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Los factores subjetivos

Las causas «objetivas» que deben dar pie a la revuelta, según los manuales marxistas mal leídos y peor interpretados se han asimilado, en un análisis pretendidamente científico, a unas condiciones de trabajo y vida realizadas al margen de las concepciones que el propio proletariado tiene de sí mismo, y de su estatus personal en la vida, obviando muchas veces, los factores subjetivos que no están ligados obligatoriamente a dichos análisis. Así, las proclamas de formaciones políticas que dicen estar más allá de la socialdemocracia, basan su discurso en un catastrofismo y victimismo con pies de barro.

Si damos un vistazo a las periódicas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) podemos discernir, al igual que hace la clase dominante, cuál es la percepción de la situación económica y de la pertenencia a una determinada clase social. Precisamente, cuando se dictan medidas legislativas de todo tipo, desde las represivas hasta las laborales, lo hacen sabiendo cual podrá ser la respuesta, puesto que los indicadores sociológicos dan una radiografía social que permite hacer una predicción sobre el grado de aceptación de cualquier medida, con independencia de algunas voces de protesta aisladas y fragmentadas, que incluso entran dentro de las predicciones, y que están muy bien proyectadas por los medios de comunicación de forma puntual, lo cual permite aparentar un «debate social de ideas».

Datos del barómetro del mes de mayo de 2021:

Curioso y en parte contradictorio que mientras una mayoría (52,3 por ciento) piensa que la situación económica española es mala, al mismo tiempo una mayoría todavía mayor (55,7 por ciento) afirma que su situación económica personal es buena.

Esta respuesta coincide con la percepción subjetiva de pertenencia a una determinada clase social, en la cual encontramos que un 68 por ciento se define como clase media (media y baja) y un exiguo 0,2 por ciento se identifica con el “proletariado”.

En la encuesta exclusivamente de Cataluña hay algunas diferencias. El 63,8 por ciento se define como clase media (media y baja), prácticamente un 4 por ciento menos que en España. También hay cierta diferencia en la identificación en la clase trabajadora/obrera, donde en España es del 9 por ciento y en Cataluña un 12,5 por ciento. Pero al igual que en España, un exiguo 0,2 por ciento se identifica con el “proletariado”.

En relación a la tendencia política, hay dos datos muy diferenciados entre España y Cataluña:

Seguramente, para analizar estos datos, haría falta la ayuda de un psicoanalista, pues se da la paradoja que mientras en España tan solo un 9,2 por ciento se identifica con la llamada izquierda y un 3,3 por ciento con la derecha, en Cataluña un 20,4 por ciento se identifica con el dicha izquierda y tan solo un 1,8 por ciento con la derecha. Pero el resultado político es que en España hay un gobierno que se llama de izquierdas, a pesar de la poca identificación real con esta expresión, mientras que en Cataluña con un alto porcentaje identificado con la izquierda hay un gobierno de centro-derecha. ¿Cómo se explica este contrasentido?

Seguramente la subjetividad catalana expresada en las encuestas, lleva a una parte de la sociedad identificar “izquierda” con Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Partido Socialista de Cataluña (PSC). De todos modos hay que tener en cuenta que la formación política más votada en las últimas elecciones (en las cuales no olvidemos que la mayoría absoluta fue de la abstención, voto nulo y blanco, con un 50,98 por ciento) fue la del PSC, con 654.766 votos y un 23,03 por ciento, por delante de ERC que obtuvo 605.551 votos y un 21,30 por ciento. La suma porcentual de estas dos formaciones equivale a un 44,3 por ciento y los ítems del barómetro del CIS (1,2,3) que representan “la izquierda” suman un 44,9 por ciento.

Llama la atención el hecho de que una formación de derechas, como es Convergencia Renovada (JxCat) con 570.539 votos y un 20,7 por ciento, no tenga reflejo en la encuesta pues los ítems (8,9,10) que representan la derecha, tan solo reúnen un 5,2 por ciento. Puede atribuirse a que la base votante de dicha formación se rige más por el discurso etéreo, que no por la actuación político-económica.

Podemos extraer una hipótesis en la cual la subjetividad de la sociedad catalana es muy superior a la española hasta el punto que una formación que se pretende de estar más allá de “la izquierda” apoya a una estructura de gobierno que es la representante en Cataluña del IBEX35, en la figura del Conseller de economía, el cual en su trayectoria ha sido director general de Gas Natural, Repsol, Petronor, Petrocat y Fundación La Caixa.

Dos elementos a considerar. El primero es la ofensiva cultural, cuyo objetivo es distorsionar la realidad bajo el manto del discurso nacional-independentista, haciéndolo aparecer como “progresista” y este progresismo identificarlo con una etérea izquierda. La segunda la constatación de una débil formación política clasista, distorsionada por el nacionalismo y las novedades posmodernas del conjunto de la sociedad catalana, resultado de la desaparición de potentes formaciones comunistas y de la lacra de la herencia del llamado “pujolismo”, que, junto a las socialdemocracias del desaparecido PSUC y del PSC, se han caracterizado durante muchos años por el clientelismo y nepotismo que convirtieron los movimientos reivindicativos (vecinales, sindicales, solidarios…) en instrumentos integradores y colaboradores del consenso social.

“El sujeto, al entrar en cualquier nuevo espacio de expresión social, es portador de una condición subjetiva que se define por el desarrollo de su personalidad, por lo tanto, su acción dentro de este nuevo espacio no está constituida solo por el sentido de las acontecimientos sociales que aparecen en él, porque estos son inseparables de las estructuras de sentido de la personalidad. Subjetivo no es aquello que no es, o que dificulta el conocimiento del que realmente es, sino que representa aquello que es de otro modo” (*).

Como conclusión, podemos decir que hace falta la reconstrucción de una organización comunista y el enfrentamiento claro con los herederos del “pujolismo” y sus vínculos con las oligarquías catalanas y españolas.

(*) La cuestión de la subjetividad en un marco historico-cultural, Fernando L. González Rey, Universidad de La Habana

El alcalde de Moscú no logra imponer ‘zonas libres de covid’ para vacunados en los restaurantes

El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, quería presionar a los dueños de restaurantes para que establecieran zonas “libres de covid” para los vacunados en sus establecimientos. En otras palabras, quería aparcar a los vacunados en zonas especiales, muy en la onda de la histeria.

Afortunadamente los propietarios han rechazado la medida y han pedido que se levantaran las restricciones sanitarias.

El turismo en Moscú ha disminuido a la mitad a causa de las medidas adoptadas durante la pandemia. Para ayudar al sector, a Sobianin se le ocurrió una iniciativa que no ha gustado nada, sobre todo teniendo en cuenta que la vacunación no avanza nada en Rusia.

