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La medicina es un negocio y ahora llegan las rebajas

Como estaba previsto, la pandemia ha terminado por dar la puntilla a la práctica de la medicina, tal y como se concibió hasta ahora. No sólo de la medicina pública, sino de toda la medicina, que quedará reservado para los privilegiados que se la puedan pagar. Los demás deberán acudir al supermercado habitual, donde por unas pocas monedas se podrán tomar la temperatura a sí mismos, así como la presión arterial, o manejar el estetoscopio, delante de una pantalla en la que aparece un matasanos.

La cadena francesa de supermercados Monoprix ha creado zonas de “salud cotidiana” equipadas con cabinas que permiten consultar a los médicos a distancia, a través de una pantalla.

La empresa Tessan Pharma Express ha patentado estas cabinas. Dice que sólo trabaja con médicos debidamente inscritos en el Colegio oficial, que el 20 de abril reaccionaron con un comunicado de prensa, en el que no se oponen a la medicina a distancia.

Las cabinas de teleconsulta tienen una impresora y el médico puede extender una receta que llega rápidamente al usuario.

Este tipo de prácticas son tan descaradas que la población puede darse cuenta de que la medicina es un negocio, y eso les desacredita como corporación. “No se puede aceptar que un médico se haga cargo de un paciente sin la posibilidad de realizar un examen clínico cada vez que sea deseable; sin ningún anclaje territorial ni conocimiento del tejido sanitario y médico-social; sin preocuparse de su trayectoria asistencial y sin asegurar la continuidad asistencial”.

En un artículo el doctor François Simon expresa su preocupación por el hecho de que el galeno no sepa nada del paciente en el momento de la teleconsulta: “El paciente no conocía al médico el día anterior y no sabrá nada de él el día siguiente […] Esto es medicina a bajo precio. Teníamos la impresión de que esto se había olvidado en los últimos meses, y es bueno escucharlo”.

La empresa asegura que “este servicio de telemedicina no tiene en absoluto vocación de sustituir una consulta presencial ni de promover un modelo único en la práctica del arte médico. Se trata de una herramienta complementaria en el itinerario asistencial y puede ser una respuesta especialmente relevante en los desiertos médicos y en los territorios bajo presión”.

Como es habitual en el mundo moderno, ni el supermercado ni la empresa que fabrica las cabinas se responsabilizan del error de diagnóstico ni de la mala praxis. No asume ningún riesgo, a pesar de que sin una consulta directa, la probabilidad de un diagnóstico erróneo es mayor.

Dentro de poco veremos a los cajeros y a los reponedores de los supermercados evacuando consultas médicas, haciendo test de coronavirus, vacunando a los clientes contra cualquier clase de infecciones.

—https://www.nexus.fr/actualite/news/teleconsultation-supermarche/

La primera línea de la revuelta social colombiana: Cali

No han sido semanas fáciles para Colombia, el Valle del Cauca y, mucho menos, para Cali. Los reclamos del Paro Nacional y las protestas de miles de jóvenes denominada la “Primera Línea” ante el hambre, la pobreza y el desempleo, sumado a una débil institucionalidad, abuso policial y poca capacidad de diálogo, han escalado la violencia. En Cali los bloqueos aparecen y desaparecen, en medio de la zozobra por el desabastecimiento y la latente posibilidad de una nueva crisis económica. Mientras unos y otros intentan explicar qué ocasionó el estallido social en Cali, un grupo de académicos recordó que se trata de una historia de vieja data, en la que el racismo, la lucha de clases y promesas incumplidas son una constante.

“Hay un contexto que viene de los procesos de formación de las ciudades desde la colonia, pasando por el siglo XIX y hasta el siglo XX. Esta es una región de antiguas haciendas esclavistas. Pero también de capitanías donde se controlaban a los indígenas de la región del Cauca. Participaba la iglesia y los terratenientes hacendados”, explica Fernando Urrea, profesor emérito titular de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle. A su voz se une la del director del Centro Investigaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi, Enrique Rodríguez Caporalli, quien indica que lo que hoy acontece no es nuevo porque siempre ha estado presente en la ciudad.

Además de las protestas y clamores del paro que piden a las autoridades, entre otras cosas, satisfacer las necesidades básicas de las comunidades marginadas, los académicos coinciden en que no son reclamos nuevos, pues la situación de fondo está marcada por el racismo contra comunidades migrantes que por años estuvieron invisibilizadas por las élites caleñas. “Cali es un cruce de caminos, es la conexión con el Pacífico y hacia el sur del país. Es una ciudad de migrantes. Para hablar sobre caleños raizales hay que hacerlo con precaución. Cali históricamente ha sido muy desigual e inequitativa, con una élite cerrada y una clase media pequeña a comparación con los sectores populares”, señala Enrique Rodríguez.

Para explicar el desarrollo y crecimiento de Cali como ciudad, las comunidades afrodescendientes e indígenas juegan un rol determinante. “Siempre estuvieron y han estado allí. A comienzos del siglo XX, el 70 por ciento de la población de Cali era negra. La ciudad se blanqueó con las migraciones paisas de la colonización cafetera. Los ricos blancos eran la élite hacendada y existían algunos sectores mulatos. Si bien había desaparecido la esclavitud, parte de la población negra eran hijos y nietos de esclavos de las haciendas del Norte del Cauca y del Sur del Valle”, manifiesta el profesor Urrea, quien agrega que varios de los que hoy reclaman y están en los bloqueos traen en su espalda ese pasado.

Para Urrea, la capital del Valle del Cauca es un espacio multirracial, en la que, si bien la mayoría de la población se reconoce como blanca o mestiza, hay una fuerte presencia afro e indígena, que se explica por la cercanía del Pacífico y las comunidades del Norte del Cauca. “Cali es un tejido multiétnico, multicultural y multirracial. Es una ciudad de todos los colores de piel, que a su vez explica la división de las clases sociales en Colombia. Las recientes investigaciones demuestran que en Cali siempre han existido negros e indígenas, que han sido desconocidos e invisibilizados por el mestizaje”, agrega. Por este fenómeno, la ciudad creció fragmentada y creó nichos culturales muy cerrados que no se mezclan, lo que ocasionó un proceso de marginalización.

