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Israel criminaliza a las organizaciones que defienden los derechos de los palestinos

La etiqueta de “terrorista” es, como todas las demás, etiquetas, una marca política de quita y pon. Quien etiqueta es quien tiene el poder de hacerlo. Son “terroristas” los que el gobierno incluye en una lista negra porque no sujetos incómodos y molestos. Pero en cuando dejas de serlo, sales de la lista con un decreto posterior, publicado en el Boletín Oficial del Estado por los mismos que publicaron el anterior.

Sólo hay una excepción: el gobierno nunca es “terrorista”, ni siquiera el de Israel, que desde 1948 ha hecho del “terrorismo de Estado” una política de Estado.

Israel incluye a las ONG que defienden los derechos de los palestinos en su listado de organizaciones “terroristas”. Entre ellas están Addameer, AlHaq, el Centro Bisan de Investigación y Desarrollo, Defensa de los Niños Internacional-Palestina, la Unión de Comités de Trabajo Agrícola y la Unión de Comités de Mujeres Palestinas.

“El Ministerio de Defensa israelí dijo que estaban vinculados al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), un movimiento político secular con un brazo armado que ha llevado a cabo ataques contra Israel en el pasado”, según The Guardian (*).

El truco seudolegal que ampara este tipo de prácticas es muy conocido en todas partes: en realidad tales organizaciones son los “brazos” de otras. “Actuan bajo la apariencia de organizaciones de la sociedad civil, pero en la práctica pertenecen y constituyen una rama de la dirección [del FPLP], cuya actividad principal es la liberación de Palestina y la destrucción de Israel”, dice el Ministerio de Defensa israelí.

Están “controladas por altos dirigentes” del FPLP incorporan a sus miembros, algunos de los cuales han “participado en actividades terroristas”.

Esas organizaciones son una “fuente central” de financiación del FPLP y reciben “grandes sumas de dinero de países europeos y organizaciones internacionales”, añade el Ministerio de Defensa.

Las organzaiciones que defienden los derechos de los palestinos “han recibido fondos de los Estados miembros de la UE, la ONU y otros donantes”, señala The Guardian. Se trata, pues, de cortar otra fuente de financiación de los palestinos para que no circule otros mensajes que los que difunden los sionistas.

(*) https://www.theguardian.com/world/2021/oct/22/israel-labels-palestinian-human-rights-groups-terrorist-organisations

Un casco militar de última generación fabricado por Microsoft no funciona cuando llueve

En abril el Pentágono firmó con Microsoft un gigantesco contrato de 21.900 millones de dólares para suministrar 120.000 cascos de realidad aumentada (AR) basados en su sistema HoloLens (1).

La prótesis, llamada “Sistema Visual Integrado Aumentado” (IVAS), estaba especialmente adaptada a los soldados del ejército y debía utilizarse para el entrenamiento y el combate (2).

Equipado con opciones de visión nocturna y térmica, el IVAS integra un despliegue de elementos visuales superpuestos a la vista real, cartografía 3D, así como funciones avanzadas de comunicación e intercambio de información.

Algunos prototipos con inteligencia artificial y reconocimiento facial también son capaces de identificar las amenazas. En resumen, un equipo perfecto para el soldado 2.0.

Pero la prótesis de alta tecnología, como suele ocurrir, no está a la altura y falla en lo más elemental: adolece de “problemas de maduración” y no es lo suficientemente robusto para su uso sobre el terreno, según William Glaser, jefe del Equipo Synthetic Training Environment Cross-Functional del Pentágono (3).

Es inutilizable en tiempo de lluvia. Además, las baterías que lo alimentan no duran lo suficiente y no son lo suficientemente resistentes al fuego durante el combate.

Por lo tanto, el Pentágono dijo que había “aplazado las pruebas operativas del IVAS a una fecha posterior”, al tiempo que reafirmó que estaba “plenamente comprometido con su asociación con Microsoft para avanzar en tecnologías específicas para satisfacer las necesidades operativas de los combatientes”.

También ha publicado una lista de actualizaciones del programa IVAS ya realizadas desde octubre del año pasado -como las pruebas de clima frío o la integración con vehículos blindados-, aunque sin especificar si la suspensión del programa está relacionada con los fallos denunciados.

Es un despilfarro de miles de millones de dólares que pone de manifiesto el cretinismo de la posmodernidad, en la que participan los militares y los chalados de las últimas tecnologías a partes iguales.

El caza F-35, también de “quinta generación”, construido por la empresa estadounidense Lockheed Martin a golpe de talonario, es chatarra. Sólo le han encontrado 871 fallos de programas y equipamiento.

El nuevo helicóptero CH-53K de los Marines, otra joya, no puede atravesar una nube de polvo durante más de setenta segundos porque se atasca el rotor.

En junio, un informe interno del Ministerio de Defensa británico explicaba que las pruebas del Ajax, el futuro vehículo blindado del ejército británico, se suspendieron durante varias semanas como medida de seguridad debido a las vibraciones y el ruido excesivo, que suponen un riesgo para la salud de la tripulación.

En Afganistán, los talibanes, armados con kalashnikovs de segunda mano, derrotaron al ejército regular en cuestión de semanas, a pesar de que los estadounidenses les habían dotado de los equipos más modernos.