Los rusos han entrado en la vía de una desobediencia creciente frente a todo tipo de medidas seudosanitarias. Durante el invierno fracasaron los códigos QR para entrar en bares y restaurantes. No lograron imponerlos obligatoriamente, los dejaron a la voluntad de los dueños de los locales y estos pasaron olímpicamente de las recomendaciones del alcalde.

Fue muy curioso porque los establecimientos sin código QR estaban abarrotados de clientes, mientras que en los demás sobraba espacio. La chapuza fue abandonada y los locales acabaron quitando los códigos de la puerta.

Ahora los dueños de los locales están a la ofensiva y no quieren ninguna restricción, en particular, que se ponga fin a la estúpida exigencia de que los clientes lleven guantes y que el ayuntamiento deje de multar a los establecimientos por infracciones sanitarias.

Para fomentar la vacunación hay establecimientos que ofrecen descuentos a quienes se han inyectado, pero la mayor parte del sector rechaza cualquier medida discriminatoria basada en las vacunas.

El gobierno alemán intentó desprenderse de mascarillas de mala calidad entregándoselas a mendigos y discapacitados

Al comienzo de la pandemia Alemania compró de varios lotes de mascarillas chinas por valor de 1.000 millones de euros. Fue un gasto inútil porque las mascarillas no cumplían las normas europeas de calidad y más de un año después la mayoría siguen almacenadas a la espera de darles uso o de destruirlas.

El ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, quiso deshacerse de ellas entregándolas a los mendigos, personas con discapacidad y perceptores de ayudas sociales (*).

El Ministerio de Trabajo tuvo que pararle los pies al de Sanidad, dispuesto a repartir entre colectivos desfavorecidos unas mascarillas que no servían para nada. Las normas europeas de calidad exigen hacer análisis de calidad antes de distribuirlas.

Pero todo se hizo al estilo chapucero que ha caracterizado a la pandemia desde el primero momento. Las pruebas no llegaron a hacerse y, pese a ello, el ministerio de Sanidad diseñó un plan para repartir las mascarillas durante la segunda ola de la pandemia.

En un correo electrónico el número dos del Ministerio de Trabajo alemán, Björn Böhning, contesta a su homólogo en Sanidad: “La seguridad y la salud deben ser lo primero, especialmente con respecto a los grupos de personas vulnerables”, y urge a que se les hagan los “esenciales” análisis de calidad.

El ministerio pone la misma disculpa para las mascarillas que para las vacunas: fueron autorizadas para su distribución en Alemania mediante un “procedimiento de emergencia”. Según Sanidad, el procedimiento de emergencia, en el que el control es puramente documental, era suficiente dada la situación de necesidad. Para Trabajo, había que hacer nuevos exámenes físicos, de simulación de uso.

Tras fallar los intentos para colocar las mascarillas chinas entre los desfavorecidos, El Ministerior de Sanidad decidió destruirlas, con lo que se daban por perdidos 1.000 millones de euros. El Ministerio también lo desmiente: asegura que las destinará a la reserva estratégica de material que prepara para enfrentarse a las futuras pandemias que tienen en marcha.

“Es escandaloso e inhumano”, dijo al día siguiente Lars Klingbeil, secretario general de la socialdemocracia, seguido el cabecilla del partido, Norbert Walter-Borjans, y la copresidenta Saskia Esken.

(*) https://www.spiegel.de/politik/deutschland/corona-so-will-jens-spahn-schrottmasken-im-wert-von-einer-milliarde-euro-loswerden-a-22872107-0002-0001-0000-000177779146

El mismo periodista de las ‘armas de destrucción masiva’ ha inventado el origen del coronavirus en Wuhan

El periodista que propagó la información sobre los científicos de Wuhan que cayeron enfermos antes de la declaración oficial de pandemia, Michael R. Gordon, es el mismo que difundió el bulo de las armas de destrucción masiva que condujo a la Guerra de Irak.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Wang Wenbin, arremetió contra Michael R. Gordon, especialista de seguridad nacional del Wall Street Journal y uno de los promotores del fraude sobre el origen artificial del coronavirus (1).

“No hace mucho, Michael R. Gordon, un periodista estadounidense, citando un supuesto ‘informe de inteligencia estadounidense no divulgado previamente’, sugirió una relación inverosímil entre los ‘tres investigadores enfermos’ del laboratorio de Wuhan y el brote de Covid-19’, dijo Wang el viernes (2).

“Hace diecinueve años, fue el mismo periodista el que inventó una información falsa citando fuentes sin fundamento sobre el ‘intento de adquisición de armas nucleares por parte de Irak’, lo que condujo directamente a la guerra’, añadió, en referencia a la invasión estadounidense de 2003.

El artículo del Wall Street Journal, publicado el 23 de mayo, citaba “un informe de inteligencia estadounidense no revelado previamente” según el cual tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan enfermaron gravemente en noviembre de 2019 con síntomas “consistentes” con el “covid-19”, así como con la gripe estacional.

El informe fue recogido por otras cadenas de intoxicación mundiales, que recientemente han empezado a cambiar su cobertura sobre los orígenes del coronavirus. Antes calificaban de “conspiranoicas” las teorías de que el virus era de origen humano. Ahora dicen lo contrario.

El coronavirus no surgió en Wuhan, ni ha “saltado” al ser humano procedente de ningún animal, ni de ningún vegetal. Está en la humanidad desde tiempos ancestrales.

(1) https://www.wsj.com/articles/intelligence-on-sick-staff-at-wuhan-lab-fuels-debate-on-covid-19-origin-11621796228
(2) https://twitter.com/MFA_China/status/1400837518665256964

Al principio las mascarillas no eran necesarias, luego fueron imprescindibles y ahora son perjudiciales

Las mascarillas FFP2 han sido las más recomendadas por los “expertos” de la tele. Austria impuso su uso obligatorio en febrero de este año (1). Sin embargo, este tipo de mascarillas no sólo no protegen de nada sino que pueden causar síndromes respiratorios agudos. En marzo de este año Canadá detectó grafeno en las mascarillas de la empresa Metallifer y al mes siguiente la Organización de Consumidores y Usuarios recomendó su retirada en España (2).

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios difundió un comunicado en el que anunciaba el “cese voluntario de comercialización” de estas mascarillas, es decir, que se prohibieron de tapadillo, a la chita callando.

¿Cuántas personas han utilizado mascarillas tóxicas durante meses? Nadie dice nada. No obstante, la detección de grafeno en las mascarillas ha creado un nuevo mercado. Ahora hay empresas que venden mascarillas sin grafeno.

Es algo que venimos advirtiendo desde hace meses. Las mascarillas no sirven para prevenir ningún virus y, además, son insanas. Es atroz encerrar a los trabajadores en sus puestos portando una mascarilla durante toda la jornada laboral.

Una a una, los diferentes tipos de mascarillas han pasado de ser obligatorias a ser prohibidas… después de haber sido utilizadas durante meses. Por ejemplo, en febrero de este año, Bélgica retiró del mercado las mascarillas de tela Avrox.