“En Cali hay dos formas de racismo. Una contra los indígenas por su cercanía al departamento del Cauca y los históricos problemas por la tierra que han existido con las élites. Esto se ha extendido en la sociedad que, por ejemplo, insulta a otra persona diciéndole ‘indio’. La segunda forma de racismo es con la población negra, con la cual existe un pasado esclavista y de segregación”, manifiesta el profesor Enrique Rodríguez. El racismo se intensificó cuando las comunidades fueron más visibles y exigieron mejores condiciones. La profesora Inge Helena Valencia sostuvo que esto explica que las poblaciones fueran marginadas a los barrios de ladera y en el oriente de la ciudad, lo que se conoce como el distrito de Aguablanca, y que además se radicalizara la pobreza.

‘En Cali hay una disputa entre raza y clase’

“En Cali hay una disputa entre raza y clase. Es una ciudad dividida en dos. Los lugares empobrecidos tienen pertenencias raciales. Si se cruzan con los índices violencia y homicidios, son los mismos lugares. Lo que ha sucedido durante estos días exacerbó el racismo y la xenofobia de la ciudad”, expresa la profesora Inge Helena Valencia. “Pertenecer a la etnia afro o indígena está correlacionado a la pobreza y la falta de oportunidades”, añade Rodríguez. ¿Cómo se llegó a esta situación? Los académicos consideraron que la relación entre racismo y pobreza se dio por el no cumplimiento de la promesa de valor con la que llegaron miles de migrantes a Cali, vista en las últimas décadas del siglo XX como la de mayor proyección y crecimiento económico.

Cali tuvo una fuerte migración a mediados y finales del siglo XX, bajo la promesa de encontrar un mejor futuro. “Fue una migración multiestrato, porque la evidencia más clara es que hubo gente prominente de Antioquia y Cundinamarca que llegaron a Cali por ser una buena plaza para los negocios. Otros llegaron desde el Pacífico, por desplazamiento de la violencia o fenómenos naturales en la costa. Y finalmente otro grupo atraído por la burbuja del narcotráfico”, explica Enrique Rodríguez. El asesor de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico, Jesús Flórez, añadió que a eso se sumó la idea de que el empresariado caleño tenía una visión filantrópica de desarrollo. Sin embargo, Flórez sostuvo que esas oportunidades nunca llegaron.

Los sueños se acabaron en los años noventa

Así fue que Cali empezó a erigirse como la tercera ciudad de Colombia. Pero ante el auge del conflicto armado, los desplazamientos y la cooptación del narcotráfico la ciudad fue perdiendo impulso. Además, los académicos coinciden que la apertura comercial de los años 90, el cierre o venta de varias empresas caleñas y la salida de decenas de multinacionales de la región, sumieron a Cali en una crisis económica de la que no logró salir. Sumado a esto, la pérdida de institucionalidad producto de la corrupción y la captura de los capos del narcotráfico ahondaron la crisis que desencadenó una ola de violencia e inseguridad. Las cifras de desempleo llegaron a máximos históricos y la economía local nunca logró ajustarse al cambio.

Así se esfumó la promesa de que Cali era la capital para que los desplazados por el conflicto, las comunidades más vulnerables de la costa pacífica y quienes buscaban un mejor futuro pudieran salir adelante. “Hubo un momento en el en algún momento a todos los habitantes de Cali les iba a ir bien. Así a la persona llegara sin nada, existía la posibilidad de que su familia iba a lograrlo. Pero esa promesa se acabó en los 90 y no volvimos a tener alguna que le diera esa esperanza a la gente”, dijo el profesor Rodríguez. “El Pacífico ve a Cali como un lugar de esperanza y oportunidades. Pero no es una ciudad de tales características sino de mezquindad”, recalca Jesús Flórez.

La poca capacidad institucional se ha visto reflejada en la poca capacidad para buscar soluciones a lo que hoy sucede en varios puntos de la ciudad. No existen interlocutores válidos que entiendan las peticiones diferenciadas en cada uno de los sectores de Cali en los que hay bloqueos. “En la historia de Cali la inversión pública municipal ha sido muy baja. El PIB per cápita en gasto público es mediocre y en términos relativos es igual o más bajo que en ciudades como Pereira. Cualquier presupuesto de cualquier secretaría de Cali de las últimas décadas es mucho más bajo que los de las capitales como Medellín y Bogotá. Tiene que ver con una política de las élites de descuidar la inversión en la oferta de bienes y servicios”, concluye Urrea.

Mientras las autoridades locales y nacionales intentan abrir espacios de discusión y diálogos, los líderes de los bloqueos insisten en que sus reclamos no están siendo escuchados y la respuesta ha sido militarización y el abuso policial. Gritos de un lado a otro y posiciones radicales, han provocado que se paren varias personas de las mesas de negociación. Para los académicos, lo que hoy sucede es que en Cali chocan muchas gobernanzas, tanto legales como ilegales, que han exacerbado la violencia y, hasta cierto punto, promovido la paraestatalidad. La solución que plantean es, por un lado, calmar el hambre que dejó la crisis económica, y por el otro, retomar los programas de intervención en los barrios populares.

“Hay una necesidad de agendas de intervención locales y diferencias a partir de las peticiones de quienes están tras los bloqueos, porque sus reclamos y entornos son distintos. Llamó la atención de que la alcaldía de Ospina acabara con el programa TIOS (Territorios de Inclusión y Oportunidades), el cual debe volver a retomarse”, indicó Inge Valencia. A su vez, Fernando Urrea propuso la creación de ollas comunitarias y abrir verdaderos espacios de diálogo. Propacífico, que reúne a los empresarios para formular planes de desarrollo, propuso un programa de educación que beneficie a los jóvenes de estas poblaciones para formar perfiles específicos que permitan ubicarlos laboralmente y reactivar la economía de la región.

