mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 674 de 1514)

400 años de negacionismo: el Caso Moliere

Hace falta mucha mala leche para representar “El enfermo imaginario” de Moliere en medio de una pandemia, como está haciendo la Compañía Nacional de Teatro Clásico en Madrid, bajo la dirección de Josep Maria Flotats.

Es una crítica brutal y corrosiva de la sociedad de hace 400 años a través de sus médicos y sus enfermos. Por eso los más grandes, como Moliere, son clásicos. No importa el momento en el que sus obras se representen: parece que han sido escritas para hoy mismo.

En la obra Moliere habla de sí mismo y aclara que “no se mete con los médicos, sino con la ridiculez de la medicina”. Hasta la época moderna eso ha sido bastante habitual. Que el cómico francés critique “el cuento de la medicina” se puede explicar; que haga lo mismo con los enfermos, aunque sean imaginarios, puede enfadar a más de uno. Está feo burlarse de los que sufren. Hoy sería encarcelado por un delito de odio.

Sin embargo, para Moliere los médicos y los enfermos son dos partes de la misma ecuación, de tal manera que al final de la obra el enfermo (imaginario) acaba logrando el título de médico (igualmente imaginario). Es la negación de la negación. Los enfermos necesitan un médico, pero estos también necesitan enfermos, y si no los tienen se los inventan, los crean y los fabrican.

La producción mundial de enfermos está alcanzando ahora su culminación con la pandemia, todo un mercado que aún está por explorar.

Moliere tiene varias obras maestras sobre medicina, además de “El enfermo imaginario”. Lo mismo que hoy, los médicos del siglo XVII trataban de impresionar a sus pacientes vistiéndose de una manera solemne y hablando una jerga incomprensible. Como entonces no existía el Sars-Cov2 ni el ARN, recurrían al latín y al griego para demostrar nuestra ignorancia.

“Clysterium donare, postea saignare, ensuita purgare” (primero meter una lavativa, luego hacer una sangría y finalmente purgar). En el siglo XVII era una fórmula tan mágica como hoy las vacunas, y la escena del médico recorriendo el escenario con una lavativa gigantesca en la mano para metérsela por el culo al enfermo (imaginario) es tan potente como la de Pfizer a la caza de millones de personas sanas para hacer lo mismo… aunque sea por otro orificio distinto.

Al comediante francés no le bastó con los médicos y la emprende con la enseñanza, las universidades y los catedráticos, que hace 400 años hacían lo mismo que hacen hoy universidadades, como la Rey Juan Carlos, entre otras: vender títulos de medicina y de cualquier otra disciplina al primer patán que se presenta acreditado por enchufes, recomendaciones o simplemente poniendo el dinero encima de la mesa.

Lamentablemente ya no hay apenas autores clásicos en ninguna disciplina, ni del arte ni de la ciencia, y a medida que alguien se acerca a las universidades, la situación empeora. La enseñanza mutila casi por completo el más mínimo sentido crítico de los alumnos. El atrevimiento salvaje de Moliere ha sido erradicado y el mundo se ha llenado de tabúes, de los cuales la medicina no es más que un triste ejemplo.

‘La lucha da lo que la ley niega’

Las nuevas leyes represivas aprobadas por el Congreso chileno, inicialmente presentadas por el gobierno y la democracia cristiana, han contado con el apoyo de socialistas e incluso diputados del Frente Amplio.

“Ley anti protestas” o “Ley anti saqueos” permite condena de hasta 5 años de cárcel por lanzar una piedra.

Libertad y Amnistía para los presos de la revuelta y para los miles de procesados por participar en la rebelión.

Fue la explosión social y el levantamiento nacional que le siguió lo que permitió desbloquear la parálisis en los cambios a la Constitución y el régimen político. Después de las jornadas nacionales de paro y protestas la casta política se vio obligada a abrir un proceso que nunca quiso. Camilo Escalona, dirigente del PS, había calificado la aspiración a una Asamblea Constituyente como “fumar opio”.

