El golpe en Myanmar es un golpe a la política exterior de Estados Unidos y a su principal agente birmana, Suu Kyi

En lo que parece ser la primera crisis de política exterior e internacional de la administración Biden, recientemente el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, instó a los líderes militares de Myanmar a «revertir estas acciones inmediatamente» después de arrestar a los líderes de la Revolución Azafrán de 2007.

«Hacemos un llamado a los líderes militares birmanos (Estados Unidos todavía lo llama oficialmente Birmania) a liberar a todos los funcionarios gubernamentales y líderes de la sociedad civil y respetar la voluntad del pueblo de Birmania expresada en las elecciones democráticas del 8 de noviembre«, dijo Blinken, según reportó Reuters.

Aung San Suu Kyi, líder de la Liga Nacional para la Democracia (NLD) gobernante de Myanmar y el presidente Win Myint y otros líderes civiles fueron detenidos durante las redadas militares en sus hogares en las primeras horas del lunes (hora local). Se cortaron las retransmisiones de la televisión estatal e internet en la capital.

Luego, un canal militar anunció en una transmisión de emergencia que el ejército, bajo el mando del comandante en jefe Min Aung Hlaing, mantendrá el control del país durante al menos un año utilizando los poderes del «estado de emergencia».

«La NLD ganó suficientes escaños en el parlamento para formar un gobierno en noviembre, pero el ejército dice que la votación fue fraudulenta«, informó la BBC. «El ejército ha pedido al gobierno que posponga la convocatoria del parlamento, que debía realizarse el lunes«.

Si bien la Comisión Electoral de la nación rechazó esas acusaciones, el ejército dijo que ha habido un «fraude generalizado» que constituye una «emergencia nacional» y la constitución autoriza al ejército a tomar el control en tal caso.

Lo cierto es que los dos actores en pugna, Suu Kyi, líder del NLD, y el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing están implicados en el genocidio contra los musulmanes rohingya, pero responden a potencias enfrentadas. Kyi está amamantada por la CIA, mientras que Aung Hlaing apuesta por China.

Una declaración de la Casa Blanca dijo que el presidente Biden ha sido informado sobre la situación y la está monitoreando de cerca. «Estados Unidos se opone a cualquier intento de alterar el resultado de las elecciones recientes o impedir la transición democrática de Myanmar, y tomará medidas contra los responsables si no se revierten estos pasos«, dijo un comunicado de la Casa Blanca.

A fines del año pasado, China era el segundo mayor inversor de Myanmar detrás de Singapur con 21.500 millones de dólares en capital extranjero aprobado. Beijing también representa aproximadamente un tercio de todo el comercio de Myanmar, aproximadamente diez veces más que Estados Unidos, por lo que el liderazgo de Suu Kyi era sin duda una anomalía en el mapa político birmano.

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