Cuanto más rápido quiere avanzar la posmodernidad, mayores son sus chapuzas. Por eso los tecnófobos proliferan cada vez más. La mejor mermelada es la que se cuece en una olla vieja.

(1) https://www.cnbc.com/2021/03/31/microsoft-wins-contract-to-make-modified-hololens-for-us-army.html
(2) https://news.microsoft.com/transform/u-s-army-to-use-hololens-technology-in-high-tech-headsets-for-soldiers/
(3) http://www.thedrive.com/the-war-zone/42739/army-halts-widely-hyped-multi-billion-dollar-advanced-augmented-reality-goggle-program

El ejército austriaco se prepara ante un apagón eléctrico indefinido

El ejército austriaco ha anunciado que Europa podría sufrir un gran apagón eléctrico por tiempo indefinido. En agosto la ministra de Defensa austríaca, Klaudia Tanner, supervisó unas maniobras militares para responder a un gran apagón eléctrico. “La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”, asegura la ministra.

El gobierno de Viena ha lanzado una campaña de información sobre el posible apagón eléctrico en Europa, con publicidad en los medios y la difusión de más de 6.000 carteles repartidos por todo el país con el título: “¿Qué hacer cuando todo se detiene?”.

Los militares recomienda tener en casa reservas suficientes al equivalente a dos semanas de acampada, así como pactar de forma previa con familiares y amigos un punto de encuentro y sentar las bases de una red de cooperación vecinal.

Las causas para una posible caída del sistema eléctrico en Europa son muchas, desde fallos técnicos, sobrecargas por picos de demanda, desajustes en el sistema o incluso causas atmosféricas.

La pandemia sirvió de ensayo para este tipo de operaciones militares de ingeniería social. El ejército de Austria informó en 2017 de la amenaza de una posible pandemia como la del coronavirus. El mismo proceso de análisis de datos que se usó para prever la pandemia, recalca el coronel Pierre Kugelweis, es la base para “los extensos preparativos de las Fuerzas Armadas frente a los efectos de un posible apagón”.

Hace unas semanas Facebook, Instagram y otras redes sociales sufrieron una interrupción del servicio que duró varias horas.

Esos mismos días, Reino Unido sufrió una crisis de desabastecimiento que ocasionó que algunas personas no pudieran acceder a servicios básicos. Ahora, el desabastecimiento de microchips unido a la subida de precio de la energía, el encarecimiento de las materias primas y los problemas con el transporte amenazan la campaña comercial del “Black Friday”.

https://www.antena3.com/noticias/mundo/austria-pronostica-apagon-generalizado-europa-que-podria-durar-varios-dias_20211023617436f2d4e44e0001033c2b.html

El control de la población mundial a través de la ‘nueva agricultura sostenible’

Ningún monoplio ha hecho más daño a nuestra agricultura mundial y a la calidad de los alimentos que la Fundación Rockefeller. Comenzó a principios de los años 50, después de la guerra, con la financiación de dos profesores de la Harvard Business School para desarrollar la integración vertical que llamaron “Agronegocio”. El agricultor se convirtió en el menos importante. A continuación, crearon la fraudulenta Revolución Verde en México e India en los años 60, y la Alianza para una Revolución Verde en África, pro-OGM [organismos transgénicos], desde 2006. El dinero de la Fundación Rockefeller creó literalmente las desastrosas plantas transgénicas con sus pesticidas tóxicos de glifosato. Incluso hoy en día, la Fundación está inmersa en un importante cambio de política en la alimentación y la agricultura mundial y no es bueno.

En su último informe, “The True Cost of Food: Measuring What Matters to Transform the U.S. Food System”, muestra que la Fundación Rockefeller lleva a cabo un esfuerzo coordinado para cambiar radicalmente la forma en que producimos los alimentos y calcular su verdadero coste. Afirman que esto forma parte de un consenso mundial, a través de la ONU, para crear una agricultura “sostenible” en el contexto de la actual crisis del covid. Lejos de ser un cambio positivo, este esfuerzo pretende alterar radicalmente nuestro acceso a los alimentos saludables y nuestra elección de lo que comemos. La Fundación, que acaba de publicar su segundo informe sobre la alimentación en dos años, se ha asociado con el Foro Económico Mundial de Davos y las principales empresas alimentarias para encabezar esta campaña. Su nuevo eslogan es “El verdadero coste de los alimentos”.

Rajiv Shah, presidente de la Fundación, escribe: “Hemos pasado el último año trabajando con expertos y defensores de todos los campos para medir el impacto del sistema alimentario estadounidense. El resultado es el primer conjunto de métricas en Estados Unidos que puede ayudarnos a medir el coste de nuestros alimentos con mayor precisión. Con este nuevo análisis, los gobiernos, los defensores, los productores de alimentos y los individuos están mejor equipados para transformar nuestro sistema alimentario para que sea más nutritivo, regenerativo y equitativo”.

La misma Fundación Rockefeller, responsable de nuestra cadena alimentaria industrializada y mundializada y de la destrucción que este proceso ha causado no sólo a la granja familiar, sino también a la calidad de nuestra agricultura y alimentación mundial, culpa ahora a su creación de los enormes costes externos de nuestra alimentación. Sin embargo, escriben como si la culpa fuera del avaricioso agricultor familiar y no de la agroindustria.