Aunque el proceso constituyente está lleno de trampas al punto que puede calificarse con justicia de Gran Fraude, gracias al llamado “Acuerdo por la Paz” que firmaron en el Congreso el conjunto de los partidos con pocas excepciones desde la extrema derecha, la ex Concertación y hasta el Frente Amplio, abrió un proceso de deliberación que la casta política nunca deseó.

Sin el levantamiento social seguiríamos esperando el cumplimiento de promesas de los políticos por otros 30 años. Hay que aplaudir y con los jóvenes valerosos que saltaron los torniquetes del metro en octubre de 2019.

Nuestro pueblo trabajador, nuestros jóvenes, nos ha enseñado una lección que no hay que olvidar: “La lucha da lo que la ley niega”. Con ello han puesto en crisis todo el régimen político y el modelo económico y social heredado de la dictadura cívico militar de Pinochet consolidado en los sucesivos gobiernos civiles.

El movimiento social ha dado muestras de gran resiliencia, ha enfrentado y superado la represión, ha dado respuestas autónomas a la crisis económica y de salubridad, y hay que avanzar en la construcción de un liderazgo representativo de las aspiraciones populares, capaz de unir y dar conducción a las decenas de miles de iniciativas fragmentadas de unificar las luchas y levantar un poder popular que pese en la balanza de correlación entre las clases.

Es el momento de poner en pie un Comité Nacional por la Huelga General y la Protesta Nacional, y organizarla efectivamente en todo el país para ganar nuestras demandas como el alza de los salarios, el fin de las AFP, la gratuidad real de la educación y la salud. Educación, Salud y Vivienda de buena calidad de carácter público…

https://werkenrojo.cl/la-lucha-da-lo-que-la-ley-niega/

Teletrabajo: al servicio de la acumulación, la explotación y la exclusión

Resulta complejo hablar del teletrabajo si primero no hacemos un recorrido por lo que pasa en el mundo en materia de fuerzas productivas y laborales. El acelerado desarrollo de las fuerzas productivas al que asistimos, marcado por un proceso de concentración y acumulación de la riqueza socialmente producida en magnitudes nunca antes observadas, marcan la significación histórica del momento que vivimos.

Estos cambios radicales en los modos de producción social, son un indicador de la puesta en marcha de una nueva fase del capitalismo: la fase de digitalización de la economía. Dicha fase, está modificando el conjunto total de los procesos de producción que parecen haber quedado obsoletos, para imponer los nuevos tiempos de producción y controlar la fuerza de trabajo.

Además, se observa en el mundo, una intensa lucha entre distintos proyectos estratégicos transnacionales por el control de la tecnología, que podríamos sintetizar solo de forma ilustrativa y esquemática- en la guerra entre dos de las potencias económicas principales: Estados Unidos y China. Esta disputa -que aclaramos que no se trata de países sino de proyectos capitalistas trasnacionales estratégicos- apunta a profundizar el proceso de digitalización de la economía y controlar el 5G a nivel global. Esto permitiría también, controlar el avance y desarrollo de la robotización, nano y biotecnología, computación cuántica e inteligencia artificial basada en el Big Data.

Como correlato de los cambios antes descritos, se observa como tendencia general en la realidad concreta de los trabajadores, un aumento mundial y sistemático de la explotación laboral y la expulsión de grandes masas de trabajadores del proceso productivo.

Según el informe “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019” de la Organización Internacional del Trabajo (en adelante OIT); en el mundo existen 3.300 millones de personas empleadas. De los cuales, 1.300 millones son trabajadores formales; y 2.000 millones son trabajadores informales, lo que equivale al 61 por ciento de la población activa mundial.