Lejos de encontrar una pronta salida, el llamado a las autoridades es a desescalar el conflicto, para evitar episodios como el ataque con armas de civiles a la Minga Indígena en el sur de Cali y ante la mirada de las autoridades. “Hay que desescalar el conflicto y que el gobierno entienda que es peor militarizar la ciudad y enfrentar a la población. Es un hecho que hubo actos vandálicos, que repruebo, pero que se han dado en muchos países. Hoy en día los fenómenos de movilización vienen con esos componentes desagradables. No podemos permitir que se haga la lectura de que esto es un tema terrorista, porque si se cae en ese tipo de discurso paranoico, no hay posibilidades de entender lo que sucede en Cali, donde se mezcla el hambre y la pobreza con temas raciales y étnicos”, sintetiza el profesor Fernando Urrea.

La bomba social creada por la pandemia ha estallado

Si bien en la última década se buscó la forma de repuntar y salir adelante, la pandemia creó una bomba social que estalló con el anuncio de la reforma tributaria. Fue el detonante para que hoy miles de jóvenes salieran a las calles. La ciudad pasó de tener 558.360 personas a 934.350 en pobreza monetaria, es decir, el 36,6 por ciento de los caleños, la tercera parte de la ciudad. En Cali la informalidad es la tendencia, por lo que el confinamiento aumentó el hambre y el desempleo. Además, la clase media se redujo en un 22 por ciento (256.000 personas) y la clase alta bajó en 16 por ciento (11.000 personas). “Por eso los bloqueos se dieron en las zonas más pobres que tienen las necesidades básicas insatisfechas”, agregó la profesora Valencia.

Los datos sobre el impacto de la pandemia por hogares vulnerables en Cali, se comprobó que las cifras más altas de contagio se dieron en los barrios de alta concentración de población afro e indígena. Reproduce de manera dramática esta relación entre muertos por la pandemia y pobreza. Hay una relación estrecha entre las áreas marginales y los efectos del confinamiento.

En la capital del Valle ya se ven los efectos del desabastecimiento de combustible, con largas filas de carros en las estaciones de servicio, y de comida. Algunos precios han subido y los supermercados no dan abasto.

—https://www.msn.com/es-co/noticias/Colombia/racismo-pobreza-y-hambre-la-bomba-social-de-cali-en-el-paro-nacional/ar-BB1gLZOW

Israel asesinó a cuatro niños palestinos que jugaban en una playa con un dron armado con misiles

El enigma sobre la muerte de los cuatro primos Baker, los niños que jugaban en una playa de Gaza en plena guerra de 2014 cuando fueron abatidos por proyectiles israelíes, comienza a desentrañarse. Una investigación de la policía militar obtenido por la ONG Adalah, que ejerce la defensa legal de los derechos de la minoría árabe en Israel, confirma que los chicos perecieron por el impacto de dos misiles disparados desde un avión no tripulado armado.

Tras hacerse público el informe militar secreto, a primera hora de la noche de este lunes, el Ejército reiteró en un comunicado que los niños fueron confundidos con milicianos de Hamás en una zona considerada de guerra. La justicia castrense israelí dio carpetazo a la investigación en junio de 2015 con esos mismos argumentos, pero los abogados de Adalah, que han representado a la familia Baker —una estirpe de pescadores que da nombre a barrio costero de la capital gazatí— siguió insistiendo en sus peticiones de investigación ante el insistente silencio de la fiscalía.

A pesar de tratarse de un texto confidencial censurado con tachaduras, en el informe se constata que Ismail Baker, de nueve años, y sus primos del mismo apellido Aed, de 10, Zacaría, de 10 y Mohamed, de 11, murieron el 16 de julio de 2014 en torno a las 15.30 junto a un embarcadero próximo al hotel Al Deira, base habitual de la prensa extranjera en Gaza.

El operador de un dron israelí Hermes 500 observó desde el centro de operaciones aéreas de Palmachin, al sur de Tel Aviv, que una figura humana salía de los restos de un contenedor que había sido atacado por la aviación el día anterior al despertar sospechas de que se trataba de un depósito de armas de Hamás.

Un segundo aparato no tripulado, esta vez artillado, entró en acción para disparar un misil contra el niño que se había acercado al contenedor. El resto de los chicos echaron a correr mientras eran perseguidos, en una acción que filmada por una televisión francesa desde el hotel.

En un momento del informe queda constancia de que el operador del dron pidió aclaraciones sobre los limites de la zona de guerra de la playa en la que podía abrir fuego. Al no recibir respuesta, lanzó medio minuto después el misil que causó la muerte de los otros tres primos y heridas graves a un cuarto.

En un comunicado difundido por la noche, Adalah sostuvo que el ataque con el dron “mostraba un desprecio criminal por la vida humana”, confirmaba que la investigación interna del Ejército no había servido para hacer justicia y exigía al fiscal general de Israel la inmediata reapertura del caso.

—https://elpais.com/internacional/2018/08/13/actualidad/1534193171_020667.html

Los negacionistas no son como los pintan en la televisión

Un grupo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha analizado los foros en los que los críticos de la pandemia discuten los documentos científicos y llegan a una conclusión sorprendente: son más sofisticados en el estudio de la ciencia que quienes se dejan guiar por el canon oficial (*).

El enfoque de la pandemia de los críticos se basa en un incremento del rigor científico, no en una reducción del mismo, dice el MIT.

Las corrientes críticas buscan el acceso directo a la información científica, prefieren la investigación de primera mano y la lectura de las fuentes originales sobre las interpretaciones de los “expertos”, es decir, los argumentos de autoridad que caracterizaron a la Edad Media.

“Son muy reflexivos sobre la naturaleza intrínsecamente sesgada de cualquier análisis y les molesta lo que consideran la arrogante santurronería de las élites científicas”, afirma el MIT en su estudio.

De la falta de transparencia en la recopilación de datos, muchos críticos deducen una falta de honestidad que erosiona su confianza en las instituciones gubernamentales y en los datos que publican.

En sus foros, los críticos argumentan que la confusión de los casos asintomáticos y sintomáticos hace difícil determinar la gravedad de la pandemia.

Los críticos tratan de ayudar a los que tienen problemas para interpretar los gráficos, con explicaciones, ayudando a los lectores a encontrar las fuentes originales para que puedan comprobar los datos por sí mismos, haciendo referencia a estudios debidamente acreditados.