Shah afirma: “Este informe es una llamada de atención. El sistema alimentario estadounidense, tal y como está, tiene un efecto perjudicial para nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestra sociedad. Según el estudio Rockefeller de Shah, “la configuración actual del sistema alimentario estadounidense ha provocado costosas repercusiones en la salud de las personas, la sociedad y el planeta. El calentamiento global, la reducción de la biodiversidad, la contaminación del agua y del aire, el desperdicio de alimentos y la alta incidencia de enfermedades relacionadas con la dieta son las principales consecuencias no deseadas del actual sistema de producción. Esto es un mal presagio”.

El estudio añade: “La carga del impacto de estos costes la soportan de forma desproporcionada las comunidades marginadas y desatendidas, a menudo comunidades de color, muchas de las cuales son la columna vertebral como agricultores, pescadores, ganaderos y trabajadores de la alimentación”.

Basándose en un grupo holandés, la Fundación True Price, el informe calcula que el “coste real” del sistema alimentario estadounidense no es el de los 1,1 billones de dólares que los estadounidenses gastan en alimentos cada año, sino más bien el de al menos 3,2 billones de dólares anuales si se tiene en cuenta su impacto en la salud de las personas, los medios de vida y el medio ambiente. Este enorme coste adicional se calcula principalmente a partir de los efectos sobre la salud, como el cáncer y la diabetes, y los efectos sobre el medio ambiente, como las emisiones de CO2, a lo que ellos llaman agricultura “insostenible”.

El consejo de la Fundación True Cost está formado por tres personas: Herman Mulder, ex banquero de ABN Amro, uno de los principales bancos de alimentos del mundo; Charles Evers, ex controlador empresarial y director financiero de Unilever NV (1981-2002), uno de los principales gigantes de la alimentación del mundo; y Jasper de Jong, socio de Allen & Overy, uno de los mayores bufetes de abogados del mundo, con sede en Londres. Fue este equipo el que puso precio a abstracciones como la tonelada de CO2 y otros costes para el informe Rockefeller. El único argumento es que el CO2 es un componente esencial e inofensivo de toda la vida y no es la causa del aumento de la temperatura mundial.

El informe Rockefeller destaca también por el hecho de que los colaboradores son profesores de derecho, economistas académicos, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Fundación True Cost. No se incluyó ninguna organización de agricultores.

El informe calcula que los principales costes “ocultos” de la producción de alimentos en Estados Unidos proceden del impacto negativo de la agricultura en la salud y el medio ambiente: “Los mayores costes no contabilizados proceden de los impactos negativos en la salud humana, el aumento de la degradación medioambiental y la pérdida de biodiversidad”. Ponen una cifra a todo esto. Por ejemplo, los impactos ambientales directos, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el uso del agua y la erosión del suelo, costarían 350.000 millones de dólares al año; y el impacto en la biodiversidad por el uso de la tierra y la contaminación del suelo, el agua y el aire costaría a la economía estadounidense 455.000 millones de dólares. Luego calculan los costes sanitarios del sistema alimentario estadounidense. El informe incluye los costes para la economía de la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo, el cáncer, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles. Esto supuestamente añade otro billón de dólares a nuestros costes alimentarios “reales”. Si se suman estos dos efectos, tal como se afirma, se obtienen unos 1,8 billones de dólares de los 2,2 estimados de costes externos de la alimentación. Afirmar que los costes en dólares de estas enfermedades en el amañado sistema sanitario estadounidense son únicamente culpa de la agricultura es ignorar la explosión de los costes sanitarios desde que entró en vigor el Obamacare. Por cierto, Rockefeller también creó el sistema médico moderno con su Informe Flexner y la Fundación Carnegie en 1910. Pero esa es otra historia.

Es innegable que la producción de alimentos de la agroindustria industrializada en Estados Unidos desde la década de 1950 ha convertido la otrora productiva granja familiar en un apéndice empresarial de un sistema de granjas industriales, monopolios de semillas transgénicas y agroquímicos como Monsanto-Bayer y DuPont-Dow (Corteva), enormes operaciones de sacrificio como Tyson y Smithfield Foods, y minoristas como Walmart o Whole Foods. Pero el informe sugiere que la culpa la tienen los agricultores familiares tradicionales. Está sentando las bases para una agricultura de Gran Reajuste que será aún más perjudicial, ya que la carne de vacuno que queda en libertad se sustituye por carne de vacuno de origen vegetal cultivada en laboratorio y productos similares. El USDA escribió recientemente que las “principales fuentes de gases de efecto invernadero en la agricultura son la producción de fertilizantes nitrogenados, la quema de combustibles fósiles como el carbón, la gasolina, el gasóleo y el gas natural, y la gestión de residuos”. La fermentación entérica del ganado, o la fermentación que tiene lugar en el sistema digestivo de los rumiantes, produce emisiones de metano.