En los resultados del Informe Mundial sobre Salarios 2018-19 de la OIT, se constata que en términos reales (ajustados a la inflación) el crecimiento mundial del salario se desaceleró: pasó de 2,4 por ciento en 2016 a 1,8 por ciento en 2017. El informe observa que en los países avanzados del G20 el crecimiento real del salario disminuyó, de 0,9 por ciento en 2016 a 0,4 por ciento en 2017. Esta disminución, no respeta ya, los límites entre “países centrales y periféricos” sino que es mundial.

La explotación de los trabajadores se acentúa si tomamos en cuenta el informe “Impacto de la Inteligencia Artificial en el Mercado Laboral” de Adecco Global Institute, que nos dice que lo que en 1970 se producía en ocho horas, hoy tan solo requiere de una hora y media de trabajo, sin embargo, la jornada laboral sigue siendo de 8 horas.

La explotación no es el único factor que afecta a la clase trabajadora mundial. La desocupación también aumenta y amenaza ya con crear el ejército de desocupados más grande en la historia de la humanidad. El informe de Adecco antes citado, refleja que los procesos de tecnologización de las cadenas globales de valor, han llevado a una suplantación continua de la fuerza de trabajo. Se prevé que “para 2030, el 14 por ciento de la fuerza laboral mundial habrá tenido que evolucionar, adaptarse y transformar sus capacidades”.

Además del número mundial de desempleados, que alcanza a 188 millones de personas, otros 165 millones no tienen suficiente trabajo remunerado y 120 millones o bien han abandonado la búsqueda activa de trabajo o no tienen acceso al mercado laboral. De esta forma, la OIT calcula que en total, más de 470 millones de personas en el mundo se ven afectadas por problemas laborales y que la desocupación aumentará en los próximos dos años.

Esta enorme masa de desocupados o ejército de reserva, tensionará sobre las condiciones laborales de ocupados y subocupados, aumentando la lucha entre trabajadores por los puestos existentes. De esta forma, a mayor número de trabajadores excluidos, menos condiciones materiales tendrán los trabajadores incluidos.

La pandemia ha acelerado los tiempos sociales de producción, y muchos países y empresas cambiaron radicalmente la forma de trabajar. La OIT estima que el 27 por ciento de los trabajadores en los países de altos ingresos podrían teletrabajar desde su casa. Entre estos países, la UE viene generando condiciones para el teletrabajo desde 2002, con la firma del “Acuerdo Marco Europeo sobre teletrabajo”.

A través de la un ley de 1991, Estados Unidos permitió a las agencias que participan en el Proyecto Federal “Flexiplace” usar los fondos apropiados para instalar las líneas telefónicas, el equipo necesario y pagar los cargos mensuales en una residencia privada. Fue la primera vez que el Congreso proporcionó fondos para los acuerdos de “Flexiplace”. En 2010 Obama firmó el “Telework Enhancement Act” para una mejora del teletrabajo, en la que dispone que cada agencia ejecutiva establezca e implemente una política para que los trabajadores estén autorizados a teletrabajar.

En América Latina, Colombia cuenta desde el año 2008 con la Ley 1.221 para promover y regular el teletrabajo como un instrumento de generación de empleo y autoempleo mediante el uso de las TIC. Brasil, a partir de la Reforma Laboral de 2017, reconoció y reguló el teletrabajo en el país.

En Argentina, existen iniciativas y proyectos de ley desde el año 2004 que lograron plasmarse en agosto de este año en la Ley 27.555 “Régimen legal del contrato de teletrabajo”.

Según un informe del CIPPEC 2020, actualmente en Argentina, el 8 por ciento de los trabajadores realizan teletrabajo y con la capacidad tecnológica instalada que tenemos, se podría realizar teletrabajo en el 18 por ciento de los trabajos en total. Si se produjera una alta inversión en TIC, podría teletrabajar hasta el 29 por ciento de los trabajos totales. Y si tenemos en cuenta que en el país, según el Ministerio de Trabajo, hay 11.763 millones de trabajadores registrados, el número de teletrabajadores sería realmente significativo.