Pero en España los medios no sólo no han informado de nada de esto, sino que los sindicatos han exigido su uso obligatorio y han impuesto a las empresas que las distribuyan gratuitamente.

¿Cuántas mascarillas se han falsificado? No lo sabemos.

¿Cuántas mascarillas se han utilizado de forma incorrecta y, por tanto, tienen consecuencias perjudiciales para la salud? Es difícil decirlo, pero debería preocupar ver a los niños enmascarados, por ejemplo.

En abril de este año cuatro ONG se dirigieron a la Comisión Europea para alertar sobre las mascarillas FFP2, fabricadas por la empresa china Shengquan. La respuesta inicial fue que las autoridades sanitarias europeas y estadounidenses las habían “probado y aprobado”. Era mentira. En cualquier caso, no sería la primera vez que la “autoridad sanitaria” recomienda algo perjudicial para la salud. Es más frecuente de lo que muchos creen.

Francia también ha prohibido las mascarillas que contienen grafeno y han retirado 17 millones de ellas del mercado. Estas mascarillas se habían distribuido principalmente a los trabajadores de la sanidad.

¿Cuántas mascarillas hay en el mercado que contengan sustancias tóxicas aún no identificadas o detectadas? También es difícil decirlo porque nadie informa de nada.

¿Cuándo se evaluarán las consecuencias sicológicas y sociales del uso de mascarillas durante largos periodos de tiempo? Ya lo estamos viendo: tras el terror, las consultas sicológicas se están llenando, sobre todo de adolescentes.

Al principio de la pandemia los “expertos“, como Fernando Simón, dijeron que las mascarillas no eran necesarias. Luego dijeron que eran imprescindibles. Todo acabará cuando reconozcan que han sido perjudiciales.

(1) https://www.huffingtonpost.es/entry/uno-de-los-cientificos-espanoles-mas-prestigiosos-lanza-un-aviso-fundamental-sobre-las-mascarillas-ffp2_es_6017c343c5b6aa4bad358ea8
(2) https://www.ocu.org/salud/bienestar-prevencion/noticias/riesgo-mascarillas-grafeno

Noruega vincula algunas muertes de ancianos en los asilos con la vacuna de Pfizer

La vacuna contra el coronavirus de Pfizer es “probablemente” responsable de al menos 10 muertes de ancianos frágiles en asilos de Noruega, según un grupo de expertos de la Agencia Noruega del Medicamento que ha publicado sus conclusiones en la revista científica British Medical Journal (*).

El panel de expertos se creó a finales de febrero de este año para investigar la causa de las primeras 100 muertes registradas de ancianos residentes en asilos que habían sido vacunados con dosis de Pfizer. En ese momento se habían vacunado a unos 30.000 ancianos en los asilos de Noruega.

Aunque la tasa de mortalidad en los asilos suele ser muy alta y se preveía la muerte de algunos ancianos tras la vacunación, la Agencia Noruega del Medicamento estaba interesada en determinar si la vacuna podía haber precipitado alguna muerte de ancianos frágiles.

El estudio se llevó a cabo el 19 de mayo y concluyó que la relación causal entre la vacuna de Pfizer y la muerte se consideraba “probable” en 10 de los 100 casos estudiados, “posible” en otros 26 casos e “improbable” en 59 casos. Los cinco restantes los consideraron “inclasificables”.

Aunque subrayó la considerable incertidumbre en torno a sus conclusiones, el equipo científico reconoció el riesgo de que las reacciones adversas a las vacunas entre los pacientes muy frágiles pudieran iniciar una cascada de complicaciones que, en el peor de los casos, podría conducir a una muerte temprana.

El equipo afirma que se podría haber realizado una evaluación más exhaustiva de los beneficios y riesgos de la vacunación en el caso de algunos ancianos muy frágiles, especialmente durante las primeras semanas de administración de la vacuna.  Las personas con una esperanza de vida muy corta tienen poco que ganar con la vacunación, dijo Sigurd Hortemo, consultor médico principal de la Agencia Noruega del Medicamento. Existe un riesgo cierto de que se adelante el momento de la muerte y de que los ancianos experimenten reacciones adversas a la vacuna en los últimos días de su vida.

Los beneficios de la vacunación en personas muy frágiles con una esperanza de vida muy corta deben evaluarse cuidadosamente frente a los riesgos asociados y, a menudo, puede ser mejor no vacunar, recomendó el equipo científico.

Las medidas preventivas, como una buena hidratación, la revisión de los medicamentos y la optimización del tratamiento de las enfermedades comórbidas, también pueden reducir el riesgo de consecuencias mortales de las reacciones adversas a las vacunas, añadió el equipo.

(*) https://www.bmj.com/content/373/bmj.n1372.full

Drones de combate turcos han atacado a la población libia sin seguir instrucciones de seres humanos

La guerra de las máquinas contra los seres humanos ya no es ninguna película, según afirma la ONU en un informe de 500 páginas sobre la situación en Libia que publicó en marzo.

Los drones de combate Kargu-2, fabricados por la empresa turca STM, persiguieron a la población sin seguir instrucciones procedentes de seres humanos.

“Los convoyes logísticos en retirada y las unidades de las fuerzas afiliadas a Haftar fueron perseguidos y tiroteados a distancia por drones de combate o sistemas de armas letales autónomas”, dice el informe.

Los sistemas automáticos de armas “habían sido programados para atacar objetivos, sin necesidad de una conexión de datos entre el operador y la munición y, por lo tanto, estaban realmente en modo de búsqueda automática», añade la ONU.

El documento no dice si hubo víctimas o heridos como resultado de los ataques, pero los expertos de la ONU dicen que “el acoso constante de drones de combate, combinados con sistemas de armas letales autónomas” ha ocasionado la “derrota de las fuerzas afiliadas a Haftar en el oeste de Libia”.

“Kargu puede utilizarse eficazmente contra objetivos tanto estáticos como móviles gracias a su capacidad de procesamiento de imágenes en tiempo real y a sus algoritmos de aprendizaje automático integrados en la plataforma”, asegura la empresa fabricante de drones.

Las armas de guerra autónomas llevan años preocupando a la ONU. En 2017 se inició un debate sobre su prohibición y en 2013 Human Rights Watch lanzó una campaña “Stop Killer Robots” para expresar su preocupación por estos avances tecnológicos del material bélico.

En 2018 el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó estas armas como “políticamente inaceptables y moralmente repugnantes” y pidió a los Estados miembros que las prohibieran.

En agosto del año pasado Human Rights Watch publicó un informe en el que afirmaba que la mayoría de los países del mundo reconoce la necesidad de que sean los seres humanos quienes manejen este tipo de armas.

Sin embargo, Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Israel y Australia se oponen a su prohibición internacional. En cuanto a China, desea prohibir su uso, pero no su desarrollo y producción. Todos estos países siguen desarrollando o invirtiendo masivamente en en sistemas de inteligencia artificial y armas autónomas.