La motivación explícita de muchos de estos críticos es encontrar información para poder tomar las mejores decisiones para sus familias y, por extensión, para las sociedades que les rodean.

El estudio afirma que la ridiculización que los medios han tratado de verter sobre los críticos carece de fundamento porque “están profundamente comprometidos con las formas de crítica y producción de conocimiento que reconocen como las señas de identidad de la práctica científica”.

El conocimiento científico ha sido usurpado por una élite paternalista y condescendiente que espera la sumisión intelectual en lugar del pensamiento crítico de los lectores. Hay quien pretende darlo todo hecho y hay quien quiere que el lector piense por sí mismo.

(*) https://arxiv.org/pdf/2101.07993.pdf

El Pentágono y Bill Gates liberan millones de mosquitos genéticamente modificados en Florida

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha aprobado la liberación de millones de mosquitos asesinos modificados genéticamente en los Cayos de Florida. El asesor científico de Biden está involucrado en el desarrollo de la tecnología Crispr para la modificación genética de los seres vivos, desde los mosquitos hasta el salmón, pasando por las vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna.

El 30 de abril, el Comité de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida y la empresa de biotecnología Oxitec anunciaron que comenzarían a liberar unos 750 millones de mosquitos Aedes aegypti modificados genéticamente. El Aedes aegypti representa sólo un 4 por ciento de la población de mosquitos en los Cayos. La liberación está siendo combatida por los residentes y los grupos ecologistas que pidieron un referéndum en las votaciones del año pasado, pero el Comité de Control de Mosquitos lo rechazó. Oxitec y el Comité de Control de Mosquitos dicen que la liberación pretende eliminar la presencia del mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue, el Zika y otras enfermedades.

El proyecto suena estupendo en las declaraciones de prensa, aunque es alarmante en muchos aspectos. En primer lugar, la negativa a permitir una votación ciudadana sobre la controvertida liberación de OMG (organismos genéticamente modificados). En segundo lugar, no hay un análisis de de los riesgos frente a los beneficios de liberar millones de mosquitos cuyos rasgos genéticos mutan de forma a menudo impredecible. ¿Merece la pena el riesgo de mutar una variedad de mosquito cada vez más robusta? Nadie puede decirlo. Las técnicas tradicionales de control de mosquitos han funcionado bien hasta ahora.

El director general de Oxitec, Grey Frandsen, tiene un oscuro historial en el Departamento de Estado en los Balcanes, como asesor de la Armada y como miembro del Grupo Internacional de Crisis de George Soros, que desempeñó un papel clave en la destrucción de Yugoslavia en la década de los noventa. Sin experiencia previa en biotecnología, Frandsen aparece como director general de Oxitec en 2017. La empresa británica Oxitec es ahora propiedad de Third Security, una empresa estadounidense de capital riesgo con sede en Radford (Virginia), dirigida por Randal J. Kirk, que también es propietario del productor de salmón genéticamente modificado AquaBounty.

Los mosquitos OGM fracasaron en Brasil

En otro ensayo realizado por Oxitec con el mismo mosquito Aedes aegypti modificado genéticamente en Bahía, Brasil, trataron de comprobar si podían aparearse con mosquitos locales portadores del Zika, la malaria u otras enfermedades transmitidas por ellos. Tras una reducción inicial de la población de mosquitos, al cabo de unos meses la población que había sido fuertemente suprimida volvió a niveles cercanos a los anteriores a la liberación, según un estudio publicado en la revista Nature Reports.

Un equipo de científicos de la Universidad de Yale y de varios institutos científicos de Brasil supervisó el experimento. Comprobaron que, tras un periodo inicial en el que la población de mosquitos objetivo disminuyó significativamente, la población de mosquitos volvió a los niveles previos a la liberación después de unos 18 meses. Además, el documento señala que algunos de los mosquitos probablemente tienen “vigor híbrido”, lo que significa que un híbrido entre el natural y el modificado genéticamente ha creado una población más robusta que la población previa a la liberación que puede ser más resistente a los insecticidas, en definitiva, mosquitos superresistentes. Este estudio realizado por la empresa Oxitec en Brasil concluye: “No se sabe cómo puede afectar a la transmisión de enfermedades o a otros esfuerzos para controlar estos peligrosos vectores”.

Las mutaciones genéticas son imprevisibles. Otro estudio científico de 2020 descubrió que los insectos “estériles” vuelven a ser fértiles, lo que da lugar a poblaciones persistentes de OMG resistentes en el medio ambiente. El estudio, publicado por científicos de China, Alemania y el USDA de Estados Unidos, muestra que pueden producirse mutaciones espontáneas en las moscas de laboratorio, lo que da lugar a una resistencia genética al rasgo deseado. En otras palabras, supermoscas o mosquitos.

El dengue o del Zika no es un problema grave en los Cayos de Florida. Según el informe oficial de los CDC, el año pasado no hubo ni una sola incidencia de Zika en todo Estados Unidos por parte de la población nativa y sólo 4 por parte de viajeros extranjeros. En cuanto al dengue, mucho más leve y raramente mortal, que tiene síntomas similares a los de la gripe, hubo 26 casos en los Cayos de Florida en 2020. Se trata del primer brote en casi una década. Sospechosamente, fue un pequeño brote de dengue en 2010 lo que Oxitec utilizó para justificar la liberación de su mosquito genéticamente modificado en Florida. La nueva epidemia en 2020 también se ajustó sospechosamente al esfuerzo de Oxitec para liberar los mosquitos genéticamente modificados en Florida, que fue aprobado el año pasado.

El Pentágono, Gates, Oxitec (tanto monta, monta tanto)

El hecho de que el proyecto de Oxitec esté respaldado por dos organizaciones muy controvertidas -la Fundación Bill y Melinda Gates y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono (Darpa)- no hace sino aumentar las sospechas sobre la liberación de mosquitos modificados genéticamente en Florida. La Fundación Gates, que no sólo es uno de los principales financiadores de las vacunas contra el coronavirus de Pfizer y Moderna, sino también el mayor donante privado de la OMS, lleva más de una década financiando la investigación en edición genética. Gates es muy consciente del potencial malicioso de la tecnología de edición genética. Puede utilizarse para fabricar armas biológicas.