Las nuevas tecnologías están al servicio de un minúsculo grupo de especuladores financieros, generando mayor acumulación, explotación y exclusión.

Oitraf (Observatorio Internacional de Trabajo del Futuro), https://al.internetsocialforum.net/2020/12/18/teletrabajo-oportunidad-o-amenaza/

Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas

Un hospital del norte de Chicago ha suspendido la vacunación de sus trabajadores después de que cuatro de ellos sufrieran efectos secundarios, incluyendo hormigueo y alta frecuencia cardíaca.

Tres de los trabajadores se estaban recuperando bien en sus casas, mientras que el cuarto seguía recibiendo atención médica.

El Centro Médico Attorney Condell en Libertyville, Illinois, suspendió temporalmente las inyecciones de la vacuna Pfizer como medida de precaución. Los otros centros de la organización, incluyendo ocho en Illinois y tres en Wisconsin, continuan las vacunaciones sin interrupción.

El centro médico señaló que los cuatro trabajadores afectados representan sólo una pequeña fracción de los 3.000 que tiene en plantilla y que han sido inoculados con la vacuna de Pfizer.

Los dirigentes del hospital dijeron que la suspensión en Libertyville les daría la oportunidad de entender mejor por qué han ocurrido los eventos adversos.

El miércoles, los funcionarios del estado de Alaska informaron que dos trabajadores de la sanidad también habían experimentado reacciones alérgicas a la vacuna de Pfizer.

Una trabajadora, descrita como una mujer de mediana edad sin antecedentes de alergias, se estabilizó el martes tras un rápido latido, dificultades respiratorias y un sarpullido y enrojecimiento. Fue ingresada en un hospital de Juneau bajo observación médica.

El segundo trabajador tenía síntomas más leves, incluyendo bolsas en los ojos, mareos y garganta irritada.

El hospital de Alaska vacunó a una cuarta parte de los 400 trabajadores que se presentaron.

La vacuna de Pfizer fue aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Drogas) a principios de este mes, con envíos a partir del 13 de diciembre y vacunaciones un día después.

El viernes, la FDA aprobó una segunda vacuna, fabricada por Moderna.

Los funcionarios federales de Estados Unidos han anunciado acuerdos para un total de 200 millones de dosis de la vacuna de Moderna y 100 millones de dosis de la de Pfizer.

Nigeria vincula todos los números de teléfono móvil a los números del documento de identidad

El organismo regulador de las telecomunicaciones de Nigeria ha ordenado que todos los números de teléfono móvil activos estén vinculados a los números del documento de identidad personal.

El miércoles de la semana pasada la Comisión de Comunicaciones de Nigeria (NCC) dio a los usuarios de teléfonos móviles hasta el 31 de diciembre para registrar sus números de teléfono con sus números del documento de identidad. En una declaración en su sitio web, el NCC advirtió que el incumplimiento de esa obligación supondrá el cierre de la línea telefónica del usuario.

MTN es el mayor operador de telecomunicaciones de Nigeria, seguido de cerca por Airtel Africa y Globacom. Estos operadores son miembros de la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de Nigeria (ATCN), que apoya el plan del gobierno.

“Creemos que es lo correcto, pero debe hacerse de la manera correcta para no perturbar el modo de vida de los ciudadanos”, dijo el presidente de la patronal, Ike Nnamani.

El Parlamento de Nigeria ha recomendado que el NCC amplíe el plazo en 10 semanas.

Nigeria tiene casi 200 millones de líneas de teléfono móvil activas. Sin embargo, según la Comisión Nacional de Gestión de la Identidad, sólo 41,5 millones de personas tienen documento de identidad, que es necesario para completar el registro de su línea de teléfono.

El objetivo es que el control sobre la población se lleve a cabo a través del número de teléfono, en lugar de la documentación personal y Nigeria no es más que un campo de pruebas que posteriormente se extenderá a otros países del mundo.