Facebook es una guarida de espías

Los titulares se repiten una y otra vez desde hace muchos años: Facebook es una guarida de espías, veteranos agentes de inteligencia contratados para cumplir numerosas tareas (1). La diferencia entre un monopolio tecnológico y el espionaje de toda la vida es cada vez más difícil de trazar.

Los espías contratados por Facebook se esfuerzan por detectar las cuentas que consideran como integrantes de las “redes de influencia” de Rusia. En diciembre del año pasado Facebook cerró varias de ellas en África, especialmente en Libia y la República Centroafricana.

La red social lleva a cabo muchas de las operaciones de espionaje con el pretexto de “lucha contra las noticias falsas”, que suelen ser las que tienen su origen en Rusia o manifiestan simpatías por Rusia. Primero permiten la difusión de la cuenta, hasta que alcanza un nivel crítico de seguidores, tras lo cual se clausura.

La censura en internet no ha podido impedir que la semana pasada ondearan banderas rusas en las calles Bangui, la capital de la República Centroafricana, durante una manifestación popular.

En 2019 la red social admitió que espiaba las conversaciones de audio de sus usuarios para elaborar mejor los anuncios o hacer más atractivas sus páginas. La revelación sacudió a los miembros de la red social, muchos de los cuales se dieron de baja.

Durante una comparecencia ante el Congreso en abril de 2018, Zuckerberg negó espiar a sus usuarios. Un año después, en un comunicado enviado a la agencia Bloomberg, Facebook afirmó haber pagado a cientos de subcontratistas de inteligencia para transcribir fragmentos de audio de las conversaciones de algunos usuarios para calibrar mejor sus anuncios, o hacer más atractivas sus páginas (2).

La multinacional añade que ha abandonado esta práctica, al igual que otras grandes empresas del sector. “Al igual que Apple o Google, la semana pasada congelamos la práctica de que los humanos escuchen las grabaciones de sonido”, afirmaba el comunicado.

Según Bloomberg, los espías encargados de transcribir las conversaciones no fueron informados del origen de las grabaciones de las entrevistas, ni del uso que la red social hizo de ellas.

Facebook fue multado con 5.000 millones de dólares por el “mal uso” de los datos privados de sus usuarios.

El MI6 recurre a Facebook para reclutar a sus agentes, según informó Computing Magazine en 2008 (3). El servicio de inteligencia británico publica anuncios clasificados en la red social como parte de sus campañas de captación.

“¿Busca un cambio de carrera? Sus talentos pueden interesar al MI6. Únase a nuestros agentes sobre el terreno y participe en la recopilación y el análisis de información mundial para proteger al Reino Unido”, dice uno de sus anuncios.

El MI6 también anima a los usuarios de Facebook a presentar su solicitud directamente en el sitio web del espionaje británico.

(1) https://www.intelligenceonline.fr/renseignement-d-affaires/2021/06/04/comment-la-threat-intelligence-de-facebook-est-devenue-un-repaire-d-anciens-du-renseignement,109670694-art
(2) https://medias241.com/international/facebook-un-nid-despions/
(3) https://deligne.wordpress.com/2008/09/30/facebook-nid-despions/

Periodistas y espías se forman en las mismas escuelas de guerra sicológica

Un instituto universitario, el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, funciona como escuela de espionaje. Sus puestos de enseñanza están ocupados por actuales y antiguos funcionarios de la OTAN, oficiales del ejército y oficiales de inteligencia, con el fin de formar a la próxima generación de espías y oficiales de inteligencia. Sin embargo, ahora podemos revelar otro aspecto aún más preocupante de este departamento: los periodistas. Un número desproporcionado de los reporteros, productores y presentadores más influyentes del mundo, que representan a los medios de comunicación más conocidos y respetados -entre ellos el New York Times, la CNN y la BBC- han aprendido su oficio en las aulas de este departamento londinense, lo que plantea serias dudas sobre los vínculos entre el Cuarto Poder y el Estado de seguridad nacional.

Cada vez más, parece que las agencias de inteligencia de todo el mundo empiezan a valorar a los agentes con una sólida formación académica. Un estudio de 2009 publicado por la CIA describe el valor de “utilizar las universidades como medios de formación en materia de inteligencia”, escribiendo que “la exposición a un entorno académico, como el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, puede añadir varios elementos que pueden ser más difíciles de proporcionar dentro del sistema gubernamental”.

El documento, redactado por dos miembros del personal del King’s College, se jactaba de que el profesorado del departamento tenía “una amplia y completa experiencia en materia de inteligencia”. No era una exageración. Entre el profesorado actual del departamento de Estudios de Guerra se encuentran el ex secretario general de la OTAN, el ex ministro de Defensa del Reino Unido y oficiales militares del Reino Unido, Estados Unidos y otros países de la OTAN. “Aprecio profundamente el trabajo que estáis haciendo para formar y educar a nuestros futuros líderes de seguridad nacional, muchos de los cuales están en esta audiencia”, dijo Leon Panetta, entonces Secretario de Defensa de EE.UU. (y antiguo Director de la CIA), en un discurso en el departamento en 2013.

El King’s College de Londres también admite tener una serie de contratos en curso con el Estado británico, incluido el Ministerio de Defensa, pero se niega a revelar los detalles de estos acuerdos.

Aunque se trata de una universidad británica, el King’s College está muy orientado a los estudiantes estadounidenses. Actualmente hay 1.265 estudiantes estadounidenses matriculados, lo que representa alrededor del 4 por ciento del alumnado. Muchos graduados del Departamento de Estudios de la Guerra ocupan puestos importantes en los principales medios de comunicación estadounidenses. Andrew Carey, jefe de la oficina de la CNN en Jerusalén, por ejemplo, obtuvo un máster allí en 2012. La cobertura de Carey sobre el último ataque israelí a Gaza presentó al Estado del apartheid como una “respuesta“ a los ataques con cohetes de Hamás, en lugar de instigar la violencia. Un memorando interno filtrado que Carey envió a su personal el mes pasado en el momento álgido de los bombardeos les pedía que incluyeran siempre el hecho de que el Ministerio de Sanidad de Gaza está supervisado por Hamás, para que los lectores no empezaran a creer las cifras bien documentadas de las víctimas palestinas causadas por los días de bombardeos. “Tenemos que ser transparentes sobre el hecho de que el Ministerio de Sanidad de Gaza está dirigido por Hamás. Por lo tanto, cuando citamos las últimas cifras de víctimas y las atribuimos al Ministerio de Sanidad de Gaza, debemos incluir el hecho de que está dirigido por Hamás”, rezan sus instrucciones.

Una vez hechos públicos, sus comentarios suscitaron una amplia reacción. “Esta es una página sacada directamente del libro de jugadas de Israel. Sirve para justificar el ataque a civiles e instalaciones médicas”, comentó Dena Takruri, presentadora y productora principal de Al-Jazeera.