El mensaje es que la culpa es de la actual producción de alimentos de Estados Unidos y que se necesitan urgentemente cambios radicales y costosos. La dificultad de leer el informe es que el lenguaje es deliberadamente vago y engañoso. Por ejemplo, uno de los componentes más dañinos de la agricultura estadounidense desde la década de 1990 ha sido la introducción masiva de cultivos transgénicos -en particular de soja, maíz y algodón- y el altamente cancerígeno Roundup de Monsanto-Bayer con glifosato. El informe Rockefeller omite el papel directo de la Fundación en la devastación de los cultivos al crear y promover Monsanto y los transgénicos durante décadas, a sabiendas de que eran destructivos. La política de la Fundación Rockefeller consiste en introducir cultivos modificados genéticamente y en destruir la agricultura estadounidense existente en favor de alternativas caras y patentadas con el argumento de que son demasiado caras y no son “sostenibles” o “inclusivas”. El segundo productor mundial de alimentos, la UE, será su próximo objetivo.

Esta agenda no es sorprendente si se observan los antecedentes de los principales actores de la Fundación Rockefeller. El presidente, Rajiv Shah, procede de la Fundación Bill y Melinda Gates, donde fue director de desarrollo agrícola. En la Fundación Gates, Shah trabajó con la Fundación Rockefeller para crear la Alianza para una Revolución Verde en África. Está íntimamente relacionado con el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos del gurú de la Gran Reiniciación Klaus Schwab, donde Shah copresidió recientemente el Consejo Mundial del FEM sobre la Nueva Agenda para el Crecimiento y la Recuperación Económica. Escribió que “los gobiernos deben dirigir activamente los mercados hacia un crecimiento verde e inclusivo”.

La Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) es un proyecto que ha intentado imponer las semillas transgénicas y los pesticidas asociados a ellas con un enorme coste para los pequeños agricultores más pobres de África. Este proyecto ha sido un desastre para los agricultores africanos. El modelo AGRA desempeña un papel clave para entender la agenda tácita de la Fundación Rockefeller y sus aliados, como el FEM y la Fundación Gates. El responsable del programa agrícola en la Fundación Rockefeller, bajo la dirección de Shah, es Roy Steiner, vicepresidente senior de la Iniciativa Alimentaria de la Fundación. Steiner estuvo con Shah en la Fundación Gates y colaboró con él en la creación de la AGRA, que está a favor de los transgénicos en África.

La profunda implicación de Shah y Steiner en AGRA y su agenda OGM [organismos genéticamente modificados] da una muy buena idea de cómo Rockefeller & Co. están planeando la transformación radical de la agricultura americana, y no es buena. El informe dice que se trata de reducir las emisiones de CO2 y metano e introducir alternativas basadas en plantas. Bill Gates cofinanció el lanzamiento de la empresa de carne artificial Impossible Foods, que utiliza carne falsa cultivada en laboratorio y edición de genes. Insiste en que la carne de vacuno sintética es una estrategia necesaria para combatir el cambio climático y afirma que los estadounidenses y otros países occidentales deben cambiar a una dieta de carne de vacuno 100 por cien sintética. Más vacas, más emisiones de gases…

La agenda agrícola de la influyente Fundación Rockefeller, la agenda del FEM de Davos y la ONU convergen en el Gran Reajuste y la Agenda 2030 de la ONU para la “agricultura sostenible”. El 23 de septiembre de 2021, la ONU acogió en Nueva York la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021. La cumbre estuvo presidida por Agnes Kalibata, enviada especial del Secretario General de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios de 2021. Su selección fue objeto de una vehemente oposición por parte de decenas de ONG, ya que es la presidenta de la AGRA Gates-Rockefeller en África. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, anunció que la cumbre formaba parte de la Década de Acción para lograr los Objetivos de la Agenda 2030. Olivier De Schutter, ex relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, dijo que la Cumbre de la Alimentación fue el resultado de “acuerdos a puerta cerrada” en el Foro Económico Mundial de Davos.

En junio de 2019, en la ONU, el jefe del FEM [Foro de Davos], Klaus Schwab, y Guterres de la ONU firmaron una asociación formal “para acelerar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Un año después, en plena pandemia de covid, Klaus Schwab anunció el lanzamiento del Gran Reajuste Tecnocrático con el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, y Kristalina Georgieva, del Fondo Monetario Internacional. Davos, la ONU y la Fundación Rockefeller tienen la misma agenda y eso no es bueno para la salud y la nutrición futuras de la humanidad. Esto no es una teoría de la conspiración, es la verdadera conspiración.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/10/21/sinister-rockefeller-food-system-agenda-they-created-it-and-now-want-to-destroy-it/

Más información:
— Rockefeller decidió lo que comemos y lo que no
— El capitalismo ha transformado la medicina en un negocio sometido a las leyes del mercado, no de la salud
— Los alimentos cultivados en laboratorio destruirán la agricultura pero salvarán el planeta
— El envenenamiento con los pesticidas que se utilizan en la agricultura causa 200.000 muertes cada año

Austria confinará de manera forzosa a quienes no se vacunen

El viernes el canciller austrico, Alexander Schallenberg, y el ministro de Sanidad, Wolfgang Mückstein, anunciaron nuevas restricciones sanitarias, que se impondrán en cinco niveles.