En 2015 la NCC multó a MTN con 859 millones de dólares por negarse a desconectar las tarjetas SIM no registradas.

Una enfermera se desmaya minutos después de recibir una inyección de la vacuna de Pfizer

Una enfermera de Tennessee se desmayó la semana pasada minutos después de recibir una inyección de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus.

La escena fue grabada por las cámaras de la televisión cuando la enfermera, Tiffany Dover, daba una conferencia de prensa.

El jueves la enfermera, que trabaja del Hospital CHI Memorial de Chattanooga, Tennessee, se desmayó delante de las cámaras de la cadena de televisión WTVC-9 unos minutos después de la vacunación.

La trabajadora sanitaria dijo que se sentía muy mareada y luego se desmayó al alejarse del micrófono. Fue acolchada en su caída por otros dos trabajadores del hospital que estaban a su lado.

Dover se recuperó rápidamente y habló de nuevo al micrófono de WTVC-9. “Me golpeó de repente, pude sentirlo venir. Me sentía un poco desorientada, pero ahora me siento bien, y el dolor en mi brazo ha desaparecido”, dijo.

Twitter estrecha la censura en torno a las vacunas (la medicina acaba con las segundas opiniones)

Una de las secuelas de la ola de histeria ha sido la imposición de un nuevo tipo de censura que se suma a las que ya existían. Esta censura significa la liquidación de un principio médico secular: la posibilidad de obtener una “segunda opinión”.

En lo sucesivo ya no habrá “segundas opiniones”; el mundo deberá conformarse con la primera, convertida en única. La medicina, que históricamente fue un terreno abonado para la proliferación de escuelas y prácticas terapéuticas diferentes, se ha fosilizado en un “corpus” de doctrinas avaladas por el poder político, por quienes fungen como “autoridad científica” y, finalmente, por los grandes monopolios digitales.

Lo ha advertido expresamente Twitter (*), que esta semana estrecha el dogal de la censura en materia de salud pública en su más amplio sentido, que va desde los virus, hasta las enfermedades, pasando por las vacunas y los reglamentos jurídicos que aprueben los gobiernos.

Las redes sociales se convertirán en el sustituto de la telebasura. Sólo se admiten contenidos anodinos y repeticiones de las circulares ministeriales.

A partir de hoy la censura se convertirá en una tarea prioritaria, dice Twitter, y consistirá en eliminar “información engañosa sobre la vacunación”. Pronto empezarán a etiquetar los mensajes, quedando los verídicos a un lado y los falsos al otro.

Después de lograr separar la verdad de la mentira, la humanidad se puede dar por satisfecha. Uno de nuestros grandes sueños se ha cumplido por fin y para ello no sólo surgirá una legión de amanuenses que, como en los tiempos de franquismo, se encargarán de leer los contenidos y tachar unos con el lápiz rojo y los otros con el verde, sino que las empresas tecnológicas contarán con la ayuda de eso que llaman “inteligencia artificial”.

“El mayor peligro potencial para la salud y el bienestar humanos”, dice Twitter, no son las vacunas ni la industria farmacéutica, sino las mentiras, que la red social se encargará de separar de las informaciones verídicas, que son aquellas que tienen una sanción oficial, un membrete de autenticidad.

El elenco de mentiras se amplía con los “rumores”, que tampoco tendrán cabida, las “opiniones controvertidas” y las informaciones “fuera de contexto”. Los censores de Twitter se encargarán de suministrar un “contexto adicional” a la información que introduzcan los usuarios para “completarla”.

Twitter llevará a cabo la censura “en estrecha consulta con las autoridades de salud pública”, lo que convierte a las redes sociales en una prolongación del poder político, casi a la misma altura que el Boletín Oficial del Estado.

No habrá “segundas opiniones” en la medicina y pronto en ningún otro asunto. En el mundo del futuro solo podrán opinar los “expertos” de la tele.