En 2016 Gates declaró: “La próxima epidemia podría nacer en la pantalla del ordenador de un terrorista decidido a utilizar la ingeniería genética para crear una versión sintética del virus de la viruela”. En julio de 2017, John Sotos, de Intel Health & Life Sciences, dijo que la investigación sobre la edición de genes podría “allanar el camino para las armas biológicas con un potencial destructivo inimaginable”.

En 2016 la Fundación Gates entregó 1,6 millones de dólares a la empresa de relaciones públicas Emerging Ag para bloquear un amplio esfuerzo para asegurar una moratoria de la Convención de la ONU sobre la Diversidad Biológica (CDB) sobre la tecnología de modificación genética hasta que se pueda establecer su seguridad. Según los correos electrónicos obtenidos por el Grupo ETC, Emerging Ag reclutó a más de 65 expertos, entre los que se encontraban un alto funcionario de la Fundación Gates, un funcionario de Darpa y científicos que recibieron financiación de Darpa.

Una guerra entomológica

Darpa lleva varios años trabajando en la edición genética de mosquitos. A través de su programa “Insect Allies”, mediante las tecnologías Crispr de edición genética, el Pentágono trata de manipular el genoma del mosquito Aedes aegypti. El Departamento de Defensa ha gastado al menos 100 millones de dólares en la tecnología de edición genética, lo que convierte al ejército estadounidense en uno de los principales patrocinadores de dicha tecnología.

“La manipulación genética es una nueva tecnología poderosa y peligrosa y un arma biológica potencial que podría tener efectos desastrosos para la paz, la seguridad alimentaria y el medio ambiente, especialmente si se utiliza de forma incorrecta”, dijo Jim Thomas, codirector del Grupo ETC, un grupo de seguridad medioambiental. “El hecho de que el desarrollo de la edición genética esté ahora principalmente financiado y estructurado por el ejército estadounidense plantea cuestiones alarmantes sobre todo el campo”.

La guerra entomológica es un tipo de guerra biológica que utiliza insectos para transmitir enfermedades. El Pentágono ha estado realizando en secreto estas pruebas entomológicas en la República de Georgia y en Rusia. ¿Es el desarrollo de mosquitos genéticamente modificados por Darpa, en colaboración con la Fundación Gates y Oxitec, un programa secreto de guerra entomológica?

El Pentágono tiene actualmente laboratorios biológicos de alta seguridad en 25 países de todo el mundo, financiados por la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA) en el marco de un programa militar de 2.100 millones de dólares, el Programa de Compromiso Biológico Cooperativo (CBEP). Se encuentran en países de la antigua Unión Soviética, como Georgia y Ucrania, en Oriente Medio, en el sudeste asiático y en África. Entre sus proyectos, se recogieron especies de flebótomos en el marco del trabajo de vigilancia de enfermedades febriles agudas, en el que se analizó la infectividad de todos los flebótomos (hembras). Un tercer proyecto, que también incluía la recogida de moscas de la arena, estudiaba las características de sus glándulas salivales. Es investigación en armamento.

La controvertida persona elegida por la administración Biden para ser el primer asesor científico del Gabinete, Eric Lander, procede del Instituto Broad del MIT-Harvard. Lander es un especialista en tecnologías de edición de genes y desempeñó un papel importante en el defectuoso proyecto estadounidense del genoma humano. Forma parte de una agenda eugenésica más amplia y Bill Gates vuelve a desempeñar un papel clave.

—F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/05/11/why-are-gates-and-pentagon-releasing-gmo-mosquitoes-in-florida-keys/

Las razones del Golpe de Estado militar en Myanmar

Desde el Golpe de Estado de febrero, un país desconocido como Myanmar está en un primer plano, especialmente por la sanguinaria represión desatada por la Junta Militar (Tatmadaw) que se ha apoderado de las riendas del país. Del resto se habla más bien poco.

Myanmar también interesa mucho al imperialismo. La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en Londres a principios de mayo puso al país en el orden del día. Ninguna de las partes dio detalles, pero las filtraciones indican que discutieron sobre Myanmar al mismo tiempo que sobre China.

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se ha reunido con su homólogo indio, S. Jaishankar, tres veces desde que los militares tomaron el poder. El imperialismo se apresta a “restablecer los derechos humanos” en Myanmar y para ello cuenta con India en el marco del proyecto Quad, dirigido contra China.

Lo que no han hecho y no harán nunca será aprobar sanciones contra el ejército, ni imponer un embargo de armas que le arroje -aun más- a los brazos de Rusia y China.

Myanmar es un país estratégico, ubicado entre Tailandia, Laos, Bangladesh e India, con una ventana al Océano Índico, una ruta de acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez. Pero, sobre todo, Myanmar tiene 2.200 kilómetros de frontera con China.

Cuenta con grandes reservas de gas, principalmente en el estado de Arakan, una región controlada por su propio ejército que hoy es conocida por albergar a la población rohingya, de religión islámica y privada de la nacionalidad birmana.

Desde su fundación tras la Segunda Guerra Mundial, Myanmar ha sido gobernado, de forma más o menos brutal, por militares, aunque tiene poco parecido con los gobiernos golpistas latinoamericanos clásicos. El ejército birmano se forjó en la lucha contra el colonialismo británico. Se le podría calificar de nacionalista o tercermundista, aunque lo más importante es que es dueño de industrias clave del país y está interesado en fomentar la inversión extranjera, cuyo principal origen es China.

Como tantos otros Estados surgidos de la descolonización, es un Estado artificial, un mosaico de diferentes pueblos muy mal avenidos. Cada una de las regiones son militarmente autónomas.

Tanto los chinos como las diferentes religiones forman parte de ese mosaico. Como ya se ha explicado aquí en otra entrada, Myanmar se puede considerar como un Estado confesional budista, implacable con otras religiones, como el islam.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional Birmano dirigido por el general Aung San luchó junto a Japón para expulsar al ejército colonial británico. Por su parte, Gran Bretaña, que en aquella época también controlaba la India, utilizó a las minorías étnicas kachin y karen para librar una guerra de guerrillas contra Japón y sus aliados birmanos.

