista de la Federación, Yuri V. Afonin, cargó contra Putin por no denunciar el montaje de Navalny, ni la desestabilización de Bielorrusia. Hay que poner fin al complejo de los rusos hacia occidente, dijo (2).

En la televisión rusa el tema estrella son los pantalones de Navalny, que nada más salir del coma pidió que el gobierno ruso le devuelva su ropa. Debería haber restos de novichok en ella, por lo menos tanto como en los excrementos.

Alemania no muestra lo que tiene y Rusia tampoco. En lo que les toca, lo han pedido varios parlamentarios alemanes: Merkel debe entregar los informes clínicos “para que haya algún tipo de diálogo“ sobre el envenenamiento. Pero, ¿realmente a Alemania le interesa el diálogo o está bajo la presión de Estado Unidos?

(1) https://smoothiex12.blogspot.com/2020/09/i-couldnt-resist.html
(2) https://kprf.ru/party-live/cknews/197343.html

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