(*) https://help.twitter.com/en/rules-and-policies/medical-misinformation-policy

¿Por qué la pandemia no ha diezmado a Bielorrusia si no ha impuesto el confinamiento?

Según los modelos epidemiológicos, sin confinamiento Bielorrusia debería ser ahora mismo una zona devastada por la muerte. Neil Ferguson, uno de los mayores farsantes de la ola de histeria, predijo un exceso de mortalidad de entre 54.090 y 71.616 por encima del año pasado. La cifra real de muertos atribuidos al coronavirus es de 1.299 para una población de 9,4 millones de habitantes (1): 150 veces menos que España aproximadamente.

¿Oculta el “dictador” Lukashenko la cifra real de muertos?, ¿la subestima? La respuesta es no.

¿Ha existido siquiera un exceso de mortalidad? La respuesta es afirmativa, aunque pequeña: en el segundo trimestre de este año se han producido 5.606 muertes más que el año pasado, un 15 por ciento en términos relativos, muy lejos de las previsiones catastrofistas de los modelos epidemiológicos.

Hasta un periódico como La Razón ha tenido que admitirlo: “Una pequeña ‘aldea’ de irreductibles bielorrusos resiste ante la pandemia de coronavirus que tiene paralizada a más de la mitad del planeta” (2), escribía en julio.

El 15 de setiembre la revista científica British Medical Journal publicó un artículo para explicar la baja incidencia de la pandemia en Bielorrusia sin medidas de restricción (3) porque, en efecto, el gobierno bielorruso ha sido el menos autoritario de Europa. “Bielorrusia es uno de los escasísimos estados europeos que no ha decretado medidas de excepción para frenar la pandemia. Las escuelas se mantienen abiertas, la liga local de fútbol continúa jugándose, los movimientos de los ciudadanos no han sido restringidos y eventos multitudinarios como festivales musicales no han sido cancelados”, decía El Periódico (4). En agosto tampoco suspendieron las elecciones presidenciales (a diferencia de algunas “democracias”, como Nueva Zelanda).

La reducida mortalidad en Bielorrusia no es propaganda de la “dictadura” y, una vez que el British Medical Journal aclara el hecho fundamental, tiene que explicar los motivos de ello, porque el confinamiento queda en evidencia, una vez más, como en el caso de Suecia.

La revista expone una batería de cuatro argumentos para explicar lo inexplicable.

El primero es sorprendente: Bielorrusia tiene un número mucho más alto de camas hospitalarias en proporción a la población que países, como Gran Bretaña, que se creen el ombligo del mundo: 11 por 1.000 comparado con 2,5 por 1.000, es decir, cinco veces más.

En Bielorrusia no han impuesto recortes ni han desmantelado la sanidad pública, posiblemente porque es una “dictadura” que -extrañamente- se preocupa de su población mucho más que las “democracias” de postín.

A mayor abundancia, en previsión de la pandemia, en Gran Bretaña el sistema público de salud dio de alta a un gran número de pacientes y la tasa de ocupación de camas también disminuyó debido al confinamiento y la histeria. El 13 de abril, unas semanas después del comienzo del confinamiento, el 40 por ciento de las camas de las UCI estaban vacías en los hospitales británicos.

Por lo tanto, como en otro otros países, lo que ha elevado las tasas de mortalidad ha sido el confinamiento, no la pandemia, al cancelar los tratamientos comunes, expulsar a las personas de los hospitales y promover un miedo que desalentó a las personas a acudir al médico.

El segundo argumento es que en Bielorrusia hay muy pocos asilos con muy pocos ancianos (203 por 100.000, en comparación con 854 por 100.000 en Gran Bretaña), que ha sido el gran matadero de la pandemia, a causa del abandono, no de ningún virus.

También es lo mismo que en otros países, y no sólo porque a los ancianos internados se les negó sistemáticamente el tratamiento médico y hospitalario. Durante la pandemia los ancianos han muerto por motivos políticos, de política sanitaria o, por decirlo más exactamente, por la falta absoluta de política sanitaria hacia ellos.