Una revolución de colores y luego otra más

En 2010 el imperialismo logró que los militares pasaran a un aparente segundo plano y empezó a creer que se le abría un mercado muy próspero. El plan de Estados Unidos siempre consistió en hacerse con el control de Myanmar, apartar a los militares e instalar un gobierno civil que se plegara a sus exigencias. Washington vio la oportunidad que andaba buscando. Puso en marcha a las 77 ONG que financia a través de la Fundación Nacional para la Democracia. Comenzaron las manifestaciones y los ataques a empresas e instalaciones chinas.

Lo que resulta significativo es la rapidez con la que comenzaron las revueltas. Las revoluciones de color suelen tardar años en crear colectivos y preparar a sus figurines. Necesitan apoyo financiero y de comunicaciones, así como orientación política de los asesores de las embajadas imperialistas. En Myanmar sólo tardaron diez días en salir a la calle.

En 2016 la candidata preferida de Estados Unidos, Suu Kyi, la hija del antiguo dirigente militar y padre de la nación, Aung San, se instaló al frente de un nuevo gobierno. Pero no cambió nada porque Aung San Suu Kyi también era amiga de China y, además, resultó ser otra nacionalista, tan implacable con las minorías étnicas del país como los militares. Ganó las elecciones de 2020 porque excluyó del voto a muchas regiones.

Aung San Suu Kyi representa a una oligarquía que quiere apoderarse de una parte de las industrias controladas por los militares, un plan en el que está muy interesado el imperialismo. Tras el Golpe Militar de 1962, el ejército había emprendido lo que calificó como la “vía budista al socialismo” que nunca fue otra cosa que capitalismo de Estado y un extenso sector público de la economía, que los militares gestionaban y que hacía negocios con las empresas privadas de los militares y de sus familiares.

Pero en Myanmar son tan importantes como los negocios legales como los ilegales. El contrabando, el tráfico de drogas, los casinos ilegales y la corrupción también están controlados por los militares.

Las industria pesada y las empresas más lucrativas están bajo el control de dos monopolios públicos controlados por los militares: la Myanmar Economic Corporation (MEC) y la Myanmar Economic Holdings Limited (MEHL). En 2016 había 50 empresas y 500 fábricas públicas propiedad de los ministerios y organismos del Estado. Muchas de ellas estaban obsoletas y requerían inversiones que sólo podían proceder del extranjero.

Las empresas públicas desempeñan un papel decisivo en la economía. Emplean a unos 150.000 trabajadores y generan la mitad de los ingresos fiscales. Están presentes en casi todos los sectores, desde el transporte al textil, desde la banca a los recursos naturales. Sus administradores pueden adjudicar contratos a socios del sector privado, que muy a menudo son empresas propiedad de altos oficiales del ejército.

Al año de llegar al gobierno, Aung San Suu Kyi y los suyos no sólo pretendieron privatizar ese extenso sector público, sino apoderarse de él a precios de ganga. Nombró vicepresidente a Myent Swe, un antiguo militar de alto rango, que también era presidente del comité que supervisaba las privatizaciones.

Fue su perdición. El reparto no satisfizo a todos y los militares dieron un Golpe de Estado para conservar su tajada.

Más información:
— El golpe en Myanmar es un golpe a la política exterior de Estados Unidos y a su principal agente birmana, Suu Kyi
— El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático
— Los medios acaban con el mito que ellos mismos crearon por encargo del imperialismo: Aung san Suu Kyi
— Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
— Cuando el terror viste ropajes budistas

La vacuna de Johnson & Johnson también causa coágulos sanguíneos, reconocen los CDC

El miércoles los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) reconocieron que habían encontrado más casos de coágulos sanguíneos potencialmente mortales entre las personas que recibieron la vacuna de Johnson & Johnson y que hay una “asociación causal plausible”.

Los CDC añaden que los coágulos son similares a los que se están observando tras la administración de la vacuna de AstraZeneca en Europa.

Los CDC han identificado 28 casos de trombosis entre las personas que habían recibido la vacuna de Johnson & Johnson, sobre todo entre mujeres. Las trombosis son consecuencia de la formación de coágulos sanguíneos acompañados de un bajo nivel de plaquetas, las células de la sangre que la ayudan a coagularse.

Hasta ahora, tres de los 28 vacunados han muerto. Anteriormente, hasta el 25 de abril, los CDC habían informado de 17 casos de formación de coágulos.

El 23 de abril el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), que asesora a los CDC recomendó que Estados Unidos levantara la suspensión de 10 días impuesta a las vacunas de Johnson & Johnson para revisar los datos de seguridad sobre el problema de la coagulación.

Las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson se basan en una nueva tecnología que utiliza adenovirus modificados, a los que consideran causantes del resfriado común. Los virus se utilizan para cambiar el genoma de las células a fin de que sean capaces de fabricar proteínas específicas del coronavirus, lo que prepara al sistema inmunitario para fabricar anticuerpos que combatan el virus real.

Los científicos intentan explicar el mecanismo que explique los coágulos de la sangre. Una de las principales hipótesis parece ser que las vacunas desencadenan una rara respuesta inmunitaria que podría estar relacionada con estos vectores virales.

El síndrome no parece estar asociado a ninguna de las vacunas contra el coronavirus producidas por Pfizer y Moderna.

La mayoría de los trombos se produjeron entre mujeres de 18 a 49 años, según los CDC, con tasas de 12,4 casos por millón entre las mujeres de 30 a 39 años y de 9,4 casos por millón entre las de 40 a 49 años.

Sólo seis de los eventos de coagulación identificados fueron en hombres.

Los síntomas suelen aparecer varios días después de la vacunación y hasta dos semanas después.

La doctora Sarah Long, miembro del ACIP, dijo que estaba muy preocupada por la decisión de los CDC de no restringir la aplicación de la vacuna de Johnson & Johnson. Las mujeres más jóvenes deberían ser informadas de los riesgos y dar su consentimiento antes de recibir la vacuna, añadió.