El New York Times, el periódico más influyente de Estados Unidos, también ha empleado a ex alumnos del Departamento de Estudios de Guerra. Christiaan Triebert (M.A., 2016), por ejemplo, es reportero en su equipo de investigaciones visuales. Incluso ganó un premio Pulitzer por “Revelaciones sobre Rusia y las acciones agresivas de Vladimir Putin en países como Siria y Europa”. La contratación de estudiantes de la escuela de espionaje para desprestigiar a Rusia parece ser una táctica habitual del Times, que también empleó a Lincoln Pigman entre 2016 y 2018 en su oficina de Moscú.

Josh Smith, corresponsal principal de la influyente agencia de noticias Reuters y anteriormente su corresponsal en Afganistán, también es un graduado del departamento en cuestión, al igual que Daniel Ford, del Wall Street Journal.

Pero quizá la figura mediática más influyente de la universidad sea Ruaridh Arrow. Arrow ha sido productor en varias de las principales cadenas de noticias de Reino Unido, como Channel 4, Sky News y la BBC, donde fue editor mundial y productor principal de Newsnight, el programa político estrella de la cadena. En 2019, Arrow dejó la BBC para convertirse en productor ejecutivo en NBC News.

Una escuela de guerra sicológica

Como es lógico, para una universidad con sede en Londres, el principal destino periodístico de los graduados del departamento de Estudios de Guerra es Reino Unido. De hecho, la BBC, la poderosa emisora estatal del país, cuenta con muchos ex alumnos del Departamento de Estudios de Guerra. Arif Ansari, jefe de noticias de la red asiática de la BBC, completó un máster analizando la guerra civil siria en 2017 y fue rápidamente seleccionado para un programa de desarrollo de dirección, lo que le puso a cargo de un equipo de 25 periodistas que cubren noticias principalmente para las grandes comunidades británicas de Oriente Medio y Asia del Sur.

Muchos miembros del personal de la BBC comienzan a estudiar en King’s años después de que sus carreras hayan despegado, compaginando su vida laboral con la búsqueda de nuevas cualificaciones. Ahmed Zaki, periodista sénior de BBC Global News, empezó su máster seis años después de entrar en la BBC. Ian MacWilliam -que pasó diez años en el Servicio Mundial de la BBC, el canal de noticias oficial del país a nivel mundial, especializado en regiones sensibles como Rusia, Afganistán y Asia Central- decidió estudiar en King’s más de 30 años después de haberse graduado por primera vez.

Otro influyente ex alumno de Estudios de Guerra en el Servicio Mundial es Aliaume Leroy, productor de su programa Africa Eye. La conocida presentadora de noticias de la BBC, Sophie Long, también se graduó en este departamento y trabajó para Reuters e ITN antes de incorporarse a la cadena pública.

“Es un secreto a voces que el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres funciona como la escuela de acabado de los segurócratas angloamericanos. Así que quizás no sea sorprendente que los graduados de sus diversos cursos militares y de inteligencia también entren en un mundo de periodismo corporativo que existe para encubrir los mensajes de esas mismas agencias de ‘seguridad’”, dice Matt Kennard, un periodista de investigación de Declassified U.K., que ya ha expuesto los vínculos de la universidad con el Estado británico. “Sin embargo, esto es un peligro real y presente para la democracia. El imprimátur de la universidad da a la investigación del departamento una pátina de independencia cuando en realidad funciona como el brazo de investigación no oficial del Ministerio de Defensa de Reino Unido”, añadió.

El Departamento de Estudios de Guerra también forma a muchos periodistas y comentaristas internacionales, como Nicholas Stuart, del Canberra Times (Australia), la escritora pakistaní Ayesha Siddiqa, cuyo trabajo ha aparecido en el New York Times, Al-Jazeera, The Hindu y muchos otros medios, y la escritora israelí Neri Zilber, que colabora con el Daily Beast, The Guardian, Foreign Policy y Politico.

¿De qué va todo esto?

¿Por qué muchas de las figuras más influyentes de nuestros medios de comunicación están alojadas en un departamento bien conocido por sus vínculos con el poder del Estado, por sus profesores que son militares o ex funcionarios del gobierno en activo, y por su producción de espías y agentes para varias agencias de tres siglas? Esto no quiere decir que estos periodistas sean todos espías potenciales: no lo son. Se trata más bien de poner de manifiesto los estrechos y alarmantes vínculos entre el Estado de seguridad nacional y el cuarto poder en el que confiamos para controlar su poder y exigirle responsabilidades.

Los periodistas formados en este tipo de entorno son mucho más propensos a ver el mundo de la misma manera que sus profesores. Y es posible que sean menos propensos a desafiar el poder del Estado cuando los funcionarios a los que examinan son sus compañeros de clase o sus profesores.

Este tipo de preguntas abundan cuando existe un fenómeno de este tipo: ¿por qué tantos periodistas eligen estudiar en este departamento en particular, y por qué tantos de ellos llegan a ser tan influyentes?, ¿están controlados por las agencias de seguridad, sin saberlo o no?, ¿cómo son de independientes?, ¿se limitan a repetir los argumentos de los Estados británico y estadounidense, como hacen las publicaciones del Departamento de Estudios de Guerra?

En cuanto a la selección de los candidatos, la BBC ha admitido que, al menos hasta la década de 1990, llegó a acuerdos con el MI5, la agencia de espionaje nacional, para asegurarse de que no se contrataba en secreto a personas con inclinaciones izquierdistas y/o antibélicas, o con opiniones críticas con la política exterior y el imperio británicos. Cuando se le preguntó si esta política seguía vigente, la emisora declinó hacer comentarios, citando “cuestiones de seguridad”, una respuesta que probablemente no tranquilice a los escépticos.

“Aunque me parece muy interesante que una sola institución académica pueda desempeñar un papel tan importante en el reclutamiento de intelectuales activistas favorables al establishment y su transmisión a los medios de comunicación, no es tan sorprendente”, dice Oliver Boyd-Barrett, profesor emérito de la Escuela de Medios y Comunicación de Bowling Green State y experto en la colusión entre el gobierno y los medios de comunicación:

Las instituciones de élite han sido en el pasado, y podría decirse que todavía lo son hoy, importantes campos de juego para las agencias de inteligencia. La historia del Estado-nación moderno en general, y no sólo la de Estados Unidos, parece sugerir que las élites consideran que la unidad nacional -y, por tanto, la seguridad de las élites- sólo puede lograrse mediante una gestión cuidadosa y, a menudo, la supresión o desviación de la disidencia. Normalmente se destinan a este fin muchos más recursos de los que muchos ciudadanos, formados en la propaganda de la democracia, se dan cuenta o se preocupan por conceder.

Los muchachos de Bellingcat

Aunque los periodistas mencionados anteriormente no son espías, otras figuras de los Estudios de la Guerra que trabajan en el periodismo podrían ser descritas como tales, incluidos los que trabajan para el influyente y cada vez más famoso sitio web de investigación Bellingcat.

Cameron Colquhoun, por ejemplo, pasó casi una década en el GCHQ, la versión británica de la NSA, donde fue analista principal a cargo de las operaciones cibernéticas y antiterroristas. Se graduó en el King’s College de Londres y en el Departamento de Estado. Estos antecedentes no se revelan en su perfil de Bellingcat, que se limita a describirlo como director general de una empresa de inteligencia privada que “realiza investigaciones éticas“ para clientes de todo el mundo.

Nick Waters, investigador principal de Bellingcat, pasó cuatro años como oficial del ejército británico, incluso en Afganistán, donde ayudó a conseguir los objetivos del Estado británico en la región. Después se unió al Departamento de Estudios de Guerra y a Bellingcat.

Durante mucho tiempo, el fundador de Bellingcat, Eliot Higgings, desestimó las acusaciones de que su organización estaba financiada por la National Endowment for Democracy (NED) del gobierno estadounidense -una organización de la CIA- como una ridícula “conspiración”. Sin embargo, en 2017, admitió que era cierto. Un año más tarde, Higgins se incorporó al Departamento de Estudios de la Guerra como becario visitante. Entre 2016 y 2019, también fue miembro senior del Consejo Atlántico, el grupo de expertos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Parece que Higgins ha utilizado el departamento universitario como campo de reclutamiento, encargando a otros graduados en estudios de guerra como Jacob Beeders, Christiaan Triebert y Aliaume Leroy que escriban para su sitio.

La CIA tiene en muy alta estima a Bellingcat. “No quiero ser demasiado excesivo, pero nos encanta” Bellingcat”, dijo Marc Polymeropoulos, antiguo jefe adjunto de operaciones de la agencia para Europa y Eurasia. Otros oficiales explicaron que Bellingcat podría ser utilizado para exteriorizar y legitimar los argumentos antirrusos. “El mayor valor de Bellingcat es que luego podemos ir a los rusos y decirles ‘aquí tienes’ [cuando pidan pruebas]”, añadió Daniel Hoffman, antiguo jefe de estación de la CIA.

Bellingcat pillado in fraganti

Bellingcat actúa para encubrir los temas de conversación sobre seguridad nacional del Estado en la corriente principal, bajo la apariencia de periodistas de investigación neutrales.

Documentos recientemente filtrados muestran cómo Bellingcat, Reuters y la BBC cooperaron en secreto con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido (FCO) para socavar el Kremlin y promover el cambio de régimen en Moscú. Esto incluía la formación de periodistas y la promoción de medios de comunicación explícitamente antirrusos en Europa del Este. Lamentablemente, el FCO señaló que Bellingcat había quedado “algo desacreditado”, ya que difundía constantemente desinformación y estaba dispuesto a elaborar informes para cualquiera que tuviera dinero.

Sin embargo, una nueva propuesta del Parlamento Europeo publicada el mes pasado recomienda contratar a Bellingcat para que ayude a elaborar informes que sienten las bases de las sanciones contra Rusia, para excluirla de los organismos internacionales y para “ayudar a transformar a Rusia en una democracia”. En otras palabras, para derrocar al gobierno de Vladimir Putin.

Un vínculo periodístico académico

El Departamento de Estudios de Guerra también forma parte de este grupo pro OTAN y anti Rusia. Además de estar compuesto por soldados, espías y funcionarios, publica influyentes informes que asesoran a los gobiernos occidentales en política exterior y de defensa. Por ejemplo, un estudio titulado “La futura dirección estratégica de la OTAN“ aconseja a los Estados miembros que aumenten sus presupuestos militares y permitan el almacenamiento de armas nucleares estadounidenses en su territorio, con el fin de “compartir la carga”. También recomienda que la OTAN redoble su compromiso de oponerse a Rusia, al tiempo que advierte de la urgente necesidad de desarrollar una “política coherente“ para hacer frente a la amenaza china.

Otros informes de Estudios de Guerra afirman que Rusia está librando una “guerra informativa y psicológica“ a través de sus canales estatales RT y Sputnik, y aconsejan a Occidente que utilice sus medios técnicos para evitar que sus ciudadanos consuman esta propaganda extranjera.

Los académicos del King’s College de Londres también han resultado vitales para mantener en prisión al editor disidente Julian Assange. Un psiquiatra que trabajó con el departamento de Estudios de Guerra declaró ante el tribunal que el australiano sólo sufría una depresión “moderada“ y que su riesgo de suicidio era “manejable”, concluyendo que su extradición a Estados Unidos “no sería injusta”. Como reveló la investigación de Matt Kennard, el Ministerio de Defensa británico había financiado el instituto en el que trabajaba con 2,2 millones de libras (3,1 millones de dólares), aunque el psiquiatra en cuestión afirmó que su trabajo no estaba financiado directamente por el Ministerio de Defensa.

El King’s College de Londres promociona su departamento de Estudios de la Guerra tanto entre los graduados como entre los no graduados como un trampolín para la carrera de periodismo. En la sección de “perspectivas profesionales“ de su curso de maestría en estudios sobre la guerra, dice a los estudiantes interesados que “los graduados pasan a trabajar para ONG, el FCO, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior, la OTAN, las Naciones Unidas, o hacen carrera en el periodismo, las finanzas, el mundo académico, el servicio diplomático, las fuerzas armadas, etc.”

Del mismo modo, a los estudiantes universitarios se les dice que “obtendrán una comprensión profunda y sofisticada de la guerra y las relaciones internacionales, tanto como temas dignos de estudio como de preparación intelectual para la más amplia gama posible de opciones profesionales, incluyendo el gobierno, el periodismo, la investigación y las organizaciones humanitarias e internacionales”.

Cursos como “Nuevas guerras, nuevos medios de comunicación, nuevo periodismo“ combinan periodismo e inteligencia y están supervisados por académicos especializados en estudios bélicos.

No es de extrañar que el departamento haya formado a muchos políticos influyentes, incluidos jefes de Estado extranjeros y miembros del Parlamento británico. Sin embargo, los ámbitos de la política de defensa y de la política se solapan de forma considerable. El hecho de que el departamento que forma a los altos funcionarios del gobierno y a los agentes de las agencias secretas de tres siglas sea también el lugar que produce muchos de los periodistas en los que confiamos para enfrentarse y controlar a esos funcionarios es gravemente problemático.

Un respeto malsano por la autoridad

Por desgracia, en lugar de desafiar al poder, muchos medios de comunicación modernos amplifican su mensaje sin criticarlo. Los funcionarios del Estado y los agentes de inteligencia se encuentran entre las fuentes menos fiables, periodísticamente hablando. Sin embargo, muchas de las historias más importantes de los últimos años se basan en nada más que rumores de funcionarios que ni siquiera ponen sus nombres a sus afirmaciones.

El nivel de credulidad de los periodistas modernos hacia los poderosos fue resumido por la ex corresponsal de la CNN en la Casa Blanca, Michelle Kosinski, quien dijo el mes pasado: “Como periodista estadounidense, nunca esperas que tu propio gobierno te mienta, repetidamente, que tu propio gobierno retenga información que el público tiene derecho a conocer, y que tu propio gobierno espíe tus comunicaciones”.

Por desgracia, la credulidad se extiende a la colaboración con los servicios secretos en algunos casos. Los correos electrónicos filtrados muestran que Ken Dilanian, un reportero de seguridad nacional de Los Angeles Times, enviaba sus artículos directamente a la CIA para que los editara antes de su publicación. Lejos de ser penalizado en su carrera, Ken Dilanian es ahora corresponsal de seguridad nacional de NBC News.

Según Boyd-Barrett, los gobiernos dependen de “la ayuda de unos medios de comunicación penetrantes, conniventes y complacientes que, en los últimos tiempos -y en el contexto de la confusión masiva sobre las campañas de desinformación reales o supuestas en Internet- se están convirtiendo en guardianes cada vez más problemáticos del derecho del público a saber”.

El control de las redes sociales

En los últimos años, el Estado de seguridad nacional también ha aumentado su influencia sobre los gigantes de las redes sociales. En 2018, Facebook y el Atlantic Council establecieron una asociación en la que el gigante de Silicon Valley subcontrató parcialmente la gestión de los flujos de noticias de sus 2.800 millones de usuarios al Digital Forensics Lab del Consejo, aparentemente para ayudar a detener la propagación de noticias falsas en línea. El resultado, sin embargo, ha sido la promoción de medios corporativos “fiables“ como Fox News y CNN y la penalización de las fuentes independientes y alternativas, que han visto descender su tráfico de forma drástica. A principios de este año, Facebook también contrató al ex secretario de prensa de la OTAN y actual miembro del Consejo Atlántico, Ben Nimmo, como su jefe de inteligencia. El director de políticas de Reddit es también un antiguo funcionario del Consejo Atlántico.

Mientras tanto, en 2019, un alto ejecutivo de Twitter para la región de Oriente Medio salió a la luz como oficial en servicio activo de la 77 Brigada del Ejército británico, su unidad dedicada a las operaciones psicológicas y la guerra en línea. Lo más destacable de este acontecimiento es la casi total falta de atención que recibió por parte de la prensa convencional. En un momento en el que la injerencia extranjera en internet era quizá la noticia número uno del ciclo informativo, sólo un gran medio de comunicación, Newsweek, lo mencionó siquiera. Además, el reportero que cubrió la historia renunció unas semanas después, alegando una censura asfixiante y una cultura de deferencia a los intereses de seguridad nacional.

Ahora tenemos un panorama mediático en el que muchos de los periodistas más influyentes de Occidente están formados exactamente por las mismas personas, en el mismo departamento, que la nueva generación de agentes de seguridad nacional.

El hecho de que tantos espías, funcionarios del gobierno y periodistas encargados de exigirles responsabilidades en nuestro nombre provengan todos del mismo lugar no es un buen augurio para una democracia sana y abierta. Aprender codo con codo ha contribuido a crear una situación en la que el Cuarto Poder se ha vuelto extremadamente deferente con el llamado Estado Profundo, donde las palabras de un funcionario anónimo se toman como evangelio. El Departamento de Estudios de Guerra es sólo una parte de este fenómeno más amplio.

Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/spy-school-kings-college-london-churning-out-journalists/277582/

La violencia en el seno del proletariado

La violencia en el seno del proletariado, con su secuela de muertes, violaciones y agresiones las cuales ocupan grandes titulares de prensa, olvida tratar la violencia de clase para enfrentarse al capitalismo, y nos sitúa en el análisis de ángulo estrecho respecto de la “violencia”, como concepto unidimensional e intrínsecamente maligno.

La desigual guerra de la lucha de clases, en la que el proletariado está perdiendo batalla tras batalla, comporta una enfermedad social que se agrava día a día. Esta enfermedad social lleva aparejada unos sentimientos de impotencia y una esquizofrenia galopante. Por un lado se está inmerso en una sociedad de la abundancia, pero ésta es solamente para los que disponen de una demanda solvente y por otro lado la falta de recursos comporta una desvalorización de los roles tradicionales.

Al mismo tiempo los benjamines de las clases medias y acomodadas con sus necesidades económicas resueltas a través de las transferencias de sus progenitores y un futuro que si bien no es halagüeño, si que les da un cierto margen de seguridad los ahorros familiares y así se envalentonan y se otorgan el derecho de pernada ejercido contra mujeres, y en este aspecto no se salvan los que se otorgan el calificativo de “progresistas”, “izquierdistas”, “anti-sistemas” o cualquier otra denominación aparentemente transformadora de la sociedad.

La propiedad de bienes materiales queda para un segmento poblacional del proletariado situado en lo que llamaríamos las nuevas clases medias (funcionariado, trabajadores sindicados fijos de grandes empresas, profesionales, hijos, hijas de la pequeña burguesía que viven de transferencias inter-generacionales, etc.). Para el resto la imposibilidad de acceder a algún tipo de propiedad ya sea vivienda, medios de transporte, ocupación fija y salario digno, etc. Todo ello hace que esta parte del proletariado se agarre desesperadamente a los últimos recursos “privados” a los cuales poder ejercer su poder-propiedad: los miembros de la familia nuclear patriarcal.

Este ejercicio de poder lo sufren en primer lugar las criaturas como símbolos primarios de propiedad, a su lado las mujeres que, transmiten el maltrato recibido hacia los más débiles: sus hijos e hijas pequeños. Y colateralmente, los hijos e hijas ya adultos que se hallan en dicha situación de impotencia descargan sus desafueros hacia los padres y madres ancianos.

En la medida que los núcleos familiares son reducidos a dos personas, introvertidas socialmente, alejadas de los amortiguadores emocionales, sociales y económicos que podría representar una estructura inter-generacional, el estallido de violencia se hace inevitable cuando en el horizonte no cabe otra visión que la de la sociedad capitalista en la cual la valorización de las personas se realiza no por lo que son sino por lo que tienen. Y de este modo una parte del proletariado depauperado se agarra como clavo ardiente a lo que considera “su propiedad” y que mediante el ejercicio de autoridad-poder sobre ella intenta contrarrestar su “no poder” en el seno de la sociedad.

Este es el germen de la llamada violencia machista que, a tenor de las informaciones sobre las diferentes agresiones, se establece mayormente en el seno del proletariado.

Las agresiones por la lacra de los “celos” que atañen a diversos estratos sociales, no son otra cosa que las derivadas del sentido de “pertenencia” de las personas a las cuales se agrede. Es el sentido de la propiedad privada sobre cosas y personas.

Este germen fundamental, interactúa dialécticamente con el modo cultural que implementa el capitalismo, tanto en el fomento y reiteración de tradiciones, que se podría decir que regeneran no solo los modelos capitalistas sino incluso los pre-capitalistas, como el contenido de fondo de buena parte del modelo educativo entendido en su conjunto de etapa pedagógica de las personas, martilleando dicho conjunto de “valores” a través del ocio cinematográfico, los video-juegos, la publicidad tradicional, las apuestas y ludopatías que afectan al proletariado y cuyos efectos —las deudas— se trasladan al espacio doméstico. Sin olvidar las religiones, que persisten por los siglos de los siglos, en el patriarcado como un factor esencial de su “derecho natural”.

En ausencia de lucha de clases protagonizada por el proletariado, que no por el capital, se deriva el sentimiento de impotencia y aislamiento que se traslada en forma violenta hacia los más débiles.

Cuando analizamos los casos de violencia hacia las personas, ya sean mujeres, hombres, criaturas o ancianos, vemos que mayormente se producen en los hogares donde las condiciones están por debajo de lo que podríamos denominar ingresos medios. El proletario, hombre, “macho” inmerso actualmente en un contexto de sumisión al patrono, incapaz de enfrentarse a las injusticias de la explotación capitalista, lejos incluso de exigir las mínimas condiciones de la venta de su fuerza de trabajo, acobardado para denunciar abusos de todo tipo, impotente, descarga su ira acumulada hacia los demás miembros de su núcleo parental, básicamente mujer y criaturas. Y no será a través de un discurso genérico sobre la violencia que se atenuarán y desaparecerán las violencias, será a través de la reorganización del proletariado sindical y políticamente que la ira y la violencia se dirigirá hacia los verdaderos responsables del deterioro ético y material de la sociedad: los y las explotadores que viven del sudor de la mayoría. Cualquier discurso que enturbie la lucha de clases y la intente desviar hacia una lucha de sexos hace un flaco favor a la resolución del problema de la violencia hacia mujeres, criaturas y ancianos.

Dentro de la burguesía, se reproducen igualmente las violencias, pero quedan escondidas, tanto por los medios de comunicación como por parte de las víctimas, de las cuales se “compra” su silencio y solamente se hace público cuando el precio de la compra de dicho silencio no satisface las expectativas de las personas agredidas. Ejemplos suficientes han aparecido en la prensa sensacionalista sobre denuncias de violaciones a mujeres y menores de ambos sexos por parte de renombradas figuras del deporte, la política, la nobleza, las finanzas… Denuncias que han llegado a los tribunales debido a que han fracasado las negociaciones sobre indemnizaciones millonarias solicitadas por las víctimas, las cuales, algunas de ellas se lucran mediante las generosas retribuciones que perciben de las cadenas televisivas para que expresen con el máximo de morbo las vejaciones sufridas. Podemos afirmar sin lugar a dudas que la inmensa mayoría de agresiones sexuales se realizan por parte de la burguesía tanto en lo referente a las violaciones de mujeres como las de menores, tanto varones como hembras, y que la mayoría de las veces quedan en perpetuo silencio al igual que las realizadas por los miembros de las diferentes órdenes religiosas, que cuando se hacen públicos solamente representan la parte superficial del iceberg, quedando en el silencio la mayoría. Poderoso caballero es don dinero.

Muchos jóvenes, alejados de cualquier experiencia inter-generacional, subordinados primero a los sistemas de enseñanza competitivos, después a los medios de comunicación audiovisuales en los cuales impera asimismo la competencia y la violencia desde los llamados “deportivos” hasta los juegos por internet incluyendo además de los aspectos violentos de carácter guerrero los correspondientes al denominado porno en el cual el papel de la mujer es reducido a objeto. Posteriormente la adicción al alcohol y las drogas como medios de evasión.

Todo ello, una mezcolanza de perspectivas frustradas, de falta de educación sentimental, de agresividad personal, de impotencia… muchos hombres se convierten en “manada”, cual animales, para agredir individual o colectivamente a mujeres consideradas por ellos como objetos de deseo y disfrute.

Causa amargura leer eslóganes “progres” como el tuit publicado por Irene Montero en la cuenta oficial del Ministerio de Igualdad que difundió un grito aparentemente feminista «Sola y borracha, quiero llegar a casa”, repetido por mujeres en algunas manifestaciones. Dichos llamamientos no son de extrañar, son la expresión de unos residuos de la pequeña burguesía ilustrada en la cual su subconsciente no alberga otra cosa que el individualismo y la alienación característicos de una semi-clase híbrida que teme al proletariado y es rechazada por la burguesía. Eslóganes parecidos son la antítesis de lo que debería ser un comportamiento social no alienado ni alienante que no tuviera necesidad de emborracharse para poder disfrutar los momentos de asueto. “Soledad y borrachera” indican la concepción reaccionaria individualista del nuevo espíritu del capitalismo como afirma Éve Chiapello (*). Ensalzar lo individual por encima de lo colectivo, alabar la alienación por el alcohol por encima de una mente clara no es un grito de libertad, es un llamamiento a la sumisión, a la dependencia y a la violencia sin sentido, pues es de imaginar la “llegada a casa” de una persona borracha, sea hombre o mujer, y las repercusiones que ello tiene hacia el resto de las personas que cohabitan con los/las beodos: madres, padres, hermanas, hermanos, amigas, amigos… El proletariado debe caminar serena y colectivamente para ejercer la violencia, serena también, contra la clase dominante.

Toda una pléyade de psicólogos, psicoanalistas, educadores sociales, policías especializados, abogados especializados, mediadores, políticos de varios colores y un largo etcétera dicen disponer de las soluciones para evitar tales desmanes y todos ellos disponen de suculentas subvenciones y de grandes titulares en los distintos medios de comunicación siempre y cuando olviden totalmente el carácter de clase de la violencia y escondan las graves contradicciones en el seno de la sociedad. Solamente quedan “autorizadas” aquellas voces que se centran en la dicotomía hombre-mujer. Cierta repugnancia debería sentirse al escuchar voces femeninas que apelando una teórica defensa del “género” al mismo tiempo ejercitan una extrema violencia de clase hacia hombres y mujeres pertenecientes tanto del proletariado autóctono como del conjunto de las sociedades periféricas.

La propuesta de un Pacto Inter-generacional Proletario, no resolvería “per se” estos problemas, pero sí que puede ser el marco idóneo en el cual poder disolver este sentimiento de apropiación, si paralelamente a la familia amplia —natural o asimilada—, se adquiere conciencia de la necesidad de la incorporación a la lucha de clases y con ella la derivación de muchas violencias hacia el verdadero responsable: el capitalismo.

(*) Luc Boltanski y Ève Chiapello, El nuevo espíritu del capitalismo, 1999

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