Las otras dos razones que da en el artículo son que el sistema de pruebas de detección de Bielorrusia es mejor que en otros países y que el país centroeuropeo no es un destino para los viajes.

Estas dos explicaciones son tan absurdas como el resto de afirmaciones de los “expertos” durante la pandemia. La expansión de un virus no depende de las pruebas, por más que Bielorrusia confinara a quienes arrojaron un resultado positivo en ellas.

En cuanto a los viajes, es cierto que para un país como Bielorrusia es más fácil cerrar las fronteras pero, según la doctrina del contagio, eso sólo puede impedir que el virus llegue de fuera, no que se propague por el interior si ya está presente.

El 25 de marzo el ministro bielorruso de Salud, Vladimir Karanik, anunció que las personas que entraran en el país debían guardar cuarentena. “Se han establecido estaciones de cuarentena en todos los puntos de entrada. Las medidas de control incluyen controles de temperatura. Este sistema de control realmente funciona”, señaló.

Las aduanas identificaron síntomas en más de 250 viajeros, aunque casi todos ellos lo que tenían era gripe, parainfluenza y adenovirus. Si una persona resultaba positiva al coronavirus, ponían a sus contactos bajo observación médica. “Un enfoque tan específico ayuda a detener la propagación del virus”, dijo Karanik.

(1) https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus/bielorrusia
(2) https://www.larazon.es/deportes/20200405/5ehfpoz4ffe4nkph7nogvyww3q.html
(3) https://www.bmj.com/content/370/bmj.m3543
(4) https://www.elperiodico.com/es/internacional/20200412/el-presdente-de-bielorrusia-ignora-el-coronavirus-no-tocar-7920862

Más información:
– ‘El coronavirus es un pretexto para que las grandes potencias reestructuren el mundo sin recurrir a la guerra’
– Bielorrusia se negó al chantaje: no impuso el confinamiento a cambio de los préstamos del Fondo Monetario Internacional

El gobierno no logra aprobar el decreto contra los desahucios por las presiones de los fondos buitre

El PSOE y Podemos llegaron a un acuerdo inicial para prohibir los desahucios antes de que acabase el año. Pero el acuerdo hace aguas. Después de dos semanas, el gobierno de coalición no ha logrado aprobar el decreto antidesahucios a causa de las presiones de los fondos buitre y los grandes empresas inmobiliarias.

«Hay mucho dinero en juego». Así define un alto cargo del gobierno la sensación que se respira en el Ejecutivo desde hace apenas dos semanas, cuando se anunció la aprobación inminente del decreto. Desde entonces, ministros clave en la elaboración del decreto han recibido llamadas de las grandes inmobiliarias.

Empresas y fondos buitre amenazan con una oleada de recursos en los tribunales si, durante los meses que dura el estado de alarma, no pueden volver a arrendar esas viviendas por estar las mismas ocupadas por familias vulnerables a las que se les aplicaría la moratoria hasta ofrecerles otra solución habitacional.

Ese aviso ha encendido las alarmas en el gobierno, que va a tener que pagar un precio si promulga el decreto. No va a ser gratis y el gobierno tendrá que indemnizar a los buitres, aunque es posible que a los buitres no les interese y se larguen.

Al menos amenzan con hacerlo. Los buitres, como Blackstone, tienen mucho dinero invertido en España. Blackstone ya amenazó a la ministra Nadia Calviño con abandonar España por los cambios en la ley de arrendamientos que entonces planeaba aprobar el gobierno de coalición.