—https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/us-cdc-finds-more-clotting-cases-after-jj-vaccine-sees-causal-link-2021-05-12/

19.000 escolares padecen desnutrición en Santiago de Chile, donde presumen de haber acabado con el hambre infantil

La pieza es una mezcla de madera y albañilería. Con una primera planta de tres por cuatro metros y un pequeño altillo, se alinea junto a otros cuartos de materiales ligeros en el patio de una antigua fábrica reconvertida en cité (1), donde viven unas 15 familias. No tiene calefont (2) ni nada que caliente el chorro de agua que sale del único baño. En ese espacio mínimo también convive un escritorio, una cocina vieja y una cocinilla de un quemador. Jota se abre camino desde la calle. Ella atraviesa varias piezas-hogares, que alguna vez fueron las oficinas de la fábrica, hasta llegar al patio y a la puerta de la pieza que ocupa con cuatro de sus cinco hijos. La mayor cumplió 21 y ya no vive con ellos. Afuera está su lavadora y el carro que usa para vender las bebidas Inca Kola, Score y Fruna que guarda en el altillo, al que se llega por una escalera empinada casi en 90 grados. Por ahí trepan los cinco y cada noche se acomodan en dos colchones.

Hasta ese segundo nivel sube el calor de la cocina que, a fuego fuerte y con un agudo pitido permanente, calienta una porción de lentejas. Jota se acomoda en una silla del altillo y cuenta que la primera comida para sus hijos, en las mañanas, es un pan y un vaso de leche. Después de unas horas, les prepara un caldo con huesos de vacuno que le venden por mil pesos en una carnicería del barrio. Y pasadas las tres de la tarde todavía no comen el almuerzo que ahora supervisa su hija de 15 años. Este viernes toca acompañarlo con pollo, que compra por trutros (3).

– ¿Un trutro para cada uno?

– No… del trutro sacó tres presas–, responde sorprendida, y en su cara se esboza una sonrisa cerrada, sin mostrar los dientes. Mira al suelo y agrega con el tono con que se comenta una obviedad, algo que todos saben en esos pocos metros cuadrados:

– El kilo de trutro está a una luca, que viene un trutro y medio o dos. De un trutro, saco una piernita o una caderita para cada uno, con su lenteja o su arroz.

Jota asegura que no pasan hambre, pero la comida es escasa. Las lentejas, tallarines y arroz –la base de sus alimentos diarios– vienen en las canastas que cada 15 días la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) envía a sus hijos, al igual que a miles de estudiantes. Este mismo organismo difundió hace seis semanas su Mapa Nutricional 2020, que constató un aumento de 0,8 puntos porcentuales en la prevalencia de la desnutrición en la población escolar, llegando al 2,6 por ciento de una muestra de más de 736.000 alumnos de pre-kínder, kínder, primero básico, quinto básico y primero medio.

El estudio reveló una realidad incómoda y poco conocida por el resto del país: en 2020 más de 19.000 estudiantes de todo Chile mostraron señales de desnutrición, es decir, en los que su índice de masa corporal para la edad (IMC) está 2 puntos o más por debajo de lo considerado normal. En el informe del año anterior, la prevalencia de desnutrición había marcado 1,8 por ciento, correspondiente a 16.901 casos, de una muestra de 920.404 escolares.

En todo caso, el principal problema detectado por el Mapa Nutricional 2020 fue el aumento de la obesidad y sobrepeso, que alcanzó al 64 por ciento de los escolares de quinto año básico. Los expertos especulan que esto último se debe a que las cuarentenas han agravado el sedentarismo y provocado –por las mayores dificultades para abastecerse­– una selección de alimentos para la canasta familiar de fácil acceso, pero poco saludables.

El incremento del indicador de desnutrición escolar fue calificado por los expertos como “marginal”, pero de todas formas “preocupante” si es que el alza se ratifica en futuras mediciones.

La Junaeb informó que la prevalencia de la desnutrición en sus estudios de años anteriores (desde 2009) había fluctuado entre 1,7 por ciento y 2,2 por ciento. El alza detectada ahora, aunque leve, fue encarada como una voz de alerta por los especialistas del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile. Y así lo dijo el director del INTA, Francisco Pérez Bravo: “Están apareciendo focos de desnutrición en grupos vulnerables y teníamos erradicado ese problema”.

Pérez Bravo indicó que, a partir del Mapa Nutricional 2020 de la Junaeb, “llama mucho la atención la obesidad, porque se ha tornado incontrolable, pero aparece este pequeño detalle cuando uno compara 2019 versus 2020, de un leve ascenso de la desnutrición, y uno podría eventualmente achacar este aumento a la crisis social y a la pandemia, por ahí están las respuestas”.

La Junaeb confirmó que es urgente detectar las causas de este leve incremento. Y agregó que “puede deberse, entre otros (factores), a malas mediciones, desnutriciones secundarias (enfermedades hormonales u otras, más allá de la falta de comida) que requieren atención médica especializada y, en alguna medida, a la falta de alimentos”.

Respecto de eventuales problemas en la medición, la Junaeb agregó: “Típicamente, estos datos son capturados por personal de la escuela entrenado en una metodología estándar de medición, pero en el 2020, la medición de peso y talla fue realizada, mayoritariamente, en el hogar de los estudiantes con los medios disponibles y apoyados por instrucciones de nuestro equipo. Dado lo anterior, será necesario confirmar lo observado el año pasado una vez que podamos volver a medir peso y talla en la escuela”.

La crisis socioeconómica ha obligando a los padres a repartir las raciones Junaeb –supuestamente destinadas únicamente al estudiante– entre todo el grupo familiar.

– El comentario de los apoderados era de agradecimiento. Lo tomaban como un beneficio para el grupo familiar, no para el estudiante. Por lo tanto, supimos que las raciones se iban a dividir entre las familias completas y que no iban a llegar solo al niño o a la niña–, cuenta la directora de un colegio de la zona norte de Santiago que describe el momento en que los padres llegaron por primera vez a retirar los alimentos.

Todos los docentes entrevistados dijeron que supieron de inmediato que un gran número de canastas Junaeb serían usadas por familias completas apenas comenzaron a repartirlas.

Jota dice que trata de arreglárselas con las cajas de la Junaeb, con la ayuda de una fundación que atiende a uno de sus hijos que es discapacitado y con la que recibe de su municipalidad. Cuando le llega la canasta, dice, igual le reparte a su quinta hija, que no vive con ella sino que con su pareja y el hijo de ambos.

– Le comparto, porque ella no recibe nada todavía, excepto las cajas que Piñera estaba dando a todo el mundo.

Apenas iniciada la pandemia, Junaeb realizó una modificación de contrato con sus proveedores del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Al suspenderse las clases presenciales, las raciones dejaron de ser preparadas en las cocinas de las escuelas y servidas en sus comedores. Los alimentos, para desayunos y almuerzos, pasaron a ser empaquetados en una caja que cada 15 días se entrega a los apoderados. La canasta normalmente trae arroz, avena, algún tipo de legumbre, huevos, atún y frutas y verduras, entre otras cosas.

Los profesores cuentan que el PAE siempre ha atendido a menos niños de los que califican en sus escuelas para recibir el beneficio, porque la Junaeb limita su aporte al número de alumnos que pueden ser alimentados según la capacidad de la cocina, bodega y casino de cada colegio. Así, se seleccionan, por ejemplo, familias con ingresos esporádicos o golpeadas por el desempleo. Pero con la actual crisis son muchos los hogares que requieren con urgencia la caja Junaeb.

La encargada de repartir canastas en un colegio de la zona sur de la capital relató que tiene cientos de apoderados que quedaron fuera del beneficio. Y ella solo puede reasignar los alimentos cuando los padres no van a buscarlos: “El mes pasado pude reasignar solo una canasta”. Ante la demanda creciente, solicitó más raciones. Una funcionaria de la Junaeb le respondió que evaluarían su solicitud, pero que estas decisiones se analizaban en la Dirección Nacional, encabezada por Jaime Tohá Lavanderos (PS). Aún espera la respuesta.

Uno de los colegios de la zona norte de la capital, a inicios de este año pidió un aumento de canastas, aludiendo a las necesidades urgentes que habían pasado sus estudiantes en 2020 e indicando que la nómina de alumnos que calificaban para el PAE era superior a la cantidad de raciones que recibían. Con el regreso a clases –en caso de que ocurriera– necesitaban el aumento, argumentaron, pues por razones sanitarias no se usarían ni la cocina ni el casino del establecimiento, que son algunos de los factores que evalúa Junaeb para determinar cuántas raciones se asignan a un colegio.

La respuesta a esta solicitud llegó por medio de un correo electrónico firmado por un funcionario del PAE: “Las raciones que se entregan en los establecimientos corresponden a la cantidad de almuerzos asignados a su establecimiento independiente a que las listas enviadas tengan una mayor cantidad de beneficiarios, ya que las asignaciones se realizan en base a las capacidades […] que tiene su cocina y bodegas”.

En su respuesta, la Junaeb explicó que se define “cuántas canastas individuales (se) entrega por colegio, basado en la cantidad de estudiantes que se alimentaban regularmente en los comedores de sus establecimientos educacionales, lo que a su vez se define mediante la matrícula disponible en el Sistema de Información General de Estudiantes (SIGE) del Ministerio de Educación y el Registro Social de Hogares, entre otras variables de vulnerabilidad, conformes con la normativa vigente”.

“El Programa de Alimentación Escolar es innominado, es decir, cada establecimiento educacional asigna las canastas o raciones de acuerdo con la realidad de su comunidad escolar y contexto porque sabemos que nadie mejor que ellos conoce el detalle de quién necesita este apoyo”, agregó el comunicado.

La familia de Elsa, compuesta por ocho personas, vivía –hasta el inicio de las cuarentenas– con lo que generaban su esposo y su hijo desabollando y pintando vehículos. Ella cuenta que desde entonces los ingresos cayeron a la mitad y que vendieron el auto que tenían. Su hija y su nieta asisten a la misma escuela en la zona centro-sur de Santiago. Ambas contaban con el beneficio del PAE, pero una de las niñas lo perdió este año. Una caja de la Junaeb menos en la casa provocó un desajuste del que aún no pueden recuperarse.

Ahora, la despensa la rellenan con ayuda de otros familiares y con la única ración que les entrega la escuela. Los alimentos, cuenta Elsa, se reparten entre todos los integrantes del hogar, a pesar de que debieran destinarse a la alumna.

La directora de un colegio en la zona norte de Santiago dijo que tiene apoderados que han dicho “que no conectarían a los niños a las clases, porque esperan a que se despierten para darles directamente el almuerzo, para no decirles que no iban a darles desayuno”.

Otra directora, pero de un colegio de la zona sur capitalina, contó que frente a la situación desesperada de algunos de sus apoderados “hemos generado campañas, pero tenemos el concepto que desde la caridad no se vive. Hemos tratado de establecer vínculos con aquellas instituciones que sí pueden aportar, como la Dirección de Desarrollo Comunitario de la municipalidad”.

Más allá del pequeño incremento que arrojó el Mapa Nutricional 2020, la desnutrición se encuentra prácticamente erradicada en Chile, o al menos muy por debajo de otros países de América Latina.

“Si miras desnutrición global, Chile muestra un 0,5 por ciento considerando niños, adultos y viejos. Es la prevalencia de desnutrición que encuentras cuando te vas a carpetas de la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud. Eso se considera una cifra muy marginal, cuando tú piensas que Guatemala tiene cerca de un 30 por ciento, Honduras un 27 por ciento, México casi un 15 por ciento; estamos lejos de esas tasas y por eso se habla de haberla erradicado”, señaló el director del INTA, Francisco Pérez Bravo.

Para que la desnutrición no vuelva a convertirse en un problema, la Junaeb señaló que, aunque el alza detectada en 2020 es baja, “es importante y urgente identificar las causas que originan este incremento”.

—https://www.ciperchile.cl/2021/05/06/19-mil-escolares-con-senales-de-desnutricion-las-historias-que-se-viven-en-las-escuelas-donde-aumentaron-los-casos/

(1) Cité: es un conjunto de viviendas que tienen la misma fachada
(2) Calefont: termo o caldera de agua caliente
(3) Trutro: muslo de pollo.

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