No habrá un nuevo confinamiento a escala general para toda la población, como en otoño del año pasado, pero sí medidas más estrictas para las personas no vacunadas. Schallenberg, del Partido Popular Austriaco, lo explicó con una falsedad característica: “Debe quedar claro para todas las personas no vacunadas que no sólo son responsables de su propia salud, sino también de la de sus semejantes. El sistema sanitario está sobrecargado, porque todavía hay demasiados indecisos y procrastinadores que no quieren vacunarse”.

A partir del nivel tres, cuando la tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos supere el 20 por ciento (400 camas), la prueba de antígenos pierde su validez en toda Austria. Eso significa que sólo podrán viajar a cualquier lugar las personas que se hayan vacunado, las que se hayan recuperado o las que tengan la prueba PCR en vigor. La novedad desde el viernes es que esta medida entra en vigor inmediatamente, cuando se supera el valor límite.

La cuarta fase del plan entrará en vigor cuando la tasa de ocupación sea del 25 por ciento o se ocupen 500 camas de cuidados intensivos. Las personas no vacunadas tendrán prohibida la entrada a restaurantes, hoteles, eventos, instituciones culturales, instalaciones de ocio o eventos deportivos. Esto también se aplica si se presenta una prueba negativa, ya sea una prueba de antígeno o una PCR.

La quinta etapa comienza cuando la ocupación de las unidades de cuidados intensivos supere las 600 camas (o el 30 por ciento). Esta etapa conlleva “restricciones de salida” para los no vacunados y el confinamiento conocido de las fases anteriores de la pandemia. No se permitirán salidas en su vida privada a los que no se vacunen, salvo en casos excepcionales. Sólo se les permite ir a hacer la compra a la tienda o de camino al trabajo.

Los niveles de alerta dependen, pues, de las camas existentes en los hospitales. Basta que los recortes presupuestarios amplíen o reduzcan dicho número, para que los recalcitrantes queden en arresto domiciliario, como los delincuentes.

—https://www.derstandard.at/story/2000130664530/stufen-der-pandemie-welche-schritte-zur-bekaempfung-gesetzt-werden

Se cumplen 50 años de la aparición del periódico italiano ‘Il Manifesto’

Se han cumplido 50 años de la aparición del periódico Il Manifesto, que durante los años setenta tuvo mucha acogida en Europa entre los vástagos de Mayo del 68. El periódico del Partido Comunista Italiano, Unità, fundado por Gramsci, desapareció, lo mismo que dicho Partido, mientras Il Manifesto aún languidece tras sucesivas reconversiones ideológicas.

El nacimiento del periódico fue consecuencia de la degeneración revisionista del PCI, un proceso de larga duración que se gesta en la posguerra mundial y que a partir de finales de los sesenta gesta en su mismo seno una colección de organizaciones que aparecen con la misma rapidez con la que desaparecen.

También fue consecuencia de la reconstrucción del Estado italiano en la posguerra, estrechamente sometido al imperalismo estadounidense y, en consecuencia, un campo abonado para los manejos de la CIA, lo que es ostensible en dos fenómenos típicamente italianos, los neofascistas y la mafia, que explican su debilidad interna.

Los fundadores de Il Manifesto fueron saliendo del PCI a partir de finales de los sesenta y jamás lograron soltar el lastre ideológico que arrastraban, que en Italia fue muy fuerte por la personalidad de Gramsci y una cierta interpretación de su obra, cultivada con esmero por el PCI y, en especial por Togliatti, su secretario general, para justificar sus posicionales claudicantes.

Eran los tiempos de la “alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura” que Il Manifesto ejemplificaba muy bien. El periódico representaba a un cierto “marxismo sofisticado”, puramente intelectual, característico de Europa, que tiene la pretensión de exponer la enésima interpretación del capitalismo y sus lacerantes consecuencias. Luigi Pintor, Rossana Rossanda y sus primeros exponentes estuvieron muy lejos del subtítulo de “quotidiano comunista” y, de hecho, al final han acabado en los tópicos de la izquierda domesticada y posmoderna de hoy: ambientalismo, ideología de género…

Una publicación así se presta a soldar los pedazos de quienes se lanzaron a la práctica, por ejemplo armada, y luego se arrepintieron para volver a la enésima interpretación del capitalismo. El papel y la tinta reciclaron a quienes habían participado en la guerrilla urbana y luego necesitaban explicar que nunca debieron emprender aquel camino.

No obstante, hay que señalar uno de los grandes méritos de Il Manifesto al denunciar los juicios farsa contra miembros de las Brigadas Rojas y otras organizaciones armadas, cuando el periódico se separó manifiestamente de la cloaca del PCI, verdadero sostén del Estado italiano en los momentos más duros de los “años de plomo”.

Il Manifesto nunca admitió las acusaciones del PCI contra las Brigadas Rojas y sus supuestas connivencias con los servicios secretos, la CIA o los neofascistas, muy parecidas a las que también se oyeron en España contra ciertas organizaciones armadas, es decir, que ese tipo de acusaciones tienen el mismo origen: el Caballo de Troya reformista.

Tampoco admitió nunca los montajes de jueces, como Pietro Calogero, sostenidos por el PCI (“el partido de los jueces”) y exportados después al “todo es ETA” de la Audiencia Nacional. Allí se llamó “teorema Calogero” y pretendió demostrar que organizaciones como Autonomia Operaia y otras eran lo mismo que las Brigadas Rojas, o uno de sus tentáculos.

En 1984 el montaje del PCI y Calogero se desplomó y el periódico tituló en su primera plana “Sentencia fascista el 7 de abril”. Nada menos que 55 acusados condenados “a siglos de prisión por la palabra de un asesino a sueldo” salieron a la calle cuando un tribunal volvió a revisar el montaje.

Pero la represión ya había cumplido su función intimidatoria. Los acusados habían pasado varios años en la cárcel y el castigo sirvió de escarmiento: nada de lucha armada y nada de contemplaciones hacia quienes empuñan las armas.

En España la transición no hubiera sido posible sin el PCE y en Italia estaba ocurriendo algo parecido. En los momentos difíciles la burguesía siempre recurre a los reformistas y no duda en romper su propia legalidad: estado de emergencia, montajes judiciales, intoxicación mediática…

Suecia prohíbe definitivamente la aplicación de la vacuna de Moderna a los menores de 31 años

Suecia prohíbe definitivamente la aplicación de la vacuna de Moderna a los menores de 31 años. Hasta ahora la suspensión de dicha vacuna era temporal y debía terminar el 1 de diciembre.

Finlandia, Islandia y Dinamarca han adoptado medidas similares. Noruega aconseja a los hombres menores de 30 años que no se vacunen con Moderna.

La prohibición sigue a la que ya se impuso hace meses a la vacuna de AstraZeneca por sus graves efectos adversos.

Durante meses la vacuna de Moderna ha estado bajo escrutinio debido a los datos que muestran que los hombres jóvenes que la reciben tienen un mayor riesgo de miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco, y pericarditis, una inflamación del saco que rodea el corazón.

El Instituto sueco de Salud Pública dijo que los datos no publicados que relacionan la vacuna Moderna con los dos problemas de salud significan que existe “un mayor riesgo de efectos secundarios como la inflamación del músculo cardíaco o del pericardio”.

Sin embargo, los datos no se han hecho públicos.

En respuesta a las preocupaciones sobre la vacuna de Pfizer, en su declaración de concesión de la aprobación, la FDA había dicho que “los datos demuestran un aumento de los riesgos, en particular dentro de los siete días de la segunda dosis”.

“El riesgo observado es mayor en los hombres menores de 40 años que en las mujeres y los hombres mayores. El riesgo observado es mayor en los varones de entre 12 y 17 años”, dijo la FDA.

La agencia señaló que “algunos individuos requieren apoyo de cuidados intensivos” y que aún no se dispone de información a largo plazo sobre los riesgos.

—https://www.dailymail.co.uk/health/article-10116783/Sweden-extends-pause-Modernas-COVID-19-vaccine-young-people-30.html

Réquiem por la muerte de un criminal de guerra: el general Colin Powell

Hace unos días murió Colin Powell, el secretario de Estado que en 2003 engañó al mundo entero con las armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein. Powell, general del ejército, falleció como consecuencia de las vacunas contra el coronavirus que le fueron administradas una semanas antes.

Era un conocido criminal de guerra que inició su ascenso militar en la Guerra de Vietnam en 1963 con el grado de capitán. Lo mismo que hoy en Siria, entonces el ejército estadounidense no estaba en Vietnam de manera oficial, así que Powell fingía ser asesor del ejército sudvietnamita.

El destacamento que capitaneaba Powell quemó las aldeas del valle de A Shau en una política conocida de “tierra quemada”. Algunos asesores estadounidenses calificaron de brutal y contraproducente esta estrategia aplicada en Vietnam, mientras que Powell la defendió, incluso en las memorias que publicó en 1995: “Mi viaje por América”.

Powell regresó a Vietnam en 1968 con el grado de comandante de Estado Mayor adscrito a la División Americal. Esta vez la ocupación militar estdounidensee ya era oficial, sin tapujos. La División Americal es la 23 de Infantería, conocida por la masacre de My Lai, en la que fueron torturados, violados y asesinados 500 civiles vetnamitas.

A finales de 1968 Powell fue ascendido al cargo de G3, es decir, jefe de operaciones de la división, saltando por encima de otro oficiales que tenían preferencia.

Un joven especialista de cuarta clase, Tom Glen, que servía en un pelotón de morteros, le escribió una carta al general Creighton Abrams, comandante de las fuerzas estadounidenses en Vietnam. Acusó a la División Americal de brutalidad sistemática hacia los civiles. La carta cayó encima de la mesa de Powell (1).

“La actitud del soldado medio hacia el pueblo vietnamita y el trato que recibe es, con demasiada frecuencia, una negación total de todo lo que nuestro país intenta conseguir en el campo de las relaciones humanas”, escribió Glen. “Lejos de contentarse con referirse a los vietnamitas como ‘sucios amarillos’ o ‘descuidados’ tanto en los hechos como en los pensamientos, demasiados soldados estadounidenses parecen ignorar su propia humanidad; y con esta actitud infligen humillaciones, tanto psicológicas como físicas, a los ciudadanos vietnamitas que sólo pueden tener un efecto debilitador en los esfuerzos por unir al pueblo en la lealtad al gobierno de Saigón, especialmente cuando tales actos se llevan a cabo a nivel de unidad y adquieren así la apariencia de una política aprobada”.

Los vietnamitas huían de los estadounidenses, relataba Glen, que “por gusto, disparan indiscriminadamente a los hogares vietnamitas y, sin provocación ni causa, disparan a la propia gente”. Los sospechosos de ser del Vietcong eran tratados con crueldad gratuita. “Llevados por emociones exacerbadas que delatan un odio repugnante, y armados con un vocabulario consistente en ‘Tú, vietcong’, los soldados ‘interrogan’ rutinariamente por medio de la tortura, que fue presentada como un hábito particular del enemigo. Las palizas violentas y la tortura con la punta de un cuchillo son formas habituales de interrogar a los prisioneros o de convencer a un sospechoso de que es, efectivamente, un vietcong”.

“Sería realmente terrible tener que creer que un soldado estadounidense que alberga tal intolerancia racial y desprecio por la justicia y los sentimientos humanos es un prototipo de todo el carácter nacional estadounidense; sin embargo, la presencia de tales soldados da credibilidad a tales creencias… Lo que se ha descrito aquí lo he visto no sólo en mi propia unidad, sino en otras con las que hemos trabajado, y me temo que esto es general. Si este es realmente el caso, es un problema que no puede pasarse por alto, pero que quizás pueda erradicarse con una aplicación más firme de los códigos del MACV (Mando de Asistencia Militar de Vietnam) y de los Convenios de Ginebra”.

La denuncia de Glen no era nueva. Otros militares también protestaron contra el trato que recibían los civiles como enemigos. La masacre de My Lai fue sólo una parte del comportamiento violento que se había convertido en rutina en la División Americal.

Powell se encargó de guardar la denuncia de Glen un el cajón, sin abrir ninguna investigación. El 13 de diciembre de 1968 redactó una respuesta. No reconoció que hubiera habido ningún tipo de delito. Afirmó que a los soldados estadounidenses en Vietnam se les había enseñado a tratar a los vietnamitas con cortesía y respeto. Las tropas americanas también habían recibido un curso de una hora sobre cómo tratar a los prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra, señalaba Powell. “Puede haber casos aislados de maltrato a civiles y prisioneros de guerra”, escribió. Pero “eso no refleja en absoluto la actitud general de la División”.

En la nota Powell criticaba a Glen por no haberse quejado antes y haber sido más específico en su carta. Como buen lacayo, escrbió exactamente de lo que sus superiores querían leer. “En refutación directa de la imagen” que mostraba Glen, decía Powell, “está el hecho de que las relaciones entre los soldados estadounidenses y el pueblo vietnamita son excelentes”.

Fue necesario que un soldado de infantería, Ron Ridenhour, destapara la matanza de My Lai para reconstruir la verdad sobre las atrocidades cometidas por el ejército estadounidense en Vietnam. De vuelta a Estados Unidos, Ridenhour entrevistó a los colegas que habían participado en la masacre y redactó un informe, que remitió al Inspector General del Ejército.

Fue entonces cuando se celebraron los consejos de guerra contra los oficiales y soldados implicados en la matanza. Pero Powell había cumplido con su papel encubridor, lo que propició su ascenso en el escalafón militar. Powell siempre alegó que desconocía la masacre de My Lai porque fue anterior a su llegada a la División Americal.

En cuanto a La carta de Glen, desapareció de los archivos, aunque fue desenterrada unos años después por los periodistas británicos Michael Bilton y Kevin Sims para su libro “Four Hours in My Lai”.

En sus memorias, Powell no menciona que tapó la denuncia de Glen, e incluso incluye una justificación de la brutalidad de las tropas estadounidense contra la población. En un pasaje escalofriante, describe la práctica habitual de asesinar a civiles vietnamitas desarmados:

“Recuerdo una expresión que utilizábamos en el campo […] Si un helicóptero veía a un campesino en pijama negro que parecía un poco sospechoso, un posible MAM (2), el piloto giraba y disparaba delante de él. Si se movía, su movimiento se consideraba una prueba de intención hostil, y el siguiente asalto no era frente a él, sino sobre él. ¿Brutal? Tal vez sí. Pero un competente comandante de batallón con el que había servido en Gelnhausen [Alemania Occidental], el teniente coronel Walter Pritchard, fue asesinado por un francotirador enemigo mientras observaba a los MAM (2) desde un helicóptero. Y Pritchard era sólo uno de los muchos. La naturaleza del combate, matar o morir, tiende a embotar la percepción del bien y el mal”.

Los “combates” a los que se refiere Powell consisten en acribillar a civiles desarmados o, en otras palabras, son crímenes de guerra.

(*) https://consortiumnews.com/2018/03/17/behind-colin-powells-legend-my-lai/
(**) MAM: jerga militar estadounidense para nombrar a los civiles adultos o en edad militar, que se asimilan a guerrilleros camuflados

Más información:
— La masacre de My Lai: símbolo de los crímenes imperalistas en Vietnam
— 50 años de la gran matanza de Estados Unidos en My Lai durante la Guerra de Vietnam
— My Lai

Una base militar de Estados Unidos en Siria queda bloqueada por la guerra electrónica

La base militar de Estados Unidos en Al-Tanf, en la encrucijada de Siria con Irak y Jordania, ha quedado bloqueada por un dispositivo de guerra electrónica.

Las provocaciones de Estados Unidos contra los militares rusos y sirios, así como la agresión contra las formaciones iraníes y pro-iraníes en el territorio de la República Árabe, han dado lugar al bloqueo de dicha base militar.

En la zona de la base están interferidas casi todas las estaciones de radar, los sistemas de defensa aérea, las comunicaciones por satélite y el sistema de posicionamiento por GPS.

A juzgar por la zona afectada por esta interferencia, se trata de un sistema de guerra electrónica bastante potente. El radio de la “zona muerta” es de unos 120-150 kilómetros y afecta no sólo al territorio de Siria, sino también a los de las vecinas Jordania e Irak.

En la zona se han interrupido las comunicaciones móviles y por satélite. Al mismo tiempo, las instalaciones de GPS y una serie de sistemas electrónicos directamente relacionados con el intercambio de información con los satélites, no funcionan.

Así lo demuestra, entre otras cosas, la imposibilidad de rastrear aeronaves que sobrevuelan la zona.

El uso de contramedidas electrónicas crea obstáculos muy serios para Estados Unidos y varios otros países en el uso de drones y cazas F-35, que necesariamente deben mantener la comunicación con varias naves espaciales.

Desde la base de Al-Tanf el ejército de Estados Unidos dirige la actividad de las organizaciones yihadists que operan en Siria e Irak.

En Italia el coronavirus ha matado mucho menos que una simple gripe

En Italia el coronavirus ha matado mucho menos que una simple gripe, según el último informe oficial del ISS (Instituto Superior de Sanidad) sobre la mortalidad por covid que no se actualizaba desde julio.

El diario Il Tempo ha analizado las estadísticas de mortalidad publicadas por el INS (1). Los datos ponen de manifiesto la diferencia entre la “muerte por covid“ y la “muerte con covid”. La mayoría de las muertes ocurridas durante los dos últimos años de restricciones y privaciones se debieron principalmente al estado previo de los pacientes tuvierean o no tuvieran covid.

Sólo el 2,9 por cien de las muertes registradas desde finales de febrero de 2020 se cree que se deben al covid-19. De las 130.468 muertes registradas por las estadísticas oficiales en el momento de la elaboración del nuevo informe, sólo 3.783 se deberían al poder del propio virus.

Todos los demás italianos que murieron tenían entre una y cinco enfermedades que, según el SSI, les dejaban pocas esperanzas. Incluso el 67,7 por cien habría tenido más de tres enfermedades contemporáneas juntas, y el 18 por ciento al menos dos juntas.

El 65,8 por ciento de los italianos fallecidos tras infectarse con covid tenían la presión arterial alta. El 23,5 por ciento también sufría demencia, el 29,3 por ciento añadía la diabetes a sus dolencias, el 24,8 por ciento también tenía fibrilación auricular. El 17,4 por ciento ya tenía los pulmones afectados. El 16,3 por ciento había tenido cáncer en los últimos 5 años. El 15,7 por ciento padecía insuficiencia cardíaca. Más de uno de cada diez era obeso. Más de uno de cada diez había sufrido un ictus, y otros, aunque en menor proporción, tenían problemas hepáticos graves, diálisis y enfermedades autoinmunes.

Como la incidencia del covid en el total de fallecidos es inferior al 3 por ciento, “no se explica el alarmismo que ha llevado a una determinada línea política a impulsar con tanta insistencia la vacuna y las restricciones consideradas como prerrogativa para salir de la emergencia sanitaria”, comenta el diario Il Giornale d’Italia (2).

Las cifras no justifican el confinamiento, ni las restricciones, ni la campaña de vacunación, ni la obligatoriedad del pasaporte sanitario.

El ISS no había publicado ninguna actualización desde julio y los últimos acontecimientos sugieren el motivo. Justificar casi 24 meses de restricciones y un impulso draconiano hacia la exigencia de vacunas con un 2,9 por ciento es vergonzoso, dice el periódico.

“Es precisamente en el alarmismo sobre las muertes, y no sólo sobre los contagios, en lo que se han basado las autoridades para tomar decisiones que, en ocasiones, han llevado a la privación de la libertad individual”, añade. Muchas de ellas siguen vigentes hoy en día.

“Si la situación parece así menos alarmante de lo que a veces se describe, ¿cómo se pueden justificar las restricciones aún vigentes?”, se pregunta el periódico. “Para decirlo como Shakespeare, en muchos casos, en detrimento de la libertad de muchos, y contando con el destino (aunque trágico) de unos pocos, se ha hecho mucho ruido y pocas nueces”.

Como venimos diciendo aquí desde el comienzo de la pandemia, los toques de queda y las restricciones no se justifican con ningún dato sanitario. Son medidas políticas, económicas y sociales exclusivamente.

(1) https://www.iltempo.it/attualita/2021/10/21/news/rapporto-iss-morti-covid-malattie-patologie-come-influenza-pandemia-disastro-mortalita-bechis-29134543/
(2) https://www.ilgiornaleditalia.it/news/salute/302848/covid-l-ultimo-rapporto-dell-iss-fa-luce-sui-discutibili-allarmismi-i-morti-di-covid-sono-una-minoranza.html

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