Ahora el PSOE propone hacerse cargo con dinero público del cien por cien de los alquileres derivados de la paralización de los desahucios y abonárselos a los buitres. Los de Podemos aceptarían como último recurso que el gobierno se hiciese cargo de los alquileres a cambio de no desahuciar.

https://www.lapoliticaonline.es/nota/86317-blackstone-amenaza-al-gobierno-con-abandonar-espana-para-frenar-el-decreto-de-desahucios/

La OMS da la razón a los negacionistas y admite que la PCR arroja ‘falsos positivos’

En abril la OMS ya admitió que todos los tests de coronavirus dan falsos negativos y también falsos positivos, como ya expusimos en otra entrada. Ahora vuelve sobre el asunto, con una pequeña gran diferencia: se refiere directamente a la PCR en un informe fechado el 14 de diciembre.

El asunto es bastante conocido y lo repasamos telegráficamente. En primer lugar, la PCR no es un instrumento de diagnóstico clínico para detectar virus, como se ha repetido desde que se inventó hace décadas.

Suponiendo que fuera capaz de detectar un virus, la prueba no es fiable, tanto si es positiva como si es negativa. Desde el principio de la pandemia venimos diciendo que es como una escopeta de feria. La fiabilidad de dicha prueba, si es que tiene alguna, disminuye con el número de ciclos necesarios para obtener el resultado. Por lo tanto, los médicos no sólo deberían informar a la persona sobre si ha dado positivo o negativo, sino sobre el número de ciclos necesarios para obtener una conclusión.

Cualquier prueba PCR que requiera más de 35 ciclos no tiene ningún sentido. Incluso Fauci ha admitido públicamente que si son necesarios más de 35 ciclos, entonces lo que aparecen son “nucleótidos muertos”, tramos de un genoma, no un virus completo.

La práctica lo viene demostrando en multitud de ocasiones: cada vez que la prueba se repite en una misma persona, es como una lotería. Puede dar cualquier resultado contradictorio con el anterior.

Se han escrito numerosos artículos sobre el asunto, redactados por muchos expertos, médicos, investigadores y periodistas.

Quienes a lo largo de nueve meses vienen diciendo lo contrario, como el Sergas, el Servizo Galego de Saúde, por poner un ejemplo, son unos farsantes.

Si eso es algo sabido y conocido, hay que preguntarse por qué la OMS insiste ahora sobre el asunto de la fiabilidad y los ciclos de la PCR, algo que la prensa ha mantenido en silencio y que los cazadores de bulos se han empeñado en desmentir porque el Papa y la PCR son infalibles.

Según la OMS, un valor alto de ciclos para probar la presencia del coronavirus da lugar a resultados positivos falsos. A pesar de ello, muchos laboratorios de todo el mundo pasan de los 35 ciclos en sus pruebas.

Al principio de la pandemia la OMS recomendó hacer pruebas, pruebas y más pruebas a todo el mundo. Ahora dice que no son fiables. ¿Por qué ahora?, ¿por qué ya no conviene sostener el error? No lo sabemos. Lo deberían explicar ellos y, además, para variar deberían decir la verdad.

Como no lo hacen y no lo van a hacer en el futuro, las sospechas van por las vacunas. Como ahora ya tenemos una vacuna, no necesitamos más “casos positivos”, ni verdaderos ni falsos.

Ha llegado el milagro farmacológico. Cuando nos hayan vacunados a todos, en lo sucesivo las pruebas PCR se harán de acuerdo con las nuevas directrices y con sólo 25-30 ciclos en lugar de 35 o más.

Como consecuencia de ello el número de “casos positivos” bajará y tendremos la confirmación, una vez más, de que las vacunas funcionan. La pandemia reducirá sus estadísticas, volviendo a poner de manifiesto que los datos se fabrican a la medida de lo que se quiere “demostrar” en cada momento.

https://www.who.int/news/item/14-12-2020-who-information-notice-for-ivd-users

Más información:
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos
– Más infalible que el Papa: la PCR y el Sergas
– Una escopeta de feria que fabrica ‘apestados’, ‘positivos’, ‘infectados”, ‘contagiados’ y ‘epidemias’
– Las pruebas para detectar el coronavirus fallan más que una escopeta de feria

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies